El Socorro de Jehová
Confiando en Dios eternamente
DOC |
PDF |
Menú
Por
David Boanerge
[T18] davidboanerge@gmail.com
©2009 www.davidcox.com.mx/folletos
“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre” (Salmo 121:1-8).
Cuando las dificultades nos rodean, cuando hay necesidad económica o enfermedad en la familia, cuando todo parece ir de mal en peor, ¿a quién recurriremos? Muchas veces los cristianos confiamos indebidamente en nuestras posesiones materiales o en nuestras capacidades para resolver algún problema, pero lo cierto es que solamente Dios puede ayudarnos en nuestros momentos de necesidad. Recurramos a Él confiadamente y Él no nos abandonará.
Si de algo podemos estar seguros es de la misericordia y el amor de Dios. David decía en uno de sus salmos: “Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras. Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, Y tus santos te bendigan” (Salmo 145:8-10). Algo que debe quedarnos muy claro hermanos es que Dios no está obligado a darle nada a nadie. Todo lo que Dios nos da, la existencia, el abrigo, el sustento, nuestra mente, la salvación, todo, nos lo da de gracia, porque es bueno y para siempre es su misericordia. Cuando Jehová Dios le respondió a Job sobre la futilidad de intentar entender sus caminos, dijo: “¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío” (Job 41:11).
Esto es muy cierto, hermanos. No existe nada que podamos darle a Dios que Él no nos haya dado primero, por eso David, al reunir materiales para edificar el templo, dijo: “Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas gy la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos” (1 Crónicas 29:11-14).
Recordemos que Dios no necesita de nadie. Él es autosuficiente, eterno, todopoderoso. Si decidió crear otros seres y el universo no fue porque le hicieran falta en lo absoluto, porque Dios es perfecto y por lo tanto no necesita de nosotros ni de nada o nadie para existir, sino que nos creó porque así le plació hacerlo, específicamente a nosotros, Sus hijos, nos creó para su gloria (Isaías 43:7), y para que hiciéramos Su Voluntad (Efesios 2:10).
Así pues hermanos, ¿qué podemos concluir? Que Dios nos creó con un propósito, no porque nos necesitara, sino porque nosotros lo necesitamos a Él, porque Él es bueno y quiso darnos vida, no sólo en este mundo, sino la verdadera vida que reside en Su Hijo Jesús el Cristo, la vida eterna, y esto lo hizo por Su misericordia y por Su amor: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia” (Efesios 1:3-8). Esto debe ser nuestro consuelo y nuestra esperanza. Desde antes de la fundación del mundo, Dios ya nos había escogido y nos había amado. Él ya sabía que algún día habríamos de seguirle y recibir a Su Hijo Jesús, por lo que nos amó desde entonces “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). El amor de Dios es eterno, invariable, perfecto, y tuvo su máxima expresión cuando Nuestro Señor y Dios Cristo Jesús derramó su sangre en la cruz para remisión de nuestros pecados, por eso nuestro hermano, el apóstol Pablo, decía: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:35-39). Amén hermanos.
Recordemos que ya nos advertía Jesucristo que habrían de venir pruebas. “Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:9-13). Con estas palabras proféticas Jesús se refería al fin de los tiempos, cuando estuviera próxima Su Segunda Venida. Hoy sabemos que ese día está más cerca que cuando las pronunció, y conforme vemos aumentar la maldad y el pecado a nuestro alrededor, la vida del cristiano es cada día más difícil. Sin embargo, debemos perseverar, confiando plenamente en Dios y Su providencia. Pablo le decía a Timoteo: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Timoteo 3:1-5). La humanidad en general se ha alejado de Dios, y los hombres naturales viven sus vacías vidas tratando únicamente de satisfacer los perversos designios de su corazón. Lo triste es que muchos que se dicen de Cristo son aún peores que los gentiles y tratan de arrastrar a otros en su caída. Hermanos, ya son los últimos tiempos y podemos estar seguros que las pruebas se multiplicarán, que los gentiles nos perseguirán, que los que se dicen hermanos tratarán de engañarnos, que aquellos que amamos nos desampararán y romperán nuestros corazones, pero nada de eso debe sorprendernos, así es como deben ser las cosas: “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12).
Persecuciones de los de afuera, persecuciones de los de adentro, hambre, necesidad, dolor en la vida del cristiano ¿Todo esto tiene algún propósito?
Por supuesto hermanos. Veamos lo que La Palabra de Dios dice al respecto. El pueblo judío anduvo 40 años vagando en el desierto, mas todo ese deambular tuvo un propósito “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre” (Deuteronomio 8:2-3). Dios permitió que todo eso pasara para probar el corazón de Su pueblo y mostrarles Su Poder y Su Voluntad.
