Standard Jet DBnb` Ugr@?~1y0̝cßFN1b7ݜq(/` {6B߱mCx63y[%,|*|^f_Љ$g'DeFx -bT4.0dv Y S  Y   Y Y  Y Y  Y  Y  Y   Y u Y o Y n Y z Y 2lY  Y  z Y  pY ConnectDatabaseDateCreateDateUpdate FlagsForeignNameIdLvLvExtraLvModule LvPropName OwnerParentIdRmtInfoLongRmtInfoShortTypeniRRRRYYIdParentIdName        OY04X4S Y Y Y  Y 2xACMFInheritableObjectIdSID""L "YObjectId Y  SY  Y 5Y Y  Y  Y Y  Y AttributeExpressionFlagLvExtra Name1 Name2ObjectId Order Y"ObjectIdAttribute -YSY Y Y  Y  Y  Y  Y  Y ccolumn grbiticolumnszColumnszObject$szReferencedColumn$szReferencedObjectszRelationshipRR RRR RRR RYYYszObject$szReferencedObjectszRelationshipYv1b N  : k & W  C t/ @@X  @@OJmJLJkQkiQ^JmYdbkWYfkmJL^Qk`kvkJMQk`kvkdL[QMmk`kvkhoQiYQk`kvkiQ^JmYdbkWYfkmdfYMbdmQk`kvkOL  @~  @ @           d k f  cJ3@J3@Topic Notesؒ@DDD88888886 @u=G3@u=G3@MSysRelationshipsDDDDDDDDDDB u=G3@u=G3@MSysQueries88888888886 u=G3@u=G3@MSysACEs22222222220 u=G3@u=G3@MSysObjects88888888886 u=G3@u=G3@MSysDb.........., u=G3@u=G3@Relationships<<<<<<<<<<: u=G3@u=G3@Databases44444444442 u=G3@u=G3@Tables.........., jY04X4NY Y (d Y(ID TitleComments""""t""YYIDPrimaryKeyHv1b@ LVAL`{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA REVELACI\'d3N DE DIOS\par \fs22\par I. La necesidad de una revelaci\'f3n\par \b0 Zofar indic\'f3 la dificultad de que el hombre lle\-gase a conocer a Dios en su pregunta a Job: \'ab\'bfDescubrir\'e1s t\'fa los secretos de Dios? \'bfLlegar\'e1s t\'fa a la perfecci\'f3n del Todopoderoso?\'bb (\cf1\ul Job_11:7\cf0\ulnone ). La mente carnal es incapaz de comprender a Dios. Las investigaciones cient\'edficas se limitan forzosamente a lo material, y los sabios carecen de datos para poder penetrar en el secreto de la realidad espiritual, que se esconde detr\'e1s de la \'abapariencia\'bb de lo que se percibe por los senti\-dos. Ha de ser Dios mismo, pues, por su propia iniciativa, quien levante el velo. Esto es lo que quiere decir la palabra \'abRevelaci\'f3n\'bb: \'abDescorrer un velo para poner de manifiesto lo que antes fue escondido.\'bb\par \b II. Los medios de la revelaci\'f3n de Dios\par \b0 A. Por las obras de Dios en la naturaleza (\cf1\ul Psa_19:1-6\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_1:20\cf0\ulnone ). En el vers\'edculo que se cita de Romanos, Pablo insiste en que los id\'f3la\-tras quedaban sin excusa, ya que Dios, desde el principio, hab\'eda revelado \'abSu eterno poder y dei\-dad\'bb a los hombres, por medio de Sus obras en la creaci\'f3n. Lo que se puede deducir acerca de la exis\-tencia y la naturaleza de Dios por una considera\-ci\'f3n de Sus obras, con referencia especial al hom\-bre, se llama la \'abteolog\'eda natural\'bb. Por ejemplo, el hecho de que observamos un plan ordenado, tanto en los astros como en la c\'e9lula org\'e1nica m\'e1s insignificante, delata la presencia del Gran Arquitecto. Esta revelaci\'f3n de Dios en Sus obras puede ser un principio de luz, pero no nos basta, pues no revela el amor de Dios ni se\'f1ala ninguna provisi\'f3n para la salvaci\'f3n del hombreLVAL pecador. B. En la historia. Toda la historia de Israel en el Antiguo Testamento, y de la Iglesia en el Nue\-vo Testamento, es una revelaci\'f3n de Dios, quien se da a conocer por Su intervenci\'f3n en los asun\-tos de los hombres. \'abMi Padre, hasta ahora, tra\-baja, y yo trabajo\'bb, dijo el Se\'f1or a los jud\'edos (\cf1\ul Joh_5:17\cf0\ulnone ). Los salmistas y los profetas apelan cons\-tantemente a esta revelaci\'f3n de Dios para con\-vencer a Israel de su pecado y para llamar al pue\-blo al camino de la obediencia y de la fe. Para los israelitas, Jehov\'e1 era siempre el Dios que les ha\-b\'eda sacado de la esclavitud de Egipto. Est\'fadiense los \cf1\ul Psa_105:1-45\cf0\ulnone y \cf1\ul Psa_106:1-48\cf0\ulnone , el primero de los cuales presenta la obra de Dios a favor de Su pueblo desde el punto de vista de Su propia fidelidad a Sus promesas, mientras que el segundo recapitu\-la la misma historia para hacer resaltar la rebel\-d\'eda del pueblo. C. Por mensajeros divinamente inspirados. \'c9stos son los profetas del Antiguo Testamento, y los ap\'f3stoles del Nuevo Testamento. De su inspi\-raci\'f3n trataremos en el pr\'f3ximo estudio. D. En Su Hijo (\cf1\ul Heb_1:1-3\cf0\ulnone ). \'c9sta es la revela\-ci\'f3n m\'e1xima y final que Dios ha dado de s\'ed mis\-mo. \'abAquel Verbo\'bb, quien siempre hab\'eda expresado el misterio de la deidad y hab\'eda sido el Agente de la creaci\'f3n, \'abfue hecho carne y habit\'f3 entre nosotros, y vimos su gloria...\'bb (\cf1\ul Joh_1:14\cf0\ulnone y \cf1\ul Joh_1:18\cf0\ulnone ). Tanto el coraz\'f3n como el pensamiento de Dios se manifiestan en un hombre y en las circunstan\-cias de una vida humana. La revelaci\'f3n llega a su punto m\'e1ximo en la Cruz y la Resurrecci\'f3n. Des\-de luego, todo esto se relaciona tambi\'e9n con la historia, porque los Evangelios, adem\'e1s de ser Palabra inspirada, son tambi\'e9n documentos his\-t\'f3ricos, de modo que la fe puede descansar con toda certidumbre sobre la Persona de Cristo que en ellos se presenta. E. En la  LVAL, Biblia. La revelaci\'f3n en la historia y en el Hijo se da a conocer por medio de un Libro Escrito, la Palabra de Dios. Este tema es tan am\-plio que lo trataremos aparte en el tercer estudio.\par \b III. La revelaci\'f3n subjetiva\par \b0 A la revelaci\'f3n externa, por los medios se\'f1ala\-dos, ha de corresponder una revelaci\'f3n interna, que es obra del Esp\'edritu Santo dentro de noso\-tros, quien la imprime en nuestro coraz\'f3n. Las condiciones que transforman la revelaci\'f3n exter\-na en la interna son el arrepentimiento y la fe. L\'e9a\-se \cf1\ul Gal_1:16\cf0\ulnone .\par \par \cf2\par }  \)b w 4 5 y ( Q  21 La Segunda Venida de CristoyScNB20 La Iglesia Localnb8,19 La Iglesia Universaldb@418 La Carne y el EsprituL;`&bD817 La Santificacin<\a8,16 Obra Medianera de CristoRVaH<15 La Persona y Obra del Espritu SantoLa`T14 La Resurreccin de CristoqDhaJ> 13 La Gracia, la Fe y las Obrasd=@aRF 12 La Regeneracin o el Nuevo Nacimiento29"abV 11 La Salvacin\=5a0$ 10 La Reconciliacin621`:. 09 La RedencinF7-`0$08 La Justificacin por la Fe:.*`L@07 La Propiciacin y la Expiacin/'`TH06 La Persona de Cristo3#`@405 El Hombre y el Pecado1`B604 La Deidad81`*03 La Bibliad&`*02 Inspiracin de las Escriturasz#`RF01 Revelacin de Dios.1$`@4LVAL`{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA INSPIRACI\'d3N DE LAS ESCRITURAS\par \par \fs22 I. Definici\'f3n\par \b0\'abToda la Escritura es inspirada por Dios...\'bb, de\-clara Pablo (\cf1\ul 2Ti_3:16\cf0\ulnone ). La frase \'abinspirada por Dios\'bb quiere decir que tiene el \'absoplo de Dios\'bb. De la forma en que este soplo divino dio vida a Ad\'e1n, as\'ed tambi\'e9n da valor y vida a escritos que, de otra manera, estar\'edan muertos.\par \b II. Inspiraci\'f3n de los mensajeros\par \b0 A. Los profetas ten\'edan la seguridad de que Dios hablaba por medio de ellos, y de que sus mensajes eran la \'abPalabra de Dios\'bb. Frases como \'abHabl\'f3 Dios a Mois\'e9s...\'bb se hallan constantemen\-te a trav\'e9s de los libros del \'c9xodo al Deuteronomio. \'abY fue a m\'ed palabra de Jehov\'e1...\'bb, dice Ezequiel para introducir los or\'e1culos del Se\'f1or; y hallamos frases an\'e1logas en Jerem\'edas: \'abPalabra de Dios que fue a Jerem\'edas profeta...\'bb (\cf1\ul Eze_12:1\cf0\ulnone , etc. \cf1\ul Jer_46:1\cf0\ulnone , etc.). David tambi\'e9n describe la manera en que la Palabra del Se\'f1or le vino, en \cf1\ul 2Sa_23:2-3\cf0\ulnone . B. El Se\'f1or mismo llevaba las escrituras de los profetas en Su memoria y en Su coraz\'f3n, y 17 apelaba constantemente a ellas como autoridad m\'e1xima para la soluci\'f3n de las m\'e1s graves cues\-tiones. De tal forma se enlaza la autoridad del Antiguo Testamento con la suya propia, que es imposible atacar las Escrituras sin ir contra la autoridad del \b VERBO ETERNO HECHO CAR\-NE\b0 , quien vino del Cielo para declarar a Dios y dar a conocer tanto Su pensamiento como Su co\-raz\'f3n de amor (\cf1\ul Mar_12:36\cf0\ulnone , \cf1\ul Mar_14:27\cf0\ulnone ; \cf1\ul Luk_24:44\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_5:39\cf0\ulnone , \cf1\ul Joh_5:46\cf0\ulnone , etc.). C. Los ap\'f3stoles, escogidos por LVALel Se\'f1or para proclamar con toda autoridad la doctrina cristia\-na, tambi\'e9n apelaban constantemente a las pro\-fec\'edas y dem\'e1s escritos del Antiguo Testamento, y ense\'f1aban que los autores eran inspirados por Dios (\cf1\ul 1Pe_1:10-12\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Pe_1:19-21\cf0\ulnone ). As\'ed que la inspi\-raci\'f3n y la divina autoridad del Antiguo Testa\-mento forman parte de la \'abFe que ha sido una vez dada a los santos\'bb (\cf1\ul Jud_1:3\cf0\ulnone ).\par \b III. Inspiraci\'f3n de los escritos\par \b0 Los inspirados mensajes orales de los profetas se pusieron por escrito por mandato y providen\-cia de Dios, as\'ed que los documentos tambi\'e9n son inspirados, y son \'e9stos que el Se\'f1or y los ap\'f3s\-toles ten\'edan delante al hacer las declaraciones que hemos anotado. Hay una clara descripci\'f3n de la manera en que los mensajes fueron escritos en \cf1\ul Jer_36:1-2\cf0\ulnone y \cf1\ul Jer_36:32\cf0\ulnone . Tambi\'e9n los libros hist\'f3\-ricos se relacionan con la autoridad de los profe\-tas, seg\'fan vemos en \cf1\ul 1Sa_10:25\cf0\ulnone , \cf1\ul 1Ch_29:29\cf0\ulnone , etc\'e9tera.\par \b IV. La inspiraci\'f3n del Nuevo Testamento\par \b0 La fuente de toda autoridad y de toda verdad se halla en el VERBO ENCARNADO. \'c9l comisio\-n\'f3 a los ap\'f3stoles y les hizo depositarios de la verdad en cuanto a Su Persona, obra y ense\'f1an\-za, de modo que su autoridad apost\'f3lica se deri\-va de la del Se\'f1or mismo. Les indic\'f3 que la reve\-laci\'f3n ten\'eda que completarse y les prometi\'f3 el Esp\'edritu para guiarles a toda verdad. As\'ed que, an\-ticipadamente, garantiz\'f3 la inspiraci\'f3n del Nue\-vo Testamento. Los ap\'f3stoles sab\'edan que Dios ha\-blaba por medio de ellos, y esperaban que los creyentes obedeciesen Sus mandatos (\cf1\ul 1Co_2:13\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Pe_1:12\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Th_3:14\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_14:26\cf0\ulnone , \cf1\ul Joh_16:12-13\cf0\ulnone , etc.).\par \b V. El m\'e9todo de la inspiraci\'f3n\par \b0\'c9ste no es mecB LVALR \'e1nico, como quien escribe a m\'e1\-quina, sino vital, como el de un director de una orquesta que produce los efectos que quiere de la totalidad de ella, respetando siempre las dotes especiales de cada m\'fasico. As\'ed, en las Escrituras, la personalidad del autor humano no se aniquila, y el Esp\'edritu aprovecha el car\'e1cter y los conoci\-mientos de cada uno, como tambi\'e9n las circuns\-tancias en las que los escritos se produjeron.\par \par \cf2\par } LVAL`{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA BIBLIA\par \fs22\par I. Definici\'f3n\par \b0 La palabra \'abBiblia\'bb, seg\'fan su etimolog\'eda, o sea, su origen ling\'fc\'edstico, quiere decir \'ablibros\'bb, en n\'famero plural, y se refer\'eda a los varios escri\-tos que se reconoc\'edan como inspirados en la Igle\-sia primitiva. Pero el instinto de los creyentes les ense\'f1\'f3 que esta colecci\'f3n de \'ablibros\'bb era \'fanica y especial, y llegaron a anteponer a la palabra el art\'edculo femenino \'abla\'bb, y hablaron de \'abla Biblia\'bb en n\'famero singular. En efecto, la Biblia es una divina biblioteca, que incluye libros de una gran diversidad de autores, quienes redactaron sus obras durante un per\'edodo de aproximadamente mil quinientos a\'f1os; pero, a la vez, es UN LIBRO, ya que, en su totalidad, se discierne una unidad que se deriva del Plan de Dios, quien dirig\'eda los trabajos de los autores humanos por el impulso superior de su Esp\'edritu.\par \b II. Su prop\'f3sito\par \b0 A. La Biblia recoge y conserva, en forma es\-crita, la revelaci\'f3n que Dios ha dado de s\'ed mismo en la historia y en la Persona de Su Hijo, hacien\-do posible su transmisi\'f3n de una generaci\'f3n a otra. B. La Biblia es la historia de la redenci\'f3n del hombre, que se lleva a cabo por la operaci\'f3n de la gracia de Dios a su favor. C. Como consecuencia de lo antedicho: 1) no ha de considerarse como un libro cient\'edfico, pues los hombres pueden investigar el mundo mate\-rial por medios naturales; con todo, cuando la Bi\-blia hace referencia a las obras de la naturaleza, el testimonio de la Palabra escrita no est\'e1 en de\-sacuerdo con los hechos de la ciencia. Las teor\'edas humanas contradicen la Biblia con demasiada frecuencia, pero \'e9stas pasan y la Palabra perma\-nece. 2) Tampoco es un libro de historia en el sen\-tido corriente de la palabra, ya que se interesa tan s\LVAL'f3lo en aquella parte de la actividad humana que tiene que ver con el plan de la redenci\'f3n.\par \b III. Su composici\'f3n\par \b0 A. Los once primeros cap\'edtulos de la Biblia forman una grandiosa INTRODUCCI\'d3N a la his\-toria del plan de la redenci\'f3n, que empieza a deta\-llarse con el llamamiento de Abraham. No po\-dr\'edamos comprender lo dem\'e1s de la Biblia sin esta introducci\'f3n que abarca:\par 1. La creaci\'f3n. \par 2. La creaci\'f3n del hombre y su naturaleza en estado de inocencia. \par 3. La ca\'edda del hombre con sus funestos resul\-tados para la raza. \par 4. El fracaso del hombre ante la revelaci\'f3n de Dios en la naturaleza y por medio de la conciencia. \par 5. Los juicios de Dios en el diluvio universal.\par B. La formaci\'f3n y la preservaci\'f3n de Israel como instrumento de la revelaci\'f3n de Dios (Gn. 12 hasta el fin de Josu\'e9). C. El fracaso del testimonio nacional de Israel, que motiv\'f3, sin embargo, m\'faltiples manifestacio\-nes del car\'e1cter y de la obra de Dios, especial\-mente en los mensajes de los profetas (Jueces a Malaqu\'edas). D. La intervenci\'f3n de Dios en la Persona de Su Hijo (Mateo a Juan). E. El descenso del Esp\'edritu Santo, la predica\-ci\'f3n del Evangelio y la formaci\'f3n de la Iglesia (Hechos). F. La doctrina cristiana, o sea, el significado de la Persona y de la Obra de Cristo, explicada por medio de cartas a las iglesias (Romanos a Judas). G. La \'faltima crisis del mundo y la consuma\-ci\'f3n de la obra de la redenci\'f3n (Apocalipsis). N\'f3tese c\'f3mo la primera creaci\'f3n y la p\'e9rdida del para\'edso terrenal por el hombre se contrastan con la nueva creaci\'f3n y el para\'edso recobrado para el hombre por la Obra del postrer Ad\'e1n (Ap. caps. 21 y 22).\par \b IV. La interpretaci\'f3n de la Biblia.\par \b0 Es f\'e1cil encontrar alimento espiritual en la Pa\-labra, pero es muy dif\'edcil interpretar debida y exactamente todas las partes de la Biblia. Los grandes principios para tal interpretaci\'f3n se lla\-man X LVALh la hermen\'e9utica, y su aplicaci\'f3n a determi\-nados pasajes se llama ex\'e9gesis (poner en claro). Las normas m\'e1s importantes son las siguientes: A. En vista de que la Biblia es una unidad, es necesario adquirir un conocimiento general de su plan y de sus grandes principios, pues cada ver\-s\'edculo ha de interpretarse a la luz de \'e9stos. B. Es necesario un conocimiento del fondo ge\-neral de cada libro, y poder contestar preguntas como \'e9stas: \'bfCu\'e1l es su g\'e9nero literario? (es de\-cir, saber si se trata de historia, de biograf\'eda, de poes\'eda, etc.)- \'bfEn qu\'e9 circunstancias se escribi\'f3? \'bfPor qu\'e9? \'bfA qui\'e9nes? \'bfCon qu\'e9 fin? C. Es preciso el examen concienzudo del desa\-rrollo del tema o del argumento en relaci\'f3n con el pasaje o el vers\'edculo que se estudia.\par \par \par } LVAL`{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA DEIDAD\par \fs22\par \b0 \b I. La existencia de Dios\par \b0 Las \'abpruebas\'bb que aduce la teolog\'eda natural como evidencia de la existencia de Dios son inte\-resantes e importantes en su debido lugar, pero las Escrituras no argumentan nunca sobre esto, sino que dan por sentado el gran Hecho, y empie\-zan con la sublime declaraci\'f3n: \'abEn el princi\-pio... DIOS...\'bb. Los hombres, limitados en sus co\-nocimientos y en su capacidad, no disponen de medios para contestar adecuadamente a la pre\-gunta: \'ab\'bfExiste Dios?\'bb, y les conviene preguntar con humildad de coraz\'f3n: \'ab\'bfHa hablado Dios?\'bb Esto permite que Dios se revele, y la naturaleza de su revelaci\'f3n demuestra que es divina, y nos trae al coraz\'f3n la profunda convicci\'f3n de que Dios existe.\par \b II. La naturaleza de Dios\par \b0 El mismo Se\'f1or Jes\'fas nos dio a conocer el he\-cho fundamental de la naturaleza de Dios alx de\-clarar a la mujer samaritana: \'abDios es ESP\'cdRI\-TU\'bb (\cf1\ul Joh_4:24\cf0\ulnone ). Es decir, no est\'e1 sujeto a lo mate\-rial ni a lo temporal: elementos que hallan en \'e9l su origen. Cuando los escritores inspirados del Antiguo Testamento hablan del \'abbrazo de Jeho-v\'e1\'bb, hemos de entender, desde luego, que em\-plean una figura material para ayudar a nuestra pobre y limitada comprensi\'f3n, y que el \'abbrazo\'bb equivale a la poderosa operaci\'f3n de Dios, etc\'e9te\-ra. Dios es ETERNO, sin principio ni fin, cuya ex\-plicaci\'f3n se halla s\'f3lo en su misma Persona, sin referencia a ninguna causa anterior: \'abYo soy el que soy\'bb (\cf1\ul Exo_3:14\cf0\ulnone ). Juan declara, adem\'e1s, que \'abDios es LUZ\'bb (\cf1\ul 1Jo_1:5\cf0\ulnone ), expresi\'f3n que incluye todos los atributos de perfecci\'f3n moral, tales como la pureza, la santidad, la juLVALsticia, y todo en grado infinito. La mayor gloria de la revelaci\'f3n cristiana se halla en otra declaraci\'f3n del mismo ap\'f3stol: \'abDios es AMOR\'bb (\cf1\ul 1Jo_4:8\cf0\ulnone y \cf1\ul 1Jo_4:16\cf0\ulnone ), y el amor es la fuente y origen de toda Su obra de redenci\'f3n. Dios es omnisciente porque nada se le esconde del pasado, presente o del porvenir, y omnipre\-sente porque est\'e1 en todas partes (\cf1\ul Psa_139:1-12\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_4:13\cf0\ulnone ). Tambi\'e9n es omnipotente porque la ope\-raci\'f3n de Su potencia no conoce l\'edmites externos a s\'ed mismo; pero, desde luego. Dios ha de ser fiel a Su propia naturaleza, y no puede obrar arbitra\-riamente. Los hombres preguntan: \'abSi Dios es omnipotente, \'bfpor qu\'e9 no interviene para impe\-dir las guerras, los desastres, etc.?\'bb La interven\-ci\'f3n directa de Dios en justicia supone el juicio sobre los rebeldes, y los mismos desastres permi\-tidos son, a menudo, un medio de misericordia para quitar del hombre su confianza carnal y ha\-cerle buscar el bien en Dios.\par \b III. Dios es el Creador\par \b0\'abEn el principio cre\'f3 Dios los cielos y la tierra\'bb (\cf1\ul Gen_1:1\cf0\ulnone ). \'abPor la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se ve\'eda\'bb (\cf1\ul Heb_11:3\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rev_4:11\cf0\ulnone , etc.). Pudo haber em\-pleado medios y m\'e9todos dentro de los cuales cabe algo de lo que dicen los cient\'edficos, pero lo esencial es que nada existe fuera de \'c9l, y que tan\-to el mundo material inorg\'e1nico, como el mundo vegetal y animal son obra de Sus manos. El hom\-bre (cap\'edtulo 5) fue una creaci\'f3n especial a la imagen de Dios, destinado a ser cabeza de la creaci\'f3n material.\par \b IV. La providencia de Dios\par \b0 Este es un tema muy amplio, y dentro de estas notas no podemos adelantar m\'e1s que unas ideas muy elementales sobre \'c9l. Significa que Dios sos\-tiene y gobierna el mundo que \'c9l ha cLVALreado, y esto incluye las actividades de los hombres. Dios no es responsable del pecado, que se introdujo en este mundo por la mala elecci\'f3n de Ad\'e1n (\cf1\ul Rom_5:12\cf0\ulnone ), pero ordena las consecuencias de las obras malvadas de los hombres para adelantar Su plan en orden al mundo (\cf1\ul Act_2:23\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_4:28\cf0\ulnone ; \cf1\ul Psa_135:6\cf0\ulnone ; \cf1\ul Dan_4:32\cf0\ulnone ; \cf1\ul Jer_27:5\cf0\ulnone ).\par \b V. La Santa Trinidad\par \b0 La palabra \'abTrinidad\'bb no se halla en la Biblia, pero eso no quiere decir que sea un mero t\'e9rmino teol\'f3gico. Se deduce claramente de las Escrituras que Dios es UNO en esencia y sustancia, al par que existe en tres Personas distintas desde la Eternidad: el Padre, el Hijo y el Esp\'edritu Santo. Hay un indicio de esta misteriosa \'abpluralidad en la unidad\'bb en la palabra hebrea Elohim, traduci\-da por \'abDios\'bb (\cf1\ul Gen_1:1\cf0\ulnone , etc.), que es un sustantivo plural empleado con el verbo en singular. Pero hallamos el pleno desarrollo de la doctrina en las palabras del mismo Se\'f1or. Si consideramos Su discurso en el cen\'e1culo (\cf1\ul Joh_14:1-31\cf0\ulnone \cf1\ul Joh_15:1-27\cf0\ulnone \cf1\ul Joh_16:1-33\cf0\ulnone ) vemos que habla de \'abir al Padre\'bb y de \'abrogar al Padre\'bb, al mismo tiempo que declara a Felipe que cual\-quiera que le ha visto a \'c9l ha visto al Padre tam\-bi\'e9n. Si a estas declaraciones a\'f1adimos la de \cf1\ul Joh_10:30\cf0\ulnone , vemos que hay igualdad de esencia con una distinci\'f3n de Personas. En el mismo pa\-saje, Cristo anuncia la venida del Esp\'edritu Santo en t\'e9rminos que subrayan tanto Su deidad como Su personalidad. La \'abf\'f3rmula bautismal\'bb de \cf1\ul Mat_28:19\cf0\ulnone implica lo mismo, ya que hay un \'abNombre\'bb, pero es el del Padre y del Hijo y del Esp\'edritu Santo. De las personas del Hijo y del Es\-p\'edritu Santo tendremos m\'e1s que decir en otros estudios, pero es importante comprender desde ahora que esta \'abTrinidad elLVAL|n la unidad\'bb no se ini\-ci\'f3 con la encarnaci\'f3n, sino que exist\'eda desde toda la eternidad (\cf1\ul Joh_1:1\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gen_1:2\cf0\ulnone ; etc.).\par \par \cf2\par } LVAL` {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 EL HOMBRE Y EL PECADO\par \fs22\par \b0 \b I. La creaci\'f3n\par \b0 En la narraci\'f3n del G\'e9nesis, la creaci\'f3n del hombre se destaca como \'fanica y especial, ya que fue precedida por un consejo divino, con el anun\-cio de que el hombre hab\'eda de poseer una perso\-nalidad que reflejara, en ciertos aspectos, la del Creador: \'abHagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y se\'f1oree... en toda la tierra, y en todo animal...\'bb (\cf1\ul Gen_1:26\cf0\ulnone ). En el relato m\'e1s detallado del cap\'edtulo 2 se indica que el hombre se relaciona con el orden natural, ya que Dios le form\'f3 del polvo de la tierra, pero que su alma lleg\'f3 a existir por un acto especial de Dios: \'abY sopl\'f3 en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente\'bb (\cf1\ul Gen_2:7\cf0\ulnone ). La imagen no puede ser f\'edsica, pues Dios es Es\-p\'edritu, de modo que se refiere a la personalidad del hombre, que fue dotado de cualidades racio\-nales y morales, que le distinguen del todo aun de los animales m\'e1s desarrollados. Adem\'e1s de esto, los animales no pueden salir de los derrote\-ros se\'f1alados por su instinto, pero el hombre est\'e1 dotado de libre albedr\'edo, pues Dios quer\'eda que Su criatura, corona de la creaci\'f3n, correspondiera li\-bremente a Su amor por medio de la obediencia pronta y voluntaria. El hombre completo se ve en las palabras de Pablo seg\'fan se hallan en \cf1\ul 1Th_5:23\cf0\ulnone \'abY todo vuestro ser, esp\'edritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Se\'f1or Jesucristo.\'bb Por medio del cuerpo el hom\-bre hace contacto con su medio ambiente mate\-rial; por su alma, asiento principal de su persona\-lidad, es consciente de s\'ed mismo y de los dem\'e1s seres humanos; y por medio de su esp\'edritu es ca\-pacitadoLVAL! para tener comuni\'f3n con Dios. Su alta dignidad, seg\'fan el prop\'f3sito original de Dios, se destaca bien en el \cf1\ul Psa_8:1-9\cf0\ulnone .\par \b II. La ca\'edda\par \b0 No sabemos cu\'e1nto tiempo disfrutar\'eda el hom\-bre del dominio de la naturaleza en plena inocen\-cia y en comuni\'f3n con Dios, pero las Escrituras pasan r\'e1pidamente a la narraci\'f3n de la ca\'edda. El hombre estaba creado para depender de Dios y para hacer Su voluntad, pero el diablo, con gran sutileza, se\'f1al\'f3 un camino alternativo: \'ab[Voso\-tros] ser\'e9is como Dios...\'bb Por su desobediencia, el hombre intent\'f3 hacer de s\'ed mismo el centro del mundo, y este intento se refleja en el feroz ego\'eds\-mo del hombre ca\'eddo, que es la fuente y origen del pecado en la esfera humana. Al volver las es\-paldas a Dios, el hombre muri\'f3 espiritualmente y el mundo se hundi\'f3 en el caos del pecado y de la rebeli\'f3n. La muerte f\'edsica es la consecuencia ine\-vitable de este estado espiritual.\par \b III. El pecado\par \b0 La palabra que m\'e1s corrientemente se traduce por \'abpecado\'bb, en el texto griego, quiere decir \'abfallar\'bb; \'abser incapaz de llegar a la meta\'bb. Juan dice que es \'abinfracci\'f3n de la ley\'bb (\cf1\ul 1Jo_3:4\cf0\ulnone ), o sea, la rebeld\'eda. Santiago ve en la concupiscencia (los malos deseos) el germen del pecado, que, en su desarrollo, produce la muerte (\cf1\ul Jam_1:14-15\cf0\ulnone ). Resumiendo, podemos decir que es todo movi\-miento de la voluntad humana en contra de la vo\-luntad de Dios, sea consciente o inconsciente.