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El Perdón y el Cristiano Sermón audio WAVE (9.8MB 42 minutos)por David Cox 05-009 Perdón y el Cristiano Vamos a ver lo que dice la Biblia sobre el perdón, la misericordia, y como estos deben afectar el cristiano. Es muy importante que cada cristiano entienda lo que Dios ha dicho sobre estos temas y responde en su corazón correctamente. Los puntos de este sermón. I. Definiciones ¿Qué es el perdón? ¿Qué es la misericordia? II. ¿Por qué me es importante el perdón? III. ¿Cómo puedo perdonar a otros? Empezamos con el primer punto. I. Definiciones ¿Qué es el perdón? ¿Qué es la misericordia? Hay tres palabras bíblicas aquí que necesitamos entender muy bien. Primero la palabra “perdón” es cuando alguien te ha hecho algo mal, o que te debe esta persona, y en lugar de exigir que te pague o justicia o restauración, que tu le dejas libre de la obligación, o le tratas como que nunca había hecho la injuria o ofensa. La palabra “misericordia” es muy similar. Mientras misericordia es la calidad de perdonar, el perdón es un hecho individual. Mientras perdón habla de una ofensa en contra de otra persona o en contra de un principio o ley, la misericordia es más amplia, porque la persona que recibe la misericordia tal vez es pobre, enfermo, o desafortunado y no es culpable directamente de él mismo para su situación. Perdón siempre habla de ofensa o deuda que uno incurre por sus propias acciones. Mientras que misericordia habla de actuar en una forma de beneficio hacia a otra persona, principalmente en ayudarle en el sufrimiento, y esto puede ser por que él está castigado o bajo estrés por sus acciones, tiene el sentido de no exigir a su debido. Gracia es el otro lado de la moneda. “Gracia” es otra palabra que entra aquí. Gracia refiere a un beneficio que alguien recibe que no es merecido. La misericordia es normalmente de no recibir el castigo o el mal tratamiento que merece, y la gracia es de recibir un beneficio que uno no merece. Podamos ilustrar la misericordia como la policía que no te levanta infracción cuando hiciste verdaderamente algo mal, y la gracia es como un regalo de cumpleaños inesperado o esperado por no obligado. El perdón es de librar alguien de un castigo o deuda que tiene. Ahora no debemos dejar de pasa por alto que el perdón y la misericordia son parte del carácter de Dios. En Salmo 86:15 dice que “Dios es misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia.” La primera cosa importante de ver aquí es que esto de ser misericordioso y de dar perdón es como es nuestro Dios. Luego vemos en Efesios 5:1, que debemos ser imitadores de Dios. Efesios 5:1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Igualmente en Lucas 6:36-37, repite esta exhortación pero tocando directamente la misericordia. Lucas 6:36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. 37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. El mandamiento de ser misericordioso es porque así es Dios, así es el carácter de Dios, y para tener comunión verdadera con Dios, nosotros tenemos que tomar o abrazar como parte de nuestro carácter esta misma calidad de Dios. Fíjate que la única forma de encontrar el perdón es de abrazar este concepto en nuestra relación con otros seres humanos. Dios nos exige esto y luego vamos a regresar a este punto. También aquí en ver esto debemos entender que Dios exige el perdón y la misericordia a cada cristiano por que Dios es quien que es. Isaías 43:25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Aquí vemos que Dios perdona “por amor de sí mismo”. O sea, por el grande carácter de Dios, por que Dios es quien que es, y Dios es como que es, entonces este amor profundo en Dios es el motivo o razón porque Dios actúa en esta forma para con nosotros. II. ¿Por qué me es importante el perdón? Bajo este punto vemos primero que Dios promete la misericordia solamente a ellos que ellos mismos son misericordiosos. Proverbios 14:21 Peca el que menosprecia a su prójimo; Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado. 22 ¿No yerran los que piensan el mal? Misericordia y verdad alcanzarán los que piensan el bien. Mateo 5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 2° Samuel 22:26 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro. Vemos