05-004 ¿Por qué debo congregarme?

Sermón audio MP3 (3.1MB 54 minutos) por David Cox

Introducción – Este sermón se trata del asunto de ¿por qué debe un cristiano ser fiel en asistir y participar en una iglesia local? Simplemente puesto, si eres un cristiano, debes estar congregándote cada domingo y para todos los servicios que tu iglesia tiene. A fin de cuentas no puedes crecer espiritualmente casi nada, o nada si no te dedicas tiempo, energía, y esfuerzo a tu vida espiritual. No se compara leyendo la Biblia en casa y orando, con escuchar sermones y tener exhortación y compañerismo con los hermanos en tu iglesia.

Hay un montón de excusas que la gente hace para no ir a la iglesia, pero no hay ni una excusa válida para no asistir y participar. En este sermón, examinamos las razones bíblicas porque el cristiano debe asistir a su iglesia, y porque debe congregarse. Si en escuchar estas razones, no te hace muy importantes, entonces sin duda tu problema no es que no asistes a la iglesia, tu problema es que no eres salvo y no tienes una relación personal con el Salvador.

I.                 Debemos congregarnos porque es la relación con nuestros hermanos en Cristo es la base de nuestra relación con Dios.

Empezamos con la salvación verdadera como Juan la presenta.

1° Juan 5:1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.

Vemos que Dios describe la situación así, la fe salvadora en Jesús, como el Cristo o el Salvador, es lo que salva uno. El amor por Jesús es también envuelto en esta fe salvadora en Jesús. Pero este amor a Dios es lo mismo de la salvación. Entonces el hecho de amar verdaderamente es parte del plan de salvación. ¿Cómo?

1° Juan 4:8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

Vemos que el amor es algo que define la mera sustancia de Dios. Y además este amor tiene que estar adentro del creyente, o sea, es parte de lo que define nuestra fe. Dios es amor, y si somos salvos, amamos y compartimos de este amor. Pero ¿Amamos a quién? Amamos a Dios, pero en amar a Dios, también amamos a los redimidos.

1° Juan 4:11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

Este amor es la respuesta correcta que tenemos que demostrar si somos verdaderamente salvos.

Ahora vamos a Mateo 25:31-46. Este pasaje se trata de un principio espiritual que todos los verdaderos salvos tienen a fuerzas que tener. Igualmente vemos que los inconversos que son engañados en pensar que son salvos no tienen este principio del verdadero amor. Esto se trata de un verdadero amor por Dios, demostramos este amor por Dios con nuestros hermanos en Cristo. Sin demostrar esto, uno no es realmente salvo.

Mateo 25:31-46 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

El punto central aquí se queda en que Dios distingue entre los inconversos y los salvos por la forma en que la persona se trata a los hijos de Dios. Las personas que fueron verdaderamente salvas en este relato son los que no menospreciaron a sus hermanos en Cristo. Ellos no ignoraron su relación con sus hermanos en Cristo, no les menospreciaron, y pusieron una alta prioridad en responder y relacionarse con sus hermanos en Cristo. Ellos tomaron a sus hermanos como si trataban al mero Jesucristo, o sea trataron a sus hermanos como fueron el mero Dios en persona.

Los demás supuestamente cristianos y hasta que fueron supuestamente “ministros de Dios”, fueron muy ocupados, pero no tuvieron tiempo, ganas, relación de servirles, ni siquiera quisieron tener trato con sus hermanos y esto entendemos que iba a ser en el contexto de la iglesia en esta época. El Nuevo Testamento enseña claramente que la iglesia local es obviamente el lugar donde uno tenía este trato, compañerismo, relación, y donde uno mostraba el amor a Cristo por servir a sus hermanos.

Entonces las personas que dicen que son cristianos y no tienen tiempo para llevar una relación de amor con sus hermanos en la fe, están engañándose a sí mismo. No son salvos según este pasaje. Déjeme decirlo otra vez. La persona que no tiene tiempo, energía, o esfuerzo para llevar acabo esta relación con los hermanos en el contexto de la iglesia local, no son salvos.