\par \b IV. El pecado original \par \b0 Seg\'fan las ense\'f1anzas de \cf1\ul Rom_5:12-21\cf0\ulnone , cuando Ad\'e1n pec\'f3 toda la raza pec\'f3 con \'e9l, de forma que existe una ra\'edz de pecado original en todo hijo de Ad\'e1n, aun antes de que cometa actos concretos y voluntarios de pecado. Esta doctrina se halla impl\'edcita en toda la Biblia. Es como una funesta \'abley de gravitaci\'f3n\'bb que inclina a todo hombre hacia el pecLVAL"ado. Este estado pecaminoso se llama la depravaci\'f3n total y se expresa sin am\-bages en el texto: \'abNo hay justo, ni aun uno... no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno\'bb (\cf1\ul Rom_3:10-12\cf0\ulnone ). Esto no quiere decir que no existan diferencias morales entre hombre y hombre, y sa\-bemos que el hombre natural realiza algunas ve\-ces acciones generosas y nobles, pero indica cla\-ramente: 1) que todo lo humano, las \'abmalas obras\'bb y las \'abbuenas obras\'bb, lleva el sello incon\-fundible del pecado, velada o abiertamente; y 2) que el germen de todo pecado est\'e1 en todos los hombres y se desarrolla en circunstancias propi\-cias. Pero frente a Ad\'e1n como cabeza de la raza perdida, el ap\'f3stol Pablo se\'f1ala a Cristo como postrer Ad\'e1n y Cabeza de una raza redimida por Su gran acto de obediencia en la Cruz. Nadie se perder\'e1, pues, por ser hijo de Ad\'e1n, sino por rechazar la redenci\'f3n que est\'e1 en Cristo (\cf1\ul Rom_5:18-19\cf0\ulnone , 35 y 36).\par \b V. La culpabilidad del hombre y el juicio de Dios\par \b0 El hombre normal es un ser responsable y se condena porque ama las tinieblas m\'e1s que la luz. De ah\'ed proceden la culpa y el castigo. Las profundas huellas del pecado no pueden borrar la obra de la Cruz, donde el Hombre representativo, quien era, adem\'e1s, el Se\'f1or de la gloria, fue hecho pecado por nosotros \'abpara que nosotros fu\'e9semos hechos justicia de Dios en \'e9l\'bb (\cf1\ul 2Co_5:21\cf0\ulnone ) La identificaci\'f3n del hombre con su Salvador por medio del arrepentimiento y la fe, le trae vida; pero aparte de este gran remedio de Dios, opera infaliblemente la ley: \'abTodo lo que el hombre sembrare, eso tambi\'e9n segar\'e1\'bb, sea en el tiempo, sea en la eternidad. S\'f3lo Dios es el Juez justo, el \'c1rbitro moral de su Universo, y a \'c9l solo compete juzgar y aplicar la sentencia, que se pronunciar\'e1 seg\'fan las normas de la m\'e1s perfecta justicia (\cf1\ul Act_17:31\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_2:6-16\cf0\ulnone ; \cf1\ulLVAL Rom_14:11-12\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rev_11:15-18\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rev_16:5-6\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rev_20:11-15\cf0\ulnone ).\par \b VI. El glorioso destino de los redimidos.\par \b0 Se tratar\'e1 en el cap\'edtulo 21.\par \par \par } LVAL`${\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA PERSONA DE CRISTO\par \fs22\par I. El hecho hist\'f3rico\par \b0 El gran hecho hist\'f3rico de la manifestaci\'f3n de Cristo es innegable, pues las investigaciones mo\-dernas han establecido el car\'e1cter hist\'f3rico de los Evangelios y han dado al traste con la teor\'eda de una \'ableyenda\'bb. \'bfQu\'e9 explicaci\'f3n se ha de dar de esta VIDA que tanto descuella entre todas las figuras de la historia? Los materialistas, en su aran de negar una revelaci\'f3n sobrenatural, pro\-curan hacer ver que Jes\'fas era un hombre bueno, maravillosamente dotado de poderes espirituales y religiosos, pero hombre al fin. Esto es contrar\'edo a toda la evidencia, porque se presenta en los Evangelios, tanto en las palabras del Se\'f1or mis\-mo como por la apreciaci\'f3n de quienes mejor le conoc\'edan, como Dios manifestado en carne. Si se hac\'eda \'abDios\'bb cuando no lo era, entonces distaba mucho de ser un \'abhombre bueno\'bb y no ser\'eda m\'e1s que el mayor impostor de los siglos. Nosotros, desde luego, aceptamos con humil\-dad y fe el hecho de Cristo tal y conforme se nos presenta en los escritos sagrados, pero hemos de tener en cuenta que creyentes en todo tiempo han ca\'eddo en errores sobre la Persona de Cristo por no fijarse bien en todo lo que la Palabra dice de \'c9l. Comprendemos que siempre habr\'e1 una parte de este misterio que s\'f3lo Dios puede profundizar, seg\'fan la declaraci\'f3n del Se\'f1or Jes\'fas: \'abNadie cono\-ce qui\'e9n es el Hijo sino el Padre; ni qui\'e9n es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quie\-re revelar\'bb (\cf1\ul Luk_10:22\cf0\ulnone ). Pero eso no nos excusa de meditar en lo que se ha revelado, que se puede re\-sumir de esta forma: \'abEn cristo hay dos perfectas naturalezas, la divina y la humana, en una sola Persona, Jesucristo Se\'f1or nuestro.\'bb AlLVAL%gunos han subrayado Su divinidad a expensas de Su huma\-nidad, y otros han ca\'eddo en el error contrario. Es necesario, adem\'e1s, evitar a toda costa la idea de que Cristo fuese en parte Dios y en parte Hombre, ateni\'e9ndose a lo revelado, que manifiesta Su ple\-na divinidad y Su perfecta humanidad. Consid\'e9\-rense bien los pasajes siguientes: \cf1\ul Joh_1:1-4\cf0\ulnone , \cf1\ul Joh_1:14\cf0\ulnone y \cf1\ul Joh_1:18\cf0\ulnone ; \cf1\ul Col_2:9\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_1:1-4\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_5:20\cf0\ulnone y \cf1\ul Rom_9:5\cf0\ulnone .\par \b II. La Encarnaci\'f3n\par \b0 La divinidad y la humanidad se manifiestan pr\'e1cticamente en toda la vida del Se\'f1or Jesucris\-to, pero la explicaci\'f3n de la vida se halla en el misterio de la Encarnaci\'f3n, o, mejor dicho, la vida y el relato b\'edblico del nacimiento se explican mutuamente, y lo uno sin lo otro ser\'eda incom\-prensible. Jes\'fas naci\'f3 de la bienaventurada vir\-gen Mar\'eda por obra y gracia del Esp\'edritu Santo, seg\'fan la preciosa anunciaci\'f3n del \'e1ngel Gabriel (\cf1\ul Luk_1:35\cf0\ulnone ). La humanidad que recibi\'f3 de Su ma\-dre fue real, pero libre de la mancha del pecado original. La uni\'f3n del HIJO ETERNO con la hu\-manidad as\'ed recibida es un misterio que s\'f3lo la mente de Dios alcanza. Necesariamente, el modo de manifestarse la divinidad era distinto en la vida humana que en la gloria del Cielo, pero su plenitud estaba siempre presente, y el poder divi\-no se ejerc\'eda tantas veces como se requer\'eda para el cumplimiento de la voluntad de Su Padre (\cf1\ul Phi_2:6-8\cf0\ulnone ).\par \b III. La manifestaci\'f3n de la deidad\par \b0 A. Declaraciones del Se\'f1or mismo. N\'f3tense, entre otras muchas, las siguientes: \'abAntes que Abraham fuese YO SOY\'bb (\cf1\ul Joh_8:58\cf0\ulnone ). \'abYo y el Pa\-dre uno somos\'bb (\cf1\ul Joh_10:30\cf0\ulnone ). \'abEl que me ha visto a m\'ed ha visto al Padre\'bb (\cf1\ul Joh_14:9\cf0\ulnone ). La deidad del Se\'f1or se presenta especialmenteLVAL& en el Evangelio seg\'fan San Juan, pero la ense\'f1anza es igual en todos, como vemos por la declaraci\'f3n de Cristo ante el Sanedr\'edn (\cf1\ul Mar_14:61-62\cf0\ulnone ). B. La divinidad est\'e1 impl\'edcita en las invitacio\-nes evang\'e9licas del Se\'f1or, ya que \'c9l se ofrece a s\'ed mismo como Fuente de paz, vida, perd\'f3n y salva\-ci\'f3n (\cf1\ul Mat_11:28\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_5:40\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_7:37\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_14:6\cf0\ulnone , etc.). C. El testimonio de los evangelistas. Las narra\-ciones de los testigos oculares de la vida de Jes\'fas nos proveen abundante evidencia de Su divini\-dad: 1) Cristo admiti\'f3 en varias ocasiones la ado\-raci\'f3n de los hombres (\cf1\ul Luk_5:8\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_9:38\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_20:28\cf0\ulnone , etc.); y 2) los milagros evidencian el poder divino, ya que se distinguen de \'a1as grandes obras de los profetas y ap\'f3stoles por su espontaneidad y por la autoridad personal del Se\'f1or. As\'ed, llam\'f3 a la vida a Su amigo L\'e1zaro porque \'c9l era, en Su Per\-sona, \'abla resurrecci\'f3n y la vida\'bb (\cf1\ul Joh_11:25\cf0\ulnone , \cf1\ul Joh_11:40\cf0\ulnone , \cf1\ul Joh_11:43-44\cf0\ulnone ). Por eso el Se\'f1or Jes\'fas apel\'f3 a Sus obras como evidencia irrecusable de la calidad de Su Persona (\cf1\ul Joh_14:11\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_15:24\cf0\ulnone , etc.).\par \b IV. La realidad de Su humanidad\par \b0 Vemos muy claramente por el relato de los Evangelios que Jes\'fas pas\'f3 por las experiencias normales de una vida humana, aparte del peca\-do. Naci\'f3 de madre humana, creci\'f3 en sabidur\'eda y en edad; padec\'eda hambre, sed y cansancio; co\-m\'eda y dorm\'eda. Se aflig\'eda y se gozaba en Su esp\'ed\-ritu y en Su alma. Fue tentado del diablo, pero sin ceder a la tentaci\'f3n, y, como Siervo de Jehov\'e1, viv\'eda una vida caracterizada por la oraci\'f3n y la fe, pues nunca emple\'f3 Su poder divino para eludir las consecuencias de Su humanidad. Por fin muri\'f3 y fue sepultado. Su hum LVAL anidad no ces\'f3 con la resurrecci\'f3n, sino que existe glorificada a la diestra de Dios: Hay \'abun solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre\'bb (\cf1\ul 1Ti_2:5\cf0\ulnone ; \cf1\ul Luk_24:37-40\cf0\ulnone , etc.).\par \b V. La importancia de la Encarnaci\'f3n \par \b0 La doctrina de la Encarnaci\'f3n es piedra angu\-lar de la revelaci\'f3n cristiana, sobre la que se fun\-da toda la obra de la Redenci\'f3n. Examinaremos su relaci\'f3n con la obra de la Cruz en estudios posteriores.\par \par \par } LVAL`({\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA PROPICIACI\'d3N Y LA EXPIACI\'d3N\par \par \fs22 I. Definiciones\par \b0 Seg\'fan el uso de los griegos, propiciaci\'f3n signi\-ficaba \'abaplacar la ira y ganar el favor\'bb, general\-mente de alguna divinidad que se supon\'eda ofendi\-da, por medio del sacrificio de los dones del ado\-rador. El uso de expiaci\'f3n es parecido, ya que in\-dica \'abborrar una culpa por medio de un sacrifi\-cio\'bb. La palabra \'abexpiar\'bb (o \'abhacer expiaci\'f3n\'bb), que se emplea con tanta frecuencia en relaci\'f3n con los sacrificios lev\'edticos, representa la voz he\-brea kaphar que, en su sentido literal, es \'abcu\-brir\'bb. El significado es que Dios no \'abve\'eda\'bb las culpas a trav\'e9s de la sangre que le hablaba del sacrificio del Calvario. La tapa de oro que cubr\'eda el Arca del Pacto (\cf1\ul Exo_25:17-22\cf0\ulnone ) se llamaba \'abel propiciatorio\'bb, o sea, \'abaquello que cubr\'eda\'bb; por la misma raz\'f3n, pues, Jehov\'e1 no ve\'eda las Tablas de la Ley que condenaban al pueblo sino a trav\'e9s de la sangre salpicada en el propiciatorio en el D\'eda de las Expiaciones (\cf1\ul Lev_16:1-34\cf0\ulnone ). Para comprender mejor el sentido normal de la palabra \'abpropiciar\'bb, podemos considerar la ma\-nera en que Jacob se afan\'f3 por aplacar la ira de su hermano ofendido, Esa\'fa, por medio de presen\-tes (\cf1\ul Gen_32:13-20\cf0\ulnone ). Mand\'f3 varios grupos de sus siervos por delante llevando una gran riqueza de ganado, y luego, hablando consigo mismo, dijo: \'abApaciguar\'e9 su ira con el presente que va delante de m\'ed, y despu\'e9s ver\'e9 su rostro; quiz\'e1 le ser\'e9 acep\-to.\'bb Hab\'eda cometido la falta de robar la bendi\-ci\'f3n paterna de su hermano, excitando as\'ed la ira de Esa\'fa, y ahora quiere apaciguar su ira median\-te presentes para granjearse el favor del hermanLVAL)o que pudo m\'e1s que \'e9l.\par \b II. La dificultad de la propiciaci\'f3n en la esfera espiritual\par \b0 La ira de Esa\'fa pas\'f3 pronto, y las divinidades de las gentes no son dioses, pero el Dios verdade\-ro es un Dios de justicia absoluta e inflexible por Su misma naturaleza, de modo que Su justa ira en contra del pecador no puede aplacarse me\-diante los dones y los esfuerzos carnales del hom\-bre. \'bfC\'f3mo, pues, puede ser propiciado? \'bfPor qu\'e9 medio se ha de expiar la culpa del hombre que tanto ofende a Su santidad? \'bfC\'f3mo se ha de sa\-tisfacer una justicia que es inflexible?\par \b III. El medio\par \b0 La soluci\'f3n del dilema se halla en la Cruz, don\-de la justicia de Dios se satisfizo y la fea mancha del pecado qued\'f3 borrada por la ofrenda de Cris\-to, hecha una sola vez (\cf1\ul Heb_9:28\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_3:25\cf0\ulnone , etc.). El Sacrificio es sumamente eficaz, y todo el con\-cepto se eleva infinitamente por encima de las ideas equivocadas de las gentes, por las razones siguientes: A. DIOS MISMO provey\'f3 la ofrenda que el hombre era totalmente incapaz de buscar; es decir, el Dios contra quien hab\'edamos pecado provee el medio de satisfacer Su propia justicia. B. El sacrificio tiene valor infinito por el ex\-celso valor del Dios-Hombre, quien \'abgust\'f3 la muerte por todos\'bb (\cf1\ul Heb_1:2-4\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_2:9\cf0\ulnone ). C. Tal ofrenda pudo ofrecerse en justicia por cuanto Cristo era, a la vez, Dios y Hombre. No era un hombre entre muchos, sino EL HOMBRE por excelencia. El que hab\'eda creado la humani\-dad en su perfecci\'f3n, la incorpor\'f3 en Su divina Persona por el misterio de la Encarnaci\'f3n, lle\-gando a ser el segundo y postrer Ad\'e1n. As\'ed pudo ser en toda la realidad el Hombre representativo, quien, sin mancha propia, se hizo responsable ante la justicia divina de los pecados de todos los hombres (\cf1\ul Heb_2:14\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Co_5:21\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Pe_2:22-24\cf0\ulnone ; \cf1\ul Isa_53:4-5\cf0\uln$LVAL4one ). T\'e9ngase en cuenta que, cuando las Escrituras hablan de la propiciaci\'f3n y la redenci\'f3n por la SANGRE DE JESUCRISTO, quiere decir \'abla vida de Cristo, en su infinito valor, dada enteramente en expiaci\'f3n sobre el altar de la Cruz\'bb. El signi\-ficado del sagrado s\'edmbolo se aclara mucho en \cf1\ul Lev_17:1-16\cf0\ulnone , especialmente en \cf1\ul Lev_17:11\cf0\ulnone \'abPorque la vida de la carne en la san\-gre est\'e1, la cual os he dado para hacer expiaci\'f3n en el altar por vuestras almas; porque la sangre, en virtud de ser la vida, es la que hace expiaci\'f3n\'bb (Versi\'f3n Moderna). Por eso, \'absin derramamiento de sangre no se hace remisi\'f3n\'bb (\cf1\ul Heb_9:22\cf0\ulnone ).\par \b IV. Su alcance\par \b0 El ap\'f3stol Juan declara: \'abY \'c9l [Cristo] es la propiciaci\'f3n por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino tambi\'e9n por los de todo el mundo\'bb (\cf1\ul 1Jo_2:2\cf0\ulnone con \cf1\ul 1Jo_4:10\cf0\ulnone ). De igual forma, el Bau\-tista declara: \'abHe aqu\'ed el Cordero de Dios que qui\-ta [en expiaci\'f3n] el pecado del mundo\'bb (\cf1\ul Joh_1:29\cf0\ulnone ). Esto quiere decir que la justicia de Dios queda sa\-tisfecha por la ofrenda de la Cruz, en orden a todos los pecados del pasado, del presente y del porvenir. Desde luego, el alcance universal de la propiciaci\'f3n no indica que todas las almas han de ser salvas, sino que es posible que todas sean salvas si acep\-tan las condiciones del Evangelio: el arrepen\-timiento y la fe. Si resisten al Evangelio, se excluyen autom\'e1ticamente de la salvaci\'f3n. Hay expre\-siones en el griego del Nuevo Testamento que indi\-can que Cristo muri\'f3 a favor de todos, pero en lugar de muchos, pues solamente los creyentes le reciben como su sustituto. La debida actitud del hombre pecador es la del publicano en el Templo, quien, con un hondo sentido de su necesidad, exclam\'f3: \'abDios, s\'e9 propicio a m\'ed, pecador\'bb (\cf1\ul Luk_18:13\cf0\ulnone ).\par \par \par } LVAL`+{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA JUSTIFICACI\'d3N POR LA FE\par \par \fs22 I. Definici\'f3n\par \b0 La excelsa obra de la Cruz tiene m\'faltiples face\-tas, y hemos de tener en cuenta que los grandes temas que estamos considerando en relaci\'f3n a ella revelan estas facetas a la medida de la com\-prensi\'f3n de nuestra mente finita. La justificaci\'f3n por la fe -lema de la Reforma en el siglo XVI- presenta la obra de la Cruz desde el punto de vis\-ta jur\'eddico, es decir: en relaci\'f3n con la santa Ley de Dios. El hombre pecador se presenta como un reo ante el alto tribunal de un Dios justo, y queda patente que ha quebrantado tanto la ley natural de la conciencia como la Ley claramente declara\-da en el Sina\'ed. El problema es \'e9ste: \'bfC\'f3mo puede Dios ser justo y el que justifica al pecador? La con\-testaci\'f3n se halla en la Cruz, y el creyente es de\-clarado justo a los ojos de Dios. Esta declaraci\'f3n es la justificaci\'f3n por la fe. \par \b II. La justicia divina\par \b0 Como ya hemos visto en nuestro estudio de la Deidad, la justicia es un atributo de Dios, y el hombre no sabr\'eda nada de esta \'abrectitud\'bb esen\-cial aparte de la revelaci\'f3n que Dios ha dado de s\'ed mismo (\cf1\ul Isa_45:21\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rev_15:3\cf0\ulnone , \cf1\ul Rev_16:5\cf0\ulnone , etc.).\par \b III. La justicia exigida\par \b0 Dios manifest\'f3 Su voluntad al hombre en esta\-do de inocencia de una forma apropiada a su con\-dici\'f3n (\cf1\ul Gen_2:16-17\cf0\ulnone ) y, despu\'e9s de la Ca\'edda, no le dej\'f3 sin testimonio, sino que le habl\'f3 por me\-dio de la naturaleza y de la conciencia, siendo \'e9sta la voz interna que acusa o excusa los actos del hombre (\cf1\ul Rom_2:14-15\cf0\ulnone ). Pero la plena mani\-festaci\'f3n de la voluntad de Dios para con los hombres fue dada en el Sina\'ed, donde Dios pro\-nunci\'LVAL,f3 las diez palabras, y luego instruy\'f3 a Moi\-s\'e9s con otros muchos preceptos complementa\-rios. La Ley representa lo que Dios, en justicia, requiere de los hombres en las circunstancias ac\-tuales de la vida, y el mandamiento es siempre \'absanto y justo y bueno\'bb (\cf1\ul Rom_7:12\cf0\ulnone ). Pero, bajo re\-petidas pruebas, se demostr\'f3 que el hombre era incapaz de cumplir la justicia exigida por Dios, ya que su naturaleza pecaminosa siempre le arrastraba a la desobediencia. Una ley quebran\-tada no puede salvar a nadie, sino que condena inflexiblemente ai infractor de ella. El que no la cumple, muere. Cuando Mois\'e9s, al ver que Israel hab\'eda quebrantado la Ley en todos sus cap\'edtulos antes de recibirla en forma escrita, quebr\'f3 las ta\-blas de piedra al pie del Sina\'ed, se\'f1al\'f3 con ello, en forma simb\'f3lica, el fracaso del hombre ante las santas exigencias de la Ley divina (\cf1\ul Exo_32:19\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_3:19\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_3:10\cf0\ulnone , etc.).\par \b IV. La Ley cumplida y la justicia satisfecha\par \b0 El Se\'f1or Jesucristo, Hombre representativo, cumpli\'f3 la Ley por medio de una vida perfecta. En el Calvario se coloc\'f3 en el lugar del hombre pecador, en virtud de Su car\'e1cter representativo que ya hemos considerado, y agot\'f3 la sentencia de la Ley por Su muerte. As\'ed, la justicia de Dios qued\'f3 satisfecha y la santa Ley fue honrada. T\'e9n\-gase en cuenta el valor infinito del sacrificio de la Cruz, que ya hemos apuntado bajo el tema de la propiciaci\'f3n (cap\'edtulo 7).\par \b V. La justicia otorgada\par \b0 En el Evangelio se revela una Justicia que Dios otorga al creyente, y \'e9ste es el gran tema de \cf1\ul Rom_1:16 Rom_5:21\cf0\ulnone . El \'abcoraz\'f3n\'bb del sublime asunto se halla en \cf1\ul Rom_3:21-26\cf0\ulnone , vers\'edculos que deben analizarse con todo cuidado. En vista de que el hombre era incapaz de procurar la justicia mediante la obediencia a la Ley, Dios tom\'f3 la ini\-ciativa por Su gracia, manLVALdando a Su Hijo, quien satisfizo las exigencias de la Ley en el Calvario: \'abPero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo...\'bb (\cf1\ul Rom_3:21\cf0\ulnone y \cf1\ul Rom_3:22\cf0\ulnone ).\par \b VI. La justicia recibida\par \b0 El medio de conseguir la justicia otorgada por la gracia de Dios es la Fe, que, en el sentido b\'edbli\-co, es la confianza total del hombre que, arrepen\-tido de sus pecados, descansa en Cristo para la salvaci\'f3n de su alma. S\'f3lo esta actitud del alma puede establecer contacto con Aquel que cumpli\'f3 La Ley por nosotros para revestirnos de Su propia justicia (\cf1\ul 2Co_5:21\cf0\ulnone ), Cristo \'abnos ha sido hecho justificaci\'f3n\'bb (\cf1\ul 1Co_1:30\cf0\ulnone ) y, recibi\'e9ndole a \'c9l, te\-nemos la justificaci\'f3n, y no de otra manera. La fe hace posible que Dios nos impute (abone en cuen\-ta) Su justicia, como en el caso de Abraham (\cf1\ul Rom_3:22\cf0\ulnone , \cf1\ul Rom_3:26\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_4:3-5\cf0\ulnone y \cf1\ul Rom_4:22\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_3:22-26\cf0\ulnone , etc.). Somos jus\-tificados por la gracia de Dios, que es el origen de la bendici\'f3n (\cf1\ul Rom_3:24\cf0\ulnone ); por la sangre, que es su base (\cf1\ul Rom_5:9\cf0\ulnone ), y por la fe, que es el medio (\cf1\ul Rom_5:1\cf0\ulnone )\par \b VII. La justicia manifestada\par \b0 La justicia no es una mera declaraci\'f3n legal de nuestra nueva posici\'f3n ante Dios, sino que es una obra vital, que supone nuestra uni\'f3n espiritual con Cristo, de modo que la justicia recibida ha de producir sus frutos en nuestra vida (\cf1\ul Phi_1:11\cf0\ulnone ). Este tema se desarrollar\'e1 bajo el ep\'edgrafe de la Santificaci\'f3n (cap\'edtulo 17).\par \par \par } LVAL`.{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA REDENCI\'d3N\par \par \fs22 I. Definici\'f3n \par \b0 Si analizamos el sentido de las principales vo\-ces griegas que se traducen por \'abredimir\'bb, \'abres\-catar\'bb o \'abredenci\'f3n\'bb, llegamos a esta definici\'f3n del concepto: \'abLibertar a un esclavo o cautivo mediante el pago del precio del rescate.\'bb Hemos de tener en cuenta que, cuando los evangelistas y ap\'f3stoles escrib\'edan el Nuevo Testamento bajo la gu\'eda del Esp\'edritu Santo, la instituci\'f3n de la escla\-vitud estaba muy extendida por todo el imperio romano, y millones de seres humanos, apresados durante las campa\'f1as militares de Roma o naci\-dos de padres esclavos, gem\'edan bajo este triste yugo. Algunos esclavos ocupaban puestos impor\-tantes en las casas de sus amos y otros pod\'edan ser m\'e1s cultos que los mismos amos, pero ninguno pod\'eda disponer libremente de su persona. El pro\-fundo anhelo de todos ellos era ser redimidos, y algunas veces, fuese por sus propios esfuerzos en acumular el dinero necesario o fuese por la bon\-dad de un bienhechor, les era posible llevar al templo \'e9l precio del rescate, y entonces, mediante un acta de liberaci\'f3n levantada por el sacerdote pagano, quedaban rescatados. Los autores sagra\-dos dan un sentido espiritual a esta liberaci\'f3n, que ya se hab\'eda indicado simb\'f3licamente en el Antiguo Testamento, donde se habla de la \'abre\-denci\'f3n\'bb del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto (\cf1\ul Exo_6:6\cf0\ulnone ; \cf1\ul Exo_15:16\cf0\ulnone , etc.). El concepto se desa\-rrolla mucho m\'e1s en los Salmos y en el profeta Isa\'edas, pero, desde luego, las indicaciones del An\-tiguo Testamento no pueden hacer otra cosa sino anticipar parcialmente, en s\'edmbolo y figura, la gran obra redentora de la Cruz.\par \b II. La esclavitud espiritual\par \b0 La esclaLVAL/vitud espiritual tiene su origen en la ca\'edda y el pecado del hombre -pues la verdadera libertad se halla s\'f3lo en la esfera de la voluntad de Dios- y afecta a todas las esferas de la vida. N\'f3tense las siguientes formas de sujeci\'f3n que se mencionan en los evangelios y las ep\'edstolas: A. \'abJes\'fas les respondi\'f3: De cierto, de cierto os digo que todo aquel que hace pecado es esclavo del pecado\'bb (\cf1\ul Joh_8:34\cf0\ulnone ). Se trataba de jud\'edos orgu\-llosos que se estimaban como libres por ser des\-cendientes, seg\'fan la carne, de Abraham; pero, de hecho, iban ciegamente donde les llevaba el impulso de su pecado no confesado: eran es\-clavos. B. Pablo dice a Tito que Cristo \'abse dio a s\'ed mismo por nosotros para redimirnos de toda ini\-quidad\'bb (\cf1\ul Tit_2:14\cf0\ulnone ), donde la palabra \'abiniquidad\'bb quiere decir \'abausencia de ley\'bb, o sea, el esp\'edritu de rebeld\'eda. El hombre quiere seguir sus propios impulsos ego\'edstas, sin someterse a Dios, pero su mismo af\'e1n de \'ablibertad\'bb llega a esclavizarle m\'e1s. C. Con el fin de hacer ver al hombre su peca\-do, Dios impuso la Ley, pero el esfuerzo carnal de cumplirla es en s\'ed una dura servidumbre, y la Ley quebrantada no puede hacer m\'e1s que maldecir y matar a su infractor (\cf1\ul Gal_3:13\cf0\ulnone , \cf1\ul Gal_3:23\cf0\ulnone ). D. Por aceptar la sugerencia del diablo y deso\-bedecer a Dios, el hombre se puso bajo el poder de este gran enemigo, y s\'f3lo Cristo puede librarle (\cf1\ul Act_26:18\cf0\ulnone ). E. Los hombres, a pesar de su orgullo y su de\-seo de independizarse de Dios, saben que la muer\-te pondr\'e1 fin a sus afanes y devaneos, y, por el te\-mor de la muerte, est\'e1n toda la vida sujetos a servidumbre (\cf1\ul Heb_2:14-15\cf0\ulnone ). F. Pedro nos habla de ser rescatados de nues\-tra \'abvana manera de vivir\'bb, vac\'eda y frustrada, en la que ning\'fan prop\'f3sito humano se logra plena\-mente (\cf1\ul 1Pe_1:18-19\cf0\ulnone ). G. El temor de los hombres esclaviza al seLVAL0r hu\-mano, pero el que teme a Dios pierde todo otro temor (\cf1\ul Mat_10:28\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_4:13\cf0\ulnone , \cf1\ul Act_4:20\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_5:29\cf0\ulnone , etc.). H. Todas las condiciones y las circunstancias \'abdel presente siglo malo\'bb esclavizan, pero Cristo se dio a s\'ed mismo para librarnos de ellas (\cf1\ul Gal_1:4\cf0\ulnone ).