07-027 El Legalismo y la Libertad Cristiana

Por David Cox © 2007
Mayo , 2007 PM

Introducción: – Hay un problema grande entre el cristianismo. Este problema tiene que ver con la actitud de las personas, y su soberbia en presumir que ellos mismos son más espirituales que los demás. Tienen esta idea por un punto que ellos ven donde ellos jactan que cumplen la ley de Dios y los demás no lo hacen.

Cualquier grupo religioso, movimiento, o iglesia que logra a tener un buen entendimiento de la Palabra de Dios, y de vivir en victoria espiritual, siempre caerá en la segunda generación por el legalismo y la pérdida de la libertad. Esto es porque la seguridad de la relación que uno tiene con Dios no es algo que puedes pasar a otros, sino es algo que uno mismo tiene que encontrar por medio de su relación personal con Dios.

Los seguidores de estos “gigantes de la fe” siempre reaccionan a los ataques de fe con una actitud defensiva, hipercrítica, y legalista en lugar de dejar a Dios de defenderles por la realidad de una vida espiritual.

En todos los grupos y iglesias, siempre hay unos que llegan a gran poder, influencia, y prominencia quienes no son espirituales, y muchos no son aun salvos, pero ellos piensan y imponen un concepto de aprobación y espiritualidad entre los hermanos de base de obras religiosas, guardar las normas sagradas que decidimos que es el cristianismo. En su sistema, es imposible de agradar a Dios, y cualquier “buena obra” llega a ser rechazada por Dios porque el motivo es impuro. Pablo marca en Gálatas 5:2 que la persona que se circuncide para lograr la espiritualidad o la salvación, simplemente regresa a una salvación y vida espiritual basadas en buenas obras, no fe en Jesucristo.

Martín Lutero dijo que hay dos formas en que personas destruyen el valor de la cruz de Cristo. Primero, ellos confían en sus propias obras o habilidades en lugar de lo que logró Cristo en la cruz. Segundo, ellos dudan en el poder de Cristo y su muerte en la cruz de realmente cambiar sus vidas y limpiarles de todo pecado. Esclavitud a un sistema de leyes y normas es exactamente esto, nunca sabes si eres suficiente bueno para entrar en el cielo o para agradar a Dios. Dios nos dio un sistema de salvación y espiritualidad por medio de nuestra fe, no por lo que hacemos (obras). Si esto es la voluntad de Dios, y es el diseño de Dios, tenemos que aceptarlo y seguirlo. El asunto de que si somos perdonados o no ya era resuelto en la cruz. Ya somos perdonados. Salvación es de darse cuenta de ello, y vivir la vida conforma a esta verdad espiritual.

  1. El Legalismo

El legalismo en teología cristiana es un término para personas quienes se fijan más en leyes, o códigos de conducta, o ideas legales. El opuesto es ante nominalismo, donde las personas creen que las normas y leyes divinas no son obligatorias a nadie.

El legalismo normalmente es acompañado con rigor, orgullo, la vista en lo externo y no lo interno, la cual es una interpretación de todo que enfoca en conducta externa sin importancia al corazón y espíritu, y las actitudes y motivos del corazón atrás de lo que uno hace. Igualmente el legalismo pone muy poca importancia sobre la misericordia, el amor para los demás, y no tiene idea de la gracia de Dios que Dios brinda a todos. Especialmente no entiende que nosotros no manejamos o decidimos la gracia de Dios sino Dios. Que nosotros somos condenados igual como el peor pecado que ha sido.

Mateo 5:20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Jesús atacó mucho el legalismo de los judíos en el Nuevo Testamento. Su punto no es que técnicamente andan en error, sino que el espíritu atrás de cada cosa que dicen y hacen está mal, Dios lo ve esto claramente, nadie engaña a Dios, y por lo tanto, Dios castigará a ellos, y ellos no tendrán premios de Dios por lo que son y lo que hacen.

Mateo 15:7-9 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. 9 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

El legalista es un hipócrita, porque no vive lo que exige de los demás. Él quiere ser reconocido como alguien “espiritual” pero no quiere pagar el precio de estudiar la Biblia y aplicarla toda a su propia vida. Él no quiere sacrificar su orgullo, su arrogancia, su superioridad sobre los demás como cosa de pecado.

El legalismo se manifiesta principalmente en tres formas:

  1. Salvación por obras – Hay algo que hacemos para ser salvo o espiritual, y no es por fe y amor en Jesucristo.

Efesios 2:8-9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.

