Standard Jet DBnb` Ugr@?~1y0̝bǟFN7]D^(`T{6k߱wCϯ34ay[|*|OJl>`&_Љ$g'DeFx -{qg to take these things to heart. Before you let anyone become your constant companion, before you get into the habit of telling him everything, and going to him with all your troubles and all your pleasures--before you do this, just think of what I have been saying: ask yourself, "Will this be a useful friendship to me or not?"\cf0\fs24\par \cf1\fs28 "Bad company" does indeed "corrupt good character" (\cf2\ul 1Co_15:33\cf1\ulnone ). I wish that text were written in the hearts of all young men. Good friends are among our greatest blessings; they may keep us away from much evil, remind us of our course, speak an appropriate word at the right time, draw us upward, and draw us on. But a bad friend is a burden, a weight continually dragging us down, and chaining us to earth. Keep company with an unsaved man, and it is more than probable you will in the end become like him. That is the general consequence of all such friendships. The good go down to the bad, and the bad do not come up to the good. The world's proverb is only too correct: "Clothes and company tell true tales about character." "Show me who a man lives with and I will show you what he is."\cf0\fs24\par \cf1\fs28 I dwell upon this point, because it hax??VCS     \'      2\'   er  ns  ra  ad  \'   a   y   ar   irIdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFlagsDatabaseConnect ForeignName RmtInfoShort RmtInfoLongLvLvPropLvModuleLvExtravac tv, na'luicda Id ParentIdName        abot|V|$28 La restauracin de ElasW , 27 El silbo apacible y delicado3X0$26 La cueva de Orbe>R$25 FortalecidoU24 AbatidoM23 En el desiertoxQ"22 La huida|O21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la feex)16 Odos que no oyenHn%15 El reto de ElasHd$14 La llamada al Carmelo1PY)13 El alborotador de IsraelVC,  12 Frente a AcabK9! 11 Frente al peligroWN/% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&Q$C7 09 Una Providencia oscuraP* 08 El Seor proveereff 'H?eff 'H@Peff 'HAeff 'HBe f f 'HCLe(f(f 'HDe0f0f 'HEe8f8f- 'HFHe@f@f- 'HGeHfHf- 'HHePfPf- 'HIDeXfXfz4 'HJe`f`fz4 'HKehfhfz4 'HL@epfpfz4 'HMexfxfeL 'HNe {qg]SI?ces El\'edas tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra\'bb (\cf1\ul 1Ki_17:1\cf0\ulnone ). Dios, con mano firme, levant\'f3 para s\'ed un t@  @ @ @ @ @ @ @ @    $%,-     &'()*+.!!!(((  !"# le concedi\'f3 por primera vez una revelaci\'f3n personal y salvadora de S\'ed mismo, ya que no poseemos noticias de su previa formaci\'f3n religiosa. Pero, en un capitulo posterior, hay una frase que permite formarnos una idea definida de la \'edndole espiritual de este hombre: \'abSentido he un vivo celo por Jehov\'e1 Dios de los ej\'e9rcitos\'bb (\cf1\ul 1Ki_19:10\cf0\ulnone ). Esas palabras no pueden tener otro significado sino que se tomaba la gloria de Dios muy en serio, y que para \'e9l la honra de Su nombre significaba m\'e1s que todas las dem\'e1s cosas. En consecuencia, a medida que iba conociendo mejor el terrible car\'e1cter y el alcance de la apostas\'eda de Israel, debi\'f3 de sentirse profundamente afligido y lleno de indignaci\'f3n santa.\par \par No hay raz\'f3n para que dudemos de que El\'edas conoc\'eda las Escrituras perfectamente, de modo especial los primeros libros del Antiguo Testamento. Sabiendo cu\'e1nto habla hecho el Se\'f1or por Israel, y los se\'f1alados favores que les hab\'eda conferido, deb\'eda anhelar con profundo deseo que le agradaran y glorificaran. Pero cuando se enter\'f3 de que la realidad era muy otra al llegar hasta \'e9l noticias de lo que estaba pasando al odas era "muy celoso por Jehov\'e1 Dios de los ej\'e9rcitos", y por ello se nos dice que "rog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese\'bb (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). De ah\'ed aprendemos una vez m\'e1s lo que es la verdadera oraci\'f3n: es la fe que se acoge a la Palabra de Dios, y suplica ante t\'ed diciendo: "Haz conforme a lo que has dicho" (\cf1\ul 2Sa_7:25\cf0\ulnone ).\par \par "Rog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese". \'bfHay alguien que exclame: "Qu\'e9 oraci\'f3n m\'e1s terrible"? Si es as\'ed, preguntamos nosotros: \'bfNo era mucho m\'e1s terrible que los favorecidos descendientes de Abraham, Isaac y Jacob despreciaran a Dios y se apartaran de \'c9l, insult\'e1ndole descaradamente al adorar a Baal? \'bfDesear\'eda que el Dios tres veces santo cerrara los ojos ante tales excesos? \'bfPueden pisotearse sus leyes impunemente? \'bfDejar\'e1 el Se\'f1or de imponer el justo castigo? \'bfQu\'e9 concepto del car\'e1cter divino se formar\'edan los hombres si Dios luciera caso omiso de las provocaciones? Las Escrituras contestan que "porque no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el coraz\'f3n de los hijos de los hombres est\'e1 en ellos lleno para hacer mal\'bb (\cf1\ul Ecc_8:11\cf0\ulnone ). Y no s\'f3lo eso, sino que Dios declar\'f3: \ldblquote Estas cosas hiciste, y Yo he callado; pensabas que de cierto \'bfr\'eda Yo como t\'fa; Yo te arg\'fcir\'e9, y pondr\'e9las delante de tus ojos" (\cf1\ul Psa_50:21\cf0\ulnone ).\par \'a1Ah, amigo lector! hay algo much\'edsimo m\'e1s temible que las calamidades f\'edsicas y el sufrimiento: la delincuencia moral y la apostas\'eda espiritual. Pero, \'a1ay!, se comprende tan poco esto hoy en d\'eda. \'bfQu\'e9 son los cr\'edmenes cometidos contra el hombre en comparaci\'f3n con los pecados arrogantes contra Dios? Asimism'f3n encargada a Mois\'e9s cuando fue enviado por el Se\'f1or a pronunciar su ultim\'e1tum al soberbio monarca de Egipto? El mensaje que \'e9l llevaba no iba a agradarle m\'e1s al rey degenerado de Israel. No obstante, tampoco tal recuerdo hab\'eda de disuadirle o intimidarle, sino que el pensar en la secuela hab\'eda de fortalecer su fe. Dios, el Se\'f1or, no abandon\'f3 a su siervo Mois\'e9s, sino que extendi\'f3 Su brazo poderoso en su ayuda, y le concedi\'f3 un completo \'e9xito en su misi\'f3n. Las maravillosas obras de Dios en el pasado deber\'edan alentar siempre a sus siervos en el presente.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf2\f1\fs22\par } \pard\qc\lang1034\b\f0\fs40 LA DRAM\'c1TICA APARICI\'d3N DE ELIAS\par \pard\qj\b0\fs24\par \par El\'edas apareci\'f3 en la escena de la acci\'f3n p\'fablica durante una de las horas mis oscuras de la triste historia de Israel. Se nos presenta al principio de I Reyes 17, y no tenemos que hacer mas que leer los cap\'edtulos precedentes para descubrir el estado deplorable en que se hallaba entonces el pueblo de Dios. Israel se hab\'eda apartado flagrante y dolorosamente de Jehov\'e1, y aquello que m\'e1s se le opon\'eda estaba establecido de modo p\'fablico. Nunca hab\'eda caldo tan bajo la naci\'f3n favorecida. Hab\'edan pa\-sado cincuenta y ocho a\'f1os desde que el reino fue partido en dos, a la muerte de Salom\'f3n. Durante ese breve periodo, nada menos que siete reyes reinaron sobre las diez tribus, y todos ellos, sin excepci\'f3n, eran hombres malvados. Es en verdad do\-loroso trazar sus tristes carreras, y aun m\'e1s tr\'e1gico ver c\'f3mo ha habido una repetici\'f3n de las mismas en la historia de la Cristiandad.\par \par El primero de esos siete reyes era Jeroboam. Acerca de \'e9l leemos que hizo, dos becerros de oro, y dijo al pueblo: "Harto hab\'e9is subido a Jerusal\'e9n; he aqu\'ed tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso el uno en Betel, y el otro puso en Dan. Y esto fue ocasi6n de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante del uno, hasta Dan. Hizo tam\-bi\'e9n casa de altos, e hizo sacerdotes de la clase del pueblo, que no eran de los hijos de Lev\'e9. Entonces instituy\'f3 Jeroboam so\-lemnidad en el mes octavo, a los quince del mes, conforme a la solemnidad que se celebraba en Jud\'e1; y sacrific\'f3 sobre el altar. As\'ed hizo en Betel, sacrificando a los becerros que hab\'eda hecho. Orden\'f3 tambi\'e9n en Betelque nunca hab\'edan sido llamados y aparejados por el Se\'f1or!\par \par Del siguiente rey, Nadab, se dice que "hizo lo malo ante los ojos de Jehov\'e1, andando en el camino de su padre, y en sus pecados con que hizo pecar a Israel\'bb (\cf1\ul 1Ki_15:26\cf0\ulnone ). Le sucedi\'f3 en el trono el mismo hombre que le hab\'eda asesinado, Baasa (\cf1\ul 1Ki_15:27\cf0\ulnone ). Sigui\'f3 despu\'e9s Ela, un borracho, quien a su vez fue asesinado (\cf1\ul 1Ki_16:8-10\cf0\ulnone ). Su sucesor, Zimri, fue culpable de \ldblquote traici\'f3n" (\cf1\ul 1Ki_16:20\cf0\ulnone ). Le sucedi\'f3 un aventurero militar llamado Omri, del cual se nos dice que "hizo lo malo a los ojos de Jehov\'e1, e hizo peor que todos los que hab\'edan sido antes de \'e9l, pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Nabat, y en su pecado con que hizo pecar a Israel, provocando a ira a Jehov\'e1 Dios de Israel con sus \'eddolo? (\cf1\ul 1Ki_16:25-26\cf0\ulnone ). El ciclo maligno fue completado con el hijo de Omri, ya que era aun m\'e1s vil que todos los que le hab\'edan precedido.\par \par "Y Acab hijo de Omri hizo lo malo a los ojos de Jehov\'e1 sobre todos los que fueron antes de \'e9l; porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tom\'f3 por mujer a Jezabel hija de Etbaal rey de los sidonios, y fue y sirvi\'f3 a Baal, y lo ador\'f3\'bb (\cf1\ul 1Ki_16:30-31\cf0\ulnone ). Esta uni\'f3n de Acab con una princesa pagana trajo consigo, como bien pod\'eda esperarse (pues no podemos pisotear la ley de Dios impunemente), las m\'e1s terribles consecuencias. Toda traza de adoraci\'f3n pura a Jehov\'e1 desapareci\'f3 en breve espacio de tiempo y, en su lugar, la m\'e1s .rosera idolatr\'eda apareci\'f3 en forma desenfrenada. Se adoraban los becerros de oro en Dan y en BetQ]m5~6t7pG\*,,,,,          IdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFla$35 El carro de fuegoGPf%#34 La partida de ElasBPP'"33 Un instrumento de juicioEXD, !32 La ltima misin de ElasW8-! 31 Un mensaje aterradorW,(30 El pecador descubiertoR!*29 La via de Nabot|V|$28 La res(u@Eu@Topic Notesn@888,,,,,,,* @!,u@,u@MSysModules2----------+ ,u@,u@MSysModules,,,,,,,,,,* %&u@%&u@MSysAccessObjects22222222220 u@u@Details"@444(((((((& @ Tu@Tu@UserDefined1@888,,,,,,,* @ 0u@0u@SummaryInfok@888,,,,,,,* @u@u@SysRel''''''''''% u@u@Scripts((((((((((& u@u@Reports((((((((((& u@u@Modules((((((((((& u@u@Forms&&&&&&&&&&$ u@u@DataAccessPages0000000000. 0u@0u@MSysRelationships22222222220 0u@0u@MSysQueries,,,,,,,,,,* 0u@0u@MSysACEs))))))))))' 0u@0u@MSysObjects,,,,,,,,,,* 0u@\&u@MSysDb@333'''''''% @0u@0u@Relationships.........., 0u@0u@Databases**********( 0u@0u@Tables''''''''''% VCN  $2  2   Description AbbreviationCommentsd`w``bbfvvs`hfvd`w`a`vfvgruov ordxmfv ufm`wjrpvijsvufsruwv vbujswv v}vufm w`amfvov}v`bfvov}vrakfbwvov}vtxfujfvov}vufm`wjrpvijsvov}vdavxoo`u}jpgr\'e9l hab\'edan sido\'bb (\cf1\ul 1Ki_16:33\cf0\ulnone ). El desprecio a Jehov\'e1 Dios, y la impiedad m\'e1s descarada hab\'edan alcanzado su punto culminante. Esto se hace m\'e1s evidente aun en el v. 34. "En su tiempo Hiel de Betel reedific\'f3 a Jeric\'f3\'bb. Ello era una afrenta tremenda, pues estaba escrito que \'abJosu\'e9 les jurament\'f3 diciendo: Maldito delante de Jehov\'e1 el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jeric\'f3. En su primog\'e9nito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas" (\cf1\ul Jos_6:26\cf0\ulnone ). La reedificaci\'f3n de la maldita Jeric\'f3 era un desaf\'edo abierto a Dios.\par \par En medio de esta oscuridad espiritual y degradaci\'f3n moral, apareci\'f3 en la escena de la vida p\'fablica con repentino dramatismo un testigo de Dios, solitario pero sorprendente. Un comentarista eminente comienza sus observaciones sobre 1Ki 17 diciendo: "El profeta m\'e1s ilustre, El\'edas, fue levantado durante el reinado del m\'e1s imp\'edo de los reyes de Israel\rdblquote . Este es un resumen, sucinto pero exacto, de la situaci\'f3n en Israel durante ese tiempo; y no s\'f3lo eso, sino que procura la clave de todo lo que sigue. Es, en verdad, triste contemplar las terribles condiciones prevalecientes. Toda luz hab\'eda sido extinguida, toda voz de testimonio divino hab\'eda sido acallada. La muerte espiritual se extend\'eda por doquier, y parec\'eda como si Satan\'e1s hubiera obtenido realmente el dominio de la situaci\'f3n.\{ @ @     a m\'e1s abrupta. Nada se nos dice de qui\'e9nes eran su padres, o de cu\'e1l fue su vida anterior. Ni siquiera sabemos a que tribu pertenec\'eda, aunque el hecho de que fuera \'abde los moradores de Galaad\rdblquote parece indicar que pertenec\'eda a Gad o a Manas\'e9s, toda vez que Galaad estaba dividido entre las dos. \'abGalaad se extend\'eda al este del Jord\'e1n; era silvestre y despoblado; sus colinas cubiertas de bosques frondosos; su formidable soledad era s\'f3lo turbada por la incursi\'f3n de los arroyos; sus valles eran guarida de bestias salvajes\'bb.\par \par Como hemos observado con anterioridad, El\'edas se nos presenta de modo extra\'f1o en la narraci\'f3n divina, sin que se nos diga nada de su linaje ni de su vida pasada. Creemos que hay una raz\'f3n t\'edpica por la cual el Esp\'edritu no hace referencia alguna a la ascendencia de El\'edas. Como Melquisedec, el principio y el final de su historia est\'e1n ocultos en sagrado misterio. As\'ed como, en el caso de Melquisedec, la ausencia de menci\'f3n alguna acerca de su nacimiento y muerte fue determinada divinamente para simbolizar el sacerdocio y la realeza eternos de Cristo, as\'a1 tambi\'e9n el hecho de que no conozcamos nada acerca del padre y de la madre de El\'edas, y el hecho ulterior de que fuera transpuesto sobrenaturalmente de este mundo sin pasar por los portales de la muerte, le se\'f1alan como Qi'Ij4araci\'f3n natural, que siempre ejerce una influencia poderosa en la formaci\'f3n del car\'e1cter. Los habitantes de aquellas colinas reflejaban la naturaleza de su medio ambiente: eran bruscos y toscos, graves y austeros, habitaban en aldeas r\'fasticas, y subsist\'edan de sus reba\'f1os. Como hombre curtido por la vida al aire libre, siempre envuelto en su capa de pelo de camello, acostumbrado a pasar la mayor parte de su vida en la soledad, y dotado de una resistencia que le permit\'eda soportar grandes esfuerzos f\'edsicos, El\'edas debla ofrecer un marcado contraste con los habitantes de las ciudades de los valles, y de modo especial con los cortesanos de vida regalada de palacio.\par \par No tenemos manera de saber qu\'e9 edad contaba El\'edas cuando el Se\'f1or le concedi\'f3 por primera vez una revelaci\'f3n personal y salvadora de S\'ed mismo, ya que no poseemos noticias de su previa formaci\'f3n religiosa. Pero, en un capitulo posterior, hay una frase que permite formarnos una idea definida de la \'edndol"2H@"2H@Details&&&&&&&&&&&  "2H@"2H@UserDefined***********  "2H@"2H@SummaryInfo*********** "2H@"2H@SysRel%%%%%%%%%%% "2H@"2H@Scripts&&&&&&&&&&& "2H@"2H@Reports&&&&&&&&&&& "2H@"2H@Modules&&&&&&&&&&& "2H@"2H@Forms$$$$$$$$$$$ "2H@"2H@DataAccessPages........... "2H@"2H@MSysRelationships22222222220 "2H@"2H@MSysQueries,,,,,,,,,,* "2H@"2H@MSysACEs))))))))))' "2H@"2H@MSysObjects,,,,,,,,,,* "2H@"2H@MSysDb''''''''''% "2H@"2H@Relationships.........., "2H@"2H@Databases**********( "2H@"2H@DescAbbrevComments VC.N..   DataID AOIndexd`w``bbfvvs`hfvd`w`a`vfvgruov ordxmfv ufm`wjrpvijsvufsruwv vbujswv v}vufm w`amfvov}v`bfvov}vrakfbwvov}vtxfujfvov}vufm`wjrpvijsvov}vdavxoo`u}jpgr\'e9l hab\'edan sido\'bb (\cf1\ul 1Ki_16:33\cf0\ulnone ). El desprecio a Jehov\'e1 Dios, y la impiedad m\'e1s descarada hab\'edan alcanzado su punto culminante. Esto se hace m\'e1s evidente aun en el v. 34. "En su tiempo Hiel de Betel reedific\'f3 a Jeric\'f3\'bb. Ello era una afrenta tremenda, pues estaba escrito que \'abJosu\'e9 les jurament\'f3 diciendo: Maldito delante de Jehov\'e1 el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jeric\'f3. En su primog\'e9nito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas" (\cf1\ul Jos_6:26\cf0\ulnone ). La reedificaci\'f3n de la maldita Jeric\'f3 era un desaf\'edo abierto a Dios.\par \par En medio de esta oscuridad espiritual y degradaci\'f3n moral, apareci\'f3 en la escena de la vida p\'fablica con repentino dramatismo un testigo de Dios, solitario pero sorprendente. Un comentarista eminente comienza sus observaciones sobre 1Ki 17 diciendo: "El profeta m\'e1s ilustre, El\'edas, fue levantado durante el reinado del m\'e1s imp\'edo de los reyes de Israel\rdblquote . Este es un resumen, sucinto pero exacto, de la situaci\'f3n en Israel durante ese tiempo; y no s\'f3lo eso, sino que procura la clave de todo lo que sigue. Es, en verdad, triste contemplar las terribles condiciones prevalecientes. Toda luz hab\'eda sido extinguida, toda voz de testimonio divino hab\'eda sido acallada. La muerte espiritual se extend\'eda por doquier, y parec\'eda como si Satan\'e1s hubiera obtenido realmente el dominio de la situaci\'f3n.\a{qS     \'      2\'   er  ns  ra  ad  \'   a   y   ar   irIdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFlagsDatabaseConnect ForeignName RmtInfoShort RmtInfoLongLvLvPropLvModuleLvExtravac tv, na'luicda Id ParentIdName        abot|V|$28 La restauracin de ElasW , 27 El silbo apacible y delicado3X0$26 La cueva de Orbe>R$25 FortalecidoU24 AbatidoM23 En el desiertoxQ"22 La huida|O21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la feex)16 Odos que no oyenHn%15 El reto de ElasHd$14 La llamada al Carmelo1PY)13 El alborotador de IsraelVC,  12 Frente a AcabK9! 11 Frente al peligroWN/% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&Q$C7 09 Una Providencia oscuraP* 08@ ? $*0Ij4na`?B`?B Forms `?B`?BReportsRoot EntryPGBPropDataࡱ>   *0 $*0 @ @ `?B HBBlob CustomGroups `?B`?BDatabases `?B HB0 `?B HBCmdbars`?B`?BDataAccessPages `?B`?BScripts`?B`?BVBA  Forms Modules  `?B`?BDatabases `?B`?B0 ijMSysDb  $*0ro de fuego, sirven paPROJECT1_VBA_PROJECTVBA6AB HBPROJECTwm   DirDataAcessVBADataustomGroups `?B`?BVBAProject6AB HBAcessVBADataC `?B`?BVBAProject6AB6ABDirData $*0 el monte. 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Seguir esta regla en todos los m\'faltiples detalles de nuestra vida es sabidu\-r\'eda y bienestar, nunca m\'e1s necesario al pueblo de Dios que en esta loca generaci\'f3n de velocidad y prisas. Podemos apli\-carla con el mayor provecho a nuestra lectura y estudio de la Palabra de Dios. No es tanto la cantidad de tiempo que pasa\-mos con las Escrituras, como la medida en que, con oraci\'f3n, \i meditamos \i0 sobre lo que est\'e1 ante nosotros, lo que determina mayormente el grado en que el alma se beneficia de la misma. Nos perdemos mucho al pasar demasiado deprisa de un vers\'edculo al siguiente, al dejar de imaginarnos vividamente los detalles que tenemos ante nosotros, y al no esforzarnos en des\-cubrir las lecciones pr\'e1cticas que pueden sacarse de los hechos hist\'f3ricos. Es poni\'e9ndonos en el caso de aquel del cual esta\-mos leyendo, y pensando qu\'e9 hubi\'e9semos hecho probablemente en tales circunstancias, que recibimos la m\'e1xima ayuda.\par \par Se nos ofrece una ilustraci\'f3n de lo que decimos en el p\'e1\-rrafo anterior, en la etapa de la vida de El\'edas a la que hemos llegado. Al acabar el capitulo precedente llegamos al punto en que sucedi\'f3 que "pasados algunos d\'edas, \i sec\'f3s\b e \b0\i0 el arroyo\rdblquote ; no tengamos demasiada prisa en dirigir nuestra atenci\'f3n a lo que sigue, antes por el contrario, deber\'edamos esforzarnos en imaginar la situaci\'f3n del profeta, y meditar sobre la prueba con la que se enfrentaba. Imaginemos al tisbita en su humil\-de retiro. El agua del arroyo disminu\'eda d\'eda a d\'eda; \'bfdecrec\'edan tambi\'e9n las esperanzas? \'bfSe hicieron m\'e1s d\'e9biles y menos fre\-cuentes sus cantos de alaba!V'f3 sobre la tierra en tres a\'f1os y seis meses" (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). Obs\'e9rvese que el profeta no comenz\'f3 sus fervientes s\'faplicas despu\'e9s de comparecer ante Acab, sino \'a1seis meses antes! Ah\'ed est\'e1 la explicaci\'f3n de su certidumbre y resoluci\'f3n ante el rey. La oraci\'f3n en privado era el manantial de su poder en p\'fablico pod\'eda mantenerse con audacia en la presencia del monarca imp\'edo porque se habla arrodillado humildemente ante Dios. Pero obs\'e9rvese tambi\'e9n que el profeta "rog\'f3 con oraci\'f3n\'bb (fervientemente); la suya no era una devoci\'f3n formal y carente de esp\'edritu que nada consegu\'eda, sino de todo coraz\'f3n, ferviente y eficaz.\par \par Segunda, su conocimiento de Dios. Ello se adivina claramente en sus palabras a Acab: "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel". Para \'e9l, Jehov\'e1 era una realidad viva. El abierto reconocimiento de Dios habla desaparecido en todas partes: por lo que se refiere a las apariencias externas, no habla un alma en Israel que creyese en su existencia. Pero ni la opini\'f3n p\'fablica ni la pr\'e1ctica general pod\'edan influir en el \'e1nimo de El\'edas. No pod\'eda ser de otro modo, cuando en su propio pecho ten\'eda la experiencia que le permit\'eda decir con Job: "Yo s\'e9 que mi redentor vive\'bb. La infidelidad y el ate\'edsmo de los dem\'e1s no pueden hacer vacilar la fe del que ha comprendido por s\'ed mismo a Dios. Ello explica el valor de El\'edas, como en una ocasi\'f3n posterior explic\'f3 la fidelidad insobornable de Daniel y sus tres compa\'f1eros hebreos. El que conoce de verdad a Dios se esforzar\'e1, (\cf1\ul Dan_11:32\cf0\ulnone ), y no temer\'e1 al hombre.\par \par Tercera, su conocimiento de la presencia divina. "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy\'bb. El\'edas no s\'f3lo estaba seguro de la realidad de la existencia de Jehov\'e1, sino que tambi\'e9n era consciente de estar en su presencia. El profeta sab\'eda que, aunque aparec\$MSysDb!@ov}vda&ad  \'   a   y   ar   irIdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFlagsDatabaseConnect ForeignName RmtInfoShort RmtInfoLongLvLvPropLvModuleLvExtravac tv, na'luicda Id ParentIdName        abot|V|$28 La restauracin de ElasW , 27 El silbo apacible y delicado3X0$26 La cueva de Orbe>R$25 FortalecidoU24 AbatidoM23 En el desiertoxQ"22 La huida|O21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la feex)16 Odos que no oyenHn%15 El reto de ElasHd$14 La llamada al Carmelo1PY)13 El alborotador de IsraelVC,  12 Frente a AcabK9! 11 Frente al peligroWN/% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&Q$C7 09 Una Providencia oscuraP* 08 El Seor proveerR8$25 FortalecidoU-24 AbatidoM#23 En el desiertoxQ"22 La huida|O 21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la fee)16 Odos que no oyenH%15 El reto de ElasH$14 La llamada al Carmelo1P)13 El alborotador de IsraelV,  12 Frente a AcabK! 11 Frente al peligroWN% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&QC7 09 Una Providencia oscuraP* 08 El Seor proveercular con la naci\'f3n favorecida: Jehov\'e1 era su Rey, su Gobernante, Aquel al cual hab\'edan de dar cuentas, con el que ten\'edan un pacto solemne. Segundo, se informaba a Acab que Dios vive. Este gran hecho, evidentemente, hab\'eda sido puesto en entredicho. Durante el reinado de un rey tras otro, Israel hab\'eda escarnecido y desafiado a Jehov\'e1 sin que se hubieran producido consecuencias terribles; por ello, lleg\'f3 a prevalecer la idea falsa de que el Se\'f1or no exist\'eda en realidad. Tercero, la afirmaci\'f3n "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel\'bb, mostraba el notable contraste que exist\'eda con los \'a1dolos sin vida, cuya impotencia iba a hacerse patente, incapaces de defender de la ira de Dios a sus enga\'f1ados adoradores.\par \par Aunque Dios, por sus propias y sabias razones, \'absoport\'f3 con mucha mansedumbre los vasos de ira preparados para muerte\'bb (\cf1\ul Rom_9:22\cf0\ulnone ), no obstante da pruebas suficientes y claras, a trav\'e9s del curso de la historia humana, de que \'c9l es a\'fan ahora el gobernador de los imp\'edos y el vengador del pecado. A Israel le fue dada tal prueba entonces. A pesar de la paz y la prosperidad de que hab\'eda disfrutado el reino por largo tiempo, el Se\'f1or estaba airado en gran manera por la forma grosera en que hab\'eda sido insultado p\'fablicamente, y hab\'eda llegado la hora de que Dios castigara severamente a su pueblo descarriado. En consecuencia, envi\'f3 a El\'edas a anunciar a Acab la naturaleza y duraci\'f3n del azote. N\'f3tese debidamente que el profeta fue con su terrible mensaje, no al pueblo, sino al mismo rey, la cabeza responsable, el que ten\'eda en su mano el poder de rectificar lo que estaba mal, proscribiendo los \'eddolos de sus dominios.\par \par El\'edas fue llamado a comunicar el mensaje m\'e1s desagradable al hombre m\'e1s poderoso de todo Israel; pero, consciente de que Dios estaba con \'e9l, no titube\'f3 en su tarea. Enfrent\'e1ndose s\'fabitamente a Acab, El\'edas le hizo ver de manera clara que el hombreLVAL ? que ten\'eda delante no le tem\'eda, por m\'e1s que fuera el rey. Sus primeras palabras hicieron saber al degenerado monarca de Israel que tenla que v\'e9rselas con el Dios viviente. \'abVive Jehov\'e1 Dios de Israel\'bb, era una afirmaci\'f3n franca de la fe del profeta, y al mismo tiempo dirig\'eda la atenci\'f3n de Acab hacia Aquel a quien hab\'eda abandonado. \'abDelante del cual estoy\'bb (es decir, del cual soy siervo; v\'e9ase \cf1\ul Deu_10:8\cf0\ulnone ; \cf1\ul Luk_1:19\cf0\ulnone ), en cuyo nombre vengo a ti, en cuya veracidad y poder incuestionable conf\'edo, de cuya presencia inefable soy consciente, y al cual he orado y me ha respondido.\par \par \'abNo ' habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra\'bb. \'a1Qu\'e9 perspectiva m\'e1s aterradora! De la expresi\'f3n \'ablluvia temprana y tard\'eda\'bb inferimos que, normalmente, Palestina experimentaba una estaci\'f3n seca de varios meses de duraci\'f3n; pero, aunque no cala lluvia, de noche descend\'eda abundante roc\'edo que refrescaba grandemente la vegetaci\'f3n. Pero que no cayera roc\'edo ni lluvia, y por un per\'edodo de a\'f1os, era en verdad un juicio terrible. Esa tierra tan f\'e9rtil y rica que mereci\'f3 ser designada como "tierra que fluye leche y miel", se convertirla r\'e1pidamente en aridez y sequedad, acarreando hambre, pestilencia y muerte. Y cuando Dios retiene la lluvia, nadie puede crearla. \'ab\'bfHay entre las vanidades (falsos dioses) de las gentes quien haga llover?\'bb (\cf1\ul Jer_14:22\cf0\ulnone ). \'a1C\'f3mo revela esto la completa impotencia de los \'eddolos, y la locura de los que les rinden homenaje!\par \par La severa prueba con la que El\'edas se enfrentaba al comparecer ante Acab y pronunciar tal mensaje requer\'eda una fuerza moral poco com\'fan. Esta verdad se hace m\'e1s evidente si prestamos atenci\'f3n a un detalle que parece haber escapado a los comentaristas y que s\'f3lo es evidente por medio de la comparaci\'f3n cuidadosa de las diversas partes de las Escrituras. ELVAL @l\'edas dijo al rey: \'abNo habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os\'bb, mientras que en \cf1\ul 1Ki_18:1\cf0\ulnone , la secuela de ello es que \'abpasados muchos d\'edas, fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas en el tercer a1o, diciendo: Ve, mu\'e9strate a Acab, y yo dar\'e9 lluvia sobre la haz de la tierra\'bb. Por otra parte, Cristo declar\'f3 que "muchas viudas hab\'eda en Israel en los d\'edas de El\'edas, cuando el cielo fue cerrado por tres a\'f1os y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra\'bb (\cf1\ul Luk_4:25\cf0\ulnone ). \'bfC\'f3mo podemos dar cuenta de esos seis meses? De la forma siguiente: cuando Elias visit\'f3 a Acab ya hacia seis meses que la sequ\'eda hab\'eda comenzado; podemos imaginarnos perfectamente la furia del rey al anunci\'e1rsele que la terrible plaga hab\'eda de durar tres a\'f1os m\'e1s.\par \par Si la desagradable tarea que El\'edas tenla ante s\'ed requer\'eda resoluci\'f3n y valent\'eda sin igual; y bien podemos preguntar: \'bfCu\'e1l era el secreto de su gran coraje, y c\'f3mo podemos explicarnos su fortaleza? Algunos rab\'edes jud\'edos han mantenido que era un \'e1ngel, pero esto no es posible porque en el Nuevo Testamento se nos dice claramente que "El\'edas era hombre sujeto a semejantes pasiones que nosotros\'bb (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). S\'ed, era s\'f3lo \'abun hombre\'bb; sin embargo, no tembl\'f3 en presencia de un monarca. Aunque hombre, ten\'eda poder para cerrar las ventanas del cielo y secar los arroyos de la tierra. Pero la pregunta surge de nuevo ante nosotros: \'bfC\'f3mo explicar la plena certidumbre con que predijo la prolongada sequ\'eda, y su confianza en que todo seria seg\'fan su palabra? \'bfC\'f3mo fue que alguien tan d\'e9bil en si mismo vino a ser poderoso en Dios para la destrucci\'f3n de fortalezas?\par \par Puede haber tres razones del secreto del poder de El\'edas. Primera, la oraci\'f3n. "El\'edas era hombre sujeto a semejantes pasiones que nosotros, y rog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese, y no llovi\LVAL A'f3 sobre la tierra en tres a\'f1os y seis meses" (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). Obs\'e9rvese que el profeta no comenz\'f3 sus fervientes s\'faplicas despu\'e9s de comparecer ante Acab, sino \'a1seis meses antes! Ah\'ed est\'e1 la explicaci\'f3n de su certidumbre y resoluci\'f3n ante el rey. La oraci\'f3n en privado era el manantial de su poder en p\'fablico pod\'eda mantenerse con audacia en la presencia del monarca imp\'edo porque se habla arrodillado humildemente ante Dios. Pero obs\'e9rvese tambi\'e9n que el profeta "rog\'f3 con oraci\'f3n\'bb (fervientemente); la suya no era una devoci\'f3n formal y carente de esp\'edritu que nada consegu\'eda, sino de todo coraz\'f3n, ferviente y eficaz.\par \par Segunda, su conocimiento de Dios. Ello se adivina claramente en sus palabras a Acab: "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel". Para \'e9l, Jehov\'e1 era una realidad viva. El abierto reconocimiento de Dios habla desaparecido en todas partes: por lo que se refiere a las apariencias externas, no habla un alma en Israel que creyese en su existencia. Pero ni la opini\'f3n p\'fablica ni la pr\'e1ctica general pod\'edan influir en el \'e1nimo de El\'edas. No pod\'eda ser de otro modo, cuando en su propio pecho ten\'eda la experiencia que le permit\'eda decir con Job: "Yo s\'e9 que mi redentor vive\'bb. La infidelidad y el ate\'edsmo de los dem\'e1s no pueden hacer vacilar la fe del que ha comprendido por s\'ed mismo a Dios. Ello explica el valor de El\'edas, como en una ocasi\'f3n posterior explic\'f3 la fidelidad insobornable de Daniel y sus tres compa\'f1eros hebreos. El que conoce de verdad a Dios se esforzar\'e1, (\cf1\ul Dan_11:32\cf0\ulnone ), y no temer\'e1 al hombre.\par \par Tercera, su conocimiento de la presencia divina. "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy\'bb. El\'edas no s\'f3lo estaba seguro de la realidad de la existencia de Jehov\'e1, sino que tambi\'e9n era consciente de estar en su presencia. El profeta sab\'eda que, aunque aparec\'eda ante la persona de Acab, estaba en la\LVALhua de modo milagroso, como hac\'eda con la comida? Con toda seguridad, pod\'eda hacerlo. Pod\'eda haber he\-cho brotar agua de la roca, como hizo con Israel, o de la qui\-jada, como con Sart\'eds6n (Jueces 15:18,19). S\'ed, pero el Se\'f1or no est\'e1 limitado a ning\'fan m\'e9todo, sino que tiene varias ma\-neras de producir los mismos resultados. A veces Dios obra de un modo, y a veces de otro; usa este medio hoy, y ese otro ma\'f1ana, para llevar a cabo su consejo. Dios es sobe\-rano y no obra de acuerdo con una regla: repetida. Siempre obra seg\'fan su buena voluntad, y lo hace as\'ed para desplegar su absoluta suficiencia, para exhibir su sabidur\'eda m\'faltiple, y para demostrar la grandeza de su poder. Dios no est\'e1 atado, y si cierra una puerta puede f\'e1cilmente abrir otra.\par \par \ldblquote Sec\'f3se el arroyo\rdblquote . Querit no brotar\'eda para siempre; no, ni siquiera para el profeta. El mismo El\'edas hab\'eda de sentir lo terrible del azote que habla anunciado. Mi querido lector, no es cosa extra\'f1a que Dios permita que sus hijos amados sean en\-vueltos en las calamidades comunes de los ofensores. Es verdad que \'c9l hace diferencia en el uso y en los resultados de las heri\-das, pero no en el infligirlas. Vivimos en un mundo que est\'e1 bajo la maldici\'f3n del Dios Santo, y por tanto,\b \b0\ldblquote el hombre nace p presencia de Uno infinitamente mayor que todos los monarcas de la tierra; Aquel delante del cual aun los m\'e1s ilustres \'e1ngeles se inclinan en adoraci6n. El mismo Gabriel no pod\'eda hacer una confesi\'f3n m\'e1s grande (\cf1\ul Luk_1:19\cf0\ulnone ). \'a1Ah, lector!; tal certeza bendita nos eleva por encima de todo temor. Si el Todopoderoso estaba con \'e9l, \'bfc\'f3mo pod\'eda el profeta temer ante un gusano de la tierra? "Vive el Se\'f1or Dios de Israel, delante del cual estoy\'bb revela claramente el fundamento sobre el que su alma reposaba mientras llevaba a cabo su desagradable tarea.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf2\f1\fs22\par } LVAL C{\rtf1\ansi\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 EL ARROYO DE QUERIT\par \pard\qj\b0\fs24\par \'abEl\'edas era hombre sujeto a semejantes pasiones que nos\-otros, y rog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese, y no llovi\'f3 sobre la tierra en tres a\'f1os y seis meses\'bb (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). Aqu\'ed se nos presenta a El\'edas como ejemplo de lo que la sincera oraci\'f3n del \'abjusto\'bb puede conseguir (v. 16). Nota, querido lector, el adjetivo calificativo, porque no todos los hombres, ni siquiera todos los cristianos, reciben contestaci\'f3n definida a sus oracio\-nes. Ni much\'edsimo menos. El \'abjusto\'bb es el que est\'e1 bien con Dios de una manera pr\'e1ctica; cuya conducta es agradable a sus ojos; que guarda sus vestiduras sin mancha de este mun\-do; que est\'e1 apartado del mal religioso, porque no hay en la tierra mal que tanto deshonre (v\'e9ase \cf1\ul Luk_10:12-15\cf0\ulnone ; \cf1\ul Rev_11:8\cf0\ulnone ). Los o\'eddos del cielo est\'e1n atentos a la voz del tal, por\-que no hay barrera alguna entre su alma y el Dios que odia el pecado. \'abY cualquier cosa que pidi\'e9remos, la recibiremos de \'c9l, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las co\-sas que son agradables delante de \'c9l\'bb (\cf1\ul 1Jo_3:22\cf0\ulnone ).\par \par \'abRog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese\'bb. \'a1Qu\'e9 petici\'f3n m\'e1s te\-rrible para presentar delante de la Majestad en las alturas! \'a1Qu\'e9 de privaciones y sufrimiento incalculable\_ iba a produ\-cir la concesi\'f3n de semejante suplica! La hermosa tierra de Palestina se convertir\'eda en un desierto abrasado y est\'e9ril, y sus habitantes ser\'edan consumidos por una prolongada carest\'eda con todos los horrores consiguientes. As\'ed pues, \'bfera este profeta estoico, fr\'edo e insensible, vac\'edo de todo afecto natu\-ral? \'LVAL Da1No, por cierto! El Esp\'edritu Santo ha cuidado de decirnos en este mismo vers\'edculo que era "hombre sujeto a semejantes pasiones que nosotros\'bb, y esto se menciona inmediatamente antes del relato de su tremenda petici\'f3n. Y, \'bfqu\'e9 significa esa descripci\'f3n en tal contexto? Que, aunque El\'edas estaba adorna\-do de tierna sensibilidad y c\'e1lida consideraci\'f3n para con sus semejantes, en sus oraciones se elevaba por encima de todo sentimentalismo carnal.\par \par \'bfPor qu\'e9 rog\'f3 El\'edas \'abque no lloviese\'bb? No es que fuera insensible al sufrimiento humano, ni que se deleitara malva\-damente presenciando la miseria de sus vecinos, sino que puso la \i gloria de Dios \i0 por encima de todo lo dem\'e1s, incluso de sus sentimientos naturales. Recordad lo que en un capitulo previo se dice de la condici\'f3n espiritual reinante en Israel. No sola\-mente no habla reconocimiento p\'fablico alguno de Dios en toda la extensi\'f3n del pa\'eds, sino que por todas partes los adorado\-res de Baal le desafiaban e insultaban. La marea maligna su\-b\'eda m\'e1s y m\'e1s cada d\'eda hasta arrastrarlo pr\'e1cticamente todo. Y El\'edas \'absent\'eda un vivo celo por Jehov\'e1 Dios de los ej\'e9rcitos\'bb (\cf1\ul 1Ki_19:10\cf0\ulnone ), y deseaba ver Su gran nombre vindicado, y Su pueblo ap\'f3stata restaurado. As\'ed pues, la gloria de Dios y el amor verdadero a Israel fue lo que le movi\'f3 a presentar su petici\'f3n.\par \par Aqu\'ed tenemos, pues, la se\'f1al prominente del \'abjusto\'bb cuyas oraciones prevalecen ante Dios: aunque de tierna sensibilidad, pone la honra de Dios antes que cualquier otra consideraci\'f3n. Y Dios ha prometido: \'abHonrar\'e9 a los que me honran\'bb (\cf1\ul 1Sa_2:30\cf0\ulnone ). Cu\'e1n a menudo se puede decir de nosotros: \'abPed\'eds, y no recib\'eds, porque ped\'eds mal, para gastar en vuestros de\-leites (\cf1\ul Jam_4:3\cf0\ulnone ). "Pedimos mal\'bb cuando los sentimientos naturales nos dominan, cuando nos mueven motivos carnales, cuando nos iLVAL Enspiran consideraciones ego\'edstas. Pero, \'a1qu\'e9 dife\-rente era el caso de El\'edas! A \'e9l le mov\'edan profundamente las indignidades terribles contra su Se\'f1or, y suspiraba por verle de nuevo en el lugar que le correspond\'eda en Israel. "Y no llovi\'f3 sobre la tierra en tres a\'f1os y seis meses\'bb. El profeta no fracas\'f3 en su objetivo. Dios nunca se niega a actuar cuando la fe se dirige a P,1 sobre la base de Su propia gloria; y era so\-bre esta base que El\'edas suplicaba.\par \par \'abLlegu\'e9monos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro\'bb (Hebreos 4:16). Fue all\'ed, en ese bendito trono, que El\'edas obtuvo la fortaleza que tan penosamente necesitaba. No s\'f3lo se requer\'eda de \'e9l que guardase sus vestiduras sin mancha de este mundo, sino que era llamado a ejercer una influencia santa sobre otros, a actuar para Dios en una era degenerada, a esforzarse seriamente por llevar al pueblo de nuevo al Dios de sus padres. Cu\'e1n esencial era, pues, que habitase al abrigo del Alt\'edsimo para obtener de \'e9l la gracia que le capacitara para su dif\'edcil y peligrosa tarea; s\'f3lo as\'ed pod\'eda ser librado del mal, y s\'f3lo as\'ed pod\'eda esperar ser un instrumento en la liberaci\'f3n de otros. Equipado de este modo para la lucha, emprendi\'f3 la senda de servicio lleno de poder divino.\par \par Consciente de la aprobaci\'f3n del Se\'f1or, seguro de la res\-puesta a su petici\'f3n, sintiendo que la presencia del Todopode\-roso estaba con \'e9l, El\'edas se enfrent\'f3 intr\'e9pidamente al imp\'edo Acab, y le anunci\'f3 el juicio divino sobre su reino. Pero, deten\-g\'e1monos por un momento para que nuestras mentes puedan comprender la importancia de este hecho, ya que explica el coraje sobrehumano desplegado por los siervos de Dios en to\-das las \'e9pocas. \'bfQu\'e9 fue lo que hizo a Mois\'e9s tan audaz ante Fara\'f3n? \'bfQu\'e9 fue lo que capacit\'f3 al joven David para ir al en\-cuentro deLVAL Fl poderoso Goliath? \'bfQu\'e9 fue lo que dio a Pablo tanto poder para testificar como lo hizo ante Agripa? \'bfDe d\'f3nde sac\'f3 Lutero la resoluci\'f3n para seguir su cometido \'abaun\-que cada teja de cada tejado fuera un demonio". La contes\-taci\'f3n es la misma en todos los casos: la fortaleza sobrenatural proven\'eda de un manantial sobrenatural; s\'f3lo as\'ed podemos ser vigorizados para luchar contra los principados y las potestades del mal.\par \par "\'c9l da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los mancebos se fatigan y se\_cansan, los mo\-zos flaquean y caen; mas los que esperan a Jehov\'e1 tendr\'e1n nuevas fuerzas; levantar\'e1n las alas como \'e1guilas; correr\'e1n, y no se cansar\'e1n; caminar\'e1n, y no se fatigar\'e1n\'bb (Isa\'edas 40:29\-31). Pero, \'bfd\'f3nde hab\'eda aprendido El\'edas esta important\'edsima lecci\'f3n? No era en un seminario, ni en una escuela b\'edblica, por que si hubiera habido alguno de \'e9stos en aquellos tiempos, es\-tar\'eda, como algunos en nuestra propia era degenerada, en ma\-nos de los enemigos del Se\'f1or. Por otra parte, las escuelas de ortodoxia no pueden impartir tales secretos; ni siquiera los hombres piadosos pueden ense\'f1arse a si mismos esta lecci\'f3n, y mucho menos impartirla a otros. Amigo lector, as\'ed como fue "detr\'e1s del desierto\'bb (\cf1\ul Exo_3:1\cf0\ulnone ) donde el Se\'f1or se apa\-reci6 a Mois\'e9s y le encarg\'f3 la obra que hab\'eda de realizar, fue en las soledades de Galaad donde El\'edas tuvo comuni\'f3n con Jehov\'e1, quien le entren\'f3 para sus arduas tareas; all\'ed "esper\'f3" al Se\'f1or, y all\'ed obtuvo "fortaleza\'bb para su trabajo.\par \par Nadie sino Dios viviente puede decir eficazmente a su sier\-vo: "No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy, tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudar\'e9, siempre te sus\-tentar\'e9 con la diestra de mi justicia\'bb (\cf1\ul Isa_41:10\cf0\ulnone ). Con esta conciencia de la presencia de Dios, su siervo sali\'fLVAL G3 \'abvaliente como un le\'f3n\'bb, no temiendo al hombre, con perfecta calma en medio de las circunstancias m\'e1s duras. En este esp\'edritu, el tisbita se enfrent\'f3 a Acab: \'abVive Jehov\'e1 Dios de Israel, de\-lante del cual estoy\'bb. Mas, \'a1cu\'e1n poco sab\'eda el monarca ap\'f3s\-tata de los ejercicios del alma del profeta antes de presentarse ante \'e9l, y dirigirse a su conciencia! \'abNo habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra\'bb. Sorprendente y bendita cosa es \'e9sta. El profeta habl\'f3 con la m\'e1xima seguridad y auto\-ridad porque estaba dando el mensaje de Dios, el siervo identific\'e1ndose con el Se\'f1or. Esta tendr\'eda que ser siempre la com\-postura del ministro de Cristo: \'abLo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto testificamos\'bb.\par \par "Y fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1\'bb (v. 2)\i . \i0\'a1Qu\'e9 bendito!; sin embargo, no es probable que lo percibamos a menos que lo me\-ditemos a la luz de lo que precede. Por el vers\'edculo anterior sa\-bemos que El\'edas hab\'eda cumplido su misi\'f3n fielmente, y aqu\'ed encontramos al Se\'f1or hablando a su siervo; de ah\'ed que consi\-deremos esto como una recompensa de gracia de aquello. As\'ed son los caminos del Se\'f1or; se deleita en la comuni\'f3n con aque\-llos que se deleitan haciendo Su voluntad. Es un sistema de es\-tudio muy provechoso ir buscando esta expresi\'f3n por toda la Biblia. Dios no concede nuevas revelaciones hasta que se han obedecido las recibidas \i anteriormente; \i0 esta verdad queda ilus\-trada en el caso de Abraham al principio de su vida. \'abJehov\'e1 habla dicho a Abram: Vete... a la tierra que te mostrar\'e9\'bb (\cf1\ul Gen_12:1\cf0\ulnone );\i \i0 empero, fue s\'f3lo la mitad del camino y se asent\'f3 en Har\'e1n (\cf1\ul Gen_11:31\cf0\ulnone ),\i \i0 y no fue hasta que parti\'f3 de all\'ed y obedeci\'f3 completamente que el Se\'f1or se le apareci\'f3 de nue\-\i vo \i0 (\cf1\ul Gen_12:4-7\cf0\ulnone )\i .\par \par \i0 "Y fue a \'e9l palabra de JehovLVAL H\'e1, diciendo: Ap\'e1rtate de aqu\'ed, y vu\'e9lvete al oriente, y esc\'f3ndete en el arroyo de Querit\'bb (v. 2,3)\i . \i0 Aqu\'ed se ejemplifica una verdad pr\'e1ctica impor\-tante. Dios dirige a su pueblo paso a paso. Y ello no puede ser de otro modo porque el camino que somos llamados a se\-guir es el de la fe, y la fe es lo contrario de la vista y la inde\-pendencia. El sistema del Se\'f1or no es revelarnos todo el tra\-yecto a recorrer, sino restringimos su luz de manera que alum\-bre s\'f3lo un paso tras otro, para que nuestra dependencia de \'c9l sea constante. Esta lecci\'f3n es en extremo saludable, pero la carne est\'e1 lejos de agradecerla, especialmente en el caso de los que son de naturaleza activa y fervorosa. Antes de salir de Galaad e ir a Samaria a pronunciar su solemne mensaje, el pro\-feta sin duda debi\'f3 de preguntarse qu\'e9 hacer una vez cumpli\-da su misi\'f3n. Pero eso no era cosa suya, por el momento; habla de obedecer la orden divina, y dejar que\b \b0 Dios le revelara qu\'e9 habla de hacer despu\'e9s.\par \par \tab\'abF\'edate de Jehov\'e1 de todo tu coraz\'f3n, y no estribes en tu prudencia. Recon\'f3celo en todos tus caminos, y \'c9l enderezar\'e1 tus veredas\'bb (Proverbios \i 3:5,6). \i0 Amigo lector, si El\'edas hubiera estribado en su propia prudencia, podemos estar seguros que la \'faltima cosa que hubiera hecho ser\'eda esconderse en el arro\-yo de Querit. Si hubiera seguido sus propios instintos, m\'e1s a\'fan, si hubiera hecho lo que considerase que glorificar\'eda m\'e1s a Dios, \'bfno hubiera emprendido un viaje predicando por todas las ciudades y aldeas de Samaria? \'bfNo hubiera consi\-derado que su obligaci\'f3n ineludible era hacer todo lo que es\- taba en su mano para despertar la conciencia adormecida pueblo, a fin de que todos los s\'fabditos \_horrorizados de la idolatr\'eda prevaleciente\_ obligaran a Acab a poner fin a la misma? Sin embargo, eso era lo que Dios no quer\'eda que hicie\-se; as\'ed pues, \'bfqu\'e9 valor tienen el razonamiento yLVAL I las inclina\-ciones naturales en relaci\'f3n con las cosas divinas? Ninguno en absoluto.\par \par "Fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1\'bb. Obs\'e9rvese que no dice: le fue revelada la \i voluntad \i0 del Se\'f1or", o "se le revel\'f3 \i la mente \i0 del Se\'f1or\'bb; queremos hacer especial \'e9nfasis en este detalle, por\-que es un punto sobre el cual hay no poca confusi\'f3n hoy en d\'eda. Hay muchos que se confunden a s\'ed mismos y a los dem\'e1s hablando much\'edsimo acerca de "alcanzar la mente del Se\'f1or\'bb y "descubrir la voluntad de Dios\'bb para ellos, lo cual, analizado con cuidado, resulta no ser nada m\'e1s que una vaga incertidum\-bre o un impulso personal. "La mente\'bb y "la voluntad\'bb de Dios, lector, se dan a conocer en \i su Palabra, y \'c9l \i0 nunca \'abquiere\'bb nada para nosotros que choque en lo m\'e1s m\'ednimo con su Ley ce\-lestial. Nota que, cambiando el \'e9nfasis, \'abfue a \'e9l palabra de Jehov\'e1\'bb: \'a1no tuvo necesidad de ir a buscarla! V\'e9ase \cf1\ul Deu_30:11-14\cf0\ulnone\i .\par \par \i0 Y, \'a1qu\'e9 \'abpalabra\'bb la que fue a El\'edas! "Ap\'e1rtate de aqu\'ed, y vu\'e9lvete al oriente, y esc\'f3ndete en el arroyo de Querit, que est\'e1 delante del Jord\'e1n\'bb (v. \i 3). \i0 En verdad, los pensa\-mientos y los caminos de Dios son completamente diferentes a los nuestros; s\'ed, y s\'f3lo P\_1 nos los puede notificar (\cf1\ul Psa_103:7\cf0\ulnone ). Casi da risa ver la manera c\'f3mo muchos comentaristas se han desviado completamente en este punto, ya que casi todos ellos interpretan el mandamiento del Se\'f1or como dado con el pro\-p\'f3sito de proteger a su siervo. A medida que la sequ\'eda mortal continu\'f3, la turbaci\'f3n de Acab aument\'f3 m\'e1s y m\'e1s, y al re\-cordar el lenguaje del profeta al decir que no habr\'eda roc\'edo ni lluvia sino por su palabra, su rabia debi\'f3 ser sin l\'edmite. As\'ed pues, si El\'edas hab\'eda de conservar la vida, debla de prove\'e9r\-sele de un refugio. Sin embargo, cuando volvieron a encon\-trarsLVAL Je, Acab \'a1no hizo nada para matarle! (\cf1\ul 1Ki_18:17-20\cf0\ulnone ). Quiz\'e1 se nos dir\'e1 que "fue porque la mano de Dios estaba so\-bre el rey refren\'e1ndole\'bb, en lo que estamos de acuerdo; pero, \'bfno pod\'eda Dios refrenarle durante este intervalo?\par \par No, la raz\'f3n de la orden del Se\'f1or a su siervo debe bus\-carse en otro lugar, y, con toda seguridad, no estamos lejos de descubrirla. Si reconocemos que, aparte de la Palabra y del Esp\'edritu Santo para aplicarla, el don m\'e1s valioso que Dios concede a pueblo alguno es el env\'edo de Sus propios y califica\-dos siervos, y que la calamidad m\'e1s grande que puede caer so\-bre cualquier naci\'f3n consiste en que Dios retire a los que ha designado para ministrar a las necesidades del alma, entonces no queda lugar a dudas. La sequ\'eda en el reino de Acab era un azote divino, y, siguiendo esta l\'ednea de conducta, el Se\'f1or orde\-n\'f3 a su profeta: "Ap\'e1rtate de aqu\'ed\'bb. La retirada de los ministros de su verdad es una se\'f1al cierta del desagrado de Dios, una indicaci\'f3n de que env\'eda el juicio al pueblo que ha provo\-cado su furor.\par Ha de tenerse en cuenta que el verbo \'abesconder\'bb (\cf1\ul 1Ki_17:3\cf0\ulnone ), es completamente distinto del que aparece en \cf1\ul Jos_6:17\cf0\ulnone , \cf1\ul Jos_6:25\cf0\ulnone (cuando Rahab escondi\'f3 a los esp\'edas) y en \cf1\ul 1Ki_18:4\cf0\ulnone , \cf1\ul 1Ki_4:13\cf0\ulnone . La palabra usada en relaci\'f3n a El\'edas podr\'eda muy bien traducirse "vu\'e9lvete al oriente, y ap\'e1rtate\'bb, como en \cf1\ul Gen_31:49\cf0\ulnone . El salmista pregunt\'f3: \'ab\'bfPor qu\'e9, ol\'ed Dios, nos has desechado para siempre? \'bfPor qu\'e9 ha humeado tu furor con\-tra las ovejas de tu dehesa?\'bb (\cf1\ul Psa_74:1\cf0\ulnone ). Y, \'bfqu\'e9 fue lo que le mo\-vi\'f3 a hacer estas doloridas preguntas? \'bfQu\'e9 era lo que le hac\'eda darse cuenta de que el furor de Dios ard\'eda contra Israel? Era lo que sigue: "Han puesto a fuego tus santuarios... han quemadLVAL Ko todas las sinagogas de Dios en la tierra. No vemos ya nuestras se\'f1ales; no \i hay m\'e1s profeta\'bb \i0 (vs. 7\_9). Fue el abandono de los medios p\'fablicos de gracia la se\'f1al m\'e1s segura del des\-agrado de Dios.\par \par Lector, aunque en nuestros d\'edas est\'e9 casi olvidado, no hay prueba m\'e1s segura y solemne de que Dios esconde su rostro de un pueblo o naci\'f3n que el privarles de las bendiciones inesti\-mables de los que ministran su Palabra Santa, porque de la ma\-nera que las mercedes celestiales sobrepujan las terrenales, as\'ed tambi\'e9n las calamidades espirituales son mucho m\'e1s terribles que las materiales. El Se\'f1or declar\'f3 por boca de Mois\'e9s: "Go\-tear\'e1 como la lluvia mi doctrina; destilar\'e1 como el roc\'edo mi razonamiento; como la llovizna sobre la grama, y como las gotas sobre la hierba\'bb (\cf1\ul Deu_32:2\cf0\ulnone\i ). Y \i0 ahora, todo ro\-c\'edo y toda lluvia iban a ser retirados de la tierra de Acab, no s\'f3lo literal, sino tambi\'e9n espiritualmente. Los que ministraban su Palabra fueron quitados de la actividad y la vida p\'fablicas (\cf1\ul 1Ki_18:4\cf0\ulnone ).\par \par Si se requieren m\'e1s pruebas b\'edblicas de esta interpretaci\'f3n (\cf1\ul 1Ki_17:3\cf0\ulnone\i ), \i0 nos remitimos a \cf1\ul Isa_30:20\cf0\ulnone\i , \i0 donde leemos: "Bien que os dar\'e1 el Se\'f1or pan de congoja y agua de angus\-tia, con todo, tus ense\'f1adores nunca m\'e1s te ser\'e1n \i quitados, \i0 sino que tus ojos ver\'e1n tus ense\'f1adores\'bb. \'bfQu\'e9 hay que sea m\'e1s cla\-ro que esto? La p\'e9rdida m\'e1s sensible que el pueblo pod\'eda su\-frir era la retirada, por parte del Se\'f1or, de sus maestros, por\-que aqu\'ed les dice que Su ira ser\'e1 mitigada por Su misericordia; que, aunque les diera pan de congoja y agua de angustia, no les privar\'eda de\b \b0 nuevo de los que ministraban a las necesidades de sus almas. Finalmente, recordamos al lector la afirmaci\'f3n que Cristo hizo de que hab\'eda \'abuna grande hambre\'bb en el pa\'edsLVAL"mamos nosotros) son, tam\-bi\'e9n, un don de Dios. Si se nos ha suministrado aquello que nuestros cuerpos necesitan, a Dios le debemos la gratitud y el reconocimiento. Y, sin embargo, cu\'e1ntos hay, aun entre los que profesan ser cristianos, que se sientan a la mesa sin pedir la bendici\'f3n de Dios, y se levantan sin darle gracias por lo que han comido. Tambi\'e9n en esto Cristo nos ha dejado ejem\-plo, pues cuando aliment\'f3 a la multitud, se nos dice que tom\'f3 Jes\'fas aquellos panes, y habiendo dado gracias, repar\-ti\'f3 a los disc\'edpulos" (\cf1\ul Joh_6:11\cf0\ulnone ). As\'ed pues, no dejemos de hacer lo mismo.\par \par 'Tasados algunos d\'edas, sec\'f3se el arroyo; porque no habla llovido sobre la tierra\rdblquote (v. 7). Por la expresi\'f3n \ldblquote pasados al\-gunos d\'edas\rdblquote , Lightfoot entiende \ldblquote pasado un a\'f1o", que es con frecuencia el sentido de esta frase en la Escritura. Sea como fuere, despu\'e9s de un intervalo de cierta duraci\'f3n, el arroyo se sec\'f3. Krum\'ednacher declara que el nombre Querit denota \ldblquote sequ\'eda\rdblquote , como si se secara generalmente m\'e1s deprisa que cual\-quier otro arroyo. Con toda probabilidad se trataba de un torrente del monte que descend\'eda por un barranco. Recib\'eda el agua por medio de la naturaleza o providencia ordinaria, pero ahora, el curso de la naturaleza estaba alterado. El pro\-p\'f3sito de Dios estaba cumplido, y habla llegado la hora de que el profeta partiese hacia otro escondite. Que el arroyo se secase era un poderoso re en tiempos de El\'edas (\cf1\ul Luk_4:25\cf0\ulnone ), a lo que a\'f1adimos: \'abHe aqu\'ed vienen d\'edas, dice el Se\'f1or Jehov\'e1, en los cuales enviar\'e9 ham\-bre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino \i de o\'edr palabra de Jehov\'e1. \i0 E ir\'e1n errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrir\'e1n buscando palabra de Jehov\'e1, y no la hallar\'e1n\'bb (\cf1\ul Amo_8:11-12\cf0\ulnone ).