06-053 Humildad

Por David Cox © 2006

Introducción: – Vimos hace unas semanas que Dios odia la soberbia. Según Proverbios 8:13, Jehová aborrecer la soberbia y arrogancia. De plano alguien que anda en estos caminos está en contra de Dios, y Dios en contra de él. Ahora vamos a ver el opuesto, la humildad.

Mateo 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

Vemos que si somos los discípulos de Cristo, a fuerzas tomamos la humildad y mansedumbre como nuestro vestirnos.

I.               Dios humillará a los no humildes.

A.  Dios es Juez de toda la tierra.

Primero tenemos que ver que Dios en su ser, en su esencia, es mucho más alto que nosotros. Parte de su esencia y carácter es envuelto en ser Creador, y por lo tanto, también Juez de toda la tierra.

Salmo 75:7 Mas Dios es el juez; A éste humilla, y a aquél enaltece.

B.  Dios toma como reto de humilla a todo que enaltece.

Salmo 147:6 Jehová exalta a los humildes, Y humilla a los impíos hasta la tierra.

Es el trabajo y placer de Dios de “igualar” estas injusticias. Aquí en esta vida o en la próxima, Dios va a ajustar cuentas.

C.  Dios ve la soberbia un pecado que tiene que enfrentar.

Daniel 4:37 Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia.

D.  La humildad es de poner a un lado nuestra voluntad, y obedecer la voluntad de Dios.

2° Crónicas 7:14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Dios ve todo esto como parte de la salvación. Es muy esencial.

E.   Humildad, temor de Jehová, y andar en el camino de Dios todos son relacionados.

Jeremías 44:10 No se han humillado hasta el día de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley ni en mis estatutos, los cuales puse delante de vosotros y delante de vuestros padres.

II.            Dios escucha a los humildes.

A.  Dios es atento al humilde, lejos del alto mirada.

Salmo 138:6 Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos.

B.  Para tener el oído de Dios, uno necesita ser humilde.

Salmo 10:17 El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído,

C.  De humillarte delante de Dios es de entender lo que es la voluntad de Dios, y hacerla.

Daniel 10:12 Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.

D.  Dios estima y no desprecia al humilde, quebrantado, y el contrito de corazón.

Salmo 51:17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

III.          Dios bendecirá a los humildes.

A.  Dios da gracia a los humildes.

Proverbios 3:34 Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, Y a los humildes dará gracia.

Santiago 4:6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

B.  Dios premia al humilde con riquezas, honra, y vida.

Proverbios 22:4 Riquezas, honra y vida Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.

C.  Dios bendecirá al humilde con alegría y gozo.

Isaías 29:19 Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel

IV.         Dios salvará a los humildes.

A.  Dios ve algo atractivo y llamativo al humilde en su presencia, y por esto, le haría “hermosa” con salvación.

Salmo 149:4  Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo; Hermoseará a los humildes con la salvación.

B.  Dios invita a convivir con Él solamente el humilde.

Isaías 57:15  Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

C.  Si hay algo que nos proteja o nos guarda en el día del juicio y enojo de Dios, es la humildad.

Sofonías 2:3  Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová.

Conclusión: Nuestro deber como hijos obedientes de Dios es de humillarnos.

Miqueas 6:8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

Las metas principales de la vida cristiana son justicia, demostrar misericordia, y humillarte delante de Dios.

Romanos 12:16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.

La armonía entre la iglesia local depende sobre la humildad cada uno delante de Dios y los demás.