Folleto: De Aceptar algo demasiado tarde es un verdadero InfiernoAceptar que algo es Cierto Demasiado Tarde es un
Verdadero Infierno

Por David Boanerge DOC PDF BYN MENU
davidboanerge@gmail.com

 ©2006 www.davidcox.com.mx/folletos

Muchas personas no creen en el infierno. Para ellos la existencia de este lugar es muy remota y hasta improbable, ya que piensan que Dios es muy bueno como para condenarlos a semejante destino. Lo cierto es que la Biblia demuestra claramente tanto la existencia del infierno como el hecho de que efectivamente Dios condena a tal lugar a aquellos que se rehúsan a creer en Jesucristo. El hecho de que Dios sea amor no quiere decir que por eso sea un Dios que permita que el pecador se libre del castigo, ya que Él también es Justo.

Por tal motivo es muy importante ver lo que la Palabra de Dios dice al respecto, porque lamentablemente para ir al infierno un ser humano común y corriente no tiene que hacer NADA, pues en realidad ya ha hecho demasiado.

"Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades (infierno) alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno" (Lucas 16:22,23).

El infierno es un lugar real: existe

Muchas personas tiene la falsa idea de que el infierno no existe, que sólo es un cuento para asustar a los niños o algo que inventaron las personas "religiosas" como una manera de coaccionarlos para que cambien su manera de vivir. En un momento dado, si es que llegan a creer en Dios, les parece que Él es demasiado bueno como para haber creado un lugar tan espantoso como el infierno, y mucho menos como para condenar a alguien a tal lugar. Lamentablemente están equivocados. El concepto que tienen de Dios es el de un ser tolerante y bonachón que es todo amor, y con el que algún día, cuando mueran, podrán "negociar" para que les permita el paso al cielo. En realidad el infierno existe. Nuestro Señor Jesucristo lo mencionó durante los tres años y medio de su ministerio en varias ocasiones porque su interés era que no termináramos en él.

Fue precisamente Jesucristo el que mencionó la historia del hombre rico y Lázaro en Lucas 16:19-31. Algunas personas piensan que este pasaje es simplemente una parábola o ilustración, sin embargo, el hecho de que se mencione el nombre de Lázaro[1] parece indicar que es una historia verdadera. En este pasaje se mencionan tres cosas importantes: 1) El hombre rico estaba plenamente conciente en el infierno, 2) El hombre rico era capaz de sentir tal como sentía mientras estaba vivo (percibía el dolor)[2] y 3) El hombre rico tenía sed y era atormentado en medio del fuego: "Entonces él [el hombre rico], dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama" (Lucas 16:24).

El infierno es en este momento un lugar que existe temporalmente hasta que Dios juzgue a todos los pecadores en el Gran Juicio del Trono Blanco (Apocalipsis 20). Si bien no abundaremos en el presente folleto en la estructura del infierno[3], lo cierto es que la palabra que en la Biblia se traduce como "infierno" proviene de las palabras hebreas "Seol" שֵאֽלָה ("el lugar de los muertos") y las palabra griegas "Hades" άδης (de ά "no" y  είδα "mirar", "ver"; es decir "el lugar que no se ve") y "Gehena" γέενα ("Valle de Hinom" un lugar donde se quemaban la basura y los cadáveres). La idea que subyace detrás de todo esto es que el infierno es un lugar de castigo donde Dios coloca a aquellos que por su rebelión nunca más podrán estar ante la presencia de Dios por los siglos de los siglos.

No se engañe: Dios creó el infierno

Aunque a algunas personas les pueda costar trabajo admitirlo, Dios creó todas las cosas, incluyendo el infierno: "Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas" (Apocalipsis 4:11). "Todas las cosas por él [Jesucristo][4] fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho" (Juan 1:3). En efecto, fue la voluntad de Dios crear el infierno, aunque en un primer momento no estaba destinado para los seres humanos: "Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles" (Mateo 25:41). El fuego del infierno estaba preparado originalmente para Satanás y sus demonios. El problema es que al rebelarnos contra Dios como lo hizo Satanás (Isaías 14:12-15) y por nuestras malas obras constituirnos en enemigos de Dios, nos hicimos merecedores de semejante castigo.

Efectivamente: Dios es amor, pero también es justicia

La Biblia lo manifiesta claramente: "Dios es amor" (1ª Juan 4:8b). De hecho, el amor de Dios para el hombre es infinito, a pesar de que somos pecadores: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8). Pero el hecho de que ame al hombre, a pesar de que es pecador, no quiere decir que por eso ame el pecado, o que tolere a los que continuamente hacen el mal: "Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová" (Salmo 5:4-6). En su momento, Dios nos llamará a juicio "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9:27), y aquellos que se negaron a seguir el camino del bien, a creer en Dios y a obedecerlo, terminaran en el infierno: "Los malos serán trasladados al Seol, Todas las gentes que se olvidan de Dios" (Salmo 9:17).

