Las Marcas de un Cristiano
Según 1ª Juan

Por David Cox
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El Apóstol Juan en su primera epístola nos presenta con unas marcas de un verdadero cristiano. Es importante que cada cristiano reflexione sobre lo que él mismo debe ser como  cristiano, y reconoce que como un hijo de Dios, su salvación es de ser parte del cuerpo de Cristo. Ningún miembro de un cuerpo puede existir solo, aparte de los demás, sin tener intercambio con los demás miembros del cuerpo, y igualmente el cristiano tiene la base de su vida espiritual en identificarse con este cuerpo de Cristo, y en participar en la obra de Dios que hace el cuerpo de Cristo, o sea, de funcionar con ellos.

Para entender esto bien, necesitamos estudiar Mateo 25:31-46. Dios va a calificar a cada persona como salvo o no en tanto como llevó su relación con Jesucristo. El punto de esta enseñanza es de hacernos entender que nuestro amor por Cristo (absolutamente necesario para ser salvo) se manifiesta en nuestra relación con los demás de nuestros hermanos. Juan aclara en su primera epístola quienes son estos hermanos con quien tenemos que tratar para manifestar nuestro verdadero amor por Dios. Estableciendo las marcas nos ayuda a no caer en trampas con engañadores o personas buscando provecho de nuestro amor de Cristo sin ellos amando a Cristo.

Capítulo 1

Primero vemos que todos los cristianos tienen una relación personal con Jesucristo. Esta relación produce consecuencias (las marcas) en cada cristiano sin excepción. Sucede ni modo si lees esta epístola o no.

1:4 El cristiano está lleno de gozo. Su salvación no le dejará sin un cambio de actitud, y una felicidad y gozo que le cambiar totalmente la vida. 1:5 Hay dos fuerzas, luz y tinieblas, y el cristiano es marcado por su carácter de luz, y la ausencia de tinieblas. 1:6 El cristiano “practica la verdad”. Su relación con la verdad es muy distinta. Él impone la verdad en su vida como su misión, su meta, su gozo. 1:7 Comunión con Dios a fuerzas causa la persona de buscar, mantener, y avanzar esta comunión con otros cristianos. Esto es el propósito y asunto porque reunimos en la iglesia local. Esta es la estructura que Dios creó para esto. 1:7 Además comunión con Dios causa la persona de dejar sus pecados (1:9). Comunión con Cristo nos limpia (andamos en luz). 1:8-10 El cristiano siempre reconoce la presencia de pecado en su vida, pero está en constante batalla en contra de este pecado, arrepintiéndose de ello y confesándolo a Dios, y dejándolo.

Capítulo 2

2:1-2 El verdadero cristiano siempre busca el remedio de sus pecados en Jesucristo su Salvador. 2:3-4 Se marca el hijo de Dios por su deseo y cumplimiento en guardar los mandamientos de Dios. Tal vez le es difícil, pero siempre es su deseo, su meta, y es lo que pasa más que nada. Además podemos rápidamente identificar el falso cristiano por su antipatía o su oposición a guardar los mandamientos de Dios. 2:5 El guardar los mandamientos es una manifestación de su amor por Dios. Este amor, y deseo de agradar a Dios es una muestra que estamos en Cristo.

2:6 El verdadero cristiano siempre “anda como Cristo anduvo.” O sea, su vida es moldeada tras el modelo de Jesucristo. Como era Jesús, así es el verdadero cristiano. Jesús era manso, tierno, y a la vez fuerte en contra de los enemigos de Dios y en contra del pecado, y así es el cristiano.

2:7-11 La regla impuesta sin excepción es que el verdadero hijo de Dios siempre va a amar a su hermano en Cristo, como ama a Cristo. De no amarle, o de aborrecerle, o aun de ignorarle es igual de odiar a Cristo. La falta de buenas relaciones de amor con otros en el cuerpo de Cristo es simplemente una manifestación de la falta de salvación en la persona. Hay personas quienes no ven necesidad de convivir en una iglesia con los hermanos en Cristo, menos participar, apoyar, orar por ellos, etcétera. Estas personas no son salvas. Juan dice que “está todavía en tinieblas” (2:9) y “no sabe a dónde va” y que “las tinieblas le han cegado los ojos” (2:11).

2:15-17 El verdadero hijo de Dios tiene una enemistad en contra del mundo. Simplemente no ama al mundo ni las atracciones del mundo. Es imposible que alguien ama a Dios (es salvo) y que a la vez ama el mundo y sus atracciones. Los que son salvos son personas quienes han visto el Salvador, y se le han dado sus corazones y deseos. Su vista es sobre el cielo, lo celestial. Ahora el hijo de Dios tiene la meta de cumplir con la voluntad del Padre, y se esfuerza de hacer exactamente esto. 2:18-19 Hay unos quienes oponen a Cristo (los anticristos) haciendo otra voluntad que no sea la voluntad de Dios. Frecuentemente los vas a ver abandonando la iglesia. Esto no sorprende al verdadero cristiano.

2:20 El hijo de Dios tiene el Espíritu Santo que cambia drásticamente las cosas. Entiende su deber, y tiene fuerza espiritual para cumplir con ello. 2:22 El hijo de Dios se identifica con Cristo, confesándole por como vive su vida (andar como él anduvo). 2:27 Este Espíritu Santo nos guía y nos enseña a encontrar y vivir la verdad en nuestras vidas. Esta vida de identificación con Cristo por vivir piadosamente como Cristo vivió es lo que nos da confianza en el día de juicio. 2:29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.” O sea la vida del verdadero cristiano se marca por la piedad y la justicia como era la vida de Cristo.

