Estimando la Salvación

Por David Cox © 2009

Introducción: – En la parábola del Sembrador, vimos que Satanás quiere quitarnos totalmente la salvación, y si él no puede lograr esto, nos causa unas circunstancias donde estorban nuestra vida espiritual al punto que no llevamos al final lo que es de ser salvo. Nos causa de abortar nuestra vida eterna antes de recibirla.

I.                  No ganas nada, si no ganas la vida eterna

A.   El Tesoro Escondido.

Mat. 13:44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

(1)  Detalles.

Un hombre encuentra un tesoro escondido en un campo ajeno. Para obtener el tesoro, él tiene que vender todo lo que tiene en la vida para conseguirlo.

En esta parábola, alguien descubre el tesoro sin realmente buscarlo. Es algo que uno se topa con ello, y a verlo, inmediatamente estima grandemente lo que es, por qué es de tanto valor. Aunque es un punto menor, realmente es un punto mayor, porque tantos nunca estiman ni aprecian la salvación.

Dos clases de personas se entierren oro en la tierra, los robados, y los que roban. Cuando la ley es fuerte, los ladrones se entierren sus ganancias, y cuando la ley es débil, los hombres honestos se entierren sus ganancias para protegerlas.

(2)  Enseñanzas

Pero él lo hace con gusto, porque estima más valioso lo que consigue que lo que sacrifica.

(a)   De ser un cristiano, o sea, de realmente ser salvo, nos cuesta mucho. No es algo sin su costo, sino es algo que es muy caro en lo que tenemos que hacer para conseguir la vida eterna.

(b)  Sin el abandono de muchas otras cosas, casi toda en su vida anterior, uno no consigue la vida eterna.

Matt 16:24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Mar. 10:21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

Para ser salvo, uno tiene que dejar de poseer las cosas de este mundo para agarrar la vida eterna del próximo mundo. Dios busca esta entrega de lo material en la vida del creyente.

Heb. 11:24 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, 26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

(c)   Hubo un precio de ser pagado, y esto es un entrego de todo. De una manera, nadie puede “comprar” la salvación con x cantidad de dinero. De otro lado, el precio es de entregarse todo. Esto es la definición de arrepentimiento. Dar la espalda a todo lo que Dios dice no, aunque te gusta.

Mat. 16:25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

(d)  Jesús nos dio esta parábola para que sepamos que la salvación es adentro de nuestro alcance, pero no sin un gran esfuerzo y sumo sacrificio de nuestra parte. Pero lo que decide si la persona obtiene el tesoro o no es que tanto que él está dispuesto de sacrificar para obtenerlo, ¿Todo? Entonces sí, pero si no paga el precio de entregar todo, nunca gustará del tesoro.

(e)  El gozo y el valor de la vida eterna vale la pena lo que sea el sacrificio. El verdadero hijo de Dios tiene esta calidad especial, de que lo cuenta como gozo de perder todas las riquezas en este mundo para ganarse la vida eterna. ¿Qué es tu gozo en este mundo? Contesta esto, y se ve si eres un verdadero hijo de Dios o no.

(f)    Lo principal es que la salvación es preciosa, y para los que la describen, es más valiosa que cualquier otra cosa en la vida. Es verdad que la mente humana se encuentra casi imposible de ser satisfecho con lo que tenga. Esta actitud le roba el poder de disfrutar cualquier cosa, aunque sea lo que deseaba.

(g)   Satanás ciega los ojos de muchos para que no puedan ver el valor de la vida eterna.

2Co. 4:4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

B.   La Perla de Gran Valor.

Mat. 13:45 También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, 46 que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

(1)  Detalles

La diferencia entre esta parábola y la previa es que en la previa, la persona que descubre la cosa de gran valor no estaba buscándolo, pero en esta parábola, de descubrirlo es su primer propósito.

La perla es la única joya o cosa de gran valor hecho por un animal, o un organismo vivo.

La perla empieza por un estorbo, una contaminación, un daño hecho a este organismo. Pero esto no es una perla, sino es la respuesta de este organismo vivo al daño que es la perla. Así es lo que ha hecho Dios con nuestros pecados que le han estorbado. La palabra y simbolismo de la perla es pureza (G.C. Morgan). La perla es la victoria de pureza y inocencia sobre contaminación y invasión ilegal.

Las perlas no fueron de gran valor a los judíos, sino a los gentiles. Jesús usó la imagen de algo de gran valor al mundo para que sus discípulos entendieran.

(2)  Enseñanzas

El mercader que se encuentra la perla de gran valor, no es desanimado por su precio muy alto. Él entiende el valor de la perla y paga lo que él tiene que pagar para conseguirla.

(a)   La salvación es un descubrimiento que resulta en una estimación por quien que lo encuentra como la cosa más valiosa de toda la tierra para él.