\par \par \pard ***\cf2\f1\fs22\par } LVAL M{\rtf1\ansi\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 LA PRUEBA DE LA FE\par \pard\qj\b0\fs24\par "Y fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1, diciendo: Ap\'e1rtate de aqu\'ed, y vu\'e9lvete al oriente, y esc\'f3ndete en el arroyo de Querit, que est\'e1 delante del Jord\'e1n (\cf1\ul 1Ki_17:2-3\cf0\ulnone ). Como indic\'e1bamos en el \'faltimo cap\'edtulo, no era meramente para proveer a El\'edas de un refugio seguro que le protegiera de la ira de Acab y Jeza\-bel que Jehov\'e1 dio esta orden al profeta, sino para hacer pa\-tente Su disfavor contra Su pueblo ap\'f3stata: la desaparici\'f3n del profeta de la vida p\'fablica era un juicio adicional contra la naci\'f3n. No podemos dejar de indicar la analog\'eda tr\'e1gica que prevalece en mayor o menor grado en la Cristiandad. Du\-rante las \'faltimas dos o tres d\'e9cadas Dios ha apartado por la muerte a algunos de sus siervos fieles; y, no s\'f3lo no los ha reemplazado por otros, sino que de los que quedan cada d\'eda aumenta el n\'famero de los que \'c9l a\'edsla.\par \par Fue para gloria de Dios y para bien del profeta que el Se\-\'f1or le dijo: "Ap\'e1rtate de aqu\'ed... esc\'f3ndete\rdblquote . Fue un llama\-miento a la separaci\'f3n. Acab era un ap\'f3stata, y su consorte una pagana. La idolatr\'eda abundaba por todas partes. El hom\-bre de Dios no pod\'eda simpatizar ni tener comuni\'f3n con tal ho\-rrible situaci\'f3n. El aislarnos del mal nos es absolutamente indis\-pensable si queremos guardarnos "sin mancha de este mundo\rdblquote (\cf1\ul Jam_1:27\cf0\ulnone ); no s\'f3lo separaci\'f3n de la impiedad secular, \i sino tambi\'e9n de la corrupci\'f3n religiosa. \i0 "No comuniqu\'e9is con las obras infructuosas de las tinieblas\rdblquote (\cf1\ul Eph_5:11\cf0\ulnone ), ha sido el mandato de Dios en toda dispensaci\'f3n. El\'edas se levant\'f3 como el tLVAL Nestigo fiel del Se\'f1or en d\'edas de alejamiento nacional, y despu\'e9s de haber presentado el testimonio divino a la cabeza responsable, el profeta hab\'eda de retirarse. Es deber indispen\-sable volver la espalda a todo lo que deshonra a Dios.\par \par Pero, \'bfd\'f3nde habla de ir El\'edas? Antes hab\'eda morado en la presencia del Se\'f1or Dios de Israel. \ldblquote Delante del cual estoy", pod\'eda decir al pronunciar sentencia de juicio contra Acab; y habla de morar a\'fan al abrigo del Alt\'edsimo. El profeta no fue dejado a su propia suerte ni a su voluntad, sino que fue diri\-gido al lugar que Dios mismo habla designado: fuera del real, lejos del sistema religioso. El Israel degenerado habla de co\-nocerle s\'f3lo como el testigo contrario; no habla de tener lugar ni tomar parte en la vida social y religiosa de la naci\'f3n. Habla de volverse "al oriente\rdblquote , de donde sale el sol, ya que el que se rige por los preceptos divinos "no andar\'e1 en tinieblas, mas tendr\'e1 la lumbre de la vida (\cf1\ul Joh_8:12\cf0\ulnone ). \ldblquote En el arroyo de Que\-rit que est\'e1 delante del Jord\'e1n\rdblquote . El Jord\'e1n se\'f1alaba los limi\-tes del pa\'eds. Tipificaba la muerte, y la muerte espiritual estaba ahora sobre Israel.\par \par Pero, \'a1qu\'e9 mensaje de esperanza y consuelo conten\'eda "el Jord\'e1n\rdblquote para el que caminaba con el Se\'f1or! \'a1Qu\'e9 bien calcu\-lado estaba para hablar al coraz\'f3n de aquel cuya fe estaba en una condici\'f3n saludable! \'bfAcaso no era \'e9ste el lugar donde Jehov\'e1 se mostr\'f3 fuerte en favor de Su pueblo en los d\'edas de Josu\'e9? \'bfNo fue el Jord\'e1n el escenario que presenci\'f3 el poder milagroso de Dios cuando Israel dej\'f3 el desierto tras de s\'ed? All\'ed fue donde el Se\'f1or dijo a Josu\'e9: "Desde este d\'eda comenzar\'e9 a hacerte grande delante de los ojos de todo Israel, para que en\-tiendan que como fui con Mois\'e9s, as! ser\'e9 contigo\rdblquote (\cf1\ul Jos_3:7\cf0\ulnone ). Fue all\'ed donde \ldblqLVAL Ouote el Dios viviente" (v. 10) hizo que las aguas se detuvieran \ldblquote en un mont\'f3n\rdblquote (v. 13) hasta que \ldblquote todo Israel pas\'f3 en seco\rdblquote (Y. 17). Tales eran las cosas que deb\'edan llenar, y sin duda llenaron, la mente del tisbita cuando su Se\'f1or le mand\'f3 a \i este \i0 mismisimo lugar. Si su fe estaba en ejercicio, su coraz\'f3n hab\'eda de estar en perfecta paz, sabiendo que el Dios que obraba milagros no le abandona\-r\'eda all\'ed.\par \par Tambi\'e9n fue por el propio bien del profeta que el Se\'f1or le mand\'f3 esconderse. Estaba en peligro de otra cosa, adem\'e1s del furor de Acab. El \'e9xito. de sus s\'faplicas pod\'eda venir a ser una trampa; pod\'eda llenarle de orgullo e incluso endurecer su cora\-z\'f3n ante la q1arnidad que asolaba el pa\'eds. Con anterioridad hab\'eda estado ocupado en oraci\'f3n secreta, y entonces, durante breve tiempo, hab\'eda confesado y testificado bien delante del rey. El futuro le reservaba todav\'eda un servicio mejor, ya que vendr\'eda el d\'eda cuando no s\'f3lo testificar\'eda de Dios, en presencia de Acab, sino que derrotar\'eda y deshar\'eda las huestes reunidas de Baal y, al menos hasta cierto punto, llevar\'eda de nuevo a la naci\'f3n descarriada al Dios de sus padres. Pero la hora no estaba todav\'eda en saz\'f3n; ni El\'edas tampoco.\par \par El profeta necesitaba m\'e1s instrucci\'f3n en secreto si es que ha\-b\'eda de estar capacitado para hablar de nuevo en p\'fablico para Dios. El hombre que Dios usa, querido lector, ha de mantener\-se sumiso, tiene que experimentar severa disciplina para que la carne sea mortificada debidamente. El profeta hab\'eda de pasar tres a\'f1os m\'e1s de soledad. \'a1Qu\'e9 humillante! Mas, \'a1cu\'e1n poco digno de cr\'e9dito es el hombre, qu\'e9 incapaz de sostenerse en el lugar de honor! \'a1Qu\'e9 pronto aparece en la superficie el yo, y el instrumento est\'e1 presto a creerse algo m\'e1s que un instrumen\-to! \'a1Cu\'e1n tristemente f\'e1cil es hacer del servicio que DiosLVAL P nos conf\'eda el pedestal en el que exhibirnos a nosotros mismos! Pero Dios no compartir\'e1 su gloria con nadie, y por lo tanto, \ldblquote es\-conde" a aquellos que pueden verse tentados a tomar parte de ella para s\'ed. Es s\'f3lo retir\'e1ndonos de la vista p\'fablica y estando a solas con Dios que podemos aprender que no somos nada.\par \par Esta importante lecci\'f3n se pone claramente de manifiesto en los tratos de Cristo con sus disc\'edpulos amados. En una oca\-si\'f3n regresaron a \'c9l jubilosos por el \'e9xito alcanzado, y llenos de s\'ed mismos \ldblquote le contaron todo lo que hab\'edan hecho,.y lo que hablan ense\'f1ado\rdblquote (\cf1\ul Mar_6:30\cf0\ulnone ). Su suave respuesta es por dem\'e1s instructiva: "Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco\rdblquote (\cf1\ul Mar_6:31\cf0\ulnone ). \'c9ste es a\'fan su remedio de gra\-cia para todo siervo que est\'e9 hinchado por su propia importan\-cia, y que imagine que la causa divina en la tierra sufrir\'eda una p\'e9rdida severa si \'e9l fuera quitado de ella. Dios dice a menudo a sus siervos: "Ap\'e1rtate de aqu\'ed... esc\'f3ndete\rdblquote ; a veces es por medio de la frustraci\'f3n de sus esperanzas ministeriales, por el lecho de la aflicci\'f3n o por una p\'e9rdida sensible, que se cum\-ple el prop\'f3sito divino. Bienaventurado el que puede decir desde el fondo de su coraz\'f3n: \ldblquote Sea hecha la voluntad del Se\'f1or\rdblquote .\par \par Todo siervo que Dios se digna usar ha de pasar por la ex\-periencia de la prueba de Querit antes de estar realmente preparado para el triunfo del Carmelo. \'c9ste es un principio invariable en los caminos del Se\'f1or. Jos\'e9 sufri\'f3 la indignidad de la cisterna y la prisi\'f3n antes de llegar a ser gobernador de todo Egipto, inferior s\'f3lo al rey. Mois\'e9s pas6 la tercera parte de su larga vida "detr\'e1s del desierto\rdblquote , antes de que Jehov\'e1 le concediera el honor de acaudillar a su pueblo sac\'e1ndolo de la casa de servidumbre. David tuvo que apLVAL Qrender de la suficien\-cia del poder de Dios en la labranza, antes de ir y matar a Goliat en presencia de los ej\'e9rcitos de Israel y de los filis\-teos. \'c9ste fue, tambi\'e9n, el caso del Siervo perfecto treinta a\'f1os de retiro y silencio pas\'f3 antes de comenzar su breve ministerio p\'fablico. Tambi\'e9n fue as\'ed en el del principal de sus emba\-jadores: antes de convertirse en el ap\'f3stol de los gentiles tuvo que pasar su aprendizaje en las soledades de Arabia.\par \par Pero, \'bfno hay otro \'e1ngulo desde el que contemplar esta, aparentemente, extra\'f1a orden de: \ldblquote Ap\'e1rtate de aqu\'ed... esc\'e1n\-dete\rdblquote ? \'bfNo era esto una prueba real y severa de la sumisi\'f3n del profeta a la voluntad divina? Decimos \ldblquote severa\rdblquote porque, para un hombre impetuoso, esta demanda era mucho m\'e1s rigurosa que su comparencia ante Acab; para el de celosa disposici\'f3n, ser\'eda m\'e1s duro pasar tres a\'f1os en reclusi\'f3n inactiva que estar ocupado en servicio p\'fablico. El que esto escribe puede testi\-ficar por propia, larga y dolorosa experiencia que la inactividad es una prueba mucho m\'e1s severa que el dirigir la palabra a grandes congregaciones cada d\'eda durante meses. Esta lecci\'f3n es obvia en el caso de El\'edas: hab\'eda de aprender personal\-mente a rendir obediencia impl\'edcita al Se\'f1or antes de estar ca\-lificado para mandar a otros en Su nombre.\par \par Consideremos ahora con m\'e1s detalle el lugar particular que el Se\'f1or seleccion\'f3 para que habitara su siervo: "en el arroyo de Querit\rdblquote . Era un arroyo, no un r\'edo; un arroyo que pod\'eda secarse en cualquier momento. Dios rara y pone a sus sier\-vos, o incluso a su pueblo, en medio del lujo y la abundancia: el estar repleto de las cosas de este mundo demasiadas ve\-ces significa alejarse de los afectos del Dador. \ldblquote\'a1Cu\'e1n dif\'edcilmente entrar\'e1n en el reino de Dios los que tienen riquezas!" Lo que Dios pide son nuestros corazones, y, a menudo, \'e9stLVAL Ros son puestos a prueba. Por regla general, la manera en que son so\-brellevadas las p\'e9rdidas temporales pone de manifiesto la di\-ferencia entre el cristiano real y el hombre mundano. Este \'falti\-mo se descorazona completamente por los reveses financieros y, a menudo, se suicida. \'bfPor qu\'e9? Porque su todo se ha per\-dido y no le queda nada por lo que vivir. Como contraste, el creyente verdadero, aunque sea sacudido con severidad y est\'e9 profundamente deprimido por un tiempo, recuperar\'e1 el equilibrio y dir\'e1: "Dios todav\'eda es mi porci\'f3n y nada me faltar\'e1\rdblquote . \par \par Muchas veces, en lugar de un r\'edo, Dios nos da un arroyo que hoy brota y ma\'f1ana quiz\'e1 estar\'e1 seco. \'bfPor qu\'e9? Para ense\'f1ar\-nos a no descansar en las bendiciones, sino en el Dador de las mismas. Sin embargo, \'bfno es en este punto que caemos tan a menudo \_estando nuestros corazones mucho m\'e1s ocupados con las d\'e1divas que con el Dador\_? \'bfNo es \'e9sta la raz\'f3n de que el Se\'f1or no nos conf\'ede un r\'edo? Si lo hiciera, \'e9ste ocuparla en nuestros corazones, sin darnos cuenta, el lugar que le correspon\-de a W. "Y engros\'f3 Jesur\'fan, y tir\'f3 coces; engord\'e1stete, engros\'e1stete, cubr\'edstete; y dej\'f3 al Dios que le hizo, y menospreci\'f3 la Roca \i de su \i0 salud\rdblquote (\cf1\ul Deu_32:15\cf0\ulnone ). Y la misma tendencia mala existe en nosotros. A veces creemos que se nos trata duramente porque Dios nos da un arroyo en lugar de un r\'edo, pero ello \i es \i0 porque conocemos tan poco nuestros propios corazones. Dios ama demasiado a los suyos para dejar cuchillos\b \b0 peligrosos en manos de ni\'f1os.\par \par \'bfC\'f3mo hab\'eda de subsistir el profeta en un lugar como aquel? \'bfDe d\'f3nde habla de venir su comida? Ah, Dios se ocu\-par\'e1 de esto; ti proveer\'e1 sus necesidades: "Y beber\'e1s del arro\-yo\rdblquote (v. 4). Cualquiera que fuere el caso de Acab y sus id\'f3\-latras, El\'edas no perecer\'eda. En los peores tiempos Dios se mosLVAL S\-trar\'e1 fuerte en pro de los suyos. Aunque todos perezcan de ham\-bre, ellos ser\'e1n alimentados: \ldblquote Se le dar\'e1 su pan, y sus aguas ser\'e1n ciertas\rdblquote (\cf1\ul Isa_33:16\cf0\ulnone ). No obstante, \'a1qu\'e9 absurdo parece al sentido com\'fan mandar a un hombre que permanezca indefi\-nidamente junto a un arroyo! SI, pero era Dios el que hab\'eda dado esta orden, y los mandamientos divinos no deben ser dis\-cutidos sino obedecidos. De este modo, a El\'edas se le mandaba confiar en Dios a pesar de la vista, la raz\'f3n y todas las aparien\-cias externas; descansar en el Se\'f1or mismo y esperar pacien\-temente en \'c9l.\par \par \ldblquote Yo he mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer\rdblquote (v. 4). Obs\'e9rvese la palabra que hemos puesto en letra bas\-tardilla. El profeta pod\'eda haber preferido muchos otros escon\-dites, pero deb\'eda ir a Querit si quer\'eda recibir el suministro divino: Dios se hab\'eda comprometido a proveerle todo el tiem\-po que permaneciere all\'ed. Qu\'e9 importante es, por lo tanto, la pregunta: \'bfEstoy en el lugar donde Dios por su Palabra o por su providencia me ha asignado? Si es as\'ed, de seguro que supli\-r\'e1 todas mis necesidades. Pero, si como el hijo menor le vuelve la espalda y me voy a un pa\'eds lejano, entonces, como \'e9l, su\-frir\'e9 necesidad, Cu\'e1ntos de Dios ha habido que han trabajado en alguna esfera humilde y dif\'edcil con el roc\'edo del Esp\'edritu en sus ministerios, y que, cuando recibieron una invitaci\'f3n de traba\-jar en alg\'fan lugar que parec\'eda ofrecer m\'e1s amplio campo (\'a1y mejor paga!) cedieron a la tentaci\'f3n, entristecieron al Es\-p\'edritu, y vieron terminada su utilidad en el reino de Dios.\par \par El mismo principio es aplicable con igual fuerza al resto del pueblo de Dios: ha de estar \ldblquote en el camino" (\cf1\ul Gen_27:1\cf0\ulnone ) designado por Dios para recibir las provisiones divinas. \ldblquote Sea hecha tu voluntad\rdblquote precede a \ldblquote danos hoy nueLVAL Tstro pan cotidiano\rdblquote . Pero hemos conocido personalmente a muchos que profesaban ser cristianos, los cuales resid\'edan en alguna ciudad donde Dios envi\'f3 a uno de sus calificados siervos, quien alimen\-taba sus almas de grosura de trigo\_", y \'e9stas prosperaban. Pero recibieron alguna tentadora oferta de medrar en los nego\-cios y mejorar su posici\'f3n en el mundo en alg\'fan lugar dis\-tante. Aceptaron la oferta, recogieron sus tiendas; pero entra\-ron en un desierto espiritual donde no hab\'eda ministerio edifican\-te alguno. Como consecuencia, sus almas hambrearon, sus testi\-monios de Cristo fueron arruinados, y sobrevino un per\'edodo de retroceso espiritual sin fruto. De la manera que Israel anti\-guamente ten\'eda que seguir la nube para obtener la diaria pro\-visi\'f3n de man\'e1, as\'ed tambi\'e9n nosotros debemos estar en el lugar ordenado por Dios para que nuestra alma sea regada y nuestra vida espiritual prosperada.\par \par Veamos, a continuaci\'f3n, los \i instrumentos \i0 que Dios selec\-cion\'f3 para ministrar a las necesidades corporales de su siervo. "He mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer\rdblquote . Se nos sugieren aqu\'ed varias l\'edneas de pensamiento. Primero, ved la elevada soberan\'eda y la supremac\'eda absoluta de Dios; su so\-beran\'eda en la elecci\'f3n hecha, su supremac\'eda en el poder para llevarla a cabo. \'c9l es ley en s\'ed mismo. \ldblquote Todo lo que quiso Jehov\'e1, ha hecho en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos\rdblquote (\cf1\ul Psa_135:6\cf0\ulnone ). Prohibi\'f3 a su pueblo que comiese cuervos, clasific\'e1ndolos entre lo inmundo; es m\'e1s, ten\'eda que tenerlos como abominaci\'f3n\rdblquote (\cf1\ul Lev_11:15\cf0\ulnone ; \cf1\ul Deu_14:14\cf0\ulnone ). Con todo, hizo uso de ellos para llevar comida a su siervo. \'a1Qu\'e9 diferentes de los nuestros son los ca\-minos de Dios! Emple\'f3 a la propia hija de Fara\'f3n para soco\-rrer al peque\'f1o Mois\'e9s, y a Balaam para pronunciar una de laLVAL Us, profec\'edas m\'e1s notables. Us\'f3 la quijada de un asno por mano de Sans\'f3n para herir a los filisteos, y una honda y una piedra para vencer a su gigante.\par \par "He mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer\rdblquote . \'a1Oh, qu\'e9 grande es nuestro Dios! Las aves del cielo y los peces de la mar, las bestias salvajes del campo, aun los mismos vien\-tos y las olas le obedecen. \ldblquote As\'ed dice Jehov\'e1, el que da cami\-no en la mar, y senda en las aguas impetuosas; el que saca ca\-rro y caballo, ej\'e9rcito y fuerza... He aqu\'ed que Yo hago cosa nueva; presto saldr\'e1 a luz: \'bfno la sabr\'e9is? Otra vez pondr\'e9 camino en el desierto, y t\'edos en la soledad. La bestia del cam\-po me honrar\'e1, los chacales, y los pollos del avestruz \_\'a1si!) Y los cuervos tambi\'e9n!\_; porque dar\'e9 aguas en el desierto, r\'edos en la soledad, para que beba mi pueblo\rdblquote (\cf1\ul Isa_43:16-20\cf0\ulnone ). As\'ed, pues, el Se\'f1or hizo que las aves de presa, que viv\'edan de la ca\-rro\'f1a, alimentaran al profeta.\par \par Pero, admiremos tambi\'e9n aqu\'ed la sabidur\'eda as\'ed como el poder de Dios. Las viandas se le prove\'edan a El\'edas de manera en parte natural y en parte sobrenatural. En el arroyo hab\'eda agua para que pudiera tomarla f\'e1cilmente. Dios no obrar\'e1 mi\-lagros para evitar trabajo al hombre, lo que le har\'eda negligente y perezoso al no hacer esfuerzo alguno para procurarse su propio sustento. Pero, en el desierto no hab\'eda comida: \'bfc\'f3mo hab\'eda de conseguirlo? Dios suple eso de modo milagroso: \ldblquote He mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer\rdblquote . Si hubieran sido usados seres humanos para llevarle comida, pod\'edan haber divulgado su escondrijo. Si un perro o alg\'fan otro animal do\-m\'e9stico hubieran ido cada ma\'f1ana y cada noche, la gente pod\'eda ver esos viajes regulares llevando comida, sentir curiosidad, e investigar. Pero los p\'e1jaros llevando carne hacia el desierto no levantar\'edan ningunaLVAL V sospecha: pod\'eda suponerse que la lle\-vaban a sus cr\'edas. Ved cu\'e1n cuidadoso es Dios para con su pue\-blo, qu\'e9 prudentes son los planes que hace para el mismo. \'c9l sabe qu\'e9 es lo que pondr\'eda en peligro su seguridad y provee de acuerdo con ello.\par \par "Esc\'f3ndete en el arroyo de Querit... y Yo he mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer." Ve inmediatamente, sin abrigar duda alguna, sin vacilar. Por contrario que sea a sus instintos naturales, esas aves de presa obedecer\'e1n el mandato divino. Esto no ha de parecer improbable. El mismo Dios que las cre\'f3 y que les dio su particular instinto, sabe c\'f3mo diri\-gir y controlar dicho instinto. El sabe c\'f3mo interrumpirlo y contenerlo seg\'fan Su buena voluntad. La naturaleza es exacta\-mente como Dios la hizo, y su permanencia depende ente\-ramente de \'c9l. \'c91 sustenta todas las cosas con la palabra de su potencia. En \'c9l y por \'c9l todas las aves y bestias, lo mismo que el hombre, viven, se mueven y son; por tanto, \'c9l puede interrumpir o alterar las leyes que ha impuesto sobre cualquie\-ra de sus criaturas cuando lo cree conveniente. \ldblquote\'bfJuzgase cosa incre\'edble entre vosotros que Dios resucite los muertos?\rdblquote (\cf1\ul Act_26:8\cf0\ulnone ).\par \par All\'ed, en su humilde retiro, el profeta habla de permanecer durante muchos d\'edas, mas no sin una promesa preciosa que garantizara su sustento: el suministro de las provisiones nece\-sarias le era asegurado divinamente. El Se\'f1or cuidar\'eda de su siervo mientras estuviera escondido de la vista general, y le ali\-mentar\'eda diariamente por su poder milagroso. No obstante, era una prueba real de la fe de El\'edas. \'bfQui\'e9n ha o\'eddo jam\'e1s que \i fueran empleados \i0 tales instrumentos? \'a1Las aves de presa llevan\-do comida en tiempo de hambre! \'bfPod\'eda confiarse en los cuer\-vos? \'bfNo era mucho m\'e1s probable que devoraran la comida en vez de llevarla al profeta? Su confianza no descansaba en las aves, sino en lVLVALbte. "Era", dice el Obispo Hall, "el pro\-feta m\'e1s eminente reservado para la \'e9poca m\'e1s corrupta".\fs20\par \fs24\par Es conveniente, por lo tanto, que las lecciones que puedan derivarse leg\'edtimamente del ministerio de \fs20 El\'edas\fs24 sean presentadas de nuevo a nuestra propia generaci\'f3n. El hecho de que la profe\-c\'eda no tenga edad es un testimonio notable de su origen divino. Los profetas desaparecen, pero sus mensajes iluminan todas las edades posteriores. La historia se repite. La impiedad e ido\-latr\'eda desenfrenadas del reinado de Acab viven todav\'eda en las profanaciones y corrupciones groseras de nuestro siglo \fs20 XX\fs24 . La mundanalidad y la infidelidad de una Jezabel, con toda su te\-rrible fealdad, no s\'f3lo se han introducido en la escena del d\'eda de hoy, sino que han penetrado en nuestros hogares y se han acomodado en nuestra vida p\'fablica\fs20 .\par \fs24\par A. W. Pink (1886-1952), autor de la presente vida de \fs20 El\'edas\fs24 , tuvo una amplia experiencia de las condiciones reinantes en el mundo de habla inglesa. Antes de fijar su residencia en la Gran Breta\'f1a, alrededor del a\'f1o mil novecientos treinta, hab\'eda ejer\-cido su ministerio en Australia y en los Estados Unidos de Am\'e9\-rica. Despu\'e9s se dedic\'f3 a la exposici\'f3n b\'edblica, especialmente por medio de la revista que fund\'f3. Su estudio de \fs20 El\'edas\fs24 es par\-ticularmente apropiado a las necesidades de la hora presente. Nos toca vivir d\'edas en los que el alejamiento de los antiguos hitos del pueblo del Se\'f1or es vasto y profundo. Las verdades que era palabra cierta del que no puede mentir: \ldblquote Yo he mandado a los cuervos\rdblquote . El coraz\'f3n de El\'edas descansaba en el Creador, no en las criaturas; en el Se\'f1or mismo, no en los instrumentos. Qu\'e9 bienaventurado es ser elevado por encima de las "circunstancias\_, y tener prueba segura de su cuidado en la inefable promesa de Dios.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf2\f1\fs22\par } LVAL X{\rtf1\ansi\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green128\blue0;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 EL ARROYO SECO\par \pard\qj\fs24\par \b0\ldblquote Ap\'e1rtate de aqu\'ed, y vu\'e9lvete al oriente, y esc\'f3ndete en el arroyo de Querit, que est\'e1 delante del Jord\'e1n; y beber\'e1s del arroyo; y Yo he mandado a los cuervos que te den all\'ed de co\-mer\rdblquote (\cf1\ul 1Ki_17:3-4\cf0\ulnone ). Notemos bien el orden; primero el man\-dato divino, y luego la preciosa promesa. El\'edas habla de cum\-plir el mandamiento divino para poder ser alimentado sobrenaturalmente. La mayor\'eda de las promesas de Dios son condi\-cionadas. \'bfNo explica esto la raz\'f3n de que muchos de nosotros no saquemos ning\'fan bien de El\'edas, al dejar de cumplir las esti\-pulaciones? Dios nunca premia la incredulidad ni la desobe\-diencia. Nosotros somos nuestros peores enemigos, y nos perdemos mucho por nuestra perversidad. En el anterior cap\'edtulo procuramos mostrar que el arreglo que Dios hizo mostraba su gran soberan\'eda, su poder omnisuficiente, y su bendita sabidur\'eda; y c\'f3mo demandaba la sumisi\'f3n y la fe del profeta. Llegamos ahora a la secuela de aquel hecho. \par \par "Y \'e9l fue, e hizo conforme a la palabra de Jehov\'e1; pues se fue y asent\'f3 junto al arroyo de Querit, que est\'e1 antes del Jord\'e1n\rdblquote (v. 5). El requerimiento de Dios, no s\'f3lo proporcionaba a El\'edas una prueba real de su sumisi\'f3n y su fe, sino que era tam\-bi\'e9n una demanda severa a \i su humildad. \i0 Si su orgullo hubiera prevalecido, hubiera dicho: \ldblquote\'bfPor qu\'e9 he de seguir tal l\'ednea de conducta? Actuar\'eda como un cobarde si me 'escondiera'. No tengo miedo a Acab, y por lo tanto no me recluir\'e9\rdblquote . \'a1Ah, lec\-tor!; algunos de los mandamientos de Dios son verdaderamente humillantes para la carne y la sangre soberbias. Los LVAL Ydisc\'edpulos no debieron de pensar que lo que Cristo les mandaba era se\-guir una pol\'edtica muy valiente, cuando les dijo: "Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, \i huid \i0 a la otra\rdblquote (\cf1\ul Mat_10:23\cf0\ulnone ); sin embargo, tales eran sus \'f3rdenes, y deb\'edan obedecerle. Y, \'bfpor qu\'e9 ha de objetar el siervo al mandamiento de "esconder\-se\rdblquote cuando leemos del Se\'f1or que "se encubri\'f3"? (\cf1\ul Joh_8:59\cf0\ulnone ). S\'ed, \'c91 nos ha dejado ejemplo en todas las cosas.\par \par Adem\'e1s, el cumplimiento del mandato divino representaba una carga para el aspecto social de la naturaleza de El\'edas. Po\-cos hay que puedan soportar la soledad; en verdad, para la mayor\'eda de las personas, ser separado de sus semejantes, seria dura prueba. Los inconversos no pueden vivir sin compa\'f1\'eda; la convivencia con los que piensan como ellos les es necesaria para acallar sus conciencias inquietas, y desterrar sus pensa\-mientos onerosos. Y, \'bfes muy distinto el caso de la inmensa mayor\'eda de los que profesan ser cristianos? La promesa: "He aqu\'ed, yo estoy con vosotros todos los d\'edas\rdblquote , encierra poco sig\-nificado para la mayor\'eda de nosotros. \'a1Qu\'e9 diferente era el contentamiento, el gozo y el servicio de Bunyan en la c\'e1rcel, o de Madame Guyon en su confinamiento solitario! El\'edas pod\'eda verse separado de sus semejantes, pero no del Se\'f1or.\par \par "Y \'e9l fue, e hizo conforme a la palabra de Jehov\'e1\rdblquote . El\- profeta cumpli\'f3 el mandato de Dios sin duda ni dilaci\'f3n. La suya era una bendita sujeci\'f3n a la voluntad divina: estaba preparado tanto a llevar al rey el mensaje de Jehov\'e1 como a depender de los cuervos. El tisbita cumpli\'f3 el precepto con prontitud, sin importarle lo poco razonable que pudiera pare\-cer, o lo desagradables que fueran las perspectivas. Qu\'e9 dife\-rente fue el caso de Jon\'e1s, que huy\'f3 para no cumplir la pala\-bra del Se\'f1or; s\'ed, y cu\'e1n diferentes las consecuenciLVAL Zas tambi\'e9n: \'a1el uno encarcelado durante tres d\'edas y tres noches en el vien\-tre de la ballena; el otro, al final, arrebatado al cielo sin pasar por los portales de la muerte! Los siervos de Dios no son todos iguales en fe, ni obediencia, ni fruto. Ojal\'e1 todos fu\'e9semos tan prontos a obedecer la Palabra del Se\'f1or como El\'edas.\par \par "Y \'e9l fue, e hizo conforme a la palabra de Jehov\'e1\rdblquote . El profeta no se retras\'f3 en el cumplimiento de las directrices di\-vinas ni dud\'f3 de que Dios suplir\'eda todas sus necesidades. Bien\-aventurados somos cuando le obedecemos en circunstancias di\-f\'edciles, y confiamos en\_\'c9l en la oscuridad. Pero, \'bfpor qu\'e9 no ha\-br\'edamos de poner confianza impl\'edcita en Dios y depender en su palabra de promesa? \'bfHay algo demasiado dif\'edcil para el Se\'f1or? \'bfHa faltado jam\'e1s a su palabra de promesa? As\'ed, pues, no abri\-guemos recelo incr\'e9dulo alguno en cuanto a su futuro cuidado. Los cielos y la tierra pasar\'e1n, pero jam\'e1s sus promesas. El pro\-ceder de Dios para con El\'edas ha quedado registrado para \i nues\-tra \i0 instrucci\'f3n; ojal\'e1 hable a nuestros corazones de manera que reprenda nuestra desconfianza imp\'eda y nos lleve a clamar sin\-ceramente: \ldblquote Se\'f1or, aum\'e9ntanos la fe\rdblquote . El Dios de El\'edas vive todav\'eda, y jam\'e1s abandona al que conf\'eda en su fidelidad.\par "Y \'e9l fue, e \i hizo \i0 conforme a la palabra de Jehov\'e1\rdblquote . El\'edas, no s\'f3lo predic\'f3 la Palabra de Dios, sino que adem\'e1s hizo lo que le mandaba. Esta es la urgente necesidad de nuestros d\'edas. Se ha\-bla much\'edsimo de los preceptos divinos, pero se camina muy poco de acuerdo con ellos. En el reino religioso hay mucha ac\-tividad, pero, demasiado a menudo, \'e9sta est\'e1 desautorizada por los estatutos divinos, y en muchas ocasiones es contraria a los mismos. "Mas sed \i hacedores \i0 de la palabra, y no tan solamente oidores, enga\'f1\'e1ndoos a vosotros mismos\rdblquote (\cLVAL [f1\ul Jam_1:22\cf0\ulnone ), es el requisito cierto de Aqu\'e9l al cual hemos de dar cuentas. El obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atenci\'f3n que el sebo de los carneros. \ldblquote Hijitos, no\_ os enga\'f1e ninguno: el que \i hace \i0 justicia, es justo\rdblquote (\cf1\ul 1Jo_3:7\cf0\ulnone ). Cu\'e1ntos se enga\'f1an en este punto; parlotean de la justicia, pero dejan de practicarla. "No todo el que me dice: Se\'f1or, Se\'f1or, entrar\'e1 en el reino de los cielos; mas el que \i hiciere \i0 la voluntad de mi Padre que est\'e1 en los cielos\rdblquote (\cf1\ul Mat_7:21\cf0\ulnone ).\par \par \ldblquote Y los cuervos le tra\'edan pan y carne por\b \b0 la ma\'f1ana, y pan y carne a la tarde; y beb\'eda del arroyo\rdblquote (v. 6). \'a1C\'f3mo probaba esto que \ldblquote\'c9l es el que prometi\'f3\rdblquote ! (\cf1\ul Heb_10:23\cf0\ulnone ). La natura\-leza entera cambiar\'e1 su camino antes de que una sola de sus promesas falte. Qu\'e9 consuelo para el coraz\'f3n que conf\'eda: lo que Dios ha prometido, ciertamente lo har\'e1. Cu\'e1n inexcu\-sable es nuestra incredulidad, cu\'e1n indeciblemente imp\'edas nues\-tras dudas. Cu\'e1nta de nuestra desconfianza es consecuencia de que las promesas divinas no est\'e1n suficientemente definidas en nuestras mentes. \'bfMeditamos como debi\'e9ramos en las pro\-mesas del Se\'f1or? Si estuvi\'e9semos m\'e1s "amistados\rdblquote con \'c91 (\cf1\ul Job_22:21\cf0\ulnone ), si \ldblquote pusi\'e9ramos al Se\'f1or" m\'e1s definidamente de\-lante de nosotros (\cf1\ul Psa_16:8\cf0\ulnone ), \'bfno tendr\'edan sus promesas mu\-cho m\'e1s peso y poder para nosotros?\par \par \ldblquote Mi Dios, pues, suplir\'e1 todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jes\'fas" (\cf1\ul Phi_4:19\cf0\ulnone ). Es infruc\-tuoso preguntar c\'f3mo. El Se\'f1or tiene diez mil maneras de cum\-plir su palabra. Alguien que lea este p\'e1rrafo puede que viva pre\-cariamente, sin reservas financieras, sin provisiones; quiz\'e1 sin saber de d\'fLVAL \3nde vendr\'e1 la pr\'f3xima comida. Pero, si eres un hijo de Dios, \'c9l no te dejar\'e1; y si conf\'edas en \'c91, no te ver\'e1s defraudado. De una manera u otra, \ldblquote el Se\'f1or proveer\'e1\rdblquote . "Te\-med a Jehov\'e1, vosotros sus santos; porque no hay falta para los que le temen. Los leoncillos necesitaron, y tuvieron ham\-bre; pero los que buscan a Jehov\'e1, no tendr\'e1n falta de nin\-g\'fan bien\rdblquote (\cf1\ul Psa_34:9-10\cf0\ulnone ); \ldblquote Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas (comida y vestido) os ser\'e1n a\'f1adidas\rdblquote (\cf1\ul Mat_6:33\cf0\ulnone ).\b \b0 Estas promesas est\'e1n dirigidas a nosotros, para alentarnos a unirnos a Dios y hacer su vo\-luntad.\par \par "Y los cuervos le tra\'edan pan y carne por la ma\'f1ana, y pan y carne a la tarde.\rdblquote Si el Se\'f1or lo hubiera querido, pod\'eda ha\-berle alimentado por medio de los \'c1ngeles, y no de los cuervos, Hab\'eda entonces en Israel un hombre hospitalario llamado Abd\'edas que sustentaba en secreto a cien profetas de Dios en una cueva (18A). Adem\'e1s, habla siete mil israelitas fieles que no hablan doblado sus rodillas ante Baal, cualquiera de los cuales se habr\'eda sentido sin duda grandemente honrado de ha\-ber sustentado a alguien tan eminente como El\'edas. Pero Dios prefiri\'f3 hacer uso de las aves del cielo. \'bfPor qu\'e9? \'bfNo fue acaso para damos, a El\'edas y a nosotros, una prueba se\'f1alada de su dominio absoluto sobre todas las criaturas, y por ende de que \'c9l es digno de toda nuestra confianza, aun en la m\'e1s grave necesidad? Y lo m\'e1s sorprendente es que El\'edas fuera alimentado mejor que los profetas que Abd\'edas sustentaba, ya que \'e9stos ten\'edan s\'f3lo "pan y agua\rdblquote (18:4), mientras que El\'edas ten\'eda tam\-bi\'e9n carne.\par Aunque Dios no emplee cuervos reales al ministrar a sus siervos necesitados de hoy, a menudo obra de manera igual\-mente definida y maravillosa ordenando al ego\'edsta, al avarien\-LVAL ]to, al de coraz\'f3n duro y al inmoral para la asistencia de los suyos. \'c9l puede hacerlo, y a menudo los induce, en contra de su disposici\'f3n natural y sus h\'e1bitos m\'edseros, a comportarse benigna y liberalmente en el ministerio de nuestras necesida\-des. tl tiene en su mano los corazones de todos los hombres, y a todo lo que quiere los inclina (\cf1\ul Pro_21:1\cf0\ulnone ). \'a1Gracias sean dadas al Se\'f1or por enviar su provisi\'f3n por medio de tales instrumentos! No dudamos de que un buen n\'famero de nues\-tros lectores podr\'edan dar un testimonio similar al del que esto escribe, cuando dice: Cu\'e1n a menudo, en el pasado, Dios provey\'f3 a nuestras necesidades de la manera m\'e1s inesperada; nos hubiera sorprendido menos que los cuervos nos trajeran comida,'que el recibirla de los que nos la concedieron.\par \par "Y los cuervos le tra\'edan pan y carne por la ma\'f1ana, y pan y carne a la tarde.\rdblquote Fij\'e9monos que no se mencionan ve\-getales, ni frutas, ni dulces. No habla bocados exquisitos, sino simplemente lo necesario. \ldblquote As\'ed que, teniendo sustento y con qu\'e9 cubrirnos, seamos contentos con esto\rdblquote (I Timoteo 6:8). Mas, \'bflo somos? Cu\'e1n poco de este contentamiento santo se observa, incluso entre el pueblo del Se\'f1or. Cu\'e1ntos ponen el coraz\'f3n en las cosas de las cuales los que son sin Dios hacen \'eddolos. \'bfPor qu\'e9 est\'e1n descontentos los j\'f3venes con el nivel de vida que bast\'f3 a sus padres? Para seguir a Aqu\'e9l que no ten\'eda donde reclinar la cabeza, debemos negarnos a nosotros mismos.\par \par "Y beb\'eda del arroyo\rdblquote (v. 6). No pasemos por alto esta cl\'e1usula, ya que en la Escritura no hay ni un solo detalle sin importancia. El agua del arroyo era una verdadera provisi\'f3n de Dios, tanto como lo eran el pan y la carne que tra\'edan los cuervos. El Esp\'edritu Santo, sin duda, ha registrado este de\-talle con el prop\'f3sito de ense\'f1arnos que las mercedes comu\-nes de la providencia (como las llaLVAL ^mamos nosotros) son, tam\-bi\'e9n, un don de Dios. Si se nos ha suministrado aquello que nuestros cuerpos necesitan, a Dios le debemos la gratitud y el reconocimiento. Y, sin embargo, cu\'e1ntos hay, aun entre los que profesan ser cristianos, que se sientan a la mesa sin pedir la bendici\'f3n de Dios, y se levantan sin darle gracias por lo que han comido. Tambi\'e9n en esto Cristo nos ha dejado ejem\-plo, pues cuando aliment\'f3 a la multitud, se nos dice que tom\'f3 Jes\'fas aquellos panes, y habiendo dado gracias, repar\-ti\'f3 a los disc\'edpulos" (\cf1\ul Joh_6:11\cf0\ulnone ). As\'ed pues, no dejemos de hacer lo mismo.\par \par 'Tasados algunos d\'edas, sec\'f3se el arroyo; porque no habla llovido sobre la tierra\rdblquote (v. 7). Por la expresi\'f3n \ldblquote pasados al\-gunos d\'edas\rdblquote , Lightfoot entiende \ldblquote pasado un a\'f1o", que es con frecuencia el sentido de esta frase en la Escritura. Sea como fuere, despu\'e9s de un intervalo de cierta duraci\'f3n, el arroyo se sec\'f3. Krum\'ednacher declara que el nombre Querit denota \ldblquote sequ\'eda\rdblquote , como si se secara generalmente m\'e1s deprisa que cual\-quier otro arroyo. Con toda probabilidad se trataba de un torrente del monte que descend\'eda por un barranco. Recib\'eda el agua por medio de la naturaleza o providencia ordinaria, pero ahora, el curso de la naturaleza estaba alterado. El pro\-p\'f3sito de Dios estaba cumplido, y habla llegado la hora de que el profeta partiese hacia otro escondite. Que el arroyo se secase era un poderoso recordatorio para El\'edas de la naturaleza transitoria de todo lo mundano. "La apariencia de este mundo se pasa\rdblquote (\cf1\ul 1Co_7:31\cf0\ulnone ), y por tanto, "no tene\-mos aqu\'ed ciudad permanente\rdblquote (\cf1\ul Heb_13:14\cf0\ulnone ). Todas las cosas terrenas est\'e1n marcadas con el sello del cambio y la decadencia.: nada hay estable bajo el sol. Por ello, deber\'edamos estar pre\-parados para los cambios repentinos en nuestras circunstancias.\par \par CoLVAL _mo hasta entonces, los cuervos segu\'edan llevando al pro\-feta carne y pan para comer cada ma\'f1ana y cada tarde, mas no pod\'eda subsistir sin agua. Pero, \'bfpor qu\'e9 no hab\'eda de pro\-veer Dios del agua de modo milagroso, como hac\'eda con la comida? Con toda seguridad, pod\'eda hacerlo. Pod\'eda haber he\-cho brotar agua de la roca, como hizo con Israel, o de la qui\-jada, como con Sart\'eds6n (Jueces 15:18,19). S\'ed, pero el Se\'f1or no est\'e1 limitado a ning\'fan m\'e9todo, sino que tiene varias ma\-neras de producir los mismos resultados. A veces Dios obra de un modo, y a veces de otro; usa este medio hoy, y ese otro ma\'f1ana, para llevar a cabo su consejo. Dios es sobe\-rano y no obra de acuerdo con una regla: repetida. Siempre obra seg\'fan su buena voluntad, y lo hace as\'ed para desplegar su absoluta suficiencia, para exhibir su sabidur\'eda m\'faltiple, y para demostrar la grandeza de su poder. Dios no est\'e1 atado, y si cierra una puerta puede f\'e1cilmente abrir otra.\par \par \ldblquote Sec\'f3se el arroyo\rdblquote . Querit no brotar\'eda para siempre; no, ni siquiera para el profeta. El mismo El\'edas hab\'eda de sentir lo terrible del azote que habla anunciado. Mi querido lector, no es cosa extra\'f1a que Dios permita que sus hijos amados sean en\-vueltos en las calamidades comunes de los ofensores. Es verdad que \'c9l hace diferencia en el uso y en los resultados de las heri\-das, pero no en el infligirlas. Vivimos en un mundo que est\'e1 bajo la maldici\'f3n del Dios Santo, y por tanto,\b \b0\ldblquote el hombre nace para la aflicci\'f3n\rdblquote . Tampoco hay manera de escapar de la aflicci\'f3n mientras estemos aqu\'ed. El propio pueblo de Dios, aunque es objeto de amor eterno, no est\'e1 exento, porque "mu\-chos son los males del justo\rdblquote . \'bfPor qu\'e9? Por varias razones y con varios designios: uno de ellos es enajenar nuestros cora\-zones de las cosas de abajo, y hacer que pongamos nuestros afectos en las de arriba.\par \par \ldblquote Sec\'f3se eLVAL #l arroyo\rdblquote . Seg1n las apariencias externas, para la raz\'f3n carnal parecer\'eda un verdadero infortunio, una ver\-dadera calamidad. Tratemos de evocar a El\'edas all\'ed, en Querit. La sequ\'eda era general, el hambre extendida por todo el pa\'eds; y ahora, su propio arroyo se secaba. El agua disminuy\'f3 gradual\-mente hasta que pronto no hab\'eda m\'e1s que un goteo, y m\'e1s tarde ces\'f3 por completo. \'bfSe llen\'f3 paulatinamente de ans\'eda y melancol\'eda? \'bfDijo: Qu\'e9 har\'e9? \'bfDebo permanecer aqu\'ed y pe\-recer? \'bfMe ha olvidado Dios? \'bfDi un mal paso, a fin de cuen\-tas, al venir aqu\'ed? Todo depend\'eda de lo firmemente que su fe siguiera ejercit\'e1ndose. Si su fe estaba en acci\'f3n, admir\'f3 la bon\-dad de Dios al hacer que el suministro de agua durara tanto tiempo. Cu\'e1nto mejor para nuestras almas si, en vez de lamen\-tar nuestras p\'e9rdidas, alab\'e1ramos a Dios por concedernos sus mercedes por tanto tiempo, especialmente si recordamos que nos son \i prestadas, \i0 y que no merecemos ninguna de ellas.\par \par Aunque morara en el lugar designado por Dios, El\'edas no estaba exento de aquellos profundos ejercicios del alma que son siempre la disciplina necesaria para la vida de fe. Es ver\-dad que, obedeciendo el mandamiento divino, los cuervos le hab\'edan visitado diariamente tray\'e9ndole comida ma\'f1ana y tar\-de, y que el arroyo hab\'eda seguido su tranquilo discurrir. Pero la fe hab\'eda de ser probada y desarrollada. El siervo de Dios no puede dormirse sobre los laureles, sino que ha de pasar de clase en clase en la escuela del Se\'f1or; y despu\'e9s de haber apren\-dido (por la gracia) las dif\'edciles lecciones de una, ha de avan\-zar y dominar otras todav\'eda m\'e1s dif\'edciles. Quiz\'e1 alg\'fan lector ha de enfrentarse con el arroyo cada vez m\'e1s seco de la popu\b\-\b0 laridad, de la salud que se desvanece, de los negocios que dis\-minuyen, de la amistad que se marchita. Ah, amigo, un arro\-yo que se seca es un verdadero problema.\par LVAL anza a medida que el arroyuelo se deslizaba con menos ruido sobre su lecho rocoso? \'bfDej\'f3 el arpa colgada de los sauces al sumirse en pensamientos ansiosos y al caminar de un lado a otro? No hay nada en la Escritura que nos haga pensar tal cosa. Dios conserva en perfecta paz a aquel cuya mente descansa en \'c9l. S\'ed. pero para eso el coraz\'f3n debe confiar firmemente en \'c9l.\par \par \'c9ste es el punto importante: \'bfconfiamos en el Se\'f1or en cir\-cunstancias dif\'edciles, o s\'f3lo cuando son favorables? Es de te\-mer que, si hubi\'e9semos estado all\'ed, junto al arroyo seco, nues\-tras mentes se habr\'edan llenado de confusi\'f3n, y, en lugar de esperar pacientemente en el Se\'f1or, nos habr\'edamos impacientado, y habr\'edamos discurrido y preguntado a nosotros mismos qu\'e9 hacer. Y una ma\'f1ana, El\'edas despert\'f3 y comprob\'f3 que el arroyo se hab\'eda secado del todo, y que el suministro para su sustento estaba completamente cortado. \'bfQu\'e9 hab\'eda de hacer, entonces? \'bfHab\'eda de permanecer all\'ed y perecer?; porque no pod\'eda esperar vivir por mucho tiempo sin nada que beber. \'bfNo seria mejor tomar las cosas por su mano y ha\-cer lo que pudiera? \'bfNo seria mejor desandar lo andado y arriesgarse a sufrir la venganza de Acab, que permanecer don\-de estaba y morir de sed? \'bfPodemos dudar de que Satan\'e1s le acosara con tales tentaciones en la hora de la prueba?\par \par \tab El Se\'f1or le hab\'eda ordenado: \ldblquote Esc\'f3ndete en el arroyo de Querit\rdblquote , a\'f1adiendo: \ldblquote Yo he mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer\rdblquote ; y es notorio y bendito observar que per\-maneci\'f3 all\'ed incluso despu\'e9s de que el suministro de agua hu\-biera cesado. El pro ' feta no movi\'f3 su morada hasta que recibi\'f3 instrucciones definidas del Se\'f1or en este sentido. As\'ed fue con Israel en la antig\'fcedad en el desierto, cuando se dirig\'edan a la tierra prometida: \ldblquote Al mandato de Jehov\'e1 los hijos de Israel se part\'LVAL bedan; y al mandato de Jehov\'e1 asentaban el campo; todos los d\'edas que la nube estaba sobre el tabern\'e1culo, ellos estaban quedos. Y cuando la nube se deten\'eda sobre el tabern\'e1culo mu\-chos d\'edas, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehov\'e1, y no part\'edan. Y cuando suced\'eda que la nube estaba so\-bre el tabern\'e1culo pocos d\'edas, al dicho de Jehov\'e1 alojaban, y al dicho de Jehov\'e1 part\'edan. Y cuando era que la nube se deten\'eda desde la tarde hasta la ma\'f1ana, cuando a la ma\'f1ana la nube se levantaba, ellos part\'edan; o si hab\'eda estado el d\'eda, y la no\-che la nube se levantaba, entonces part\'edan. 0 si dos d\'edas, o un mes, o un a\'f1o... los hijos de Israel se estaban acampados, y no mov\'edan" (N\'fameros 9:18\_22). Y esto est\'e1 escrito expresa\-mente para nuestra instrucci\'f3n y consuelo; as\'ed pues, debemos recordarlo si queremos ser sabios y felices.\par \par \ldblquote Y fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1, diciendo: Lev\'e1ntate, vete a Sarepta\rdblquote (I Reyes 17:8,9). Si el profeta se hubiera permi\-tido trazar esquemas carnales, \'bfno hubiera mostrado esto cla\-ramente la inutilidad y lo innecesario de los tales? Dios no hab\'eda \ldblquote olvidado tener misericordia\rdblquote , ni dejarla a su siervo sin la direcci\'f3n y gu\'eda necesarias cuando hab\'eda llegado la hora de concederlas. De qu\'e9 modo tan claro deber\'eda esto hablar a nuestros corazones, llenos como est\'e1n de nuestros propios planes y designios. En vez de atender al precepto: "Alma m\'eda, en Dios solamente reposa\rdblquote , ingeniamos alg\'fan medio de salir\-nos de las dificultades, y entonces pedimos al Se\'f1or que lo prospere. Si Samuel no llega cuando le esperamos, tratamos de forzar las cosas (I Samuel 13:12).\par Notemos debidamente, sin embargo, que antes de que la palabra de Dios llegara de nuevo a El\'edas, su fe y su pacien\-cia hab\'edan sido puestas a prueba. Al ir a Querit, el profeta hab\'eda actuado bajo las \'f3rdenes divinas, y LVAL cpor lo tanto, estaba bajo el cuidado especial de Dios. As\'ed pues, \'bfpod\'eda venirle mal alguno teniendo tal guardi\'e1n? Hab\'eda de permanecer, pues, don\-de estaba hasta que Dios le dirigiera a dejar aquel lugar, por desagradables que se volvieran las condiciones. As\'ed es en lo que se refiere a nosotros. Cuando est\'e1 claro que Dios nos ha puesto donde estamos, all\'ed debemos \ldblquote quedarnos\rdblquote (I Corintios 7:20), aun cuando nuestra permanencia se vea llena de dificul\-tades y peligros aparentes. Si, por otra parte, El\'edas hubiera dejado Querit por su propia voluntad, \'bfc\'f3mo hubiera Po\-dido esperar que el Se\'f1or estuviera con \'e9l provey\'e9ndole en sus necesidades y libr\'e1ndole de sus enemigos? Esta verdad tiene la misma vigencia para nosotros en nuestros d\'edas.\par \par Vamos a considerar ahora la otra provisi\'f3n de gracia que el Se\'f1or hizo para su siervo en su retiro. \ldblquote Y fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1\rdblquote . Cu\'e1n a menudo ha llegado hasta nosotros su Pa\-labra \_a veces directamente, a veces por alguno de sus siervos\_, y nos hemos negado imp\'edamente a obedecerla. Si no en pala\-bras, nuestros caminos han sido como los de los jud\'edos rebel\-des, quienes respondieron a la amonestaci\'f3n afectuosa de jere\-m\'edas: "La palabra que nos has hablado en nombre de Jehov\'e1, no o\'edmos de ti\rdblquote (44:16). En otras ocasiones hemos sido como aquellos de los que se nos habla en Ezequiel 33:31,32: "Se esta\-r\'e1n delante de ti como mi pueblo, y oir\'e1n tus palabras, y no las pondr\'e1n por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el coraz\'f3n d\'e9 ellos anda en pos de su avaricia. Y he aqu\'ed que t\'fa eres a ellos como cantor de amores, gracioso de voz y que canta bien; y oir\'e1n tus palabras, mas no \i las pondr\'e1n por obra\rdblquote . \i0\'bfPor qu\'e9? Porque la Palabra de Dios choca con nues\-tra voluntad perversa y requiere lo que es contrario a nuestras inclinaciones naturales.\par \par "Y fue a \'e9l palabra LVAL dde Jehov\'e1, diciendo: Lev\'e1ntate, vete a Sarepta de Sid\'f3n, y all\'ed morar\'e1s\rdblquote (ys. 8,9). Eso significa que El\'edas hab\'eda de ser disciplinado con m\'e1s pruebas y humi\-llaciones. Primeramente, el nombre del lugar al cual Dios le ordenaba ir es profundamente sugestivo, por cuanto \ldblquote Sarepta\rdblquote significa \ldblquote refinar\rdblquote , y procede de una ra\'edz que significa \ldblquote crisol\rdblquote , es decir, el lugar donde se funden los metales. All\'ed aguardaba\b \b0 a El\'edas, no s\'f3lo una nueva prueba piara su fe, sino el refina\-\i miento \i0 de la misma, porque la misi\'f3n del crisol es separar la escoria del oro puro. La experiencia que aguardaba al profeta era dura y desagradable para la carne y la sangre, por cuanto ir de Querit a Sarepta requer\'eda un viaje de ciento veinte quit\'f3\- metros a trav\'e9s del desierto. Al lugar de la purificaci\'f3n no se llega f\'e1cilmente, e implica todo lo que naturalmente rehuimos. Debe observarse, tambi\'e9n, que Sarepta estaba en \ldblquote Sid\'f3n\rdblquote , es decir, en el territorio de los gentiles, fuera de Palestina. El Se\'f1or hizo \'e9nfasis en este detalle (en el primer serm\'f3n que se conoce de \'c9l) como una de las primeras se\'f1ales del favor que Dios se propon\'eda extender a los gentiles, diciendo: \ldblquote Muchas viudas habla en Israel\rdblquote en aquellos d\'edas (Lucas 4:25,26), que pod\'edan (o no) haber recibido y socorrido al profeta; pero a ninguna de ellas fue enviado. \'a1Qu\'e9 reproche m\'e1s severo para la naci\'f3n escogida! Pero lo que es todav\'eda m\'e1s notable es el hecho de que \ldblquote Sid\'f3n\rdblquote fuera el lugar de donde proced\'eda Jeza\-bel, la mujer impla que hab\'eda corrompido a Israel (I Reyes 16: 31). \'a1Los caminos de Dios son sobremanera extra\'f1os; sin em\-bargo, son ordenados con sabidur\'eda infinita! Como dec\'eda Mat\-thew Henry: "Para mostrar a Jezabel la impotencia de su maldad, Dios encontr\'f3 un escondite para su siervo en su misLVAL e\-m\'edsima tierra\rdblquote .\par \par Es igualmente notable observar la singular persona que Dios seleccion\'f3 para cobijar a El\'edas. No era un rico mercader, ni uno de los hombres principales de Sid\'f3n, sino una pobre \_viuda \_sola y necesitada\_ quien fue predispuesta y capacita\-da para atenderle. \'c9ste es, generalmente, el modo de obrar de Dios; \'c9l usa y honra a "lo necio y lo flaco del mundo\rdblquote para su gloria. Al comentar acerca de los \ldblquote cuervos\rdblquote que llevaban pan y carne al profeta mientras permanec\'eda junto al arroyo, hicimos notar la soberan\'eda de Dios y lo extra\'f1o de los ins\-trumentos que le plugo usar. La misma verdad se ilustra aqu\'ed: luna pobre viuda! \'a1Una gentil! \'a1Viviendo en Sid\'f3n, la tierra de Jezabel! No es extra\'f1o, pues, lector, que el proceder de Dios para contigo haya sido totalmente opuesto a lo que t\'fa hab\'edas esperado. El Se\'f1or es ley en si mismo, y lo que pide de nosotros es confianza impl\'edcita y sumisi\'f3n sin reserva.\par \par "He aqu\'ed Yo he mandado all\'ed a una mujer viuda que te sustente\rdblquote (v. 9). La necesidad del hombre es la oportunidad de Dios: cuando Querit se seque se abrir\'e1 Sarepta. C\'f3mo de\-ber\'eda ense\'f1arnos esto a abstenernos de abrigar cuidados e inquietudes acerca del futuro. Recuerda, lector querido, que el d\'eda de ma\'f1ana traer\'e1 consigo el Dios de ma\'f1ana. \ldblquote No temas, que Yo soy contigo; no desmayes, que Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudar\'e9, siempre te sustentar\'e9 con la dies\-tra de mi justicia\rdblquote (Isa\'edas 41:10); haz de estas promesas seguras y ciertas el sost\'e9n de tu alma, ya que son la Palabra del que no puede mentir; haz de ellas la respuesta a toda pregunta incr\'e9dula y a toda difamaci\'f3n perniciosa del diablo. F\'edjate que una vez m\'e1s, Dios envi\'f3 a El\'edas, no a un r\'edo, sino a un arroyo\rdblquote ; no a alguna persona rica y de grandes recursos, sino a una pobre viuda de escasos medios. El LVAL fSe\'f1or quer\'eda que su siervo siguiera dependiendo de \'c91 y de Su poder y bondad como hasta entonces.\par \par :\'c9sta era, en verdad, una prueba severa para El\'edas, no s\'f3lo al tener que emprender un largo viaje por el desierto, sino, tambi\'e9n al tener que hacer frente a una experiencia total\-mente contraria a sus sentimientos, su educaci\'f3n religiosa y sus inclinaciones espirituales: tener que depender de una mu\-jer gentil en una ciudad pagana. Se requer\'eda de \'e9l que dejara la tierra de sus padres y morara en el cuartel general del culto a Baal. Midamos debidamente el peso de la verdad de que el plan de Dios para El\'edas demandaba de \'e9l \i obediencia \i0 incues\-tionable. Los que quieren andar con Dios, no s\'f3lo han de con\-fiar en \'c9l de manera impl\'edcita sino que han de estar, tambi\'e9n, dispuestos a regirse enteramente por su Palabra. Nuestra fe, no s\'f3lo ha de ser educada por medio de una gran variedad de providencias, sino que, adem\'e1s, nuestra obediencia ha de serlo por los mandamientos divinos. Es en vano suponer que podemos disfrutar de la sonrisa de. Jehov\'e1, a menos que nos sujetemos a sus preceptos. \ldblquote Ciertamente, el obedecer es mejor\- que los sacrificios; y el prestar atenci\'f3n que el sebo de los car\-neros\rdblquote (1 Samuel 15:22). As\'ed que somos desobedientes, nuestra comuni\'f3n con Dios queda rota, y el castigo viene a ser nues\-tra porci\'f3n.