El día de hoy visité un consultorio médico donde tuve que pasar mucho tiempo en la sala de espera, ya que había muchas personas y al parecer el doctor estaba conduciendo un procedimiento delicado en uno de los pacientes.

Al estar sentado en espera y mientras leía parcialmente un libreto sobre la ciencia detrás del implante de cabello, vi a una señorita en frente de mí, que estaba leyendo una obra de Nietzsche llamada Zarathustra, con mucha atención y cuidado, lo que me puede llevar a pensar que seguramente le rompieron el corazón.

90645375_oNietzsche es un filósofo cuyos ideales rebeldes son seguidos por una gran cantidad de jóvenes inconformes con las leyes de la sociedad, que les prohíbe hacer una enorme cantidad de locuras, que al momento les parecen normales y originales.

Friedrich Nietzsche nació en Prusia, en el año de 1884, un momento en que el mundo se estaba reformando, tanto en acciones como en pensamiento; las sociedades occidentales civilizadas cambiaron radicalmente su forma de vida, de ser sociedades agricultoras a industriales.

Nietzsche nació en una familia de religiosos luteranos; su padre y su tío eran los ministros más escuchados y seguidos de su comunidad. Sin embargo, tanto su padre como su hermano murieron cuando Friedrich era tan solo un niño, por lo que tuvo que ser cuidado y educado por su madre, quien nunca pareció superar la muerte de su esposo.

A los 24 años de edad, Friedrich se convirtió en profesor de filosofía en la Universidad de Basel, donde conoció al célebre músico y compositor, Richard Wagner, con quien formó una amistad que tuvo que cortar, debido a las posturas radicales antisemitas de aquel compositor (tiempo después, el partido NAZI haría a Wagner su compositor oficial y a Nietzsche su filósofo pródigo, sin decirle al pueblo alemán que Friedrich odiaba el antisemitismo).

En el año de 1870, el filósofo contrajo una severa condición de sífilis, una enfermedad que no siempre está presente, sino que muta irregularmente, encendiéndose y apagándose.

Esta condición forzó al filósofo a exiliarse en las montañas, donde escribiría sus obras más famosas; sin embargo, en su tiempo de vida Friedrich fue un autor ignorado y leído por casi nadie, lo que le causó una profunda depresión y un amargo resentimiento hacia la raza humana.

Un buen día, al estar caminando en la montaña, vio a un caballo siendo golpeado por su amo, se acercó a abrazar a la bestia y dijo “Yo te entiendo, yo te entiendo”; en ese momento perdió la razón y pasó el siguiente par de años en un asilo para locos, bajo el cuidado de su hermana.

Durante su vida, Friedrich predicaba que Dios había muerto y que nosotros lo habíamos matado; que la cristiandad era tan mala como el alcohol, ya que ambas ofrecían falsas promesas  y maquillaban el sufrimiento; que el hombre habría de ser un superhombre, siguiendo su propia voluntad y la de nadie más.

Al final del día, se ahogó en sus propias palabras.

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