\par \b III. El Libertador\par \b0 En el Antiguo Testamento era el \'abpariente cer\-cano\'bb quien ten\'eda el derecho y la obligaci\'f3n mo\-ral de redimir, como Booz en el libro de Rut. Por la Encarnaci\'f3n, Cristo se hizo el Hijo del Hombre y el postrer Ad\'e1n, tan \'edntimamente ligado a la raza de los hombres que adquiri\'f3 el derecho de representarnos y redimirnos. Su naturaleza divi\-na da valor infinito a todo cuanto hace a nuestro favor. N\'f3tese que las citas siguientes subrayan la entrega personal de Cristo como medio de procu\-rar la redenci\'f3n: \cf1\ul 1Co_1:30\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_1:4\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_3:13\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_4:5\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_1:7\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Ti_2:5-6\cf0\ulnone ; \cf1\ul Tit_2:14\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rev_5:9\cf0\ulnone .\par \b IV. El precio del rescate\par \b0\'abFuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir... no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo...\'bb, de\-clara el ap\'f3stol Pedro (\cf1\ul 1Pe_1:18-19\cf0\ulnone ). \'abPorque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por mu\-chos\'bb, dijo el Se\'f1or de s\'ed mismo (\cf1\ul Mar_10:45\cf0\ulnone ). Por la definici\'f3n que hemos dado de la sangre en el cap\'edtulo 7, se ver\'e1 que el precio del rescate es igual en las dos citas, pues la sangre es la vida de Cristo de precio sin l\'edmites, que entreg\'f3 sin reser\-va en el sacrificio de la Cruz. Su muerte fue la muerte de todo, y a los ojos de Dios termin\'f3 con todos los efectos de la ca\'edda (\cf1\ul Heb_2:14-15\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_1:7\cf0\uln^LVALnone ; \cf1\ul Heb_9:14\cf0\ulnone , \cf1\ul Heb_9:26-28\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_10:12-24\cf0\ulnone ).\par \b V. La vida de liberaci\'f3n\par \b0 La resurrecci\'f3n del Se\'f1or, vencedor del diablo, del pecado y de todos sus efectos, inaugura una nueva creaci\'f3n donde hay perfecta libertad en cuanto a todas las formas de esclavitud que se mencionan arriba; pero es necesario apropiarse por la fe de todo el significado de nuestra identi\-ficaci\'f3n con Cristo en Su muerte y Su resurrec\-ci\'f3n. Ahora bien, muchos creyentes son como L\'e1\-zaro cuando sali\'f3 de la tumba: \'abatadas las manos y ios pies con vendas\'bb. Tienen vida, pero se desenvuelven con dificultad porque no se han dado cuenta de que son libres. El Se\'f1or dijo de L\'e1zaro: \'abDesatadle y dejadle ir\'bb, y eso es lo que hace falta para todos los creyentes. El secreto es la santificaci\'f3n, que consiste en la apropiaci\'f3n total de la obra de la Cruz.\par \par \par } LVAL`2{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA RECONCILIACI\'d3N\par \par \fs22 I. Definici\'f3n \par \b0 La palabra \'abreconciliaci\'f3n\'bb presupone un esta\-do anterior de enemistad, o de malas relaciones, que termina con un acto que hace posible la amistad y las buenas relaciones. La palabra se emplea, en el orden natural, en \cf1\ul 1Co_7:11\cf0\ulnone , donde dice Pablo que la mujer apartada de su marido ha de quedar sin casarse o debe \'abreconciliarse\'bb con \'e9l. Es importante notar que, en el uso b\'edblico de estos t\'e9rminos, la enemistad es siem\-pre la del hombre contra Dios y no la de Dios contra el hombre. Como hemos visto en estudios anteriores, la \'abira de Dios\'bb es la relaci\'f3n de Su justicia contra el pecado del hombre, y es compa\-tible con Su amor para con el mundo rebelde, ya que dio a Su Hijo para hacer posible la salvaci\'f3n del hombre. La hostilidad del mundo ante Dios se puso de manifiesto en el rechazamiento y la crucifixi\'f3n del Dios-Hombre, Anticipando por un momento lo que se ha de detallar m\'e1s abajo, diremos que la obra de la Cruz satisface las exigencias de la justicia de Dios, siendo la propiciaci\'f3n la que hace posible que se levante la ira de Dios que estaba sobre el hombre. En vista de este gran hecho, no existe impedimento de parte de Dios para el retorno del hombre a Su obediencia, y los mensajeros de la Cruz ruegan a los hombres: \'abReconciliaos con Dios.\'bb Toca al hombre deponer su actitud de re\-beld\'eda y acercarse humildemente al Trono, por medio del arrepentimiento y de la fe, cuando ha\-lla que la paz ya est\'e1 hecha en Cristo Jes\'fas y que el trono de justicia se ha trocado en trono de gra\-cia. \par \b II. La base \par \b0 Se explica la base de la reconciliaci\'f3n en \cf1\ul Rom_5:10-11\cf0\ulnone \'abPorque si siendo enemigos, fui\-mos reconciliados con Dios por la muerLVAL3te de su Hijo, mucho m\'e1s, estando reconciliados, seremos salvos por su vida..., tambi\'e9n nos gloriamos en Dios por el Se\'f1or nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliaci\'f3n.\'bb Aqu\'ed se ve claramente que es la muerte del Hijo la que hace posible la paz entre Dios y el hombre, y el tema se enlaza estrechamente con el de la propi\-ciaci\'f3n. Dios no pod\'eda \'abhacer las paces\'bb con el hombre a cualquier precio, sino s\'f3lo sobre la base de satisfacci\'f3n de Su justicia. El pasaje que m\'e1s claramente destaca esta doctrina es \cf1\ul 2Co_5:18-21\cf0\ulnone , donde vemos que \'abDios... nos re\-concili\'f3 consigo mismo por Cristo\'bb (\cf1\ul 2Co_5:18\cf0\ulnone ) y que \'abDios estaba en Cristo reconciliando consigo mis\-mo al mundo, no tom\'e1ndoles en cuenta a los hombres sus pecados\'bb. En estas \'faltimas palabras no se trata de la uni\'f3n del Padre y del Hijo en la obra, sino m\'e1s bien indican que Dios efectu\'f3 la reconciliaci\'f3n por medio de Su Hijo. La piedra an\-gular de la doctrina se halla en \cf1\ul 2Co_5:21\cf0\ulnone \'abAl que no conoci\'f3 pecado, [Dios] por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fu\'e9semos hechos justi\-cia de Dios en \'e9l.\'bb (V\'e9ase tambi\'e9n \cf1\ul Col_1:20-22\cf0\ulnone .) \par \b III. La proclamaci\'f3n de la reconciliaci\'f3n \par \b0 Este aspecto de la gran obra \'fanica de la Cruz tiene que ver con las relaciones entre Dios, como soberano, y los hombres como s\'fabditos rebeldes, quienes, por un acto de su propia voluntad, que\-dan bajo el poder de Satan\'e1s, el \'abpr\'edncipe de este mundo\'bb. Con mucha propiedad, pues, los mensa\-jeros de la Cruz se llaman embajadores cuando se trata de anunciar la reconciliaci\'f3n, porque repre\-sentan al Soberano, que llama a Sus s\'fabditos re\-beldes a que vuelvan a Su obediencia. As\'ed, dice Pablo en el pasaje ya citado: \'abDios... nos dio el ministerio de la reconciliaci\'f3n..., nos encarg\'f3 a nosotros la palabra [mensaje] de reconciliaci\'f3n. As\LVAL4'ed que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; roga\-mos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.\'bb En cuanto a esta \'faltima cita, debemos no\-tar que la palabra \'abos\'bb en la Versi\'f3n Reina Vale-ra no est\'e1 en el original. Pablo no rogaba a los creyentes de Corinto que se reconciliasen, porque ya lo estaban, sino que les explicaba el car\'e1cter de su ministerio ante el mundo en general. El predicador se acerca a los hombres en el nombre de Cristo y con la comisi\'f3n del Dios Alto, amo\-nest\'e1ndoles que dejen su rebeld\'eda, pues el Rey mismo ha provisto el medio para hacer posible su perd\'f3n y su recepci\'f3n en el Reino. \par \b IV. La recepci\'f3n de la reconciliaci\'f3n \par \b0 Ya se ha destacado que es el hombre quien tie\-ne que reconciliarse con Dios, pues de parte de Dios todo est\'e1 hecho. Es en Cristo que se recibe (\cf1\ul Rom_5:11\cf0\ulnone ) y el \'fanico medio es la fe en el Hijo de parte del hombre arrepentido (\cf1\ul Joh_3:36\cf0\ulnone ). \par \b V. El alcance de la reconciliaci\'f3n \par \b0 A. La oferta se hace extensiva tanto a los ju\-d\'edos como a gentiles, y la obra de la Cruz derriba la barrera que antes exist\'eda entre ambas razas (\cf1\ul Eph_2:13-19\cf0\ulnone ). Este pasaje es importante, y pode\-mos notar la hermos\'edsima expresi\'f3n: \'ab\'c9l [Cristo] es nuestra paz. \par B. Llegar\'e1 el d\'eda cuando no existir\'e1 ning\'fan elemento rebelde en la creaci\'f3n de Dios, fuera de los esp\'edritus malignos y los hombres que rechaza\-ron la luz, y aun \'e9stos se someter\'e1n a la fuerza, ya que no quisieron hacerlo voluntariamente. Aparte estas salvedades, el alcance de la reconci\-liaci\'f3n es universal, seg\'fan lo hallamos expresado en el pasaje de fundamental importancia de \cf1\ul Col_1:20-22\cf0\ulnone \'abY por medio de \'c9l [Cristo] re\-conciliar consigo todas las cosas, as\'ed las que es\-t\'e1n en la tierra como las que est\'e1n en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de n LVAL~ su cruz. Y a vosotros tambi\'e9n, que erais en otro tiempo ex\-tra\'f1os y enemigos...\'bb No se mencionan las cosas que est\'e1n debajo de la tierra, o sea, los elementos asociados con la rebeli\'f3n del diablo. \'a1Bendito d\'eda aquel cuando nada ni nadie se opondr\'e1 a la vo\-luntad de Dios!\par \par \par } LVALa6{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA SALVACI\'d3N\par \par \fs22 I. Definici\'f3n\par \b0 La palabra \'absalvaci\'f3n\'bb, con el verbo corres\-pondiente, expresa la idea de la liberaci\'f3n de un peligro personal. Tenemos un claro ejemplo, en i esfera natural, cuando Pedro empez\'f3 a hundir\-se al procurar andar sobre las aguas, y exclam\'f3: \'abSe\'f1or, \'a1s\'e1lvame!\'bb. La mano del Se\'f1or se exten\-di\'f3 y le puso a salvo, de modo que el incidente destaca tanto la idea fundamental de la salvaci\'f3n como a la persona del SALVADOR (\cf1\ul Mat_14:30\cf0\ulnone ). La p\'e9rdida de la salud es un peligro de car\'e1cter es\-pecial, de modo que el verbo se emplea con fre\-cuencia en relaci\'f3n con los milagros de sanidad del Se\'f1or Jes\'fas. As\'ed dijo el Se\'f1or a la mujer sa\-nada de su \'abplaga\'bb: \'abHija, tu fe te ha hecho sal\-va\'bb (\cf1\ul Mar_5:34\cf0\ulnone ). La palabra se emplea mucho en el Antiguo Tes\-tamento, especialmente en los Salmos e Isa\'edas, para se\'f1alar la obra de Jehov\'e1 al librar a Su pue\-blo de las gentes, y anticipa su salvaci\'f3n final en la Segunda Venida de Cristo. En el Nuevo Testa\-mento la palabra \'absalvaci\'f3n\'bb es el t\'e9rmino m\'e1s amplio que aparece para representar toda la obra de Dios a favor de los suyos hasta tenerlos a todos en Su presencia, libres para siempre aun de la presencia del pecado y fuera del alcance de la malignidad del diablo y de los hombres perver\-sos.\par \b II. La base de la salvaci\'f3n\par \b0 Es la obra de Cristo en la Cruz: v\'e9ase especial\-mente el cap\'edtulo 7 sobre la propiciaci\'f3n y la expiaci\'f3n. En primer t\'e9rmino, para que fuese posi\-ble que una salvaci\'f3n se manifestara, las exigen\-cias de la justicia de Dios tuvieron que quedar satisfechas; en segundo lugar, fue necesario arran\-car de la mano del Enemigo sus dos grandesLVAL7 armas: el pecado y la muerte. El Se\'f1or anunci\'f3 el prop\'f3sito de Su ministerio en t\'e9rminos de sal\-vaci\'f3n: \'abEl Hijo del Hombre vino para buscar y salvar lo que se hab\'eda perdido\'bb (\cf1\ul Luk_19:10\cf0\ulnone con \cf1\ul Mat_27:42\cf0\ulnone ).\par \b III. La persona del Salvador\par \b0 Los grandes actos de Dios a favor de Israel en el Antiguo Testamento se llevaban a cabo por medio de instrumentos humanos, que se llama\-ban \'absalvadores\'bb, como por ejemplo, Jos\'e9, Moi\-s\'e9s, Gede\'f3n, Jeft\'e9, David, etc\'e9tera, que eran figu\-ra de Aquel que hab\'eda de venir (\cf1\ul Neh_9:27\cf0\ulnone ). Cono\-cid\'edsimo es que el nombre de \'abJes\'fas\'bb quiere decir \'abJehov\'e1 el Salvador\'bb, y que se le dio por indi\-caci\'f3n ang\'e9lica, porque: \'abEl salvar\'e1 a su pue\-blo de sus pecados.\'bb El t\'edtulo m\'e1s sublime y completo, que une Su divinidad con Su obra sal\-vadora, se halla en \cf1\ul Tit_2:13\cf0\ulnone \'abNuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.\'bb Lucas se deleita en pre\-sentarnos a Jes\'fas como el que se acerca a los necesitados en Su car\'e1cter de Salvador univer\-sal.\par \b IV. El medio de recibir la salvaci\'f3n\par \b0 La salvaci\'f3n tiene su origen en la gracia de Dios y se recibe por la fe del pecador arrepentido: \'abPorque por gracia sois salvos por medio de la fe\'bb (\cf1\ul Eph_2:8\cf0\ulnone ). Un buen ejemplo es el carcelero de Filipos (\cf1\ul Act_16:30-31\cf0\ulnone ), pero se ilustra en los muchos casos de los necesitados que acudieron al Se\'f1or durante Su ministerio terrenal. Volvere\-mos a este tema en un estudio sucesivo sobre \'abla la gracia, la fe y las obras\'bb (cap\'edtulo 13).\par \b V. El alcance de la salvaci\'f3n\par \b0 Ya hemos notado que es el aspecto m\'e1s amplio de la obra de Dios a favor de los hombres. Potencialmente, la gracia de Dios trae salvaci\'f3n a todos los hombres (\cf1\ul Tit_2:11\cf0\ulnone ), pero la increduli\-dad levanta una barrera entre Dios y el hombre e impide que la corrLVAL8iente salvadora de la gracia llegue efectivamente al hombre rebelde y falto de fe. En relaci\'f3n con el creyente, notemos las tres etapas de la salvaci\'f3n. A. Pasada. La salvaci\'f3n del alma, en cuanto a su liberaci\'f3n de la condenaci\'f3n, es completa y eternamente segura desde el momento en que confiamos en el Salvador: \'abEl que cree en m\'ed tie\-ne vida eterna\'bb, dice el Se\'f1or (\cf1\ul Joh_6:47\cf0\ulnone ). Consid\'e9\-rense las citas siguientes: \cf1\ul Eph_2:8\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Ti_1:9\cf0\ulnone ; \cf1\ul Tit_3:4-5\cf0\ulnone . En vers\'edculos como \cf1\ul 1Pe_1:9-10\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_5:9\cf0\ulnone y \cf1\ul Jud_1:3\cf0\ulnone , la palabra abarca toda la obra de Dios a favor del creyente. B. Presente y continua. Es voluntad de Dios que Su obra salvadora se manifieste plenamente en las vidas de los creyentes. Este tema roza con el de la santificaci\'f3n que se tratar\'e1 en el cap\'edtulo 17, pero podemos notar aqu\'ed los textos que lo relacionan con la salvaci\'f3n. \'abOcupaos en [llevad a cabo] vuestra propia salvaci\'f3n con temor y tem\-blor\'bb (\cf1\ul Phi_2:12\cf0\ulnone ); es decir, todos los efectos de la salvaci\'f3n, que ya es nuestra, han de cumplirse y manifestarse en un sentido an\'e1logo. \'abAnhelad, como ni\'f1itos reci\'e9n nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezc\'e1is para salvaci\'f3n\'bb (\cf1\ul 1Pe_2:2\cf0\ulnone ); o sea, para una vida espiri\-tual plenamente desarrollada. (V\'e9ase tambi\'e9n \cf1\ul 2Ti_3:15\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_15:2\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Ti_4:16\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_7:25\cf0\ulnone ; \cf1\ul Jam_1:21\cf0\ulnone .) Es una salvaci\'f3n presente y progresiva, por la cual el poder divino que fluye de la cruz y de la resurrecci\'f3n, aplicado al creyente por el Esp\'ed\-ritu Santo, hace efectiva su liberaci\'f3n del domi\-nio del pecado y le prepara para el destino eterno propuesto por Dios. C. Futura. A\'fan gemimos en este cuerpo, sin\-tiendo tanto los impulsos de la carne por dentro como laHLVALX presi\'f3n del mundo por fuera, pero somos \'abguardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvaci\'f3n que est\'e1 preparada para ser manifestada en el tiempo postrero\'bb (\cf1\ul 1Pe_1:5\cf0\ulnone ). En este sentido, \'abahora est\'e1 m\'e1s cerca nues\-tra salvaci\'f3n que cuando cre\'edmos\'bb (\cf1\ul Rom_13:11\cf0\ulnone ). La salvaci\'f3n completa se relaciona con la Venida del Se\'f1or (\cf1\ul 1Th_1:9-10\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Th_5:8-9\cf0\ulnone ) y abarca toda la obra de Dios en cuanto a la totalidad del hom\-bre, ya que recibir\'e1, en la primera resurrecci\'f3n, un cuerpo glorificado por medio del cual se cumplir\'e1 todo el prop\'f3sito de Dios en orden al hom\-bre (\cf1\ul 1Co_15:42-55\cf0\ulnone ). Todas las posibilidades de la personalidad del hombre han de desarrollarse en el estado eterno sin estorbo y dentro de la volun\-tad de Dios, y se manifestar\'e1 todo el sentido del decreto original: \'abHagamos al hombre a nuestra imagen...\'bb\par \b VI. La seguridad eterna del creyente\par \b0 La vida triunfal del Se\'f1or y Su obra a la dies\-tra de Dios son ia garant\'eda de nuestra salvaci\'f3n eterna: \'abPorque si siendo enemigos, fuimos re\-conciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho m\'e1s, estando reconciliados, seremos sal\-vos por su vida\'bb; \'ab\'c9ste [Cristo]... tiene un sacer\-docio inmutable; por lo cual puede salvar tam\-bi\'e9n perpetuamente a los que por \'e9l se acercan a Dios\'bb (\cf1\ul Rom_5:9-10\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_7:24-25\cf0\ulnone ). (V\'e9ase tam\-bi\'e9n \cf1\ul Joh_5:24\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_10:28-30\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_8:29-39\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_5:13\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_8:1\cf0\ulnone , etc.)\par \par \par } LVAL"a:{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA REGENERACI\'d3N O EL NUEVO NACIMIENTO\par \par \fs22 I. Definici\'f3n\par \b0 Este t\'e9rmino, la \'abregeneraci\'f3n\'bb, es la aplica\-ci\'f3n de la figura del nacimiento humano a la es\-fera espiritual. Hubo un momento en que empezamos a vivir en este mundo, y, de igual forma, hubo necesaria\-mente un momento en que el creyente, antes \'abmuerto en delitos y pecados\'bb, empez\'f3 a vivir espiritualmente. La palabra m\'e1s frecuente en el Nuevo Testa\-mento es \'abengendrar\'bb, refiri\'e9ndose a Dios como Fuente de la vida nueva, y \'abengendrado\'bb, en re\-laci\'f3n con el ser que ha recibido la vida. Es muy frecuente en los escritos del ap\'f3stol Juan, y se traduce a menudo en la versi\'f3n Reina-Valera por \'abnacer\'bb y \'abnacido\'bb (\cf1\ul Joh_1:12-13\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_2:29\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_3:9\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_4:7\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_5:1\cf0\ulnone , \cf1\ul 1Jo_5:4\cf0\ulnone y \cf1\ul 1Jo_5:18\cf0\ulnone ).\par \b II. La necesidad del nuevo nacimiento\par \b0 Las Escrituras no ense\'f1an que el hombre ca\'eddo guardara un peque\'f1o residuo de vida espiritual, que pudiera desarrollarse en una vida completa por sus propios esfuerzos o por los de otros seres humanos. Antes, al contrario, declaran que el hombre ca\'eddo se halla en un estado de muerte es\-piritual (\cf1\ul Eph_2:1-3\cf0\ulnone ). La personalidad humana per\-siste, desde luego, como tambi\'e9n la posibilidad de una nueva vida; pero \'e9sta ha de recibirse de Dios por los medios que \'c9l mismo determina (\cf1\ul Tit_3:4-5\cf0\ulnone ). De ah\'ed la conocida declaraci\'f3n del Se\'f1or a Nicodemo: \'abOs es necesario nacer otra vez.\'bb La carne solamente puede engendrar \'abcarne\'bb, y s\'f3lo el Esp\'edritu puede producir lo espiritual (\cf1\ul Joh_3:6\cf0\ulnone ).\par \b III. La fuenLVAL;te de la vida nueva\par \b0 El ap\'f3stol Pedro declara: \'abDios... nos hizo re\-nacer para una esperanza viva, por la resurrec\-ci\'f3n de Jesucristo de los muertos\'bb (\cf1\ul 1Pe_1:3\cf0\ulnone ). La resurrecci\'f3n del Se\'f1or presupone Su muerte ex\-piatoria. Por Su muerte, que fue la muerte de todos, el Salvador quit\'f3 el gran obst\'e1culo que imped\'eda la manifestaci\'f3n de la vida. Por Su resu\-rrecci\'f3n, Cristo \'abquit\'f3 la muerte y sac\'f3 a la luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio\'bb (\cf1\ul 2Ti_1:10\cf0\ulnone ). Los infinitos tesoros de la vida de resurrec\-ci\'f3n est\'e1n ya a la disposici\'f3n de todo creyente.\par \b IV. El medio de la regeneraci\'f3n\par \b0 Ya hemos visto que s\'f3lo Dios puede dar la vida, de la cual es fuente y origen, y que ha hecho po\-sible su transmisi\'f3n en la obra salvadora de Cris\-to (\cf1\ul Joh_1:12-13\cf0\ulnone ; \cf1\ul Jam_1:18\cf0\ulnone ). Ahora bien, existen condiciones de parte del pecador que se se\'f1alan claramente en las Escrituras. A. La semilla es la Palabra de Dios: \'abSiendo re\-nacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y per\-manece para siempre\'bb (\cf1\ul 1Pe_1:23\cf0\ulnone ; \cf1\ul Jam_1:18\cf0\ulnone ). Es el mensaje divino que llega a los o\'eddos y al coraz\'f3n del pecador por el testimonio del Evangelio el que puede transmitir la vida. B. Solamente el Esp\'edritu vivificador puede ha\-cer germinar la semilla de la Palabra (\cf1\ul Joh_3:5-6\cf0\ulnone y \cf1\ul Joh_3:8\cf0\ulnone ). C. De parte del hombre las condiciones son el arrepentimiento y la fe. El significado de la pala\-bra \'abagua\'bb en \cf1\ul Joh_3:5\cf0\ulnone es muy discutido. Descar\-tamos en seguida la idea de la \'abregeneraci\'f3n bautismal\'bb por el agua del bautismo, por ser con\-traria a lo m\'e1s esencial de las ense\'f1anzas del Nuevo Testamento. Podr\'eda ser s\'edmbolo de la \'abPa\-labra\'bb, como en \cf1\ul Eph_5:26\cf0\ulnone , o una referencia al bautismo del arreLVAL<pentimiento de Juan el Bautis\-ta, cuyo significado conocer\'eda perfectamente el \'abmaestro de Israel\'bb. El \'abarrepentimiento\'bb (metanoia) es \'abun cambio de mente, o de actitud\'bb de parte del hombre; vuelve las espaldas al pecado y dirige su rostro a Dios. Entonces, positivamente, se entrega con fe al Salvador presentado en el mensaje del Evangelio, y el Esp\'edritu de Dios vivifica la \'abPalabra\'bb y se crea en la personalidad del hombre una nueva vida, que es \'abengendrada de Dios\'bb. El modo del nuevo nacimiento se explica en lo restante del ca\-p\'edtulo 3 de Juan \cf1\ul Joh_3:1-36\cf0\ulnone .\par \b V. Las consecuencias del nuevo nacimiento\par \b0 A. Una nueva relaci\'f3n con Dios. (V\'e9ase otra vez \cf1\ul Joh_1:12\cf0\ulnone .) Se ha conferido al creyente una nueva dignidad: la de ser hijo de Dios y pertene\-cer a la familia del Alt\'edsimo. Solamente los \'abengendrados \'bbtienen derecho a mirar a Dios y llamar-e \'abPadre nuestro\'bb. Juan emplea el hermoso t\'e9rmi\-no de tekna (los \'abnacidos\'bb), pues subraya el hecho de nuestra relaci\'f3n con el Padre por el nacimiento. Pablo se deleita en otra palabra: huioi (hijos cons\-cientes y adultos), y generalmente la relaciona con nuestra adopci\'f3n, que tiene que ver con nuestros privilegios y responsabilidades como hijos de Dios. B. Una nueva vida. La naturaleza, recibida de Dios, existe en nuestra personalidad al lado de la vieja naturaleza (la \'abcarne\'bb o \'abel viejo hombre\'bb) heredada de Ad\'e1n por el nacimiento natural, pero la nueva naturaleza debe prevalecer, y el ap\'f3s\-tol Juan saca unas consecuencias profundas del hecho de ser engendrados de Dios: 1) El engen\-drado de Dios no peca y vence al mundo (\cf1\ul 1Jo_3:9\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_5:4\cf0\ulnone y \cf1\ul 1Jo_5:18\cf0\ulnone ); y 2) implica la manifestaci\'f3n pr\'e1c\-tica de la justicia y del amor fraternal (\cf1\ul 1Jo_2:29\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_4:7\cf0\ulnone ). Pablo deduce la doctrina de la santificaci\'f3n del hecho de nuestra  LVAL uni\'f3n con Cristo en Su muerte y en Su resurrecci\'f3n (\cf1\ul Rom_6:1-23\cf0\ulnone ). Juan la deduce del hecho fundamental de nuestra partici\-paci\'f3n en la naturaleza de Dios. (Comp\'e1rese tam\-bi\'e9n con el punto de vista de Pedro, \cf1\ul 2Pe_1:3-4\cf0\ulnone .)\par \par \par } LVAL@a>{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA GRACIA, LA FE Y LAS OBRAS\par \par \fs22 I. Definici\'f3n\par \b0 En estudios anteriores hemos hecho referencia repetidas veces a los grandes conceptos de la GRACIA divina y la FE, con el principio opuesto de las OBRAS muertas de los hombres (\cf1\ul Heb_6:1\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_9:14\cf0\ulnone ), pero es conveniente volver a definirlos en este estudio buscando la relaci\'f3n que existe entre ellos, pues de la debida comprensi\'f3n de estos t\'e9r\-minos, relacionados con la obra de la Cruz, de\-pende la eficacia y la claridad del anuncio del Evangelio. La gracia divina es el favor de Dios, al impulso de Su amor, hacia el hombre que nada ha mere\-cido, de modo que llega a ser la fuente de donde fluye el caudaloso r\'edo de la salvaci\'f3n en todos sus aspectos, y el origen de todo bien para el hombre. La gracia divina es mucho m\'e1s que una mera be\-nignidad, pues, trat\'e1ndose del favor del Dios so\-berano y omnipotente, pone en movimiento todos los recursos de la divinidad y lleva a feliz t\'e9rmi\-no todos Sus buenos prop\'f3sitos en orden al hom\-bre. De la fuente de la gracia brota la obra de la Cruz, la gloria de la Resurrecci\'f3n, el descenso del Esp\'edritu Santo, la formaci\'f3n de la Iglesia, la derrota final del mal y la inauguraci\'f3n de la nueva creaci\'f3n. La fe (aparte ciertos sentidos secundarios) es el complemento en el hombre de la manifestaci\'f3n de la gracia de parte de Dios. La rebeld\'eda y la in\-credulidad oponen una barrera a la operaci\'f3n de la gracia divina; la fe hace que el hombre acepte el mensaje de Dios y descanse totalmente en la persona de Cristo, ofrecida en el Evangelio como \'fanica base de la fe verdadera, permitiendo as\'ed que la obra de gracia se realice en el coraz\'f3n del creyente. La confianza del alma en Cristo, que es la esencLVAL?ia de la fe, establece una uni\'f3n vital entre Cristo y aquel que acude a \'c9l, de tal forma que todo lo que es Cristo, y todo el valor de Su obra, llega a ser la posesi\'f3n personal e inalienable del creyente. Las obras del hombre son las actividades del hombre camal, ora sean \'abmalas\'bb ora sean \'abbue\-nas\'bb seg\'fan el criterio del hombre ca\'eddo. Es f\'e1cil comprender que las malas obras acarrean conde\-naci\'f3n y muerte, pero las Escrituras ense\'f1en con igual claridad que aun las \'abbuenas obras\'bb del hombre carnal son in\'fatiles para conseguir la sal\-vaci\'f3n y pueden llegar a ser un estorbo para re\-cibir con fe la obra de Dios en Cristo, ya que, obrando el hombre, no deja obrar a Dios. El Evangelio exige que el hombre se rinda sin condi\-ciones a Dios, y, que extienda sus manos vac\'edas para recibir de \'c9l la vida eterna.