Para los que se engañan a pensar que lo lleva con otros cristianos afuera de la iglesia, esto simplemente no es como Dios designó las cosas, y por lo tal, tampoco no es correcto. No tienen la bendición o buena vista de Dios sobre hacer esto afuera del modelo que Dios nos dio en el Nuevo Testamento, que esto es de ser llevado acabo en el contexto de la iglesia local.

II.               El principio declarado.

Ahora, vamos a ver unos puntos sobre por qué debemos congregarnos. Por decir esto, entendemos que es de asistir fielmente a los servicios de la iglesia cada semana, y todos los servicios y actividades, y de participar en ellos con todo nuestro corazón. Vamos a resumirlo así…

El cristiano debe reunirse en el tiempo indicado por Dios, en el lugar y manera indicada, con los hermanos indicados, y para cumplir con los propósitos y actividades que Dios nos manda. El propósito principal es de avanzar la obra de Dios.

Déjeme leerlo otra vez, porque esta es muy importante.

El cristiano debe reunirse en el tiempo indicado por Dios, en el lugar y manera indicada, con los hermanos indicados, y para cumplir con los propósitos y actividades que Dios nos manda. El propósito principal es de avanzar la obra de Dios.

III.             El tiempo es claro.

Esta declaración quiere decir que tenemos un tiempo indicado para reunirnos. Esto es el domingo, dos veces, en la mañana y en la noche. Hay personas que quejan sobre esto. Dicen que los servicios llegan a ser muy largos, y ellos no pueden llegar dos veces cada domingo. Su vida es muy presionada, y ellos tienen otras actividades que tienen que atender. Es hipocresía de decir esto si en verdad, estas otras cosas incluyen ver horas sin fin de la televisión, hacer visitas a parientes, o atender fiestas y actividades de recreo, pero dejan Dios afuera de su vida por los afanes de esta vida. A fuerzas tenemos que hacer tiempo para Dios como Dios nos manda.

Marcos 4:19 habla de la persona que deja los afanes de esta vida ahogar la semilla de Dios, para rendirla infructuosa, y se entiende en esta parábola que tal persona ni es realmente salvo.

¿Qué dice sobre la madurez y hasta la salvación de una persona que acepta un trabajo donde siempre está faltando los servicios de la iglesia por razón de trabajo? Primero dice que esta persona no tiene fe en Dios. Si pones esta regla, que no aceptas el trabajo los domingos, Dios proveerá un trabajo donde no tienes que hacerlo. Dios te honrará y te ayudará pero solamente cuando tú primero honras a Dios.

Luego debemos también entender nosotros escogimos las vidas y asuntos de nuestra vida, y somos responsables por estas decisiones. De decidir de ser obligado a otra cosa para que no puedas asistir la iglesia es de decir que de propósito planeas de faltar. Para el verdadero cristiano, esto no puede ser. Simplemente, esta persona ha dejado el engaño de las riquezas de cegarle. Según esta parábola del sembrador en Marcos 4, esta persona no es realmente salva, pero es solamente engañada.

Debemos decir que Dios explicó claramente en los diez mandamientos que es su voluntad que descansamos un día a la semana de nuestro trabajo, y también de nuestros quehaceres en la casa, y en este día, la única cosa que hacemos, o mejor dicho, la cosa más importante que hacemos es adoramos a Dios en conjunto con los demás redimidos en nuestro área.

Éxodo 20:8-11 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

Debemos anotar que algunos quejan que esto era de la ley, pero los principios de Dios no cambian, y los diez mandamientos son tan importantes que podamos decir que son principios eternos de Dios. Además, este principio tiene su empiezo en los días de la creación, y no solamente Dios nos mandó de observarlo, sino que Dios mismo lo observó en la semana de creación para que fijemos la importancia de ello. En Éxodo 31:16-17, Dios comenta que el día de reposo es por pacto perpetuo, o sea, para todas las generaciones de los hijos de Dios. En Ezequiel 20:12, Dios dice que el observar un día de reposo es un señal que una persona está en el pacto o compromiso de la salvación con Dios.

Dios era tan en serio sobre esto, que impuso la pena de muerte a las personas que no observaban el día de reposo.