¿Y nosotros? Nuestra prueba es compartir los padecimientos de Jesucristo para ser semejantes a Él en su venida. Decía Jesús: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado” (Juan 15:18-21). Por ello no lo dudemos; si realmente somos siervos del Señor, vamos a ser perseguidos por el mundo, porque somos extranjeros y peregrinos y el Reino de Nuestro Dios y Salvador Cristo Jesús no es de este mundo. Por tal motivo hermanos no nos desanimemos cuando haya problemas y dificultades, porque por algún motivo Dios ha permitido que lleguen a nuestras vidas, antes bien “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:1-5).
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos” (Isaías 26:3-4). Hermanos, vivamos confiados en Dios y tengamos paz ¡Él es la fortaleza de los siglos! Pensemos en esto: No hay ningún problema o dificultad que Dios no pueda resolver, porque para Él no hay imposibles. Si realmente el amor de Dios mora en nosotros, deberíamos estar confiados e ir gozosos al martirio o a la muerte por glorificar el Nombre de Nuestro Señor, como hicieron aquellos santos varones y mujeres de los primeros siglos, que fueron literalmente despedazados por el mundo, pero que alcanzaron buen testimonio delante de Dios pues no le negaron sus vidas ni sus cuerpos, sino que más bien se entregaron en sacrificio vivo y agradable a Dios.
¿Cuál es el problema hermano? ¿Vas a perder tus posesiones? Jesús ya te ofreció una morada celestial ¿Vas a perder tu salud, tu cuerpo o tu vida? Jesús ya te dio el don de la vida eterna ¿Vas a perder el amor de algún ser amado? Jesús te ama, como lo demostró al derramar Su bendita Sangre en la cruz, y el Padre Celestial te ama por haber recibido a Su Hijo. Como decía Pablo “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:35-39). NADA NOS PUEDE SEPARAR DEL AMOR DE DIOS.
Por eso Dios mismo nos pide que confiemos en Él. Es Él mismo quien nos guarda, el Creador del Cielo y la Tierra, El Shadai, el Todopoderoso, de quien dimanan todas las bendiciones, El Olam, el Eterno, que con amor infinito nos amó y dio a Su Hijo Unigénito como propiciación por nuestros pecados “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:31,32). Confiemos en Él Hermanos, porque sólo Él puede ayudarnos. Nuestros brazos son débiles y se fatigan, nuestras fuerzas son pocas y se desvanecen, nuestras mentes son finitas y nuestras capacidades limitadas. Si hemos confiado en Jesús para la salvación de nuestras almas, ¿no hemos de confiar en Él para que nos socorra en los momentos difíciles de nuestra vida? Confiemos hermanos, porque Él puede librarnos “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino” (Lucas 12:32) ¡Gloria a Dios por tan grande bendición!
Perseveremos en la Palabra de Dios, sigamos las pisadas de Nuestro Señor y Dios Jesús el Cristo, el Ungido de Dios, y tendremos paz, sin importar lo que suceda en nuestras vidas. Jesucristo venció en la cruz a la muerte y al pecado, por lo cual, ¿hemos de temer alguna cosa? No. Reconciliados por medio de Él con Dios, podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia y oportuno socorro (Hebreos 4:14-16).
Esta certeza hermanos debe traernos paz. Jesucristo dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). La paz de Jesús no es la paz del mundo, es una paz que nace de la certeza de que Dios nos ama y nos ha dado vida eterna en Cristo Jesús. Es una paz que el mundo no puede entender “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7). Es una paz que nada ni nadie puede quitar, la paz que permite ir a la muerte con una alabanza en los labios y gozo en el corazón porque finalmente hemos de reunirnos con aquel que tanto nos amó.
Por todo esto hermanos, cuando venga una prueba, cuando haya alguna dificultad o nuestra vida se encuentre en peligro de muerte, Confiemos y no temamos. DIOS ESTÁ CON NOSOTROS.
Jesucristo dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
La paz del Señor Jesús sea con todos ustedes hermanos. Amén.
| Este sitio de folletos por David Cox están moviéndose a www.folletosytratados.com Con tiempo (estoy empezando julio 15, 2011) todos van a estar allí, y cualquier nuevo folleto también será subidos allí, no a www.davidcox.com.mx entonces por favor visita allá en el futuro. Por favor cambia sus marcadores de este sitio al nuevo. |
Iglesia Bautista
Fundamental
Plaza Tláhuac
Av. Tláhuac No. 5295 Bodega 2
Pastor
David Cox
www.davidcox.com.mx
correo@davidcox.com.mx