\par \par El\'edas deb\'eda ir y morar en Sarepta. Pero, \'bfc\'f3mo pod\'eda sub\-sistir, si no conoc\'eda a nadie en aquel lugar? El mismo que le hab\'eda dado la orden, habla hecho los preparativos para su recepci\'f3n y sustento. \ldblquote He aqu\'ed Yo he mandado all\'ed a una mujer viuda que te sustente\rdblquote . Ello no quiere decir necesaria\-mente que el Se\'f1or hubiera hecho saber sus planes a \'e9sta; lo que sigui\'f3 muestra claramente que no fue as\'ed. M\'e1s bien hemos de entender estas palabras como significando que Dios, en su consejo, lo hab\'eda designado y loLVAL g efectuar\'eda por su providen\-cia; comp\'e1rese con "Yo he mandado a los cuervos que te den de comer\rdblquote (v. 4). Cuando Dios llama a alguno de sus hijos a ir a un lugar determinado, puede estar seguro de que tl ha hecho provisi\'f3n plena en su predeterminado prop\'f3sito. Dios dispuso secretamente que esta viuda recibiera y sustentara a Su siervo. Todos los corazones est\'e1n en las manos del Se\'f1or, y \'c9l los inclina hacia donde quiere. Puede inclinarlos a mos\-trar favor y a obrar con benevolencia hacia nosotros, aunque les seamos completamente desconocidos. Muchas veces, en dife\-rentes partes del mundo, \'e9sta ha sido la experiencia del que esto escribe.\par \par El hecho de que Dios llamara a El\'edas a ir a Sarepta cons\-titu\'eda, no s\'f3lo una prueba para su fe y obediencia, sino tam\-bi\'e9n para su \i humildad. \i0 Era llamado a recibir caridad de ma\-nos de una viuda solitaria. Qu\'e9 humillante para el amor pro\-pio depender de una de las m\'e1s pobres entre las pobres. \'a1Qu\'e9 vergonzoso para la confianza y la suficiencia propias aceptar ayuda de una que parec\'eda no tener con qu\'e9 suplir sus m\'e1s ur\-gentes necesidades! Para que nos\b \b0 inclinemos a lo que repugna a nuestras tendencias naturales, las circunstancias han de ser en verdad apremiantes. M\'e1s de una vez en el pasado sen\-timos tener que recibir favores y ayuda de los que ten\'edan po\-cos bienes de este mundo, pero fuimos consolados por las pala\-bras: \ldblquote Y algunas mujeres que hab\'edan sido curadas de malos esp\'edritus y de enfermedades... y otras muchas que serv\'edan de sus haciendas\rdblquote (Lucas 8:2,3). La palabra \ldblquote viuda\rdblquote nos habla de debilidad y soledad; Israel estaba viudo en aquel tiempo, y por, tanto, El\'edas era compelido a sentirlo en su propia alma.\par \ldblquote Entonces \'e9l se levant\'f3, y se fue a Sarepta\rdblquote (v. 10). En esto, El\'edas dio prueba de ser verdaderamente el siervo de Dios, porque el camino del siervo es la senda de la LVAL hobediencia; el que abandona ese camino deja de ser siervo. El siervo y la obediencia est\'e1n ligados de manera inseparable, como el obre\-ro y su trabajo. Hoy en d\'eda, hay muchos que hablan de su ser\-vicio por Cristo como si \'c9l necesitara su asistencia, como si su causa no pudiera prosperar a menos que ellos la fomenten y promuevan, como si el arca santa hubiera de caer inevitable\-mente al suelo si sus manos imp\'edas no la sostuviesen. Esto es un error, un serio error; el producto del orgullo que Satan\'e1s alimenta. Lo que necesitamos mucho es servir a Cristo, some\-ternos a su yugo, rendirnos a su voluntad, sujetarnos a sus mandamientos. Todo \ldblquote servicio\rdblquote que no sea andar en sus pre\-ceptos es invenci\'f3n humana, esp\'edritu carnal, \ldblquote fuego extra\'f1o\rdblquote .\par \par "Entonces \'e9l se levant\'f3, y se fue a Sarepta. \'bfC\'f3mo pue\-do ministrar las cosas santas de Dios si no ando por el camino de la obediencia? Los jud\'edos contempor\'e1neos de Pablo se con\-sideraban muy importantes, empero no rend\'edan gloria a Dios. \ldblquote Conf\'edas que eres gu\'eda de los ciegos, luz de los que est\'e1n en tinieblas, ense\'f1ador de los que no saben\rdblquote (Romanos 2:19,20). As\'ed pues, el ap\'f3stol le pone a prueba: \ldblquote T\'fa pues, que ense\'f1as a otro, \'bfno te ense\'f1as a ti mismo? \'bfT\'fa, que predicas que no se ha de hurtar, hurtas? (v. 21). El principio aqu\'ed enunciado es escrutador y de amplia aplicaci\'f3n. Cada uno de los que predicamos el Evangelio deber\'edamos medirnos diligentemen\-te a\b \b0 nosotros mismos por \'e9l. T\'e9 que predicas que Dios ama la verdad en lo \'edntimo, \'bferes fiel a tus palabras? T\'fa que ense\'f1as que debemos procurar lo bueno delante de todos los hombres, \'bftienes deudas por pagar? T\'fa que exhortas a los cre\-yentes a orar sin cesar, \'bfpasas mucho tiempo en el lugar secreto? Si no es as\'ed, no te sorprendas si tus sermones tienen poco efecto.\par \par De la paz pastoril de Galaad a lLVAL ia prueba exigente de con\-frontarse al rey; de la presencia de Acab a la soledad de Que\-rit; del, arroyo seco a Sarepta. Las conmociones y desplaza\-mientos de la Providencia son necesarios para que nuestra vida espiritual prospere. \ldblquote Quieto estuvo Moab desde su mocedad, y sobre sus heces ha estado \'e9l reposado, y no fue trasegado de vaso en vaso\rdblquote (Jerem\'edas 48:11). La figura usada aqu\'ed es muy su\-gestiva. Moab se hab\'eda aletargado y vuelto blando porque hab\'eda tenido paz por largo tiempo. Se habla estropeado como el zumo de uva sin refinar. Dios estaba trasegando a El\'edas \ldblquote de vaso en vaso\rdblquote para que la espuma flotara y pudiera ser qui\-tada. El agitar nuestro nido, el cambio constante de las cir\-cunstancias que nos rodean, no son experiencias agradables, pero son indispensables para impedir que "reposemos sobre nues\-tras heces\rdblquote . Pero, lejos de reconocer los designios misericordio\-sos del Purificador, cu\'e1n a menudo somos enojadizos, y mur\-muramos cuando nos trasiega de vaso en vaso.\par \par \ldblquote Entonces \'e9l se levant\'f3 y se fue a Sarepta\rdblquote . No puso incon\-venientes, sino que hizo lo que se le mandaba. No puso dila\-ciones, sino que emprendi\'f3 su largo y desagradable camino en seguida. Estaba tan presto a ir a pie como lo hubiera esta\-do si Dios le hubiera proporcionado una carroza. Estaba tan presto a cruzar un desierto como lo habr\'eda estado para diri\-girse, si Dios se lo hubiera ordenado, a un jard\'edn exuberante y frondoso. Estaba tan dispuesto a pedir socorro a una viuda gentil, como si Dios le hubiera dicho que\b \b0 regresara entre sus amigos en Galaad. Para la raz\'f3n carnal, puede parecer que pon\'eda la cabeza en la boca del le\'f3n> que se encaminaba hacia un peligro cierto al ir a Sid\'f3n, donde los agentes de Jezabel ser\'edan numerosos. Pero, porque Dios se lo hab\'eda mandado, era justo que obedeciera (y err\'f3neo no hacerlo), y por tanto, pod\'eda contar con la protecci\'f3n divinaLVALuego, sirven para cautivar el pensamiento tanto del predicador como del escritor. El Nuevo Testamento apoya este inter\'e9s. Si Jesucristo es el Profeta "como Mois\'e9s", tambi\'e9n \fs20 El\'edas\fs24 tiene su paralelo en el Nuevo Testa\-mento: Juan, el m\'e1s grande de los profetas. Y, lo que es toda\-v\'eda m\'e1s notable, \fs20 El\'edas\fs24 mismo reaparece de forma visible cuan\-do con Mois\'e9s, en el monte de "la magn\'edfica gloria", "habla de la contienda que gan\'f3 nuestra vida con el Hijo de Dios en\-carnado". \'bfQu\'e9 sublime honor fue \'e9ste! Mois\'e9s y \fs20 El\'edas\fs24 son los nombres que no s\'f3lo brillan con pareja grandeza en los ca\-p\'edtulos finales del Antiguo Testamento, sino que aparecen tam\-bi\'e9n como representantes vivientes de la hueste redimida del Se\'f1or \emdash los resucitados y los traspuestos\emdash en el "monte santo", donde conversan de la salida que su Se\'f1or y Salvador hab\'eda de cumplir en el tiempo designa.\par N\'f3tese bien que el Se\'f1or no dio a El\'edas m\'e1s informaci\'f3n acerca de su futura residencia y sustento sino que ser\'eda en Sarepta y en casa de una viuda. En tiempo de escasez deber\'eda\-mos estar profundamente agradecidos al Se\'f1or de que provea por nosotros, y contentarnos dejando en sus manos el modo de hacerlo. Si el Se\'f1or se compromete a guiarnos en el viaje de nuestra vida, debe bastarnos el que lo haga paso a paso. Es raro que nos revele mucho por anticipado. En la mayor\'eda de los casos sabemos poco o nada de antemano. \'bfC\'f3mo puede ser de otro modo si andamos por le? Debemos confiar en \'c9l impl\'edcitamente para el desarrollo pleno de su plan para nos\-otros. Pero, s\'ed andamos de verdad con Dios, ajustando nues\-tros caminos a su Palabra, \'c9l har\'e1 que las cosas sean gradual\-mente m\'e1s claras. Su providencia aclarar\'e1 nuestras dificulta\-des, y lo que ahora no sabemos lo sabremos m\'e1s adelante. \'c9ste fue el caso de El\'edas.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL k{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 LOS APUROS DE UNA VIUDA\par \b0\fs24\par \pard\qj\ldblquote Y fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1, diciendo: Lev\'e1ntate, vete a Sarepta de Sid\'f3n, y all\'ed morar\'e1s; he aqu\'ed Yo he mandado all\'ed a una mujer viuda que se sustente\rdblquote (I Reyes 17:8,9). Notemos con cuidado la relaci\'f3n entre estos dos vers\'edculos. La signi\-ficancia espiritual de la misma ser\'e1 aparente para el lector al decir lo siguiente: nuestras acciones han de estar reguladas por 12 Palabra de Dios para que nuestras almas puedan ser ali\-mentadas y fortalecidas. Esta fue una de las lecciones m\'e1s im\-portantes ense\'f1adas a Israel en el desierto: su comida y su be\-bida s\'f3lo pod\'edan obtenerse siguiendo el sendero de la obedien\-cia (N\'fameros 9:18\_23; obs\'e9rvese las veces que se cita \ldblquote el man\-dato\rdblquote , \ldblquote la ordenanza\rdblquote y "el dicho de Jehov\'e1\rdblquote en este pasaje). Al pueblo de Dios de la antig\'fcedad no le estaba permitido tener sus propios planes; el Se\'f1or lo dispon\'eda todo, tanto cuan\-do hab\'edan de viajar, como cuando hab\'edan de acampar. Si se hubieran negado a seguir la nube, no habr\'eda habido para ellos man\'e1.\par \par \tab Lo mismo suced\'eda a El\'edas, ya que Dios ha fijado la mis\-ma regla para sus ministros y para aquellos a los cuales minis\-tran: han de hacer lo que predican, o \'a1ay de ellos! El profeta no pod\'eda tener voluntad propia ni decir cu\'e1nto tiempo iba a estar en Querit ni adonde ir\'eda despu\'e9s. La Palabra de Jeho\-v\'e1 lo dispon\'eda todo, y obedeci\'e9ndola obten\'eda su sustento. Qu\'e9 verdad m\'e1s escrutadora e importante hay en esto para todo cristiano: la senda de la obediencia es la \'fanica que contiene bendici\'f3n y riqueza. \'bfNo descubrimos en este punto lLVAL la causa de nuestra flaqueza y la explicaci\'f3n de nuestra falta de fruto? \'bfNo es debido a nuestra propia voluntad indomable el que nuestra alma perezca y nuestra fe sea d\'e9bil? \'bfNo es debido a nuestra poca abnegaci\'f3n, a que no hemos tomado la cruz, a que no seguimos a Cristo, que seamos tan d\'e9biles e infelices?\par \par Nada contribuye tanto a la salud y al gozo de nuestras almas como la sujeci\'f3n a la voluntad de Aqu\'e9l a quien hemos de dar cuentas. Y el predicador, lo mismo que el cristiano co\-rriente, ha de atenerse a este principio. El predicador ha de andar por el sendero de la obediencia si quiere ser usado por el que es Santo. Si El\'edas hubiera observado una conducta insu\-bordinada, y hubiera tratado de agradarse a s\'ed mismo, \'bfc\'f3mo podr\'eda haber dicho despu\'e9s con tanta certeza en el monte Car\-melo: \ldblquote Si Jehov\'e1 es Dios, seguidle\rdblquote ? Como observ\'e1bamos en el cap\'edtulo anterior, la correlaci\'f3n del \ldblquote servicio\rdblquote es la obedien\-cia. Las dos cosas est\'e1n unidas indisolublemente; en el mo\-mento en que dejo de obedecer a mi Maestro, dejo de ser su \ldblquote siervo\rdblquote . A prop\'f3sito de ello, no olvidemos que uno de los t\'edtu\-los m\'e1s nobles de nuestro Rey era el de \ldblquote Siervo de Jehov\'e1". Ninguno de nosotros puede aspirar a alcanzar un fin m\'e1s no\-ble que el que inspiraba su coraz\'f3n: "Vengo a hacer tu volun\-tad, Dios m\'edo".\par \par Digamos, empero, con toda franqueza, que la senda de la obediencia a Dios est\'e1 lejos de ser f\'e1cil para nuestra natura\-leza; exige la diaria negaci\'f3n del yo, y por lo tanto s\'f3lo pue\-de seguirse con los ojos fijos constantemente en el Se\'f1or, y con la conciencia sujeta a su Palabra. Es verdad que en guardar sus mandamientos '\ldblquote hay grande galard\'f3n\rdblquote (Salmo 19:11), por cuanto el Se\'f1or no ser\'e1 deudor al hombre; no obstante, re\-quiere dejar a un lado la raz\'f3n carnal, e ir a Querit para\b \b0 ser alimentado por LVAL mlos cuervos; \'bfc\'f3mo puede entender esto el in\-telecto orgulloso? Y, ahora, se le mandaba viajar a una ciudad lejana y pagana, y \_ser sostenido por una viuda solitaria \_y a punto de morir de hambre. S\'ed, lector, la senda de la fe es total\-mente contraria a lo que llamamos \ldblquote sentido com\'fan\rdblquote , Y si t\'fa sufres la misma dolencia espiritual que el que esto escribe, a menudo encuentras m\'e1s dif\'edcil crucificar la raz\'f3n que repudiar los trapos inmundos de la justicia propia.\par \par "Entonces \'e9l se levant\'f3, y se fue a Sarepta. Y como lleg\'f3 a la puerta de la ciudad, he aqu\'ed una mujer viuda que estaba all\'ed cogiendo serojas\rdblquote (v. 10). Era tan pobre que no ten\'eda le\'f1a ni servidor que se la fuera a buscar. \'bfQu\'e9 est\'edmulo deb\'eda encontrar El\'edas en tales apariencias? Ninguno, por cierto; m\'e1s bien parec\'eda todo calculado para llenarle de dudas y temores, si es que se fijaba en las circunstancias externas. \ldblquote Y \'e9l la llam\'f3, y dijole: Ru\'e9gote que me traigas una poca de agua en un vaso, para que beba. Y yendo ella para tra\'e9rsela, \'e9l la volvi\'f3 a llamar, y d\'edjole: Ru\'e9gote que me traigas tambi\'e9n un bocado de pan en tu mano. Y ella respondi\'f3: Vive Jehov\'e1 Dios tuyo que no tengo pan cocido; que solamente un pu\'f1ado de hari\-na tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija; y ahora cog\'eda dos serojas, para entrarme y aderezarlo para m\'ed, y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos\rdblquote (vs. 10\_12); \'a1eso era lo que esperaba al profeta al llegar al destino divi\-namente designado! Ponte en su lugar, querido lector; \'bfno hu\-bieras pensado que era una perspectiva sombr\'eda e inquietante?\par \par Empero, El\'edas \ldblquote no confer\'eda con carne y sangre", y, por tanto, no se desanim\'f3 por lo que parec\'eda una situaci\'f3n poco prometedora. Por el contrario, su coraz\'f3n se sosten\'eda en la Palabra inmutable del que no puede mentir. La confianza de El\'edasLVAL n descansaba, no en las circunstancias favorables, ni en el \ldblquote hermoso parecer\rdblquote , sino en la fidelidad del Dios vivo; por lo tanto, su fe no necesitaba la ayuda de las cosas que le rodea\-ban. Las apariencias pod\'edan ser oscuras\b \b0 y funestas, pero el ojo de la fe atravesaba las negras nubes y vela, m\'e1s all\'e1, la faz sonriente de su provisor. El Dios de El\'edas era el Todopodero\-so, para el que todo es posible. \ldblquote He mandado all\'ed a una mujer viuda que te sustente; eso era lo que sosten\'eda su coraz\'f3n. \'bfEn qu\'e9 se sostiene el tuyo.? \'bfEst\'e1s en paz en este mundo muda\-ble? \'bfHas hecho tuyas Sus promesas ciertas? \ldblquote Espera en Jeho\-v\'e1, y haz bien; vivir\'e1s en la tierra, y en verdad ser\'e1s alimen\-tado\rdblquote (Salmo 37:3). \ldblquote Dios es nuestro amparo y fortaleza, nues\-tro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no temere\-mos aunque la tierra sea removida\rdblquote (Salmo 46:1,2).\par \par Mas, volvamos a las circunstancias externas que se presen\-taban ante El\'edas al acercarse a Sarepta. \ldblquote Como lleg\'f3 a la puerta de la ciudad, he aqu\'ed una mujer viuda que estaba all\'ed cogiendo serojas\rdblquote . Dios hab\'eda dicho a su siervo que fuera all\'ed, y le hab\'eda prometido que una viuda le sustentar\'eda; pero no le hab\'eda informado U nombre de la mujer, de donde se ha\-llaba su casa, ni del modo de reconocerla. Confi\'f3 en que Dios le dar\'eda m\'e1s luz al llegar all\'ed; y no sufri\'f3 ninguna decepci\'f3n al respecto. Toda incertidumbre acerca de la identidad de la persona que hab\'eda de ampararle desapareci\'f3 al instante. Apa\-rentemente este encuentro fue casual por cuanto no exist\'eda cita alguna entre ellos. \ldblquote He aqu\'ed (considera y admira) una mujer viuda que \i estaba all\'ed\rdblquote ; \i0 ve c\'f3mo el Se\'f1or en su providencia rige todas las circunstancias para que esta mujer en particular pue\-da estar a la puerta de la ciudad en el mismo momento que llegue el proLVAL ofeta.\par \par \tab\'a1He aqu\'ed que El\'edas acude como con el prop\'f3sito de encon\-trarla; con todo, no la conoc\'eda, ni ella a \'e9l. Ten\'eda toda la apa\-riencia de ser casual, empero estaba decretado y preparado por Dios para cumplir la palabra que hab\'eda dado al profeta. Lector m\'edo, no hay evento en este mundo, por grande o peque\'f1o que sea, que suceda por casualidad. \ldblquote Conozco, oh Jehov\'e1, que el hombre no es se\'f1or de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos\rdblquote (Jerem\'edas 10:23). Qu\'e9 bendito es tener la seguridad de qu\'e9 \ldblquote por Jehov\'e1 son ordenados los pasos del hombre\rdblquote (Salmo 37:23). Es incredulidad total desasociar de Dios los hechos ordinarios de la vida. Todas las circunstancias y experiencias que nos rodean est\'e1n dirigidas por el Se\'f1or, por cuanto \ldblquote de \'c9l y por \'c91, y en \'c91, son todas las cosas. A \'c9l sea gloria por siglos. Am\'e9n\rdblquote (Romanos 11:36). Cultiva el h\'e1bito santo de ver la mano de Dios en todo lo que te sucede. \ldblquote Como lleg\'f3 a la puerta de la ciudad, he aqu\'ed una mujer viuda que estaba all\'ed\rdblquote . C\'f3mo ilustra esto una vez m\'e1s un principio acerca del cual hemos llamado la atenci\'f3n del lector con frecuencia, esto es, que cuando Dios obra, siempre lo hace de manera \i doble. \i0 Si Jacob env\'eda a sus hijos a Egipto en busca de comida en el tiempo de escasez, Jos\'e9 es movido a d\'e1rsela. Si los esp\'edas de Israel penetran en Jeric\'f3, hay una Rahab espe\-r\'e1ndoles para cobijarles. Si Mardoqueo pide al Se\'f1or que libre a su pueblo amenazado, Asuero es vencido por el insom\-nio, obligado a buscar en los libros de las memorias, y a favo\-recer a Mardoqueo y sus compatriotas. Si el eunuco et\'edope de\-3ea entender la Palabra de Dios, Felipe es enviado a interpre\-t\'e1rsela. Si Cornelio ora pidiendo conocimiento del Evangelio, Pedro es enviado a predicarle. El\'edas no hab\'eda recibido insinuaci\'f3n alguna acerca del lugar LVAL pdonde viv\'eda esa viuda, pero la providencia divina orden\'f3 sus pasos para que la encontrara a la entrada de la ciudad. \'a1Qu\'e9 est\'edmulo hay para nuestra fe en estos ejemplos!\par \par As\'ed pues, ah\'ed estaba la viuda; mas, \'bfc\'f3mo hab\'eda de cono\-cer El\'edas que era la que Dios hab\'eda aparejado para recibirle? Hab\'eda de \i probarla, \i0 como el siervo de Abraham hizo con Re\-beca cuando fue enviado a buscar esposa para Isaac; Eliezer or\'f3: \ldblquote Sea, pues, que la moza a quien yo dijere: Baja tu c\'e1n\-taro... y ella respondiere: Bebe, y tambi\'e9n dar\'e9 de beber a tus camellos; que sea \'e9sta la que T\'fa h1s destinado para tu siervo Isaac\rdblquote (G\'e9nesis 24:14). Rebeca apareci\'f3 y cumpli\'f3 estas con\-diciones. Lo mismo en este caso; El\'edas prueba a esa mujer para ver si es amable y ben\'e9vola: "Ru\'e9gote que me traigas una poca de agua en un vaso, para\b \b0 que beba. As\'ed como Eliezer consider\'f3 que s\'f3lo alguien lleno de bondad estar\'eda capacitado para ser la compa\'f1era del hijo de su amo, as\'a1 tambi\'e9n El\'edas estaba convencido que s\'f3lo una persona liberal estar\'eda dispuesta a sostenerle en tiempo de hambre y sequ\'eda.\par \par \ldblquote La llam\'f3, y d\'edjole: Ru\'e9gote que me traigas una poca de agua en un vaso, para que beba\rdblquote . Obs\'e9rvese el porte cort\'e9s y respetuoso de El\'edas. El ser un profeta de Jehov\'e1 no le auto\-rizaba a tratar a esa pobre viuda de manera altanera y des\-p\'f3tica. En vez de mandar, dijo: \ldblquote Ru\'e9gote\rdblquote . Qu\'e9 reproche se contiene aqu\'ed para los que son orgullosos y entremetidos. Todo el mundo merece cortes\'eda; \ldblquote sed amigables\rdblquote (I Pedro 3:8) es uno de los preceptos divinos dados a los creyentes. Y, qu\'e9 prueba m\'e1s severa a la que El\'edas someti\'f3 a esta pobre mujer: \'a1traerle agua para beber! Con todo, no puso objeciones ni le pidi\'f3 precio por lo que hab\'eda venido a ser un lujo costoso; no, ni siquiera a pesar de quLVAL qe El\'edas era un extra\'f1o para ella, perteneciente a otra raza. Admiremos el poder persuasivo de Dios, quien puede producir actos bondadosos en el coraz\'f3n humano en beneficio de sus siervos.\par \par \ldblquote Y yendo ella para tra\'e9rsela.\rdblquote S\'ed, dej\'f3 de coger serojas para s\'ed y, ante la petici\'f3n de este extra\'f1o, se encamin\'f3 a buscar el agua. Aprendamos a imitarla en esto, y estemos siempre preparados a hacer favores a nuestros semejantes. Si no tenemos con qu\'e9 \i dar \i0 al necesitado, deber\'edamos estar dispuestos a \i tra\-bajar \i0 por ellos (Efesios 4:28). Un vaso de agua fr\'eda, aunque no nos cueste m\'e1s que el trabajo de ir a buscarlo, no quedar\'e1 sin recompensa. \ldblquote Y yendo ella para tra\'e9rsela, \'e9l la volvi\'f3 a llamar, y dijole: Ru\'e9gote que me traigas tambi\'e9n un bocado de pan en tu mano\rdblquote (v. 11). El profeta lo pidi\'f3 con el prop\'f3sito de pro\-barla aun m\'e1s \_y qu\'e9 prueba: compartir con \'e9l su \'faltima comida\_, y para preparar el camino para la conversaci\'f3n que Seguirla.\par \par \ldblquote Ru\'e9gote que me traigas tambi\'e9n un bocado de pan en tu mano.\rdblquote \'a1Qu\'e9 petici\'f3n m\'e1s ego\'edsta deb\'eda parecer! Qu\'e9 pro\-bable era que la naturaleza humana reprochara tal demanda hecha a una mujer de tan escasos recursos. Empero en reali\-dad era Dios quien le sal\'eda al encuentro a la hora de su nece\-sidad m\'e1s aguda. \ldblquote Empero Jehov\'e1 \i esperar\'e1 \i0 para tener piedad de vosotros, y por tanto ser\'e1 ensalzado teniendo de vosotros misericordia: porque Jehov\'e1 es Dios de juicio; bienaventura\-dos todos los que \i le esperan\rdblquote \i0 (Isa\'edas 30:18). Pero esa viuda hab\'eda de ser probada primeramente, como despu\'e9s otra mu\-jer gentil fue probada por el Se\'f1or encarnado (Mateo 15). El Se\'f1or suplir\'eda en verdad todas sus necesidades; mas, \'bfconfia\-r\'eda ella en \'c9l? A menudo, \'c9l permite que las cosas lleguen a lo peor, antes de que haya una LVAL rmejora. \ldblquote Espera para tener pie\-dad\rdblquote . \'bfPor qu\'e9? Para hacernos llegar al fin de nosotros mismos y de nuestros recursos, hasta que todo parezca perdido y nos desesperemos, a fin de que podamos discernir m\'e1s claramente su mano liberadora.\par \par \ldblquote Y ella respondi\'f3: Vive Jehov\'e1 Dios tuyo, que no tengo pan cocido; que solamente un pu\'f1ado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija; y ahora cog\'eda dos serojas, para entrarme y aderezarlo para mi y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos\rdblquote (v. 12). Los efectos de la terrible hambre y sequ\'eda de Palestina se hicieron sentir tam\-bi\'e9n en los pa\'edses adyacentes. En relaci\'f3n con el hecho de que se encontrara \ldblquote aceite\rdblquote en poder de esa viuda de Sarepta en Sid\'f3n, J.J. Blunt, en su obra admirable "Las coincidencias involuntarias del Antiguo y del Nuevo Testamento\rdblquote , tiene un capitulo provechoso. Pone de relieve que, en la distribuci6n de la tierra de Cana\'e1n, \i Sid\'f3n \i0 toc\'f3 en suerte a \i Aser \i0 (Josu\'e9 19: 28). Seguidamente menciona Deuteronomio 33, y recuerda al lector que, cuando Mois\'e9s bendijo las doce tribus, dijo: "Ben\-dito Aser en hijos; agradable ser\'e1 a sus hermanos, y mojar\'e1 \i en aceite su \i0 pie\rdblquote (v. 24), indicando la fertilidad de aquella regi\'f3n y la naturaleza de su principal producto. As\'ed, despu\'e9s de un largo periodo de escasez, pod\'eda encontrarse \i all\'ed \i0 aceite. De ah\'ed que, al comparar las diferentes partes de la Escritura, veamos su armon\'eda perfecta.\par \par \ldblquote Y ahora cog\'eda dos serojas, para entrarme y aderezarlo para m\'ed y para mi hijo, y que lo comamos, y nos \i muramos.\rdblquote \i0\'a1Pobre mujer; reducida al \'faltimo extremo, sin nada m\'e1s que la muerte dolorosa ante ella. El suyo era el lenguaje, de la ra\-z\'f3n camal, y no el de la fe; de la incredulidad, y no de la con\-fianza en el Dios vivo; si, lo m\'e1s natural en aquellas circLVAL suns\-tancias\_ Todav\'eda no sabia nada de aquellas palabras dirigidas a El\'edas: \ldblquote Yo he mandado all\'ed a una mujer viuda que te sus\-tente\rdblquote ? (v. 9). No, ella cre\'eda que hab\'eda llegado el fin. Ol\'ed, lector, cu\'e1nto mejor es Dios que nuestros temores. Los he\-breos incr\'e9dulos imaginaban que morir\'edan de hambre en el desierto, pero no fue as\'ed. David dijo en una ocasi\'f3n en su co\-raz\'f3n: "Al fin ser\'e9 muerto alg\'fan d\'eda por la mano de Sa\'fal\rdblquote (I Samuel 27:1), pero no fue as\'ed. Los ap\'f3stoles cre\'edan que se hundir\'edan en el mar tormentoso, pero no fue as\'ed.\par \par \ldblquote Y ella respondi\'f3: Vive Jehov\'e1 Dios tuyo, que no tengo pan cocido; que solamente un pu\'f1ado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija; y ahora cog\'eda dos serojas, para entrarme y aderezarlo para mi y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos\rdblquote (v. 12). Para la vista natural, para la raz\'f3n humana, parec\'eda imposible que pudiera socorrer a nadie. En la miseria m\'e1s abyecta, el fin de sus pro\-visiones estaba a la vista. Y sus ojos no estaban puestos en Dios (\'a1como tampoco los nuestros lo est\'e1n hasta que el Es\-p\'edritu obra en nosotros!), sino en la tinaja, y \'e9sta ahora le faltaba; en consecuencia, no hab\'eda nada ante ella sino la muer\-te. La incredulidad y la muerte est\'e1n unidas inseparablemen\-te. La confianza de esa mujer estaba puesta en la tinaja y la botija, y aparte de \'e9stas no tenla esperanza. Su alma no cono\-c\'eda nada de la bendici\'f3n de la comuni\'f3n con Dios, el \'fanico que puede librar de la muerte (Salmo 68:20). Todav\'eda no pod\'eda creer \ldblquote en esperanza contra esperanza\rdblquote (Romanos 4:18). Vaci\-lante cosa es la esperanza que no descansa en nada mejor que en una tinaja de harina.\par \par \'a1Cu\'e1n dados somos todos nosotros a apoyarnos en algo tan despreciable como una tinaja de harina! Y mientras as\'ed lo ha\-cemos, nuestras esperanzas s\'f3lo pueLVAL tden ser limitadas y eva\-nescentes. Con todo, recordemos por otro lado que la medida m\'e1s peque\'f1a de harina en las manos de Dios es, por la fe, tan suficiente y eficaz como \ldblquote los millares de animales en los co\-llados\rdblquote . Pero, cuan raramente est\'e1 la fe en pr\'e1ctica saludable, Demasiado a menudo somos como los disc\'edpulos cuando, en1 presencia de la multitud hambrienta, exclamaron: \ldblquote Un muchacho est\'e1 aqu\'ed que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos;\b \b0 mas, \'bfqu\'e9 es esto entre tantos?\rdblquote (Juan 6:9); \'e9ste es el lenguaje de la incredulidad. La fe no se ocupa de las dificultades, sino de Aqu\'e9l para quien todo es posible. La fe no se ocupa de las circunstancias, sino del Dios de las circunstancias. As\'ed era para con El\'edas, como veremos cuando consideremos la secuela inmediata.\par \par Y qu\'e9 prueba para la fe de El\'edas eran las palabras lastimeras de la pobre viuda. Considera la situaci\'f3n que se presentaba ante sus ojos. Una viuda y su hijo muriendo de hambre; unas pocas serojas, un pu\'f1ado de harina y un poco de aceite, era todo lo que exist\'eda entre ellos y la muerte. A pesar de esto, Dios le habla dicho: "Yo he mandado all\'ed a una mujer viuda \i que te sustente\rdblquote . \i0 Cu\'e1ntos exclamar\'e1n: \'a1Qu\'e9 profundamente mis\-terioso, qu\'e9 experiencia m\'e1s dura para el profeta! Si ten\'eda que ayudarla, en lugar de convertirse en una carga para ella. Ah, pero, como Abraham antes de \'e9l, "tampoco en la promesa de Dios dud\'f3 con desconfianza; antes fue esforzado en fe\rdblquote . Sabia que el Se\'f1or de cielos y tierra habla decretado que ella \i ten\'eda \i0 que sustentarle, y aunque no hubiera habido harina ni aceite, ello no habr\'eda desalentado su esp\'edritu ni le habr\'eda di\-suadido. Oh, lector querido, si conoces algo experimentalmen\-te de la bondad, el poder y la fidelidad de Dios, no dejes que tu confianza en \'c9l vacile, no importa cu\'e1les sean las aparien\-cias.\par \par \ldLVALde Jehov\'e1, diciendo: Lev\'e1ntate, vete a Sarepta de Sid\'f3n, y all\'ed morar\'e1s\rdblquote (ys. 8,9). Eso significa que El\'edas hab\'eda de ser disciplinado con m\'e1s pruebas y humi\-llaciones. Primeramente, el nombre del lugar al cual Dios le ordenaba ir es profundamente sugestivo, por cuanto \ldblquote Sarepta\rdblquote significa \ldblquote refinar\rdblquote , y procede de una ra\'edz que significa \ldblquote crisol\rdblquote , es decir, el lugar donde se funden los metales. All\'ed aguardaba\b \b0 a El\'edas, no s\'f3lo una nueva prueba piara su fe, sino el refina\-\i miento \i0 de la misma, porque la misi\'f3n del crisol es separar la escoria del oro puro. La experiencia que aguardaba al profeta era dura y desagradable para la carne y la sangre, por cuanto ir de Querit a Sarepta requer\'eda un viaje de ciento veinte quit\'f3\- metros a trav\'e9s del desierto. Al lugar de la blquote Ahora cog\'eda dos serojas, para entrarme y aderezarlo para, m\'ed y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos.\rdblquote Note\-mos bien que esa mujer no dej\'f3 de hacer lo que era su respon\-sabilidad. Fue activa hasta el fin, haciendo uso de los medios a su alcance. En vez de dejarse llevar por la desesperaci\'f3n, y de sentarse retorci\'e9ndose las manos, estaba ocupada recogiendo serojas para la que cre\'eda plenamente ser\'eda su ultima comida. Este detalle no carece de importancia, sino que merece que lo consideremos detenidamente. La ociosidad nunca est\'e1 justificada, y en la necesidad urgente menos que nunca; no, cuanto m\'e1s desesperada es la situaci\'f3n, mayor es la necesidad de afanarnos. Dejarse llevar del desaliento nunca produce bien alguno. Cumple con tu obligaci\'f3n hasta el fin, aunque sea preparando tu \'faltima comida. La viuda fue recompensada abundantemente por su laboriosidad. Fue mientras andaba por \i el sendero del deber \i0 (\'a1el deber casero!) que Dios, por su siervo, le sali\'f3 al encuentro y la bendijo.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL v{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 EL SE\'d1OR PROVEER\'c1\par \pard\qj\b0\fs24\par En lo que tenemos ante nosotros para considerar, vamos a ver de qu\'e9 modo se comport\'f3 el profeta en un ambiente y unas circunstancias totalmente distintas de las que hasta ahora han ocupado nuestra atenci\'f3n. Hasta aqu\'ed, hemos visto algo de c\'f3mo se desenvolvi\'f3 en p\'fablico: su coraje y dignidad espi\-ritual ante Acab; y tambi\'e9n c\'f3mo obr\'f3 en privado: su vida en secreto ante Dios junto al arroyo, obediente a la palabra del Se\'f1or, esperando pacientemente la orden de partida. Pero aqu\'ed el Esp\'edritu nos concede ver c\'f3mo se condujo El\'edas en \_el hogar de la viuda de Sarepta, revel\'e1ndonos del modo m\'e1s bendito la suficiencia de la gracia divina para los siervos y el pueblo de Dios en todas las situaciones en que puedan encontrarse. Cu\'e1n a menudo el siervo de Dios que es inflexible en p\'fablico y fiel en sus devociones secretas, fracasa lamentablemente en la esfera dom\'e9stica, el circulo familiar. No deber\'eda ser as\'ed; ni fue as\'ed con El\'edas.\par \par \tab Lo que acabamos de aludir quiz\'e1 requiere unas cuantas ob\-servaciones que ofrecemos a modo de atenuante y no de ex\-plicaci\'f3n. \'bfA qu\'e9 es debido que el siervo de Dios a menudo salga mucho menos airoso en el hogar que en el p\'falpito o en la c\'e1mara secreta? En primer lugar, al ir a cumplir sus deberes p\'fablicos, lo hace resuelto a presentar batalla al enemigo; y cuando regresa a casa, lo hace con su energ\'eda nerviosa agotada, y dispuesto a recuperarla y descansar. Es entonces que las co\-sas relativamente triviales le irritan y contrar\'edan f\'e1cilmente. En segundo lugar, en su ministerio p\'fablico es consciente de luchar contra\_los poderes del mal, pero en el circulo familiar est\'e1 roLVAL wdeado de aquellos que le aman, y no est\'e1 tan en guardia, sin darse cuenta de que Satan\'e1s puede usar a los suyos para te\-ner ventaja sobre \'e9l. En tercer lugar, la fidelidad consciente en p\'fablico puede haber estimulado su vanidad, y un aguij\'f3n en la carne \_el darse cuenta con dolor de su fracaso triste en su hogar\_ puede serle necesario para humillarse. As\'ed y todo, la conducta que deshonra a Dios no tiene m\'e1s justificaci\'f3n en el circulo dom\'e9stico que en el p\'falpito.\par \par En el cap\'edtulo precedente llegamos al punto en que El\'edas \_en respuesta a las \'f3rdenes de Jehov\'e1\_ dej\'f3 su retiro en Querit, atraves\'f3 el desierto, y lleg\'f3 a las puertas de Sarepta, donde el Se\'f1or hab\'eda mandado (secretamente) a una viuda que le sustentara. La encontr\'f3 a la entrada de la ciudad, aunque en circunstancias que presentaban una apariencia de lo menos pro\-metedor para la vista carnal. Esta mujer, en vez de dar una bienvenida gozosa al profeta, le habl\'f3 con tristeza de su inmi\-nente muerte y de la de su hijo. Lejos de estar aparejada para cuidar de El\'edas, le dice que \ldblquote un pu\'f1ado de harina, y un poco de aceite\rdblquote es todo lo que le queda. \'a1Qu\'e9 prueba para la fe! \'a1Qu\'e9 irrazonable parec\'eda que el hombre de Dios esperara sustento bajo su techo! No m\'e1s irrazonable que el hecho de que a No\'e9 le fuera ordenado construir un arca antes de que hubiera lluvia, y mucho menos se\'f1al alguna de un diluvio; ni menos razonable que el que se pidiera a Israel simplemente andar y andar alrededor de las murallas de Jeric\'f3. El sendero de la obediencia puede andarse s\'f3lo cuando se ejercita la fe.\par \par \ldblquote Y El\'edas le dijo: No hayas temor; ve, haz como has dicho" (I Reyes 17:13). \'a1Qu\'e9 palabra m\'e1s afable para acallar el co\-raz\'f3n de la pobre viudal No temas las consecuencias, ni para ti ni para tu hijo, al usar los medios a tu alcance, por escasos que sean. \ldblquote Empero hazme a mi primero de ello unLVAL xa peque\'f1a torta cocida debajo de la ceniza, y tr\'e1emela; y despu\'e9s har\'e1s para ti y para tu hijo\rdblquote (v. 13). \'a1Qu\'e9 prueba m\'e1s severa \'e9sta! \'bfFue jam\'e1s una pobre viuda probada tan penosamente? Hacerle una torta \ldblquote primero\rdblquote era ciertamente, en sus circuns\-tancias, uno de los mandatos m\'e1s duros dados jam\'e1s. \'bfNo parec\'eda fruto del ego\'edsmo? \'bfRequer\'edan las leyes de Dios o de los hombres un sacrificio semejante? Dios no nos ha mandado hacer m\'e1s que amar a nuestros semejantes \i como \i0 a nosotros mismos; nunca nos ha mandado amarles m\'e1s. \'a1Empero aqu\'ed dice: \ldblquote Hazme a m\'ed \i primero\i0\rdblquote !\par \i\par \i0\ldblquote Porque Jehov\'e1 Dios de Israel ha dicho as\'ed: La tinaja de la harina no escasear\'e1, ni se disminuir\'e1 la botija del aceite, hasta aquel d\'eda que Jehov\'e1 dar\'e1 lluvia sobre la haz de la tie\-rra" (v. 14). Ah\'ed estaba la diferencia: ello quitaba la avari\-cia de la petici\'f3n, mostrando que no estaba inspirada por el ego\'edsmo. Se le ped\'eda una porci\'f3n de lo poco que le quedaba; pero El\'edas le dijo que no dudara en d\'e1rselo porque, aunque el caso parec\'eda desesperado, Dios\_ cuidar\'eda de ella y de su hijo. Obs\'e9rvese con qu\'e9 confianza impl\'edcita habl\'f3 el profeta: no hab\'eda incertidumbre, sino seguridad positiva y firme en que el repuesto no disminuir\'eda. S\'cd, El\'edas hab\'eda aprendido en Querit una valiosa lecci\'f3n por propia experiencia: hab\'eda \i comprobado \i0 la fidelidad de Jehov\'e1 junto al arroyo, y, por lo tanto, estaba calificado para acallar los temores y confortar el coraz\'f3n de esta pobre viuda (v\'e9ase II Corintios 1:3,4, donde se revela el secreto de todo ministerio eficaz).\par \par Obs\'e9rvese el t\'edtulo especial conferido aqu\'ed a la Deidad. La mujer dijo: \ldblquote Vive Jehov\'e1 Dios tuyo" (v. 12), pero ello no era suficiente. El\'edas declar\'f3: Jehov\'e1 Dios de Israel ha dicho as\'ed"; hab\'eda de hacerse comLVAL yprender a esta gentil la verdad hu\-millante de que \ldblquote la salud viene de los jud\'edos\rdblquote (Juan 4:22). \ldblquote Jehov\'e1 Dios de Israel", de cuyos hechos maravillosos tienes que haber o\'eddo tanto; el que hizo del altivo Fara\'f3n el estrado de sus pies; que llev\'f3 a Su pueblo a trav\'e9s del Mar Rojo sin que se mojara; que lo sostuvo milagrosamente en el desierto durante cuarenta a\'f1os; y que subyug\'f3 a los cananeos. Pode\-mos, en verdad, confiar en un Dios as\'ed para nuestro pan de cada d\'eda. \ldblquote Jehov\'e1 Dios de Israel\rdblquote es aqu\'e9l cuya promesa nunca falta, por cuanto "el Vencedor de Israel no mentir\'e1, ni se arrepentir\'e1; porque no es hombre para que se arrepienta" o cambie de parecer (I Samuel 15:29). Puede confiarse, cierta\-mente, en Uno as\'ed.\par \par "Porque Jehov\'e1. Dios de Israel ha dicho as\'ed: La tinaja de la harina no escasear\'e1, ni se disminuir\'e1 la botija del aceite, hasta aquel d\'eda que Jehov\'e1 dar\'e1 lluvia sobre la haz de la tierra\rdblquote (v. 14). Dios dio su palabra de promesa en que apo\-yarse; \'bfpod\'eda ella confiar? .\'bfPod\'eda esperar realmente en t\'ed? V\'e9ase cu\'e1n definitiva era la promesa: no era simplemente que Dios no permitir\'eda que muriese de hambre, o que suplir\'eda todas sus necesidades; sino que era como si el profeta hubiera dicho: La harina de \i tu \i0 tinaja no disminuir\'e1, ni se secar\'e1 el aceite de \i tu \i0 botija. Si \i nuestra \i0 fe est\'e1 sostenida por Dios, har\'e1 que confiemos en su promesa, que nos entreguemos sin reser\-vas a su cuidado, y que hagamos bien a nuestros semejantes. Pero notemos que la fe ha de seguir ejercit\'e1ndose contin\i uamen\-te; \i0 no se prometi\'f3 ni provey\'f3 una nueva tinaja de harina: s\'f3lo un \ldblquote pu\'f1ado\rdblquote que no disminu\'eda \_al parecer una cantidad ina\-decuada para la familia, pero suficiente para Dios\_. "Hasta aquel d\'eda que Jehov\'e1 dar\'e1 lluvia sobre la haz de la tierra\rdblquote evidenciaba la fe LVAL zfirme del profeta.\par \par \ldblquote Entonces ella fue, e hizo como le dijo El\'edas; y comi\'f3 \'e9l, y ella y su casa, muchos d\'edas\rdblquote (v. 15). \'bfQui\'e9n puede dejar de exclamar: Oh, mujer, grande es tu fe? Pod\'eda haber puesto muchas excusas a la petici\'f3n del profeta, especialmente al serle un extra\'f1o; pero, a pesar de lo grande que era la prueba, su fe en el Se\'f1or no fue menor. Su simple confianza en que Dios cuidar\'eda de ellos acall\'f3 todas\b \b0 las objeciones de la raz\'f3n car\-nal. \'bfNo nos recuerda ello otra mujer gentil, la sirofenisa, una descendiente de los cananeos id\'f3latras, quien mucho tiempo despu\'e9s recibi\'f3 a Cristo en los t\'e9rminos de Tiro, y busc\'f3 Su ayuda para su hija atormentada del demonio? Venci\'f3 todos los obst\'e1culos con fe asombrosa, y obtuvo una parte del pan de los hijos en la curaci\'f3n de su hija (Mateo 15). Ojal\'e1 esos ca\-sos nos movieran a clamar desde el coraz\'f3n: \ldblquote Se\'f1or, aum\'e9n\-tanos la fe\rdblquote , por cuanto s\'f3lo quien concede la fe puede au\-mentarla.\par \par "Y, comi\'f3 \'e9l, y ella y su casa, muchos d\'edas. Y la tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite, conforme a la palabra de Jehov\'e1 que hab\'eda dicho por El\'edas" (vs. 15, 16). No perdi\'f3 nada por su generosidad. Su peque\'f1a provi\-si\'f3n de harina y aceite era suficiente s\'f3lo para una comida, y despu\'e9s, ella y su hijo hablan de morir. Pero su disposici\'f3n de asistir al siervo de Dios le trajo lo suficiente, no s\'f3lo para muchos d\'edas, sino hasta que el hambre ces\'f3. Dio a El\'edas de lo mejor que ten\'eda, y por su bondad para con \'e9l, Dios man\-tuvo su casa provista a lo largo del periodo de carest\'eda. Cu\'e1n cierto es que "el que recibe profeta en nombre de pro\-feta, merced de profeta recibir\'e1\rdblquote (Mateo 10:41). Empero, no todos los hijos de Dios tienen el privilegio de socorrer a un \i profeta; \i0 con todo, pueden socorrer a los \i pobres \i0 de Dios. LVAL {\'bfNo est\'e1 escrito que "a Jehov\'e1 presta el que da al pobre, y \'c9l le dar\'e1 su paga\rdblquote (Proverbios 19:17)? Y tambi\'e9n: "Bienaventu\-rado el que piensa en el pobre; en el d\'eda malo lo librar\'e1 Je\-hov\'e1\rdblquote (Salmo 41A). Dios no ser\'e1 deudor de hombre.\par \par "Entonces ella fue, e hizo como le dijo El\'edas; y comi\'f3 \'e9l, y ella y su casa, muchos d\'edas. Y la tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite\rdblquote . De nuevo tenemos aqu\'ed un ejemplo de que recibir la bendici\'f3n de Dios y obte\-ner comida (comida espiritual en figura), es el resultado de la obediencia. Esa mujer cumpli\'f3 la petici\'f3n del siervo de Dios, y grande fue su recompensa. \'bfTemes t\'fa, lector, al futuro? Tienes miedo de que, cuando las fuerzas te\b \b0 falten y llegue la ve\-jez, te veas sin lo necesario para vivir? Entonces, perm\'edtenos recordarte que no hay por qu\'e9 temer. '\ldblquote Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas (las necesida\-des temporales)' os ser\'e1n a\'f1adidas\rdblquote (Mateo 6:33). \ldblquote Temed a Jehov\'e1, vosotros sus santos; porque no hay falta para los que le temen\rdblquote (Salmo 34:9). \ldblquote No quitar\'e1 el bien a los que en integridad andan\rdblquote (Salmo 84:11). Pero, f\'edjate bien que todas estas promesas son \i condicionales: \i0 tu obligaci\'f3n es dar a Dios el primer lugar en tu vida, temerle, obedecerle y honrarle en todas las cosas, y \'c9l te garantiza que, a cambio, tendr\'e1s seguros tu pan y tu agua.\par \par Quiz\'e1 alguno de los que leen replicar\'e1: \ldblquote Es m\'e1s f\'e1cil reci\-bir este sano consejo que obrar de acuerdo con \'e9l. Es m\'e1s sen\-cillo recordar las promesas de Dios que confiar en ellas\rdblquote . Quiz\'e1 otro dir\'e1: \ldblquote Ah, pero t\'fa no sabes cu\'e1n penosas son mis circuns\-tancias, cu\'e1n oscuras las perspectivas, qu\'e9 dolorosas las dudas que Satan\'e1s est\'e1 poniendo en mi mente\rdblquote . Es verdad, peLVAL |ro, por desesperando que sea tu caso, te rogamos seriamente que pien\-ses en la viuda de Sarepta; no es probable que tu situaci\'f3n sea tan extrema como la suya, con todo, no pereci\'f3 de hambre. El que pone a Dios ante todo le encontrar\'e1 siempre al fin. Las cosas que parecen ir contra nosotros, nos ayudan a bien en Sus maravillosas manos. Cualesquiera que sean tus necesidades, no olvides al Dios de El\'edas.\par \par \ldblquote Y comi\'f3 \'e9l, y ella y su casa, muchos d\'edas\rdblquote . Aqu\'ed vemos a El\'edas a salvo, morando en la humilde casa de la pobre viu\-da. Aunque la mesa era frugal, bastaba para vivir. No hay indicaci\'f3n alguna de que Dios les proveyera de variaci\'f3n en su r\'e9gimen durante a muchos d\'edas\rdblquote , ni de que el profeta estuviera descontento de comer lo mismo durante tanto tiem\-po. Ah\'ed es donde obtenemos el primer reflejo de la manera en que se comport\'f3 en el c\'edrculo familiar. Tenemos en \'e9l un ejem\-plo bendito M precepto divino: \ldblquote As\'ed que sustento y con qu\'e9 cubrirnos, seamos contentos con esto\rdblquote (I Timoteo 6:8). \'bfDe d\'f3nde procede este contentamiento? Del coraz\'f3n sumiso y pac\'edfico que descansa en Dios, sujeto a Su voluntad so\-berana, satisfecho con la porci\'f3n que \'c9l se complace en desig\-narnos, y viendo Su mano tanto en el proveer como en el re\-husar.\par \par \ldblquote Y la tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite\rdblquote . Ciertamente, la viuda no ten\'eda motivo de queja de la prueba severa en que hab\'eda sido puesta su fe. Dios, que envi\'f3 Su siervo a morar con ella, le pag\'f3 bien por su manu\-tenci\'f3n al proveer a su familia de alimentos mientras sus ve\-cinos perec\'edan de hambre, y al concederle la compa\'f1\'eda y la instrucci\'f3n de Su siervo. \'bfQui\'e9n sabe la bendici\'f3n que repor\-t6 a su alma la conversaci\'f3n edificante de El\'edas, y la eficacia de sus oraciones? Ten\'eda una disposici\'f3n humana y generosa, pronta a remediar la misLVAL }eria de otros, y a socorrer las necesi\-dades de los siervos de Dios; y su liberalidad le fue restituida cien veces. Dios muestra misericordia al misericordioso. \ldblquote Por\-que Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que hab\'e9is mostrado a Su nombre, habiendo asistido y asistiendo a\'fan a los santos\rdblquote (Hebreos 6:10).\par \par "Y la tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite\rdblquote . Tratemos de mirar m\'e1s arriba, no sea que nos perdamos el hermoso tipo que aqu\'ed se encuentra. La "harina\rdblquote es, en verdad, una figura de Cristo escogida divinamente; \ldblquote el grano de trigo\rdblquote que muri\'f3 (Juan 12\_24), molido entre las rue\-das del juicio de Dios a fin de ser "Pan de Vida\rdblquote para nosotros. Esto se ve claramente en los \_primeros cap\'edtulos de Lev\'edtico, donde tenemos las cinco grandes ofrendas establecidas para Israel, las cuales representan la persona y la obra del Redentor; la ofrenda de \ldblquote flor de harina" (Lev\'edtico 2) representa las perfecciones de Su humanidad. Est\'e1 igualmente claro que el \ldblquote aceite\rdblquote es un emblema del Esp\'edritu Santo en su operaci\'f3n de unci\'f3n, de iluminaci\'f3n y de sustento. Buscar en las Escritu\-ras las referencias simb\'f3licas al "aceite\rdblquote es uno de los m\'e9todos de estudio m\'e1s benditos.\par \par De la manera que la familia de Sarepta se sosten\'eda, no con harina sola, o con aceite, sino con las dos cosas en conjunci\'f3n, asimismo el creyente se sostiene espiritualmente\b \b0 de Cristo y del Esp\'edritu Santo. No podr\'edamos alimentarnos de Cristo, es m\'e1s, nunca sentir\'edamos la necesidad de hacerlo, si no fuera por la influencia de gracia del Esp\'edritu de Dios. El Uno es tan in\-dispensable para nosotros como el Otro: Cristo por nosotros, el Esp\'edritu en nosotros; el Uno defendiendo nuestra causa en lo alto, el Otro ministr\'e1ndonos aqu\'ed abajo. El Esp\'edritu est\'e1 para dar testimonio\rdblquoLVAL ~te de Cristo (Juan 15:26), es m\'e1s, para \ldblquote glo\-rificarle\rdblquote (Juan 16:14), y es por ello que a\'f1adi\'f3 el Salvador: \ldblquote El tomar\'e1 de lo m\'edo, y os lo har\'e1 saber\rdblquote . \'bfNo es \'e9sta la raz\'f3n de que la \ldblquote harina\rdblquote (por tres veces) se mencione primero en el s\'edm\-bolo? Tampoco es \'e9ste el \'fanico pasaje en el que vemos los dos tipos combinados; en las hermosas prefiguraciones del Antiguo Testamento, leemos una y otra vez acerca del aceite usado junto con la sangre (\'c9xodo 29:21; Lev\'edtico 14:14, etc.).\par \par \ldblquote Y la tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite.\rdblquote Hab\'eda un aumento constante de la reserva de am\-bos seg\'fan la poderosa virtud de Dios obrando un continuo milagro; \'bfno hay un paralelo estrecho entre esto y la multipli\-caci\'f3n sobrenatural por el Salvador de los cinco panes de ce\-bada y los dos pececillos, mientras los disc\'edpulos los repar\-t\'edan y la multitud los com\'eda (Mateo 14:19, 20)? Pero, de nuevo pasemos la vista del tipo al Antitipo. La comida sigui\'f3 sin disminuir, la provisi\'f3n intacta; y la harina se\'f1alaba a Cristo, el alimentador de nuestras almas. La provisi\'f3n que Dios ha he\-cho para sus hijos en el Se\'f1or Jes\'fas permanece a trav\'e9s de los siglos; podernos ir a \'c91 una y otra vez y, aunque recibamos de \'c9l \ldblquote gracia por gracia\rdblquote , su \ldblquote plenitud\rdblquote (Juan 1:16) permanece igual \ldblquote ayer, y hoy, y por los siglos\rdblquote . \ldblquote Ni mengu\'f3 la botija del aceiten prefiguraba la gran verdad de que el Esp\'edritu Santo est\'e1 con nosotros hasta el fin de nuestro peregrinaje (Efe\-sios 4:30).\par \par Pero se\'f1alemos de nuevo que Dios no dio una nueva tina\-ja de harina y una nueva botija de aceite a la familia de Sa\-repta, ni llen\'f3 las viejas hasta el borde. Hay en esto otra\b \b0 im\-portante lecci\'f3n para nosotros. Dios les dio lo suficiente para su uso diario, pe$LVAL0te de Cristo (Juan 15:26), es mro no provisi\'f3n para un a\'f1o entero, ni siquie\-ra para una semana por adelantado. De la misma manera, no podemos acumular gracia para usarla en el futuro. Tenemos que ir constantemente a Cristo en busca de nueva provisi\'f3n. A los Israelitas les estaba expresamente prohibido guar\-dar el man\'e1: ten\'edan que salir a recogerlo nuevo cada ma\-\'f1ana. No podemos procurar para nuestra alma, en el d\'eda del Se\'f1or, suficiente sustento para toda la semana, sino que debe\-mos alimentarnos por la Palabra de Dios cada ma\'f1ana. As\'ed, tambi\'e9n, aunque hayamos sido regenerados por el Esp\'edritu de una vez y para siempre, con todo, \'c9l renueva nuestro hombre interior "de d\'eda en d\'eda\rdblquote (II Corintios 4:16).\par \par \ldblquote Conforme a la palabra de Jehov\'e1 que habla dicho por El\'edas\rdblquote (v. 16). Esto ilustraba y demostraba un principio vi\-tal: ninguna palabra suya caer\'e1 en tierra, sino que "todas las cosas que habl\'f3 Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el siglo\rdblquote (Hechos 3:21) se cumplir\'e1n verdaderamen\-te. Ello es solemne y bendito. Solemne por cuanto las amena\-zas de la Sagrada Escritura no Son en vano, sino los avisos fieles del que no puede mentir. As\'ed como la declaraci\'f3n de El\'edas: "No habr\'e1 lluvia ni roci\'f3 en estos a\'f1os, sino por mi palabra\rdblquote (v. l), se cumpli\'f3 al pie de la letra, as\'ed tambi\'e9n, el Alt\'edsimo cumplir\'e1 todos los juicios que ha anunciado contra el imp\'edo. Bendito, por cuanto, as\'ed como la harina y el aceite no le faltaron a la viuda seg\'fan Su palabra dicha por El\'edas, as\'ed tambi\'e9n, todas las promesas hechas a sus santos tendr\'e1n per\-fecto cumplimiento. La veracidad intachable, la fidelidad in\-mutable y el poder absoluto de Dios en el cumplimiento de su Palabra son los fundamentos s6lidos en los cuales puede des\-cansar con seguridad la fe.\par \par \pard\qc ***\par \pard\qj\b\par \pard\cf1\b0\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 UNA PROVIDENCIA OSCURA\par \pard\qj\b0\fs24\par \ldblquote Cambio y decaimiento veo a mi alrededor." Vivimos en un mundo mutable, donde nada hay estable, donde la vida est\'e1 llena de extra\'f1as vicisitudes. No podemos, y no debemos, esperar que las cosas nos sean f\'e1ciles por alg\'fan per\'edodo de tiempo mientras estemos de paso en esta tierra de pecado y muerte. Ser\'eda contrario a la naturaleza de nuestra presente condici\'f3n de criaturas ca\'eddas, por cuanto \ldblquote como las centellas se levantan para volar por el aire, as\'ed el hombre nace para la aflicci\'f3n\rdblquote ; ni tampoco ser\'eda para nuestro bien el estar exentos de] todo de la aflicci\'f3n. Aunque seamos los hijos de Dios, los objetos de su favor especial, con todo, ello no nos libra de las calamidades ordinarias de la vida. La enfermedad y la muer\-te pueden entrar en nuestra morada en cualquier momento\_, pueden atacarnos personalmente, o pueden hacerlo a los que nos son m\'e1s cercanos y queridos; y estamos obligados a do\-blegarnos a las dispensaciones soberanas de Aqu\'e9l que todo lo gobierna. Estas afirmaciones constituyen lugares comunes, lo sabemos; empero contienen una verdad que \_por desagra\-dable que sea\_ necesitamos que se nos recuerde constante\-mente.\par \par Aunque estemos muy familiarizados con el hecho que se menciona m\'e1s arriba, y lo veamos ilustrado diariamente por to\-dos lados, as\'ed y todo somos remisos a reconocer su aplicaci\'f3n a nosotros mismos. Tal es la naturaleza humana: deseamos igno\-rar lo desagradable, y persuadirnos de que, si nuestra suerte actual es feliz, lo ser\'e1 durante mucho tiempo. Pero no debemos pensar \_no importa cu\'e1n sanos estamos, cu\'e1n vigorosa sea nuestra constituci\'f3n, cu\'e1n bien preparados financieramente esLVAL \-temos\_ que nuestra monta\'f1a es tan fuerte que no puede ser conmovida (Salmo 30:6,7). M\'e1s bien debemos ejercitarnos en retener las mercedes temporales con mano blanda, y en usar las: relaciones y comodidades de esta vida como si no las tuvi\'e9semos (I Corintios 7:30), recordando que \ldblquote la apariencia de este mundo se pasa\rdblquote . Nuestro descanso no est\'e1 aqu\'ed, y si construi\-mos nuestro nido en un \'e1rbol terreno debiese de ser con la comprensi\'f3n de que tarde o temprano el bosque entero ser\'e1 cortado.