\par \b II. La gracia divina\par \b0 Partiendo de la base de la definici\'f3n que ya he\-mos adelantado, podemos notar lo siguiente: A. El origen de la gracia. \'abGracia y paz a voso\-tros, de Dios nuestro Padre y del Se\'f1or Jesucris\-to\'bb (\cf1\ul Rom_1:7\cf0\ulnone ). He aqu\'ed la hermosa y t\'edpica frase con la cual Pablo sol\'eda saludar a las iglesias y a sus colaboradores en la obra, y que nos hace ver que el Padre y el Hijo Jesucristo son conjunta\-mente los autores de la gracia, que fue provista por el Padre, tra\'edda y manifestada por el Hijo y hecha eficaz en el coraz\'f3n del creyente por el Es\-p\'edritu Santo (\cf1\ul Joh_1:17\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Ti_1:9\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_2:9\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_10:29\cf0\ulnone ). De paso podemos notar que las salutaciones de Pablo son una demostraci\'f3n de la divinidad del Se\'f1or Jesucristo, ya que es inconcebible que la gracia procediera de quien no fuese Dios. B. El alcance de la gracia. 1) Potencialmente pone la salvaci\'f3n al alcance de todos los hombres: \'abPorque la gracia de Dios se ha manifestado para salvaci\'f3n a todos los hombres...\'bb (\cf1\ul Tit_2:11\cf0\ulnoLVAL@ne ). 2) Bosta para la salvaci\'f3n del peor de los pecadores que se arrepiente y cree en Cristo, seg\'fan el ejemplo que tenemos en la conversaci\'f3n de Saulo de Tar\-so (\cf1\ul 1Ti_1:12-16\cf0\ulnone ). V\'e9ase tambi\'e9n \cf1\ul Luk_23:39-43\cf0\ulnone . 3) Como consecuencia l\'f3gica de la definici\'f3n que hemos adelantado se relaciona con todos los as\-pectos de la obra de Dios a favor de los hombres (\cf1\ul Rom_3:24\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_1:15\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_15:11\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_2:5-8\cf0\ulnone , etc.). 4) Convierte al trono de juicio en trono de gracia para el creyente, y es la fuente de todo consuelo y de su socorro (\cf1\ul Heb_4:16\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Co_12:9\cf0\ulnone ). 5) \'a35 el poder y la sustancia de todos los dones, que se llaman charismata, o sea, \'aboperaciones de gracia\'bb, como tambi\'e9n de todo servicio eficaz (\cf1\ul 1Co_15:10\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_12:6\cf0\ulnone ). Todo esto se incluye en \'ablas abundantes ri\-quezas de su gracia\'bb (\cf1\ul Eph_2:7\cf0\ulnone ). C. El ejemplo excelso de la gracia. \'abPorque ya conoc\'e9is la gracia de nuestro Se\'f1or Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis en\-riquecidos\'bb (\cf1\ul 2Co_8:9\cf0\ulnone ). \'a1Tal es la gracia que ha de reflejarse en la vida de los creyentes! (\cf1\ul 2Pe_3:18\cf0\ulnone ).\par \b III. La fe\par \b0 A. Significado de la fe. La palabra griega pis-tis (\'abfe\'bb) y el verbo correspondiente (pisteuo) se emplean casi 500 veces en el Nuevo Testamento, lo que da la medida de la importancia del prin\-cipio que hemos se\'f1alado arriba. Aparte de algu\-nos casos secundarios en que significa \'abfide\-lidad\'bb, se pueden distinguir dos aspectos muy relacionados en el uso de estas palabras: 1) Por un movimiento del ser humano, en el que entra tan\-to la inteligencia como la voluntad, se asiente a la declaraci\'f3n del Evangelio; y 2) por un acto an\'e1logo, el alma conf\'eda totalmente en la persona del SalvLVALAador. \'abLa fe viene por el o\'edr; y el o\'edr, por la palabra de Dios\'bb (\cf1\ul Rom_10:17\cf0\ulnone ); pero la recepci\'f3n del mensaje pasa a ser confianza total en una per\-sona: \'abYo s\'e9 a qui\'e9n he cre\'eddo...\'bb (\cf1\ul 2Ti_1:12\cf0\ulnone ). Abraham recibi\'f3 la promesa de Dios, pero su jus\-tificaci\'f3n result\'f3 de su fe en Dios: \'abY crey\'f3 Abra\-ham a Dios y le fue atribuido a justicia.\'bb Por pa\-dre de muchas gentes te he puesto: delante de Dios al cual crey\'f3...\'bb (\cf1\ul Rom_4:3\cf0\ulnone , \cf1\ul Rom_4:17\cf0\ulnone ). B. La fe es el medio de la salvaci\'f3n en todos sus aspectos. Como hemos visto, es la actitud del hombre que corresponde a la gracia que procede de Dios y nace de la comprensi\'f3n de la nulidad de todo esfuerzo humano, combinando con la vi\-si\'f3n de la suficiencia total de Dios y de Su obra en Cristo. Dios por Su gracia ofrece la salvaci\'f3n al hombre; \'e9ste por su fe la hace suya. No puede haber verdadera fe sin la humildad, y por eso el Se\'f1or declara que hemos de volvernos como ni\-\'f1os para entrar en Su Reino (\cf1\ul Mat_18:3\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_16:30-31\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_3:16-18\cf0\ulnone , etc.). C. Sin la fe no puede haber poder ni bendici\'f3n en la vida del creyente. El mismo principio que nos une con Cristo para recibir la salvaci\'f3n, man\-tiene el contacto con Dios a los efectos de todos los aspectos de la vida y del servicio del cristiano, hasta tal punto que Pablo declara: \'abTodo lo que no proviene de fe es pecado\'bb (\cf1\ul Rom_14:23\cf0\ulnone ; v\'e9ase tambi\'e9n \cf1\ul Heb_11:6\cf0\ulnone ). A la fe que nos relaciona con Dios, corresponde el amor que nos pone en con\-tacto con el hombre; as\'ed que \'abla fe obra por el amor\'bb (\cf1\ul Gal_5:6\cf0\ulnone ). Si la fe se debilita, el contacto con Dios se dificulta, y el poder divino no fluye ni se manifiesta en la vida del creyente. Al hombre de fe que se halla en los caminos de la voluntad de Dios, todo le es posible (\cf1\ul Mar_9:23\cf0\ulnLVALBone ; \cf1\ul Luk_17:5-6\cf0\ulnone ).\par \b IV. Las obras humanas\par \b0 A. Las obras humanas surgen de la \'abcarne\'bb. La actividad total del hombre ca\'eddo surge de la \'abcarne\'bb (la vieja naturaleza del hombre heredada de Ad\'e1n), y los que est\'e1n en la carne no pueden agradar a Dios (\cf1\ul Rom_8:7-8\cf0\ulnone ). Por consiguiente, no s\'f3lo las obras malas del hombre son abominables delante de Dios, sino que tambi\'e9n sus mejores justicias son como \'abtrapos de inmundicia\'bb (\cf1\ul Isa_64:6\cf0\ulnone ), ya que es un hecho real que todos los hom\-bres se han descarriado como ovejas y que ningu\-no, por naturaleza, es justo delante del divino Juez (\cf1\ul Isa_53:6\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_3:10\cf0\ulnone y \cf1\ul Rom_3:12\cf0\ulnone ). Ya hemos visto en el cap\'edtulo 5 que eso no quiere decir que el hom\-bre sea incapaz de realizar actos nobles en rela\-ci\'f3n con sus semejantes, sino que toda obra hu\-mana lleva en s\'ed el germen del pecado inherente en el hombre y no puede presentarse delante de Dios en estas condiciones. B. Son in\'fatiles para la salvaci\'f3n del hombre. El ap\'f3stol Pablo, haciendo referencia a las obras de la Ley, dice enf\'e1ticamente que si al hombre le fuese posible conseguir la justificaci\'f3n (o la sal\-vaci\'f3n) por su bien hacer, \'abentonces por dem\'e1s muri\'f3 Cristo\'bb (\cf1\ul Gal_2:21\cf0\ulnone ). El Se\'f1or Jes\'fas \'abconsu\-m\'f3\'bb la obra de salvaci\'f3n en la Cruz, y el pobre pecador no puede a\'f1adir nada a ella para salvar\-se: \'abno por obras, para que nadie se glor\'ede\'bb dice la Palabra de Dios (\cf1\ul Eph_2:9\cf0\ulnone ; v\'e9ase \cf1\ul 2Ti_1:9\cf0\ulnone ; \cf1\ul Tit_3:5\cf0\ulnone ). C. Son un obst\'e1culo para el hombre religioso, ya que \'e9ste conf\'eda en sus propios m\'e9ritos y no acepta por fe la salvaci\'f3n que Dios le ofrece gra\-tuitamente en la persona de Su Hijo Jesucristo. Los tales pretenden justificarse a s\'ed mismos; pero Dios no los puede aceptar en su actitud orgullosa. Dijo el Se\'fLVALC1or a los religiosos fariseos: \'abVosotros sois los que os justific\'e1is a vosotros mismos de\-lante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominaci\'f3n\'bb (\cf1\ul Luk_16:15\cf0\ulnone ). Esta actitud de justicia propia fue el gran obst\'e1culo para el pueblo de Israel (\cf1\ul Rom_10:3\cf0\ulnone ; v\'e9a\-se tambi\'e9n \cf1\ul Luk_18:9-14\cf0\ulnone ). D. Las buenas obras en el poder del Esp\'edritu Santo son el fruto de la vida nueva. Desde luego lo dicho hasta aqu\'ed no quiere decir que Dios no de\-see las buenas obras del hombre, sino que \'e9stas deben ser el resultado l\'f3gico de la nueva vida de aquellos que por su fe han establecido contacto espiritual con el Se\'f1or Jes\'fas, el autor de la vida y, por lo tanto, el orden establecido divinamente es \'e9ste: primero aceptar la vida; luego producir los frutos de justicia por el poder del Esp\'edritu Santo que nos es dado al creer (\cf1\ul Gal_5:22\cf0\ulnone ). Pablo dice que no somos salvos por medio de nuestras obras, pero s\'ed que el creyente, ya salvo, est\'e1 lla\-mado a andar en buenas obras, \'ablas cuales Dios prepar\'f3 de antemano para que anduvi\'e9semos en ellas\'bb (\cf1\ul Eph_2:9-10\cf0\ulnone ; v\'e9ase \cf1\ul Mat_5:13-16\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_26:20\cf0\ulnone ; \cf1\ul Col_1:10\cf0\ulnone , etc.). Hacer obras para salvarnos es ha\-cer lo contrario de lo que Dios ha dispuesto: es poner el carro delante del caballo.\par \b E. La justificaci\'f3n por las obras. \par \b0 Es muy cierto que, delante de Dios, lo que justifica al hombre es la fe en Cristo, quien muri\'f3 y resucit\'f3 a favor del Pecador; pero esta justificaci\'f3n no es meramente legal, sino vital, por la \'edntima uni\'f3n con el Se\'f1or (\cf1\ul 1Co_6:17\cf0\ulnone ); luego las obras en el creyente son las que justifican p\'fablicamente su fe verdadera en el Se\'f1or Jes\'fas. Son la expresi\'f3n de vida de uno que, habiendo estado muerto, ha revivido; desde luego, la \'fa LVAL nica prueba de la vida nueva de un resucita\-do es que d\'e9 se\'f1ales de esa vida; de no ser as\'ed no creer\'edamos. \'c9ste es el pensamiento de Santiago cuando escribe su ep\'edstola (\cf1\ul Jam_2:14-26\cf0\ulnone ). Abraham, por ejemplo, fue justificado (t\'e9rmino legal) delante de Dios cuando crey\'f3 (\cf1\ul Gen_15:6\cf0\ulnone ), mien\-tras que a\'f1os m\'e1s tarde \'abjustific\'f3\'bb su fe sincera cuando, en obediencia a Dios, ofreci\'f3 a su hijo Isaac sobre el altar (\cf1\ul Gen_22:1-24\cf0\ulnone ). \'abSus obras mostra\-ron su fe.\'bb \'abPorque como el cuerpo sin esp\'edritu est\'e1 muerto, as\'ed tambi\'e9n la fe sin obras est\'e1 muerta.\par \par \cf2\par } LVALhaE{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA RESURRECCI\'d3N DE CRISTO\par \par \fs22 I. El hecho hist\'f3rico de la resurrecci\'f3n de Cristo\par \b0 Por la resurrecci\'f3n de Cristo ha de entenderse que el cuerpo del Se\'f1or Jes\'fas, que fue muerto realmente en la Cruz y sepultado en una tumba, fue levantado por Dios al tercer d\'eda, sueltos los dolores de la muerte (\cf1\ul Mat_28:1-20\cf0\ulnone ; \cf1\ul Mar_16:1-20\cf0\ulnone ; \cf1\ul Luk_24:1-53\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_20:1-31\cf0\ulnone y \cf1\ul Joh_21:1-25\cf0\ulnone ). A. La resurrecci\'f3n de Cristo, profetizada. La muerte de Cristo por los pecados de los hombres y Su resurrecci\'f3n de entre los muertos eran las doctrinas b\'e1sicas de la predicaci\'f3n del Evangelio en boca de los ap\'f3stoles. Dice Pablo: \'abCristo muri\'f3 por nuestros pecados... y resucit\'f3 al tercer d\'eda, conforme a las Escrituras\'bb (\cf1\ul 1Co_15:1-3\cf0\ulnone ). Estas \'faltimas palabras del ap\'f3stol indi\-can que la resurrecci\'f3n del Se\'f1or Jes\'fas ya estaba profetizada en el Antiguo Testamento. En figura, se halla impl\'edcita en el sacrificio de Isaac (\cf1\ul Gen_22:1-13\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_11:17-19\cf0\ulnone ) y en el caso de Jon\'e1s (\cf1\ul Jon_2:1-10\cf0\ulnone ; \cf1\ul Mat_12:39-40\cf0\ulnone ). Prof\'e9ticamente, est\'e1 compren\-dida en las palabras de Isa\'edas (\cf1\ul Isa_53:10\cf0\ulnone ): \'abCuando haya puesto su vida en expiaci\'f3n por el pecado, ver\'e1 linaje, vivir\'e1 por largos d\'edas...\'bb Por \'faltimo, en el \cf1\ul Psa_16:1-11\cf0\ulnone , David, hablando en nombre de Cris\-to, escribe: \'abNo dejar\'e1s mi alma entre los muer\-tos, ni permitir\'e1s que tu Santo vea corrupci\'f3n\'bb (Versi\'f3n Moderna). Estas palabras son interpre\-tadas por los ap\'f3stoles Pedro (\cf1\ul Act_2:23-31\cf0\ulnone ) y Pa\-blo (\cf1\ul Act_13:35-3LVALF7\cf0\ulnone ) como una profec\'eda expl\'edcita de la resurrecci\'f3n del Se\'f1or (v\'e9ase \cf1\ul Luk_24:46\cf0\ulnone ). B. Las pruebas del hecho de la resurrecci\'f3n de Cristo. Existen pruebas suficientes en los relatos de los evangelistas que evidencian la realidad de la re\-surrecci\'f3n del Se\'f1or, ya que todos ellos nos dan numerosos pormenores, tocante a esta doctrina; y en cuanto a las aparentes discrepancias respecto a ciertos puntos, son una bagatela referente al HECHO CENTRAL de que Cristo se levant\'f3 real y verdaderamente de entre los muertos. Sin em\-bargo, ha habido cr\'edticos, y los hay, que no han querido admitir la evidencia del milagro m\'e1xi\-mo. Estos tratan de defender las hip\'f3tesis si\-guientes:\par 1. \'abLos disc\'edpulos robaron el cuerpo del Se\-\'f1or, e inventaron la especie de que hab\'eda resucitado.\'bb Esta \'abexplicaci\'f3n\'bb hace caso omiso de toda la evidencia, porque: a) \'bfC\'f3mo pudieron los disc\'edpulos extraer el cuerpo ante los ojos de los soldados romanos? b) \'bfPor qu\'e9 estaban dispuestos a morir por una supercher\'eda manifiesta? c) Si los soldados estaban durmiendo (\cf1\ul Mat_28:13\cf0\ulnone ), \'bfc\'f3mo sab\'edan ellos que lo hab\'edan robado los ap\'f3stoles?\par 2. \'abEl Se\'f1or no muri\'f3 en la Cruz, sino que su\-fri\'f3 un desmayo, y en tal estado Jos\'e9 lo coloc\'f3 en la tumba. Por la ma\'f1ana, recobrando las fuerzas, sali\'f3.\'bb Esta teor\'eda no concuerda con el relato evang\'e9lico, ya que Juan el ap\'f3stol da testimonio solemne de haber visto c\'f3mo un soldado romano traspas\'f3 con una lanza el costado del Se\'f1or Jes\'fas (\cf1\ul Joh_19:34-37\cf0\ulnone ).\par 3. \'abLos disc\'edpulos, influidos psicol\'f3gicamente por sus grandes deseos de volver a ver a Jes\'fas, sufr\'edan una serie de alucinaciones, de modo que las manifestaciones no ten\'edan m\'e1s que una reali\-dad subjetiva, y no constituyen hechos reales.\'bb Esto pod\'eda suceder en el caso de que los disc\'edpu\-los hubiesen puesto su confLVALGianza en la resurrec\-ci\'f3n inmediata de su Maestro; pero, lejos de esto, ninguno de ellos esperaba que Cristo resucitase; al contrario, estaban desanimados y ten\'edan mie\-do de los jud\'edos (\cf1\ul Joh_20:19\cf0\ulnone ). Las mujeres vinieron al sepulcro, el primer domingo cristiano, no para ver la tumba vac\'eda, sino para embalsamar el cuerpo para su largo sue\'f1o. Tan cierto es ello, que se preguntaban ansiosas qui\'e9n les remover\'eda la piedra de la entrada del sepulcro para entrar en \'e9l (\cf1\ul Mar_16:3\cf0\ulnone ). Mar\'eda Magdalena corri\'f3 a decir a los disc\'edpulos, no que \'c9l hab\'eda resucitado, sino que Su cuerpo hab\'eda sido quitado y que no sab\'eda d\'f3nde lo hab\'edan puesto (\cf1\ul Joh_20:1-2\cf0\ulnone ). Cuando los ap\'f3stoles se reunieron, se \'abestaban lamentando y llorando\'bb (\cf1\ul Mar_16:10\cf0\ulnone ). Cuando las mujeres dije\-ron a los otros disc\'edpulos que Cristo hab\'eda resuci\-tado y que se les hab\'eda aparecido, no lo creyeron; y, ante Su manifestaci\'f3n, dudaron (\cf1\ul Mat_28:17\cf0\ulnone ; \cf1\ul Mar_16:11-13\cf0\ulnone ; \cf1\ul Luk_24:11\cf0\ulnone ). Juan declara que \'abno co\-noc\'edan la Escritura, que El hubiera de resucitar de entre los muertos\'bb (\cf1\ul Joh_20:9\cf0\ulnone ). \'bfPodr\'eda haber otra cosa m\'e1s pat\'e9tica que las palabras de los dos disc\'edpulos que iban a Ema\'fas?: \'abPero noso\-tros esper\'e1bamos que \'c9l era el que hab\'eda de re\-dimir a Israel...\'bb\par 4. \'abToda la historia de la resurrecci\'f3n es un mito, que encierra hondas verdades espirituales, pero nada de ello tiene categor\'eda hist\'f3rica.\'bb Bas\-ta contestar que un \'abmito\'bb necesita siglos para \'abincubarse\'bb, pero la doctrina de la resurrecci\'f3n se predicaba a las pocas semanas del hecho. Ade\-m\'e1s, si la resurrecci\'f3n es un mito, \'bfpor qu\'e9 no presentaban los jud\'edos el cuerpo de Jes\'fas al pue\-blo para disipar las dudas?\par 5. \'abLos disc\'edpulos vieron un esp\'edritu, que se hac\'eda visible a laLVALH manera de las evocaciones espi\-ritistas.\'bb Tal teor\'eda no explica la tumba vac\'eda. \'bfQu\'e9 se hizo, entretanto, del cuerpo del Se\'f1or Je\-s\'fas? \'c9l sab\'eda que los disc\'edpulos pod\'edan creer que se manifestaba a ellos en \'abesp\'edritu\'bb solamente, y por eso les demostr\'f3 la realidad de Su cuerpo re\-sucitado (\cf1\ul Luk_24:37-40\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_20:27-29\cf0\ulnone ). Los evangelistas refieren las diversas manifes\-taciones (diez por lo menos) del Se\'f1or a los suyos despu\'e9s de haber resucitado. Todas ellas se hicie\-ron bajo las m\'e1s variadas condiciones y circuns\-tancias. Lucas, el autor del libro de Los Hechos, escribe diciendo: Jes\'fas \'abdespu\'e9s de haber padeci\-do se present\'f3 vivo con muchas pruebas indubi\-tables, apareci\'e9ndoles por cuarenta d\'edas\'bb (\cf1\ul Act_1:3\cf0\ulnone ; v\'e9ase \cf1\ul Act_13:31\cf0\ulnone ). Una de estas pruebas indiscuti\-bles es la que declar\'f3 el ap\'f3stol Pedro en su predicaci\'f3n en casa de Cornelio: \'abA \'e9ste [Jes\'fas] levant\'f3 Dios el tercer d\'eda, e hizo que se manifesta\-se... a los testigos que Dios hab\'eda ordenado de an\-temano, a nosotros que comimos y bebimos con \'c9l despu\'e9s que resucit\'f3 de los muertos\'bb (\cf1\ul Act_10:40-41\cf0\ulnone ). En efecto, el Se\'f1or resucitado \'abcomi\'f3\'bb y \'abbebi\'f3\'bb con ellos (v\'e9ase \cf1\ul Luk_24:41-43\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_21:1-14\cf0\ulnone ). El testimonio del ap\'f3stol Pablo es de un valor incalculable. El Se\'f1or resucitado y glorificado se le apareci\'f3 tambi\'e9n a \'e9l, lo que le constituye en testigo ocular de Su resurrecci\'f3n, como los de\-m\'e1s ap\'f3stoles. Su testimonio nos llega a trav\'e9s de un aut\'e9ntico documento de su pu\'f1o y letra (\cf1\ul 1Co_15:1-58\cf0\ulnone , ep\'edstola incontrovertida por los cr\'edticos). Para confirmar lo que dice, apela al testimonio de los supervivientes de \'abm\'e1s de 500 hermanos\'bb que le vieron en una sola ocasi\'f3n. Es indudable que todas las pruebas de credLVALIibilidad pueden aplicarse con \'e9xito a este testimonio. Debemos considerar, adem\'e1s, como prueba amplia e irrefutable, la repentina y total transfor\-maci\'f3n moral de los testigos, y la formaci\'f3n in\-mediata de la Iglesia. En Jerusal\'e9n, los aterrados y fugitivos disc\'edpulos que hab\'edan negado a su Se\-\'f1or se re\'fanen de nuevo, y, con intr\'e9pido coraje, proclaman esta \'abantip\'e1tica\'bb doctrina de la resu\-rrecci\'f3n, con el resultado de que se convierten millares de personas (\cf1\ul Act_1:8\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_2:32\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_3:15\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_4:20\cf0\ulnone y \cf1\ul Act_4:33\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_5:32\cf0\ulnone , etc.). Aquellos testigos ya no hacen caso ni de peligros ni aun de la muerte. Ahora bien, el fraude no produce tales ejemplos de valent\'eda ni la desilusi\'f3n crea reinos de celestial poder. Un \'e1rbol no puede producir otro fruto que el corres\-pondiente a su especie. As\'ed ocurri\'f3 con los m\'e1rti\-res cristianos: el fruto que ellos produjeron tuvo por causa eficiente la fe en la resurrecci\'f3n de Je\-s\'fas. Los creyentes podemos descansar en una so\-bria certidumbre, y exclamar con voz de triunfo, al un\'edsono con Pablo: \'a1Cristo ha resucitado de los muertos...! (\cf1\ul 1Co_15:20\cf0\ulnone ).\par \b II. Importancia de la resurrecci\'f3n de Cristo\par \b0 La resurrecci\'f3n de Cristo es de tal importancia que el cristianismo se derrumba si \'e9sta cae y se mantiene en pie si \'e9sta se mantiene enhiesta. Considerando el asunto llanamente y sin rodeos, diremos que si la resurrecci\'f3n tuvo lugar, es f\'e1cil la aceptaci\'f3n de los otros milagros de Cristo, pues todas las esperanzas del cristiano est\'e1n fun\-dadas, precisamente, en ese hecho; pero \'absi Cris\-to no resucit\'f3, se sigue que no era el Hijo de Dios, y en ese caso el mundo se halla desolado, el cielo vac\'edo, el sepulcro oscurecido y el pecado sin so\-luci\'f3n; con el corolario de que la muerte ser\'e1 eterna\'bb (Mullins). El ap\'f3stol LVALJPablo declara termi\-nantemente que \'absi Cristo no resucit\'f3, vana es en\-tonces nuestra predicaci\'f3n, vana es tambi\'e9n vues\-tra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios... si Cristo no resucit\'f3... a\'fan est\'e1is en vuestros peca\-dos... Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los m\'e1s dignos de conmiseraci\'f3n de todos los hombres\'bb (\cf1\ul 1Co_15:14-19\cf0\ulnone ).\par \b III. La resurrecci\'f3n de Cristo en relaci\'f3n con la vida del creyente\par \b0 Todos los aspectos de la vida del cristiano de\-penden del gran acontecimiento de la resurrec\-ci\'f3n de Cristo, seg\'fan vemos a continuaci\'f3n: A. La justificaci\'f3n: \'abJes\'fas, nuestro Se\'f1or, el cual fue entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificaci\'f3n\'bb (\cf1\ul Rom_4:25\cf0\ulnone ); o sea, que la perfecta justificaci\'f3n que a favor de los hombres consigui\'f3 Cristo en Su muerte expia\-toria fue la causa por la que pudo romper los lazos de la muerte y salir a la vida de resurrecci\'f3n. B. La salvaci\'f3n: \'abSi confesares con tu boca que Jes\'fas es el Se\'f1or, y creyeres en tu coraz\'f3n que Dios le levant\'f3 de los muertos, ser\'e1s salvo\'bb (\cf1\ul Rom_10:9\cf0\ulnone ), ya que la resurrecci\'f3n es la consumaci\'f3n de la totalidad de la obra de la Cruz. C. La regeneraci\'f3n: El ap\'f3stol Pedro escribe: \'abBendito el Dios y Padre de nuestro Se\'f1or Jesu\-cristo, que seg\'fan su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrec\-ci\'f3n de Jesucristo de los muertos\'bb (\cf1\ul 1Pe_1:3\cf0\ulnone ); pues la resurrecci\'f3n de Cristo es la fuente y el origen de la vida nueva del creyente. D. El bautismo cristiano, en el cual, despu\'e9s de haber sido sumergido en el agua, el creyente sube de ella y anuncia simb\'f3licamente su identi\-ficaci\'f3n con la vida de resurrecci\'f3n del Se\'f1or Je\-sucristo \{\cf1\ul Col_2:12\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Pe_3:21\cf0\ulnone ). E. La vida de fe del creyente fiel, ya que da por muerto LVALKtodo lo natural para confiar plena\-mente en Dios \'abque levant\'f3 de los muertos a Je\-s\'fas, Se\'f1or nuestro\'bb (v\'e9anse los casos t\'edpicos de Abraharn y Pablo: \cf1\ul Rom_4:17-24\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Co_1:9\cf0\ulnone ). F, La santificaci\'f3n: El ap\'f3stol Pablo habla del cristiano como identificado con Cristo en Su muerte y en Su vida gloriosa de resurrecci\'f3n, ex\-hortando a que todos los creyentes consideren este hecho como la \'fanica base de separaci\'f3n del pecado. \'abAs\'ed tambi\'e9n vosotros consideraos muer\-tos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Je\-s\'fas. Se\'f1or nuestro\'bb (\cf1\ul Rom_6:1-23\cf0\ulnone ). G. La resurrecci\'f3n de Cristo es el secreto de toda manifestaci\'f3n del poder divino en el creyente: \'ab...para que sep\'e1is.,, cual [es] la supereminente grandeza de su poder [de Dios] para con nosotros los que creemos, seg\'fan la operaci\'f3n del poder de su fuerza, la cual oper\'f3 en Cristo, resucit\'e1ndole de los muertos...\'bb (\cf1\ul Eph_1:18-21\cf0\ulnone y \cf1\ul Phi_3:10\cf0\ulnone ). H. Nos traslada a las esferas espirituales en so\-lidaridad con Cristo: A los ojos de Dios, lo que \'c9l realiz\'f3 en la persona de Su Hijo a favor de los hombres es una realidad desde ahora para noso\-tros los creyentes, de tal manera que Pablo decla\-ra: \'abDios... nos dio vida juntamente con Cristo... con \'e9l nos resucit\'f3, y, asimismo, nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo Jes\'fas\'bb (\cf1\ul Eph_2:4-6\cf0\ulnone con \cf1\ul Col_3:14\cf0\ulnone ).