aquí que Dios promete que la persona que manifiesta fielmente el perdón y la misericordia en su vida hacia a otros que le ofenden, esta persona también va a ver la misericordia y perdón en su vida de parte de Dios. El opuesto también es verdad. Las personas que no manifiestan el perdón y misericordia hacia a otros, Dios va a tratarles cruelmente y sin misericordia. Santiago 2:13 Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio. Otro pasaje más envuelto aquí es la parábola sobre el siervo sin misericordia en Mateo 18. Mateo 18:23-35 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. Primero vamos a explicar un poco esta parábola. Para ponerlo en el contexto de hoy en día, diez mil talentos son como 60 millones de días del sueldo mínimo, nada poquito. Si hay como 260 días hábiles en un año, tendrá que trabajar 230,000 años y entregar todo su sueldo para pagar esta deuda. Esto es una deuda que nadie puede imaginar de pagar realmente. En comparación, cien denarios son solamente 5 meses de sueldo mínimo. Tal vez no es nada poco tampoco, pero trabajando, uno puede juntar esto tal vez en un año con mucho esfuerzo. Parábolas tienen un solo punto que ilustran o enseñan. Aquí el punto claro es simplemente, si no perdonas, tampoco Dios te perdonará, y vas al castigo del infierno. Para la persona que profesa de ser un creyente o cristiano y no se encuentra en su corazón de perdonar a otros, o le es difícil, tenemos un gran problema aquí con esto entonces. Simplemente Dios dice que ¡tal persona es engañada en su creencia que va al cielo! La persona que no entiende que somos salvos por el perdón de Dios, y esto es porque atrás del hecho que Dios nos perdona nuestros pecados es el gran carácter de Dios en este concepto de misericordia. Si no asimilamos este carácter de Dios, nos es imposible de ser cristiano y entrar en el cielo. Esta persona siempre va a contar que cosa grave que alguien le hizo, pero vemos que la humanidad hizo algo todavía más grave a crucificar a Jesús, y aun así Dios les perdonó porque es en su carácter y Dios nos exige este mismo carácter para que seamos salvos. Fíjate bien la decisión tuya de no abrazar la misericordia como parte de tu vida es una decisión que te condena al infierno. Vamos a ver más versículos que apoyan este concepto que el perdón que es un requisito para obtener nuestro perdón de Dios y nuestra salvación. Mateo 6:12-15 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. El perdón que Dios nos concede es directamente un reflejo del perdón en nuestro corazón hacia a nuestros prójimos. ¡Que tenebroso es este concepto! Las personas que buscan el perdón por sus pecados y misericordia de Dios para ellos mismos, pero si no lo tienen ellos esto es sus propias vidas, lo buscan en vano en Dios por que Dios nos promete que no va a ayudarnos nada, sino cruelmente va a tratarnos con dureza y nada de compasión por nuestro sufrimiento. Ahora podemos entender otro principio que encontramos en la Biblia sobre nuestra relación con nuestros enemigos. Mateo 5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; Lucas 6:27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; Lucas 6:35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Vemos que Dios observa como tratamos a otras personas, y en esto Dios ve la verdad y sinceridad de nuestra fe en Dios y deseo de ser salvo por Dios. Si decimos de boca solamente que queremos la salvación, y esto supuesto deseo y fe no tiene evidencias de apoyarlo como en nuestros hechos, no podamos decir que somos sinceros con Dios en esto de la salvación. Lo decimos de boca y no de verdad. Dice en Lucas 6:35, que por tratar bien aun los que son nuestros enemigos, vamos a recibir un galardón grande cuando llegamos al cielo. Por hacer esto de tener misericordia y perdón a nuestros prójimos, llegamos a “ser hijos del Altísimo”. O sea, llegamos a ser como Dios, y en esto llegamos a ser verdaderos hijos de Dios. Otro pasaje que entra aquí es en Romanos 12:14 y 20. Vemos una referencia a lo mismo en Proverbios 25:21-22. Romanos 12:14 Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Romanos 12:20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. Ahora vemos como Dios requiere que tratamos a nuestro prójimo, específicamente a nuestro