La Teología y Metodología de Paul Yonggi Cho[1] Por Christian Wei (este archivo en pdf) Uno de los más asuntos peligrosos y confundidos en la cristiandad contemporánea es sobre la naturaleza del éxito o prosperidad del cristiano. Gente en nuestra generación orientada hacia el éxito siempre son atraída a métodos exitosos o fenómeno prospera. Si un método particular funciona, un gran multitud lo seguirá y lo exaltará, sin embargo que fidelidad filosófico o teológico. Es muy desalentadora de saber que mucha gente en el cristianismo moderno ha rechazado la Palabra de Dios y la doctrina cristiana a favor de estos supuestamente llamados “métodos de éxito” en su búsqueda para más éxito en este mundo. Uno de sus favoritos argumentos es basado en la filosofía de Gamaliel (Hechos 5:33-40). Entonces, ellos discutan que una indicación que sus actividades son de Dios es la presencia de grandes multitudes. Se olvidan, sin embargo, que hay muchas religiones falsas en este mundo con un sin número de admiradores. Paul Yonggi Cho, una persona de mucha influencia en el escenario cristiano hoy en día, es el prominente proponente de este concepto que mencionamos arriba. El es el fundador y pastor de la iglesia más grande mundial – Yoido Full Gospel Church de Seoul, Corea. El problema que el verdadero creyente enfrenta hoy en día es los conceptos y movimientos peligrosos que Cho es proponiendo. El éxito fenomenal en el crecimiento de su iglesia ha atraído mucha gente, los ambos líderes y laicos. Sus participaciones en los movimientos de pensar positivamente, profetizando y sanando milagrosamente, las prácticas de los Carismáticos, la teología de prosperidad, y evangelismo mundial han causado que muchos le usen como el ejemplo principal de “éxito” o “prosperidad” hoy en día. Porque él ha logrado tan éxito memorable en el crecimiento de iglesias, un gran número líderes cristianos están recomendando y usando sus muchos libros. Aun unos líderes en el campo de los Fundamentalistas son atraídos por sus métodos e ideología. El problema es además complicado por el hecho que gente hoy en día tienen reservación de criticar a un predicador famoso o un ministro exitoso como él, posiblemente por tres razones. Primero, tienen miedo de sus seguidores y sus influencias. Segundo, con propósito ignoran la verdad. Tercero, ya han sido engañados. Siempre es una tentación para un pastor o ministro de cumplir con sus metas sin fijar en la Palabra de Dios o en los métodos bíblicos. Cho no se da cuenta que el Señor no solamente demanda que sus siervos terminan su trabajos; también el Señor requiere que ellos descargan sus responsabilidades por cumplir con Su voluntad y Su camino. Cho aparentemente desea de disfrutar gran éxito en este mundo, y por eso, substituye las enseñanzas centradas en Dios por un sistema centrado en hombre del Evangelio de prosperidad, confesión positiva, visualización, el concepto de cuatro dimensión, y otros ideas peligrosas. Su teología y metodología han vagado de las verdades de la fe cristiana histórica. La Teología de Cho Hay dos áreas principales de error en la bibliología de Cho: la extensión de la revelación y el método de interpretación. Falla de darse cuenta que la conclusión implicada en sus enseñanzas que la continuidad de la revelación especial de Dios le causa de violar la creencia histórica ortodoxa de la doctrina de la Biblia. Esto es porque él suscribe a una posición imposible de mantener—la posición mutualmente exclusiva lo de que el canon ha cerrado y lo de la continuación de revelación especial. En hacer esto, destruye la autoridad y suficiencia de Palabra de Dios. El método de interpretación de Cho es tan alegórico, arbitrario, y sujeto que virtualmente distorsiona verdades bíblicas y sentidos textuales. En la doctrina de Dios, la filosofía hombre céntrico de Cho le causa de vagar de la enseñanza bíblica en las áreas de la bondad de Dios, la voluntad de