  • Salvación no es por obras, y el gloriarse es exactamente el opuesto de lo que Dios quiere ver en nosotros.

  1. Aprobación por logros – Una vez salvo por fe, somos aprobados, espirituales, o superiores (líderes) por lo que hacemos.

Gálatas 3:3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?

  • Si captamos que somos salvos por fe, entonces no debemos terminar corto. La espiritualidad, de agradar a Dios completamente se base en la fe, no en la carne.

  1. Dictadores Dogmáticos – Este es el famoso falso profeta quien promueve un sistema de espiritualidad o salvación por cumplir con su lista de reglas y normas que él inventa o saca con autoridad personal de las Escrituras. Ellos piensan que son en el lugar del Espíritu Santo de convencer las personas del pecado. No pueden quedarse contentos adentro de lo que dice las Escrituras, sino tienen que hacer sistemas y largas listas de normas y leyes.

Juan 14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.

Juan 14:21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

    1. ¿Hay una lista de pecados que son causantes de no ser salvo?

Gálatas 5:19-21 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Aquí vemos que hay unas cosas que claramente son indicadores de una persona inconversa, alguien que no ha sido regenerado espiritualmente.

1° Corintios 6:9-12 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. 12 Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.

Una persona es salvo por fe, y nada más (Efesios 2:8-9). Pero una persona tiene que creer con todo su corazón en Jesucristo, y esto es muy difícil de definir, aun para uno mismo. Este sincero amor es algo que si es verdadero, va a manifestarse en una forma u otra en tu vida diaria. La persona que no tiene el Espíritu Santo morando adentro de él, causan cambios espirituales en su vida, no puede ser salvo.

Santiago 4:4-12 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? 6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. 7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. 8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. 9 Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. 10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. 11 Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. 12 Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?

  • El punto de Santiago es de hacernos ver que el cristiano no es alguien que dice de boca que es, sino es alguien que busca a Dios, que busca agradar a Dios por cumplir con la voluntad de Dios y agradar a Dios. No definimos espiritualidad o salvación por condenar a nuestros hermanos, sino por que nosotros nos cambiamos.

El legalista habla que lo que es permitido y lo que no es permitido. El cristiano habla de lo que agrada a Dios, y lo que entristece a Dios. No es que todas las cosas son pecaminosas y claramente condenadas como pecado. Es que hay cosas que no agrada a tu Redentor, y es un asunto entre tú y Él, sin que entren a los demás. Aun va más allá, porque una que estás convencido que no es lo que Dios quiere que hagas, no puedes imponer esto sobre otros hermanos. Puedes explicárselos, pero si no quieren, no puedes hacer nada más.

El legalista insiste que él va a demostrar su superioridad o espiritualidad sobre los demás, entonces ni le importa a él que él comprenda y cuida un punto de la ley o norma de Dios, sino que él es quien que impone la ley de Dios sobre los demás. Esta actitud de imponerse es exactamente el falso profeta o falso maestro del Nuevo Testamento.

    1. ¿Qué debe ser nuestra actitud hacia la imposición de otros?

  • Son gente que se concentran en (la adoración de) los ángeles (mensajeros). Piensan que ellos mismos son este regalo de Dios a la humanidad.

Colosenses 2:16-23 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, 17 todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. 18 Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal,

    • afectando humildad” – “afectando” = voluntad, lo que complace a alguien, que es su delicia. “humildad” = estado bajo de la mente, humilde, pero también implica aflicción de la mente, muchos otros lugares (Lev 16:13, 20) esta palabra significa ayunar o privación de sí mismo de necesidades o placeres.

      • El peligro de un falso profeta que parece muy humilde y modesto es mucho mayor de uno que se deja su arrogancia demostrarse abiertamente.

      • Comentarista Barnes dice que “afectando” (voluntad o deseo) no queda bien con humildad, y la oración se entiende mejor poniendo esta palabra con el “entremetiéndose.” Entonces debemos leerlo así, “Nadie os prive de vuestro premio, por ascetismo y la reverencia a los ángeles, de buena gana entremetiéndose en el oculto…

    • culto a los ángeles” – adoración o servicio religioso girando alrededor de los mensajeros. Tomado lo más a pecho de lo que dice, haciendo una religión alrededor de un personaje quien anuncia al evangelio, predica, o quien que sirve a Dios en un ministerio.