enemigo. La frase “ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza” es algo críptico para nosotros. Los comentarios realmente no dan mucha luz tampoco, pero nos ofrecen dos posibles explicaciones. Primero, es la idea de que por tu hecho de que demuestras el amor de Dios para tu enemigo, tu enemigo se redarguye por esta actitud de su comportamiento y se corrige su vida, su conducta, y su posición en contra de un hijo de Dios. Se deshace de ser tu enemigo, y problema resuelto. La otra explicación que nos dan los comentaristas es que en hacer bien a tu enemigo, realmente estás causándole peor tratamiento en el día de juicio de nuestro Dios porque no tiene excusa por que se portó así contigo. Creo que los dos pueden existir juntos. De un lado, estás tratando de portarse amable con la persona para ser su amigo, y este esfuerzo es sin fin de tu parte, y si nunca se responde esta persona, ya sabes que le va a ir todavía peor cuando se pare delante de Dios en el juicio final. Vamos a ver dos exhortaciones más ahora que entendemos la suprema importancia que Dios pone sobre el no tener ofensas entre personas. El cristiano siempre está perdonando y mostrando misericordia para con todos en su vida. Marcos 11:25-26 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. Mateo 5:23-26 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante. Primero anotamos en Marcos 11:25-26 que debemos inmediatamente dejar aun nuestra adoración a Dios a un lado e ir y resolver nuestros conflictos con nuestros prójimos. ¿Por qué es tan importante, hasta más importante que nuestras oraciones y adoración a Dios? Simplemente porque nos estorba tanto que cierre toda la comunicación entre nosotros y Dios. 1° Pedro 3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Dios nos avisa que nuestra mala relación entre esposo y esposa puede causarnos este mismo estorbo en nuestra comunicación con Dios. Por esto la mujer debe sujetarse al esposo, pero el esposo debe tratarla como algo muy frágil, fácil de romper. No queremos estos problemas que nos cierre nuestra relación para con Dios. En Mateo 5:23-26, vemos otro aspecto todavía más informativa. Dice que si tú percibes que tu hermano tiene algo en contra de ti, entonces es tu responsabilidad y tu obligación a dejar todo e ir y buscar esta persona y reconciliarte con él. Debemos enfatizar que aquí habla de “tu hermano”, o sea, otro cristiano. Mateo 18:15-19 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Dios nos da un proceso aquí en como resolver problemas entre hermanos. Primero tenemos que ver en este pasaje que otra vez la carga o responsabilidad cuando alguien es ofendido por algo que un hermano en Cristo le ha hecho, es sobre la persona que se fija en el asunto. Tal vez el que ofende ni siquiera dio cuenta de la ofensa. Pero si tú te ofendes, tienes la obligación de ir directamente con la persona que te ofendió y tratar el asunto. Ahora esto es un proceso de tres pasos. Primero paso es en privado, ir a enfrentarle a la persona que te ofende o peca en contra de ti, persona con persona. O sea, no debes decirlo a otras personas y empezar chismes, rumores, o calumniar en contra de la persona, sino debes enfrentarle con lo que tú sientes que es un pecado en contra de ti. Debemos anotar aquí también que es un pecado y este pecado es en contra de ti, no en general. Debe ser un elemento que te toca a ti en lo que ha hecho. El trato aquí es que también es un pecado actual. Para cumplir con esto, tú debes poner tu dedo sobre un versículo que indica que lo que hace el otro sí es un pecado. En áreas dudosas o de opinión, debemos dar la libertad a nuestro hermano de opinar diferente de nosotros. Es solamente cuando es algo si duda, que debemos ir adelante con esto. A veces en ir cara a cara en privado, se aclara el asunto para que veas que no es lo que parece, y asunto resuelto. También aquí debemos incluir Lucas 17:3. Lucas 17:3 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. La meta de tratar problemas y pecados con un hermano es para resolver el asunto para que no peque más. En esto, el arrepentimiento es esencial en la persona pecando. Sin un cambio en su vida, realmente no podamos perdonarle. Se queda como problema la situación aunque tú le enfrentaste como debe ser. El