\par \par Como tantos otros antes y despu\'e9s de ella, la viuda de Sa\-repta pod\'eda haber sido tentada a pensar que todos sus proble\-mas estaban solucionados. Pod\'eda razonablemente esperar bendi\-ci\'f3n del hecho de haber recibido al siervo de Dios en su casa, y de la bendici\'f3n real y liberal que hab\'eda recibido. Como con\-secuencia del hecho de albergarle, ella y su hijo se ve\'edan abas\-tecidos por "muchos d\'edas\rdblquote en tiempo de hambre por un mila\-gro divino; y pod\'eda sacar la conclusi\'f3n de que no hab\'eda raz\'f3n para temer m\'e1s. Con todo, la siguiente cosa que se registra en la narraci\'f3n es que "aconteci\'f3 que cay\'f3 enfermo el hijo del ama de la casa, y la enfermedad fue tan grave, que no qued\'f3 en \'e9l resuello\rdblquote (1 Reyes 17:17). El lenguaje en el que est\'e1 redac\-tado este pat\'e9tico incidente parece denotar que su hijo fue he\-rido s\'fabitamente, y que expir\'f3 en seguida, antes de que El\'edas tuviera oportunidad de orar por su curaci\'f3n.\par \par \'a1Qu\'e9 profundamente misteriosos son los caminos de D\'edos! La rareza del incidente que tenemos ante nosotros es todav\'eda m\'e1s evidente si lo relacionamos con el vers\'edculo anterior: \ldblquote La tinaja de la harina no escase\'f3, ni mengu\'f3 la botija del aceite, conforme a la palabra de Jehov\'e1 que hab\'eda dicho por El\'edas.. Despu\'e9s de estas cosas aconteci\'f3 que cay\'f3 enfermo el hijo del, ama de la casa... \ldblquote , etc. Tanto ellLVAL a como su hijo hablan sido alimentados milagrosamente durante un per\'edodo de tiempo, considerable, y ahora era cortado dr\'e1sticamente de la tierra de los vivientes, record\'e1ndonos aquellas palabras de Cristo referentes a la secuela de un milagro anterior: \ldblquote Vuestros pa\-dres comieron el man\'e1 en el desierto, y son muertos\rdblquote (Juan 6:49). Aunque la sonrisa del Se\'f1or est\'e9 sobre nosotros y \'c91 se muestre fuerte a nuestro favor, ello no nos concede la inmuni\-dad de las aflicciones inherentes a la carne y la sangre. Mientras permanezcamos en este valle de l\'e1grimas, hemos de bus\-car gracia para "alegrarnos con temblor\rdblquote (Salmo 2:11).\par \par Por otro lado, la viuda err\'f3 ciertamente si, al serle arre\-batado el hijo, concluy\'f3 que hab\'eda perdido el favor de Dios, y que esta oscura dispensaci\'f3n era una se\'f1al segura de su ira. \'bfNo est\'e1 escrito \ldblquote Porque el Se\'f1or al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo\rdblquote (Hebreos 12:6)? Aun cuando tenemos las manifestaciones m\'e1s claras de la buena voluntad de Dios \_como ten\'eda esta mujer con la presencia de El bajo su techo, y el milagro diario de su sostenimiento\_, debemos estar preparados para los reveses que la Providencia per\-mite. No deber\'edamos tambalearnos al hacer frente a las aflic\-ciones severas que nos salen al paso mientras caminamos por el sendero del deber. \'bfNo las tuvo Jos\'e9 una tras otra? \'bfY Da\-niel? Y por encima de todo, \'bfno las tuvo el mismo Redentor? Lo mismo los ap\'f3stoles. "Car\'edsimos, no os maravill\'e9is cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prue\-ba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese\rdblquote (1 Pedro 4:12).\par \par Fij\'e9monos bien que esta pobre alma habla recibido se\'f1ales especiales del favor de\b \b0 Dios antes de ser echada en el horno de la aflicci\'f3n. A menudo, Dios ejercita a su pueblo con las pruebas m\'e1s duras cuando han sido recipientes de sus bendi\-cioneLVAL s m\'e1s ricas. As\'ed y todo, el ojo ungido puede discernir sus tiernas bondades. \'bfTe sorprende esta observaci\'f3n, querido lec\-tor? \'bfPreguntas c\'f3mo puede ser? Pues porque el Se\'f1or, en su gracia infinita, a menudo prepara a sus hijos para el sufrimiento d\'e1ndoles antes grandes gozos espirituales; d\'e1ndoles se\-\'f1ales inequ\'edvocas de Su bondad, llenando sus corazones con Su amor, y difundiendo una paz indescriptible en sus mentes. Habiendo probado por experiencia la bondad del Se\'f1or, est\'e1n mejor preparados para hacer frente a la adversidad. Adem\'e1s, la paciencia, la esperanza, la mansedumbre y todas las dem\'e1s gracias espirituales, pueden desarrollarse s\'f3lo por fuego; la fe de esta viuda, pues, necesitaba ser probada aun m\'e1s seve\-ramente.\par \par Para la pobre mujer, perder a su hijo era una gran aflic\-ci\'f3n. Lo es para toda madre, pero aun m\'e1s para ella al haber quedado viuda y no tener a nadie m\'e1s que cuidara de ella en su vejez. Todos sus afectos estaban centrados en su hijo, y al perderlo, todas sus esperanzas quedaban destruidas: en ver\-dad, el ascua que le quedaba la era apagada (II Samuel 14:7) al no haber nadie que preservara el nombre de su marido so\-bre la tierra. No obstante, como en el caso de L\'e1zaro y sus hermanas, el terrible golpe era \ldblquote por gloria de Dios\rdblquote (Juan 11: 4), e iba a proporcionarle una se\'f1al m\'e1s distintiva todav\'eda del favor del Se\'f1or. As\'ed fue, tambi\'e9n, en el caso de Jos\'e9 y Daniel, a quienes nos hemos referido antes: las pruebas que sufrieron fueron severas y dolorosas, empero Dios les confiri\'f3 poste\-riormente honores aun mayores. \'a1Ojal\'e1 tuvi\'e9semos\_ fe para asirnos al \ldblquote despu\'e9s\rdblquote de Hebreos 12:11.\par \par \tab\ldblquote Y ella dijo a El\'edas: \'bfQu\'e9 tengo yo contigo, var\'f3n de Dios? \'bfHas venido a m\'ed para traer en memoria mis iniquida\-des, y para hacerme morir mi hijo?\rdblquote (v. 18). \'a1Qu\'e9 criaturas m\'e1s pobres, fracLVAL asadas y pecadoras somos! \'a1Qu\'e9 m\'edseramente correspondemos a las, abundantes mercedes de Dios! Cuando \'c9l pone su mano sobre nosotros para corregirnos, \'a1cu\'e1n a menudo nos rebelamos, en vez de someternos con mansedumbre a la misma! Lejos de humillarnos bajo la poderosa mano de Dios pidi\'e9ndole que nos haga entender por qu\'e9 pleitea con nosotros (Job 10:2), estamos prestos a culpar a otras personas de ser la causa de nuestras desgracias. As\'ed fue con esta mujer. En lugar de pedir a El\'edas que orara con y por ella para que Dios le hiciera comprender en qu\'e9 hab\'eda \ldblquote errado\rdblquote (Job 6:24), y para que \'c9l santificara esa aflicci\'f3n para bien de su alma glorificarle "en los valles\rdblquote (Isa\'edas 24:15), ella s\'f3lo tuvo reproches. Cu\'e1n lamentablemente dejarnos de usar nuestros privilegios.\par \par \ldblquote Y ella dijo a El\'edas: \'bfQu\'e9 tengo yo contigo, Var\'f3n de Dios; \'bfHas venido a m\'ed para traer en memoria mis iniquida\-des y para hacerme morir m\'ed hijo?" Esto estaba en marcado contraste con la calma que hab\'eda mostrado cuando El\'edas se encontr\'f3 con ella. La calamidad repentina que hab\'eda ca\'eddo so\-bre ella la hab\'eda tornado por sorpresa. Y en tales circunstancias, cuando la congoja nos llega inesperadamente, es dif\'edcil para nuestros esp\'edritus mantener la compostura. En las pruebas re\-pentinas y severas, necesitamos mucha gracia para preservar\-nos de la impaciencia y los arranques petulantes, v para ejer\-citar confianza firme y sumisi\'f3n completa a Dios. No todos los santos est\'e1n capacitados para decir como Job: \ldblquote Recibimos el bien de Dios, \'bfy el mal no recibiremos?... Jehov\'e1 dio, y Je\-hov\'e1 quit\'f3; sea el nombre de Jehov\'e1 bendito\rdblquote (Job 2:10; 1:21). Pero, lejos de servirnos de excusa, este fracaso debe llevarnos a juzgarnos a nosotros mismos implacablemente y a confesar con contrici\'f3n tales pecados a Dios.\par \par La pobre viuda estaba profundamente desesperaLVAL da a causa de la p\'e9rdida que hab\'eda sufrido, y su lenguaje a El\'edas era una mezcla extra\'f1a de fe e incredulidad, orgullo y humildad. Era la explosi\'f3n inconsciente de una miente agitada, como lo sugiere su naturaleza incoherente y espasm\'f3dica. En primer lugar, le pregunta: "\'bfQu\'e9 tengo yo contigo?", es decir, \'bfqu\'e9 he hecho para disgustarte?, \'bfen qu\'e9 le he ofendido? Hubiera de\-seado no haber fijado jam\'e1s\b \b0 los ojos en \'e9l, si es que era res\-ponsable de la muerte de su hijo. Con todo, en segundo lugar, le reconoce como \ldblquote var\'f3n de Dios\rdblquote ; como el que ha sido separa\-do para el servicio divino. Deb\'eda de saber, entonces, que la terrible sequ\'eda hab\'eda llegado sobre Israel como contestaci\'f3n a las oraciones del profeta, y, probablemente, lleg\'f3 a la conclusi\'f3n de que su propia aflicci\'f3n hab\'eda llegado de manera parecida. En tercer lugar, se humill\'f3 a s\'ed misma, al preguntar: \ldblquote Has venido a m\'ed para traer en memoria \i mis iniquidades?\i0\rdblquote , \i \i0 refiri\'e9ndose po\-siblemente a su culto previo a Baal.\par \par A menudo el Se\'f1or acostumbra a usar las aflicciones para traer a la memoria pecados pasados. En la rutina ordinaria de la vida es muy f\'e1cil pasar de un d\'eda al otro sin un ejercicio profundo de conciencia ante el Se\'f1or, sobre todo cuando dis\-frutamos de una tinaja rellena. Es solamente cuando andamos realmente cerca de \'c9l, o cuando recibimos de su mano alguna reprensi\'f3n especial, que nuestra conciencia es sensible ante \'c9l. Mas, cuando la muerte visit\'f3 a su familia, surgi\'f3 la cuesti\'f3n del pecado, por cuanto la muerte es la paga del pecado (Ro\-manos 6:23). La actitud m\'e1s segura que podemos adoptar siem\-pre, cuando consideramos que las p\'e9rdidas que sufrimos son la voz de Dios que habla a nuestros corazones pecaminosos, es examinarnos diligentemente a nosotros mismos, arrepentirnos de nuestras iniquidades, y confesarlas debidamente al Se\'f1or para queLVAL podamos obtener el perd\'f3n y la limpieza (1 Juan 1:9).\par \par Es en este punto que aparece a menudo la diferencia entre el no creyente y el creyente. Cuando el primero es visitado por alguna desgracia o p\'e9rdida, el orgullo y la justicia propia de su coraz\'f3n se manifiestan r\'e1pidamente exclamando: \ldblquote No s\'e9 qu\'e9 es lo que he hecho para merecer esto; siempre he pro\-curado hacer el bien; no soy peor que mis vecinos que no tie\-nen que sufrir semejantes infortunios; \'bfpor qu\'e9 tengo que ser objeto de semejante calamidad?\rdblquote Empero, qu\'e9 diferente la persona verdaderamente humillada. Desconf\'eda de s\'ed misma porque se da cuenta de sus muchas faltas, y est\'e1 dispuesta a aceptar y temer que ha desagradado al Se\'f1or. Tal persona pen\-sar\'e1 bien sobre sus caminos (Hageo 1:5), repasando su manera de vivir anterior, y escudri\'f1ando cuidadosamente su conducta presente a fin de descubrir qu\'e9 ha sido, o qu\'e9 es, lo que est\'e1 mal, para rectificarlo. S\'f3lo as\'ed pueden ser aliviados los temores de nuestra mente, y la paz de Dios confirmada en nuestra alma.\par \par Es el recordar nuestros m\'faltiples pecados y el juzgarnos a nosotros mismos que nos har\'e1 mansos y sumisos, pacientes y resignados. As\'ed fue en el caso de Aar\'f3n quien, cuando el juicio severo de Dios cay\'f3 sobre su familia, "call\'f3\rdblquote (Lev\'edtico 10:3). As\'ed fue, tambi\'e9n, en el del pobre y viejo El\'ed, quien habla de\-jado de, amonestar y disciplinar a sus hijos, y quien, cuando fueron muertos sumariamente, exclam\'f3: "Jehov\'e1 es; haga lo que bien le pareciere" (I Samuel 3:18). La p\'e9rdida de un hijo puede, a veces, recordar a los padres alg\'fan pecado cometido mucho tiempo antes con respecto a aqu\'e9l. Este fue el caso de David que perdi\'f3 un hijo al cual hiri\'f3 la mano de Dios a causa del pecado de su padre (II Samuel 12). No importa cu\'e1n dolorosa sea la p\'e9rdida y cu\'e1n profundo el dolor; el lenguaje del santo que est\'e1 en su sano juicio LVAL ser\'e1 siempre: "Conozco, oh Jehov\'e1, que tus juicios son justicia, y que conforme a tu fidelidad me afligiste\rdblquote (Salmo 119:75).\par \par Aunque la viuda y su hijo se hab\'edan mantenido en vida por muchos d\'edas, sostenidos milagrosamente por el poder de Dios, mientras el resto de la gente sufr\'eda, con todo, a ella le impresion\'f3 menos la benevolencia divina que el hecho de que le quitara su hijo; "\'bfQu\'e9 tengo yo contigo, var\'f3n de Dios? \'bfHas venido a mi para traer en memoria mis iniquidades, y para hacerme morir mi hijo?\rdblquote A pesar de que parece adivinar la mano de Dios en la muerte de su hijo, no puede ahuyen\-tar el pensamiento de que la presencia del profeta era respon\-sable de la misma. Atribuye la p\'e9rdida a El\'edas, como si hubie\-ra sido comisionado a ir con el prop\'f3sito de infligirle un cas\-tigo por su pecado. Dado que hab\'eda sido enviado a Acab para anunciar la sequ\'eda sobre Israel por su pecado, ella ahora tem\'eda su presencia, estaba alarmada al verle.\b \b0 Qu\'e9 dispuestos esta\-mos a confundir las causas de nuestra aflicci\'f3n y a atribuir\-las a falsos motivos.\par \par \ldblquote Y \'e9l le dijo: Dame ac\'e1 tu hijo\rdblquote (v. 19). En el primer p\'e1rrafo del capitulo anterior, pusimos de relieve la manera en que la segunda mitad de I Reyes 17 nos presenta un cuadro de la vida dom\'e9stica de El\'edas, su proceder en el hogar de la viuda de Sarepta. En primer lugar, evidenci\'f3 su resignaci\'f3n a la humilde mesa, no manifestando descontento alguno por el mon\'f3tono men\'fa que se le ofrec\'eda d\'eda tras d\'eda. Y aqu\'ed vemos la manera en que se condujo ante una gran provocaci\'f3n. El arranque petulante de la agitada mujer era cruel para el hom\-bre que hab\'eda tra\'eddo la liberaci\'f3n a aquella casa. Su pregunta: \ldblquote\'bfHas venido a mi para traer en memoria mis iniquidades, y para hacerme morir mi hijo?\rdblquote , era innecesaria por injusta, y pod\'eda muy bien haber producido una amarga respuesta. As\LVAL 'ed ha\-br\'eda sido si la gracia subyugadora de Dios no hubiera estado obrando en \'e9l, por cuanto El\'edas ten\'eda un car\'e1cter acalorado por naturaleza.\par \par La interpretaci\'f3n err\'f3nea que la viuda dio a la presencia de El\'edas en su casa, era suficiente para alterar a cualquier per\-sona. Es bienaventurada cosa observar que no hubo respuesta airada a su juicio inconsiderado, sino por el contrario una \ldblquote res\-puesta blanda\rdblquote que quitara su ira. Si alguien nos habla de modo imprudente, no hay raz\'f3n para que descendamos a su nivel. El profeta no hizo caso de su pregunta apasionada, y en esto evidenci\'f3 que era un seguidor de Aqu\'e9l que es \ldblquote man\-so y humilde de coraz\'f3n\rdblquote , de quien leemos que \ldblquote cuando le maldec\'edan, no retornaba maldici\'f3n\rdblquote (I Pedro 2:23). \ldblquote El\'edas vio que estaba en extremo angustiada y que hablaba movida por su gran ansiedad de esp\'edritu; y \_por lo tanto, no haciendo caso de sus palabras, le dijo con toda calma: Dame ac\'e1 tu hijo; llev\'e1ndole, al mismo tiempo, a esperar la restauraci\'f3n d: su hijo por su intercesi\'f3n\rdblquote (J. Simpson).\par \par Puede pensarse que las palabras citadas son enteramente especulativas; por nuestra parte, creemos que est\'e1n plenamen\-te autorizadas por la Escritura. En Hebreos 11:35 leemos: \ldblquote Las mujeres recibieron sus muertos por resurrecci\'f3n. Se re\-cordar\'e1 que esta afirmaci\'f3n se halla en el gran capitulo de la fe, donde el Esp\'edritu presenta algunas de las haza\'f1as y proe\-zas de los que conf\'edan en el Dios vivo. Se mencionan uno tras otro los diferentes casos en particular, y despu\'e9s se agrupan y se dice en general: "Que por le ganaron reinos... las mujeres recibieron sus muertos por resurrecci\'f3n\rdblquote . No puede haber lugar a dudas de que se refiere al caso que tenemos ante nosotros y al caso paralelo de la Sunamita (II Reyes 4:17~37). Aqu\'ed es, pues, donde el Nuevo Testamento arroja de nuevo su luLVAL z so\-bre las Escrituras precedentes, permiti\'e9ndonos obtener una concepci\'f3n m\'e1s completa de lo que estamos considerando ahora.\par \par La viuda de Sarepta, aunque era gentil, era hija de Sara, a quien se hab\'eda \i dado la \i0 fe de los elegidos de Dios. Tal fe es sobrenatural, y su autor y su objeto son sobrenaturales tam\-bi\'e9n. No se nos dice cu\'e1ndo naci\'f3 esta fe en ella, aunque fue probablemente mientras El\'edas moraba en su casa, por cuanto "la fe es por el o\'edr; y el o\'edr por la palabra de Dios\rdblquote (Romanos 10:17). El car\'e1cter sobrenatural de su fe se evidenci\'f3 en los frutos sobrenaturales, porque fue en respuesta a su fe (as\'ed como a la intercesi\'f3n de El\'edas) que su hijo le fue restituido. Lo m\'e1s notable del caso es que, por lo que se menciona en la Palabra, no habla habido anteriormente ning\'fan caso en el que a un muerto le fuera devuelta la vida. No obstante, Aqu\'e9l que hab\'eda hecho que no escaseara un pu\'f1ado de harina y que no disminuyera un poco de aceite en la botija sustentando a tres personas durante \ldblquote muchos d\'edas", pod\'eda tambi\'e9n resucitar un muerto. La fe razona de esta manera: no hay nada imposible para el Todopoderoso.\par \par Puede objetarse que en la narraci\'f3n hist\'f3rica no hay indicaci\'f3n de que la viuda tuviera fe en la restauraci\'f3n a la vida de su hijo, sino m\'e1s bien lo contrario. Es verdad; pero, aun as\'ed, esto no se opone a lo que hemos afirmado anteriormente. Nada se nos dice en el G\'e9nesis acerca de la fe de Sara en con\-cebir simiente, sino que lo que se menciona es s1i escepticismo. \'bfQu\'e9 hay en 11xodo que sugiera que los padres de Mois\'e9s ejer\-citaban su fe en Dios al poner a su hijo en la arquilla de jun\-cos?; empero, v\'e9ase Hebreos 11:23. Nos ver\'edamos en un aprie\-to para encontrar algo en el libro de los jueces que sugirie\-ra que Sans\'f3n era un hombre de fe, mas en Hebreos 11:32 est\'e1 claro que lo era. As\'ed Pues, si no se nos dice nada en el Antiguo TLVAL+esta a sus s\'faplicas, conside\-rando que nada era demasiado dif\'edcil para \'c9l, nada demasiado grande para conceder en respuesta a la oraci\'f3n. Sin duda, esta petici\'f3n estaba movida por el Esp\'edritu Santo; con todo, el que el profeta esperara la restauraci\'f3n de la vida al ni\'f1o era un efecto maravilloso de su fe, por cuanto la Escritura no dice que alguien hubiera sido levantado de los muertos antes de ese tiempo. Y recuerda, lector cristiano, que esto est\'e1 escrito para \i nuestra \i0 instrucci\'f3n y aliento: la oraci\'f3n eficaz y fervien\-te del justo puede mucho. Cuando vamos al trono de la gracia, nos allegamos a un gran Rey; as\'ed pues, traigamos peticiones grandes. Cuanto m\'e1s conf\'eda la fe en el poder infinito y en la suficiencia del Se\'f1or, m\'e1s honrado es \'c9l.\par \par "Y Jehov\'e1 oy\'f3 la voz de El\'edas, y el alma del ni\'f1o volvi\'f3 a sus entra\'f1as, y revivi\'f3\rdblquote (v. 22). Qu\'e9 prueba de que \ldblquote los ojos del Se\'f1or est\'e1n sobre los justos, y sus o\'eddos atentos a sus oraciones" (1 Pedro 3:12). Qu\'e9 demostraci\'f3n del poder y la eficacia de la oraci\'f3n. El Dios nuestro oye y contesta la oraci\'f3n: por tanto recurramos a \'c9l cualquiera que sea nuestra angustia. Por desesperado que sea nuestro caso para la ayuda humana, nada es demasiado dif\'edcil para el Se\'f1or. \'c91 es poderoso para hacer todas las cosas mucho m\'e1s abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Pero, pidamos \ldblquote en fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte a otra. No piense pues, el tal hombre que recibir\'e1 ninguna cosa del Se\estamento acerca de la fe de. la viuda, notemos tambi\'e9n que las duras palabras que dirigi\'f3 a El\'edas no se re\-gistran en el Nuevo Testamento \_como tampoco la incredu\-lidad de Sara ni la impaciencia de Job\_ porque \'e9stas fueron borradas por la sangre del Cordero.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 LAS MUJERES RECIBIERON SUS MUERTOS\par POR RESURRECCI\'d3N\par \pard\qj\fs24\par \b0 Hemos de considerar ahora uno de los incidentes m\'e1s no\-tables que se registran en el Antiguo Testamento, esto es, la restauraci\'f3n de la vida del hijo de la viuda de Sarepta. Es un incidente desconcertante para el incr\'e9dulo; sin embargo, para el que conoce por experiencia al Se\'f1or no hay en \'e9l dificultad alguna. Cuando Pablo se defend\'eda ante Agripa, pregunt\'f3: \ldblquote\'a1Qu\'e9! \'bfJuzgase cosa incre\'edble. entre vosotros (no s\'f3lo que un muerto vuelva a la vida, sino) que Dios resucite los muertos?" (Hechos 26:8). Ah\'ed es donde el creyente pone todo el \'e9nfasis: en la absoluta suficiencia de Aqu\'e9l con el cual trata. Recurrid al Dios vivo, y no importa lo dr\'e1stica y desesperada de la situaci\'f3n; todas las dificultades desaparecen en seguida, por\-que no hay nada imposible para \'c9l. El que implant\'f3 la vida al principio, y el que puso nuestra alma en vida (Salmo 66:9), puede reavivar a los muertos.\par \par El infiel moderno (como los antiguos Saduceos) puede bur\-larse de la verdad divinamente revelada de la resurrecci\'f3n, pero el cristiano no. \'bfPor qu\'e9? Porque ha experimentado en su propia alma el poder vivificador de Dios: fue llevado espiri\-tualmente de la muerte a la vida. Aunque Satan\'e1s inyecte du\-das viles en su mente, y haga tambalear por un tiempo su con\-fianza en la resurrecci\'f3n del Se\'f1or Jes\'fas, recobrar\'e1 pronto el equilibrio; conoce la bendici\'f3n de aquella gran verdad, y cuando la gracia le ha librado de nuevo del\b \b0 poder de las tinie\-blas, exclama con el ap\'f3stol: "Cristo vive en mi". Adem\'e1s, cuando naci\'f3 de nuevo, le fue plantando un principio sobre\-natural en el coraz\'f3n \_eLVAL l principio de la fe\_ que hace que reciba la Escritura Santa con confianza plena de que es, en verdad, la Palabra del que no puede mentir, y por consi\-guiente, cree todo lo que los profetas dijeron.\par \par Aqu\'ed est\'e1 la raz\'f3n de que lo que desconcierta y hace tropezar al sabio, sea llano y simple para el cristiano. La preser\-vaci\'f3n de No\'e9 y su familia en el arca; el paso de Israel por el Mar Rojo sin mojarse; el que Jon\'e1s sobreviviera en el vientre de la ballena, son hechos que no presentan dificultad alguna para \'e9l. Sabe que la Palabra de Dios es infalible, porque la verdad que contiene la ha verificado por propia experiencia. Al haber comprobado por si mismo que el Evangelio de Cris\-to es \ldblquote potencia de Dios para salud\rdblquote , no tiene motivo para dudar de nada de lo que las Escrituras registran acerca de los prodigios de Su poder en el reino material. El creyente tiene seguridad plena en que nada es demasiado dif\'edcil para el Crea\-dor de cielos y tierra. No es que sea un bobalic\'f3n intelectual, que acepta cr\'e9dulamente lo que es completamente contrario a la raz\'f3n, sino que, en el cristiano, la raz\'f3n es restaurada a su funcionamiento normal: asegurad que Dios es todopoderoso, y el obrar sobrenatural de Su mano s\'edguese necesariamente.\par \par El tema entero de los milagros se reduce, as\'ed, a su factor m\'e1s simple. Se ha escrito gran cantidad de jerga erudita sobre este tema: las leyes de la naturaleza, su suspensi\'f3n, el actuar de Dios contrario a las mismas, y la naturaleza precisa de un milagro. Por nuestra parte, definimos el milagro como algo que s\'f3lo Dios puede efectuar. Al hacerlo as\'ed, no desestima\-mos el poder que Satan\'e1s posee, ni dejamos de considerar pasajes tales como Apocalipsis 16:14 y 19:20. Al que esto es\-cribe, le basta lo que la Sagrada Escritura afirma acerca del Se\'f1or: \ldblquote Al solo que hace grandes maravillas" (Salmo 136:4). En cuanto a las \ldblquote se\'f1ales grandes y prodigios\rdblquote dLVAL ados por los falsos cristos y los falsos profetas, su naturaleza y designio son el \ldblquote enga\'f1ar\rdblquote (Mateo 24:24), por cuanto son "milagros men\-tirosos\rdblquote (II Tesalonicenses 2:9), como tambi\'e9n sus predicacio\-nes son fal4as. En esto descansamos: s\'f3lo Dios hace grandes maravillas; y por ser Dios, esto es lo que la fe espera de \'c9l.\par \par En el \'faltimo capitulo nos ocup\'e1bamos de la amarga aflic\-ci\'f3n que sobrevino a la viuda de Sarepta con la muerte repen\-tina de su hijo, y el efecto inmediato que tuvo sobre ella. Pro\-fundamente agitada se volvi\'f3 a El\'edas y le acus\'f3 de ser la cau\-sa de su tremenda p\'e9rdida. El profeta no replic\'f3 \'e1speramente a la acusaci\'f3n dura e injusta, sino que, por el contrario, dijo con calma: "Dame ac\'e1 tu hijo\rdblquote . Fij\'e9monos que no impuso sus ma\-nos sobre el muerto de modo autocr\'e1tico, sino que, cort\'e9smente, pidi\'f3 que se le trajera el cuerpo. Creemos que el prop\'f3sito de El\'edas era calmar la pasi\'f3n de ella y hacer que creyera \ldblquote en es\-peranza contra esperanza\rdblquote (Romanos 4:18), como Abraham habla hecho mucho antes cuando crey\'f3 a Dios, \ldblquote el cual da vida a los muertos\rdblquote , por cuanto fue (en parte) en respuesta a su fe que ella recibi\'f3 a su muerto por resurrecci\'f3n (Hebreos 11:35).\par \par "Entonces \'e9l lo tom\'f3 de su\_regazo, y llev\'f3lo a la c\'e1mara donde \'e9l estaba, y p\'fasole sobre su carne\rdblquote (I Reyes 17:19). \'c9sta era, evidentemente, una habitaci\'f3n superior reservada para el uso personal del profeta, como Eliseo ten\'eda la suya en otro lugar (II Reyes 4:10). Se fue all\'ed, pues, en busca de soledad, como Pedro fue a la azotea, y Cristo al huerto. El profeta deb\'eda de estar muy oprimido y desconcertado ante el hecho triste que hab\'eda ocurrido a su anfitriona. Por muy r\'edgido que fuera El\'edas en el cumplimiento de su deber, ten\'eda un tierno es\-p\'edritu (como los hombres as\'ed de serios tienen por reLVAL gla general), lleno de benignidad y sensible a las miserias ajenas. Es evidente por lo que sigue, que El\'edas estaba apenado de que alguien que habla sido tan bondadoso para con \'e9l hubiera de ser tan du\-ramente afligido cuando \'e91 estaba en su hospitalaria morada; y que ella pensara que era responsable de la p\'e9rdida que su\-fr\'eda, no har\'eda m\'e1s que aumentar su tristeza .\par \par No debe perderse de vista que esta dispensaci\'f3n oscura constituy\'f3 una prueba real para la fe de El\'edas. Jehov\'e1 es el Dios de la viuda y el galardonador de los que favorecen a Su pueblo, sobre todo de los que muestran benevolencia para con Sus siervos. \'bfPor qu\'e9, pues, habla de venir semejante mal sobre la que le ofrec\'eda albergue? \'bfNo hab\'eda venido por propio man\-dato de] Se\'f1or como mensajero de misericordia para su casa? Es verdad, y habla demostrado serlo; empero, ella lo hab\'eda olvidado bajo el peso de su prueba presente, ya que ahora lo consideraba emisario de la ira, azote de su pecado, y verdugo de su \'fanico hijo. Y, peor a\'fan, \'bfno pensar\'eda \'e9l que el honor de su Se\'f1or estaba tambi\'e9n empe\'f1ado? \'a1Que fuera escandalizado el nombre del Se\'f1or! \'bfNo preguntar\'eda la viuda si es as\'ed c\'f3mo recompensa Dios a aquellos que favorecen a Sus siervos?\par \par Es una bendici\'f3n el observar la manera como El\'edas reac\-cion\'f3 ante la prueba. Cuando la viuda pregunt\'f3 si la muerte de su hijo era debida a su presencia, no se dio a especulaciones carnales, ni intent\'f3 resolver el profundo misterio que ahora ten\'eda ante si y ante ella. En lugar de esto, se retira a su c\'e1\-mara para poder estar solo con Dios y presentarle su perpleji\-dad. Este es el curso que deber\'edamos seguir siempre, porque el Se\'f1or no s\'f3lo es "nuestro pronto auxilio en las tribulaciones", sino que su Palabra requiere que le busquemos \i primeramente, \i0 (Mateo 6:33). "Alma m\'eda, en Dios solamente reposa\rdblquote es apli\-cable doblemente en el tiempo de lLVAL a perplejidad y la tristeza. Vana es la ayuda del hombre; sin valor las conjeturas carna\-les. En la hora de la prueba m\'e1s aguda, el Salvador se retir\'f3 de sus disc\'edpulos, y verti\'f3 en secreto su coraz\'f3n al Padre. A la viuda no le era permitido presenciar los ejercicios m\'e1s hondos del alma del profeta ante su Se\'f1or.\par "Y clamando a Jehov\'e1, dijo (v. 20). Hasta entonces, el profeta no hab\'eda comprendido el significado de ese misterio, pero s\'ed sabia qu\'e9 hacer ante esa dificultad. Acudi\'f3 a su Dios y present\'f3 su lamento ante \'e9l.. Busc\'f3 alivio con gran sinceri\-dad y porf\'eda, razonando humildemente acerca de la muerte del ni\'f1o. Pero notemos su reverente lenguaje. No pregunt\'f3: \'bfPor qu\'e9 has infligido esta funesta disposici\'f3n sobre nosotros?; sino que dijo: \ldblquote Jehov\'e1 Dios m\'edo, \'bfaun a la viuda en cuya casa yo estoy hospedado has afligido, mat\'e1ndole su hijo?\rdblquote (v. 20). El porqu\'e9 de ello no era de su incumbencia. No podemos ob\-jetar a los caminos del Alt\'edsimo ni inquirir con curiosidad en sus consejos secretos. B\'e1stenos saber que el Se\'f1or no se equivoca nunca, y que siempre hay un motivo por todo lo que hace; por lo tanto, debemos someternos con mansedumbre a su voluntad soberana. El preguntar "\'bfPor qu\'e9?\rdblquote es altercar con \i Dios (Ro\-\i0 manos 9:19, 20).\par \par En las palabras de El\'edas a Dios hallamos, primero, de qu\'e9 modo se acogi\'f3 a la relaci\'f3n especial que el Se\'f1or sosten\'eda con \'e9l: \ldblquote Jehov\'e1 Dios m\'edo\rdblquote , clam\'f3. Ello era una apelaci\'f3n a su in\-ter\'e9s personal en Dios, por cuanto esas palabras son siempre la expresi\'f3n de una relaci\'f3n basada en un pacto. Poder decir "Jehov\'e1 Dios m\'edo\rdblquote es de m\'e1s valor que el oro o los rub\'edes. En segundo lugar, busc\'f3 la raz\'f3n de la calamidad en su causa ori\-ginal: \ldblquote\'bfAun a la viuda en cuya casa yo estoy hospedado has afligido? (v. 20); vio que la muerte her\'edaLVAL por mandato divi\-no: \ldblquote\'bfHabr\'e1 alg\'fan mal en la ciudad, el cual Jehov\'e1 no haya hecho?\rdblquote (Am\'f3s 3:6). Qu\'e9 consuelo cuando podemos darnos cuenta de que ning\'fan mal puede sobrevenir a los hijos de Dios sino el que \'c91 les env\'eda. En tercer lugar, aleg\'f3 la severidad de la aflicci\'f3n: este mal ha venido, no s\'f3lo sobre una mujer, ni si\-quiera sobre una madre, sino sobre una \ldblquote viuda\rdblquote , a quien T\'fa has socorrido de modo especial. Adem\'e1s, es aquella "en cuya casa yo estoy hospedado\rdblquote : m\'ed bondadosa bienhechora.\par \par "Y midi\'f3se sobre el ni\'f1o tres veces, y clam\'f3 a Jehov\'e1\rdblquote (v. 21). \'bfEra \'e9sta una prueba de la humildad del profeta? \'a1Qu\'e9 notable que un hombre tan grande gastara tanto tiempo y pensara tanto en esa figura d\'e9bil, y se pusiera en contacto in\-mediato con lo que, ceremonialmente, contaminaba! \'bfEra tina indicaci\'f3n de su propio afecto por el ni\'f1o, y para mostrar cu\'e1n profundamente le habla afectado su muerte? \'bfEra una mues\-tra del fervor de su apelaci\'f3n a Dios, como si quisiera, si po\-d\'eda, poner vida en su cuerpo de la vida y el calor del suyo? \'bfNo parece indicarlo el hecho de que lo hiciera tres veces? \'bfEra una se\'f1al de lo que Dios har\'eda por su poder y lo que lograr\'eda por su gracia al traer a los pecadores de la muerte a la vida, con el Esp\'edritu Santo haci\'e9ndoles sombra e imparti\'e9ndoles su propia vida? Si as\'ed es, \'bfno hay aqu\'ed algo m\'e1s que una indi\-caci\'f3n de que los que Dios usa como instrumentos en la con\-versi\'f3n deben venir a ser como ni\'f1os, descendiendo al nivel de aquellos a los que sirven, en vez de estar sobre un pedestal como si fueran seres superiores?\par \par "Y clam\'f3 a Jehov\'e1, y dijo: Jehov\'e1 Dios m\'edo, ru\'e9gote que vuelva el alma de este ni\'f1o a sus entra\'f1as\rdblquote (v. 21). Qu\'e9 prueba de que El\'edas estaba acostumbrado a esperar bendicio\-nes maravillosas de Dios en respuLVAL esta a sus s\'faplicas, conside\-rando que nada era demasiado dif\'edcil para \'c9l, nada demasiado grande para conceder en respuesta a la oraci\'f3n. Sin duda, esta petici\'f3n estaba movida por el Esp\'edritu Santo; con todo, el que el profeta esperara la restauraci\'f3n de la vida al ni\'f1o era un efecto maravilloso de su fe, por cuanto la Escritura no dice que alguien hubiera sido levantado de los muertos antes de ese tiempo. Y recuerda, lector cristiano, que esto est\'e1 escrito para \i nuestra \i0 instrucci\'f3n y aliento: la oraci\'f3n eficaz y fervien\-te del justo puede mucho. Cuando vamos al trono de la gracia, nos allegamos a un gran Rey; as\'ed pues, traigamos peticiones grandes. Cuanto m\'e1s conf\'eda la fe en el poder infinito y en la suficiencia del Se\'f1or, m\'e1s honrado es \'c9l.\par \par "Y Jehov\'e1 oy\'f3 la voz de El\'edas, y el alma del ni\'f1o volvi\'f3 a sus entra\'f1as, y revivi\'f3\rdblquote (v. 22). Qu\'e9 prueba de que \ldblquote los ojos del Se\'f1or est\'e1n sobre los justos, y sus o\'eddos atentos a sus oraciones" (1 Pedro 3:12). Qu\'e9 demostraci\'f3n del poder y la eficacia de la oraci\'f3n. El Dios nuestro oye y contesta la oraci\'f3n: por tanto recurramos a \'c9l cualquiera que sea nuestra angustia. Por desesperado que sea nuestro caso para la ayuda humana, nada es demasiado dif\'edcil para el Se\'f1or. \'c91 es poderoso para hacer todas las cosas mucho m\'e1s abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Pero, pidamos \ldblquote en fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte a otra. No piense pues, el tal hombre que recibir\'e1 ninguna cosa del Se\'f1or4 (James 1:6,7). \ldblquote\'c9sta es la confianza que tenemos en V, que si demand\'e1remos alguna cosa conforme a su voluntad, 111 nos oye\rdblquote (1 Juan 5:14). En verdad necesitamos todos clamar m\'e1s fervientemente: "Se\'f1or, ens\'e9\'f1anos a orar\rdblquote . A menos que \'e9ste sea uno de los efectos producidos por la LVAL consideraci\'f3n del hecho que tenemos ante nosotros, nuestro estudio del mismo nos servir\'e1 de poco.\par \par No basta con que clamemos: \ldblquote Se\'f1or, ens\'e9\'f1anos a orar\rdblquote ; debemos tambi\'e9n meditar cuidadosamente las porciones de su Palabra que relatan casos de intercesi\'f3n triunfante, a fin de que aprendamos los secretos de la oraci\'f3n que es contestada, En este caso podemos notar siete aspectos. Primero, que El\'edas se retir\'f3 a su c\'e1mara para estar solo con Dios. Segundo, su fervor: \'e9l "clam\'f3 a Jehov\'e1\rdblquote , no fueron meras palabras. Ter\-cero, su dependencia en su inter\'e9s personal en el Se\'f1or, de\-clarando la relaci\'f3n basada en el pacto: \ldblquote Jehov\'e1 Dios m\'edo\rdblquote . Cuarto, que se confort\'f3 en los atributos de Dios; en este caso, en la soberan\'eda divina y en su supremac\'eda: \ldblquote aun a la viuda... has afligido\rdblquote . Quinto, su sinceridad e insistencia, puesta de ma\-nifiesto al medirse sobre el ni\'f1o nada menos que tres veces. Sexto, su apelaci\'f3n a la misericordia tierna de Dios: \ldblquote la viuda en cuya casa estoy hospedado\rdblquote . Finalmente, lo definido de su petici\'f3n: \ldblquote que vuelva el alma de este ni\'f1o a sus entra\'f1a?\par \par \ldblquote Y el alma del ni\'f1o volvi\'f3 a sus entra\'f1as, y revivi\'f3\rdblquote (v. 22). Estas palabras son importantes porque establecen clara\-mente la distinci\'f3n definida que existe entre el alma y el cuerpo, una distinci\'f3n tan real como la que existe entre la casa y el que la habita. La Escritura nos dice que, en el d\'eda de la creaci\'f3n, el Se\'f1or Dios form\'f3 el cuerpo del hombre \ldblquote del polvo de la tierra\rdblquote ; y luego, que \ldblquote alent\'f3 en su nariz soplo de vida\rdblquote , y s\'f3lo entonces se convirti\'f3 en "alma viviente\rdblquote (G\'e9ne\-sis 2:7). El lenguaje empleado en esta ocasi\'f3n ofrece clara prue\-ba de que el alma es diferente del cuerpo, de que no muere con el cuerpo, de que existe LVAL en un estado separado despu\'e9s de la muerte del cuerpo, y de que nadie sino Dios puede restaurarla a su habitaci\'f3n original (v\'e9ase Lucas 8:55). Por cierto, pode\-mos observar que la petici\'f3n de El\'edas y la respuesta del Se\'f1or ponen claramente de manifiesto que el ni\'f1o estaba realmente muerto.\par \par Hablando relativamente, aunque en un sentido muy real, la era de los milagros ha cesado, por lo que no podemos es\-perar que a nuestros muertos les sea devuelta la vida sobre\-naturalmente. Con todo, el cristiano puede y debe esperar con seguridad cierta reunirse de nuevo con los queridos familiares y amigos que partieron de aqu\'ed estando en Cristo. Sus esp\'edritus no est\'e1n muertos, ni siquiera dormidos como algunos aseguran err\'f3neamente, sino que han vuelto a Dios que los dio (Eclesias\-t\'e9s 12:7), y est\'e1n ahora en un estado "mucho mejor\rdblquote (Filipen\-ses 1:23), lo cual no podr\'eda ser si estuvieran privados de comu\-ni\'f3n consciente con su Amado. Aunque est\'e1n ausentes del cuerpo, est\'e1n "presentes al Se\'f1or\rdblquote (II Corintios 5:8), y en Su presencia hay "hartura de alegr\'edas\rdblquote (Salmo 16:11). En cuanto a Sus cuerpos, esperan el gran D\'eda en que ser\'e1n hechos a la semejanza del cuerpo glorioso de Cristo.\par \par "Tomando luego El\'edas al ni\'f1o, tr\'e1jolo de la c\'e1mara a la casa, y di\'f3lo a su madre, y d\'edjole El\'edas: Mira, tu hijo vive\rdblquote (v. 23). \'a1Qu\'e9 gozo debi\'f3 de llenar el coraz\'f3n del profeta al pre\-senciar la milagrosa respuesta a su intercesi\'f3n! \'a1Qu\'e9 exclama\-ciones de ferviente alabanza a Dios debieron salir de sus labios por esta nueva manifestaci\'f3n de Su bondad al librarle de su dolor! Pero no hab\'eda tiempo que perder; tenla que calmar la pena y la ansiedad de la pobre viuda. El\'edas, por consiguiente, tom\'f3 al ni\'f1o con prontitud y lo dio a su madre. \'bfQui\'e9n pue\-de imaginar su alegr\'eda al verlo devuelto a la vida? C\'f3mo nos recuerda la conducta del profetaLVAL en esta ocasi\'f3n, la acci\'f3n del Se\'f1or despu\'e9s del milagro de la resurrecci\'f3n del hijo \'fani\-co de la viuda de Na\'edn, cuando, as\'ed que se levant\'f3 y comenz\'f3 a hablar, se nos dice que el Salvador \ldblquote di\'f3lo a su madre" (Lu\-cas 7:15).\par \par \ldblquote Entonces la mujer dijo a El\'edas: Ahora conozco que t\'fa tres var\'f3n de Dios, y que la palabra de Jehov\'e1 es verdad en tu boca\rdblquote (v. 24). Esto es muy bendito, En lugar de dar sa\-lida a sus emociones naturales, parece haber estado absorbi\-da enteramente en el poder de Dios que descansaba sobre Su siervo, el cual entonces estableci\'f3 firmemente su convicci\'f3n de la misi\'f3n divina y la seguridad de El\'edas en la verdad que procla\-maba. Se hab\'eda dado una demostraci\'f3n plena de que era ver\-daderamente un profeta de Dios, y de que su testimonio era fiel. No debe olvidarse que se hab\'eda presentado al principio como "var\'f3n de Dios" (v\'e9anse las palabras de la mujer en el v. 18), y, por lo tanto, era indispensable que estableciera su derecho a tal t\'edtulo. Y ello se hizo por medio de la vuelta a la vida del ni\'f1o. \'a1Ah, lector!, nosotros declaramos ser hijos del Dios viviente; pero, \'bfmantenemos nuestra profesi\'f3n? S\'f31o hay un modo concluyente de hacerlo: andando en "novedad de vida\rdblquote , evidenciando que somos nuevas criaturas en Cristo.\par \par Observemos que lo que estamos considerando nos propor\-ciona aun otra caracter\'edstica de la vida dom\'e9stica de El\'edas. Al examinar el modo en que se condujo en el hogar de la viuda, notamos, en primer lugar, \i su contentamiento \i0 sin murmurar por la humilde comida que se le pon\'eda delante, En segundo lugar, su \i delicadeza, \i0 rehusando contestar a las palabras injus\-tas con un r\'e9plica mordaz. Y ahora, vemos el efecto bendito que el milagro obrado en respuesta a sus oraciones trajo a su anfitriona. Su \i confesi\'f3n: "Ahora \i0 conozco que t\'fa eres var\'f3n de Dios\rdblquote , era un testimonio person*LVAL6@ que Abd\'edas andaba? Era la senda del deber, el camino de la obediencia a las \'f3rdenes de su amo. Ciertamente, la tarea que estaba llevando a cabo era humilde: buscar hierba para los caballos y las mulas; as\'ed y todo, \'e9ste era el trabajo que Acab le habla asignado, \'a1y \i mientras cumpl\'eda la \i0 palabra del rey fue recompensado encontrando a El\'edas! En G\'e9nesis 24:27 hay un caso paralelo, cuando Eliezer, cumplien\-do las instrucciones de Abraham, encontr\'f3 la doncella que Dios hab\'eda seleccionado para ser la esposa de Issac: "Gui\'e1ndome Jehov\'e1 \i en el camino \i0 a casa de los hermanos de mi amo.\rdblquote As\'ed fue, tambi\'e9n, como la viuda\b \b0 de Sarepta encontr\'f3 al profeta mientras estaba en el sendero del deber (recogiendo serojas).\par \par En el cap\'edtulo anterior consideramos la conversaci\'f3n que tuvo lugar entre Abd\'edas y El\'edas; no obstante, mencionemos aqu\'ed los sentimientos mezclados que debieron de llenar el cora\-z\'f3n del primero al encontrarse con tan inesperada como grata visi\'f3n. Debi\'f3 de llenarse de temor y deleite al ver a aqu\'e9l cuya palabra hab\'eda causado la temible sequ\'eda y el hambre que ha\-b\'edan desolado casi por completo el pa\'eds; aqu\'ed estaba el profeta de Galaad, vivo y sano, dirigi\'e9ndose con calma y solo hacia Samaria. Parec\'eda demasiado bello para ser verdad, y Abd\'edas ape\-nas pod\'eda creer lo que ve\'edan sus ojos. Salud\'e1ndole con la defe\-rencia propia, pregunta: \ldblquote\'bfNo eres t\'fa mi se\'f1or El\'edas?\rdblquote Ase\-gur\'e1nctolal de la realidad y el po\-der de una \i vida santa. \i0\'a1Ojal\'e1 vivi\'e9semos con la energ\'eda del Esp\'edritu Santo, a fin de que los que se relacionan con nosotros pudieran percibir el poder de Dios obrando en y por nosotros! As\'ed fue c\'f3mo el Se\'f1or venci\'f3 el dolor de la viuda, convir\-ti\'e9ndolo en un bien espiritual, estableciendo su fe en la vera\-cidad de Su palabra.\par \par \pard\qc\par ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 FRENTE AL PELIGRO\par \b0\fs24\par \pard\qj Para alguien tan lleno de celo por el Se\'f1or y de amor para Su pueblo como El\'edas, la prolongada inactividad a la cual se ve\'eda forzado a someterse hab\'eda de resultar una prueba seve\-ra. Un profeta tan en\'e9rgico y valiente debla de estar ansioso de aprovechar la aflicci\'f3n que sufr\'edan sus compatriotas; deb\'eda de desear despertarles a sentir sus graves pecados, y urgirles a tornarse al Se\'f1or. En vez de ello \_los caminos de Dios son tan distintos de los nuestros\_ se le ped\'eda que permaneciera en su retiro un mes tras otro, a\'f1o tras a\'f1o. Sin embargo, su Se\'f1or ten\'eda un designio sabio y de gracia al tratar de disciplinar a su siervo. A lo largo de su estancia junto al arroyo de Que\-rit, El\'edas hab\'eda probado la suficiencia y la fidelidad del Se\'f1or, y hab\'eda ganado no poco en su estancia descrita en Sarepta. Como revela el ap\'f3stol en II Corintios 6:4 y en 12:12, la se\'f1al primordial de un siervo de Cristo aprobado es la gracia de la paciencia\rdblquote espiritual, y \'e9sta se desarrolla por medio de "la prueba de la fe\rdblquote (James 1:3).\par \par Los a\'f1os que El\'edas pas\'f3 en Sarepta estaban lejos de ser tiempo perdido, porque fue durante su estancia en casa de la viuda que obtuvo la confirmaci\'f3n de su llamamiento divino por el sello notable dado a su ministerio. Fue all\'ed donde obtu\-vo su aprobaci\'f3n en la conciencia de su hu\'e9sped: \ldblquote Ahora co\-nozco que t\'fa eres var\'f3n de Dios, y que la palabra de Jehov\'e1 es verdad en tu boca\rdblquote (17:24). Era de gran importancia que el profeta tuviera un testimonio semejante de la procedencia di\-vina de su misi\'f3n, antes de emprender la parte m\'e1s dif\'edcil y peligrosa de la misma que LVAL tenla ante s\'ed. Su coraz\'f3n fue con\-firmado de modo bendito, y as\'ed ya estaba capacitado para comenzar de nuevo su carrera p\'fablica con la seguridad de ser un siervo de Jehov\'e1, y de que la Palabra del Se\'f1or estaba ver\-daderamente en su boca. Semejante sello a su ministerio (la vuelta a la vida del ni\'f1o muerto) y la aprobaci\'f3n en la con\-ciencia de la madre eran motivos de estimulo al ir a hacer frente a la gran crisis y el conflicto del Carmelo.\par \par \'a1Qu\'e9 mensaje se contiene aqu\'ed para muchos ministros ar\-dorosos de Cristo a quienes la Providencia ha retirado por un tiempo del ministerio p\'fablico! Est\'e1n tan deseosos de hacer bien y de extender la gloria de su Maestro en la salvaci\'f3n de los pecadores y en la edificaci\'f3n de los santos, que sienten que su obligada inactividad es una prueba severa. Pero, que tengan la seguridad de que el Se\'f1or tiene alguna buena raz\'f3n al im\-poner esa limitaci\'f3n sobre ellos, y por lo tanto, que deben pro\-curar celosamente la gracia necesaria para no inquietarse ni obrar por si mismos buscando forzar la salida de tal situaci\'f3n, \'a1Meditad el caso de El\'edas! No dej\'f3 escapar queja alguna ni se aventur\'f3 a salir del retiro al que Dios le hab\'eda enviado. Es\-per\'f3 pacientemente a que el Se\'f1or le dirigiera, a que le liber\-tara, a que extendiera su esfera de servicio. Entre tanto, por su ferviente intercesi\'f3n, fue hecho bendici\'f3n grande para los de aquella casa.\par \par "Pasados muchos d\'edas\rdblquote (I Reyes 18:1). Atendamos a esta expresi\'f3n del Esp\'edritu bendito. No dice "pasados tres a\'f1os\rdblquote (como fue en realidad), sino \ldblquote pasados muchos \i d\'edas\rdblquote . \i0 Hay ah\'ed una importante lecci\'f3n para nuestro coraz\'f3n, si atendemos a la misma: deber\'edamos vivir los d\'edas uno a uno, y contar nuestras vidas por d\'edas. "El hombre nacido de mujer, corto de \i d\'edas, \i0 y harto de sinsabores; que sale como una flor y es cortado\rdblquote (Job 14:1,2LVAL ). Tal era la visi\'f3n de la vida del anciano Jacob, por cuanto, cuando Fara\'f3n pregunt\'f3 al patriarca por su edad, contest\'f3: "Los \i d\'edas \i0 de los a\'f1os de mi peregrinaci\'f3n son ciento treinta a\'f1os\rdblquote (G\'e9nesis 47:9). Bienaventurados aque\-llos cuya oraci\'f3n es: \ldblquote Ens\'e9\'f1anos de tal modo a contar nues\-tros d\'edas, que traigamos al coraz\'f3n sabidur\'eda" (Salmo 90: 12). Empero, qu\'e9 propensos somos a contar por a\'f1os. Esforc\'e9\-monos, a vivir cada d\'eda como si fuera el \'faltimo de nuestra vida.\par \par "Pasados muchos d\'edas, fue\rdblquote ; es decir, el predeterminado consejo de Jehov\'e1 se llevaba a cabo. El cumplimiento del prop\'f3sito divino no podemos retrasarlo ni forzarlo. Ni nues\-tra petulancia ni nuestras oraciones pueden apresurar a Dios. Tenemos que esperar la hora por \'c91 designada, y cuando llega, \'c9l obra; es tal como \'c9l lo ha predeterminado. El espacio pre\-ciso de tiempo que su siervo tiene que permanecer en un lugar determinado fue predestinado por el Se\'f1or en la eternidad. \ldblquote Pa\-sados muchos d\'edas", esto es, m\'e1s de mil desde que la sequ\'eda comenz\'f3 fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas". Dios no hab\'eda olvidado a su siervo. El Se\'f1or nunca olvida a ninguno de sus hijos, porque P\_1 ha dicho: "He aqu\'ed que en las palmas te tengo es\-culpida; delante de mi est\'e1n siempre tus muros\rdblquote (Isa\'edas 49:16). Ojal\'e1 nunca le olvidemos, sino que podamos decir: "A Jehov\'e1 he puesto siempre delante de m\'ed" (Salmo 16:8).\par \par "Fue palabra de Jehov\'e1. a El\'edas en el tercer a\'f1o, diciendo: Ve, mu\'e9strate a Acab, y Yo dar\'e9 lluvia sobre la haz de la tie\-rra\rdblquote (I Reyes 18:1). Para que podamos entender mejor la tremenda prueba del valor del profeta que se conten\'eda en este mandato, tratemos de hacernos una idea del estado de \'e1nimo en que deb\'eda encontrarse el rey imp\'edo. Comenzamos el estu\-dio de la vida de El\'edas meditando en las palabras: "EntonceLVAL s El\'edas tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra" (17:1). Ahora hemos de considerar la secuela de estos hechos. Hemos visto c\'f3mo le fue a El\'edas durante este largo intervalo; ahora hemos de ver c\'f3mo estaban las cosas para Acab, su cor\-te, y sus s\'fabditos. El estado de cosas, cuando se cierran los cielos y no hay roc\'edo durante tres a\'f1os, ha de ser en verdad es\-pantoso. "Habla a la saz\'f3n \i grande hambre \i0 en Samaria\rdblquote (18:2).\par \par "Y dijo Acab a Abd\'edas: Ve por el pa\'eds a todas las fuentes de aguas, y a todos los arroyos; que acaso hallaremos gra\-ma con que conservemos la vida a los caballos y a las ac\'e9mi\-las, para que no nos quedemos sin bestias\rdblquote (v. 5). Se nos presenta aqu\'ed el perfil m\'e1s simple, pero no es dif\'edcil imaginar los detalles. Israel habla pecado gravemente contra el Se\'f1or, y por ello se le hacia sentir el peso de la vara de su justa ira. Qu\'e9 cuadro m\'e1s humillante de\'a1 pueblo favorecido de Dios; ver al rey buscando hierba, si quiz\'e1 hallarla alguna para po\-der salvar la vida a las bestias que a\'fan le quedaban. \'a1Qu\'e9 contraste con la abundancia y la gloria de los d\'edas de Salo\-m6n! Pero, Jehov\'e1 habla sido deshonrado groseramente, y su verdad rechazada. La vil Jezabel hab\'eda contaminado la tierra con la influencia pestilente de sus ' falsos profetas y sacerdotes. Los altares de Baal hablan suplantado los del Se\'f1or, y, por consiguiente, como que Israel hab\'eda sembrado vientos, tenia que segar tempestades.\par \par \'bfY qu\'e9 efecto produjo en Acab y sus s\'fabditos el severo juicio del cielo? "Y dijo Acab a Abd\'edas: Ve por el pa\'eds a to\-das las fuentes de aguas, y a todos los arroyos; que acaso ha\-llaremos grama con que conservemos la vida a los caballos y a las ac\'e9milas, para que no nos quedemos sin bestias\rdblquote . \'a1No hay aqLVAL u\'ed ni una sola s\'edlaba acerca de Dios, ni una palabra acerca de los terribles \i pecados \i0 que hab\'edan causado Su desagrado! Las fuentes, los arroyos y la hierba era todo\b \b0 lo que ocupaba los pensamientos de Acab; todo lo que le preocupaba era el \i alivio \i0 de la aflicci\'f3n divinamente enviada. Siempre es \'e9ste el caso de los reprobados. Este fue el de Fara\'f3n: a cada plaga que des\-cend\'eda sobre Egipto, llamaba a Mois\'e9s y le ped\'eda que rogase que cesara, y tan pronto como cesaba, endurec\'eda su coraz\'f3n y segu\'eda desafiando al Alt\'edsimo. A menos que Dios tenga a bien santificar directamente sus castigos en nuestra alma, no nos aprovechan. No importa cu\'e1n severos sean sus juicios o por cu\'e1nto tiempo se prolonguen; el hombre nunca se ablanda a menos que Dios lleve a cabo una obra de gracia en \'e9l. "Y se mord\'edan sus lenguas de dolor; y blasfemaron del Dios del cielo por sus dolores, y por sus plagas, y no se arrepintieron de sus obras\rdblquote , (Apocalipsis 16:10,11).\par \par En ninguna parte se pone de manifiesto la terrible depra\-vaci6n de la naturaleza humana de modo m\'e1s grave que en este punto. En primer lugar, los hombres consideran todo per\'edo\-do prolongado de sequ\'eda como un fen\'f3meno de la naturaleza que debe soportarse, neg\'e1ndose a ver en ello la mano de Dios. M\'e1s tarde, si se les hace ver que est\'e1n bajo el juicio divino, adoptan un esp\'edritu de desaf\'edo que sostienen descaradamente. Un profeta posterior de Israel se lamentaba de que el pueblo manifestaba su car\'e1cter vil: \ldblquote Oh Jehov\'e1, \'bfno miran tus ojos a la verdad? Azot\'e1stelos, y no les doli\'f3; consum\'edstelos, y no quisieron recibir correcci\'f3n; endurecieron sus rostros m\'e1s que la piedra\rdblquote (Jerem\'edas 5:3). Podemos ver en ello lo absoluta\-mente absurdo y err\'f3neo de la doctrina deL purgatorio de los romanistas, y del infierno de los universalistas. "El fuego imaginario del purgatorio y los tormentos reales del infierno noLVAL poseen efecto purificador alguno, y el pecador, en la an\-gustia de sus sufrimientos, aumentar\'e1 continuamente su impie\-dad, y acumular\'e1 ira por toda la eternidad\rdblquote (Thomas Scott).\par \par \ldblquote Y dijo Acab a Abd\'edas: Ve por el pa\'eds a todas las fuentes de aguas, y a todos los arroyos; que acaso hallaremos grama con que conservemos la vida a los caballos y a las ac\'e9milas, para que no nos quedemos sin bestias. Y partieron entre s\'ed el pa\'eds para recorrerlo: Acab fue de por s\'ed por un camino, y Ab\-d\'edas fue separadamente por otro\rdblquote (vs. 5 y 6). \'a1Qu\'e9 cuadro presentan estas palabras! No s\'f3lo no hab\'eda lugar en sus pen\-samientos para el Se\'f1or, sino que Acab no dijo nada acerca de su pueblo, quien, despu\'e9s de Dios, debla ser su principal inter\'e9s. Su coraz\'f3n malo parec\'eda incapaz de elevarse m\'e1s all\'e1 de los caballos y las ac\'e9milas: esto era lo que le importaba en el d\'eda del espantoso azote de Israel. Qu\'e9 contraste\b \b0 entre el bajo y vil ego\'edsmo de este miserable, y el noble esp\'edritu del hombre seg\'fan el coraz\'f3n de Dios. "Y David dijo a Jehov\'e1 cuando vio al \'e1ngel que her\'eda al pueblo: Yo pequ\'e9, yo hice maldad; \'bfqu\'e9 hicieron estas ovejas? Ru\'e9gote que tu mano se torne contra mi, y contra la casa de mi padre\rdblquote (II Samuel 24:17), \'e9ste era el lenguaje de un rey regenerado cuando su pue\-blo temblaba bajo la vara de Dios que castigaba su pecado.