Dios, y la soberanearía de Dios. Falla de darse cuenta que la bondad de Dios tiene que estar de acuerdo con Su severidad y justicia, y pone un sobre énfasis en los dos el aspecto de terror en tener respecto por Dios y en la capacidad humana. Cuando insiste que la voluntad de Dios para Sus hijos es prosperidad y salud, ignora la enseñanza clara de las Escrituras tocando el sufrimiento y contentamiento cristiano. Por enfatizar la salud, ignora tres factores: primero, la realidad nos muestra que muchos buenos cristianos actualmente sufre enfermedades; segundo, la historia de la iglesia apoya la posición que la voluntad de Dios para Su pueblo no es siempre salud; y finalmente, las Escrituras enseñan que es hecho que Dios no siempre sana. Cho organiza sus enseñanzas alrededor una teología con el hombre en el centro cuando afirma que Dios no puede hacer nada si el hombre no coopera con Él. Entonces, menosprecia gravemente la soberanearía de la voluntad, poder, y posición de Dios. Cho hace dos errores doctrinas en su enseñanza de Cristo. En promoviendo la idea que Cristo nunca puede ser presente si sus creyentes no hacen su deber para permitir Su presencia, Cho destruye la omnipresencia, omnipotencia, señorío, y autonomía de Cristo. En promover el concepto que la propiciación de Cristo provee ambos, salud y prosperidad, para el hombre, Cho no nada más es negligente en que es la esencia de la obra redentora de Cristo, pero también rechaza la clara enseñanza de la Biblia en a lo menos dos áreas. Primero, la pobreza y enfermedad del hombre no siempre vienen de la maldición sobre el hombre. Segundo, todas las promesas y beneficios de Dios en la propiciación, incluyendo perfección física, será concedida completamente solamente en el fin de tiempo. Las tres fallas principales de la pnuematologia de Cho quedan en la obra, el bautismo, y los dones del Espíritu Santo. La enseñanza de Cho sobre la obra del Espíritu Santo es muy relacionada con el panteísmo. Este concepto es totalmente opuesto a la Biblia porque la Biblia enseña que Dios es distinto de toda Su creación y igualmente es trascendente sobre y inmanente en Su propia creación. Por insistir que el hombre puede obtener y manipular el poder del Espíritu Santo, Cho, en lo mejor, repudia la soberanearía del Espíritu y amenaza su Personalidad; y en lo peor, virtualmente participa en el ocultismo. No solamente niega el bautismo del Espíritu Santo es la regeneración, sino también confunde el bautismo del Espíritu con la llenura del Espíritu. También cree fuertemente que la señal del bautismo del Espíritu es el hablar en lenguas, y rehúsa de reconocer que la evidencia de tal experiencia que en valores morales, y no en demuestras milagrosa (Gal. 5:16-25). Por contender que Dios todavía concede a Sus hijos dones milagrosos y sobrenaturales, Cho falla de discernir el propósito de los dones sobrenaturales, su cesación, y las diferencias en varias dispensaciones. Porque el Espíritu Santo divide sus dones como a Él quiere (1 Corintios 12:11), Cho viola la enseñanza clara de Escritura cuando anima a su gente de buscar los dones milagrosos. En soteriología, las enseñanzas de Cho sobre la naturaleza del Evangelio y la doctrina de la fe han apartadas de la verdad. Insiste que el Evangelio incluye más que el perdón por pecados. Esta idea viola directamente la definición preciso del Evangelio en 1 Corintios 15:1-5. También fracasa de distinguir entre salvación y el discipulado. Por lo tal, tiene que aumentar otros pasos para completar su “evangelio completo” y su “Evangelio de Cinco Partes.” Está claramente enseñando que el Evangelio solo no es suficiente, y entonces cae bajo el reproche de Pablo (Gal. 1:6-9; 5:2-12). La posición de Cho sobre la fe es muy radical por que desde luego cree que una fe “usable” definitivamente tendrá la experiencia de milagros; si no hay milagro, no hay fe. Mal entiende lo que es la fe. También confunde