Hace poco asistí a una feria internacional de muebles en Italia, donde se exponía todo tipo de mueblería; desde lo más conservador hasta lo más liberal, como unas sillas forradas con vinilo flexible, haciendo de este evento anual un lugar para todo tipo de personas con todo tipo de gustos.

En esta feria vi una pequeña línea de muebles que estaban muy lejos de pertenecer a algo industrial o siquiera a algo comercial, ya que su esencia y diseños eran sumamente sencillos y en opinión de muchos de los expertos “faltos de vida”.

En lo personal, yo los encontré interesantes, sencillos y prácticos, excelentes para conformar una colección de mobiliario para oficina de algún diseñador de modas o hasta de alguna cabaña en el bosque.

La pequeña línea de muebles provenía de la ciudad de Córdoba, en España, y su nombre era Muebles Séneca.

Al leer la segunda palabra de aquella línea, inmediatamente entendí la naturaleza de su esencia y el origen de su diseño, estoico y practico.

Lucio Séneca fue un filósofo romano, quien nació en la provincia romana de Córdoba, en el cuarto siglo antes de Cristo y fue autor y filósofo, así como promotor incasable de la corriente de pensamiento estoica, cuyos principios siguió elegantemente hasta el momento de su muerte, que ha sido probablemente el suicidio más aclamado y mejor visto de toda la historia, cuyo momento está retratado en muchas obras de arte de célebres artistas.

Los tratados de Séneca hablan sobre aquellos componentes de la vida de los seres humanos, tales como la felicidad, la brevedad de la vida, el enojo, etcétera.

Felicidad_

Séneca, como buen discípulo estoico, afirma que la mayoría de los seres humanos somos infelices durante la mayor parte de nuestra vida, aunque muchas veces no lo notemos, debido a que consideramos la infelicidad como una parte normal de la vida, ya que muchos de nosotros entendemos a la felicidad como un privilegio y se tiende a envidiar a aquellos que son felices.

Séneca, como sus predecesores estoicos, nos dice que la infelicidad es resultado simplemente de nuestra esclavitud a las pasiones humanas y son las pasiones en composición las que hacen del ser humano un ser absolutamente miserable.

Séneca intenta hacer ver a los hombres y mujeres de este mundo cuán limitada es nuestra existencia, así como la inútil manera en que desperdiciamos nuestra corta existencia, mediante la preocupación por futuros acontecimientos, la gran mayoría de los cuales nunca suceden.

Séneca nos dice que lo único con lo que contamos es con el presente, por lo que debemos  disfrutar de él, debido a que la cantidad de presentes que tendremos en nuestra vida, por más larga que ésta sea, no será ni un granito de arena en el desierto de la eternidad, por lo que debemos considerar el presente como un regalo celestial.

Séneca no fue, ni intentó ser, un pensador original, sino simplemente un buen intérprete de la corriente de pensamiento estoica, para ayudar al ser humano a deshacerse de su miseria y vivir en libertad, para que no queramos revivir al estar en nuestro lecho de muerte, sino que sepamos estar donde estamos y morir dignamente.

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