Hace un par de días, la mamá de un amigo sufrió una accidente fuerte y tuvo que ser internada en el hospital, por lo que mi amigo y su familia solicitaron y pudieron obtener unos préstamos urgentes, para poder cubrir todos los gatos médicos que se llevaron a cabo en dicho nosocomio, algo que salvó la vida de la paciente, gracias a Dios.

Durante la estancia de la madre de mi amigo en el hospital fui a visitarles para mostrar solidaridad, tanto con mi amigo como con la familia entera, algo que por lo general es muy bien recibido y se aprecia mucho por parte de la familia afectada; sin embargo, uno debe saber bien cómo hacer estas visitas, para que mantengan su valor y no lo pierdan, algo que muchas personas no entienden.

Esto se debe a que existen diferentes tipos de visitas en un hospital, unas buenas y muchas no tan buenas, siempre dependiendo, como todo, de la intención que tenga el visitante.

Aunque esto pueda sonar ridículo, les puedo asegurar que no lo es, debido a que las intenciones de los visitantes a un hospital no siempre son las que pensamos y las que a primera vista parezcan.

Esto en gran medida se debe a la naturaleza del individuo que lleva acabo la visita y de su personalidad, aunque como toda regla en la vida, aquí también hay excepciones y algunas visitas podrán no corresponder con el carácter y personalidad de los visitantes.

Existen muchos individuos quienes gustan enormemente de estas ocasiones trágicas, ya que se pueden nutrir de ellas al intentar atraer atención no debida a ellos mismos o crédito de solidaridad solamente para brillar ante los ojos de la sociedad en la que se mueven.

Aunque esto pueda sonar grotesco, debo decirles que hay muchísimas personas que operan de este modo, personas que tienen tres elementos en común:

  1. Gran Ego
  2. Envidia
  3. Vidas vacías

La combinación de estos tres elementos es una combinación perfecta para hacer de un visitante al hospital una pesadilla para la familia, que lo último que quiere es tener que gastar energías atendiendo visitas, cuando lo único que les importa es concentrarse en su enfermo.

Por lo general, este tipo de visitas buscan siempre socializar con las personas presentes en el hospital y peor aún, con los familiares del enfermo, algo que es desgastante y fatigante para la familia, lo que eventualmente conduce a que se cancelen las visitas por completo.

Si esto es fatigante para la familia, lo es mucho más para el enfermo, quien quiere ver solamente a su familia inmediata o a sus mejores amigos, ya que sabe que cuando está gravemente enfermo, las energías y el tiempo deben ser bien empleados y no desperdiciados, ya que uno nunca sabe si saldrá de ahí con bien.

Una visita adecuada al hospital debe durar no más de 10 minutos y utilizar pocas palabras, un abrazo y una palmada siendo lo más efectivo.