los diferentes tipos de fe en la Biblia. Esto es porque la fe Cristiana no es necesariamente una fe milagrosa (compare Mateo 7:21-23; 1 Corintios 13:2). Desde luego confunde la fe con el poder de la voluntad humana. Fe es el don de Dios; entonces el poder de la fe reside adentro de Dios, no en la persona que recibe la fe, ni tampoco en fe sí misma. Con respeto a la doctrina de pecado, Cho no puede ver la naturaleza pecaminosa del hombre cuando insiste que el hombre puede lograr su propia potencial ilimitada, simplemente por ejercer una actitud positiva, la cual incluye la imaginación y pensar. Este concepto ignora la enseñanza de Pablo que enfatiza que aun el creyente no puede escapar el conflicto entre su vieja naturaleza pecaminosa y su nueva naturaleza (Romanos 7:15-24). Cho también sobre enfatiza el libre albedrío del hombre por ignorar el detalle que solamente cuando el hombre se sujete a sí mismo a Dios (Romanos 7:25), que él puede cambiar su propio destino y no por el poder de su voluntad o por otro medio. Entonces es claro que en la harmatiología de Cho, pecado humano es sustituido con la soberanearía humana. Los dos problemas principales en la antropología de Cho quedan en la constitución y autoridad del hombre. Cho agarra fuertemente a la posición de tricótoma[2], yerra en las Escrituras, por analogía, y por teología. Cho hace equivocación en hacer una analogía entre la naturaleza tripartita de Dios y el hombre sin darse cuenta en las diferencias esenciales entre ellos. Hace distinciones agudas entre el alma y el espíritu con una ignorancia a la data bíblica. La Biblia demuestra explícitamente que los términos espíritu y alma son usados frecuentemente por la misma cosa (compare Lucas 1:46-47). Desde luego el detalle que Dios tiene una alma (Hebreos 10:38) y los animales tienen espíritus (Eclesiastés 3:21) deja nada de lugar por las proposiciones de Cho. Por medio de sobre enfatizar la autoridad del hombre, Cho ha movido de central su fe en Dios a centrarla en el hombre, con un enfoque excesivo en la importancia del hombre, y las obras del hombre. La doctrina de los ángeles de Cho es fundada en su teoría del cuatro dimensión, un concepto que al final le deja en el dualismo. El cree que la mala cuatro dimensión es capaz de hacer lo que Dios hace. La Escritura, sin embargo, enseña que el diablo es en ninguna forma igual a Dios porque Dios le creó (compare Génesis 3:1 con Apocalipsis 20:2), Dios le echó del cielo (Isaías 14:12), y le dejó caer en los profundidades del abismo (Isaías 14:15) y en el lago de fuego (Apocalipsis 20:10). Porque Cho confunde influencia demoníaca con posesión demoníaca, insiste que todos los inconversos son poseídos por demonios o tienen demonios morando adentro de ellos. Que hay un gran diferencia entre lo dos es obvio. Por ejemplo, cuando Pedro trató de parar a Cristo de ir a Jerusalén para morir (Mateo 16:22-23), no fue poseído sino influido por Satanás. Cho también atribuye todos los pecados y enfermedades al Diablo. Este concepto no es bíblico porque no todas las enfermedades son iniciados por demonios (compare Mateo 8:5-13, 9:19-20, 27-30, 14:35-36). Tampoco todos los pecados son iniciados por los demonios (compare Romanos 7:18; Gal. 5:16-24). Si esto no fuera cierto, será injusto de castigar al hombre por pecados que son actualmente atribuidos al diablo o sus ayudantes. Metodología de Cho Cho dice que si no hay visualización, no será crecimiento de la iglesia. Insiste que cada ministro necesita tener visualización, el proceso en la mente de la persona por lo cual fotos en visiones o sueños logran milagros y poderes. Este método, sin embargo, no es bíblico. Primero, su fundación no es bíblico por que Cho malinterpreta versículos de la Biblia para que caben con su teoría peculiar. También ignora el aviso de Dios tocando los peligros y engaño de sueños y visiones (Deuteronomio 13:1-5; Jeremías 23.25-32, 27:9-10). Segundo, es