Éxodo 35:2 Seis días se trabajará, mas el día séptimo os será santo, día de reposo para Jehová; cualquiera que en él hiciere trabajo alguno, morirá.

En Hebreos 4:1-16, Dios nos compara la salvación con el principio de reposar de trabajo. O sea, este principio es de no obra sino de tener fe, y es visto claramente en el principio del día de reposo.

Hebreos 4:3-5 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.

Anoto que en el Antiguo Testamento, esta regla de observar el día de reposo era sábado para ellos, y para nosotros en honor a la resurrección de Jesús es domingo. Vemos en pasamos como en Juan 20 que los hermanos se juntaban ahora en el primer día de la semana, y en Hechos 20:7, Pablo predicó y les enseñaba en esta reunión el primer día de la semana.

Para los del Antiguo Testamento, todo el día era dedicado a Dios, desde viernes a anochecer hasta sábado a anochecer era dedicado solamente para las cosas de Dios, o sea nuestra adoración en conjunto a Dios. Será bueno que apartemos igualmente todo este tiempo para el Señor. Además sus servicios no eran como lo de nosotros, divididos en dos con un descanso de varias horas entre ellos. Tuvieron un solo servicio todo el día. No hubo clases para los niños, ni cunas para los bebes. Además el que hablaba normalmente se sentó en un lugar alto, y toda la congregación de Israel se puso de pie en el sol caliente todo el servicio que corría todo el día. A veces leyeron toda los primeros cinco libros del Antiguo Testamento en un día. Y nosotros quejamos.

También hay un tiempo entre semana que tomamos para orar y compartir las victorias, bendiciones, y peticiones de uno para el otro. Este servicio dedicamos para la oración.

Gálatas 6:2-3 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.

Este pasaje se aplica muy bien a este servicio entre semana para orar. Dios nos manda claramente de sobrellevar las cargas de nuestros hermanos. ¿Cuándo y cómo lo hacemos esto si no es en este servicio? Es imposible de sobrellevar las cargas de nuestros hermanos si no les conocemos, y menos conocemos sus penas, pesares, preocupaciones, y problemas. Este servicio es el tiempo de llevar todo esto.

Pablo puso esto en un contexto de la iglesia local. Los hermanos débiles o los que tienen problemas espirituales deben tener relación con otros hermanos más espirituales que pueden ayudarles cuando ellos mismos tienen problemas. Esta relación entre cristiano maduro y cristiano inmaduro es lo que les ayuda a los dos. Esto es el plan de Dios en la iglesia local. No podemos ignorarlo sin perjuicios graves a nuestras vidas espirituales aparte de desobedecer a Dios.

Además todo esto es en un espíritu de humildad, porque todos podamos caer en pecado, y más bien, el que se jacta que es maduro y no va a caerse es en el mero punto de caerse. Pablo dice que esta arrogancia es mala, y pues, la persona es nada, y se engaña a sí mismo.

IV.            Debemos congregarnos por que Dios nos manda directamente.

La razón más directa y más fuerte es simplemente porque Dios nos manda de hacerlo. No podamos esquivar del asunto que esto de congregarnos fielmente es la voluntad de Dios. Si no nos congreguemos, estamos en pecado. Ahora vamos a Hebreos 10:22-25.

Hebreos 10:22-25 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

Anotamos aquí que el autor de Hebreos está hablando sobre como podamos mantenernos firmes en nuestra fe. Nuestra fe es lo que nos salva. La clave de mantener nuestra fe firme es en la iglesia local, en el asistir fielmente y en el participar en sus actividades. Aquí vemos que esta relación con los hermanos es muy importante y Dios nos manda claramente sobre ello. Esta relación debe girar alrededor de (1) la predicación de la Palabra de Dios, (2) el amor y relación entre los hermanos, y (3) las buenas obras.

Salmo 50:5 Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

Lo vemos que Dios se interesa en juntar a sus redimidos en grupos pequeños para los propósitos que Dios propone.

