Standard Jet DBnb` Ugr@?~1y0̝bǟFN7]D^(`T{6k߱wCϯ34ay[|*|OJl>`&_Љ$g'DeFx -{qg to take these things to heart. Before you let anyone become your constant companion, before you get into the habit of telling him everything, and going to him with all your troubles and all your pleasures--before you do this, just think of what I have been saying: ask yourself, "Will this be a useful friendship to me or not?"\cf0\fs24\par \cf1\fs28 "Bad company" does indeed "corrupt good character" (\cf2\ul 1Co_15:33\cf1\ulnone ). I wish that text were written in the hearts of all young men. Good friends are among our greatest blessings; they may keep us away from much evil, remind us of our course, speak an appropriate word at the right time, draw us upward, and draw us on. But a bad friend is a burden, a weight continually dragging us down, and chaining us to earth. Keep company with an unsaved man, and it is more than probable you will in the end become like him. That is the general consequence of all such friendships. The good go down to the bad, and the bad do not come up to the good. The world's proverb is only too correct: "Clothes and company tell true tales about character." "Show me who a man lives with and I will show you what he is."\cf0\fs24\par \cf1\fs28 I dwell upon this point, because it hax??VCS     \'      2\'   er  ns  ra  ad  \'   a   y   ar   irIdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFlagsDatabaseConnect ForeignName RmtInfoShort RmtInfoLongLvLvPropLvModuleLvExtravac tv, na'luicda Id ParentIdName        abot|V|$28 La restauracin de ElasW , 27 El silbo apacible y delicado3X0$26 La cueva de Orbe>R$25 FortalecidoU24 AbatidoM23 En el desiertoxQ"22 La huida|O21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la feex)16 Odos que no oyenHn%15 El reto de ElasHd$14 La llamada al Carmelo1PY)13 El alborotador de IsraelVC,  12 Frente a AcabK9! 11 Frente al peligroWN/% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&Q$C7 09 Una Providencia oscuraP* 08 El Seor proveereff 'H?eff 'H@Peff 'HAeff 'HBe f f 'HCLe(f(f 'HDe0f0f 'HEe8f8f- 'HFHe@f@f- 'HGeHfHf- 'HHePfPf- 'HIDeXfXfz4 'HJe`f`fz4 'HKehfhfz4 'HL@epfpfz4 'HMexfxfeL 'HNe {qg]SI?ces El\'edas tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra\'bb (\cf1\ul 1Ki_17:1\cf0\ulnone ). Dios, con mano firme, levant\'f3 para s\'ed un t@  @ @ @ @ @ @ @ @    $%,-     &'()*+.!!!(((  !"# le concedi\'f3 por primera vez una revelaci\'f3n personal y salvadora de S\'ed mismo, ya que no poseemos noticias de su previa formaci\'f3n religiosa. Pero, en un capitulo posterior, hay una frase que permite formarnos una idea definida de la \'edndole espiritual de este hombre: \'abSentido he un vivo celo por Jehov\'e1 Dios de los ej\'e9rcitos\'bb (\cf1\ul 1Ki_19:10\cf0\ulnone ). Esas palabras no pueden tener otro significado sino que se tomaba la gloria de Dios muy en serio, y que para \'e9l la honra de Su nombre significaba m\'e1s que todas las dem\'e1s cosas. En consecuencia, a medida que iba conociendo mejor el terrible car\'e1cter y el alcance de la apostas\'eda de Israel, debi\'f3 de sentirse profundamente afligido y lleno de indignaci\'f3n santa.\par \par No hay raz\'f3n para que dudemos de que El\'edas conoc\'eda las Escrituras perfectamente, de modo especial los primeros libros del Antiguo Testamento. Sabiendo cu\'e1nto habla hecho el Se\'f1or por Israel, y los se\'f1alados favores que les hab\'eda conferido, deb\'eda anhelar con profundo deseo que le agradaran y glorificaran. Pero cuando se enter\'f3 de que la realidad era muy otra al llegar hasta \'e9l noticias de lo que estaba pasando al odas era "muy celoso por Jehov\'e1 Dios de los ej\'e9rcitos", y por ello se nos dice que "rog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese\'bb (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). De ah\'ed aprendemos una vez m\'e1s lo que es la verdadera oraci\'f3n: es la fe que se acoge a la Palabra de Dios, y suplica ante t\'ed diciendo: "Haz conforme a lo que has dicho" (\cf1\ul 2Sa_7:25\cf0\ulnone ).\par \par "Rog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese". \'bfHay alguien que exclame: "Qu\'e9 oraci\'f3n m\'e1s terrible"? Si es as\'ed, preguntamos nosotros: \'bfNo era mucho m\'e1s terrible que los favorecidos descendientes de Abraham, Isaac y Jacob despreciaran a Dios y se apartaran de \'c9l, insult\'e1ndole descaradamente al adorar a Baal? \'bfDesear\'eda que el Dios tres veces santo cerrara los ojos ante tales excesos? \'bfPueden pisotearse sus leyes impunemente? \'bfDejar\'e1 el Se\'f1or de imponer el justo castigo? \'bfQu\'e9 concepto del car\'e1cter divino se formar\'edan los hombres si Dios luciera caso omiso de las provocaciones? Las Escrituras contestan que "porque no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el coraz\'f3n de los hijos de los hombres est\'e1 en ellos lleno para hacer mal\'bb (\cf1\ul Ecc_8:11\cf0\ulnone ). Y no s\'f3lo eso, sino que Dios declar\'f3: \ldblquote Estas cosas hiciste, y Yo he callado; pensabas que de cierto \'bfr\'eda Yo como t\'fa; Yo te arg\'fcir\'e9, y pondr\'e9las delante de tus ojos" (\cf1\ul Psa_50:21\cf0\ulnone ).\par \'a1Ah, amigo lector! hay algo much\'edsimo m\'e1s temible que las calamidades f\'edsicas y el sufrimiento: la delincuencia moral y la apostas\'eda espiritual. Pero, \'a1ay!, se comprende tan poco esto hoy en d\'eda. \'bfQu\'e9 son los cr\'edmenes cometidos contra el hombre en comparaci\'f3n con los pecados arrogantes contra Dios? Asimism'f3n encargada a Mois\'e9s cuando fue enviado por el Se\'f1or a pronunciar su ultim\'e1tum al soberbio monarca de Egipto? El mensaje que \'e9l llevaba no iba a agradarle m\'e1s al rey degenerado de Israel. No obstante, tampoco tal recuerdo hab\'eda de disuadirle o intimidarle, sino que el pensar en la secuela hab\'eda de fortalecer su fe. Dios, el Se\'f1or, no abandon\'f3 a su siervo Mois\'e9s, sino que extendi\'f3 Su brazo poderoso en su ayuda, y le concedi\'f3 un completo \'e9xito en su misi\'f3n. Las maravillosas obras de Dios en el pasado deber\'edan alentar siempre a sus siervos en el presente.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf2\f1\fs22\par } \pard\qc\lang1034\b\f0\fs40 LA DRAM\'c1TICA APARICI\'d3N DE ELIAS\par \pard\qj\b0\fs24\par \par El\'edas apareci\'f3 en la escena de la acci\'f3n p\'fablica durante una de las horas mis oscuras de la triste historia de Israel. Se nos presenta al principio de I Reyes 17, y no tenemos que hacer mas que leer los cap\'edtulos precedentes para descubrir el estado deplorable en que se hallaba entonces el pueblo de Dios. Israel se hab\'eda apartado flagrante y dolorosamente de Jehov\'e1, y aquello que m\'e1s se le opon\'eda estaba establecido de modo p\'fablico. Nunca hab\'eda caldo tan bajo la naci\'f3n favorecida. Hab\'edan pa\-sado cincuenta y ocho a\'f1os desde que el reino fue partido en dos, a la muerte de Salom\'f3n. Durante ese breve periodo, nada menos que siete reyes reinaron sobre las diez tribus, y todos ellos, sin excepci\'f3n, eran hombres malvados. Es en verdad do\-loroso trazar sus tristes carreras, y aun m\'e1s tr\'e1gico ver c\'f3mo ha habido una repetici\'f3n de las mismas en la historia de la Cristiandad.\par \par El primero de esos siete reyes era Jeroboam. Acerca de \'e9l leemos que hizo, dos becerros de oro, y dijo al pueblo: "Harto hab\'e9is subido a Jerusal\'e9n; he aqu\'ed tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso el uno en Betel, y el otro puso en Dan. Y esto fue ocasi6n de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante del uno, hasta Dan. Hizo tam\-bi\'e9n casa de altos, e hizo sacerdotes de la clase del pueblo, que no eran de los hijos de Lev\'e9. Entonces instituy\'f3 Jeroboam so\-lemnidad en el mes octavo, a los quince del mes, conforme a la solemnidad que se celebraba en Jud\'e1; y sacrific\'f3 sobre el altar. As\'ed hizo en Betel, sacrificando a los becerros que hab\'eda hecho. Orden\'f3 tambi\'e9n en Betelque nunca hab\'edan sido llamados y aparejados por el Se\'f1or!\par \par Del siguiente rey, Nadab, se dice que "hizo lo malo ante los ojos de Jehov\'e1, andando en el camino de su padre, y en sus pecados con que hizo pecar a Israel\'bb (\cf1\ul 1Ki_15:26\cf0\ulnone ). Le sucedi\'f3 en el trono el mismo hombre que le hab\'eda asesinado, Baasa (\cf1\ul 1Ki_15:27\cf0\ulnone ). Sigui\'f3 despu\'e9s Ela, un borracho, quien a su vez fue asesinado (\cf1\ul 1Ki_16:8-10\cf0\ulnone ). Su sucesor, Zimri, fue culpable de \ldblquote traici\'f3n" (\cf1\ul 1Ki_16:20\cf0\ulnone ). Le sucedi\'f3 un aventurero militar llamado Omri, del cual se nos dice que "hizo lo malo a los ojos de Jehov\'e1, e hizo peor que todos los que hab\'edan sido antes de \'e9l, pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Nabat, y en su pecado con que hizo pecar a Israel, provocando a ira a Jehov\'e1 Dios de Israel con sus \'eddolo? (\cf1\ul 1Ki_16:25-26\cf0\ulnone ). El ciclo maligno fue completado con el hijo de Omri, ya que era aun m\'e1s vil que todos los que le hab\'edan precedido.\par \par "Y Acab hijo de Omri hizo lo malo a los ojos de Jehov\'e1 sobre todos los que fueron antes de \'e9l; porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tom\'f3 por mujer a Jezabel hija de Etbaal rey de los sidonios, y fue y sirvi\'f3 a Baal, y lo ador\'f3\'bb (\cf1\ul 1Ki_16:30-31\cf0\ulnone ). Esta uni\'f3n de Acab con una princesa pagana trajo consigo, como bien pod\'eda esperarse (pues no podemos pisotear la ley de Dios impunemente), las m\'e1s terribles consecuencias. Toda traza de adoraci\'f3n pura a Jehov\'e1 desapareci\'f3 en breve espacio de tiempo y, en su lugar, la m\'e1s .rosera idolatr\'eda apareci\'f3 en forma desenfrenada. Se adoraban los becerros de oro en Dan y en BetQ]m5~6t7pG\*,,,,,          IdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFla$35 El carro de fuegoGPf%#34 La partida de ElasBPP'"33 Un instrumento de juicioEXD, !32 La ltima misin de ElasW8-! 31 Un mensaje aterradorW,(30 El pecador descubiertoR!*29 La via de Nabot|V|$28 La res(u@Eu@Topic Notesn@888,,,,,,,* @!,u@,u@MSysModules2----------+ ,u@,u@MSysModules,,,,,,,,,,* %&u@%&u@MSysAccessObjects22222222220 u@u@Details"@444(((((((& @ Tu@Tu@UserDefined1@888,,,,,,,* @ 0u@0u@SummaryInfok@888,,,,,,,* @u@u@SysRel''''''''''% u@u@Scripts((((((((((& u@u@Reports((((((((((& u@u@Modules((((((((((& u@u@Forms&&&&&&&&&&$ u@u@DataAccessPages0000000000. 0u@0u@MSysRelationships22222222220 0u@0u@MSysQueries,,,,,,,,,,* 0u@0u@MSysACEs))))))))))' 0u@0u@MSysObjects,,,,,,,,,,* 0u@\&u@MSysDb@333'''''''% @0u@0u@Relationships.........., 0u@0u@Databases**********( 0u@0u@Tables''''''''''% VCN  $2  2   Description AbbreviationCommentsd`w``bbfvvs`hfvd`w`a`vfvgruov ordxmfv ufm`wjrpvijsvufsruwv vbujswv v}vufm w`amfvov}v`bfvov}vrakfbwvov}vtxfujfvov}vufm`wjrpvijsvov}vdavxoo`u}jpgr\'e9l hab\'edan sido\'bb (\cf1\ul 1Ki_16:33\cf0\ulnone ). El desprecio a Jehov\'e1 Dios, y la impiedad m\'e1s descarada hab\'edan alcanzado su punto culminante. Esto se hace m\'e1s evidente aun en el v. 34. "En su tiempo Hiel de Betel reedific\'f3 a Jeric\'f3\'bb. Ello era una afrenta tremenda, pues estaba escrito que \'abJosu\'e9 les jurament\'f3 diciendo: Maldito delante de Jehov\'e1 el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jeric\'f3. En su primog\'e9nito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas" (\cf1\ul Jos_6:26\cf0\ulnone ). La reedificaci\'f3n de la maldita Jeric\'f3 era un desaf\'edo abierto a Dios.\par \par En medio de esta oscuridad espiritual y degradaci\'f3n moral, apareci\'f3 en la escena de la vida p\'fablica con repentino dramatismo un testigo de Dios, solitario pero sorprendente. Un comentarista eminente comienza sus observaciones sobre 1Ki 17 diciendo: "El profeta m\'e1s ilustre, El\'edas, fue levantado durante el reinado del m\'e1s imp\'edo de los reyes de Israel\rdblquote . Este es un resumen, sucinto pero exacto, de la situaci\'f3n en Israel durante ese tiempo; y no s\'f3lo eso, sino que procura la clave de todo lo que sigue. Es, en verdad, triste contemplar las terribles condiciones prevalecientes. Toda luz hab\'eda sido extinguida, toda voz de testimonio divino hab\'eda sido acallada. La muerte espiritual se extend\'eda por doquier, y parec\'eda como si Satan\'e1s hubiera obtenido realmente el dominio de la situaci\'f3n.\{ @ @     a m\'e1s abrupta. Nada se nos dice de qui\'e9nes eran su padres, o de cu\'e1l fue su vida anterior. Ni siquiera sabemos a que tribu pertenec\'eda, aunque el hecho de que fuera \'abde los moradores de Galaad\rdblquote parece indicar que pertenec\'eda a Gad o a Manas\'e9s, toda vez que Galaad estaba dividido entre las dos. \'abGalaad se extend\'eda al este del Jord\'e1n; era silvestre y despoblado; sus colinas cubiertas de bosques frondosos; su formidable soledad era s\'f3lo turbada por la incursi\'f3n de los arroyos; sus valles eran guarida de bestias salvajes\'bb.\par \par Como hemos observado con anterioridad, El\'edas se nos presenta de modo extra\'f1o en la narraci\'f3n divina, sin que se nos diga nada de su linaje ni de su vida pasada. Creemos que hay una raz\'f3n t\'edpica por la cual el Esp\'edritu no hace referencia alguna a la ascendencia de El\'edas. Como Melquisedec, el principio y el final de su historia est\'e1n ocultos en sagrado misterio. As\'ed como, en el caso de Melquisedec, la ausencia de menci\'f3n alguna acerca de su nacimiento y muerte fue determinada divinamente para simbolizar el sacerdocio y la realeza eternos de Cristo, as\'a1 tambi\'e9n el hecho de que no conozcamos nada acerca del padre y de la madre de El\'edas, y el hecho ulterior de que fuera transpuesto sobrenaturalmente de este mundo sin pasar por los portales de la muerte, le se\'f1alan como Qi'Ij4araci\'f3n natural, que siempre ejerce una influencia poderosa en la formaci\'f3n del car\'e1cter. Los habitantes de aquellas colinas reflejaban la naturaleza de su medio ambiente: eran bruscos y toscos, graves y austeros, habitaban en aldeas r\'fasticas, y subsist\'edan de sus reba\'f1os. Como hombre curtido por la vida al aire libre, siempre envuelto en su capa de pelo de camello, acostumbrado a pasar la mayor parte de su vida en la soledad, y dotado de una resistencia que le permit\'eda soportar grandes esfuerzos f\'edsicos, El\'edas debla ofrecer un marcado contraste con los habitantes de las ciudades de los valles, y de modo especial con los cortesanos de vida regalada de palacio.\par \par No tenemos manera de saber qu\'e9 edad contaba El\'edas cuando el Se\'f1or le concedi\'f3 por primera vez una revelaci\'f3n personal y salvadora de S\'ed mismo, ya que no poseemos noticias de su previa formaci\'f3n religiosa. Pero, en un capitulo posterior, hay una frase que permite formarnos una idea definida de la \'edndol"2H@"2H@Details&&&&&&&&&&&  "2H@"2H@UserDefined***********  "2H@"2H@SummaryInfo*********** "2H@"2H@SysRel%%%%%%%%%%% "2H@"2H@Scripts&&&&&&&&&&& "2H@"2H@Reports&&&&&&&&&&& "2H@"2H@Modules&&&&&&&&&&& "2H@"2H@Forms$$$$$$$$$$$ "2H@"2H@DataAccessPages........... "2H@"2H@MSysRelationships22222222220 "2H@"2H@MSysQueries,,,,,,,,,,* "2H@"2H@MSysACEs))))))))))' "2H@"2H@MSysObjects,,,,,,,,,,* "2H@"2H@MSysDb''''''''''% "2H@"2H@Relationships.........., "2H@"2H@Databases**********( "2H@"2H@DescAbbrevComments VC.N..   DataID AOIndexd`w``bbfvvs`hfvd`w`a`vfvgruov ordxmfv ufm`wjrpvijsvufsruwv vbujswv v}vufm w`amfvov}v`bfvov}vrakfbwvov}vtxfujfvov}vufm`wjrpvijsvov}vdavxoo`u}jpgr\'e9l hab\'edan sido\'bb (\cf1\ul 1Ki_16:33\cf0\ulnone ). El desprecio a Jehov\'e1 Dios, y la impiedad m\'e1s descarada hab\'edan alcanzado su punto culminante. Esto se hace m\'e1s evidente aun en el v. 34. "En su tiempo Hiel de Betel reedific\'f3 a Jeric\'f3\'bb. Ello era una afrenta tremenda, pues estaba escrito que \'abJosu\'e9 les jurament\'f3 diciendo: Maldito delante de Jehov\'e1 el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jeric\'f3. En su primog\'e9nito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas" (\cf1\ul Jos_6:26\cf0\ulnone ). La reedificaci\'f3n de la maldita Jeric\'f3 era un desaf\'edo abierto a Dios.\par \par En medio de esta oscuridad espiritual y degradaci\'f3n moral, apareci\'f3 en la escena de la vida p\'fablica con repentino dramatismo un testigo de Dios, solitario pero sorprendente. Un comentarista eminente comienza sus observaciones sobre 1Ki 17 diciendo: "El profeta m\'e1s ilustre, El\'edas, fue levantado durante el reinado del m\'e1s imp\'edo de los reyes de Israel\rdblquote . Este es un resumen, sucinto pero exacto, de la situaci\'f3n en Israel durante ese tiempo; y no s\'f3lo eso, sino que procura la clave de todo lo que sigue. Es, en verdad, triste contemplar las terribles condiciones prevalecientes. Toda luz hab\'eda sido extinguida, toda voz de testimonio divino hab\'eda sido acallada. La muerte espiritual se extend\'eda por doquier, y parec\'eda como si Satan\'e1s hubiera obtenido realmente el dominio de la situaci\'f3n.\a{qS     \'      2\'   er  ns  ra  ad  \'   a   y   ar   irIdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFlagsDatabaseConnect ForeignName RmtInfoShort RmtInfoLongLvLvPropLvModuleLvExtravac tv, na'luicda Id ParentIdName        abot|V|$28 La restauracin de ElasW , 27 El silbo apacible y delicado3X0$26 La cueva de Orbe>R$25 FortalecidoU24 AbatidoM23 En el desiertoxQ"22 La huida|O21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la feex)16 Odos que no oyenHn%15 El reto de ElasHd$14 La llamada al Carmelo1PY)13 El alborotador de IsraelVC,  12 Frente a AcabK9! 11 Frente al peligroWN/% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&Q$C7 09 Una Providencia oscuraP* 08@ ? $*0Ij4na`?B`?B Forms `?B`?BReportsRoot EntryPGBPropDataࡱ>   *0 $*0 @ @ `?B HBBlob CustomGroups `?B`?BDatabases `?B HB0 `?B HBCmdbars`?B`?BDataAccessPages `?B`?BScripts`?B`?BVBA  Forms Modules  `?B`?BDatabases `?B`?B0 ijMSysDb  $*0ro de fuego, sirven paPROJECT1_VBA_PROJECTVBA6AB HBPROJECTwm   DirDataAcessVBADataustomGroups `?B`?BVBAProject6AB HBAcessVBADataC `?B`?BVBAProject6AB6ABDirData $*0 el monte. 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Seguir esta regla en todos los m\'faltiples detalles de nuestra vida es sabidu\-r\'eda y bienestar, nunca m\'e1s necesario al pueblo de Dios que en esta loca generaci\'f3n de velocidad y prisas. Podemos apli\-carla con el mayor provecho a nuestra lectura y estudio de la Palabra de Dios. No es tanto la cantidad de tiempo que pasa\-mos con las Escrituras, como la medida en que, con oraci\'f3n, \i meditamos \i0 sobre lo que est\'e1 ante nosotros, lo que determina mayormente el grado en que el alma se beneficia de la misma. Nos perdemos mucho al pasar demasiado deprisa de un vers\'edculo al siguiente, al dejar de imaginarnos vividamente los detalles que tenemos ante nosotros, y al no esforzarnos en des\-cubrir las lecciones pr\'e1cticas que pueden sacarse de los hechos hist\'f3ricos. Es poni\'e9ndonos en el caso de aquel del cual esta\-mos leyendo, y pensando qu\'e9 hubi\'e9semos hecho probablemente en tales circunstancias, que recibimos la m\'e1xima ayuda.\par \par Se nos ofrece una ilustraci\'f3n de lo que decimos en el p\'e1\-rrafo anterior, en la etapa de la vida de El\'edas a la que hemos llegado. Al acabar el capitulo precedente llegamos al punto en que sucedi\'f3 que "pasados algunos d\'edas, \i sec\'f3s\b e \b0\i0 el arroyo\rdblquote ; no tengamos demasiada prisa en dirigir nuestra atenci\'f3n a lo que sigue, antes por el contrario, deber\'edamos esforzarnos en imaginar la situaci\'f3n del profeta, y meditar sobre la prueba con la que se enfrentaba. Imaginemos al tisbita en su humil\-de retiro. El agua del arroyo disminu\'eda d\'eda a d\'eda; \'bfdecrec\'edan tambi\'e9n las esperanzas? \'bfSe hicieron m\'e1s d\'e9biles y menos fre\-cuentes sus cantos de alaba!V'f3 sobre la tierra en tres a\'f1os y seis meses" (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). Obs\'e9rvese que el profeta no comenz\'f3 sus fervientes s\'faplicas despu\'e9s de comparecer ante Acab, sino \'a1seis meses antes! Ah\'ed est\'e1 la explicaci\'f3n de su certidumbre y resoluci\'f3n ante el rey. La oraci\'f3n en privado era el manantial de su poder en p\'fablico pod\'eda mantenerse con audacia en la presencia del monarca imp\'edo porque se habla arrodillado humildemente ante Dios. Pero obs\'e9rvese tambi\'e9n que el profeta "rog\'f3 con oraci\'f3n\'bb (fervientemente); la suya no era una devoci\'f3n formal y carente de esp\'edritu que nada consegu\'eda, sino de todo coraz\'f3n, ferviente y eficaz.\par \par Segunda, su conocimiento de Dios. Ello se adivina claramente en sus palabras a Acab: "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel". Para \'e9l, Jehov\'e1 era una realidad viva. El abierto reconocimiento de Dios habla desaparecido en todas partes: por lo que se refiere a las apariencias externas, no habla un alma en Israel que creyese en su existencia. Pero ni la opini\'f3n p\'fablica ni la pr\'e1ctica general pod\'edan influir en el \'e1nimo de El\'edas. No pod\'eda ser de otro modo, cuando en su propio pecho ten\'eda la experiencia que le permit\'eda decir con Job: "Yo s\'e9 que mi redentor vive\'bb. La infidelidad y el ate\'edsmo de los dem\'e1s no pueden hacer vacilar la fe del que ha comprendido por s\'ed mismo a Dios. Ello explica el valor de El\'edas, como en una ocasi\'f3n posterior explic\'f3 la fidelidad insobornable de Daniel y sus tres compa\'f1eros hebreos. El que conoce de verdad a Dios se esforzar\'e1, (\cf1\ul Dan_11:32\cf0\ulnone ), y no temer\'e1 al hombre.\par \par Tercera, su conocimiento de la presencia divina. "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy\'bb. El\'edas no s\'f3lo estaba seguro de la realidad de la existencia de Jehov\'e1, sino que tambi\'e9n era consciente de estar en su presencia. El profeta sab\'eda que, aunque aparec\$MSysDb!@ov}vda&ad  \'   a   y   ar   irIdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFlagsDatabaseConnect ForeignName RmtInfoShort RmtInfoLongLvLvPropLvModuleLvExtravac tv, na'luicda Id ParentIdName        abot|V|$28 La restauracin de ElasW , 27 El silbo apacible y delicado3X0$26 La cueva de Orbe>R$25 FortalecidoU24 AbatidoM23 En el desiertoxQ"22 La huida|O21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la feex)16 Odos que no oyenHn%15 El reto de ElasHd$14 La llamada al Carmelo1PY)13 El alborotador de IsraelVC,  12 Frente a AcabK9! 11 Frente al peligroWN/% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&Q$C7 09 Una Providencia oscuraP* 08 El Seor proveerR8$25 FortalecidoU-24 AbatidoM#23 En el desiertoxQ"22 La huida|O 21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la fee)16 Odos que no oyenH%15 El reto de ElasH$14 La llamada al Carmelo1P)13 El alborotador de IsraelV,  12 Frente a AcabK! 11 Frente al peligroWN% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&QC7 09 Una Providencia oscuraP* 08 El Seor proveercular con la naci\'f3n favorecida: Jehov\'e1 era su Rey, su Gobernante, Aquel al cual hab\'edan de dar cuentas, con el que ten\'edan un pacto solemne. Segundo, se informaba a Acab que Dios vive. Este gran hecho, evidentemente, hab\'eda sido puesto en entredicho. Durante el reinado de un rey tras otro, Israel hab\'eda escarnecido y desafiado a Jehov\'e1 sin que se hubieran producido consecuencias terribles; por ello, lleg\'f3 a prevalecer la idea falsa de que el Se\'f1or no exist\'eda en realidad. Tercero, la afirmaci\'f3n "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel\'bb, mostraba el notable contraste que exist\'eda con los \'a1dolos sin vida, cuya impotencia iba a hacerse patente, incapaces de defender de la ira de Dios a sus enga\'f1ados adoradores.\par \par Aunque Dios, por sus propias y sabias razones, \'absoport\'f3 con mucha mansedumbre los vasos de ira preparados para muerte\'bb (\cf1\ul Rom_9:22\cf0\ulnone ), no obstante da pruebas suficientes y claras, a trav\'e9s del curso de la historia humana, de que \'c9l es a\'fan ahora el gobernador de los imp\'edos y el vengador del pecado. A Israel le fue dada tal prueba entonces. A pesar de la paz y la prosperidad de que hab\'eda disfrutado el reino por largo tiempo, el Se\'f1or estaba airado en gran manera por la forma grosera en que hab\'eda sido insultado p\'fablicamente, y hab\'eda llegado la hora de que Dios castigara severamente a su pueblo descarriado. En consecuencia, envi\'f3 a El\'edas a anunciar a Acab la naturaleza y duraci\'f3n del azote. N\'f3tese debidamente que el profeta fue con su terrible mensaje, no al pueblo, sino al mismo rey, la cabeza responsable, el que ten\'eda en su mano el poder de rectificar lo que estaba mal, proscribiendo los \'eddolos de sus dominios.\par \par El\'edas fue llamado a comunicar el mensaje m\'e1s desagradable al hombre m\'e1s poderoso de todo Israel; pero, consciente de que Dios estaba con \'e9l, no titube\'f3 en su tarea. Enfrent\'e1ndose s\'fabitamente a Acab, El\'edas le hizo ver de manera clara que el hombreLVAL ? que ten\'eda delante no le tem\'eda, por m\'e1s que fuera el rey. Sus primeras palabras hicieron saber al degenerado monarca de Israel que tenla que v\'e9rselas con el Dios viviente. \'abVive Jehov\'e1 Dios de Israel\'bb, era una afirmaci\'f3n franca de la fe del profeta, y al mismo tiempo dirig\'eda la atenci\'f3n de Acab hacia Aquel a quien hab\'eda abandonado. \'abDelante del cual estoy\'bb (es decir, del cual soy siervo; v\'e9ase \cf1\ul Deu_10:8\cf0\ulnone ; \cf1\ul Luk_1:19\cf0\ulnone ), en cuyo nombre vengo a ti, en cuya veracidad y poder incuestionable conf\'edo, de cuya presencia inefable soy consciente, y al cual he orado y me ha respondido.\par \par \'abNo ' habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra\'bb. \'a1Qu\'e9 perspectiva m\'e1s aterradora! De la expresi\'f3n \'ablluvia temprana y tard\'eda\'bb inferimos que, normalmente, Palestina experimentaba una estaci\'f3n seca de varios meses de duraci\'f3n; pero, aunque no cala lluvia, de noche descend\'eda abundante roc\'edo que refrescaba grandemente la vegetaci\'f3n. Pero que no cayera roc\'edo ni lluvia, y por un per\'edodo de a\'f1os, era en verdad un juicio terrible. Esa tierra tan f\'e9rtil y rica que mereci\'f3 ser designada como "tierra que fluye leche y miel", se convertirla r\'e1pidamente en aridez y sequedad, acarreando hambre, pestilencia y muerte. Y cuando Dios retiene la lluvia, nadie puede crearla. \'ab\'bfHay entre las vanidades (falsos dioses) de las gentes quien haga llover?\'bb (\cf1\ul Jer_14:22\cf0\ulnone ). \'a1C\'f3mo revela esto la completa impotencia de los \'eddolos, y la locura de los que les rinden homenaje!\par \par La severa prueba con la que El\'edas se enfrentaba al comparecer ante Acab y pronunciar tal mensaje requer\'eda una fuerza moral poco com\'fan. Esta verdad se hace m\'e1s evidente si prestamos atenci\'f3n a un detalle que parece haber escapado a los comentaristas y que s\'f3lo es evidente por medio de la comparaci\'f3n cuidadosa de las diversas partes de las Escrituras. ELVAL @l\'edas dijo al rey: \'abNo habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os\'bb, mientras que en \cf1\ul 1Ki_18:1\cf0\ulnone , la secuela de ello es que \'abpasados muchos d\'edas, fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas en el tercer a1o, diciendo: Ve, mu\'e9strate a Acab, y yo dar\'e9 lluvia sobre la haz de la tierra\'bb. Por otra parte, Cristo declar\'f3 que "muchas viudas hab\'eda en Israel en los d\'edas de El\'edas, cuando el cielo fue cerrado por tres a\'f1os y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra\'bb (\cf1\ul Luk_4:25\cf0\ulnone ). \'bfC\'f3mo podemos dar cuenta de esos seis meses? De la forma siguiente: cuando Elias visit\'f3 a Acab ya hacia seis meses que la sequ\'eda hab\'eda comenzado; podemos imaginarnos perfectamente la furia del rey al anunci\'e1rsele que la terrible plaga hab\'eda de durar tres a\'f1os m\'e1s.\par \par Si la desagradable tarea que El\'edas tenla ante s\'ed requer\'eda resoluci\'f3n y valent\'eda sin igual; y bien podemos preguntar: \'bfCu\'e1l era el secreto de su gran coraje, y c\'f3mo podemos explicarnos su fortaleza? Algunos rab\'edes jud\'edos han mantenido que era un \'e1ngel, pero esto no es posible porque en el Nuevo Testamento se nos dice claramente que "El\'edas era hombre sujeto a semejantes pasiones que nosotros\'bb (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). S\'ed, era s\'f3lo \'abun hombre\'bb; sin embargo, no tembl\'f3 en presencia de un monarca. Aunque hombre, ten\'eda poder para cerrar las ventanas del cielo y secar los arroyos de la tierra. Pero la pregunta surge de nuevo ante nosotros: \'bfC\'f3mo explicar la plena certidumbre con que predijo la prolongada sequ\'eda, y su confianza en que todo seria seg\'fan su palabra? \'bfC\'f3mo fue que alguien tan d\'e9bil en si mismo vino a ser poderoso en Dios para la destrucci\'f3n de fortalezas?\par \par Puede haber tres razones del secreto del poder de El\'edas. Primera, la oraci\'f3n. "El\'edas era hombre sujeto a semejantes pasiones que nosotros, y rog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese, y no llovi\LVAL A'f3 sobre la tierra en tres a\'f1os y seis meses" (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). Obs\'e9rvese que el profeta no comenz\'f3 sus fervientes s\'faplicas despu\'e9s de comparecer ante Acab, sino \'a1seis meses antes! Ah\'ed est\'e1 la explicaci\'f3n de su certidumbre y resoluci\'f3n ante el rey. La oraci\'f3n en privado era el manantial de su poder en p\'fablico pod\'eda mantenerse con audacia en la presencia del monarca imp\'edo porque se habla arrodillado humildemente ante Dios. Pero obs\'e9rvese tambi\'e9n que el profeta "rog\'f3 con oraci\'f3n\'bb (fervientemente); la suya no era una devoci\'f3n formal y carente de esp\'edritu que nada consegu\'eda, sino de todo coraz\'f3n, ferviente y eficaz.\par \par Segunda, su conocimiento de Dios. Ello se adivina claramente en sus palabras a Acab: "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel". Para \'e9l, Jehov\'e1 era una realidad viva. El abierto reconocimiento de Dios habla desaparecido en todas partes: por lo que se refiere a las apariencias externas, no habla un alma en Israel que creyese en su existencia. Pero ni la opini\'f3n p\'fablica ni la pr\'e1ctica general pod\'edan influir en el \'e1nimo de El\'edas. No pod\'eda ser de otro modo, cuando en su propio pecho ten\'eda la experiencia que le permit\'eda decir con Job: "Yo s\'e9 que mi redentor vive\'bb. La infidelidad y el ate\'edsmo de los dem\'e1s no pueden hacer vacilar la fe del que ha comprendido por s\'ed mismo a Dios. Ello explica el valor de El\'edas, como en una ocasi\'f3n posterior explic\'f3 la fidelidad insobornable de Daniel y sus tres compa\'f1eros hebreos. El que conoce de verdad a Dios se esforzar\'e1, (\cf1\ul Dan_11:32\cf0\ulnone ), y no temer\'e1 al hombre.\par \par Tercera, su conocimiento de la presencia divina. "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy\'bb. El\'edas no s\'f3lo estaba seguro de la realidad de la existencia de Jehov\'e1, sino que tambi\'e9n era consciente de estar en su presencia. El profeta sab\'eda que, aunque aparec\'eda ante la persona de Acab, estaba en la\LVALhua de modo milagroso, como hac\'eda con la comida? Con toda seguridad, pod\'eda hacerlo. Pod\'eda haber he\-cho brotar agua de la roca, como hizo con Israel, o de la qui\-jada, como con Sart\'eds6n (Jueces 15:18,19). S\'ed, pero el Se\'f1or no est\'e1 limitado a ning\'fan m\'e9todo, sino que tiene varias ma\-neras de producir los mismos resultados. A veces Dios obra de un modo, y a veces de otro; usa este medio hoy, y ese otro ma\'f1ana, para llevar a cabo su consejo. Dios es sobe\-rano y no obra de acuerdo con una regla: repetida. Siempre obra seg\'fan su buena voluntad, y lo hace as\'ed para desplegar su absoluta suficiencia, para exhibir su sabidur\'eda m\'faltiple, y para demostrar la grandeza de su poder. Dios no est\'e1 atado, y si cierra una puerta puede f\'e1cilmente abrir otra.\par \par \ldblquote Sec\'f3se el arroyo\rdblquote . Querit no brotar\'eda para siempre; no, ni siquiera para el profeta. El mismo El\'edas hab\'eda de sentir lo terrible del azote que habla anunciado. Mi querido lector, no es cosa extra\'f1a que Dios permita que sus hijos amados sean en\-vueltos en las calamidades comunes de los ofensores. Es verdad que \'c9l hace diferencia en el uso y en los resultados de las heri\-das, pero no en el infligirlas. Vivimos en un mundo que est\'e1 bajo la maldici\'f3n del Dios Santo, y por tanto,\b \b0\ldblquote el hombre nace p presencia de Uno infinitamente mayor que todos los monarcas de la tierra; Aquel delante del cual aun los m\'e1s ilustres \'e1ngeles se inclinan en adoraci6n. El mismo Gabriel no pod\'eda hacer una confesi\'f3n m\'e1s grande (\cf1\ul Luk_1:19\cf0\ulnone ). \'a1Ah, lector!; tal certeza bendita nos eleva por encima de todo temor. Si el Todopoderoso estaba con \'e9l, \'bfc\'f3mo pod\'eda el profeta temer ante un gusano de la tierra? "Vive el Se\'f1or Dios de Israel, delante del cual estoy\'bb revela claramente el fundamento sobre el que su alma reposaba mientras llevaba a cabo su desagradable tarea.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf2\f1\fs22\par } LVAL C{\rtf1\ansi\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 EL ARROYO DE QUERIT\par \pard\qj\b0\fs24\par \'abEl\'edas era hombre sujeto a semejantes pasiones que nos\-otros, y rog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese, y no llovi\'f3 sobre la tierra en tres a\'f1os y seis meses\'bb (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). Aqu\'ed se nos presenta a El\'edas como ejemplo de lo que la sincera oraci\'f3n del \'abjusto\'bb puede conseguir (v. 16). Nota, querido lector, el adjetivo calificativo, porque no todos los hombres, ni siquiera todos los cristianos, reciben contestaci\'f3n definida a sus oracio\-nes. Ni much\'edsimo menos. El \'abjusto\'bb es el que est\'e1 bien con Dios de una manera pr\'e1ctica; cuya conducta es agradable a sus ojos; que guarda sus vestiduras sin mancha de este mun\-do; que est\'e1 apartado del mal religioso, porque no hay en la tierra mal que tanto deshonre (v\'e9ase \cf1\ul Luk_10:12-15\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rev_11:8\cf0\ulnone ). Los o\'eddos del cielo est\'e1n atentos a la voz del tal, por\-que no hay barrera alguna entre su alma y el Dios que odia el pecado. \'abY cualquier cosa que pidi\'e9remos, la recibiremos de \'c9l, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las co\-sas que son agradables delante de \'c9l\'bb (\cf1\ul 1Jo_3:22\cf0\ulnone ).\par \par \'abRog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese\'bb. \'a1Qu\'e9 petici\'f3n m\'e1s te\-rrible para presentar delante de la Majestad en las alturas! \'a1Qu\'e9 de privaciones y sufrimiento incalculable\_ iba a produ\-cir la concesi\'f3n de semejante suplica! La hermosa tierra de Palestina se convertir\'eda en un desierto abrasado y est\'e9ril, y sus habitantes ser\'edan consumidos por una prolongada carest\'eda con todos los horrores consiguientes. As\'ed pues, \'bfera este profeta estoico, fr\'edo e insensible, vac\'edo de todo afecto natu\-ral? \'LVAL Da1No, por cierto! El Esp\'edritu Santo ha cuidado de decirnos en este mismo vers\'edculo que era "hombre sujeto a semejantes pasiones que nosotros\'bb, y esto se menciona inmediatamente antes del relato de su tremenda petici\'f3n. Y, \'bfqu\'e9 significa esa descripci\'f3n en tal contexto? Que, aunque El\'edas estaba adorna\-do de tierna sensibilidad y c\'e1lida consideraci\'f3n para con sus semejantes, en sus oraciones se elevaba por encima de todo sentimentalismo carnal.\par \par \'bfPor qu\'e9 rog\'f3 El\'edas \'abque no lloviese\'bb? No es que fuera insensible al sufrimiento humano, ni que se deleitara malva\-damente presenciando la miseria de sus vecinos, sino que puso la \i gloria de Dios \i0 por encima de todo lo dem\'e1s, incluso de sus sentimientos naturales. Recordad lo que en un capitulo previo se dice de la condici\'f3n espiritual reinante en Israel. No sola\-mente no habla reconocimiento p\'fablico alguno de Dios en toda la extensi\'f3n del pa\'eds, sino que por todas partes los adorado\-res de Baal le desafiaban e insultaban. La marea maligna su\-b\'eda m\'e1s y m\'e1s cada d\'eda hasta arrastrarlo pr\'e1cticamente todo. Y El\'edas \'absent\'eda un vivo celo por Jehov\'e1 Dios de los ej\'e9rcitos\'bb (\cf1\ul 1Ki_19:10\cf0\ulnone ), y deseaba ver Su gran nombre vindicado, y Su pueblo ap\'f3stata restaurado. As\'ed pues, la gloria de Dios y el amor verdadero a Israel fue lo que le movi\'f3 a presentar su petici\'f3n.\par \par Aqu\'ed tenemos, pues, la se\'f1al prominente del \'abjusto\'bb cuyas oraciones prevalecen ante Dios: aunque de tierna sensibilidad, pone la honra de Dios antes que cualquier otra consideraci\'f3n. Y Dios ha prometido: \'abHonrar\'e9 a los que me honran\'bb (\cf1\ul 1Sa_2:30\cf0\ulnone ). Cu\'e1n a menudo se puede decir de nosotros: \'abPed\'eds, y no recib\'eds, porque ped\'eds mal, para gastar en vuestros de\-leites (\cf1\ul Jam_4:3\cf0\ulnone ). "Pedimos mal\'bb cuando los sentimientos naturales nos dominan, cuando nos mueven motivos carnales, cuando nos iLVAL Enspiran consideraciones ego\'edstas. Pero, \'a1qu\'e9 dife\-rente era el caso de El\'edas! A \'e9l le mov\'edan profundamente las indignidades terribles contra su Se\'f1or, y suspiraba por verle de nuevo en el lugar que le correspond\'eda en Israel. "Y no llovi\'f3 sobre la tierra en tres a\'f1os y seis meses\'bb. El profeta no fracas\'f3 en su objetivo. Dios nunca se niega a actuar cuando la fe se dirige a P,1 sobre la base de Su propia gloria; y era so\-bre esta base que El\'edas suplicaba.\par \par \'abLlegu\'e9monos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro\'bb (Hebreos 4:16). Fue all\'ed, en ese bendito trono, que El\'edas obtuvo la fortaleza que tan penosamente necesitaba. No s\'f3lo se requer\'eda de \'e9l que guardase sus vestiduras sin mancha de este mundo, sino que era llamado a ejercer una influencia santa sobre otros, a actuar para Dios en una era degenerada, a esforzarse seriamente por llevar al pueblo de nuevo al Dios de sus padres. Cu\'e1n esencial era, pues, que habitase al abrigo del Alt\'edsimo para obtener de \'e9l la gracia que le capacitara para su dif\'edcil y peligrosa tarea; s\'f3lo as\'ed pod\'eda ser librado del mal, y s\'f3lo as\'ed pod\'eda esperar ser un instrumento en la liberaci\'f3n de otros. Equipado de este modo para la lucha, emprendi\'f3 la senda de servicio lleno de poder divino.\par \par Consciente de la aprobaci\'f3n del Se\'f1or, seguro de la res\-puesta a su petici\'f3n, sintiendo que la presencia del Todopode\-roso estaba con \'e9l, El\'edas se enfrent\'f3 intr\'e9pidamente al imp\'edo Acab, y le anunci\'f3 el juicio divino sobre su reino. Pero, deten\-g\'e1monos por un momento para que nuestras mentes puedan comprender la importancia de este hecho, ya que explica el coraje sobrehumano desplegado por los siervos de Dios en to\-das las \'e9pocas. \'bfQu\'e9 fue lo que hizo a Mois\'e9s tan audaz ante Fara\'f3n? \'bfQu\'e9 fue lo que capacit\'f3 al joven David para ir al en\-cuentro deLVAL Fl poderoso Goliath? \'bfQu\'e9 fue lo que dio a Pablo tanto poder para testificar como lo hizo ante Agripa? \'bfDe d\'f3nde sac\'f3 Lutero la resoluci\'f3n para seguir su cometido \'abaun\-que cada teja de cada tejado fuera un demonio". La contes\-taci\'f3n es la misma en todos los casos: la fortaleza sobrenatural proven\'eda de un manantial sobrenatural; s\'f3lo as\'ed podemos ser vigorizados para luchar contra los principados y las potestades del mal.\par \par "\'c9l da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los mancebos se fatigan y se\_cansan, los mo\-zos flaquean y caen; mas los que esperan a Jehov\'e1 tendr\'e1n nuevas fuerzas; levantar\'e1n las alas como \'e1guilas; correr\'e1n, y no se cansar\'e1n; caminar\'e1n, y no se fatigar\'e1n\'bb (Isa\'edas 40:29\-31). Pero, \'bfd\'f3nde hab\'eda aprendido El\'edas esta important\'edsima lecci\'f3n? No era en un seminario, ni en una escuela b\'edblica, por que si hubiera habido alguno de \'e9stos en aquellos tiempos, es\-tar\'eda, como algunos en nuestra propia era degenerada, en ma\-nos de los enemigos del Se\'f1or. Por otra parte, las escuelas de ortodoxia no pueden impartir tales secretos; ni siquiera los hombres piadosos pueden ense\'f1arse a si mismos esta lecci\'f3n, y mucho menos impartirla a otros. Amigo lector, as\'ed como fue "detr\'e1s del desierto\'bb (\cf1\ul Exo_3:1\cf0\ulnone ) donde el Se\'f1or se apa\-reci6 a Mois\'e9s y le encarg\'f3 la obra que hab\'eda de realizar, fue en las soledades de Galaad donde El\'edas tuvo comuni\'f3n con Jehov\'e1, quien le entren\'f3 para sus arduas tareas; all\'ed "esper\'f3" al Se\'f1or, y all\'ed obtuvo "fortaleza\'bb para su trabajo.\par \par Nadie sino Dios viviente puede decir eficazmente a su sier\-vo: "No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy, tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudar\'e9, siempre te sus\-tentar\'e9 con la diestra de mi justicia\'bb (\cf1\ul Isa_41:10\cf0\ulnone ). Con esta conciencia de la presencia de Dios, su siervo sali\'fLVAL G3 \'abvaliente como un le\'f3n\'bb, no temiendo al hombre, con perfecta calma en medio de las circunstancias m\'e1s duras. En este esp\'edritu, el tisbita se enfrent\'f3 a Acab: \'abVive Jehov\'e1 Dios de Israel, de\-lante del cual estoy\'bb. Mas, \'a1cu\'e1n poco sab\'eda el monarca ap\'f3s\-tata de los ejercicios del alma del profeta antes de presentarse ante \'e9l, y dirigirse a su conciencia! \'abNo habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra\'bb. Sorprendente y bendita cosa es \'e9sta. El profeta habl\'f3 con la m\'e1xima seguridad y auto\-ridad porque estaba dando el mensaje de Dios, el siervo identific\'e1ndose con el Se\'f1or. Esta tendr\'eda que ser siempre la com\-postura del ministro de Cristo: \'abLo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto testificamos\'bb.\par \par "Y fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1\'bb (v. 2)\i . \i0\'a1Qu\'e9 bendito!; sin embargo, no es probable que lo percibamos a menos que lo me\-ditemos a la luz de lo que precede. Por el vers\'edculo anterior sa\-bemos que El\'edas hab\'eda cumplido su misi\'f3n fielmente, y aqu\'ed encontramos al Se\'f1or hablando a su siervo; de ah\'ed que consi\-deremos esto como una recompensa de gracia de aquello. As\'ed son los caminos del Se\'f1or; se deleita en la comuni\'f3n con aque\-llos que se deleitan haciendo Su voluntad. Es un sistema de es\-tudio muy provechoso ir buscando esta expresi\'f3n por toda la Biblia. Dios no concede nuevas revelaciones hasta que se han obedecido las recibidas \i anteriormente; \i0 esta verdad queda ilus\-trada en el caso de Abraham al principio de su vida. \'abJehov\'e1 habla dicho a Abram: Vete... a la tierra que te mostrar\'e9\'bb (\cf1\ul Gen_12:1\cf0\ulnone );\i \i0 empero, fue s\'f3lo la mitad del camino y se asent\'f3 en Har\'e1n (\cf1\ul Gen_11:31\cf0\ulnone ),\i \i0 y no fue hasta que parti\'f3 de all\'ed y obedeci\'f3 completamente que el Se\'f1or se le apareci\'f3 de nue\-\i vo \i0 (\cf1\ul Gen_12:4-7\cf0\ulnone )\i .\par \par \i0 "Y fue a \'e9l palabra de JehovLVAL H\'e1, diciendo: Ap\'e1rtate de aqu\'ed, y vu\'e9lvete al oriente, y esc\'f3ndete en el arroyo de Querit\'bb (v. 2,3)\i . \i0 Aqu\'ed se ejemplifica una verdad pr\'e1ctica impor\-tante. Dios dirige a su pueblo paso a paso. Y ello no puede ser de otro modo porque el camino que somos llamados a se\-guir es el de la fe, y la fe es lo contrario de la vista y la inde\-pendencia. El sistema del Se\'f1or no es revelarnos todo el tra\-yecto a recorrer, sino restringimos su luz de manera que alum\-bre s\'f3lo un paso tras otro, para que nuestra dependencia de \'c9l sea constante. Esta lecci\'f3n es en extremo saludable, pero la carne est\'e1 lejos de agradecerla, especialmente en el caso de los que son de naturaleza activa y fervorosa. Antes de salir de Galaad e ir a Samaria a pronunciar su solemne mensaje, el pro\-feta sin duda debi\'f3 de preguntarse qu\'e9 hacer una vez cumpli\-da su misi\'f3n. Pero eso no era cosa suya, por el momento; habla de obedecer la orden divina, y dejar que\b \b0 Dios le revelara qu\'e9 habla de hacer despu\'e9s.\par \par \tab\'abF\'edate de Jehov\'e1 de todo tu coraz\'f3n, y no estribes en tu prudencia. Recon\'f3celo en todos tus caminos, y \'c9l enderezar\'e1 tus veredas\'bb (Proverbios \i 3:5,6). \i0 Amigo lector, si El\'edas hubiera estribado en su propia prudencia, podemos estar seguros que la \'faltima cosa que hubiera hecho ser\'eda esconderse en el arro\-yo de Querit. Si hubiera seguido sus propios instintos, m\'e1s a\'fan, si hubiera hecho lo que considerase que glorificar\'eda m\'e1s a Dios, \'bfno hubiera emprendido un viaje predicando por todas las ciudades y aldeas de Samaria? \'bfNo hubiera consi\-derado que su obligaci\'f3n ineludible era hacer todo lo que es\- taba en su mano para despertar la conciencia adormecida pueblo, a fin de que todos los s\'fabditos \_horrorizados de la idolatr\'eda prevaleciente\_ obligaran a Acab a poner fin a la misma? Sin embargo, eso era lo que Dios no quer\'eda que hicie\-se; as\'ed pues, \'bfqu\'e9 valor tienen el razonamiento yLVAL I las inclina\-ciones naturales en relaci\'f3n con las cosas divinas? Ninguno en absoluto.\par \par "Fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1\'bb. Obs\'e9rvese que no dice: le fue revelada la \i voluntad \i0 del Se\'f1or", o "se le revel\'f3 \i la mente \i0 del Se\'f1or\'bb; queremos hacer especial \'e9nfasis en este detalle, por\-que es un punto sobre el cual hay no poca confusi\'f3n hoy en d\'eda. Hay muchos que se confunden a s\'ed mismos y a los dem\'e1s hablando much\'edsimo acerca de "alcanzar la mente del Se\'f1or\'bb y "descubrir la voluntad de Dios\'bb para ellos, lo cual, analizado con cuidado, resulta no ser nada m\'e1s que una vaga incertidum\-bre o un impulso personal. "La mente\'bb y "la voluntad\'bb de Dios, lector, se dan a conocer en \i su Palabra, y \'c9l \i0 nunca \'abquiere\'bb nada para nosotros que choque en lo m\'e1s m\'ednimo con su Ley ce\-lestial. Nota que, cambiando el \'e9nfasis, \'abfue a \'e9l palabra de Jehov\'e1\'bb: \'a1no tuvo necesidad de ir a buscarla! V\'e9ase \cf1\ul Deu_30:11-14\cf0\ulnone\i .\par \par \i0 Y, \'a1qu\'e9 \'abpalabra\'bb la que fue a El\'edas! "Ap\'e1rtate de aqu\'ed, y vu\'e9lvete al oriente, y esc\'f3ndete en el arroyo de Querit, que est\'e1 delante del Jord\'e1n\'bb (v. \i 3). \i0 En verdad, los pensa\-mientos y los caminos de Dios son completamente diferentes a los nuestros; s\'ed, y s\'f3lo P\_1 nos los puede notificar (\cf1\ul Psa_103:7\cf0\ulnone ). Casi da risa ver la manera c\'f3mo muchos comentaristas se han desviado completamente en este punto, ya que casi todos ellos interpretan el mandamiento del Se\'f1or como dado con el pro\-p\'f3sito de proteger a su siervo. A medida que la sequ\'eda mortal continu\'f3, la turbaci\'f3n de Acab aument\'f3 m\'e1s y m\'e1s, y al re\-cordar el lenguaje del profeta al decir que no habr\'eda roc\'edo ni lluvia sino por su palabra, su rabia debi\'f3 ser sin l\'edmite. As\'ed pues, si El\'edas hab\'eda de conservar la vida, debla de prove\'e9r\-sele de un refugio. Sin embargo, cuando volvieron a encon\-trarsLVAL Je, Acab \'a1no hizo nada para matarle! (\cf1\ul 1Ki_18:17-20\cf0\ulnone ). Quiz\'e1 se nos dir\'e1 que "fue porque la mano de Dios estaba so\-bre el rey refren\'e1ndole\'bb, en lo que estamos de acuerdo; pero, \'bfno pod\'eda Dios refrenarle durante este intervalo?\par \par No, la raz\'f3n de la orden del Se\'f1or a su siervo debe bus\-carse en otro lugar, y, con toda seguridad, no estamos lejos de descubrirla. Si reconocemos que, aparte de la Palabra y del Esp\'edritu Santo para aplicarla, el don m\'e1s valioso que Dios concede a pueblo alguno es el env\'edo de Sus propios y califica\-dos siervos, y que la calamidad m\'e1s grande que puede caer so\-bre cualquier naci\'f3n consiste en que Dios retire a los que ha designado para ministrar a las necesidades del alma, entonces no queda lugar a dudas. La sequ\'eda en el reino de Acab era un azote divino, y, siguiendo esta l\'ednea de conducta, el Se\'f1or orde\-n\'f3 a su profeta: "Ap\'e1rtate de aqu\'ed\'bb. La retirada de los ministros de su verdad es una se\'f1al cierta del desagrado de Dios, una indicaci\'f3n de que env\'eda el juicio al pueblo que ha provo\-cado su furor.\par Ha de tenerse en cuenta que el verbo \'abesconder\'bb (\cf1\ul 1Ki_17:3\cf0\ulnone ), es completamente distinto del que aparece en \cf1\ul Jos_6:17\cf0\ulnone , \cf1\ul Jos_6:25\cf0\ulnone (cuando Rahab escondi\'f3 a los esp\'edas) y en \cf1\ul 1Ki_18:4\cf0\ulnone , \cf1\ul 1Ki_4:13\cf0\ulnone . La palabra usada en relaci\'f3n a El\'edas podr\'eda muy bien traducirse "vu\'e9lvete al oriente, y ap\'e1rtate\'bb, como en \cf1\ul Gen_31:49\cf0\ulnone . El salmista pregunt\'f3: \'ab\'bfPor qu\'e9, ol\'ed Dios, nos has desechado para siempre? \'bfPor qu\'e9 ha humeado tu furor con\-tra las ovejas de tu dehesa?\'bb (\cf1\ul Psa_74:1\cf0\ulnone ). Y, \'bfqu\'e9 fue lo que le mo\-vi\'f3 a hacer estas doloridas preguntas? \'bfQu\'e9 era lo que le hac\'eda darse cuenta de que el furor de Dios ard\'eda contra Israel? Era lo que sigue: "Han puesto a fuego tus santuarios... han quemadLVAL Ko todas las sinagogas de Dios en la tierra. No vemos ya nuestras se\'f1ales; no \i hay m\'e1s profeta\'bb \i0 (vs. 7\_9). Fue el abandono de los medios p\'fablicos de gracia la se\'f1al m\'e1s segura del des\-agrado de Dios.\par \par Lector, aunque en nuestros d\'edas est\'e9 casi olvidado, no hay prueba m\'e1s segura y solemne de que Dios esconde su rostro de un pueblo o naci\'f3n que el privarles de las bendiciones inesti\-mables de los que ministran su Palabra Santa, porque de la ma\-nera que las mercedes celestiales sobrepujan las terrenales, as\'ed tambi\'e9n las calamidades espirituales son mucho m\'e1s terribles que las materiales. El Se\'f1or declar\'f3 por boca de Mois\'e9s: "Go\-tear\'e1 como la lluvia mi doctrina; destilar\'e1 como el roc\'edo mi razonamiento; como la llovizna sobre la grama, y como las gotas sobre la hierba\'bb (\cf1\ul Deu_32:2\cf0\ulnone\i ). Y \i0 ahora, todo ro\-c\'edo y toda lluvia iban a ser retirados de la tierra de Acab, no s\'f3lo literal, sino tambi\'e9n espiritualmente. Los que ministraban su Palabra fueron quitados de la actividad y la vida p\'fablicas (\cf1\ul 1Ki_18:4\cf0\ulnone ).\par \par Si se requieren m\'e1s pruebas b\'edblicas de esta interpretaci\'f3n (\cf1\ul 1Ki_17:3\cf0\ulnone\i ), \i0 nos remitimos a \cf1\ul Isa_30:20\cf0\ulnone\i , \i0 donde leemos: "Bien que os dar\'e1 el Se\'f1or pan de congoja y agua de angus\-tia, con todo, tus ense\'f1adores nunca m\'e1s te ser\'e1n \i quitados, \i0 sino que tus ojos ver\'e1n tus ense\'f1adores\'bb. \'bfQu\'e9 hay que sea m\'e1s cla\-ro que esto? La p\'e9rdida m\'e1s sensible que el pueblo pod\'eda su\-frir era la retirada, por parte del Se\'f1or, de sus maestros, por\-que aqu\'ed les dice que Su ira ser\'e1 mitigada por Su misericordia; que, aunque les diera pan de congoja y agua de angustia, no les privar\'eda de\b \b0 nuevo de los que ministraban a las necesidades de sus almas. Finalmente, recordamos al lector la afirmaci\'f3n que Cristo hizo de que hab\'eda \'abuna grande hambre\'bb en el pa\'edsLVAL"mamos nosotros) son, tam\-bi\'e9n, un don de Dios. Si se nos ha suministrado aquello que nuestros cuerpos necesitan, a Dios le debemos la gratitud y el reconocimiento. Y, sin embargo, cu\'e1ntos hay, aun entre los que profesan ser cristianos, que se sientan a la mesa sin pedir la bendici\'f3n de Dios, y se levantan sin darle gracias por lo que han comido. Tambi\'e9n en esto Cristo nos ha dejado ejem\-plo, pues cuando aliment\'f3 a la multitud, se nos dice que tom\'f3 Jes\'fas aquellos panes, y habiendo dado gracias, repar\-ti\'f3 a los disc\'edpulos" (\cf1\ul Joh_6:11\cf0\ulnone ). As\'ed pues, no dejemos de hacer lo mismo.