segundo paso es cuando la persona no te responde correctamente. Por correctamente queremos decir, que él te explicó para que entiendas que no fue pecado y tú mal entender el asunto, o que él se confesó, se arrepintió, y pidió perdón. Si la persona se hace obstinada, entonces necesitas llevar el asunto al segundo nivel. Aquí es una preparación para la resolución final. Tú llevas otros dos o tres testigos contigo para enfrentar a la persona de nuevo sobre el asunto. Es mi recomendación que estos testigos sean pastor o diácono, o a lo menos una persona con honor, estima, y respecto de entre toda la congregación. Ellos también van a asegurar que tú estás bien en tu posición en el asunto. Si aun así no responde la persona, entonces lo llevas el asunto al tercer nivel. Ahora el asunto va a ser público. Vas a presentarlo delante de la iglesia local donde tú y esta persona congregan y todos los hermanos van a oír este asunto. Debemos presumir que la persona sí está en pecado, y tú posición sí está bíblica. Pero aun aquí podamos platicar y discutir y aclarar asuntos bíblicos si no son claros. Si la persona no responde en este nivel, los hermanos deben tenerle por inconverso y no tener compañerismo y amistad con esta persona para que se avergüence, se arrepienta, y puede ser restaurado al compañerismo de la iglesia. Lucas 11:4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Salmo 51:1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. La base de que podamos pedir a Dios de perdonarnos es porque nosotros estamos perdonando a otros como van ofendiéndonos. Hacemos el perdón que vemos en el carácter de Dios, y imitamos en nuestras esta misericordia, piedad y perdón, y por lo cual, tenemos derecho de pedir lo mismo de Dios en el caso de nuestros pecados propios en contra de Dios. En Lucas 7:47, Dios hace el punto que empieza o aumenta una relación de amor entre la persona perdonada y quien que le perdone. Lucas 7:47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. III. ¿Cómo puedo perdonar a otros? Aquí primero vemos nuestra situación delante de Dios como Jesús lo presentó en Mateo 18 con la parábola del siervo que no perdonó a su consiervo. Simplemente ni importa quien seas tú, no tienes derecho de no perdonar y lleva algo en contra de tu consiervo. Podamos aumentar que el no perdonar o de no tener misericordia es de enojarse, no hablar con la persona, no tratarle igual como antes, de hablar mal de él, o de perjudicarle en una forma, especialmente en su estima en los ojos de otros (esto es el calumniarle). O sea, cualquier cosa que no es el dulce relato que debemos tener entre sí, esto es de no perdonar y de no tener misericordia, o de no ser benignos unos con otros. Efesios 4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Colosenses 3:12-13 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Si Cristo nos perdonó a nosotros, ¿Qué derecho tenemos de no perdonar a otros? De meditar sobre esto debe quitar todo coraje, enojo, envidia, u otro mal elemento que nos estorba para que no llevemos bien con otros. Imagina por un momento que Cristo fuera exactamente como tú cuando tú tienes una bronca con alguien. ¿Cómo pasaremos el asunto entonces? ¿Sin perdón? ¿Con perdón de boca, pero indirectas y ataques y venganza a cada lado? Estos versículos imponen la voluntad de Dios en nuestras vidas. Cualquier otra cosa será pecado, y aun Dios indica que la persona que juega con el no perdonar, y rehúsa la misericordia en su vida, está jugando con algo tan serio ¡que inválida su profesión de fe en Cristo! Aquí Dios nos manda de tratar uno con el otro, esto es entre la iglesia local, entre nuestros hermanos en Cristo, como Dios quiere. Podemos aumentar que también debemos hacer esto con los de afuera, pero el enfoque especial de Dios es entre los hermanos en Cristo. Debemos primero aguantar o soportar uno al otro y no ofendernos, pero si nos ofendimos, debemos tratarlo y perdonar. Otro punto aquí es que no podamos practicar esto si llevamos cuentas en contra de la otra persona. Debemos olvidar con el perdonar. El perdonar tiene en sí la idea de tratar como nada hubiera pasado. En Lucas 17:4, le preguntan a Jesús ¿hasta qué extremo tenemos que llevar esto de perdonar a otros? Jesús hace claro que es sin número. Todas