En Hechos 2:42 dice Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Vemos que el ejemplo del Nuevo Testamento era esta misma costumbre de congregarse para los propósitos de Dios. En Gálatas 6:10 dice…

Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Debemos ser ejemplos de hacer lo correcto, de siempre ser llenos de buenas obras. Pero la Biblia hace claro que nuestra primera responsabilidad y nuestra prioridad es siempre con nuestros hermanos en Cristo en nuestra iglesia local, la familia de fe.

V.              Necesitamos enfocar en lo que es una iglesia según la Biblia.

Mateo 18:20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

He oído cristianos usar este versículo para justificar su falta de asistir fielmente a una iglesia local. Dicen ellos, “pues yo y mi esposa leemos la Biblia y esto es lo mismo de asistir a una iglesia.” No es cierto.

Cuando hablamos de la presencia especial de Dios descendiendo sobre un grupo aun pequeño de creyentes, es por que ellos están reunidos para cumplir con los propósitos de Dios. De reunirnos para comer en un restaurante, para un cumpleaños, o para charlar mientras que jugamos boliche no es de decir esta presencia especial de Dios va a estar entre nosotros. La idea en este pasaje es que Dios está entre nosotros cuando estemos “congregados”, o sea, llamados de lo común de sus vidas para una reunión especial para los propósitos de Dios. Esto es de congregarnos, y no de nada más encontrarnos en un lugar con otro cristiano.

El contexto de Mateo 18 es sobre el proceso que un creyente debe tomar cuando otro hermano le ofende. Este hermano debe primero ir uno a uno en privado para hablarle y clarificar la ofensa. Si este hermano no quiere resolver el asunto, entonces el proceso va al nivel de testigos, y luego a un nivel público donde toda la iglesia se entera y le marca tal hermano como inconverso, y dejan de tener compañerismo con él. En este contexto, Dios comenta, que aun si hay solamente dos o tres cristianos envueltos en esta acción de disciplina, aun así Dios está en medio de ellos para hacer el hecho de disciplinarle, “oficial” o con la autoridad de Dios. El contexto no habla de reuniones regulares de la iglesia, y notamos que es una de las pocas menciones de la palabra “iglesia” antes de Hechos. Aquí Dios no está proponiendo que cualquier asamblea de cristianos es una iglesia, y menos que cualquier tiempo cuando dos cristianos se encuentran cumple con estos propósitos de Dios.

La idea de congregarnos es de tener un tiempo cada semana, de tener un grupo de personas que se congregan juntos, y una estructura entre ellos en esta congregación, y actividades especiales en estas juntas. Es válido una iglesia que se junta en casa, pero solamente cuando observan la estructura y las actividades que Dios requiere.

Cada iglesia legitima tiene alguien que predica y enseña la palabra de Dios, recojan ofrendas para los gastos, hay cuidado de los líderes sobre los miembros, hay actividades especiales. Estas actividades son la cena del Señor, bautismos de nuevos creyentes, evangelización, discipulado de nuevos convertidos, disciplina de los miembros si es necesario, y compañerismo entre los miembros. Si la iglesia tiene estos aspectos, es una iglesia. Si es nada más dos o más cristianos que se juntan en casa, no es iglesia, y estás en pecado por contar algo que no es iglesia de ser una iglesia.

2° Timoteo 2:22 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.

Pablo exhortó a Timoteo de huir de lo tonto de la juventud para seguir las cosas de Dios. Nos fijamos aquí que debemos juntarnos para estos propósitos, y debemos buscar otros hermanos que tengan corazón limpio para juntar con nosotros.

VI.            Debemos congregarnos para identificarnos formalmente con Cristo, por asociarnos con un grupo de redimidos, agrupados en forma de Iglesia.

Romanos 10:9-10 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Aquí anotamos que Dios claramente condiciona la salvación sobre una confesión de Cristo. Para la persona que cree pero no quiere confesar a Jesucristo, o le da vergüenza o pena, pues esta persona no es salvo según Dios.

Mateo 10:32-33 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Jesús lo puso todavía más fuerte el asunto. Jesús mismo va a negarte si no confiesas a Él públicamente delante de los hombres. La pregunta importante aquí es ¿Cuándo lo haremos esto y cómo?

