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Por David Cox
v1 ©2005
www.davidcox.com.mx/folletos Muchos nuevos cristianos desmayan en los primeros pasos de la vida Cristiana. Siempre hay tiempos de desanimo, pero no te rindes. La resolución de tu alma debe ser de seguir adelante con Dios y con las cosas de Dios y esto es más importante que cualquier otra cosa. Pon prioridad en tu vida con Dios y la iglesia. A veces alguien te lastima mucho, y a veces es un hermano o aun a veces tu iglesia. Debes siempre cuidar la vista en Cristo y no los demás. Es Cristo que seguimos no los hermanos.
(1) Debes leer y
estudiar la Biblia diariamente.
Perspectiva: Eres para Dios Empecemos por poner una perspectiva sobre la vida cristiana. Muchos piensan que su salvación es como una escalera de fuego, nunca la usas hasta una emergencia, pero siempre está allí. La salvación es algo que toca nuestras vidas diarias, y no podamos olvidarla y ponerla en un rincón de nuestras vidas. A fuerzas nuestra relación con Dios tiene que ser algo vivo, dinámica. Somos salvos por tener una relación íntima con Dios, entonces los que no lo quiere esto, probablemente no son salvos. 1° Corintios 6:20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. 7:23 Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. 1° Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; A fin de cuentas, Dios te salvó, y tú eres posesión de Dios ahora. No eres tuyo propio ahora, y tienes obligaciones con tu Salvador, y una relación con Él. Dios te salvó para que glorifiques a Dios, y anuncies las virtudes de tu Dios. Estás en la familia de Dios No eres salvo porque dejaste de pecar o por lo que tú haces hecho. Eres salvo porque aceptaste la solución o el remedio que Dios hizo para tus pecados, que es Jesucristo actualmente muriendo en tu lugar, sufriendo tu castigo. Tu salvación no depende de lo que tu has hecho, sino en lo que ha hecho Jesucristo por ti, si esto lo crees, le recibes a Jesús (Juan 1:12), y aceptas la obra de Jesús, sin tratar de meter una obra tuya para “pagar” por tu salvación. Ahora, Dios dice que has nacido de nuevo (Juan 3:3-6). En este nacimiento espiritual Dios te adopta para ser parte de la familia de Dios, que tu seas un hijo de Dios (“hijo” significa que como estás en la familia, eres como el papa, o sea, tanto que tu tomas el carácter de la familia y que te identificas con la familia reuniendo con ella). Una vez que eres adoptado en la familia de Dios, siempre eres parte de ella. Dios no te echa afuera por ninguna razón. Puede ser que haces algo de dar vergüenza a la familia, y por esto dudas que eres en la familia, pero por todos modos, Dios no te echa afuera, sino que te corrija cuando andas mal. Llevas una relación con Dios, y El te castiga como un hijo querido (Prov. 13:24; Hebreos 12:6-13). El Espíritu y el Pecado Claro como nuevo a la familia no vas a entender todo lo que hay sin tomar tiempo. Cuando uno es salvo, tampoco no entiende todo de la Biblia. Pero Dios hace una obra. En el mero momento de salvación, Dios te dio un depósito o garantía de esta promesa de Dios que Él va a socorrerte en el día final de juicio. Esta garantía vas a tener para lo de más de eternidad, y es el Espíritu Santo de Dios morando adentro de tu cuerpo físico. Recibiste el Espíritu de Dios en el momento que aceptaste a Jesucristo (Gál. 3:2-3, 14; 4:6; Juan 7:38). Efesios 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él (Jesucristo), fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, Si no tienes el Espíritu Santo, es por que no eres parte de la familia de Dios, no eres salvo. El Espíritu Santo trabaja por tu conciencia para indicarte lo que has hecho malo. Lo hace esta obra por usar la palabra de Dios en instruirte y corregir tu camino (2° Timoteo 3:16-17). Por esto es muy importante que consigues una Biblia y la leas, la estudies, y medites sobre ella cada día, y memorizas partes regularmente. (Recomendamos una versión Reina Valera 1960, y que empieces en 1ª Juan, luego el Evangelio de Juan y luego el libro de Romanos.) Por la Palabra de Dios y el Espíritu Santo usándola es como nos limpia diariamente de nuestros pecados. Debes orar a Dios diario. Hazte una lista. Según Santiago 4:2 no tenemos lo que deseamos, porque no le pedimos a Dios. Por la oración, Dios nos da el poder de victoria en nuestras vidas, agradecemos a Dios por lo que ha hecho por nosotros (esto permita que Dios hace más), y adoramos a nuestro Dios. Pero aun haciendo esto, vas a pecar. Y ya sabe Dios que vas a