      • Se ve mucho esto cuando un pastor sale de una iglesia o muere, y la iglesia se deshace. Todos se van. Si no hay otra personalidad igual de carismática, jaladora, que tiene fuerza de ser líder, entonces las personas no van a ningún lugar.

      • No sigan a Cristo, sino su vista está en los hombres (o en un hombre en particular). Su devoción no es a Dios, sino a lo que los hombres crean y promuevan. Entonces la esta personaje (ángel) llega a ser su autoridad. Lo acepta a él sin pensar mucho si es lo que Cristo dice en las Escrituras.

    • La idea es de no caer en la trampa o error (que te quita todo premio delante de Dios) que es un pensar y práctica donde uno se regocija en privación de su cuerpo, andando como un ángel de modestia y humildad para ganarse estimación entre los hombres. De guardarse de los que parecen ser espirituales (pero no del corazón sincero y humildad que es lo que Dios manda) solamente para ganarse poder y fama, control sobre los hombres.

    • vanamente hinchado por su propia mente carnal” – El punto importante es que pretenden de ser muy humildes, muy entregados a Dios, y muy expertos de los misterios de Dios en la Biblia, pero no son espirituales nada. Su vida y carácter es testimonio en contra de ellos. Esto es principalmente por sus conflictos personales con otras personas. En estos conflictos, siempre ellos pelean por el reconocimiento, fama, gloria, alabanza, reverencia por los hermanos, por ser nombra as el maestro experto entre todos. Pensamos que ellos quieren el lugar de ángel Gabriel quien tiene la gloria de anunciar el mero misterio de Dios. Los demás, “cállense” y “adórenme.”

19 y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.

    • Dios nos presenta que nuestra vida espiritual (y entonces nuestra espiritualidad) proviene de nuestra relación directamente con Jesucristo, la Cabeza. El legalista ve el cuerpo de Cristo como (1) cosa no importante, o (2) cosa de desprecio y burla. Siempre quiere menospreciar a sus hermanos porque él es mejor que ellos, o quiere tomar el cuerpo de Cristo como cosa sin importancia realmente, o a lo menos sin importancia para él.

    • Aquí vemos una actitud muy distinta del legalista.

      1. Él no recibe nada de real importancia del cuerpo de Cristo, sino él es quien que tiene para imponer y dar al cuerpo. Él nunca toma en serio lo que los hermanos dicen porque no pueden decir algo que le sirve a él. Se ve que cuando los demás hermanos dan testimonio, o predican o enseñan, hay un especia de crítica que él hace que revela su actitud de que son ignorantes y sin provecho para él. “Yo no saco nada de sus sermones o enseñanzas. No saben como… (orar, dar testimonio, testificar, predicar, enseñar).

¿Quién es que Dios realmente usa en su obra? No el talentoso en hablar o enseñar, sino él que tiene su vida limpia y ejemplar. La persona usada fuertemente es quien que demuestra los principios de Dios por ejemplo personal antes de decirlo en un sermón.

      1. Él finge servir el cuerpo de Cristo pero su servicio siempre concentra en que él brilla su inteligencia y superioridad. Por ejemplo, muy rápido tomará una oportunidad de predicar, enseñar, o estar dirigiendo, pero no va a limpiar los baños o la iglesia, hacer cosas más bajo “su dignidad.”

      2. Él finge amistad y preocupación con el cuerpo de Cristo. Es una persona de doble cara. Pretende de ser amable y preocupado, pero a la verdad, no ayuda la gente, sino quiere verles reconocer su pecado en la luz de su ejemplo esplendido de superioridad espiritual.

      3. Este tipo es quien promueve la fama cristiana. O sea, es alguien que le gusta demasiado ver los hermanos aplaudiendo a un gigante espiritual (normalmente muerto). Esto es importante para él, y en una forma, de promover la necesidad de “reconocer los gigantes espirituales entre nosotros,” él abre la puerta para unos de los hermanos de hacer lo mismo para él. Él sueña con “Si nada más se fijan que aventurados son por que me tienen entre ellos.

      4. Él exige llamarles la atención al misterio que él entiende y maneja, y la falta de este conocimiento y práctica entre otros.

      5. Él define el espiritualismo muy simple, “no manejes, no gustes, ni aun toques.”

20 Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos 21 tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques 22 (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? 23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.

Su vista está colgada en lo externo de las cosas, no los motivos y actitudes del corazón. No puede concebir que aun una oración o cosa “siempre correcto” pueda ser pecado aun.

Proverbios 15:8 El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; Mas la oración de los rectos es su gozo.

