En uno de mis dos vuelos VivaAerobus del día de ayer, estaba leyendo sobre los griegos y su filosofía, así como su modo de observar al mundo y a sus fenómenos, que antes eran inexplicables para otras civilizaciones.

La civilización griega fue la primera en preguntarse realmente el porqué de las cosas, sin tener que basar todas sus teorías y teoremas en la mitología y en las respuestas de los dioses, ya que para muchos de ellos este modo de interpretación de los eventos simplemente ya no era válido.

Los griegos buscaban la verdad del universo, tanto en nuestro alrededor como en ellos mismos, ya que muchos sostenían que la verdad está dentro de nosotros y que en realidad lo sabemos todo.

Sin embargo, los griegos no sólo se preguntaban por las cosas físicas, químicas y biológicas, sino que también se preguntaban por los distintos temas metafísicos, así como de los dilemas morales y filosóficos.

Para los antiguos griegos era elemental mantener un espíritu sabio, un cuerpo atlético y además ser muy cuidadosos en los alimentos que consumían, ya que para ellos, el ser humano tomaba mucho de la esencia de aquello que consumía en forma de alimentos.

A su vez, fueron los griegos los que realmente inventaron las obras de teatro y formaron un concepto llamado “tragedia”, que era básicamente una forma de representar las miserias que generalmente azotan a los seres humanos.

Lo que más me llama la atención es un concepto conocido como eudemonismo.

El eudemonismo es una doctrina ética, en la cual la felicidad es el objetivo de todas las cosas y ésta podía consistir en muchas actividades de la vida, como el deporte, la contemplación, las matemáticas, la navegación, la filosofía, etcétera.

La felicidad en sí, siempre es el resultado de un cierto acto, formulado con la intención de extraer este producto que activa a las endorfinas de una manera altamente efectiva, a modo de curar o prevenir los efectos de la miseria existencial.

Sin embargo, muchos opinan también que la felicidad es tan solo una mentira de la vida y que la mayoría de las veces la felicidad es la calma antes de la tormenta.

Las personas que sostienen esta tesis se basan en un conjunto de evidencias que indican que nadie es cien por ciento feliz, lo que significa que la mayoría de las veces que algo causa felicidad es simplemente un síntoma de que algo proporcionalmente malo se avecina; ergo, la felicidad no es nada más que una charlatana, que le toma el pelo a los hombres de una manera muy cruel.

Si esto es cierto y la felicidad no es nada más que una charlatana que le toma el pelo a los hombrees de una manera muy cruel, entonces esto significa que la miseria, las penas y las tragedias también son unas charlatanas, que le toman el pelo a los hombres de una manera muy cruel, ya que muchas veces, cuando se cierra una ventana, es porque una puerta se abre.

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