\par \par 'Tasados algunos d\'edas, sec\'f3se el arroyo; porque no habla llovido sobre la tierra\rdblquote (v. 7). Por la expresi\'f3n \ldblquote pasados al\-gunos d\'edas\rdblquote , Lightfoot entiende \ldblquote pasado un a\'f1o", que es con frecuencia el sentido de esta frase en la Escritura. Sea como fuere, despu\'e9s de un intervalo de cierta duraci\'f3n, el arroyo se sec\'f3. Krum\'ednacher declara que el nombre Querit denota \ldblquote sequ\'eda\rdblquote , como si se secara generalmente m\'e1s deprisa que cual\-quier otro arroyo. Con toda probabilidad se trataba de un torrente del monte que descend\'eda por un barranco. Recib\'eda el agua por medio de la naturaleza o providencia ordinaria, pero ahora, el curso de la naturaleza estaba alterado. El pro\-p\'f3sito de Dios estaba cumplido, y habla llegado la hora de que el profeta partiese hacia otro escondite. Que el arroyo se secase era un poderoso re en tiempos de El\'edas (\cf1\ul Luk_4:25\cf0\ulnone ), a lo que a\'f1adimos: \'abHe aqu\'ed vienen d\'edas, dice el Se\'f1or Jehov\'e1, en los cuales enviar\'e9 ham\-bre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino \i de o\'edr palabra de Jehov\'e1. \i0 E ir\'e1n errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrir\'e1n buscando palabra de Jehov\'e1, y no la hallar\'e1n\'bb (\cf1\ul Amo_8:11-12\cf0\ulnone ).\par \par \pard ***\cf2\f1\fs22\par } LVAL M{\rtf1\ansi\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 LA PRUEBA DE LA FE\par \pard\qj\b0\fs24\par "Y fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1, diciendo: Ap\'e1rtate de aqu\'ed, y vu\'e9lvete al oriente, y esc\'f3ndete en el arroyo de Querit, que est\'e1 delante del Jord\'e1n (\cf1\ul 1Ki_17:2-3\cf0\ulnone ). Como indic\'e1bamos en el \'faltimo cap\'edtulo, no era meramente para proveer a El\'edas de un refugio seguro que le protegiera de la ira de Acab y Jeza\-bel que Jehov\'e1 dio esta orden al profeta, sino para hacer pa\-tente Su disfavor contra Su pueblo ap\'f3stata: la desaparici\'f3n del profeta de la vida p\'fablica era un juicio adicional contra la naci\'f3n. No podemos dejar de indicar la analog\'eda tr\'e1gica que prevalece en mayor o menor grado en la Cristiandad. Du\-rante las \'faltimas dos o tres d\'e9cadas Dios ha apartado por la muerte a algunos de sus siervos fieles; y, no s\'f3lo no los ha reemplazado por otros, sino que de los que quedan cada d\'eda aumenta el n\'famero de los que \'c9l a\'edsla.\par \par Fue para gloria de Dios y para bien del profeta que el Se\-\'f1or le dijo: "Ap\'e1rtate de aqu\'ed... esc\'f3ndete\rdblquote . Fue un llama\-miento a la separaci\'f3n. Acab era un ap\'f3stata, y su consorte una pagana. La idolatr\'eda abundaba por todas partes. El hom\-bre de Dios no pod\'eda simpatizar ni tener comuni\'f3n con tal ho\-rrible situaci\'f3n. El aislarnos del mal nos es absolutamente indis\-pensable si queremos guardarnos "sin mancha de este mundo\rdblquote (\cf1\ul Jam_1:27\cf0\ulnone ); no s\'f3lo separaci\'f3n de la impiedad secular, \i sino tambi\'e9n de la corrupci\'f3n religiosa. \i0 "No comuniqu\'e9is con las obras infructuosas de las tinieblas\rdblquote (\cf1\ul Eph_5:11\cf0\ulnone ), ha sido el mandato de Dios en toda dispensaci\'f3n. El\'edas se levant\'f3 como el tLVAL Nestigo fiel del Se\'f1or en d\'edas de alejamiento nacional, y despu\'e9s de haber presentado el testimonio divino a la cabeza responsable, el profeta hab\'eda de retirarse. Es deber indispen\-sable volver la espalda a todo lo que deshonra a Dios.\par \par Pero, \'bfd\'f3nde habla de ir El\'edas? Antes hab\'eda morado en la presencia del Se\'f1or Dios de Israel. \ldblquote Delante del cual estoy", pod\'eda decir al pronunciar sentencia de juicio contra Acab; y habla de morar a\'fan al abrigo del Alt\'edsimo. El profeta no fue dejado a su propia suerte ni a su voluntad, sino que fue diri\-gido al lugar que Dios mismo habla designado: fuera del real, lejos del sistema religioso. El Israel degenerado habla de co\-nocerle s\'f3lo como el testigo contrario; no habla de tener lugar ni tomar parte en la vida social y religiosa de la naci\'f3n. Habla de volverse "al oriente\rdblquote , de donde sale el sol, ya que el que se rige por los preceptos divinos "no andar\'e1 en tinieblas, mas tendr\'e1 la lumbre de la vida (\cf1\ul Joh_8:12\cf0\ulnone ). \ldblquote En el arroyo de Que\-rit que est\'e1 delante del Jord\'e1n\rdblquote . El Jord\'e1n se\'f1alaba los limi\-tes del pa\'eds. Tipificaba la muerte, y la muerte espiritual estaba ahora sobre Israel.\par \par Pero, \'a1qu\'e9 mensaje de esperanza y consuelo conten\'eda "el Jord\'e1n\rdblquote para el que caminaba con el Se\'f1or! \'a1Qu\'e9 bien calcu\-lado estaba para hablar al coraz\'f3n de aquel cuya fe estaba en una condici\'f3n saludable! \'bfAcaso no era \'e9ste el lugar donde Jehov\'e1 se mostr\'f3 fuerte en favor de Su pueblo en los d\'edas de Josu\'e9? \'bfNo fue el Jord\'e1n el escenario que presenci\'f3 el poder milagroso de Dios cuando Israel dej\'f3 el desierto tras de s\'ed? All\'ed fue donde el Se\'f1or dijo a Josu\'e9: "Desde este d\'eda comenzar\'e9 a hacerte grande delante de los ojos de todo Israel, para que en\-tiendan que como fui con Mois\'e9s, as! ser\'e9 contigo\rdblquote (\cf1\ul Jos_3:7\cf0\ulnone ). Fue all\'ed donde \ldblqLVAL Ouote el Dios viviente" (v. 10) hizo que las aguas se detuvieran \ldblquote en un mont\'f3n\rdblquote (v. 13) hasta que \ldblquote todo Israel pas\'f3 en seco\rdblquote (Y. 17). Tales eran las cosas que deb\'edan llenar, y sin duda llenaron, la mente del tisbita cuando su Se\'f1or le mand\'f3 a \i este \i0 mismisimo lugar. Si su fe estaba en ejercicio, su coraz\'f3n hab\'eda de estar en perfecta paz, sabiendo que el Dios que obraba milagros no le abandona\-r\'eda all\'ed.\par \par Tambi\'e9n fue por el propio bien del profeta que el Se\'f1or le mand\'f3 esconderse. Estaba en peligro de otra cosa, adem\'e1s del furor de Acab. El \'e9xito. de sus s\'faplicas pod\'eda venir a ser una trampa; pod\'eda llenarle de orgullo e incluso endurecer su cora\-z\'f3n ante la q1arnidad que asolaba el pa\'eds. Con anterioridad hab\'eda estado ocupado en oraci\'f3n secreta, y entonces, durante breve tiempo, hab\'eda confesado y testificado bien delante del rey. El futuro le reservaba todav\'eda un servicio mejor, ya que vendr\'eda el d\'eda cuando no s\'f3lo testificar\'eda de Dios, en presencia de Acab, sino que derrotar\'eda y deshar\'eda las huestes reunidas de Baal y, al menos hasta cierto punto, llevar\'eda de nuevo a la naci\'f3n descarriada al Dios de sus padres. Pero la hora no estaba todav\'eda en saz\'f3n; ni El\'edas tampoco.\par \par El profeta necesitaba m\'e1s instrucci\'f3n en secreto si es que ha\-b\'eda de estar capacitado para hablar de nuevo en p\'fablico para Dios. El hombre que Dios usa, querido lector, ha de mantener\-se sumiso, tiene que experimentar severa disciplina para que la carne sea mortificada debidamente. El profeta hab\'eda de pasar tres a\'f1os m\'e1s de soledad. \'a1Qu\'e9 humillante! Mas, \'a1cu\'e1n poco digno de cr\'e9dito es el hombre, qu\'e9 incapaz de sostenerse en el lugar de honor! \'a1Qu\'e9 pronto aparece en la superficie el yo, y el instrumento est\'e1 presto a creerse algo m\'e1s que un instrumen\-to! \'a1Cu\'e1n tristemente f\'e1cil es hacer del servicio que DiosLVAL P nos conf\'eda el pedestal en el que exhibirnos a nosotros mismos! Pero Dios no compartir\'e1 su gloria con nadie, y por lo tanto, \ldblquote es\-conde" a aquellos que pueden verse tentados a tomar parte de ella para s\'ed. Es s\'f3lo retir\'e1ndonos de la vista p\'fablica y estando a solas con Dios que podemos aprender que no somos nada.\par \par Esta importante lecci\'f3n se pone claramente de manifiesto en los tratos de Cristo con sus disc\'edpulos amados. En una oca\-si\'f3n regresaron a \'c9l jubilosos por el \'e9xito alcanzado, y llenos de s\'ed mismos \ldblquote le contaron todo lo que hab\'edan hecho,.y lo que hablan ense\'f1ado\rdblquote (\cf1\ul Mar_6:30\cf0\ulnone ). Su suave respuesta es por dem\'e1s instructiva: "Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco\rdblquote (\cf1\ul Mar_6:31\cf0\ulnone ). \'c9ste es a\'fan su remedio de gra\-cia para todo siervo que est\'e9 hinchado por su propia importan\-cia, y que imagine que la causa divina en la tierra sufrir\'eda una p\'e9rdida severa si \'e9l fuera quitado de ella. Dios dice a menudo a sus siervos: "Ap\'e1rtate de aqu\'ed... esc\'f3ndete\rdblquote ; a veces es por medio de la frustraci\'f3n de sus esperanzas ministeriales, por el lecho de la aflicci\'f3n o por una p\'e9rdida sensible, que se cum\-ple el prop\'f3sito divino. Bienaventurado el que puede decir desde el fondo de su coraz\'f3n: \ldblquote Sea hecha la voluntad del Se\'f1or\rdblquote .\par \par Todo siervo que Dios se digna usar ha de pasar por la ex\-periencia de la prueba de Querit antes de estar realmente preparado para el triunfo del Carmelo. \'c9ste es un principio invariable en los caminos del Se\'f1or. Jos\'e9 sufri\'f3 la indignidad de la cisterna y la prisi\'f3n antes de llegar a ser gobernador de todo Egipto, inferior s\'f3lo al rey. Mois\'e9s pas6 la tercera parte de su larga vida "detr\'e1s del desierto\rdblquote , antes de que Jehov\'e1 le concediera el honor de acaudillar a su pueblo sac\'e1ndolo de la casa de servidumbre. David tuvo que apLVAL Qrender de la suficien\-cia del poder de Dios en la labranza, antes de ir y matar a Goliat en presencia de los ej\'e9rcitos de Israel y de los filis\-teos. \'c9ste fue, tambi\'e9n, el caso del Siervo perfecto treinta a\'f1os de retiro y silencio pas\'f3 antes de comenzar su breve ministerio p\'fablico. Tambi\'e9n fue as\'ed en el del principal de sus emba\-jadores: antes de convertirse en el ap\'f3stol de los gentiles tuvo que pasar su aprendizaje en las soledades de Arabia.\par \par Pero, \'bfno hay otro \'e1ngulo desde el que contemplar esta, aparentemente, extra\'f1a orden de: \ldblquote Ap\'e1rtate de aqu\'ed... esc\'e1n\-dete\rdblquote ? \'bfNo era esto una prueba real y severa de la sumisi\'f3n del profeta a la voluntad divina? Decimos \ldblquote severa\rdblquote porque, para un hombre impetuoso, esta demanda era mucho m\'e1s rigurosa que su comparencia ante Acab; para el de celosa disposici\'f3n, ser\'eda m\'e1s duro pasar tres a\'f1os en reclusi\'f3n inactiva que estar ocupado en servicio p\'fablico. El que esto escribe puede testi\-ficar por propia, larga y dolorosa experiencia que la inactividad es una prueba mucho m\'e1s severa que el dirigir la palabra a grandes congregaciones cada d\'eda durante meses. Esta lecci\'f3n es obvia en el caso de El\'edas: hab\'eda de aprender personal\-mente a rendir obediencia impl\'edcita al Se\'f1or antes de estar ca\-lificado para mandar a otros en Su nombre.\par \par Consideremos ahora con m\'e1s detalle el lugar particular que el Se\'f1or seleccion\'f3 para que habitara su siervo: "en el arroyo de Querit\rdblquote . Era un arroyo, no un r\'edo; un arroyo que pod\'eda secarse en cualquier momento. Dios rara y pone a sus sier\-vos, o incluso a su pueblo, en medio del lujo y la abundancia: el estar repleto de las cosas de este mundo demasiadas ve\-ces significa alejarse de los afectos del Dador. \ldblquote\'a1Cu\'e1n dif\'edcilmente entrar\'e1n en el reino de Dios los que tienen riquezas!" Lo que Dios pide son nuestros corazones, y, a menudo, \'e9stLVAL Ros son puestos a prueba. Por regla general, la manera en que son so\-brellevadas las p\'e9rdidas temporales pone de manifiesto la di\-ferencia entre el cristiano real y el hombre mundano. Este \'falti\-mo se descorazona completamente por los reveses financieros y, a menudo, se suicida. \'bfPor qu\'e9? Porque su todo se ha per\-dido y no le queda nada por lo que vivir. Como contraste, el creyente verdadero, aunque sea sacudido con severidad y est\'e9 profundamente deprimido por un tiempo, recuperar\'e1 el equilibrio y dir\'e1: "Dios todav\'eda es mi porci\'f3n y nada me faltar\'e1\rdblquote . \par \par Muchas veces, en lugar de un r\'edo, Dios nos da un arroyo que hoy brota y ma\'f1ana quiz\'e1 estar\'e1 seco. \'bfPor qu\'e9? Para ense\'f1ar\-nos a no descansar en las bendiciones, sino en el Dador de las mismas. Sin embargo, \'bfno es en este punto que caemos tan a menudo \_estando nuestros corazones mucho m\'e1s ocupados con las d\'e1divas que con el Dador\_? \'bfNo es \'e9sta la raz\'f3n de que el Se\'f1or no nos conf\'ede un r\'edo? Si lo hiciera, \'e9ste ocuparla en nuestros corazones, sin darnos cuenta, el lugar que le correspon\-de a W. "Y engros\'f3 Jesur\'fan, y tir\'f3 coces; engord\'e1stete, engros\'e1stete, cubr\'edstete; y dej\'f3 al Dios que le hizo, y menospreci\'f3 la Roca \i de su \i0 salud\rdblquote (\cf1\ul Deu_32:15\cf0\ulnone ). Y la misma tendencia mala existe en nosotros. A veces creemos que se nos trata duramente porque Dios nos da un arroyo en lugar de un r\'edo, pero ello \i es \i0 porque conocemos tan poco nuestros propios corazones. Dios ama demasiado a los suyos para dejar cuchillos\b \b0 peligrosos en manos de ni\'f1os.\par \par \'bfC\'f3mo hab\'eda de subsistir el profeta en un lugar como aquel? \'bfDe d\'f3nde habla de venir su comida? Ah, Dios se ocu\-par\'e1 de esto; ti proveer\'e1 sus necesidades: "Y beber\'e1s del arro\-yo\rdblquote (v. 4). Cualquiera que fuere el caso de Acab y sus id\'f3\-latras, El\'edas no perecer\'eda. En los peores tiempos Dios se mosLVAL S\-trar\'e1 fuerte en pro de los suyos. Aunque todos perezcan de ham\-bre, ellos ser\'e1n alimentados: \ldblquote Se le dar\'e1 su pan, y sus aguas ser\'e1n ciertas\rdblquote (\cf1\ul Isa_33:16\cf0\ulnone ). No obstante, \'a1qu\'e9 absurdo parece al sentido com\'fan mandar a un hombre que permanezca indefi\-nidamente junto a un arroyo! SI, pero era Dios el que hab\'eda dado esta orden, y los mandamientos divinos no deben ser dis\-cutidos sino obedecidos. De este modo, a El\'edas se le mandaba confiar en Dios a pesar de la vista, la raz\'f3n y todas las aparien\-cias externas; descansar en el Se\'f1or mismo y esperar pacien\-temente en \'c9l.\par \par \ldblquote Yo he mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer\rdblquote (v. 4). Obs\'e9rvese la palabra que hemos puesto en letra bas\-tardilla. El profeta pod\'eda haber preferido muchos otros escon\-dites, pero deb\'eda ir a Querit si quer\'eda recibir el suministro divino: Dios se hab\'eda comprometido a proveerle todo el tiem\-po que permaneciere all\'ed. Qu\'e9 importante es, por lo tanto, la pregunta: \'bfEstoy en el lugar donde Dios por su Palabra o por su providencia me ha asignado? Si es as\'ed, de seguro que supli\-r\'e1 todas mis necesidades. Pero, si como el hijo menor le vuelve la espalda y me voy a un pa\'eds lejano, entonces, como \'e9l, su\-frir\'e9 necesidad, Cu\'e1ntos de Dios ha habido que han trabajado en alguna esfera humilde y dif\'edcil con el roc\'edo del Esp\'edritu en sus ministerios, y que, cuando recibieron una invitaci\'f3n de traba\-jar en alg\'fan lugar que parec\'eda ofrecer m\'e1s amplio campo (\'a1y mejor paga!) cedieron a la tentaci\'f3n, entristecieron al Es\-p\'edritu, y vieron terminada su utilidad en el reino de Dios.\par \par El mismo principio es aplicable con igual fuerza al resto del pueblo de Dios: ha de estar \ldblquote en el camino" (\cf1\ul Gen_27:1\cf0\ulnone ) designado por Dios para recibir las provisiones divinas. \ldblquote Sea hecha tu voluntad\rdblquote precede a \ldblquote danos hoy nueLVAL Tstro pan cotidiano\rdblquote . Pero hemos conocido personalmente a muchos que profesaban ser cristianos, los cuales resid\'edan en alguna ciudad donde Dios envi\'f3 a uno de sus calificados siervos, quien alimen\-taba sus almas de grosura de trigo\_", y \'e9stas prosperaban. Pero recibieron alguna tentadora oferta de medrar en los nego\-cios y mejorar su posici\'f3n en el mundo en alg\'fan lugar dis\-tante. Aceptaron la oferta, recogieron sus tiendas; pero entra\-ron en un desierto espiritual donde no hab\'eda ministerio edifican\-te alguno. Como consecuencia, sus almas hambrearon, sus testi\-monios de Cristo fueron arruinados, y sobrevino un per\'edodo de retroceso espiritual sin fruto. De la manera que Israel anti\-guamente ten\'eda que seguir la nube para obtener la diaria pro\-visi\'f3n de man\'e1, as\'ed tambi\'e9n nosotros debemos estar en el lugar ordenado por Dios para que nuestra alma sea regada y nuestra vida espiritual prosperada.\par \par Veamos, a continuaci\'f3n, los \i instrumentos \i0 que Dios selec\-cion\'f3 para ministrar a las necesidades corporales de su siervo. "He mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer\rdblquote . Se nos sugieren aqu\'ed varias l\'edneas de pensamiento. Primero, ved la elevada soberan\'eda y la supremac\'eda absoluta de Dios; su so\-beran\'eda en la elecci\'f3n hecha, su supremac\'eda en el poder para llevarla a cabo. \'c9l es ley en s\'ed mismo. \ldblquote Todo lo que quiso Jehov\'e1, ha hecho en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos\rdblquote (\cf1\ul Psa_135:6\cf0\ulnone ). Prohibi\'f3 a su pueblo que comiese cuervos, clasific\'e1ndolos entre lo inmundo; es m\'e1s, ten\'eda que tenerlos como abominaci\'f3n\rdblquote (\cf1\ul Lev_11:15\cf0\ulnone ; \cf1\ul Deu_14:14\cf0\ulnone ). Con todo, hizo uso de ellos para llevar comida a su siervo. \'a1Qu\'e9 diferentes de los nuestros son los ca\-minos de Dios! Emple\'f3 a la propia hija de Fara\'f3n para soco\-rrer al peque\'f1o Mois\'e9s, y a Balaam para pronunciar una de laLVAL Us, profec\'edas m\'e1s notables. Us\'f3 la quijada de un asno por mano de Sans\'f3n para herir a los filisteos, y una honda y una piedra para vencer a su gigante.\par \par "He mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer\rdblquote . \'a1Oh, qu\'e9 grande es nuestro Dios! Las aves del cielo y los peces de la mar, las bestias salvajes del campo, aun los mismos vien\-tos y las olas le obedecen. \ldblquote As\'ed dice Jehov\'e1, el que da cami\-no en la mar, y senda en las aguas impetuosas; el que saca ca\-rro y caballo, ej\'e9rcito y fuerza... He aqu\'ed que Yo hago cosa nueva; presto saldr\'e1 a luz: \'bfno la sabr\'e9is? Otra vez pondr\'e9 camino en el desierto, y t\'edos en la soledad. La bestia del cam\-po me honrar\'e1, los chacales, y los pollos del avestruz \_\'a1si!) Y los cuervos tambi\'e9n!\_; porque dar\'e9 aguas en el desierto, r\'edos en la soledad, para que beba mi pueblo\rdblquote (\cf1\ul Isa_43:16-20\cf0\ulnone ). As\'ed, pues, el Se\'f1or hizo que las aves de presa, que viv\'edan de la ca\-rro\'f1a, alimentaran al profeta.\par \par Pero, admiremos tambi\'e9n aqu\'ed la sabidur\'eda as\'ed como el poder de Dios. Las viandas se le prove\'edan a El\'edas de manera en parte natural y en parte sobrenatural. En el arroyo hab\'eda agua para que pudiera tomarla f\'e1cilmente. Dios no obrar\'e1 mi\-lagros para evitar trabajo al hombre, lo que le har\'eda negligente y perezoso al no hacer esfuerzo alguno para procurarse su propio sustento. Pero, en el desierto no hab\'eda comida: \'bfc\'f3mo hab\'eda de conseguirlo? Dios suple eso de modo milagroso: \ldblquote He mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer\rdblquote . Si hubieran sido usados seres humanos para llevarle comida, pod\'edan haber divulgado su escondrijo. Si un perro o alg\'fan otro animal do\-m\'e9stico hubieran ido cada ma\'f1ana y cada noche, la gente pod\'eda ver esos viajes regulares llevando comida, sentir curiosidad, e investigar. Pero los p\'e1jaros llevando carne hacia el desierto no levantar\'edan ningunaLVAL V sospecha: pod\'eda suponerse que la lle\-vaban a sus cr\'edas. Ved cu\'e1n cuidadoso es Dios para con su pue\-blo, qu\'e9 prudentes son los planes que hace para el mismo. \'c9l sabe qu\'e9 es lo que pondr\'eda en peligro su seguridad y provee de acuerdo con ello.\par \par "Esc\'f3ndete en el arroyo de Querit... y Yo he mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer." Ve inmediatamente, sin abrigar duda alguna, sin vacilar. Por contrario que sea a sus instintos naturales, esas aves de presa obedecer\'e1n el mandato divino. Esto no ha de parecer improbable. El mismo Dios que las cre\'f3 y que les dio su particular instinto, sabe c\'f3mo diri\-gir y controlar dicho instinto. El sabe c\'f3mo interrumpirlo y contenerlo seg\'fan Su buena voluntad. La naturaleza es exacta\-mente como Dios la hizo, y su permanencia depende ente\-ramente de \'c9l. \'c91 sustenta todas las cosas con la palabra de su potencia. En \'c9l y por \'c9l todas las aves y bestias, lo mismo que el hombre, viven, se mueven y son; por tanto, \'c9l puede interrumpir o alterar las leyes que ha impuesto sobre cualquie\-ra de sus criaturas cuando lo cree conveniente. \ldblquote\'bfJuzgase cosa incre\'edble entre vosotros que Dios resucite los muertos?\rdblquote (\cf1\ul Act_26:8\cf0\ulnone ).\par \par All\'ed, en su humilde retiro, el profeta habla de permanecer durante muchos d\'edas, mas no sin una promesa preciosa que garantizara su sustento: el suministro de las provisiones nece\-sarias le era asegurado divinamente. El Se\'f1or cuidar\'eda de su siervo mientras estuviera escondido de la vista general, y le ali\-mentar\'eda diariamente por su poder milagroso. No obstante, era una prueba real de la fe de El\'edas. \'bfQui\'e9n ha o\'eddo jam\'e1s que \i fueran empleados \i0 tales instrumentos? \'a1Las aves de presa llevan\-do comida en tiempo de hambre! \'bfPod\'eda confiarse en los cuer\-vos? \'bfNo era mucho m\'e1s probable que devoraran la comida en vez de llevarla al profeta? Su confianza no descansaba en las aves, sino en lVLVALbte. "Era", dice el Obispo Hall, "el pro\-feta m\'e1s eminente reservado para la \'e9poca m\'e1s corrupta".\fs20\par \fs24\par Es conveniente, por lo tanto, que las lecciones que puedan derivarse leg\'edtimamente del ministerio de \fs20 El\'edas\fs24 sean presentadas de nuevo a nuestra propia generaci\'f3n. El hecho de que la profe\-c\'eda no tenga edad es un testimonio notable de su origen divino. Los profetas desaparecen, pero sus mensajes iluminan todas las edades posteriores. La historia se repite. La impiedad e ido\-latr\'eda desenfrenadas del reinado de Acab viven todav\'eda en las profanaciones y corrupciones groseras de nuestro siglo \fs20 XX\fs24 . La mundanalidad y la infidelidad de una Jezabel, con toda su te\-rrible fealdad, no s\'f3lo se han introducido en la escena del d\'eda de hoy, sino que han penetrado en nuestros hogares y se han acomodado en nuestra vida p\'fablica\fs20 .\par \fs24\par A. W. Pink (1886-1952), autor de la presente vida de \fs20 El\'edas\fs24 , tuvo una amplia experiencia de las condiciones reinantes en el mundo de habla inglesa. Antes de fijar su residencia en la Gran Breta\'f1a, alrededor del a\'f1o mil novecientos treinta, hab\'eda ejer\-cido su ministerio en Australia y en los Estados Unidos de Am\'e9\-rica. Despu\'e9s se dedic\'f3 a la exposici\'f3n b\'edblica, especialmente por medio de la revista que fund\'f3. Su estudio de \fs20 El\'edas\fs24 es par\-ticularmente apropiado a las necesidades de la hora presente. Nos toca vivir d\'edas en los que el alejamiento de los antiguos hitos del pueblo del Se\'f1or es vasto y profundo. Las verdades que era palabra cierta del que no puede mentir: \ldblquote Yo he mandado a los cuervos\rdblquote . El coraz\'f3n de El\'edas descansaba en el Creador, no en las criaturas; en el Se\'f1or mismo, no en los instrumentos. Qu\'e9 bienaventurado es ser elevado por encima de las "circunstancias\_, y tener prueba segura de su cuidado en la inefable promesa de Dios.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf2\f1\fs22\par } LVAL X{\rtf1\ansi\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 EL ARROYO SECO\par \pard\qj\fs24\par \b0\ldblquote Ap\'e1rtate de aqu\'ed, y vu\'e9lvete al oriente, y esc\'f3ndete en el arroyo de Querit, que est\'e1 delante del Jord\'e1n; y beber\'e1s del arroyo; y Yo he mandado a los cuervos que te den all\'ed de co\-mer\rdblquote (\cf1\ul 1Ki_17:3-4\cf0\ulnone ). Notemos bien el orden; primero el man\-dato divino, y luego la preciosa promesa. El\'edas habla de cum\-plir el mandamiento divino para poder ser alimentado sobrenaturalmente. La mayor\'eda de las promesas de Dios son condi\-cionadas. \'bfNo explica esto la raz\'f3n de que muchos de nosotros no saquemos ning\'fan bien de El\'edas, al dejar de cumplir las esti\-pulaciones? Dios nunca premia la incredulidad ni la desobe\-diencia. Nosotros somos nuestros peores enemigos, y nos perdemos mucho por nuestra perversidad. En el anterior cap\'edtulo procuramos mostrar que el arreglo que Dios hizo mostraba su gran soberan\'eda, su poder omnisuficiente, y su bendita sabidur\'eda; y c\'f3mo demandaba la sumisi\'f3n y la fe del profeta. Llegamos ahora a la secuela de aquel hecho. \par \par "Y \'e9l fue, e hizo conforme a la palabra de Jehov\'e1; pues se fue y asent\'f3 junto al arroyo de Querit, que est\'e1 antes del Jord\'e1n\rdblquote (v. 5). El requerimiento de Dios, no s\'f3lo proporcionaba a El\'edas una prueba real de su sumisi\'f3n y su fe, sino que era tam\-bi\'e9n una demanda severa a \i su humildad. \i0 Si su orgullo hubiera prevalecido, hubiera dicho: \ldblquote\'bfPor qu\'e9 he de seguir tal l\'ednea de conducta? Actuar\'eda como un cobarde si me 'escondiera'. No tengo miedo a Acab, y por lo tanto no me recluir\'e9\rdblquote . \'a1Ah, lec\-tor!; algunos de los mandamientos de Dios son verdaderamente humillantes para la carne y la sangre soberbias. Los LVAL Ydisc\'edpulos no debieron de pensar que lo que Cristo les mandaba era se\-guir una pol\'edtica muy valiente, cuando les dijo: "Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, \i huid \i0 a la otra\rdblquote (\cf1\ul Mat_10:23\cf0\ulnone ); sin embargo, tales eran sus \'f3rdenes, y deb\'edan obedecerle. Y, \'bfpor qu\'e9 ha de objetar el siervo al mandamiento de "esconder\-se\rdblquote cuando leemos del Se\'f1or que "se encubri\'f3"? (\cf1\ul Joh_8:59\cf0\ulnone ). S\'ed, \'c91 nos ha dejado ejemplo en todas las cosas.\par \par Adem\'e1s, el cumplimiento del mandato divino representaba una carga para el aspecto social de la naturaleza de El\'edas. Po\-cos hay que puedan soportar la soledad; en verdad, para la mayor\'eda de las personas, ser separado de sus semejantes, seria dura prueba. Los inconversos no pueden vivir sin compa\'f1\'eda; la convivencia con los que piensan como ellos les es necesaria para acallar sus conciencias inquietas, y desterrar sus pensa\-mientos onerosos. Y, \'bfes muy distinto el caso de la inmensa mayor\'eda de los que profesan ser cristianos? La promesa: "He aqu\'ed, yo estoy con vosotros todos los d\'edas\rdblquote , encierra poco sig\-nificado para la mayor\'eda de nosotros. \'a1Qu\'e9 diferente era el contentamiento, el gozo y el servicio de Bunyan en la c\'e1rcel, o de Madame Guyon en su confinamiento solitario! El\'edas pod\'eda verse separado de sus semejantes, pero no del Se\'f1or.\par \par "Y \'e9l fue, e hizo conforme a la palabra de Jehov\'e1\rdblquote . El\- profeta cumpli\'f3 el mandato de Dios sin duda ni dilaci\'f3n. La suya era una bendita sujeci\'f3n a la voluntad divina: estaba preparado tanto a llevar al rey el mensaje de Jehov\'e1 como a depender de los cuervos. El tisbita cumpli\'f3 el precepto con prontitud, sin importarle lo poco razonable que pudiera pare\-cer, o lo desagradables que fueran las perspectivas. Qu\'e9 dife\-rente fue el caso de Jon\'e1s, que huy\'f3 para no cumplir la pala\-bra del Se\'f1or; s\'ed, y cu\'e1n diferentes las consecuenciLVAL Zas tambi\'e9n: \'a1el uno encarcelado durante tres d\'edas y tres noches en el vien\-tre de la ballena; el otro, al final, arrebatado al cielo sin pasar por los portales de la muerte! Los siervos de Dios no son todos iguales en fe, ni obediencia, ni fruto. Ojal\'e1 todos fu\'e9semos tan prontos a obedecer la Palabra del Se\'f1or como El\'edas.\par \par "Y \'e9l fue, e hizo conforme a la palabra de Jehov\'e1\rdblquote . El profeta no se retras\'f3 en el cumplimiento de las directrices di\-vinas ni dud\'f3 de que Dios suplir\'eda todas sus necesidades. Bien\-aventurados somos cuando le obedecemos en circunstancias di\-f\'edciles, y confiamos en\_\'c9l en la oscuridad. Pero, \'bfpor qu\'e9 no ha\-br\'edamos de poner confianza impl\'edcita en Dios y depender en su palabra de promesa? \'bfHay algo demasiado dif\'edcil para el Se\'f1or? \'bfHa faltado jam\'e1s a su palabra de promesa? As\'ed, pues, no abri\-guemos recelo incr\'e9dulo alguno en cuanto a su futuro cuidado. Los cielos y la tierra pasar\'e1n, pero jam\'e1s sus promesas. El pro\-ceder de Dios para con El\'edas ha quedado registrado para \i nues\-tra \i0 instrucci\'f3n; ojal\'e1 hable a nuestros corazones de manera que reprenda nuestra desconfianza imp\'eda y nos lleve a clamar sin\-ceramente: \ldblquote Se\'f1or, aum\'e9ntanos la fe\rdblquote . El Dios de El\'edas vive todav\'eda, y jam\'e1s abandona al que conf\'eda en su fidelidad.\par "Y \'e9l fue, e \i hizo \i0 conforme a la palabra de Jehov\'e1\rdblquote . El\'edas, no s\'f3lo predic\'f3 la Palabra de Dios, sino que adem\'e1s hizo lo que le mandaba. Esta es la urgente necesidad de nuestros d\'edas. Se ha\-bla much\'edsimo de los preceptos divinos, pero se camina muy poco de acuerdo con ellos. En el reino religioso hay mucha ac\-tividad, pero, demasiado a menudo, \'e9sta est\'e1 desautorizada por los estatutos divinos, y en muchas ocasiones es contraria a los mismos. "Mas sed \i hacedores \i0 de la palabra, y no tan solamente oidores, enga\'f1\'e1ndoos a vosotros mismos\rdblquote (\cLVAL [f1\ul Jam_1:22\cf0\ulnone ), es el requisito cierto de Aqu\'e9l al cual hemos de dar cuentas. El obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atenci\'f3n que el sebo de los carneros. \ldblquote Hijitos, no\_ os enga\'f1e ninguno: el que \i hace \i0 justicia, es justo\rdblquote (\cf1\ul 1Jo_3:7\cf0\ulnone ). Cu\'e1ntos se enga\'f1an en este punto; parlotean de la justicia, pero dejan de practicarla. "No todo el que me dice: Se\'f1or, Se\'f1or, entrar\'e1 en el reino de los cielos; mas el que \i hiciere \i0 la voluntad de mi Padre que est\'e1 en los cielos\rdblquote (\cf1\ul Mat_7:21\cf0\ulnone ).\par \par \ldblquote Y los cuervos le tra\'edan pan y carne por\b \b0 la ma\'f1ana, y pan y carne a la tarde; y beb\'eda del arroyo\rdblquote (v. 6). \'a1C\'f3mo probaba esto que \ldblquote\'c9l es el que prometi\'f3\rdblquote ! (\cf1\ul Heb_10:23\cf0\ulnone ). La natura\-leza entera cambiar\'e1 su camino antes de que una sola de sus promesas falte. Qu\'e9 consuelo para el coraz\'f3n que conf\'eda: lo que Dios ha prometido, ciertamente lo har\'e1. Cu\'e1n inexcu\-sable es nuestra incredulidad, cu\'e1n indeciblemente imp\'edas nues\-tras dudas. Cu\'e1nta de nuestra desconfianza es consecuencia de que las promesas divinas no est\'e1n suficientemente definidas en nuestras mentes. \'bfMeditamos como debi\'e9ramos en las pro\-mesas del Se\'f1or? Si estuvi\'e9semos m\'e1s "amistados\rdblquote con \'c91 (\cf1\ul Job_22:21\cf0\ulnone ), si \ldblquote pusi\'e9ramos al Se\'f1or" m\'e1s definidamente de\-lante de nosotros (\cf1\ul Psa_16:8\cf0\ulnone ), \'bfno tendr\'edan sus promesas mu\-cho m\'e1s peso y poder para nosotros?\par \par \ldblquote Mi Dios, pues, suplir\'e1 todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jes\'fas" (\cf1\ul Phi_4:19\cf0\ulnone ). Es infruc\-tuoso preguntar c\'f3mo. El Se\'f1or tiene diez mil maneras de cum\-plir su palabra. Alguien que lea este p\'e1rrafo puede que viva pre\-cariamente, sin reservas financieras, sin provisiones; quiz\'e1 sin saber de d\'fLVAL \3nde vendr\'e1 la pr\'f3xima comida. Pero, si eres un hijo de Dios, \'c9l no te dejar\'e1; y si conf\'edas en \'c91, no te ver\'e1s defraudado. De una manera u otra, \ldblquote el Se\'f1or proveer\'e1\rdblquote . "Te\-med a Jehov\'e1, vosotros sus santos; porque no hay falta para los que le temen. Los leoncillos necesitaron, y tuvieron ham\-bre; pero los que buscan a Jehov\'e1, no tendr\'e1n falta de nin\-g\'fan bien\rdblquote (\cf1\ul Psa_34:9-10\cf0\ulnone ); \ldblquote Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas (comida y vestido) os ser\'e1n a\'f1adidas\rdblquote (\cf1\ul Mat_6:33\cf0\ulnone ).\b \b0 Estas promesas est\'e1n dirigidas a nosotros, para alentarnos a unirnos a Dios y hacer su vo\-luntad.\par \par "Y los cuervos le tra\'edan pan y carne por la ma\'f1ana, y pan y carne a la tarde.\rdblquote Si el Se\'f1or lo hubiera querido, pod\'eda ha\-berle alimentado por medio de los \'c1ngeles, y no de los cuervos, Hab\'eda entonces en Israel un hombre hospitalario llamado Abd\'edas que sustentaba en secreto a cien profetas de Dios en una cueva (18A). Adem\'e1s, habla siete mil israelitas fieles que no hablan doblado sus rodillas ante Baal, cualquiera de los cuales se habr\'eda sentido sin duda grandemente honrado de ha\-ber sustentado a alguien tan eminente como El\'edas. Pero Dios prefiri\'f3 hacer uso de las aves del cielo. \'bfPor qu\'e9? \'bfNo fue acaso para damos, a El\'edas y a nosotros, una prueba se\'f1alada de su dominio absoluto sobre todas las criaturas, y por ende de que \'c9l es digno de toda nuestra confianza, aun en la m\'e1s grave necesidad? Y lo m\'e1s sorprendente es que El\'edas fuera alimentado mejor que los profetas que Abd\'edas sustentaba, ya que \'e9stos ten\'edan s\'f3lo "pan y agua\rdblquote (18:4), mientras que El\'edas ten\'eda tam\-bi\'e9n carne.\par Aunque Dios no emplee cuervos reales al ministrar a sus siervos necesitados de hoy, a menudo obra de manera igual\-mente definida y maravillosa ordenando al ego\'edsta, al avarien\-LVAL ]to, al de coraz\'f3n duro y al inmoral para la asistencia de los suyos. \'c9l puede hacerlo, y a menudo los induce, en contra de su disposici\'f3n natural y sus h\'e1bitos m\'edseros, a comportarse benigna y liberalmente en el ministerio de nuestras necesida\-des. tl tiene en su mano los corazones de todos los hombres, y a todo lo que quiere los inclina (\cf1\ul Pro_21:1\cf0\ulnone ). \'a1Gracias sean dadas al Se\'f1or por enviar su provisi\'f3n por medio de tales instrumentos! No dudamos de que un buen n\'famero de nues\-tros lectores podr\'edan dar un testimonio similar al del que esto escribe, cuando dice: Cu\'e1n a menudo, en el pasado, Dios provey\'f3 a nuestras necesidades de la manera m\'e1s inesperada; nos hubiera sorprendido menos que los cuervos nos trajeran comida,'que el recibirla de los que nos la concedieron.\par \par "Y los cuervos le tra\'edan pan y carne por la ma\'f1ana, y pan y carne a la tarde.\rdblquote Fij\'e9monos que no se mencionan ve\-getales, ni frutas, ni dulces. No habla bocados exquisitos, sino simplemente lo necesario. \ldblquote As\'ed que, teniendo sustento y con qu\'e9 cubrirnos, seamos contentos con esto\rdblquote (I Timoteo 6:8). Mas, \'bflo somos? Cu\'e1n poco de este contentamiento santo se observa, incluso entre el pueblo del Se\'f1or. Cu\'e1ntos ponen el coraz\'f3n en las cosas de las cuales los que son sin Dios hacen \'eddolos. \'bfPor qu\'e9 est\'e1n descontentos los j\'f3venes con el nivel de vida que bast\'f3 a sus padres? Para seguir a Aqu\'e9l que no ten\'eda donde reclinar la cabeza, debemos negarnos a nosotros mismos.\par \par "Y beb\'eda del arroyo\rdblquote (v. 6). No pasemos por alto esta cl\'e1usula, ya que en la Escritura no hay ni un solo detalle sin importancia. El agua del arroyo era una verdadera provisi\'f3n de Dios, tanto como lo eran el pan y la carne que tra\'edan los cuervos. El Esp\'edritu Santo, sin duda, ha registrado este de\-talle con el prop\'f3sito de ense\'f1arnos que las mercedes comu\-nes de la providencia (como las llaLVAL ^mamos nosotros) son, tam\-bi\'e9n, un don de Dios. Si se nos ha suministrado aquello que nuestros cuerpos necesitan, a Dios le debemos la gratitud y el reconocimiento. Y, sin embargo, cu\'e1ntos hay, aun entre los que profesan ser cristianos, que se sientan a la mesa sin pedir la bendici\'f3n de Dios, y se levantan sin darle gracias por lo que han comido. Tambi\'e9n en esto Cristo nos ha dejado ejem\-plo, pues cuando aliment\'f3 a la multitud, se nos dice que tom\'f3 Jes\'fas aquellos panes, y habiendo dado gracias, repar\-ti\'f3 a los disc\'edpulos" (\cf1\ul Joh_6:11\cf0\ulnone ). As\'ed pues, no dejemos de hacer lo mismo.\par \par 'Tasados algunos d\'edas, sec\'f3se el arroyo; porque no habla llovido sobre la tierra\rdblquote (v. 7). Por la expresi\'f3n \ldblquote pasados al\-gunos d\'edas\rdblquote , Lightfoot entiende \ldblquote pasado un a\'f1o", que es con frecuencia el sentido de esta frase en la Escritura. Sea como fuere, despu\'e9s de un intervalo de cierta duraci\'f3n, el arroyo se sec\'f3. Krum\'ednacher declara que el nombre Querit denota \ldblquote sequ\'eda\rdblquote , como si se secara generalmente m\'e1s deprisa que cual\-quier otro arroyo. Con toda probabilidad se trataba de un torrente del monte que descend\'eda por un barranco. Recib\'eda el agua por medio de la naturaleza o providencia ordinaria, pero ahora, el curso de la naturaleza estaba alterado. El pro\-p\'f3sito de Dios estaba cumplido, y habla llegado la hora de que el profeta partiese hacia otro escondite. Que el arroyo se secase era un poderoso recordatorio para El\'edas de la naturaleza transitoria de todo lo mundano. "La apariencia de este mundo se pasa\rdblquote (\cf1\ul 1Co_7:31\cf0\ulnone ), y por tanto, "no tene\-mos aqu\'ed ciudad permanente\rdblquote (\cf1\ul Heb_13:14\cf0\ulnone ). Todas las cosas terrenas est\'e1n marcadas con el sello del cambio y la decadencia.: nada hay estable bajo el sol. Por ello, deber\'edamos estar pre\-parados para los cambios repentinos en nuestras circunstancias.\par \par CoLVAL _mo hasta entonces, los cuervos segu\'edan llevando al pro\-feta carne y pan para comer cada ma\'f1ana y cada tarde, mas no pod\'eda subsistir sin agua. Pero, \'bfpor qu\'e9 no hab\'eda de pro\-veer Dios del agua de modo milagroso, como hac\'eda con la comida? Con toda seguridad, pod\'eda hacerlo. Pod\'eda haber he\-cho brotar agua de la roca, como hizo con Israel, o de la qui\-jada, como con Sart\'eds6n (Jueces 15:18,19). S\'ed, pero el Se\'f1or no est\'e1 limitado a ning\'fan m\'e9todo, sino que tiene varias ma\-neras de producir los mismos resultados. A veces Dios obra de un modo, y a veces de otro; usa este medio hoy, y ese otro ma\'f1ana, para llevar a cabo su consejo. Dios es sobe\-rano y no obra de acuerdo con una regla: repetida. Siempre obra seg\'fan su buena voluntad, y lo hace as\'ed para desplegar su absoluta suficiencia, para exhibir su sabidur\'eda m\'faltiple, y para demostrar la grandeza de su poder. Dios no est\'e1 atado, y si cierra una puerta puede f\'e1cilmente abrir otra.\par \par \ldblquote Sec\'f3se el arroyo\rdblquote . Querit no brotar\'eda para siempre; no, ni siquiera para el profeta. El mismo El\'edas hab\'eda de sentir lo terrible del azote que habla anunciado. Mi querido lector, no es cosa extra\'f1a que Dios permita que sus hijos amados sean en\-vueltos en las calamidades comunes de los ofensores. Es verdad que \'c9l hace diferencia en el uso y en los resultados de las heri\-das, pero no en el infligirlas. Vivimos en un mundo que est\'e1 bajo la maldici\'f3n del Dios Santo, y por tanto,\b \b0\ldblquote el hombre nace para la aflicci\'f3n\rdblquote . Tampoco hay manera de escapar de la aflicci\'f3n mientras estemos aqu\'ed. El propio pueblo de Dios, aunque es objeto de amor eterno, no est\'e1 exento, porque "mu\-chos son los males del justo\rdblquote . \'bfPor qu\'e9? Por varias razones y con varios designios: uno de ellos es enajenar nuestros cora\-zones de las cosas de abajo, y hacer que pongamos nuestros afectos en las de arriba.\par \par \ldblquote Sec\'f3se eLVAL #l arroyo\rdblquote . Seg1n las apariencias externas, para la raz\'f3n carnal parecer\'eda un verdadero infortunio, una ver\-dadera calamidad. Tratemos de evocar a El\'edas all\'ed, en Querit. La sequ\'eda era general, el hambre extendida por todo el pa\'eds; y ahora, su propio arroyo se secaba. El agua disminuy\'f3 gradual\-mente hasta que pronto no hab\'eda m\'e1s que un goteo, y m\'e1s tarde ces\'f3 por completo. \'bfSe llen\'f3 paulatinamente de ans\'eda y melancol\'eda? \'bfDijo: Qu\'e9 har\'e9? \'bfDebo permanecer aqu\'ed y pe\-recer? \'bfMe ha olvidado Dios? \'bfDi un mal paso, a fin de cuen\-tas, al venir aqu\'ed? Todo depend\'eda de lo firmemente que su fe siguiera ejercit\'e1ndose. Si su fe estaba en acci\'f3n, admir\'f3 la bon\-dad de Dios al hacer que el suministro de agua durara tanto tiempo. Cu\'e1nto mejor para nuestras almas si, en vez de lamen\-tar nuestras p\'e9rdidas, alab\'e1ramos a Dios por concedernos sus mercedes por tanto tiempo, especialmente si recordamos que nos son \i prestadas, \i0 y que no merecemos ninguna de ellas.\par \par Aunque morara en el lugar designado por Dios, El\'edas no estaba exento de aquellos profundos ejercicios del alma que son siempre la disciplina necesaria para la vida de fe. Es ver\-dad que, obedeciendo el mandamiento divino, los cuervos le hab\'edan visitado diariamente tray\'e9ndole comida ma\'f1ana y tar\-de, y que el arroyo hab\'eda seguido su tranquilo discurrir. Pero la fe hab\'eda de ser probada y desarrollada. El siervo de Dios no puede dormirse sobre los laureles, sino que ha de pasar de clase en clase en la escuela del Se\'f1or; y despu\'e9s de haber apren\-dido (por la gracia) las dif\'edciles lecciones de una, ha de avan\-zar y dominar otras todav\'eda m\'e1s dif\'edciles. Quiz\'e1 alg\'fan lector ha de enfrentarse con el arroyo cada vez m\'e1s seco de la popu\b\-\b0 laridad, de la salud que se desvanece, de los negocios que dis\-minuyen, de la amistad que se marchita. Ah, amigo, un arro\-yo que se seca es un verdadero problema.\par LVAL anza a medida que el arroyuelo se deslizaba con menos ruido sobre su lecho rocoso? \'bfDej\'f3 el arpa colgada de los sauces al sumirse en pensamientos ansiosos y al caminar de un lado a otro? No hay nada en la Escritura que nos haga pensar tal cosa. Dios conserva en perfecta paz a aquel cuya mente descansa en \'c9l. S\'ed. pero para eso el coraz\'f3n debe confiar firmemente en \'c9l.\par \par \'c9ste es el punto importante: \'bfconfiamos en el Se\'f1or en cir\-cunstancias dif\'edciles, o s\'f3lo cuando son favorables? Es de te\-mer que, si hubi\'e9semos estado all\'ed, junto al arroyo seco, nues\-tras mentes se habr\'edan llenado de confusi\'f3n, y, en lugar de esperar pacientemente en el Se\'f1or, nos habr\'edamos impacientado, y habr\'edamos discurrido y preguntado a nosotros mismos qu\'e9 hacer. Y una ma\'f1ana, El\'edas despert\'f3 y comprob\'f3 que el arroyo se hab\'eda secado del todo, y que el suministro para su sustento estaba completamente cortado. \'bfQu\'e9 hab\'eda de hacer, entonces? \'bfHab\'eda de permanecer all\'ed y perecer?; porque no pod\'eda esperar vivir por mucho tiempo sin nada que beber. \'bfNo seria mejor tomar las cosas por su mano y ha\-cer lo que pudiera? \'bfNo seria mejor desandar lo andado y arriesgarse a sufrir la venganza de Acab, que permanecer don\-de estaba y morir de sed? \'bfPodemos dudar de que Satan\'e1s le acosara con tales tentaciones en la hora de la prueba?\par \par \tab El Se\'f1or le hab\'eda ordenado: \ldblquote Esc\'f3ndete en el arroyo de Querit\rdblquote , a\'f1adiendo: \ldblquote Yo he mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer\rdblquote ; y es notorio y bendito observar que per\-maneci\'f3 all\'ed incluso despu\'e9s de que el suministro de agua hu\-biera cesado. El pro ' feta no movi\'f3 su morada hasta que recibi\'f3 instrucciones definidas del Se\'f1or en este sentido. As\'ed fue con Israel en la antig\'fcedad en el desierto, cuando se dirig\'edan a la tierra prometida: \ldblquote Al mandato de Jehov\'e1 los hijos de Israel se part\'LVAL bedan; y al mandato de Jehov\'e1 asentaban el campo; todos los d\'edas que la nube estaba sobre el tabern\'e1culo, ellos estaban quedos. Y cuando la nube se deten\'eda sobre el tabern\'e1culo mu\-chos d\'edas, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehov\'e1, y no part\'edan. Y cuando suced\'eda que la nube estaba so\-bre el tabern\'e1culo pocos d\'edas, al dicho de Jehov\'e1 alojaban, y al dicho de Jehov\'e1 part\'edan. Y cuando era que la nube se deten\'eda desde la tarde hasta la ma\'f1ana, cuando a la ma\'f1ana la nube se levantaba, ellos part\'edan; o si hab\'eda estado el d\'eda, y la no\-che la nube se levantaba, entonces part\'edan. 0 si dos d\'edas, o un mes, o un a\'f1o... los hijos de Israel se estaban acampados, y no mov\'edan" (N\'fameros 9:18\_22). Y esto est\'e1 escrito expresa\-mente para nuestra instrucci\'f3n y consuelo; as\'ed pues, debemos recordarlo si queremos ser sabios y felices.\par \par \ldblquote Y fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1, diciendo: Lev\'e1ntate, vete a Sarepta\rdblquote (I Reyes 17:8,9). Si el profeta se hubiera permi\-tido trazar esquemas carnales, \'bfno hubiera mostrado esto cla\-ramente la inutilidad y lo innecesario de los tales? Dios no hab\'eda \ldblquote olvidado tener misericordia\rdblquote , ni dejarla a su siervo sin la direcci\'f3n y gu\'eda necesarias cuando hab\'eda llegado la hora de concederlas. De qu\'e9 modo tan claro deber\'eda esto hablar a nuestros corazones, llenos como est\'e1n de nuestros propios planes y designios. En vez de atender al precepto: "Alma m\'eda, en Dios solamente reposa\rdblquote , ingeniamos alg\'fan medio de salir\-nos de las dificultades, y entonces pedimos al Se\'f1or que lo prospere. Si Samuel no llega cuando le esperamos, tratamos de forzar las cosas (I Samuel 13:12).\par Notemos debidamente, sin embargo, que antes de que la palabra de Dios llegara de nuevo a El\'edas, su fe y su pacien\-cia hab\'edan sido puestas a prueba. Al ir a Querit, el profeta hab\'eda actuado bajo las \'f3rdenes divinas, y LVAL cpor lo tanto, estaba bajo el cuidado especial de Dios. As\'ed pues, \'bfpod\'eda venirle mal alguno teniendo tal guardi\'e1n? Hab\'eda de permanecer, pues, don\-de estaba hasta que Dios le dirigiera a dejar aquel lugar, por desagradables que se volvieran las condiciones. As\'ed es en lo que se refiere a nosotros. Cuando est\'e1 claro que Dios nos ha puesto donde estamos, all\'ed debemos \ldblquote quedarnos\rdblquote (I Corintios 7:20), aun cuando nuestra permanencia se vea llena de dificul\-tades y peligros aparentes. Si, por otra parte, El\'edas hubiera dejado Querit por su propia voluntad, \'bfc\'f3mo hubiera Po\-dido esperar que el Se\'f1or estuviera con \'e9l provey\'e9ndole en sus necesidades y libr\'e1ndole de sus enemigos? Esta verdad tiene la misma vigencia para nosotros en nuestros d\'edas.\par \par Vamos a considerar ahora la otra provisi\'f3n de gracia que el Se\'f1or hizo para su siervo en su retiro. \ldblquote Y fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1\rdblquote . Cu\'e1n a menudo ha llegado hasta nosotros su Pa\-labra \_a veces directamente, a veces por alguno de sus siervos\_, y nos hemos negado imp\'edamente a obedecerla. Si no en pala\-bras, nuestros caminos han sido como los de los jud\'edos rebel\-des, quienes respondieron a la amonestaci\'f3n afectuosa de jere\-m\'edas: "La palabra que nos has hablado en nombre de Jehov\'e1, no o\'edmos de ti\rdblquote (44:16). En otras ocasiones hemos sido como aquellos de los que se nos habla en Ezequiel 33:31,32: "Se esta\-r\'e1n delante de ti como mi pueblo, y oir\'e1n tus palabras, y no las pondr\'e1n por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el coraz\'f3n d\'e9 ellos anda en pos de su avaricia. Y he aqu\'ed que t\'fa eres a ellos como cantor de amores, gracioso de voz y que canta bien; y oir\'e1n tus palabras, mas no \i las pondr\'e1n por obra\rdblquote . \i0\'bfPor qu\'e9? Porque la Palabra de Dios choca con nues\-tra voluntad perversa y requiere lo que es contrario a nuestras inclinaciones naturales.\par \par "Y fue a \'e9l palabra LVAL dde Jehov\'e1, diciendo: Lev\'e1ntate, vete a Sarepta de Sid\'f3n, y all\'ed morar\'e1s\rdblquote (ys. 8,9). Eso significa que El\'edas hab\'eda de ser disciplinado con m\'e1s pruebas y humi\-llaciones. Primeramente, el nombre del lugar al cual Dios le ordenaba ir es profundamente sugestivo, por cuanto \ldblquote Sarepta\rdblquote significa \ldblquote refinar\rdblquote , y procede de una ra\'edz que significa \ldblquote crisol\rdblquote , es decir, el lugar donde se funden los metales. All\'ed aguardaba\b \b0 a El\'edas, no s\'f3lo una nueva prueba piara su fe, sino el refina\-\i miento \i0 de la misma, porque la misi\'f3n del crisol es separar la escoria del oro puro. La experiencia que aguardaba al profeta era dura y desagradable para la carne y la sangre, por cuanto ir de Querit a Sarepta requer\'eda un viaje de ciento veinte quit\'f3\- metros a trav\'e9s del desierto. Al lugar de la purificaci\'f3n no se llega f\'e1cilmente, e implica todo lo que naturalmente rehuimos. Debe observarse, tambi\'e9n, que Sarepta estaba en \ldblquote Sid\'f3n\rdblquote , es decir, en el territorio de los gentiles, fuera de Palestina. El Se\'f1or hizo \'e9nfasis en este detalle (en el primer serm\'f3n que se conoce de \'c9l) como una de las primeras se\'f1ales del favor que Dios se propon\'eda extender a los gentiles, diciendo: \ldblquote Muchas viudas habla en Israel\rdblquote en aquellos d\'edas (Lucas 4:25,26), que pod\'edan (o no) haber recibido y socorrido al profeta; pero a ninguna de ellas fue enviado. \'a1Qu\'e9 reproche m\'e1s severo para la naci\'f3n escogida! Pero lo que es todav\'eda m\'e1s notable es el hecho de que \ldblquote Sid\'f3n\rdblquote fuera el lugar de donde proced\'eda Jeza\-bel, la mujer impla que hab\'eda corrompido a Israel (I Reyes 16: 31). \'a1Los caminos de Dios son sobremanera extra\'f1os; sin em\-bargo, son ordenados con sabidur\'eda infinita! Como dec\'eda Mat\-thew Henry: "Para mostrar a Jezabel la impotencia de su maldad, Dios encontr\'f3 un escondite para su siervo en su misLVAL e\-m\'edsima tierra\rdblquote .\par \par Es igualmente notable observar la singular persona que Dios seleccion\'f3 para cobijar a El\'edas. No era un rico mercader, ni uno de los hombres principales de Sid\'f3n, sino una pobre \_viuda \_sola y necesitada\_ quien fue predispuesta y capacita\-da para atenderle. \'c9ste es, generalmente, el modo de obrar de Dios; \'c9l usa y honra a "lo necio y lo flaco del mundo\rdblquote para su gloria. Al comentar acerca de los \ldblquote cuervos\rdblquote que llevaban pan y carne al profeta mientras permanec\'eda junto al arroyo, hicimos notar la soberan\'eda de Dios y lo extra\'f1o de los ins\-trumentos que le plugo usar. La misma verdad se ilustra aqu\'ed: luna pobre viuda! \'a1Una gentil! \'a1Viviendo en Sid\'f3n, la tierra de Jezabel! No es extra\'f1o, pues, lector, que el proceder de Dios para contigo haya sido totalmente opuesto a lo que t\'fa hab\'edas esperado. El Se\'f1or es ley en si mismo, y lo que pide de nosotros es confianza impl\'edcita y sumisi\'f3n sin reserva.\par \par "He aqu\'ed Yo he mandado all\'ed a una mujer viuda que te sustente\rdblquote (v. 9). La necesidad del hombre es la oportunidad de Dios: cuando Querit se seque se abrir\'e1 Sarepta. C\'f3mo de\-ber\'eda ense\'f1arnos esto a abstenernos de abrigar cuidados e inquietudes acerca del futuro. Recuerda, lector querido, que el d\'eda de ma\'f1ana traer\'e1 consigo el Dios de ma\'f1ana. \ldblquote No temas, que Yo soy contigo; no desmayes, que Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudar\'e9, siempre te sustentar\'e9 con la dies\-tra de mi justicia\rdblquote (Isa\'edas 41:10); haz de estas promesas seguras y ciertas el sost\'e9n de tu alma, ya que son la Palabra del que no puede mentir; haz de ellas la respuesta a toda pregunta incr\'e9dula y a toda difamaci\'f3n perniciosa del diablo. F\'edjate que una vez m\'e1s, Dios envi\'f3 a El\'edas, no a un r\'edo, sino a un arroyo\rdblquote ; no a alguna persona rica y de grandes recursos, sino a una pobre viuda de escasos medios. El LVAL fSe\'f1or quer\'eda que su siervo siguiera dependiendo de \'c91 y de Su poder y bondad como hasta entonces.