¿Robarás a Dios?
Lo que enseña la Biblia
sobre nuestra responsabilidad económica.
Por David Cox pdf MSWord Regresar al índice de folletos
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¿Robará el
hombre a Dios?
Pues vosotros me habéis robado.
Y dijisteis:
¿En qué te hemos robado?
En vuestros diezmos y ofrendas.
Malditos sois con maldición,
porque vosotros, la nación toda,
me habéis robado.
Mal. 3:8-9
Somos Administradores, no Dueños
1° Corintios 4:2 Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel. 7 Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
1 Crónicas 29:14 Porque ¿Quién soy yo, y quién es mi pueblo para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos[1].
Todo lo que tienes, lo tienes por que Dios te lo dio. De ser administrador quiere decir que Dios te prestó todo lo que tienes por un rato. Romanos 14:12 “de manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.” Para ordenar nuestra vida, tenemos que primero entender que nada de lo que tenemos es realmente de nosotros, sino todo es prestado por Dios para que lo usemos para la gloria de Dios, en la forma que Dios quiere. 1 Cor. 6:20 “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuero y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” Además Dios es dueño de nuestro cuerpo y espíritu, y demande que reconocemos su dominio sobre nosotros y que honramos a Dios por quien que es.
Lucas 16:9 Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas. 10 El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. 11 Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?
Salvación es de entregar
nuestros ídolos,
incluyendo el ídolo de dinero
Lucas 14:33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.
Mateo 6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Marcos 4:18 Éstos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, 19 pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
Hay una guerra tremenda en nuestros almas por control, poder, y prioridad en nuestras vidas. Los afanes, riquezas, y codicias se alinean en contra de Dios para imponerse como un ídolo[2].
Eclesiastés 5:10 El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. 11 Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen. 13 Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal[3]; 14 las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano.
Dios tiene la idea que nos presta vida, esfuerzo, oportunidades, y bienes para que usemos todo esto para la gloria de Dios, y no en codicias para nosotros mismos. Lucas 12:15 “Mirad y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.”
1° Timoteo 6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
Salmo 96:8 Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrendas, y venid a sus atrios (su templo).
Lucas 12:33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye.
Proverbios 23:4 No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. 5 ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas Como alas de águila, y volarán al cielo.
Proverbios 30:8 Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; 9 No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.
El cristiano debe esforzarse para juntarse riquezas en el cielo, y no en la tierra. Las riquezas aquí son engañosas, que roban el alma de la persona cuando esta persona va buscándolas.
El Ofrendar es de Reconocer Económicamente la Soberanía de Dios
Deuteronomio 26:2 entonces tomarás de las primicias de todos los frutos que sacares de la tierra que Jehová tu Dios te da, y las pondrás en una canasta, e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre. 4 Y el sacerdote tomará la canasta de tu mano, y la pondrá delante del altar de Jehová tu Dios. 10 Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios.
De ofrendar a Dios es una forma de demostrar a Dios que las riquezas no son ídolos en nuestras vidas. Por hacer esto, podamos disfrutar de lo demás, y recibir la bendición de Dios.
Dios no puede bendecirnos sin que le reconozcamos económicamente
Proverbios 3:9 Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; 10 Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.
1° Samuel 2:30… porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.
Deu. 8:17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. 18 Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas…
Prov. 10:22 la bendición de Jehová es la que enriquece…
Malaquías 3:8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. 10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto,… si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril…
Primero vemos que el diezmo pertenece al Señor, como reconocimiento de que Dios es quien que nos dio todo. Luego vemos que los que no regresan el diezmo a Dios son malditos por Dios, por haber tratado de robar a Dios de lo Suyo. También Dios manda el devorador a quitar lo que no das de buena voluntad.
El “alfolí” y “mi casa” habla del templo o en nuestros tiempos la iglesia. La iglesia local (la casa de Dios ahora) debe ser donde depositamos nuestros diezmos. Además es para que “haya alimento en mi casa”, hablando que los siervos de Dios que ministran de tiempo completo tienen de donde comer y vivir (principalmente es para su salario). Es claro que cada creyente tiene la obligación de sostener los siervos de Dios que labran (predicando la palabra de Dios) entre ellos[4].
Dios estableció el diezmo
para que reconozcamos a Dios
1° Corintios 16:2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.
Debemos anotar que el A.T. establece[5] que debemos un diezmo de nuestros ingresos pero el N.T. no menciona diezmos como mandamiento[6] directamente, pero sí menciona el principio de dar un porcentaje de tus ingresos, de las primicias (cuando entra) y no de los saldos (lo que sobra). Entonces debemos un porcentaje[7] de lo que hayamos ganado.
Dios nos bendice según que sacrificamos para la obra de Dios y los obreros de Dios
Gál. 6:6-9 dice que cosechamos según que hayamos sembrado (el contexto hablando de pagar el ministro). Dice “Dios no puede ser burlado.” “El obrero es digno de su salario” 1 Tim 5:17-18; Mateo 10:10. Además Dios castiga a los que disfrutan de los labores de un obrero pero no le pagan lo justo. Mal 3:5; Lev 19:13; Deu 24:14-15; Jer. 22:13; Santiago 5:4.
[1] Todo lo que damos a Dios es algo que “regresamos” a quien que nos prestó. Realmente no tenemos nada propio para darle. Todo era suyo primero, y luego nos prestó, y de lo que nos prestó regresamos una parte.
[2] Prov 1:19 Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores.
[3] En Lucas 18:22-23, Jesús recetó para el joven rico que supuestamente era muy dedicado a Dios, venderlo todo y regalarlo. Esto es porque él hizo un ídolo de sus bienes, y la solución es de deshacerse de todos ellos.
[4] Gálatas 6:6 El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. 1° Corintios 9:14 Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Mat 10:10 porque el obrero es digno de su alimento.
[5] Lev. 27:30 Y el diezmo…es cosa dedicada a Jehová. Deu. 14:22 Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año.
[6] En Mateo 23:23 Jesús menciona el diezmo, y dice, “sin dejar de hacer aquello (el diezmar).”
[7] Actualmente Dios exigió 10% bajo la Ley, y Dios demanda más bajo la gracia que bajo la Ley.
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