El día de ayer fui con mis colegas de la oficina a una venta de sillas plegables después de un muy largo día en la oficina, por lo que terminamos muy tarde para los estándares normales y consecuentemente llegamos a nuestros hogares mucho más tarde de lo habitual, algo que sabía, especialmente ahora, que tendría consecuencias precisamente el día siguiente.

Esto es debido a que hacía ya aproximadamente unas tres semanas, el cuerpo me pesaba como si estuviese hecho de algún tipo de plomo, tanto física como moralmente, algo que siempre he sospechado esta íntimamente entrelazado, lo que significa que cuando una parte no funciona la otra tampoco lo hace.

Ésta no es la primera racha, por así llamarle, que he tenido, ya que al menos en cuatro ocasiones más he padecido de condiciones similares que de alguna forma u otra, desconocida a mi ser, terminan abandonándome y restaurándome a la normalidad y siempre he querido saber por qué.

Después de la tercera racha comencé a llamar a esta nube obscura con el nombre de “Ciclo Malévolo”, un nombre un poco ridículo y exagerado; sin embargo, fue el primero que llegó a mi cabeza al tratar de alguna manera nombrarlo, ya que se ha convertido en algo muy incómodo.

Cuando uno se encuentra en una racha de estas, que en mi caso dura al menos tres semanas y puede extenderse hasta unos tres meses, es como si la mitad de uno mismo fuera despojada del cuerpo y la mitad del alma se hubiera marchado a algún lugar lejano, aquella parte siendo la que contiene toda la motivación, las ganas y la motivación, dejando solo aquella parte que contiene la pasividad, melancolía y depresión, una parte que, como su contraparte positiva, es elemental para el balance de un individuo, no obstante cuando una falta el barco termina por hundirse.

Sin embargo, cuando uno se encuentra en el lado obscuro de la luna es difícil navegar hacia lugares certeros y hacia buen puerto, ya que con la ausencia de la luz es sumamente fácil encontrarse perdido y consecuentemente, en muchos casos, desanimado, por lo que el día a día se convierte en un verdadero suplicio.

Es importante saber que aunque lo normal es regresar de estos lugares obscuros después de algún tiempo es posible también quedarse flotando en el inframundo, si es que no se toma cartas en el asunto, lo que puede resultar en instancias fatales, como lo es en el caso de un suicidio, algo que en mi vida ya he tenido la desdicha de presenciar en conocidos, algo que muchas personas en el mundo también lo han presenciado.

Esta mañana, cuando me encontraba en el proceso de despertar, me encontraba en este mismo ciclo y verdaderamente no quería levantarme, hasta que de pronto escuché a los primeros pájaros de la mañana y posé mi mirada en los árboles que rodean mi ventana, para observar como todos aquellos pajaritos se levantan todos los días de su vida a hacer su labor, por lo que yo de ninguna manera podía exentarme de hacer las mías. Me levanté sin mayor problema.