\par \par :\'c9sta era, en verdad, una prueba severa para El\'edas, no s\'f3lo al tener que emprender un largo viaje por el desierto, sino, tambi\'e9n al tener que hacer frente a una experiencia total\-mente contraria a sus sentimientos, su educaci\'f3n religiosa y sus inclinaciones espirituales: tener que depender de una mu\-jer gentil en una ciudad pagana. Se requer\'eda de \'e9l que dejara la tierra de sus padres y morara en el cuartel general del culto a Baal. Midamos debidamente el peso de la verdad de que el plan de Dios para El\'edas demandaba de \'e9l \i obediencia \i0 incues\-tionable. Los que quieren andar con Dios, no s\'f3lo han de con\-fiar en \'c9l de manera impl\'edcita sino que han de estar, tambi\'e9n, dispuestos a regirse enteramente por su Palabra. Nuestra fe, no s\'f3lo ha de ser educada por medio de una gran variedad de providencias, sino que, adem\'e1s, nuestra obediencia ha de serlo por los mandamientos divinos. Es en vano suponer que podemos disfrutar de la sonrisa de. Jehov\'e1, a menos que nos sujetemos a sus preceptos. \ldblquote Ciertamente, el obedecer es mejor\- que los sacrificios; y el prestar atenci\'f3n que el sebo de los car\-neros\rdblquote (1 Samuel 15:22). As\'ed que somos desobedientes, nuestra comuni\'f3n con Dios queda rota, y el castigo viene a ser nues\-tra porci\'f3n.\par \par El\'edas deb\'eda ir y morar en Sarepta. Pero, \'bfc\'f3mo pod\'eda sub\-sistir, si no conoc\'eda a nadie en aquel lugar? El mismo que le hab\'eda dado la orden, habla hecho los preparativos para su recepci\'f3n y sustento. \ldblquote He aqu\'ed Yo he mandado all\'ed a una mujer viuda que te sustente\rdblquote . Ello no quiere decir necesaria\-mente que el Se\'f1or hubiera hecho saber sus planes a \'e9sta; lo que sigui\'f3 muestra claramente que no fue as\'ed. M\'e1s bien hemos de entender estas palabras como significando que Dios, en su consejo, lo hab\'eda designado y loLVAL g efectuar\'eda por su providen\-cia; comp\'e1rese con "Yo he mandado a los cuervos que te den de comer\rdblquote (v. 4). Cuando Dios llama a alguno de sus hijos a ir a un lugar determinado, puede estar seguro de que tl ha hecho provisi\'f3n plena en su predeterminado prop\'f3sito. Dios dispuso secretamente que esta viuda recibiera y sustentara a Su siervo. Todos los corazones est\'e1n en las manos del Se\'f1or, y \'c9l los inclina hacia donde quiere. Puede inclinarlos a mos\-trar favor y a obrar con benevolencia hacia nosotros, aunque les seamos completamente desconocidos. Muchas veces, en dife\-rentes partes del mundo, \'e9sta ha sido la experiencia del que esto escribe.\par \par El hecho de que Dios llamara a El\'edas a ir a Sarepta cons\-titu\'eda, no s\'f3lo una prueba para su fe y obediencia, sino tam\-bi\'e9n para su \i humildad. \i0 Era llamado a recibir caridad de ma\-nos de una viuda solitaria. Qu\'e9 humillante para el amor pro\-pio depender de una de las m\'e1s pobres entre las pobres. \'a1Qu\'e9 vergonzoso para la confianza y la suficiencia propias aceptar ayuda de una que parec\'eda no tener con qu\'e9 suplir sus m\'e1s ur\-gentes necesidades! Para que nos\b \b0 inclinemos a lo que repugna a nuestras tendencias naturales, las circunstancias han de ser en verdad apremiantes. M\'e1s de una vez en el pasado sen\-timos tener que recibir favores y ayuda de los que ten\'edan po\-cos bienes de este mundo, pero fuimos consolados por las pala\-bras: \ldblquote Y algunas mujeres que hab\'edan sido curadas de malos esp\'edritus y de enfermedades... y otras muchas que serv\'edan de sus haciendas\rdblquote (Lucas 8:2,3). La palabra \ldblquote viuda\rdblquote nos habla de debilidad y soledad; Israel estaba viudo en aquel tiempo, y por, tanto, El\'edas era compelido a sentirlo en su propia alma.\par \ldblquote Entonces \'e9l se levant\'f3, y se fue a Sarepta\rdblquote (v. 10). En esto, El\'edas dio prueba de ser verdaderamente el siervo de Dios, porque el camino del siervo es la senda de la LVAL hobediencia; el que abandona ese camino deja de ser siervo. El siervo y la obediencia est\'e1n ligados de manera inseparable, como el obre\-ro y su trabajo. Hoy en d\'eda, hay muchos que hablan de su ser\-vicio por Cristo como si \'c9l necesitara su asistencia, como si su causa no pudiera prosperar a menos que ellos la fomenten y promuevan, como si el arca santa hubiera de caer inevitable\-mente al suelo si sus manos imp\'edas no la sostuviesen. Esto es un error, un serio error; el producto del orgullo que Satan\'e1s alimenta. Lo que necesitamos mucho es servir a Cristo, some\-ternos a su yugo, rendirnos a su voluntad, sujetarnos a sus mandamientos. Todo \ldblquote servicio\rdblquote que no sea andar en sus pre\-ceptos es invenci\'f3n humana, esp\'edritu carnal, \ldblquote fuego extra\'f1o\rdblquote .\par \par "Entonces \'e9l se levant\'f3, y se fue a Sarepta. \'bfC\'f3mo pue\-do ministrar las cosas santas de Dios si no ando por el camino de la obediencia? Los jud\'edos contempor\'e1neos de Pablo se con\-sideraban muy importantes, empero no rend\'edan gloria a Dios. \ldblquote Conf\'edas que eres gu\'eda de los ciegos, luz de los que est\'e1n en tinieblas, ense\'f1ador de los que no saben\rdblquote (Romanos 2:19,20). As\'ed pues, el ap\'f3stol le pone a prueba: \ldblquote T\'fa pues, que ense\'f1as a otro, \'bfno te ense\'f1as a ti mismo? \'bfT\'fa, que predicas que no se ha de hurtar, hurtas? (v. 21). El principio aqu\'ed enunciado es escrutador y de amplia aplicaci\'f3n. Cada uno de los que predicamos el Evangelio deber\'edamos medirnos diligentemen\-te a\b \b0 nosotros mismos por \'e9l. T\'e9 que predicas que Dios ama la verdad en lo \'edntimo, \'bferes fiel a tus palabras? T\'fa que ense\'f1as que debemos procurar lo bueno delante de todos los hombres, \'bftienes deudas por pagar? T\'fa que exhortas a los cre\-yentes a orar sin cesar, \'bfpasas mucho tiempo en el lugar secreto? Si no es as\'ed, no te sorprendas si tus sermones tienen poco efecto.\par \par De la paz pastoril de Galaad a lLVAL ia prueba exigente de con\-frontarse al rey; de la presencia de Acab a la soledad de Que\-rit; del, arroyo seco a Sarepta. Las conmociones y desplaza\-mientos de la Providencia son necesarios para que nuestra vida espiritual prospere. \ldblquote Quieto estuvo Moab desde su mocedad, y sobre sus heces ha estado \'e9l reposado, y no fue trasegado de vaso en vaso\rdblquote (Jerem\'edas 48:11). La figura usada aqu\'ed es muy su\-gestiva. Moab se hab\'eda aletargado y vuelto blando porque hab\'eda tenido paz por largo tiempo. Se habla estropeado como el zumo de uva sin refinar. Dios estaba trasegando a El\'edas \ldblquote de vaso en vaso\rdblquote para que la espuma flotara y pudiera ser qui\-tada. El agitar nuestro nido, el cambio constante de las cir\-cunstancias que nos rodean, no son experiencias agradables, pero son indispensables para impedir que "reposemos sobre nues\-tras heces\rdblquote . Pero, lejos de reconocer los designios misericordio\-sos del Purificador, cu\'e1n a menudo somos enojadizos, y mur\-muramos cuando nos trasiega de vaso en vaso.\par \par \ldblquote Entonces \'e9l se levant\'f3 y se fue a Sarepta\rdblquote . No puso incon\-venientes, sino que hizo lo que se le mandaba. No puso dila\-ciones, sino que emprendi\'f3 su largo y desagradable camino en seguida. Estaba tan presto a ir a pie como lo hubiera esta\-do si Dios le hubiera proporcionado una carroza. Estaba tan presto a cruzar un desierto como lo habr\'eda estado para diri\-girse, si Dios se lo hubiera ordenado, a un jard\'edn exuberante y frondoso. Estaba tan dispuesto a pedir socorro a una viuda gentil, como si Dios le hubiera dicho que\b \b0 regresara entre sus amigos en Galaad. Para la raz\'f3n carnal, puede parecer que pon\'eda la cabeza en la boca del le\'f3n> que se encaminaba hacia un peligro cierto al ir a Sid\'f3n, donde los agentes de Jezabel ser\'edan numerosos. Pero, porque Dios se lo hab\'eda mandado, era justo que obedeciera (y err\'f3neo no hacerlo), y por tanto, pod\'eda contar con la protecci\'f3n divinaLVALuego, sirven para cautivar el pensamiento tanto del predicador como del escritor. El Nuevo Testamento apoya este inter\'e9s. Si Jesucristo es el Profeta "como Mois\'e9s", tambi\'e9n \fs20 El\'edas\fs24 tiene su paralelo en el Nuevo Testa\-mento: Juan, el m\'e1s grande de los profetas. Y, lo que es toda\-v\'eda m\'e1s notable, \fs20 El\'edas\fs24 mismo reaparece de forma visible cuan\-do con Mois\'e9s, en el monte de "la magn\'edfica gloria", "habla de la contienda que gan\'f3 nuestra vida con el Hijo de Dios en\-carnado". \'bfQu\'e9 sublime honor fue \'e9ste! Mois\'e9s y \fs20 El\'edas\fs24 son los nombres que no s\'f3lo brillan con pareja grandeza en los ca\-p\'edtulos finales del Antiguo Testamento, sino que aparecen tam\-bi\'e9n como representantes vivientes de la hueste redimida del Se\'f1or \emdash los resucitados y los traspuestos\emdash en el "monte santo", donde conversan de la salida que su Se\'f1or y Salvador hab\'eda de cumplir en el tiempo designa.\par N\'f3tese bien que el Se\'f1or no dio a El\'edas m\'e1s informaci\'f3n acerca de su futura residencia y sustento sino que ser\'eda en Sarepta y en casa de una viuda. En tiempo de escasez deber\'eda\-mos estar profundamente agradecidos al Se\'f1or de que provea por nosotros, y contentarnos dejando en sus manos el modo de hacerlo. Si el Se\'f1or se compromete a guiarnos en el viaje de nuestra vida, debe bastarnos el que lo haga paso a paso. Es raro que nos revele mucho por anticipado. En la mayor\'eda de los casos sabemos poco o nada de antemano. \'bfC\'f3mo puede ser de otro modo si andamos por le? Debemos confiar en \'c9l impl\'edcitamente para el desarrollo pleno de su plan para nos\-otros. Pero, s\'ed andamos de verdad con Dios, ajustando nues\-tros caminos a su Palabra, \'c9l har\'e1 que las cosas sean gradual\-mente m\'e1s claras. Su providencia aclarar\'e1 nuestras dificulta\-des, y lo que ahora no sabemos lo sabremos m\'e1s adelante. \'c9ste fue el caso de El\'edas.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL k{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 LOS APUROS DE UNA VIUDA\par \b0\fs24\par \pard\qj\ldblquote Y fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1, diciendo: Lev\'e1ntate, vete a Sarepta de Sid\'f3n, y all\'ed morar\'e1s; he aqu\'ed Yo he mandado all\'ed a una mujer viuda que se sustente\rdblquote (I Reyes 17:8,9). Notemos con cuidado la relaci\'f3n entre estos dos vers\'edculos. La signi\-ficancia espiritual de la misma ser\'e1 aparente para el lector al decir lo siguiente: nuestras acciones han de estar reguladas por 12 Palabra de Dios para que nuestras almas puedan ser ali\-mentadas y fortalecidas. Esta fue una de las lecciones m\'e1s im\-portantes ense\'f1adas a Israel en el desierto: su comida y su be\-bida s\'f3lo pod\'edan obtenerse siguiendo el sendero de la obedien\-cia (N\'fameros 9:18\_23; obs\'e9rvese las veces que se cita \ldblquote el man\-dato\rdblquote , \ldblquote la ordenanza\rdblquote y "el dicho de Jehov\'e1\rdblquote en este pasaje). Al pueblo de Dios de la antig\'fcedad no le estaba permitido tener sus propios planes; el Se\'f1or lo dispon\'eda todo, tanto cuan\-do hab\'edan de viajar, como cuando hab\'edan de acampar. Si se hubieran negado a seguir la nube, no habr\'eda habido para ellos man\'e1.\par \par \tab Lo mismo suced\'eda a El\'edas, ya que Dios ha fijado la mis\-ma regla para sus ministros y para aquellos a los cuales minis\-tran: han de hacer lo que predican, o \'a1ay de ellos! El profeta no pod\'eda tener voluntad propia ni decir cu\'e1nto tiempo iba a estar en Querit ni adonde ir\'eda despu\'e9s. La Palabra de Jeho\-v\'e1 lo dispon\'eda todo, y obedeci\'e9ndola obten\'eda su sustento. Qu\'e9 verdad m\'e1s escrutadora e importante hay en esto para todo cristiano: la senda de la obediencia es la \'fanica que contiene bendici\'f3n y riqueza. \'bfNo descubrimos en este punto lLVAL la causa de nuestra flaqueza y la explicaci\'f3n de nuestra falta de fruto? \'bfNo es debido a nuestra propia voluntad indomable el que nuestra alma perezca y nuestra fe sea d\'e9bil? \'bfNo es debido a nuestra poca abnegaci\'f3n, a que no hemos tomado la cruz, a que no seguimos a Cristo, que seamos tan d\'e9biles e infelices?\par \par Nada contribuye tanto a la salud y al gozo de nuestras almas como la sujeci\'f3n a la voluntad de Aqu\'e9l a quien hemos de dar cuentas. Y el predicador, lo mismo que el cristiano co\-rriente, ha de atenerse a este principio. El predicador ha de andar por el sendero de la obediencia si quiere ser usado por el que es Santo. Si El\'edas hubiera observado una conducta insu\-bordinada, y hubiera tratado de agradarse a s\'ed mismo, \'bfc\'f3mo podr\'eda haber dicho despu\'e9s con tanta certeza en el monte Car\-melo: \ldblquote Si Jehov\'e1 es Dios, seguidle\rdblquote ? Como observ\'e1bamos en el cap\'edtulo anterior, la correlaci\'f3n del \ldblquote servicio\rdblquote es la obedien\-cia. Las dos cosas est\'e1n unidas indisolublemente; en el mo\-mento en que dejo de obedecer a mi Maestro, dejo de ser su \ldblquote siervo\rdblquote . A prop\'f3sito de ello, no olvidemos que uno de los t\'edtu\-los m\'e1s nobles de nuestro Rey era el de \ldblquote Siervo de Jehov\'e1". Ninguno de nosotros puede aspirar a alcanzar un fin m\'e1s no\-ble que el que inspiraba su coraz\'f3n: "Vengo a hacer tu volun\-tad, Dios m\'edo".\par \par Digamos, empero, con toda franqueza, que la senda de la obediencia a Dios est\'e1 lejos de ser f\'e1cil para nuestra natura\-leza; exige la diaria negaci\'f3n del yo, y por lo tanto s\'f3lo pue\-de seguirse con los ojos fijos constantemente en el Se\'f1or, y con la conciencia sujeta a su Palabra. Es verdad que en guardar sus mandamientos '\ldblquote hay grande galard\'f3n\rdblquote (Salmo 19:11), por cuanto el Se\'f1or no ser\'e1 deudor al hombre; no obstante, re\-quiere dejar a un lado la raz\'f3n carnal, e ir a Querit para\b \b0 ser alimentado por LVAL mlos cuervos; \'bfc\'f3mo puede entender esto el in\-telecto orgulloso? Y, ahora, se le mandaba viajar a una ciudad lejana y pagana, y \_ser sostenido por una viuda solitaria \_y a punto de morir de hambre. S\'ed, lector, la senda de la fe es total\-mente contraria a lo que llamamos \ldblquote sentido com\'fan\rdblquote , Y si t\'fa sufres la misma dolencia espiritual que el que esto escribe, a menudo encuentras m\'e1s dif\'edcil crucificar la raz\'f3n que repudiar los trapos inmundos de la justicia propia.\par \par "Entonces \'e9l se levant\'f3, y se fue a Sarepta. Y como lleg\'f3 a la puerta de la ciudad, he aqu\'ed una mujer viuda que estaba all\'ed cogiendo serojas\rdblquote (v. 10). Era tan pobre que no ten\'eda le\'f1a ni servidor que se la fuera a buscar. \'bfQu\'e9 est\'edmulo deb\'eda encontrar El\'edas en tales apariencias? Ninguno, por cierto; m\'e1s bien parec\'eda todo calculado para llenarle de dudas y temores, si es que se fijaba en las circunstancias externas. \ldblquote Y \'e9l la llam\'f3, y dijole: Ru\'e9gote que me traigas una poca de agua en un vaso, para que beba. Y yendo ella para tra\'e9rsela, \'e9l la volvi\'f3 a llamar, y d\'edjole: Ru\'e9gote que me traigas tambi\'e9n un bocado de pan en tu mano. Y ella respondi\'f3: Vive Jehov\'e1 Dios tuyo que no tengo pan cocido; que solamente un pu\'f1ado de hari\-na tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija; y ahora cog\'eda dos serojas, para entrarme y aderezarlo para m\'ed, y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos\rdblquote (vs. 10\_12); \'a1eso era lo que esperaba al profeta al llegar al destino divi\-namente designado! Ponte en su lugar, querido lector; \'bfno hu\-bieras pensado que era una perspectiva sombr\'eda e inquietante?\par \par Empero, El\'edas \ldblquote no confer\'eda con carne y sangre", y, por tanto, no se desanim\'f3 por lo que parec\'eda una situaci\'f3n poco prometedora. Por el contrario, su coraz\'f3n se sosten\'eda en la Palabra inmutable del que no puede mentir. La confianza de El\'edasLVAL n descansaba, no en las circunstancias favorables, ni en el \ldblquote hermoso parecer\rdblquote , sino en la fidelidad del Dios vivo; por lo tanto, su fe no necesitaba la ayuda de las cosas que le rodea\-ban. Las apariencias pod\'edan ser oscuras\b \b0 y funestas, pero el ojo de la fe atravesaba las negras nubes y vela, m\'e1s all\'e1, la faz sonriente de su provisor. El Dios de El\'edas era el Todopodero\-so, para el que todo es posible. \ldblquote He mandado all\'ed a una mujer viuda que te sustente; eso era lo que sosten\'eda su coraz\'f3n. \'bfEn qu\'e9 se sostiene el tuyo.? \'bfEst\'e1s en paz en este mundo muda\-ble? \'bfHas hecho tuyas Sus promesas ciertas? \ldblquote Espera en Jeho\-v\'e1, y haz bien; vivir\'e1s en la tierra, y en verdad ser\'e1s alimen\-tado\rdblquote (Salmo 37:3). \ldblquote Dios es nuestro amparo y fortaleza, nues\-tro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no temere\-mos aunque la tierra sea removida\rdblquote (Salmo 46:1,2).\par \par Mas, volvamos a las circunstancias externas que se presen\-taban ante El\'edas al acercarse a Sarepta. \ldblquote Como lleg\'f3 a la puerta de la ciudad, he aqu\'ed una mujer viuda que estaba all\'ed cogiendo serojas\rdblquote . Dios hab\'eda dicho a su siervo que fuera all\'ed, y le hab\'eda prometido que una viuda le sustentar\'eda; pero no le hab\'eda informado U nombre de la mujer, de donde se ha\-llaba su casa, ni del modo de reconocerla. Confi\'f3 en que Dios le dar\'eda m\'e1s luz al llegar all\'ed; y no sufri\'f3 ninguna decepci\'f3n al respecto. Toda incertidumbre acerca de la identidad de la persona que hab\'eda de ampararle desapareci\'f3 al instante. Apa\-rentemente este encuentro fue casual por cuanto no exist\'eda cita alguna entre ellos. \ldblquote He aqu\'ed (considera y admira) una mujer viuda que \i estaba all\'ed\rdblquote ; \i0 ve c\'f3mo el Se\'f1or en su providencia rige todas las circunstancias para que esta mujer en particular pue\-da estar a la puerta de la ciudad en el mismo momento que llegue el proLVAL ofeta.\par \par \tab\'a1He aqu\'ed que El\'edas acude como con el prop\'f3sito de encon\-trarla; con todo, no la conoc\'eda, ni ella a \'e9l. Ten\'eda toda la apa\-riencia de ser casual, empero estaba decretado y preparado por Dios para cumplir la palabra que hab\'eda dado al profeta. Lector m\'edo, no hay evento en este mundo, por grande o peque\'f1o que sea, que suceda por casualidad. \ldblquote Conozco, oh Jehov\'e1, que el hombre no es se\'f1or de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos\rdblquote (Jerem\'edas 10:23). Qu\'e9 bendito es tener la seguridad de qu\'e9 \ldblquote por Jehov\'e1 son ordenados los pasos del hombre\rdblquote (Salmo 37:23). Es incredulidad total desasociar de Dios los hechos ordinarios de la vida. Todas las circunstancias y experiencias que nos rodean est\'e1n dirigidas por el Se\'f1or, por cuanto \ldblquote de \'c9l y por \'c91, y en \'c91, son todas las cosas. A \'c9l sea gloria por siglos. Am\'e9n\rdblquote (Romanos 11:36). Cultiva el h\'e1bito santo de ver la mano de Dios en todo lo que te sucede. \ldblquote Como lleg\'f3 a la puerta de la ciudad, he aqu\'ed una mujer viuda que estaba all\'ed\rdblquote . C\'f3mo ilustra esto una vez m\'e1s un principio acerca del cual hemos llamado la atenci\'f3n del lector con frecuencia, esto es, que cuando Dios obra, siempre lo hace de manera \i doble. \i0 Si Jacob env\'eda a sus hijos a Egipto en busca de comida en el tiempo de escasez, Jos\'e9 es movido a d\'e1rsela. Si los esp\'edas de Israel penetran en Jeric\'f3, hay una Rahab espe\-r\'e1ndoles para cobijarles. Si Mardoqueo pide al Se\'f1or que libre a su pueblo amenazado, Asuero es vencido por el insom\-nio, obligado a buscar en los libros de las memorias, y a favo\-recer a Mardoqueo y sus compatriotas. Si el eunuco et\'edope de\-3ea entender la Palabra de Dios, Felipe es enviado a interpre\-t\'e1rsela. Si Cornelio ora pidiendo conocimiento del Evangelio, Pedro es enviado a predicarle. El\'edas no hab\'eda recibido insinuaci\'f3n alguna acerca del lugar LVAL pdonde viv\'eda esa viuda, pero la providencia divina orden\'f3 sus pasos para que la encontrara a la entrada de la ciudad. \'a1Qu\'e9 est\'edmulo hay para nuestra fe en estos ejemplos!\par \par As\'ed pues, ah\'ed estaba la viuda; mas, \'bfc\'f3mo hab\'eda de cono\-cer El\'edas que era la que Dios hab\'eda aparejado para recibirle? Hab\'eda de \i probarla, \i0 como el siervo de Abraham hizo con Re\-beca cuando fue enviado a buscar esposa para Isaac; Eliezer or\'f3: \ldblquote Sea, pues, que la moza a quien yo dijere: Baja tu c\'e1n\-taro... y ella respondiere: Bebe, y tambi\'e9n dar\'e9 de beber a tus camellos; que sea \'e9sta la que T\'fa h1s destinado para tu siervo Isaac\rdblquote (G\'e9nesis 24:14). Rebeca apareci\'f3 y cumpli\'f3 estas con\-diciones. Lo mismo en este caso; El\'edas prueba a esa mujer para ver si es amable y ben\'e9vola: "Ru\'e9gote que me traigas una poca de agua en un vaso, para\b \b0 que beba. As\'ed como Eliezer consider\'f3 que s\'f3lo alguien lleno de bondad estar\'eda capacitado para ser la compa\'f1era del hijo de su amo, as\'a1 tambi\'e9n El\'edas estaba convencido que s\'f3lo una persona liberal estar\'eda dispuesta a sostenerle en tiempo de hambre y sequ\'eda.\par \par \ldblquote La llam\'f3, y d\'edjole: Ru\'e9gote que me traigas una poca de agua en un vaso, para que beba\rdblquote . Obs\'e9rvese el porte cort\'e9s y respetuoso de El\'edas. El ser un profeta de Jehov\'e1 no le auto\-rizaba a tratar a esa pobre viuda de manera altanera y des\-p\'f3tica. En vez de mandar, dijo: \ldblquote Ru\'e9gote\rdblquote . Qu\'e9 reproche se contiene aqu\'ed para los que son orgullosos y entremetidos. Todo el mundo merece cortes\'eda; \ldblquote sed amigables\rdblquote (I Pedro 3:8) es uno de los preceptos divinos dados a los creyentes. Y, qu\'e9 prueba m\'e1s severa a la que El\'edas someti\'f3 a esta pobre mujer: \'a1traerle agua para beber! Con todo, no puso objeciones ni le pidi\'f3 precio por lo que hab\'eda venido a ser un lujo costoso; no, ni siquiera a pesar de quLVAL qe El\'edas era un extra\'f1o para ella, perteneciente a otra raza. Admiremos el poder persuasivo de Dios, quien puede producir actos bondadosos en el coraz\'f3n humano en beneficio de sus siervos.\par \par \ldblquote Y yendo ella para tra\'e9rsela.\rdblquote S\'ed, dej\'f3 de coger serojas para s\'ed y, ante la petici\'f3n de este extra\'f1o, se encamin\'f3 a buscar el agua. Aprendamos a imitarla en esto, y estemos siempre preparados a hacer favores a nuestros semejantes. Si no tenemos con qu\'e9 \i dar \i0 al necesitado, deber\'edamos estar dispuestos a \i tra\-bajar \i0 por ellos (Efesios 4:28). Un vaso de agua fr\'eda, aunque no nos cueste m\'e1s que el trabajo de ir a buscarlo, no quedar\'e1 sin recompensa. \ldblquote Y yendo ella para tra\'e9rsela, \'e9l la volvi\'f3 a llamar, y dijole: Ru\'e9gote que me traigas tambi\'e9n un bocado de pan en tu mano\rdblquote (v. 11). El profeta lo pidi\'f3 con el prop\'f3sito de pro\-barla aun m\'e1s \_y qu\'e9 prueba: compartir con \'e9l su \'faltima comida\_, y para preparar el camino para la conversaci\'f3n que Seguirla.\par \par \ldblquote Ru\'e9gote que me traigas tambi\'e9n un bocado de pan en tu mano.\rdblquote \'a1Qu\'e9 petici\'f3n m\'e1s ego\'edsta deb\'eda parecer! Qu\'e9 pro\-bable era que la naturaleza humana reprochara tal demanda hecha a una mujer de tan escasos recursos. Empero en reali\-dad era Dios quien le sal\'eda al encuentro a la hora de su nece\-sidad m\'e1s aguda. \ldblquote Empero Jehov\'e1 \i esperar\'e1 \i0 para tener piedad de vosotros, y por tanto ser\'e1 ensalzado teniendo de vosotros misericordia: porque Jehov\'e1 es Dios de juicio; bienaventura\-dos todos los que \i le esperan\rdblquote \i0 (Isa\'edas 30:18). Pero esa viuda hab\'eda de ser probada primeramente, como despu\'e9s otra mu\-jer gentil fue probada por el Se\'f1or encarnado (Mateo 15). El Se\'f1or suplir\'eda en verdad todas sus necesidades; mas, \'bfconfia\-r\'eda ella en \'c9l? A menudo, \'c9l permite que las cosas lleguen a lo peor, antes de que haya una LVAL rmejora. \ldblquote Espera para tener pie\-dad\rdblquote . \'bfPor qu\'e9? Para hacernos llegar al fin de nosotros mismos y de nuestros recursos, hasta que todo parezca perdido y nos desesperemos, a fin de que podamos discernir m\'e1s claramente su mano liberadora.\par \par \ldblquote Y ella respondi\'f3: Vive Jehov\'e1 Dios tuyo, que no tengo pan cocido; que solamente un pu\'f1ado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija; y ahora cog\'eda dos serojas, para entrarme y aderezarlo para mi y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos\rdblquote (v. 12). Los efectos de la terrible hambre y sequ\'eda de Palestina se hicieron sentir tam\-bi\'e9n en los pa\'edses adyacentes. En relaci\'f3n con el hecho de que se encontrara \ldblquote aceite\rdblquote en poder de esa viuda de Sarepta en Sid\'f3n, J.J. Blunt, en su obra admirable "Las coincidencias involuntarias del Antiguo y del Nuevo Testamento\rdblquote , tiene un capitulo provechoso. Pone de relieve que, en la distribuci6n de la tierra de Cana\'e1n, \i Sid\'f3n \i0 toc\'f3 en suerte a \i Aser \i0 (Josu\'e9 19: 28). Seguidamente menciona Deuteronomio 33, y recuerda al lector que, cuando Mois\'e9s bendijo las doce tribus, dijo: "Ben\-dito Aser en hijos; agradable ser\'e1 a sus hermanos, y mojar\'e1 \i en aceite su \i0 pie\rdblquote (v. 24), indicando la fertilidad de aquella regi\'f3n y la naturaleza de su principal producto. As\'ed, despu\'e9s de un largo periodo de escasez, pod\'eda encontrarse \i all\'ed \i0 aceite. De ah\'ed que, al comparar las diferentes partes de la Escritura, veamos su armon\'eda perfecta.\par \par \ldblquote Y ahora cog\'eda dos serojas, para entrarme y aderezarlo para m\'ed y para mi hijo, y que lo comamos, y nos \i muramos.\rdblquote \i0\'a1Pobre mujer; reducida al \'faltimo extremo, sin nada m\'e1s que la muerte dolorosa ante ella. El suyo era el lenguaje, de la ra\-z\'f3n camal, y no el de la fe; de la incredulidad, y no de la con\-fianza en el Dios vivo; si, lo m\'e1s natural en aquellas circLVAL suns\-tancias\_ Todav\'eda no sabia nada de aquellas palabras dirigidas a El\'edas: \ldblquote Yo he mandado all\'ed a una mujer viuda que te sus\-tente\rdblquote ? (v. 9). No, ella cre\'eda que hab\'eda llegado el fin. Ol\'ed, lector, cu\'e1nto mejor es Dios que nuestros temores. Los he\-breos incr\'e9dulos imaginaban que morir\'edan de hambre en el desierto, pero no fue as\'ed. David dijo en una ocasi\'f3n en su co\-raz\'f3n: "Al fin ser\'e9 muerto alg\'fan d\'eda por la mano de Sa\'fal\rdblquote (I Samuel 27:1), pero no fue as\'ed. Los ap\'f3stoles cre\'edan que se hundir\'edan en el mar tormentoso, pero no fue as\'ed.\par \par \ldblquote Y ella respondi\'f3: Vive Jehov\'e1 Dios tuyo, que no tengo pan cocido; que solamente un pu\'f1ado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija; y ahora cog\'eda dos serojas, para entrarme y aderezarlo para mi y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos\rdblquote (v. 12). Para la vista natural, para la raz\'f3n humana, parec\'eda imposible que pudiera socorrer a nadie. En la miseria m\'e1s abyecta, el fin de sus pro\-visiones estaba a la vista. Y sus ojos no estaban puestos en Dios (\'a1como tampoco los nuestros lo est\'e1n hasta que el Es\-p\'edritu obra en nosotros!), sino en la tinaja, y \'e9sta ahora le faltaba; en consecuencia, no hab\'eda nada ante ella sino la muer\-te. La incredulidad y la muerte est\'e1n unidas inseparablemen\-te. La confianza de esa mujer estaba puesta en la tinaja y la botija, y aparte de \'e9stas no tenla esperanza. Su alma no cono\-c\'eda nada de la bendici\'f3n de la comuni\'f3n con Dios, el \'fanico que puede librar de la muerte (Salmo 68:20). Todav\'eda no pod\'eda creer \ldblquote en esperanza contra esperanza\rdblquote (Romanos 4:18). Vaci\-lante cosa es la esperanza que no descansa en nada mejor que en una tinaja de harina.\par \par \'a1Cu\'e1n dados somos todos nosotros a apoyarnos en algo tan despreciable como una tinaja de harina! Y mientras as\'ed lo ha\-cemos, nuestras esperanzas s\'f3lo pueLVAL tden ser limitadas y eva\-nescentes. Con todo, recordemos por otro lado que la medida m\'e1s peque\'f1a de harina en las manos de Dios es, por la fe, tan suficiente y eficaz como \ldblquote los millares de animales en los co\-llados\rdblquote . Pero, cuan raramente est\'e1 la fe en pr\'e1ctica saludable, Demasiado a menudo somos como los disc\'edpulos cuando, en1 presencia de la multitud hambrienta, exclamaron: \ldblquote Un muchacho est\'e1 aqu\'ed que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos;\b \b0 mas, \'bfqu\'e9 es esto entre tantos?\rdblquote (Juan 6:9); \'e9ste es el lenguaje de la incredulidad. La fe no se ocupa de las dificultades, sino de Aqu\'e9l para quien todo es posible. La fe no se ocupa de las circunstancias, sino del Dios de las circunstancias. As\'ed era para con El\'edas, como veremos cuando consideremos la secuela inmediata.\par \par Y qu\'e9 prueba para la fe de El\'edas eran las palabras lastimeras de la pobre viuda. Considera la situaci\'f3n que se presentaba ante sus ojos. Una viuda y su hijo muriendo de hambre; unas pocas serojas, un pu\'f1ado de harina y un poco de aceite, era todo lo que exist\'eda entre ellos y la muerte. A pesar de esto, Dios le habla dicho: "Yo he mandado all\'ed a una mujer viuda \i que te sustente\rdblquote . \i0 Cu\'e1ntos exclamar\'e1n: \'a1Qu\'e9 profundamente mis\-terioso, qu\'e9 experiencia m\'e1s dura para el profeta! Si ten\'eda que ayudarla, en lugar de convertirse en una carga para ella. Ah, pero, como Abraham antes de \'e9l, "tampoco en la promesa de Dios dud\'f3 con desconfianza; antes fue esforzado en fe\rdblquote . Sabia que el Se\'f1or de cielos y tierra habla decretado que ella \i ten\'eda \i0 que sustentarle, y aunque no hubiera habido harina ni aceite, ello no habr\'eda desalentado su esp\'edritu ni le habr\'eda di\-suadido. Oh, lector querido, si conoces algo experimentalmen\-te de la bondad, el poder y la fidelidad de Dios, no dejes que tu confianza en \'c9l vacile, no importa cu\'e1les sean las aparien\-cias.\par \par \ldLVALde Jehov\'e1, diciendo: Lev\'e1ntate, vete a Sarepta de Sid\'f3n, y all\'ed morar\'e1s\rdblquote (ys. 8,9). Eso significa que El\'edas hab\'eda de ser disciplinado con m\'e1s pruebas y humi\-llaciones. Primeramente, el nombre del lugar al cual Dios le ordenaba ir es profundamente sugestivo, por cuanto \ldblquote Sarepta\rdblquote significa \ldblquote refinar\rdblquote , y procede de una ra\'edz que significa \ldblquote crisol\rdblquote , es decir, el lugar donde se funden los metales. All\'ed aguardaba\b \b0 a El\'edas, no s\'f3lo una nueva prueba piara su fe, sino el refina\-\i miento \i0 de la misma, porque la misi\'f3n del crisol es separar la escoria del oro puro. La experiencia que aguardaba al profeta era dura y desagradable para la carne y la sangre, por cuanto ir de Querit a Sarepta requer\'eda un viaje de ciento veinte quit\'f3\- metros a trav\'e9s del desierto. Al lugar de la blquote Ahora cog\'eda dos serojas, para entrarme y aderezarlo para, m\'ed y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos.\rdblquote Note\-mos bien que esa mujer no dej\'f3 de hacer lo que era su respon\-sabilidad. Fue activa hasta el fin, haciendo uso de los medios a su alcance. En vez de dejarse llevar por la desesperaci\'f3n, y de sentarse retorci\'e9ndose las manos, estaba ocupada recogiendo serojas para la que cre\'eda plenamente ser\'eda su ultima comida. Este detalle no carece de importancia, sino que merece que lo consideremos detenidamente. La ociosidad nunca est\'e1 justificada, y en la necesidad urgente menos que nunca; no, cuanto m\'e1s desesperada es la situaci\'f3n, mayor es la necesidad de afanarnos. Dejarse llevar del desaliento nunca produce bien alguno. Cumple con tu obligaci\'f3n hasta el fin, aunque sea preparando tu \'faltima comida. La viuda fue recompensada abundantemente por su laboriosidad. Fue mientras andaba por \i el sendero del deber \i0 (\'a1el deber casero!) que Dios, por su siervo, le sali\'f3 al encuentro y la bendijo.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL v{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 EL SE\'d1OR PROVEER\'c1\par \pard\qj\b0\fs24\par En lo que tenemos ante nosotros para considerar, vamos a ver de qu\'e9 modo se comport\'f3 el profeta en un ambiente y unas circunstancias totalmente distintas de las que hasta ahora han ocupado nuestra atenci\'f3n. Hasta aqu\'ed, hemos visto algo de c\'f3mo se desenvolvi\'f3 en p\'fablico: su coraje y dignidad espi\-ritual ante Acab; y tambi\'e9n c\'f3mo obr\'f3 en privado: su vida en secreto ante Dios junto al arroyo, obediente a la palabra del Se\'f1or, esperando pacientemente la orden de partida. Pero aqu\'ed el Esp\'edritu nos concede ver c\'f3mo se condujo El\'edas en \_el hogar de la viuda de Sarepta, revel\'e1ndonos del modo m\'e1s bendito la suficiencia de la gracia divina para los siervos y el pueblo de Dios en todas las situaciones en que puedan encontrarse. Cu\'e1n a menudo el siervo de Dios que es inflexible en p\'fablico y fiel en sus devociones secretas, fracasa lamentablemente en la esfera dom\'e9stica, el circulo familiar. No deber\'eda ser as\'ed; ni fue as\'ed con El\'edas.\par \par \tab Lo que acabamos de aludir quiz\'e1 requiere unas cuantas ob\-servaciones que ofrecemos a modo de atenuante y no de ex\-plicaci\'f3n. \'bfA qu\'e9 es debido que el siervo de Dios a menudo salga mucho menos airoso en el hogar que en el p\'falpito o en la c\'e1mara secreta? En primer lugar, al ir a cumplir sus deberes p\'fablicos, lo hace resuelto a presentar batalla al enemigo; y cuando regresa a casa, lo hace con su energ\'eda nerviosa agotada, y dispuesto a recuperarla y descansar. Es entonces que las co\-sas relativamente triviales le irritan y contrar\'edan f\'e1cilmente. En segundo lugar, en su ministerio p\'fablico es consciente de luchar contra\_los poderes del mal, pero en el circulo familiar est\'e1 roLVAL wdeado de aquellos que le aman, y no est\'e1 tan en guardia, sin darse cuenta de que Satan\'e1s puede usar a los suyos para te\-ner ventaja sobre \'e9l. En tercer lugar, la fidelidad consciente en p\'fablico puede haber estimulado su vanidad, y un aguij\'f3n en la carne \_el darse cuenta con dolor de su fracaso triste en su hogar\_ puede serle necesario para humillarse. As\'ed y todo, la conducta que deshonra a Dios no tiene m\'e1s justificaci\'f3n en el circulo dom\'e9stico que en el p\'falpito.\par \par En el cap\'edtulo precedente llegamos al punto en que El\'edas \_en respuesta a las \'f3rdenes de Jehov\'e1\_ dej\'f3 su retiro en Querit, atraves\'f3 el desierto, y lleg\'f3 a las puertas de Sarepta, donde el Se\'f1or hab\'eda mandado (secretamente) a una viuda que le sustentara. La encontr\'f3 a la entrada de la ciudad, aunque en circunstancias que presentaban una apariencia de lo menos pro\-metedor para la vista carnal. Esta mujer, en vez de dar una bienvenida gozosa al profeta, le habl\'f3 con tristeza de su inmi\-nente muerte y de la de su hijo. Lejos de estar aparejada para cuidar de El\'edas, le dice que \ldblquote un pu\'f1ado de harina, y un poco de aceite\rdblquote es todo lo que le queda. \'a1Qu\'e9 prueba para la fe! \'a1Qu\'e9 irrazonable parec\'eda que el hombre de Dios esperara sustento bajo su techo! No m\'e1s irrazonable que el hecho de que a No\'e9 le fuera ordenado construir un arca antes de que hubiera lluvia, y mucho menos se\'f1al alguna de un diluvio; ni menos razonable que el que se pidiera a Israel simplemente andar y andar alrededor de las murallas de Jeric\'f3. El sendero de la obediencia puede andarse s\'f3lo cuando se ejercita la fe.\par \par \ldblquote Y El\'edas le dijo: No hayas temor; ve, haz como has dicho" (I Reyes 17:13). \'a1Qu\'e9 palabra m\'e1s afable para acallar el co\-raz\'f3n de la pobre viudal No temas las consecuencias, ni para ti ni para tu hijo, al usar los medios a tu alcance, por escasos que sean. \ldblquote Empero hazme a mi primero de ello unLVAL xa peque\'f1a torta cocida debajo de la ceniza, y tr\'e1emela; y despu\'e9s har\'e1s para ti y para tu hijo\rdblquote (v. 13). \'a1Qu\'e9 prueba m\'e1s severa \'e9sta! \'bfFue jam\'e1s una pobre viuda probada tan penosamente? Hacerle una torta \ldblquote primero\rdblquote era ciertamente, en sus circuns\-tancias, uno de los mandatos m\'e1s duros dados jam\'e1s. \'bfNo parec\'eda fruto del ego\'edsmo? \'bfRequer\'edan las leyes de Dios o de los hombres un sacrificio semejante? Dios no nos ha mandado hacer m\'e1s que amar a nuestros semejantes \i como \i0 a nosotros mismos; nunca nos ha mandado amarles m\'e1s. \'a1Empero aqu\'ed dice: \ldblquote Hazme a m\'ed \i primero\i0\rdblquote !\par \i\par \i0\ldblquote Porque Jehov\'e1 Dios de Israel ha dicho as\'ed: La tinaja de la harina no escasear\'e1, ni se disminuir\'e1 la botija del aceite, hasta aquel d\'eda que Jehov\'e1 dar\'e1 lluvia sobre la haz de la tie\-rra" (v. 14). Ah\'ed estaba la diferencia: ello quitaba la avari\-cia de la petici\'f3n, mostrando que no estaba inspirada por el ego\'edsmo. Se le ped\'eda una porci\'f3n de lo poco que le quedaba; pero El\'edas le dijo que no dudara en d\'e1rselo porque, aunque el caso parec\'eda desesperado, Dios\_ cuidar\'eda de ella y de su hijo. Obs\'e9rvese con qu\'e9 confianza impl\'edcita habl\'f3 el profeta: no hab\'eda incertidumbre, sino seguridad positiva y firme en que el repuesto no disminuir\'eda. S\'cd, El\'edas hab\'eda aprendido en Querit una valiosa lecci\'f3n por propia experiencia: hab\'eda \i comprobado \i0 la fidelidad de Jehov\'e1 junto al arroyo, y, por lo tanto, estaba calificado para acallar los temores y confortar el coraz\'f3n de esta pobre viuda (v\'e9ase II Corintios 1:3,4, donde se revela el secreto de todo ministerio eficaz).\par \par Obs\'e9rvese el t\'edtulo especial conferido aqu\'ed a la Deidad. La mujer dijo: \ldblquote Vive Jehov\'e1 Dios tuyo" (v. 12), pero ello no era suficiente. El\'edas declar\'f3: Jehov\'e1 Dios de Israel ha dicho as\'ed"; hab\'eda de hacerse comLVAL yprender a esta gentil la verdad hu\-millante de que \ldblquote la salud viene de los jud\'edos\rdblquote (Juan 4:22). \ldblquote Jehov\'e1 Dios de Israel", de cuyos hechos maravillosos tienes que haber o\'eddo tanto; el que hizo del altivo Fara\'f3n el estrado de sus pies; que llev\'f3 a Su pueblo a trav\'e9s del Mar Rojo sin que se mojara; que lo sostuvo milagrosamente en el desierto durante cuarenta a\'f1os; y que subyug\'f3 a los cananeos. Pode\-mos, en verdad, confiar en un Dios as\'ed para nuestro pan de cada d\'eda. \ldblquote Jehov\'e1 Dios de Israel\rdblquote es aqu\'e9l cuya promesa nunca falta, por cuanto "el Vencedor de Israel no mentir\'e1, ni se arrepentir\'e1; porque no es hombre para que se arrepienta" o cambie de parecer (I Samuel 15:29). Puede confiarse, cierta\-mente, en Uno as\'ed.\par \par "Porque Jehov\'e1. Dios de Israel ha dicho as\'ed: La tinaja de la harina no escasear\'e1, ni se disminuir\'e1 la botija del aceite, hasta aquel d\'eda que Jehov\'e1 dar\'e1 lluvia sobre la haz de la tierra\rdblquote (v. 14). Dios dio su palabra de promesa en que apo\-yarse; \'bfpod\'eda ella confiar? .\'bfPod\'eda esperar realmente en t\'ed? V\'e9ase cu\'e1n definitiva era la promesa: no era simplemente que Dios no permitir\'eda que muriese de hambre, o que suplir\'eda todas sus necesidades; sino que era como si el profeta hubiera dicho: La harina de \i tu \i0 tinaja no disminuir\'e1, ni se secar\'e1 el aceite de \i tu \i0 botija. Si \i nuestra \i0 fe est\'e1 sostenida por Dios, har\'e1 que confiemos en su promesa, que nos entreguemos sin reser\-vas a su cuidado, y que hagamos bien a nuestros semejantes. Pero notemos que la fe ha de seguir ejercit\'e1ndose contin\i uamen\-te; \i0 no se prometi\'f3 ni provey\'f3 una nueva tinaja de harina: s\'f3lo un \ldblquote pu\'f1ado\rdblquote que no disminu\'eda \_al parecer una cantidad ina\-decuada para la familia, pero suficiente para Dios\_. "Hasta aquel d\'eda que Jehov\'e1 dar\'e1 lluvia sobre la haz de la tierra\rdblquote evidenciaba la fe LVAL zfirme del profeta.\par \par \ldblquote Entonces ella fue, e hizo como le dijo El\'edas; y comi\'f3 \'e9l, y ella y su casa, muchos d\'edas\rdblquote (v. 15). \'bfQui\'e9n puede dejar de exclamar: Oh, mujer, grande es tu fe? Pod\'eda haber puesto muchas excusas a la petici\'f3n del profeta, especialmente al serle un extra\'f1o; pero, a pesar de lo grande que era la prueba, su fe en el Se\'f1or no fue menor. Su simple confianza en que Dios cuidar\'eda de ellos acall\'f3 todas\b \b0 las objeciones de la raz\'f3n car\-nal. \'bfNo nos recuerda ello otra mujer gentil, la sirofenisa, una descendiente de los cananeos id\'f3latras, quien mucho tiempo despu\'e9s recibi\'f3 a Cristo en los t\'e9rminos de Tiro, y busc\'f3 Su ayuda para su hija atormentada del demonio? Venci\'f3 todos los obst\'e1culos con fe asombrosa, y obtuvo una parte del pan de los hijos en la curaci\'f3n de su hija (Mateo 15). Ojal\'e1 esos ca\-sos nos movieran a clamar desde el coraz\'f3n: \ldblquote Se\'f1or, aum\'e9n\-tanos la fe\rdblquote , por cuanto s\'f3lo quien concede la fe puede au\-mentarla.\par \par "Y, comi\'f3 \'e9l, y ella y su casa, muchos d\'edas. Y la tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite, conforme a la palabra de Jehov\'e1 que hab\'eda dicho por El\'edas" (vs. 15, 16). No perdi\'f3 nada por su generosidad. Su peque\'f1a provi\-si\'f3n de harina y aceite era suficiente s\'f3lo para una comida, y despu\'e9s, ella y su hijo hablan de morir. Pero su disposici\'f3n de asistir al siervo de Dios le trajo lo suficiente, no s\'f3lo para muchos d\'edas, sino hasta que el hambre ces\'f3. Dio a El\'edas de lo mejor que ten\'eda, y por su bondad para con \'e9l, Dios man\-tuvo su casa provista a lo largo del periodo de carest\'eda. Cu\'e1n cierto es que "el que recibe profeta en nombre de pro\-feta, merced de profeta recibir\'e1\rdblquote (Mateo 10:41). Empero, no todos los hijos de Dios tienen el privilegio de socorrer a un \i profeta; \i0 con todo, pueden socorrer a los \i pobres \i0 de Dios. LVAL {\'bfNo est\'e1 escrito que "a Jehov\'e1 presta el que da al pobre, y \'c9l le dar\'e1 su paga\rdblquote (Proverbios 19:17)? Y tambi\'e9n: "Bienaventu\-rado el que piensa en el pobre; en el d\'eda malo lo librar\'e1 Je\-hov\'e1\rdblquote (Salmo 41A). Dios no ser\'e1 deudor de hombre.\par \par "Entonces ella fue, e hizo como le dijo El\'edas; y comi\'f3 \'e9l, y ella y su casa, muchos d\'edas. Y la tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite\rdblquote . De nuevo tenemos aqu\'ed un ejemplo de que recibir la bendici\'f3n de Dios y obte\-ner comida (comida espiritual en figura), es el resultado de la obediencia. Esa mujer cumpli\'f3 la petici\'f3n del siervo de Dios, y grande fue su recompensa. \'bfTemes t\'fa, lector, al futuro? Tienes miedo de que, cuando las fuerzas te\b \b0 falten y llegue la ve\-jez, te veas sin lo necesario para vivir? Entonces, perm\'edtenos recordarte que no hay por qu\'e9 temer. '\ldblquote Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas (las necesida\-des temporales)' os ser\'e1n a\'f1adidas\rdblquote (Mateo 6:33). \ldblquote Temed a Jehov\'e1, vosotros sus santos; porque no hay falta para los que le temen\rdblquote (Salmo 34:9). \ldblquote No quitar\'e1 el bien a los que en integridad andan\rdblquote (Salmo 84:11). Pero, f\'edjate bien que todas estas promesas son \i condicionales: \i0 tu obligaci\'f3n es dar a Dios el primer lugar en tu vida, temerle, obedecerle y honrarle en todas las cosas, y \'c9l te garantiza que, a cambio, tendr\'e1s seguros tu pan y tu agua.\par \par Quiz\'e1 alguno de los que leen replicar\'e1: \ldblquote Es m\'e1s f\'e1cil reci\-bir este sano consejo que obrar de acuerdo con \'e9l. Es m\'e1s sen\-cillo recordar las promesas de Dios que confiar en ellas\rdblquote . Quiz\'e1 otro dir\'e1: \ldblquote Ah, pero t\'fa no sabes cu\'e1n penosas son mis circuns\-tancias, cu\'e1n oscuras las perspectivas, qu\'e9 dolorosas las dudas que Satan\'e1s est\'e1 poniendo en mi mente\rdblquote . Es verdad, peLVAL |ro, por desesperando que sea tu caso, te rogamos seriamente que pien\-ses en la viuda de Sarepta; no es probable que tu situaci\'f3n sea tan extrema como la suya, con todo, no pereci\'f3 de hambre. El que pone a Dios ante todo le encontrar\'e1 siempre al fin. Las cosas que parecen ir contra nosotros, nos ayudan a bien en Sus maravillosas manos. Cualesquiera que sean tus necesidades, no olvides al Dios de El\'edas.\par \par \ldblquote Y comi\'f3 \'e9l, y ella y su casa, muchos d\'edas\rdblquote . Aqu\'ed vemos a El\'edas a salvo, morando en la humilde casa de la pobre viu\-da. Aunque la mesa era frugal, bastaba para vivir. No hay indicaci\'f3n alguna de que Dios les proveyera de variaci\'f3n en su r\'e9gimen durante a muchos d\'edas\rdblquote , ni de que el profeta estuviera descontento de comer lo mismo durante tanto tiem\-po. Ah\'ed es donde obtenemos el primer reflejo de la manera en que se comport\'f3 en el c\'edrculo familiar. Tenemos en \'e9l un ejem\-plo bendito M precepto divino: \ldblquote As\'ed que sustento y con qu\'e9 cubrirnos, seamos contentos con esto\rdblquote (I Timoteo 6:8). \'bfDe d\'f3nde procede este contentamiento? Del coraz\'f3n sumiso y pac\'edfico que descansa en Dios, sujeto a Su voluntad so\-berana, satisfecho con la porci\'f3n que \'c9l se complace en desig\-narnos, y viendo Su mano tanto en el proveer como en el re\-husar.\par \par \ldblquote Y la tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite\rdblquote . Ciertamente, la viuda no ten\'eda motivo de queja de la prueba severa en que hab\'eda sido puesta su fe. Dios, que envi\'f3 Su siervo a morar con ella, le pag\'f3 bien por su manu\-tenci\'f3n al proveer a su familia de alimentos mientras sus ve\-cinos perec\'edan de hambre, y al concederle la compa\'f1\'eda y la instrucci\'f3n de Su siervo. \'bfQui\'e9n sabe la bendici\'f3n que repor\-t6 a su alma la conversaci\'f3n edificante de El\'edas, y la eficacia de sus oraciones? Ten\'eda una disposici\'f3n humana y generosa, pronta a remediar la misLVAL }eria de otros, y a socorrer las necesi\-dades de los siervos de Dios; y su liberalidad le fue restituida cien veces. Dios muestra misericordia al misericordioso. \ldblquote Por\-que Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que hab\'e9is mostrado a Su nombre, habiendo asistido y asistiendo a\'fan a los santos\rdblquote (Hebreos 6:10).\par \par "Y la tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite\rdblquote . Tratemos de mirar m\'e1s arriba, no sea que nos perdamos el hermoso tipo que aqu\'ed se encuentra. La "harina\rdblquote es, en verdad, una figura de Cristo escogida divinamente; \ldblquote el grano de trigo\rdblquote que muri\'f3 (Juan 12\_24), molido entre las rue\-das del juicio de Dios a fin de ser "Pan de Vida\rdblquote para nosotros. Esto se ve claramente en los \_primeros cap\'edtulos de Lev\'edtico, donde tenemos las cinco grandes ofrendas establecidas para Israel, las cuales representan la persona y la obra del Redentor; la ofrenda de \ldblquote flor de harina" (Lev\'edtico 2) representa las perfecciones de Su humanidad. Est\'e1 igualmente claro que el \ldblquote aceite\rdblquote es un emblema del Esp\'edritu Santo en su operaci\'f3n de unci\'f3n, de iluminaci\'f3n y de sustento. Buscar en las Escritu\-ras las referencias simb\'f3licas al "aceite\rdblquote es uno de los m\'e9todos de estudio m\'e1s benditos.\par \par De la manera que la familia de Sarepta se sosten\'eda, no con harina sola, o con aceite, sino con las dos cosas en conjunci\'f3n, asimismo el creyente se sostiene espiritualmente\b \b0 de Cristo y del Esp\'edritu Santo. No podr\'edamos alimentarnos de Cristo, es m\'e1s, nunca sentir\'edamos la necesidad de hacerlo, si no fuera por la influencia de gracia del Esp\'edritu de Dios. El Uno es tan in\-dispensable para nosotros como el Otro: Cristo por nosotros, el Esp\'edritu en nosotros; el Uno defendiendo nuestra causa en lo alto, el Otro ministr\'e1ndonos aqu\'ed abajo. El Esp\'edritu est\'e1 para dar testimonio\rdblquoLVAL ~te de Cristo (Juan 15:26), es m\'e1s, para \ldblquote glo\-rificarle\rdblquote (Juan 16:14), y es por ello que a\'f1adi\'f3 el Salvador: \ldblquote El tomar\'e1 de lo m\'edo, y os lo har\'e1 saber\rdblquote . \'bfNo es \'e9sta la raz\'f3n de que la \ldblquote harina\rdblquote (por tres veces) se mencione primero en el s\'edm\-bolo? Tampoco es \'e9ste el \'fanico pasaje en el que vemos los dos tipos combinados; en las hermosas prefiguraciones del Antiguo Testamento, leemos una y otra vez acerca del aceite usado junto con la sangre (\'c9xodo 29:21; Lev\'edtico 14:14, etc.).\par \par \ldblquote Y la tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite.\rdblquote Hab\'eda un aumento constante de la reserva de am\-bos seg\'fan la poderosa virtud de Dios obrando un continuo milagro; \'bfno hay un paralelo estrecho entre esto y la multipli\-caci\'f3n sobrenatural por el Salvador de los cinco panes de ce\-bada y los dos pececillos, mientras los disc\'edpulos los repar\-t\'edan y la multitud los com\'eda (Mateo 14:19, 20)? Pero, de nuevo pasemos la vista del tipo al Antitipo. La comida sigui\'f3 sin disminuir, la provisi\'f3n intacta; y la harina se\'f1alaba a Cristo, el alimentador de nuestras almas. La provisi\'f3n que Dios ha he\-cho para sus hijos en el Se\'f1or Jes\'fas permanece a trav\'e9s de los siglos; podernos ir a \'c91 una y otra vez y, aunque recibamos de \'c9l \ldblquote gracia por gracia\rdblquote , su \ldblquote plenitud\rdblquote (Juan 1:16) permanece igual \ldblquote ayer, y hoy, y por los siglos\rdblquote . \ldblquote Ni mengu\'f3 la botija del aceiten prefiguraba la gran verdad de que el Esp\'edritu Santo est\'e1 con nosotros hasta el fin de nuestro peregrinaje (Efe\-sios 4:30).\par \par Pero se\'f1alemos de nuevo que Dios no dio una nueva tina\-ja de harina y una nueva botija de aceite a la familia de Sa\-repta, ni llen\'f3 las viejas hasta el borde. Hay en esto otra\b \b0 im\-portante lecci\'f3n para nosotros. Dios les dio lo suficiente para su uso diario, pe$LVAL0te de Cristo (Juan 15:26), es mro no provisi\'f3n para un a\'f1o entero, ni siquie\-ra para una semana por adelantado. De la misma manera, no podemos acumular gracia para usarla en el futuro. Tenemos que ir constantemente a Cristo en busca de nueva provisi\'f3n. A los Israelitas les estaba expresamente prohibido guar\-dar el man\'e1: ten\'edan que salir a recogerlo nuevo cada ma\-\'f1ana. No podemos procurar para nuestra alma, en el d\'eda del Se\'f1or, suficiente sustento para toda la semana, sino que debe\-mos alimentarnos por la Palabra de Dios cada ma\'f1ana. As\'ed, tambi\'e9n, aunque hayamos sido regenerados por el Esp\'edritu de una vez y para siempre, con todo, \'c9l renueva nuestro hombre interior "de d\'eda en d\'eda\rdblquote (II Corintios 4:16).