las veces que alguien te ofende o peca en contra de ti y te piden perdón, tienes que concedérselo. En el pasaje paralelo en Mateo 18:22 Jesús dice hasta setenta por siete, o sea, no llevas la cuenta con la persona, sino todo lo que hay. Otro asunto en cómo podemos perdonar a otros es de entregar todo a Dios y no llevas las cosas tan a pecho. Proverbios 11:17 A su alma hace bien el hombre misericordioso; Mas el cruel se atormenta a sí mismo. Debemos entender que Dios no hizo el cuerpo humano de aguantar el estrés de estar molestándose siempre con estos tipos de problemas. La persona que lleva cuentas, no perdona a su prójimo, o que no busca como tener piedad, misericordia, y ayuda a otros es la persona que en sí, y por su propio carácter sufre espiritualmente. Además creo que podemos decir que el estrés físico causado por este asunto espiritual afecta el cuerpo hasta que empieza a tener problemas graves en su propio cuerpo. De ser sano de esto es de perdonar y buscar de mostrar misericordia. Salmo 51:4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. Este pasaje es interesante y lo inserto aquí por lo que clarifica en nuestra situación delante de Dios. David escribió esto cuando se arrepintió de su pecado con Bet-sabe. Debemos considerar que David mató a Urías, el esposo de Bet-sabe. Urías era un general en su ejército en un tiempo en que la nación era en guerra. David causó a los demás soldados de ser el verdugo para David. Ni siquiera tuvo valor de hacer el homicidio él mismo, sino involucró inocentes en su pecado. Bet-sabe tuvo su propia voluntad en esto, pero en aquellos tiempos era algo muy difícil de desobedecer su rey aun en asuntos tan negros como estos. Entonces, ¿Cómo es que David puede decir a Dios que pecó solamente en contra de Dios? Esto es porque todo pecado es en contra de Dios. No tenemos el derecho de rehusar lo que Dios manda para nosotros aun que sea de mucho sufrimiento, dolor, y eventos desafortunados. Recordamos que lo que hizo Dios con Job, y el punto del libro de Job es que somos criaturas de Dios, y debemos recibir con aceptación, satisfacción, y sin quejarnos todo lo que Dios nos manda, sea lo bueno o sea lo malo. Si aceptamos los eventos en nuestra vida así, no tendremos problemas con no perdonar a nuestro prójimo. 1° Pedro 5:7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. El Señor quiere que nosotros echemos todos estos asuntos sobre la espada de Cristo, y no cargamos con ellos. Una vez que entregamos esto a Dios, no recordamos más el asunto. Otro punto en cómo perdonar a otros es que debemos dejar toda venganza en las manos de Dios. Proverbios 20:22 No digas: Yo me vengaré; Espera a Jehová, y él te salvará. Romanos 12:19-21 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Aquí debemos entender que Dios es el Creador, Dios es el Juez. Nosotros no tenemos derecho de juzgar, vengar, o de quejar, porque somos sus criaturas. Recibimos de Dios lo que Dios juzga que es Su voluntad. Si Dios quiere vengarnos por que alguien nos hizo mal, bien. Pero si Dios tiene misericordia sobre esta persona, ¿Quiénes somos para reprochar a Dios por como Dios lleva la administración de Su mundo? Proverbios 17:13 El que da mal por bien, No se apartará el mal de su casa. 1° Tesalonicenses 5:15 Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos. 1° Pedro 3:9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. Simplemente, no podamos hacer mal a nadie. No es adentro de nuestros derechos como criatura de Dios de hacerlo. La única opción para nosotros es de hacer bien a todos. Esto es el único camino para un hijo de Dios. Romanos 14:4 ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. Santiago 4:12 Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro? Aquí vemos que según Dios, no tenemos el derecho de juzgar, y debemos entender esto de ser de criticar con ojo hacia la condenación y asesorar un castigo, no tenemos el derecho de juzgar a otro siervo de nuestro amo. Debemos preocupar sobre nuestra propia vida y obediencia delante del Amo, y no preocupar tanto de que si otros están mal o no. Deja que Dios castiga o bendice a ellos. Preocúpate de tu vida y cumple con la voluntad de Dios. Debemos también aquí aclarar que esto no es decir que no podamos condenar el pecado, o