\par \b IV. La resurrecci\'f3n de Cristo es la garant\'eda de la resurrecci\'f3n corporal del creyente.\par \b0 En efecto, la resurrecci\'f3n actual del cristiano es espiritual, mas en la venida de Cristo ser\'e1 cor\-poral, la cual est\'e1 afianzada por la resurrecci\'f3n previa del Se\'f1or Jes\'fas. \'abMas ahora ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entr\'f3 por un hombre, tambi\'e9n por un hombre la resurrecci\'f3n de lo LVAL s muertos... Pero cada uno en su debido or\-den: Cristo, las primicas; luego los que son de Cristo en su venida\'bb (\cf1\ul 1Co_15:20-23\cf0\ulnone , con \cf1\ul 1Co_6:14\cf0\ulnone ; \cf1\ul Phi_3:20-21\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Th_4:14-17\cf0\ulnone ).\par \par \cf2\par } LVALaM{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA PERSONA Y LA OBRA DEL ESP\'cdRITU SANTO\par \par \fs22 I. El Esp\'edritu Santo en la Sant\'edsima Trinidad\par \b0 La Biblia no expresa de una manera dogm\'e1tica la verdad acerca del Esp\'edritu Santo. Sin embar\-go, las muchas referencias a \'e9l y a su obra pue\-den resumirse como sigue: El Esp\'edritu Santo es la tercera \'abPersona\'bb de la Deidad, quien procede desde la eternidad del Padre (\cf1\ul Joh_15:26\cf0\ulnone ) y del Hijo exaltado (\cf1\ul Joh_16:7\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_2:33\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_4:6\cf0\ulnone ), siendo igual a ellos en esencia. No es una mera \'abinfluen\-cia\'bb que emana de Dios, sino el agente inmediato en toda la obra divina, tanto en la creaci\'f3n ma\-terial como en el esp\'edritu del hombre, manifes\-tando todos los atributos de una \'abpersonalidad\'bb. Su Nombre se halla unido con el Padre y el Hijo en la f\'f3rmula bautismal (\cf1\ul Mat_28:19\cf0\ulnone ) y en la ben\-dici\'f3n de \cf1\ul 2Co_13:14\cf0\ulnone .\par \b II. Los nombres del Esp\'edritu Santo\par \b0 Mucha de la doctrina referente al Esp\'edritu San\-to se puede deducir de los nombres que le desig\-nan las Escrituras. Podemos notar los siguientes: el Esp\'edritu Santo (\cf1\ul Luk_11:13\cf0\ulnone ); el Parakleto: Aboga\-do y Consolador (\cf1\ul Joh_14:16\cf0\ulnone y \cf1\ul Joh_14:26\cf0\ulnone ); el Esp\'edritu de Cristo (\cf1\ul Rom_8:9\cf0\ulnone ); el Esp\'edritu de Dios (\cf1\ul Rom_8:14\cf0\ulnone ); el Esp\'edritu de Dios viviente (\cf1\ul 2Co_3:3\cf0\ulnone ); el Esp\'edritu del Hijo (\cf1\ul Gal_4:6\cf0\ulnone ); el Esp\'edritu del Se\'f1or (\cf1\ul 2Co_3:17\cf0\ulnone ); el Esp\'edritu Santo de la promesa (\cf1\ul Eph_1:13\cf0\ulnone ); el Esp\'edritu eterno (\cf1\ul Heb_9:14\cf0\ulnone ); el Esp\'edritu de gloria (\cf1\ul 1Pe_4:14\cf0\ulnone ); el Esp\'edritu de gracia (LVALN\cf1\ul Heb_10:29\cf0\ulnone ); y el Esp\'edritu de verdad (\cf1\ul Joh_15:26\cf0\ulnone ).\par \b III. El Esp\'edritu Santo en el Antiguo Testamento\par \b0 El Esp\'edritu Santo aparece como agente divino en la creaci\'f3n: \'ab... y el Esp\'edritu de Dios se mov\'eda sobre [incubaba] la faz de las aguas\'bb (\cf1\ul Gen_1:2\cf0\ulnone ); es decir, que \'e9l daba energ\'eda, vida y calor a todo lo creado; tambi\'e9n es el agente divino en la renova\-ci\'f3n de la naturaleza (\cf1\ul Psa_104:30\cf0\ulnone ), en la vida hu\-mana (\cf1\ul Job_33:4\cf0\ulnone ), en la transformaci\'f3n moral del hombre (\cf1\ul Zec_12:10\cf0\ulnone ), en la resurrecci\'f3n hist\'f3rica del pueblo de Israel (\cf1\ul Eze_37:9\cf0\ulnone ), y en su avance es\-piritual (\cf1\ul Joe_2:28-29\cf0\ulnone ). El pasaje que lo represen\-ta m\'e1s aproximadamente como una Persona es \cf1\ul Isa_63:10\cf0\ulnone \'abContristaron su Esp\'edritu Santo\'bb (Versi\'f3n Moderna). Los hombres que se formaron bajo la antigua alianza experimentaron en oca\-siones una fuerza f\'edsica y un valor superiores a los que pod\'edan esperar de s\'ed mismos (Sans\'f3n, \cf1\ul Jdg_14:6\cf0\ulnone ); o una capacidad mental y habilidad art\'edstica acrecentadas extraordinariamente (Be-zaleel, \cf1\ul Exo_31:1-3\cf0\ulnone ). La explicaci\'f3n de todo ello es que el Esp\'edritu de Jehov\'e1 \'abcay\'f3\'bb sobre ellos, \'abse invisti\'f3\'bb en ellos, los \'abllen\'f3\'bb; en fin, obr\'f3 podero\-samente a su favor. A\'fan m\'e1s caracter\'edstica es una visi\'f3n extraordinaria que interpreta la reali\-dad pasada y predice los sucesos futuros, o sea, la inspiraci\'f3n prof\'e9tica (\cf1\ul 1Pe_1:10-12\cf0\ulnone ). El falso profe\-ta Sedequ\'edas dijo a Miqueas: \'ab\'bfPor d\'f3nde pas\'f3 el Esp\'edritu de Jehov\'e1 de m\'ed, para hablar contigo?\'bb (\cf1\ul 1Ki_22:24\cf0\ulnone , Versi\'f3n Moderna). El punto de enlace con el Nuevo Testamento es el futuro Mes\'edas altamente dotado con el Esp\'edritu de Dios (\cf1\ul Isa_11:2\cf0\ulnone ; \cf1LVALO\ul Isa_42:1\cf0\ulnone ; \cf1\ul Isa_61:1\cf0\ulnone ).\par \b IV. La personalidad del Esp\'edritu Santo\par \b0 A. El Esp\'edritu Santo es una persona, no una mera influencia, emanaci\'f3n o manifestaci\'f3n. En las palabras del Se\'f1or Jes\'fas a los ap\'f3stoles en el cen\'e1culo atribuye al Esp\'edritu Santo acciones pro\-pias de una persona: \'abYo rogar\'e9 al Padre -dice-, y os dar\'e1 otro Consolador (o Abogado)... Mas el Consolador, el Esp\'edritu Santo..., \'e9l os ense\'f1ar\'e1 todas las cosas, y os recordar\'e1 todo lo que yo os he dicho\'bb (\cf1\ul Joh_14:16\cf0\ulnone y \cf1\ul Joh_14:26\cf0\ulnone ). \'abCuando venga el Con\-solador..., \'e9l dar\'e1 testimonio de m\'ed\'bb (\cf1\ul Joh_15:26\cf0\ulnone ). \'abY cuando \'e9l venga convencer\'e1 al mundo de pe\-cado, de justicia y de juicio..., pero cuando venga el Esp\'edritu de verdad, \'e9l os guiar\'e1 a toda la ver\-dad; porque no hablar\'e1 por su propia cuenta, sino que hablar\'e1 todo lo que oyere, y os har\'e1 sa\-ber las cosas que habr\'e1n de venir\'bb (\cf1\ul Joh_16:7-15\cf0\ulnone ). Adem\'e1s, podemos notar que el Se\'f1or habla del pecado contra el Esp\'edritu Santo (\cf1\ul Mat_12:31\cf0\ulnone ). Como una persona divina que es, se le puede \'abcontristar\'bb (\cf1\ul Eph_4:30\cf0\ulnone ), \'abresistir\'bb y \'abhacerle afrenta\'bb (\cf1\ul Act_7:51\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_10:29\cf0\ulnone ). El Esp\'edritu Santo habla a los siervos de Dios d\'e1ndoles indicaciones (\cf1\ul Act_8:29\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_10:19-20\cf0\ulnone ); especifica el servicio de los santos (\cf1\ul Act_13:2-4\cf0\ulnone ); prohibe (\cf1\ul Act_16:6-7\cf0\ulnone ); intercede (\cf1\ul Rom_8:26-27\cf0\ulnone ) y ama (\cf1\ul Rom_15:30\cf0\ulnone ). B. El Esp\'edritu Santo es Dios. Esta verdad que\-da probada por los muchos pasajes de las Escri\-turas en los que se identifica al Esp\'edritu Santo con la divinidad. Por ejemplo: El profeta Isa\'edas (\cf1\ul Isa_6:8-9\cf0\ulnone ) dice que oy\'f3 la voz del Se\'f1or, y el escri\-tor inspirLVALPado Lucas, haciendo historia de Pablo en un momento cuando \'e9ste se refiri\'f3 a aquel pa\-saje de Isa\'edas, escribe: \'abBien habl\'f3 el Esp\'edritu Santo por el profeta Isa\'edas...\'bb (\cf1\ul Act_28:25-26\cf0\ulnone ). As\'ed, pues, el Ser que habl\'f3 era Dios el Esp\'edritu Santo (cp. con \cf1\ul Jer_31:31-34\cf0\ulnone y \cf1\ul Heb_10:15\cf0\ulnone ). Otro caso muy notable es el pecado cometido por el matrimonio Anan\'edas y Safira, que motiv\'f3 las si\-guientes palabras del ap\'f3stol Pedro: \'ab\'bfPor qu\'e9 Oen\'f3 Satan\'e1s tu coraz\'f3n para que mintieses al Esp\'edritu Santo...? No has mentido a los hombres, sino a Dios\'bb (\cf1\ul Act_5:3-4\cf0\ulnone y \cf1\ul Act_5:9\cf0\ulnone ). La afirmaci\'f3n es clara: mentir al Esp\'edritu Santo es mentir a Dios. Las Escrituras atribuyen constantemente al Esp\'ed\-ritu Santo los atributos de Dios, como omnipo\-tencia, omnisciencia, omnipresencia y tambi\'e9n su perfecci\'f3n suma: la santidad (\cf1\ul Luk_4:14\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_3:16\cf0\ulnone ; \cf1\ul Psa_139:7-12\cf0\ulnone ; \cf1\ul Job_26:13\cf0\ulnone ; \cf1\ul Job_33:4\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_2:9-12\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_6:11\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_12:8-11\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_9:14\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_1:4\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_8:11\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Pe_1:21\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_1:16\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_20:28\cf0\ulnone ; \cf1\ul Luk_12:12\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rev_2:1-29\cf0\ulnone y \cf1\ul Rev_3:1-22\cf0\ulnone ).\par \b V. La obra del Esp\'edritu Santo\par \b0 A. En relaci\'f3n con la creaci\'f3n material. Su pri\-mera manifestaci\'f3n en el mundo se describe en \cf1\ul Gen_1:2\cf0\ulnone \'abEl Esp\'edritu de Dios se mov\'eda sobre la faz de las aguas\'bb; y Job exclama: \'abPor su Es\-p\'edritu adorn\'f3 los cielos\'bb (\cf1\ul Job_26:13\cf0\ulnone ). B. En relaci\'f3n con la humanidad. La forma\-ci\'f3n del hombre en \cf1\ul Gen_2:7\cf0\ulnone se describe as\'ed: \'abEntonces Jehov\'e1 form\'f3 al hombre del polvo de la tierra, LVALQy sopl\'f3 en sus narices aliento de vida\'bb. Las palabras en cursiva se\'f1alan la parte espiri\-tual del hombre, el cual fue formado por el Esp\'edritu Santo: \'abEl Esp\'edritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida\'bb (\cf1\ul Job_33:4\cf0\ulnone con \cf1\ul Job_27:3\cf0\ulnone ). Antes del diluvio, el Esp\'edritu Santo \'abcon\-tend\'eda\'bb con los hombres (\cf1\ul Gen_6:3\cf0\ulnone ). C. Capacita a los hombres para la obra de Dios (v\'e9ase los casos de Bezaleel y Sans\'f3n referidos en el Apartado III). D. En relaci\'f3n con las Sagradas Escrituras. 1) Su autor (\cf1\ul 1Pe_1:10-12\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Pe_1:20-21\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_1:16\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Ti_3:16-17\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_14:26\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_16:12-15\cf0\ulnone ). Todos estos pasajes revelan la intervenci\'f3n del Esp\'edritu San\-to en la redacci\'f3n de las Escrituras, \'abimpulsan\-do\'bb y \'abguiando\'bb a los escritores a la verdad, y dando el \'abaliento divino\'bb a los escritos. 2) Su in\-t\'e9rprete (\cf1\ul 1Co_2:10\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_2:20\cf0\ulnone , \cf1\ul 1Jo_2:27\cf0\ulnone , etc.). La inter\-pretaci\'f3n de las Escrituras por medio del Esp\'edri\-tu Santo, sin embargo, no implica la oposici\'f3n a la gram\'e1tica ni al contexto. Tampoco se puede prescindir de los doctores, ya que \'e9stos son dones concedidos por Cristo a la Iglesia e instrumentos para la ense\'f1anza b\'edblica en manos del Esp\'edritu Santo (\cf1\ul Eph_4:11-12\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_12:28\cf0\ulnone ). E. En relaci\'f3n con la persona de Cristo. El Se\-\'f1or Jes\'fas fue engendrado en el seno de la biena\-venturada Virgen Mar\'eda por obra y gracia del Esp\'edritu Santo (\cf1\ul Luk_1:35\cf0\ulnone ), y fue \'abungido\'bb con el Es\-p\'edritu Santo para Su ministerio terrenal (\cf1\ul Act_10:38\cf0\ulnone ). Como ya hemos notado arriba, el Esp\'edritu Santo es tambi\'e9n el Esp\'edritu de Cristo, y todas las cosas pertenecientes al Se\'f1or Jes\'fas son admi\-nistradas y reveladas al creLVALRyente por el Esp\'edritu Santo (\cf1\ul Joh_15:26\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_16:14\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_1:2\cf0\ulnone ; \cf1\ul Phi_1:19\cf0\ulnone ). F. En relaci\'f3n con la obra de la Cruz. El autor de la Ep\'edstola a los Hebreos declara que Cristo, por el Esp\'edritu eterno, se ofreci\'f3 voluntariamente sin m\'e1cula a Dios (\cf1\ul Heb_9:14\cf0\ulnone ). 93 G. En relaci\'f3n con la resurrecci\'f3n de Cristo. Este prodigio de los siglos fue por el poder del Esp\'edritu Santo, seg\'fan hallamos, entre otros tex\-tos, en \cf1\ul Rom_8:11\cf0\ulnone \'abEl Esp\'edritu de aquel que levant\'f3 de los muertos a Jes\'fas...\'bb. H. En relaci\'f3n con la Iglesia. En cumplimien\-to de la promesa del Padre y del Hijo (\cf1\ul Mar_1:8\cf0\ulnone ; \cf1\ul Luk_24:49\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_14:16\cf0\ulnone y \cf1\ul Joh_14:26\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_1:4\cf0\ulnone y \cf1\ul Act_1:8\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_2:33\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_1:13\cf0\ulnone ), el Esp\'edritu Santo vino sobre los disc\'edpulos, formando la Iglesia en el d\'eda de Pentecost\'e9s (\cf1\ul Act_2:1-47\cf0\ulnone ) y seguir\'e1 en ella hasta llevarla al encuentro del Esposo (v\'e9ase la hermosa ilustraci\'f3n en \cf1\ul Gen_24:1-67\cf0\ulnone ). El Esp\'edritu Santo habita en la Iglesia como en un templo (\cf1\ul Eph_2:22\cf0\ulnone ), y aparece como un articu\'edador de una unidad viviente, de la cual \'e9l es el alma: \'abUn cuerpo y un Esp\'edritu\'bb (\cf1\ul Eph_4:4\cf0\ulnone ); por el Esp\'edri\-tu Santo las almas renacidas son bautizadas en un solo cuerpo m\'edstico (la Iglesia), seg\'fan expre\-si\'f3n del ap\'f3stol Pablo: \'abPorque por un solo Esp\'ed\-ritu fuimos todos bautizados en un cuerpo\'bb (\cf1\ul 1Co_12:13\cf0\ulnone ). I. En relaci\'f3n con la iglesia local. El origen y ejercicio de los dones espirituales en la iglesia se deben al Esp\'edritu Santo, quien reparte a cada miembro cristiano como \'e9l quiere. En \cf1\ul 1Co_12:1-11\cf0\ulnone aparecen las palabras pneum\'e1tica (\'abcosas del Esp\'edritu\'bLVALSb) y carisniata (\'abdones de gracia\'bb). La iglesia local es tambi\'e9n templo del Esp\'edritu San\-to (\cf1\ul 1Co_3:16-17\cf0\ulnone ). J. En relaci\'f3n con los siervos de Dios. La perso\-na del Esp\'edritu Santo es la que gu\'eda a los obreros del Se\'f1or, tanto a los ap\'f3stoles como a los evan\-gelistas, a los misioneros, a los ancianos (presb\'ed\-teros, sobreveedores) y a los doctores de la Pala\-bra, indic\'e1ndoles el contacto con las almas (\cf1\ul Act_8:29\cf0\ulnone ), envi\'e1ndoles a los lugares donde deben predicar la Palabra (\cf1\ul Act_10:19-20\cf0\ulnone ), escogiendo a los siervos que han de cumplir el trabajo para el cual son llamados (\cf1\ul Act_13:1-2\cf0\ulnone ), sellando los acuerdos de los responsables de las iglesias (\cf1\ul Act_15:28\cf0\ulnone ), y abriendo y cerrando caminos (\cf1\ul Act_16:6-7\cf0\ulnone . K. En relaci\'f3n con el mundo. Cuando el Se\'f1or Jes\'fas prometi\'f3 el Esp\'edritu Santo a los ap\'f3stoles, dijo tambi\'e9n que uno de los cometidos del Esp\'edri\-tu ser\'eda el de convencer de pecado a los hombres (\cf1\ul Joh_16:7-11\cf0\ulnone ), siendo el \'fanico que puede traer al nombre el verdadero sentido de la justicia y del juicio. La voluntad del hombre ha de cooperar con el urgir del Esp\'edritu Santo, pero aqu\'e9l no po\-dr\'eda hacer nada sin la obra de gracia de \'c9ste. L. En relaci\'f3n con \'e9l individuo. Si la convic\-ci\'f3n del pecado es seguida por el arrepentimiento para con Dios y la fe en Cristo de parte del hom\-bre, el Esp\'edritu Santo produce la regeneraci\'f3n de la vida \'abde arriba\'bb. El orden, seg\'fan las Escritu\-ras, es como sigue: Cuando, por medio de la pre\-dicaci\'f3n de la Palabra, se presenta ante los hom\-bres al Cristo crucificado como el \'fanico remedio para la condici\'f3n pecaminosa de las almas, y le aceptan como Salvador personal, entonces el Es\-p\'edritu Santo aplica la virtud de la sangre de Cris\-to a sus corazones, purific\'e1ndolos; vivifica la se\-milla de la Palabra, y hace su morada en el crLVALTe\-yente (\cf1\ul Gal_3:1-2\cf0\ulnone ; \cf1\ul Tit_3:5\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_10:29\cf0\ulnone ).\par \b VI. El Esp\'edritu Santo y el creyente\par \b0 A. El Esp\'edritu Santo y la santificaci\'f3n. El Esp\'ed\-ritu Santo habita en los creyentes a partir del momento de su conversi\'f3n (\cf1\ul Act_2:38\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_8:11\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_6:19-20\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_4:6\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Ti_1:14\cf0\ulnone ); y \'absi alguno no tiene el Esp\'edritu de Cristo, no es de \'e9l\'bb (\cf1\ul Rom_8:9\cf0\ulnone ). Pero si bien es verdad que en cada creyente rege\-nerado mora el Esp\'edritu Santo y que ya est\'e1 bau\-tizado en Cristo por el Esp\'edritu Santo, tambi\'e9n es cierto que las Escrituras distinguen entre poseer el Esp\'edritu y estar llenos del Esp\'edritu. Esto puede verse en la Ep\'edstola a los Efesios, por ejemplo, en cuyo vers\'edculo \cf1\ul Eph_4:30\cf0\ulnone Pablo recuerda al creyente que est\'e1 sellado con el Esp\'edritu, mientras que en \cf1\ul Eph_5:18\cf0\ulnone le exhorta a que sea lleno del Esp\'ed\-ritu. La Escritura presenta a Cristo como quien mu\-ri\'f3 al pecado una sola vez, pero que vive para Dios eternamente. El creyente se apropia por la fe de la gran verdad de su identificaci\'f3n con Cris\-to en Su muerte y en Su resurrecci\'f3n; el Esp\'edritu Santo le administra las cosas del Se\'f1or Jes\'fas y le impele por el camino de la santificaci\'f3n (\cf1\ul Rom_1:4\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_8:1-39\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_6:11\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Co_3:18\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Pe_1:2\cf0\ulnone ). B. El Esp\'edritu Santo y la oraci\'f3n. El creyente muchas veces no sabe lo que ha de pedir al Padre ni c\'f3mo pedirlo, pero el Esp\'edritu Santo cumple su cometido intercediendo a favor del cristiano (\cf1\ul Rom_8:26-27\cf0\ulnone ). Jes\'fas es nuestro intercesor a la diestra del Padre, y el Esp\'edritu lo es desde nues\-tro coraz\'f3n; por eso se nos manda orar \'aben Esp\'ed\-ritu\'bb (\cf1\ul Eph_2:18\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_6:18\cf0\uLVALUlnone ; \cf1\ul Jud_1:20\cf0\ulnone ).\par \b VII. Los s\'edmbolos del Esp\'edritu Santo\par \b0 Hay una variedad de s\'edmbolos del Esp\'edritu Santo en la Biblia. En el bautismo del Se\'f1or fue visto por \'c9l y por Juan Bautista \'abque descend\'eda como paloma\'bb (\cf1\ul Mat_3:16\cf0\ulnone ). En el d\'eda de Pentecost\'e9s vino como fuego sobre los disc\'edpulos (\cf1\ul Act_2:3\cf0\ulnone ). El Se\'f1or le compara al viento, en Su conver\-saci\'f3n con Nicodemo (\cf1\ul Joh_3:8\cf0\ulnone ), y como agua en \cf1\ul Joh_7:37-39\cf0\ulnone . Otras figuras en el Nuevo Testa\-mento son el sello y las arras de la herencia (\cf1\ul Eph_1:13-14\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_4:30\cf0\ulnone ): la marca indubitable del verda\-dero creyente y la prenda anticipada de su reden\-ci\'f3n completa en el d\'eda de la consumaci\'f3n. Aparte de los s\'edmbolos que se relacionan expre\-samente al Esp\'edritu Santo en las Escrituras, cree\-mos que, por analog\'edas y consideraciones que no podemos justificar dentro de los breves l\'edmites de este estudio, hemos de aceptar \'a1os siguientes como figuras de su Persona y operaciones: el ro\-c\'edo (\cf1\ul Hos_14:5\cf0\ulnone ); las lluvias de \cf1\ul Joe_2:23\cf0\ulnone y \cf1\ul Joe_2:28\cf0\ulnone ; los r\'edos de \cf1\ul Isa_44:3\cf0\ulnone ; el aceite de \cf1\ul Lev_8:30\cf0\ulnone ; \cf1\ul Zec_4:1-14\cf0\ulnone (cp. \cf1\ul 2Co_1:21\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_2:20\cf0\ulnone y \cf1\ul 1Jo_2:27\cf0\ulnone ).\par \b VIII. El Esp\'edritu Santo y la resurrecci\'f3n del creyente\par \b0 El cuerpo de resurrecci\'f3n del creyente es soma pneumatikon, que equivale a \'abcuerpo espiritual\'bb, que parece una contradicci\'f3n, pero demuestra que toda limitaci\'f3n de la carne se habr\'e1 supera\-do, siendo el cuerpo el perfecto y apropiado veh\'ed\-culo del esp\'edritu redimido (\cf1\ul 1Co_15:42-51\cf0\ulnone ). Para la vivificaci\'f3n del cuerpo mortal, intervendr\'e1 la operaci\'f3n del Esp\'edritu Santo (\cf1\ul Rom_8:11\cf0\ulnone ). En la \'edntima armon\'ev LVAL da de la Trinidad y hasta el punto en que misterios tan inefables han sido re\-velados, el Padre, como fuente de amor, ejerce Su voluntad en el plan de salvaci\'f3n; el Hijo, impul\-sado por la gracia divina, lleva a cabo la obra de la redenci\'f3n por medio de Su gran misi\'f3n a la tierra, y el Esp\'edritu Santo aplica todo el valor de la obra de la Cruz en potencia y eficacia a los co\-razones de los creyentes, todos los cuales pueden participar siempre de la bendita \'abcomuni\'f3n del Esp\'edritu Santo\'bb (\cf1\ul 2Co_13:14\cf0\ulnone ).\par \par \par } LVALaW{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA OBRA MEDIANERA DE CRISTO\par \par \fs22 I. Explicaci\'f3n\par \b0 Las Escrituras nos ense\'f1an claramente que la obra de nuestro Se\'f1or no termin\'f3 con Su ascen\-si\'f3n al Cielo, sino que prosigue a favor de los suyos a la diestra de Dios. Nos maravilla pensar que, \'abensalzado a lo sumo\'bb, nuestro bendito Re\-dentor se ha puesto a la disposici\'f3n de Su pueblo hasta el d\'eda de la consumaci\'f3n de Sus prop\'f3sitos en orden a los redimidos. Su obra all\'ed es de pre\-paraci\'f3n y de mediaci\'f3n. Podemos se\'f1alar de paso la hermosa declaraci\'f3n del Se\'f1or: \'abYo voy, pues, a preparar lugar para vosotros\'bb (\cf1\ul Joh_14:1-2\cf0\ulnone ). Su presencia en el Cielo garantiza para noso\-tros un ambiente y un servicio perfectamente amoldados a las necesidades de nuestras perso\-nalidades redimidas. Refiri\'e9ndonos a lo que es propiamente la obra medianera, habremos de es\-tudiar este tema bajo ios siguientes ep\'edgrafes: Cristo como mediador, Cristo como abogado; Cris\-to como sumo sacerdote, y El fin de la obra. \par \b II. Cristo como mediador\par \b0 A. La necesidad de un mediador. El patriarca Job, sinti\'e9ndose tan alejado de Dios en su necesidad y en su aflicci\'f3n, gem\'eda diciendo: \'ab[Dios] no es hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente a juicio. No hay entre no\-sotros arbitro que ponga su mano sobre nosotros dos\'bb (\cf1\ul Job_9:32-33\cf0\ulnone ). El pecado hab\'eda labrado un abismo entre el Dios tres veces santo y el hombre rebelde y enemigo que se revolcaba en el fango del pecado (\cf1\ul Job_23:3\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_5:10\cf0\ulnone ; \cf1\ul Col_1:21\cf0\ulnone ). \'bfQui\'e9n pod\'eda ponerse en medio para restaurar el contac\-to y la comuni\'f3n? B. La soluci\'f3n divina. La respuesta al proble\-ma de Job, que es el problema de LVALXtodo pecador, se halla en la encarnaci\'f3n del Hijo de Dios (\cf1\ul Heb_2:9-18\cf0\ulnone ), en Su obra expiatoria y en Su estancia como Redentor a la diestra del Padre. Ahora ya hay una \'abmano\'bb sobre el hombre y otra sobre el Trono. No existe solamente un Dios en Su excelsa gloria y en la perfecci\'f3n de Su justicia y de Su santidad, sino que tambi\'e9n hay \'abun mediador en\-tre Dios y los hombres, Jesucristo Hombre\'bb (\cf1\ul 1Ti_2:5\cf0\ulnone ). C. La obra del mediador. El ap\'f3stol Pablo, des\-pu\'e9s de declarar la existencia de un mediador, a\'f1ade las siguientes palabras: \'abEl cual se dio a s\'ed mismo en rescate por todos\'bb (\cf1\ul 1Ti_2:6\cf0\ulnone ). Con Su muerte en la Cruz, Cristo consigui\'f3 la liberaci\'f3n del hombre y las bendiciones que por su ca\'edda y rebeli\'f3n hab\'eda perdido. \'c9l es el camino que lleva a los hombres a Dios, y el puente que se ha colo\-cado sobre el abismo (en contraste con el puente que Satan\'e1s puso desde este mundo al infierno), y nadie llega a Dios Padre si no es por Jesucristo (\cf1\ul Joh_14:6\cf0\ulnone con \cf1\ul Act_4:12\cf0\ulnone ). El ap\'f3stol Pedro escribe de \'c9l: \'abCristo padeci\'f3 una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevamos a Dios\'bb (\cf1\ul 1Pe_3:18\cf0\ulnone ). 100 D. El pacto. Cristo es mediador de un pacto de gracia que anula el pacto de las obras de la Ley. Este se llev\'f3 a cabo por la intervenci\'f3n de \'abme\-diadores\'bb: los \'e1ngeles por parte de Dios (Dt. 33:2, Versi\'f3n Moderna; \cf1\ul Act_7:38\cf0\ulnone y \cf1\ul Act_7:53\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_2:2\cf0\ulnone ) y Moi\-s\'e9s de parte de los hombres (\cf1\ul Gal_3:19-20\cf0\ulnone ). Ni Mois\'e9s, por no ser divino, pod\'eda representar a Dios, ni los \'e1ngeles al hombre, ya que ellos no eran humanos. Sin embargo, Cristo, quien es to\-talmente Dios y que mediante el misterio de la encarnaci\'f3n vino a ser perfectamente Hombre, pudo mediar entre Dios y los hombres para el es\-tablecimiento del pacto de gracia, que LVALYes \'abnue\-vo\'bb y \'abmejor\'bb (\cf1\ul Heb_7:22\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_8:6\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_9:15\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_12:24\cf0\ulnone ).