\par \par \ldblquote Conforme a la palabra de Jehov\'e1 que habla dicho por El\'edas\rdblquote (v. 16). Esto ilustraba y demostraba un principio vi\-tal: ninguna palabra suya caer\'e1 en tierra, sino que "todas las cosas que habl\'f3 Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el siglo\rdblquote (Hechos 3:21) se cumplir\'e1n verdaderamen\-te. Ello es solemne y bendito. Solemne por cuanto las amena\-zas de la Sagrada Escritura no Son en vano, sino los avisos fieles del que no puede mentir. As\'ed como la declaraci\'f3n de El\'edas: "No habr\'e1 lluvia ni roci\'f3 en estos a\'f1os, sino por mi palabra\rdblquote (v. l), se cumpli\'f3 al pie de la letra, as\'ed tambi\'e9n, el Alt\'edsimo cumplir\'e1 todos los juicios que ha anunciado contra el imp\'edo. Bendito, por cuanto, as\'ed como la harina y el aceite no le faltaron a la viuda seg\'fan Su palabra dicha por El\'edas, as\'ed tambi\'e9n, todas las promesas hechas a sus santos tendr\'e1n per\-fecto cumplimiento. La veracidad intachable, la fidelidad in\-mutable y el poder absoluto de Dios en el cumplimiento de su Palabra son los fundamentos s6lidos en los cuales puede des\-cansar con seguridad la fe.\par \par \pard\qc ***\par \pard\qj\b\par \pard\cf1\b0\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 UNA PROVIDENCIA OSCURA\par \pard\qj\b0\fs24\par \ldblquote Cambio y decaimiento veo a mi alrededor." Vivimos en un mundo mutable, donde nada hay estable, donde la vida est\'e1 llena de extra\'f1as vicisitudes. No podemos, y no debemos, esperar que las cosas nos sean f\'e1ciles por alg\'fan per\'edodo de tiempo mientras estemos de paso en esta tierra de pecado y muerte. Ser\'eda contrario a la naturaleza de nuestra presente condici\'f3n de criaturas ca\'eddas, por cuanto \ldblquote como las centellas se levantan para volar por el aire, as\'ed el hombre nace para la aflicci\'f3n\rdblquote ; ni tampoco ser\'eda para nuestro bien el estar exentos de] todo de la aflicci\'f3n. Aunque seamos los hijos de Dios, los objetos de su favor especial, con todo, ello no nos libra de las calamidades ordinarias de la vida. La enfermedad y la muer\-te pueden entrar en nuestra morada en cualquier momento\_, pueden atacarnos personalmente, o pueden hacerlo a los que nos son m\'e1s cercanos y queridos; y estamos obligados a do\-blegarnos a las dispensaciones soberanas de Aqu\'e9l que todo lo gobierna. Estas afirmaciones constituyen lugares comunes, lo sabemos; empero contienen una verdad que \_por desagra\-dable que sea\_ necesitamos que se nos recuerde constante\-mente.\par \par Aunque estemos muy familiarizados con el hecho que se menciona m\'e1s arriba, y lo veamos ilustrado diariamente por to\-dos lados, as\'ed y todo somos remisos a reconocer su aplicaci\'f3n a nosotros mismos. Tal es la naturaleza humana: deseamos igno\-rar lo desagradable, y persuadirnos de que, si nuestra suerte actual es feliz, lo ser\'e1 durante mucho tiempo. Pero no debemos pensar \_no importa cu\'e1n sanos estamos, cu\'e1n vigorosa sea nuestra constituci\'f3n, cu\'e1n bien preparados financieramente esLVAL \-temos\_ que nuestra monta\'f1a es tan fuerte que no puede ser conmovida (Salmo 30:6,7). M\'e1s bien debemos ejercitarnos en retener las mercedes temporales con mano blanda, y en usar las: relaciones y comodidades de esta vida como si no las tuvi\'e9semos (I Corintios 7:30), recordando que \ldblquote la apariencia de este mundo se pasa\rdblquote . Nuestro descanso no est\'e1 aqu\'ed, y si construi\-mos nuestro nido en un \'e1rbol terreno debiese de ser con la comprensi\'f3n de que tarde o temprano el bosque entero ser\'e1 cortado.\par \par Como tantos otros antes y despu\'e9s de ella, la viuda de Sa\-repta pod\'eda haber sido tentada a pensar que todos sus proble\-mas estaban solucionados. Pod\'eda razonablemente esperar bendi\-ci\'f3n del hecho de haber recibido al siervo de Dios en su casa, y de la bendici\'f3n real y liberal que hab\'eda recibido. Como con\-secuencia del hecho de albergarle, ella y su hijo se ve\'edan abas\-tecidos por "muchos d\'edas\rdblquote en tiempo de hambre por un mila\-gro divino; y pod\'eda sacar la conclusi\'f3n de que no hab\'eda raz\'f3n para temer m\'e1s. Con todo, la siguiente cosa que se registra en la narraci\'f3n es que "aconteci\'f3 que cay\'f3 enfermo el hijo del ama de la casa, y la enfermedad fue tan grave, que no qued\'f3 en \'e9l resuello\rdblquote (1 Reyes 17:17). El lenguaje en el que est\'e1 redac\-tado este pat\'e9tico incidente parece denotar que su hijo fue he\-rido s\'fabitamente, y que expir\'f3 en seguida, antes de que El\'edas tuviera oportunidad de orar por su curaci\'f3n.\par \par \'a1Qu\'e9 profundamente misteriosos son los caminos de D\'edos! La rareza del incidente que tenemos ante nosotros es todav\'eda m\'e1s evidente si lo relacionamos con el vers\'edculo anterior: \ldblquote La tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite, conforme a la palabra de Jehov\'e1 que hab\'eda dicho por El\'edas.. Despu\'e9s de estas cosas aconteci\'f3 que cay\'f3 enfermo el hijo del, ama de la casa... \ldblquote , etc. Tanto ellLVAL a como su hijo hablan sido alimentados milagrosamente durante un per\'edodo de tiempo, considerable, y ahora era cortado dr\'e1sticamente de la tierra de los vivientes, record\'e1ndonos aquellas palabras de Cristo referentes a la secuela de un milagro anterior: \ldblquote Vuestros pa\-dres comieron el man\'e1 en el desierto, y son muertos\rdblquote (Juan 6:49). Aunque la sonrisa del Se\'f1or est\'e9 sobre nosotros y \'c91 se muestre fuerte a nuestro favor, ello no nos concede la inmuni\-dad de las aflicciones inherentes a la carne y la sangre. Mientras permanezcamos en este valle de l\'e1grimas, hemos de bus\-car gracia para "alegrarnos con temblor\rdblquote (Salmo 2:11).\par \par Por otro lado, la viuda err\'f3 ciertamente si, al serle arre\-batado el hijo, concluy\'f3 que hab\'eda perdido el favor de Dios, y que esta oscura dispensaci\'f3n era una se\'f1al segura de su ira. \'bfNo est\'e1 escrito \ldblquote Porque el Se\'f1or al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo\rdblquote (Hebreos 12:6)? Aun cuando tenemos las manifestaciones m\'e1s claras de la buena voluntad de Dios \_como ten\'eda esta mujer con la presencia de El bajo su techo, y el milagro diario de su sostenimiento\_, debemos estar preparados para los reveses que la Providencia per\-mite. No deber\'edamos tambalearnos al hacer frente a las aflic\-ciones severas que nos salen al paso mientras caminamos por el sendero del deber. \'bfNo las tuvo Jos\'e9 una tras otra? \'bfY Da\-niel? Y por encima de todo, \'bfno las tuvo el mismo Redentor? Lo mismo los ap\'f3stoles. "Car\'edsimos, no os maravill\'e9is cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prue\-ba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese\rdblquote (1 Pedro 4:12).\par \par Fij\'e9monos bien que esta pobre alma habla recibido se\'f1ales especiales del favor de\b \b0 Dios antes de ser echada en el horno de la aflicci\'f3n. A menudo, Dios ejercita a su pueblo con las pruebas m\'e1s duras cuando han sido recipientes de sus bendi\-cioneLVAL s m\'e1s ricas. As\'ed y todo, el ojo ungido puede discernir sus tiernas bondades. \'bfTe sorprende esta observaci\'f3n, querido lec\-tor? \'bfPreguntas c\'f3mo puede ser? Pues porque el Se\'f1or, en su gracia infinita, a menudo prepara a sus hijos para el sufrimiento d\'e1ndoles antes grandes gozos espirituales; d\'e1ndoles se\-\'f1ales inequ\'edvocas de Su bondad, llenando sus corazones con Su amor, y difundiendo una paz indescriptible en sus mentes. Habiendo probado por experiencia la bondad del Se\'f1or, est\'e1n mejor preparados para hacer frente a la adversidad. Adem\'e1s, la paciencia, la esperanza, la mansedumbre y todas las dem\'e1s gracias espirituales, pueden desarrollarse s\'f3lo por fuego; la fe de esta viuda, pues, necesitaba ser probada aun m\'e1s seve\-ramente.\par \par Para la pobre mujer, perder a su hijo era una gran aflic\-ci\'f3n. Lo es para toda madre, pero aun m\'e1s para ella al haber quedado viuda y no tener a nadie m\'e1s que cuidara de ella en su vejez. Todos sus afectos estaban centrados en su hijo, y al perderlo, todas sus esperanzas quedaban destruidas: en ver\-dad, el ascua que le quedaba la era apagada (II Samuel 14:7) al no haber nadie que preservara el nombre de su marido so\-bre la tierra. No obstante, como en el caso de L\'e1zaro y sus hermanas, el terrible golpe era \ldblquote por gloria de Dios\rdblquote (Juan 11: 4), e iba a proporcionarle una se\'f1al m\'e1s distintiva todav\'eda del favor del Se\'f1or. As\'ed fue, tambi\'e9n, en el caso de Jos\'e9 y Daniel, a quienes nos hemos referido antes: las pruebas que sufrieron fueron severas y dolorosas, empero Dios les confiri\'f3 poste\-riormente honores aun mayores. \'a1Ojal\'e1 tuvi\'e9semos\_ fe para asirnos al \ldblquote despu\'e9s\rdblquote de Hebreos 12:11.\par \par \tab\ldblquote Y ella dijo a El\'edas: \'bfQu\'e9 tengo yo contigo, var\'f3n de Dios? \'bfHas venido a m\'ed para traer en memoria mis iniquida\-des, y para hacerme morir mi hijo?\rdblquote (v. 18). \'a1Qu\'e9 criaturas m\'e1s pobres, fracLVAL asadas y pecadoras somos! \'a1Qu\'e9 m\'edseramente correspondemos a las, abundantes mercedes de Dios! Cuando \'c9l pone su mano sobre nosotros para corregirnos, \'a1cu\'e1n a menudo nos rebelamos, en vez de someternos con mansedumbre a la misma! Lejos de humillarnos bajo la poderosa mano de Dios pidi\'e9ndole que nos haga entender por qu\'e9 pleitea con nosotros (Job 10:2), estamos prestos a culpar a otras personas de ser la causa de nuestras desgracias. As\'ed fue con esta mujer. En lugar de pedir a El\'edas que orara con y por ella para que Dios le hiciera comprender en qu\'e9 hab\'eda \ldblquote errado\rdblquote (Job 6:24), y para que \'c9l santificara esa aflicci\'f3n para bien de su alma glorificarle "en los valles\rdblquote (Isa\'edas 24:15), ella s\'f3lo tuvo reproches. Cu\'e1n lamentablemente dejarnos de usar nuestros privilegios.\par \par \ldblquote Y ella dijo a El\'edas: \'bfQu\'e9 tengo yo contigo, Var\'f3n de Dios; \'bfHas venido a m\'ed para traer en memoria mis iniquida\-des y para hacerme morir m\'ed hijo?" Esto estaba en marcado contraste con la calma que hab\'eda mostrado cuando El\'edas se encontr\'f3 con ella. La calamidad repentina que hab\'eda ca\'eddo so\-bre ella la hab\'eda tornado por sorpresa. Y en tales circunstancias, cuando la congoja nos llega inesperadamente, es dif\'edcil para nuestros esp\'edritus mantener la compostura. En las pruebas re\-pentinas y severas, necesitamos mucha gracia para preservar\-nos de la impaciencia y los arranques petulantes, v para ejer\-citar confianza firme y sumisi\'f3n completa a Dios. No todos los santos est\'e1n capacitados para decir como Job: \ldblquote Recibimos el bien de Dios, \'bfy el mal no recibiremos?... Jehov\'e1 dio, y Je\-hov\'e1 quit\'f3; sea el nombre de Jehov\'e1 bendito\rdblquote (Job 2:10; 1:21). Pero, lejos de servirnos de excusa, este fracaso debe llevarnos a juzgarnos a nosotros mismos implacablemente y a confesar con contrici\'f3n tales pecados a Dios.\par \par La pobre viuda estaba profundamente desesperaLVAL da a causa de la p\'e9rdida que hab\'eda sufrido, y su lenguaje a El\'edas era una mezcla extra\'f1a de fe e incredulidad, orgullo y humildad. Era la explosi\'f3n inconsciente de una miente agitada, como lo sugiere su naturaleza incoherente y espasm\'f3dica. En primer lugar, le pregunta: "\'bfQu\'e9 tengo yo contigo?", es decir, \'bfqu\'e9 he hecho para disgustarte?, \'bfen qu\'e9 le he ofendido? Hubiera de\-seado no haber fijado jam\'e1s\b \b0 los ojos en \'e9l, si es que era res\-ponsable de la muerte de su hijo. Con todo, en segundo lugar, le reconoce como \ldblquote var\'f3n de Dios\rdblquote ; como el que ha sido separa\-do para el servicio divino. Deb\'eda de saber, entonces, que la terrible sequ\'eda hab\'eda llegado sobre Israel como contestaci\'f3n a las oraciones del profeta, y, probablemente, lleg\'f3 a la conclusi\'f3n de que su propia aflicci\'f3n hab\'eda llegado de manera parecida. En tercer lugar, se humill\'f3 a s\'ed misma, al preguntar: \ldblquote Has venido a m\'ed para traer en memoria \i mis iniquidades?\i0\rdblquote , \i \i0 refiri\'e9ndose po\-siblemente a su culto previo a Baal.\par \par A menudo el Se\'f1or acostumbra a usar las aflicciones para traer a la memoria pecados pasados. En la rutina ordinaria de la vida es muy f\'e1cil pasar de un d\'eda al otro sin un ejercicio profundo de conciencia ante el Se\'f1or, sobre todo cuando dis\-frutamos de una tinaja rellena. Es solamente cuando andamos realmente cerca de \'c9l, o cuando recibimos de su mano alguna reprensi\'f3n especial, que nuestra conciencia es sensible ante \'c9l. Mas, cuando la muerte visit\'f3 a su familia, surgi\'f3 la cuesti\'f3n del pecado, por cuanto la muerte es la paga del pecado (Ro\-manos 6:23). La actitud m\'e1s segura que podemos adoptar siem\-pre, cuando consideramos que las p\'e9rdidas que sufrimos son la voz de Dios que habla a nuestros corazones pecaminosos, es examinarnos diligentemente a nosotros mismos, arrepentirnos de nuestras iniquidades, y confesarlas debidamente al Se\'f1or para queLVAL podamos obtener el perd\'f3n y la limpieza (1 Juan 1:9).\par \par Es en este punto que aparece a menudo la diferencia entre el no creyente y el creyente. Cuando el primero es visitado por alguna desgracia o p\'e9rdida, el orgullo y la justicia propia de su coraz\'f3n se manifiestan r\'e1pidamente exclamando: \ldblquote No s\'e9 qu\'e9 es lo que he hecho para merecer esto; siempre he pro\-curado hacer el bien; no soy peor que mis vecinos que no tie\-nen que sufrir semejantes infortunios; \'bfpor qu\'e9 tengo que ser objeto de semejante calamidad?\rdblquote Empero, qu\'e9 diferente la persona verdaderamente humillada. Desconf\'eda de s\'ed misma porque se da cuenta de sus muchas faltas, y est\'e1 dispuesta a aceptar y temer que ha desagradado al Se\'f1or. Tal persona pen\-sar\'e1 bien sobre sus caminos (Hageo 1:5), repasando su manera de vivir anterior, y escudri\'f1ando cuidadosamente su conducta presente a fin de descubrir qu\'e9 ha sido, o qu\'e9 es, lo que est\'e1 mal, para rectificarlo. S\'f3lo as\'ed pueden ser aliviados los temores de nuestra mente, y la paz de Dios confirmada en nuestra alma.\par \par Es el recordar nuestros m\'faltiples pecados y el juzgarnos a nosotros mismos que nos har\'e1 mansos y sumisos, pacientes y resignados. As\'ed fue en el caso de Aar\'f3n quien, cuando el juicio severo de Dios cay\'f3 sobre su familia, "call\'f3\rdblquote (Lev\'edtico 10:3). As\'ed fue, tambi\'e9n, en el del pobre y viejo El\'ed, quien habla de\-jado de, amonestar y disciplinar a sus hijos, y quien, cuando fueron muertos sumariamente, exclam\'f3: "Jehov\'e1 es; haga lo que bien le pareciere" (I Samuel 3:18). La p\'e9rdida de un hijo puede, a veces, recordar a los padres alg\'fan pecado cometido mucho tiempo antes con respecto a aqu\'e9l. Este fue el caso de David que perdi\'f3 un hijo al cual hiri\'f3 la mano de Dios a causa del pecado de su padre (II Samuel 12). No importa cu\'e1n dolorosa sea la p\'e9rdida y cu\'e1n profundo el dolor; el lenguaje del santo que est\'e1 en su sano juicio LVAL ser\'e1 siempre: "Conozco, oh Jehov\'e1, que tus juicios son justicia, y que conforme a tu fidelidad me afligiste\rdblquote (Salmo 119:75).\par \par Aunque la viuda y su hijo se hab\'edan mantenido en vida por muchos d\'edas, sostenidos milagrosamente por el poder de Dios, mientras el resto de la gente sufr\'eda, con todo, a ella le impresion\'f3 menos la benevolencia divina que el hecho de que le quitara su hijo; "\'bfQu\'e9 tengo yo contigo, var\'f3n de Dios? \'bfHas venido a mi para traer en memoria mis iniquidades, y para hacerme morir mi hijo?\rdblquote A pesar de que parece adivinar la mano de Dios en la muerte de su hijo, no puede ahuyen\-tar el pensamiento de que la presencia del profeta era respon\-sable de la misma. Atribuye la p\'e9rdida a El\'edas, como si hubie\-ra sido comisionado a ir con el prop\'f3sito de infligirle un cas\-tigo por su pecado. Dado que hab\'eda sido enviado a Acab para anunciar la sequ\'eda sobre Israel por su pecado, ella ahora tem\'eda su presencia, estaba alarmada al verle.\b \b0 Qu\'e9 dispuestos esta\-mos a confundir las causas de nuestra aflicci\'f3n y a atribuir\-las a falsos motivos.\par \par \ldblquote Y \'e9l le dijo: Dame ac\'e1 tu hijo\rdblquote (v. 19). En el primer p\'e1rrafo del capitulo anterior, pusimos de relieve la manera en que la segunda mitad de I Reyes 17 nos presenta un cuadro de la vida dom\'e9stica de El\'edas, su proceder en el hogar de la viuda de Sarepta. En primer lugar, evidenci\'f3 su resignaci\'f3n a la humilde mesa, no manifestando descontento alguno por el mon\'f3tono men\'fa que se le ofrec\'eda d\'eda tras d\'eda. Y aqu\'ed vemos la manera en que se condujo ante una gran provocaci\'f3n. El arranque petulante de la agitada mujer era cruel para el hom\-bre que hab\'eda tra\'eddo la liberaci\'f3n a aquella casa. Su pregunta: \ldblquote\'bfHas venido a mi para traer en memoria mis iniquidades, y para hacerme morir mi hijo?\rdblquote , era innecesaria por injusta, y pod\'eda muy bien haber producido una amarga respuesta. As\LVAL 'ed ha\-br\'eda sido si la gracia subyugadora de Dios no hubiera estado obrando en \'e9l, por cuanto El\'edas ten\'eda un car\'e1cter acalorado por naturaleza.\par \par La interpretaci\'f3n err\'f3nea que la viuda dio a la presencia de El\'edas en su casa, era suficiente para alterar a cualquier per\-sona. Es bienaventurada cosa observar que no hubo respuesta airada a su juicio inconsiderado, sino por el contrario una \ldblquote res\-puesta blanda\rdblquote que quitara su ira. Si alguien nos habla de modo imprudente, no hay raz\'f3n para que descendamos a su nivel. El profeta no hizo caso de su pregunta apasionada, y en esto evidenci\'f3 que era un seguidor de Aqu\'e9l que es \ldblquote man\-so y humilde de coraz\'f3n\rdblquote , de quien leemos que \ldblquote cuando le maldec\'edan, no retornaba maldici\'f3n\rdblquote (I Pedro 2:23). \ldblquote El\'edas vio que estaba en extremo angustiada y que hablaba movida por su gran ansiedad de esp\'edritu; y \_por lo tanto, no haciendo caso de sus palabras, le dijo con toda calma: Dame ac\'e1 tu hijo; llev\'e1ndole, al mismo tiempo, a esperar la restauraci\'f3n d: su hijo por su intercesi\'f3n\rdblquote (J. Simpson).\par \par Puede pensarse que las palabras citadas son enteramente especulativas; por nuestra parte, creemos que est\'e1n plenamen\-te autorizadas por la Escritura. En Hebreos 11:35 leemos: \ldblquote Las mujeres recibieron sus muertos por resurrecci\'f3n. Se re\-cordar\'e1 que esta afirmaci\'f3n se halla en el gran capitulo de la fe, donde el Esp\'edritu presenta algunas de las haza\'f1as y proe\-zas de los que conf\'edan en el Dios vivo. Se mencionan uno tras otro los diferentes casos en particular, y despu\'e9s se agrupan y se dice en general: "Que por le ganaron reinos... las mujeres recibieron sus muertos por resurrecci\'f3n\rdblquote . No puede haber lugar a dudas de que se refiere al caso que tenemos ante nosotros y al caso paralelo de la Sunamita (II Reyes 4:17~37). Aqu\'ed es, pues, donde el Nuevo Testamento arroja de nuevo su luLVAL z so\-bre las Escrituras precedentes, permiti\'e9ndonos obtener una concepci\'f3n m\'e1s completa de lo que estamos considerando ahora.\par \par La viuda de Sarepta, aunque era gentil, era hija de Sara, a quien se hab\'eda \i dado la \i0 fe de los elegidos de Dios. Tal fe es sobrenatural, y su autor y su objeto son sobrenaturales tam\-bi\'e9n. No se nos dice cu\'e1ndo naci\'f3 esta fe en ella, aunque fue probablemente mientras El\'edas moraba en su casa, por cuanto "la fe es por el o\'edr; y el o\'edr por la palabra de Dios\rdblquote (Romanos 10:17). El car\'e1cter sobrenatural de su fe se evidenci\'f3 en los frutos sobrenaturales, porque fue en respuesta a su fe (as\'ed como a la intercesi\'f3n de El\'edas) que su hijo le fue restituido. Lo m\'e1s notable del caso es que, por lo que se menciona en la Palabra, no habla habido anteriormente ning\'fan caso en el que a un muerto le fuera devuelta la vida. No obstante, Aqu\'e9l que hab\'eda hecho que no escaseara un pu\'f1ado de harina y que no disminuyera un poco de aceite en la botija sustentando a tres personas durante \ldblquote muchos d\'edas", pod\'eda tambi\'e9n resucitar un muerto. La fe razona de esta manera: no hay nada imposible para el Todopoderoso.\par \par Puede objetarse que en la narraci\'f3n hist\'f3rica no hay indicaci\'f3n de que la viuda tuviera fe en la restauraci\'f3n a la vida de su hijo, sino m\'e1s bien lo contrario. Es verdad; pero, aun as\'ed, esto no se opone a lo que hemos afirmado anteriormente. Nada se nos dice en el G\'e9nesis acerca de la fe de Sara en con\-cebir simiente, sino que lo que se menciona es s1i escepticismo. \'bfQu\'e9 hay en 11xodo que sugiera que los padres de Mois\'e9s ejer\-citaban su fe en Dios al poner a su hijo en la arquilla de jun\-cos?; empero, v\'e9ase Hebreos 11:23. Nos ver\'edamos en un aprie\-to para encontrar algo en el libro de los jueces que sugirie\-ra que Sans\'f3n era un hombre de fe, mas en Hebreos 11:32 est\'e1 claro que lo era. As\'ed Pues, si no se nos dice nada en el Antiguo TLVAL+esta a sus s\'faplicas, conside\-rando que nada era demasiado dif\'edcil para \'c9l, nada demasiado grande para conceder en respuesta a la oraci\'f3n. Sin duda, esta petici\'f3n estaba movida por el Esp\'edritu Santo; con todo, el que el profeta esperara la restauraci\'f3n de la vida al ni\'f1o era un efecto maravilloso de su fe, por cuanto la Escritura no dice que alguien hubiera sido levantado de los muertos antes de ese tiempo. Y recuerda, lector cristiano, que esto est\'e1 escrito para \i nuestra \i0 instrucci\'f3n y aliento: la oraci\'f3n eficaz y fervien\-te del justo puede mucho. Cuando vamos al trono de la gracia, nos allegamos a un gran Rey; as\'ed pues, traigamos peticiones grandes. Cuanto m\'e1s conf\'eda la fe en el poder infinito y en la suficiencia del Se\'f1or, m\'e1s honrado es \'c9l.\par \par "Y Jehov\'e1 oy\'f3 la voz de El\'edas, y el alma del ni\'f1o volvi\'f3 a sus entra\'f1as, y revivi\'f3\rdblquote (v. 22). Qu\'e9 prueba de que \ldblquote los ojos del Se\'f1or est\'e1n sobre los justos, y sus o\'eddos atentos a sus oraciones" (1 Pedro 3:12). Qu\'e9 demostraci\'f3n del poder y la eficacia de la oraci\'f3n. El Dios nuestro oye y contesta la oraci\'f3n: por tanto recurramos a \'c9l cualquiera que sea nuestra angustia. Por desesperado que sea nuestro caso para la ayuda humana, nada es demasiado dif\'edcil para el Se\'f1or. \'c91 es poderoso para hacer todas las cosas mucho m\'e1s abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Pero, pidamos \ldblquote en fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte a otra. No piense pues, el tal hombre que recibir\'e1 ninguna cosa del Se\estamento acerca de la fe de. la viuda, notemos tambi\'e9n que las duras palabras que dirigi\'f3 a El\'edas no se re\-gistran en el Nuevo Testamento \_como tampoco la incredu\-lidad de Sara ni la impaciencia de Job\_ porque \'e9stas fueron borradas por la sangre del Cordero.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 LAS MUJERES RECIBIERON SUS MUERTOS\par POR RESURRECCI\'d3N\par \pard\qj\fs24\par \b0 Hemos de considerar ahora uno de los incidentes m\'e1s no\-tables que se registran en el Antiguo Testamento, esto es, la restauraci\'f3n de la vida del hijo de la viuda de Sarepta. Es un incidente desconcertante para el incr\'e9dulo; sin embargo, para el que conoce por experiencia al Se\'f1or no hay en \'e9l dificultad alguna. Cuando Pablo se defend\'eda ante Agripa, pregunt\'f3: \ldblquote\'a1Qu\'e9! \'bfJuzgase cosa incre\'edble. entre vosotros (no s\'f3lo que un muerto vuelva a la vida, sino) que Dios resucite los muertos?" (Hechos 26:8). Ah\'ed es donde el creyente pone todo el \'e9nfasis: en la absoluta suficiencia de Aqu\'e9l con el cual trata. Recurrid al Dios vivo, y no importa lo dr\'e1stica y desesperada de la situaci\'f3n; todas las dificultades desaparecen en seguida, por\-que no hay nada imposible para \'c9l. El que implant\'f3 la vida al principio, y el que puso nuestra alma en vida (Salmo 66:9), puede reavivar a los muertos.\par \par El infiel moderno (como los antiguos Saduceos) puede bur\-larse de la verdad divinamente revelada de la resurrecci\'f3n, pero el cristiano no. \'bfPor qu\'e9? Porque ha experimentado en su propia alma el poder vivificador de Dios: fue llevado espiri\-tualmente de la muerte a la vida. Aunque Satan\'e1s inyecte du\-das viles en su mente, y haga tambalear por un tiempo su con\-fianza en la resurrecci\'f3n del Se\'f1or Jes\'fas, recobrar\'e1 pronto el equilibrio; conoce la bendici\'f3n de aquella gran verdad, y cuando la gracia le ha librado de nuevo del\b \b0 poder de las tinie\-blas, exclama con el ap\'f3stol: "Cristo vive en mi". Adem\'e1s, cuando naci\'f3 de nuevo, le fue plantando un principio sobre\-natural en el coraz\'f3n \_eLVAL l principio de la fe\_ que hace que reciba la Escritura Santa con confianza plena de que es, en verdad, la Palabra del que no puede mentir, y por consi\-guiente, cree todo lo que los profetas dijeron.\par \par Aqu\'ed est\'e1 la raz\'f3n de que lo que desconcierta y hace tropezar al sabio, sea llano y simple para el cristiano. La preser\-vaci\'f3n de No\'e9 y su familia en el arca; el paso de Israel por el Mar Rojo sin mojarse; el que Jon\'e1s sobreviviera en el vientre de la ballena, son hechos que no presentan dificultad alguna para \'e9l. Sabe que la Palabra de Dios es infalible, porque la verdad que contiene la ha verificado por propia experiencia. Al haber comprobado por si mismo que el Evangelio de Cris\-to es \ldblquote potencia de Dios para salud\rdblquote , no tiene motivo para dudar de nada de lo que las Escrituras registran acerca de los prodigios de Su poder en el reino material. El creyente tiene seguridad plena en que nada es demasiado dif\'edcil para el Crea\-dor de cielos y tierra. No es que sea un bobalic\'f3n intelectual, que acepta cr\'e9dulamente lo que es completamente contrario a la raz\'f3n, sino que, en el cristiano, la raz\'f3n es restaurada a su funcionamiento normal: asegurad que Dios es todopoderoso, y el obrar sobrenatural de Su mano s\'edguese necesariamente.\par \par El tema entero de los milagros se reduce, as\'ed, a su factor m\'e1s simple. Se ha escrito gran cantidad de jerga erudita sobre este tema: las leyes de la naturaleza, su suspensi\'f3n, el actuar de Dios contrario a las mismas, y la naturaleza precisa de un milagro. Por nuestra parte, definimos el milagro como algo que s\'f3lo Dios puede efectuar. Al hacerlo as\'ed, no desestima\-mos el poder que Satan\'e1s posee, ni dejamos de considerar pasajes tales como Apocalipsis 16:14 y 19:20. Al que esto es\-cribe, le basta lo que la Sagrada Escritura afirma acerca del Se\'f1or: \ldblquote Al solo que hace grandes maravillas" (Salmo 136:4). En cuanto a las \ldblquote se\'f1ales grandes y prodigios\rdblquote dLVAL ados por los falsos cristos y los falsos profetas, su naturaleza y designio son el \ldblquote enga\'f1ar\rdblquote (Mateo 24:24), por cuanto son "milagros men\-tirosos\rdblquote (II Tesalonicenses 2:9), como tambi\'e9n sus predicacio\-nes son fal4as. En esto descansamos: s\'f3lo Dios hace grandes maravillas; y por ser Dios, esto es lo que la fe espera de \'c9l.\par \par En el \'faltimo capitulo nos ocup\'e1bamos de la amarga aflic\-ci\'f3n que sobrevino a la viuda de Sarepta con la muerte repen\-tina de su hijo, y el efecto inmediato que tuvo sobre ella. Pro\-fundamente agitada se volvi\'f3 a El\'edas y le acus\'f3 de ser la cau\-sa de su tremenda p\'e9rdida. El profeta no replic\'f3 \'e1speramente a la acusaci\'f3n dura e injusta, sino que, por el contrario, dijo con calma: "Dame ac\'e1 tu hijo\rdblquote . Fij\'e9monos que no impuso sus ma\-nos sobre el muerto de modo autocr\'e1tico, sino que, cort\'e9smente, pidi\'f3 que se le trajera el cuerpo. Creemos que el prop\'f3sito de El\'edas era calmar la pasi\'f3n de ella y hacer que creyera \ldblquote en es\-peranza contra esperanza\rdblquote (Romanos 4:18), como Abraham habla hecho mucho antes cuando crey\'f3 a Dios, \ldblquote el cual da vida a los muertos\rdblquote , por cuanto fue (en parte) en respuesta a su fe que ella recibi\'f3 a su muerto por resurrecci\'f3n (Hebreos 11:35).\par \par "Entonces \'e9l lo tom\'f3 de su\_regazo, y llev\'f3lo a la c\'e1mara donde \'e9l estaba, y p\'fasole sobre su carne\rdblquote (I Reyes 17:19). \'c9sta era, evidentemente, una habitaci\'f3n superior reservada para el uso personal del profeta, como Eliseo ten\'eda la suya en otro lugar (II Reyes 4:10). Se fue all\'ed, pues, en busca de soledad, como Pedro fue a la azotea, y Cristo al huerto. El profeta deb\'eda de estar muy oprimido y desconcertado ante el hecho triste que hab\'eda ocurrido a su anfitriona. Por muy r\'edgido que fuera El\'edas en el cumplimiento de su deber, ten\'eda un tierno es\-p\'edritu (como los hombres as\'ed de serios tienen por reLVAL gla general), lleno de benignidad y sensible a las miserias ajenas. Es evidente por lo que sigue, que El\'edas estaba apenado de que alguien que habla sido tan bondadoso para con \'e9l hubiera de ser tan du\-ramente afligido cuando \'e91 estaba en su hospitalaria morada; y que ella pensara que era responsable de la p\'e9rdida que su\-fr\'eda, no har\'eda m\'e1s que aumentar su tristeza .\par \par No debe perderse de vista que esta dispensaci\'f3n oscura constituy\'f3 una prueba real para la fe de El\'edas. Jehov\'e1 es el Dios de la viuda y el galardonador de los que favorecen a Su pueblo, sobre todo de los que muestran benevolencia para con Sus siervos. \'bfPor qu\'e9, pues, habla de venir semejante mal sobre la que le ofrec\'eda albergue? \'bfNo hab\'eda venido por propio man\-dato de] Se\'f1or como mensajero de misericordia para su casa? Es verdad, y habla demostrado serlo; empero, ella lo hab\'eda olvidado bajo el peso de su prueba presente, ya que ahora lo consideraba emisario de la ira, azote de su pecado, y verdugo de su \'fanico hijo. Y, peor a\'fan, \'bfno pensar\'eda \'e9l que el honor de su Se\'f1or estaba tambi\'e9n empe\'f1ado? \'a1Que fuera escandalizado el nombre del Se\'f1or! \'bfNo preguntar\'eda la viuda si es as\'ed c\'f3mo recompensa Dios a aquellos que favorecen a Sus siervos?\par \par Es una bendici\'f3n el observar la manera como El\'edas reac\-cion\'f3 ante la prueba. Cuando la viuda pregunt\'f3 si la muerte de su hijo era debida a su presencia, no se dio a especulaciones carnales, ni intent\'f3 resolver el profundo misterio que ahora ten\'eda ante si y ante ella. En lugar de esto, se retira a su c\'e1\-mara para poder estar solo con Dios y presentarle su perpleji\-dad. Este es el curso que deber\'edamos seguir siempre, porque el Se\'f1or no s\'f3lo es "nuestro pronto auxilio en las tribulaciones", sino que su Palabra requiere que le busquemos \i primeramente, \i0 (Mateo 6:33). "Alma m\'eda, en Dios solamente reposa\rdblquote es apli\-cable doblemente en el tiempo de lLVAL a perplejidad y la tristeza. Vana es la ayuda del hombre; sin valor las conjeturas carna\-les. En la hora de la prueba m\'e1s aguda, el Salvador se retir\'f3 de sus disc\'edpulos, y verti\'f3 en secreto su coraz\'f3n al Padre. A la viuda no le era permitido presenciar los ejercicios m\'e1s hondos del alma del profeta ante su Se\'f1or.\par "Y clamando a Jehov\'e1, dijo (v. 20). Hasta entonces, el profeta no hab\'eda comprendido el significado de ese misterio, pero s\'ed sabia qu\'e9 hacer ante esa dificultad. Acudi\'f3 a su Dios y present\'f3 su lamento ante \'e9l.. Busc\'f3 alivio con gran sinceri\-dad y porf\'eda, razonando humildemente acerca de la muerte del ni\'f1o. Pero notemos su reverente lenguaje. No pregunt\'f3: \'bfPor qu\'e9 has infligido esta funesta disposici\'f3n sobre nosotros?; sino que dijo: \ldblquote Jehov\'e1 Dios m\'edo, \'bfaun a la viuda en cuya casa yo estoy hospedado has afligido, mat\'e1ndole su hijo?\rdblquote (v. 20). El porqu\'e9 de ello no era de su incumbencia. No podemos ob\-jetar a los caminos del Alt\'edsimo ni inquirir con curiosidad en sus consejos secretos. B\'e1stenos saber que el Se\'f1or no se equivoca nunca, y que siempre hay un motivo por todo lo que hace; por lo tanto, debemos someternos con mansedumbre a su voluntad soberana. El preguntar "\'bfPor qu\'e9?\rdblquote es altercar con \i Dios (Ro\-\i0 manos 9:19, 20).\par \par En las palabras de El\'edas a Dios hallamos, primero, de qu\'e9 modo se acogi\'f3 a la relaci\'f3n especial que el Se\'f1or sosten\'eda con \'e9l: \ldblquote Jehov\'e1 Dios m\'edo\rdblquote , clam\'f3. Ello era una apelaci\'f3n a su in\-ter\'e9s personal en Dios, por cuanto esas palabras son siempre la expresi\'f3n de una relaci\'f3n basada en un pacto. Poder decir "Jehov\'e1 Dios m\'edo\rdblquote es de m\'e1s valor que el oro o los rub\'edes. En segundo lugar, busc\'f3 la raz\'f3n de la calamidad en su causa ori\-ginal: \ldblquote\'bfAun a la viuda en cuya casa yo estoy hospedado has afligido? (v. 20); vio que la muerte her\'edaLVAL por mandato divi\-no: \ldblquote\'bfHabr\'e1 alg\'fan mal en la ciudad, el cual Jehov\'e1 no haya hecho?\rdblquote (Am\'f3s 3:6). Qu\'e9 consuelo cuando podemos darnos cuenta de que ning\'fan mal puede sobrevenir a los hijos de Dios sino el que \'c91 les env\'eda. En tercer lugar, aleg\'f3 la severidad de la aflicci\'f3n: este mal ha venido, no s\'f3lo sobre una mujer, ni si\-quiera sobre una madre, sino sobre una \ldblquote viuda\rdblquote , a quien T\'fa has socorrido de modo especial. Adem\'e1s, es aquella "en cuya casa yo estoy hospedado\rdblquote : m\'ed bondadosa bienhechora.\par \par "Y midi\'f3se sobre el ni\'f1o tres veces, y clam\'f3 a Jehov\'e1\rdblquote (v. 21). \'bfEra \'e9sta una prueba de la humildad del profeta? \'a1Qu\'e9 notable que un hombre tan grande gastara tanto tiempo y pensara tanto en esa figura d\'e9bil, y se pusiera en contacto in\-mediato con lo que, ceremonialmente, contaminaba! \'bfEra tina indicaci\'f3n de su propio afecto por el ni\'f1o, y para mostrar cu\'e1n profundamente le habla afectado su muerte? \'bfEra una mues\-tra del fervor de su apelaci\'f3n a Dios, como si quisiera, si po\-d\'eda, poner vida en su cuerpo de la vida y el calor del suyo? \'bfNo parece indicarlo el hecho de que lo hiciera tres veces? \'bfEra una se\'f1al de lo que Dios har\'eda por su poder y lo que lograr\'eda por su gracia al traer a los pecadores de la muerte a la vida, con el Esp\'edritu Santo haci\'e9ndoles sombra e imparti\'e9ndoles su propia vida? Si as\'ed es, \'bfno hay aqu\'ed algo m\'e1s que una indi\-caci\'f3n de que los que Dios usa como instrumentos en la con\-versi\'f3n deben venir a ser como ni\'f1os, descendiendo al nivel de aquellos a los que sirven, en vez de estar sobre un pedestal como si fueran seres superiores?\par \par "Y clam\'f3 a Jehov\'e1, y dijo: Jehov\'e1 Dios m\'edo, ru\'e9gote que vuelva el alma de este ni\'f1o a sus entra\'f1as\rdblquote (v. 21). Qu\'e9 prueba de que El\'edas estaba acostumbrado a esperar bendicio\-nes maravillosas de Dios en respuLVAL esta a sus s\'faplicas, conside\-rando que nada era demasiado dif\'edcil para \'c9l, nada demasiado grande para conceder en respuesta a la oraci\'f3n. Sin duda, esta petici\'f3n estaba movida por el Esp\'edritu Santo; con todo, el que el profeta esperara la restauraci\'f3n de la vida al ni\'f1o era un efecto maravilloso de su fe, por cuanto la Escritura no dice que alguien hubiera sido levantado de los muertos antes de ese tiempo. Y recuerda, lector cristiano, que esto est\'e1 escrito para \i nuestra \i0 instrucci\'f3n y aliento: la oraci\'f3n eficaz y fervien\-te del justo puede mucho. Cuando vamos al trono de la gracia, nos allegamos a un gran Rey; as\'ed pues, traigamos peticiones grandes. Cuanto m\'e1s conf\'eda la fe en el poder infinito y en la suficiencia del Se\'f1or, m\'e1s honrado es \'c9l.\par \par "Y Jehov\'e1 oy\'f3 la voz de El\'edas, y el alma del ni\'f1o volvi\'f3 a sus entra\'f1as, y revivi\'f3\rdblquote (v. 22). Qu\'e9 prueba de que \ldblquote los ojos del Se\'f1or est\'e1n sobre los justos, y sus o\'eddos atentos a sus oraciones" (1 Pedro 3:12). Qu\'e9 demostraci\'f3n del poder y la eficacia de la oraci\'f3n. El Dios nuestro oye y contesta la oraci\'f3n: por tanto recurramos a \'c9l cualquiera que sea nuestra angustia. Por desesperado que sea nuestro caso para la ayuda humana, nada es demasiado dif\'edcil para el Se\'f1or. \'c91 es poderoso para hacer todas las cosas mucho m\'e1s abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Pero, pidamos \ldblquote en fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte a otra. No piense pues, el tal hombre que recibir\'e1 ninguna cosa del Se\'f1or4 (James 1:6,7). \ldblquote\'c9sta es la confianza que tenemos en V, que si demand\'e1remos alguna cosa conforme a su voluntad, 111 nos oye\rdblquote (1 Juan 5:14). En verdad necesitamos todos clamar m\'e1s fervientemente: "Se\'f1or, ens\'e9\'f1anos a orar\rdblquote . A menos que \'e9ste sea uno de los efectos producidos por la LVAL consideraci\'f3n del hecho que tenemos ante nosotros, nuestro estudio del mismo nos servir\'e1 de poco.\par \par No basta con que clamemos: \ldblquote Se\'f1or, ens\'e9\'f1anos a orar\rdblquote ; debemos tambi\'e9n meditar cuidadosamente las porciones de su Palabra que relatan casos de intercesi\'f3n triunfante, a fin de que aprendamos los secretos de la oraci\'f3n que es contestada, En este caso podemos notar siete aspectos. Primero, que El\'edas se retir\'f3 a su c\'e1mara para estar solo con Dios. Segundo, su fervor: \'e9l "clam\'f3 a Jehov\'e1\rdblquote , no fueron meras palabras. Ter\-cero, su dependencia en su inter\'e9s personal en el Se\'f1or, de\-clarando la relaci\'f3n basada en el pacto: \ldblquote Jehov\'e1 Dios m\'edo\rdblquote . Cuarto, que se confort\'f3 en los atributos de Dios; en este caso, en la soberan\'eda divina y en su supremac\'eda: \ldblquote aun a la viuda... has afligido\rdblquote . Quinto, su sinceridad e insistencia, puesta de ma\-nifiesto al medirse sobre el ni\'f1o nada menos que tres veces. Sexto, su apelaci\'f3n a la misericordia tierna de Dios: \ldblquote la viuda en cuya casa estoy hospedado\rdblquote . Finalmente, lo definido de su petici\'f3n: \ldblquote que vuelva el alma de este ni\'f1o a sus entra\'f1a?\par \par \ldblquote Y el alma del ni\'f1o volvi\'f3 a sus entra\'f1as, y revivi\'f3\rdblquote (v. 22). Estas palabras son importantes porque establecen clara\-mente la distinci\'f3n definida que existe entre el alma y el cuerpo, una distinci\'f3n tan real como la que existe entre la casa y el que la habita. La Escritura nos dice que, en el d\'eda de la creaci\'f3n, el Se\'f1or Dios form\'f3 el cuerpo del hombre \ldblquote del polvo de la tierra\rdblquote ; y luego, que \ldblquote alent\'f3 en su nariz soplo de vida\rdblquote , y s\'f3lo entonces se convirti\'f3 en "alma viviente\rdblquote (G\'e9ne\-sis 2:7). El lenguaje empleado en esta ocasi\'f3n ofrece clara prue\-ba de que el alma es diferente del cuerpo, de que no muere con el cuerpo, de que existe LVAL en un estado separado despu\'e9s de la muerte del cuerpo, y de que nadie sino Dios puede restaurarla a su habitaci\'f3n original (v\'e9ase Lucas 8:55). Por cierto, pode\-mos observar que la petici\'f3n de El\'edas y la respuesta del Se\'f1or ponen claramente de manifiesto que el ni\'f1o estaba realmente muerto.\par \par Hablando relativamente, aunque en un sentido muy real, la era de los milagros ha cesado, por lo que no podemos es\-perar que a nuestros muertos les sea devuelta la vida sobre\-naturalmente. Con todo, el cristiano puede y debe esperar con seguridad cierta reunirse de nuevo con los queridos familiares y amigos que partieron de aqu\'ed estando en Cristo. Sus esp\'edritus no est\'e1n muertos, ni siquiera dormidos como algunos aseguran err\'f3neamente, sino que han vuelto a Dios que los dio (Eclesias\-t\'e9s 12:7), y est\'e1n ahora en un estado "mucho mejor\rdblquote (Filipen\-ses 1:23), lo cual no podr\'eda ser si estuvieran privados de comu\-ni\'f3n consciente con su Amado. Aunque est\'e1n ausentes del cuerpo, est\'e1n "presentes al Se\'f1or\rdblquote (II Corintios 5:8), y en Su presencia hay "hartura de alegr\'edas\rdblquote (Salmo 16:11). En cuanto a Sus cuerpos, esperan el gran D\'eda en que ser\'e1n hechos a la semejanza del cuerpo glorioso de Cristo.\par \par "Tomando luego El\'edas al ni\'f1o, tr\'e1jolo de la c\'e1mara a la casa, y di\'f3lo a su madre, y d\'edjole El\'edas: Mira, tu hijo vive\rdblquote (v. 23). \'a1Qu\'e9 gozo debi\'f3 de llenar el coraz\'f3n del profeta al pre\-senciar la milagrosa respuesta a su intercesi\'f3n! \'a1Qu\'e9 exclama\-ciones de ferviente alabanza a Dios debieron salir de sus labios por esta nueva manifestaci\'f3n de Su bondad al librarle de su dolor! Pero no hab\'eda tiempo que perder; tenla que calmar la pena y la ansiedad de la pobre viuda. El\'edas, por consiguiente, tom\'f3 al ni\'f1o con prontitud y lo dio a su madre. \'bfQui\'e9n pue\-de imaginar su alegr\'eda al verlo devuelto a la vida? C\'f3mo nos recuerda la conducta del profetaLVAL en esta ocasi\'f3n, la acci\'f3n del Se\'f1or despu\'e9s del milagro de la resurrecci\'f3n del hijo \'fani\-co de la viuda de Na\'edn, cuando, as\'ed que se levant\'f3 y comenz\'f3 a hablar, se nos dice que el Salvador \ldblquote di\'f3lo a su madre" (Lu\-cas 7:15).\par \par \ldblquote Entonces la mujer dijo a El\'edas: Ahora conozco que t\'fa tres var\'f3n de Dios, y que la palabra de Jehov\'e1 es verdad en tu boca\rdblquote (v. 24). Esto es muy bendito, En lugar de dar sa\-lida a sus emociones naturales, parece haber estado absorbi\-da enteramente en el poder de Dios que descansaba sobre Su siervo, el cual entonces estableci\'f3 firmemente su convicci\'f3n de la misi\'f3n divina y la seguridad de El\'edas en la verdad que procla\-maba. Se hab\'eda dado una demostraci\'f3n plena de que era ver\-daderamente un profeta de Dios, y de que su testimonio era fiel. No debe olvidarse que se hab\'eda presentado al principio como "var\'f3n de Dios" (v\'e9anse las palabras de la mujer en el v. 18), y, por lo tanto, era indispensable que estableciera su derecho a tal t\'edtulo. Y ello se hizo por medio de la vuelta a la vida del ni\'f1o. \'a1Ah, lector!, nosotros declaramos ser hijos del Dios viviente; pero, \'bfmantenemos nuestra profesi\'f3n? S\'f31o hay un modo concluyente de hacerlo: andando en "novedad de vida\rdblquote , evidenciando que somos nuevas criaturas en Cristo.\par \par Observemos que lo que estamos considerando nos propor\-ciona aun otra caracter\'edstica de la vida dom\'e9stica de El\'edas. Al examinar el modo en que se condujo en el hogar de la viuda, notamos, en primer lugar, \i su contentamiento \i0 sin murmurar por la humilde comida que se le pon\'eda delante, En segundo lugar, su \i delicadeza, \i0 rehusando contestar a las palabras injus\-tas con un r\'e9plica mordaz. Y ahora, vemos el efecto bendito que el milagro obrado en respuesta a sus oraciones trajo a su anfitriona. Su \i confesi\'f3n: "Ahora \i0 conozco que t\'fa eres var\'f3n de Dios\rdblquote , era un testimonio person*LVAL6@ que Abd\'edas andaba? Era la senda del deber, el camino de la obediencia a las \'f3rdenes de su amo. Ciertamente, la tarea que estaba llevando a cabo era humilde: buscar hierba para los caballos y las mulas; as\'ed y todo, \'e9ste era el trabajo que Acab le habla asignado, \'a1y \i mientras cumpl\'eda la \i0 palabra del rey fue recompensado encontrando a El\'edas! En G\'e9nesis 24:27 hay un caso paralelo, cuando Eliezer, cumplien\-do las instrucciones de Abraham, encontr\'f3 la doncella que Dios hab\'eda seleccionado para ser la esposa de Issac: "Gui\'e1ndome Jehov\'e1 \i en el camino \i0 a casa de los hermanos de mi amo.\rdblquote As\'ed fue, tambi\'e9n, como la viuda\b \b0 de Sarepta encontr\'f3 al profeta mientras estaba en el sendero del deber (recogiendo serojas).\par \par En el cap\'edtulo anterior consideramos la conversaci\'f3n que tuvo lugar entre Abd\'edas y El\'edas; no obstante, mencionemos aqu\'ed los sentimientos mezclados que debieron de llenar el cora\-z\'f3n del primero al encontrarse con tan inesperada como grata visi\'f3n. Debi\'f3 de llenarse de temor y deleite al ver a aqu\'e9l cuya palabra hab\'eda causado la temible sequ\'eda y el hambre que ha\-b\'edan desolado casi por completo el pa\'eds; aqu\'ed estaba el profeta de Galaad, vivo y sano, dirigi\'e9ndose con calma y solo hacia Samaria. Parec\'eda demasiado bello para ser verdad, y Abd\'edas ape\-nas pod\'eda creer lo que ve\'edan sus ojos. Salud\'e1ndole con la defe\-rencia propia, pregunta: \ldblquote\'bfNo eres t\'fa mi se\'f1or El\'edas?\rdblquote Ase\-gur\'e1nctolal de la realidad y el po\-der de una \i vida santa. \i0\'a1Ojal\'e1 vivi\'e9semos con la energ\'eda del Esp\'edritu Santo, a fin de que los que se relacionan con nosotros pudieran percibir el poder de Dios obrando en y por nosotros! As\'ed fue c\'f3mo el Se\'f1or venci\'f3 el dolor de la viuda, convir\-ti\'e9ndolo en un bien espiritual, estableciendo su fe en la vera\-cidad de Su palabra.\par \par \pard\qc\par ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 FRENTE AL PELIGRO\par \b0\fs24\par \pard\qj Para alguien tan lleno de celo por el Se\'f1or y de amor para Su pueblo como El\'edas, la prolongada inactividad a la cual se ve\'eda forzado a someterse hab\'eda de resultar una prueba seve\-ra. Un profeta tan en\'e9rgico y valiente debla de estar ansioso de aprovechar la aflicci\'f3n que sufr\'edan sus compatriotas; deb\'eda de desear despertarles a sentir sus graves pecados, y urgirles a tornarse al Se\'f1or. En vez de ello \_los caminos de Dios son tan distintos de los nuestros\_ se le ped\'eda que permaneciera en su retiro un mes tras otro, a\'f1o tras a\'f1o. Sin embargo, su Se\'f1or ten\'eda un designio sabio y de gracia al tratar de disciplinar a su siervo. A lo largo de su estancia junto al arroyo de Que\-rit, El\'edas hab\'eda probado la suficiencia y la fidelidad del Se\'f1or, y hab\'eda ganado no poco en su estancia descrita en Sarepta. Como revela el ap\'f3stol en II Corintios 6:4 y en 12:12, la se\'f1al primordial de un siervo de Cristo aprobado es la gracia de la paciencia\rdblquote espiritual, y \'e9sta se desarrolla por medio de "la prueba de la fe\rdblquote (James 1:3).\par \par Los a\'f1os que El\'edas pas\'f3 en Sarepta estaban lejos de ser tiempo perdido, porque fue durante su estancia en casa de la viuda que obtuvo la confirmaci\'f3n de su llamamiento divino por el sello notable dado a su ministerio. Fue all\'ed donde obtu\-vo su aprobaci\'f3n en la conciencia de su hu\'e9sped: \ldblquote Ahora co\-nozco que t\'fa eres var\'f3n de Dios, y que la palabra de Jehov\'e1 es verdad en tu boca\rdblquote (17:24). Era de gran importancia que el profeta tuviera un testimonio semejante de la procedencia di\-vina de su misi\'f3n, antes de emprender la parte m\'e1s dif\'edcil y peligrosa de la misma que LVAL tenla ante s\'ed. Su coraz\'f3n fue con\-firmado de modo bendito, y as\'ed ya estaba capacitado para comenzar de nuevo su carrera p\'fablica con la seguridad de ser un siervo de Jehov\'e1, y de que la Palabra del Se\'f1or estaba ver\-daderamente en su boca. Semejante sello a su ministerio (la vuelta a la vida del ni\'f1o muerto) y la aprobaci\'f3n en la con\-ciencia de la madre eran motivos de estimulo al ir a hacer frente a la gran crisis y el conflicto del Carmelo.\par \par \'a1Qu\'e9 mensaje se contiene aqu\'ed para muchos ministros ar\-dorosos de Cristo a quienes la Providencia ha retirado por un tiempo del ministerio p\'fablico! Est\'e1n tan deseosos de hacer bien y de extender la gloria de su Maestro en la salvaci\'f3n de los pecadores y en la edificaci\'f3n de los santos, que sienten que su obligada inactividad es una prueba severa. Pero, que tengan la seguridad de que el Se\'f1or tiene alguna buena raz\'f3n al im\-poner esa limitaci\'f3n sobre ellos, y por lo tanto, que deben pro\-curar celosamente la gracia necesaria para no inquietarse ni obrar por si mismos buscando forzar la salida de tal situaci\'f3n, \'a1Meditad el caso de El\'edas! No dej\'f3 escapar queja alguna ni se aventur\'f3 a salir del retiro al que Dios le hab\'eda enviado. Es\-per\'f3 pacientemente a que el Se\'f1or le dirigiera, a que le liber\-tara, a que extendiera su esfera de servicio. Entre tanto, por su ferviente intercesi\'f3n, fue hecho bendici\'f3n grande para los de aquella casa.\par \par "Pasados muchos d\'edas\rdblquote (I Reyes 18:1). Atendamos a esta expresi\'f3n del Esp\'edritu bendito. No dice "pasados tres a\'f1os\rdblquote (como fue en realidad), sino \ldblquote pasados muchos \i d\'edas\rdblquote . \i0 Hay ah\'ed una importante lecci\'f3n para nuestro coraz\'f3n, si atendemos a la misma: deber\'edamos vivir los d\'edas uno a uno, y contar nuestras vidas por d\'edas. "El hombre nacido de mujer, corto de \i d\'edas, \i0 y harto de sinsabores; que sale como una flor y es cortado\rdblquote (Job 14:1,2LVAL ). Tal era la visi\'f3n de la vida del anciano Jacob, por cuanto, cuando Fara\'f3n pregunt\'f3 al patriarca por su edad, contest\'f3: "Los \i d\'edas \i0 de los a\'f1os de mi peregrinaci\'f3n son ciento treinta a\'f1os\rdblquote (G\'e9nesis 47:9). Bienaventurados aque\-llos cuya oraci\'f3n es: \ldblquote Ens\'e9\'f1anos de tal modo a contar nues\-tros d\'edas, que traigamos al coraz\'f3n sabidur\'eda" (Salmo 90: 12). Empero, qu\'e9 propensos somos a contar por a\'f1os. Esforc\'e9\-monos, a vivir cada d\'eda como si fuera el \'faltimo de nuestra vida.\par \par "Pasados muchos d\'edas, fue\rdblquote ; es decir, el predeterminado consejo de Jehov\'e1 se llevaba a cabo. El cumplimiento del prop\'f3sito divino no podemos retrasarlo ni forzarlo. Ni nues\-tra petulancia ni nuestras oraciones pueden apresurar a Dios. Tenemos que esperar la hora por \'c91 designada, y cuando llega, \'c9l obra; es tal como \'c9l lo ha predeterminado. El espacio pre\-ciso de tiempo que su siervo tiene que permanecer en un lugar determinado fue predestinado por el Se\'f1or en la eternidad. \ldblquote Pa\-sados muchos d\'edas", esto es, m\'e1s de mil desde que la sequ\'eda comenz\'f3 fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas". Dios no hab\'eda olvidado a su siervo. El Se\'f1or nunca olvida a ninguno de sus hijos, porque P\_1 ha dicho: "He aqu\'ed que en las palmas te tengo es\-culpida; delante de mi est\'e1n siempre tus muros\rdblquote (Isa\'edas 49:16). Ojal\'e1 nunca le olvidemos, sino que podamos decir: "A Jehov\'e1 he puesto siempre delante de m\'ed" (Salmo 16:8).\par \par "Fue palabra de Jehov\'e1. a El\'edas en el tercer a\'f1o, diciendo: Ve, mu\'e9strate a Acab, y Yo dar\'e9 lluvia sobre la haz de la tie\-rra\rdblquote (I Reyes 18:1). Para que podamos entender mejor la tremenda prueba del valor del profeta que se conten\'eda en este mandato, tratemos de hacernos una idea del estado de \'e1nimo en que deb\'eda encontrarse el rey imp\'edo. Comenzamos el estu\-dio de la vida de El\'edas meditando en las palabras: "EntonceLVAL s El\'edas tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra" (17:1). Ahora hemos de considerar la secuela de estos hechos. Hemos visto c\'f3mo le fue a El\'edas durante este largo intervalo; ahora hemos de ver c\'f3mo estaban las cosas para Acab, su cor\-te, y sus s\'fabditos. El estado de cosas, cuando se cierran los cielos y no hay roc\'edo durante tres a\'f1os, ha de ser en verdad es\-pantoso. "Habla a la saz\'f3n \i grande hambre \i0 en Samaria\rdblquote (18:2).