Capítulo 3

3:1-3 El verdadero hijo de Dios también es como el Padre. “Seremos semejantes a él” (3:2).

3:4-9 Cada verdadero cristiano entiende que el pecado es en contra de la voluntad de Dios (la ley), y entonces “no peca” (3:6), o sea, no vive en el habito de constante pecar. Aun que capítulo uno establece que todos pecamos, aquí la idea es que el hijo de Dios no vive buscando, disfrutando, y agregando pecado a su vida. Su vida se marca por el arrepentirse de sus pecados y el abandono de estos pecados. Como Dios le demuestra que es un pecado en su vida, el verdadero cristiano logra a dejar estos pecados poco a poco. Vive la justicia como Jesús es justo. “El que practica el pecado es del diablo” (3:8). La persona quien constantemente busca y practica el pecado no es un hijo de Dios sino del diablo. El hijo de Dios vive en victoria sobre el pecado (santidad y piedad). Su nacimiento espiritual le estorba altamente cuando vive constantemente en pecado. Peca, pero es muy incomodo y infeliz en el pecado, y a fin de cuentas, deja el pecado.

3:10-22 La marca de un hijo de Dios es que hace la justicia (lo debido delante de Dios) y no peca, y además su vida se marca por el amor que demuestra constantemente a sus hermanos. La marca más fácil de reconocer es el profundo amor que vive el hijo de Dios en cuanto a sus hermanos en Cristo. El mundo vive en odio, rencor, y aborreciendo uno al otro. (3:15). Sin esta marca de amor por su hermano en Cristo, es imposible que sea salvo (3:14). “El que no ama a su hermano, permanece en muerte” (3:14). Se ve el amor por el sacrificio de bienes para el otro (3:16-17). Dios nos da seguridad y confianza que somos salvos por este sacrificio que hacemos por nuestros hermanos (3:19). El hijo de Dios recibe respuestas a sus peticiones a Dios de base de que guarda los mandamientos y hace cosas agradables delante de Dios (3:22).

Capítulo 4

4:1-3 El verdadero cristiano también identifica al falso profeta que niega el espíritu de amor y sacrificio como Jesús nos mostró. 4:4-6 El cristiano es un vencedor, quien que usa el poder del Espíritu Santo para tener victoria sobre sus pecados. El inconverso tiene relación íntima con el mundo, y son del mismo espíritu (4:5). El hijo de Dios tiene relación íntima con Dios, y Dios le oye, y esta persona entiende y conoce como es que Dios quiere las cosas (4:6). Otra vez Juan repite que el verdadero cristiano ama uno al otro, porque Dios es amor (4:8), entonces sus hijos llevan esta atributo de Dios, el amor. El amor es de sacrificar y extenderse a otros antes que ellos te responden (4:10). Así Dios nos amó, y así debemos portarnos igualmente (4:11). El amor entre los hermanos es exactamente lo mismo que el amor por Dios (4:12).

El amor es el sacrificio de uno mismo para que otra persona viva bien, con beneficio. Este espíritu de amor sin buscar ganancia para uno mismo de este afecto para el otro es en el mero carácter de Dios, y se marca cada cristiano con lo mismo. Esto es la confianza en el juicio que somos hijos de Dios, porque amamos como Dios ama (4:17). El aborrecer es el opuesto de amor.

Capítulo 5

5:1-5 Fe o confianza en Jesucristo es la marca de alguien nacido de Dios, y esta fe tiene a fuerzas que manifestarse tanto en amor para quienes más que han sido engendrados que quien le dio la vida a todos. Amor por los hermanos es absolutamente necesario igualmente como es necesario el amor para tu Salvador. 5:10-14 La confianza y testimonio de nuestra salvación es en nosotros mismos. La salvación es en Dios el Hijo, y el que tiene a Jesucristo tiene vida eterna, y el que no tiene a Jesús no tiene la salvación. Fe o confianza en Jesús es la salvación.

5:14-15 Además el hijo de Dios se distingue en que ore siempre a Dios, y sus peticiones son contestadas, porque se le ha dado siempre de buscar la voluntad de Dios primero, y entonces todo lo que pide es en la voluntad de Dios.

5:16-19 Cuando un cristiano ve a un hermano pecar, va a interceder por él en oración para que se libre de este pecado. O sea, un verdadero cristiano toma el papel de intercesor delante de Dios para sus hermanos. 5:18-19 Repetimos que ningún verdadero cristiano va a practicar el pecado, porque tiene Dios viviendo adentro de él para guardarle y cuidarle del pecado. La lucha es de nuestra parte, y vemos el divino en nosotros logrando lo imposible en nuestras vidas.

5.20-21 El verdadero cristiano también entiende estas cosas y que esto es correcto. Se guarda de idolatría que trata de robar Dios de su importancia y supremacía en las vidas de sus hijos.

Amigo, si después ver la enseñanza divina de Juan, dudas de estas marcas porque no las tengas, examina tu vida. Tal vez aceptaste al Señor sin sinceridad, de boca y no de verdad. Todo cristiano verdadero entiende y sabe estas cosas, y esto es una descripción de su vida espiritual. No habla de excepciones. Absolutamente es lo que vive actualmente en su vida. Tenemos pecados todos, pero el verdadero cristiano es dado 100% a cambiar su vida, abandonando sus pecados, y buscando cumplir totalmente con la voluntad de Dios.

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