No lo olvidemos, Dios es justo y paga a cada uno conforme a sus obras: "Y tuya, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra" (Salmo 62:12). Además, Dios no miente: "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?" (Números 23:19), por esa razón es que deben pensarlo mejor todas aquellas personas que no creen que Dios sea capaz de mandar a nadie al infierno; basta con leer Números 16, donde unos rebeldes, que simplemente "irritaron" a Dios, fueron enviados al infierno, para comprender que efectivamente Dios castiga con el infierno: "Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol [infierno], y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación" (Números 16:33).

No nos engañemos. El infierno existe y Dios nos puede mandar allí: "Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno" (Mateo 10:28). Éstas son palabras de Nuestro Señor Jesucristo. La instrucción parece muy clara: Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. En realidad, el único que puede hacer semejante cosa es Dios mismo, por lo que debemos temerle y respetarle, ya que en esta cuestión del infierno y de nuestra salvación, simplemente no podemos jugar.

El castigo en el infierno es para siempre

Es muy probable que usted ya sepa algunas cosas respecto al infierno, por lo menos de oídas. Quizá usted ya sabe que es como un horno y en el hay dolor, llanto y crujir de dientes (Mateo 13:41,42), que hay tinieblas perpetuas (Judas 1:13), gusanos que no mueren y fuego que no se apaga (Marcos 9:46), pero con toda seguridad, lo más aterrador del infierno es que nunca termina. El infierno es para siempre y nadie, absolutamente nadie, puede salir de él: "[...] cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder" (2ª Tesalonicenses 1:7b-9). "[...] y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos [eternamente]. Y no tienen reposo de día ni de noche [...]" (Apocalipsis 14:10a-11b).

En el infierno todos son creyentes, pero ya es demasiado tarde

Muchas personas no creen en el infierno en este momento, pero cuando mueran se darán cuenta de que estaban en un error y que el infierno realmente existe. Es innegable que en el infierno no hay incrédulos, pero para ellos ya es demasiado tarde. La pregunta es ¿Por qué hemos de terminar en semejante lugar, cuando Dios ya nos ha dado un camino, es decir, Jesucristo?: "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6). La verdad es que Dios no quiere mandarnos al infierno "El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento" (2ª Pedro 3:9), sino que somos nosotros mismos los que por nuestra rebeldía terminamos ahí. No debemos olvidar que "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16). Una cosa es cierta, usted no tiene que hacer NADA para ir al infierno porque en realidad TODOS merecemos ir al infierno "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios", pero Dios es misericordioso: "JAH [Dios], si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado" (Salmo 130:3,4), por lo que si se arrepiente, cree en Jesucristo y confiesa Su Nombre, Él lo perdonará y usted podrá evitar el tormento del infierno.

Píenselo bien. Algo que debe hacer que reflexionemos es que "Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?" (1ª Pedro 4:18). Si alguien que cree en Jesucristo se salva con dificultad, ¿qué será de aquellos que ni siquiera creen en Dios y mucho menos lo obedecen? Para ellos, darse cuenta de que todo aquello en lo que no creían era cierto, será un verdadero infierno.

"Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego."(Apocalipsis 20:15).

 


[1]  Probablemente alguien que fue bien conocido por los que lo escuchaban, por lo que tal vez Jesucristo mencionó su nombre con el fin de que su audiencia se percatara de que lo que les estaba diciendo era una historia real.

[2]  De hecho, todavía es capaz de sentir todo el dolor y el tormento del infierno, porque de acuerdo con la Biblia el hombre rico aún continúa en el infierno en este preciso momento, y jamás saldrá de él porque el castigo del infierno es por toda la eternidad (jamás termina).

[3]  Para mayor información, consulte los folletos "¿Existe el cielo y el infierno?", "Estudios sobre El Infierno y El Cielo" por David Cox en www.davidcox.com.mx/folletos y "El Castigo de Dios" por David Cox en www.davidcox.com.mx/cox/shorts/castigo.htm

[4]  En realidad no hay contradicción en estos pasajes. Dios creó el universo y Jesucristo creó el universo porque en realidad Jesucristo es Dios mismo: "Yo y el padre uno somos" (Juan 10:30).


Contador de visitas a la página