\par \par "Y dijo Acab a Abd\'edas: Ve por el pa\'eds a todas las fuentes de aguas, y a todos los arroyos; que acaso hallaremos gra\-ma con que conservemos la vida a los caballos y a las ac\'e9mi\-las, para que no nos quedemos sin bestias\rdblquote (v. 5). Se nos presenta aqu\'ed el perfil m\'e1s simple, pero no es dif\'edcil imaginar los detalles. Israel habla pecado gravemente contra el Se\'f1or, y por ello se le hacia sentir el peso de la vara de su justa ira. Qu\'e9 cuadro m\'e1s humillante de\'a1 pueblo favorecido de Dios; ver al rey buscando hierba, si quiz\'e1 hallarla alguna para po\-der salvar la vida a las bestias que a\'fan le quedaban. \'a1Qu\'e9 contraste con la abundancia y la gloria de los d\'edas de Salo\-m6n! Pero, Jehov\'e1 habla sido deshonrado groseramente, y su verdad rechazada. La vil Jezabel hab\'eda contaminado la tierra con la influencia pestilente de sus ' falsos profetas y sacerdotes. Los altares de Baal hablan suplantado los del Se\'f1or, y, por consiguiente, como que Israel hab\'eda sembrado vientos, tenia que segar tempestades.\par \par \'bfY qu\'e9 efecto produjo en Acab y sus s\'fabditos el severo juicio del cielo? "Y dijo Acab a Abd\'edas: Ve por el pa\'eds a to\-das las fuentes de aguas, y a todos los arroyos; que acaso ha\-llaremos grama con que conservemos la vida a los caballos y a las ac\'e9milas, para que no nos quedemos sin bestias\rdblquote . \'a1No hay aqLVAL u\'ed ni una sola s\'edlaba acerca de Dios, ni una palabra acerca de los terribles \i pecados \i0 que hab\'edan causado Su desagrado! Las fuentes, los arroyos y la hierba era todo\b \b0 lo que ocupaba los pensamientos de Acab; todo lo que le preocupaba era el \i alivio \i0 de la aflicci\'f3n divinamente enviada. Siempre es \'e9ste el caso de los reprobados. Este fue el de Fara\'f3n: a cada plaga que des\-cend\'eda sobre Egipto, llamaba a Mois\'e9s y le ped\'eda que rogase que cesara, y tan pronto como cesaba, endurec\'eda su coraz\'f3n y segu\'eda desafiando al Alt\'edsimo. A menos que Dios tenga a bien santificar directamente sus castigos en nuestra alma, no nos aprovechan. No importa cu\'e1n severos sean sus juicios o por cu\'e1nto tiempo se prolonguen; el hombre nunca se ablanda a menos que Dios lleve a cabo una obra de gracia en \'e9l. "Y se mord\'edan sus lenguas de dolor; y blasfemaron del Dios del cielo por sus dolores, y por sus plagas, y no se arrepintieron de sus obras\rdblquote , (Apocalipsis 16:10,11).\par \par En ninguna parte se pone de manifiesto la terrible depra\-vaci6n de la naturaleza humana de modo m\'e1s grave que en este punto. En primer lugar, los hombres consideran todo per\'edo\-do prolongado de sequ\'eda como un fen\'f3meno de la naturaleza que debe soportarse, neg\'e1ndose a ver en ello la mano de Dios. M\'e1s tarde, si se les hace ver que est\'e1n bajo el juicio divino, adoptan un esp\'edritu de desaf\'edo que sostienen descaradamente. Un profeta posterior de Israel se lamentaba de que el pueblo manifestaba su car\'e1cter vil: \ldblquote Oh Jehov\'e1, \'bfno miran tus ojos a la verdad? Azot\'e1stelos, y no les doli\'f3; consum\'edstelos, y no quisieron recibir correcci\'f3n; endurecieron sus rostros m\'e1s que la piedra\rdblquote (Jerem\'edas 5:3). Podemos ver en ello lo absoluta\-mente absurdo y err\'f3neo de la doctrina deL purgatorio de los romanistas, y del infierno de los universalistas. "El fuego imaginario del purgatorio y los tormentos reales del infierno noLVAL poseen efecto purificador alguno, y el pecador, en la an\-gustia de sus sufrimientos, aumentar\'e1 continuamente su impie\-dad, y acumular\'e1 ira por toda la eternidad\rdblquote (Thomas Scott).\par \par \ldblquote Y dijo Acab a Abd\'edas: Ve por el pa\'eds a todas las fuentes de aguas, y a todos los arroyos; que acaso hallaremos grama con que conservemos la vida a los caballos y a las ac\'e9milas, para que no nos quedemos sin bestias. Y partieron entre s\'ed el pa\'eds para recorrerlo: Acab fue de por s\'ed por un camino, y Ab\-d\'edas fue separadamente por otro\rdblquote (vs. 5 y 6). \'a1Qu\'e9 cuadro presentan estas palabras! No s\'f3lo no hab\'eda lugar en sus pen\-samientos para el Se\'f1or, sino que Acab no dijo nada acerca de su pueblo, quien, despu\'e9s de Dios, debla ser su principal inter\'e9s. Su coraz\'f3n malo parec\'eda incapaz de elevarse m\'e1s all\'e1 de los caballos y las ac\'e9milas: esto era lo que le importaba en el d\'eda del espantoso azote de Israel. Qu\'e9 contraste\b \b0 entre el bajo y vil ego\'edsmo de este miserable, y el noble esp\'edritu del hombre seg\'fan el coraz\'f3n de Dios. "Y David dijo a Jehov\'e1 cuando vio al \'e1ngel que her\'eda al pueblo: Yo pequ\'e9, yo hice maldad; \'bfqu\'e9 hicieron estas ovejas? Ru\'e9gote que tu mano se torne contra mi, y contra la casa de mi padre\rdblquote (II Samuel 24:17), \'e9ste era el lenguaje de un rey regenerado cuando su pue\-blo temblaba bajo la vara de Dios que castigaba su pecado.\par \par Es f\'e1cil imaginar c\'f3mo aumentaban, a medida que continu\'f3 la sequ\'eda, y sus efectos desoladores se hicieron m\'e1s agudos, el resentimiento amargo y la furiosa indignaci\'f3n de Acab y su vil consorte contra el que habla pronunciado el terrible interdicto. Tan encolerizada, estaba Jezabel, que destruy\'f3 a los profetas de Jehov\'e1 (v. 4); y tan enfurecido estaba el rey, que busc\'f3 diligentemente a El\'edas por todas las naciones fronterizas, re\-quiriendo un juramento de sus gobernantes de que no esta\-ban preLVAL stando asilo al hombre que consideraba su peor ene\-migo y la causa de todos sus males. \'a1Y ahora, la Palabra del Se\'f1or fue a El\'edas diciendo: "Ve, mu\'e9strate a Acab"! Si se requer\'eda de \'e9l mucho valor cuando fue llamado a anunciar la terrible sequ\'eda, qu\'e9 intrepidez necesitaba ahora para hacer frente al que le buscaba con rabia despiadada.\par \par \ldblquote Pasados muchos d\'edas, fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas en el tercer a\'f1o, diciendo: Ve, mu\'e9strate a Acab\rdblquote . Los movimien\-tos de El\'edas estaban todos ordenados por Dios: no era "suyo\rdblquote , sino siervo de otro. Cuando el Se\'f1or le dijo: "esc\'f3ndete\rdblquote (17:3), hubo de retirarse, y cuando le dijo: \ldblquote ve, mu\'e9strate\rdblquote , hab\'eda de cumplir la voluntad divina. A El\'edas no le falt\'f3 coraje, porque "el justo est\'e1 confiado como un leoncillo\rdblquote (Proverbios 28:1). No declin\'f3 la presente comisi\'f3n, sino que fue sin murmurar y sin dilaci\'f3n. Hablando humanamente, era en extremo peli\-groso para el profeta regresar a Samaria, por cuanto no po\-d\'eda esperar ser bien recibido por aquellos que se encontra\-ban en semejante apuro, ni misericordia alguna del rey. Pero cumpli\'f3 las \'f3rdenes de su Se\'f1or con la misma resuelta obe\-diencia que le hab\'eda caracterizado previamente. Como el ap\'f3s\-tol Pablo, no estimaba su vida preciosa para s\'ed mismo, sino que estaba preparado para ser torturado y muerto, si \'e9sta era la voluntad de Dios para \'e9l.\par \par "Y yendo Abd\'edas por el camino, top6se con El\'edas\rdblquote (v. 7). Algunos extremistas (\ldblquote separatistas \ldblquote ) han interpretado el ca\-r\'e1cter de Abd\'edas de modo desconsiderado, acus\'e1ndole de tran\-sigir deslealmente y de procurar servir a dos se\'f1ores. Pero el Esp\'edritu Santo no ha dicho que hiciera mal en permane\-cer al servicio de Acab, ni ha sugerido que su vida espiri\-tual sufriera en consecuencia; m\'e1s bien nos ha dicho\_ clara\-mente que \ldblquote AbdLVAL \'edas era en grande manera temeroso de Jeho\-v\'e1 (v. 3), lo cual constituye el m\'e1s alto encomio que pod\'eda tribut\'e1rsele. A menudo, Dios ha dado a los suyos favor a los ojos de amos id\'f3latras (como a Jos\'e9 y Daniel), y ha magni\-ficado la suficiencia de su gracia preservando sus almas en los ambientes menos propicios. Sus santos se hallan en los lugares m\'e1s inesperados, como en casa de C\'e9sar (Filipenses 4:22).\par \par No hay nada malo en que un hijo de Dios ocupe una pos\'ed\-ci6n influyente, si puede hacerlo sin sacrificar sus principios. Y, ciertamente, ello puede permitirle rendir un servicio va\-lioso a la causa de Dios. \'bfQu\'e9 hubiese sido de Lutero y la Re\-forma, hablando humanamente, si no hubiera sido por el Elec\-tor de Sajonia? \'bfY cu\'e1l hubiera sido la suerte de Wycliffe s\'ed John of Gaunt no lo hubiese puesto bajo su tutela? Como ma\-yordomo del palacio de Acab, Ad\'edas estaba sin duda en la m\'e1s dif\'edcil y peligrosa de las situaciones; empero, lejos de do\-blar su rodilla a Baal, fue el instrumento que vali\'f3 la vida a muchos de los siervos de Dios. Se mantuvo integro a pesar de estar rodeado de tantas tentaciones. Debe observarse con aten\-ci\'f3n que, cuando El\'edas lo encontr\'f3, no pronunci6 palabra al\-guna de reproche contra Abd\'edas. No nos precipitemos a cam\-biar de ocupaci\'f3n, por cuanto el diablo puede asaltarnos tan f\'e1cilmente en un lugar como en otro.\par \par Cuando El\'edas se dirig\'eda a confrontarse con Acab, se encon\-tr\'f3 con el piadoso mayordomo del palacio del rey. \ldblquote Y yendo Abd\'edas por el camino, top\'f3se con El\'edas; y como le conoci\'f3, postr\'f3se sobre su rostro, y dijo: \'bfNo eres t\'fa mi se\'f1or El\'edas?\rdblquote (V. 7). Abd\'edas reconoci\'f3 a El\'edas, mas, con todo, no pod\'eda creer lo que vela. Era sorprendente que el profeta hubiera sobre\-vivido el ataque despiadado de Jezabel contra los siervos de Jehov\'e1; y m\'e1s incre\'edble todav\'eda era verle ah\'ed, solo, encami\-n\'LVAL e1ndose a Samaria. La b\'fasqueda tan diligente que habla te\-nido lugar tiempo antes habla sido en vano, y ahora apa\-rece inesperadamente. \'bfQui\'e9n puede concebir los sentimientos opuestos de temor y deleite de Abd\'edas al ver al var\'f3n de Dios, por cuya palabra la terrible sequ\'eda y la penosa hambre ha\-blan desolado el pa\'eds casi por completo? Abd\'edas le mostr\'f3 enseguida el mayor respeto y reverencia. "Como habla mostra\-do la ternura de un padre para los hijos de los profetas, as\'ed tambi\'e9n mostr\'f3 la reverencia de un hijo para el padre de los profetas, y por ello puso de manifiesto que era, en verdad, teme\-roso en gran manera del Se\'f1or\rdblquote (Matthew Henry).\par \ldblquote Y \'e9l respondi\'f3: Yo soy; ve, di a tu amo: He aqu\'ed El\'edas\rdblquote (V. 8). Al profeta no le falt\'f3 el valor. Hab\'eda recibido de Dios la orden de mostrarse a Acab, y, por consiguiente, no tra\-t\'f3 de ocultar su identidad al ser interrogado por el mayordo\-mo. No temamos declarar valientemente que somos disc\'edpulos de Cristo cada vez que se nos requiere.\par \par "Y \'e9l respondi\'f3: Yo soy; ve, di a tu amo: He aqu\'ed El\'edas. Pero \'e9l dijo: \'bfEn qu\'e9 he pecado, para que t\'fa entregues a tu siervo en mano de Acab para que me mate?\rdblquote (vs. 8,9). Era natural que Abd\'edas quisiera ser relevado de misi\'f3n tan peli\-grosa. Primero, pregunta \i en \i0 qu\'e9 hab\'eda ofendido al Se\'f1or o a su profeta para que se pida de \'e9l que sea mensajero de nuevas tan desagradables al rey, \'a1lo cual\b \b0 es una prueba cierta de \i que \i0 su conciencia estaba limpia! Segundo, hace saber a El\'edas con qu\'e9 af\'e1n su soberano habla tratado de seguir sus pasos y des\-cubrir su escondite: \ldblquote Vive Jehov\'e1 tu Dios, que no ha habido naci\'f3n ni reino donde mi se\'f1or no haya enviado a buscarte" (v. 10). Empero, a pesar de todo su empe\'f1o, no pudieron en\-contrarle: tal era la eficacia con que Dios le habla puesto a salvo de su maldad. Es totalmente in LVALX Bendita la predica\-ci\'f3n llana y fiel que revela de tal modo a los hombres lo irra\-zonable de su posici\'f3n, que expone as\'ed su hipocres\'eda, que ba\-rre las telara\'f1as de su sofister\'eda, que les denuncia de tal modo ante el tribunal de sus propia\'fatil que el hombre trate de esconderse cuando el Se\'f1or le busca; y es igualmente in\'fatil que el hombre busque lo que Dios quiere es0conder de \'e9l.\par \par \ldblquote\'bfY ahora t\'fa dices: Ve, di a tu amo: Aqu\'ed est\'e1 El\'edas?\rdblquote (v. 11). No hablas en serio al pedirme semejante cosa. \'a1No sabes que las consecuencias ser\'e1n fatales para mi si no puedo probar mi afirmaci\'f3n? "Y acontecer\'e1 que, luego que yo me haya partido de ti, el esp\'edritu de Jehov\'e1 te llevar\'e1 donde yo no sepa; y viniendo yo, y dando las nuevas a Acab, y no ha\-ll\'e1ndote \'e9l, me matar\'e1; y tu siervo teme a Jehov\'e1 desde su mocedad\rdblquote (v. 12). Tem\'eda que El\'edas desapareciese otra vez de modo misterioso, y que su amo se airara por no haber arres\-tado al profeta; se pondr\'eda verdaderamente furioso si, al lle\-gar a aquel lugar, se vela enga\'f1ado no pudiendo hallar ni ras\-tro de El\'edas. Finalmente, pregunta: "\'bfNo ha sido dicho a mi se\'f1or lo que hice, cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehov\'e1, que escond\'ed cien varones de los profetas de Jehov\'e1 de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve a pan y agua?\rdblquote (v. 13). Abd\'edas no se refiri\'f3 a estos hechos nobles y atrevidos suyos con esp\'edritu jactancioso, sino con el prop\'f3sito de atestiguar su sinceridad. El\'edas le tranquiliz\'f3 en el nombre de Dios, y Abd\'edas cumpli\'f3 con obediencia el requerimiento: \ldblquote Y d\'edjole El\'edas: Vive Jehov\'e1 de los ej\'e9rcitos, delante del cual estoy, que hoy me mostrar\'e9 a \'e9l. Entonces Abd\'edas fue a encon\-trarse con Acab, y di\'f3le el aviso; y Acab vino a encontrarse con El\'edas\rdblquote (vs. 15,16).\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 FRENTE A ACAB\par \pard\qj\fs24\par \b0 En los cap\'edtulos precedentes hemos visto a El\'edas siendo lla\-mado de modo repentino a comparecer ante el rey imp\'edo de Israel, y a pronunciar la temible sentencia de juicio, a saber, \ldblquote no habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra" (I Reyes 17:1). Despu\'e9s de pronunciar este solemne ultim\'e1tum, y obedeciendo a su Se\'f1or, se retir\'f3 de la escena de la vida p\'fablica y pas\'f3 parte del tiempo en la soledad junto al arroyo de Querit, y parte en el humilde hogar de la viuda de Sarepta, siendo sus necesidades en ambos lugares suplidas milagrosa\-mente por Dios, quien no permite que nadie salga perdiendo al cumplir sus \'f3rdenes. Pero hab\'eda llegado la hora de que este intr\'e9pido siervo del Se\'f1or saliera y se enfrentara una vez m\'e1s con el monarca id\'f3latra de Israel. "Fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas en el tercer a\'f1o, diciendo: Ve, mu\'e9strate a Acab\rdblquote (I Reyes 18:1).\par \par En el cap\'edtulo anterior, contemplamos los efectos que la prolongada sequ\'eda hab\'eda causado en Acab y sus s\'fabditos efec\-tos que pon\'edan en triste evidencia la depravaci\'f3n del coraz\'f3n humano. Est\'e1 escrito: \ldblquote Su benignidad (la de Dios) te gu\'eda a arrepentimiento\rdblquote (Romanos 2:4); y: \ldblquote Luego que hay juicios tu\-yos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia\rdblquote (Isa\'edas 26:9). Cu\'e1n a menudo vemos citadas estas palabras como si fueran afirmaciones absolutas e incondicionales, y qu\'e9 poco se citan las palabras que siguen inmediatamente; en el primer caso: \ldblquote Mas por tu dureza y por tu coraz\'f3n\b \b0 no arrepentido atesoras para ti mismo ira para el d\'eda de la ira"; y en el segun\-do: \ldblquotLVAL e Alcanzar\'e1 piedad el imp\'edo, y no aprender\'e1 justicia; en tierra de rectitud har\'e1 iniquidad, y no mirar\'e1 a la majestad de Jehov\'e1". \'bfC\'f3mo podemos entender estos pasajes?; por cuanto, para el hombre natural, parecen revocarse a s\'ed mismos, y la segunda parte de la referencia de Isa\'edas parece contradecir lla\-namente la primera.\par \par Si se comparan las Escrituras con las mismas Escrituras, se ver\'e1 que cada una de las declaraciones citadas tiene un ejem\-plo claro y definido. Por ejemplo, \'bfno era el sentimiento de la bondad M Se\'f1or \_su \ldblquote misericordia" y \ldblquote la multitud de sus pie\-dades"\_ lo que llev\'f3 a David al arrepentimiento y le hizo ex\-clamar: "L\'e1vame m\'e1s y m\'e1s de mi maldad, y l\'edmpiame de, mi pecado\rdblquote (Salmo 51:1,2)? Y asimismo, \'bfno fue la comprensi\'f3n de la bondad del Padre \_el que hubiera "abundancia de pan\rdblquote en su casa\_ lo que llev\'f3 al hijo pr\'f3digo al arrepenti\-miento y a confesar sus pecados? As\'ed tambi\'e9n, fue cuando los juicios de Dios eran sobre la tierra \_hasta tal punto que se nos dice: "En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que en\-traba, ni para el que sal\'eda, sino muchas aflicciones sobre to\-dos los habitadores de las tierras. Y la una gente destru\'eda a la otra, y una ciudad a otra ciudad: porque Dios los conturb\'f3 con todas calamidades\rdblquote (II Cr\'f3nicas 15:5,6) \_que Asa (en respuesta a la predicaci\'f3n de Azar\'edas) \ldblquote quit\'f3 las abominacio\-nes de toda la tierra... y repar\'f3 el altar de Jehov\'e1... y entra\-ron en concierto (Asa y sus s\'fabditos) de que buscar\'edan a Jehov\'e1 el Dios de sus padres, de todo su coraz\'f3n\rdblquote (vs. 8\_12). V\'e9a\-se tambi\'e9n Apocalipsis 11:15.\par \par Por otro lado, cu\'e1ntos casos se registran en la Sagrada Es\-critura de individuos y pueblos que fueron objeto de la bon\-dad de Dios en grado sumo, disfrutando tanto de Sus bendi\-ciones temporales como espirituales de modo \'a1limitado,LVAL y quie\-nes, a pesar de ser as\'a1 privilegiados, estaban lejos de ser afecta\-dos debidamente por tales beneficios y de ser llevados al arrepentimiento, por las mismas, antes por el contrario, sus co\-razones eran endurecidos y las misericordias de Dios profa\-nadas: "Engros\'f3 Jesur\'fan, y tir\'f3 coces\rdblquote (Deuteronomio 32:15); v\'e9ase Oseas 13:6. Asimismo, cu\'e1n a menudo leemos en la Es\-critura que Dios visita con sus juicios a los individuos y las naciones s\'f3lo para ilustrar la verdad de aquellas palabras: \ldblquote Jehov\'e1, bien que se levante tu mano, no ven\rdblquote (Isa\'edas 26:11). Un ejemplo notable se halla en la persona de Fara\'f3n, quien despu\'e9s de cada plaga endureci\'f3 su coraz\'f3n m\'e1s aun y conti\-nu\'f3 desafiando a Jehov\'e1. Quiz\'e1 el caso de los jud\'edos es incluso m\'e1s notable, pues siglo tras siglo el Se\'f1or les ha infligido los juicios m\'e1s penosos, y ellos no han aprendido todav\'eda la justicia por medio de los mismos.\par \par \'bfNo hemos presenciado demostraciones sorprendentes de estas verdades en nuestros propios d\'edas? Los favores divinos eran recibidos como cosa natural, es m\'e1s, eran considerados m\'e1s como el fruto de nuestra propia laboriosidad que de la misericordia divina. Cuanto m\'e1s han prosperado las naciones, m\'e1s, han perdido de vista a Dios.\par \par \'bfC\'f3mo hemos de entender, pues, estas afirmaciones divi\-nas: "Su benignidad te gu\'eda a arrepentimiento \ldblquote y "Luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia\rdblquote ? Es obvio que no hay que tomarlos de modo absoluto y sin modificaci\'f3n. Han de entenderse con este requi\-sito: que el Dios soberano quiera santificarlos en nuestras al\-mas. El designio ostensible (mejor dicho, secreto e invencible) de Dios es que las muestras de su bondad llevaran a los hom\-bres al sendero de la justicia; tal es su naturaleza, y tales de\-ber\'edan ser sus resultados en nosotros. Con todo, el "hecho es que ni la prosLVAL peridad ni la adversidad por si mismas pro\-ducir\'e1n jam\'e1s esos resultados ben\'e9ficos, porque, si las dispensaciones divinas no son santificadas de modo expreso en nos\-otros, ni sus mercedes ni sus castigos obrar\'e1n en nosotros me\-jora alguna.\par \par Los pecadores endurecidos "menosprecian las riquezas de su benignidad, y paciencia\rdblquote ; la prosperidad les hace menos dispuestos a recibir la instrucci\'f3n de la justicia, y aunque los me\-dios de la gracia (la predicaci\'f3n fiel de la palabra de Dios) est\'e1n a su alcance en abundancia, siguen profanos y con los ojos cerrados a toda revelaci\'f3n de gracia divina y de santidad. Cuando la mano de Dios se levanta para administrar repren\-si\'f3n suave, la desprecian; y cuando inflige venganza m\'e1s terri\-ble, endurecen sus corazones a la misma. Siempre ha sido as\'ed. S\'f31o cuando Dios se complace en obrar en nuestros corazo\-nes, as\'ed como ante nuestros ojos; s\'f3lo cuando se digna bende\-cir sus intervenciones providenciales en nuestras almas, es que se imparte en nosotros una disposici\'f3n d\'f3cil, y somos llevados a reconocer la justicia de sus castigos y a enmendar nuestros caminos. Cuando los juicios divinos no son santifica\-dos de modo definitivo en el alma, los pecadores siguen sofo\-cando la convicci\'f3n de pecado y abalanz\'e1ndose en su desaf\'edo, hasta ser consumidos por la ira del Dios santo.\par \par Quiz\'e1 alguien preguntar\'e1 qu\'e9 tiene todo esto que ver con el tema que estamos tratando. La respuesta es: mucho en todos los sentidos. Sirve para probar que la perversidad terrible de Acab no era algo excepcional al mismo tiempo que explica el porque no le afect\'f3 en lo m\'e1s m\'ednimo la terrible visitaci\'f3n del juicio de Dios sobre sus dominios. Se hab\'eda cernido sobre el pa\'eds una sequ\'eda total que continu\'f3 por espacio de tres a\'f1os de modo que "habla a la saz\'f3n grande hambre en Samaria\rdblquote (1 Re\-yes 18:2). \'c9ste era, en verdad, un juicio divino; mas, \'bfapren\-dieLVAL ron el rey y sus s\'fabditos, justicia por \'e9l? \'bfLes dio ejemplo el soberano, humill\'e1ndose bajo la ' poderosa mano de Dios, recono\-ciendo sus transgresiones perversas, quitando los altares de Baal y restaurando el culto a Jehov\'e1? \'a1No!, sino que, lejos de ello, permiti\'f3 durante este tiempo que su malvada mujer des\-truyera los profetas del Se\'f1or (184), a\'f1adiendo iniquidad a la iniquidad y mostrando las tremendas profundidades de mal\-dad en las que el pecador caer\'e1 a menos que sea detenido por el poder moderador de Dios.\par \par "Y dijo Arab a Abd\'edas: Ve por el pa\'eds a todas las fuentes de aguas, y a todos los arroyos; que acaso hallaremos grama con que conservemos la vida a los caballos y a las ac\'e9milas, para que no nos quedemos sin bestias\rdblquote (I Reyes 18:5). De la mis\-ma manera que una paja lanzada al aire revela la direcci\'f3n del viento, as\'ed tambi\'e9n estas palabras revelan el estado del coraz\'f3n de Acab. No hab\'eda lugar en sus pensamientos para el Dios vivo, ni le inquietaban los pecados que hab\'edan sido cau\-sa del enojo de Dios sobre el pa\'eds. Ni tampoco parece haberse preocupado lo m\'e1s m\'ednimo por sus s\'fabditos, cuyo bienestar \_despu\'e9s de la gloria de Dios\_ deb\'eda haber sido su princi\-pal ocupaci\'f3n. No, sus aspiraciones no parecen haberse ele\-vado m\'e1s all\'e1 de las fuentes y los arroyos, los caballos y las ac\'e9milas, de que las bestias que a\'fan le quedaban pudieran sal\-varse. Esto no es evoluci\'f3n, sino degeneraci\'f3n, por cuanto si el coraz\'f3n se descarr\'eda de su Hacedor su direcci\'f3n es siem\-pre hacia abajo.\par \par A la hora de su necesidad m\'e1s honda, Acab no se vol\-vi\'f3 humildemente a Dios, porque era un extra\'f1o para \'e9l. El objetivo que le absorb\'eda por completo era la hierba; si \'e9sta pod\'eda encontrarse, no le importaba nada todo lo dem\'e1s. Si hubiera podido encontrarse comida y bebida, hubiera podido disfrutar en el palacio y gozar de la compa\'f1\'eda de los profetLVAL as id\'f3latras de Jezabel, pero los horrores del hambre le hicieron salir. Con todo, en vez de pensar en las causas de ella para rectificarlas, busca s\'f3lo un alivio temporal. Se hab\'eda vendidos a s\'ed mismo para obrar iniquidad, y se habla convertido en es\-clavo de una mujer que odiaba a Jehov\'e1. \'a1Ah, lector querido!, Acab no era un gentil, un pagano, sino un israelita privilegia\-do; pero se hab\'eda casado con una id\'f3latra y se hab\'eda pren\-dado de sus falsos dioses. Hab\'eda naufragado de su fe y era llevado a la destrucci\'f3n. \'a1Qu\'e9 terrible es dejar al Dios vivo y abandonar el Refugio de nuestros padres!\par \par "Y partieron entre s\'ed el pa\'eds para recorrerlo: Acab fue de por si por un camino, y Abd\'edas fue separadamente por otro\rdblquote (v 6). La raz\'f3n de este proceder es clara: yendo el rey en una direcci\'f3n y el mayordomo en otra, el terreno cubierto era do\-ble que si hubieran ido juntos. Pero, \'bfno podemos, tambi\'e9n, percibir un significado m\'edstico en estas palabras: "\'bfAndar\'e1n dos juntos, si no estuvieren de concierto?\rdblquote (Am\'f3s M). \'bfY qu\'e9 concierto hab\'eda entre estos dos hombres? No era mayor que el que existe entre la luz y las tinieblas, Cristo y Belial; pues, mientras el uno era ap\'f3stata, el otro tem\'eda al Se\'f1or desde su mocedad (v. 12). Era propio, pues, que se separaran y to\-maran cursos diferentes y opuestos, por cuanto viajaban ha\-c\'eda destinos eternos enteramente distintos. No se considere esta sugerencia como \ldblquote forzada\rdblquote , sino, m\'e1s bien, cultivemos el h\'e1\-bito de buscar el significado espiritual y la aplicaci\'f3n bajo el sentido literal de la Escritura.\par \par "Y yendo Abd\'edas por \i el camino, \i0 top\'f3se con El\'edas\rdblquote (v. 7). Ello, verdaderamente, parece confirmar la aplicaci\'f3n m\'edstica hecha del vers\'edculo anterior, porque hay, sin duda, un sen\-tido espiritual en lo que acabamos de citar. \'bfCu\'e1l era \ldblquote el camino\rdblquote por elLVAL que Abd\'edas andaba? Era la senda del deber, el camino de la obediencia a las \'f3rdenes de su amo. Ciertamente, la tarea que estaba llevando a cabo era humilde: buscar hierba para los caballos y las mulas; as\'ed y todo, \'e9ste era el trabajo que Acab le habla asignado, \'a1y \i mientras cumpl\'eda la \i0 palabra del rey fue recompensado encontrando a El\'edas! En G\'e9nesis 24:27 hay un caso paralelo, cuando Eliezer, cumplien\-do las instrucciones de Abraham, encontr\'f3 la doncella que Dios hab\'eda seleccionado para ser la esposa de Issac: "Gui\'e1ndome Jehov\'e1 \i en el camino \i0 a casa de los hermanos de mi amo.\rdblquote As\'ed fue, tambi\'e9n, como la viuda\b \b0 de Sarepta encontr\'f3 al profeta mientras estaba en el sendero del deber (recogiendo serojas).\par \par En el cap\'edtulo anterior consideramos la conversaci\'f3n que tuvo lugar entre Abd\'edas y El\'edas; no obstante, mencionemos aqu\'ed los sentimientos mezclados que debieron de llenar el cora\-z\'f3n del primero al encontrarse con tan inesperada como grata visi\'f3n. Debi\'f3 de llenarse de temor y deleite al ver a aqu\'e9l cuya palabra hab\'eda causado la temible sequ\'eda y el hambre que ha\-b\'edan desolado casi por completo el pa\'eds; aqu\'ed estaba el profeta de Galaad, vivo y sano, dirigi\'e9ndose con calma y solo hacia Samaria. Parec\'eda demasiado bello para ser verdad, y Abd\'edas ape\-nas pod\'eda creer lo que ve\'edan sus ojos. Salud\'e1ndole con la defe\-rencia propia, pregunta: \ldblquote\'bfNo eres t\'fa mi se\'f1or El\'edas?\rdblquote Ase\-gur\'e1nctole su identidad, El\'edas le env\'eda a informar a Acab de su presencia. \'c9sta era una ingrata misi\'f3n; sin embargo, la llev\'f3 a cabo con obediencia: \ldblquote Entonces Abd\'edas fue a encontrarse con. Acab, y di\'f3le el aviso\rdblquote (v. 16).\par \par \'bfY qu\'e9 de El\'edas mientras esperaba la llegada del rey ap\'f3s\-tata? \'bfEstaba intranquilo, imaginando al enojado monarca reuniendo alrededor suyo a sus oficiales, antes de aceptar el LVAL reto del profeta, y avanzando con odio amargo y muerte en su coraz\'f3n? No, querido lector, no podemos pensarlo ni por un solo momento. El profeta sab\'eda perfectamente que Aqu\'e9l que le hab\'eda guardado tan fielmente, y que hab\'eda suplido to\-das sus necesidades de modo tan bondadoso durante la larga sequ\'eda, no le abandonarla ahora. \'bfNo ten\'eda motivo para re\-cordar el modo c\'f3mo Jehov\'e1 apareci\'f3 a Lab\'e1n cuando perse\-gu\'eda con ardor a Jatob? \ldblquote Y vino Dios a Lab\'e1n arameo en sue\'f1os aquella noche, y le dijo: Gu\'e1rdate que no hables a Ja\-cob descomedidamente\rdblquote , (G\'e9nesis 31:24). Para el Se\'f1or era cosa f\'e1cil amedrentar el coraz\'f3n de Ac\'e1b e impedirle que matara a El\'edas, sin importar cu\'e1nto deseara hacerlo. Que los siervos de Dios sean fortalecidos con el pensamiento de que \'c9I tiene a to\-dos sus enemigos bajo Su dominio, tiene Su brida en sus bocas y los hace volverse como quiere, de modo que no puedan tocar ni un cabello de sus cabezas sin Su conocimiento y permiso.\par \par El\'edas, pues, esper\'f3 la llegada de Acab con esp\'edritu imp\'e1\-vido y con calma en el coraz\'f3n, consciente de su propia integridad y seguro de la protecci\'f3n divina. Bien pod\'edan hacer su\-yas las palabras: \ldblquote En Dios he confiado: no temer\'e9 lo que me har\'e1 el hombre. En qu\'e9 estado de \'e1nimo m\'e1s distinto debla de estar el rey cuando \ldblquote vino a encontrarse con EI(as\rdblquote (v. 16). Aunque estuviera encolerizado contra el hombre cuyo anun\-cio terrible hab\'eda sido cumplido exactamente, con todo hab\'eda de sentir cierto temor de encontrarle. Acab habla sido tes\-tigo de su firmeza inflexible y su valor sorprendente, y sabe\-dor de que El\'edas no se dejar\'eda intimidar por su enojo, ten\'eda razones para temer que esta entrevista no fuera demasiado honrosa para \'e9l.\par \par El hecho de que el profeta le buscara, y de que hubiera enviado a Abd\'edas diciendo: "Aqu\'ed est\'e1 El\'edas", ya deb\'eda inquiLVAL e\-tarle. Los imp\'edos son, por lo general, grandes cobardes; sus propias conciencias les acusan, y, a menudo, les causan mu\-cho recelo cuando est\'e1n en presencia de alg\'fan siervo fiel de Dios, aunque \'e9ste ocupe en la vida una posici\'f3n muy inferior a la de ellos. As\'ed fue con el rey Herodes en relaci\'f3n al pre\-cursor de Cristo, por cuanto se nos dice que \ldblquote Herodes tem\'eda a Juan, sabiendo que era var\'f3n justo y santo\rdblquote (Marcos 6:20). De la misma manera, F\'e9lix, el gobernador romano, tembl\'f3 ante Pablo (aunque era un prisionero), cuando el ap\'f3stol estaba "disertando de la justicia, y de la continencia, y del juicio veni\-dero\rdblquote (Hechos 24:25). Que los ministros de Cristo no duden en dar su mensaje con valent\'eda, sin temor al disfavor de los que son m\'e1s influyentes en sus congregaciones.\par \par "Y Acab vino a encontrarse con El\'edas\rdblquote . Era de esperar que, despu\'e9s de haber tenido pruebas tan dolorosas de que el tisbita no era un impostor, sino un verdadero siervo de Jehov\'e1 cuyas palabras se hablan cumplido exactamente, Acab se habr\'eda ablandado, convencido de su pecado y locura, y que se volver\'eda al Se\'f1or con arrepentimiento humilde. Pero no, en vez de ir al profeta con el deseo de recibir instrucci\'f3n es\-piritual, pidi\'e9ndole sus oraciones en su favor, esper\'f3 con fer\-vor vengar todo lo que \'e9l y sus s\'fabditos hab\'edan sufrido. El saludo que le dirigi\'f3 mostr\'f3 enseguida el estado de su cora\-z\'f3n: "\'bfEres di el que alborotas a Israel?\rdblquote (v. 17); \'a1qu\'e9 con\-traste con el saludo que le dirigi\'f3 el piadoso Abd\'edas! Ni una palabra de contrici\'f3n sali\'f3 de los labios de Acab. Endurecido por su pecado, \ldblquote teniendo cauterizada la conciencia', dio sali\-da a su obcecaci\'f3n y su furor.\par \par \ldblquote Dijole Acab: \'bfEres t\'fa el que alborotas a Israel?\rdblquote No hay que considerar estas palabras como un estallido desmesurado, como la expresi\'f3n petulante _LVALkhsa\-crificado.\par \par \tab Como hemos se\'f1alado anteriormente, que descendiera fuego del cielo sobre la v\'edctima vicaria (I Cr\'f3nicas 21:27) no s\'f3lo era la manifestaci\'f3n de la ira santa de Dios al consumir aquello sobre lo cual se pon\'eda el pecado, sino\b \b0 que era, tambi\'e9n, el testimonio p\'fablico de que aceptaba el sacrificio al subir a \'c9L en el humo como un olor suave. Era, por lo tanto, una prueba visible de que el pecado hab\'eda sido juzgado, expiado y borra\-do, y de que la justicia divina era vindicada y satisfecha. Era por ello que, en el d\'eda de Pentecost\'e9s, el Esp\'edritu Santo descen\-di\'f3 y apareci\'f3 en forma de lenguas repartidas, como \i de fuego\rdblquote \i0 (Hechos 2:3)\i . \i0 Al\i \i0 explicar los fen\'f3menos que tuvieron lugar aquel d\'eda, Pedro dijo: \ldblquote A este Jes\'fas resucit\'f3 Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. As\'ed que, levantado por la dies\-tra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Esp\'edritu Santo, ha derramado \i esto \i0 que vosotros veis y o\'eds. Sepa pues ciert\'edsimamente toda la casa de Ide una represalia repentina, sino m\'e1s bien como \i indicaci\'f3n del \i0 estado miserable de su alma, por cuanto \ldblquote de la abundancia. del coraz\'f3n habla la boca". Era el antagonismo declarado entre el mal y el bien; el silbido de la simiente de la serpiente contra un miembro de Cristo; el ren\-cor desatado del que se sent\'eda condenado en la presencia del justo. A\'f1os m\'e1s tarde, hablando de otro siervo devoto de Dios cuyo consejo consult\'f3 Josafat, este mismo Acab dijo: \ldblquote Le abo\-rrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal\rdblquote (22:8). As\'ed pues, esta acusaci\'f3n de Acab contra el car\'e1cter y la misi\'f3n de El\'edas era un tributo a su integridad, por cuanto no hay testimonio m\'e1s elevado de la fidelidad de los siervos de Dios que el producir el fuerte odio de los Acabs que los rodean. \par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 HASTA AQU\'cd HE CORREGIDO\par EL ALBOROTADOR DE ISRAEL\par \pard\qj\b0\fs24\par "Y como Acab vio a El\'edas, dijole Acab: \'bfEres t\'fa el que alborotas a Israel? (I Reyes 18:17). \'a1C\'f3mo revelan el estado de nuestro coraz\'f3n las palabras de nuestra boca! Semejante lenguaje, despu\'e9s del juicio doloroso que Dios hab\'eda enviado a sus dominios, mostraba la dureza e impenitencia del cora\-z\'f3n del rey. Considerad las oportunidades que le hab\'edan sido dadas. Hab\'eda sido prevenido por el profeta de las consecuen\-cias ciertas que le reportarla el seguir en el pecado. Hab\'eda visto que lo que el profeta anunci\'f3 se hab\'eda cumplido. Hab\'eda que\-dado demostrado que los \'eddolos que \'e9l y Jezabel adoraban no pod\'edan evitar la calamidad ni dar la lluvia que necesita\-ban tan urgentemente. Ten\'eda motivos sobrados para conven\-cerse de que "Jehov\'e1 Dios de El\'edas\rdblquote era el Rey soberano de cielos y tierra, cuyos decretos nadie puede anular, y cuyo brazo todopoderoso nadie puede resistir.\par \par As\'ed es el pecador abandonado a s\'ed mismo. Dejad que el freno divino le sea quitado, y ver\'e9is c\'f3mo la locura de la que su coraz\'f3n est\'e1 pose\'eddo se desborda como por un dique roto. Esta resuelto a hacer su propia voluntad a todo coste. No importa cu\'e1n graves y solemnes sean los tiempos que le\_ toquen vivir: ello no le vuelve a su juicio. No importa la gravedad del peligro que se cierna sobre su pa\'eds, ni cu\'e1ntos de sus conciuda\-danos sean mutilados o muertos; \'e9l ha de seguir satur\'e1ndose de los placeres de pecado. Aunque los juicios de Dios truenen en sus o\'eddos cada vez de modo m\'e1s fuerte, \'e9l los cierra deliberadamente y procura olvidar los sinsabores en un remolino de algazara. Aunque su pa\'edLVAL s est\'e9 en guerra, luchando por su existencia, su "vida nocturna\rdblquote y sus org\'edas siguen como siem\-pre. Si los bombardeos se lo impiden, las proseguir\'e1 en los re\-fugios subterr\'e1neos. \'bfQu\'e9 es ello sino un esforzarse contra el Todopoderoso", y un acometerle \ldblquote en la cerviz\rdblquote (Job 15: 25, 26)?\par Si, al escribir estas l\'edneas, recordamos aquellas palabras es\-cudri\'f1adoras: "\'bfQui\'e9n te distingue?" (I Corintios 4:7), es decir, \'bfqui\'e9n te hace a ti diferente de los dem\'e1s? S\'f3lo hay una res\-puesta: un Dios soberano en la plenitud de su asombrosa gracia. Al comprender esto, c\'f3mo deber\'edamos humillarnos hasta el polvo, por cuanto, por naturaleza y pr\'e1ctica no hay diferen\-cia entre nosotros y los dem\'e1s. "En otro tiempo anduvisteis conforme a la condici\'f3n de este mundo, conforme al pr\'edn\-cipe de la potestad del aire, el esp\'edritu que ahora obra en los hijos de desobediencia; entre los cuales todos nosotros tam\-bi\'e9n vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos\rdblquote (Efe\-sios 2:2,3). Fue la misericordia determinativa de Dios que nos busc\'f3 cuando est\'e1bamos \ldblquote sin Cristo\rdblquote . Fue su amor determina\-tivo el que nos resucit\'f3 a una nueva vida cuando est\'e1bamos "muertos en delitos y pecados\rdblquote . De este modo, no tenemos ra\-z\'f3n para jactarnos, ni base para vanagloriarnos. Por el con\-trario, hemos de andar con cuidados y de modo penitente ante Aqu\'e9l que nos ha salvado de nosotros mismos.\par \par \ldblquote Y como Acab vio a El\'edas, d\'edjole Acab: \'bfEres t\'fa el que al\-borotas a Israel?\rdblquote El\'edas era quien, m\'e1s que ning\'fan otro, se opo\-n\'eda al deseo de Acab de unir Israel al culto de Baal, y de este modo, como supon\'eda \'e9l, establecer pac\'edficamente la religi\'f3n en la naci\'f3n. El\'edas era quien, a sus ojos, era responsable de todas las aflicciones y sufrimientos que llenaban el pa\LVAL 'eds. No discern\'eda la mano de Dios en la sequ\'eda, ni se sent\'eda compungido por su conducta pecaminosa; por el contrario, Acab procuraba cargar la responsabilidad a otro, y acusar al profeta de ser el autor de las calamidades que llenaban la naci\'f3n. La caracter\'edstica del coraz\'f3n no humillado y sin juicio que se duele bajo la vara de la justicia de Dios es dar la culpa a otro, del mismo modo que la naci\'f3n cegada por el pecado, al ser azotada a causa de o sus iniquidades, atribuir\'e1 sus penalidades a los desatinos de sus gobernantes.\par \par No es cosa rara el que los ministros rectos de Dios sean calificados de alborotadores de las gentes y las naciones. El fiel Am\'f3s fue acusado de conspirar contra Jeroboam segundo, y se le dijo que la tierra no pod\'eda sufrir todas sus palabras (Am\'f3s 7:10). El Salvador fue acusado de alborotar al pueblo (Lu\-cas 23:5). Lo mismo se dijo de Pablo y Silas en Filipos (He\-chos 16:20), y en Tesal\'f3nica (Hechos 17:6). No hay, por tanto, testimonio m\'e1s noble de su fidelidad que el que los siervos de Dios provoquen el rencor y la hostilidad de los reprobados. Una de las condenaciones m\'e1s graves que pueden pronunciar\-se contra los hombres es la que se contiene en aquellas terribles palabras de nuestro Se\'f1or a sus hermanos incr\'e9dulos: \i "No puede \i0 el mundo \i aborreceros a vosotros; \i0 m\'e1s a m\'ed me aborrece, porque yo doy testimonio de \'e9l, que sus obras son malas" (Juan 7:7). Empero, \'a1qui\'e9n no preferir\'e1 recibir todas las acusaciones que los Acabs de este mundo puedan amontonar sobre nosotros, que o\'edr esta sentencia de los labios de Cristo!\par \par El deber de los siervos de Dios es prevenir a los hombres de su peligro, se\'f1alarles que la rebeli\'f3n contra Dios lleva a la destrucci\'f3n cierta, y exhortarles a dejar las armas de su rebe\-li\'f3n y huir de la ira que vendr\'e1. Su deber es ense\'f1arles que han de volverse de sus \'eddolos y servir al Dios vivo, y que de otro modo perecer\'e1n. Su debLVAL er es reprobar la impiedad dondequiera que se encuentre, y declarar que la paga del pecado es muerte. Ello no contribuir\'e1 a su popularidad, por cuanto condenar\'e1 e irritar\'e1 a los imp\'edos, a quienes les molestar\'e1 seriamente seme\-jante claro lenguaje. Los que ponen en evidencia a los hip\'f3critas, resisten a los tiranos y se oponen a los imp\'edos, se\-r\'e1n siempre considerados unos alborotadores. Pero, como Cristo declar\'f3: \ldblquote Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es gran\-de en los cielos; que as\'ed persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros\rdblquote (Mateo 5:11,12).\par \par "Y \'e9l respondi\'f3: Yo no he alborotado a Israel, sino t\'fa y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehov\'e1, y si\-guiendo a los Baales\rdblquote (18:18). Si El\'edas hubiera sido uno de aquellos par\'e1sitos rastreros que por regla general acompa\'f1an a los reyes, se hubiera echado a los pies de Acab pidiendo cle\-mencia y ofreciendo sumisi\'f3n indigna. Por el contrario, era el embajador de un Rey mayor, el Se\'f1or de los ej\'e9rcitos; cons\-ciente de ello, conserv\'f3 la dignidad de su oficio y car\'e1cter ac\-tuando como el que representa una potencia superior. Fue por\-que El\'edas se daba cuenta de la presencia de Aqu\'e9l por el cual los reyes reinan, y que puede detener la ira del hombre y hacer que los dem\'e1s le alaben, que el profeta no temi\'f3 la presencia del monarca ap\'f3stata de Israel. Querido lector, si compren\-di\'e9ramos m\'e1s la presencia y suficiencia de nuestro Dios, no temer\'edamos lo que el hombre pueda hacernos. La incredulidad es la causa de nuestros temores. Ojal\'e1 pudi\'e9ramos decir: "He aqu\'ed Dios es salud m\'eda; asegurar\'e9me, y no temer\'e9\rdblquote (Isa\'edas 12:2).\par \par El\'edas no iba a ser intimidado por la difamaci\'f3n lanzada contra \'e9l. Con valent\'eda impert\'e9rrita neg\'f3, primLVAL eramente, la acusaci\'f3n injusta: \ldblquote Yo \_no he alborotado a Israel\rdblquote . Bienaven\-turados somos si podemos apropiarnos estas palabras con ver\-dad: que los castigos que Si\'f3n est\'e1 ahora recibiendo de manos de un Dios santo no han sido causados en medida alguna por mis pecados. \'bfQui\'e9n de nosotros puede afirmar esto? En segun\-do lugar, El\'edas devuelve con audacia la acusaci\'f3n, culpando a quien correspond\'eda justamente: \ldblquote Yo no he alborotado\b \b0 a Is\-rael, sino t\'fa y la casa de tu padre\rdblquote . Ved ah\'ed la fidelidad del siervo de Dios; como Nat\'e1n dijo a David, as\'ed tambi\'e9n El\'edas a Acab: \ldblquote T\'fa eres aquel hombre". Una acusaci\'f3n justa y grave: que Acab y la casa de su padre eran la causa de todos los males dolorosos y las calamidades tristes que hab\'edan llenado la na\-ci\'f3n. La autoridad divina con la cual estaba investido permi\-ti\'f3 a El\'edas encausar al mism\'edsimo rey.\par \par En tercer lugar, el profeta procedi\'f3 a aportar pruebas de la acusaci\'f3n que habla hecho contra Acab: \ldblquote ... dejando los mandamientos de Jehov\'e1, y siguiendo a los Baales\rdblquote . El profeta, lejos de ser el enemigo de su pa\'eds, procuraba su bien. Es cierto que hab\'eda orado y pedido a Dios que juzgara la impiedad y la apostas\'eda del rey y la naci\'f3n, m\'e1s ello era porque deseaba que se arrepintieran de sus pecados y que rectificaran sus caminos. Eran las obras malas de Acab y su casa lo que hab\'eda tra\'eddo la sequ\'eda y el hambre. La intercesi\'f3n de El\'edas nunca hubiera pre\-valecido contra un pueblo santo: \ldblquote La maldici\'f3n sin causa nunca vendr\'e1\rdblquote (Proverbios 26:2). El rey y su familia eran los l\'edderes de la rebeli\'f3n contra Dios, y el pueblo hab\'eda seguido ciegamente: \'e9sa fue la causa de la aflicci\'f3n; ellos eran los "al\-borotadores\rdblquote temerarios de la naci\'f3n, los perturbadores de la paz, los ofensores de Dios.\par \par Aquellos que por sus pecados proLVAL vocan la ira de Dios son los alborotadores verdaderos, no quienes advierten de los pe\-ligros a los que les expone su iniquidad. "T\'fa y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehov\'e1, y siguiendo a los Baales\rdblquote . Est\'e1 perfectamente claro, a pesar de lo breve del re\-lato de la Escritura, que Omri, el padre de Acab, fue uno de los peores reyes que jam\'e1s tuvo Israel; y Acab habla seguido en los pasos imp\'edos\_ de su padre. Los estatutos de aquellos re\-yes eran la idolatr\'eda m\'e1s grosera. Jezabel, la esposa de Acab, no ten\'eda, igual en su odio a Dios y a Su pueblo, y en su celo por el culto degradado de los &dolos. Su mala influencia fue tan persistente y efectiva que permaneci\'f3 durante doscientos a\'f1os (Miqueas 6:16), y produjo la venganza del cielo sobre li naci\'f3n ap\'f3stata.\par \par "Dejando los mandamientos de Jehov\'e1\rdblquote . Aqu\'ed reside la esencia y enormidad del pecado. Es sacudir el yugo divino, ne\-garse a estar en sujeci\'f3n a nuestro Hacedor y Rey. Es desconocer intencionadamente al juez, y rebelarse contra su autoridad. La ley del Se\'f1or es clara y enf\'e1tica. El primer estatuto de la misma proh\'edbe de modo expreso el tener otros dioses aparte del Dios verdadero; y el segundo proh\'edbe hacer im\'e1genes e inclinarse a ellas en adoraci\'f3n. \'c9stos eran los terribles cr\'edmenes que Acab hab\'eda cometido, y son tambi\'e9n, \i en esencia, \i0 aquellos de los que nuestra generaci\'f3n mala es culpable, y ello es la causa de que el cielo nos mire ahora con ce\'f1o tan frun\-cido. "Sabe pues y ve cu\'e1n malo y amargo es tu dejar a Jehov\'e1 tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Se\'f1or Jehov\'e1 de los ej\'e9rcitos\rdblquote (Jerem\'edas 2:19). "Y siguiendo a los Baales"; cuando se abandona al verdadero Dios, otros dioses falsos ocupan su lugar; \ldblquote Baales", as\'ed, en plural, por cuanto Acab y su mujer ado\-raban a varios dioses falsos.\par \par "Env\'eda pues ahora y j\'fantame a todo Israel en el monte de CarLVAL melo, y los cuatrocientos y cincuenta profetas de Baal, Y los cuatrocientos profetas de los bosques, que comen de la mesa de Jezabel (v. 19). Qu\'e9 cosa m\'e1s notable: ver a El\'edas solo, odiado por Acab, no s\'f3lo acusando al rey de sus cr\'edmenes, sino tambi\'e9n d\'e1ndole instrucciones, dici\'e9ndole lo que ha\-b\'eda de hacer. No es necesario decir que su conducta en esta ocasi\'f3n no sent\'f3 un precedente ni estableci\'f3 un ejemplo a se\-guir para todos los siervos de Dios en circunstancias parecidas. El tisbita estaba revestido de extraordinaria autoridad del Se\'f1or, como se desprende de aquella expresi\'f3n del Nuevo Testamento que dice: \ldblquote El esp\'edritu y virtud de El\'edas\rdblquote (Lu\-cas 1:17). El\'edas, en el ejercicio de esa autoridad, demandaron que todo Israel se juntara en el Carmelo, y que all\'ed se reunieran tambi\'e9n todos los profetas de Baal y Astarot que se encontra\-ban esparcidos por el pa\'eds entero. Lo que todav\'eda es m\'e1s extra\-\'f1o\i \i0 es el lenguaje perentorio usado por el profeta: dio simple\-mente las \'f3rdenes sin ofrecer explicaci\'f3n ni raz\'f3n alguna acer\-ca de su prop\'f3sito real al convocar a todo el pueblo y a todos los profetas.\par \par A la luz de lo que sigue, el designio del profeta es claro: lo que iba a hacer, hab\'eda de hacerse abierta y p\'fablicamente ante testigos imparciales. Hab\'eda llegado la hora de ultimar las co\-sas: Jehov\'e1 y Baal, por decirlo as\'a1, hab\'edan de enfrentarse ante toda la naci\'f3n. El lugar seleccionado para el encuentro era un monte en la tribu de Aser, lugar bien situado para que se reu\-nieran las gentes procedentes de todos los lugares; n\'f3tese que era \i fuera \i0 de la tierra de Samaria. Fue en el Carmelo donde se hab\'eda construido un altar y en donde se hab\'edan ofrecido sa\-crificios al Se\'f1or (v\'e9ase v. 30), empero, el culto a Baal hab\'eda suplantado incluso este servicio irregular al Dios ver\-dadero, irregular porque la ley prohib\'eda la existencia de alta\LVAL -res fuera del templo de Jerusal\'e9n. S\'f3lo habla un medio de ha\-cer que cesara la terrible sequ\'eda y el hambre resultante, y de que la bendici\'f3n de Jehov\'e1 retornara sobre la naci\'f3n: que el pecado que hab\'eda causado la aflicci\'f3n fuera juzgado; para ello, Acab hab\'eda de reunir a todo Israel en el Carmelo.\par \par "Como que el designio de El\'edas era establecer el culto a Jehov\'e1 sobre una base firme, y restaurar la obediencia del pue\-blo al Dios de Israel, hab\'eda de poner las dos religiones a prueba y por un milagro tan magnifico que nadie pudiera poner obje\-ci\'f3n alguna; y como que la naci\'f3n entera estaba profunda\-mente interesada en el asunto, habla de tener lugar del modo m\'e1s p\'fablico y en un punto elevado, en la cumbre del alto Car\-melo, y en presencia de todo Israel. Quer\'eda que todos se jun\-tasen en esta ocasi\'f3n, para que pudieran ser testigos, con sus propios ojos, del poder y la soberan\'eda absolutos de Jehov\'e1, a cuyo servicio hab\'edan renunciado, y tambi\'e9n de la absoluta, vani\-dad de los sistemas id\'f3latras que lo hab\'edan sustituido" (John Simpson). Ello se\'f1ala siempre la diferencia entre la verdad y el error: la una requiere la luz, sin temor a la investigaci\'f3n; el otro, el autor del cual es el pr\'edncipe de las tinieblas, odia la luz, y medra siempre bajo el manto del secreto.\par \par No hay nada que indique que el profeta hiciera saber su\b \b0 intenci\'f3n a Acab; m\'e1s bien parece haber ordenado sumaria\-mente al rey que reuniera al pueblo y a los profetas: todos los que ten\'edan parte en el terrible pecado \_gobernantes y gober\-nados\_ hab\'edan de estar presentes. "Entonces Acab envi\'f3 a to\-dos los hijos de Israel, y junt\'f3 los profetas en el monte de Car\-melo\rdblquote . "Y, \'bfpor qu\'e9 accedi\'f3 Acab tan mansa y r\'e1pidamente a la demanda de El\'edas? La idea general entre los comentaristas es que el rey estaba ya desesperado, y como que los mendi\-gos no pueden escoger, no tuvo otra alternativLVAL a que acceder. Despu\'e9s de tres a\'f1os y medio de hambre, el sufrimiento hab\'eda de ser tan agudo que, si la lluvia tan penosamente necesitada no pod\'eda obtenerse de otro modo que gracias a las oraciones de El\'edas, as\'a1 debla hacerse. Por nuestra parte, preferimos con\-siderar la aquiescencia de Acab como una asombrosa demos\-traci\'f3n de\'a1 poder de Dios sobre el coraz\'f3n de los hombres, in\-cluso sobre el del rey, de tal manera que "a todo lo que quiere lo inclina (Proverbios 21:1).\par \par Esta es una verdad \_grande y b\'e1sica\_ que es necesario enfatizar con fuerza en este tiempo de escepticismo e infidelidad, cuando se reduce la atenci\'f3n a las causas secundarias y se pier\-de de vista el principio motor. Tanto en el reino de la creaci\'f3n como en el de la providencia, la atenci\'f3n se centra en la cria\-tura en vez de en el Creador. Cuando los campos y los huertos producen buenas cosechas se alaban la laboriosidad del labrador y la pericia del hortelano; pero, cuando producen poco, se culpa al tiempo o alguna otra causa; nunca se tienen en cuenta la sonrisa ni el ce\'f1o fruncido de Dios. M sucede, tambi\'e9n, en los asuntos pol\'edticos. Cu\'e1n pocos, qu\'e9 poqu\'edsimos, recono\-cen la mano de Dios en el presente conflicto entre las naciones. Afirmad que el Se\'f1or est\'e1 interviniendo en juicio por nuestros pecados, e incluso la mayor\'eda de los que profesan ser cristianos se indignar\'e1n ante tal declaraci\'f3n. Empero, leed las Escri\-turas y observad con qu\'e9 frecuencia se dice que el Se\'f1or \ldblquote incit\'f3\rdblquote el esp\'edritu de cierto rey a hacer esto, le \ldblquote movi\'f3\rdblquote a hacer eso, y le \ldblquote estorb\'f3\rdblquote de hacer aquello.\par \par Debido a que ello se reconoce tan poco y se comprende tan d\'e9bilmente en nuestros d\'edas, citaremos unos cuantos pasajes como prueba. "Yo, tambi\'e9n te detuve de pecar contra Mi\rdblquote (G\'e9nesis 20:6). "Yo empero endurecer\'e9 su coraz\'f3n (de Fara\'f3n), de modo que noLVAL dejar\'e1 ir al pueblo\rdblquote (\'c9xodo 4: 21). \ldblquote Jehov\'e1 te entregar\'e1 herido delante de tus enemigos\rdblquote (Deuteronomio 28: 25). \ldblquote Y el esp\'edritu de Jehov\'e1 comenz\'f3 a manifestarse en \'e9l\rdblquote (Jueces 13:25). "Y Jehov\'e1 suscit\'f3 un adversario a Salom\'f3n" (I Reyes 11:14). "El Dios de Israel excit\'f3 el esp\'edritu de del rey de los asirlos (I Cr\'f3nicas 5:26). "Entonces despert\'f3 Jeho\-v\'e1 contra Joram, el esp\'edritu de los filisteos\rdblquote (II Cr\'f3nicas 21:16). "Excit\'f3 Jehov\'e1 el esp\'edritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pasar preg\'f3n\rdblquote (Esdras 1:1). \ldblquote He aqu\'ed que Yo despierto contra ellos a los medos.