\par \b III. Cristo como abogado\par \b0 El concepto general de la obra mediadora de Cristo se detalla y se aclara m\'e1s en Sos escritos de Juan y en la Ep\'edstola a los Hebreos. Juan le da el precioso t\'edtulo de parakletos, o sea, \'ababogado\'bb, que es el mismo t\'e9rmino que aplica al Esp\'edritu Santo al poner por escrito el discurso del cen\'e1cu\-lo. La palabra griega parakletos indica: \'abUno que llamamos a nuestro lado para auxiliarnos\'bb, y este t\'e9rmino se aplicaba a la labor de un abogado defensor. Ya hemos visto la manera en que el Es\-p\'edritu Santo cumple este cometido dentro del creyente, y Juan nos hace ver que el Se\'f1or es tambi\'e9n un \'ababogado\'bb a quien llamamos en au\-xilio nuestro en el Cielo: \'abY si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesu\-cristo el justo\'bb (\cf1\ul 1Jo_2:1\cf0\ulnone ). Es importante exami\-nar el contexto de este vers\'edculo (\cf1\ul 1Jo_1:1\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_2:2\cf0\ulnone ), pues vemos que el ap\'f3stol tiene por tema la co\-muni\'f3n con el Padre y con el Hijo, y la forma en que \'e9sta puede mantenerse a pesar de la naturaleza pecaminosa del hombre y las ca\'eddas del cre\-yente en el pecado. Para \'abandar en luz\'bb hemos de reconocer nuestra condici\'f3n humana; hemos de comprender el valor de la sangre expiatoria del Se\'f1or Jesucristo, cuyos efectos pueden aplicarse constantemente a nuestra necesidad, y hemos de contemplar al parakletos a la diestra de Dios, quien acude a nuestro favor con la demostraci\'f3n de la obra perfecta del Calvario.\par \b IV. Cristo como sumo sacerdote\par \b0 Propiamente dicho esta obra empieza despu\'e9s de Su ascensi\'f3n, que no excluye el hecho de que era al mismo tiempo sacerdote y v\'edctima cuando se ofreci\'f3 a s\'ed mismo en la Cruz. El tema de este ep\'edgrafe es el de la Ep\'edstola a los Hebreos, LVALZescrita para hacer ver a un grupo de creyentes hebreos que no hab\'edan de volver a las ceremonias del juda\'edsmo, ya que en Cristo y en la nueva dispensa\-ci\'f3n ten\'edan el cumplimiento de todas las sombras del Antiguo Testamento en un grado superlativo. \'abTodo sumo sacerdote tomado de entre los nom\-bres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere\'bb (\cf1\ul Heb_5:1\cf0\ulnone ). El ministerio de Aar\'f3n a favor de los hombres fue f\'e1cil, porque \'e9l era un nombre \'abrodeado de flaquezas\'bb, as\'ed que pod\'eda compadecerse de los ig\-norantes y extraviados. Ahora bien, su contacto con Dios fue dificil\'edsimo a causa del pecado, como se puede deducir del complicado ritual del D\'eda de las Expiaciones. En el caso de Cristo, quien es el cumplimiento de la figura, el contacto con Dios era siempre perfecto, pero el contacto con los hombres, que hiciera posible su compa\-si\'f3n hacia ellos y que les pudiera representar ante Dios, fue dificil\'edsimo, y s\'f3lo pudo efectuarse mediante los grandes misterios de: 1) la encama\-ci\'f3n, por la que tom\'f3 sobre s\'ed nuestra humani\-dad (\cf1\ul Heb_2:14\cf0\ulnone ); 2) las tentaciones que se dign\'f3 pa\-decer (\cf1\ul Heb_2:18\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_4:15\cf0\ulnone ), por las que experiment\'f3 como hombre todo el poder del diablo aunque \'absin pecado\'bb, y 3) los sufrimientos, por los que \'abaprendi\'f3 la obediencia\'bb y lleg\'f3 a poder aden\-trarse en todas las experiencias de Su pueblo: \'abporque conven\'eda a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas sub\-sisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvaci\'f3n de ellos\'bb (\cf1\ul Heb_2:10\cf0\ulnone ). \'abY Cristo, en los d\'edas de su carne, ofreciendo ruegos y s\'faplicas con gran clamor y l\'e1grimas al que le pod\'eda librar de la muerte, fue o\'eddo a causa de su temor reveren\-te. Y aunque era Hijo, por lo que padeci\'f3 apren\-di\'f3 la obediencia; y habiendoLVAL[ sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvaci\'f3n para todos los que le obedecen\'bb (\cf1\ul Heb_5:7-9\cf0\ulnone ). Esto no tiene nada que ver con Su naturaleza esencial, que siempre fue perfecta, sino que se refiere a Su obra sacerdotal, que s\'f3lo se hizo posible por la maravillosa disciplina que hemos se\'f1alado y a la que voluntariamente se sujet\'f3. Su sacerdocio es potente y eterno, y por eso el simbolismo incluye no solamente a Aar\'f3n, sino tambi\'e9n a Melquisedec el sacerdote-rey (\cf1\ul Heb_5:1-14\cf0\ulnone y \cf1\ul Heb_7:1-28\cf0\ulnone ). La obra sacerdotal de Cristo comprende:\par A. La simpat\'eda (\cf1\ul Heb_4:15\cf0\ulnone ). B. El oportuno socorro (\cf1\ul Heb_4:14-16\cf0\ulnone ). C. La intercesi\'f3n (\cf1\ul Rom_8:34\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_7:25\cf0\ulnone ).\par El conjunto de esta obra garantiza el desarrollo de los prop\'f3sitos de Dios en orden al creyente, y provee para la consumaci\'f3n de Su obra en cada uno de ellos. Desde la diestra, Cristo suministra la ayuda necesaria para la continuidad de la co\-muni\'f3n (como hemos visto en Juan) y conduce al creyente por el camino de la madurez espiritual en que tanto insist\'eda el autor de la Ep\'edstola a los Hebreos. \'abPuede salvar perpetuamente a los que por \'e9l se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.\'bb Tenemos un ejemplo claro de la intercesi\'f3n del Se\'f1or Jes\'fas a favor de Su pueblo en Juan.\par \b V. El fin de la obra\par \b0 El importante pasaje de \cf1\ul 1Co_15:23-28\cf0\ulnone nos hace ver que la obra de la redenci\'f3n y la res\-tauraci\'f3n de los hombres, conjuntamente con la derrota de las fuerzas del mal, se ha encomenda\-do al Hijo, quien ha de reinar hasta poner a todos Sus enemigos debajo de Sus pies. Cumplida la grandiosa y sublime misi\'f3n, el Hijo pondr\'e1 \'abtodas las cosas\'bb a los pies de Dios Padre, quien ser\'e1 \'abtodo en todos\'bb, sin que haya ning\'fan ele\-mento discorde en Su universo. Entonces la obra medianera habr\'e1 tocado a LVAL su fin. En lo que se re\-fiere a la Iglesia, el fin de la obra tendr\'e1 lugar en \'ablas bodas del Cordero\'bb, cuando Cristo se pre\-sentar\'e1 a s\'ed mismo la \'abEsposa\'bb, gloriosa y sin mancha ni arruga, gracias a Su propia obra de santificaci\'f3n a favor de ella (\cf1\ul Rev_19:7-8\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_2:7\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_5:25-27\cf0\ulnone ).\par \par \par } LVALa]{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA SANTIFICACI\'d3N\par \par \fs22 I. Definici\'f3n\par \b0 Leemos muchas veces en el Antiguo Testamen\-to de personas o cosas que fueron \'absantificadas\'bb, o sea: \'abapartadas para el servicio de Dios\'bb, como, por ejemplo, los sacerdotes de la familia de Aar\'f3n con todos los utensilios del Tabern\'e1culo. Pa\-sando al Nuevo Testamento, encontramos el ver\-bo hagiazo (santifico) con id\'e9ntico sentido en cuanto al oro que adornaba el Templo, y los dones que se colocaban sobre el altar (\cf1\ul Mat_23:17\cf0\ulnone y \cf1\ul Mat_23:19\cf0\ulnone ). A nosotros nos interesa el tema de la san\-tificaci\'f3n del creyente, y, en relaci\'f3n con \'e9l, he\-mos de distinguir cuidadosamente dos aspectos: A. La santificaci\'f3n que es com\'fan a todos los creyentes en virtud de su uni\'f3n con Cristo, de donde se deriva su nombre de \'absantos\'bb (v\'e9ase \cf1\ul Act_9:13\cf0\ulnone y \cf1\ul Act_9:32\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_26:10\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_1:7\cf0\ulnone ; \cf1\ul Phi_1:1\cf0\ulnone ). B. La santificaci\'f3n pr\'e1ctica, que es la separa\-ci\'f3n progresiva del creyente del pecado para vi\-vir a Dios, en la medida en que aqu\'e9l se vale de los medios que Dios ha provisto para tal fin.\par \b II. La santificaci\'f3n posicional del creyente\par \b0 A. Es un prop\'f3sito divino. El apartamiento de los creyentes para Dios \'aben Cristo\'bb es una parte esencial del gran plan divino: \'abEn esta voluntad somos santificados mediante \'eda ofrenda del cuer\-po de Jesucristo hecha una vez para siempre\'bb (\cf1\ul Heb_10:10\cf0\ulnone con \cf1\ul Heb_13:12\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_10:36\cf0\ulnone ; \cf1\ul Joh_17:19\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_1:30\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_6:11\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Th_2:13\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Pe_1:2\cf0\ulnone ). B. Su base es la Cruz y la resurrecci\'f3LVAL^n. El pa\-saje central sobre la santificaci\'f3n se halla en Ro\-manos 6 a 8. Ante la pregunta tendenciosa de \'ab\'bfPerseveraremos en ei pecado para que la gracia abunde?\'bb, el ap\'f3stol Pablo contesta: \'abEn ningu\-na manera, porque los que hemos muerto al pe\-cado [en Cristo], \'bfc\'f3mo viviremos a\'fan en \'e9l?\'bb. Apela luego a la figura del bautismo cristiano (por inmersi\'f3n, desde luego, seg\'fan su significado etimol\'f3gico y de acuerdo con la pr\'e1ctica apost\'f3\-lica) para demostrar que todos los creyentes a quienes se dirig\'eda, en el acto inicial de su profe\-si\'f3n cristiana, hab\'edan expresado su identificaci\'f3n con la muerte y \'eda resurrecci\'f3n de Cristo, y, por consiguiente, su separaci\'f3n del pecado para vivir para Dios. La misma verdad se ense\'f1a en \cf1\ul Col_2:11-13\cf0\ulnone ; \cf1\ul Col_3:1-4\cf0\ulnone .\par \b III. La santificaci\'f3n pr\'e1ctica del creyente\par \b0 Nuestra santificaci\'f3n pr\'e1ctica es tambi\'e9n la voluntad de Dios (\cf1\ul 1Th_4:3-4\cf0\ulnone ), quien quiere que \'abseamos lo que somos\'bb. El ap\'f3stol Pedro recuer\-da a los creyentes lo que est\'e1 escrito en la Pala\-bra de Dios: \'abSed santos, porque yo soy santo\'bb (\cf1\ul 1Pe_1:15-16\cf0\ulnone ; v\'e9ase \cf1\ul Eph_4:24\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Th_5:23\cf0\ulnone ). A. Esta santificaci\'f3n pr\'e1ctica se efect\'faa por la apropiaci\'f3n por la fe de lo que Dios ya ha rea\-lizado en Cristo mediante la Cruz y la resurrecci\'f3n. Un vers\'edculo muy importante, a este respec\-to, se halla en \cf1\ul Rom_6:11\cf0\ulnone \'abConsideraos muer\-tos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Je\-s\'fas, Se\'f1or nuestro\'bb. El hecho depende de la obra de Cristo, pero nosotros hemos de \'abtomar en cuenta\'bb (\'abconsiderar\'bb) este hecho cuando surgen las solicitaciones de nuestra carne al mal, dicien\-do para nosotros mismos: \'abEstoy muerto a aque\-llo que reconozco como cosa del viejo hombre; por lo tanto, he de escoger el camino de la volun\-tad de Dios en el pLVAL_oder de la vida de resurrec\-ci\'f3n.\'bb B. El poder para la santificaci\'f3n pr\'e1ctica se halla en la persona del Esp\'edritu Santo, quien nos libra de la \'abley del pecado y de la muerte\'bb (v\'e9ase \cf1\ul Rom_8:2\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_5:22-25\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_3:14-21\cf0\ulnone ). El creyente \'abcarnal\'bb es aquel que no ha sabido contemplar la perfecci\'f3n de la obra de la Cruz y de la resurrec\-ci\'f3n relacionada con la victoria sobre el pecado, y, por lo tanto, no ha apropiado por la fe su po\-sici\'f3n como muerto para el pecado y vivo para Dios. El Esp\'edritu Santo, entristecido, no puede efectuar toda su obra en el tal creyente, quien anda conforme a la carne y no conforme al Esp\'ed\-ritu. C. Los medios para seguir la santificaci\'f3n pr\'e1c\-tica. Adem\'e1s de los que anteceden, podemos no\-tar los siguientes:\par 1. La contemplaci\'f3n de la gloria del Se\'f1or en el poder del Esp\'edritu Santo (\cf1\ul 2Co_3:18\cf0\ulnone ). \par 2. La Palabra de verdad. En Su oraci\'f3n intercesora, dijo el Se\'f1or Jes\'fas: \'abSantif\'edcalos en la verdad: tu palabra es la verdad\'bb (\cf1\ul Joh_17:17\cf0\ulnone ). (V\'e9ase \cf1\ul Psa_119:9-11\cf0\ulnone .) \par 3. La separaci\'f3n pr\'e1ctica del mundo (\cf1\ul 2Co_6:14-18\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Ti_2:19-21\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_2:15-17\cf0\ulnone ). \par 4. La diligencia por parte del creyente (\cf1\ul 2Co_7:1\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Pe_1:1-10\cf0\ulnone ). \par 5. La oraci\'f3n en el Esp\'edritu Santo (\cf1\ul Jud_1:20\cf0\ulnone ).\par \b IV. La santificaci\'f3n en los escritos del ap\'f3stol Juan\par \b0 Pablo deduce la doctrina de la santificaci\'f3n del hecho de nuestra uni\'f3n con Cristo en Su muerte y en Su resurrecci\'f3n, mientras que el ap\'f3stol Juan se fija en la nueva naturaleza del hijo de Dios que ha sido \'abengendrada\'bb en el creyente por el Padre mediante la vivificaci\'f3n de la semilla de la Palabra por el Esp\'edritu Santo. Esta nueva na\-turaleza, por ser de Dios, \'abno peca\'bb. Nuestra LVAL$dig\-nidad de \'abhijos\'bb exige la justicia pr\'e1ctica y el amor hacia ios hermanos (\cf1\ul 1Jo_3:6-9\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_2:29\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_4:7\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_5:4\cf0\ulnone y \cf1\ul 1Jo_5:18\cf0\ulnone ).\par \b V. La meta de la santificaci\'f3n: el tribunal de Cristo\par \b0 El Nuevo Testamento nos revela que todos los creyentes tendremos que dar cuenta de los actos de nuestra vida como cristianos delante del tri\-bunal de Cristo \'aben aquel d\'eda\'bb. En virtud, pues, de esta verdad solemne, el ap\'f3stol Pablo exhorta a los creyentes a \'abque sean confirmados sus cora\-zones, de modo que sean irreprensibles en santi\-dad...\'bb (\cf1\ul 1Th_3:13\cf0\ulnone ). (V\'e9ase \cf1\ul Phi_1:6-10\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Co_5:10\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Th_5:23\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_4:16-17\cf0\ulnone .) La cita de \cf1\ul 2Co_5:10\cf0\ulnone debe leerse: \'abEs menester que todos noso\-tros seamos manifiestos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba seg\'fan lo que hubiera hecho por medio del cuerpo, ora sea bueno o malo.\'bb Todo disfraz se quitar\'e1, y el fingimiento ser\'e1 imposible en \'abaquel d\'eda\'bb, ya que estaremos bajo el ojo escrutador del Maestro de nuestro ser\-vicio. El santo temor que engendra este pensa\-miento es, en s\'ed, un poderoso aliciente hacia la vida de santidad pr\'e1ctica, como lo es tambi\'e9n la promesa de la venida del Se\'f1or, pues \'abtodo aquel que tiene esta esperanza en \'c9l [la de ver al Se\'f1or y ser semejante a \'c9l] se purifica a s\'ed mismo, as\'ed como \'c9l es puro\'bb (\cf1\ul 1Jo_3:3\cf0\ulnone ).\par \par \par } LVAL&ba{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA CARNE Y EL ESP\'cdRITU\par \par \fs22 I. Aclaraci\'f3n de t\'e9rminos\par \b0 Hay muchos lugares en el Nuevo Testamento donde hallamos en contraposici\'f3n unos princi\-pios opuestos, enfrent\'e1ndose algo que es del hombre, o del r\'e9gimen preparatorio del Antiguo Testamento, con lo que es de Dios, como, por ejemplo: La Ley y la gracia; las obras y la fe; la carne y el Esp\'edritu. En este estudio hemos de fi\-jarnos en esta \'faltima ant\'edtesis, procurando ver lo que indican las Escrituras por el t\'e9rmino \'abcarne\'bb y c\'f3mo opera el Esp\'edritu para desbaratar su ne\-fasta obra.\par \b Los distintos significados de la palabra \'abcarne\'bb\par \b0 A. Desde luego la palabra se emplea muchas veces en su sentido literal para indicar la sustan\-cia del cuerpo del hombre y de los animales. Como tal no tiene significado moral, sino que es sola\-mente una parte de la creaci\'f3n que se puede em\-plear para bien o para mal (\cf1\ul 1Co_7:28\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_15:39\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_2:20\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_4:13-14\cf0\ulnone ; \cf1\ul Col_2:5\cf0\ulnone , etc.). B. Significa tambi\'e9n el \'abhombre\'bb o la \'abhu\-manidad\'bb. En la sublime declaraci\'f3n de \cf1\ul Joh_1:14\cf0\ulnone \'abEl Verbo fue hecho carne\'bb, se entiende que esta naturaleza humana era sin pecado, perfecta e ideal, tal como sali\'f3 de las manos del Creador. (V\'e9ase tambi\'e9n \cf1\ul 1Ti_3:16\cf0\ulnone .) C. En otros casos representa la humanidad en contraste con Dios, siendo ilusoria su aparente fuerza, de modo que es desastroso confiar en \'abel hombre\'bb. Este sentido se destaca bien en las citas siguientes: \'abToda carne es hierba, y toda su glo\-ria como flor del campo\'bb (\cf1\ul Isa_40:6\cf0\ulnone ); \'abmaldito el var\'f3n que conf\'eda en el hombre y pone carne por su brazo\'bb (\cf1LVALb\ul Jer_17:5\cf0\ulnone ); y \'abporque no te lo revel\'f3 carne ni sangre, sino mi Padre que est\'e1 en los cie\-los\'bb (\cf1\ul Mat_16:17\cf0\ulnone ; v\'e9ase \cf1\ul Phi_3:3-4\cf0\ulnone ; v\'e9ase tambi\'e9n \cf1\ul Rom_3:20\cf0\ulnone y \cf1\ul Gal_2:16\cf0\ulnone donde \'abser humano\'bb traduce \'abcarne\'bb -sarx- en el original). D. Como derivaci\'f3n natural del \'faltimo p\'e1rra\-fo, hallamos otro significado que se reviste de mucha importancia en la teolog\'eda b\'edblica: la \'abcarne\'bb es todo cuanto proviene de la naturaleza ca\'edda del hombre, y, como tal, se pone en contras\-te con el Esp\'edritu, por quien Dios da su propia vida y poder al hombre que se arrepiente y se vuelve a \'c9l.\par \b II. Ense\'f1anzas b\'edblicas sobre la \'abcarne\'bb\par \b0 Restringi\'e9ndonos ahora a este \'faltimo sentido de la palabra, hemos de considerar lo que dicen las Escrituras de ella, y de la posible victoria del creyente sobre la \'abcarne\'bb en el poder del Esp\'ed\-ritu. A. La carne es incapaz de producir nada que no sea tambi\'e9n \'abcarne\'bb, de la manera en que los cardos no pueden dar una cosecha de higos. Es imposible, pues, que una nueva naturaleza espiri\-tual surja del intento de \'abrefinar\'bb la carne, sino tan s\'f3lo del nuevo nacimiento en el poder del Es\-p\'edritu de Dios (\cf1\ul Joh_3:6-8\cf0\ulnone ). B. Por haberse originado esta esfera de la car\-ne en la desobediencia y en el pecado del hombre (\cf1\ul Gen_6:3\cf0\ulnone ), toda ella est\'e1 debajo de la condenaci\'f3n de Dios y nadie que est\'e1 en ella puede agradar a Dios (\cf1\ul Rom_8:7-8\cf0\ulnone ). Tengamos en cuenta, sin em\-bargo, que mucho de la carne es agradable al \'abhombre\'bb, y aun al hombre \'abdecente\'bb, educado y culto. Tomemos por ejemplo un acto de \'abculto\'bb que se basa en las pr\'e1cticas que agrandan a los sentidos de los hombres o que halagan su \'abjusti\-cia propia\'bb; todo ser\'e1 muy \'abbonito\'bb y muy \'abbue\-no\'bb, pero no dejar\'e1 de ser abominaci\'f3n delante dLVALce Dios (\cf1\ul Luk_16:15\cf0\ulnone ). C. La carne no se mejora despu\'e9s de la con\-versi\'f3n, y queda siendo tan fea e intratable des\-pu\'e9s de cincuenta a\'f1os de vida cristiana como lo fue en un principio (\cf1\ul Rom_7:18\cf0\ulnone ). Lo \'fanico que Dios puede hacer con la carne es colocarla en el lugar de la muerte, y esto se realiz\'f3 cuando Cristo, nuestro sustituto, se identific\'f3 con nosotros y muri\'f3 en nuestro lugar (\cf1\ul Rom_8:3\cf0\ulnone ). D. El \'abviejo hombre\'bb no desaparece en el mo\-mento de la conversi\'f3n, ni en ning\'fan momento de bendici\'f3n espiritual posterior, pero Dios ha provisto los medios para que est\'e9 en sujeci\'f3n y para que el creyente viva y ande, no conforme a la carne, sino conforme al esp\'edritu (\cf1\ul 1Jo_1:5\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Jo_2:2\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_8:4-5\cf0\ulnone , \cf1\ul Rom_8:12-13\cf0\ulnone ). E. Las obras de la carne, que se detallan en la terrible lista de \cf1\ul Gal_5:19-21\cf0\ulnone , incluyen, no so\-lamente los pecados escandalosos de la fornicaci\'f3n, la disoluci\'f3n, etc\'e9tera, sino tambi\'e9n los ce\-los, iras, contiendas y disensiones que se mani\-fiestan con harta frecuencia en el seno de la fami\-lia de Dios (\cf1\ul 1Co_3:1-4\cf0\ulnone ). Sepamos que todo ello surge de la carne y que es aborrecible delante de Dios. F. La carne y el Esp\'edritu son principios antag\'f3\-nicos enteramente incompatibles el uno con el otro, codiciando y luchando constantemente el uno contra el otro (\cf1\ul Gal_5:17\cf0\ulnone ). Este estado de gue\-rra perpetua resulta l\'f3gicamente de la definici\'f3n de la \'abcarne\'bb que dimos en el apartado D.\par \b III. La victoria sobre la \'abcarne\'bb\par \b0 Esta victoria, que ya hemos visto como provis\-ta y asegurada por el poder de Dios, no se consi\-gue por maltratar el cuerpo, que, en el caso de los redimidos, es el templo del Esp\'edritu Santo, ni tampoco por ning\'fan esfuerzo de la voluntad del hombre, sino por apropiarse de lo que Dios ha hecho ya en CrisXLVALhto, que se hace efectivo en el pre\-cioso don de su Esp\'edritu. Notemos los pasos si\-guientes: A. Como el creyente expresa en su bautismo, muri\'f3 con Cristo al creer en \'c9l en cuanto a la vie\-ja naturaleza y volvi\'f3 a vivir en la potencia de la resurrecci\'f3n del Se\'f1or (\cf1\ul Rom_6:1-10\cf0\ulnone ). B. Debe \'abconsiderar\'bb (\cf1\ul Rom_6:11\cf0\ulnone ) este gran he\-cho en su vida diaria al percibir los embates de la carne, rindiendo su voluntad a la de Dios, con la entrega consciente de todo su ser, y de esta forma el pecado no se ense\'f1orear\'e1 sobre \'e9l (\cf1\ul Rom_6:11-14\cf0\ulnone ). C. Se hace posible entonces que ei Esp\'edritu le gu\'ede de tal forma que se realizar\'e1n en su vida todas las posibilidades de su nuevo y glorioso es\-tado de \'abhijo adoptivo de Dios\'bb, quien reconoce al Padre y pone todo su inter\'e9s en los asuntos de su Casa (\cf1\ul Rom_8:5\cf0\ulnone , \cf1\ul Rom_8:14-16\cf0\ulnone ; \cf1\ul Gal_5:16-18\cf0\ulnone , \cf1\ul Gal_5:22-25\cf0\ulnone ). Nota final. Lo expuesto en los apartados ante\-riores no excusa la diligencia de parte del creyen\-te en todo cuanto ata\'f1e a la vida y al servicio de quien le compr\'f3 con Su sangre, sino que subraya la necesidad de recibir con fe la obra ya hecha del Se\'f1or. Entonces el esfuerzo constante proce\-der\'e1 del poder del Esp\'edritu y no de la voluntad de la carne (\cf1\ul 2Pe_1:4-8\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_2:10\cf0\ulnone , etc.).\par \par \par } LVALbe{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA IGLESIA UNIVERSAL\par \par \fs22 I. Definici\'f3n\par \b0 La palabra griega ekklesia quiere decir \'abllama\-do fuera\'bb, y la aplicaban los griegos a cualquier asamblea para discusiones, como la de Efeso (\cf1\ul Act_19:39\cf0\ulnone ). En la versi\'f3n alejandrina del Anti\-guo Testamento denotaba la congregaci\'f3n de Is\-rael corno un pueblo \'abllamado fuera\'bb de Egipto para servir a Dios (v\'e9ase \cf1\ul Act_7:38\cf0\ulnone , donde se tra\-duce en Reina-Valera por \'abcongregaci\'f3n\'bb). Des\-pu\'e9s del gran anuncio del Se\'f1or que considera\-mos abajo (\'abEdificar\'e9 mi iglesia\'bb), adquiri\'f3 un sentido especial, denominando este t\'e9rmino al nuevo pueblo espiritual, redimido por la sangre de Cristo, que hab\'eda de formarse como resultado de la obra de la Cruz, el triunfo de la resurrecci\'f3n y la venida del Esp\'edritu Santo. La Iglesia no es una organizaci\'f3n, obra de la habilidad y de la pe\-ricia de los hombres, sino un organismo, o sea: un \'abCuerpo espiritual, en el que todos ios creyen\-tes en Cristo Jes\'fas est\'e1n unidos vitalmente los unos con los otros y todos con su \'abCabeza\'bb, que es Cristo (\cf1\ul Eph_1:22\cf0\ulnone ).\par \b II. El anuncio del Se\'f1or\par \b0 Despu\'e9s de la \'abconfesi\'f3n\'bb de Pedro acerca del Se\'f1or: \'abT\'fa eres el Cristo [el Mes\'edas] el Hijo del Dios viviente\'bb (que es la base de toda la obra di\-vina a favor del hombre), fue posible que el Se\'f1or anunciara Su gran prop\'f3sito de edificar Su Igle\-sia: no sobre Pedro, a\'fan tan d\'e9bil y fluctuante, pero compuesta de Pedro y de todas las dem\'e1s \'abpiedras\'bb que llegasen a poner su confianza en el \'fanico Salvador (\cf1\ul Mat_16:16-18\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_4:10-12\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_2:20\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Pe_2:4-10\cf0\ulnone ). Los santos dLVALfel Antiguo Testamento tendr\'e1n su lugar en el Reino de Dios, y, desde luego, se sal\-varon anticipadamente por la obra de la Cruz; pero ya que el Se\'f1or anuncia Su prop\'f3sito como a\'fan futuro, \'abedificar\'e9\'bb, hemos de comprender que el principio de la Iglesia, en el sentido pleno de la palabra, tuvo lugar en el d\'eda de Pentecost\'e9s (\cf1\ul Act_2:1-47\cf0\ulnone ).