una práctica incorrecta porque depende de la mente humana y es relacionado con el ocultismo. Por lo cual, la Escritura condena la práctica. Tercero, es perjudicado, porque Cho lo funda sobre su propia interpretación de los ejemplos bíblicos y sus experiencias personales. También ignora la verdad bíblica que solamente Dios, y no el hombre, puede producir resultados en el ministerio cristiano (1 Corintios 3:6-7). Sanidades divinas es otro método que usa Cho para generar crecimiento de la iglesia, y él dice que esto es el elemento más esencial a un exitoso crecimiento de iglesia. Esta enseñanza, sin embargo, revela muchas debilidades metodológicas. Primero, descansa sobre una proposición falsa. La Biblia demuestra explícitamente que la sanidad o milagros no necesariamente trae a la persona conocimiento salvador de Cristo (compara Mateo 9:22-25, 32-34; 11:20-24; Juan 9:10; Hechos 4:4-22). Segundo, promueve motivación equivocada porque promueve la gente de venir a la iglesia con motivos incorrectos. Tercero, oscura el verdadero propósito de la sanidad, el cual en la Biblia es de autenticar que Cristo es el Mesías y el apostolado de los apóstoles. Finalmente el concepto de Cho encubra la naturaleza verdadera del sanar porque confunde desordenes funcionales con enfermedades orgánicas. También, contraria al modelo bíblico, Cho falla de “sanar” a algunos que desean ser sanados. Cho mismo admite que su mensaje de esperanza siempre exalta su gente y enfoca solamente sobre la prosperidad, salud, y una vida libre de problemas. Esta enseñanza yerra en dos formas. Primero, promueve el mensaje engañoso de egotismo. La Biblia enseña enfáticamente que el hombre necesita negarse a sí mismo (Mateo 16:24; Marcos 8:34; Lucas 9:23). Segundo, promueve el mensaje peligroso de exaltar al hombre. La Biblia enseña que la Palabra de Dios es útil no solamente para instrucción en justicia, pero también para redargüir y corregir (2 Timoteo 3:16). Pablo también enseña que uno de los deberes del pastor es de reprochar los pecados del hombre (2 Timoteo 4:2). Porque Cho enseña que la oración definitivamente cambiará el mundo material y va a causar crecimiento de la iglesia, su método de crecimiento de la iglesia por la oración no es saludable. Cho ignora que la verdadera oración no demanda necesariamente un cambio en las circunstancias o el mundo material para el hombre; pero requiere un cambio en la actitud del creyente y la sumisión de su voluntad a la voluntad de Dios. Cho no entiende el propósito bíblico de la oración, cual es para la gloria de Dios, y no es para los beneficios del hombre. Por insistir que la oración provee condiciones para que Dios mueva en los asuntos humanos, Cho no solamente mal estima la soberanearía de Dios, pero también pasa por alto la iniciativa de Dios en la oración. Ignora también el principio de Dios en contestar las oraciones. Por ejemplo, Dios no siempre contesta oraciones aunque a veces todas las condiciones para contestarla ha sido cumplidas (compare Mateo 26:36-44; 2 Corintios 12:7-9). Solamente contesta oraciones cual corresponden a Su voluntad (1 Juan 5:14-15). Cho tuerce el sentido de oración en el Espíritu Santo cuando insiste que refiere a hablar en lenguas. Cuando Pablo y Judas animan a los creyentes a orar en el Espíritu Santo, están refiriendo a la ayuda, la influencia, y la intercesión del Espíritu Santo (Romanos 8:26). No tiene nada de ver con hablar en lenguas. La enseñanza de Cho sobre el crecimiento de la iglesia por organizarse tiene dos fallas. Primero, ignora la voluntad de Dios por concentrar demasiado en una organización mecánica. Dios no designa a todos de tener una iglesia grande. A parte de esto, El tiene la voluntad soberana y la autoridad para escoger y actuar diferente en las vidas de varias diferentes personas. Segundo, infringe en el papel bíblico para las mujeres por designar a ellas de ser líderes y pastores para