\rdblquote (Isa\'edas 13:17). "En millares como la hierba del campo te puse\rdblquote (Ezequiel 16:7). \ldblquote He aqu\'ed que del aquil\'f3n traigo Yo contra Tiro a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, y carros\rdblquote (Ezequiel 26:7).\par "Entonces Acab envi\'f3 a todos los hijos de Israel, y junt\'f3 los profetas en el monte de Carmelo\rdblquote . A la luz de las Escritu\-ras mencionadas, \'bfqu\'e9 coraz\'f3n creyente dudar\'e1 por un mo\-mento de que fue el Se\'f1or quien "dio voluntad\rdblquote a Acab en el d\'eda de Su poder; voluntad incluso para obedecer a aquel a quien odiaba m\'e1s que a ning\'fan otro? Y cuando Dios obra, lo hace por ambos lados; El que inclin\'f3 al rey imp\'edo a cumplir las instrucciones de El\'edas, llev\'f3, no s\'f3lo al pueblo de Israel, sino tambi\'e9n a los profetas de Baal a cumplir con el preg\'f3n de Acab, porque ti dirige a sus enemigos, adem\'e1s de sus ami\-gos. El pueblo en general se reuni\'f3, \_probablemente, con la es\-peranza de ver descender lluvia a la llamada de El\'edas, mien\-tras que los falsos profetas seguramente consideraron con des\-d\'e9n el hecho de que fueran requeridos a ir al Carmelo por orden de El\'edas a trav\'e9s de Acab.\par \par La naci\'f3n habla de ser restaurada (al menos externa y ma\-nifiestXLVALdzest\'e1n \ldblquote derramados\rdblquote (Juan 11:52) en medio de las varias denomiamente) antes de que el juicio pudiera ser quitado, de\-bido a que la condenaci\'f3n divina les hab\'eda sido infligida como consecuencia de la apostas\'eda, y como testimonio contra la ido\-latr\'eda. La prolongada sequ\'eda no habla producido cambio alguno, y el hambre consiguiente no hab\'eda llevado el pueblo a Dios. Por lo que podemos deducir de la narraci\'f3n inspirada, el pueblo, con pocas excepciones, estaba tan aferrado a sus \'eddo\-los como antes; cualesquiera que fuesen las convicciones y las pr\'e1cticas del remanente que no habla doblado su rodilla ante Baal, estaban tan temeroso de expresarlo p\'fablicamente (por miedo a ser muerto) que El\'edas no conoc\'eda ni siquiera su exis\-tencia. No obstante, no pod\'eda esperarse ning\'fan favor de Dios hasta que el pueblo volviera a la obediencia.\par \par "Deb\'edan arrepentirse y volverse de sus \'eddolos, de otro modo no hab\'eda nada que pudiera evitar el juicio de Dios. Aun\-que No\'e9 y Samuel y Job hubieran intercedido, no hubieran in\-ducido al Se\'f1or a retirarse del conflicto. Hablan de abandonar los \'eddolos y tornarse a Jehov\'e1.\rdblquote Estas palabras fueron escri\-tas hace casi un siglo; con todo, son tan verdaderas y perti\-nentes ahora como entonces, por cuanto enuncian un prin\-cipio permanente. Dios jam\'e1s cerrar\'e1 los ojos al pecado ni dis\-culpar\'e1 la maldad. Tanto si imparte su juicio a un individuo como si lo hace a una naci\'f3n, aquello que le ha desagrada do ha de rectificarse antes de que su favor pueda ser restablecido. Es in\'fatil orar pidiendo su bendici\'f3n mientras nos negamos a dejar lo que ha producido su maldici\'f3n. Es en vano que ha\-blemos de ejercitar fe en las promesas de Dios hasta que haya\-mos ejercitado arrepentimiento por nuestros pecados. Nues\-tros \'eddolos han de ser destruidos antes de que Dios acepte de nuevo nuestra adoraci\'f3n.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA LLAMADA AL CARMELO\par \pard\qj\par \b0 "Entonces Acab envi\'f3 a todos los hijos de Israel, y junt\'f3 los profetas en el monte de Carmelo\rdblquote (I Reyes 18:20). Tra\-temos de imaginar la escena. Es a primeras horas de la ma\'f1a\-na. Multitudes \'e1vidas procedentes de todas partes se dirigen al lugar que, desde los tiempos m\'e1s remotos, ha sido asociado con la adoraci\'f3n. Toda clase de trabajo ha cesado; un solo pen\-samiento llena las mentes de j\'f3venes y viejos al cumplir la or\-den M rey de unirse a la inmensa muchedumbre. \'a1Ved los mi\-les de israelitas afan\'e1ndose en obtener un lugar desde el que poder presenciar el proceso! \'bfIban a ser testigos de un mila\-gro? \'bfIba a ponerse fin a sus sufrimientos? \'bfIba a llegar la tan esperada lluvia? La multitud queda en silencio al sonido de las pisadas de una peque\'f1a tropa: son los cuatrocientos cin\-cuenta profetas de Baal, con sus s\'edmbolos solares centelleando en sus turbantes, seguros del favor de la corte, insolente y desafiante. Entonces, por entre el gent\'edo, aparece la litera del rey llevada por su guardia de honor y rodeada de los oficia\-les del estado. La escena, en esa ocasi\'f3n llena de buenos aus\-picios, deb\'eda de ser algo parecido.\par \par "Y acerc\'e1ndose El\'edas a todo el pueblo ... \ldblquote (v 21). Ved el vasto mar de rostros fijos en la figura extra\'f1a y severa del hom\-bre a cuya palabra los cielos hab\'edan sido como metal durante tres a\'f1os. Con qu\'e9 inter\'e9s y ansia deb\'edan mirar a este hombre solitario y vigoroso, de ojos centelleantes y labios apretados. Qu\'e9 solemne silencio invadir\'eda la muchedumbre al ver un hom\-bre dispuesto a pelear contra la vasta compa\'f1\'eda. Qu\'e9 miradas malignas le dirigir\'edan los celosos sacerdotLVAL es y profetas. Como dice un comentarista, \ldblquote ning\'fan tigre mir\'f3 jam\'e1s a su v\'edctima con mayor ferocidad! Si pudieran salirse con la suya, nunca volver\'eda a ver los llanos.\rdblquote El mismo Acab, al mirar al siervo del Alt\'edsimo, debla de sentir su coraz\'f3n lleno a un tiempo de temor y de odio, por cuanto el rey consideraba a El\'edas como la causa de todos sus males; empero sent\'eda que, de alg\'fan modo, la llegada de la lluvia depend\'eda de \'e9l.\par \par La escena est\'e1 preparada. La inmensa audiencia estaba re\-unida, los personajes principales a punto de interpretar sus papeles, y uno de los actos m\'e1s dram\'e1ticos de la historia de Israel iba a ser representado. Iba a tener lugar un combate p\'fa\-blico entre las fuerzas del bien y las del mal. Por un lado, Baal y sus cientos de profetas; por el otro, Jehov\'e1 y su siervo solitario. Qu\'e9 grande era el valor de El\'edas, qu\'e9 fuerte su fe, al atreverse a estar solo en la causa de Dios contra semejantes poderes y n\'fameros. Mas, no hemos de temer por el intr\'e9pido tisbita: no necesitaba nuestra compasi\'f3n. Era consciente de la presencia de Aqu\'e9l para quien las naciones son s\'f3lo como una gota de agua en el mar. El cielo entero estaba tras de \'e9l. Legiones de \'e1ngeles cubr\'edan el monte, aunque eran invisibles para el ojo f\'edsico. Aunque era una criatura fr\'e1gil como nos\-otros, con todo, El\'edas estaba lleno de fe y poder espiritual; y por medio de esa fe gan\'f3 reinos, obr\'f3 justicia, evit\'f3 filo de cuchillo, fue hecho fuerte en batalla y trastorn\'f3 campos de extra\'f1os.\par \par \ldblquote El\'edas se presenta ante ellos con porte confiado y majes\-tuoso, como embajador del cielo. Su varonil esp\'edritu, lleno de la osad\'eda que le daba su conciencia de la protecci\'f3n divina, inspir\'f3 con su valor y atemoriz\'f3 toda oposici\'f3n. Con todo, \'a1qu\'e9 escena m\'e1s terrible y detestable la que el hombre de Dios tenia ante s\'ed!; ver semejante reuni\'f3n de agentes LVAL de Satan\'e1s que hab\'edan apartado al pueblo de Jehov\'e1 de su servicio santo y honroso, y le hab\'edan seducido a creer las supersticiones abomi\-nables y deshonrosas del diablo. El\'edas no ten\'eda un esp\'edritu se\-mejante al de aquellos que ven sin inmutarse c\'f3mo se insulta a Dios, c\'f3mo sus compatriotas se degradan a si mismos si\-guiendo las instigaciones de hombres diab\'f3licos, y c\'f3mo destru\-yen sus almas inmortales en las imposiciones groseras practi\-cadas en ellas. No pod\'eda mirar con indiferencia a los cuatro\-cientos cincuenta impostores viles que, con fines lucrativos o para conseguir el favor real, procuraban enga\'f1ar a la multi\-tud ignorante llev\'e1ndola a la destrucci\'f3n eterna. Ve\'eda a la idolatr\'eda como una verg\'fcenza atroz, como algo no mejor que el mal personificado, el diablo divinizado y el infierno con\-vertido en una instituci\'f3n religiosa, miraba a los secuaces del sistema diab\'f3lico con horror\rdblquote (John Simpson).\par \par Es razonable concluir que Acab y sus s\'fabditos reunidos es\-peraban que El\'edas, en esta ocasi\'f3n, orar\'eda pidiendo lluvia, y que ser\'edan testigos del s\'fabito final de la prolongada sequ\'eda y el hambre consiguiente. \'bfNo hab\'edan transcurrido los tres du\-ros a\'f1os que hab\'eda profetizado (1 Reyes 17:1)? \'bfIban el llanto y el sufrimiento a dejar lugar al regocijo y la abundancia? Sin embargo, se necesitaba algo m\'e1s que oraci\'f3n para que las ventanas del cielo se abrieran, algo de importancia mucho ma\-yor que habla de procurarse primero. Ni Acab ni sus s\'fabditos estaban todav\'eda en un estado de alma que les permitiera reci\-bir bendiciones y misericordias. Dios les hab\'eda administrado juicio por sus terribles pecados, y, hasta entonces, no hab\'edan reconocido la vara de Dios, ni hab\'eda sido quitado el motivo de desagrado. Como se\'f1al\'f3 Matthew Henry, "Dios dispone nuestros corazones primero, y despu\'e9s hace atento Su o\'eddo; primero nos vuelve a t\'ed, y despu\'e9s se vuLVAL elve a nosotros (v\'e9a\-se Salmo 10:17). Los desertores no deben buscar el favor de\b \b0 Dios hasta que hayan vuelto a la obediencia\rdblquote .\par \par \ldblquote Y acerc\'e1ndose El\'edas a todo el pueblo... \ldblquote El siervo de Dios tom\'f3 en seguida la iniciativa porque dominaba por completo la situaci\'f3n. Es indeciblemente solemne observar que no dirigi\'f3 ni una sola palabra, a los profetas falsos, ni intent\'f3 convertir\- les. Estaban condenados a la destrucci\'f3n (v. 40). No, sino que se dirigi\'f3 al pueblo, acerca del cual habla alguna espe\-ranza, y dijo: "\'bfHasta cu\'e1ndo claudicar\'e9is vosotros entre dos, pensamientos?\rdblquote (v. 21). La palabra traducida \ldblquote claudicar es \i tambalearse; \i0 no caminaban rectamente. Algunas veces se tam\-baleaban hacia el lado del Dios de Israel, y seguidamente se balanceaban como un embriagado hacia el lado de los dioses fal\-sos. No estaban decididos plenamente a cu\'e1l seguir. Sent\'edan miedo de Jehov\'e1, y, por lo tanto no quer\'edan abandonarle total\-mente; deseaban adular al rey y la reina, y para conseguirlo cre\'edan que hablan de abrazar la religi\'f3n del estado. Su con\-ciencia les prohib\'eda hacer lo primero, su temor del hombre les persuad\'eda a hacer lo \'faltimo; pero no estaban dedicados de co\-raz\'f3n a ninguna de las dos cosas. Por ello, El\'edas les reproch\'f3 su inconsistencia y volubilidad.\par \par El\'edas demandaron una \i decisi\'f3n terminante. \i0 Debe recordarse que \i Jehov\'e1 \i0 era el nombre por el cual el Dios de los israelitas hab\'eda sido conocido desde que salieron de Egipto. Verdadera\-mente, Jehov\'e1, el Dios de sus padres, era el Dios de Abra\-ham, de Isaac y de Jacob (\'c9xodo 3:15,16). \ldblquote Jehov\'e1\rdblquote significa el Ser que existe por s\'ed mismo, omnipotente, inmutable y eter\-no, el solo Dios, fuera del cual no hay otro. "Si Jehov\'e1 es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de \'e9l". En la mente del profeta no habla "\'c9l\rdblquote ; \'e9l sabia perfLVAL ectamente que Jehov\'e1 \i era el solo \i0 Dios verdadero y vivo, pero hab\'eda de mostrarse al pueblo lo insostenible y absurdo de su vacilaci\'f3n. Dos religiones diame\-tralmente opuestas no pueden ser ambas verdaderas: una ha de ser falsa; y tan pronto como se descubre la verdadera, la falsa debe ser echada a los vientos. La aplicaci\'f3n para el d\'eda de hoy de la demanda de El\'edas es \'e9sta: si el Cristo de la Es\-critura es el verdadero Salvador, r\'edndete a \'e9l; si es el cristo del cristianismo moderno, s\'edguele. Uno que pide la \i negaci\'f3n \i0 del yo, y otro que permite el \i halagar \i0 al yo, no pueden ser am\-bos verdaderos. Uno que insiste en la separaci\'f3n del mundo, y otro que permite el disfrute de su amistad, no pueden ser ver\-daderos los dos. Uno que requiere la mortificaci\'f3n inflexible del pecado, y otro que te permite jugar con \'e9l, no pueden ser ambos el Cristo de Dios.\par \par Pero hubo ocasiones en que los israelitas intentaron servir a Dios y a Baal. Ten\'edan cierto conocimiento de Jehov\'e1, pero Jezabel y su hueste de falsos profetas hab\'edan turbado sus men\-tes. El ejemplo del rey les sedujo y su influencia les corrom\-pi\'f3. El culto a Baal era popular y sus profetas eran festejados; el culto a Jehov\'e1 fue abolido y sus siervos muertos. Ello hizo que el pueblo en general escondiera el poco aprecio que pu\-diera tener por el Se\'f1or; le indujo a adherirse al culto id\'f3la\-tra con el fin de evitar el encono y la persecuci\'f3n. En conse\-cuencia, los israelitas se tambaleaban entre los dos bandos. Eran como lisiados: vacilantes, y cojeando de un lado al otro. Vaci\-laban en sus sentimientos y conducta. Pensaban acomodarse a los dos bandos para agradar y asegurarse el favor de ambos. Su caminar era inseguro, sus principios inestables, su conducta in\-consistente. De esta forma, deshonraban a Dios y se envilec\'edan a si mismos a causa de esa clase de religi\'f3n mixta por la que \ldblquote tem\'edan a Jehov\'e1 y honraban a sus dioses\rdblquLVAL ote (II Reyes 17:33). Empero Dios no acepta el coraz\'f3n dividido; \'c9l lo quiere todo o nada.\par \par El Se\'f1or es Dios celoso, que demanda todo nuestro afec\-to y que no acepta dividir su imperio con Baal. Debes estar con \'c9l o contra \'c9l. No acepta los t\'e9rminos medios. Has de \i manifestarte. \i0 Cuando Mois\'e9s vio al pueblo de Israel que dan\-zaba alrededor del becerro de oro, destruy\'f3 el \'eddolo, repren\-di\'f3 a Aar\'f3n y dijo: \ldblquote\'bfQui\'e9n es de Jehov\'e1? j\'fantese conmigo\rdblquote (\'c9xodo \i 32:26). \i0 Lector, si todav\'eda no la has hecho, haz la resolu\-ci\'f3n que hizo el piadoso Josu\'e9: \ldblquote Yo y mi casa serviremos a Jehov\'e1\rdblquote (Josu\'e9 24:15). Considera estas solemnes palabras\b \b0 de Cristo: "El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, derrama\rdblquote (Mateo \i 12:30). \i0 Nada le es tan repulsivo como el profesante tibio: \ldblquote\'a1Ojal\'e1 fueses fr\'edo o caliente!\rdblquote (Apo\-\i calipsis 3:15), \i0 una cosa u otra. Nos ha advertido de que \ldblquote ninguno puede servir a dos se\'f1ores\rdblquote . As\'ed pues, \ldblquote\'bfhasta cu\'e1ndo claudicar\'e9is vosotros entre dos pensamientos?\rdblquote Haced una deci\-si\'f3n, en un sentido u otro, porque no puede haber concordia entre \_Cristo y Belial.\par \par Algunos han sido educados bajo la protecci\'f3n y la influen\-cia santificadora de un hogar piadoso. M\'e1s tarde, salen al mun\-do y suelen deslumbrarse con el 'brillo del oropel y ser arras\-trados por su felicidad aparente. Sus corazones necios apetecen las distracciones y los placeres. Se les invita a participar de ellos, y, si vacilan, son despreciados. Y a menudo, debido a que no tienen gracia en sus corazones ni presencia de \'e1nimo para resistir la tentaci\'f3n, corren y andan en consejo de ma\-los y est\'e1n en camino de pecadores. Cierto es que no pueden olvidar por completo las ense\'f1anzas que recibieron y que, a veces, su turbada conciencia les mueve a leer un cap\'eLVAL dtulo de la Biblia y a decir algunas palabras de oraci\'f3n; y de esta for\-ma claudican entre dos pensamientos e intentan servir a dos se\'f1ores. No quieren acogerse s\'f3lo a Dios, ni abandonarlo todo por \'a31, ni seguirle con coraz\'f3n no dividido. Son gentes vaci\-lantes, que aman y siguen al mundo, y que aun conservan al\-guna de las formas ' de la piedad.\par \par Hay otros que se aferran a un credo ortodoxo, y aun as\'ed, se unen a la algazara del mundo y siguen los apetitos de la carne. \ldblquote Prof\'e9sanse conocer a Dios; mas con los hechos lo nie\-gan\rdblquote (Tito 1:16). Asisten con regularidad a los cultos reli\-giosos, alardean de adorar a Dios a trav\'e9s del \'fanico Mediador, y pretenden ser morada del Esp\'edritu, por cuya operaci\'f3n de gracia el pueblo de Dios recibe el poder de volverse del pe\-cado y andar por los senderos de justicia y de verdadera san\-tidad. Pero, si penetraseis en sus hogares, pronto tendr\'edais mo\-tivos para dudar de su profesi\'f3n de fe. No encontrar\'edais se\'f1a\-les de que adoran a Dios en el c\'edrculo familiar, o, a lo sumo hallar\'edais un mero culto formalista en privado; no oir\'edais nada acerca de Dios o Sus demandas en su conversaci\'f3n diaria, y no ver\'edais nada en su conducta que les distinga de las personas mundanas respetables; por el contrario, ver\'edais algunas cosas de las cuales los incr\'e9dulos m\'e1s decentes se avergonzar\'edan. Hay tanta falta de integridad y consistencia en su car\'e1cter que les hace ofensivos a Dios y despreciables a los ojos de los hombres de entendimiento.\par Hay aun otros que deben ser clasificados entre los que clau\-dican y vacilan, y que son inconsistentes en su posici\'f3n y pr\'e1c\-tica. Estos pertenecen a una clase menos numerosa, los cuales han crecido en el mundo, entre locuras y vanidades. Empero, a causa de la aflicci\'f3n. de la predicaci\'f3n de la Palabra de Dios, o alg\'fan otro medio, se les ha hecho sentir que deben vol\-verse al Se\'f1or y servirle, si quieren escaparLVAL de la ira que ven\-dr\'e1 y echar mano de la vida eterna. Se han sentido insatisfe\-chos con su vida mundana, y sin embargo, al estar rodeados de amigos y familiares mundanos, temen alterar su norma de conducta, no fueran a ofender a sus compa\'f1eros que est\'e1n sin Dios y acarrear sobre si burlas y oposici\'f3n. Por esta causa hacen componendas pecaminosas, y tratan de esconder sus me\-jores convicciones descuidando las demandas que Dios hace de ellos. De este modo, claudican entre dos pensamientos: lo que Dios pensar\'e1 de ellos, y lo que pensar\'e1 el mundo. No tie\-nen esa confianza firme en el Se\'f1or que les lleve a romper con Sus enemigos y a ser Suyos abiertamente.\par \par Hay otra clase que debemos mencionar, los cuales, aun\-que difieren radicalmente de los que hemos descrito, deben ser considerados dignos de hacerles la pregunta: "\'bfHasta cu\'e1n\-do claudicar\'e9is vosotros entre dos pensamientos?\rdblquote Aunque son dignos de l\'e1stima, deben ser tambi\'e9n reprendidos. Nos refe\-rimos a los que saben que hay que amar al Se\'f1or y servirle con todo el coraz\'f3n y en todo lo que manda, pero que, por al\-guna raz\'f3n, dejan de manifestarse abiertamente como Suyos. Exteriormente est\'e1n separados del mundo, no toman parte en sus placeres vac\'edos, y no hay nadie que pueda se\'f1alar nada en su conducta que sea contrario a las Escrituras. Guardan el D\'eda del Se\'f1or, participan regularmente de los medios de la gracia, y gustan de la compa\'f1\'eda del pueblo de Dios. Con todo, no ocupan su lugar entre los seguidores de Cristo ni se sientan a Su mesa. 0 bien temen ser demasiado indignos de hacerlo, o que al hacerlo puedan ser motivo de reproche a Su causa. Empero, semejante debilidad e inconsistencia es mala. Si Jehov\'e1 es Dios, seguidle como \'c91 manda, y esperad de \'c9I confiadamente toda la gracia necesaria.\par \par \ldblquote Si Jehov\'e1 es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de \'e9l". "El hombre de doblado \'e1nimo es inconstante en todos sus caminos\rdbLVAL lquote (James 1:8). Debemos ser tan decididos en nues\-tra pr\'e1ctica como lo somos en nuestras creencias u opiniones; de otro modo \_no importa lo ortodoxo de nuestro credo \-nuestra profesi\'f3n carece de valor. Era evidente que no pod\'eda haber dos Dioses Supremos y, por lo tanto, El\'edas amonest\'f3 al pueblo a decidir cu\'e1l era realmente Dios; y como que no pod\'edan servir a dos se\'f1ores, hablan de dar sus corazones enteros y sus energ\'edas \'edntegras al Ser que decidieran ser el Dios ver\-dadero y vivo. Y eso es lo que el Esp\'edritu Santo te est\'e1 dicien\-do a ti, mi querido lector no salvo: sospesa al uno y al otro, al \'eddolo al cual has estado dando tus afectos, y a Aqu\'e9l a quien has menospreciado; y si est\'e1s seguro de que el Se\'f1or Jesu\-cristo \ldblquote es el verdadero Dios" (1 Juan 5:20), esc\'f3gele como tu porci\'f3n, r\'edndete a \'c9l como Se\'f1or tuyo, \'fanete a Ll como tu todo. El Redentor no quiere ser servido a medias, ni con re\-servas.\par \par \ldblquote Y el pueblo no respondi\'f3 palabra" (v. 21), bien porque no estaban dispuestos a reconocer su culpa, y de este modo ofender a Acab; bien porque eran incapaces de refutar a El\'edas y, por lo tanto, estaban avergonzados de s\'ed mismos. No supieron qu\'e9 decir. No sabemos si estaban convictos o confusos; pero s\'ed estaban azorados, incapaces de encontrar un error en el razo\-namiento del profeta. Parece que quedaron aturdidos al pre\-sentarse ante ellos semejante elecci\'f3n; pero no fueron suficien\-temente sinceros para reconocer, ni bastante osados para decir, que obraban de acuerdo con la orden del rey, y siguiendo a la multitud en hacer lo malo. Por consiguiente, buscaron refugio en el silencio, lo cual es muy preferible a las excusas fr\'edvolas que profieren la mayor\'eda de las personas hoy en d\'eda cuando se les reprenden sus malos caminos. Poca duda cabe de que estaban aterrados por las preguntas escudri\'f1adoras del profeta.\par \par "Y el pueblo no respondi\'f3 palabra.\rdblquoteLVAL Bendita la predica\-ci\'f3n llana y fiel que revela de tal modo a los hombres lo irra\-zonable de su posici\'f3n, que expone as\'ed su hipocres\'eda, que ba\-rre las telara\'f1as de su sofister\'eda, que les denuncia de tal modo ante el tribunal de sus propias conciencias que todas sus objeciones son acalladas, y les lleva a verse condenados a si mismos. Vemos por todas partes a los que tratan de servir a Dios y a Mamm\'f3n, que intentan ganar la sonrisa del mundo y o\'edr el "Bien, buen siervo y fiel\rdblquote de Jesucristo. Como Jona\-tan en la antig\'fcedad, desean conservar su lugar en el pala\-cio de Sa\'fal, y tambi\'e9n retener a David. Cu\'e1ntos hay hoy en d\'eda que profesan ser cristianos y que pueden oir ultrajar' a Cristo y a su pueblo sin que de su boca salga una palabra de reprensi\'f3n, temerosos de mantenerse firmes por Dios; aver\-gonzados de Cristo y su causa, aunque sus conciencias aprue\-ben las cosas por las cuales oyen c\'f3mo se critica al pueblo del Se\'f1or. Oh, culpable silencio, que va a encontrar un cielo silen\-cioso cuando quieran clamar por misericordia.\par \par "Y El\'edas torn\'f3 a decir al pueblo: S\'f3lo yo he quedado pro\-feta de Jehov\'e1; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos y cincuenta hombres. D\'e9nsenos pues dos bueyes, y esc\'f3janse ellos el uno, y c\'f3rtenlo en pedazos, y p\'f3nganlo sobre le\'f1a, mas no pongan fuego debajo; y yo aprestar\'e9 el otro buey, y pon\-dr\'e9lo sobre le\'f1a, y ning\'fan fuego pondr\'e9 debajo. Invocad luego vosotros en el nombre de vuestros dioses, y yo invocar\'e9 en el nombre de Jehov\'e1; y el Dios que respondiere por fuego, \'e9se sea Dios. Y todo el pueblo respondi\'f3 diciendo: Bien dicho\rdblquote (vs. 22\_24). Este era un reto eminentemente justo, porque Baal estaba considerado ser el dios fuego, o se\'f1or del sol. El\'edas dio la preferencia a los falsos profetas, a fin de que el resultado del litigio fuera m\'e1s aparente para gloria de Dios. La pro\-puesta era tan razonable que el pueblo asintLVAL+os. Lo que deci\-mos no es legalista; no hacemos m\'e1s que insistir en las de\- mandas de la santidad divina. Cristo no muri\'f3 al objeto de ganar para su pueblo una indulgencia que le permitiera vivir en pecado; por el contrario, verti\'f3 su sangre preciosa \ldblquote para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras\rdblquote (Tito 2:14), y, en la misma medida que descuidemos esas buenas obras, dejaremos de alcanzar de modo experimental los beneficios de su redenci\'f3n.\par \par Pero, para que una criatura descarriada y pecadora se acer\-que al que es tres veces santo con alguna medida de humilde confianza, ha de conocer algo acerca de la relaci\'f3n que man\-tiene con Dios, no por naturaleza, sino por gracia. El privi\-legio bendito del creyente \_no importa lo fracasado que se sienta (siempre y cuando sea \i sincero \i0 al lamentar sus faltas y \i leal \i0 en sus esfuerzos para agradar al Se\'f1or)\_ es recordarse a s\'ed mismo que se acerca a Uno con el cual est\'e1 unido por me\-dio de un pacto, es m\'e1s, apelar a este pacto ante \'c9l. David \_a pesar de todas sus faltas\_ reconoci\'f3 que "\'c9l ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y ser\'e1 guardado\rdblquote (II Samuel \i 23:5), y lo \i0 mismo puede hacer el lector si se aflige por el pecado como se aflig\'eda David; si, como \'e9l, lo confiesa con la misma contrici\'f3n; y suspira como \'e9l por la santidad. Nuestra oraci\'f3n es muy diferente cuando podemos \i\ldblquote abrazar \i0 el pacto de Dio?, seguros de nuestro inter\'e9s personal en \'e9l. Cuando pedimos el cumplimiento de las promesas del pacto (Jerem\'edas 32:40,41;\i \i0 Hebreos 10:16,17, por ejemplo), presentamos una raz\'f3n que Dios jam\'e1s rechazar\'e1, porque no puede negarse a s\'ei\'f3 en seguida a la misma, lo que oblig\'f3 a los seductores a salir a campo abierto: hablan de aceptar el reto, o reconocer que Baal era un impostor.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 EL RETO DE ELIAS\par \pard\qj\b0\par \tab\ldblquote Y El\'edas torn\'f3 a decir al pueblo: S\'f3lo yo he quedado pro\-feta de Jehov\'e1; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos y cincuenta hombres" (I Reyes 18:22). Los justos son valientes como leones: las dificultades nunca les acobardan, el n\'famero de los que est\'e1n dispuestos para la batalla contra ellos nunca les causa desmayo. Si Dios est\'e1 por ellos (Romanos 8:31), no les importa qui\'e9n est\'e9 contra ellos, porque la batalla no es suya. Es verdad que hab\'eda cien varones de los profetas de Jehov\'e1 escondidos en cuevas (v. 13); pero, \'bfde qu\'e9 serv\'edan en la causa del Se\'f1or? Parece ser que tem\'edan mostrarse en p\'fablico, por cuanto no hay indicaci\'f3n de que estuvieran pre\-sentes en el Carmelo. De los cuatrocientos cincuenta y un profetas reunidos en el monte en aquel d\'eda, s\'f3lo, El\'edas es\-taba al lado de Jehov\'e1. Lector, la verdad no puede juz\-garse por el n\'famero de los que la confiesan y apoyan: el diablo siempre ha tenido la inmensa mayor\'eda en su bando. Y \'bfes distinto en nuestros d\'edas? \'bfQu\'e9 tanto por ciento de predicado\-res de hoy en d\'eda est\'e1n proclamando la verdad de modo incondicional, y entre ellos, cu\'e1ntos hay que practiquen lo que predican?\par \ldblquote D\'e9nsenos pues dos bueyes, y esc\'f3janse ellos el uno, y c\'f3r\-tenlo en pedazos, y p\'f3nganlo sobre le\'f1a, mas no pongan fuego debajo; y yo aprestar\'e9 el otro buey, y pondr\'e9lo sobre le\'f1a, y ning\'fan fuego pondr\'e9 debajo. Invocad luego vosotros en el nombre de vuestros dioses, y yo invocar\'e9 en el nombre de Jehov\'e1; y el Dios que respondiere por fuego, ese sea Dios" (vs. 23\_24)\i . \i0 Hab\'eda llegado la hora de poner las cosas en cla\-ro: Jehov\'e1 y BLVAL aal hablan de enfrentarse ante la naci\'f3n ente\-ra. Era de la mayor importancia que el pueblo de Israel fuera despertado de su indiferencia impla y que fuera establecido de modo incontrovertible qui\'e9n era el Dios verdadero, el que ten\'eda derecho a su obediencia y adoraci\'f3n. El\'edas, por lo tanto, se propuso que el asunto quedara fuera de toda duda. Habla quedado demostrado ya, por medio de los tres a\'f1os de sequ\'eda que la palabra del profeta habla producido, que Jehov\'e1 po\-d\'eda retirar la lluvia a placer, y que los profetas de Baal no pod\'edan cambiar nada ni producir lluvia ni roc\'edo. Ahora iba a hacerse otro experimento, una prueba por fuego, lo\i \i0 cual les ata\'f1\'eda m\'e1s debido a que Baal era adorado como \i se\'f1or del sol \i0 y sus devotos eran consagrados a \'e9l pasando "por el fuego" (II Reyes 16:3). Era, por consiguiente, un reto que los pro\-fetas no pod\'edan rechazar sin reconocer que no eran m\'e1s que unos impostores.\par \par Esta prueba del fuego, no s\'f3lo obligaba a los profetas de Baal a salir a campo abierto y por consiguiente pon\'eda en evi\-dencia la futilidad de su simulaci\'f3n, sino que, adem\'e1s, esta\-ba calculado de modo eminente para apelar a la mente del pue\-blo de Israel. \'a1En cu\'e1ntas ocasiones gloriosas en el pasado Jehov\'e1 hab\'eda \ldblquote respondido por \i fuego\rdblquote ! \i0 Esta fue la se\'f1al dada a Moi\-s\'e9s en el monte Horeb, cuando \ldblquote apareci\'f3sele el \'c1ngel de Jehov\'e1 en una llama de fuego en medio de una zarza; y \'e9l mir\'f3, y vio que la zarza ard\'eda en fuego, y la zarza no\b \b0 se consum\'eda\rdblquote (\'c9xo\-do 3:2).\i \i0 Este era el s\'edmbolo de Su presencia con Su pueblo en sus viajes por el desierto, cuando \ldblquote Jehov\'e1 iba delante de ellos de d\'eda en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles\rdblquote (\'c9xo\-do 13:21)\i . \i0 As\'ed fue cuando se hizo la alianza y Dios dio la ley: \ldblquote Todo elLVAL monte de Sina\'ed humeaba, porque Jehov\'e1 hab\'eda des\-cendido sobre \'e9l en fuego; y el humo de \'e9l sub\'eda como el humo de un horno" (\'c9xodo 19:18). Esta fue, tambi\'e9n, la se\'f1al que dio de aceptar los sacrificios que el pueblo le ofrec\'eda sobre el altar: "Y sali\'f3 fuego de delante de Jehov\'e1, y consumi\'f3 el holo\-causto y los sebos sobre el altar; y vi\'e9ndolo todo el pueblo, ala\-baron, y cayeron sobre sus rostros\rdblquote (Lev\'edtico 9:24). As\'ed fue, tambi\'e9n, en los d\'edas de David (v\'e9ase I Cr\'f3nicas 21:27). De ah\'ed que el hecho de que descendiera fuego del cielo de modo sobrenatural en esta ocasi\'f3n pusiera de manifiesto al pueblo que Jehov\'e1, el Dios de El\'edas, era el D\'edos de sus padres.\par \par "El Dios que respondiere por fuego\rdblquote . \'a1Qu\'e9 extra\'f1o! \'bfPor qu\'e9 no "el Dios que respondiere por agua\rdblquote ? Esto era lo que el pa\'eds necesitaba con tanta urgencia. S\'ed, pero, antes de que pu\-diera d\'e1rseles lluvia, hab\'eda de intervenir algo m\'e1s. La sequ\'eda fue un juicio divino sobre la naci\'f3n id\'f3latra, y la ira de Dios hab\'eda de ser aplacada antes de que su juicio pudiera ser con\-jurado. Y ello nos lleva al significado m\'e1s profundo de este notable drama. No puede haber reconciliaci\'f3n entre un Dios santo y los pecadores excepto sobre la base de la expiaci\'f3n,\_ y no puede haber expiaci\'f3n o remisi\'f3n de pecados sin derrama\-miento de sangre. La justicia divina ha de ser satisfecha\_ ha de infligirse el castigo que reclama la ley quebrantada, o al reo culpable o a un sustituto inocente. Y esta grande y b\'e1sica verdad es lo que se present\'f3 de modo inequ\'edvoco ante los ojos de la hueste reunida en el monte Carmelo. Se tom\'f3 un buey, fue cortado en pedazos y puesto sobre le\'f1a, y el Dios que hi\-ciere descender fuego que consumiere el sacrificio atestiguar\'eda ser el solo Dios de Israel. El fuego de la ira de Dios ha de des\-cender, bien sobre los culpables, bien sobre el sustituto LVAL sa\-crificado.\par \par \tab Como hemos se\'f1alado anteriormente, que descendiera fuego del cielo sobre la v\'edctima vicaria (I Cr\'f3nicas 21:27) no s\'f3lo era la manifestaci\'f3n de la ira santa de Dios al consumir aquello sobre lo cual se pon\'eda el pecado, sino\b \b0 que era, tambi\'e9n, el testimonio p\'fablico de que aceptaba el sacrificio al subir a \'c9L en el humo como un olor suave. Era, por lo tanto, una prueba visible de que el pecado hab\'eda sido juzgado, expiado y borra\-do, y de que la justicia divina era vindicada y satisfecha. Era por ello que, en el d\'eda de Pentecost\'e9s, el Esp\'edritu Santo descen\-di\'f3 y apareci\'f3 en forma de lenguas repartidas, como \i de fuego\rdblquote \i0 (Hechos 2:3)\i . \i0 Al\i \i0 explicar los fen\'f3menos que tuvieron lugar aquel d\'eda, Pedro dijo: \ldblquote A este Jes\'fas resucit\'f3 Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. As\'ed que, levantado por la dies\-tra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Esp\'edritu Santo, ha derramado \i esto \i0 que vosotros veis y o\'eds. Sepa pues ciert\'edsimamente toda la casa de Israel, que a este Jes\'fas que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Se\'f1or y Cristo\rdblquote (He\-chos 2:32,33,36)\i . \i0 El don del Esp\'edritu en forma de "lenguas como de fuego\rdblquote puso de manifiesto que Dios aceptaba el sa\-crificio expiatorio de Cristo, testificaba de su resurrecci\'f3n de los muertos, y afirmaba su exaltaci\'f3n al trono del Padre.\par \par \ldblquote El Dios que respondiere por fuego\rdblquote . El fuego, por con\-siguiente, es la evidencia de la presencia divina (\'c9xodo 3:2); es el s\'edmbolo de la ira que odia el pecado (Marcos 9:43\_49);\i \i0 es la se\'f1al de que acepta el sacrificio de un sustituto se\'f1alado (Lev\'edtico 9:24);\i \i0 es el emblema del Esp\'edritu Santo (Hechos 2:3),\i \i0 que ilumina, inflama y limpia al creyente. Y es por fuego que juzgar\'e1 al incr\'e9dulo, porque, cuando vuelva el Redentor des\-preciado y rechazado, lo har\'e1 \ldbLVAL lquote en llama \i de fuego, \i0 para dar el pago a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al Evangelio de nuestro Se\'f1or Jesucristo; los cuales ser\'e1n castigados de eter\-na perdici\'f3n por la presencia del Se\'f1or\rdblquote (II Tesalonicen\-ses 1:8,9)\i . Y \i0 est\'e1 escrito, tambi\'e9n: \ldblquote Enviar\'e1 el Hijo del hom\-bre sus \'e1ngeles, y coger\'e1n de su reino todos los esc\'e1ndalos, y los que hacen iniquidad, y los echar\'e1n en el horno de fuego;\b \b0 all\'ed ser\'e1 el lloro y el crujir de dientes\rdblquote (Mateo 13:41,42)\i . \i0 Ello es indeciblemente solemne: l\'e1stima que no se oiga hablar des\b\-\b0 de los p\'falpitos infieles del hecho de que \ldblquote nuestro Dios es fuego consumidor\rdblquote (Hebreos 12:29)\i . Qu\'e9 \i0 despertar m\'e1s terrible ha\-br\'e1 a\'fan, por cuanto en aquel d\'eda se ver\'e1 que \ldblquote el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego" (Apocalipsis 20:15).\par \par \ldblquote D\'e9nsenos pues dos bueyes, y esc\'f3janse ellos el uno, y c\'f3r\-tenlo en pedazos, y p\'f3nganlo sobre le\'f1a, mas no pongan fuego debajo; y yo aprestar\'e9 al otro buey, y pondr\'e9lo sobre le\'f1a, y ning\'fan fuego pondr\'e9 debajo. Invocad luego vosotros en el nom\-bre de vuestros dioses, y yo invocar\'e9 en el nombre de Jehov\'e1; y el Dios que respondiere por fuego, \'e9se sea Dios.\rdblquote Podemos ver aqu\'ed que la prueba que El\'edas propuso era triple: hab\'eda de centrarse en un sacrificio muerto; hab\'eda de demostrar la eficacia de la oraci\'f3n; hab\'eda de poner de manifiesto al Dios verdadero por medio de fuego descendido del cielo, lo cual, en su signifi\-cado esencial, se\'f1alaba al don del Esp\'edritu como fruto de !a ascensi\'f3n de Cristo. Y es en estos mismos tres puntos, querido lector, que la religi\'f3n \i\_nuestra \i0 religi\'f3n\_ ha de ser probada hoy. El ministro a cuyos pies te sientas, \'bfenfoca tu mente, dirige tu coraz\'f3n y exige tu fe en la muerte expiatoria del Se\'f1LVAL or Jesucristo? Si deja de hacerlo, sabes que \i no \i0 te ense\'f1a el Evan\-gelio de Dios. \'bfEs el Dios que t\'fa adoras un Dios que contesta la oraci\'f3n? Si no lo es, o bien adoras a un dios falso, o, bien no est\'e1s en comuni\'f3n con el verdadero Dios. \'bfHas recibido el Esp\'edritu Santo como santificador? Si no es as\'ed, tu estado no es mejor que el de los paganos.\par \par Hay que recordar, desde luego, que \'e9sta era una ocasi\'f3n ex\-traordinaria, y que el proceder de El\'edas no proporciona un ejemplo que los ministros de Cristo han de seguir en el d\'eda de hoy. Si el profeta no hubiera obrado siguiendo el mandato divino, su conducta se hubiera reducido a una presunci\'f3n loca, al tentar a Dios y pedirle que obrara un milagro semejante con Su mano, y al poner de tal modo la verdad al azar. Pero, por sus propias palabras, est\'e1 claro que obraba seg\'fan las instruccio\-nes del cielo: \ldblquote Por mandato tuyo he hecho todas estas cosas\rdblquote (v. 36). Esto, y nada m\'e1s que esto, es lo que ha de guiar a los siervos de Dios en todas sus empresas: no deben ir ni una jota m\'e1s lejos de lo que el cometido divino exige. No de\-ben hacer experimentos, ni obrar por propia voluntad, ni se\-guir tradiciones humanas; sino que deben hacer todas\b \b0 las cosas seg\'fan la Palabra de Dios. El\'edas no tem\'eda, tampoco, confiar en el Se\'f1or acerca del resultado. Hab\'eda recibido \'f3rdenes, y las habla cumplido con fe sencilla, plenamente convencido de que Jehov\'e1 no le dejarla ni le avergonzar\'eda delante de la gran asamblea. Sab\'eda que Dios no le pondr\'eda en primera l\'ednea de combate para abandonarle. Es verdad que era necesario un milagro asombroso, empero eso no encerraba dificultad alguna para el que habitaba al abrigo del Alt\'edsimo.\par \par \ldblquote Y el Dios que respondiere por fuego, \i\'e9se sea Dios\rdblquote , \'e9se \i0 sea considerado y reconocido como el verdadero Dios: seguido, servido y adorado como tal. Ya que ha dado tales pruebas de su exLVAL istencia, tales demostraciones de su gran poder, tales ma\-nifestaciones de su car\'e1cter, y tal revelaci\'f3n de su voluntad, toda incredulidad, indecisi\'f3n y negativa a darle el lugar que le corresponde en justicia en nuestros corazones y nuestras vi\-das es absolutamente inexcusable. As\'ed, pues, r\'edndete a \'c9l, y sea tu Dios. P,1 no quiere forzarte, sino que condesciende a pre\-sentarse a ti; se digna ofrecerse para que le aceptes, te ofrece el que le escojas en un acto de tu propia voluntad. Su derecho sobre ti est\'e1 fuera de toda duda. Es por tu propio bien que de\-bes hacer de \'c9l tu Dios, tu bien supremo, tu porci\'f3n, tu Rey. Si dejas de hacerlo, tuya ser\'e1 la perdici\'f3n irreparable y la des\-trucci\'f3n eterna. Atiende, pues, a esta invitaci\'f3n afectuosa de su siervo: "As\'ed que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que present\'e9is vuestros cuerpos en sacrificio vivo, san\-to, agradable a Dios, que es \i vuestro racional culto\rdblquote \i0 (Roma\-nos 12:1).\par \par \ldblquote Y todo el pueblo respondi\'f3, diciendo: Bien dicho\rdblquote (v. 24). Todos estuvieron de acuerdo en llevar a cabo esta propo\-sici\'f3n, por cuanto les pareci\'f3 que era un m\'e9todo excelente\- para resolver la controversia y averiguar la verdad acerca de\- cu\'e1l era el verdadero Dios y cu\'e1l el falso. Obrar un mi\-lagro ser\'eda una demostraci\'f3n palpable para sus sentidos. Las palabras que El\'edas habla dirigido a sus conciencias les hab\'eda dejado callados, pero la llamada a la raz\'f3n fue aprobada ense\-guida. Semejante se\'f1al sobrenatural evidenciar\'eda que el sacrifi\-cio hab\'eda sido acepto a Dios, y ellos estaban anhelantes y an\-siosos de presenciar un experimento sin igual. Su curiosidad era viva, y vehemente su deseo de ver qui\'e9n lograrla la victo\-ria, El\'edas o los profetas de Baal. As( es, por desgracia, la na\-turaleza humana; pronta a presenciar los milagros de Cristo, pero sorda a su llamada al arrepentimiento; le satisfacen las manifestaLVAL ciones externas que halagan los sentidos, pero se eno\-ja por cualquier palabra que trae convicci\'f3n de pecado y que condena. \'bfEs as\'ed \i en nosotros?\par \par \i0 Ha de se\'f1alarse que El\'edas, no s\'f3lo dio a escoger a sus ad\-versarios entre los dos bueyes, sino que, adem\'e1s, les concedi\'f3 el hacer la prueba en primer lugar, para que, si pod\'edan, ratifi\-caran el derecho de Baal y su propio poder, y, de esta forma, quedara resuelta la disputa sin que hubiera necesidad de poste\-rior acci\'f3n; no obstante, sab\'eda perfectamente bien que iban a ser frustrados y confundidos. A su debido tiempo, el profeta iba a hacer, en todos los respectos, lo que ellos hab\'edan hecho, a fin de que no hubiera diferencia alguna entre ellos. S\'f3lo les puso una restricci\'f3n (como se la puso a si mismo), a saber, \ldblquote no pongan fuego debajo" (v. 23) de la le\'f1a, para evitar todo fraude. Empero se encerraba un principio m\'e1s profundo iba a ser demostrado inequ\'edvocamente ese d\'eda en el Carmelo: que la necesidad extrema del hombre es la oportunidad de Dios. La impotencia total de la criatura debe sentirse y ver\-se antes de que el poder de Dios pueda desplegarse. El hombre ha de llegar, primeramente, al fin de s\'ed mismo antes de apre\-ciar la suficiencia de la gracia divina. S\'f31o los que se reconocen pecadores arruinados y perdidos pueden recibir al que es poderoso para salvar.\par \par "Entonces El\'edas dijo a los profetas de Baal. Escogeos un buey, y haced primero, pues que vosotros sois los m\'e1s; e invo\-cad en el nombre de vuestros dioses, mas no pong\'e1is fuego de\-bajo. Y ellos tomaron el buey que les fue dado, y aprest\'e1ronlo, e invocaron en el nombre de Baal desde la ma\'f1ana hasta\b \b0 el me\-diod\'eda, diciendo: \'a1Baal, resp\'f3ndenos! Mas no habla voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que hab\'edan hecho\rdblquote (vs. 25,26). Por primera vez en su historia, esos falsos sacerdotes eran incapaces de in\-sertar lLVAL a chispa de fuego secreta entre los haces que yac\'edan sobre el altar. Estaban obligados, por lo tanto, a depender de una llamada directa a su deidad. Y as\'ed lo hicieron con todas las fuerzas. Rodearon el altar una y otra vez con sus danzas alocadas y m\'edsticas, rompiendo filas de vez en cuando para sal\-tar sobre el altar, repitiendo sin cesar su canto mon\'f3tono\-.\'a1Baal, resp\'f3ndenos!\rdblquote , env\'eda fuego sobre el sacrificio. Se exte\-nuaron realizando los diversos ejercicios de su culto id\'f3latra, sin detenerse durante tres horas.\par \par Pero, a pesar de todo su celo y su insistencia a Baal, "no hab\'eda voz, ni quien respondiese ni escuchase". Qu\'e9 prueba de que los \'eddolos no son sino \ldblquote obra de manos \i de hombres\rdblquote ; \i0\ldblquote tie\-nen boca, mas no hablar\'e1n; tienen ojos, mas no ver\'e1n...; ma\-nos tienen, mas no palpar\'e1n; tienen pies, mas no andar\'e1n ... ; como ellos son los que los hacen, cualquiera que en ellos conf\'eda" (Salmo 115:4\_8). "Sin duda, Satan\'e1s pod\'eda haber enviado fue\-go (Job 1:9\_12), y lo hubiera hecho si se le hubiera permitido; pero no puede hacer nada m\'e1s que lo que se le permite hacer\rdblquote (Thomas Scott). Es cierto que se nos dice que la segunda bes\-tia de Apocalipsis 13 "hace grandes se\'f1ales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres\rdblquote (v. 13). Empero, en esta ocasi\'f3n, el Se\'f1or no permiti\'f3 que el diablo usara su poder, porque ten\'eda lugar un juicio abier\-to entre \'c9L y Baal.\par \par Y no hab\'eda voz, ni quien respondiese ni escuchase\rdblquote . El altar permanec\'eda fr\'edo y sin humo, el buey intacto. La impo\-tencia de Baal y la insensatez de sus adoradores era puesta\b \b0 en evidencia clara. La vanidad y el desprop\'f3sito de la idolatr\'eda quedaron completamente expuestos. No hay religi\'f3n falsa, lec\-tor querido, capaz de hacer descender fuego sobre un sacrificio vicario. Ninguna religi\'f3n falsa puede borrarLVALdas era su profeta e Israel su pueblo. Qu\'e9 admirable la condescen\-cia del Alt\'edsimo al demostrar repetidamente las verdades m\'e1s evidentes acerca de su ser, sus perfecciones, la autoridad divi\-na de su Palabra y la naturaleza de su adoraci\'f3n. No hay nada m\'e1s maravilloso que esto, aparte de la perversidad de los hombres que rechazan semejantes demostraciones reitera\-das.\'a1Cu\'e1n lleno de gracia es Dios al proporcionar tales prue\-bas y al hacer toda duda absolutamente irrazonable e inexcu\-sable! Los que reciben las ense\'f1anzas de la Revelaci\'f3n Santa sin discusi\'f3n, no son unos tontos cr\'e9dulos, por cuanto, lejos de seguir f\'e1bulas por arte compuestas, aceptan el testimonio in\-tachable de los que fueron testigos pres\'e9nciales de los mila\-gros m\'e1s extraordinarios. La fe del cristiano descansa sobre un fundamento que no teme el escrutinio m\'e1s detallado.\par \par \ldblquote Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1.\rdblquote El hecho de que \'e9se no fuera un fuego ordinario sino sobrenatural, se puso de ma\-nifiesto en los efectos que produjo. Descendi\'f3 de arriba. Con\-sumi\'f3 primero las piezas del sacrificio, y despu\'e9s la le\'f1a sobre la cual hab\'eda sido colocado; y este orden hacia ver claramente que la carne del buey no se quemaba por medio de la le\'f1a. In\-cluso las doce piedras del altar fueron consumidas, poniendo aun m\'e1s de manifiesto que no se trataba de un fuego com\'fan. Por si todo ello no fuera suficiente testimonio de la naturaleza extraordinaria de ese fuego, \'e9ste consumi\'f3 "el polvo, y aun lami\'f3 las aguas que estaban en la reguera\rdblquote , para que quedara absolutamente claro que era un fuego cuya fuerza nada pod\'eda detener el pecado, impar\-tir el Esp\'edritu Santo y contestar de modo sobrenatural a las oraciones. Al ser probadas en estos tres puntos vitales, todas y cada una de ellas fracasan, como sucedi\'f3 al culto de Baal en ese d\'eda memorable en el Carmelo.\par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 OIDOS QUE NO OYEN\par \pard\qj\b0\par "Y aconteci\'f3 al mediod\'eda, que El\'edas se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, que dios es; quiz\'e1 est\'e1 conver\-sando, o tiene alg\'fan empe\'f1o, o va de camino; acaso duerme, y despertar\'e1\rdblquote (I Reyes 18:27). Hora tras hora, los profetas de Baal hablan llamado a su dios para que demostrara su existen\-cia haciendo descender fuego del cielo que consumiera el sacri\-ficio que hab\'edan colocado sobre el altar; pero \'a1tic en vano: "no hab\'eda voz, ni quien respondiese ni escuchase". Y ahora, el si\-lencio fue roto por la voz del siervo del Se\'f1or que hacia escar\-nio. Sus esfuerzos absurdos y sin fruto bien merec\'edan este sar\-casmo mordaz. El sarcasmo es una arma peligrosa de emplear, pero su uso est\'e1 plenamente justificado para exponer las pre\-tensiones rid\'edculas del error, y es, a menudo, muy eficaz para convencer a los hombres de lo disparatado e irrazonable de sus caminos. El pueblo de Israel merec\'eda que El\'edas mostrara su menosprecio hacia aquellos que procuraban enga\'f1arles.\par \par "Y aconteci\'f3 al mediod\'eda, que El\'edas se burlaba de ellos". Era a mediod\'eda, cuando el sol estaba en su cenit y los profetas ten\'edan la mejor oportunidad de \'e9xito, que El\'edas se les acerc\'f3 y les alent\'f3 en t\'e9rminos ir\'f3nicos a redoblar sus esfuerzos. Es\-taba tan seguro de que nada pod\'eda evitar su derrota, que se permiti\'f3 el ridiculizarles sugiriendo una raz\'f3n de la indife\-rencia de su dios: "Acaso duerme, y despertar\'e1\rdblquote . El caso es tan urgente y vuestra reputaci\'f3n y honor est\'e1n tan en entredicho, que deb\'e9is despertarle; as\'ed pues, gritad en alta voz, porque vuestras voces son tan d\'e9biles que no os puede o\'edr, vuestras voLVAL \-ces no llegan a su remota morada; redoblad vuestros esfuerzos para llamar su atenci\'f3n. As\'ed fue c\'f3mo el fiel e intr\'e9pido tis\-bita a\'f1adi\'f3 el rid\'edculo a su impotencia y se burl\'f3 de su derro\-ta. Sabia que seria as\'ed, y que su celo no pod\'eda cambiar las cosas.\par \'bfTe sorprenden las expresiones sarc\'e1sticas de El\'edas en esta ocasi\'f3n? Pues, perm\'edtenos que te recordemos que en la Pala\-bra de Verdad est\'e1 escrito: \ldblquote El que mora en los cielos se reir\'e1.; el Se\'f1or se burlar\'e1 de ellos\rdblquote (Salmo 2:4). Esto es de una so\-lemnidad indecible, pero es inequ\'edvocamente justo: ellos se hab\'edan re\'eddo de Dios y se hablan burlado de Sus amonestacio\-nes y amenazas, y ahora \'c9l contesta a tales insensatos de acuer\-do con su locura. El Alt\'edsimo es, en verdad, paciente; aun as\'ed, su paciencia tiene un limite. \'c9l llama a los hombres, y \'e9stos no quieren; extiende su mano, y no escuchan. Les aconseja, pero ellos lo desechan; les reprende, m\'e1s no quieren. \'bfSe mo\-far\'e1n de \'c9L, pues, impunemente? No, declara, "tambi\'e9n Yo me reir\'e9 en vuestra calamidad, y me burlar\'e9 cuando os viniere lo que tem\'e9is; cuando viniere como una destrucci\'f3n lo que te\-m\'e9is y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulaci\'f3n y angustia. Entonces me lla\-mar\'e1n, y no responder\'e9; buscarme han de ma\'f1ana. y no me hallar\'e1n\rdblquote (Proverbios 1:24\_28).\par \par La burla de El\'edas en el monte Carmelo era una sombra de la burla del Alt\'edsimo en el d\'eda en que juzgar\'e1. \'bfEst\'e1 echada nuestra suerte ahora para aquel d\'eda? \ldblquote Por cuanto aborrecie\-ron la sabidur\'eda, y no escogieron el temor de Jehov\'e1, ni qui\-sieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensi\'f3n m\'eda". \'bfQui\'e9n, con alg\'fan discernimiento espiritual, puede negar que estas terribles palabras describen exactamente la conducta de nuestra propia generaci\'f3n? \'bfEs, pues, emitida ahoLVAL ra la senten\-cia espantosa: \ldblquote Comer\'e1n pues el fruto de su camino, y se har\-tar\'e1n de sus consejos. Porque el reposo de los ignorantes los matar\'e1, y la prosperidad de los necios los echar\'e1 a perder" (Proverbios 1:29\_32)? Si as\'ed es, \'bfqui\'e9n puede poner en duda la justicia de la misma? Qu\'e9 bendito observar que este pasaje inefable termina con las palabras: "Mas el que me oyere, ha\-bitar\'e1 confiadamente, y vivir\'e1 reposado, sin temor\b \b0 de mal\rdblquote . Esta es una promesa preciosa a la que la fe puede asirse; po\-demos clamar al Se\'f1or y esperar contestaci\'f3n, porque nuestro Dios no es sordo o impotente como Baal.\par \par Era de esperar que aquellos sacerdotes de Baal hubieran percibido que El\'edas se estaba burlando de ellos al lacerarlos con iron\'eda tan cortante; \_porque, \'a1qu\'e9 clase de dios era el que correspond\'eda a la descripci\'f3n del profeta! Sin embargo, tan infatuados estaban y tan est\'fapidos eran esos devotos de Baal, que no parecen haber entendido el giro de sus palabras sino que, m\'e1s bien, consideraron que conten\'edan sano consejo. Por consiguiente, aumentaron su ah\'ednco, y usando los recursos m\'e1s b\'e1rbaros, se esforzaron en enternecer a su dios con la sangre que derramaban por amor a \'e9l y por su celo en su servicio, y a la vista de la cual supon\'edan se deleitaba. \'a1Qu\'e9 pobres y mise\-rables esclavos son los id\'f3latras, cuyos objetos de culto pue\-den ser complacidos con sangre humana y con los tormentos que los adoradores se infligen! Ha sido siempre verdad, y toda\-v\'eda lo es hoy, que las tenebrosidades de la tierra llenas est\'e1n de habitaciones de violencia\rdblquote (Salmo 74.20). Qu\'e9 agradecidos deber\'edamos estar de que el Dios soberano nos haya librado mi\-sericordiosamente de tales supersticiones.\par \par "Y ellos clamaban a grandes voces, y saj\'e1banse con cuchi\-llos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos\rdblquote (Y. 28). \'a1Qu\'e9 conceLVAL pto deb\'edan de tener de una deidad que requer\'eda semejantes laceraciones crueles de sus propias manos! Hoy en d\'eda pueden presenciarse cuadros parecidos en el paganismo. El culto a Satan\'e1s, tanto en la ob\-servancia de la idolatr\'eda como en la pr\'e1ctica de la inmorali\-dad, al mismo tiempo que promete indulgencia a los apetitos de los hombres es cruel a sus personas y tiende a atormen\-tarles en este mundo. Jehov\'e1, mand\'f3 a sus adoradores de modo explicito: "No os sajar\'e9is\rdblquote (Deuteronomio 14:1). Es cierto que demanda que mortifiquemos nuestras corrupciones, pero la crueldad corporal no le proporciona ning\'fan placer. \'c9l de\-sea s\'f3lo nuestra felicidad, y nunca requiere nada que no tenga una influencia directa en hacernos m\'e1s santos, para que sea\-mos m\'e1s felices tambi\'e9n, por cuanto no puede haber verda\-dera \i felicidad \i0 sin verdadera \i santidad.