Proverbios 21:27 El sacrificio de los impíos es abominación; ¡Cuánto más ofreciéndolo con maldad!

      1. Su autoridad es humano, no divino – v22 “(en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres)” Ellos pone prioridad sobre la interpretación de una doctrina o pasaje de la Escritura o nueva doctrina que su ángel crea sobre lo que dijo o como interpreta este ángel. No tienen las Escrituras en el lugar que deben ser.

  1. La Libertad Cristiana

Definición: Libertad es la habilidad de hacer cosas sin infringir la ley. No toda conducta es aceptable bajo el concepto de libertad. Libertad es un concepto de hacer decisiones, poner prioridades y gustos, sobre la vida y sus actividades por uno mismo sin que otros impongan sus prioridades y gustos sobre ti.

En una sociedad que tiene libertad del individuo, no quiere decir que las personas libres pueden robar, matar, o destruir propiedad ajeno. Dice que adentro de unos limites universales, se puede dirigir a su propia vida.

    1. Hay abuso de la libertad.

Gálatas 5:13-16 Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. 14 Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 15 Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros. 16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

Pablo reconoce que es muy problemático de usar la libertad para hacer lo que uno no debe. La libertad que Dios nos da tiene el propósito de servir a Dios, de demostrar este deseo de servir a Dios por servir a nuestros hermanos en la fe. Nuestro amor por Dios demostrado por servicio y amor a nuestros hermanos es toda la razón y motivo atrás de nuestra libertad.

De atacar, desear mala voluntad, de imponerse o destruir a nuestros hermanos es exactamente el opuesto de lo que quiere Dios.

De sacrificar de nuestras vidas para servir a nuestros hermanos es porque Dios no nos impone leyes legalistas, sino que nos deja libres para ver como manifestaremos este amor.

2° Pedro 2:18-22 Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. 19 Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció. 20 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. 21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. 22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.

Nuestras obras (malas) son lo que nos echó a perder, condenándonos al infierno. Ahora que somos salvos por fe en la muerte de Jesucristo, no debemos caer en la misma trampa de nuevo de creer que obras solucionan algo.

    1. Libertad es bajo constante ataque, y tiene que ser defendido.

Gálatas 5:1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

La libertad cristiana es libertad de sistemas teológicos que interpretan la salvación y espiritualidad en una forma exterior, carnal, de obras, y no de una relación viva con Jesús.

Amamos a nuestros hermanos, y les damos mucho apoyo y lugar para diferentes opiniones, pero no podamos permitir que ellos nos impongan un legalismo.

III. La Espiritualidad

Hay una ayuda de mano para ver si uno anda en el legalismo, y esto es amor. Simplemente puesto, si uno se base sus acciones, decisiones, dichos, y actitudes en amor o en otra cosa. Lo que no es de amor es pecado.

Por ejemplo, si haces algo como que dices algo cortante a alguien o regañas a alguien por no llevar una norma, pregúntate a ti mismo, “¿Es esto que he hecho o he dicho en amor?

Hay tiempos en que los líderes de una iglesia tienen que regañar a las personas por su conducta. Hay tiempos en que tienen que disciplinarles. Esto es bíblico. Pero el punto es que ellos andan en error que destruye su propia vida, y jalan a todos que les observan a lo mismo.

Amor es de servir a estas personas por hacerles conocer el problema. No es amor de dejar una persona seguir en un camino de autodestrucción. Pero si el punto es de ayudar la persona, entonces no es importante quien vio el error, ni tampoco las calidades o reconocimiento de entre los hermanos del asunto. Las prioridades son que la persona reacciona bien, y esto implica un gran necesidad para oración, y muy inteligencia en como introducir el tema y tratar el tema con la persona.

Gálatas 6:1-2 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

La actitud de jactancia en corregir a otros no es bíblica. Le toca al hermano espiritual y humilde para corregir a los que andan en error.

Conclusión:

Juan 15:10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. 12 Éste es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Debemos entender que el enfoque es en guardar los mandamientos de Dios, pero a la misma vez, el amar a Dios. Obedecemos por el solo motivo de amar a Dios. No nos importa quien nos ve, o si nadie nos ve. No nos importa quien se sujete a nuestro entendimiento de las cosas, o quienes que “rompen las reglas.” Seguimos a Cristo por amor, y vivimos el bueno ejemplo.

Hay un dicho que dice, “No puedo oír lo que me dices, porque el ejemplo de tu vida grita demasiado fuerte.