\par \b III. La Iglesia en los Evangelios\par \b0 Como ya se ha indicado, la plenitud de la ver\-dad en cuanto a esta nueva y gloriosa obra de Dios, no pudo revelarse plenamente hasta des\-pu\'e9s de la realizaci\'f3n de la obra de la Cruz, pero, con todo, se hallan indicios de lo que hab\'eda de ser en las palabras del mismo Se\'f1or, que adquirie\-ron nuevo sentido despu\'e9s de Su resurrecci\'f3n de entre los muertos. A. Es un santuario (\cf1\ul Joh_2:18-21\cf0\ulnone ). El m\'edstico \'abtemplo\'bb o \'absantuario\'bb que se hab\'eda de levantar en tres d\'edas era, en primer t\'e9rmino, el cuerpo de resurrecci\'f3n del Se\'f1or; pero, en vista de las reve\-laciones posteriores que fueron dadas a Pablo, podemos comprender que la frase encerraba un doble sentido, y que el \'abtemplo\'bb de Su \'abCuerpo\'bb se refiere tambi\'e9n a Su \'abCuerpo m\'edstico\'bb, o sea, el conjunto de todos los fieles en Cristo, donde la gloria del Se\'f1or hab\'eda de manifestarse en la nueva dispensaci\'f3n, de la forma en que se hab\'eda manifes\-tado anteriormente en el templo de Salom\'f3n. B. Es un r\'e1bano (\cf1\ul Joh_10:16\cf0\ulnone ). El vers\'edculo citado hace referencia a otras ovejas que el Buen Pastor hab\'eda de tener en virtud de Su muerte, que no per\-tenec\'edan al \'abredil\'bb de Israel, y que, juntamente con los redimidos de este pueblo, hab\'edan de formar un \'abreba\'f1o\'bb que oir\'eda la voz de un solo Pastor. N\'f3\-tese la diferencia entre un \'abredil\'bb, que encierra las ovejas mediante un cerco, y un \'abreba\'f1o\'bb, que es un conjunto de ovejas que sigue al Pastor. No estamos sujetos por la fuerzLVALga de la Ley, sino que seguimos al Se\'f1or por el amor que le tenemos. Esta dulce palabra \'abreba\'f1o\'bb sugiere los concep\-tos de protecci\'f3n, gu\'eda, cuidado y buenos pastos, que se reciben todos de la mano-del Pastor. C. Es una vida (\cf1\ul Joh_15:1-8\cf0\ulnone ). \'abYo soy la vid ver\-dadera... Yo soy la vid y vosotros los p\'e1mpanos\'bb, dijo el Se\'f1or a los disc\'edpulos en la v\'edspera de la Pasi\'f3n. En el Antiguo. Testamento, Israel hab\'eda sido la vid y la vi\'f1a, pero no produjo sino uvas silvestres (\cf1\ul Isa_5:1-7\cf0\ulnone ). Ahora el Se\'f1or se manifiesta, y \'c9l llevar\'e1 abundantemente el fruto que Dios re\-quiere. Pero, en Su gracia y Su amor, asocia con\-sigo a los \'absarmientos\'bb, para que juntamente sean la \'abvid verdadera\'bb que lleva fruto para Dios. Vemos la misma uni\'f3n org\'e1nica de todas las partes de un todo que se aprecia en el \'abcuerpo\'bb.\par \b IV. El d\'eda del nacimiento de la Iglesia\par \b0 El nuevo organismo pertenece a la nueva crea\-ci\'f3n, y no pudo producirse sino despu\'e9s de la muerte y de la resurrecci\'f3n del Se\'f1or, quien quit\'f3 el pecado y consum\'f3 la muerte en Su bendita persona. El Esp\'edritu Santo, al descender confor\-me a la promesa del Padre y del Hijo, llen\'f3 los rendidos corazones de los redimidos y los uni\'f3 en un solo lazo vital de vida y de poder (\cf1\ul Eph_4:4\cf0\ulnone ). Fue una obra \'fanica que no necesita repetirse. Des\-pu\'e9s de aquel d\'eda, el creyente, sin distinci\'f3n de raza o de categor\'eda social, es bautizado en un 50/0 cuerpo por el Esp\'edritu al creer (\cf1\ul 1Co_12:13\cf0\ulnone ).\par \b V. La Iglesia en Los Hechos de \'a1os Ap\'f3stoles\par \b0 En un sentido muy real, este libro es la historia del nacimiento y del desarrollo de la Iglesia en sus primeras etapas. Por alg\'fan tiempo la iglesia local de Jerusal\'e9n coincid\'eda, a los efectos pr\'e1cti\-cos, con la Iglesia universal, pero despu\'e9s de la persecuci\'f3n dirigida por Saulo empez\'f3 a exten\LVALh-derse para llegar a ser, despu\'e9s de haberse abier\-to la puerta de la fe a los gentiles (\cf1\ul Act_10:1-48\cf0\ulnone ), una Iglesia compuesta de los salvos de todo pueblo, tribu y naci\'f3n. Vemos bastante de la organiza\-ci\'f3n de la iglesia local (sencill\'edsima por cierto), pero sobre todo Lucas nos hace ver a la Iglesia toda como portavoz del Evangelio: la Iglesia que dio su testimonio ante un mundo perverso con la eficiencia y el poder que suministraba el Esp\'edritu Santo, quien se manifestaba pujante en medio del pueblo redimido.\par \b VI. La Iglesia en la Ep\'edstola a los Efesios\par \b0 La doctrina total sobre la Iglesia universal ha de buscarse en todas las ep\'edstolas y en el Apoca\-lipsis, pero el \'abmisterio\'bb de este nuevo \'abCuerpo\'bb formado, sobre la base de la obra de la Cruz, por creyentes de entre los jud\'edos y de los gentiles, se revel\'f3 de una forma especial al ap\'f3stol Pablo, el que fue llamado por el Se\'f1or resucitado y glori\-ficado (\cf1\ul Eph_3:1-9\cf0\ulnone ). Entre todos sus escritos, es en la Ep\'edstola a los Efesios donde se desarrolla ple\-namente el tema de la Iglesia universal, de la ma\-nera en que lo referente a la iglesia local se halla principalmente en la Primera Ep\'edstola a los Co\-rintios. \par A. La Iglesia nace de un prop\'f3sito eterno de Dios (\cf1\ul Eph_1:1-11\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_3:10-11\cf0\ulnone ). Una cuidadosa lectu\-ra de los pasajes se\'f1alados nos hace ver que los creyentes fueron escogidos por Dios el Padre en relaci\'f3n con Cristo antes de la fundaci\'f3n del mundo, y que esta elecci\'f3n tiene que ver con el prop\'f3sito de Dios de \'abreunir todas las cosas en Cristo en la dispensaci\'f3n del cumplimiento de los tiempos\'bb. Comparando las maravillosas palabras de \cf1\ul Eph_2:7\cf0\ulnone y \cf1\ul Eph_3:10\cf0\ulnone con el pr\'f3logo de la ep\'edstola, se echa de ver que la Iglesia tiene un lugar pree\-minente y especial en el plan total de Dios en or\-den a los hombres. Esto se ilustra en \cf1\LVALiul Rev_21:1-27\cf0\ulnone , donde una simb\'f3lica representaci\'f3n de la Iglesia glorificada ocupa el centro de la nueva creaci\'f3n. \par B. La constituci\'f3n y la formaci\'f3n de la Iglesia (\cf1\ul Eph_2:4-22\cf0\ulnone ). La Iglesia est\'e1 formada por todos los creyentes, ya que \'e9stos han sido redimidos de una vida de sujeci\'f3n al \'abpr\'edncipe de la potestad del aire\'bb por la misericordia, el amor y la gracia de Dios manifestados en Cristo. En uni\'f3n con el Se\'f1or resucitado, han sido elevados a una nueva esfera espiritual: \'ablos lugares celestiales\'bb. Con Su muerte, el Se\'f1or cumpli\'f3 la Ley y realiz\'f3 los s\'edm\-bolos del r\'e9gimen preparatorio, de tal forma que tanto los jud\'edos como los gentiles hallan una nue\-va vida en \'c9l, quien \'edes une en un Cuerpo, siendo as\'ed \'abreconciliados\'bb y libres de las enemistades anteriores. Esta constituci\'f3n de la Iglesia se ilus\-tra por medio de los s\'edmbolos que se detallan m\'e1s abajo. \par C. La revelaci\'f3n del \'abmisterio\'bb (\cf1\ul Eph_3:1-12\cf0\ulnone ). Como hemos notado arriba, la revelaci\'f3n del \'abmisterio\'bb (es decir, una verdad que antes se ig\-noraba y que ahora se ha manifestado) de la uni\'f3n de los creyentes jud\'edos y gentiles en un solo Cuerpo espiritual, pertenece plenamente a la nue\-va dispensaci\'f3n, ya que Pablo declara: \'abMisterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos ap\'f3stoles y profetas [del Nuevo Tes\-tamento] por el Esp\'edritu\'bb (\cf1\ul Eph_3:5\cf0\ulnone ). Pablo se des\-taca entre estos instrumentos de la \'abrevelaci\'f3n\'bb (\cf1\ul Eph_3:7-9\cf0\ulnone ) como fiel administrador de los miste\-rios de Dios y como conven\'eda a su vocaci\'f3n por el Se\'f1or resucitado; pero la doctrina es presentada por los ap\'f3stoles.\par \b VII. Los s\'edmbolos de la Iglesia en la Ep\'edstola a los Efesios\par \b0 La verdad en cuanto a la Iglesia se presenta y se ilustra por medio de cuatro meLVALjt\'e1foras, que de\-sarrollan y definen m\'e1s ampliamente las figuras que ya hemos notado en los Evangelios. Estas met\'e1foras son: el edificio, el santuario, el cuerpo y la esposa. \par A. El edificio (\cf1\ul Eph_2:19-22\cf0\ulnone ). En el pasaje de re\-ferencia, el ap\'f3stol acaba de declarar que todos los creyentes, sean jud\'edos o gentiles, tienen entrada al Padre por el Hijo y en el poder del Esp\'edritu para formar \'abun nuevo hogar\'bb. Entonces la me\-t\'e1fora sufre una modificaci\'f3n, y el \'abhogar\'bb llega a ser un \'abedificio\'bb, del que los ap\'f3stoles y los profetas (del Nuevo Testamento) son las piedras del cimiento, hallando todo su apoyo en la \'abprin\-cipal piedra del \'e1ngulo, Jesucristo mismo\'bb (\cf1\ul Eph_2:20\cf0\ulnone ). El Se\'f1or no s\'f3lo es fundamento, sino tam\-bi\'e9n el armaz\'f3n de este edificio espiritual: \'aben quien todo el edificio, bien coordinado, va cre\-ciendo... en alguien vosotros tambi\'e9n [los creyentes gentiles de Efeso y todos los que les han seguido] sois juntamente edificados para la morada de Dios en el Esp\'edritu\'bb (\cf1\ul Eph_2:21-22\cf0\ulnone ). Esta figura del edificio aprovecha las profec\'edas del Antiguo Testamento sobre la \'abpiedra\'bb como s\'edmbolo mesi\'e1nico (\cf1\ul Psa_118:22\cf0\ulnone ; \cf1\ul Isa_28:16\cf0\ulnone ) y nos hace ver c\'f3mo los creyentes, sacados ,como Pedro de la cantera del mundo, pueden unirse sobre la base de la persona y la obra de Cristo, llegando a ser, a pesar de su diversidad como personas, una uni\-dad esencial (\cf1\ul Joh_17:20-23\cf0\ulnone ), cumpliendo as\'ed los prop\'f3sitos eternos de Dios. Pedro se vale de la misma figura en \cf1\ul 1Pe_2:4-10\cf0\ulnone ; pasaje que se puede considerar como la explicaci\'f3n y el comen\-tario que el ap\'f3stol hace de la declaraci\'f3n del Se\-\'f1or: \'abSobre esta piedra edificar\'e9 mi Iglesia.\'bb \par B. El santuario (\cf1\ul Eph_2:21\cf0\ulnone ). Es natural que un edificio llegue a ser tambi\'e9n una morada, pero en este caso elLVALk que se digna residir en el edificio es\-piritual de la iglesia no es otro sino Dios mismo, de modo que viene a ser un \'abtemplo santo en el Se\'f1or\'bb. La palabra griega traducida por \'abtem\-plo\'bb es naos, o sea, \'abun santuario\'bb: el lugar san\-t\'edsimo del templo donde la gloria de Dios se manifestaba. Como hicimos notar al comentar \cf1\ul Joh_2:18-21\cf0\ulnone , la Iglesia sustituye el templo de Salom\'f3n como lugar y medio para la manifestaci\'f3n de la gloria de Dios en la tierra. \'a1Solemne responsabi\-lidad que recae sobre cada miembro de la Iglesia de ser fiel a su vocaci\'f3n! \par C. El cuerpo (\cf1\ul Eph_1:23\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_2:16\cf0\ulnone ; \cf1\ul Eph_4:4-16\cf0\ulnone ). \'a1He aqu\'ed la figura m\'e1s amplia y completa como designa\-ci\'f3n de la Iglesia universal! Ya no son piedras que se traen y se colocan en un edificio, sino miembros llenos de vitalidad que conjuntamente forman un organismo del cual Cristo es la Cabeza y el Esp\'edritu Santo es el agente que articula esa unidad viviente. La figura en \cf1\ul Eph_4:4-16\cf0\ulnone surge de la ense\'f1anza que el ap\'f3stol da sobre la divina provisi\'f3n hecha para la edificaci\'f3n de todos los creyentes por medio de los dones que el Se\'f1or as\-cendido concedi\'f3 a la Iglesia, y podemos subra\-yar los siguientes conceptos: 1. El cuerpo es uno e indivisible. Los hombres no crearon esta unidad y no la pueden destruir. La exhortaci\'f3n es que la guardemos en sus mani\-festaciones por un trato amoroso y humilde con nuestros hermanos. 2. Hay una norma de perfecci\'f3n, que es \'abla medida de la estatura de la plenitud de Cristo\'bb: meta del desarrollo y el crecimiento del cuerpo (\cf1\ul Eph_4:13\cf0\ulnone ). 3. Para este desarrollo cada \'abjuntura\'bb, o sea, cada miembro, tiene el deber de suplir algo para el bien de la totalidad del cuerpo seg\'fan el don que el Se\'f1or haya concedido a cada uno. Se des\-tacan especialmente los grandes dones -ap\'f3sto\-les, profetas, evangelistas, pastores y doctLVALlores-, pero se hace constar que \'aba cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo\'bb (\cf1\ul Eph_4:7\cf0\ulnone y \cf1\ul Eph_4:11\cf0\ulnone ). El que no contribuye al crecimiento y al bienestar del cuerpo por la hu\-milde administraci\'f3n del don que ha recibido, perjudica todo el organismo. Pablo desarrolla la misma figura con mayor amplitud en \cf1\ul 1Co_12:1-31\cf0\ulnone , en relaci\'f3n con la iglesia local, pero mucho de lo que se dice all\'ed se puede aplicar tambi\'e9n a la Iglesia uni\-versal. \par D. La esposa (\cf1\ul Eph_5:22-33\cf0\ulnone ). Entre Cristo y Su Iglesia, adem\'e1s de la uni\'f3n vital que se simboliza por el cuerpo, existe amor mutuo y comuni\'f3n, que hallan su expresi\'f3n en la hermosa figura de la esposa y en el pasaje se\'f1alado se hace un ex\-tenso parang\'f3n entre las relaciones del marido y la mujer y las de Cristo y la Iglesia: \'abMas yo digo esto respecto de Cristo y de la Iglesia\'bb (\cf1\ul Eph_5:32\cf0\ulnone ). Hemos de comprender que la realidad de la Igle\-sia, y la de sus benditas relaciones con su Se\'f1or, son tan variadas y tan ricas en matices que no pod\'eda representarse por un solo s\'edmbolo, y de ah\'ed nace la sucesi\'f3n de figuras que estamos meditando. La figura de la \'abesposa\'bb hace posible presentar el amor mutuo entre ambos, y la obra del \'abEsposo\'bb a favor de la amada hasta el d\'eda de la presenta\-ci\'f3n \'faltima (\cf1\ul Eph_5:25-27\cf0\ulnone ). Esta bendita consuma\-ci\'f3n se halla descrita en \cf1\ul Rev_19:7-9\cf0\ulnone .\par \b VIII. La ciudad del Apocalipsis\par \b0\'abLa gran ciudad santa de Jerusal\'e9n que des\-cend\'eda del cielo\'bb (\cf1\ul Rev_21:10\cf0\ulnone ) se identifica con \'abla desposada, la esposa del Cordero\'bb (\cf1\ul Rev_21:9\cf0\ulnone ), y as\'ed aprendemos que es una magn\'edfica descripci\'f3n simb\'f3lica de la Iglesia glorificada, centro de la nueva creaci\'f3n. Todo en ella habla de luz, gloria y perfecci\'f3n; y el \'absantuario\'bb, que fueLVALm lugar de la manifestaci\'f3n de la gloria de Dios en la tierra, llega a ser ahora el foco de su resplandeciente luz en la edad eterna (\cf1\ul Rev_21:22-23\cf0\ulnone ). \'a1Glorioso des\-tino el de la Iglesia universal!\par \b IX. El ministerio de la Iglesia\par \b0 La Iglesia universal se manifiesta aqu\'ed en la tierra \'fanicamente por medio de la congregaci\'f3n local, y no hay ning\'fan indicio en las Escrituras de grandes organizaciones que agrupan un n\'fame\-ro considerable de iglesias locales sobre una base nacional o regional, ni mucho menos de denomi\-naciones que se distinguen por ciertas pr\'e1cticas o doctrinas que les sean peculiares. Exist\'edan en la edad apost\'f3lica y sub-apost\'f3lica fuertes lazos de comuni\'f3n entre las iglesias de distintas regiones, pero sin que una iglesia pudiera mandar en otra, y sin que una jerarqu\'eda eclesi\'e1stica operase por medio de principios de subordinaci\'f3n carnal. La Iglesia local tiene su sencilla organizaci\'f3n y dis\-ciplina, como veremos en el pr\'f3ximo estudio, pero es aut\'f3noma y responsable ante su Se\'f1or. El tema del ministerio, por lo tanto, tiene que ver m\'e1s bien con la Iglesia local, aunque ya he\-mos visto que el Se\'f1or ascendido derram\'f3 sus preciosos dones para el beneficio de todo el \'abcuerpo\'bb. La lista de \cf1\ul Eph_4:11\cf0\ulnone es breve, pero incluye los dones del car\'e1cter m\'e1s universal y m\'e1s permanente. Es verdad que los ap\'f3stoles no han tenido sucesores; sin embargo, les fue conce\-dido cimentar de tal forma el fundamento de la Iglesia que su obra permanece hasta hoy especialmente en el canon del Nuevo Testamento que encierra \'abla fe que ha sido una vez dada a los santos\'bb (\cf1\ul Jud_1:3\cf0\ulnone ). Los profetas daban mensajes di\-rectos en los primeros tiempos de la Iglesia, pero desde que se termin\'f3 el Nuevo Testamento el don es m\'e1s bien el de declarar lo que el Esp\'edritu San\-to ya nos ha dado en la Palabra, Los evangelistas anuncian ampliamente el mensaje de vida$LVAL4 y fun\-dan iglesias que despu\'e9s han de ser cuidadas por los pastores y edificadas por los doctores o maes\-tros. Se puede decir que estos \'faltimos dones son los m\'e1s importantes en nuestros tiempos.\par \par \par } LVALbo{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA IGLESIA LOCAL\par \par \fs22 I. Su historia\par \b0 Como en el caso de la Iglesia universal, encon\-tramos una referencia a la iglesia local en ger\-men en las palabras del mismo Se\'f1or: \'abPorque donde est\'e1n dos o tres congregados en mi nom\-bre, all\'ed estoy yo en medio de ellos\'bb (\cf1\ul Mat_18:17-20\cf0\ulnone ), pero su historia empieza en el d\'eda de Pente\-cost\'e9s. La predicaci\'f3n de Pedro fue bendecida de tal manera que tres mil almas se convirtieron al Se\'f1or y fueron bautizadas por el Esp\'edritu en el aposento alto. Todos estos creyentes se sintieron unidos los unos a los otros, y todos a Cristo; lo que dio por resultado que hicieran vida en co\-m\'fan, hasta donde les fue posible, como una gran \'abfamilia\'bb cristiana, perseverando en la doctrina de los ap\'f3stoles y cumpliendo las ordenanzas del Se\'f1or (\cf1\ul Act_2:41-47\cf0\ulnone ). He aqu\'ed, pues, la primera iglesia local, que, hasta su dispersi\'f3n, coincid\'eda pr\'e1cticamente con la Iglesia universal, ya que el testimonio no se hab\'eda extendido fuera de Jerusal\'e9n. Despu\'e9s de la persecuci\'f3n que se levant\'f3 a ra\'edz del martirio de Esteban, los creyentes en Jerusal\'e9n, en su mayor parte, fueron esparcidos; pero, lejos de callar el mensaje, \'abiban por todas partes anunciando el evangelio\'bb (\cf1\ul Act_8:4\cf0\ulnone ). En los muchos sitios en que el Se\'f1or prosper\'f3 su testimo\-nio, se iban formando grupos de creyentes, que fueron corroborados por visitas de los ap\'f3stoles de Jerusal\'e9n (\cf1\ul Act_9:32\cf0\ulnone ). Por medio de este proce\-dimiento, y dentro de un per\'edodo relativamente breve, se hallaban iglesias locales esparcidas por las tres grandes provincias de Palestina. Despu\'e9s de abrirse la puerta de la fe a los gen\-tiles (\cf1\ul Act_10:1-48\cfLVALp0\ulnone ), y siendo llamado y preparado Pa\-blo para su obra apost\'f3lica, fue posible que el Evangelio se hiciera extensivo a muchos pa\'edses del mundo. En el curso de tres grandes expedicio\-nes misioneras, Pablo plant\'f3 iglesias locales en muchas partes de Siria, Asia Menor y Grecia, se\-g\'fan la historia detallada que Lucas nos da en Hechos 13 a 20. Sin duda, los dem\'e1s ap\'f3stoles lleva\-ron a cabo una obra an\'e1loga en otras regiones. Cuando la predicaci\'f3n y la labor de un obrero resultaban en la formaci\'f3n de una iglesia,-no quedaban en aquel sitio para pastorear el nuevo reba\'f1o indefinidamente, sino que confiaban en que el Esp\'edritu Santo levantara los dones necesa\-rios en cada grupo, no s\'f3lo a los efectos de la vida interna del grupo, sino tambi\'e9n con miras a la propagaci\'f3n del mensaje en el distrito circundan\-te. Las iglesias no quedaban por eso abandona\-das, sino que los ap\'f3stoles o sus delegados vol\-v\'edan de vez en cuando para la ense\'f1anza y la gu\'eda de los reba\'f1os, indicando, al mismo tiempo, anciano (id\'e9nticos con obispos y pastores) para el gobierno y el pastoreo permanente de las ovejas. Estos gu\'edas eran hombres que se hab\'edan destaca\-do por su adelanto en las cosas del Se\'f1or, siendo reconocidos por su cuidado de la iglesia (\cf1\ul Act_14:21-23\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_20:17-35\cf0\ulnone ; v\'e9ase \'abOrganizaci\'f3n\'bb abajo). A estas iglesias iban dirigidas la mayor parte de las cartas apost\'f3licas que, motivadas por algunas preguntas o por alguna necesidad de los creyentes de aquel tiempo, han llegado a ser \'abPa\-labra inspirada\'bb para todos los tiempos.\par \b II. Su naturaleza\par \b0 S\'f3lo Dios puede ver la Iglesia universal en toda su extensi\'f3n por el mundo y por los siglos, pero la iglesia local llega a ser Su reflejo y Su expresi\'f3n en un sitio determinado de la tierra. Los nacidos de nuevo (otros no tienen parte ni suerte en el asunto) son \'abbautizados por un Esp\'edritu en un cuerpo\'bb (\cf1\ulLVALq 1Co_12:13\cf0\ulnone ), e impulsados por el hecho de formar parte del cuerpo m\'edstico de Cristo bus\-can la comuni\'f3n de otros miembros del mismo cuerpo, reuni\'e9ndose en cualquier edificio conve\-niente para los efectos de los cultos y de la edifi\-caci\'f3n mutua, seg\'fan el modelo apost\'f3lico (\cf1\ul Rom_16:5\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_16:19\cf0\ulnone ; \cf1\ul Col_4:15\cf0\ulnone ; \cf1\ul Phm_1:2\cf0\ulnone ). De la forma en que encontramos la ense\'f1anza m\'e1s completa sobre la Iglesia universal en Efesios, as\'ed hallamos las instrucciones detalladas so\-bre la iglesia local en la Primera Ep\'edstola a los Co\-rintios. Se desprende del estudio de esta ep\'edstola que habr\'eda un elemento de desorden en la iglesia de Corinto (la cual, por otra parte, era notable por su n\'famero, fe y dones) que motiv\'f3 las repren\-siones y las ense\'f1anzas que nos sirven ahora de preciosa gu\'eda. Ya hemos visto la luz que el libro de Los Hechos arroja sobre el tema, y, desde lue\-go, hay infinidad de referencias en las ep\'edstolas que ponen en foco el cuadro, con referencia espe\-cial a las que se mandaron a los tesalonicenses y a los delegados apost\'f3licos Timoteo y Tito. Las figuras de la iglesia local. Muchas de las en\-se\'f1anzas sobre la Iglesia universal tienen su aplicaci\'f3n a su expresi\'f3n localizada, que tambi\'e9n se destaca bajo las met\'e1foras de edificio, santuario y cuerpo (\cf1\ul 1Co_3:9-17\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_12:12-31\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_12:4-5\cf0\ulnone ). Pero, como es l\'f3gico trat\'e1ndose de grupos \'abpalpables\'bb, compuestos de hombres y mujeres que se re\'fanen para fines pr\'e1cticos, en este caso el \'e9nfasis recae sobre la responsabilidad de los miembros de la iglesia local, quienes han de dar efectividad a las grandes verdades que se expresan por medio de las figuras. As\'ed, cada uno ten\'eda que cuidar de la forma en que se sobreedificaba encima del \'fanico fundamento, CRISTO, que Pablo, como maestro arquitecto, hab\'eda colocado en Corinto,LVALr pues hab\'eda la triste posibilidad de traer la madera, el heno y la hojarasca de los esfuerzos carnales en lugar del oro, la plata y las piedras preciosas de las obras del Esp\'edritu (\cf1\ul 1Co_3:9-15\cf0\ulnone ). La totalidad de la iglesia local se llama tam\-bi\'e9n templo \'absantuario\'bb, pero en el caso de la igle\-sia local le toca a cada creyente la responsabili\-dad de apreciar el car\'e1cter sagrado del edificio espiritual, cuidando mucho de no cometer sacrile\-gio por su mala conducta, su irreverencia o su in\-disciplina (\cf1\ul 1Co_3:16-17\cf0\ulnone ). En la figura del cuer\-po sobresale su peculiar funci\'f3n en el organismo, pues el bienestar de todos depende de la contri\-buci\'f3n espiritual de cada uno conforme al don que haya recibido (\cf1\ul 1Co_12:12-16\cf0\ulnone ).\par \b III. Su organizaci\'f3n y su gobierno\par \b0 En la iglesia local todo ha de hacerse decente\-mente y con orden (\cf1\ul 1Co_14:40\cf0\ulnone ), pero el \'e9nfasis del Nuevo Testamento no recae sobre su organi\-zaci\'f3n, sino sobre el poder vital del Esp\'edritu, obrando libremente en todos los creyentes. De aqu\'ed resulta que la obra es mucho m\'e1s que el car\-go, hasta el punto de que el cargo pierde todo su valor si la obra espiritual que realmente se efec\-t\'faa no corresponde a la posici\'f3n que el hermano ocupa. \par A. La iglesia local es aut\'f3noma. Hay abundan\-tes noticias de los fuertes lazos de comuni\'f3n y de amor fraternal que un\'edan las iglesias de la edad apost\'f3lica y aun sub-apost\'f3lica, pero no existe ninguna menci\'f3n de la subordinaci\'f3n de unas a otras que fuesen m\'e1s poderosas y m\'e1s prestigio\-sas por su n\'famero o por su posici\'f3n geogr\'e1fica. Asuntos de importancia general pod\'edan discutirse para que hubiera mayor luz y gu\'eda para todos, pero sin que se estableciera el dominio de ciertas iglesias sobre otras, ni mucho menos el de una je\-rarqu\'eda eclesi\'e1stica. As\'ed, la cuesti\'f3n de la circun\-cisi\'f3n de los creyentes gentiles se tratLVALs\'f3 entre los ancianos de la iglesia en Jerusal\'e9n y los represen\-tantes de la de Antioquia, pero no hay el menor indicio de que la iglesia de Antioqu\'eda fuese subor\-dinada a la de Jerusal\'e9n. \par B. El cuidado de la iglesia est\'e1 en las manos de los ancianos. Como se ha destacado ya, cada miembro tiene su responsabilidad especial en re\-laci\'f3n con la vida total de la iglesia, y \'a1dichosa la iglesia que tenga abundancia de don pastoral que se manifieste en el tierno cuidado de todos por cada uno! Pero el libro de Los Hechos y las ep\'eds\-tolas ense\'f1an claramente que hermanos de ma\-durez espiritual, de criterio y de conocimientos b\'edblicos, en quienes se manifiesta este don, han de ser reconocidos (\cf1\ul 1Th_5:12-13\cf0\ulnone ; \cf1\ul Heb_13:17\cf0\ulnone ), formando conjuntamente el consejo de ancianos. Al principio, los mismos ap\'f3stoles pudieron per\-cibir y dar reconocimiento a estos dones que surg\'edan en el seno de cada iglesia local (y un misio\-nero que funda una iglesia hoy en d\'eda ha de hacer igual), pero en las cartas que Pablo escribi\'f3 a sus colegas Timoteo y Tito, quienes fueron enviados para la gu\'eda de las iglesias de \'c9feso y de Creta, respectivamente, les dio claras instrucciones so\-bre las calificaciones de estos gu\'edas para la ins\-trucci\'f3n de las iglesias a trav\'e9s de los siglos (\cf1\ul 1Ti_3:1-7\cf0\ulnone ; \cf1\ul Tit_1:5-9\cf0\ulnone ). Seg\'fan indicamos arriba, a estos gu\'edas se les lla\-ma ancianos en vista de su madurez espiritual (que poco tiene que ver con la edad); obispos (me\-jor \'absobreveedores\'bb) por su obra en vigilar para el bien de la iglesia; pastores, por el tierno cuida\-do que han de tener de las ovejas, proveyendo para todas sus necesidades espirituales en el po\-der del Esp\'edritu. Una comparaci\'f3n de \cf1\ul Act_20:17\cf0\ulnone , \cf1\ul Act_20:28\cf0\ulnone establece la identidad de \'abancianos\'bb, \'abobispos\'bb y \'abpastores\'bb, mientras que Pedro pone de manifiesto muy claramente que los aLVALtncianos y los pastores son las mismas personas (\cf1\ul 1Pe_5:1-4\cf0\ulnone ; v\'e9ase tambi\'e9n \cf1\ul Tit_1:5\cf0\ulnone y \cf1\ul Tit_1:7\cf0\ulnone ). Nunca se habla de un solo obispo o de un solo pastor de la iglesia local, ni mucho menos de un obispo de una regi\'f3n, pues la jerarqu\'eda moderna es una corrupci\'f3n tard\'eda de la sencillez apost\'f3lica, que, a su vez, sigui\'f3 de cerca el modelo de la sinagoga de los jud\'edos. \par C. Los di\'e1conos, o servidores de la iglesia. La palabra di\'e1cono quiere decir \'abservidor\'bb o \'abmi\-nistro\'bb, y, como tal, tiene una aplicaci\'f3n muy amplia en el Nuevo Testamento. Con todo, las ca\-lificaciones de los di\'e1conos que se nos presentan en \cf1\ul 1Ti_3:8-13\cf0\ulnone , juntamente con la referencia de \cf1\ul Phi_1:1\cf0\ulnone que les distingue de los santos y de los obispos, nos dan a entender que hab\'eda ser\-vidores se\'f1alados de las iglesias locales, quienes fueron tambi\'e9n reconocidos para que pudieran llevar a cabo su obra con autoridad y con efica\-cia. Por analog\'eda con Hechos 6, muchos suponen que cuidan solamente de lo material, mientras que los ancianos se entienden con lo espiritual, pero es m\'e1s probable que la esencia misma de di\'e1cono indique todo aquel que ministra en la iglesia, de la forma que sea, pudiendo ser recono\-cidos los destacados de entre ellos.