\par \par \i0\ldblquote Y como pas\'f3 el mediod\'eda, y ellos profetizaran hasta el tiempo del sacrificio del presente, y no hab\'eda voz, ni quien respondiese ni escuchase\rdblquote (v. 29). As\'ed, pues, continuaron oran\-do y profetizando, cantando y danzando, hiri\'e9ndose y san\-grando, hasta las tres de la tarde, hora, en que se ofrec\'eda el sacrificio en el templo de Jerusal\'e9n. Estuvieron importu\-nando a su dios durante seis horas sin interrupci\'f3n. Mas todos los esfuerzos y s\'faplicas de los profetas de Baal fueron in\'fatiles: el fuego que consumiera el sacrificio no lleg\'f3. \'a1Induda\-blemente, los extremos a los que hab\'edan llegado eran suficien\-tes para provocar la compasi\'f3n de cualquier deidad! Y, el hecho de que los cielos permanecieran en silencio, \'bfno demos\-traba al pueblo que la religi\'f3n de Baal y su culto eran un en\-ga\'f1o y una ilusi\'f3n?\par \par "No hab\'eda voz, ni quien respondiese ni escuchase\rdblquote . De qu\'e9 modo m\'e1s claro quedaba al descubierto la \i impotencia \i0 de los dioses falsos. Son criaturas sin poder, incapaces de ayudar a sus fieLVAL les a la hora de la necesidad. Son vanas en esta vida, pero \'a1mucho m\'e1s en la venidera! Es en la idolatr\'eda, m\'e1s que en ninguna otra cosa, donde se pone de manifiesto m\'e1s clara\-mente la imbecilidad que el pecado produce. Convierte a sus v\'edctimas en completos necios, como se evidenci\'f3 en el Car\-melo. Los profetas de Baal levantaron un altar y pusieron sobre \'e9l el sacrificio, y entonces clamaron a su dios por espa\-cio de seis horas para que mostrara que aceptaba su ofrenda. Pero fue en vano. Su insistencia no tuvo respuesta: los cielos eran como cobre. Ni una sola lengua de fuego que lamiera la \_,4rne del buey muerto baj\'f3 del cielo. El \'fanico sonido que se o\'eda era los gritos angustiados de los sacerdotes fren\'e9ticos al herirse hasta que brotara la sangre.\par \par Querido lector, si t\'fa adoras \'eddolos, y contin\'faas haci\'e9ndolo, descubrir\'e1s a\'fan que tu dios es tan impotente e in\'fatil como Baal. \'bfEs el \i vientre \i0 tu dios? \'bfPones tu coraz\'f3n en el disfrute de la grosura de la tierra, y vives para comer y beber, en vez de comer y beber para vivir? \'bfGime tu mesa bajo el peso de los bocados exquisitos de este mundo, mientras tantos care\-cen de lo m\'e1s necesario? Pues, sabe que si persistes en tu impiedad y desatino, la ora viene cuando descubrir\'e1s la locura de tal proceder.\par \par \'bfEs el \i placer \i0 tu dios? \'bfPones tu coraz\'f3n en el torbellino incesante de la algazara, y corres de un espect\'e1culo al otro, gas\-tando todo tu tiempo y tu dinero en las funciones deslumbrantes de la Feria de la Vanidad? \'bfSon tus horas de recreo una sucesi\'f3n continua de excitaci\'f3n y broma? Pues, sabe que si per\-sistes en esta locura e impiedad, la hora viene cuando gusta\-r\'e1s las heces amargas que reposan en el fondo de semejante copa.\par \par \i\'bfEs Mamm\'f3n \i0 tu Dios? \'bfPones tu coraz\'f3n en las riquezas materiales, y todas tus energ\'edas en obtener lo que imaginas que va a darte poder sobre los hombres, un lugaLVAL r prominente en el mundo social, y que te procurar\'e1 las cosas que, se supone, dan comodidad y satisfacci\'f3n? \'bfEs el adquirir bienes, dinero en el banco, valores y acciones por lo que traficas con tu alma? En\-tonces, sabe que, si persistes en semejante prop\'f3sito absurdo y malo, la hora viene cuando ver\'e1s la falta de valor de tales cosas, y su impotencia para mitigar tu remordimiento.\par \par \'a1Oh, el desatino, la locura consumada de servir a dioses falsos! Desde el punto de vista m\'e1s elevado es locura, porque es una afrenta al Dios verdadero, un dar a otro lo que le co\-rresponde a 111 s\'f3lo, un insulto que nunca jam\'e1s tolerar\'e1 ni pa\-sar\'e1 por alto. Pero, aun desde un punto de vista m\'e1s bajo, es un craso error, porque no hay dios falso ni \'eddolo capaz de procurar ayuda real en la hora en que \'e9sta es m\'e1s necesaria. Ninguna forma de idolatr\'eda, ning\'fan sistema religioso falso, ning\'fan dios sino el Verdadero, puede responder de modo mi\-lagroso a la oraci\'f3n, proporcionar evidencia satisfactoria de que el pecado es borrado, ni dar el Esp\'edritu Santo, quien, como, el fuego, ilumina el entendimiento, da calor al coraz\'f3n y limpia el alma. Un dios falso no pudo enviar fuego sobre el monte Carmelo, ni tampoco puede hacerlo hoy. As\'ed pues, vu\'e9lvete al Dios verdadero, lector, mientras es tiempo.\par \par Antes de seguir adelante, hay otro punto que debe men\-cionarse en cuanto a lo que est\'e1 ante nosotros; un punto que contiene una lecci\'f3n importante para la presente generaci\'f3n superficial. Perm\'edtasenos decirlo de la forma siguiente: el celo y el entusiasmo, por grandes que sean, no son pruebas de que la causa a la que se dedican sea verdadera y buena. Hay una clase muy numerosa de gentes de mente superficial que dedu\-cen que desplegar celo religioso y fervor es una se\'f1al real de espiritual id\_ad, y que tales virtudes compensan con creces la falta de conocimiento y de doctrina sana que pueda exis\-tir. "Dame un lugar\rdblquote ,LVAL dicen, \ldblquote en donde haya vida y calor en abundancia, aunque no haya profundidad en la predicaci\'f3n, antes que un ministerio sano pero fr\'edo y sin atractivo\rdblquote . No es oro todo lo que reluce, querido lector. \'a1Los profetas de Baal estaban llenos de extremo celo y fervor, pero era en una causa falsa y no trajeron nada del cielo! Por lo tanto, s\'edrvate ello de advertencia y gu\'edate por la Palabra de Dios, y no por lo que apela a tus' emociones y af\'e1n de excitaci\'f3n.\par \par \ldblquote El\'edas dijo entonces a todo el pueblo: Acercaos a m\'ed. Y todo el pueblo se lleg\'f3 a \'e9l\rdblquote (v. 30). Era evidente que esperar m\'e1s no iba a servir de nada. La prueba que El\'edas hab\'eda pro\-puesto, el pueblo aprobado y los falsos profetas aceptado, de\- \tab mostraba de modo convincente que Baal no tenia derecho a \b\tab\b0 llamarse (verdadero) Dios. Al siervo de Jehov\'e1 le hab\'eda llegado la hora de actuar. Era extraordinaria la manera en que se con\-tuvo a lo largo de las seis horas durante las cuales hab\'eda permitido que sus adversarios ocuparan la palestra; s\'f3lo una vez rompi\'f3 el silencio para estimularles a aumentar sus esfuerzos. \par \par Pero llegado el momento oportuno, se dirigi\'f3 al pueblo, pi\-di\'e9ndoles que se le acercaran para que pudieran observar mejor sus acciones. Respondieron en seguida, sin duda con curiosidad de ver lo que habla, y con deseos de saber si su llamada al cielo ser\'eda m\'e1s fruct\'edfera que la de los profetas de Baal.\par \par "Y. \'e9l repar\'f3 el altar de Jehov\'e1 que estaba arruinado\rdblquote (v. 30). Tomad nota de su primer acto, que estaba destina\-do a hablar al coraz\'f3n de aquellos israelitas. Alguien ha se\-\'f1alado que El\'edas, \_ en el Carmelo, hizo un triple llamamiento al pueblo. Primero, habla apelado a \i sus conciencias, \i0 al pregun\-tarles: "\'bfHasta cu\'e1ndo claudicar\'e9is vosotros entre dos pensa\-mientos? Si Jehov\'e1 es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de \'e9l\rdblquote (vLVAL , 21)\i . \i0 Segundo, habla apelado a \i su raz\'f3n, \i0 al propo\-ner que se hiciera una prueba entre los profetas de Baal y \'e9l para que "el Dios que respondiere por fuego, \'e9se sea Dios\rdblquote (v. 24). Y entonces, cuando "repar\'f3 el altar de Jehov\'e1", apel\'f3 \i a sus corazones, \i0 En esto dio un ejemplo admirable a seguir por los siervos de Dios de todos los tiempos. El ministro de Cristo deber\'eda hablar a la conciencia, el entendimiento y los afectos de los oyentes, por cuanto s\'f3lo as\'ed puede ser presen\-tada la verdad de modo adecuado; y s\'f3lo as\'ed puede llegarse a las facultades principales de los hombres y esperarse de ellos una decisi\'f3n definitiva por el Se\'f1or. Debe conservarse un equi\-librio entre la Ley y el Evangelio. Para poner en acci\'f3n la vo\-luntad, ha de escudri\'f1arse la conciencia, han de avivarse los afectos y ha de convencerse la mente. Fue as\'ed como El\'edas lo hizo en el Carmelo.\par \par "El\'edas dijo entonces a todo el pueblo: Acercaos a m\'ed. Y todo el pueblo se lleg\'f3 a \'e9l\rdblquote . Qu\'e9 fuerte y resuelta era la con\-fianza en Dios que tenla el profeta. Sabia perfectamente bien qu\'e9 era lo que su fe y oraci\'f3n hab\'edan alcanzado del Se\'f1or, y no ten\'eda el m\'e1s leve temor de verse contrariado y confundido. El Dios de El\'edas jam\'e1s deja a quien conf\'eda en V con todo el coraz\'f3n. Pero el profeta estaba decidido a que esa respuesta por fuego estuviera fuera de toda duda. Por consiguiente, invit\'f3 al pueblo a inspeccionar lo m\'e1s de cerca posible su labor de reparaci\'f3n M arruinado altar de Jehov\'e1. Hab\'edan de estar junto a \'e9l para que vieran por si mismos que no les enga\'f1aba ni pon\'eda ninguna chispa secreta debajo de la le\'f1a sobre la que yac\'eda el buey sacrificado. La verdad nunca teme la investi\-gaci\'f3n m\'e1s estricta. Nunca rehuye la luz, sino que la solicita. Son el obrador de maldad y sus emisarios los que aman las tinieblas y el lugar secreto y obran bajo la capa del mistiLVAL cismo.\par \par "Y \'c9l repar\'f3 el altar de Jehov\'e1 que estaba arruinado (v. 30). Hay aqu\'ed mucho m\'e1s contenido del que se ve a primera vista. El lenguaje de El\'edas en 19:10 arroja luz sobre este pasaje: "Los hijos de Israel han dejado tu alianza, han de\-rribado tus altares\rdblquote . Seg\'fan la ley mosaica, habla s\'f3lo un altar sobre el que pudiera ofrecerse sacrificios, y \'e9ste estaba en donde el Se\'f1or habla fijado su residencia peculiar desde los d\'edas de Salom\'f3n, es decir, en Jerusal\'e9n. Pero, antes de que se levantara el tabern\'e1culo, pod\'edan ofrecerse sacrificios en to\-dos los lugares, y en la dispensaci\'f3n previa se construyeron altares dondequiera que los patriarcas permanecieron por alg\'fan espacio de tiempo, y es probablemente a \i ellos \i0 que El\'edas aludi\'f3 en 19:10. Este altar en ruinas, por lo tanto, era un testigo solem\-ne de que el pueblo se hab\'eda alejado de Dios. El profeta, al repararlo, reprochaba al pueblo por su pecado, y hacia en su nombre confesi\'f3n del mismo, al propio tiempo que les lle\-vaba de nuevo al lugar \i de los principios.\par \par \i0 Lector, esto est\'e1 registrado para nuestra instrucci\'f3n: El\'edas comenz\'f3 reparando el altar arruinado. Y ah\'ed es donde debe\-mos comenzar nosotros si queremos que la bendici\'f3n del cielo descienda de nuevo sobre las iglesias y sobre nuestro pa\'eds. En muchos hogares de cristianos nominales hay un altar de Dios abandonado. Hubo un tiempo en que la familia se reun\'eda y reconoc\'eda a Dios en la autoridad de su ley, en la bondad de su providencia diaria, y en el amor de su redenci\'f3n y su cons\-tante gracia; empero el sonido de la adoraci\'f3n unida no se oye ya elevarse de ese hogar. La prosperidad, la mundanalidad y el placer han acallado los acentos de la devoci\'f3n. El altar ha ca\'eddo, la sombra tenebrosa del pecado descansa sobre esta casa. Y no puede haber acercamiento a Dios entretanto que el peca\-do no es confesado."Los que encubren sus pecados no pueden pLVALmista dijo: "Esper\'f3 yo a Jehov\'e1, esper\'f3 mi alma; en su palabra ha esperado. Mi alma espera a Jehov\'e1 m\'e1s que los centinelas a la ma\'f1ana, m\'e1s que los vigilan\-tes a la ma\'f1ana" (Salmo 130:5,6). Estas palabras hacen alusi\'f3n a los que estaban apostados como vig\'edas, quienes miraban hacia oriente para descubrir la primera luz del d\'eda, y daban la se\'f1al a fin de que se ofreciera el sacrificio en el templo a la hora exac\-ta. Del mismo modo, el alma suplicante ha de estar alerta para descubrir a1guna se\'f1al de la Llegada de la bendici\'f3n por la cual ora. "Perseverad en oraci\'f3n, velando en ella con hacimiento de gracias" (Colosenses 4:2). Cu\'e1n a menudo dejamos de hacerlo debido a que nuestros deseos son mayores que nuestra espe\-ranza. Oramos, pero no vigilamos esperando ver los favores que buscamos. \'a1Qu\'e9 diferente era el caso de El\'edas!\par En s\'e9ptimo lugar, El\'edas \i perseveraba \i0 en su s\'faplica. Este es el rasgo, m\'e1s notable de su conducta, al cual debemos prestar es\-pecial atenci\'f3n porque es en este punto donde fracasamos m\'e1s lastimosamente. "Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia la mar. Y & subi\'f3, y mir\'f3, y dijo: No hay nada.\rdblquote \ldblquote Nada\rdblquote hay en el cielo, ni levant\'e1ndose del mar, que indique que va a llover. \'bfNo conocernos por propia experiencia esta verdad? Hemos buscado al Se\'f1or y hemos esperado confiados su intervenci\'f3n; mas, en vez de ver una se\'f1al de que \'c9l nos ha o\'eddo, miramos y "no hay nada". \'a1Cu\'e1l. ha sido nuestra reacci\'f3n? \'bfHemos di\-cho con enojo e incredulidad: "Ya me lo esperaba", y hemos de\-rosperar (Proverbios 28:13). Ha de confesarse el pecado antes de que Dios pueda responder con fuego santo. Y ha de confesarse de hecho as\'ed como de palabra: el altar ha de ser \i levantado de nuevo, \i0 El cristiano ha de volver al lugar de \i antes. \i0 V\'e9ase G\'e9nesis 13:14; Apocalipsis 2:4,5.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA CONFIANZA DE LA FE\par \pard\qj\b0\par "Y tomando El\'edas doce piedras, conforme al n\'famero de las tribus de los hijos de Jacob, al cual hab\'eda sido palabra de Jehov\'e1, diciendo: Israel ser\'e1 tu nombre\rdblquote (I Reyes 18:31). Esto era a la vez sorprendente y bendito, por cuanto era ocupar e\'a1 lugar de la fe en contra de las evidencias de la vista. En aquella asamblea estaban presentes s\'f3lo los s\'fabditos de Acab, y en consecuencia, miembros de las diez tribus solamente. Pero El\'edas tom\'f3 \i doce \i0 piedras para construir el altar, dando a enten\-der que iba a ofrecer sacrificio en nombre de toda la naci\'f3n (v\'e9ase Josu\'e9 4:20; Esdras 6:17). De este modo testific\'f3 de \i su unidad, \i0 de la uni\'f3n existente entre Jud\'e1 y las diez tribus. El objeto de su adoraci\'f3n habla sido originalmente uno, y as\'ed hab\'eda de ser ahora. El\'edas, pues, vela a Israel desde el punto de vista divino. En la mente de Dios la naci\'f3n era una, y as\'ed habla aparecido ante \'c9L desde toda la eternidad. Externamente habla ahora dos; empero el profeta omit\'eda tal divisi\'f3n; anda\-ba por fe, no por vista (II Corintios 5:7). En esto es en lo que Dios se deleita. La fe es lo que le honra, y, por consiguiente, \'c9L siempre reconoce y honra la fe, dondequiera que la halle. As\'ed lo hizo en el Carmelo, y as\'ed lo hace en nuestros d\'edas. "Se\-\'f1or, aum\'e9ntanos la fe\rdblquote .\par \par \'bfCu\'e1l es la gran verdad simbolizada en este incidente? \'bfNo es obvia? \'bfNo hemos de ver m\'e1s all\'e1 del Israel t\'edpico y na\-tural el antit\'edpico y espiritual, es decir, la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo? \'a1Indudablemente! En medio de la dispersi\'f3n tan extendida que prevalece \_los \ldblquote hijos de Dios\rdblquote que LVAL est\'e1n \ldblquote derramados\rdblquote (Juan 11:52) en medio de las varias denomi\-naciones\_, no hemos de perder de vista la unidad m\'edstica y esencial M pueblo de Dios. En esto, tambi\'e9n, hemos de andar por fe, y no por vista. Hemos de ver las cosas desde el punto (le vista divino: deber\'edamos mirar la iglesia que Cristo am\'f3 y por la cual se entreg\'f3 a s\'ed mismo, tal como existe en el pro\-p\'f3sito eterno y en los consejos sempiternos de la bendita\_ Tri\-nidad. jam\'e1s veremos la unidad de la Esposa, la mujer del Cordero (Apocalipsis 21:9), manifestada visiblemente ante nuestros ojos corporales, hasta que la veamos descender del cielo "teniendo la claridad de Dios\rdblquote . Pero, entretanto, nuestro deber y nuestro privilegio es atenernos al ideal de Dios, per\-cibir la unidad espiritual de los santos y aseverar esa unidad recibiendo en nuestros afectos a todos aquellos que manifies\-tan algo de la imagen de Cristo. Esta es la verdad inculcada por las "doce piedras" que El\'edas us\'f3.\par \par "Y tomando El\'edas doce piedras, conforme al n\'famero de las tribus de los hijos de Jacob\rdblquote . Notemos, tambi\'e9n, el modo en que la ley de Dios regulaba las acciones de El\'edas. El Se\'f1or hab\'eda dado directrices concretas acerca de su altar: \ldblquote Si me hicieres altar de piedras, no las labres de canter\'eda; porque si alzares tu pico sobre \'e9l, t\'fa lo profanar\'e1s. Y no subir\'e1s por gra\-das a mi altar, porque tu desnudez no sea junto a \'e9l descu\-bierta\rdblquote (\'c9xodo 20:25,26). De estricto acuerdo con este estatu\-to divino, El\'edas no envi\'f3 a buscar piedras de una cantera ni que hubiesen sido pulidas por arte humano, sino que us\'f3 pie\-dras toscas y sin labrar que yac\'edan en el monte. Tom\'f3 lo que Dios hab\'eda provisto, y no lo que el hombre habla hecho. Obr\'f3 seg\'fan el patr\'f3n que Dios le dio en las Sagradas Escrituras, por cuanto la obra del Se\'f1or ha de hacerse de la manera y se\-g\'fan el m\'e9todo designado por \'c9l.\LVAL par \par Tambi\'e9n esto est\'e1 escrito para nuestra ense\'f1anza. Cada uno de los hechos que tuvieron lugar en esta ocasi\'f3n, cada de\-talle del proceder de El\'edas ha de ser observado y meditado si queremos descubrir qu\'e9 se requiere de nosotros para que el Se\'f1or se muestre fuerte a nuestro favor. Acerca de su servicio, Dios no ha dejado las cosas a \i nuestra \i0 discreci\'f3n, ni a los dic\-tados de la sabidur\'eda humana ni de la conveniencia. Nos ha suministrado un "dechado\rdblquote (Hebreos 8:5), y es muy celoso de] mismo y quiere que nos guiemos por \'e9l. Todo debe hacer\-se tal como Dios ha establecido. As\'ed que nos apartamos del patr\'f3n de Dios, es decir, as\'ed que dejamos de actuar conforme a un "as\'ed dice Jehov\'e1\rdblquote , estamos actuando por propia volun\-tad, y no podemos contar m\'e1s con su bendici\'f3n. No debe\-mos esperar "fuego de Dios\rdblquote hasta que hayamos cumplido plenamente sus requisitos.\par \par En vista de lo que acabamos de mencionar, no es dif\'edcil adivinar la raz\'f3n de que Dios se haya apartado de algunas iglesias, y de que su poder milagroso no se vea obrando en medio de El\'edas. Es debido a que se ha dejado de modo funesto su \ldblquote dechado\rdblquote , a que se han introducido tantas innovaciones, a que se han empleado armas carnales en la lucha espiritual, a que se han adoptado imp\'edamente medios y m\'e9todos munda\-nos. Como consecuencia, el Esp\'edritu Santo ha sido entristeci\-do y apagado. No s\'f3lo el que ocupa el p\'falpito ha de atender al precepto divino y predicar "el preg\'f3n que Yo te dir\'e9\rdblquote (Jon\'e1s 3:2), sino que, tambi\'e9n, el culto todo, la disciplina y la vida de la iglesia han de regirse por las directrices que Dios ha dado. El sendero de la obediencia es prosperidad espiritual y bendici\'f3n, mientras que el camino del que busca hacer su propia voluntad y obrar en su propio inter\'e9s es el de la im\-potencia y la derrota.\par \par "Edific\'f3 con las piedras un altar en el nombre de LVAL Jehov\'e1; ,despu\'e9s hizo una reguera alrededor del altar, cuanto cupieran dos sacos de simiente\rdblquote (v. 32). Tomad nota de ello: \ldblquote Edi\-fic\'f3 un altar \i en el nombre del Se\'f1or\rdblquote\i0 ,\i \i0 es decir, por su autoridad y para su gloria. As\'ed deber\'eda ser siempre por lo que se refiere a nosotros: "Todo lo que hac\'e9is, sea de palabra, o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Se\'f1or Jes\'fas\rdblquote (Colosenses 3:17). Esta es una de las reglas b\'e1sicas que deber\'edan guiar todos nuestros actos. Qu\'e9 diferente ser\'eda si todos los que profe\-san ser cristianos se rigieran por ella. Cu\'e1ntas dificultades desaparecer\'edan, y cu\'e1ntos problemas se resolver\'edan. El cre\-yente joven se pregunta a menudo si la pr\'e1ctica de esto o aque\-llo est\'e1 bien o mal. Pru\'e9bese todo en esta piedra de toque: \'bfPuedo pedir la bendici\'f3n de Dios sobre ello? \'bfPuedo hacerlo en el nombre del Se\'f1or? Si no es as\'ed, entonces es pecaminoso. \'a1Cu\'e1nto se hace en la cristiandad en el nombre santo de Cristo que \'c9L nunca ha autorizado, que le es gravemente deshonroso y que es hedor a su olfato! \ldblquote Ap\'e1rtese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo\rdblquote (II Timoteo 2:19).\par \par "Compuso luego la le\'f1a, y cort\'f3 el buey en pedazos, y p\'fasolo sobre la le\'f1a" (v. 33). Tambi\'e9n en ello vemos de qu\'e9 modo tan estricto se atuvo El\'edas al patr\'f3n que la Escri\-tura le ofrec\'eda. El Se\'f1or, por medio de Mois\'e9s, habla dado \'f3rdenes referentes al holocausto, diciendo: "Y desollar\'e1 el holo\-causto, y lo dividir\'e1 en sus piezas. Y\i \i0 los\i \i0 hijos de Aar\'f3n sacer\-dote pondr\'e1n fuego sobre el altar, y compondr\'e1n la le\'f1a\i \i0 sobre el fuego. Luego los sacerdotes, hijos de Aar\'f3n, acomodar\'e1n las piezas, la cabeza y el reda\'f1o, sobre la le\'f1a que est\'e1 sobre el fuego\rdblquote (Lev\'edtico 1:6\_8). Esos detalles del proceder de El\'edas son tanto m\'e1s dignos de menci\'f3n LVAL debido a lo que se nos dice acerca de los profetas de Baal en esta ocasi\'f3n: no se dice que compusieran la le\'f1a, ni que dividieran el buey en piezas y las acomodaran sobre la le\'f1a, sino, simplemente, que "aprest\'e1ron\-lo, e invocaron en el nombre de Baal\rdblquote (v. 26). Es en estas \ldblquote peque\'f1as cosas\rdblquote , como las llaman los hombres, que vemos la diferencia entre \i el \i0 verdadero y el falso siervo de Dios.\par \par \ldblquote Compuso luego la le\'f1a, y cort\'f3 el buey en pedazos, y p\'fasolo sobre la le\'f1a". \'bfNo contiene ello una lecci\'f3n importante para nosotros, tambi\'e9n? La obra del Se\'f1or no ha de llevarse a cabo sin cuidado y con prisas, sino con gran precisi\'f3n y reve\-rencia. Si somos ministros de Cristo, pensemos al servicio de \i qui\'e9n \i0 estamos. \'bfNo tiene derecho el Se\'f1or a lo mejor de nos\-otros? C\'f3mo necesitamos procurar con diligencia presentarnos a Dios aprobados, si queremos ser obreros que no tienen de qu\'e9 avergonzarse (II Timoteo 2:15). Qu\'e9 terribles palabras las de je\-rem\'edas 48:10: "Maldito el que hiciere enga\'f1osamente la obra de Jehov\'e1\rdblquote . As\'ed, pues, busquemos gracia para escapar de esta maldici\'f3n al preparar nuestros sermones (o escritos) o cual\-quier cosa que hagamos en el nombre de nuestro Maestro. Pe\-netrante en verdad es la afirmaci\'f3n de Cristo: "El que es fiel en lo muy poco, tambi\'e9n en lo m\'e1s es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, tambi\'e9n en lo m\'e1s es injusto\rdblquote (Lucas 16:10). Cuando nos ocupamos en la obra del Se\'f1or, no s\'f3lo implicamos la gloria de Dios de modo inmediato, sino tambi\'e9n la felicidad o la desdicha eternas de las almas inmortales.\par \par "Hizo una reguera... y dijo: Henchid cuatro c\'e1ntaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la le\'f1a. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo a\'fan: Hacedlo la tercera vez; e hici\'e9ronlo la tercera vez, de manera que las aguas corr\'edan alrededor del altLVAL ar; y hab\'eda tambi\'e9n henchido de agua \_la reguera\rdblquote (vs. 32\_35). \'a1Qu\'e9 tranquilo y serio era su m\'e9todo! No habla prisas ni confusi\'f3n: todo era hecho \ldblquote decentemente y con orden\rdblquote . No trabaj\'f3 bajo el temor del fra\-caso, sino que estaba seguro del resultado. Algunos han pre\-guntado d\'f3nde pod\'eda conseguirse tanta agua despu\'e9s de tres a\'f1os de sequ\'eda, empero ha de recordarse que el mar estaba muy cerca, y sin duda la trajeron de all\'ed; \i doce \i0 c\'e1ntaros en total: una vez m\'e1s, seg\'fan el n\'famero de las tribus de Israel.\par \par Antes de seguir adelante, deteng\'e1monos a considerar lo grande de la fe del profeta en el poder y la bondad de su Dios. El derramar tanta agua sobre el altar, y el empapar el holo\-causto y la le\'f1a debajo de \'e9l, hizo que pareciese totalmente imposible que el fuego pudiera consumirlo. El\'edas estaba resuelto a que la intervenci\'f3n divina fuera a\'fan m\'e1s convincente y gloriosa. Estaba tan seguro de Dios que no temi\'f3 amon\-tonar dificultades en Su camino, sabiendo que no pueden ha\-berlas para el Omnisciente y Omnipotente. Cuanto m\'e1s im\-probable fuera la respuesta, m\'e1s glorificado por ella seria su Se\'f1or. \'a1Oh, maravillosa fe que se burla de las imposibilida\-des, y que puede incluso aumentarlas para tener el gozo de ver c\'f3mo Dios las vence todas! La fe que \'c9l se deleita en hon\-rar es la osada y emprendedora. Cu\'e1n poco de ella vemos hoy en d\'eda. \'c9ste es, en verdad, un d\'eda de \ldblquote peque\'f1as cosas\rdblquote . Si, es un d\'eda en el que abunda la incredulidad. La incredulidad se es\-panta ante las dificultades, e ingenia el modo de eliminarlas, \'a1c\'f3mo si Dios necesitara ayuda alguna de nosotros!\par \par "Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, lleg\'f3se el profeta El\'edas\rdblquote (v. 36). Al esperar hasta "la hora de ofre\-cerse el holocausto\rdblquote (en el templo), El\'edas dio testimonio de \i su identificaci\'f3n con losLVAL \i0 adoradores de Jerusalem. \'bfNo hay en ello una lecci\'f3n para muchos de los hijos de Dios en el presen\-te d\'eda oscuro? Aunque vivan en lugares aislados y lejos de los medios de la gracia, deber\'edan recordar la hora de los cultos se\-manales y de la reuni\'f3n de oraci\'f3n, y al mismo tiempo acer\-carse al trono de la gracia y unir sus peticiones a las de los hermanos all\'ed, en la iglesia de su juventud. Nuestro privilegio santo es tener y mantener \i comuni\'f3n espiritual \i0 con los santos cuando ya no es posible el contacto f\'edsico con ellos. De este modo, los enfermos y los ancianos, tambi\'e9n, aunque privados de las ordenanzas p\'fablicas, pueden juntarse al coro general en alabanza y acci\'f3n de gracias. Deber\'edamos cumplir con este deber y disfrutar de este privilegio de modo especial durante las horas del d\'eda del Se\'f1or.\par \par \ldblquote Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, lleg\'f3se el profeta El\'edas.\rdblquote Pero hay algo m\'e1s, algo m\'e1s profundo y pre\-cioso en el hecho de que El\'edas esperase hasta esa hora en par\-ticular. Ese \ldblquote holocausto\rdblquote que se ofrec\'eda cada d\'eda en el tem\-plo de Jerusalem tres horas antes de la puesta del sol, se\'f1alaba al holocausto antit\'edpico que iba a ofrecerse en el cumplimiento de los tiempos. El siervo del Se\'f1or ocup\'f3 su lugar junto al al\-tar que se\'f1alaba a la cruz, confiando en el gran sacrificio que el Mes\'edas iba a ofrecer, al venir a la tierra, por los pecados de otros? C\'f3mo necesitamos procurar con diligencia presentarnos a Dios aprobados, si queremos ser obreros que no tienen de qu\'e9 avergonzarse (II Timoteo 2:15). Qu\'e9 terribles palabras las de Je\-rem\'edas 48:10: "Maldito el que hiciere enga\'f1osamente la obra de Jehov\'e1\rdblquote . As\'ed, pues, busquemos gracia para escapar de esta maldici\'f3n al preparar nuestros sermones (o escritos) o cual\-quier cosa que hagamos en el nombre de nuestro Maestro. Pe\-netrante en verdad es la afirmaci\'f3nLVAL de Cristo: "El que es fiel en lo muy poco, tambi\'e9n en lo m\'e1s es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, tambi\'e9n en lo m\'e1s es injusto\rdblquote (Lucas 16:10). Cuando nos ocupamos en la obra del Se\'f1or, no s\'f3lo implicamos la gloria de Dios de modo inmediato, sino tambi\'e9n la felicidad o la desdicha eternas de las almas inmortales.\par \par \ldblquote Hizo una reguera... y dijo: Henchid cuatro c\'e1ntaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la le\'f1a. Y dijo: Hac.edlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo a\'fan: Hacedlo la tercera vez; e hici\'e9ronlo la tercera vez, de manera que las aguas corr\'edan alrededor del altar; y hab\'eda tambi\'e9n henchido de agua la reguera\rdblquote (vs. 32\_35). \'a1Qu\'e9 tranquilo y serio era su m\'e9todo! No hab\'eda prisas ni confusi\'f3n: todo era hecho \ldblquote decentemente y con orden\rdblquote . No trabaj\'f3 bajo el temor del fra\-caso, sino que estaba seguro del resultado. Algunos han pre\-guntado d\'f3nde pod\'eda conseguirse tanta agua despu\'e9s de tres a\'f1os de sequ\'eda, empero ha de recordarse que el mar estaba muy cerca, y sin duda la trajeron de all\'ed; \i doce \i0 c\'e1ntaros en total: una vez m\'e1s, seg\'fan el n\'famero de las tribus de Israel.\par \par Antes de seguir adelante, deteng\'e1monos a considerar lo grande de la fe del profeta en el poder y la bondad de su Dios. El derramar tanta agua\b \b0 sobre el altar, y el empapar el holo\-causto y la le\'f1a debajo de \'e9l, hizo que pareciese totalmente imposible que el fuego pudiera consumirlo. El\'edas estaba resuelto a que la intervenci\'f3n divina fuera a\'fan m\'e1s convincente y gloriosa. Estaba tan seguro de Dios que no temi\'f3 amon\-tonar dificultades en Su camino, sabiendo que no pueden haberlas para el Omnisciente y Omnipotente. Cuanto m\'e1s im\-probable fuera la respuesta, m\'e1s glorificado por ella ser\'eda su Se\'f1or. \'a1Oh, maravillosa fe que se burla de las imposibilida\-des, y que puede incluso aumentarlas para tener el gozoLVAL de ver c\'f3mo Dios las vence todas! La fe que \'c91 se deleita en hon\-rar es la osada y emprendedora. Cu\'e1n poco de ella vemos hoy en d\'eda. \'c9ste es, en verdad, un d\'eda de "peque\'f1as cosas\rdblquote . S\'ed, es un d\'eda en el que abunda la incredulidad. La incredulidad se es\-panta ante las dificultades, e ingenia el modo de eliminarlas, \'a1c\'f3mo si Dios necesitara ayuda alguna de nosotros!\par \par "Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, lleg\'f3se el profeta El\'edas\rdblquote (v. 36). Al esperTr hasta \ldblquote la hora de ofre\-cerse el holocausto\rdblquote (en el templo), El\'edas dio testimonio de \i su identificaci\'f3n con los \i0 adoradores de Jerusalem. \'bfNo hay en ello una lecci\'f3n para muchos de los hijos de Dios en el presen\-te d\'eda oscuro? Aunque vivan en lugares aislados y lejos de los medios de la gracia, deber\'edan recordar la hora de los cultos se\-manales y de la reuni\'f3n de oraci\'f3n, y al mismo tiempo acer\-carse al trono de la gracia y unir sus peticiones a las de los hermanos all\'ed, en la iglesia.de su juventud. Nuestro privilegio santo es tener y mantener \i comuni\'f3n espiritual \i0 con los santos cuando ya no es posible el contacto f\'edsico con ellos. De este modo, los enfermos y los ancianos, tambi\'e9n, aunque privados de las ordenanzas p\'fablicas, pueden juntarse al coro general en alabanza y acci\'f3n de gracias. Deber\'edamos cumplir con este deber y disfrutar de este privilegio de modo especial durante las horas del d\'eda del Se\'f1or.\par \par \ldblquote Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, lleg\'f3se el profeta El\'edas.\rdblquote Pero hay algo m\'e1s, algo m\'e1s profundo y pre\-cioso en el hecho de que El\'edas esperase hasta esa hora en par\-ticular. Ese \ldblquote holocausto\rdblquote que se ofrec\'eda cada d\'eda en el tem\-plo de Jerusal\'e9n tres horas antes de la puesta del sol, se\'f1alaba al holocausto antitipico que iba a ofrecerse en el cumplimiento de los tiempos. El siervo del Se\'LVAL f1or ocup\'f3 su lugar junto al al\-tar que se\'f1alaba a la cruz, confiando en el gran sacrificio que el Mes\'edas iba a ofrecer, al venir a la tierra, por los pecados del pueblo de Dios. El\'edas, lo mismo que Mois\'e9s, ten\'eda un inter\'e9s intenso en ese gran sacrificio, como se desprende del hecho de que, cuando aparecieron con Cristo en el monte de la transfi\-guraci\'f3n, "hablaban \i de \i0 su salida, la cual habla de cumplir en Jerusalem\rdblquote (Lucas 9:30:31). Al presentar su petici\'f3n a Dios, El\'edas lo hizo confiando en la sangre, no del buey, sino de Cristo.\par \par *Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, ll\'e9gose el profeta El\'edas\rdblquote , es decir, se acerc\'f3 al altar que habla edificado y sobre el que habla puesto el sacrificio. Aunque esperaba una respuesta por fuego, se alleg\'f3 sin ning\'fan temor. De nuevo de\-cimos: \'a1qu\'e9 confianza santa en Dios! El\'edas estaba totalmente seguro de que Aqu\'e9l al cual serv\'eda, y al que ahora estaba hon\-rando, no iba a herirle. Su prolongada estancia junto al arroyo de Querit, y los largos d\'edas que pas\'f3 en el aposento alto de la casa de la viuda de Sarepta no hab\'edan sido en vano. Hab\'eda redimido el tiempo, porque habit\'f3 al abrigo del Alt\'edsimo y mor\'f3 bajo la sombra del Omnipotente, donde aprendi\'f3 lecciones pre\-ciosas que ninguna de las escuelas de los hombres puede im\-partir. Compa\'f1ero en el ministerio, perm\'edtenos que se\'f1alemos que el poder de Dios en las ordenanzas p\'fablicas s\'f3lo puede adquirirse tomando del poder de Dios en privado. El valor santo ante la gente ha de obtenerse penetrando el alma en el estrado de la misericordia en el lugar secreto.\par \par \ldblquote Y dijo: Jehov\'e1, Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel\rdblquote \i (V. \i0 36). Ello era mucho m\'e1s que una referencia a los ante\-pasados de su pueblo, o a los fundadores de la naci\'f3n. Era mucho m\'e1s que\_una expresi\'f3n patri\'f3tica o sentimental. Era algo que evidenciaba aun m\'LVAL e1s la fortaleza de su fe, y pon\'eda de ma\-nifiesto la base sobre la que descar1saba. Era reconocer a Jehov\'e1 \i como el Dios del \i0 pacto de su pueblo, que como \_tal hab\'eda pro\-metido no abandonarles jam\'e1s. El Se\'f1or habla establecido un pacto solemne con Abraham (G\'e9nesis 17:7,8), que renov\'f3 con Isaac y Jacob. El Se\'f1or se refiri\'f3 a este pacto cuando se apare\-ci\'f3 a Mois\'e9s en la zarza ardiendo (\'c9xodo 3:6; 2:24). Cuando Siria aflig\'eda a Israel, en los d\'edas de Joacaz, se nos dice que \ldblquote Jehov\'e1 tuvo misericordia de ellos, y compadeci\'f3se de ellos, y mir\'f3los,'por amor de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob\rdblquote (II Reyes 13:23). La fe activa de El\'edas en el pacto record\'f3 al pueblo el fundamento de su esperanza y bendici\'f3n. Qu\'e9 dife\-rente es cuando podemos acogernos a \ldblquote la sangre del testamento eterno\rdblquote (Hebreos 13:20).\par \par "Jehov\'e1, Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que T\'fa eres Dios en Israel\rdblquote (v. 36). Esta era la primera petici\'f3n de El\'edas; y n\'f3tese bien la naturaleza de la misma, porque pone de manifiesto claramente su propio car\'e1c\-ter. El coraz\'f3n del profeta estaba lleno de celo ardiente por la gloria de Dios. No pod\'eda ni pensar en aquellos altares destrui\-dos y en los profetas martirizados. No pod\'eda tolerar que el pa\'eds fuera profanado por la idolatr\'eda de aquellos paganos que insultaban a Dios y arruinaban las almas. No se preocupaba de su persona, sino del hecho terrible de que el pueblo de Is\-rael acariciaba la idea de que el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob habla abdicado en favor de Baal. Su esp\'edritu se con\-movi\'f3 en lo m\'e1s hondo al contemplar de qu\'e9 modo m\'e1s vocin\-glero y grave Jehov\'e1 habla sido deshonrado. \'a1Ojal\'e1 nos afec\-tara m\'e1s \'edntimamente el modo en que languidece la causa de Cristo en la tierra en nuestros tiempos debido a la incursi\'f3n del enemigo, y la desolaci\'f3n que ha producido LVAL en Si\'f3n! Un esp\'edritu de indiferencia, o por lo menos un estoicismo fatalista, est\'e1 congelando a muchos de nosotros.\par \par El objeto principal de la oraci\'f3n de El\'edas era que Dios fue\-se vindicado en ese d\'eda, que hiciera conocer su inmenso poder, y que hiciese volver a s\'ed el coraz\'f3n del pueblo. Es solamente cuando miramos m\'e1s all\'e1 de los intereses personales y aboga\-mos por la gloria de Dios, que alcanzamos el lugar donde \'c9l no nos negar\'e1. Pero estamos tan ansiosos por el \'e9xito de nues\-tro trabajo, y la prosperidad de nuestra iglesia o denominaci\'f3n, que perdemos de vista el asunto infinitamente m\'e1s maravilloso de la vindicaci\'f3n y el honor de nuestro Maestro. \'bfNos asombra que el c\'edrculo donde nos movemos disfrute de tan poca bendi\-ci\'f3n de Dios? Nuestro bendito Redentor nos ha dejado el me\-jor ejemplo: "No busco mi gloria\rdblquote (Juan \i 8\_50), \i0 declar\'f3 Aqu\'e9l que era "manso y humilde de coraz\'f3n\rdblquote . "Padre, glorifica tu nombre\rdblquote (Juan 12:28),\i \i0 era el deseo dominante de su coraz\'f3n. Su deseo de que sus disc\'edpulos llevaran fruto era porque "en esto es glorificado mi Padre" (Juan 15:8)\i .\i0 "Yo\i \i0 te he glorificado en la tierra" (Juan 17:4), dijo Cristo al cumplir su misi\'f3n. Y aho\-ra afirma: "Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto har\'e9, para que el Padre\i \i0 sea glorificado en el Hijo" (Juan 14:13).\par \par \ldblquote Sea hoy manifiesto que T\'fa eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo\rdblquote . Qu\'e9 bendito ver a este hombre, por cuya palabra fueron cerradas las ventanas del cielo, por cuyas oraciones re\-sucit\'f3 un muerto y ante quien aun el rey se acobardaba, qu\'e9 bendito, decimos, verle ocupar semejante lugar ante Dios. "Sea hoy manifiesto... que yo soy tu siervo\rdblquote . Era un lugar subordina\-do, sumiso, un lugar en el cual estaba bajo \'f3rdenes. Un "siervo" es uno cuya voluntad est\'e1 enteramente rendida a otro, cuyos intereses personales eLVAL&oQ1qP4}aC#eC( uX8fI+ oR5m1Revivification@ l1Revivificate@ k1Reviverw@  j1Revivedt@ i1Revive@  h1Revival@ g1RevisorI@ f1Revisiting&@e1Revisited#@d1Revisitation-@c1Revisit@ b1RevisionalB@a1Revision@st\'e1n por completo subordinados a los de su amo, cuyo deseo y gozo es agradar y honrar al que le em\-plea. Esta era la actitud y la costumbre de El\'edas: estaba com\-pletamente rendido a Dios, buscando su gloria y no la propia. El "servicio cristiano\rdblquote no consiste en hacer algo por Cristo; es, por el contrario, hacer \i aquellas \i0 cosas que \'c9l ha designado y nos ha se\'f1alado a cada uno.\par \par Compa\'f1eros en el ministerio, \'bfes \'e9sta \i nuestra \i0 actitud? \'bfEs\-t\'e1n nuestras voluntades de tal modo rendidas a Dios que po\-demos decir en verdad \ldblquote yo soy tu \i siervo\rdblquote ? \i0 Pero, notemos otra cosa. "Sea hoy \i manifiesto \i0 que... yo soy tu siervo", recon\'f3celo as\'ed por la manifestaci\'f3n de tu poder. No basta que el minis\-tro del Evangelio sea el siervo de Dios, ha de ser \i manifiesto \i0 que es tal. \'bfC\'f3mo? Por su separaci\'f3n del mundo, por su devoci\'f3n a su Se\'f1or, por su amor y cuidado de las almas, por su incan\-sable labor, por su abnegaci\'f3n y sacrificio personal, por su consumirse y ser consumido en el servicio de otros, y por el sello del Se\'f1or en su ministerio. "Por sus frutos los conocer\'e9is\rdblquote : por la santidad de su car\'e1cter y conducta, por la obra del Es\-p\'edritu de Dios en y por ellos, por el caminar de aquellos que se sientan a sus pies. C\'f3mo necesitamos rogar: "Sea manifiesto que yo soy tu siervo\rdblquote .\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA ORACI\'d3N EFICAZ\par \pard\qj\par \b0 Al cerrar el capitulo anterior, nos ocup\'e1bamos de la oraci\'f3n que El\'edas elev\'f3 en el monte Carmelo. Esa s\'faplica del profeta requiere un atento examen por cuanto prevaleci\'f3 y consigui\'f3 una respuesta milagrosa. Hay dos razones principales de que tantas de las oraciones del pueblo de Dios sean infructuosas: primera, porque no \_cumplen los requisitos de la oraci\'f3n acep\-table; y segunda, porque no son seg\'fan las Escrituras, es decir, no son seg\'fan el patr\'f3n de las oraciones registradas en la Santa Palabra. Entrar en todos los detalles acerca de los requisitos que debemos llenar y las condiciones que debemos cumplir para que Dios nos oiga y se muestre con potencia en favor nuestro, nos llevarla lejos; con todo, creemos que \'e9ste es un lugar apro\-piado para decir algo acerca de este tema tan altamente im\-portante y por dem\'e1s pr\'e1ctico, y, al menos, mencionar algunos de los requisitos principales de acceso al trono de la gracia.\par \par La oraci\'f3n es uno de los privilegios m\'e1s prominentes de la vida cristiana. Es el medio designado para el acceso experi\-mental a Dios, para que el alma se acerque a su. Creador, y para que el cristiano tenga comuni\'f3n espiritual con su Reden\-tor. Es el canal por el que hemos de procurarnos las provisio\-nes necesarias de gracia espiritual y misericordias temporales. Es la v\'eda por la cual hemos de dar a conocer nuestra necesi\-dad al Alt\'edsimo y buscarle para que nos la alivie. Es el canal por el que la fe asciende al cielo, y los milagros des\-cienden a la tierra. Mas> si ese canal est\'e1 obstruido, la pro\-visi\'f3n se detiene; si la fe est\'e1 adormecida, los milagros no se efectuar\'e1n. En la antig\'fcedad, Dios hab\'eda dicho a su puLVAL eblo: \ldblquote Vuestras iniquidades han hecho divisi\'f3n entre vos\-otros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros, para no o\'edr\rdblquote (Isa\'edas 59:2). \'bfEs distinto hoy en d\'eda? Tambi\'e9n dijo: \ldblquote Vuestras iniquidades han estorbado es\-tas cosas\rdblquote (Jerem\'edas 5:25). \'bfNo es \'e9ste el caso de la mayor\'eda de nosotros? Hemos de reconocer que \ldblquote nosotros nos liemos rebelado, y fuimos desleales; T\'fa no perdonaste. Te cubriste de nube, porque no pasase la oraci\'f3n nuestra\rdblquote (Lamentaciones 3:42, 44). Es triste, verdaderamente triste, cuando \'e9ste es nues\-tro caso.\par \par Si el que profesa ser cristiano supone que, no importa cu\'e1l sea el car\'e1cter de su andar, no tiene m\'e1s que alegar el nombre de Cristo para que sus peticiones sean contestadas con toda se\-guridad, est\'e1 enga\'f1ado de modo lastimoso. Dios es inefable\-mente santo, y su Palabra declara de manera enf\'e1tica: \ldblquote Si en m\'ed coraz\'f3n hubiese yo mirado a la iniquidad, el Se\'f1or no me oyera\rdblquote (Salmo 66:18). No basta con creer en Cristo, 0 pedir en su nombre, para tener respuesta segura a la oraci\'f3n; ha de haber sujeci\'f3n pr\'e1ctica a \'c9l y comuni\'f3n diaria con \'c9l; "Si estuviereis en m\'ed, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os ser\'e1 hecho\rdblquote (Juan 15:7). No basta con ser un hijo de Dios y pedir al Padre celestial; nues\-tras vidas han de estar ordenadas de acuerdo a su voluntad revelada: \ldblquote Cualquier cosa que pidi\'e9remos, la recibiremos de \'c9L, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de \'c9l\rdblquote (1 Juan 3:22). No basta con ir confiadamente al trono de la gracia; hemos de llegarnos "con coraz\'f3n verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia" (Hebreos 10:22); siendo quitado lo que contamina por medio del lavacro de lLVAL os preceptos de la Palabra (v\'e9ase Sal\-mo 119:9).\par \par Aplicad los principios brevemente aludidos, y observad de qu\'e9 modo, en el caso de El\'edas, todos esos requisitos y condicio\-nes fueron cumplidos. Hab\'eda caminado en separaci\'f3n estricta del mal que abundaba en Israel, neg\'e1ndose a contemporizar y a tener comuni\'f3n alguna con las obras infructuosas de las tinie\-blas, En un tiempo de degeneraci\'f3n espiritual y apostas\'eda, hab\'eda mantenido la comuni\'f3n personal con el que es Santo, de modo que pod\'eda decir: \ldblquote Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy\rdblquote (I Reyes 17:1). Anduvo en sumisi\'f3n pr\'e1ctica a Dios, como lo prueba el hecho de que no se moviera de Querit hasta que \ldblquote fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1\rdblquote (17:8). Su vida estaba ordenada por la voluntad revelada de su Se\'f1or, como lo demuestra su obediencia al mandato divino de morar con una mujer viuda en Sarepta. No rehuy\'f3 cumplir los deberes m\'e1s desagrada\-bles, como se echa de ver en su prontitud en llevar a cabo la orden divina: "Ve, mu\'e9strate a Acab\rdblquote (18:1). Dios oye y hace poderoso a un hombre as\'ed.\par Si lo que hemos se\'f1alado sirve para explicar el hecho de que la intercesi\'f3n de El\'edas prevaleciese, \'bfno. nos proporciona tambi\'e9n la raz\'f3n por la cual tantos de nosotros nos vemos sin influencia ni poder ante Dios en oraci\'f3n? Es \ldblquote la oraci\'f3n del justo, obrando eficazmente\rdblquote la que "puede mucho\rdblquote ante Dios (James 5:16); y eso significa algo m\'e1s que el hombre al que ha sido imputada la justicia de Cristo. T\'e9ngase en cuenta que esta afirmaci\'f3n no se encuentra en Romanos (donde se mues\-tran de modo especial los beneficios legales de la expiaci\'f3n), sino en Santiago, donde se expone la parte pr\'e1ctica y experi\-mental del Evangelio. El "justo\rdblquote de James 5:16 (as\'ed como a trav\'e9s de todo el libro de los Proverbios) es aqu\'e9l que lo es ante Dios \i de modo \i0 pr\'e1ctiLVAL co en su vida diaria, y cuyo andar agrada a \i Dios. Si \i0 no vivimos separados del mundo, si no nos negamos a nosotros mismos, si no luchamos contra el pecado, si no mortificamos los deseos de la carne, antes bien, regalamos nuestra naturaleza carnal, \'bfnos sorprende que nuestra vida de oraci\'f3n sea fr\'eda y vac\'eda, y que nuestras peticiones no se vean contestadas?\par \par Al examinar la oraci\'f3n de El\'edas en el monte Carmelo, vi\-mos que, en primer lugar, "c\'f3mo lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, lleg\'f3se el profeta El\'edas\rdblquote , es decir, se acerc\'f3 al altar sobre el cual hab\'eda el buey sacrificado; se acerc\'f3 \'a1a pesar de que esperaba que descendiera fuego del cielo! En ello vimos su confianza santa en Dios y el fundamento sobre el cual \'e9sta descansaba: el sacrificio expiatorio; En segundo lugar, le o\'edmos dirigirse a Jehov\'e1 como el Dios del pacto con su pueblo: \ldblquote Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel\rdblquote . En tercer lugar> consideramos su primera petici\'f3n: "Sea hoy manifiesto que T\'fa eres Dios en Israel\rdblquote , es decir, que vindicara su honra y glori\-ficara su gran nombre. El coraz\'f3n del profeta estaba lleno de celo ardiente por el Dios vivo, y no pod\'eda soportar ver el pa\'eds lleno de idolatr\'eda. En cuarto lugar, \ldblquote que yo soy tu sier\-vo\rdblquote , cuyos intereses est\'e1n totalmente subordinados a los tuyos. Recon\'f3ceme como tal por medio de una manifestaci\'f3n de, tu gran poder.\par \par \'c9stos son los elementos que componen la oraci\'f3n que es aceptable a Dios y que alcanza de \'c9l respuesta. Ha de haber algo m\'e1s que un seguir las formas de la devoci\'f3n: ha de haber un acercamiento real del alma al Dios viviente, y para \i ello \i0 ha de quitarse y dejarse todo lo que le es ofensivo. Lo que aparta del Se\'f1or el coraz\'f3n y aleja de \'c9l la conciencia culpable es el \i pecado; y ha \i0 de haber arrepentimiento y confesi\'f3n de ese pecado para que pueda haber nuevo acceso a DiLVAL os. Lo que deci\-mos no es legalista; no hacemos m\'e1s que insistir en las de\- mandas de la santidad divina. Cristo no muri\'f3 al objeto de ganar para su pueblo una indulgencia que le permitiera vivir en pecado; por el contrario, verti\'f3 su sangre preciosa \ldblquote para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras\rdblquote (Tito 2:14), y, en la misma medida que descuidemos esas buenas obras, dejaremos de alcanzar de modo experimental los beneficios de su redenci\'f3n.\par \par Pero, para que una criatura descarriada y pecadora se acer\-que al que es tres veces santo con alguna medida de humilde confianza, ha de conocer algo acerca de la relaci\'f3n que man\-tiene con Dios, no por naturaleza, sino por gracia. El privi\-legio bendito del creyente \_no importa lo fracasado que se sienta (siempre y cuando sea \i sincero \i0 al lamentar sus faltas y \i leal \i0 en sus esfuerzos para agradar al Se\'f1or)\_ es recordarse a s\'ed mismo que se acerca a Uno con el cual est\'e1 unido por me\-dio de un pacto, es m\'e1s, apelar a este pacto ante \'c9l. David \_a pesar de todas sus faltas\_ reconoci\'f3 que "\'c9l ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y ser\'e1 guardado\rdblquote (II Samuel \i 23:5), y lo \i0 mismo puede hacer el lector si se aflige por el pecado como se aflig\'eda David; si, como \'e9l, lo confiesa con la misma contrici\'f3n; y suspira como \'e9l por la santidad. Nuestra oraci\'f3n es muy diferente cuando podemos \i\ldblquote abrazar \i0 el pacto de Dio?, seguros de nuestro inter\'e9s personal en \'e9l. Cuando pedimos el cumplimiento de las promesas del pacto (Jerem\'edas 32:40,41;\i \i0 Hebreos 10:16,17, por ejemplo), presentamos una raz\'f3n que Dios jam\'e1s rechazar\'e1, porque no puede negarse a s\'ed mismo.\par \par Hay a\'fan otra cosa que es indispensable para que nues\-tras oraciones tengan la aprobaci\'f3n divina: el m\'f3vil que las impulsa y las peticiones en s\'ed deben ser correctos. Es en este punLVAL to que hay tantos que yerran; como est\'e1 escrito: "Ped\'eds, y no recib\'eds, porque ped\'eds mal, para gastar en vuestros delei\-tes\rdblquote (Santiago 4:3)\i . \i0 No fue as\'ed en el caso de El\'edas; lo que pro\-curaba no era su propio provecho o exaltaci\'f3n, sino mag\-nificar a su Se\'f1or, vindicar Su santidad, la cual Su pueblo hab\'eda deshonrado tanto al volverse a adorar a Baal. Todos hemos de probarnos a nosotros mismos en este punto: si el m\'f3\-vil de nuestra oraci\'f3n no procede de nada mejor que el yo, no podemos esperar otra cosa sino que nos sea denegada. S\'f31o pedimos bien cuando pedimos de verdad aquello que reper\-cute en la gloria de Dios. \ldblquote Esta es la confianza que tenemos en \'c9l, que si demand\'e1remos alguna cosa conforme a su voluntad, \'c9l nos oye\rdblquote (1 Juan 5:14), y pedimos\i \i0\ldblquote conforme a su volun\-tad* cuando deseamos\b \b0 las cosas que reportan honor y alabanza al Dador. Mas, \'a1cu\'e1nta carnalidad hay en muchas de nuestras oraciones!\par \par Finalmente, para que nuestra oraci\'f3n sea aceptable a Dios, ha de provenir de quien puede declarar con verdad: "Yo soy tu siervo\rdblquote ; es decir: uno que est\'e1 sometido a la autoridad de otro, que toma un lugar subordinado, que est\'e1 bajo las \'f3rdenes de su amo, que no tiene voluntad propia, y cuyo anhelo cons\-tante es agradar a su se\'f1or y defender sus intereses. Y, sin duda alguna, el cristiano no pondr\'e1 inconvenientes en que ello sea as\'ed \'bfNo fue \'e9sta la actitud de\'a1 Redentor? \'bfNo tom\'f3 el Se\'f1or de la gloria la \ldblquote forma de siervo\rdblquote (Filipenses 2:7), conduci\'e9ndose como tal en la tierra? Si mantenemos el car\'e1cter de siervos al acercarnos al trono de la gracia, evitaremos la irreverencia descarada que caracteriza a tanto del llamado "orar\rdblquote de nues\-tros d\'edas. En lugar de exigir o de hablar a Dios como si fu\'e9\-semos sus iguales, presentaremos humildemente nuestras "peti\-ciones\rdblquote . Y, \'bfcu\'e1les sLVAL on las cosas m\'e1s importantes que desea un \ldblquote siervo\rdblquote ? El conocimiento de lo que su amo requiere y qu\'e9 se necesita para llevar a cabo sus \'f3rdenes.