Primero sobre todo confesamos a Cristo parándonos delante de la iglesia local y les decimos que ahora somos salvos. Tal vez esto es muy ligero, porque palabras son fáciles de fingir y de ser olvidadas. Parece que la Biblia ubica la confesión de Cristo no solamente públicamente por palabras pero en el bautismo en agua, que es la cosa principal en el bautismo, una confesión pública de Cristo.

Pero también debemos entender que nuestra asistencia y participación, siendo miembros activos en una iglesia, es una forma de confesión pública de Cristo. Supones por un minuto que eres un buen cristiano, pero cada domingo en la mañana vas a lavar a tu coche en la misma hora que hay servicios en tu iglesia. ¿Qué pensaría tus vecinos y parientes cuando dices que eres un buen cristiano pero cuando tu iglesia se congrega para los asuntos de Dios, tú casi nunca estás allí? Van a pensar que tu confesión religiosa es muy hipócrita, y serán correctos.

Ahora, otro asunto aquí. ¿Qué quiere decir de tu fidelidad y dedicación a Dios cuando un poco antes del servicio llegan parientes o amigos, y dejas la iglesia para ellos? ¿No van a pensar que es muy ligera tu dedicación a las cosas de Dios? Dios nos ha enseñado que tenemos que poner a Dios antes de nuestras familias y amigos, y si no lo haces, no somos dignos del cielo.

Mateo 10:34-39 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

El asunto no es de odiar o aborrecer a nuestros parientes y amigos sino que debemos tener tanto amor y dedicación a Cristo, a la iglesia, y a los hermanos, que parece en comparación que aborrecemos a nuestra familia y amigos.

Debemos entender claramente que el asistir y participar cada semana en nuestra iglesia local es la forma de Dios en confesar a Cristo. Estamos advirtiendo que somos uno de los redimidos, y buscamos de publicar esto por medio de juntarnos con otros redimidos para cumplir con la obra y voluntad de Dios en nuestra iglesia local.

VII.           Debemos congregarnos por que obediencia a Dios en otros áreas de nuestra vida espiritual depende en nuestra participación en nuestra iglesia local.

Dios nos ha dado ventajas en esta batalla espiritual que sufrimos, y estas ventajas giran alrededor de los dones espirituales que Dios ha dado a unos hermanos, y la estructura de la iglesia. Hay el genio de Dios atrás de esto, y tenemos que participar en lo que Dios nos ha dado para ganar estas ventajas. Si estos hombres con los dones espirituales van a ejercer sus dones espirituales, la pregunta es, ¿Dónde van a hacerlo? ¿Dónde deben hacerlo? Y la respuesta es en la iglesia local, en los servicios establecidos.

A fin de cuentas, cuando no asistes a la iglesia, ¿quién ganó? ¿Esto es algo de Dios? ¿Esto es algo que es de provecho para ti? ¿No es algo donde Satanás y sus ejércitos de demonios ha ganados en contra de Dios y ti? Cuando vamos a la tienda para comprar una docena de huevos, y abriéndolos en la casa vemos que hay solamente 10. ¿Qué decimos? “¡Qué bendición! ¡No tuve que llevar nada más 10!” No, nos enojamos por que nos faltó algo que es para nosotros. Así debemos enojarnos cuando faltamos un culto. Perdimos algo de grande provecho para nosotros espiritualmente.

Aquí debemos anotar también que hay un conjunto de elementos que nos dan una ventaja espiritual. Primero es la enseñanza de la predicación. Pero hay otros elementos igualmente importantes. Debemos entender que es parte de nuestro sacerdocio o servicio espiritual delante de Dios cuando cantamos himnos juntos, cuando escuchamos alabanzas a Dios y acciones de gracia, y las damos entre los hermanos. Igualmente de ofrendar y diezmar es algo que permite que Dios nos pueda proveer y bendecirnos económicamente. Según Malaquías 3:10, debemos traer nuestros diezmos al alfolí, que debe ser la iglesia local. Vemos en Gálatas 6 un principio envuelto en esto.