\par \b IV. La Iglesia reunida\par \b0 A. La reuni\'f3n para el partimiento del pan se efectuaba normalmente el primer d\'eda de la sema\-na (d\'eda de la resurrecci\'f3n del Se\'f1or y de la inau\-guraci\'f3n de la nueva creaci\'f3n), seg\'fan se des\-prende de \cf1\ul Act_20:7\cf0\ulnone , donde la frase indica la costumbre de reunirse para este fin. No ser\'eda f\'e1cil que los creyentes del primer siglo se reunieran muchas veces en el d\'eda para diversos aspectos de los cultos, y hemos de suponer que, cuando la iglesia \'abse reun\'eda en asamblea\'bb (\cf1\ul 1Co_11:18\cf0\ulnone , Ver\-si\'f3n Moderna) se celebraba primero el partimienLVALu\-to del pan, que ocupa el primer lugar en las ins\-trucciones de Pablo, y que luego se dedicaban los hermanos a la oraci\'f3n y al ministerio de la Pala\-bra para la edificaci\'f3n de todos, seg\'fan las nor\-mas del cap\'edtulo 14. Una cuidadosa lectura de los cap\'edtulos 12 a 14 de esta ep\'edstola nos ense\'f1a que hab\'eda una gran variedad de dones y de operacio\-nes en la iglesia de Corinto, y que hubo lugar y oportunidad para su ejercicio dentro del buen or\-den de la iglesia, sin que por eso se tratara de la intervenci\'f3n de todos, con o sin don. En la iglesia local hay libertad para el ejercicio de los dones que el Esp\'edritu concede, y es responsabilidad de todos despertar su don especial, pero es un grave error suponer que todos los hermanos reciben el don de ministrar la Palabra en p\'fablico. \par B. Nuestra reuni\'f3n de evangelizaci\'f3n no se ve en el Nuevo Testamento, ya que no es propia\-mente reuni\'f3n de la iglesia local, sino sencilla\-mente un medio, entre otros muchos, de anunciar la Palabra de Vida a los inconversos. Estos es\-fuerzos de evangelizaci\'f3n se realizaban m\'e1s bien en las sinagogas, en las calles y en las plazas en los primeros a\'f1os de la historia de la Iglesia, y en todo tiempo los evangelistas han de adaptar sus m\'e9todos a las circunstancias de su d\'eda, siempre dentro de las normas de la Palabra. \par C. El ministerio. La base de todo ministerio, tanto p\'fablico como privado, se halla en los dones que el Se\'f1or ascendido derram\'f3 sobre Su Iglesia cuando envi\'f3 la \'abpromesa del Padre\'bb (\cf1\ul Eph_4:7-13\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_12:3-8\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Pe_4:10-11\cf0\ulnone ). Hemos notado en el es\-tudio sobre la Iglesia universal que los dones que se mencionan en Efesios son de alta calidad y de valor permanente. Las listas de los dones en \cf1\ul 1Co_12:1-31\cf0\ulnone son m\'e1s largas y tienen m\'e1s que ver con las necesidades inmediatas de la iglesia en Corinto. Dones milagrosos como sanidades y len\-guas se necesitaban cLVALvomo se\'f1al de la operaci\'f3n del poder de Dios entre los hombres en los prime\-ros tiempos, cuando a\'fan no se hab\'eda formado el canon del Nuevo Testamento. Pablo indica la in\-ferioridad del don de lenguas (misterioso asunto sobre el cual hay gran diversidad de pareceres) al de la edificaci\'f3n y de la profec\'eda y de clara indi\-caci\'f3n de que estas ayudas de la \'abedad infantil\'bb de la Iglesia hab\'edan de ser anuladas o relegadas a segundo t\'e9rmino al llegar lo que era \'abperfecto\'bb, o sea, la manifestaci\'f3n plena de la voluntad de Dios en el Nuevo Testamento (\cf1\ul 1Co_13:8-11\cf0\ulnone ). Todo el \'e9nfasis se coloca sobre la edificaci\'f3n de los creyentes, fuese por los mensajes de los profe\-tas o por las ense\'f1anzas y la exhortaci\'f3n basadas en la Palabra. En los primeros tiempos los profe\-tas recib\'edan mensajes directos porque los creyen\-tes no pod\'edan apelar a las Escrituras del Nuevo Testamento, pero ahora la misma obra se hace por la exposici\'f3n de la Palabra revelada.\par \b V. Las ordenanzas de la iglesia local\par \b0 A. El bautismo. La predicaci\'f3n del bautismo formaba una parte integrante del anuncio del evangelio en los primeros tiempos, y aquellos que confesaban el nombre del Se\'f1or eran bautizados en el acto (\cf1\ul Mat_28:19\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_2:37-41\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_8:36-38\cf0\ulnone ; \cf1\ul Act_10:44-48\cf0\ulnone , etc.). Si el rito inicial se demora en nuestros d\'edas es por la dificultad en que nos ha\-llamos de discernir entre la confesi\'f3n falsa y la verdadera, y no porque el creyente haya de ganar madurez espiritual para estar en condiciones de bautizarse. Los mejores eruditos, aun muchos de la escuela de los \'abpaidobautistas\'bb (aquellos que bautizan a ni\'f1os), reconocen que el bautismo no-votestamentario era por inmersi\'f3n y bajo confe\-si\'f3n de fe, y nos basta seguir las normas de la Pa\-labra en tan importante punto. El significado espiritual del bautismo se expo\-ne en clar\'edsimos t\'e9rminoLVALws por el ap\'f3stol Pablo en \cf1\ul Rom_6:1-10\cf0\ulnone , por lo que comprendemos que se\'f1ala la separaci\'f3n del creyente de todo lo anti\-guo de su vida mundana y pecaminosa, puesto que, a la vista de Dios, su vida ya es \'abnueva\'bb y deriv\'e1ndose de la del Cristo resucitado. Las \'abcos\-tumbres\'bb del cristianismo, que se derivan de la lenta corrupci\'f3n de las pr\'e1cticas apost\'f3licas a trav\'e9s de ios siglos, han complicado mucho la hermosa sencillez del Nuevo Testamento (aun en\-tre hermanos por otra parte muy fieles), pero quedan claros los siguientes hechos: 1) El bautis\-mo por inmersi\'f3n del creyente es un mandato del Se\'f1or (\cf1\ul Mat_28:19\cf0\ulnone ); 2) fue la constante pr\'e1ctica apost\'f3lica (v\'e9anse referencias arriba) y 3) encie\-rra un profund\'edsimo significado espiritual cuyo simbolismo puede representarse adecuadamente tan s\'f3lo por el descenso del creyente al \'absepul\-cro\'bb de las aguas. B. La cena del Se\'f1or. Los tres t\'e9rminos: \'abel partimiento del pan\'bb, \'abla mesa del Se\'f1or\'bb y \'abla cena del Se\'f1or\'bb indican distintos aspectos del mismo fest\'edn que fue instituido por el Se\'f1or en la v\'edspera de Su pasi\'f3n. Aparece el relato en los Evangelios seg\'fan Mateo, Marcos y Lucas, confir\-m\'e1ndose tambi\'e9n por una revelaci\'f3n especial que fue dada a Pablo (\cf1\ul 1Co_1:23\cf0\ulnone ). Es el acto cen\-tral de la vida y de la adoraci\'f3n de la Iglesia, y no puede descuidarse sin grave peligro de la sa\-lud espiritual de la iglesia local. Es, sobre todo, un fest\'edn recordatorio en cuanto a la persona del Se\'f1or, quien se entreg\'f3 a s\'ed mismo por nosotros, pero tambi\'e9n sirve para \'abproclamar su muerte\'bb como hecho central de la vida de la Iglesia toda: 1) simboliza nuestra comuni\'f3n (o participaci\'f3n) en todo el significado de Su muerte, y 2) ilustra la unidad de toda la Iglesia universal en Cristo y anticipa la venida, en persona, de nuestro Se\'f1or para recogernos (\cf1\ul 1Co_10:16-17\cf0\ulnoLVALxne ; \cf1\ul 1Co_11:23-32\cf0\ulnone ). El \'e1gape era un fest\'edn de amor fraternal en el que la comuni\'f3n de todos se manifestaba por co\-mer en com\'fan, origin\'e1ndose en las espont\'e1neas comidas de casa en casa de Hechos 2:46. Se prestaba a abusos, y el ap\'f3stol Pablo recomend\'f3 la separaci\'f3n del \'ab\'e1gape\'bb (mera instituci\'f3n huma\-na) de la cena del Se\'f1or (\cf1\ul 1Co_11:17-22\cf0\ulnone ). La idea del \'ab\'e1gape\'bb persiste en el refrigerio que tornamos en nuestras \'abreuniones de iglesia\'bb.\par \b VI. La disciplina de la Iglesia local\par \b0 La Iglesia es \'absanta\'bb y es \'abde Dios\'bb, y, por lo tanto, ha de estar libre de pecados manifiestos que son incompatibles con su naturaleza. La pre\-dicaci\'f3n de la Palabra, la oraci\'f3n, la mesa del Se\-\'f1or y la comuni\'f3n en general son \'abmedios de gra\-cia\'bb que nos ayudan a ordenar nuestra vida en el temor y el amor del Se\'f1or. Cuando se pone de manifiesto que un hermano ha ca\'eddo en una falta, o que est\'e9 en peligro de ello, entonces los espiri\-tuales debieran restaurar al tal en un esp\'edritu de humildad, ya que todos estamos expuestos al pe\-ligro de tropezar (\cf1\ul Gal_6:1\cf0\ulnone ). Queda la triste posibi\-lidad de pecados escandalosos de inmoralidad por parte de un hermano que persiste en pr\'e1cti\-cas que deshonran al Se\'f1or, o en la ense\'f1anza de doctrinas err\'f3neas. En este caso la iglesia local, por medio de sus ancianos, tiene la autoridad de separar el miembro rebelde de la comuni\'f3n visi\-ble de la iglesia, devolvi\'e9ndole a aquel terreno del mundo donde Satan\'e1s es pr\'edncipe y se\'f1or. Desde luego, la frase \'abentregar a Satan\'e1s\'bb no tie\-ne nada que ver con la perdici\'f3n eterna, pues las cuestiones de la vida o de la muerte eternas est\'e1n en las manos del Se\'f1or. La escena de una solem\-ne \'abentrega\'bb se describe en \cf1\ul 1Co_5:1-13\cf0\ulnone . (V\'e9anse tambi\'e9n \cf1\ul Mat_18:17\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_16:17\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2TLVALh_3:6\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Ti_1:19-20\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Ti_2:17-18\cf0\ulnone ; \cf1\ul Tit_3:10-11\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Jo_1:10-11\cf0\ulnone ). La finalidad de toda disciplina es la restaura\-ci\'f3n del pecador.\par \b VII. Membres\'eda de la iglesia local\par \b0 Nuestro ep\'edgrafe no es b\'edblico en su forma de expresi\'f3n, ya que son los verdaderos miembros del cuerpo m\'edstico de Cristo quienes han de reu\-nirse en determinado lugar para formar la iglesia local, y de todo lo que antecede se desprende f\'e1\-cilmente que el hecho de ser miembro de una iglesia local es totalmente distinto de la mera ad\-hesi\'f3n a una asociaci\'f3n mundana en la que un n\'famero de personas hallan intereses en com\'fan. Hemos de tomar muy en serio nuestra posici\'f3n como \'abmiembros\'bb del cuerpo visible de Cristo en la tierra, reconociendo que su salud espiritual de\-pende en parte de nosotros. Recibimos mucho en la iglesia local, pero eso no es lo m\'e1s importante, pues hemos de preguntarnos: \'bfEn qu\'e9 contribuyo yo para el bienestar de todos? \'bfEstoy colocando metales preciosos u hojarasca sobre el fundamen\-to de la iglesia? Habiendo recibido tanto del Se\-\'f1or, \'bfC\'f3mo puedo demostrar mi gratitud?\par \par \cf2\par } LVALScz{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO\par \par \fs22 I. Definiciones\par \b0 Las profec\'edas no cumplidas de las Escrituras pertenecen a aquel ramo de la dogm\'e1tica que se llama la escatolog\'eda, o sea: las ense\'f1anzas sobre \'ablas \'faltimas cosas\'bb. La segunda venida de Cristo en persona es doctrina fundamental, ya que \'c9l mismo dijo con toda claridad: \'abVendr\'e9 otra vez, os tomar\'e9 a m\'ed mismo\'bb, mientras que los \'e1ngeles, mensajeros celestiales del Se\'f1or, anunciaron a los ap\'f3stoles: \'abEste mismo Jes\'fas, que ha sido tomado de vosotros al cielo, as\'ed vendr\'e1 como le hab\'e9is visto ir al cielo\'bb (\cf1\ul Act_1:11\cf0\ulnone ). Frente a tales vers\'edculos, a los que se han de a\'f1adir las clar\'edsi\-mas ense\'f1anzas de Pablo en \cf1\ul 1Th_4:13-18\cf0\ulnone , no comprendemos c\'f3mo puede haber creyentes que quisieran espiritualizar esta gran verdad, procurando hacer ver que la promesa de la venida se cumple en la muerte del creyente. Al mismo tiempo, existe una diferencia obvia entre los hechos ya consumados de la redenci\'f3n y aquellos que se anuncian para un tiempo futu\-ro. La profec\'eda no se nos da para satisfacer una curiosidad vulgar ni admite, en sus detalles, un dogmatismo inflexible. Las claras profec\'edas del Antiguo Testamento sobre la muerte del Mes\'edas se cumplieron literalmente, pero no fueron enten\-didas por los ap\'f3stoles antes de la resurrecci\'f3n, a pesar de que el Se\'f1or mismo las hab\'eda subrayado con repetidas ense\'f1anzas sobre la necesidad de Su muerte. De igual modo, tiene que haber mu\-cho que queda en la penumbra en cuanto a los acontecimientos que han de tener lugar en el fu\-turo, y haremos bien en atenernos al doble pro\-p\'f3sito fundamental de la profec\'eda: 1) el de orien\-tar al creyente en medio de un muLVAL{ndo que va de mal en peor, y 2) el de animarle a velar y orar. La profec\'eda no es precisamente un foco el\'e9ctrico para poner en evidencia todo cuanto ha de su\-ceder en el porvenir (lo que nos har\'eda m\'e1s da\'f1o que bien), sino \'abun candil que alumbra en lugar oscuro\'bb (\cf1\ul 2Pe_1:19\cf0\ulnone , traducci\'f3n literal), de utili\-dad para que no tropecemos y para que ponga\-mos la mira en la gran consumaci\'f3n que se es\-pera. Ha habido, y todav\'eda existen, muchas escuelas de interpretaci\'f3n de la profec\'eda, aun trat\'e1ndose de amados hermanos que no desean otra cosa sino exponer la verdad seg\'fan la han comprendi\-do tras laboriosos y sinceros estudios de la Pala\-bra. Este hecho debe salvarnos de un excesivo dogmatismo, y nunca debi\'e9ramos considerar a un hermano como hereje por su modo de enten\-der los escritos prof\'e9ticos, si es que admite plena\-mente la verdad b\'edblica sobre la persona y la obra de Cristo. Adelantamos, pues, el esquema si\-guiente en un esp\'edritu humilde, creyendo que es el que mejor se amolda a toda la verdad b\'edblica, pero sin dogmatismos y sin la pretensi\'f3n de que sea la \'fanica manera de entender los escritos pro\-f\'e9ticos. Como el tratamiento detallado de la profec\'eda sin cumplir no cae de lleno dentro del marco de este curso, hemos de abreviar much\'edsimo el bos\-quejo de este complicad\'edsimo tema.\par \b II. Las indicaciones de! Antiguo Testamento\par \b0 Todos los escritos profetices anuncian una \'e9po\-ca de gloria para Israel, tras un largo per\'edodo de disciplina por sus pecados, con la inauguraci\'f3n del Reino milenial, que se asocia con la manifes\-taci\'f3n del Mes\'edas, o, lo que es lo mismo, a la luz del Nuevo Testamento, de Dios mismo (\cf1\ul Isa_2:1-4\cf0\ulnone , \cf1\ul Isa_2:10\cf0\ulnone ; \cf1\ul Isa_11:1-11\cf0\ulnone ; \cf1\ul Isa_40:9-11\cf0\ulnone , etc.). Daniel, estadista de un imperio gentil adem\'e1s de israelita piadoso, inter\-preta la visi\'f3n de la gran imagen que se\'f1ala a grandes rasgLVAL|os la sucesi\'f3n de los imperios genti\-les desde la toma de Jerusal\'e9n por Nabucodonosor hasta la segunda venida de Cristo (\cf1\ul Dan_2:29-45\cf0\ulnone ). M\'e1s tarde recibe la notable profec\'eda sobre su pueblo Israel de las \'absetenta semanas\'bb de a\'f1os, cuyo per\'edodo comprende desde el edicto de res\-taurar Jerusal\'e9n hasta la muerte del Mes\'edas (69 semanas), quedando una semana por cumplir, despu\'e9s del par\'e9ntesis de la Iglesia, y que es de asolamientos en cuanto a Israel. Esta semana se relaciona con la \'abconsumaci\'f3n decretada\'bb de los prop\'f3sitos de Dios en orden al mundo e Israel (\cf1\ul Dan_9:24-27\cf0\ulnone ).\par \b\par III. Las profec\'edas del Se\'f1or Jesucristo\par \b0 Cristo habla de Su venida y de la consumaci\'f3n desde dos puntos de vista: \par A. En el monte de los Olivos pronuncia Su serm\'f3n prof\'e9tico, que recoge las profec\'edas del An\-tiguo Testamento (con referencia especial a las de Daniel) y manifiesta que \'c9l mismo ha de volver en gloria despu\'e9s de la destrucci\'f3n de Jerusal\'e9n y tras un largo per\'edodo de apostas\'eda, de guerras y rumores de guerras, de cataclismos terrestres, y, por \'faltimo, de se\'f1ales astron\'f3micas. Todo parece llegar a una crisis final de tribulaci\'f3n que no es arriesgado identificar con la \'faltima semana de Daniel. \'abEntonces aparecer\'e1 la se\'f1al del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentar\'e1n todas las tribus de la tierra, y ver\'e1n al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria\'bb (\cf1\ul Mat_24:1-51\cf0\ulnone ; \cf1\ul Mar_13:1-36\cf0\ulnone ; \cf1\ul Luk_21:7-36\cf0\ulnone ; \cf1\ul 2Th_1:9-10\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rev_1:7\cf0\ulnone ). \par B. En el cen\'e1culo consuela a los suyos con la promesa de Su venida personal: \'abY si me fuere y os preparare lugar, vendr\'e9 otra vez, y os tomar\'e9 a m\'ed mismo, para que donde yo estoy, vosotros tambi\'e9n est\'e9is...\'bb (\cf1\ul Joh_14:1-3\cf0\ulnone ). Aqu\'ed el Se\'f1or est\'e1 LVAL}preparando la mente y el coraz\'f3n de los suyos para su vida y su testimonio una vez que el Maes\-tro haya salido de entre ellos, de modo que repre\-sentan en esta ocasi\'f3n a la Iglesia, a la que se da la precisa promesa del \'abrecogimiento\'bb al Se\'f1or para estar siempre con \'e9l.\par \b IV. Las indicaciones de las Ep\'edstolas\par \b0 Hay un n\'famero considerable de referencias a la venida del Se\'f1or en las ep\'edstolas, casi todas ellas subrayando el aspecto m\'e1s importante de la promesa: el efecto moral que ha de tener en la vida del creyente: \'abTodo aquel que tiene esta es\-peranza en El, se purifica a s\'ed mismo, as\'ed como \'c9l es puro\'bb (\cf1\ul 1Jo_3:3\cf0\ulnone ). Por lo que afecta al \'abplan prof\'e9tico\'bb, hemos de acudir a \cf1\ul 1Co_15:51-57\cf0\ulnone con \cf1\ul 1Th_4:13-18\cf2\ulnone \cf0 a \cf1\ul 1Th_5:1-11\cf0\ulnone y \cf1\ul 2Th_1:7-12\cf0\ulnone , donde hallamos los dos aspectos de la venida que ya vimos en las ense\'f1anzas del mismo Se\'f1or: 1) La promesa del \'abrecogimiento\'bb de la Iglesia, en el que los que \'abduermen\'bb prece\-der\'e1n a los que son \'abcambiados\'bb para ir juntos al encuentro del Se\'f1or en el aire, y 2) la venida en gloria para el juicio del mundo imp\'edo, que no po\-dr\'e1 realizarse antes de la manifestaci\'f3n del anti\-cristo (\cf1\ul Rev_1:7\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Th_5:1-4\cf0\ulnone con \cf1\ul 2Th_2:1-4\cf0\ulnone ): atroz remedo del Cristo de Dios, cuya aparici\'f3n ser\'e1 la culminaci\'f3n del \'abmisterio de la iniquidad\'bb.\par \b V. El Apocalipsis\par \b0 Los tres primeros cap\'edtulos son de introduc\-ci\'f3n, y las cartas a las siete iglesias indican las variadas condiciones del testimonio de \'a1a Iglesia hasta la venida de Cristo. Los cap\'edtulos 4 y 5 pre\-sentan simb\'f3licamente la sublime escena refe\-rente al \'abCordero de Dios\'bb (es decir, Cristo en la virtud de la consumaci\'f3n de la obra de expia\-ci\'f3n) cuando toma el \'ablibro\'bb de los destinos \'falti\-mos de las naciones yLVAL~ rompe el primer sello. Des\-de el cap\'edtulo 6 en adelante el rompimiento de los sellos, el sonido de las trompetas y el verter de los vasos reiteran los acontecimientos del tiem\-po de la consumaci\'f3n, o sea, la \'faltima semana de Daniel. Unos par\'e9ntesis detallan m\'e1s el levanta\-miento y el curso del infame reinado del anti\-cristo. Como en el serm\'f3n prof\'e9tico y en 2." Tesalonicenses, este per\'edodo de angustia termina con la aparici\'f3n en gloria de Cristo para la derrota de las naciones enemigas en la batalla de Armaged\'f3n. El per\'edodo de los \'abmil a\'f1os\'bb corresponde ai reino de paz y de bendici\'f3n que tantas veces se detalla en las profec\'edas del Antiguo Testamento. Este \'abmilenio\'bb ha de entenderse de tres maneras: 1) Como el cumplimiento de las muchas prome\-sas a Israel por las que hab\'eda de ser el centro de un reino universal de paz y de bendici\'f3n en la tierra, 2) como la \'faltima prueba de la raza huma\-na, puesto que, habiendo vivido bajo \'f3ptimas con\-diciones de gobierno y de prosperidad por mil a\'f1os, con todo, cuando Satan\'e1s sea soltado para tentarles de nuevo, volver\'e1 a rebelarse una gran parte de los hombres, y 3) como una figura y an\-ticipo de la nueva creaci\'f3n en el estado eterno, que explica el porqu\'e9 muchas profec\'edas del Antiguo Testamento describen este Reino como eterna\-mente establecido, pues la visi\'f3n prof\'e9tica pasa a la nueva tierra y los cielos nuevos, que habr\'e1n de reemplazar la antigua creaci\'f3n, tan profunda\-mente manchada por el pecado. Este \'abnuevo or\-den\'bb divino ser\'e1 la consumaci\'f3n de todos los prop\'f3sitos de Dios en relaci\'f3n con la creaci\'f3n y con los hombres, y en \'e9l los redimidos alcanzar\'e1n aquella perfecci\'f3n espiritual, moral e intelectual que Cristo les procur\'f3 con Su muerte y resurrec\-ci\'f3n. Dios morar\'e1 en medio de los hombres, y al centro de la nueva creaci\'f3n se hallar\'e1 la Iglesia glorificada que se simboliza por la \'abciudad que Juan vio desceLVALnder del Cielo\'bb (Ap. 19 a 21).\par \b VI. El momento de la venida\par \b0 Hemos visto que se destacan claramente dos aspectos de la venida: el que se relaciona con la Iglesia, cuerpo y esposa de Cristo, y el que tiene que ver con Israel y con el mundo. Es l\'f3gico su\-poner que el \'abpar\'e9ntesis\'bb de la Iglesia se cierra con el recogimiento de la Iglesia seg\'fan la descripci\'f3n de \cf1\ul 1Th_4:1-18\cf0\ulnone y \cf1\ul 1Co_15:1-58\cf0\ulnone , cuando la luz prof\'e9tica vuelve a enfocarse en Is\-rael, ya restaurado a su tierra en incredulidad. En tal caso, la \'faltima semana de Daniel se ocupa de la tribulaci\'f3n de los jud\'edos, la manifestaci\'f3n del anticristo (el remedo de Cristo que el diablo pre\-senta al mundo del renovado imperio romano) para ocupar el trono, y el surgir de la ciudad de \'abBabilonia\'bb, que es el sistema de falsa religi\'f3n que sustituye a la Iglesia en el sistema diab\'f3lico. Esta breve semana abarca tanto la manifestaci\'f3n del imperio y de su imp\'edo rey con la \'faltima for\-ma de \'abBabilonia\'bb, como tambi\'e9n la destrucci\'f3n de todos estos elementos sat\'e1nicos por la mani\-festaci\'f3n en gloria del Se\'f1or de se\'f1ores. Hay muchos estudiantes de la profec\'eda que creen que la Iglesia habr\'e1 de pasar por este pe\-r\'edodo, y que la venida para recoger a los santos y para juzgar ai mundo coinciden. No combatimos dogm\'e1ticamente esta interpretaci\'f3n, pero cree\-mos que la esperanza inmediata de la venida de Cristo a por los suyos, con anterioridad a los acon\-tecimientos de la \'faltima semana, se ajusta mejor a la totalidad de la ense\'f1anza b\'edblica.\par \b VII El tribunal de Cristo\par \b0 Los creyentes no tendr\'e1n que comparecer ante el augusto gran trono blanco que se describe en \cf1\ul Rev_20:11-15\cf0\ulnone , pues es el lugar de juicio de aquellos que mueren en su pecado por no haber aceptado a Cristo como su Salvador (\cf1\ul Joh_8:24\cf0\ulnone ), mientras que \'abninguna condenaci\'f3n hay para los que est\'LVALe1n en Cristo Jes\'fas\'bb (\cf1\ul Rom_8:1\cf0\ulnone ). Sin embar\-go, este hecho no excusa a los cristianos de tener que rendir cuentas a su Maestro en cuanto a su fidelidad en el curso de su vida de servicio aqu\'ed, pues todos nosotros somos mayordomos y admi\-nistradores de todo cuanto hayamos recibido del Se\'f1or. Este principio se destaca en muchos lugares de las Escrituras, pero se detalla especialmente en \cf1\ul 2Co_5:9-10\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rom_14:7-12\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_3:10-15\cf0\ulnone ; \cf1\ul 1Co_4:1-5\cf0\ulnone . Cuando Pablo habla del \'abd\'eda de Cristo\'bb, o de \'abJesucristo\'bb, tiene delante este momento de manifestaci\'f3n que determinar\'e1 la posici\'f3n, el servicio y la recompensa de los redi\-midos para toda la eternidad (\cf1\ul Phi_1:6\cf0\ulnone ; \cf1\ul Phi_2:15-16\cf0\ulnone , etc.). Se ha de distinguir el \'abd\'eda del Se\'f1or\'bb, que es la frase novotestamentaria equivalente al \'abd\'eda de Jehov\'e1\'bb del Antiguo Testamento y que se rela\-ciona con el juicio del mundo y el establecimien\-to del Reino. Si el programa que hemos adelantado es co\-rrecto, el tribunal de Cristo se celebrar\'e1 entre el recogimiento de la Iglesia y la venida en gloria: el per\'edodo que se denomina la parous\'eda, o sea, la \'abpresencia\'bb del Se\'f1or con los suyos. Durante el mismo per\'edodo tendr\'e1n lugar las bodas del Corde\-ro, cuando la Iglesia, bajo la figura de esposa, ser\'e1 presentada a Cristo y unida a \'c9l para toda la eternidad. Vemos por \cf1\ul Rev_19:7-9\cf0\ulnone , que este fausto acontecimiento precede la venida en glor\'eda (\cf1\ul Rev_19:11-19\cf0\ulnone ).\par \b VIII. Las se\'f1ales de la venida de Cristo\par \b0 Muchos creyentes se parecen a los disc\'edpulos que preguntaron: \'abDinos, \'bfcu\'e1ndo ser\'e1 esto? \'bfy qu\'e9 se\'f1al habr\'e1 de tu venida y del fin del siglo?\'bb (\cf1\ul Mat_24:7\cf0\ulnone ; \cf1\ul Mar_13:4