\par \par Es f\'e1cil imaginar c\'f3mo aumentaban, a medida que continu\'f3 la sequ\'eda, y sus efectos desoladores se hicieron m\'e1s agudos, el resentimiento amargo y la furiosa indignaci\'f3n de Acab y su vil consorte contra el que habla pronunciado el terrible interdicto. Tan encolerizada, estaba Jezabel, que destruy\'f3 a los profetas de Jehov\'e1 (v. 4); y tan enfurecido estaba el rey, que busc\'f3 diligentemente a El\'edas por todas las naciones fronterizas, re\-quiriendo un juramento de sus gobernantes de que no esta\-ban preLVAL stando asilo al hombre que consideraba su peor ene\-migo y la causa de todos sus males. \'a1Y ahora, la Palabra del Se\'f1or fue a El\'edas diciendo: "Ve, mu\'e9strate a Acab"! Si se requer\'eda de \'e9l mucho valor cuando fue llamado a anunciar la terrible sequ\'eda, qu\'e9 intrepidez necesitaba ahora para hacer frente al que le buscaba con rabia despiadada.\par \par \ldblquote Pasados muchos d\'edas, fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas en el tercer a\'f1o, diciendo: Ve, mu\'e9strate a Acab\rdblquote . Los movimien\-tos de El\'edas estaban todos ordenados por Dios: no era "suyo\rdblquote , sino siervo de otro. Cuando el Se\'f1or le dijo: "esc\'f3ndete\rdblquote (17:3), hubo de retirarse, y cuando le dijo: \ldblquote ve, mu\'e9strate\rdblquote , hab\'eda de cumplir la voluntad divina. A El\'edas no le falt\'f3 coraje, porque "el justo est\'e1 confiado como un leoncillo\rdblquote (Proverbios 28:1). No declin\'f3 la presente comisi\'f3n, sino que fue sin murmurar y sin dilaci\'f3n. Hablando humanamente, era en extremo peli\-groso para el profeta regresar a Samaria, por cuanto no po\-d\'eda esperar ser bien recibido por aquellos que se encontra\-ban en semejante apuro, ni misericordia alguna del rey. Pero cumpli\'f3 las \'f3rdenes de su Se\'f1or con la misma resuelta obe\-diencia que le hab\'eda caracterizado previamente. Como el ap\'f3s\-tol Pablo, no estimaba su vida preciosa para s\'ed mismo, sino que estaba preparado para ser torturado y muerto, si \'e9sta era la voluntad de Dios para \'e9l.\par \par "Y yendo Abd\'edas por el camino, top6se con El\'edas\rdblquote (v. 7). Algunos extremistas (\ldblquote separatistas \ldblquote ) han interpretado el ca\-r\'e1cter de Abd\'edas de modo desconsiderado, acus\'e1ndole de tran\-sigir deslealmente y de procurar servir a dos se\'f1ores. Pero el Esp\'edritu Santo no ha dicho que hiciera mal en permane\-cer al servicio de Acab, ni ha sugerido que su vida espiri\-tual sufriera en consecuencia; m\'e1s bien nos ha dicho\_ clara\-mente que \ldblquote AbdLVAL \'edas era en grande manera temeroso de Jeho\-v\'e1 (v. 3), lo cual constituye el m\'e1s alto encomio que pod\'eda tribut\'e1rsele. A menudo, Dios ha dado a los suyos favor a los ojos de amos id\'f3latras (como a Jos\'e9 y Daniel), y ha magni\-ficado la suficiencia de su gracia preservando sus almas en los ambientes menos propicios. Sus santos se hallan en los lugares m\'e1s inesperados, como en casa de C\'e9sar (Filipenses 4:22).\par \par No hay nada malo en que un hijo de Dios ocupe una pos\'ed\-ci6n influyente, si puede hacerlo sin sacrificar sus principios. Y, ciertamente, ello puede permitirle rendir un servicio va\-lioso a la causa de Dios. \'bfQu\'e9 hubiese sido de Lutero y la Re\-forma, hablando humanamente, si no hubiera sido por el Elec\-tor de Sajonia? \'bfY cu\'e1l hubiera sido la suerte de Wycliffe s\'ed John of Gaunt no lo hubiese puesto bajo su tutela? Como ma\-yordomo del palacio de Acab, Ad\'edas estaba sin duda en la m\'e1s dif\'edcil y peligrosa de las situaciones; empero, lejos de do\-blar su rodilla a Baal, fue el instrumento que vali\'f3 la vida a muchos de los siervos de Dios. Se mantuvo integro a pesar de estar rodeado de tantas tentaciones. Debe observarse con aten\-ci\'f3n que, cuando El\'edas lo encontr\'f3, no pronunci6 palabra al\-guna de reproche contra Abd\'edas. No nos precipitemos a cam\-biar de ocupaci\'f3n, por cuanto el diablo puede asaltarnos tan f\'e1cilmente en un lugar como en otro.\par \par Cuando El\'edas se dirig\'eda a confrontarse con Acab, se encon\-tr\'f3 con el piadoso mayordomo del palacio del rey. \ldblquote Y yendo Abd\'edas por el camino, top\'f3se con El\'edas; y como le conoci\'f3, postr\'f3se sobre su rostro, y dijo: \'bfNo eres t\'fa mi se\'f1or El\'edas?\rdblquote (V. 7). Abd\'edas reconoci\'f3 a El\'edas, mas, con todo, no pod\'eda creer lo que vela. Era sorprendente que el profeta hubiera sobre\-vivido el ataque despiadado de Jezabel contra los siervos de Jehov\'e1; y m\'e1s incre\'edble todav\'eda era verle ah\'ed, solo, encami\-n\'LVAL e1ndose a Samaria. La b\'fasqueda tan diligente que habla te\-nido lugar tiempo antes habla sido en vano, y ahora apa\-rece inesperadamente. \'bfQui\'e9n puede concebir los sentimientos opuestos de temor y deleite de Abd\'edas al ver al var\'f3n de Dios, por cuya palabra la terrible sequ\'eda y la penosa hambre ha\-blan desolado el pa\'eds casi por completo? Abd\'edas le mostr\'f3 enseguida el mayor respeto y reverencia. "Como habla mostra\-do la ternura de un padre para los hijos de los profetas, as\'ed tambi\'e9n mostr\'f3 la reverencia de un hijo para el padre de los profetas, y por ello puso de manifiesto que era, en verdad, teme\-roso en gran manera del Se\'f1or\rdblquote (Matthew Henry).\par \ldblquote Y \'e9l respondi\'f3: Yo soy; ve, di a tu amo: He aqu\'ed El\'edas\rdblquote (V. 8). Al profeta no le falt\'f3 el valor. Hab\'eda recibido de Dios la orden de mostrarse a Acab, y, por consiguiente, no tra\-t\'f3 de ocultar su identidad al ser interrogado por el mayordo\-mo. No temamos declarar valientemente que somos disc\'edpulos de Cristo cada vez que se nos requiere.\par \par "Y \'e9l respondi\'f3: Yo soy; ve, di a tu amo: He aqu\'ed El\'edas. Pero \'e9l dijo: \'bfEn qu\'e9 he pecado, para que t\'fa entregues a tu siervo en mano de Acab para que me mate?\rdblquote (vs. 8,9). Era natural que Abd\'edas quisiera ser relevado de misi\'f3n tan peli\-grosa. Primero, pregunta \i en \i0 qu\'e9 hab\'eda ofendido al Se\'f1or o a su profeta para que se pida de \'e9l que sea mensajero de nuevas tan desagradables al rey, \'a1lo cual\b \b0 es una prueba cierta de \i que \i0 su conciencia estaba limpia! Segundo, hace saber a El\'edas con qu\'e9 af\'e1n su soberano habla tratado de seguir sus pasos y des\-cubrir su escondite: \ldblquote Vive Jehov\'e1 tu Dios, que no ha habido naci\'f3n ni reino donde mi se\'f1or no haya enviado a buscarte" (v. 10). Empero, a pesar de todo su empe\'f1o, no pudieron en\-contrarle: tal era la eficacia con que Dios le habla puesto a salvo de su maldad. Es totalmente in LVALX Bendita la predica\-ci\'f3n llana y fiel que revela de tal modo a los hombres lo irra\-zonable de su posici\'f3n, que expone as\'ed su hipocres\'eda, que ba\-rre las telara\'f1as de su sofister\'eda, que les denuncia de tal modo ante el tribunal de sus propia\'fatil que el hombre trate de esconderse cuando el Se\'f1or le busca; y es igualmente in\'fatil que el hombre busque lo que Dios quiere es0conder de \'e9l.\par \par \ldblquote\'bfY ahora t\'fa dices: Ve, di a tu amo: Aqu\'ed est\'e1 El\'edas?\rdblquote (v. 11). No hablas en serio al pedirme semejante cosa. \'a1No sabes que las consecuencias ser\'e1n fatales para mi si no puedo probar mi afirmaci\'f3n? "Y acontecer\'e1 que, luego que yo me haya partido de ti, el esp\'edritu de Jehov\'e1 te llevar\'e1 donde yo no sepa; y viniendo yo, y dando las nuevas a Acab, y no ha\-ll\'e1ndote \'e9l, me matar\'e1; y tu siervo teme a Jehov\'e1 desde su mocedad\rdblquote (v. 12). Tem\'eda que El\'edas desapareciese otra vez de modo misterioso, y que su amo se airara por no haber arres\-tado al profeta; se pondr\'eda verdaderamente furioso si, al lle\-gar a aquel lugar, se vela enga\'f1ado no pudiendo hallar ni ras\-tro de El\'edas. Finalmente, pregunta: "\'bfNo ha sido dicho a mi se\'f1or lo que hice, cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehov\'e1, que escond\'ed cien varones de los profetas de Jehov\'e1 de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve a pan y agua?\rdblquote (v. 13). Abd\'edas no se refiri\'f3 a estos hechos nobles y atrevidos suyos con esp\'edritu jactancioso, sino con el prop\'f3sito de atestiguar su sinceridad. El\'edas le tranquiliz\'f3 en el nombre de Dios, y Abd\'edas cumpli\'f3 con obediencia el requerimiento: \ldblquote Y d\'edjole El\'edas: Vive Jehov\'e1 de los ej\'e9rcitos, delante del cual estoy, que hoy me mostrar\'e9 a \'e9l. Entonces Abd\'edas fue a encon\-trarse con Acab, y di\'f3le el aviso; y Acab vino a encontrarse con El\'edas\rdblquote (vs. 15,16).\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 FRENTE A ACAB\par \pard\qj\fs24\par \b0 En los cap\'edtulos precedentes hemos visto a El\'edas siendo lla\-mado de modo repentino a comparecer ante el rey imp\'edo de Israel, y a pronunciar la temible sentencia de juicio, a saber, \ldblquote no habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra" (I Reyes 17:1). Despu\'e9s de pronunciar este solemne ultim\'e1tum, y obedeciendo a su Se\'f1or, se retir\'f3 de la escena de la vida p\'fablica y pas\'f3 parte del tiempo en la soledad junto al arroyo de Querit, y parte en el humilde hogar de la viuda de Sarepta, siendo sus necesidades en ambos lugares suplidas milagrosa\-mente por Dios, quien no permite que nadie salga perdiendo al cumplir sus \'f3rdenes. Pero hab\'eda llegado la hora de que este intr\'e9pido siervo del Se\'f1or saliera y se enfrentara una vez m\'e1s con el monarca id\'f3latra de Israel. "Fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas en el tercer a\'f1o, diciendo: Ve, mu\'e9strate a Acab\rdblquote (I Reyes 18:1).\par \par En el cap\'edtulo anterior, contemplamos los efectos que la prolongada sequ\'eda hab\'eda causado en Acab y sus s\'fabditos efec\-tos que pon\'edan en triste evidencia la depravaci\'f3n del coraz\'f3n humano. Est\'e1 escrito: \ldblquote Su benignidad (la de Dios) te gu\'eda a arrepentimiento\rdblquote (Romanos 2:4); y: \ldblquote Luego que hay juicios tu\-yos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia\rdblquote (Isa\'edas 26:9). Cu\'e1n a menudo vemos citadas estas palabras como si fueran afirmaciones absolutas e incondicionales, y qu\'e9 poco se citan las palabras que siguen inmediatamente; en el primer caso: \ldblquote Mas por tu dureza y por tu coraz\'f3n\b \b0 no arrepentido atesoras para ti mismo ira para el d\'eda de la ira"; y en el segun\-do: \ldblquotLVAL e Alcanzar\'e1 piedad el imp\'edo, y no aprender\'e1 justicia; en tierra de rectitud har\'e1 iniquidad, y no mirar\'e1 a la majestad de Jehov\'e1". \'bfC\'f3mo podemos entender estos pasajes?; por cuanto, para el hombre natural, parecen revocarse a s\'ed mismos, y la segunda parte de la referencia de Isa\'edas parece contradecir lla\-namente la primera.\par \par Si se comparan las Escrituras con las mismas Escrituras, se ver\'e1 que cada una de las declaraciones citadas tiene un ejem\-plo claro y definido. Por ejemplo, \'bfno era el sentimiento de la bondad M Se\'f1or \_su \ldblquote misericordia" y \ldblquote la multitud de sus pie\-dades"\_ lo que llev\'f3 a David al arrepentimiento y le hizo ex\-clamar: "L\'e1vame m\'e1s y m\'e1s de mi maldad, y l\'edmpiame de, mi pecado\rdblquote (Salmo 51:1,2)? Y asimismo, \'bfno fue la comprensi\'f3n de la bondad del Padre \_el que hubiera "abundancia de pan\rdblquote en su casa\_ lo que llev\'f3 al hijo pr\'f3digo al arrepenti\-miento y a confesar sus pecados? As\'ed tambi\'e9n, fue cuando los juicios de Dios eran sobre la tierra \_hasta tal punto que se nos dice: "En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que en\-traba, ni para el que sal\'eda, sino muchas aflicciones sobre to\-dos los habitadores de las tierras. Y la una gente destru\'eda a la otra, y una ciudad a otra ciudad: porque Dios los conturb\'f3 con todas calamidades\rdblquote (II Cr\'f3nicas 15:5,6) \_que Asa (en respuesta a la predicaci\'f3n de Azar\'edas) \ldblquote quit\'f3 las abominacio\-nes de toda la tierra... y repar\'f3 el altar de Jehov\'e1... y entra\-ron en concierto (Asa y sus s\'fabditos) de que buscar\'edan a Jehov\'e1 el Dios de sus padres, de todo su coraz\'f3n\rdblquote (vs. 8\_12). V\'e9a\-se tambi\'e9n Apocalipsis 11:15.\par \par Por otro lado, cu\'e1ntos casos se registran en la Sagrada Es\-critura de individuos y pueblos que fueron objeto de la bon\-dad de Dios en grado sumo, disfrutando tanto de Sus bendi\-ciones temporales como espirituales de modo \'a1limitado,LVAL y quie\-nes, a pesar de ser as\'a1 privilegiados, estaban lejos de ser afecta\-dos debidamente por tales beneficios y de ser llevados al arrepentimiento, por las mismas, antes por el contrario, sus co\-razones eran endurecidos y las misericordias de Dios profa\-nadas: "Engros\'f3 Jesur\'fan, y tir\'f3 coces\rdblquote (Deuteronomio 32:15); v\'e9ase Oseas 13:6. Asimismo, cu\'e1n a menudo leemos en la Es\-critura que Dios visita con sus juicios a los individuos y las naciones s\'f3lo para ilustrar la verdad de aquellas palabras: \ldblquote Jehov\'e1, bien que se levante tu mano, no ven\rdblquote (Isa\'edas 26:11). Un ejemplo notable se halla en la persona de Fara\'f3n, quien despu\'e9s de cada plaga endureci\'f3 su coraz\'f3n m\'e1s aun y conti\-nu\'f3 desafiando a Jehov\'e1. Quiz\'e1 el caso de los jud\'edos es incluso m\'e1s notable, pues siglo tras siglo el Se\'f1or les ha infligido los juicios m\'e1s penosos, y ellos no han aprendido todav\'eda la justicia por medio de los mismos.\par \par \'bfNo hemos presenciado demostraciones sorprendentes de estas verdades en nuestros propios d\'edas? Los favores divinos eran recibidos como cosa natural, es m\'e1s, eran considerados m\'e1s como el fruto de nuestra propia laboriosidad que de la misericordia divina. Cuanto m\'e1s han prosperado las naciones, m\'e1s, han perdido de vista a Dios.\par \par \'bfC\'f3mo hemos de entender, pues, estas afirmaciones divi\-nas: "Su benignidad te gu\'eda a arrepentimiento \ldblquote y "Luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia\rdblquote ? Es obvio que no hay que tomarlos de modo absoluto y sin modificaci\'f3n. Han de entenderse con este requi\-sito: que el Dios soberano quiera santificarlos en nuestras al\-mas. El designio ostensible (mejor dicho, secreto e invencible) de Dios es que las muestras de su bondad llevaran a los hom\-bres al sendero de la justicia; tal es su naturaleza, y tales de\-ber\'edan ser sus resultados en nosotros. Con todo, el "hecho es que ni la prosLVAL peridad ni la adversidad por si mismas pro\-ducir\'e1n jam\'e1s esos resultados ben\'e9ficos, porque, si las dispensaciones divinas no son santificadas de modo expreso en nos\-otros, ni sus mercedes ni sus castigos obrar\'e1n en nosotros me\-jora alguna.\par \par Los pecadores endurecidos "menosprecian las riquezas de su benignidad, y paciencia\rdblquote ; la prosperidad les hace menos dispuestos a recibir la instrucci\'f3n de la justicia, y aunque los me\-dios de la gracia (la predicaci\'f3n fiel de la palabra de Dios) est\'e1n a su alcance en abundancia, siguen profanos y con los ojos cerrados a toda revelaci\'f3n de gracia divina y de santidad. Cuando la mano de Dios se levanta para administrar repren\-si\'f3n suave, la desprecian; y cuando inflige venganza m\'e1s terri\-ble, endurecen sus corazones a la misma. Siempre ha sido as\'ed. S\'f31o cuando Dios se complace en obrar en nuestros corazo\-nes, as\'ed como ante nuestros ojos; s\'f3lo cuando se digna bende\-cir sus intervenciones providenciales en nuestras almas, es que se imparte en nosotros una disposici\'f3n d\'f3cil, y somos llevados a reconocer la justicia de sus castigos y a enmendar nuestros caminos. Cuando los juicios divinos no son santifica\-dos de modo definitivo en el alma, los pecadores siguen sofo\-cando la convicci\'f3n de pecado y abalanz\'e1ndose en su desaf\'edo, hasta ser consumidos por la ira del Dios santo.\par \par Quiz\'e1 alguien preguntar\'e1 qu\'e9 tiene todo esto que ver con el tema que estamos tratando. La respuesta es: mucho en todos los sentidos. Sirve para probar que la perversidad terrible de Acab no era algo excepcional al mismo tiempo que explica el porque no le afect\'f3 en lo m\'e1s m\'ednimo la terrible visitaci\'f3n del juicio de Dios sobre sus dominios. Se hab\'eda cernido sobre el pa\'eds una sequ\'eda total que continu\'f3 por espacio de tres a\'f1os de modo que "habla a la saz\'f3n grande hambre en Samaria\rdblquote (1 Re\-yes 18:2). \'c9ste era, en verdad, un juicio divino; mas, \'bfapren\-dieLVAL ron el rey y sus s\'fabditos, justicia por \'e9l? \'bfLes dio ejemplo el soberano, humill\'e1ndose bajo la ' poderosa mano de Dios, recono\-ciendo sus transgresiones perversas, quitando los altares de Baal y restaurando el culto a Jehov\'e1? \'a1No!, sino que, lejos de ello, permiti\'f3 durante este tiempo que su malvada mujer des\-truyera los profetas del Se\'f1or (184), a\'f1adiendo iniquidad a la iniquidad y mostrando las tremendas profundidades de mal\-dad en las que el pecador caer\'e1 a menos que sea detenido por el poder moderador de Dios.\par \par "Y dijo Arab a Abd\'edas: Ve por el pa\'eds a todas las fuentes de aguas, y a todos los arroyos; que acaso hallaremos grama con que conservemos la vida a los caballos y a las ac\'e9milas, para que no nos quedemos sin bestias\rdblquote (I Reyes 18:5). De la mis\-ma manera que una paja lanzada al aire revela la direcci\'f3n del viento, as\'ed tambi\'e9n estas palabras revelan el estado del coraz\'f3n de Acab. No hab\'eda lugar en sus pensamientos para el Dios vivo, ni le inquietaban los pecados que hab\'edan sido cau\-sa del enojo de Dios sobre el pa\'eds. Ni tampoco parece haberse preocupado lo m\'e1s m\'ednimo por sus s\'fabditos, cuyo bienestar \_despu\'e9s de la gloria de Dios\_ deb\'eda haber sido su princi\-pal ocupaci\'f3n. No, sus aspiraciones no parecen haberse ele\-vado m\'e1s all\'e1 de las fuentes y los arroyos, los caballos y las ac\'e9milas, de que las bestias que a\'fan le quedaban pudieran sal\-varse. Esto no es evoluci\'f3n, sino degeneraci\'f3n, por cuanto si el coraz\'f3n se descarr\'eda de su Hacedor su direcci\'f3n es siem\-pre hacia abajo.\par \par A la hora de su necesidad m\'e1s honda, Acab no se vol\-vi\'f3 humildemente a Dios, porque era un extra\'f1o para \'e9l. El objetivo que le absorb\'eda por completo era la hierba; si \'e9sta pod\'eda encontrarse, no le importaba nada todo lo dem\'e1s. Si hubiera podido encontrarse comida y bebida, hubiera podido disfrutar en el palacio y gozar de la compa\'f1\'eda de los profetLVAL as id\'f3latras de Jezabel, pero los horrores del hambre le hicieron salir. Con todo, en vez de pensar en las causas de ella para rectificarlas, busca s\'f3lo un alivio temporal. Se hab\'eda vendidos a s\'ed mismo para obrar iniquidad, y se habla convertido en es\-clavo de una mujer que odiaba a Jehov\'e1. \'a1Ah, lector querido!, Acab no era un gentil, un pagano, sino un israelita privilegia\-do; pero se hab\'eda casado con una id\'f3latra y se hab\'eda pren\-dado de sus falsos dioses. Hab\'eda naufragado de su fe y era llevado a la destrucci\'f3n. \'a1Qu\'e9 terrible es dejar al Dios vivo y abandonar el Refugio de nuestros padres!\par \par "Y partieron entre s\'ed el pa\'eds para recorrerlo: Acab fue de por si por un camino, y Abd\'edas fue separadamente por otro\rdblquote (v 6). La raz\'f3n de este proceder es clara: yendo el rey en una direcci\'f3n y el mayordomo en otra, el terreno cubierto era do\-ble que si hubieran ido juntos. Pero, \'bfno podemos, tambi\'e9n, percibir un significado m\'edstico en estas palabras: "\'bfAndar\'e1n dos juntos, si no estuvieren de concierto?\rdblquote (Am\'f3s M). \'bfY qu\'e9 concierto hab\'eda entre estos dos hombres? No era mayor que el que existe entre la luz y las tinieblas, Cristo y Belial; pues, mientras el uno era ap\'f3stata, el otro tem\'eda al Se\'f1or desde su mocedad (v. 12). Era propio, pues, que se separaran y to\-maran cursos diferentes y opuestos, por cuanto viajaban ha\-c\'eda destinos eternos enteramente distintos. No se considere esta sugerencia como \ldblquote forzada\rdblquote , sino, m\'e1s bien, cultivemos el h\'e1\-bito de buscar el significado espiritual y la aplicaci\'f3n bajo el sentido literal de la Escritura.\par \par "Y yendo Abd\'edas por \i el camino, \i0 top\'f3se con El\'edas\rdblquote (v. 7). Ello, verdaderamente, parece confirmar la aplicaci\'f3n m\'edstica hecha del vers\'edculo anterior, porque hay, sin duda, un sen\-tido espiritual en lo que acabamos de citar. \'bfCu\'e1l era \ldblquote el camino\rdblquote por elLVAL que Abd\'edas andaba? Era la senda del deber, el camino de la obediencia a las \'f3rdenes de su amo. Ciertamente, la tarea que estaba llevando a cabo era humilde: buscar hierba para los caballos y las mulas; as\'ed y todo, \'e9ste era el trabajo que Acab le habla asignado, \'a1y \i mientras cumpl\'eda la \i0 palabra del rey fue recompensado encontrando a El\'edas! En G\'e9nesis 24:27 hay un caso paralelo, cuando Eliezer, cumplien\-do las instrucciones de Abraham, encontr\'f3 la doncella que Dios hab\'eda seleccionado para ser la esposa de Issac: "Gui\'e1ndome Jehov\'e1 \i en el camino \i0 a casa de los hermanos de mi amo.\rdblquote As\'ed fue, tambi\'e9n, como la viuda\b \b0 de Sarepta encontr\'f3 al profeta mientras estaba en el sendero del deber (recogiendo serojas).\par \par En el cap\'edtulo anterior consideramos la conversaci\'f3n que tuvo lugar entre Abd\'edas y El\'edas; no obstante, mencionemos aqu\'ed los sentimientos mezclados que debieron de llenar el cora\-z\'f3n del primero al encontrarse con tan inesperada como grata visi\'f3n. Debi\'f3 de llenarse de temor y deleite al ver a aqu\'e9l cuya palabra hab\'eda causado la temible sequ\'eda y el hambre que ha\-b\'edan desolado casi por completo el pa\'eds; aqu\'ed estaba el profeta de Galaad, vivo y sano, dirigi\'e9ndose con calma y solo hacia Samaria. Parec\'eda demasiado bello para ser verdad, y Abd\'edas ape\-nas pod\'eda creer lo que ve\'edan sus ojos. Salud\'e1ndole con la defe\-rencia propia, pregunta: \ldblquote\'bfNo eres t\'fa mi se\'f1or El\'edas?\rdblquote Ase\-gur\'e1nctole su identidad, El\'edas le env\'eda a informar a Acab de su presencia. \'c9sta era una ingrata misi\'f3n; sin embargo, la llev\'f3 a cabo con obediencia: \ldblquote Entonces Abd\'edas fue a encontrarse con. Acab, y di\'f3le el aviso\rdblquote (v. 16).\par \par \'bfY qu\'e9 de El\'edas mientras esperaba la llegada del rey ap\'f3s\-tata? \'bfEstaba intranquilo, imaginando al enojado monarca reuniendo alrededor suyo a sus oficiales, antes de aceptar el LVAL reto del profeta, y avanzando con odio amargo y muerte en su coraz\'f3n? No, querido lector, no podemos pensarlo ni por un solo momento. El profeta sab\'eda perfectamente que Aqu\'e9l que le hab\'eda guardado tan fielmente, y que hab\'eda suplido to\-das sus necesidades de modo tan bondadoso durante la larga sequ\'eda, no le abandonarla ahora. \'bfNo ten\'eda motivo para re\-cordar el modo c\'f3mo Jehov\'e1 apareci\'f3 a Lab\'e1n cuando perse\-gu\'eda con ardor a Jatob? \ldblquote Y vino Dios a Lab\'e1n arameo en sue\'f1os aquella noche, y le dijo: Gu\'e1rdate que no hables a Ja\-cob descomedidamente\rdblquote , (G\'e9nesis 31:24). Para el Se\'f1or era cosa f\'e1cil amedrentar el coraz\'f3n de Ac\'e1b e impedirle que matara a El\'edas, sin importar cu\'e1nto deseara hacerlo. Que los siervos de Dios sean fortalecidos con el pensamiento de que \'c9I tiene a to\-dos sus enemigos bajo Su dominio, tiene Su brida en sus bocas y los hace volverse como quiere, de modo que no puedan tocar ni un cabello de sus cabezas sin Su conocimiento y permiso.\par \par El\'edas, pues, esper\'f3 la llegada de Acab con esp\'edritu imp\'e1\-vido y con calma en el coraz\'f3n, consciente de su propia integridad y seguro de la protecci\'f3n divina. Bien pod\'edan hacer su\-yas las palabras: \ldblquote En Dios he confiado: no temer\'e9 lo que me har\'e1 el hombre. En qu\'e9 estado de \'e1nimo m\'e1s distinto debla de estar el rey cuando \ldblquote vino a encontrarse con EI(as\rdblquote (v. 16). Aunque estuviera encolerizado contra el hombre cuyo anun\-cio terrible hab\'eda sido cumplido exactamente, con todo hab\'eda de sentir cierto temor de encontrarle. Acab habla sido tes\-tigo de su firmeza inflexible y su valor sorprendente, y sabe\-dor de que El\'edas no se dejar\'eda intimidar por su enojo, ten\'eda razones para temer que esta entrevista no fuera demasiado honrosa para \'e9l.\par \par El hecho de que el profeta le buscara, y de que hubiera enviado a Abd\'edas diciendo: "Aqu\'ed est\'e1 El\'edas", ya deb\'eda inquiLVAL e\-tarle. Los imp\'edos son, por lo general, grandes cobardes; sus propias conciencias les acusan, y, a menudo, les causan mu\-cho recelo cuando est\'e1n en presencia de alg\'fan siervo fiel de Dios, aunque \'e9ste ocupe en la vida una posici\'f3n muy inferior a la de ellos. As\'ed fue con el rey Herodes en relaci\'f3n al pre\-cursor de Cristo, por cuanto se nos dice que \ldblquote Herodes tem\'eda a Juan, sabiendo que era var\'f3n justo y santo\rdblquote (Marcos 6:20). De la misma manera, F\'e9lix, el gobernador romano, tembl\'f3 ante Pablo (aunque era un prisionero), cuando el ap\'f3stol estaba "disertando de la justicia, y de la continencia, y del juicio veni\-dero\rdblquote (Hechos 24:25). Que los ministros de Cristo no duden en dar su mensaje con valent\'eda, sin temor al disfavor de los que son m\'e1s influyentes en sus congregaciones.\par \par "Y Acab vino a encontrarse con El\'edas\rdblquote . Era de esperar que, despu\'e9s de haber tenido pruebas tan dolorosas de que el tisbita no era un impostor, sino un verdadero siervo de Jehov\'e1 cuyas palabras se hablan cumplido exactamente, Acab se habr\'eda ablandado, convencido de su pecado y locura, y que se volver\'eda al Se\'f1or con arrepentimiento humilde. Pero no, en vez de ir al profeta con el deseo de recibir instrucci\'f3n es\-piritual, pidi\'e9ndole sus oraciones en su favor, esper\'f3 con fer\-vor vengar todo lo que \'e9l y sus s\'fabditos hab\'edan sufrido. El saludo que le dirigi\'f3 mostr\'f3 enseguida el estado de su cora\-z\'f3n: "\'bfEres di el que alborotas a Israel?\rdblquote (v. 17); \'a1qu\'e9 con\-traste con el saludo que le dirigi\'f3 el piadoso Abd\'edas! Ni una palabra de contrici\'f3n sali\'f3 de los labios de Acab. Endurecido por su pecado, \ldblquote teniendo cauterizada la conciencia', dio sali\-da a su obcecaci\'f3n y su furor.\par \par \ldblquote Dijole Acab: \'bfEres t\'fa el que alborotas a Israel?\rdblquote No hay que considerar estas palabras como un estallido desmesurado, como la expresi\'f3n petulante _LVALkhsa\-crificado.\par \par \tab Como hemos se\'f1alado anteriormente, que descendiera fuego del cielo sobre la v\'edctima vicaria (I Cr\'f3nicas 21:27) no s\'f3lo era la manifestaci\'f3n de la ira santa de Dios al consumir aquello sobre lo cual se pon\'eda el pecado, sino\b \b0 que era, tambi\'e9n, el testimonio p\'fablico de que aceptaba el sacrificio al subir a \'c9L en el humo como un olor suave. Era, por lo tanto, una prueba visible de que el pecado hab\'eda sido juzgado, expiado y borra\-do, y de que la justicia divina era vindicada y satisfecha. Era por ello que, en el d\'eda de Pentecost\'e9s, el Esp\'edritu Santo descen\-di\'f3 y apareci\'f3 en forma de lenguas repartidas, como \i de fuego\rdblquote \i0 (Hechos 2:3)\i . \i0 Al\i \i0 explicar los fen\'f3menos que tuvieron lugar aquel d\'eda, Pedro dijo: \ldblquote A este Jes\'fas resucit\'f3 Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. As\'ed que, levantado por la dies\-tra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Esp\'edritu Santo, ha derramado \i esto \i0 que vosotros veis y o\'eds. Sepa pues ciert\'edsimamente toda la casa de Ide una represalia repentina, sino m\'e1s bien como \i indicaci\'f3n del \i0 estado miserable de su alma, por cuanto \ldblquote de la abundancia. del coraz\'f3n habla la boca". Era el antagonismo declarado entre el mal y el bien; el silbido de la simiente de la serpiente contra un miembro de Cristo; el ren\-cor desatado del que se sent\'eda condenado en la presencia del justo. A\'f1os m\'e1s tarde, hablando de otro siervo devoto de Dios cuyo consejo consult\'f3 Josafat, este mismo Acab dijo: \ldblquote Le abo\-rrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal\rdblquote (22:8). As\'ed pues, esta acusaci\'f3n de Acab contra el car\'e1cter y la misi\'f3n de El\'edas era un tributo a su integridad, por cuanto no hay testimonio m\'e1s elevado de la fidelidad de los siervos de Dios que el producir el fuerte odio de los Acabs que los rodean. \par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs28 HASTA AQU\'cd HE CORREGIDO\par EL ALBOROTADOR DE ISRAEL\par \pard\qj\b0\fs24\par "Y como Acab vio a El\'edas, dijole Acab: \'bfEres t\'fa el que alborotas a Israel? (I Reyes 18:17). \'a1C\'f3mo revelan el estado de nuestro coraz\'f3n las palabras de nuestra boca! Semejante lenguaje, despu\'e9s del juicio doloroso que Dios hab\'eda enviado a sus dominios, mostraba la dureza e impenitencia del cora\-z\'f3n del rey. Considerad las oportunidades que le hab\'edan sido dadas. Hab\'eda sido prevenido por el profeta de las consecuen\-cias ciertas que le reportarla el seguir en el pecado. Hab\'eda visto que lo que el profeta anunci\'f3 se hab\'eda cumplido. Hab\'eda que\-dado demostrado que los \'eddolos que \'e9l y Jezabel adoraban no pod\'edan evitar la calamidad ni dar la lluvia que necesita\-ban tan urgentemente. Ten\'eda motivos sobrados para conven\-cerse de que "Jehov\'e1 Dios de El\'edas\rdblquote era el Rey soberano de cielos y tierra, cuyos decretos nadie puede anular, y cuyo brazo todopoderoso nadie puede resistir.\par \par As\'ed es el pecador abandonado a s\'ed mismo. Dejad que el freno divino le sea quitado, y ver\'e9is c\'f3mo la locura de la que su coraz\'f3n est\'e1 pose\'eddo se desborda como por un dique roto. Esta resuelto a hacer su propia voluntad a todo coste. No importa cu\'e1n graves y solemnes sean los tiempos que le\_ toquen vivir: ello no le vuelve a su juicio. No importa la gravedad del peligro que se cierna sobre su pa\'eds, ni cu\'e1ntos de sus conciuda\-danos sean mutilados o muertos; \'e9l ha de seguir satur\'e1ndose de los placeres de pecado. Aunque los juicios de Dios truenen en sus o\'eddos cada vez de modo m\'e1s fuerte, \'e9l los cierra deliberadamente y procura olvidar los sinsabores en un remolino de algazara. Aunque su pa\'edLVAL s est\'e9 en guerra, luchando por su existencia, su "vida nocturna\rdblquote y sus org\'edas siguen como siem\-pre. Si los bombardeos se lo impiden, las proseguir\'e1 en los re\-fugios subterr\'e1neos. \'bfQu\'e9 es ello sino un esforzarse contra el Todopoderoso", y un acometerle \ldblquote en la cerviz\rdblquote (Job 15: 25, 26)?\par Si, al escribir estas l\'edneas, recordamos aquellas palabras es\-cudri\'f1adoras: "\'bfQui\'e9n te distingue?" (I Corintios 4:7), es decir, \'bfqui\'e9n te hace a ti diferente de los dem\'e1s? S\'f3lo hay una res\-puesta: un Dios soberano en la plenitud de su asombrosa gracia. Al comprender esto, c\'f3mo deber\'edamos humillarnos hasta el polvo, por cuanto, por naturaleza y pr\'e1ctica no hay diferen\-cia entre nosotros y los dem\'e1s. "En otro tiempo anduvisteis conforme a la condici\'f3n de este mundo, conforme al pr\'edn\-cipe de la potestad del aire, el esp\'edritu que ahora obra en los hijos de desobediencia; entre los cuales todos nosotros tam\-bi\'e9n vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos\rdblquote (Efe\-sios 2:2,3). Fue la misericordia determinativa de Dios que nos busc\'f3 cuando est\'e1bamos \ldblquote sin Cristo\rdblquote . Fue su amor determina\-tivo el que nos resucit\'f3 a una nueva vida cuando est\'e1bamos "muertos en delitos y pecados\rdblquote . De este modo, no tenemos ra\-z\'f3n para jactarnos, ni base para vanagloriarnos. Por el con\-trario, hemos de andar con cuidados y de modo penitente ante Aqu\'e9l que nos ha salvado de nosotros mismos.\par \par \ldblquote Y como Acab vio a El\'edas, d\'edjole Acab: \'bfEres t\'fa el que al\-borotas a Israel?\rdblquote El\'edas era quien, m\'e1s que ning\'fan otro, se opo\-n\'eda al deseo de Acab de unir Israel al culto de Baal, y de este modo, como supon\'eda \'e9l, establecer pac\'edficamente la religi\'f3n en la naci\'f3n. El\'edas era quien, a sus ojos, era responsable de todas las aflicciones y sufrimientos que llenaban el pa\LVAL 'eds. No discern\'eda la mano de Dios en la sequ\'eda, ni se sent\'eda compungido por su conducta pecaminosa; por el contrario, Acab procuraba cargar la responsabilidad a otro, y acusar al profeta de ser el autor de las calamidades que llenaban la naci\'f3n. La caracter\'edstica del coraz\'f3n no humillado y sin juicio que se duele bajo la vara de la justicia de Dios es dar la culpa a otro, del mismo modo que la naci\'f3n cegada por el pecado, al ser azotada a causa de o sus iniquidades, atribuir\'e1 sus penalidades a los desatinos de sus gobernantes.\par \par No es cosa rara el que los ministros rectos de Dios sean calificados de alborotadores de las gentes y las naciones. El fiel Am\'f3s fue acusado de conspirar contra Jeroboam segundo, y se le dijo que la tierra no pod\'eda sufrir todas sus palabras (Am\'f3s 7:10). El Salvador fue acusado de alborotar al pueblo (Lu\-cas 23:5). Lo mismo se dijo de Pablo y Silas en Filipos (He\-chos 16:20), y en Tesal\'f3nica (Hechos 17:6). No hay, por tanto, testimonio m\'e1s noble de su fidelidad que el que los siervos de Dios provoquen el rencor y la hostilidad de los reprobados. Una de las condenaciones m\'e1s graves que pueden pronunciar\-se contra los hombres es la que se contiene en aquellas terribles palabras de nuestro Se\'f1or a sus hermanos incr\'e9dulos: \i "No puede \i0 el mundo \i aborreceros a vosotros; \i0 m\'e1s a m\'ed me aborrece, porque yo doy testimonio de \'e9l, que sus obras son malas" (Juan 7:7). Empero, \'a1qui\'e9n no preferir\'e1 recibir todas las acusaciones que los Acabs de este mundo puedan amontonar sobre nosotros, que o\'edr esta sentencia de los labios de Cristo!\par \par El deber de los siervos de Dios es prevenir a los hombres de su peligro, se\'f1alarles que la rebeli\'f3n contra Dios lleva a la destrucci\'f3n cierta, y exhortarles a dejar las armas de su rebe\-li\'f3n y huir de la ira que vendr\'e1. Su deber es ense\'f1arles que han de volverse de sus \'eddolos y servir al Dios vivo, y que de otro modo perecer\'e1n. Su debLVAL er es reprobar la impiedad dondequiera que se encuentre, y declarar que la paga del pecado es muerte. Ello no contribuir\'e1 a su popularidad, por cuanto condenar\'e1 e irritar\'e1 a los imp\'edos, a quienes les molestar\'e1 seriamente seme\-jante claro lenguaje. Los que ponen en evidencia a los hip\'f3critas, resisten a los tiranos y se oponen a los imp\'edos, se\-r\'e1n siempre considerados unos alborotadores. Pero, como Cristo declar\'f3: \ldblquote Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es gran\-de en los cielos; que as\'ed persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros\rdblquote (Mateo 5:11,12).\par \par "Y \'e9l respondi\'f3: Yo no he alborotado a Israel, sino t\'fa y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehov\'e1, y si\-guiendo a los Baales\rdblquote (18:18). Si El\'edas hubiera sido uno de aquellos par\'e1sitos rastreros que por regla general acompa\'f1an a los reyes, se hubiera echado a los pies de Acab pidiendo cle\-mencia y ofreciendo sumisi\'f3n indigna. Por el contrario, era el embajador de un Rey mayor, el Se\'f1or de los ej\'e9rcitos; cons\-ciente de ello, conserv\'f3 la dignidad de su oficio y car\'e1cter ac\-tuando como el que representa una potencia superior. Fue por\-que El\'edas se daba cuenta de la presencia de Aqu\'e9l por el cual los reyes reinan, y que puede detener la ira del hombre y hacer que los dem\'e1s le alaben, que el profeta no temi\'f3 la presencia del monarca ap\'f3stata de Israel. Querido lector, si compren\-di\'e9ramos m\'e1s la presencia y suficiencia de nuestro Dios, no temer\'edamos lo que el hombre pueda hacernos. La incredulidad es la causa de nuestros temores. Ojal\'e1 pudi\'e9ramos decir: "He aqu\'ed Dios es salud m\'eda; asegurar\'e9me, y no temer\'e9\rdblquote (Isa\'edas 12:2).\par \par El\'edas no iba a ser intimidado por la difamaci\'f3n lanzada contra \'e9l. Con valent\'eda impert\'e9rrita neg\'f3, primLVAL eramente, la acusaci\'f3n injusta: \ldblquote Yo \_no he alborotado a Israel\rdblquote . Bienaven\-turados somos si podemos apropiarnos estas palabras con ver\-dad: que los castigos que Si\'f3n est\'e1 ahora recibiendo de manos de un Dios santo no han sido causados en medida alguna por mis pecados. \'bfQui\'e9n de nosotros puede afirmar esto? En segun\-do lugar, El\'edas devuelve con audacia la acusaci\'f3n, culpando a quien correspond\'eda justamente: \ldblquote Yo no he alborotado\b \b0 a Is\-rael, sino t\'fa y la casa de tu padre\rdblquote . Ved ah\'ed la fidelidad del siervo de Dios; como Nat\'e1n dijo a David, as\'ed tambi\'e9n El\'edas a Acab: \ldblquote T\'fa eres aquel hombre". Una acusaci\'f3n justa y grave: que Acab y la casa de su padre eran la causa de todos los males dolorosos y las calamidades tristes que hab\'edan llenado la na\-ci\'f3n. La autoridad divina con la cual estaba investido permi\-ti\'f3 a El\'edas encausar al mism\'edsimo rey.\par \par En tercer lugar, el profeta procedi\'f3 a aportar pruebas de la acusaci\'f3n que habla hecho contra Acab: \ldblquote ... dejando los mandamientos de Jehov\'e1, y siguiendo a los Baales\rdblquote . El profeta, lejos de ser el enemigo de su pa\'eds, procuraba su bien. Es cierto que hab\'eda orado y pedido a Dios que juzgara la impiedad y la apostas\'eda del rey y la naci\'f3n, m\'e1s ello era porque deseaba que se arrepintieran de sus pecados y que rectificaran sus caminos. Eran las obras malas de Acab y su casa lo que hab\'eda tra\'eddo la sequ\'eda y el hambre. La intercesi\'f3n de El\'edas nunca hubiera pre\-valecido contra un pueblo santo: \ldblquote La maldici\'f3n sin causa nunca vendr\'e1\rdblquote (Proverbios 26:2). El rey y su familia eran los l\'edderes de la rebeli\'f3n contra Dios, y el pueblo hab\'eda seguido ciegamente: \'e9sa fue la causa de la aflicci\'f3n; ellos eran los "al\-borotadores\rdblquote temerarios de la naci\'f3n, los perturbadores de la paz, los ofensores de Dios.\par \par Aquellos que por sus pecados proLVAL vocan la ira de Dios son los alborotadores verdaderos, no quienes advierten de los pe\-ligros a los que les expone su iniquidad. "T\'fa y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehov\'e1, y siguiendo a los Baales\rdblquote . Est\'e1 perfectamente claro, a pesar de lo breve del re\-lato de la Escritura, que Omri, el padre de Acab, fue uno de los peores reyes que jam\'e1s tuvo Israel; y Acab habla seguido en los pasos imp\'edos\_ de su padre. Los estatutos de aquellos re\-yes eran la idolatr\'eda m\'e1s grosera. Jezabel, la esposa de Acab, no ten\'eda, igual en su odio a Dios y a Su pueblo, y en su celo por el culto degradado de los &dolos. Su mala influencia fue tan persistente y efectiva que permaneci\'f3 durante doscientos a\'f1os (Miqueas 6:16), y produjo la venganza del cielo sobre li naci\'f3n ap\'f3stata.\par \par "Dejando los mandamientos de Jehov\'e1\rdblquote . Aqu\'ed reside la esencia y enormidad del pecado. Es sacudir el yugo divino, ne\-garse a estar en sujeci\'f3n a nuestro Hacedor y Rey. Es desconocer intencionadamente al juez, y rebelarse contra su autoridad. La ley del Se\'f1or es clara y enf\'e1tica. El primer estatuto de la misma proh\'edbe de modo expreso el tener otros dioses aparte del Dios verdadero; y el segundo proh\'edbe hacer im\'e1genes e inclinarse a ellas en adoraci\'f3n. \'c9stos eran los terribles cr\'edmenes que Acab hab\'eda cometido, y son tambi\'e9n, \i en esencia, \i0 aquellos de los que nuestra generaci\'f3n mala es culpable, y ello es la causa de que el cielo nos mire ahora con ce\'f1o tan frun\-cido. "Sabe pues y ve cu\'e1n malo y amargo es tu dejar a Jehov\'e1 tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Se\'f1or Jehov\'e1 de los ej\'e9rcitos\rdblquote (Jerem\'edas 2:19). "Y siguiendo a los Baales"; cuando se abandona al verdadero Dios, otros dioses falsos ocupan su lugar; \ldblquote Baales", as\'ed, en plural, por cuanto Acab y su mujer ado\-raban a varios dioses falsos.\par \par "Env\'eda pues ahora y j\'fantame a todo Israel en el monte de CarLVAL melo, y los cuatrocientos y cincuenta profetas de Baal, Y los cuatrocientos profetas de los bosques, que comen de la mesa de Jezabel (v. 19). Qu\'e9 cosa m\'e1s notable: ver a El\'edas solo, odiado por Acab, no s\'f3lo acusando al rey de sus cr\'edmenes, sino tambi\'e9n d\'e1ndole instrucciones, dici\'e9ndole lo que ha\-b\'eda de hacer. No es necesario decir que su conducta en esta ocasi\'f3n no sent\'f3 un precedente ni estableci\'f3 un ejemplo a se\-guir para todos los siervos de Dios en circunstancias parecidas. El tisbita estaba revestido de extraordinaria autoridad del Se\'f1or, como se desprende de aquella expresi\'f3n del Nuevo Testamento que dice: \ldblquote El esp\'edritu y virtud de El\'edas\rdblquote (Lu\-cas 1:17). El\'edas, en el ejercicio de esa autoridad, demandaron que todo Israel se juntara en el Carmelo, y que all\'ed se reunieran tambi\'e9n todos los profetas de Baal y Astarot que se encontra\-ban esparcidos por el pa\'eds entero. Lo que todav\'eda es m\'e1s extra\-\'f1o\i \i0 es el lenguaje perentorio usado por el profeta: dio simple\-mente las \'f3rdenes sin ofrecer explicaci\'f3n ni raz\'f3n alguna acer\-ca de su prop\'f3sito real al convocar a todo el pueblo y a todos los profetas.\par \par A la luz de lo que sigue, el designio del profeta es claro: lo que iba a hacer, hab\'eda de hacerse abierta y p\'fablicamente ante testigos imparciales. Hab\'eda llegado la hora de ultimar las co\-sas: Jehov\'e1 y Baal, por decirlo as\'a1, hab\'edan de enfrentarse ante toda la naci\'f3n. El lugar seleccionado para el encuentro era un monte en la tribu de Aser, lugar bien situado para que se reu\-nieran las gentes procedentes de todos los lugares; n\'f3tese que era \i fuera \i0 de la tierra de Samaria. Fue en el Carmelo donde se hab\'eda construido un altar y en donde se hab\'edan ofrecido sa\-crificios al Se\'f1or (v\'e9ase v. 30), empero, el culto a Baal hab\'eda suplantado incluso este servicio irregular al Dios ver\-dadero, irregular porque la ley prohib\'eda la existencia de alta\LVAL -res fuera del templo de Jerusal\'e9n. S\'f3lo habla un medio de ha\-cer que cesara la terrible sequ\'eda y el hambre resultante, y de que la bendici\'f3n de Jehov\'e1 retornara sobre la naci\'f3n: que el pecado que hab\'eda causado la aflicci\'f3n fuera juzgado; para ello, Acab hab\'eda de reunir a todo Israel en el Carmelo.\par \par "Como que el designio de El\'edas era establecer el culto a Jehov\'e1 sobre una base firme, y restaurar la obediencia del pue\-blo al Dios de Israel, hab\'eda de poner las dos religiones a prueba y por un milagro tan magnifico que nadie pudiera poner obje\-ci\'f3n alguna; y como que la naci\'f3n entera estaba profunda\-mente interesada en el asunto, habla de tener lugar del modo m\'e1s p\'fablico y en un punto elevado, en la cumbre del alto Car\-melo, y en presencia de todo Israel. Quer\'eda que todos se jun\-tasen en esta ocasi\'f3n, para que pudieran ser testigos, con sus propios ojos, del poder y la soberan\'eda absolutos de Jehov\'e1, a cuyo servicio hab\'edan renunciado, y tambi\'e9n de la absoluta, vani\-dad de los sistemas id\'f3latras que lo hab\'edan sustituido" (John Simpson). Ello se\'f1ala siempre la diferencia entre la verdad y el error: la una requiere la luz, sin temor a la investigaci\'f3n; el otro, el autor del cual es el pr\'edncipe de las tinieblas, odia la luz, y medra siempre bajo el manto del secreto.\par \par No hay nada que indique que el profeta hiciera saber su\b \b0 intenci\'f3n a Acab; m\'e1s bien parece haber ordenado sumaria\-mente al rey que reuniera al pueblo y a los profetas: todos los que ten\'edan parte en el terrible pecado \_gobernantes y gober\-nados\_ hab\'edan de estar presentes. "Entonces Acab envi\'f3 a to\-dos los hijos de Israel, y junt\'f3 los profetas en el monte de Car\-melo\rdblquote . "Y, \'bfpor qu\'e9 accedi\'f3 Acab tan mansa y r\'e1pidamente a la demanda de El\'edas? La idea general entre los comentaristas es que el rey estaba ya desesperado, y como que los mendi\-gos no pueden escoger, no tuvo otra alternativLVAL a que acceder. Despu\'e9s de tres a\'f1os y medio de hambre, el sufrimiento hab\'eda de ser tan agudo que, si la lluvia tan penosamente necesitada no pod\'eda obtenerse de otro modo que gracias a las oraciones de El\'edas, as\'a1 debla hacerse. Por nuestra parte, preferimos con\-siderar la aquiescencia de Acab como una asombrosa demos\-traci\'f3n de\'a1 poder de Dios sobre el coraz\'f3n de los hombres, in\-cluso sobre el del rey, de tal manera que "a todo lo que quiere lo inclina (Proverbios 21:1).\par \par Esta es una verdad \_grande y b\'e1sica\_ que es necesario enfatizar con fuerza en este tiempo de escepticismo e infidelidad, cuando se reduce la atenci\'f3n a las causas secundarias y se pier\-de de vista el principio motor. Tanto en el reino de la creaci\'f3n como en el de la providencia, la atenci\'f3n se centra en la cria\-tura en vez de en el Creador. Cuando los campos y los huertos producen buenas cosechas se alaban la laboriosidad del labrador y la pericia del hortelano; pero, cuando producen poco, se culpa al tiempo o alguna otra causa; nunca se tienen en cuenta la sonrisa ni el ce\'f1o fruncido de Dios. M sucede, tambi\'e9n, en los asuntos pol\'edticos. Cu\'e1n pocos, qu\'e9 poqu\'edsimos, recono\-cen la mano de Dios en el presente conflicto entre las naciones. Afirmad que el Se\'f1or est\'e1 interviniendo en juicio por nuestros pecados, e incluso la mayor\'eda de los que profesan ser cristianos se indignar\'e1n ante tal declaraci\'f3n. Empero, leed las Escri\-turas y observad con qu\'e9 frecuencia se dice que el Se\'f1or \ldblquote incit\'f3\rdblquote el esp\'edritu de cierto rey a hacer esto, le \ldblquote movi\'f3\rdblquote a hacer eso, y le \ldblquote estorb\'f3\rdblquote de hacer aquello.\par \par Debido a que ello se reconoce tan poco y se comprende tan d\'e9bilmente en nuestros d\'edas, citaremos unos cuantos pasajes como prueba. "Yo, tambi\'e9n te detuve de pecar contra Mi\rdblquote (G\'e9nesis 20:6). "Yo empero endurecer\'e9 su coraz\'f3n (de Fara\'f3n), de modo que noLVAL dejar\'e1 ir al pueblo\rdblquote (\'c9xodo 4: 21). \ldblquote Jehov\'e1 te entregar\'e1 herido delante de tus enemigos\rdblquote (Deuteronomio 28: 25). \ldblquote Y el esp\'edritu de Jehov\'e1 comenz\'f3 a manifestarse en \'e9l\rdblquote (Jueces 13:25). "Y Jehov\'e1 suscit\'f3 un adversario a Salom\'f3n" (I Reyes 11:14). "El Dios de Israel excit\'f3 el esp\'edritu de del rey de los asirlos (I Cr\'f3nicas 5:26). "Entonces despert\'f3 Jeho\-v\'e1 contra Joram, el esp\'edritu de los filisteos\rdblquote (II Cr\'f3nicas 21:16). "Excit\'f3 Jehov\'e1 el esp\'edritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pasar preg\'f3n\rdblquote (Esdras 1:1). \ldblquote He aqu\'ed que Yo despierto contra ellos a los medos.\rdblquote (Isa\'edas 13:17). "En millares como la hierba del campo te puse\rdblquote (Ezequiel 16:7). \ldblquote He aqu\'ed que del aquil\'f3n traigo Yo contra Tiro a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, y carros\rdblquote (Ezequiel 26:7).\par "Entonces Acab envi\'f3 a todos los hijos de Israel, y junt\'f3 los profetas en el monte de Carmelo\rdblquote . A la luz de las Escritu\-ras mencionadas, \'bfqu\'e9 coraz\'f3n creyente dudar\'e1 por un mo\-mento de que fue el Se\'f1or quien "dio voluntad\rdblquote a Acab en el d\'eda de Su poder; voluntad incluso para obedecer a aquel a quien odiaba m\'e1s que a ning\'fan otro? Y cuando Dios obra, lo hace por ambos lados; El que inclin\'f3 al rey imp\'edo a cumplir las instrucciones de El\'edas, llev\'f3, no s\'f3lo al pueblo de Israel, sino tambi\'e9n a los profetas de Baal a cumplir con el preg\'f3n de Acab, porque ti dirige a sus enemigos, adem\'e1s de sus ami\-gos. El pueblo en general se reuni\'f3, \_probablemente, con la es\-peranza de ver descender lluvia a la llamada de El\'edas, mien\-tras que los falsos profetas seguramente consideraron con des\-d\'e9n el hecho de que fueran requeridos a ir al Carmelo por orden de El\'edas a trav\'e9s de Acab.\par \par La naci\'f3n habla de ser restaurada (al menos externa y ma\-nifiestXLVALdzest\'e1n \ldblquote derramados\rdblquote (Juan 11:52) en medio de las varias denomiamente) antes de que el juicio pudiera ser quitado, de\-bido a que la condenaci\'f3n divina les hab\'eda sido infligida como consecuencia de la apostas\'eda, y como testimonio contra la ido\-latr\'eda. La prolongada sequ\'eda no habla producido cambio alguno, y el hambre consiguiente no hab\'eda llevado el pueblo a Dios. Por lo que podemos deducir de la narraci\'f3n inspirada, el pueblo, con pocas excepciones, estaba tan aferrado a sus \'eddo\-los como antes; cualesquiera que fuesen las convicciones y las pr\'e1cticas del remanente que no habla doblado su rodilla ante Baal, estaban tan temeroso de expresarlo p\'fablicamente (por miedo a ser muerto) que El\'edas no conoc\'eda ni siquiera su exis\-tencia. No obstante, no pod\'eda esperarse ning\'fan favor de Dios hasta que el pueblo volviera a la obediencia.\par \par "Deb\'edan arrepentirse y volverse de sus \'eddolos, de otro modo no hab\'eda nada que pudiera evitar el juicio de Dios. Aun\-que No\'e9 y Samuel y Job hubieran intercedido, no hubieran in\-ducido al Se\'f1or a retirarse del conflicto. Hablan de abandonar los \'eddolos y tornarse a Jehov\'e1.\rdblquote Estas palabras fueron escri\-tas hace casi un siglo; con todo, son tan verdaderas y perti\-nentes ahora como entonces, por cuanto enuncian un prin\-cipio permanente. Dios jam\'e1s cerrar\'e1 los ojos al pecado ni dis\-culpar\'e1 la maldad. Tanto si imparte su juicio a un individuo como si lo hace a una naci\'f3n, aquello que le ha desagrada do ha de rectificarse antes de que su favor pueda ser restablecido. Es in\'fatil orar pidiendo su bendici\'f3n mientras nos negamos a dejar lo que ha producido su maldici\'f3n. Es en vano que ha\-blemos de ejercitar fe en las promesas de Dios hasta que haya\-mos ejercitado arrepentimiento por nuestros pecados. Nues\-tros \'eddolos han de ser destruidos antes de que Dios acepte de nuevo nuestra adoraci\'f3n.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA LLAMADA AL CARMELO\par \pard\qj\par \b0 "Entonces Acab envi\'f3 a todos los hijos de Israel, y junt\'f3 los profetas en el monte de Carmelo\rdblquote (I Reyes 18:20). Tra\-temos de imaginar la escena. Es a primeras horas de la ma\'f1a\-na. Multitudes \'e1vidas procedentes de todas partes se dirigen al lugar que, desde los tiempos m\'e1s remotos, ha sido asociado con la adoraci\'f3n. Toda clase de trabajo ha cesado; un solo pen\-samiento llena las mentes de j\'f3venes y viejos al cumplir la or\-den M rey de unirse a la inmensa muchedumbre. \'a1Ved los mi\-les de israelitas afan\'e1ndose en obtener un lugar desde el que poder presenciar el proceso! \'bfIban a ser testigos de un mila\-gro? \'bfIba a ponerse fin a sus sufrimientos? \'bfIba a llegar la tan esperada lluvia? La multitud queda en silencio al sonido de las pisadas de una peque\'f1a tropa: son los cuatrocientos cin\-cuenta profetas de Baal, con sus s\'edmbolos solares centelleando en sus turbantes, seguros del favor de la corte, insolente y desafiante. Entonces, por entre el gent\'edo, aparece la litera del rey llevada por su guardia de honor y rodeada de los oficia\-les del estado. La escena, en esa ocasi\'f3n llena de buenos aus\-picios, deb\'eda de ser algo parecido.\par \par "Y acerc\'e1ndose El\'edas a todo el pueblo ... \ldblquote (v 21). Ved el vasto mar de rostros fijos en la figura extra\'f1a y severa del hom\-bre a cuya palabra los cielos hab\'edan sido como metal durante tres a\'f1os. Con qu\'e9 inter\'e9s y ansia deb\'edan mirar a este hombre solitario y vigoroso, de ojos centelleantes y labios apretados. Qu\'e9 solemne silencio invadir\'eda la muchedumbre al ver un hom\-bre dispuesto a pelear contra la vasta compa\'f1\'eda. Qu\'e9 miradas malignas le dirigir\'edan los celosos sacerdotLVAL es y profetas. Como dice un comentarista, \ldblquote ning\'fan tigre mir\'f3 jam\'e1s a su v\'edctima con mayor ferocidad! Si pudieran salirse con la suya, nunca volver\'eda a ver los llanos.