tratarlo en la vida de otros, porque ya vimos que esto es una obligación de cada cristiano. El asunto aquí es de no ser ofendido o llevarlo a pecho los pesares del mundo por que otros nos tratan mal. Otro asunto en ¿Cómo perdonamos a otros? Es que los cristianos deben ser marcados porque buscan la paz y no buscan broncas. Romanos 14:19 Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Debemos tener una pasión como cristiano de siempre buscar cosas que resultan en paz, tranquilidad, y todo el opuesto de ofensas. Esto es una paz del alma que permite que la persona descansa de entrar en luchas con otros que le persigan o le tratan mal. Sin esta paz del alma que nos permite de dejar las cosas en las manos de Dios y dejarnos en paz de obrar y luchar y fastidiarnos con estos asuntos, uno no va a ver la bendición de Dios. Romanos 12:18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. Admitimos que con unas personas es casi imposible que uno viva en paz con ellas. Pero en lo que es posible, cada uno debe buscar esta paz para con su prójimo, especialmente cuando su prójimo está molestando y causándole daño. No debemos dejar que sus problemas llegan a ser nuestros problemas. Si reaccionamos, si preocupamos, si llevamos coraje y mal espíritu en contra de ellos, nos perjudicamos a nosotros mismos, y no a ellos. Todo esto se cae sobre el no perdonar, sobre el no tener misericordia en nosotros hacia a otros. Proverbios 19:11 La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa. Debemos ver que es la sabiduría de Dios, que es algo espiritual que buscamos y encontramos solamente en la salvación y en la Biblia, que nos protege de enojarnos. En los ojos de Dios, es una gran honra de pasar por alto una ofensa, y de no dejar que llega a ser un pleito o bronca. Santiago 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Hablando otra vez de cómo todo esto estorba nuestra relación con Dios, aun un cristiano verdadero puede dejar una espina de coraje entrarle y destruir su relación con Dios. Santiago nos indica que esto estorba nuestra comunicación para con Dios, y nos quita la eficaz espiritual en orar. El remedio de todo esto es de confesar nuestras ofensas uno al otro y perdonarnos unos a otros, orando por tu prójimo para que tú puedas andar bien con Dios. Simplemente el coraje que nos llevamos puede destruirnos. Proverbios 24:17 Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes, Y cuando tropezare, no se alegre tu corazón; Debemos ver que no es ganancia de ver y regocijar sobre las caídas de nuestros enemigos. A fin de cuentas son seres humanos delante de Dios también, y nadie ganó excepto Satanás. Debemos insertar aquí algo sobre la regla de oro, o la regla dorada. Primero vamos a ver lo que no es. Proverbios 24:29 No digas: Como me hizo, así le haré; Daré el pago al hombre según su obra. Fíjate muy bien con mucho cuidado como la Biblia lo presenta esto. Dios condena el concepto de tratar a otros como ellos te trataron. De regresar lo igual de que ellos te dan no es bíblico. Muchos piensan que esto es la regla de oro, pero es el viejo feo método del mundo de tratarse, el ojo por ojo, diente por diente. “Como me hicieron, les voy a dar.” Ahora compare esto con la verdadera regla de oro. Mateo 5:39-48 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Primero la palabra “perfecto” significa de ser maduro, un adulto en su conducta. La regla de oro es que nosotros tratamos a otros como queremos que los demás nos traten. Romanos 12:17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Nuestro camino de conducta es muy claro de la Biblia. Dejamos todo mal, y siempre buscamos solamente el bien para con todos. En conclusión debemos exhortar a todos de examinar sus vidas, sus corazones, y si han hecho algo en contra de otro, si llevan corajes, envidias, o mal espina en contra de otro, debemos dejar esto para que verdaderamente seamos un hijo del Altísimo. Sin que nosotros quitemos esto de nuestras vidas, no podamos tener acceso y comunicación con Dios. Jugamos con esto y estamos jugando con la sinceridad de nuestra fe que es realmente algo que nos demuestra que no tenemos la fe que salva. Romanos 12:8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
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