Gálatas 6:6-10 El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Otra vez vemos una relación aquí, que cada cristiano debe estar bajo la enseñanza de la palabra de Dios, y igualmente él debe estar cooperando económicamente con este ministro. Si no lo hacemos entonces burlamos a Dios, porque pensamos que Dios va a ayudarnos económicamente cuando realmente no estamos honrando a Dios con nuestras primicias.

Proverbios 3:9-10 Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.

La condición que Dios pone en el bienestar económico, es que tenemos que honrar a Dios con nuestros bienes, y esto es especialmente con las primicias. El diezmo es de aparatar cada semana y entregárselo el día domingo en el servicio (según 1ª Corintios 16:1-2), y esto otra vez es en la iglesia. Esto va a la obra de Dios, para las necesidades de los hermanos pobres y para los salarios de los ministros. Si no nos fijamos y ordenamos nuestras vidas sobre estos principios, vamos a tener problemas, y lo que vamos a cosechar va a ser feo.

Pero en cosas de la iglesia, las personas piensan en locuras. Primero llegan tarde como es nada importante que faltaran, cuando faltan la alabanza, los anuncios, la ofrenda, las acciones de gracias, las peticiones de orar, y los cantos. Pues todo esto tiene sus razones, y son partes de lo que Dios nos manda y no es sin su importancia. De faltar estos es de robarte de parte de tu vida espiritual. Luego llegan a la mitad del sermón. ¿Qué pasa cuando las personas van al cine y llegan a mitad de la película? ¿Entiendes lo que está pasando o mucha de la película no hace sentido? Si llegas a la mitad de una obra de orquestra, muchas veces no te dejan de entrar porque estorbarás a los demás. Debemos llegar antes del servicio, y siempre buscar de no estorbar el servicio por llegar tarde o por hablar u otra cosa de estorbar en el servicio.

Todo esto gira alrededor de una actitud pesadísima que tenemos en contra de la iglesia y los servicios. Pensamos en nuestro corazón que realmente no es de provecho para nosotros. Si fuéramos a la guerra, y un enemigo pudo influenciarte en los días de tu entrenamiento para que faltas las clases de cómo usar tu arma, cómo repararla, cómo rendir primeros auxilios a compañeros, etcétera. Entonces ¿no veras su astucia y resolverás de no dejar nada de detenerte de tu entrenamiento, verdad? Pero esto es lo que Satanás hace cuando tenemos una actitud tan mal hacia la iglesia y los servicios. Son los tiempos de nuestro entrenamiento, y Satanás nos cuida sin mantiene débiles en nuestras vidas espirituales por faltar de muchas cosas que podemos recibir en la iglesia. También Satanás nos vence fácilmente porque no sabemos los secretos de la guerra y la victoria por estudiarlos en la Biblia con los hermanos que tienen dones de instruirnos en ellos. Nuestra actitud debe ser diferente hacia la iglesia y lo que nos ofrece la iglesia para nuestras vidas espirituales.

Salmo 122:1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.

Dios nos dice en 1ª Pedro 2:2 de desear como niños recién nacidos la leche espiritual. Pero no lo hacemos. Luego Dios nos regaña como en Hebreos 5:12 reclamándonos porque cuando ya debemos ser maestros por tener años de oportunidades de crecer espiritualmente, y todavía somos bebés espirituales porque no crecemos espiritualmente. Esto es directamente porque no podamos hacerlo bien solos, y la solución que nos manda Dios es la iglesia local, y tampoco participamos allí. Ni siquiera asistimos fielmente a la iglesia. Cuando vamos, cortamos el beneficio del servicio por llegar tarde, distraernos en el servicio, levantarnos para ir al baño cada rato, o por no dormir bien la noche anterior en preparación para el día del Señor, estamos dormitando durante del servicio. Recomiendo a todos de comprar una carpeta y tomar apuntes en cada servicio, sentarse en las filas más adelante y más cerca al predicador, y de llegar temprano, unos 10 minutos antes que empieza el servicio. Solamente así uno puede sacar todo el provecho de un servicio. Después debemos tener compañerismo con los demás hermanos para completar el beneficio.