fallar y pecar de nuevo de vez en cuando. ¿Qué debes hacer entonces? Debemos responder a la obra de Dios en nosotros. Dios dice que cuando pecamos, inmediatamente debemos confesar este pecado a Dios (1° Juan 1:8-10), pedir perdón, y dejarlo. Dios es fiel en perdonarnos, pero nuestra actitud debe ser siempre de buscar el perdón para nuestros pecados y arrepentirnos de ellos (dejar de hacer este pecado). Si no lo hacemos, entonces porque somos parte de la familia de Dios, Dios va castigarnos como hijo de Dios por su amor. Dios compare a la persona que profesa ser salvo y regresa al pecado como un perro que come su propio vomito o un marrano que se acuesta en su propio excremento (2ª Pedro 2:22), o sea, debes verlo con asco. Una vez salvo todo empieza de nuevo, una nueva vida porque eres una nueva criatura (2° Corintios 5:17). Si no, tal vez no fuiste sincero cuando aceptaste a Jesucristo. Necesitas ser bautizado Esto no te salva, sino que es un testimonio que ya te has sido salvo por Dios. Por ser sumergido en el agua, significa que tú ya has muerto al pecado (que su influencia no te domina), y de estar levantado del agua significa que ya has nacido de nuevo a una vida nueva en Jesucristo. Mateo 10:32-33 explica que la persona que tenga miedo de confesar públicamente a Jesucristo no es salvo. A fuerzas tienes que confesar públicamente a tu Salvador. Necesitas integrarte a una buena Iglesia Decídete de ser un buen cristiano desde el principio y evite graves problemas por hacer todo esto a medias. En Hebreos 10:25 la Biblia nos manda que debemos tener la costumbre de congregarnos en una buena iglesia. Debes congregarte con ella domingo en la mañana y en la noche, y entre semana en el servicio de oración. Prepárate espiritualmente por llegar a tiempo, llegar sin sueño, y orar y calmar tu espíritu antes del servicio. Lleva un cuaderno y pluma, y tomas apuntes de los sermones. Esto es para tu beneficio espiritual. Aprecia a tu iglesia y pastor 1° Corintios 16:15. Hay dos conceptos importantes en evaluar una iglesia, su conducta actual y su doctrina. Búscate una buena iglesia que predica y enseña el evangelio incluso que pone mucha atención y esfuerzo en el evangelizar a los inconversos, que tiene sana doctrina, incluyendo disciplina y separación de personas y grupos que no son de buena doctrina o conducta, y que los miembros tienen buen testimonio, especialmente los líderes, predicadores, y maestros. Debes imitar la conducta y fe del pastor (Hebreos 13:7) y si no puedes, mejor búscate otra iglesia. En Mateo 25:31-46, Jesús nos explicó que nuestra salvación es hecha por Dios en una comunidad que es la iglesia. Crecemos y demostramos las evidencias de ser salvo por medio de nuestro amor a nuestros hermanos cristianos en nuestra iglesia local. 1° Juan 3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Tus Amigos y Compañeros Una vez que eres salvo, necesitas vivir una nueva vida, y dejar de amar las cosas del mundo (1° Juan 2:15). Debes separarte de todo el pecado, y esto incluye las influencias malas en tu vida anterior. Debes decidirte de no ir en lugares de pecado, donde antes te caíste en pecado, como en una cantina. Debes dejar los hábitos malos como el beber, el fumar, el bailar. La Biblia nos dice que el cristiano debe separar de estas cosas del mundo (2° Corintios 6:14-18). Debes orar para la salvación de tus viejos amigos pero no andar con personas que te causan de caer en pecado (como cuates de tomar o endrogarse). Busque a nuevos amigos que son buenos cristianos, que van a apoyarte en tu vida espiritual. Tu Servicio para Dios Dios dice que todos nosotros somos sacerdotes en el Nuevo Testamento para hacer la obra de Dios. Dios da diferente dones para ayudar el Cristiano a ministrar delante de Dios (Efesios 4:7). Según Mateo 25:14-30, Dios identifica como inconverso la persona que no hace nada para servir a Dios. Es muy importante que busques y ofreces tus servicios a Dios. También Dios solamente usa vasos limpios, entonces buscas de ser limpio (santo) y de crecer en tu vida espiritual para que Dios te use. Diezmando y Ofrendando Proverbios 3:9 Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; 10 y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto. Lucas 6:38 Esta promesa de Dios es donde muchos tropiezan en su vida cristiana. Debemos dar una parte de nuestros ingresos cada semana a la obra de Dios. Además debemos dar ofrendas de amor aparte cuando Dios nos toca nuestros corazones.
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