(b)  Esta persona representa la persona quien se despierta en una forma a buscar lo que no tiene, a obtener lo que es de gran precio. Mientras la parábola del tesoro nos presenta alguien que por accidente encuentra algo de gran valor, esta persona buscaba por algo no sabiendo exactamente que si existe o no, pero por todos modos quiso encontrar algo diferente, algo de valor en este mundo.

(c)   Hay una diferencia en vista hacia a Cristo entre el hijo de Dios y el hijo del diablo.

1Pe. 2:4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo;

C.   Conclusión

(1)  De obtener la vida eterna es nuestra misión sobre todo en la tierra.

Cada persona debe considerar que están en una misión para conseguir la vida eterna ni modo el precio que le cuesta personalmente.

Mat. 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

(2)  Salvación es un hecho de nuestra propia voluntad.

La vida eterna no se obtiene en masivo, sino cada individuo tiene que hacerlo suyo por una acción distinta de su propia voluntad.

Nadie puede ser un cristiano sin saberlo, sin decidir y quererlo. La vida eterna es algo

(3)  Si de propósito o por accidente, tenemos que buscar la salvación.

La reacción del individuo a la oferta de la vida eterna es lo que cuenta aquí. Todos que menosprecian o que toman ligeramente el valor de la salvación nunca van a tenerla.

Mar. 9:37 El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.

(4)  El verdadero hijo de Dios recibe la salvación con gozo.

Mar. 4:20 Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

Jn. 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Col. 2:6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;

El hecho de recibir la salvación no significa que nos salvamos a nosotros mismos, porque no podamos recibir nada si no es ofrecido por parte de Dios.

Jn. 3:27 Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

Cuando uno recibe a Jesucristo como su Salvador personal, entonces Dios le salva y le sella con el Espíritu Santo como un hijo de Dios, un redimido.

Jn. 7:39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

(5)  La salvación no es comprada, sino es buscada y obtenida.

Podamos “comprar” la salvación por fe en Jesucristo.

Rom. 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

La vida eterna es una dádiva (regalo) de Dios para nosotros.

Ef. 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Conseguimos este regalo por fe en lo que Dios nos dice. Esta fe o confianza es de cambiar nuestras vidas para que cumpla con lo que dice Dios. En este punto, Dios dice que debemos entregar lo que es de este mundo, para que ganemos lo de la vida eterna.

Ecl. 5:15 Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano.

Es de ser necio de no entender el poco valor en la eternidad de casi todo en este mundo presente.

Luc. 12:16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

II.               Pierdes todo en irse al infierno.

Tal vez la contraparte de estas dos parábolas son una enseñanza muy aguda y clara de Jesús sobre el infierno.

A.  Mejor perder grave, que perder el alma.

Mat. 5:29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Mientras las parábolas nos llaman la atención el valor infinito de la vida eterna, Jesús aquí nos aclara que no hay nada que uno no pierde en evitarse el infierno.

B.  Nada vale tanto que el alma.

Mat. 16:26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Cuando hablamos de estimar en extremo la salvación, decimos “Sí”. Pero cuando llega a vivirlo cada día por tomar tiempo para Dios, por arreglar nuestras vidas para que Dios tiene más de nosotros que los quehaceres del mundo, entonces no tenemos tiempo para Dios. ¡Qué triste!

Job 27:8 Porque ¿cuál es la esperanza del impío, por mucho que hubiere robado, Cuando Dios le quitare la vida?

Perdiendo la vida, pierdes todo lo que tienes “en este mundo”. Entonces debes pensar mejor en hacer muchos depósitos en tu cuenta celestial.

Mat. 19:21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

Luc. 12:21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

Luc. 12:33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye.

Mat. 6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

1Tim. 6:18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; 19 atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.

III.            Negase a sí mismo.

Luk 9:23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. 24 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. 25 Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?

A.  La negación de sí mismo.

Jesús nos enseñó que el camino al cielo es por la puerta de negarse a sí mismo en esta tierra. Quiere decir que lo que yo quiero tengo que poner a un lado y no perseguirlo, y lo que tengo que hacer es lo que Dios quiere que yo hago.

Mat 10:38  y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí,  no es digno de mí.

La persona que no se niega a sí mismo no es digna de Cristo. No vale la pena de ser salvo.

B.  Toma su cruz.

Otro elemento en realmente ser salvo es el concepto de “tomar nuestra cruz”. El ser salvo es una bendición de Dios, pero a la vez es un sufrimiento que tenemos que recibir. Es una carga tanto espiritual que material en que tenemos que recibir y aguantar.

Conclusión: – .

Un hombre no es tonto de entregar lo que no puede retener, para conseguir lo que no puede perder.