VIII.         Debemos congregarnos porque esto era la costumbre y el ejemplo que la iglesia del Nuevo Testamento nos dejó.

Tal vez el argumento más fuerte aparte de que Dios nos mandó de congregarnos es que esto es el modelo de los creyentes en el Nuevo Testamento.

Lucas 4:16 dice que Jesús Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

Lo que vemos en la vida de Jesús es que él tuvo el hábito de su vida en estar con el pueblo de Dios, reunidos por los propósitos de Dios, en el tiempo y lugar indicado por Dios cada semana. Jesús no hablaba con sus padres o hermanos en la carne los días de reposo y lo llamó “iglesia” por ser dos creyentes juntos, y entonces Dios estaba entre ellos, y esto era suficiente. No. Jesús se fue al templo, y a la sinagoga para las actividades que Dios había establecido, principalmente la lectura de la Palabra de Dios y explicación en un sermón.

Juan 20:1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.

Juan 20:19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, en el lugar donde los discípulos estaban reunidos, estando las puertas cerradas por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.

Vemos que Dios cambió el día de reposo de sábado a domingo con la resurrección de Jesús. Los cristianos en el Nuevo Testamento se congregaban el día domingo cada semana.

Hechos 20:7 El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.

Vemos que Pablo estaba predicándoles el primer día de la semana. Esto es la norma y ejemplo en el Nuevo Testamento.

1° Corintios 16:2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.

¿Cómo es posible que Pablo ordenó esto de las ofrendas en un día en que nadie estaba en la iglesia si todavía congregaban el día de sábado? Pablo lo estableció así por que el domingo es el día que reunieron para las actividades de Dios.

IX.            Debemos congregarnos para cuidar nuestros testimonios para con los demás.

En unos de los puntos anteriormente tratados, vimos que nuestro congregarnos es una forma establecida por Dios de confesar a Cristo. Pero también es importante de ver que nuestras costumbres y hábitos influyen a otros, especialmente a cristianos débiles y novatos. Aunque uno piensa que es un cristiano maduro, pero si no llega fielmente a la iglesia, los demás toman esto en cuenta, y tampoco no son fieles. Sigan tu mal ejemplo.

Mateo 18:6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.

Dios nos avisa que no debemos causar a otros de tropezar por nuestras vidas. Si los demás vean nuestra fiel costumbre de asistir y participar en la iglesia, entonces van a imitarnos para el bien, no para el mal. Por esta razón, yo personalmente trato de siempre poner algo en la charola de la ofrenda cada vez que se pasa en frente de mí. Siempre hay alguien viendo que hago.

X.              Debemos congregarnos para cumplir con nuestro sacerdocio espiritual delante del Señor.

Dios dijo en Éxodo 19:6 que iba a hacer de nosotros un reino de sacerdotes. Luego en 1ª Pedro 2:5 y 9 regresó al tema de que los creyentes en el Nuevo Testamento son como una casa espiritual, cada uno es una piedra. La exhortación es de ser edificados espiritualmente. El crecimiento espiritual de cada creyente es de mucha importancia para Dios. En este pasaje en 1ª Pedro mencionó que somos un sacerdocio real, un sacerdocio santo. Esto es para que anunciemos las virtudes de aquel que nos llamó.

El ministerio de un sacerdote consiste en pocas cosas. Primero de cuidarse santo delante de Dios. Segundo de ofrecer sacrificios que son de agradó a Dios. Y finalmente de actuar como intercesor entre otros y Dios para su beneficio.

En Hebreos 13:15 Dios habla de nuestros sacrificios de buenas obras en ayuda mutua y el sacrificio de alabanzas para Dios. Todo esto es imposible sin el contexto de la iglesia local donde uno puede hacer todo esto.