enseñar y predicar a hombres. Esto es claramente una violación de la enseñanza de Pablo en 1 Corintios 14:34-36 y 1 Timoteo 2:9-14. Respuesta Bíblica Aun que la Biblia demuestra explícitamente que los hombres resistirán la verdad en los últimos días (2 Timoteo 3:8), no significa que el verdadero creyente tiene que entregar y sujetarse al diablo y sus imaginaciones engañosas. El Apóstol Pablo exhorta a Timoteo de predicar la Palabra a todo tiempo, ni modo que malvadas pueden ser las circunstancias (2 Timoteo 4:2,5). Judas también anima a los creyentes de “contender ardientemente por la fe” (Judas 3). Las palabras “contender ardientemente” significan de pelear o contender por algo por vencerlo con argumentos, racionalizaciones, y razonamientos, que envuelve el uso y aplicación de grande fuerza interna, energía, y esfuerzo. Entonces, los cristianos que creen la Biblia hoy en día tienen que proseguir sanas doctrinas, mantener enseñanzas bíblicas, y defender la verdad de la fe cristiana. Para lograr esto, Dios demanda que Sus siervos sean fieles (1 Corintios 4:1-2). El sentido de Fidelidad Fe y fidelidad no son solamente muy parecidos en la lógica, en la gramática, y lingüísticamente, también son ligados conceptualmente. La fidelidad del hombre, en su condición normal, es una actitud y el carácter de la persona quien ha sido justificado por la fe en Dios (Habacuc 2.4). Fidelidad es una virtud de compromiso sin vacilar a la relación del pacto con Dios por imitar a Él. También es importante de saber que la fidelidad del hombre enfoca en su Dios (Lucas 17:7-10; compare con Juan 3:27-30), y nunca se enfoca en sí mismo. El Concepto de Fidelidad en el Antiguo Testamento Lo más significante enseñanza sobre la fidelidad en el Antiguo Testamento es la fidelidad de Dios. Dios es fiel (Deuteronomio 7:9, 32:4; Éxodo 34.6; Salmo 31:5; Isaías 40:26), y por lo cual, Sus obras (Salmo 111:7), caminos (Salmo 25:10), juicios (Salmo 19:9; 119:138), planes (Isaías 25:1), mandamientos (Salmos 119:86), testimonios (Salmo 119:138), Palabra (Salmo 119:160), y ley (Salmo 119:142) son fieles. Aun las aflicciones cuales Él da a su pueblo son fieles (Salmo 119:75). La fidelidad de Dios puede ser entendido como Su determinación de lealtad a Su pacto con el hombre. Esto revela dos aspectos de la fidelidad de Dios en el Antiguo Testamento: (1) la confianza absoluta y fiabilidad de Dios, y (2) el amor fiel, leal del pacto de Dios. La fidelidad de Dios demanda la lealtad de Su pueblo, y esta lealtad humana a Dios es una reacción lógica (Josué 24:14; 1 Samuel 12:24, compare Deuteronomio 7:9). La fidelidad del hombre es vista en el cumplimiento de sus responsabilidades (Proverbios 13:17), la fiabilidad de su palabra (Proverbios 14:5), la justicia de su conducta (Daniel 6.4), y el temor a su Dios (Nehemías 7:2). Pero, por la naturaleza pecaminosa del hombre, esta virtud no puede ser hallada entre la humanidad (Proverbios 20:6). El hombre puede obtener esta virtud de fidelidad solamente por medio de su fe en Dios (Habacuc 2:4). El Concepto de Fidelidad en el Nuevo Testamento El Nuevo Testamento no solamente afirma el concepto de fidelidad del Antiguo Testamento, sino también indica una nueva dirección la cual queda en la redención divina de la humanidad por Jesucristo, Su Hijo. El Nuevo Testamento describe la fidelidad como una virtud humana. Es el carácter de firme lealtad o confianza, usada por fiel siervos o mayordomos (Mateo 24:45; 25:21,23; Lucas 12:42, 16:10-12; 19:17). También designa a personas quienes han creído en Cristo (1 Corintios 4:17; Filipenses 1:1, 6:21; Colosenses 1:2, 7, 4:9; 1 Pedro 5:12; Apocalipsis 2:13). Es significante que las preguntas del Señor en Lucas 18:8 implican que la fidelidad no es limitado a solamente a los elegidos de Dios, pero esta virtud puede ser hallado en el mundo. La virtud de fidelidad es muchas veces asociada con el amor. El Nuevo Testamento también provee