Hace tres días acompañé a mi abuelo a clínica del pie diabético; estuve ahí algunas horas debido a que el doctor se retrasó y estuvimos en la sala de espera una hora previa a la consulta y dos horas después de ella, pues mi abuelito debió pasar a una sesión de tratamiento.

Durante aquellas horas decidí caminar por todo el hospital, ya que el estar sentado en aquel sofá de depresión me estaba fatigando más de la cuenta; esto es algo que sucede con mucha frecuencia en los hospitales, ya que las vibraciones que ahí residen consumen la energía de aquellos quienes visitan igual o más que a los enfermos de mediano plazo.

Al estar caminando en uno de los pasillos vi una situación que me llamó mucho la atención, ya que reflejó por completo el espíritu decadente de nuestra época y en la realidad espesa y falsa en la cual se vive, particularmente la juventud.

Se trataba de un joven que estaba sentado en uno de los asientos de una sala de espera, supuestamente esperando noticias de los doctores acerca de su familiar enfermo; no obstante, absolutamente toda su atención estaba inmersa en la pantalla de su teléfono celular.

Cuando uno de los doctores salió y mencionó el nombre del paciente, el joven no respondió y siguió escribiendo mensajes en su celular, por lo que una de las enfermeras se le tuvo que acercar para tocar su hombro y dar noticias, afortunadamente positivas sobre su familiar.

Sin embargo, el hecho está en que toda la atención de este joven estaba desviada e inmersa en su aparato digital, sin preocupación alguna sobre la salud de su familiar, además de que al parecer, su condición inicial no era exactamente la óptima, ya que ahí se encontraba debido a una peritonitis, una condición con un alto índice de mortalidad.

Aquel episodio fue un resumen veloz de la realidad decadente de nuestra época y especialmente de los millennials.

Los millennials son supuestamente todas aquellas personas quienes nacieron en la década de los ochenta; sin embargo, eso es equivoco, ya que el termino millennials el día de hoy se utiliza para describir a un tipo de personas y no a la fecha de nacimiento de alguien.

Un millennial es una persona quien quiere deslindarse a toda costa de sus raíces, evitar la responsabilidad natural y siempre son de tendencia política izquierdista  extrema, globalista y extremadamente liberal; es decir, reúnen todas las características necesarias para hacer que la civilización occidental desaparezca en cuestión de una o máximo dos generaciones.

Esto en gran medida se debe a que estas personas no ven lo que sucede en el mundo real, debido a que están anclados al mundo digital, donde tienen un mundo alternativo, vacío y sin ningún tipo de centro, por lo que es la generación con mayor índice de suicidio en toda la historia, porque no encuentran la felicidad, ya que la buscan en la nada.