\rdblquote El mismo Acab, al mirar al siervo del Alt\'edsimo, debla de sentir su coraz\'f3n lleno a un tiempo de temor y de odio, por cuanto el rey consideraba a El\'edas como la causa de todos sus males; empero sent\'eda que, de alg\'fan modo, la llegada de la lluvia depend\'eda de \'e9l.\par \par La escena est\'e1 preparada. La inmensa audiencia estaba re\-unida, los personajes principales a punto de interpretar sus papeles, y uno de los actos m\'e1s dram\'e1ticos de la historia de Israel iba a ser representado. Iba a tener lugar un combate p\'fa\-blico entre las fuerzas del bien y las del mal. Por un lado, Baal y sus cientos de profetas; por el otro, Jehov\'e1 y su siervo solitario. Qu\'e9 grande era el valor de El\'edas, qu\'e9 fuerte su fe, al atreverse a estar solo en la causa de Dios contra semejantes poderes y n\'fameros. Mas, no hemos de temer por el intr\'e9pido tisbita: no necesitaba nuestra compasi\'f3n. Era consciente de la presencia de Aqu\'e9l para quien las naciones son s\'f3lo como una gota de agua en el mar. El cielo entero estaba tras de \'e9l. Legiones de \'e1ngeles cubr\'edan el monte, aunque eran invisibles para el ojo f\'edsico. Aunque era una criatura fr\'e1gil como nos\-otros, con todo, El\'edas estaba lleno de fe y poder espiritual; y por medio de esa fe gan\'f3 reinos, obr\'f3 justicia, evit\'f3 filo de cuchillo, fue hecho fuerte en batalla y trastorn\'f3 campos de extra\'f1os.\par \par \ldblquote El\'edas se presenta ante ellos con porte confiado y majes\-tuoso, como embajador del cielo. Su varonil esp\'edritu, lleno de la osad\'eda que le daba su conciencia de la protecci\'f3n divina, inspir\'f3 con su valor y atemoriz\'f3 toda oposici\'f3n. Con todo, \'a1qu\'e9 escena m\'e1s terrible y detestable la que el hombre de Dios tenia ante s\'ed!; ver semejante reuni\'f3n de agentes LVAL de Satan\'e1s que hab\'edan apartado al pueblo de Jehov\'e1 de su servicio santo y honroso, y le hab\'edan seducido a creer las supersticiones abomi\-nables y deshonrosas del diablo. El\'edas no ten\'eda un esp\'edritu se\-mejante al de aquellos que ven sin inmutarse c\'f3mo se insulta a Dios, c\'f3mo sus compatriotas se degradan a si mismos si\-guiendo las instigaciones de hombres diab\'f3licos, y c\'f3mo destru\-yen sus almas inmortales en las imposiciones groseras practi\-cadas en ellas. No pod\'eda mirar con indiferencia a los cuatro\-cientos cincuenta impostores viles que, con fines lucrativos o para conseguir el favor real, procuraban enga\'f1ar a la multi\-tud ignorante llev\'e1ndola a la destrucci\'f3n eterna. Ve\'eda a la idolatr\'eda como una verg\'fcenza atroz, como algo no mejor que el mal personificado, el diablo divinizado y el infierno con\-vertido en una instituci\'f3n religiosa, miraba a los secuaces del sistema diab\'f3lico con horror\rdblquote (John Simpson).\par \par Es razonable concluir que Acab y sus s\'fabditos reunidos es\-peraban que El\'edas, en esta ocasi\'f3n, orar\'eda pidiendo lluvia, y que ser\'edan testigos del s\'fabito final de la prolongada sequ\'eda y el hambre consiguiente. \'bfNo hab\'edan transcurrido los tres du\-ros a\'f1os que hab\'eda profetizado (1 Reyes 17:1)? \'bfIban el llanto y el sufrimiento a dejar lugar al regocijo y la abundancia? Sin embargo, se necesitaba algo m\'e1s que oraci\'f3n para que las ventanas del cielo se abrieran, algo de importancia mucho ma\-yor que habla de procurarse primero. Ni Acab ni sus s\'fabditos estaban todav\'eda en un estado de alma que les permitiera reci\-bir bendiciones y misericordias. Dios les hab\'eda administrado juicio por sus terribles pecados, y, hasta entonces, no hab\'edan reconocido la vara de Dios, ni hab\'eda sido quitado el motivo de desagrado. Como se\'f1al\'f3 Matthew Henry, "Dios dispone nuestros corazones primero, y despu\'e9s hace atento Su o\'eddo; primero nos vuelve a t\'ed, y despu\'e9s se vuLVAL elve a nosotros (v\'e9a\-se Salmo 10:17). Los desertores no deben buscar el favor de\b \b0 Dios hasta que hayan vuelto a la obediencia\rdblquote .\par \par \ldblquote Y acerc\'e1ndose El\'edas a todo el pueblo... \ldblquote El siervo de Dios tom\'f3 en seguida la iniciativa porque dominaba por completo la situaci\'f3n. Es indeciblemente solemne observar que no dirigi\'f3 ni una sola palabra, a los profetas falsos, ni intent\'f3 convertir\- les. Estaban condenados a la destrucci\'f3n (v. 40). No, sino que se dirigi\'f3 al pueblo, acerca del cual habla alguna espe\-ranza, y dijo: "\'bfHasta cu\'e1ndo claudicar\'e9is vosotros entre dos, pensamientos?\rdblquote (v. 21). La palabra traducida \ldblquote claudicar es \i tambalearse; \i0 no caminaban rectamente. Algunas veces se tam\-baleaban hacia el lado del Dios de Israel, y seguidamente se balanceaban como un embriagado hacia el lado de los dioses fal\-sos. No estaban decididos plenamente a cu\'e1l seguir. Sent\'edan miedo de Jehov\'e1, y, por lo tanto no quer\'edan abandonarle total\-mente; deseaban adular al rey y la reina, y para conseguirlo cre\'edan que hablan de abrazar la religi\'f3n del estado. Su con\-ciencia les prohib\'eda hacer lo primero, su temor del hombre les persuad\'eda a hacer lo \'faltimo; pero no estaban dedicados de co\-raz\'f3n a ninguna de las dos cosas. Por ello, El\'edas les reproch\'f3 su inconsistencia y volubilidad.\par \par El\'edas demandaron una \i decisi\'f3n terminante. \i0 Debe recordarse que \i Jehov\'e1 \i0 era el nombre por el cual el Dios de los israelitas hab\'eda sido conocido desde que salieron de Egipto. Verdadera\-mente, Jehov\'e1, el Dios de sus padres, era el Dios de Abra\-ham, de Isaac y de Jacob (\'c9xodo 3:15,16). \ldblquote Jehov\'e1\rdblquote significa el Ser que existe por s\'ed mismo, omnipotente, inmutable y eter\-no, el solo Dios, fuera del cual no hay otro. "Si Jehov\'e1 es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de \'e9l". En la mente del profeta no habla "\'c9l\rdblquote ; \'e9l sabia perfLVAL ectamente que Jehov\'e1 \i era el solo \i0 Dios verdadero y vivo, pero hab\'eda de mostrarse al pueblo lo insostenible y absurdo de su vacilaci\'f3n. Dos religiones diame\-tralmente opuestas no pueden ser ambas verdaderas: una ha de ser falsa; y tan pronto como se descubre la verdadera, la falsa debe ser echada a los vientos. La aplicaci\'f3n para el d\'eda de hoy de la demanda de El\'edas es \'e9sta: si el Cristo de la Es\-critura es el verdadero Salvador, r\'edndete a \'e9l; si es el cristo del cristianismo moderno, s\'edguele. Uno que pide la \i negaci\'f3n \i0 del yo, y otro que permite el \i halagar \i0 al yo, no pueden ser am\-bos verdaderos. Uno que insiste en la separaci\'f3n del mundo, y otro que permite el disfrute de su amistad, no pueden ser ver\-daderos los dos. Uno que requiere la mortificaci\'f3n inflexible del pecado, y otro que te permite jugar con \'e9l, no pueden ser ambos el Cristo de Dios.\par \par Pero hubo ocasiones en que los israelitas intentaron servir a Dios y a Baal. Ten\'edan cierto conocimiento de Jehov\'e1, pero Jezabel y su hueste de falsos profetas hab\'edan turbado sus men\-tes. El ejemplo del rey les sedujo y su influencia les corrom\-pi\'f3. El culto a Baal era popular y sus profetas eran festejados; el culto a Jehov\'e1 fue abolido y sus siervos muertos. Ello hizo que el pueblo en general escondiera el poco aprecio que pu\-diera tener por el Se\'f1or; le indujo a adherirse al culto id\'f3la\-tra con el fin de evitar el encono y la persecuci\'f3n. En conse\-cuencia, los israelitas se tambaleaban entre los dos bandos. Eran como lisiados: vacilantes, y cojeando de un lado al otro. Vaci\-laban en sus sentimientos y conducta. Pensaban acomodarse a los dos bandos para agradar y asegurarse el favor de ambos. Su caminar era inseguro, sus principios inestables, su conducta in\-consistente. De esta forma, deshonraban a Dios y se envilec\'edan a si mismos a causa de esa clase de religi\'f3n mixta por la que \ldblquote tem\'edan a Jehov\'e1 y honraban a sus dioses\rdblquLVAL ote (II Reyes 17:33). Empero Dios no acepta el coraz\'f3n dividido; \'c9l lo quiere todo o nada.\par \par El Se\'f1or es Dios celoso, que demanda todo nuestro afec\-to y que no acepta dividir su imperio con Baal. Debes estar con \'c9l o contra \'c9l. No acepta los t\'e9rminos medios. Has de \i manifestarte. \i0 Cuando Mois\'e9s vio al pueblo de Israel que dan\-zaba alrededor del becerro de oro, destruy\'f3 el \'eddolo, repren\-di\'f3 a Aar\'f3n y dijo: \ldblquote\'bfQui\'e9n es de Jehov\'e1? j\'fantese conmigo\rdblquote (\'c9xodo \i 32:26). \i0 Lector, si todav\'eda no la has hecho, haz la resolu\-ci\'f3n que hizo el piadoso Josu\'e9: \ldblquote Yo y mi casa serviremos a Jehov\'e1\rdblquote (Josu\'e9 24:15). Considera estas solemnes palabras\b \b0 de Cristo: "El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, derrama\rdblquote (Mateo \i 12:30). \i0 Nada le es tan repulsivo como el profesante tibio: \ldblquote\'a1Ojal\'e1 fueses fr\'edo o caliente!\rdblquote (Apo\-\i calipsis 3:15), \i0 una cosa u otra. Nos ha advertido de que \ldblquote ninguno puede servir a dos se\'f1ores\rdblquote . As\'ed pues, \ldblquote\'bfhasta cu\'e1ndo claudicar\'e9is vosotros entre dos pensamientos?\rdblquote Haced una deci\-si\'f3n, en un sentido u otro, porque no puede haber concordia entre \_Cristo y Belial.\par \par Algunos han sido educados bajo la protecci\'f3n y la influen\-cia santificadora de un hogar piadoso. M\'e1s tarde, salen al mun\-do y suelen deslumbrarse con el 'brillo del oropel y ser arras\-trados por su felicidad aparente. Sus corazones necios apetecen las distracciones y los placeres. Se les invita a participar de ellos, y, si vacilan, son despreciados. Y a menudo, debido a que no tienen gracia en sus corazones ni presencia de \'e1nimo para resistir la tentaci\'f3n, corren y andan en consejo de ma\-los y est\'e1n en camino de pecadores. Cierto es que no pueden olvidar por completo las ense\'f1anzas que recibieron y que, a veces, su turbada conciencia les mueve a leer un cap\'eLVAL dtulo de la Biblia y a decir algunas palabras de oraci\'f3n; y de esta for\-ma claudican entre dos pensamientos e intentan servir a dos se\'f1ores. No quieren acogerse s\'f3lo a Dios, ni abandonarlo todo por \'a31, ni seguirle con coraz\'f3n no dividido. Son gentes vaci\-lantes, que aman y siguen al mundo, y que aun conservan al\-guna de las formas ' de la piedad.\par \par Hay otros que se aferran a un credo ortodoxo, y aun as\'ed, se unen a la algazara del mundo y siguen los apetitos de la carne. \ldblquote Prof\'e9sanse conocer a Dios; mas con los hechos lo nie\-gan\rdblquote (Tito 1:16). Asisten con regularidad a los cultos reli\-giosos, alardean de adorar a Dios a trav\'e9s del \'fanico Mediador, y pretenden ser morada del Esp\'edritu, por cuya operaci\'f3n de gracia el pueblo de Dios recibe el poder de volverse del pe\-cado y andar por los senderos de justicia y de verdadera san\-tidad. Pero, si penetraseis en sus hogares, pronto tendr\'edais mo\-tivos para dudar de su profesi\'f3n de fe. No encontrar\'edais se\'f1a\-les de que adoran a Dios en el c\'edrculo familiar, o, a lo sumo hallar\'edais un mero culto formalista en privado; no oir\'edais nada acerca de Dios o Sus demandas en su conversaci\'f3n diaria, y no ver\'edais nada en su conducta que les distinga de las personas mundanas respetables; por el contrario, ver\'edais algunas cosas de las cuales los incr\'e9dulos m\'e1s decentes se avergonzar\'edan. Hay tanta falta de integridad y consistencia en su car\'e1cter que les hace ofensivos a Dios y despreciables a los ojos de los hombres de entendimiento.\par Hay aun otros que deben ser clasificados entre los que clau\-dican y vacilan, y que son inconsistentes en su posici\'f3n y pr\'e1c\-tica. Estos pertenecen a una clase menos numerosa, los cuales han crecido en el mundo, entre locuras y vanidades. Empero, a causa de la aflicci\'f3n. de la predicaci\'f3n de la Palabra de Dios, o alg\'fan otro medio, se les ha hecho sentir que deben vol\-verse al Se\'f1or y servirle, si quieren escaparLVAL de la ira que ven\-dr\'e1 y echar mano de la vida eterna. Se han sentido insatisfe\-chos con su vida mundana, y sin embargo, al estar rodeados de amigos y familiares mundanos, temen alterar su norma de conducta, no fueran a ofender a sus compa\'f1eros que est\'e1n sin Dios y acarrear sobre si burlas y oposici\'f3n. Por esta causa hacen componendas pecaminosas, y tratan de esconder sus me\-jores convicciones descuidando las demandas que Dios hace de ellos. De este modo, claudican entre dos pensamientos: lo que Dios pensar\'e1 de ellos, y lo que pensar\'e1 el mundo. No tie\-nen esa confianza firme en el Se\'f1or que les lleve a romper con Sus enemigos y a ser Suyos abiertamente.\par \par Hay otra clase que debemos mencionar, los cuales, aun\-que difieren radicalmente de los que hemos descrito, deben ser considerados dignos de hacerles la pregunta: "\'bfHasta cu\'e1n\-do claudicar\'e9is vosotros entre dos pensamientos?\rdblquote Aunque son dignos de l\'e1stima, deben ser tambi\'e9n reprendidos. Nos refe\-rimos a los que saben que hay que amar al Se\'f1or y servirle con todo el coraz\'f3n y en todo lo que manda, pero que, por al\-guna raz\'f3n, dejan de manifestarse abiertamente como Suyos. Exteriormente est\'e1n separados del mundo, no toman parte en sus placeres vac\'edos, y no hay nadie que pueda se\'f1alar nada en su conducta que sea contrario a las Escrituras. Guardan el D\'eda del Se\'f1or, participan regularmente de los medios de la gracia, y gustan de la compa\'f1\'eda del pueblo de Dios. Con todo, no ocupan su lugar entre los seguidores de Cristo ni se sientan a Su mesa. 0 bien temen ser demasiado indignos de hacerlo, o que al hacerlo puedan ser motivo de reproche a Su causa. Empero, semejante debilidad e inconsistencia es mala. Si Jehov\'e1 es Dios, seguidle como \'c91 manda, y esperad de \'c9I confiadamente toda la gracia necesaria.\par \par \ldblquote Si Jehov\'e1 es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de \'e9l". "El hombre de doblado \'e1nimo es inconstante en todos sus caminos\rdbLVAL lquote (James 1:8). Debemos ser tan decididos en nues\-tra pr\'e1ctica como lo somos en nuestras creencias u opiniones; de otro modo \_no importa lo ortodoxo de nuestro credo \-nuestra profesi\'f3n carece de valor. Era evidente que no pod\'eda haber dos Dioses Supremos y, por lo tanto, El\'edas amonest\'f3 al pueblo a decidir cu\'e1l era realmente Dios; y como que no pod\'edan servir a dos se\'f1ores, hablan de dar sus corazones enteros y sus energ\'edas \'edntegras al Ser que decidieran ser el Dios ver\-dadero y vivo. Y eso es lo que el Esp\'edritu Santo te est\'e1 dicien\-do a ti, mi querido lector no salvo: sospesa al uno y al otro, al \'eddolo al cual has estado dando tus afectos, y a Aqu\'e9l a quien has menospreciado; y si est\'e1s seguro de que el Se\'f1or Jesu\-cristo \ldblquote es el verdadero Dios" (1 Juan 5:20), esc\'f3gele como tu porci\'f3n, r\'edndete a \'c9l como Se\'f1or tuyo, \'fanete a Ll como tu todo. El Redentor no quiere ser servido a medias, ni con re\-servas.\par \par \ldblquote Y el pueblo no respondi\'f3 palabra" (v. 21), bien porque no estaban dispuestos a reconocer su culpa, y de este modo ofender a Acab; bien porque eran incapaces de refutar a El\'edas y, por lo tanto, estaban avergonzados de s\'ed mismos. No supieron qu\'e9 decir. No sabemos si estaban convictos o confusos; pero s\'ed estaban azorados, incapaces de encontrar un error en el razo\-namiento del profeta. Parece que quedaron aturdidos al pre\-sentarse ante ellos semejante elecci\'f3n; pero no fueron suficien\-temente sinceros para reconocer, ni bastante osados para decir, que obraban de acuerdo con la orden del rey, y siguiendo a la multitud en hacer lo malo. Por consiguiente, buscaron refugio en el silencio, lo cual es muy preferible a las excusas fr\'edvolas que profieren la mayor\'eda de las personas hoy en d\'eda cuando se les reprenden sus malos caminos. Poca duda cabe de que estaban aterrados por las preguntas escudri\'f1adoras del profeta.\par \par "Y el pueblo no respondi\'f3 palabra.\rdblquoteLVAL Bendita la predica\-ci\'f3n llana y fiel que revela de tal modo a los hombres lo irra\-zonable de su posici\'f3n, que expone as\'ed su hipocres\'eda, que ba\-rre las telara\'f1as de su sofister\'eda, que les denuncia de tal modo ante el tribunal de sus propias conciencias que todas sus objeciones son acalladas, y les lleva a verse condenados a si mismos. Vemos por todas partes a los que tratan de servir a Dios y a Mamm\'f3n, que intentan ganar la sonrisa del mundo y o\'edr el "Bien, buen siervo y fiel\rdblquote de Jesucristo. Como Jona\-tan en la antig\'fcedad, desean conservar su lugar en el pala\-cio de Sa\'fal, y tambi\'e9n retener a David. Cu\'e1ntos hay hoy en d\'eda que profesan ser cristianos y que pueden oir ultrajar' a Cristo y a su pueblo sin que de su boca salga una palabra de reprensi\'f3n, temerosos de mantenerse firmes por Dios; aver\-gonzados de Cristo y su causa, aunque sus conciencias aprue\-ben las cosas por las cuales oyen c\'f3mo se critica al pueblo del Se\'f1or. Oh, culpable silencio, que va a encontrar un cielo silen\-cioso cuando quieran clamar por misericordia.\par \par "Y El\'edas torn\'f3 a decir al pueblo: S\'f3lo yo he quedado pro\-feta de Jehov\'e1; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos y cincuenta hombres. D\'e9nsenos pues dos bueyes, y esc\'f3janse ellos el uno, y c\'f3rtenlo en pedazos, y p\'f3nganlo sobre le\'f1a, mas no pongan fuego debajo; y yo aprestar\'e9 el otro buey, y pon\-dr\'e9lo sobre le\'f1a, y ning\'fan fuego pondr\'e9 debajo. Invocad luego vosotros en el nombre de vuestros dioses, y yo invocar\'e9 en el nombre de Jehov\'e1; y el Dios que respondiere por fuego, \'e9se sea Dios. Y todo el pueblo respondi\'f3 diciendo: Bien dicho\rdblquote (vs. 22\_24). Este era un reto eminentemente justo, porque Baal estaba considerado ser el dios fuego, o se\'f1or del sol. El\'edas dio la preferencia a los falsos profetas, a fin de que el resultado del litigio fuera m\'e1s aparente para gloria de Dios. La pro\-puesta era tan razonable que el pueblo asintLVAL+os. Lo que deci\-mos no es legalista; no hacemos m\'e1s que insistir en las de\- mandas de la santidad divina. Cristo no muri\'f3 al objeto de ganar para su pueblo una indulgencia que le permitiera vivir en pecado; por el contrario, verti\'f3 su sangre preciosa \ldblquote para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras\rdblquote (Tito 2:14), y, en la misma medida que descuidemos esas buenas obras, dejaremos de alcanzar de modo experimental los beneficios de su redenci\'f3n.\par \par Pero, para que una criatura descarriada y pecadora se acer\-que al que es tres veces santo con alguna medida de humilde confianza, ha de conocer algo acerca de la relaci\'f3n que man\-tiene con Dios, no por naturaleza, sino por gracia. El privi\-legio bendito del creyente \_no importa lo fracasado que se sienta (siempre y cuando sea \i sincero \i0 al lamentar sus faltas y \i leal \i0 en sus esfuerzos para agradar al Se\'f1or)\_ es recordarse a s\'ed mismo que se acerca a Uno con el cual est\'e1 unido por me\-dio de un pacto, es m\'e1s, apelar a este pacto ante \'c9l. David \_a pesar de todas sus faltas\_ reconoci\'f3 que "\'c9l ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y ser\'e1 guardado\rdblquote (II Samuel \i 23:5), y lo \i0 mismo puede hacer el lector si se aflige por el pecado como se aflig\'eda David; si, como \'e9l, lo confiesa con la misma contrici\'f3n; y suspira como \'e9l por la santidad. Nuestra oraci\'f3n es muy diferente cuando podemos \i\ldblquote abrazar \i0 el pacto de Dio?, seguros de nuestro inter\'e9s personal en \'e9l. Cuando pedimos el cumplimiento de las promesas del pacto (Jerem\'edas 32:40,41;\i \i0 Hebreos 10:16,17, por ejemplo), presentamos una raz\'f3n que Dios jam\'e1s rechazar\'e1, porque no puede negarse a s\'ei\'f3 en seguida a la misma, lo que oblig\'f3 a los seductores a salir a campo abierto: hablan de aceptar el reto, o reconocer que Baal era un impostor.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 EL RETO DE ELIAS\par \pard\qj\b0\par \tab\ldblquote Y El\'edas torn\'f3 a decir al pueblo: S\'f3lo yo he quedado pro\-feta de Jehov\'e1; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos y cincuenta hombres" (I Reyes 18:22). Los justos son valientes como leones: las dificultades nunca les acobardan, el n\'famero de los que est\'e1n dispuestos para la batalla contra ellos nunca les causa desmayo. Si Dios est\'e1 por ellos (Romanos 8:31), no les importa qui\'e9n est\'e9 contra ellos, porque la batalla no es suya. Es verdad que hab\'eda cien varones de los profetas de Jehov\'e1 escondidos en cuevas (v. 13); pero, \'bfde qu\'e9 serv\'edan en la causa del Se\'f1or? Parece ser que tem\'edan mostrarse en p\'fablico, por cuanto no hay indicaci\'f3n de que estuvieran pre\-sentes en el Carmelo. De los cuatrocientos cincuenta y un profetas reunidos en el monte en aquel d\'eda, s\'f3lo, El\'edas es\-taba al lado de Jehov\'e1. Lector, la verdad no puede juz\-garse por el n\'famero de los que la confiesan y apoyan: el diablo siempre ha tenido la inmensa mayor\'eda en su bando. Y \'bfes distinto en nuestros d\'edas? \'bfQu\'e9 tanto por ciento de predicado\-res de hoy en d\'eda est\'e1n proclamando la verdad de modo incondicional, y entre ellos, cu\'e1ntos hay que practiquen lo que predican?\par \ldblquote D\'e9nsenos pues dos bueyes, y esc\'f3janse ellos el uno, y c\'f3r\-tenlo en pedazos, y p\'f3nganlo sobre le\'f1a, mas no pongan fuego debajo; y yo aprestar\'e9 el otro buey, y pondr\'e9lo sobre le\'f1a, y ning\'fan fuego pondr\'e9 debajo. Invocad luego vosotros en el nombre de vuestros dioses, y yo invocar\'e9 en el nombre de Jehov\'e1; y el Dios que respondiere por fuego, ese sea Dios" (vs. 23\_24)\i . \i0 Hab\'eda llegado la hora de poner las cosas en cla\-ro: Jehov\'e1 y BLVAL aal hablan de enfrentarse ante la naci\'f3n ente\-ra. Era de la mayor importancia que el pueblo de Israel fuera despertado de su indiferencia impla y que fuera establecido de modo incontrovertible qui\'e9n era el Dios verdadero, el que ten\'eda derecho a su obediencia y adoraci\'f3n. El\'edas, por lo tanto, se propuso que el asunto quedara fuera de toda duda. Habla quedado demostrado ya, por medio de los tres a\'f1os de sequ\'eda que la palabra del profeta habla producido, que Jehov\'e1 po\-d\'eda retirar la lluvia a placer, y que los profetas de Baal no pod\'edan cambiar nada ni producir lluvia ni roc\'edo. Ahora iba a hacerse otro experimento, una prueba por fuego, lo\i \i0 cual les ata\'f1\'eda m\'e1s debido a que Baal era adorado como \i se\'f1or del sol \i0 y sus devotos eran consagrados a \'e9l pasando "por el fuego" (II Reyes 16:3). Era, por consiguiente, un reto que los pro\-fetas no pod\'edan rechazar sin reconocer que no eran m\'e1s que unos impostores.\par \par Esta prueba del fuego, no s\'f3lo obligaba a los profetas de Baal a salir a campo abierto y por consiguiente pon\'eda en evi\-dencia la futilidad de su simulaci\'f3n, sino que, adem\'e1s, esta\-ba calculado de modo eminente para apelar a la mente del pue\-blo de Israel. \'a1En cu\'e1ntas ocasiones gloriosas en el pasado Jehov\'e1 hab\'eda \ldblquote respondido por \i fuego\rdblquote ! \i0 Esta fue la se\'f1al dada a Moi\-s\'e9s en el monte Horeb, cuando \ldblquote apareci\'f3sele el \'c1ngel de Jehov\'e1 en una llama de fuego en medio de una zarza; y \'e9l mir\'f3, y vio que la zarza ard\'eda en fuego, y la zarza no\b \b0 se consum\'eda\rdblquote (\'c9xo\-do 3:2).\i \i0 Este era el s\'edmbolo de Su presencia con Su pueblo en sus viajes por el desierto, cuando \ldblquote Jehov\'e1 iba delante de ellos de d\'eda en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles\rdblquote (\'c9xo\-do 13:21)\i . \i0 As\'ed fue cuando se hizo la alianza y Dios dio la ley: \ldblquote Todo elLVAL monte de Sina\'ed humeaba, porque Jehov\'e1 hab\'eda des\-cendido sobre \'e9l en fuego; y el humo de \'e9l sub\'eda como el humo de un horno" (\'c9xodo 19:18). Esta fue, tambi\'e9n, la se\'f1al que dio de aceptar los sacrificios que el pueblo le ofrec\'eda sobre el altar: "Y sali\'f3 fuego de delante de Jehov\'e1, y consumi\'f3 el holo\-causto y los sebos sobre el altar; y vi\'e9ndolo todo el pueblo, ala\-baron, y cayeron sobre sus rostros\rdblquote (Lev\'edtico 9:24). As\'ed fue, tambi\'e9n, en los d\'edas de David (v\'e9ase I Cr\'f3nicas 21:27). De ah\'ed que el hecho de que descendiera fuego del cielo de modo sobrenatural en esta ocasi\'f3n pusiera de manifiesto al pueblo que Jehov\'e1, el Dios de El\'edas, era el D\'edos de sus padres.\par \par "El Dios que respondiere por fuego\rdblquote . \'a1Qu\'e9 extra\'f1o! \'bfPor qu\'e9 no "el Dios que respondiere por agua\rdblquote ? Esto era lo que el pa\'eds necesitaba con tanta urgencia. S\'ed, pero, antes de que pu\-diera d\'e1rseles lluvia, hab\'eda de intervenir algo m\'e1s. La sequ\'eda fue un juicio divino sobre la naci\'f3n id\'f3latra, y la ira de Dios hab\'eda de ser aplacada antes de que su juicio pudiera ser con\-jurado. Y ello nos lleva al significado m\'e1s profundo de este notable drama. No puede haber reconciliaci\'f3n entre un Dios santo y los pecadores excepto sobre la base de la expiaci\'f3n,\_ y no puede haber expiaci\'f3n o remisi\'f3n de pecados sin derrama\-miento de sangre. La justicia divina ha de ser satisfecha\_ ha de infligirse el castigo que reclama la ley quebrantada, o al reo culpable o a un sustituto inocente. Y esta grande y b\'e1sica verdad es lo que se present\'f3 de modo inequ\'edvoco ante los ojos de la hueste reunida en el monte Carmelo. Se tom\'f3 un buey, fue cortado en pedazos y puesto sobre le\'f1a, y el Dios que hi\-ciere descender fuego que consumiere el sacrificio atestiguar\'eda ser el solo Dios de Israel. El fuego de la ira de Dios ha de des\-cender, bien sobre los culpables, bien sobre el sustituto LVAL sa\-crificado.\par \par \tab Como hemos se\'f1alado anteriormente, que descendiera fuego del cielo sobre la v\'edctima vicaria (I Cr\'f3nicas 21:27) no s\'f3lo era la manifestaci\'f3n de la ira santa de Dios al consumir aquello sobre lo cual se pon\'eda el pecado, sino\b \b0 que era, tambi\'e9n, el testimonio p\'fablico de que aceptaba el sacrificio al subir a \'c9L en el humo como un olor suave. Era, por lo tanto, una prueba visible de que el pecado hab\'eda sido juzgado, expiado y borra\-do, y de que la justicia divina era vindicada y satisfecha. Era por ello que, en el d\'eda de Pentecost\'e9s, el Esp\'edritu Santo descen\-di\'f3 y apareci\'f3 en forma de lenguas repartidas, como \i de fuego\rdblquote \i0 (Hechos 2:3)\i . \i0 Al\i \i0 explicar los fen\'f3menos que tuvieron lugar aquel d\'eda, Pedro dijo: \ldblquote A este Jes\'fas resucit\'f3 Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. As\'ed que, levantado por la dies\-tra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Esp\'edritu Santo, ha derramado \i esto \i0 que vosotros veis y o\'eds. Sepa pues ciert\'edsimamente toda la casa de Israel, que a este Jes\'fas que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Se\'f1or y Cristo\rdblquote (He\-chos 2:32,33,36)\i . \i0 El don del Esp\'edritu en forma de "lenguas como de fuego\rdblquote puso de manifiesto que Dios aceptaba el sa\-crificio expiatorio de Cristo, testificaba de su resurrecci\'f3n de los muertos, y afirmaba su exaltaci\'f3n al trono del Padre.\par \par \ldblquote El Dios que respondiere por fuego\rdblquote . El fuego, por con\-siguiente, es la evidencia de la presencia divina (\'c9xodo 3:2); es el s\'edmbolo de la ira que odia el pecado (Marcos 9:43\_49);\i \i0 es la se\'f1al de que acepta el sacrificio de un sustituto se\'f1alado (Lev\'edtico 9:24);\i \i0 es el emblema del Esp\'edritu Santo (Hechos 2:3),\i \i0 que ilumina, inflama y limpia al creyente. Y es por fuego que juzgar\'e1 al incr\'e9dulo, porque, cuando vuelva el Redentor des\-preciado y rechazado, lo har\'e1 \ldbLVAL lquote en llama \i de fuego, \i0 para dar el pago a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al Evangelio de nuestro Se\'f1or Jesucristo; los cuales ser\'e1n castigados de eter\-na perdici\'f3n por la presencia del Se\'f1or\rdblquote (II Tesalonicen\-ses 1:8,9)\i . Y \i0 est\'e1 escrito, tambi\'e9n: \ldblquote Enviar\'e1 el Hijo del hom\-bre sus \'e1ngeles, y coger\'e1n de su reino todos los esc\'e1ndalos, y los que hacen iniquidad, y los echar\'e1n en el horno de fuego;\b \b0 all\'ed ser\'e1 el lloro y el crujir de dientes\rdblquote (Mateo 13:41,42)\i . \i0 Ello es indeciblemente solemne: l\'e1stima que no se oiga hablar des\b\-\b0 de los p\'falpitos infieles del hecho de que \ldblquote nuestro Dios es fuego consumidor\rdblquote (Hebreos 12:29)\i . Qu\'e9 \i0 despertar m\'e1s terrible ha\-br\'e1 a\'fan, por cuanto en aquel d\'eda se ver\'e1 que \ldblquote el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego" (Apocalipsis 20:15).\par \par \ldblquote D\'e9nsenos pues dos bueyes, y esc\'f3janse ellos el uno, y c\'f3r\-tenlo en pedazos, y p\'f3nganlo sobre le\'f1a, mas no pongan fuego debajo; y yo aprestar\'e9 al otro buey, y pondr\'e9lo sobre le\'f1a, y ning\'fan fuego pondr\'e9 debajo. Invocad luego vosotros en el nom\-bre de vuestros dioses, y yo invocar\'e9 en el nombre de Jehov\'e1; y el Dios que respondiere por fuego, \'e9se sea Dios.\rdblquote Podemos ver aqu\'ed que la prueba que El\'edas propuso era triple: hab\'eda de centrarse en un sacrificio muerto; hab\'eda de demostrar la eficacia de la oraci\'f3n; hab\'eda de poner de manifiesto al Dios verdadero por medio de fuego descendido del cielo, lo cual, en su signifi\-cado esencial, se\'f1alaba al don del Esp\'edritu como fruto de !a ascensi\'f3n de Cristo. Y es en estos mismos tres puntos, querido lector, que la religi\'f3n \i\_nuestra \i0 religi\'f3n\_ ha de ser probada hoy. El ministro a cuyos pies te sientas, \'bfenfoca tu mente, dirige tu coraz\'f3n y exige tu fe en la muerte expiatoria del Se\'f1LVAL or Jesucristo? Si deja de hacerlo, sabes que \i no \i0 te ense\'f1a el Evan\-gelio de Dios. \'bfEs el Dios que t\'fa adoras un Dios que contesta la oraci\'f3n? Si no lo es, o bien adoras a un dios falso, o, bien no est\'e1s en comuni\'f3n con el verdadero Dios. \'bfHas recibido el Esp\'edritu Santo como santificador? Si no es as\'ed, tu estado no es mejor que el de los paganos.\par \par Hay que recordar, desde luego, que \'e9sta era una ocasi\'f3n ex\-traordinaria, y que el proceder de El\'edas no proporciona un ejemplo que los ministros de Cristo han de seguir en el d\'eda de hoy. Si el profeta no hubiera obrado siguiendo el mandato divino, su conducta se hubiera reducido a una presunci\'f3n loca, al tentar a Dios y pedirle que obrara un milagro semejante con Su mano, y al poner de tal modo la verdad al azar. Pero, por sus propias palabras, est\'e1 claro que obraba seg\'fan las instruccio\-nes del cielo: \ldblquote Por mandato tuyo he hecho todas estas cosas\rdblquote (v. 36). Esto, y nada m\'e1s que esto, es lo que ha de guiar a los siervos de Dios en todas sus empresas: no deben ir ni una jota m\'e1s lejos de lo que el cometido divino exige. No de\-ben hacer experimentos, ni obrar por propia voluntad, ni se\-guir tradiciones humanas; sino que deben hacer todas\b \b0 las cosas seg\'fan la Palabra de Dios. El\'edas no tem\'eda, tampoco, confiar en el Se\'f1or acerca del resultado. Hab\'eda recibido \'f3rdenes, y las habla cumplido con fe sencilla, plenamente convencido de que Jehov\'e1 no le dejarla ni le avergonzar\'eda delante de la gran asamblea. Sab\'eda que Dios no le pondr\'eda en primera l\'ednea de combate para abandonarle. Es verdad que era necesario un milagro asombroso, empero eso no encerraba dificultad alguna para el que habitaba al abrigo del Alt\'edsimo.\par \par \ldblquote Y el Dios que respondiere por fuego, \i\'e9se sea Dios\rdblquote , \'e9se \i0 sea considerado y reconocido como el verdadero Dios: seguido, servido y adorado como tal. Ya que ha dado tales pruebas de su exLVAL istencia, tales demostraciones de su gran poder, tales ma\-nifestaciones de su car\'e1cter, y tal revelaci\'f3n de su voluntad, toda incredulidad, indecisi\'f3n y negativa a darle el lugar que le corresponde en justicia en nuestros corazones y nuestras vi\-das es absolutamente inexcusable. As\'ed, pues, r\'edndete a \'c9l, y sea tu Dios. P,1 no quiere forzarte, sino que condesciende a pre\-sentarse a ti; se digna ofrecerse para que le aceptes, te ofrece el que le escojas en un acto de tu propia voluntad. Su derecho sobre ti est\'e1 fuera de toda duda. Es por tu propio bien que de\-bes hacer de \'c9l tu Dios, tu bien supremo, tu porci\'f3n, tu Rey. Si dejas de hacerlo, tuya ser\'e1 la perdici\'f3n irreparable y la des\-trucci\'f3n eterna. Atiende, pues, a esta invitaci\'f3n afectuosa de su siervo: "As\'ed que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que present\'e9is vuestros cuerpos en sacrificio vivo, san\-to, agradable a Dios, que es \i vuestro racional culto\rdblquote \i0 (Roma\-nos 12:1).\par \par \ldblquote Y todo el pueblo respondi\'f3, diciendo: Bien dicho\rdblquote (v. 24). Todos estuvieron de acuerdo en llevar a cabo esta propo\-sici\'f3n, por cuanto les pareci\'f3 que era un m\'e9todo excelente\- para resolver la controversia y averiguar la verdad acerca de\- cu\'e1l era el verdadero Dios y cu\'e1l el falso. Obrar un mi\-lagro ser\'eda una demostraci\'f3n palpable para sus sentidos. Las palabras que El\'edas habla dirigido a sus conciencias les hab\'eda dejado callados, pero la llamada a la raz\'f3n fue aprobada ense\-guida. Semejante se\'f1al sobrenatural evidenciar\'eda que el sacrifi\-cio hab\'eda sido acepto a Dios, y ellos estaban anhelantes y an\-siosos de presenciar un experimento sin igual. Su curiosidad era viva, y vehemente su deseo de ver qui\'e9n lograrla la victo\-ria, El\'edas o los profetas de Baal. As( es, por desgracia, la na\-turaleza humana; pronta a presenciar los milagros de Cristo, pero sorda a su llamada al arrepentimiento; le satisfacen las manifestaLVAL ciones externas que halagan los sentidos, pero se eno\-ja por cualquier palabra que trae convicci\'f3n de pecado y que condena. \'bfEs as\'ed \i en nosotros?\par \par \i0 Ha de se\'f1alarse que El\'edas, no s\'f3lo dio a escoger a sus ad\-versarios entre los dos bueyes, sino que, adem\'e1s, les concedi\'f3 el hacer la prueba en primer lugar, para que, si pod\'edan, ratifi\-caran el derecho de Baal y su propio poder, y, de esta forma, quedara resuelta la disputa sin que hubiera necesidad de poste\-rior acci\'f3n; no obstante, sab\'eda perfectamente bien que iban a ser frustrados y confundidos. A su debido tiempo, el profeta iba a hacer, en todos los respectos, lo que ellos hab\'edan hecho, a fin de que no hubiera diferencia alguna entre ellos. S\'f3lo les puso una restricci\'f3n (como se la puso a si mismo), a saber, \ldblquote no pongan fuego debajo" (v. 23) de la le\'f1a, para evitar todo fraude. Empero se encerraba un principio m\'e1s profundo iba a ser demostrado inequ\'edvocamente ese d\'eda en el Carmelo: que la necesidad extrema del hombre es la oportunidad de Dios. La impotencia total de la criatura debe sentirse y ver\-se antes de que el poder de Dios pueda desplegarse. El hombre ha de llegar, primeramente, al fin de s\'ed mismo antes de apre\-ciar la suficiencia de la gracia divina. S\'f31o los que se reconocen pecadores arruinados y perdidos pueden recibir al que es poderoso para salvar.\par \par "Entonces El\'edas dijo a los profetas de Baal. Escogeos un buey, y haced primero, pues que vosotros sois los m\'e1s; e invo\-cad en el nombre de vuestros dioses, mas no pong\'e1is fuego de\-bajo. Y ellos tomaron el buey que les fue dado, y aprest\'e1ronlo, e invocaron en el nombre de Baal desde la ma\'f1ana hasta\b \b0 el me\-diod\'eda, diciendo: \'a1Baal, resp\'f3ndenos! Mas no habla voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que hab\'edan hecho\rdblquote (vs. 25,26). Por primera vez en su historia, esos falsos sacerdotes eran incapaces de in\-sertar lLVAL a chispa de fuego secreta entre los haces que yac\'edan sobre el altar. Estaban obligados, por lo tanto, a depender de una llamada directa a su deidad. Y as\'ed lo hicieron con todas las fuerzas. Rodearon el altar una y otra vez con sus danzas alocadas y m\'edsticas, rompiendo filas de vez en cuando para sal\-tar sobre el altar, repitiendo sin cesar su canto mon\'f3tono\-.\'a1Baal, resp\'f3ndenos!\rdblquote , env\'eda fuego sobre el sacrificio. Se exte\-nuaron realizando los diversos ejercicios de su culto id\'f3latra, sin detenerse durante tres horas.\par \par Pero, a pesar de todo su celo y su insistencia a Baal, "no hab\'eda voz, ni quien respondiese ni escuchase". Qu\'e9 prueba de que los \'eddolos no son sino \ldblquote obra de manos \i de hombres\rdblquote ; \i0\ldblquote tie\-nen boca, mas no hablar\'e1n; tienen ojos, mas no ver\'e1n...; ma\-nos tienen, mas no palpar\'e1n; tienen pies, mas no andar\'e1n ... ; como ellos son los que los hacen, cualquiera que en ellos conf\'eda" (Salmo 115:4\_8). "Sin duda, Satan\'e1s pod\'eda haber enviado fue\-go (Job 1:9\_12), y lo hubiera hecho si se le hubiera permitido; pero no puede hacer nada m\'e1s que lo que se le permite hacer\rdblquote (Thomas Scott). Es cierto que se nos dice que la segunda bes\-tia de Apocalipsis 13 "hace grandes se\'f1ales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres\rdblquote (v. 13). Empero, en esta ocasi\'f3n, el Se\'f1or no permiti\'f3 que el diablo usara su poder, porque ten\'eda lugar un juicio abier\-to entre \'c9L y Baal.\par \par Y no hab\'eda voz, ni quien respondiese ni escuchase\rdblquote . El altar permanec\'eda fr\'edo y sin humo, el buey intacto. La impo\-tencia de Baal y la insensatez de sus adoradores era puesta\b \b0 en evidencia clara. La vanidad y el desprop\'f3sito de la idolatr\'eda quedaron completamente expuestos. No hay religi\'f3n falsa, lec\-tor querido, capaz de hacer descender fuego sobre un sacrificio vicario. Ninguna religi\'f3n falsa puede borrarLVALdas era su profeta e Israel su pueblo. Qu\'e9 admirable la condescen\-cia del Alt\'edsimo al demostrar repetidamente las verdades m\'e1s evidentes acerca de su ser, sus perfecciones, la autoridad divi\-na de su Palabra y la naturaleza de su adoraci\'f3n. No hay nada m\'e1s maravilloso que esto, aparte de la perversidad de los hombres que rechazan semejantes demostraciones reitera\-das.\'a1Cu\'e1n lleno de gracia es Dios al proporcionar tales prue\-bas y al hacer toda duda absolutamente irrazonable e inexcu\-sable! Los que reciben las ense\'f1anzas de la Revelaci\'f3n Santa sin discusi\'f3n, no son unos tontos cr\'e9dulos, por cuanto, lejos de seguir f\'e1bulas por arte compuestas, aceptan el testimonio in\-tachable de los que fueron testigos pres\'e9nciales de los mila\-gros m\'e1s extraordinarios. La fe del cristiano descansa sobre un fundamento que no teme el escrutinio m\'e1s detallado.\par \par \ldblquote Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1.\rdblquote El hecho de que \'e9se no fuera un fuego ordinario sino sobrenatural, se puso de ma\-nifiesto en los efectos que produjo. Descendi\'f3 de arriba. Con\-sumi\'f3 primero las piezas del sacrificio, y despu\'e9s la le\'f1a sobre la cual hab\'eda sido colocado; y este orden hacia ver claramente que la carne del buey no se quemaba por medio de la le\'f1a. In\-cluso las doce piedras del altar fueron consumidas, poniendo aun m\'e1s de manifiesto que no se trataba de un fuego com\'fan. Por si todo ello no fuera suficiente testimonio de la naturaleza extraordinaria de ese fuego, \'e9ste consumi\'f3 "el polvo, y aun lami\'f3 las aguas que estaban en la reguera\rdblquote , para que quedara absolutamente claro que era un fuego cuya fuerza nada pod\'eda detener el pecado, impar\-tir el Esp\'edritu Santo y contestar de modo sobrenatural a las oraciones. Al ser probadas en estos tres puntos vitales, todas y cada una de ellas fracasan, como sucedi\'f3 al culto de Baal en ese d\'eda memorable en el Carmelo.\par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 OIDOS QUE NO OYEN\par \pard\qj\b0\par "Y aconteci\'f3 al mediod\'eda, que El\'edas se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, que dios es; quiz\'e1 est\'e1 conver\-sando, o tiene alg\'fan empe\'f1o, o va de camino; acaso duerme, y despertar\'e1\rdblquote (I Reyes 18:27). Hora tras hora, los profetas de Baal hablan llamado a su dios para que demostrara su existen\-cia haciendo descender fuego del cielo que consumiera el sacri\-ficio que hab\'edan colocado sobre el altar; pero \'a1tic en vano: "no hab\'eda voz, ni quien respondiese ni escuchase". Y ahora, el si\-lencio fue roto por la voz del siervo del Se\'f1or que hacia escar\-nio. Sus esfuerzos absurdos y sin fruto bien merec\'edan este sar\-casmo mordaz. El sarcasmo es una arma peligrosa de emplear, pero su uso est\'e1 plenamente justificado para exponer las pre\-tensiones rid\'edculas del error, y es, a menudo, muy eficaz para convencer a los hombres de lo disparatado e irrazonable de sus caminos. El pueblo de Israel merec\'eda que El\'edas mostrara su menosprecio hacia aquellos que procuraban enga\'f1arles.\par \par "Y aconteci\'f3 al mediod\'eda, que El\'edas se burlaba de ellos". Era a mediod\'eda, cuando el sol estaba en su cenit y los profetas ten\'edan la mejor oportunidad de \'e9xito, que El\'edas se les acerc\'f3 y les alent\'f3 en t\'e9rminos ir\'f3nicos a redoblar sus esfuerzos. Es\-taba tan seguro de que nada pod\'eda evitar su derrota, que se permiti\'f3 el ridiculizarles sugiriendo una raz\'f3n de la indife\-rencia de su dios: "Acaso duerme, y despertar\'e1\rdblquote . El caso es tan urgente y vuestra reputaci\'f3n y honor est\'e1n tan en entredicho, que deb\'e9is despertarle; as\'ed pues, gritad en alta voz, porque vuestras voces son tan d\'e9biles que no os puede o\'edr, vuestras voLVAL \-ces no llegan a su remota morada; redoblad vuestros esfuerzos para llamar su atenci\'f3n. As\'ed fue c\'f3mo el fiel e intr\'e9pido tis\-bita a\'f1adi\'f3 el rid\'edculo a su impotencia y se burl\'f3 de su derro\-ta. Sabia que seria as\'ed, y que su celo no pod\'eda cambiar las cosas.\par \'bfTe sorprenden las expresiones sarc\'e1sticas de El\'edas en esta ocasi\'f3n? Pues, perm\'edtenos que te recordemos que en la Pala\-bra de Verdad est\'e1 escrito: \ldblquote El que mora en los cielos se reir\'e1.; el Se\'f1or se burlar\'e1 de ellos\rdblquote (Salmo 2:4). Esto es de una so\-lemnidad indecible, pero es inequ\'edvocamente justo: ellos se hab\'edan re\'eddo de Dios y se hablan burlado de Sus amonestacio\-nes y amenazas, y ahora \'c9l contesta a tales insensatos de acuer\-do con su locura. El Alt\'edsimo es, en verdad, paciente; aun as\'ed, su paciencia tiene un limite. \'c9l llama a los hombres, y \'e9stos no quieren; extiende su mano, y no escuchan. Les aconseja, pero ellos lo desechan; les reprende, m\'e1s no quieren. \'bfSe mo\-far\'e1n de \'c9L, pues, impunemente? No, declara, "tambi\'e9n Yo me reir\'e9 en vuestra calamidad, y me burlar\'e9 cuando os viniere lo que tem\'e9is; cuando viniere como una destrucci\'f3n lo que te\-m\'e9is y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulaci\'f3n y angustia. Entonces me lla\-mar\'e1n, y no responder\'e9; buscarme han de ma\'f1ana. y no me hallar\'e1n\rdblquote (Proverbios 1:24\_28).\par \par La burla de El\'edas en el monte Carmelo era una sombra de la burla del Alt\'edsimo en el d\'eda en que juzgar\'e1. \'bfEst\'e1 echada nuestra suerte ahora para aquel d\'eda? \ldblquote Por cuanto aborrecie\-ron la sabidur\'eda, y no escogieron el temor de Jehov\'e1, ni qui\-sieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensi\'f3n m\'eda". \'bfQui\'e9n, con alg\'fan discernimiento espiritual, puede negar que estas terribles palabras describen exactamente la conducta de nuestra propia generaci\'f3n? \'bfEs, pues, emitida ahoLVAL ra la senten\-cia espantosa: \ldblquote Comer\'e1n pues el fruto de su camino, y se har\-tar\'e1n de sus consejos. Porque el reposo de los ignorantes los matar\'e1, y la prosperidad de los necios los echar\'e1 a perder" (Proverbios 1:29\_32)? Si as\'ed es, \'bfqui\'e9n puede poner en duda la justicia de la misma? Qu\'e9 bendito observar que este pasaje inefable termina con las palabras: "Mas el que me oyere, ha\-bitar\'e1 confiadamente, y vivir\'e1 reposado, sin temor\b \b0 de mal\rdblquote . Esta es una promesa preciosa a la que la fe puede asirse; po\-demos clamar al Se\'f1or y esperar contestaci\'f3n, porque nuestro Dios no es sordo o impotente como Baal.\par \par Era de esperar que aquellos sacerdotes de Baal hubieran percibido que El\'edas se estaba burlando de ellos al lacerarlos con iron\'eda tan cortante; \_porque, \'a1qu\'e9 clase de dios era el que correspond\'eda a la descripci\'f3n del profeta! Sin embargo, tan infatuados estaban y tan est\'fapidos eran esos devotos de Baal, que no parecen haber entendido el giro de sus palabras sino que, m\'e1s bien, consideraron que conten\'edan sano consejo. Por consiguiente, aumentaron su ah\'ednco, y usando los recursos m\'e1s b\'e1rbaros, se esforzaron en enternecer a su dios con la sangre que derramaban por amor a \'e9l y por su celo en su servicio, y a la vista de la cual supon\'edan se deleitaba. \'a1Qu\'e9 pobres y mise\-rables esclavos son los id\'f3latras, cuyos objetos de culto pue\-den ser complacidos con sangre humana y con los tormentos que los adoradores se infligen! Ha sido siempre verdad, y toda\-v\'eda lo es hoy, que las tenebrosidades de la tierra llenas est\'e1n de habitaciones de violencia\rdblquote (Salmo 74.20). Qu\'e9 agradecidos deber\'edamos estar de que el Dios soberano nos haya librado mi\-sericordiosamente de tales supersticiones.\par \par "Y ellos clamaban a grandes voces, y saj\'e1banse con cuchi\-llos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos\rdblquote (Y. 28). \'a1Qu\'e9 conceLVAL pto deb\'edan de tener de una deidad que requer\'eda semejantes laceraciones crueles de sus propias manos! Hoy en d\'eda pueden presenciarse cuadros parecidos en el paganismo. El culto a Satan\'e1s, tanto en la ob\-servancia de la idolatr\'eda como en la pr\'e1ctica de la inmorali\-dad, al mismo tiempo que promete indulgencia a los apetitos de los hombres es cruel a sus personas y tiende a atormen\-tarles en este mundo. Jehov\'e1, mand\'f3 a sus adoradores de modo explicito: "No os sajar\'e9is\rdblquote (Deuteronomio 14:1). Es cierto que demanda que mortifiquemos nuestras corrupciones, pero la crueldad corporal no le proporciona ning\'fan placer. \'c9l de\-sea s\'f3lo nuestra felicidad, y nunca requiere nada que no tenga una influencia directa en hacernos m\'e1s santos, para que sea\-mos m\'e1s felices tambi\'e9n, por cuanto no puede haber verda\-dera \i felicidad \i0 sin verdadera \i santidad.\par \par \i0\ldblquote Y como pas\'f3 el mediod\'eda, y ellos profetizaran hasta el tiempo del sacrificio del presente, y no hab\'eda voz, ni quien respondiese ni escuchase\rdblquote (v. 29). As\'ed, pues, continuaron oran\-do y profetizando, cantando y danzando, hiri\'e9ndose y san\-grando, hasta las tres de la tarde, hora, en que se ofrec\'eda el sacrificio en el templo de Jerusal\'e9n. Estuvieron importu\-nando a su dios durante seis horas sin interrupci\'f3n. Mas todos los esfuerzos y s\'faplicas de los profetas de Baal fueron in\'fatiles: el fuego que consumiera el sacrificio no lleg\'f3. \'a1Induda\-blemente, los extremos a los que hab\'edan llegado eran suficien\-tes para provocar la compasi\'f3n de cualquier deidad! Y, el hecho de que los cielos permanecieran en silencio, \'bfno demos\-traba al pueblo que la religi\'f3n de Baal y su culto eran un en\-ga\'f1o y una ilusi\'f3n?\par \par "No hab\'eda voz, ni quien respondiese ni escuchase\rdblquote . De qu\'e9 modo m\'e1s claro quedaba al descubierto la \i impotencia \i0 de los dioses falsos. Son criaturas sin poder, incapaces de ayudar a sus fieLVAL les a la hora de la necesidad. Son vanas en esta vida, pero \'a1mucho m\'e1s en la venidera! Es en la idolatr\'eda, m\'e1s que en ninguna otra cosa, donde se pone de manifiesto m\'e1s clara\-mente la imbecilidad que el pecado produce. Convierte a sus v\'edctimas en completos necios, como se evidenci\'f3 en el Car\-melo. Los profetas de Baal levantaron un altar y pusieron sobre \'e9l el sacrificio, y entonces clamaron a su dios por espa\-cio de seis horas para que mostrara que aceptaba su ofrenda. Pero fue en vano. Su insistencia no tuvo respuesta: los cielos eran como cobre. Ni una sola lengua de fuego que lamiera la \_,4rne del buey muerto baj\'f3 del cielo. El \'fanico sonido que se o\'eda era los gritos angustiados de los sacerdotes fren\'e9ticos al herirse hasta que brotara la sangre.\par \par Querido lector, si t\'fa adoras \'eddolos, y contin\'faas haci\'e9ndolo, descubrir\'e1s a\'fan que tu dios es tan impotente e in\'fatil como Baal. \'bfEs el \i vientre \i0 tu dios? \'bfPones tu coraz\'f3n en el disfrute de la grosura de la tierra, y vives para comer y beber, en vez de comer y beber para vivir? \'bfGime tu mesa bajo el peso de los bocados exquisitos de este mundo, mientras tantos care\-cen de lo m\'e1s necesario? Pues, sabe que si persistes en tu impiedad y desatino, la ora viene cuando descubrir\'e1s la locura de tal proceder.\par \par \'bfEs el \i placer \i0 tu dios? \'bfPones tu coraz\'f3n en el torbellino incesante de la algazara, y corres de un espect\'e1culo al otro, gas\-tando todo tu tiempo y tu dinero en las funciones deslumbrantes de la Feria de la Vanidad? \'bfSon tus horas de recreo una sucesi\'f3n continua de excitaci\'f3n y broma? Pues, sabe que si per\-sistes en esta locura e impiedad, la hora viene cuando gusta\-r\'e1s las heces amargas que reposan en el fondo de semejante copa.\par \par \i\'bfEs Mamm\'f3n \i0 tu Dios? \'bfPones tu coraz\'f3n en las riquezas materiales, y todas tus energ\'edas en obtener lo que imaginas que va a darte poder sobre los hombres, un lugaLVAL r prominente en el mundo social, y que te procurar\'e1 las cosas que, se supone, dan comodidad y satisfacci\'f3n? \'bfEs el adquirir bienes, dinero en el banco, valores y acciones por lo que traficas con tu alma? En\-tonces, sabe que, si persistes en semejante prop\'f3sito absurdo y malo, la hora viene cuando ver\'e1s la falta de valor de tales cosas, y su impotencia para mitigar tu remordimiento.\par \par \'a1Oh, el desatino, la locura consumada de servir a dioses falsos! Desde el punto de vista m\'e1s elevado es locura, porque es una afrenta al Dios verdadero, un dar a otro lo que le co\-rresponde a 111 s\'f3lo, un insulto que nunca jam\'e1s tolerar\'e1 ni pa\-sar\'e1 por alto. Pero, aun desde un punto de vista m\'e1s bajo, es un craso error, porque no hay dios falso ni \'eddolo capaz de procurar ayuda real en la hora en que \'e9sta es m\'e1s necesaria. Ninguna forma de idolatr\'eda, ning\'fan sistema religioso falso, ning\'fan dios sino el Verdadero, puede responder de modo mi\-lagroso a la oraci\'f3n, proporcionar evidencia satisfactoria de que el pecado es borrado, ni dar el Esp\'edritu Santo, quien, como, el fuego, ilumina el entendimiento, da calor al coraz\'f3n y limpia el alma. Un dios falso no pudo enviar fuego sobre el monte Carmelo, ni tampoco puede hacerlo hoy. As\'ed pues, vu\'e9lvete al Dios verdadero, lector, mientras es tiempo.\par \par Antes de seguir adelante, hay otro punto que debe men\-cionarse en cuanto a lo que est\'e1 ante nosotros; un punto que contiene una lecci\'f3n importante para la presente generaci\'f3n superficial. Perm\'edtasenos decirlo de la forma siguiente: el celo y el entusiasmo, por grandes que sean, no son pruebas de que la causa a la que se dedican sea verdadera y buena. Hay una clase muy numerosa de gentes de mente superficial que dedu\-cen que desplegar celo religioso y fervor es una se\'f1al real de espiritual id\_ad, y que tales virtudes compensan con creces la falta de conocimiento y de doctrina sana que pueda exis\-tir. "Dame un lugar\rdblquote ,LVAL dicen, \ldblquote en donde haya vida y calor en abundancia, aunque no haya profundidad en la predicaci\'f3n, antes que un ministerio sano pero fr\'edo y sin atractivo\rdblquote . No es oro todo lo que reluce, querido lector. \'a1Los profetas de Baal estaban llenos de extremo celo y fervor, pero era en una causa falsa y no trajeron nada del cielo! Por lo tanto, s\'edrvate ello de advertencia y gu\'edate por la Palabra de Dios, y no por lo que apela a tus' emociones y af\'e1n de excitaci\'f3n.\par \par \ldblquote El\'edas dijo entonces a todo el pueblo: Acercaos a m\'ed. Y todo el pueblo se lleg\'f3 a \'e9l\rdblquote (v. 30). Era evidente que esperar m\'e1s no iba a servir de nada. La prueba que El\'edas hab\'eda pro\-puesto, el pueblo aprobado y los falsos profetas aceptado, de\- \tab mostraba de modo convincente que Baal no tenia derecho a \b\tab\b0 llamarse (verdadero) Dios. Al siervo de Jehov\'e1 le hab\'eda llegado la hora de actuar. Era extraordinaria la manera en que se con\-tuvo a lo largo de las seis horas durante las cuales hab\'eda permitido que sus adversarios ocuparan la palestra; s\'f3lo una vez rompi\'f3 el silencio para estimularles a aumentar sus esfuerzos. \par \par Pero llegado el momento oportuno, se dirigi\'f3 al pueblo, pi\-di\'e9ndoles que se le acercaran para que pudieran observar mejor sus acciones. Respondieron en seguida, sin duda con curiosidad de ver lo que habla, y con deseos de saber si su llamada al cielo ser\'eda m\'e1s fruct\'edfera que la de los profetas de Baal.