la liga entre la fe y la fidelidad. Esto es porque la fe sin fidelidad no es genuina fe. Santiago explica su concepto claramente con la expresión “fe sin obras es muerta” (Santiago 2:20,26). Santiago contiende que la verdadera fe se manifiesta en buenas obras; no está diciendo que el hombre es salvo por obras. ¿Cómo puede una persona hacer buenas obras entonces? Vienen de la virtud de fidelidad hacia a Dios, la cual solamente una persona la cual ha puesto su fe en Dios puede poseer (Gálatas 5:22; compare Efesios 2:8). Es de anotar que en la parábola de los talentos, el Señor Jesús enfatizó la frase del maestro: “Bien, buen siervo y fiel” (Mateo 25:21,23). Son buenos siervos porque son fieles o leales a su amo. Aplicado a los cristianos, significa que las buenas obras del creyente son un resultado de su fidelidad. Además esta parábola también sugiere que los buenos siervos entraron al reino del cielo por su conducto fiel, la cual fuertemente implica que ellos ya han creídos en Dios. La Teología de Fidelidad Un fiel hombre de Dios necesita sujetarse completamente al único Dios soberano del completo universo. Esto es porque fidelidad requiere un compromiso total del hombre a Dios (compare Deuteronomio 6:4-5; Mateo 22:37; Marcos 12:30; Lucas 10:27). La teología de Cho centrada en el hombre no exalta a Dios; entonces él no es fiel a la Palabra de Dios, a la voluntad de Dios, y al camino de Dios. Fidelidad a la Palabra de Dios Fidelidad a la Palabra de Dios significa no solamente de obedecer completamente la Palabra de Dios, pero también de proclamar correctamente y de usar bien la revelación (1 Timoteo 4:13; 6:12; 2 Timoteo 2:15, 4:2,5). La frase “usar bien” en 2 Timoteo 2:15 significa de “cortar rectamente”. Esto significa que el ministro de Dios necesita manejar la verdad de Dios correctamente y de enseñar la Palabra de Dios exactamente según su correcta sentido, para que el pueblo de Dios no vague. Es interesante de saber que uno de los requisitos para los ancianos o obispos es “apto de enseñar” (1 Timoteo 3:2). Además no son solamente requeridos de mantener firme la sana doctrina, sino que también tienen que refutar a los que contradicen la Palabra de Dios (Tito 1.9). No es fácil de siempre enseñar o predicar lo que los hombres les gustan oír en lugar de que Dios quiere que los hombres oigan. Pero el fiel ministro necesita de cumplir su deber por proclamar lo que la Biblia realmente dice. Como Pablo, el puede enfrentar oposiciones, sufrimientos, aflicciones, y aun muerte (2 Timoteo 4:17-18; compare 2 Corintios 11:23-33; y Hechos 14:19, 23; 23:12-15), pero todavía necesita predicar fielmente lo que Dios ha revelado en la Escritura. En el Antiguo Testamento hay muchos ejemplos de hombres quienes fueron fieles a la revelación divina aunque hubo consecuencias para ellos mismos. Micaías, opuesto por todos los profetas del rey Acab, proclamó la Palabra de Dios, y fue echado en la cárcel (1 Reyes 22:5-28). Jeremías también sufrió grandes pérdidas cuando predicó la Palabra de Dios, demandando el arrepentimiento de Israel y el entrego de Babilonia. Ezequiel despreció todo su propio bien estar y concentró simplemente en proclamar fielmente la profecía de Dios. Fidelidad a la Voluntad de Dios Fidelidad a la voluntad de Dios significa un rendimiento completo de la voluntad de uno a la voluntad de Dios. Esto envuelve hacer lo que Dios desea, aun si significa perder todo en este mundo (compare Job 42:1-6; Gálatas 1:10). Un fiel hombre de Dios tiene que tener la virtud de paciencia (Hebreos 10:36), para que pueda sufrir todos tipos de sufrimiento en este mundo para seguir a Cristo y hacer la voluntad de Dios (1 Pedro 4:1-2). Entonces es claro que el sufrir en este mundo es parte de la vida cristiana (2 Timoteo 3:13; compare 1 Pedro 3:17; 4:16, 19). Si el creyente tiene la misma mente del Señor, va a ser preparado mentalmente para padecer sufrimientos para seguir la