XI.            ¿Qué debe ser nuestra actitud en congregarnos?

Es una verdad que hay muchos beneficios espirituales para los que van fielmente a la iglesia. El beneficio de la palabra de Dios explicada es para que no todos nosotros tengamos que ser estudiantes profesionales. Hay ánimo que nos dan nuestros hermanos en Cristo. Hay la oportunidad de demostrar nuestro amor y servicio a Dios por amar y servir a los redimidos, que son parte del cuerpo de Cristo. Hay el poder y ayuda que nuestros hermanos nos dan en orar por nosotros y nuestros problemas. Podamos sacar ventaja de los dones espirituales que Dios ha dado a nuestros hermanos por llegar a donde ellos están ministrando. Podamos organizarnos y capacitarnos para evangelizar que es una responsabilidad de cada creyente. Allí están otros que han estudiado con cuidado y oración falsas doctrinas y ellos pueden explicar esto a nosotros sin que nosotros tenemos que estudiarlo primera mano. Compartimos con las bendiciones y la obra de Dios en las vidas de nuestros hermanos por oír sus acciones de gracia. Esto aumenta nuestra fe y nos anima de orar más y de hacer más profunda nuestra relación con Jesús porque vemos en las vidas de nuestros hermanos que Dios lo hizo por ellos y puede hacer lo mismo por nosotros. Cuando tenemos necesidades, nuestros hermanos pueden ayudarnos, o a lo menos compadecer con nosotros y orar por nosotros.

Hay muchas desventajas espirituales para los que no asisten a la iglesia regularmente. Entran en un estupor espiritual y cualquier maldad puede ocurre en sus vidas. No son preparados para la batalla espiritual que Satanás tiene esperando por ellos. Su familia y ellos luego tienen caídas en el pecado que destruyen sus vidas. Inmoralidad, alcohol, drogas, robos, o hasta homicidios por iras, corajes, u otros defectos espirituales pueden pasar a ellos por que no están velando y vigilando sus vidas para el regreso del Señor.

La Biblia pinta el cuadro que los creyentes hacen sus ropas celestiales entre su salvación y su muerte. Muchos van a llegar al cielo sin nada para ofrecer a Jesús. No van a tener ropas en el cielo y van a tener vergüenzas nada más. Estos hermanos tienen la falta de poder en sus vidas, porque ellos no han acostumbrado a orar y a buscar la oración entre sus hermanos. No tienen concepto de que es un testimonio o una acción de gracias, y esto es de desagrado con Dios. Sus vidas son centradas en ellos mismos, porque no tienen tiempo para sus hermanos en Cristo. Esto es arrogancia que Dios va a castigar, no premiar. Ellos ponen el engaño de las riquezas delante de ellos como la meta de la vida, porque no pueden sacrificar ni tiempo ni esfuerzo ni económicamente para la obra de Dios o para mejorar sus vidas espirituales. Dejan que el sácate de los afanes del mundo ahogar la palabra de Dios en sus vidas, y son rechazados por Dios por su falta de prioridad en la salvación y su vida espiritual.

Vemos en la Biblia una actitud hacia la iglesia que es especial en el verdadero cristiano.

Salmo 84:1-2 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

Salmo 122:1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. 2 Nuestros pies estuvieron Dentro de tus puertas, oh Jerusalén.

El verdadero cristiano anhela de estar en la casa de Dios, donde las actividades son para Dios, para la obra de Dios, y para los redimidos. Esto no es algo malo para él sino algo que causa gran alegría.

Salmo 55:14 Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, Y andábamos en amistad en la casa de Dios.

Salmo 119:63 Compañero soy yo de todos los que te temen Y guardan tus mandamientos.

La Biblia habla de la comunión dulce que comparten los hermanos en la casa de Dios. Habla del deseo del cristiano de estar al lado de sus hermanos en Cristo. La salvación es algo envuelto en la comunidad de los salvos. No podamos llevarla sin los demás hermanos. La relación en comunidad es algo esencial para éxito en esto.

1° Juan 5:3 Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.

Si una persona dice que es salvo pero tiene asco o problemas o pocas ganas de convivir con sus hermanos en Cristo, y tiene problemas con asistir y participar en su iglesia, pues, ¿por qué? ¿Es inmaduro o no entiende lo esencial que es la iglesia? No entiende que por faltar los cultos él está peleando en contra de la obra de Dios en su vida, y está cayendo en las manos de Satanás de hacer exactamente lo que Satanás quiere. Satanás está ganando en su vida.


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