\par \par "Y. \'e9l repar\'f3 el altar de Jehov\'e1 que estaba arruinado\rdblquote (v. 30). Tomad nota de su primer acto, que estaba destina\-do a hablar al coraz\'f3n de aquellos israelitas. Alguien ha se\-\'f1alado que El\'edas, \_ en el Carmelo, hizo un triple llamamiento al pueblo. Primero, habla apelado a \i sus conciencias, \i0 al pregun\-tarles: "\'bfHasta cu\'e1ndo claudicar\'e9is vosotros entre dos pensa\-mientos? Si Jehov\'e1 es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de \'e9l\rdblquote (vLVAL , 21)\i . \i0 Segundo, habla apelado a \i su raz\'f3n, \i0 al propo\-ner que se hiciera una prueba entre los profetas de Baal y \'e9l para que "el Dios que respondiere por fuego, \'e9se sea Dios\rdblquote (v. 24). Y entonces, cuando "repar\'f3 el altar de Jehov\'e1", apel\'f3 \i a sus corazones, \i0 En esto dio un ejemplo admirable a seguir por los siervos de Dios de todos los tiempos. El ministro de Cristo deber\'eda hablar a la conciencia, el entendimiento y los afectos de los oyentes, por cuanto s\'f3lo as\'ed puede ser presen\-tada la verdad de modo adecuado; y s\'f3lo as\'ed puede llegarse a las facultades principales de los hombres y esperarse de ellos una decisi\'f3n definitiva por el Se\'f1or. Debe conservarse un equi\-librio entre la Ley y el Evangelio. Para poner en acci\'f3n la vo\-luntad, ha de escudri\'f1arse la conciencia, han de avivarse los afectos y ha de convencerse la mente. Fue as\'ed como El\'edas lo hizo en el Carmelo.\par \par "El\'edas dijo entonces a todo el pueblo: Acercaos a m\'ed. Y todo el pueblo se lleg\'f3 a \'e9l\rdblquote . Qu\'e9 fuerte y resuelta era la con\-fianza en Dios que tenla el profeta. Sabia perfectamente bien qu\'e9 era lo que su fe y oraci\'f3n hab\'edan alcanzado del Se\'f1or, y no ten\'eda el m\'e1s leve temor de verse contrariado y confundido. El Dios de El\'edas jam\'e1s deja a quien conf\'eda en V con todo el coraz\'f3n. Pero el profeta estaba decidido a que esa respuesta por fuego estuviera fuera de toda duda. Por consiguiente, invit\'f3 al pueblo a inspeccionar lo m\'e1s de cerca posible su labor de reparaci\'f3n M arruinado altar de Jehov\'e1. Hab\'edan de estar junto a \'e9l para que vieran por si mismos que no les enga\'f1aba ni pon\'eda ninguna chispa secreta debajo de la le\'f1a sobre la que yac\'eda el buey sacrificado. La verdad nunca teme la investi\-gaci\'f3n m\'e1s estricta. Nunca rehuye la luz, sino que la solicita. Son el obrador de maldad y sus emisarios los que aman las tinieblas y el lugar secreto y obran bajo la capa del mistiLVAL cismo.\par \par "Y \'c9l repar\'f3 el altar de Jehov\'e1 que estaba arruinado (v. 30). Hay aqu\'ed mucho m\'e1s contenido del que se ve a primera vista. El lenguaje de El\'edas en 19:10 arroja luz sobre este pasaje: "Los hijos de Israel han dejado tu alianza, han de\-rribado tus altares\rdblquote . Seg\'fan la ley mosaica, habla s\'f3lo un altar sobre el que pudiera ofrecerse sacrificios, y \'e9ste estaba en donde el Se\'f1or habla fijado su residencia peculiar desde los d\'edas de Salom\'f3n, es decir, en Jerusal\'e9n. Pero, antes de que se levantara el tabern\'e1culo, pod\'edan ofrecerse sacrificios en to\-dos los lugares, y en la dispensaci\'f3n previa se construyeron altares dondequiera que los patriarcas permanecieron por alg\'fan espacio de tiempo, y es probablemente a \i ellos \i0 que El\'edas aludi\'f3 en 19:10. Este altar en ruinas, por lo tanto, era un testigo solem\-ne de que el pueblo se hab\'eda alejado de Dios. El profeta, al repararlo, reprochaba al pueblo por su pecado, y hacia en su nombre confesi\'f3n del mismo, al propio tiempo que les lle\-vaba de nuevo al lugar \i de los principios.\par \par \i0 Lector, esto est\'e1 registrado para nuestra instrucci\'f3n: El\'edas comenz\'f3 reparando el altar arruinado. Y ah\'ed es donde debe\-mos comenzar nosotros si queremos que la bendici\'f3n del cielo descienda de nuevo sobre las iglesias y sobre nuestro pa\'eds. En muchos hogares de cristianos nominales hay un altar de Dios abandonado. Hubo un tiempo en que la familia se reun\'eda y reconoc\'eda a Dios en la autoridad de su ley, en la bondad de su providencia diaria, y en el amor de su redenci\'f3n y su cons\-tante gracia; empero el sonido de la adoraci\'f3n unida no se oye ya elevarse de ese hogar. La prosperidad, la mundanalidad y el placer han acallado los acentos de la devoci\'f3n. El altar ha ca\'eddo, la sombra tenebrosa del pecado descansa sobre esta casa. Y no puede haber acercamiento a Dios entretanto que el peca\-do no es confesado."Los que encubren sus pecados no pueden pLVALmista dijo: "Esper\'f3 yo a Jehov\'e1, esper\'f3 mi alma; en su palabra ha esperado. Mi alma espera a Jehov\'e1 m\'e1s que los centinelas a la ma\'f1ana, m\'e1s que los vigilan\-tes a la ma\'f1ana" (Salmo 130:5,6). Estas palabras hacen alusi\'f3n a los que estaban apostados como vig\'edas, quienes miraban hacia oriente para descubrir la primera luz del d\'eda, y daban la se\'f1al a fin de que se ofreciera el sacrificio en el templo a la hora exac\-ta. Del mismo modo, el alma suplicante ha de estar alerta para descubrir a1guna se\'f1al de la Llegada de la bendici\'f3n por la cual ora. "Perseverad en oraci\'f3n, velando en ella con hacimiento de gracias" (Colosenses 4:2). Cu\'e1n a menudo dejamos de hacerlo debido a que nuestros deseos son mayores que nuestra espe\-ranza. Oramos, pero no vigilamos esperando ver los favores que buscamos. \'a1Qu\'e9 diferente era el caso de El\'edas!\par En s\'e9ptimo lugar, El\'edas \i perseveraba \i0 en su s\'faplica. Este es el rasgo, m\'e1s notable de su conducta, al cual debemos prestar es\-pecial atenci\'f3n porque es en este punto donde fracasamos m\'e1s lastimosamente. "Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia la mar. Y & subi\'f3, y mir\'f3, y dijo: No hay nada.\rdblquote \ldblquote Nada\rdblquote hay en el cielo, ni levant\'e1ndose del mar, que indique que va a llover. \'bfNo conocernos por propia experiencia esta verdad? Hemos buscado al Se\'f1or y hemos esperado confiados su intervenci\'f3n; mas, en vez de ver una se\'f1al de que \'c9l nos ha o\'eddo, miramos y "no hay nada". \'a1Cu\'e1l. ha sido nuestra reacci\'f3n? \'bfHemos di\-cho con enojo e incredulidad: "Ya me lo esperaba", y hemos de\-rosperar (Proverbios 28:13). Ha de confesarse el pecado antes de que Dios pueda responder con fuego santo. Y ha de confesarse de hecho as\'ed como de palabra: el altar ha de ser \i levantado de nuevo, \i0 El cristiano ha de volver al lugar de \i antes. \i0 V\'e9ase G\'e9nesis 13:14; Apocalipsis 2:4,5.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA CONFIANZA DE LA FE\par \pard\qj\b0\par "Y tomando El\'edas doce piedras, conforme al n\'famero de las tribus de los hijos de Jacob, al cual hab\'eda sido palabra de Jehov\'e1, diciendo: Israel ser\'e1 tu nombre\rdblquote (I Reyes 18:31). Esto era a la vez sorprendente y bendito, por cuanto era ocupar e\'a1 lugar de la fe en contra de las evidencias de la vista. En aquella asamblea estaban presentes s\'f3lo los s\'fabditos de Acab, y en consecuencia, miembros de las diez tribus solamente. Pero El\'edas tom\'f3 \i doce \i0 piedras para construir el altar, dando a enten\-der que iba a ofrecer sacrificio en nombre de toda la naci\'f3n (v\'e9ase Josu\'e9 4:20; Esdras 6:17). De este modo testific\'f3 de \i su unidad, \i0 de la uni\'f3n existente entre Jud\'e1 y las diez tribus. El objeto de su adoraci\'f3n habla sido originalmente uno, y as\'ed hab\'eda de ser ahora. El\'edas, pues, vela a Israel desde el punto de vista divino. En la mente de Dios la naci\'f3n era una, y as\'ed habla aparecido ante \'c9L desde toda la eternidad. Externamente habla ahora dos; empero el profeta omit\'eda tal divisi\'f3n; anda\-ba por fe, no por vista (II Corintios 5:7). En esto es en lo que Dios se deleita. La fe es lo que le honra, y, por consiguiente, \'c9L siempre reconoce y honra la fe, dondequiera que la halle. As\'ed lo hizo en el Carmelo, y as\'ed lo hace en nuestros d\'edas. "Se\-\'f1or, aum\'e9ntanos la fe\rdblquote .\par \par \'bfCu\'e1l es la gran verdad simbolizada en este incidente? \'bfNo es obvia? \'bfNo hemos de ver m\'e1s all\'e1 del Israel t\'edpico y na\-tural el antit\'edpico y espiritual, es decir, la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo? \'a1Indudablemente! En medio de la dispersi\'f3n tan extendida que prevalece \_los \ldblquote hijos de Dios\rdblquote que LVAL est\'e1n \ldblquote derramados\rdblquote (Juan 11:52) en medio de las varias denomi\-naciones\_, no hemos de perder de vista la unidad m\'edstica y esencial M pueblo de Dios. En esto, tambi\'e9n, hemos de andar por fe, y no por vista. Hemos de ver las cosas desde el punto (le vista divino: deber\'edamos mirar la iglesia que Cristo am\'f3 y por la cual se entreg\'f3 a s\'ed mismo, tal como existe en el pro\-p\'f3sito eterno y en los consejos sempiternos de la bendita\_ Tri\-nidad. jam\'e1s veremos la unidad de la Esposa, la mujer del Cordero (Apocalipsis 21:9), manifestada visiblemente ante nuestros ojos corporales, hasta que la veamos descender del cielo "teniendo la claridad de Dios\rdblquote . Pero, entretanto, nuestro deber y nuestro privilegio es atenernos al ideal de Dios, per\-cibir la unidad espiritual de los santos y aseverar esa unidad recibiendo en nuestros afectos a todos aquellos que manifies\-tan algo de la imagen de Cristo. Esta es la verdad inculcada por las "doce piedras" que El\'edas us\'f3.\par \par "Y tomando El\'edas doce piedras, conforme al n\'famero de las tribus de los hijos de Jacob\rdblquote . Notemos, tambi\'e9n, el modo en que la ley de Dios regulaba las acciones de El\'edas. El Se\'f1or hab\'eda dado directrices concretas acerca de su altar: \ldblquote Si me hicieres altar de piedras, no las labres de canter\'eda; porque si alzares tu pico sobre \'e9l, t\'fa lo profanar\'e1s. Y no subir\'e1s por gra\-das a mi altar, porque tu desnudez no sea junto a \'e9l descu\-bierta\rdblquote (\'c9xodo 20:25,26). De estricto acuerdo con este estatu\-to divino, El\'edas no envi\'f3 a buscar piedras de una cantera ni que hubiesen sido pulidas por arte humano, sino que us\'f3 pie\-dras toscas y sin labrar que yac\'edan en el monte. Tom\'f3 lo que Dios hab\'eda provisto, y no lo que el hombre habla hecho. Obr\'f3 seg\'fan el patr\'f3n que Dios le dio en las Sagradas Escrituras, por cuanto la obra del Se\'f1or ha de hacerse de la manera y se\-g\'fan el m\'e9todo designado por \'c9l.\LVAL par \par Tambi\'e9n esto est\'e1 escrito para nuestra ense\'f1anza. Cada uno de los hechos que tuvieron lugar en esta ocasi\'f3n, cada de\-talle del proceder de El\'edas ha de ser observado y meditado si queremos descubrir qu\'e9 se requiere de nosotros para que el Se\'f1or se muestre fuerte a nuestro favor. Acerca de su servicio, Dios no ha dejado las cosas a \i nuestra \i0 discreci\'f3n, ni a los dic\-tados de la sabidur\'eda humana ni de la conveniencia. Nos ha suministrado un "dechado\rdblquote (Hebreos 8:5), y es muy celoso de] mismo y quiere que nos guiemos por \'e9l. Todo debe hacer\-se tal como Dios ha establecido. As\'ed que nos apartamos del patr\'f3n de Dios, es decir, as\'ed que dejamos de actuar conforme a un "as\'ed dice Jehov\'e1\rdblquote , estamos actuando por propia volun\-tad, y no podemos contar m\'e1s con su bendici\'f3n. No debe\-mos esperar "fuego de Dios\rdblquote hasta que hayamos cumplido plenamente sus requisitos.\par \par En vista de lo que acabamos de mencionar, no es dif\'edcil adivinar la raz\'f3n de que Dios se haya apartado de algunas iglesias, y de que su poder milagroso no se vea obrando en medio de El\'edas. Es debido a que se ha dejado de modo funesto su \ldblquote dechado\rdblquote , a que se han introducido tantas innovaciones, a que se han empleado armas carnales en la lucha espiritual, a que se han adoptado imp\'edamente medios y m\'e9todos munda\-nos. Como consecuencia, el Esp\'edritu Santo ha sido entristeci\-do y apagado. No s\'f3lo el que ocupa el p\'falpito ha de atender al precepto divino y predicar "el preg\'f3n que Yo te dir\'e9\rdblquote (Jon\'e1s 3:2), sino que, tambi\'e9n, el culto todo, la disciplina y la vida de la iglesia han de regirse por las directrices que Dios ha dado. El sendero de la obediencia es prosperidad espiritual y bendici\'f3n, mientras que el camino del que busca hacer su propia voluntad y obrar en su propio inter\'e9s es el de la im\-potencia y la derrota.\par \par "Edific\'f3 con las piedras un altar en el nombre de LVAL Jehov\'e1; ,despu\'e9s hizo una reguera alrededor del altar, cuanto cupieran dos sacos de simiente\rdblquote (v. 32). Tomad nota de ello: \ldblquote Edi\-fic\'f3 un altar \i en el nombre del Se\'f1or\rdblquote\i0 ,\i \i0 es decir, por su autoridad y para su gloria. As\'ed deber\'eda ser siempre por lo que se refiere a nosotros: "Todo lo que hac\'e9is, sea de palabra, o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Se\'f1or Jes\'fas\rdblquote (Colosenses 3:17). Esta es una de las reglas b\'e1sicas que deber\'edan guiar todos nuestros actos. Qu\'e9 diferente ser\'eda si todos los que profe\-san ser cristianos se rigieran por ella. Cu\'e1ntas dificultades desaparecer\'edan, y cu\'e1ntos problemas se resolver\'edan. El cre\-yente joven se pregunta a menudo si la pr\'e1ctica de esto o aque\-llo est\'e1 bien o mal. Pru\'e9bese todo en esta piedra de toque: \'bfPuedo pedir la bendici\'f3n de Dios sobre ello? \'bfPuedo hacerlo en el nombre del Se\'f1or? Si no es as\'ed, entonces es pecaminoso. \'a1Cu\'e1nto se hace en la cristiandad en el nombre santo de Cristo que \'c9L nunca ha autorizado, que le es gravemente deshonroso y que es hedor a su olfato! \ldblquote Ap\'e1rtese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo\rdblquote (II Timoteo 2:19).\par \par "Compuso luego la le\'f1a, y cort\'f3 el buey en pedazos, y p\'fasolo sobre la le\'f1a" (v. 33). Tambi\'e9n en ello vemos de qu\'e9 modo tan estricto se atuvo El\'edas al patr\'f3n que la Escri\-tura le ofrec\'eda. El Se\'f1or, por medio de Mois\'e9s, habla dado \'f3rdenes referentes al holocausto, diciendo: "Y desollar\'e1 el holo\-causto, y lo dividir\'e1 en sus piezas. Y\i \i0 los\i \i0 hijos de Aar\'f3n sacer\-dote pondr\'e1n fuego sobre el altar, y compondr\'e1n la le\'f1a\i \i0 sobre el fuego. Luego los sacerdotes, hijos de Aar\'f3n, acomodar\'e1n las piezas, la cabeza y el reda\'f1o, sobre la le\'f1a que est\'e1 sobre el fuego\rdblquote (Lev\'edtico 1:6\_8). Esos detalles del proceder de El\'edas son tanto m\'e1s dignos de menci\'f3n LVAL debido a lo que se nos dice acerca de los profetas de Baal en esta ocasi\'f3n: no se dice que compusieran la le\'f1a, ni que dividieran el buey en piezas y las acomodaran sobre la le\'f1a, sino, simplemente, que "aprest\'e1ron\-lo, e invocaron en el nombre de Baal\rdblquote (v. 26). Es en estas \ldblquote peque\'f1as cosas\rdblquote , como las llaman los hombres, que vemos la diferencia entre \i el \i0 verdadero y el falso siervo de Dios.\par \par \ldblquote Compuso luego la le\'f1a, y cort\'f3 el buey en pedazos, y p\'fasolo sobre la le\'f1a". \'bfNo contiene ello una lecci\'f3n importante para nosotros, tambi\'e9n? La obra del Se\'f1or no ha de llevarse a cabo sin cuidado y con prisas, sino con gran precisi\'f3n y reve\-rencia. Si somos ministros de Cristo, pensemos al servicio de \i qui\'e9n \i0 estamos. \'bfNo tiene derecho el Se\'f1or a lo mejor de nos\-otros? C\'f3mo necesitamos procurar con diligencia presentarnos a Dios aprobados, si queremos ser obreros que no tienen de qu\'e9 avergonzarse (II Timoteo 2:15). Qu\'e9 terribles palabras las de je\-rem\'edas 48:10: "Maldito el que hiciere enga\'f1osamente la obra de Jehov\'e1\rdblquote . As\'ed, pues, busquemos gracia para escapar de esta maldici\'f3n al preparar nuestros sermones (o escritos) o cual\-quier cosa que hagamos en el nombre de nuestro Maestro. Pe\-netrante en verdad es la afirmaci\'f3n de Cristo: "El que es fiel en lo muy poco, tambi\'e9n en lo m\'e1s es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, tambi\'e9n en lo m\'e1s es injusto\rdblquote (Lucas 16:10). Cuando nos ocupamos en la obra del Se\'f1or, no s\'f3lo implicamos la gloria de Dios de modo inmediato, sino tambi\'e9n la felicidad o la desdicha eternas de las almas inmortales.\par \par "Hizo una reguera... y dijo: Henchid cuatro c\'e1ntaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la le\'f1a. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo a\'fan: Hacedlo la tercera vez; e hici\'e9ronlo la tercera vez, de manera que las aguas corr\'edan alrededor del altLVAL ar; y hab\'eda tambi\'e9n henchido de agua \_la reguera\rdblquote (vs. 32\_35). \'a1Qu\'e9 tranquilo y serio era su m\'e9todo! No habla prisas ni confusi\'f3n: todo era hecho \ldblquote decentemente y con orden\rdblquote . No trabaj\'f3 bajo el temor del fra\-caso, sino que estaba seguro del resultado. Algunos han pre\-guntado d\'f3nde pod\'eda conseguirse tanta agua despu\'e9s de tres a\'f1os de sequ\'eda, empero ha de recordarse que el mar estaba muy cerca, y sin duda la trajeron de all\'ed; \i doce \i0 c\'e1ntaros en total: una vez m\'e1s, seg\'fan el n\'famero de las tribus de Israel.\par \par Antes de seguir adelante, deteng\'e1monos a considerar lo grande de la fe del profeta en el poder y la bondad de su Dios. El derramar tanta agua sobre el altar, y el empapar el holo\-causto y la le\'f1a debajo de \'e9l, hizo que pareciese totalmente imposible que el fuego pudiera consumirlo. El\'edas estaba resuelto a que la intervenci\'f3n divina fuera a\'fan m\'e1s convincente y gloriosa. Estaba tan seguro de Dios que no temi\'f3 amon\-tonar dificultades en Su camino, sabiendo que no pueden ha\-berlas para el Omnisciente y Omnipotente. Cuanto m\'e1s im\-probable fuera la respuesta, m\'e1s glorificado por ella seria su Se\'f1or. \'a1Oh, maravillosa fe que se burla de las imposibilida\-des, y que puede incluso aumentarlas para tener el gozo de ver c\'f3mo Dios las vence todas! La fe que \'c9l se deleita en hon\-rar es la osada y emprendedora. Cu\'e1n poco de ella vemos hoy en d\'eda. \'c9ste es, en verdad, un d\'eda de \ldblquote peque\'f1as cosas\rdblquote . Si, es un d\'eda en el que abunda la incredulidad. La incredulidad se es\-panta ante las dificultades, e ingenia el modo de eliminarlas, \'a1c\'f3mo si Dios necesitara ayuda alguna de nosotros!\par \par "Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, lleg\'f3se el profeta El\'edas\rdblquote (v. 36). Al esperar hasta "la hora de ofre\-cerse el holocausto\rdblquote (en el templo), El\'edas dio testimonio de \i su identificaci\'f3n con losLVAL \i0 adoradores de Jerusalem. \'bfNo hay en ello una lecci\'f3n para muchos de los hijos de Dios en el presen\-te d\'eda oscuro? Aunque vivan en lugares aislados y lejos de los medios de la gracia, deber\'edan recordar la hora de los cultos se\-manales y de la reuni\'f3n de oraci\'f3n, y al mismo tiempo acer\-carse al trono de la gracia y unir sus peticiones a las de los hermanos all\'ed, en la iglesia de su juventud. Nuestro privilegio santo es tener y mantener \i comuni\'f3n espiritual \i0 con los santos cuando ya no es posible el contacto f\'edsico con ellos. De este modo, los enfermos y los ancianos, tambi\'e9n, aunque privados de las ordenanzas p\'fablicas, pueden juntarse al coro general en alabanza y acci\'f3n de gracias. Deber\'edamos cumplir con este deber y disfrutar de este privilegio de modo especial durante las horas del d\'eda del Se\'f1or.\par \par \ldblquote Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, lleg\'f3se el profeta El\'edas.\rdblquote Pero hay algo m\'e1s, algo m\'e1s profundo y pre\-cioso en el hecho de que El\'edas esperase hasta esa hora en par\-ticular. Ese \ldblquote holocausto\rdblquote que se ofrec\'eda cada d\'eda en el tem\-plo de Jerusalem tres horas antes de la puesta del sol, se\'f1alaba al holocausto antit\'edpico que iba a ofrecerse en el cumplimiento de los tiempos. El siervo del Se\'f1or ocup\'f3 su lugar junto al al\-tar que se\'f1alaba a la cruz, confiando en el gran sacrificio que el Mes\'edas iba a ofrecer, al venir a la tierra, por los pecados de otros? C\'f3mo necesitamos procurar con diligencia presentarnos a Dios aprobados, si queremos ser obreros que no tienen de qu\'e9 avergonzarse (II Timoteo 2:15). Qu\'e9 terribles palabras las de Je\-rem\'edas 48:10: "Maldito el que hiciere enga\'f1osamente la obra de Jehov\'e1\rdblquote . As\'ed, pues, busquemos gracia para escapar de esta maldici\'f3n al preparar nuestros sermones (o escritos) o cual\-quier cosa que hagamos en el nombre de nuestro Maestro. Pe\-netrante en verdad es la afirmaci\'f3nLVAL de Cristo: "El que es fiel en lo muy poco, tambi\'e9n en lo m\'e1s es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, tambi\'e9n en lo m\'e1s es injusto\rdblquote (Lucas 16:10). Cuando nos ocupamos en la obra del Se\'f1or, no s\'f3lo implicamos la gloria de Dios de modo inmediato, sino tambi\'e9n la felicidad o la desdicha eternas de las almas inmortales.\par \par \ldblquote Hizo una reguera... y dijo: Henchid cuatro c\'e1ntaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la le\'f1a. Y dijo: Hac.edlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo a\'fan: Hacedlo la tercera vez; e hici\'e9ronlo la tercera vez, de manera que las aguas corr\'edan alrededor del altar; y hab\'eda tambi\'e9n henchido de agua la reguera\rdblquote (vs. 32\_35). \'a1Qu\'e9 tranquilo y serio era su m\'e9todo! No hab\'eda prisas ni confusi\'f3n: todo era hecho \ldblquote decentemente y con orden\rdblquote . No trabaj\'f3 bajo el temor del fra\-caso, sino que estaba seguro del resultado. Algunos han pre\-guntado d\'f3nde pod\'eda conseguirse tanta agua despu\'e9s de tres a\'f1os de sequ\'eda, empero ha de recordarse que el mar estaba muy cerca, y sin duda la trajeron de all\'ed; \i doce \i0 c\'e1ntaros en total: una vez m\'e1s, seg\'fan el n\'famero de las tribus de Israel.\par \par Antes de seguir adelante, deteng\'e1monos a considerar lo grande de la fe del profeta en el poder y la bondad de su Dios. El derramar tanta agua\b \b0 sobre el altar, y el empapar el holo\-causto y la le\'f1a debajo de \'e9l, hizo que pareciese totalmente imposible que el fuego pudiera consumirlo. El\'edas estaba resuelto a que la intervenci\'f3n divina fuera a\'fan m\'e1s convincente y gloriosa. Estaba tan seguro de Dios que no temi\'f3 amon\-tonar dificultades en Su camino, sabiendo que no pueden haberlas para el Omnisciente y Omnipotente. Cuanto m\'e1s im\-probable fuera la respuesta, m\'e1s glorificado por ella ser\'eda su Se\'f1or. \'a1Oh, maravillosa fe que se burla de las imposibilida\-des, y que puede incluso aumentarlas para tener el gozoLVAL de ver c\'f3mo Dios las vence todas! La fe que \'c91 se deleita en hon\-rar es la osada y emprendedora. Cu\'e1n poco de ella vemos hoy en d\'eda. \'c9ste es, en verdad, un d\'eda de "peque\'f1as cosas\rdblquote . S\'ed, es un d\'eda en el que abunda la incredulidad. La incredulidad se es\-panta ante las dificultades, e ingenia el modo de eliminarlas, \'a1c\'f3mo si Dios necesitara ayuda alguna de nosotros!\par \par "Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, lleg\'f3se el profeta El\'edas\rdblquote (v. 36). Al esperTr hasta \ldblquote la hora de ofre\-cerse el holocausto\rdblquote (en el templo), El\'edas dio testimonio de \i su identificaci\'f3n con los \i0 adoradores de Jerusalem. \'bfNo hay en ello una lecci\'f3n para muchos de los hijos de Dios en el presen\-te d\'eda oscuro? Aunque vivan en lugares aislados y lejos de los medios de la gracia, deber\'edan recordar la hora de los cultos se\-manales y de la reuni\'f3n de oraci\'f3n, y al mismo tiempo acer\-carse al trono de la gracia y unir sus peticiones a las de los hermanos all\'ed, en la iglesia.de su juventud. Nuestro privilegio santo es tener y mantener \i comuni\'f3n espiritual \i0 con los santos cuando ya no es posible el contacto f\'edsico con ellos. De este modo, los enfermos y los ancianos, tambi\'e9n, aunque privados de las ordenanzas p\'fablicas, pueden juntarse al coro general en alabanza y acci\'f3n de gracias. Deber\'edamos cumplir con este deber y disfrutar de este privilegio de modo especial durante las horas del d\'eda del Se\'f1or.\par \par \ldblquote Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, lleg\'f3se el profeta El\'edas.\rdblquote Pero hay algo m\'e1s, algo m\'e1s profundo y pre\-cioso en el hecho de que El\'edas esperase hasta esa hora en par\-ticular. Ese \ldblquote holocausto\rdblquote que se ofrec\'eda cada d\'eda en el tem\-plo de Jerusal\'e9n tres horas antes de la puesta del sol, se\'f1alaba al holocausto antitipico que iba a ofrecerse en el cumplimiento de los tiempos. El siervo del Se\'LVAL f1or ocup\'f3 su lugar junto al al\-tar que se\'f1alaba a la cruz, confiando en el gran sacrificio que el Mes\'edas iba a ofrecer, al venir a la tierra, por los pecados del pueblo de Dios. El\'edas, lo mismo que Mois\'e9s, ten\'eda un inter\'e9s intenso en ese gran sacrificio, como se desprende del hecho de que, cuando aparecieron con Cristo en el monte de la transfi\-guraci\'f3n, "hablaban \i de \i0 su salida, la cual habla de cumplir en Jerusalem\rdblquote (Lucas 9:30:31). Al presentar su petici\'f3n a Dios, El\'edas lo hizo confiando en la sangre, no del buey, sino de Cristo.\par \par *Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, ll\'e9gose el profeta El\'edas\rdblquote , es decir, se acerc\'f3 al altar que habla edificado y sobre el que habla puesto el sacrificio. Aunque esperaba una respuesta por fuego, se alleg\'f3 sin ning\'fan temor. De nuevo de\-cimos: \'a1qu\'e9 confianza santa en Dios! El\'edas estaba totalmente seguro de que Aqu\'e9l al cual serv\'eda, y al que ahora estaba hon\-rando, no iba a herirle. Su prolongada estancia junto al arroyo de Querit, y los largos d\'edas que pas\'f3 en el aposento alto de la casa de la viuda de Sarepta no hab\'edan sido en vano. Hab\'eda redimido el tiempo, porque habit\'f3 al abrigo del Alt\'edsimo y mor\'f3 bajo la sombra del Omnipotente, donde aprendi\'f3 lecciones pre\-ciosas que ninguna de las escuelas de los hombres puede im\-partir. Compa\'f1ero en el ministerio, perm\'edtenos que se\'f1alemos que el poder de Dios en las ordenanzas p\'fablicas s\'f3lo puede adquirirse tomando del poder de Dios en privado. El valor santo ante la gente ha de obtenerse penetrando el alma en el estrado de la misericordia en el lugar secreto.\par \par \ldblquote Y dijo: Jehov\'e1, Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel\rdblquote \i (V. \i0 36). Ello era mucho m\'e1s que una referencia a los ante\-pasados de su pueblo, o a los fundadores de la naci\'f3n. Era mucho m\'e1s que\_una expresi\'f3n patri\'f3tica o sentimental. Era algo que evidenciaba aun m\'LVAL e1s la fortaleza de su fe, y pon\'eda de ma\-nifiesto la base sobre la que descar1saba. Era reconocer a Jehov\'e1 \i como el Dios del \i0 pacto de su pueblo, que como \_tal hab\'eda pro\-metido no abandonarles jam\'e1s. El Se\'f1or habla establecido un pacto solemne con Abraham (G\'e9nesis 17:7,8), que renov\'f3 con Isaac y Jacob. El Se\'f1or se refiri\'f3 a este pacto cuando se apare\-ci\'f3 a Mois\'e9s en la zarza ardiendo (\'c9xodo 3:6; 2:24). Cuando Siria aflig\'eda a Israel, en los d\'edas de Joacaz, se nos dice que \ldblquote Jehov\'e1 tuvo misericordia de ellos, y compadeci\'f3se de ellos, y mir\'f3los,'por amor de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob\rdblquote (II Reyes 13:23). La fe activa de El\'edas en el pacto record\'f3 al pueblo el fundamento de su esperanza y bendici\'f3n. Qu\'e9 dife\-rente es cuando podemos acogernos a \ldblquote la sangre del testamento eterno\rdblquote (Hebreos 13:20).\par \par "Jehov\'e1, Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que T\'fa eres Dios en Israel\rdblquote (v. 36). Esta era la primera petici\'f3n de El\'edas; y n\'f3tese bien la naturaleza de la misma, porque pone de manifiesto claramente su propio car\'e1c\-ter. El coraz\'f3n del profeta estaba lleno de celo ardiente por la gloria de Dios. No pod\'eda ni pensar en aquellos altares destrui\-dos y en los profetas martirizados. No pod\'eda tolerar que el pa\'eds fuera profanado por la idolatr\'eda de aquellos paganos que insultaban a Dios y arruinaban las almas. No se preocupaba de su persona, sino del hecho terrible de que el pueblo de Is\-rael acariciaba la idea de que el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob habla abdicado en favor de Baal. Su esp\'edritu se con\-movi\'f3 en lo m\'e1s hondo al contemplar de qu\'e9 modo m\'e1s vocin\-glero y grave Jehov\'e1 habla sido deshonrado. \'a1Ojal\'e1 nos afec\-tara m\'e1s \'edntimamente el modo en que languidece la causa de Cristo en la tierra en nuestros tiempos debido a la incursi\'f3n del enemigo, y la desolaci\'f3n que ha producido LVAL en Si\'f3n! Un esp\'edritu de indiferencia, o por lo menos un estoicismo fatalista, est\'e1 congelando a muchos de nosotros.\par \par El objeto principal de la oraci\'f3n de El\'edas era que Dios fue\-se vindicado en ese d\'eda, que hiciera conocer su inmenso poder, y que hiciese volver a s\'ed el coraz\'f3n del pueblo. Es solamente cuando miramos m\'e1s all\'e1 de los intereses personales y aboga\-mos por la gloria de Dios, que alcanzamos el lugar donde \'c9l no nos negar\'e1. Pero estamos tan ansiosos por el \'e9xito de nues\-tro trabajo, y la prosperidad de nuestra iglesia o denominaci\'f3n, que perdemos de vista el asunto infinitamente m\'e1s maravilloso de la vindicaci\'f3n y el honor de nuestro Maestro. \'bfNos asombra que el c\'edrculo donde nos movemos disfrute de tan poca bendi\-ci\'f3n de Dios? Nuestro bendito Redentor nos ha dejado el me\-jor ejemplo: "No busco mi gloria\rdblquote (Juan \i 8\_50), \i0 declar\'f3 Aqu\'e9l que era "manso y humilde de coraz\'f3n\rdblquote . "Padre, glorifica tu nombre\rdblquote (Juan 12:28),\i \i0 era el deseo dominante de su coraz\'f3n. Su deseo de que sus disc\'edpulos llevaran fruto era porque "en esto es glorificado mi Padre" (Juan 15:8)\i .\i0 "Yo\i \i0 te he glorificado en la tierra" (Juan 17:4), dijo Cristo al cumplir su misi\'f3n. Y aho\-ra afirma: "Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto har\'e9, para que el Padre\i \i0 sea glorificado en el Hijo" (Juan 14:13).\par \par \ldblquote Sea hoy manifiesto que T\'fa eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo\rdblquote . Qu\'e9 bendito ver a este hombre, por cuya palabra fueron cerradas las ventanas del cielo, por cuyas oraciones re\-sucit\'f3 un muerto y ante quien aun el rey se acobardaba, qu\'e9 bendito, decimos, verle ocupar semejante lugar ante Dios. "Sea hoy manifiesto... que yo soy tu siervo\rdblquote . Era un lugar subordina\-do, sumiso, un lugar en el cual estaba bajo \'f3rdenes. Un "siervo" es uno cuya voluntad est\'e1 enteramente rendida a otro, cuyos intereses personales eLVAL&oQ1qP4}aC#eC( uX8fI+ oR5m1Revivification@ l1Revivificate@ k1Reviverw@  j1Revivedt@ i1Revive@  h1Revival@ g1RevisorI@ f1Revisiting&@e1Revisited#@d1Revisitation-@c1Revisit@ b1RevisionalB@a1Revision@st\'e1n por completo subordinados a los de su amo, cuyo deseo y gozo es agradar y honrar al que le em\-plea. Esta era la actitud y la costumbre de El\'edas: estaba com\-pletamente rendido a Dios, buscando su gloria y no la propia. El "servicio cristiano\rdblquote no consiste en hacer algo por Cristo; es, por el contrario, hacer \i aquellas \i0 cosas que \'c9l ha designado y nos ha se\'f1alado a cada uno.\par \par Compa\'f1eros en el ministerio, \'bfes \'e9sta \i nuestra \i0 actitud? \'bfEs\-t\'e1n nuestras voluntades de tal modo rendidas a Dios que po\-demos decir en verdad \ldblquote yo soy tu \i siervo\rdblquote ? \i0 Pero, notemos otra cosa. "Sea hoy \i manifiesto \i0 que... yo soy tu siervo", recon\'f3celo as\'ed por la manifestaci\'f3n de tu poder. No basta que el minis\-tro del Evangelio sea el siervo de Dios, ha de ser \i manifiesto \i0 que es tal. \'bfC\'f3mo? Por su separaci\'f3n del mundo, por su devoci\'f3n a su Se\'f1or, por su amor y cuidado de las almas, por su incan\-sable labor, por su abnegaci\'f3n y sacrificio personal, por su consumirse y ser consumido en el servicio de otros, y por el sello del Se\'f1or en su ministerio. "Por sus frutos los conocer\'e9is\rdblquote : por la santidad de su car\'e1cter y conducta, por la obra del Es\-p\'edritu de Dios en y por ellos, por el caminar de aquellos que se sientan a sus pies. C\'f3mo necesitamos rogar: "Sea manifiesto que yo soy tu siervo\rdblquote .\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA ORACI\'d3N EFICAZ\par \pard\qj\par \b0 Al cerrar el capitulo anterior, nos ocup\'e1bamos de la oraci\'f3n que El\'edas elev\'f3 en el monte Carmelo. Esa s\'faplica del profeta requiere un atento examen por cuanto prevaleci\'f3 y consigui\'f3 una respuesta milagrosa. Hay dos razones principales de que tantas de las oraciones del pueblo de Dios sean infructuosas: primera, porque no \_cumplen los requisitos de la oraci\'f3n acep\-table; y segunda, porque no son seg\'fan las Escrituras, es decir, no son seg\'fan el patr\'f3n de las oraciones registradas en la Santa Palabra. Entrar en todos los detalles acerca de los requisitos que debemos llenar y las condiciones que debemos cumplir para que Dios nos oiga y se muestre con potencia en favor nuestro, nos llevarla lejos; con todo, creemos que \'e9ste es un lugar apro\-piado para decir algo acerca de este tema tan altamente im\-portante y por dem\'e1s pr\'e1ctico, y, al menos, mencionar algunos de los requisitos principales de acceso al trono de la gracia.\par \par La oraci\'f3n es uno de los privilegios m\'e1s prominentes de la vida cristiana. Es el medio designado para el acceso experi\-mental a Dios, para que el alma se acerque a su. Creador, y para que el cristiano tenga comuni\'f3n espiritual con su Reden\-tor. Es el canal por el que hemos de procurarnos las provisio\-nes necesarias de gracia espiritual y misericordias temporales. Es la v\'eda por la cual hemos de dar a conocer nuestra necesi\-dad al Alt\'edsimo y buscarle para que nos la alivie. Es el canal por el que la fe asciende al cielo, y los milagros des\-cienden a la tierra. Mas> si ese canal est\'e1 obstruido, la pro\-visi\'f3n se detiene; si la fe est\'e1 adormecida, los milagros no se efectuar\'e1n. En la antig\'fcedad, Dios hab\'eda dicho a su puLVAL eblo: \ldblquote Vuestras iniquidades han hecho divisi\'f3n entre vos\-otros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros, para no o\'edr\rdblquote (Isa\'edas 59:2). \'bfEs distinto hoy en d\'eda? Tambi\'e9n dijo: \ldblquote Vuestras iniquidades han estorbado es\-tas cosas\rdblquote (Jerem\'edas 5:25). \'bfNo es \'e9ste el caso de la mayor\'eda de nosotros? Hemos de reconocer que \ldblquote nosotros nos liemos rebelado, y fuimos desleales; T\'fa no perdonaste. Te cubriste de nube, porque no pasase la oraci\'f3n nuestra\rdblquote (Lamentaciones 3:42, 44). Es triste, verdaderamente triste, cuando \'e9ste es nues\-tro caso.\par \par Si el que profesa ser cristiano supone que, no importa cu\'e1l sea el car\'e1cter de su andar, no tiene m\'e1s que alegar el nombre de Cristo para que sus peticiones sean contestadas con toda se\-guridad, est\'e1 enga\'f1ado de modo lastimoso. Dios es inefable\-mente santo, y su Palabra declara de manera enf\'e1tica: \ldblquote Si en m\'ed coraz\'f3n hubiese yo mirado a la iniquidad, el Se\'f1or no me oyera\rdblquote (Salmo 66:18). No basta con creer en Cristo, 0 pedir en su nombre, para tener respuesta segura a la oraci\'f3n; ha de haber sujeci\'f3n pr\'e1ctica a \'c9l y comuni\'f3n diaria con \'c9l; "Si estuviereis en m\'ed, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os ser\'e1 hecho\rdblquote (Juan 15:7). No basta con ser un hijo de Dios y pedir al Padre celestial; nues\-tras vidas han de estar ordenadas de acuerdo a su voluntad revelada: \ldblquote Cualquier cosa que pidi\'e9remos, la recibiremos de \'c9L, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de \'c9l\rdblquote (1 Juan 3:22). No basta con ir confiadamente al trono de la gracia; hemos de llegarnos "con coraz\'f3n verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia" (Hebreos 10:22); siendo quitado lo que contamina por medio del lavacro de lLVAL os preceptos de la Palabra (v\'e9ase Sal\-mo 119:9).\par \par Aplicad los principios brevemente aludidos, y observad de qu\'e9 modo, en el caso de El\'edas, todos esos requisitos y condicio\-nes fueron cumplidos. Hab\'eda caminado en separaci\'f3n estricta del mal que abundaba en Israel, neg\'e1ndose a contemporizar y a tener comuni\'f3n alguna con las obras infructuosas de las tinie\-blas, En un tiempo de degeneraci\'f3n espiritual y apostas\'eda, hab\'eda mantenido la comuni\'f3n personal con el que es Santo, de modo que pod\'eda decir: \ldblquote Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy\rdblquote (I Reyes 17:1). Anduvo en sumisi\'f3n pr\'e1ctica a Dios, como lo prueba el hecho de que no se moviera de Querit hasta que \ldblquote fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1\rdblquote (17:8). Su vida estaba ordenada por la voluntad revelada de su Se\'f1or, como lo demuestra su obediencia al mandato divino de morar con una mujer viuda en Sarepta. No rehuy\'f3 cumplir los deberes m\'e1s desagrada\-bles, como se echa de ver en su prontitud en llevar a cabo la orden divina: "Ve, mu\'e9strate a Acab\rdblquote (18:1). Dios oye y hace poderoso a un hombre as\'ed.\par Si lo que hemos se\'f1alado sirve para explicar el hecho de que la intercesi\'f3n de El\'edas prevaleciese, \'bfno. nos proporciona tambi\'e9n la raz\'f3n por la cual tantos de nosotros nos vemos sin influencia ni poder ante Dios en oraci\'f3n? Es \ldblquote la oraci\'f3n del justo, obrando eficazmente\rdblquote la que "puede mucho\rdblquote ante Dios (James 5:16); y eso significa algo m\'e1s que el hombre al que ha sido imputada la justicia de Cristo. T\'e9ngase en cuenta que esta afirmaci\'f3n no se encuentra en Romanos (donde se mues\-tran de modo especial los beneficios legales de la expiaci\'f3n), sino en Santiago, donde se expone la parte pr\'e1ctica y experi\-mental del Evangelio. El "justo\rdblquote de James 5:16 (as\'ed como a trav\'e9s de todo el libro de los Proverbios) es aqu\'e9l que lo es ante Dios \i de modo \i0 pr\'e1ctiLVAL co en su vida diaria, y cuyo andar agrada a \i Dios. Si \i0 no vivimos separados del mundo, si no nos negamos a nosotros mismos, si no luchamos contra el pecado, si no mortificamos los deseos de la carne, antes bien, regalamos nuestra naturaleza carnal, \'bfnos sorprende que nuestra vida de oraci\'f3n sea fr\'eda y vac\'eda, y que nuestras peticiones no se vean contestadas?\par \par Al examinar la oraci\'f3n de El\'edas en el monte Carmelo, vi\-mos que, en primer lugar, "c\'f3mo lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holocausto, lleg\'f3se el profeta El\'edas\rdblquote , es decir, se acerc\'f3 al altar sobre el cual hab\'eda el buey sacrificado; se acerc\'f3 \'a1a pesar de que esperaba que descendiera fuego del cielo! En ello vimos su confianza santa en Dios y el fundamento sobre el cual \'e9sta descansaba: el sacrificio expiatorio; En segundo lugar, le o\'edmos dirigirse a Jehov\'e1 como el Dios del pacto con su pueblo: \ldblquote Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel\rdblquote . En tercer lugar> consideramos su primera petici\'f3n: "Sea hoy manifiesto que T\'fa eres Dios en Israel\rdblquote , es decir, que vindicara su honra y glori\-ficara su gran nombre. El coraz\'f3n del profeta estaba lleno de celo ardiente por el Dios vivo, y no pod\'eda soportar ver el pa\'eds lleno de idolatr\'eda. En cuarto lugar, \ldblquote que yo soy tu sier\-vo\rdblquote , cuyos intereses est\'e1n totalmente subordinados a los tuyos. Recon\'f3ceme como tal por medio de una manifestaci\'f3n de, tu gran poder.\par \par \'c9stos son los elementos que componen la oraci\'f3n que es aceptable a Dios y que alcanza de \'c9l respuesta. Ha de haber algo m\'e1s que un seguir las formas de la devoci\'f3n: ha de haber un acercamiento real del alma al Dios viviente, y para \i ello \i0 ha de quitarse y dejarse todo lo que le es ofensivo. Lo que aparta del Se\'f1or el coraz\'f3n y aleja de \'c9l la conciencia culpable es el \i pecado; y ha \i0 de haber arrepentimiento y confesi\'f3n de ese pecado para que pueda haber nuevo acceso a DiLVAL os. Lo que deci\-mos no es legalista; no hacemos m\'e1s que insistir en las de\- mandas de la santidad divina. Cristo no muri\'f3 al objeto de ganar para su pueblo una indulgencia que le permitiera vivir en pecado; por el contrario, verti\'f3 su sangre preciosa \ldblquote para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras\rdblquote (Tito 2:14), y, en la misma medida que descuidemos esas buenas obras, dejaremos de alcanzar de modo experimental los beneficios de su redenci\'f3n.\par \par Pero, para que una criatura descarriada y pecadora se acer\-que al que es tres veces santo con alguna medida de humilde confianza, ha de conocer algo acerca de la relaci\'f3n que man\-tiene con Dios, no por naturaleza, sino por gracia. El privi\-legio bendito del creyente \_no importa lo fracasado que se sienta (siempre y cuando sea \i sincero \i0 al lamentar sus faltas y \i leal \i0 en sus esfuerzos para agradar al Se\'f1or)\_ es recordarse a s\'ed mismo que se acerca a Uno con el cual est\'e1 unido por me\-dio de un pacto, es m\'e1s, apelar a este pacto ante \'c9l. David \_a pesar de todas sus faltas\_ reconoci\'f3 que "\'c9l ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y ser\'e1 guardado\rdblquote (II Samuel \i 23:5), y lo \i0 mismo puede hacer el lector si se aflige por el pecado como se aflig\'eda David; si, como \'e9l, lo confiesa con la misma contrici\'f3n; y suspira como \'e9l por la santidad. Nuestra oraci\'f3n es muy diferente cuando podemos \i\ldblquote abrazar \i0 el pacto de Dio?, seguros de nuestro inter\'e9s personal en \'e9l. Cuando pedimos el cumplimiento de las promesas del pacto (Jerem\'edas 32:40,41;\i \i0 Hebreos 10:16,17, por ejemplo), presentamos una raz\'f3n que Dios jam\'e1s rechazar\'e1, porque no puede negarse a s\'ed mismo.\par \par Hay a\'fan otra cosa que es indispensable para que nues\-tras oraciones tengan la aprobaci\'f3n divina: el m\'f3vil que las impulsa y las peticiones en s\'ed deben ser correctos. Es en este punLVAL to que hay tantos que yerran; como est\'e1 escrito: "Ped\'eds, y no recib\'eds, porque ped\'eds mal, para gastar en vuestros delei\-tes\rdblquote (Santiago 4:3)\i . \i0 No fue as\'ed en el caso de El\'edas; lo que pro\-curaba no era su propio provecho o exaltaci\'f3n, sino mag\-nificar a su Se\'f1or, vindicar Su santidad, la cual Su pueblo hab\'eda deshonrado tanto al volverse a adorar a Baal. Todos hemos de probarnos a nosotros mismos en este punto: si el m\'f3\-vil de nuestra oraci\'f3n no procede de nada mejor que el yo, no podemos esperar otra cosa sino que nos sea denegada. S\'f31o pedimos bien cuando pedimos de verdad aquello que reper\-cute en la gloria de Dios. \ldblquote Esta es la confianza que tenemos en \'c9l, que si demand\'e1remos alguna cosa conforme a su voluntad, \'c9l nos oye\rdblquote (1 Juan 5:14), y pedimos\i \i0\ldblquote conforme a su volun\-tad* cuando deseamos\b \b0 las cosas que reportan honor y alabanza al Dador. Mas, \'a1cu\'e1nta carnalidad hay en muchas de nuestras oraciones!\par \par Finalmente, para que nuestra oraci\'f3n sea aceptable a Dios, ha de provenir de quien puede declarar con verdad: "Yo soy tu siervo\rdblquote ; es decir: uno que est\'e1 sometido a la autoridad de otro, que toma un lugar subordinado, que est\'e1 bajo las \'f3rdenes de su amo, que no tiene voluntad propia, y cuyo anhelo cons\-tante es agradar a su se\'f1or y defender sus intereses. Y, sin duda alguna, el cristiano no pondr\'e1 inconvenientes en que ello sea as\'ed \'bfNo fue \'e9sta la actitud de\'a1 Redentor? \'bfNo tom\'f3 el Se\'f1or de la gloria la \ldblquote forma de siervo\rdblquote (Filipenses 2:7), conduci\'e9ndose como tal en la tierra? Si mantenemos el car\'e1cter de siervos al acercarnos al trono de la gracia, evitaremos la irreverencia descarada que caracteriza a tanto del llamado "orar\rdblquote de nues\-tros d\'edas. En lugar de exigir o de hablar a Dios como si fu\'e9\-semos sus iguales, presentaremos humildemente nuestras "peti\-ciones\rdblquote . Y, \'bfcu\'e1les sLVAL on las cosas m\'e1s importantes que desea un \ldblquote siervo\rdblquote ? El conocimiento de lo que su amo requiere y qu\'e9 se necesita para llevar a cabo sus \'f3rdenes.\par \par "Y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas\rdblquote (I Reyes 18:36). "Y como lleg\'f3 la hora de ofrecerse el holo\-causto, lleg\'f3se el profeta El\'edas, y dijo: Jehov\'e1, Dios de Abra\-ham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que T\'fa eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.\rdblquote Esto fue presentado por el profeta como un ruego adicional: que Dios enviara fuego del cielo en contestaci\'f3n a sus s\'faplicas, como testimonio de su fidelidad a la voluntad de su Se\'f1or. Fue en respuesta a las \'f3rdenes divi\-nas que el profeta habla detenido la lluvia, hecho reunir a todo el pueblo de Israel y a los falsos profetas, y propues\-to celebrar un juicio p\'fablico o prueba para que, por medio de una se\'f1al visible del cielo, pudiera saberse qui\'e9n era el ver\-dadero Dios. Todo ello lo habla hecho, no por si mismo, sino bajo la direcci\'f3n de lo Alto. Cuando podernos alegar ante Dios nuestra fidelidad a sus mandamientos, nuestras peticiones co\-bran gran fuerza. Dijo David al Se\'f1or: \ldblquote Aparta de m\'ed opro\-bio y menosprecio; porque tus testimonios he guardado\rdblquote , y, \ldblquote Alleg\'e1dome he a tus testimonios; oh Jehov\'e1, no me aver\-g\'fcences (Salmo 119:22,31). Que un siervo act\'fae sin que su amo se lo haya ordenado es obstinaci\'f3n y presunci\'f3n.\par Los mandamientos de Dios "no son penosos\rdblquote (para aque\-llos cuyas voluntades est\'e1n rendidas a \'c91), y \ldblquote en guardarlos hay grande galard\'f3n" (Salmo 19:11) \_tanto en esta vida como en la venidera, como experimenta toda alma obediente\_. El Se\'f1or ha declarado: \ldblquote Yo honrar\'e9 a los que me honran\rdblquote (1 Sa\-muel 2:30), y \'c9l es fiel para cumplir sus promesas. El modo de honrarle es andar en sus preceptos. Esto es lo LVAL que El\'edas ha\-b\'eda hecho, y ahora contaba con que Jehov\'e1 le honrar\'eda con\-cedi\'e9ndole su petici\'f3n. Cuando el siervo de Dios tiene el tes\-timonio de una buena conciencia y del Esp\'edritu de que est\'e1 haciendo la voluntad divina, puede sentirse, con raz\'f3n, inven\-cible \_los hombres, las circunstancias y la oposici\'f3n de Sa\-tan\'e1s no cuentan m\'e1s que la paja de la era\_. La Palabra de Dios no volver\'e1 a \'c9l vac\'eda: su prop\'f3sito se cumplir\'e1, aunque pasen los cielos y la tierra. Esto, tambi\'e9n, era lo que llenaba el coraz\'f3n de El\'edas de seguridad y sosiego en esa hora crucial. Dios no iba a burlarse de quien le hab\'eda sido fiel.\par \par \ldblquote Resp\'f3ndeme, Jehov\'e1, resp\'f3ndeme; para que conozca este pueblo que T\'fa, oh Jehov\'e1, eres el Dios\rdblquote (v. 37). C\'f3mo res\-piran estas palabras de la intensidad y vehemencia del celo del profeta por el Se\'f1or de los ej\'e9rcitos. No era una mera peti\-ci\'f3n d\'e9 labios, sino una s\'faplica, una ferviente s\'faplica. La re\-petici\'f3n de la misma da a entender de qu\'e9 modo m\'e1s verdadero y profundo estaba agobiado su coraz\'f3n. No pod\'eda soportar que su Se\'f1or fuera deshonrado por doquiera; suspiraba por verle vindicarse a si mismo. "Resp\'f3ndeme, Jehov\'e1, resp\'f3nde\-me\rdblquote , era el clamor ferviente de un alma encerrada. Su celo e intensidad, \'a1c\'f3mo pone en evidencia la frialdad de nuestras oraciones! S\'f3lo el clamor genuino de un coraz\'f3n agobiado llega a los o\'eddos de Dios. Es \ldblquote la oraci\'f3n del justo, obrando eficaz\-mente\rdblquote la que "puede mucho". Cu\'e1nto necesitamos buscar la ayuda del Esp\'edritu Santo, porque s\'f3lo \'c9l puede inspirar en nos\-otros la oraci\'f3n verdadera.\par \par "Para que conozca este pueblo que T\'fa, ol\'ed Jehov\'e1, eres el Dios\rdblquote . He aqu\'ed el anhelo supremo del alma de El\'edas: que fuera demostrado de modo abierto e incontrovertible que Jehov\'e1, y no Baal ni ning\'fan otro \'eddolo, LVAL era el verdadero Dios. Lo que dominaba el coraz\'f3n del profeta era el anhelo de que Dios fuera glorificado. \'bfNo es as\'ed con todos los verdaderos siervos? Est\'e1n dispuestos a sufrir todas las penalidades, y contentos de consumirse y ser consumidos, si con ello es magnificado el Se\'f1or. \ldblquote Porque yo no s\'f3lo estoy presto a ser atado, mas aun a morir en Jerusal\'e9n por el nombre del Se\'f1or Jes\'fas (Hechos 21: 13). \'a1Cu\'e1ntos desde los d\'edas del ap\'f3stol han muerto en su ser\-vicio y para alabanza de su santo nombre! Este es, tambi\'e9n, el deseo m\'e1s profundo y constante de todo cristiano que no se halla en una condici\'f3n de apartamiento o rebeld\'eda; todas sus peticiones proceden y se centran en esto: que Dios sea glorificado. Han bebido, en alguna medida, del esp\'edritu del Re\-dentor: "Padre, glorifica a tu Hijo, para que tambi\'e9n tu Hijo te glorifique a ti" (Juan 17:1); cuando \'e9ste es el m\'f3vil de nuestra petici\'f3n, la respuesta es cierta.\par \par "Y que T\'fa volviste atr\'e1s el coraz\'f3n de ellos\rdblquote (v. 37); atr\'e1s de seguir objetos prohibidos, atr\'e1s de Baal, al servicio y al culto del Dios verdadero y vivo. Aparte de la gloria de su Se\'f1or, el anhelo m\'e1s hondo del coraz\'f3n de El\'edas era que Israel fuera librado del enga\'f1o de Satan\'e1s. No era un hombre concentrado en si mismo y ego\'edsta, indiferente a la suerte de sus semejantes; por el contrar\'edo, estaba ansioso de que lo que satisfac\'eda tan plenamente su propia alma fuera tambi\'e9n la por\-c1\'f3n y el bien supremo de ellos. Y decimos de nuevo, \'bfno es ello verdad de todos los verdaderos siervos y santos de Dios? Aparte de la gloria de su Se\'f1or, lo que tienen m\'e1s cerca del coraz\'f3n y constituye el objeto constante de sus oraciones es la salvaci\'f3n de los pecadores, para que sean vueltos atr\'e1s de sus caminos malos y locos, llevados a Dios. Fij\'e9monos bien en las dos palabras que escribimos en cursiva: \ldblquote Y que T\'fa volviste atr\'e1sLVAL el coraz\'f3n de ellos"; otra cosa que no sea el cora\-z\'f3n vuelto a Dios valdr\'e1 de nada en la eternidad; y nada que no sea Dios obrando por su gran poder puede efectuar ese cambio.\par \par Despu\'e9s de haber considerado en detalle y extensamente cada una de las peticiones de la oraci\'f3n prevaleciente de El\'edas, perm\'edtasenos llamar la atenci\'f3n a otra caracter\'edstica de la mis\-ma: su \i brevedad. \i0 , No ocupa m\'e1s que dos vers\'edculos en nues\-tra Biblia, y s\'f3lo contiene cincuenta y ocho palabras en la traducci\'f3n espa\'f1ola. \'a1Qu\'e9 contraste con las oraciones pro\-longadas y tediosas que se oyen en muchos lugares hoy en d\'eda! "No te des prisa con tu boca, ni tu coraz\'f3n se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios est\'e1 en el cielo, y t\'fa sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras\rdblquote (Ecle\-siast\'e9s 5:2). Los vers\'edculos como \'e9ste parecen no existir para la mayor\'eda de predicadores. Una de las caracter\'edsticas de los escribas y los fariseos era que "por pretexto (para impresio\-nar a la gente con su piedad) hacen largas oraciones\rdblquote (Mar\-cos 12:40). No queremos desestimar el hecho de que el sier\-vo de Cristo, cuando goza de la unci\'f3n del Esp\'edritu, puede disfrutar de gran libertad para verter su coraz\'f3n extensamente; empero ello es la excepci\'f3n que confirma la regla, como de\-muestra claramente la Palabra de Dios.\par \par Uno de los muchos males producidos por las oraciones lar\-gas del que ocupa el p\'falpito es el desaliento que lleva a las almas sencillas que ocupan los bancos; est\'e1n expuestas a lle\-gar a la conclusi\'f3n de que, si cuando oran en privado no pue\-den hacerlo con aquella prolijidad, es debido \_a que el Se\'f1or reh\'fasa darles el esp\'edritu de oraci\'f3n. Si alguno de los lectores est\'e1 angustiado a causa de esto, le rogamos que haga un estu\-dio de las oraciones registradas en las Sagradas Escrituras \_tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento\_ y desc(LVAL4e1ntate, come"; alim\'e9ntate del man\'e1 celestial para que tus fuerzas sean renovadas; comienza el d\'eda participando del Pan de Vida para que est\'e9s debidamente provisto para las demandas que se har\'e1n a las gracias que est\'e1n en ti.