\par \par "Y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas\rdblquote (I Reyes 18:36). "Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holo\-causto, lleg\'f3se el profeta El\'edas, y dijo: Jehov\'e1, Dios de Abra\-ham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que T\'fa eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.\rdblquote Esto fue presentado por el profeta como un ruego adicional: que Dios enviara fuego del cielo en contestaci\'f3n a sus s\'faplicas, como testimonio de su fidelidad a la voluntad de su Se\'f1or. Fue en respuesta a las \'f3rdenes divi\-nas que el profeta habla detenido la lluvia, hecho reunir a todo el pueblo de Israel y a los falsos profetas, y propues\-to celebrar un juicio p\'fablico o prueba para que, por medio de una se\'f1al visible del cielo, pudiera saberse qui\'e9n era el ver\-dadero Dios. Todo ello lo habla hecho, no por si mismo, sino bajo la direcci\'f3n de lo Alto. Cuando podernos alegar ante Dios nuestra fidelidad a sus mandamientos, nuestras peticiones co\-bran gran fuerza. Dijo David al Se\'f1or: \ldblquote Aparta de m\'ed opro\-bio y menosprecio; porque tus testimonios he guardado\rdblquote , y, \ldblquote Alleg\'e1dome he a tus testimonios; oh Jehov\'e1, no me aver\-g\'fcences (Salmo 119:22,31). Que un siervo act\'fae sin que su amo se lo haya ordenado es obstinaci\'f3n y presunci\'f3n.\par Los mandamientos de Dios "no son penosos\rdblquote (para aque\-llos cuyas voluntades est\'e1n rendidas a \'c91), y \ldblquote en guardarlos hay grande galard\'f3n" (Salmo 19:11) \_tanto en esta vida como en la venidera, como experimenta toda alma obediente\_. El Se\'f1or ha declarado: \ldblquote Yo honrar\'e9 a los que me honran\rdblquote (1 Sa\-muel 2:30), y \'c9l es fiel para cumplir sus promesas. El modo de honrarle es andar en sus preceptos. Esto es lo LVAL que El\'edas ha\-b\'eda hecho, y ahora contaba con que Jehov\'e1 le honrar\'eda con\-cedi\'e9ndole su petici\'f3n. Cuando el siervo de Dios tiene el tes\-timonio de una buena conciencia y del Esp\'edritu de que est\'e1 haciendo la voluntad divina, puede sentirse, con raz\'f3n, inven\-cible \_los hombres, las circunstancias y la oposici\'f3n de Sa\-tan\'e1s no cuentan m\'e1s que la paja de la era\_. La Palabra de Dios no volver\'e1 a \'c9l vac\'eda: su prop\'f3sito se cumplir\'e1, aunque pasen los cielos y la tierra. Esto, tambi\'e9n, era lo que llenaba el coraz\'f3n de El\'edas de seguridad y sosiego en esa hora crucial. Dios no iba a burlarse de quien le hab\'eda sido fiel.\par \par \ldblquote Resp\'f3ndeme, Jehov\'e1, resp\'f3ndeme; para que conozca este pueblo que T\'fa, oh Jehov\'e1, eres el Dios\rdblquote (v. 37). C\'f3mo res\-piran estas palabras de la intensidad y vehemencia del celo del profeta por el Se\'f1or de los ej\'e9rcitos. No era una mera peti\-ci\'f3n d\'e9 labios, sino una s\'faplica, una ferviente s\'faplica. La re\-petici\'f3n de la misma da a entender de qu\'e9 modo m\'e1s verdadero y profundo estaba agobiado su coraz\'f3n. No pod\'eda soportar que su Se\'f1or fuera deshonrado por doquiera; suspiraba por verle vindicarse a si mismo. "Resp\'f3ndeme, Jehov\'e1, resp\'f3nde\-me\rdblquote , era el clamor ferviente de un alma encerrada. Su celo e intensidad, \'a1c\'f3mo pone en evidencia la frialdad de nuestras oraciones! S\'f3lo el clamor genuino de un coraz\'f3n agobiado llega a los o\'eddos de Dios. Es \ldblquote la oraci\'f3n del justo, obrando eficaz\-mente\rdblquote la que "puede mucho". Cu\'e1nto necesitamos buscar la ayuda del Esp\'edritu Santo, porque s\'f3lo \'c9l puede inspirar en nos\-otros la oraci\'f3n verdadera.\par \par "Para que conozca este pueblo que T\'fa, ol\'ed Jehov\'e1, eres el Dios\rdblquote . He aqu\'ed el anhelo supremo del alma de El\'edas: que fuera demostrado de modo abierto e incontrovertible que Jehov\'e1, y no Baal ni ning\'fan otro \'eddolo, LVAL era el verdadero Dios. Lo que dominaba el coraz\'f3n del profeta era el anhelo de que Dios fuera glorificado. \'bfNo es as\'ed con todos los verdaderos siervos? Est\'e1n dispuestos a sufrir todas las penalidades, y contentos de consumirse y ser consumidos, si con ello es magnificado el Se\'f1or. \ldblquote Porque yo no s\'f3lo estoy presto a ser atado, mas aun a morir en Jerusal\'e9n por el nombre del Se\'f1or Jes\'fas (Hechos 21: 13). \'a1Cu\'e1ntos desde los d\'edas del ap\'f3stol han muerto en su ser\-vicio y para alabanza de su santo nombre! Este es, tambi\'e9n, el deseo m\'e1s profundo y constante de todo cristiano que no se halla en una condici\'f3n de apartamiento o rebeld\'eda; todas sus peticiones proceden y se centran en esto: que Dios sea glorificado. Han bebido, en alguna medida, del esp\'edritu del Re\-dentor: "Padre, glorifica a tu Hijo, para que tambi\'e9n tu Hijo te glorifique a ti" (Juan 17:1); cuando \'e9ste es el m\'f3vil de nuestra petici\'f3n, la respuesta es cierta.\par \par "Y que T\'fa volviste atr\'e1s el coraz\'f3n de ellos\rdblquote (v. 37); atr\'e1s de seguir objetos prohibidos, atr\'e1s de Baal, al servicio y al culto del Dios verdadero y vivo. Aparte de la gloria de su Se\'f1or, el anhelo m\'e1s hondo del coraz\'f3n de El\'edas era que Israel fuera librado del enga\'f1o de Satan\'e1s. No era un hombre concentrado en si mismo y ego\'edsta, indiferente a la suerte de sus semejantes; por el contrar\'edo, estaba ansioso de que lo que satisfac\'eda tan plenamente su propia alma fuera tambi\'e9n la por\-c1\'f3n y el bien supremo de ellos. Y decimos de nuevo, \'bfno es ello verdad de todos los verdaderos siervos y santos de Dios? Aparte de la gloria de su Se\'f1or, lo que tienen m\'e1s cerca del coraz\'f3n y constituye el objeto constante de sus oraciones es la salvaci\'f3n de los pecadores, para que sean vueltos atr\'e1s de sus caminos malos y locos, llevados a Dios. Fij\'e9monos bien en las dos palabras que escribimos en cursiva: \ldblquote Y que T\'fa volviste atr\'e1sLVAL el coraz\'f3n de ellos"; otra cosa que no sea el cora\-z\'f3n vuelto a Dios valdr\'e1 de nada en la eternidad; y nada que no sea Dios obrando por su gran poder puede efectuar ese cambio.\par \par Despu\'e9s de haber considerado en detalle y extensamente cada una de las peticiones de la oraci\'f3n prevaleciente de El\'edas, perm\'edtasenos llamar la atenci\'f3n a otra caracter\'edstica de la mis\-ma: su \i brevedad. \i0 , No ocupa m\'e1s que dos vers\'edculos en nues\-tra Biblia, y s\'f3lo contiene cincuenta y ocho palabras en la traducci\'f3n espa\'f1ola. \'a1Qu\'e9 contraste con las oraciones pro\-longadas y tediosas que se oyen en muchos lugares hoy en d\'eda! "No te des prisa con tu boca, ni tu coraz\'f3n se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios est\'e1 en el cielo, y t\'fa sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras\rdblquote (Ecle\-siast\'e9s 5:2). Los vers\'edculos como \'e9ste parecen no existir para la mayor\'eda de predicadores. Una de las caracter\'edsticas de los escribas y los fariseos era que "por pretexto (para impresio\-nar a la gente con su piedad) hacen largas oraciones\rdblquote (Mar\-cos 12:40). No queremos desestimar el hecho de que el sier\-vo de Cristo, cuando goza de la unci\'f3n del Esp\'edritu, puede disfrutar de gran libertad para verter su coraz\'f3n extensamente; empero ello es la excepci\'f3n que confirma la regla, como de\-muestra claramente la Palabra de Dios.\par \par Uno de los muchos males producidos por las oraciones lar\-gas del que ocupa el p\'falpito es el desaliento que lleva a las almas sencillas que ocupan los bancos; est\'e1n expuestas a lle\-gar a la conclusi\'f3n de que, si cuando oran en privado no pue\-den hacerlo con aquella prolijidad, es debido \_a que el Se\'f1or reh\'fasa darles el esp\'edritu de oraci\'f3n. Si alguno de los lectores est\'e1 angustiado a causa de esto, le rogamos que haga un estu\-dio de las oraciones registradas en las Sagradas Escrituras \_tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento\_ y desc(LVAL4e1ntate, come"; alim\'e9ntate del man\'e1 celestial para que tus fuerzas sean renovadas; comienza el d\'eda participando del Pan de Vida para que est\'e9s debidamente provisto para las demandas que se har\'e1n a las gracias que est\'e1n en ti.\par \par \ldblquote Levant\'f3se pues, y\b \b0 comi\'f3 y bebi\'f3" (v. 8). Aunque su tan triste, "\'e9l era el \'fanico culpable". No se burl\'f3 de las provisiones que se le ofrec\'edan ni despreci\'f3 el usar los medios. A pesar de que no vemos en \'e9l se\'f1al alguna de gratitud ni de que diera las gracias al Dador bondadoso, El\'edas cumpli\'f3 con obediencia la orden del \'e1ngel. Aunque habla obrado por su no desafi\'f3 al \'e1ngel en la cara. Del mismo modo que, \tab a pedir que Dios le quitara la vida, hab\'eda rehusado quit\'e1rsela s\'ed mismo, as\'ed tambi\'e9n, ahora, no perecer deliberada\-mente de hambre, sino que comi\'f3 lo que se le ofrec\'eda. El justo puede caer, pero "cuando cayere, no quedar\'e1 postrado\rdblquote . Puede que el pabilo no arda con mucha fuerza; con todo, el humo ates\-tiguar\'e1 que no est\'e1 completamente apagado. La vida del creyente puede descender a un nivel muy bajo; aun as\'ed, tarde o temprano dar\'e1 pruebas de que todav\'eda existe.\par \par \ldblquote Y camin\'f3 con la fortaleza de aquella comida cu\-brir\'e1 que casi todas El\'edas son extremadamente cortas. Todas las oraciones que alcanzaron respuestas tan extraordinarias del cielo fueron como \'e9sta de El\'edas: breves y atinadas, fervientes pero definidas. Dios jam\'e1s oye a nadie a causa de la multitud de sus palabras, sino s\'f3lo cuando su petici\'f3n proviene del co\-raz\'f3n, cuando est\'e1 movida por el deseo de la gloria del Se\'f1or, y cuando se presenta con una fe como de ni\'f1o. Que el Se\'f1or nos libre por su misericordia de la hipocres\'eda y el formalismo, y nos haga sentir un deseo profundo de clamar: "Se\'f1or, en\-s\'e9\'f1anos (no como orar, sino) a orar\rdblquote .\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA RESPUESTA POR FUEGO\par \pard\qj\par \b0 En el anterior cap\'edtulo tratamos de hacernos la aplicaci\'f3n pr\'e1ctica de la oraci\'f3n que El\'edas ofreci\'f3 a Dios en el monte Carmelo. Ha quedado escrita para nuestra ense\'f1anza (Roma\-nos 15:4) y aliento, y contiene muchas lecciones valiosas para el coraz\'f3n dispuesto a recibirlas. Salvo contadas excepciones, el predicador moderno, lejos de ofrecer ayuda alguna acerca de este tema, es piedra de tropiezo para aquellos que desean conocer m\'e1s perfectamente los caminos del Se\'f1or. Si los cris\-tianos j\'f3venes en la fe ans\'edan descubrir los secretos de la ora\-ci\'f3n aceptable y eficaz, no deben guiarse por lo que oyen y ven en la hora presente en el mundo religioso; por el contrario, deben volverse a aquella revelaci\'f3n que Dios, por su gra\-cia, ha designado como l\'e1mpara a sus pies y lumbrera en su camino. Si buscan con humildad la instrucci\'f3n de la Palabra de Dios, y dependen confiadamente en la ayuda del Esp\'edritu Santo, se ver\'e1n libres de lo que hoy en d\'eda se denomina an\'f3\-malamente oraci\'f3n.\par Por un lado, hemos de librarnos del tipo de oraci\'f3n fr\'edo, mec\'e1nico y formalista que no es m\'e1s que un ejercicio de labios, en el cual el alma no se allega al Se\'f1or, ni se deleita en \'c91, ni derrama el coraz\'f3n ante \'c9l. Por otro lado, hemos de librarnos del frenes\'ed indecoroso, desenfrenado y fan\'e1tico que en algunos lugares se confunde con el ardor y la sinceridad espiritua\-les. Hay muchos que, al orar, se parecen demasiado a los ado\-radores de Baal, dirigi\'e9ndose a Dios como si estuviera sordo. \par \par Parecen considerar la excitaci\'f3n de su fuerza nerviosa y las contorsiones violentas de sus cuerpos como la esencia de la plegaria, y menosprecLVAL ian a los que hablan a Dios de modo so\-segado y compuesto, con propiedad y orden. Semejante frenes\'ed irreverente es aun peor que el formalismo. No debe confun\-dirse el ruido con el fervor, ni el delirio con la devoci\'f3n. \ldblquote Sed pues \i templados, \i0 y velad en oraci\'f3n\rdblquote (I Pedro 4:7), es el co\-rrectivo divino para este mal.\par \par Consideremos ahora los hechos extraordinarios que siguie\-ron a la hermosa pero sencilla oraci\'f3n de El\'edas. Y, de nuevo, invitamos al lector a tratar de imaginar en lo posible la escena que tuvo lugar en el Carmelo. Mirad la vasta multitud reu\-nida. Ved la gran compa\'f1\'eda de los ahora exhaustos y derrota\-dos sacerdotes de Baal. Y tratad de o\'edr las \'faltimas palabras de la oraci\'f3n del profeta: \ldblquote Resp\'f3ndeme, Jehov\'e1, resp\'f3ndeme; para que conozca este pueblo que T\'fa, oh Jehov\'e1, eres el Dios, y que T\'fa volviste atr\'e1s el coraz\'f3n de ellos\rdblquote (I Reyes 18:37). \'a1Qu\'e9 terribles los momentos que siguieron! \'a1Qu\'e9 avidez, por parte de la multitud, de presenciar los resultados! \'a1Qu\'e9 silencio m\'e1s absoluto deb\'eda de haber! \'bfQu\'e9 iba a suceder? \'bfIba a ser defrau\-dado el siervo de Jehov\'e1, como lo hablan sido los profetas de Baal? Si no habla una respuesta, si no descend\'eda fuego del cielo, el Se\'f1or no ten\'eda m\'e1s derecho que Baal a ser considerado Dios. Entonces, todo lo que El\'edas habla hecho, todo su testificar de su Se\'f1or como el \'fanico y verdadero Dios vivo seria reputado como enga\'f1o. \'a1Qu\'e9 momentos m\'e1s intensamente solemnes!.\par \par Pero, apenas habla terminado la corta oraci\'f3n de El\'edas, cuando se nos dice que "cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consu\-mi\'f3 el holocausto, y la le\'f1a, y las piedras, y el polvo, y aun lami\'f3 las aguas que estaban en la reguera\rdblquote (v. 38). Por me\-dio de este fuego, el Se\'f1or se atestigu\'f3 a si mismo como el \'fanico verdadero Dios, y por \'e9l testific\'f3 del hecho de que El\'eLVAL das era su profeta e Israel su pueblo. Qu\'e9 admirable la condescen\-cia del Alt\'edsimo al demostrar repetidamente las verdades m\'e1s evidentes acerca de su ser, sus perfecciones, la autoridad divi\-na de su Palabra y la naturaleza de su adoraci\'f3n. No hay nada m\'e1s maravilloso que esto, aparte de la perversidad de los hombres que rechazan semejantes demostraciones reitera\-das.\'a1Cu\'e1n lleno de gracia es Dios al proporcionar tales prue\-bas y al hacer toda duda absolutamente irrazonable e inexcu\-sable! Los que reciben las ense\'f1anzas de la Revelaci\'f3n Santa sin discusi\'f3n, no son unos tontos cr\'e9dulos, por cuanto, lejos de seguir f\'e1bulas por arte compuestas, aceptan el testimonio in\-tachable de los que fueron testigos pres\'e9nciales de los mila\-gros m\'e1s extraordinarios. La fe del cristiano descansa sobre un fundamento que no teme el escrutinio m\'e1s detallado.\par \par \ldblquote Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1.\rdblquote El hecho de que \'e9se no fuera un fuego ordinario sino sobrenatural, se puso de ma\-nifiesto en los efectos que produjo. Descendi\'f3 de arriba. Con\-sumi\'f3 primero las piezas del sacrificio, y despu\'e9s la le\'f1a sobre la cual hab\'eda sido colocado; y este orden hacia ver claramente que la carne del buey no se quemaba por medio de la le\'f1a. In\-cluso las doce piedras del altar fueron consumidas, poniendo aun m\'e1s de manifiesto que no se trataba de un fuego com\'fan. Por si todo ello no fuera suficiente testimonio de la naturaleza extraordinaria de ese fuego, \'e9ste consumi\'f3 "el polvo, y aun lami\'f3 las aguas que estaban en la reguera\rdblquote , para que quedara absolutamente claro que era un fuego cuya fuerza nada pod\'eda detener. En cada caso, la acci\'f3n de este fuego era \i hacia abajo, \i0 lo cual es contrario a la naturaleza de todo fuego terrenal. Ah\'ed no habla estratagema alguna, sino un poder sobrenatural que quitaba todo motivo de sospecha por parte de los espectado\-res, y que les ponla cara a cara con la grandezLVAL a y la majestad de Aqu\'e9l a quien de modo tan grave hab\'edan despreciado.\par \par \ldblquote Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el ho\-locausto.\rdblquote Ello era sobremanera bendito, mas inefablemente solemne tambi\'e9n. En primer lugar, este notable hecho deber\'eda alentar a los cristianos d\'e9biles a poner su confianza en Dios, a salir, con Su poder, al encuentro de los peligros m\'e1s graves, a enfrentarse a los enemigos m\'e1s fieros, y a emprender las ta\-reas m\'e1s arduas y arriesgadas a las que el Se\'f1or les llame. Si nuestra confianza est\'e1 puesta de modo pleno en el Se\'f1or, \'c91 no nos dejar\'e1. \'c9l estar\'e1 a nuestro lado, aunque todos nos aban\-donen; \'c9l nos librar\'e1 de las manos de los que procuran nuestro mal; \'c9l desbaratar\'e1 a nuestros adversarios; \'c9l nos honrar\'e1 a la vista de los que nos han calumniado o reprochado. No mires los ce\'f1os fruncidos de los mundanos, cristiano tembloroso; pon tu mirada en el que tiene todo el poder en la tierra y en el cielo. No te descorazones por el hecho de que te veas rodeado de tan po\-cos que piensan como t\'fa; consu\'e9late al pensar que si Dios es por nosotros, no importa qui\'e9n est\'e9 contra nosotros.\par \par Este incidente deber\'eda alentar y fortalecer a los siervos pro\-bados de Dios. Satan\'e1s puede que te est\'e9 diciendo que el transigir es la \'fanica pol\'edtica sabia y segura en tiempos tan degenerados como los presentes. Puede que haga que te preguntes: \'bfQu\'e9 ser\'e1 de m\'ed y de mi familia si sigo predicando algo tan despreciado? Si es as\'ed, recuerda el caso del ap\'f3stol, c\'f3mo le sostuvo el Se\'f1or en las circunstancias m\'e1s dif\'edciles. Refiri\'e9ndose al hecho de que tuviera que comparecer ante aquel monstruo llamado Ner\'f3n para vindicar su conducta como siervo de Cristo, dec\'eda: "En mi primera defensa ninguno me ayud\'f3, antes me desampararon todos; no les sea imputado. Mas el Se\'f1or me ayud\'f3, y me esfor\-z\'f3 para que por m\'ed fuesLVAL e cumplida la predicaci\'f3n, y todos los gentiles oyesen; y fui librado de la boca del le\'f3n. Y el Se\'f1or me librar\'e1 de toda obra mala, y me preservar\'e1 para su reino celes\-tial: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Am\'e9n\rdblquote (II Ti\-moteo 4:16\_18). \'a1Y el Se\'f1or no ha cambiado! Ponte sin reservas en sus manos, procura s\'f3lo su gloria, y \'c91 no te dejar\'e1. Conf\'eda plenamente en \'c9l en cuanto a los resultados, y \'c91 no dejar\'e1 que seas confundido, como ha comprobado el que esto escribe.\par \par Este incidente sirve de ejemplo bendito del poder \i de la le \i0 y la eficacia de la oraci\'f3n. Ya hemos dicho bastante acerca de la oraci\'f3n que El\'edas elev\'f3 en esta ocasi\'f3n trascendental, pero per\-m\'edtasenos citar otra caracter\'edstica de la misma que debemos ob\-servar en nuestras oraciones si queremos que el cielo las con\-teste. Uno de los principios que rigen el trato de Dios con nos\-otros es: \ldblquote Conforme a vuestra fe os sea hecho\rdblquote (Mateo 9:29)\i . \i0\ldblquote Si puedes creer, al que cree todo es posible\rdblquote (Marcos 9:23)\i . \i0\'bfPor qu\'e9? Porque la fe se dirige directamente a Dios; hace que \'c9l act\'fae, echa mano de su fidelidad al recurrir a sus promesas y decir: "Haz conforme a lo que has dicho\rdblquote (II Samuel 7:25)\i . \i0 Si\i \i0 quieres ver algunas de las maravillas y milagros que la fe pue\-de producir, lee despacio Hebreos 11.\par \par La oraci\'f3n es el canal principal por el cual obra la fe. Orar sin fe es insultar a Dios y burlarse de PI. Est\'e1 escrito: "La ora\-\i ci\'f3n de fe \i0 salvar\'e1 al enfermo\rdblquote (James 5:15\i ). \i0 Mas, \'bfqu\'e9 es orar con fe? Es cuando la mente se regula y el coraz\'f3n se con\-mueve por lo que Dios nos ha dicho; es atenerse a su Palabra y confiar en que \'c9l cumplir\'e1 sus promesas. Esto es lo que El\'edas ha\-b\'eda hecho, como se desprende de sus palabras: "Por \i mandato tuyo \i0 he hecho todas estas cosas\rdblquote (v. 36). ALVAL lgunas de esas cosas parec\'edan totalmente contrarias a la raz\'f3n, como el que se aven\-turara a ir en presencia del hombre que procuraba matarle y que le ordenara reunir una vasta asamblea en el Carmelo, el que se enfrentara a cientos de profetas falsos, el que derramara agua sobre el holocausto y la le\'f1a; sin embargo, obr\'f3 de acuerdo a la Palabra de Dios y confi\'f3 en \'c9L al poner los resultados en sus manos. Y Dios no permiti\'f3 que fuera confundido; por el con\-trario, honr\'f3 su fe y contest\'f3 su oraci\'f3n.\par \par De nuevo quisi\'e9ramos recordar al lector que este incidente est\'e1 escrito para nuestra ense\'f1anza y aliento. El Se\'f1or es el mis\-mo hoy que entonces\_ dispuesto a mostrarse poderoso en favor de quienes andan como El\'edas, y conf\'edan en \'c9l como hizo el pro\-feta. \'bfTe enfrentas con alguna situaci\'f3n dif\'edcil, alguna necesidad apremiante, alguna prueba penosa? Si es as\'ed, no permitas que se interponga entre Dios y t\'fa, sino pon a Dios entre ella y t\'fa. Me\-dita de nuevo en sus perfecciones maravillosas y en su suficien\-cia infinita; considera sus preciosas promesas que se ajustan a tu caso con exactitud; pide al Esp\'edritu Santo que fortalezca tu fe, y pon\'eda en acci\'f3n. Lo mismo decimos a los siervos de Dios: para hacer grandes cosas en el nombre del Se\'f1or; para confundir a Sus enemigos y alcanzar la victoria sobre los que se oponen; para ser instrumentos en el volver el coraz\'f3n de los hombres a Dios; para todo esto han de esperar que \'c9L obre en ellos y por ellos, y han de confiar en su poder infinito para que les proteja y les acompa\'f1e en el cumplimiento de tareas arduas. Deben buscar s\'f3lo la gloria de Dios en todo lo que emprenden, creer de verdad y darse a la oraci\'f3n ferviente.\par \par "Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el holo\-causto.\rdblquote Como hemos dicho antes, este hecho era inefablemente bendito, y al mismo tiempo solemne. Ello ser\'e1 aun m\'e1s evidente si recordamos aquLVAL ellas terribles palabras: "Nuestro Dios es \i fuego consumidor\rdblquote \i0 (Hebreos 12:29)\i . \i0\'a1Qu\'e9 pocas veces se cita este ver\-s\'edculo, y qu\'e9 raramente se predica sobre el mismo! O\'edmos a menudo decir desde el p\'falpito que "Dios es amor\rdblquote , pero se man\-tiene un silencio culpable acerca del hecho igualmente cierto de que es \ldblquote fuego consumidor\rdblquote . Dios es tres veces santo, y por lo tanto, su naturaleza pura arde contra el pecado. Dios es inexo\-rablemente justo, y por ello, visitar\'e1 toda trasgresi\'f3n y des\-obediencia como \ldblquote justa paga de retribuci\'f3n\rdblquote (Hebreos 2:2). \ldblquote Los necios se mofan del pecado\rdblquote (Proverbios 14:9),\i \i0 pero descubrir\'e1n que no pueden mofarse impunemente de Dios. Pueden desa\-fiar su autoridad y pisotear sus leyes en esta vida, pero en la venidera se maldecir\'e1n a si mismos por su locura. Dios trata con misericordia y paciencia a sus enemigos en este mundo, pero en el por venir hallar\'e1n para su ruina eterna que \'c9l es "fuego consumidor".\par \par Sobre el monte Carmelo, Dios demostr\'f3 p\'fablicamente que "es fuego consumidor\rdblquote . Durante a\'f1os hab\'eda sido gravemente deshonrado, su adoraci\'f3n hab\'eda sido, suplantada por la de Baal\_, pero all\'ed, frente a toda la multitud reunida, \'c9L vindic\'f3 su santi\-dad. Ese fuego que descendi\'f3 del cielo en respuesta a la sincera s\'faplica de El\'edas era un juicio divino: era la ejecuci\'f3n de la sen\-tencia de la ultrajada ley de Dios. El Se\'f1or ha jurado que\b \b0 "el alma que pecare, \'e9sa morir\'e1\rdblquote y \'c9l no puede contradecirse. La paga del pecado ha de pagarse, o por el pecador mismo, o por un sustituto inocente que tome su lugar y sufra su castigo. A Israel, junto con la ley moral, se le dio la ley ceremonial en la que se prove\'eda de un medio por el cual pudiera mostrarse misericordia hacia el transgresor, al mismo tiempo que las demandas de la jus\-ticia divina eran satisfechas. Un anLVAL imal sin mancha ni contami\-naci\'f3n era muerto en lugar del pecador. As\'ed fue, tambi\'e9n, en el Carmelo: "Cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el holocaus\-to\rdblquote , y de esta forma, los israelitas id\'f3latras fueron perdonado\rdblquote .\par \par \'a1Qu\'e9 escena m\'e1s admirable y maravillosa la que se nos pre\-senta en el monte Carmelo! El Dios santo ha de juzgar todo pe\-cado con el fuego de su furor. Y ah\'ed estaba una naci\'f3n culpable llena de maldad que Dios hab\'eda de juzgar. \'bfHabla de caer el fuego del Se\'f1or inmediatamente sobre ellos, consumiendo ese pueblo desobediente y culpable? \'bfNo habla escapatoria posible? S\'ed, bendito sea Dios, la habla. Se provey\'f3 de una v\'edctima ino\-cente, un sacrificio que representara esa gente cargada de pecado. Cay\'f3 el fuego sobre \'e9l consumi\'e9ndolo y, de esta forma, ellos fueron perdonados. Qu\'e9 s\'edmbolo m\'e1s maravilloso de lo que tendr\'eda lugar casi mil a\'f1os m\'e1s tarde en otro monte, el del Calvario. All\'ed, el Cordero de Dios tom\'f3 el lugar de su pueblo culpable y llev\'f3 sus pecados en su cuerpo sobre el madero (I Pedro 2:24). All\'ed, el Se\'f1or Jesucristo sufri\'f3, el justo por los injus\-tos, para llevarlos a Dios. All\'ed fue hecho maldici\'f3n (G\'e1la\-tas 3:13), para que la bendici\'f3n eterna pudiera ser la porci\'f3n de ellos. All\'ed, el "fuego de Jehov\'e1\rdblquote cay\'f3 sobre su cabeza sagra\-da, y tan intenso fue su calor que clam\'f3: "sed tengo\rdblquote .\par \par "Y vi\'e9ndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y di\-jeron: \'a1Jehov\'e1 es el Dios! \'a1Jehov\'e1 es el Dios!\rdblquote (v. 38). "No pod\'edan dudar por m\'e1s tiempo de la existencia y la omni\-potencia de Jehov\'e1. No pod\'eda haber enga\'f1o en cuanto a la rea\-lidad del milagro: vieron con sus propios ojos c\'f3mo descend\'eda el fuego del cielo y consum\'eda el sacrificio. Y tanto si estimaban la grandeza del milagro en s\'ed, o el hecho de que El\'edas lo hubiera anunciado de antemLVAL ano y hubiera tenido lugar con un prop\'f3sito determinado, como si consideraban la ocasi\'f3n digna de la in\-tervenci\'f3n extraordinaria del Ser supremo \_para recuperar a su pueblo que habla sido seducido a apostatar por la in\-fluencia de los que estaban en autoridad, y probar que \'c9L era el Dios de sus padres\_, todas estas cosas se combinaban para de\-mostrar la divinidad de su Autor y sancionar la autoridad de El\'edas\rdblquote (John Simpson).\par \par \ldblquote Y vi\'e9ndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y di\-jeron: \'a1Jehov\'e1 es el Dios!" Al Se\'f1or se le conoce por sus cami\-nos y por sus obras: \'c9l es \ldblquote magnifico en santidad, terrible en loores, hacedor de maravillas\rdblquote . De este modo fue resuelta la controversia entre Jehov\'e1 y Baal. Aun as\'ed, los hijos de Israel ol\-vidaron pronto lo que hab\'edan visto, y \_lo mismo que sus pa\-dres, quienes hab\'edan sido testigos de las plagas de Egipto y de la derrota de Fara\'f3n y sus huestes en el mar Rojo\_ pronto cayeron de nuevo en la idolatr\'eda. Las manifestaciones terribles de la justicia divina suelen atemorizar y convencer al pecador, arran\-car de \'e9l confesiones y resoluciones, e incluso inclinarle a la obediencia, \i mientras \i0 perdura en \'e9l la impresi\'f3n; empero, para cambiar su coraz\'f3n y convertir su alma, es necesario algo m\'e1s. Los milagros que Cristo obr\'f3, en nada cambiaron la oposici\'f3n de la naci\'f3n jud\'eda a la verdad; para que el hombre nazca de nuevo ha de haber una obra sobrenatural en \'e9l.\par \par "Y dijoles El\'edas: Prended a los profetas de Baal, que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y llev\'f3los El\'edas al arroyo de Cis\'f3n, y all\'ed los degoll\'f3" (v. 40). Qu\'e9 solemne es esto; El\'edas no habla orado por los falsos profetas (sino por "este pue\-blo"), v el buey que hab\'eda sido sacrificado no les aprovechaba. As\'ed es, tambi\'e9n, en cuanto a la expiaci\'f3n: Cristo muri\'f3 por su pueblo, \ldblquote el Israel de Dios", masLVAL no derram\'f3 su sangre por los reprobados v los apostatas. Dios hizo que su verdad bendita \_que ahora es negada casi universalmente\_ fuera ilustrada en los s\'edmbolos, v que quedara claramente expuesta en las porcio\-nes doctrinales de su Palabra, El cordero pascual fue instituido en favor de los hebreos, a quienes proteg\'eda pero \'a1no para los egipcios! Querido lector, si tu nombre no est\'e1 escrito en el li\-bro de la vida, no hay el m\'e1s leve rayo de esperanza para ti.\par \par Hay algunos quienes, llevados por nociones falsas de libe\-ralidad, condenan a El\'edas por haber degollado a los profetas de Baal; yerran en gran manera ignorando el car\'e1cter de Dios v las ense\'f1anzas de su Palabra. Los peores enemigos que puede tener una naci\'f3n son los profetas v sacerdotes falsos, por cuanto acarrean sobre ella males espirituales v temporales, v destruyen tanto los cuerpos como las almas de los hombres. El permitir que esos profetas de Baal escapasen, hubiera significado darles per\-miso para continuar sus actividades como agentes de la aposta\-s\'eda, v hubiese expuesto a Israel a m\'e1s corrupci\'f3n. Debe recor\-darse que el pueblo de Israel estaba bajo el gobierno directo de Jehov\'e1, v que el tolerar la existencia de aquellos que pervert\'edan a las gentes llev\'e1ndolas a la idolatr\'eda, hubiera equivalido a dar refugio a hombres culpables de alta traici\'f3n contra la Majestad de las alturas. El insulto lanzado contra Jehov\'e1 s\'f3lo pod\'eda ser vengado por medio de su destrucci\'f3n, v solamente as\'ed pod\'eda vindicarse su santidad.\par \par En las \'e9pocas de degeneraci\'f3n se requieren testigos que no pierdan de vista la gloria de Dios, que no dejen que sea influido su \'e1nimo por el sentimentalismo, y que sean inflexibles en con\-denar el mal. Los que consideran que El\'edas llev\'f3 su severidad a extremos inauditos, e imaginan que actu\'f3 con crueldad despiada\-da al degollar a los falsos profetas, no conocen al Dios de El\'edas. El Se\'f1or es glorioso eHLVALTdo en vano, otro que no era \'e9l iba a proseguir sus labores. \'a1Qu\'e9 lleno de gracia es el Se\'f1or al hacer participes de sus se\-cretos a sus siervos!\par \par \ldblquote No har\'e1 nada el Se\'f1or Jehov\'e1, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas\rdblquote (Am\'f3s 3:7). Eso fue precisamente lo que ocurri\'f3 en Horeb. Dios revel\'f3 el futuro a El\'edas por medio de lo que podr\'edamos llamar una par\'e1bola panor\'e1mica. En ello podemos descubrir la relaci\'f3n de este notable incidente con Is\-rael. En los vers\'edculos que siguen a los que estamos consideran\-do, hallamos al Se\'f1or mandando a El\'edas que ungiera a Hazael, por rey de Siria, a Jeh\'fa por rey sobre Israel, y a Eliseo para ser profeta en lugar suyo, asegur\'e1ndole que \ldblquote el que escapare del cuchillo de Hazael, Jeh\'fa lo matar\'e1; y el que escapare del cuchillo de Jeh\'fa, Eliseo lo matar\'e1\rdblquote .(v. 17). En la obra de esos hombres podemos percibir el significado prof\'e9tico del fen\'f3meno solemne que El\'edas presenciaba: eran s\'edmbolos de las calamidades hn santidad, v nunca m\'e1s que cuando es \ldblquote fuego consumidor\rdblquote de los obradores de iniquidad. Es verdad que El\'edas s\'f3lo era un hombre; empero, era el siervo de Dios, v estaba obligado a llevar a cabo sus \'f3rdenes; al degollar a aquellos falsos profetas no hizo m\'e1s que cumplir lo que la Pa\-labra de Dios requer\'eda de \'e9l (v\'e9ase Deuteronomio 13:1\_5; 18.20-22). Nosotros, bajo la dispensaci\'f3n cristiana, no hemos de matar a los que seducen a otros v les llevan a la idolatr\'eda, por cuanto "las armas de nuestra milicia no son carnales\rdblquote (II Co\-rintios 10:4). La aplicaci\'f3n para nosotros en el d\'eda presente es \'e9sta: debemos juzgar implacablemente todo el mal que haya en nuestras vidas, v no debemos permitir que en nuestro cora\-z\'f3n haya rival alguno del Se\'f1or nuestro Dios; \'a1"que no es\-cape ninguno\rdblquote !\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA RESPUESTA POR FUEGO\par \pard\qj\par \b0 En el anterior cap\'edtulo tratamos de hacernos la aplicaci\'f3n pr\'e1ctica de la oraci\'f3n que El\'edas ofreci\'f3 a Dios en el monte Carmelo. Ha quedado escrita para nuestra ense\'f1anza (Roma\-nos 15:4) y aliento, y contiene muchas lecciones valiosas para el coraz\'f3n dispuesto a recibirlas. Salvo contadas excepciones, el predicador moderno, lejos de ofrecer ayuda alguna acerca de este tema, es piedra de tropiezo para aquellos que desean conocer m\'e1s perfectamente los caminos del Se\'f1or. Si los cris\-tianos j\'f3venes en la fe ans\'edan descubrir los secretos de la ora\-ci\'f3n aceptable y eficaz, no deben guiarse por lo que oyen y ven en la hora presente en el mundo religioso; por el contrario, deben volverse a aquella revelaci\'f3n que Dios, por su gra\-cia, ha designado como l\'e1mpara a sus pies y lumbrera en su camino. Si buscan con humildad la instrucci\'f3n de la Palabra de Dios, y dependen confiadamente en la ayuda del Esp\'edritu Santo, se ver\'e1n libres de lo que hoy en d\'eda se denomina an\'f3\-malamente oraci\'f3n.\par Por un lado, hemos de librarnos del tipo de oraci\'f3n fr\'edo, mec\'e1nico y formalista que no es m\'e1s que un ejercicio de labios, en el cual el alma no se allega al Se\'f1or, ni se deleita en \'c91, ni derrama el coraz\'f3n ante \'c9l. Por otro lado, hemos de librarnos del frenes\'ed indecoroso, desenfrenado y fan\'e1tico que en algunos lugares se confunde con el ardor y la sinceridad espiritua\-les. Hay muchos que, al orar, se parecen demasiado a los ado\-radores de Baal, dirigi\'e9ndose a Dios como si estuviera sordo. \par \par Parecen considerar la excitaci\'f3n de su fuerza nerviosa y las contorsiones violentas de sus cuerpos como la esencia de la plegaria, y menosprecLVAL ian a los que hablan a Dios de modo so\-segado y compuesto, con propiedad y orden. Semejante frenes\'ed irreverente es aun peor que el formalismo. No debe confun\-dirse el ruido con el fervor, ni el delirio con la devoci\'f3n. \ldblquote Sed pues \i templados, \i0 y velad en oraci\'f3n\rdblquote (I Pedro 4:7), es el co\-rrectivo divino para este mal.\par \par Consideremos ahora los hechos extraordinarios que siguie\-ron a la hermosa pero sencilla oraci\'f3n de El\'edas. Y, de nuevo, invitamos al lector a tratar de imaginar en lo posible la escena que tuvo lugar en el Carmelo. Mirad la vasta multitud reu\-nida. Ved la gran compa\'f1\'eda de los ahora exhaustos y derrota\-dos sacerdotes de Baal. Y tratad de o\'edr las \'faltimas palabras de la oraci\'f3n del profeta: \ldblquote Resp\'f3ndeme, Jehov\'e1, resp\'f3ndeme; para que conozca este pueblo que T\'fa, oh Jehov\'e1, eres el Dios, y que T\'fa volviste atr\'e1s el coraz\'f3n de ellos\rdblquote (I Reyes 18:37). \'a1Qu\'e9 terribles los momentos que siguieron! \'a1Qu\'e9 avidez, por parte de la multitud, de presenciar los resultados! \'a1Qu\'e9 silencio m\'e1s absoluto deb\'eda de haber! \'bfQu\'e9 iba a suceder? \'bfIba a ser defrau\-dado el siervo de Jehov\'e1, como lo hablan sido los profetas de Baal? Si no habla una respuesta, si no descend\'eda fuego del cielo, el Se\'f1or no ten\'eda m\'e1s derecho que Baal a ser considerado Dios. Entonces, todo lo que El\'edas habla hecho, todo su testificar de su Se\'f1or como el \'fanico y verdadero Dios vivo seria reputado como enga\'f1o. \'a1Qu\'e9 momentos m\'e1s intensamente solemnes!.\par \par Pero, apenas habla terminado la corta oraci\'f3n de El\'edas, cuando se nos dice que "cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consu\-mi\'f3 el holocausto, y la le\'f1a, y las piedras, y el polvo, y aun lami\'f3 las aguas que estaban en la reguera\rdblquote (v. 38). Por me\-dio de este fuego, el Se\'f1or se atestigu\'f3 a si mismo como el \'fanico verdadero Dios, y por \'e9l testific\'f3 del hecho de que El\'eLVAL das era su profeta e Israel su pueblo. Qu\'e9 admirable la condescen\-cia del Alt\'edsimo al demostrar repetidamente las verdades m\'e1s evidentes acerca de su ser, sus perfecciones, la autoridad divi\-na de su Palabra y la naturaleza de su adoraci\'f3n. No hay nada m\'e1s maravilloso que esto, aparte de la perversidad de los hombres que rechazan semejantes demostraciones reitera\-das.\'a1Cu\'e1n lleno de gracia es Dios al proporcionar tales prue\-bas y al hacer toda duda absolutamente irrazonable e inexcu\-sable! Los que reciben las ense\'f1anzas de la Revelaci\'f3n Santa sin discusi\'f3n, no son unos tontos cr\'e9dulos, por cuanto, lejos de seguir f\'e1bulas por arte compuestas, aceptan el testimonio in\-tachable de los que fueron testigos pres\'e9nciales de los mila\-gros m\'e1s extraordinarios. La fe del cristiano descansa sobre un fundamento que no teme el escrutinio m\'e1s detallado.\par \par \ldblquote Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1.\rdblquote El hecho de que \'e9se no fuera un fuego ordinario sino sobrenatural, se puso de ma\-nifiesto en los efectos que produjo. Descendi\'f3 de arriba. Con\-sumi\'f3 primero las piezas del sacrificio, y despu\'e9s la le\'f1a sobre la cual hab\'eda sido colocado; y este orden hacia ver claramente que la carne del buey no se quemaba por medio de la le\'f1a. In\-cluso las doce piedras del altar fueron consumidas, poniendo aun m\'e1s de manifiesto que no se trataba de un fuego com\'fan. Por si todo ello no fuera suficiente testimonio de la naturaleza extraordinaria de ese fuego, \'e9ste consumi\'f3 "el polvo, y aun lami\'f3 las aguas que estaban en la reguera\rdblquote , para que quedara absolutamente claro que era un fuego cuya fuerza nada pod\'eda detener. En cada caso, la acci\'f3n de este fuego era \i hacia abajo, \i0 lo cual es contrario a la naturaleza de todo fuego terrenal. Ah\'ed no habla estratagema alguna, sino un poder sobrenatural que quitaba todo motivo de sospecha por parte de los espectado\-res, y que les ponla cara a cara con la grandezLVAL a y la majestad de Aqu\'e9l a quien de modo tan grave hab\'edan despreciado.\par \par \ldblquote Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el ho\-locausto.\rdblquote Ello era sobremanera bendito, mas inefablemente solemne tambi\'e9n. En primer lugar, este notable hecho deber\'eda alentar a los cristianos d\'e9biles a poner su confianza en Dios, a salir, con Su poder, al encuentro de los peligros m\'e1s graves, a enfrentarse a los enemigos m\'e1s fieros, y a emprender las ta\-reas m\'e1s arduas y arriesgadas a las que el Se\'f1or les llame. Si nuestra confianza est\'e1 puesta de modo pleno en el Se\'f1or, \'c91 no nos dejar\'e1. \'c9l estar\'e1 a nuestro lado, aunque todos nos aban\-donen; \'c9l nos librar\'e1 de las manos de los que procuran nuestro mal; \'c9l desbaratar\'e1 a nuestros adversarios; \'c9l nos honrar\'e1 a la vista de los que nos han calumniado o reprochado. No mires los ce\'f1os fruncidos de los mundanos, cristiano tembloroso; pon tu mirada en el que tiene todo el poder en la tierra y en el cielo. No te descorazones por el hecho de que te veas rodeado de tan po\-cos que piensan como t\'fa; consu\'e9late al pensar que si Dios es por nosotros, no importa qui\'e9n est\'e9 contra nosotros.\par \par Este incidente deber\'eda alentar y fortalecer a los siervos pro\-bados de Dios. Satan\'e1s puede que te est\'e9 diciendo que el transigir es la \'fanica pol\'edtica sabia y segura en tiempos tan degenerados como los presentes. Puede que haga que te preguntes: \'bfQu\'e9 ser\'e1 de m\'ed y de mi familia si sigo predicando algo tan despreciado? Si es as\'ed, recuerda el caso del ap\'f3stol, c\'f3mo le sostuvo el Se\'f1or en las circunstancias m\'e1s dif\'edciles. Refiri\'e9ndose al hecho de que tuviera que comparecer ante aquel monstruo llamado Ner\'f3n para vindicar su conducta como siervo de Cristo, dec\'eda: "En mi primera defensa ninguno me ayud\'f3, antes me desampararon todos; no les sea imputado. Mas el Se\'f1or me ayud\'f3, y me esfor\-z\'f3 para que por m\'ed fuesLVAL e cumplida la predicaci\'f3n, y todos los gentiles oyesen; y fui librado de la boca del le\'f3n. Y el Se\'f1or me librar\'e1 de toda obra mala, y me preservar\'e1 para su reino celes\-tial: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Am\'e9n\rdblquote (II Ti\-moteo 4:16\_18). \'a1Y el Se\'f1or no ha cambiado! Ponte sin reservas en sus manos, procura s\'f3lo su gloria, y \'c91 no te dejar\'e1. Conf\'eda plenamente en \'c9l en cuanto a los resultados, y \'c91 no dejar\'e1 que seas confundido, como ha comprobado el que esto escribe.\par \par Este incidente sirve de ejemplo bendito del poder \i de la le \i0 y la eficacia de la oraci\'f3n. Ya hemos dicho bastante acerca de la oraci\'f3n que El\'edas elev\'f3 en esta ocasi\'f3n trascendental, pero per\-m\'edtasenos citar otra caracter\'edstica de la misma que debemos ob\-servar en nuestras oraciones si queremos que el cielo las con\-teste. Uno de los principios que rigen el trato de Dios con nos\-otros es: \ldblquote Conforme a vuestra fe os sea hecho\rdblquote (Mateo 9:29)\i . \i0\ldblquote Si puedes creer, al que cree todo es posible\rdblquote (Marcos 9:23)\i . \i0\'bfPor qu\'e9? Porque la fe se dirige directamente a Dios; hace que \'c9l act\'fae, echa mano de su fidelidad al recurrir a sus promesas y decir: "Haz conforme a lo que has dicho\rdblquote (II Samuel 7:25)\i . \i0 Si\i \i0 quieres ver algunas de las maravillas y milagros que la fe pue\-de producir, lee despacio Hebreos 11.\par \par La oraci\'f3n es el canal principal por el cual obra la fe. Orar sin fe es insultar a Dios y burlarse de PI. Est\'e1 escrito: "La ora\-\i ci\'f3n de fe \i0 salvar\'e1 al enfermo\rdblquote (James 5:15\i ). \i0 Mas, \'bfqu\'e9 es orar con fe? Es cuando la mente se regula y el coraz\'f3n se con\-mueve por lo que Dios nos ha dicho; es atenerse a su Palabra y confiar en que \'c9l cumplir\'e1 sus promesas. Esto es lo que El\'edas ha\-b\'eda hecho, como se desprende de sus palabras: "Por \i mandato tuyo \i0 he hecho todas estas cosas\rdblquote (v. 36). ALVAL lgunas de esas cosas parec\'edan totalmente contrarias a la raz\'f3n, como el que se aven\-turara a ir en presencia del hombre que procuraba matarle y que le ordenara reunir una vasta asamblea en el Carmelo, el que se enfrentara a cientos de profetas falsos, el que derramara agua sobre el holocausto y la le\'f1a; sin embargo, obr\'f3 de acuerdo a la Palabra de Dios y confi\'f3 en \'c9L al poner los resultados en sus manos. Y Dios no permiti\'f3 que fuera confundido; por el con\-trario, honr\'f3 su fe y contest\'f3 su oraci\'f3n.\par \par De nuevo quisi\'e9ramos recordar al lector que este incidente est\'e1 escrito para nuestra ense\'f1anza y aliento. El Se\'f1or es el mis\-mo hoy que entonces\_ dispuesto a mostrarse poderoso en favor de quienes andan como El\'edas, y conf\'edan en \'c9l como hizo el pro\-feta. \'bfTe enfrentas con alguna situaci\'f3n dif\'edcil, alguna necesidad apremiante, alguna prueba penosa? Si es as\'ed, no permitas que se interponga entre Dios y t\'fa, sino pon a Dios entre ella y t\'fa. Me\-dita de nuevo en sus perfecciones maravillosas y en su suficien\-cia infinita; considera sus preciosas promesas que se ajustan a tu caso con exactitud; pide al Esp\'edritu Santo que fortalezca tu fe, y pon\'eda en acci\'f3n. Lo mismo decimos a los siervos de Dios: para hacer grandes cosas en el nombre del Se\'f1or; para confundir a Sus enemigos y alcanzar la victoria sobre los que se oponen; para ser instrumentos en el volver el coraz\'f3n de los hombres a Dios; para todo esto han de esperar que \'c9L obre en ellos y por ellos, y han de confiar en su poder infinito para que les proteja y les acompa\'f1e en el cumplimiento de tareas arduas. Deben buscar s\'f3lo la gloria de Dios en todo lo que emprenden, creer de verdad y darse a la oraci\'f3n ferviente.\par \par "Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el holo\-causto.\rdblquote Como hemos dicho antes, este hecho era inefablemente bendito, y al mismo tiempo solemne. Ello ser\'e1 aun m\'e1s evidente si recordamos aquLVAL ellas terribles palabras: "Nuestro Dios es \i fuego consumidor\rdblquote \i0 (Hebreos 12:29)\i . \i0\'a1Qu\'e9 pocas veces se cita este ver\-s\'edculo, y qu\'e9 raramente se predica sobre el mismo! O\'edmos a menudo decir desde el p\'falpito que "Dios es amor\rdblquote , pero se man\-tiene un silencio culpable acerca del hecho igualmente cierto de que es \ldblquote fuego consumidor\rdblquote . Dios es tres veces santo, y por lo tanto, su naturaleza pura arde contra el pecado. Dios es inexo\-rablemente justo, y por ello, visitar\'e1 toda trasgresi\'f3n y des\-obediencia como \ldblquote justa paga de retribuci\'f3n\rdblquote (Hebreos 2:2). \ldblquote Los necios se mofan del pecado\rdblquote (Proverbios 14:9),\i \i0 pero descubrir\'e1n que no pueden mofarse impunemente de Dios. Pueden desa\-fiar su autoridad y pisotear sus leyes en esta vida, pero en la venidera se maldecir\'e1n a si mismos por su locura. Dios trata con misericordia y paciencia a sus enemigos en este mundo, pero en el por venir hallar\'e1n para su ruina eterna que \'c9l es "fuego consumidor".\par \par Sobre el monte Carmelo, Dios demostr\'f3 p\'fablicamente que "es fuego consumidor\rdblquote . Durante a\'f1os hab\'eda sido gravemente deshonrado, su adoraci\'f3n hab\'eda sido, suplantada por la de Baal\_, pero all\'ed, frente a toda la multitud reunida, \'c9L vindic\'f3 su santi\-dad. Ese fuego que descendi\'f3 del cielo en respuesta a la sincera s\'faplica de El\'edas era un juicio divino: era la ejecuci\'f3n de la sen\-tencia de la ultrajada ley de Dios. El Se\'f1or ha jurado que\b \b0 "el alma que pecare, \'e9sa morir\'e1\rdblquote y \'c9l no puede contradecirse. La paga del pecado ha de pagarse, o por el pecador mismo, o por un sustituto inocente que tome su lugar y sufra su castigo. A Israel, junto con la ley moral, se le dio la ley ceremonial en la que se prove\'eda de un medio por el cual pudiera mostrarse misericordia hacia el transgresor, al mismo tiempo que las demandas de la jus\-ticia divina eran satisfechas. Un anLVAL imal sin mancha ni contami\-naci\'f3n era muerto en lugar del pecador. As\'ed fue, tambi\'e9n, en el Carmelo: "Cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el holocaus\-to\rdblquote , y de esta forma, los israelitas id\'f3latras fueron perdonado\rdblquote .\par \par \'a1Qu\'e9 escena m\'e1s admirable y maravillosa la que se nos pre\-senta en el monte Carmelo! El Dios santo ha de juzgar todo pe\-cado con el fuego de su furor. Y ah\'ed estaba una naci\'f3n culpable llena de maldad que Dios hab\'eda de juzgar. \'bfHabla de caer el fuego del Se\'f1or inmediatamente sobre ellos, consumiendo ese pueblo desobediente y culpable? \'bfNo habla escapatoria posible? S\'ed, bendito sea Dios, la habla. Se provey\'f3 de una v\'edctima ino\-cente, un sacrificio que representara esa gente cargada de pecado. Cay\'f3 el fuego sobre \'e9l consumi\'e9ndolo y, de esta forma, ellos fueron perdonados. Qu\'e9 s\'edmbolo m\'e1s maravilloso de lo que tendr\'eda lugar casi mil a\'f1os m\'e1s tarde en otro monte, el del Calvario. All\'ed, el Cordero de Dios tom\'f3 el lugar de su pueblo culpable y llev\'f3 sus pecados en su cuerpo sobre el madero (I Pedro 2:24). All\'ed, el Se\'f1or Jesucristo sufri\'f3, el justo por los injus\-tos, para llevarlos a Dios. All\'ed fue hecho maldici\'f3n (G\'e1la\-tas 3:13), para que la bendici\'f3n eterna pudiera ser la porci\'f3n de ellos. All\'ed, el "fuego de Jehov\'e1\rdblquote cay\'f3 sobre su cabeza sagra\-da, y tan intenso fue su calor que clam\'f3: "sed tengo\rdblquote .\par \par "Y vi\'e9ndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y di\-jeron: \'a1Jehov\'e1 es el Dios! \'a1Jehov\'e1 es el Dios!\rdblquote (v. 38). "No pod\'edan dudar por m\'e1s tiempo de la existencia y la omni\-potencia de Jehov\'e1. No pod\'eda haber enga\'f1o en cuanto a la rea\-lidad del milagro: vieron con sus propios ojos c\'f3mo descend\'eda el fuego del cielo y consum\'eda el sacrificio. Y tanto si estimaban la grandeza del milagro en s\'ed, o el hecho de que El\'edas lo hubiera anunciado de antemLVAL ano y hubiera tenido lugar con un prop\'f3sito determinado, como si consideraban la ocasi\'f3n digna de la in\-tervenci\'f3n extraordinaria del Ser supremo \_para recuperar a su pueblo que habla sido seducido a apostatar por la in\-fluencia de los que estaban en autoridad, y probar que \'c9L era el Dios de sus padres\_, todas estas cosas se combinaban para de\-mostrar la divinidad de su Autor y sancionar la autoridad de El\'edas\rdblquote (John Simpson).\par \par \ldblquote Y vi\'e9ndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y di\-jeron: \'a1Jehov\'e1 es el Dios!" Al Se\'f1or se le conoce por sus cami\-nos y por sus obras: \'c9l es \ldblquote magnifico en santidad, terrible en loores, hacedor de maravillas\rdblquote . De este modo fue resuelta la controversia entre Jehov\'e1 y Baal. Aun as\'ed, los hijos de Israel ol\-vidaron pronto lo que hab\'edan visto, y \_lo mismo que sus pa\-dres, quienes hab\'edan sido testigos de las plagas de Egipto y de la derrota de Fara\'f3n y sus huestes en el mar Rojo\_ pronto cayeron de nuevo en la idolatr\'eda. Las manifestaciones terribles de la justicia divina suelen atemorizar y convencer al pecador, arran\-car de \'e9l confesiones y resoluciones, e incluso inclinarle a la obediencia, \i mientras \i0 perdura en \'e9l la impresi\'f3n; empero, para cambiar su coraz\'f3n y convertir su alma, es necesario algo m\'e1s. Los milagros que Cristo obr\'f3, en nada cambiaron la oposici\'f3n de la naci\'f3n jud\'eda a la verdad; para que el hombre nazca de nuevo ha de haber una obra sobrenatural en \'e9l.\par \par "Y dijoles El\'edas: Prended a los profetas de Baal, que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y llev\'f3los El\'edas al arroyo de Cis\'f3n, y all\'ed los degoll\'f3" (v. 40). Qu\'e9 solemne es esto; El\'edas no habla orado por los falsos profetas (sino por "este pue\-blo"), v el buey que hab\'eda sido sacrificado no les aprovechaba. As\'ed es, tambi\'e9n, en cuanto a la expiaci\'f3n: Cristo muri\'f3 por su pueblo, \ldblquote el Israel de Dios", masLVAL  no derram\'f3 su sangre por los reprobados v los apostatas. Dios hizo que su verdad bendita \_que ahora es negada casi universalmente\_ fuera ilustrada en los s\'edmbolos, v que quedara claramente expuesta en las porcio\-nes doctrinales de su Palabra, El cordero pascual fue instituido en favor de los hebreos, a quienes proteg\'eda pero \'a1no para los egipcios! Querido lector, si tu nombre no est\'e1 escrito en el li\-bro de la vida, no hay el m\'e1s leve rayo de esperanza para ti.\par \par Hay algunos quienes, llevados por nociones falsas de libe\-ralidad, condenan a El\'edas por haber degollado a los profetas de Baal; yerran en gran manera ignorando el car\'e1cter de Dios v las ense\'f1anzas de su Palabra. Los peores enemigos que puede tener una naci\'f3n son los profetas v sacerdotes falsos, por cuanto acarrean sobre ella males espirituales v temporales, v destruyen tanto los cuerpos como las almas de los hombres. El permitir que esos profetas de Baal escapasen, hubiera significado darles per\-miso para continuar sus actividades como agentes de la aposta\-s\'eda, v hubiese expuesto a Israel a m\'e1s corrupci\'f3n. Debe recor\-darse que el pueblo de Israel estaba bajo el gobierno directo de Jehov\'e1, v que el tolerar la existencia de aquellos que pervert\'edan a las gentes llev\'e1ndolas a la idolatr\'eda, hubiera equivalido a dar refugio a hombres culpables de alta traici\'f3n contra la Majestad de las alturas. El insulto lanzado contra Jehov\'e1 s\'f3lo pod\'eda ser vengado por medio de su destrucci\'f3n, v solamente as\'ed pod\'eda vindicarse su santidad.\par \par En las \'e9pocas de degeneraci\'f3n se requieren testi