voluntad de Dios, aun que Dios no necesariamente va guiarle a los caminos de sufrir. David declara: “Bueno me es haber sido humillado (afligido), para que aprenda tus estatutos…Conozco oh Jehová, que tus juicios son justos, y que conforme tu fidelidad me afligiste.” (Salmo 119:71,75). Entonces es claro que la voluntad de Dios para su pueblo se enfoca más en el desarrollo de su carácter moral o su relación del pacto que Él tiene con ellos (compare 1 Tes. 5:16-18; Efesios 1:5, 11; Colosenses 1:9-10). Nunca es correcto de hacer la voluntad de Dios por enredarse con el mundo (1 Juan 2:15-18). La énfasis de Paul Yonggi Cho en éxito mundano, lo cual aun incluye el tener la iglesia más grande del mundo, no es de ser fiel a la voluntad de Dios. La énfasis del Apóstol Pablo es en contentamiento, no éxito mundano (Filipenses 4:10-13; 1 Tim 6:6-8). Fidelidad al Camino de Dios Fidelidad al camino de Dios refiere a hacer la voluntad de Dios y guardar la Palabra de Dios por seguir el método de Dios. Mucha gente profesan que están haciendo la obra de Dios, pero si no están siguiendo el camino o método de Dios, están afuera de la voluntad de Dios (compare Mateo 7:21-23). Por ejemplo, el hombre de Dios que no siguió el método de Dios en regresar a su hogar y Dios le castigo con la muerte (1 Reyes 13:23). David y su gente no siguieron el método de Dios en como llevar el arca, y como un resultado, Usías murió (2 Samuel 6:1-10; compare Éxodo 25:14-15). Moisés no siguió el método de Dios en hablar a la roca, y fue prohibido de entrar en la tierra prometida (Números 20:7-12). En el Nuevo Testamento, antes de la conversión de Pablo, sinceramente creó que servir significaba perseguir a los cristianos (Hechos 7:60-8:3; 22:3-5). No fuera, sin embargo, el camino de Dios de ganar favor con Él. Jesucristo declara que hay solamente un Camino para alcanzar al Padre (Juan 14:6). Pedro también enfatizó que hay un solo método de la salvación (Hechos 4:12). El Apóstol Pablo, después de su conversión, enfatizó que fe es el método que Dios usa para salvar al hombre, no obras (Romanos 3:27). Entonces es obvio que fidelidad a Dios incluye el ser fiel al método de Dios. Una persona no puede agradar a Dios por hacer la voluntad de Dios con su propio método. También es equivocación de seguir un método mundano para guardar la Palabra de Dios. Si un método funciona o atrae la multitud, no significa necesariamente que es de Dios. El Señor enseña explícitamente que muchos entran por el camino ancho y espacioso puerta a la destrucción (Mateo 7:13). El camino de Dios puede parecer angosto, difícil, e imposible en los ojos del hombre. Pero es, sin embargo, el deber de Su pueblo de caminar en ello y seguirlo. Conclusión La teología y metodología de Cho no son saludables porque enfocan demasiado en las ideas de los hombres. Tiene demasiado de las cosas de los hombres en su mente (Mateo 6:23). Esto no es decir necesariamente que Cho no es salvo o que su motivación es maligna cuando propone enseñanzas no saludables. Cho simplemente ignora los esenciales del cristianismo. Por ejemplo, cuando Pedro tomó al Señor a un lado y le reprochó por Su determinación de morir en Jerusalén, fue sincero. El grande amor de Pedro para el Señor también era evidente. Pero, sin embargo, era totalmente equivocado. Cuando Cristo le llamó “Satanás”, no significa que no era salvo o que fue poseído por un demonio. Simplemente significa que fue bajo la influencia del diablo para oponer el plan divino de redención eterno por la obra de Cristo en Calvario. Igualmente, Cho puede ser sincero como Pedro. Sin embargo, hace la misma equivocación de Pedro – saborear las ideas humanas. Para ser un fiel siervo del Señor, Cho necesita abandonar todo sus malas enseñanzas y sujetarse totalmente a la Palabra de Dios. También necesita arrepentirse y regresar al soberano trino Dios, quien es el objeto único de toda la fidelidad y lealtad humana. |