\par \par \ldblquote Levant\'f3se pues, y\b \b0 comi\'f3 y bebi\'f3" (v. 8). Aunque su tan triste, "\'e9l era el \'fanico culpable". No se burl\'f3 de las provisiones que se le ofrec\'edan ni despreci\'f3 el usar los medios. A pesar de que no vemos en \'e9l se\'f1al alguna de gratitud ni de que diera las gracias al Dador bondadoso, El\'edas cumpli\'f3 con obediencia la orden del \'e1ngel. Aunque habla obrado por su no desafi\'f3 al \'e1ngel en la cara. Del mismo modo que, \tab a pedir que Dios le quitara la vida, hab\'eda rehusado quit\'e1rsela s\'ed mismo, as\'ed tambi\'e9n, ahora, no perecer deliberada\-mente de hambre, sino que comi\'f3 lo que se le ofrec\'eda. El justo puede caer, pero "cuando cayere, no quedar\'e1 postrado\rdblquote . Puede que el pabilo no arda con mucha fuerza; con todo, el humo ates\-tiguar\'e1 que no est\'e1 completamente apagado. La vida del creyente puede descender a un nivel muy bajo; aun as\'ed, tarde o temprano dar\'e1 pruebas de que todav\'eda existe.\par \par \ldblquote Y camin\'f3 con la fortaleza de aquella comida cu\-brir\'e1 que casi todas El\'edas son extremadamente cortas. Todas las oraciones que alcanzaron respuestas tan extraordinarias del cielo fueron como \'e9sta de El\'edas: breves y atinadas, fervientes pero definidas. Dios jam\'e1s oye a nadie a causa de la multitud de sus palabras, sino s\'f3lo cuando su petici\'f3n proviene del co\-raz\'f3n, cuando est\'e1 movida por el deseo de la gloria del Se\'f1or, y cuando se presenta con una fe como de ni\'f1o. Que el Se\'f1or nos libre por su misericordia de la hipocres\'eda y el formalismo, y nos haga sentir un deseo profundo de clamar: "Se\'f1or, en\-s\'e9\'f1anos (no como orar, sino) a orar\rdblquote .\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA RESPUESTA POR FUEGO\par \pard\qj\par \b0 En el anterior cap\'edtulo tratamos de hacernos la aplicaci\'f3n pr\'e1ctica de la oraci\'f3n que El\'edas ofreci\'f3 a Dios en el monte Carmelo. Ha quedado escrita para nuestra ense\'f1anza (Roma\-nos 15:4) y aliento, y contiene muchas lecciones valiosas para el coraz\'f3n dispuesto a recibirlas. Salvo contadas excepciones, el predicador moderno, lejos de ofrecer ayuda alguna acerca de este tema, es piedra de tropiezo para aquellos que desean conocer m\'e1s perfectamente los caminos del Se\'f1or. Si los cris\-tianos j\'f3venes en la fe ans\'edan descubrir los secretos de la ora\-ci\'f3n aceptable y eficaz, no deben guiarse por lo que oyen y ven en la hora presente en el mundo religioso; por el contrario, deben volverse a aquella revelaci\'f3n que Dios, por su gra\-cia, ha designado como l\'e1mpara a sus pies y lumbrera en su camino. Si buscan con humildad la instrucci\'f3n de la Palabra de Dios, y dependen confiadamente en la ayuda del Esp\'edritu Santo, se ver\'e1n libres de lo que hoy en d\'eda se denomina an\'f3\-malamente oraci\'f3n.\par Por un lado, hemos de librarnos del tipo de oraci\'f3n fr\'edo, mec\'e1nico y formalista que no es m\'e1s que un ejercicio de labios, en el cual el alma no se allega al Se\'f1or, ni se deleita en \'c91, ni derrama el coraz\'f3n ante \'c9l. Por otro lado, hemos de librarnos del frenes\'ed indecoroso, desenfrenado y fan\'e1tico que en algunos lugares se confunde con el ardor y la sinceridad espiritua\-les. Hay muchos que, al orar, se parecen demasiado a los ado\-radores de Baal, dirigi\'e9ndose a Dios como si estuviera sordo. \par \par Parecen considerar la excitaci\'f3n de su fuerza nerviosa y las contorsiones violentas de sus cuerpos como la esencia de la plegaria, y menosprecLVAL ian a los que hablan a Dios de modo so\-segado y compuesto, con propiedad y orden. Semejante frenes\'ed irreverente es aun peor que el formalismo. No debe confun\-dirse el ruido con el fervor, ni el delirio con la devoci\'f3n. \ldblquote Sed pues \i templados, \i0 y velad en oraci\'f3n\rdblquote (I Pedro 4:7), es el co\-rrectivo divino para este mal.\par \par Consideremos ahora los hechos extraordinarios que siguie\-ron a la hermosa pero sencilla oraci\'f3n de El\'edas. Y, de nuevo, invitamos al lector a tratar de imaginar en lo posible la escena que tuvo lugar en el Carmelo. Mirad la vasta multitud reu\-nida. Ved la gran compa\'f1\'eda de los ahora exhaustos y derrota\-dos sacerdotes de Baal. Y tratad de o\'edr las \'faltimas palabras de la oraci\'f3n del profeta: \ldblquote Resp\'f3ndeme, Jehov\'e1, resp\'f3ndeme; para que conozca este pueblo que T\'fa, oh Jehov\'e1, eres el Dios, y que T\'fa volviste atr\'e1s el coraz\'f3n de ellos\rdblquote (I Reyes 18:37). \'a1Qu\'e9 terribles los momentos que siguieron! \'a1Qu\'e9 avidez, por parte de la multitud, de presenciar los resultados! \'a1Qu\'e9 silencio m\'e1s absoluto deb\'eda de haber! \'bfQu\'e9 iba a suceder? \'bfIba a ser defrau\-dado el siervo de Jehov\'e1, como lo hablan sido los profetas de Baal? Si no habla una respuesta, si no descend\'eda fuego del cielo, el Se\'f1or no ten\'eda m\'e1s derecho que Baal a ser considerado Dios. Entonces, todo lo que El\'edas habla hecho, todo su testificar de su Se\'f1or como el \'fanico y verdadero Dios vivo seria reputado como enga\'f1o. \'a1Qu\'e9 momentos m\'e1s intensamente solemnes!.\par \par Pero, apenas habla terminado la corta oraci\'f3n de El\'edas, cuando se nos dice que "cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consu\-mi\'f3 el holocausto, y la le\'f1a, y las piedras, y el polvo, y aun lami\'f3 las aguas que estaban en la reguera\rdblquote (v. 38). Por me\-dio de este fuego, el Se\'f1or se atestigu\'f3 a si mismo como el \'fanico verdadero Dios, y por \'e9l testific\'f3 del hecho de que El\'eLVAL das era su profeta e Israel su pueblo. Qu\'e9 admirable la condescen\-cia del Alt\'edsimo al demostrar repetidamente las verdades m\'e1s evidentes acerca de su ser, sus perfecciones, la autoridad divi\-na de su Palabra y la naturaleza de su adoraci\'f3n. No hay nada m\'e1s maravilloso que esto, aparte de la perversidad de los hombres que rechazan semejantes demostraciones reitera\-das.\'a1Cu\'e1n lleno de gracia es Dios al proporcionar tales prue\-bas y al hacer toda duda absolutamente irrazonable e inexcu\-sable! Los que reciben las ense\'f1anzas de la Revelaci\'f3n Santa sin discusi\'f3n, no son unos tontos cr\'e9dulos, por cuanto, lejos de seguir f\'e1bulas por arte compuestas, aceptan el testimonio in\-tachable de los que fueron testigos pres\'e9nciales de los mila\-gros m\'e1s extraordinarios. La fe del cristiano descansa sobre un fundamento que no teme el escrutinio m\'e1s detallado.\par \par \ldblquote Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1.\rdblquote El hecho de que \'e9se no fuera un fuego ordinario sino sobrenatural, se puso de ma\-nifiesto en los efectos que produjo. Descendi\'f3 de arriba. Con\-sumi\'f3 primero las piezas del sacrificio, y despu\'e9s la le\'f1a sobre la cual hab\'eda sido colocado; y este orden hacia ver claramente que la carne del buey no se quemaba por medio de la le\'f1a. In\-cluso las doce piedras del altar fueron consumidas, poniendo aun m\'e1s de manifiesto que no se trataba de un fuego com\'fan. Por si todo ello no fuera suficiente testimonio de la naturaleza extraordinaria de ese fuego, \'e9ste consumi\'f3 "el polvo, y aun lami\'f3 las aguas que estaban en la reguera\rdblquote , para que quedara absolutamente claro que era un fuego cuya fuerza nada pod\'eda detener. En cada caso, la acci\'f3n de este fuego era \i hacia abajo, \i0 lo cual es contrario a la naturaleza de todo fuego terrenal. Ah\'ed no habla estratagema alguna, sino un poder sobrenatural que quitaba todo motivo de sospecha por parte de los espectado\-res, y que les ponla cara a cara con la grandezLVAL a y la majestad de Aqu\'e9l a quien de modo tan grave hab\'edan despreciado.\par \par \ldblquote Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el ho\-locausto.\rdblquote Ello era sobremanera bendito, mas inefablemente solemne tambi\'e9n. En primer lugar, este notable hecho deber\'eda alentar a los cristianos d\'e9biles a poner su confianza en Dios, a salir, con Su poder, al encuentro de los peligros m\'e1s graves, a enfrentarse a los enemigos m\'e1s fieros, y a emprender las ta\-reas m\'e1s arduas y arriesgadas a las que el Se\'f1or les llame. Si nuestra confianza est\'e1 puesta de modo pleno en el Se\'f1or, \'c91 no nos dejar\'e1. \'c9l estar\'e1 a nuestro lado, aunque todos nos aban\-donen; \'c9l nos librar\'e1 de las manos de los que procuran nuestro mal; \'c9l desbaratar\'e1 a nuestros adversarios; \'c9l nos honrar\'e1 a la vista de los que nos han calumniado o reprochado. No mires los ce\'f1os fruncidos de los mundanos, cristiano tembloroso; pon tu mirada en el que tiene todo el poder en la tierra y en el cielo. No te descorazones por el hecho de que te veas rodeado de tan po\-cos que piensan como t\'fa; consu\'e9late al pensar que si Dios es por nosotros, no importa qui\'e9n est\'e9 contra nosotros.\par \par Este incidente deber\'eda alentar y fortalecer a los siervos pro\-bados de Dios. Satan\'e1s puede que te est\'e9 diciendo que el transigir es la \'fanica pol\'edtica sabia y segura en tiempos tan degenerados como los presentes. Puede que haga que te preguntes: \'bfQu\'e9 ser\'e1 de m\'ed y de mi familia si sigo predicando algo tan despreciado? Si es as\'ed, recuerda el caso del ap\'f3stol, c\'f3mo le sostuvo el Se\'f1or en las circunstancias m\'e1s dif\'edciles. Refiri\'e9ndose al hecho de que tuviera que comparecer ante aquel monstruo llamado Ner\'f3n para vindicar su conducta como siervo de Cristo, dec\'eda: "En mi primera defensa ninguno me ayud\'f3, antes me desampararon todos; no les sea imputado. Mas el Se\'f1or me ayud\'f3, y me esfor\-z\'f3 para que por m\'ed fuesLVAL e cumplida la predicaci\'f3n, y todos los gentiles oyesen; y fui librado de la boca del le\'f3n. Y el Se\'f1or me librar\'e1 de toda obra mala, y me preservar\'e1 para su reino celes\-tial: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Am\'e9n\rdblquote (II Ti\-moteo 4:16\_18). \'a1Y el Se\'f1or no ha cambiado! Ponte sin reservas en sus manos, procura s\'f3lo su gloria, y \'c91 no te dejar\'e1. Conf\'eda plenamente en \'c9l en cuanto a los resultados, y \'c91 no dejar\'e1 que seas confundido, como ha comprobado el que esto escribe.\par \par Este incidente sirve de ejemplo bendito del poder \i de la le \i0 y la eficacia de la oraci\'f3n. Ya hemos dicho bastante acerca de la oraci\'f3n que El\'edas elev\'f3 en esta ocasi\'f3n trascendental, pero per\-m\'edtasenos citar otra caracter\'edstica de la misma que debemos ob\-servar en nuestras oraciones si queremos que el cielo las con\-teste. Uno de los principios que rigen el trato de Dios con nos\-otros es: \ldblquote Conforme a vuestra fe os sea hecho\rdblquote (Mateo 9:29)\i . \i0\ldblquote Si puedes creer, al que cree todo es posible\rdblquote (Marcos 9:23)\i . \i0\'bfPor qu\'e9? Porque la fe se dirige directamente a Dios; hace que \'c9l act\'fae, echa mano de su fidelidad al recurrir a sus promesas y decir: "Haz conforme a lo que has dicho\rdblquote (II Samuel 7:25)\i . \i0 Si\i \i0 quieres ver algunas de las maravillas y milagros que la fe pue\-de producir, lee despacio Hebreos 11.\par \par La oraci\'f3n es el canal principal por el cual obra la fe. Orar sin fe es insultar a Dios y burlarse de PI. Est\'e1 escrito: "La ora\-\i ci\'f3n de fe \i0 salvar\'e1 al enfermo\rdblquote (James 5:15\i ). \i0 Mas, \'bfqu\'e9 es orar con fe? Es cuando la mente se regula y el coraz\'f3n se con\-mueve por lo que Dios nos ha dicho; es atenerse a su Palabra y confiar en que \'c9l cumplir\'e1 sus promesas. Esto es lo que El\'edas ha\-b\'eda hecho, como se desprende de sus palabras: "Por \i mandato tuyo \i0 he hecho todas estas cosas\rdblquote (v. 36). ALVAL lgunas de esas cosas parec\'edan totalmente contrarias a la raz\'f3n, como el que se aven\-turara a ir en presencia del hombre que procuraba matarle y que le ordenara reunir una vasta asamblea en el Carmelo, el que se enfrentara a cientos de profetas falsos, el que derramara agua sobre el holocausto y la le\'f1a; sin embargo, obr\'f3 de acuerdo a la Palabra de Dios y confi\'f3 en \'c9L al poner los resultados en sus manos. Y Dios no permiti\'f3 que fuera confundido; por el con\-trario, honr\'f3 su fe y contest\'f3 su oraci\'f3n.\par \par De nuevo quisi\'e9ramos recordar al lector que este incidente est\'e1 escrito para nuestra ense\'f1anza y aliento. El Se\'f1or es el mis\-mo hoy que entonces\_ dispuesto a mostrarse poderoso en favor de quienes andan como El\'edas, y conf\'edan en \'c9l como hizo el pro\-feta. \'bfTe enfrentas con alguna situaci\'f3n dif\'edcil, alguna necesidad apremiante, alguna prueba penosa? Si es as\'ed, no permitas que se interponga entre Dios y t\'fa, sino pon a Dios entre ella y t\'fa. Me\-dita de nuevo en sus perfecciones maravillosas y en su suficien\-cia infinita; considera sus preciosas promesas que se ajustan a tu caso con exactitud; pide al Esp\'edritu Santo que fortalezca tu fe, y pon\'eda en acci\'f3n. Lo mismo decimos a los siervos de Dios: para hacer grandes cosas en el nombre del Se\'f1or; para confundir a Sus enemigos y alcanzar la victoria sobre los que se oponen; para ser instrumentos en el volver el coraz\'f3n de los hombres a Dios; para todo esto han de esperar que \'c9L obre en ellos y por ellos, y han de confiar en su poder infinito para que les proteja y les acompa\'f1e en el cumplimiento de tareas arduas. Deben buscar s\'f3lo la gloria de Dios en todo lo que emprenden, creer de verdad y darse a la oraci\'f3n ferviente.\par \par "Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el holo\-causto.\rdblquote Como hemos dicho antes, este hecho era inefablemente bendito, y al mismo tiempo solemne. Ello ser\'e1 aun m\'e1s evidente si recordamos aquLVAL ellas terribles palabras: "Nuestro Dios es \i fuego consumidor\rdblquote \i0 (Hebreos 12:29)\i . \i0\'a1Qu\'e9 pocas veces se cita este ver\-s\'edculo, y qu\'e9 raramente se predica sobre el mismo! O\'edmos a menudo decir desde el p\'falpito que "Dios es amor\rdblquote , pero se man\-tiene un silencio culpable acerca del hecho igualmente cierto de que es \ldblquote fuego consumidor\rdblquote . Dios es tres veces santo, y por lo tanto, su naturaleza pura arde contra el pecado. Dios es inexo\-rablemente justo, y por ello, visitar\'e1 toda trasgresi\'f3n y des\-obediencia como \ldblquote justa paga de retribuci\'f3n\rdblquote (Hebreos 2:2). \ldblquote Los necios se mofan del pecado\rdblquote (Proverbios 14:9),\i \i0 pero descubrir\'e1n que no pueden mofarse impunemente de Dios. Pueden desa\-fiar su autoridad y pisotear sus leyes en esta vida, pero en la venidera se maldecir\'e1n a si mismos por su locura. Dios trata con misericordia y paciencia a sus enemigos en este mundo, pero en el por venir hallar\'e1n para su ruina eterna que \'c9l es "fuego consumidor".\par \par Sobre el monte Carmelo, Dios demostr\'f3 p\'fablicamente que "es fuego consumidor\rdblquote . Durante a\'f1os hab\'eda sido gravemente deshonrado, su adoraci\'f3n hab\'eda sido, suplantada por la de Baal\_, pero all\'ed, frente a toda la multitud reunida, \'c9L vindic\'f3 su santi\-dad. Ese fuego que descendi\'f3 del cielo en respuesta a la sincera s\'faplica de El\'edas era un juicio divino: era la ejecuci\'f3n de la sen\-tencia de la ultrajada ley de Dios. El Se\'f1or ha jurado que\b \b0 "el alma que pecare, \'e9sa morir\'e1\rdblquote y \'c9l no puede contradecirse. La paga del pecado ha de pagarse, o por el pecador mismo, o por un sustituto inocente que tome su lugar y sufra su castigo. A Israel, junto con la ley moral, se le dio la ley ceremonial en la que se prove\'eda de un medio por el cual pudiera mostrarse misericordia hacia el transgresor, al mismo tiempo que las demandas de la jus\-ticia divina eran satisfechas. Un anLVAL imal sin mancha ni contami\-naci\'f3n era muerto en lugar del pecador. As\'ed fue, tambi\'e9n, en el Carmelo: "Cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el holocaus\-to\rdblquote , y de esta forma, los israelitas id\'f3latras fueron perdonado\rdblquote .\par \par \'a1Qu\'e9 escena m\'e1s admirable y maravillosa la que se nos pre\-senta en el monte Carmelo! El Dios santo ha de juzgar todo pe\-cado con el fuego de su furor. Y ah\'ed estaba una naci\'f3n culpable llena de maldad que Dios hab\'eda de juzgar. \'bfHabla de caer el fuego del Se\'f1or inmediatamente sobre ellos, consumiendo ese pueblo desobediente y culpable? \'bfNo habla escapatoria posible? S\'ed, bendito sea Dios, la habla. Se provey\'f3 de una v\'edctima ino\-cente, un sacrificio que representara esa gente cargada de pecado. Cay\'f3 el fuego sobre \'e9l consumi\'e9ndolo y, de esta forma, ellos fueron perdonados. Qu\'e9 s\'edmbolo m\'e1s maravilloso de lo que tendr\'eda lugar casi mil a\'f1os m\'e1s tarde en otro monte, el del Calvario. All\'ed, el Cordero de Dios tom\'f3 el lugar de su pueblo culpable y llev\'f3 sus pecados en su cuerpo sobre el madero (I Pedro 2:24). All\'ed, el Se\'f1or Jesucristo sufri\'f3, el justo por los injus\-tos, para llevarlos a Dios. All\'ed fue hecho maldici\'f3n (G\'e1la\-tas 3:13), para que la bendici\'f3n eterna pudiera ser la porci\'f3n de ellos. All\'ed, el "fuego de Jehov\'e1\rdblquote cay\'f3 sobre su cabeza sagra\-da, y tan intenso fue su calor que clam\'f3: "sed tengo\rdblquote .\par \par "Y vi\'e9ndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y di\-jeron: \'a1Jehov\'e1 es el Dios! \'a1Jehov\'e1 es el Dios!\rdblquote (v. 38). "No pod\'edan dudar por m\'e1s tiempo de la existencia y la omni\-potencia de Jehov\'e1. No pod\'eda haber enga\'f1o en cuanto a la rea\-lidad del milagro: vieron con sus propios ojos c\'f3mo descend\'eda el fuego del cielo y consum\'eda el sacrificio. Y tanto si estimaban la grandeza del milagro en s\'ed, o el hecho de que El\'edas lo hubiera anunciado de antemLVAL ano y hubiera tenido lugar con un prop\'f3sito determinado, como si consideraban la ocasi\'f3n digna de la in\-tervenci\'f3n extraordinaria del Ser supremo \_para recuperar a su pueblo que habla sido seducido a apostatar por la in\-fluencia de los que estaban en autoridad, y probar que \'c9L era el Dios de sus padres\_, todas estas cosas se combinaban para de\-mostrar la divinidad de su Autor y sancionar la autoridad de El\'edas\rdblquote (John Simpson).\par \par \ldblquote Y vi\'e9ndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y di\-jeron: \'a1Jehov\'e1 es el Dios!" Al Se\'f1or se le conoce por sus cami\-nos y por sus obras: \'c9l es \ldblquote magnifico en santidad, terrible en loores, hacedor de maravillas\rdblquote . De este modo fue resuelta la controversia entre Jehov\'e1 y Baal. Aun as\'ed, los hijos de Israel ol\-vidaron pronto lo que hab\'edan visto, y \_lo mismo que sus pa\-dres, quienes hab\'edan sido testigos de las plagas de Egipto y de la derrota de Fara\'f3n y sus huestes en el mar Rojo\_ pronto cayeron de nuevo en la idolatr\'eda. Las manifestaciones terribles de la justicia divina suelen atemorizar y convencer al pecador, arran\-car de \'e9l confesiones y resoluciones, e incluso inclinarle a la obediencia, \i mientras \i0 perdura en \'e9l la impresi\'f3n; empero, para cambiar su coraz\'f3n y convertir su alma, es necesario algo m\'e1s. Los milagros que Cristo obr\'f3, en nada cambiaron la oposici\'f3n de la naci\'f3n jud\'eda a la verdad; para que el hombre nazca de nuevo ha de haber una obra sobrenatural en \'e9l.\par \par "Y dijoles El\'edas: Prended a los profetas de Baal, que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y llev\'f3los El\'edas al arroyo de Cis\'f3n, y all\'ed los degoll\'f3" (v. 40). Qu\'e9 solemne es esto; El\'edas no habla orado por los falsos profetas (sino por "este pue\-blo"), v el buey que hab\'eda sido sacrificado no les aprovechaba. As\'ed es, tambi\'e9n, en cuanto a la expiaci\'f3n: Cristo muri\'f3 por su pueblo, \ldblquote el Israel de Dios", masLVAL no derram\'f3 su sangre por los reprobados v los apostatas. Dios hizo que su verdad bendita \_que ahora es negada casi universalmente\_ fuera ilustrada en los s\'edmbolos, v que quedara claramente expuesta en las porcio\-nes doctrinales de su Palabra, El cordero pascual fue instituido en favor de los hebreos, a quienes proteg\'eda pero \'a1no para los egipcios! Querido lector, si tu nombre no est\'e1 escrito en el li\-bro de la vida, no hay el m\'e1s leve rayo de esperanza para ti.\par \par Hay algunos quienes, llevados por nociones falsas de libe\-ralidad, condenan a El\'edas por haber degollado a los profetas de Baal; yerran en gran manera ignorando el car\'e1cter de Dios v las ense\'f1anzas de su Palabra. Los peores enemigos que puede tener una naci\'f3n son los profetas v sacerdotes falsos, por cuanto acarrean sobre ella males espirituales v temporales, v destruyen tanto los cuerpos como las almas de los hombres. El permitir que esos profetas de Baal escapasen, hubiera significado darles per\-miso para continuar sus actividades como agentes de la aposta\-s\'eda, v hubiese expuesto a Israel a m\'e1s corrupci\'f3n. Debe recor\-darse que el pueblo de Israel estaba bajo el gobierno directo de Jehov\'e1, v que el tolerar la existencia de aquellos que pervert\'edan a las gentes llev\'e1ndolas a la idolatr\'eda, hubiera equivalido a dar refugio a hombres culpables de alta traici\'f3n contra la Majestad de las alturas. El insulto lanzado contra Jehov\'e1 s\'f3lo pod\'eda ser vengado por medio de su destrucci\'f3n, v solamente as\'ed pod\'eda vindicarse su santidad.\par \par En las \'e9pocas de degeneraci\'f3n se requieren testigos que no pierdan de vista la gloria de Dios, que no dejen que sea influido su \'e1nimo por el sentimentalismo, y que sean inflexibles en con\-denar el mal. Los que consideran que El\'edas llev\'f3 su severidad a extremos inauditos, e imaginan que actu\'f3 con crueldad despiada\-da al degollar a los falsos profetas, no conocen al Dios de El\'edas. El Se\'f1or es glorioso eHLVALTdo en vano, otro que no era \'e9l iba a proseguir sus labores. \'a1Qu\'e9 lleno de gracia es el Se\'f1or al hacer participes de sus se\-cretos a sus siervos!\par \par \ldblquote No har\'e1 nada el Se\'f1or Jehov\'e1, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas\rdblquote (Am\'f3s 3:7). Eso fue precisamente lo que ocurri\'f3 en Horeb. Dios revel\'f3 el futuro a El\'edas por medio de lo que podr\'edamos llamar una par\'e1bola panor\'e1mica. En ello podemos descubrir la relaci\'f3n de este notable incidente con Is\-rael. En los vers\'edculos que siguen a los que estamos consideran\-do, hallamos al Se\'f1or mandando a El\'edas que ungiera a Hazael, por rey de Siria, a Jeh\'fa por rey sobre Israel, y a Eliseo para ser profeta en lugar suyo, asegur\'e1ndole que \ldblquote el que escapare del cuchillo de Hazael, Jeh\'fa lo matar\'e1; y el que escapare del cuchillo de Jeh\'fa, Eliseo lo matar\'e1\rdblquote .(v. 17). En la obra de esos hombres podemos percibir el significado prof\'e9tico del fen\'f3meno solemne que El\'edas presenciaba: eran s\'edmbolos de las calamidades hn santidad, v nunca m\'e1s que cuando es \ldblquote fuego consumidor\rdblquote de los obradores de iniquidad. Es verdad que El\'edas s\'f3lo era un hombre; empero, era el siervo de Dios, v estaba obligado a llevar a cabo sus \'f3rdenes; al degollar a aquellos falsos profetas no hizo m\'e1s que cumplir lo que la Pa\-labra de Dios requer\'eda de \'e9l (v\'e9ase Deuteronomio 13:1\_5; 18.20-22). Nosotros, bajo la dispensaci\'f3n cristiana, no hemos de matar a los que seducen a otros v les llevan a la idolatr\'eda, por cuanto "las armas de nuestra milicia no son carnales\rdblquote (II Co\-rintios 10:4). La aplicaci\'f3n para nosotros en el d\'eda presente es \'e9sta: debemos juzgar implacablemente todo el mal que haya en nuestras vidas, v no debemos permitir que en nuestro cora\-z\'f3n haya rival alguno del Se\'f1or nuestro Dios; \'a1"que no es\-cape ninguno\rdblquote !\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA RESPUESTA POR FUEGO\par \pard\qj\par \b0 En el anterior cap\'edtulo tratamos de hacernos la aplicaci\'f3n pr\'e1ctica de la oraci\'f3n que El\'edas ofreci\'f3 a Dios en el monte Carmelo. Ha quedado escrita para nuestra ense\'f1anza (Roma\-nos 15:4) y aliento, y contiene muchas lecciones valiosas para el coraz\'f3n dispuesto a recibirlas. Salvo contadas excepciones, el predicador moderno, lejos de ofrecer ayuda alguna acerca de este tema, es piedra de tropiezo para aquellos que desean conocer m\'e1s perfectamente los caminos del Se\'f1or. Si los cris\-tianos j\'f3venes en la fe ans\'edan descubrir los secretos de la ora\-ci\'f3n aceptable y eficaz, no deben guiarse por lo que oyen y ven en la hora presente en el mundo religioso; por el contrario, deben volverse a aquella revelaci\'f3n que Dios, por su gra\-cia, ha designado como l\'e1mpara a sus pies y lumbrera en su camino. Si buscan con humildad la instrucci\'f3n de la Palabra de Dios, y dependen confiadamente en la ayuda del Esp\'edritu Santo, se ver\'e1n libres de lo que hoy en d\'eda se denomina an\'f3\-malamente oraci\'f3n.\par Por un lado, hemos de librarnos del tipo de oraci\'f3n fr\'edo, mec\'e1nico y formalista que no es m\'e1s que un ejercicio de labios, en el cual el alma no se allega al Se\'f1or, ni se deleita en \'c91, ni derrama el coraz\'f3n ante \'c9l. Por otro lado, hemos de librarnos del frenes\'ed indecoroso, desenfrenado y fan\'e1tico que en algunos lugares se confunde con el ardor y la sinceridad espiritua\-les. Hay muchos que, al orar, se parecen demasiado a los ado\-radores de Baal, dirigi\'e9ndose a Dios como si estuviera sordo. \par \par Parecen considerar la excitaci\'f3n de su fuerza nerviosa y las contorsiones violentas de sus cuerpos como la esencia de la plegaria, y menosprecLVAL ian a los que hablan a Dios de modo so\-segado y compuesto, con propiedad y orden. Semejante frenes\'ed irreverente es aun peor que el formalismo. No debe confun\-dirse el ruido con el fervor, ni el delirio con la devoci\'f3n. \ldblquote Sed pues \i templados, \i0 y velad en oraci\'f3n\rdblquote (I Pedro 4:7), es el co\-rrectivo divino para este mal.\par \par Consideremos ahora los hechos extraordinarios que siguie\-ron a la hermosa pero sencilla oraci\'f3n de El\'edas. Y, de nuevo, invitamos al lector a tratar de imaginar en lo posible la escena que tuvo lugar en el Carmelo. Mirad la vasta multitud reu\-nida. Ved la gran compa\'f1\'eda de los ahora exhaustos y derrota\-dos sacerdotes de Baal. Y tratad de o\'edr las \'faltimas palabras de la oraci\'f3n del profeta: \ldblquote Resp\'f3ndeme, Jehov\'e1, resp\'f3ndeme; para que conozca este pueblo que T\'fa, oh Jehov\'e1, eres el Dios, y que T\'fa volviste atr\'e1s el coraz\'f3n de ellos\rdblquote (I Reyes 18:37). \'a1Qu\'e9 terribles los momentos que siguieron! \'a1Qu\'e9 avidez, por parte de la multitud, de presenciar los resultados! \'a1Qu\'e9 silencio m\'e1s absoluto deb\'eda de haber! \'bfQu\'e9 iba a suceder? \'bfIba a ser defrau\-dado el siervo de Jehov\'e1, como lo hablan sido los profetas de Baal? Si no habla una respuesta, si no descend\'eda fuego del cielo, el Se\'f1or no ten\'eda m\'e1s derecho que Baal a ser considerado Dios. Entonces, todo lo que El\'edas habla hecho, todo su testificar de su Se\'f1or como el \'fanico y verdadero Dios vivo seria reputado como enga\'f1o. \'a1Qu\'e9 momentos m\'e1s intensamente solemnes!.\par \par Pero, apenas habla terminado la corta oraci\'f3n de El\'edas, cuando se nos dice que "cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consu\-mi\'f3 el holocausto, y la le\'f1a, y las piedras, y el polvo, y aun lami\'f3 las aguas que estaban en la reguera\rdblquote (v. 38). Por me\-dio de este fuego, el Se\'f1or se atestigu\'f3 a si mismo como el \'fanico verdadero Dios, y por \'e9l testific\'f3 del hecho de que El\'eLVAL das era su profeta e Israel su pueblo. Qu\'e9 admirable la condescen\-cia del Alt\'edsimo al demostrar repetidamente las verdades m\'e1s evidentes acerca de su ser, sus perfecciones, la autoridad divi\-na de su Palabra y la naturaleza de su adoraci\'f3n. No hay nada m\'e1s maravilloso que esto, aparte de la perversidad de los hombres que rechazan semejantes demostraciones reitera\-das.\'a1Cu\'e1n lleno de gracia es Dios al proporcionar tales prue\-bas y al hacer toda duda absolutamente irrazonable e inexcu\-sable! Los que reciben las ense\'f1anzas de la Revelaci\'f3n Santa sin discusi\'f3n, no son unos tontos cr\'e9dulos, por cuanto, lejos de seguir f\'e1bulas por arte compuestas, aceptan el testimonio in\-tachable de los que fueron testigos pres\'e9nciales de los mila\-gros m\'e1s extraordinarios. La fe del cristiano descansa sobre un fundamento que no teme el escrutinio m\'e1s detallado.\par \par \ldblquote Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1.\rdblquote El hecho de que \'e9se no fuera un fuego ordinario sino sobrenatural, se puso de ma\-nifiesto en los efectos que produjo. Descendi\'f3 de arriba. Con\-sumi\'f3 primero las piezas del sacrificio, y despu\'e9s la le\'f1a sobre la cual hab\'eda sido colocado; y este orden hacia ver claramente que la carne del buey no se quemaba por medio de la le\'f1a. In\-cluso las doce piedras del altar fueron consumidas, poniendo aun m\'e1s de manifiesto que no se trataba de un fuego com\'fan. Por si todo ello no fuera suficiente testimonio de la naturaleza extraordinaria de ese fuego, \'e9ste consumi\'f3 "el polvo, y aun lami\'f3 las aguas que estaban en la reguera\rdblquote , para que quedara absolutamente claro que era un fuego cuya fuerza nada pod\'eda detener. En cada caso, la acci\'f3n de este fuego era \i hacia abajo, \i0 lo cual es contrario a la naturaleza de todo fuego terrenal. Ah\'ed no habla estratagema alguna, sino un poder sobrenatural que quitaba todo motivo de sospecha por parte de los espectado\-res, y que les ponla cara a cara con la grandezLVAL a y la majestad de Aqu\'e9l a quien de modo tan grave hab\'edan despreciado.\par \par \ldblquote Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el ho\-locausto.\rdblquote Ello era sobremanera bendito, mas inefablemente solemne tambi\'e9n. En primer lugar, este notable hecho deber\'eda alentar a los cristianos d\'e9biles a poner su confianza en Dios, a salir, con Su poder, al encuentro de los peligros m\'e1s graves, a enfrentarse a los enemigos m\'e1s fieros, y a emprender las ta\-reas m\'e1s arduas y arriesgadas a las que el Se\'f1or les llame. Si nuestra confianza est\'e1 puesta de modo pleno en el Se\'f1or, \'c91 no nos dejar\'e1. \'c9l estar\'e1 a nuestro lado, aunque todos nos aban\-donen; \'c9l nos librar\'e1 de las manos de los que procuran nuestro mal; \'c9l desbaratar\'e1 a nuestros adversarios; \'c9l nos honrar\'e1 a la vista de los que nos han calumniado o reprochado. No mires los ce\'f1os fruncidos de los mundanos, cristiano tembloroso; pon tu mirada en el que tiene todo el poder en la tierra y en el cielo. No te descorazones por el hecho de que te veas rodeado de tan po\-cos que piensan como t\'fa; consu\'e9late al pensar que si Dios es por nosotros, no importa qui\'e9n est\'e9 contra nosotros.\par \par Este incidente deber\'eda alentar y fortalecer a los siervos pro\-bados de Dios. Satan\'e1s puede que te est\'e9 diciendo que el transigir es la \'fanica pol\'edtica sabia y segura en tiempos tan degenerados como los presentes. Puede que haga que te preguntes: \'bfQu\'e9 ser\'e1 de m\'ed y de mi familia si sigo predicando algo tan despreciado? Si es as\'ed, recuerda el caso del ap\'f3stol, c\'f3mo le sostuvo el Se\'f1or en las circunstancias m\'e1s dif\'edciles. Refiri\'e9ndose al hecho de que tuviera que comparecer ante aquel monstruo llamado Ner\'f3n para vindicar su conducta como siervo de Cristo, dec\'eda: "En mi primera defensa ninguno me ayud\'f3, antes me desampararon todos; no les sea imputado. Mas el Se\'f1or me ayud\'f3, y me esfor\-z\'f3 para que por m\'ed fuesLVAL e cumplida la predicaci\'f3n, y todos los gentiles oyesen; y fui librado de la boca del le\'f3n. Y el Se\'f1or me librar\'e1 de toda obra mala, y me preservar\'e1 para su reino celes\-tial: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Am\'e9n\rdblquote (II Ti\-moteo 4:16\_18). \'a1Y el Se\'f1or no ha cambiado! Ponte sin reservas en sus manos, procura s\'f3lo su gloria, y \'c91 no te dejar\'e1. Conf\'eda plenamente en \'c9l en cuanto a los resultados, y \'c91 no dejar\'e1 que seas confundido, como ha comprobado el que esto escribe.\par \par Este incidente sirve de ejemplo bendito del poder \i de la le \i0 y la eficacia de la oraci\'f3n. Ya hemos dicho bastante acerca de la oraci\'f3n que El\'edas elev\'f3 en esta ocasi\'f3n trascendental, pero per\-m\'edtasenos citar otra caracter\'edstica de la misma que debemos ob\-servar en nuestras oraciones si queremos que el cielo las con\-teste. Uno de los principios que rigen el trato de Dios con nos\-otros es: \ldblquote Conforme a vuestra fe os sea hecho\rdblquote (Mateo 9:29)\i . \i0\ldblquote Si puedes creer, al que cree todo es posible\rdblquote (Marcos 9:23)\i . \i0\'bfPor qu\'e9? Porque la fe se dirige directamente a Dios; hace que \'c9l act\'fae, echa mano de su fidelidad al recurrir a sus promesas y decir: "Haz conforme a lo que has dicho\rdblquote (II Samuel 7:25)\i . \i0 Si\i \i0 quieres ver algunas de las maravillas y milagros que la fe pue\-de producir, lee despacio Hebreos 11.\par \par La oraci\'f3n es el canal principal por el cual obra la fe. Orar sin fe es insultar a Dios y burlarse de PI. Est\'e1 escrito: "La ora\-\i ci\'f3n de fe \i0 salvar\'e1 al enfermo\rdblquote (James 5:15\i ). \i0 Mas, \'bfqu\'e9 es orar con fe? Es cuando la mente se regula y el coraz\'f3n se con\-mueve por lo que Dios nos ha dicho; es atenerse a su Palabra y confiar en que \'c9l cumplir\'e1 sus promesas. Esto es lo que El\'edas ha\-b\'eda hecho, como se desprende de sus palabras: "Por \i mandato tuyo \i0 he hecho todas estas cosas\rdblquote (v. 36). ALVAL lgunas de esas cosas parec\'edan totalmente contrarias a la raz\'f3n, como el que se aven\-turara a ir en presencia del hombre que procuraba matarle y que le ordenara reunir una vasta asamblea en el Carmelo, el que se enfrentara a cientos de profetas falsos, el que derramara agua sobre el holocausto y la le\'f1a; sin embargo, obr\'f3 de acuerdo a la Palabra de Dios y confi\'f3 en \'c9L al poner los resultados en sus manos. Y Dios no permiti\'f3 que fuera confundido; por el con\-trario, honr\'f3 su fe y contest\'f3 su oraci\'f3n.\par \par De nuevo quisi\'e9ramos recordar al lector que este incidente est\'e1 escrito para nuestra ense\'f1anza y aliento. El Se\'f1or es el mis\-mo hoy que entonces\_ dispuesto a mostrarse poderoso en favor de quienes andan como El\'edas, y conf\'edan en \'c9l como hizo el pro\-feta. \'bfTe enfrentas con alguna situaci\'f3n dif\'edcil, alguna necesidad apremiante, alguna prueba penosa? Si es as\'ed, no permitas que se interponga entre Dios y t\'fa, sino pon a Dios entre ella y t\'fa. Me\-dita de nuevo en sus perfecciones maravillosas y en su suficien\-cia infinita; considera sus preciosas promesas que se ajustan a tu caso con exactitud; pide al Esp\'edritu Santo que fortalezca tu fe, y pon\'eda en acci\'f3n. Lo mismo decimos a los siervos de Dios: para hacer grandes cosas en el nombre del Se\'f1or; para confundir a Sus enemigos y alcanzar la victoria sobre los que se oponen; para ser instrumentos en el volver el coraz\'f3n de los hombres a Dios; para todo esto han de esperar que \'c9L obre en ellos y por ellos, y han de confiar en su poder infinito para que les proteja y les acompa\'f1e en el cumplimiento de tareas arduas. Deben buscar s\'f3lo la gloria de Dios en todo lo que emprenden, creer de verdad y darse a la oraci\'f3n ferviente.\par \par "Entonces cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el holo\-causto.\rdblquote Como hemos dicho antes, este hecho era inefablemente bendito, y al mismo tiempo solemne. Ello ser\'e1 aun m\'e1s evidente si recordamos aquLVAL ellas terribles palabras: "Nuestro Dios es \i fuego consumidor\rdblquote \i0 (Hebreos 12:29)\i . \i0\'a1Qu\'e9 pocas veces se cita este ver\-s\'edculo, y qu\'e9 raramente se predica sobre el mismo! O\'edmos a menudo decir desde el p\'falpito que "Dios es amor\rdblquote , pero se man\-tiene un silencio culpable acerca del hecho igualmente cierto de que es \ldblquote fuego consumidor\rdblquote . Dios es tres veces santo, y por lo tanto, su naturaleza pura arde contra el pecado. Dios es inexo\-rablemente justo, y por ello, visitar\'e1 toda trasgresi\'f3n y des\-obediencia como \ldblquote justa paga de retribuci\'f3n\rdblquote (Hebreos 2:2). \ldblquote Los necios se mofan del pecado\rdblquote (Proverbios 14:9),\i \i0 pero descubrir\'e1n que no pueden mofarse impunemente de Dios. Pueden desa\-fiar su autoridad y pisotear sus leyes en esta vida, pero en la venidera se maldecir\'e1n a si mismos por su locura. Dios trata con misericordia y paciencia a sus enemigos en este mundo, pero en el por venir hallar\'e1n para su ruina eterna que \'c9l es "fuego consumidor".\par \par Sobre el monte Carmelo, Dios demostr\'f3 p\'fablicamente que "es fuego consumidor\rdblquote . Durante a\'f1os hab\'eda sido gravemente deshonrado, su adoraci\'f3n hab\'eda sido, suplantada por la de Baal\_, pero all\'ed, frente a toda la multitud reunida, \'c9L vindic\'f3 su santi\-dad. Ese fuego que descendi\'f3 del cielo en respuesta a la sincera s\'faplica de El\'edas era un juicio divino: era la ejecuci\'f3n de la sen\-tencia de la ultrajada ley de Dios. El Se\'f1or ha jurado que\b \b0 "el alma que pecare, \'e9sa morir\'e1\rdblquote y \'c9l no puede contradecirse. La paga del pecado ha de pagarse, o por el pecador mismo, o por un sustituto inocente que tome su lugar y sufra su castigo. A Israel, junto con la ley moral, se le dio la ley ceremonial en la que se prove\'eda de un medio por el cual pudiera mostrarse misericordia hacia el transgresor, al mismo tiempo que las demandas de la jus\-ticia divina eran satisfechas. Un anLVAL imal sin mancha ni contami\-naci\'f3n era muerto en lugar del pecador. As\'ed fue, tambi\'e9n, en el Carmelo: "Cay\'f3 fuego de Jehov\'e1, el cual consumi\'f3 el holocaus\-to\rdblquote , y de esta forma, los israelitas id\'f3latras fueron perdonado\rdblquote .\par \par \'a1Qu\'e9 escena m\'e1s admirable y maravillosa la que se nos pre\-senta en el monte Carmelo! El Dios santo ha de juzgar todo pe\-cado con el fuego de su furor. Y ah\'ed estaba una naci\'f3n culpable llena de maldad que Dios hab\'eda de juzgar. \'bfHabla de caer el fuego del Se\'f1or inmediatamente sobre ellos, consumiendo ese pueblo desobediente y culpable? \'bfNo habla escapatoria posible? S\'ed, bendito sea Dios, la habla. Se provey\'f3 de una v\'edctima ino\-cente, un sacrificio que representara esa gente cargada de pecado. Cay\'f3 el fuego sobre \'e9l consumi\'e9ndolo y, de esta forma, ellos fueron perdonados. Qu\'e9 s\'edmbolo m\'e1s maravilloso de lo que tendr\'eda lugar casi mil a\'f1os m\'e1s tarde en otro monte, el del Calvario. All\'ed, el Cordero de Dios tom\'f3 el lugar de su pueblo culpable y llev\'f3 sus pecados en su cuerpo sobre el madero (I Pedro 2:24). All\'ed, el Se\'f1or Jesucristo sufri\'f3, el justo por los injus\-tos, para llevarlos a Dios. All\'ed fue hecho maldici\'f3n (G\'e1la\-tas 3:13), para que la bendici\'f3n eterna pudiera ser la porci\'f3n de ellos. All\'ed, el "fuego de Jehov\'e1\rdblquote cay\'f3 sobre su cabeza sagra\-da, y tan intenso fue su calor que clam\'f3: "sed tengo\rdblquote .\par \par "Y vi\'e9ndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y di\-jeron: \'a1Jehov\'e1 es el Dios! \'a1Jehov\'e1 es el Dios!\rdblquote (v. 38). "No pod\'edan dudar por m\'e1s tiempo de la existencia y la omni\-potencia de Jehov\'e1. No pod\'eda haber enga\'f1o en cuanto a la rea\-lidad del milagro: vieron con sus propios ojos c\'f3mo descend\'eda el fuego del cielo y consum\'eda el sacrificio. Y tanto si estimaban la grandeza del milagro en s\'ed, o el hecho de que El\'edas lo hubiera anunciado de antemLVAL ano y hubiera tenido lugar con un prop\'f3sito determinado, como si consideraban la ocasi\'f3n digna de la in\-tervenci\'f3n extraordinaria del Ser supremo \_para recuperar a su pueblo que habla sido seducido a apostatar por la in\-fluencia de los que estaban en autoridad, y probar que \'c9L era el Dios de sus padres\_, todas estas cosas se combinaban para de\-mostrar la divinidad de su Autor y sancionar la autoridad de El\'edas\rdblquote (John Simpson).\par \par \ldblquote Y vi\'e9ndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y di\-jeron: \'a1Jehov\'e1 es el Dios!" Al Se\'f1or se le conoce por sus cami\-nos y por sus obras: \'c9l es \ldblquote magnifico en santidad, terrible en loores, hacedor de maravillas\rdblquote . De este modo fue resuelta la controversia entre Jehov\'e1 y Baal. Aun as\'ed, los hijos de Israel ol\-vidaron pronto lo que hab\'edan visto, y \_lo mismo que sus pa\-dres, quienes hab\'edan sido testigos de las plagas de Egipto y de la derrota de Fara\'f3n y sus huestes en el mar Rojo\_ pronto cayeron de nuevo en la idolatr\'eda. Las manifestaciones terribles de la justicia divina suelen atemorizar y convencer al pecador, arran\-car de \'e9l confesiones y resoluciones, e incluso inclinarle a la obediencia, \i mientras \i0 perdura en \'e9l la impresi\'f3n; empero, para cambiar su coraz\'f3n y convertir su alma, es necesario algo m\'e1s. Los milagros que Cristo obr\'f3, en nada cambiaron la oposici\'f3n de la naci\'f3n jud\'eda a la verdad; para que el hombre nazca de nuevo ha de haber una obra sobrenatural en \'e9l.\par \par "Y dijoles El\'edas: Prended a los profetas de Baal, que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y llev\'f3los El\'edas al arroyo de Cis\'f3n, y all\'ed los degoll\'f3" (v. 40). Qu\'e9 solemne es esto; El\'edas no habla orado por los falsos profetas (sino por "este pue\-blo"), v el buey que hab\'eda sido sacrificado no les aprovechaba. As\'ed es, tambi\'e9n, en cuanto a la expiaci\'f3n: Cristo muri\'f3 por su pueblo, \ldblquote el Israel de Dios", masLVAL  no derram\'f3 su sangre por los reprobados v los apostatas. Dios hizo que su verdad bendita \_que ahora es negada casi universalmente\_ fuera ilustrada en los s\'edmbolos, v que quedara claramente expuesta en las porcio\-nes doctrinales de su Palabra, El cordero pascual fue instituido en favor de los hebreos, a quienes proteg\'eda pero \'a1no para los egipcios! Querido lector, si tu nombre no est\'e1 escrito en el li\-bro de la vida, no hay el m\'e1s leve rayo de esperanza para ti.\par \par Hay algunos quienes, llevados por nociones falsas de libe\-ralidad, condenan a El\'edas por haber degollado a los profetas de Baal; yerran en gran manera ignorando el car\'e1cter de Dios v las ense\'f1anzas de su Palabra. Los peores enemigos que puede tener una naci\'f3n son los profetas v sacerdotes falsos, por cuanto acarrean sobre ella males espirituales v temporales, v destruyen tanto los cuerpos como las almas de los hombres. El permitir que esos profetas de Baal escapasen, hubiera significado darles per\-miso para continuar sus actividades como agentes de la aposta\-s\'eda, v hubiese expuesto a Israel a m\'e1s corrupci\'f3n. Debe recor\-darse que el pueblo de Israel estaba bajo el gobierno directo de Jehov\'e1, v que el tolerar la existencia de aquellos que pervert\'edan a las gentes llev\'e1ndolas a la idolatr\'eda, hubiera equivalido a dar refugio a hombres culpables de alta traici\'f3n contra la Majestad de las alturas. El insulto lanzado contra Jehov\'e1 s\'f3lo pod\'eda ser vengado por medio de su destrucci\'f3n, v solamente as\'ed pod\'eda vindicarse su santidad.\par \par En las \'e9pocas de degeneraci\'f3n se requieren testigos que no pierdan de vista la gloria de Dios, que no dejen que sea influido su \'e1nimo por el sentimentalismo, y que sean inflexibles en con\-denar el mal. Los que consideran que El\'edas llev\'f3 su severidad a extremos inauditos, e imaginan que actu\'f3 con crueldad despiada\-da al degollar a los falsos profetas, no conocen al Dios de El\'edas. El Se\'f1or es glorioso eHLVALT3 que predicaran en el nombre de Jes\'fas (Hechos 4:18). Cuando un gobierno pide a un hijo de Dios que trabaje siete d\'edas a la semana, le pide que desobedezca un estatuto di\-vino: "Acordarte has del d\'eda del reposo, para santificarlo\rdblquote . Aunque es cierto que debemos al C\'e9sar las cosas que correspon\-den con toda justicia al C\'e9sar, no podemos, en ninguna cir\-cunstancia, dejar de dar a Dios lo que nos pide; y si se nos pide que robemos a Dios, nuestro deber es llano y simple: la ley infe\-rior debe ceder ante la superior; la lealtad a Dios debe ante\-ponerse a toda otra consideraci\'f3n. Los ejemplos de los tres he\-breos y de los ap\'f3stoles no dejan lugar a dudas en este punto.\par \par \ldblquote Y Nabot respondi\'f3 a Acab: Gu\'e1rdeme Jehov\'e1 de que yo te d\'e9 a ti la heredad de mis padres\rdblquote (I Reyes 21:3). Retrocedi\'f3 horrorizado ante semejante propuesta, consider\'e1ndola alarmado como una tentaci\'f3n a cometer un pecado terrible. Nabot se atuvo a la Palabra de Dios escrita y rehus\'f3 obrar de modo contrario a la misma, aun cuando n santidad, v nunca m\'e1s que cuando es \ldblquote fuego consumidor\rdblquote de los obradores de iniquidad. Es verdad que El\'edas s\'f3lo era un hombre; empero, era el siervo de Dios, v estaba obligado a llevar a cabo sus \'f3rdenes; al degollar a aquellos falsos profetas no hizo m\'e1s que cumplir lo que la Pa\-labra de Dios requer\'eda de \'e9l (v\'e9ase Deuteronomio 13:1\_5; 18.20-22). Nosotros, bajo la dispensaci\'f3n cristiana, no hemos de matar a los que seducen a otros v les llevan a la idolatr\'eda, por cuanto "las armas de nuestra milicia no son carnales\rdblquote (II Co\-rintios 10:4). La aplicaci\'f3n para nosotros en el d\'eda presente es \'e9sta: debemos juzgar implacablemente todo el mal que haya en nuestras vidas, v no debemos permitir que en nuestro cora\-z\'f3n haya rival alguno del Se\'f1or nuestro Dios; \'a1"que no es\-cape ninguno\rdblquote !\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 PERSEVERANCIA EN LA ORACI\'d3N\par \pard\qj\b0\par \ldblquote Y El\'edas subi\'f3 a la cumbre del Carmelo; y postr\'e1ndose en tierra, puso su rostro entre las rodillas" (I Reyes 18:42). Al final del cap\'edtulo anterior dec\'edamos que este vers\'edculo ofrece grandes lecciones que los ministros del Evangelio har\'edan bien en tener muy en cuenta, siendo la principal de \'e9stas lo impor\-tante y necesario que para ellos es el retirarse del lugar de su ministerio, con el fin de tener comuni\'f3n con su Se\'f1or. Cuando su labor p\'fablica ha terminado, necesitan darse a una obra en privado con Dios. Los ministros, no s\'f3lo han de predicar, sino, tambi\'e9n, orar; y no s\'f3lo antes y durante la preparaci\'f3n de sus sermones, sino tambi\'e9n despu\'e9s. No s\'f3lo han de atender a las almas de su reba\'f1o, sino que, adem\'e1s, han de cuidar de la suya propia con el prop\'f3sito especial de que sean librados del orgullo, y la confianza en sus propios esfuerzos. El pecado puede conta\-minar la mejor de nuestras acciones. El siervo fiel, por mucho que Dios le corone de hito su trabajo, es consciente de sus de\-fectos y halla motivos de humillaci\'f3n ante su Se\'f1or. Adem\'e1s, sabe que s\'f3lo Dios puede dar el crecimiento a la semilla que ha sembrado y que, para que sea ad, ha de suplicar delante del trono de la gracia.\par \b\par \b0 En el pasaje que tenemos ante nosotros se contiene la m\'e1s gloriosa e importante instrucci\'f3n, no s\'f3lo para los ministros del Evangelio, sino tambi\'e9n para el pueblo de Dios en general. Una vez m\'e1s, el Esp\'edritu ha tenido a bien darnos a conocer los secre\-tos de la oraci\'f3n que es contestada, por cuanto era en el ejer\-cicio santo de la misma que el profeta se ocupaba en esta ocasi\'f3n. Puede que a1guien piLVAL ense que en I Reyes 18:42\_46\i \i0 no se dice de modo explicito que El\'edas estuviera orando. As\'ed es, en efecto; empero, en este detalle tenemos otra prueba de la importancia de comparar la Escritura con la Escritura. En James 5:17, 18\i \i0 se nos dice que "El\'edas era hombre sujeto a seme\-jantes pasiones que nosotros, y rog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese, y no llovi\'f3 sobre la tierra en tres a\'f1os y seis meses. Y \i otra vez oro, \i0 y el cielo dio lluvia". Este vers\'edculo se refiere de modo claro al hecho que estamos considerando: as\'ed como los cielos se cerraron en respuesta a la oraci\'f3n de El\'edas, se abrieron, tam\-b4n, gracias a sus Aplicas. As\'ed pues, tenemos de nuevo ante nosotros las condiciones que, para que sea eficaz, ha de reunir nuestra intercesi\'f3n.\par \par Hemos de hacer \'e9nfasis de nuevo en que estos pasajes del Antiguo Testamento fueron escritos para nuestra ense\'f1anza y consolaci\'f3n (Romanos 15:4), y nos ofrecen ilustraciones, figu\-ras y ejemplos valios\'edsimos de lo que el Nuevo Testamento con\-tiene en forma de doctrina y precepto. Puede pensarse que, des\-pu\'e9s de haber dedicado recientemente casi dos capitulas de este libro acerca de la vida de El\'edas a mostrar los secretos de la oraci\'f3n que todo lo puede, no hay necesidad de que volvamos de nuevo al mismo tema. Pero, lo que se nos muestra ahora es un \i aspecto diferente \i0 de la misma: en I Reyes 18:36 y 37\i \i0 vimos el modo en que El\'edas or\'f3 \i en p\'fablico, \i0 mientras que ahora se nos presenta el poder de su intercesi\'f3n \i privada; y si \i0 quere\-mos sacar el m\'e1ximo provecho, posible de lo que se nos dice en los vers\'edculos 42\_46, no podemos examinarlos superficial\-mente, sino de modo detenido. \'bfAnsias llevar a cabo tus devo\-ciones secretas de modo, que sean aceptables a Dios y produzcan respuestas de paz? Si es as\'ed, presta atenci\'f3n a los detalles si\-guientes:\par \par En primer lugar, este hombre de Dios \i se apart\'f3 \i0 de la multituLVAL d y "subi\'f3 a la cumbre del Carmelo". Si queremos estar en la presencia de la Majestad de las alturas, si queremos valernos del "camino nuevo y vivo" que el Redentor consagr\'f3 para su pueblo y "entrar en el santuario" (Hebreos 10:19,20), debemos retirarnos de este mundo loco y alborotador que nos rodea, para estar a solas con Dios. \'c9sta fue la gran lecci\'f3n que nuestro Se\-\'f1or ense\'f1\'f3 en las primeras palabras que pronunci\'f3 acerca del tema que nos ocupa: "Mas tu cuando oras, \'e9ntrate en tu c\'e1\-mara, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que est\'e1 en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensar\'e1 en p\'fablico" (Ma\-teo 6:6). Es totalmente necesario que nos separemos de aque\-llos que est\'e1n sin Dios y que cerremos los ojos y los o\'eddos a todo lo que se interpone entre nuestras mentes y \'c9l. El hecho de entrar en la c\'e1mara y cerrar la puerta denota algo m\'e1s que aislamiento f\'edsico: significa tambi\'e9n calmar el esp\'edritu, aquietar la carne febril y el pensamiento, para que estemos en un estado que nos permita acercarnos y dirigirnos al Santo. "Estad quie\i\-\i0 tos, y conoced que yo soy Dios", es el requisito invariable. \'a1Cu\'e1n a menudo nuestro \i descuido \i0 de "cerrar la puerta" hace ineficaz nuestra oraci\'f3n! La atm\'f3sfera del mundo es fatal para el esp\'edritu de devoci\'f3n; as\'ed pues, si queremos disfrutar de comuni\'f3n con Dios, debemos estar a solas con \'c9L.\par \par En segundo lugar, observemos bien \i la postura \i0 en la que es\-taba este hombre de Dios: "Y postr\'e1ndose en tierra, puso su ros\-tro entre las rodillas" (vs. 42). \'a1Qu\'e9 extra\'f1o es esto! Como a1guien ha dicho: "Apenas le reconocemos; parece haber per\-dido su identidad. Pocas horas antes estaba erguido como un casta\'f1o de Basan; ahora encorvado como un junco." Al enfren\-tarse a la multitud reunida, a Acab y a los cientos de falsos pro\-fetas lo hizo con porte majestuoso y digno; mas ahora, al acercarse al Rey de reyes, su proceder es humilde y rLVAL everente. All\'ed como embajador de Dios, se hab\'eda presentado ante Israel; ahora, como intercesor de Israel, se presenta ante el Alt\'edsimo. Al en\-frentarse a las fuerzas de Baal fue Valiente como un le\'f3n; a solas con Dios, esconde su rostro y, por sus acciones, reconoce que no es nada. Los que han sido m\'e1s favorecidos por el cielo siem\-pre han obrado as\'ed'; Abraham declar\'f3: "He aqu\'ed ahora que he comenzado a hablar a mi Se\'f1or, aunque soy polvo y ceniza (G\'e9nesis 18:27). Cuando Daniel tuvo la Visi\'f3n de Dios encar\-nado, declar\'f3: "Mi fuerza se me troc\'f3 en desmayo" (Daniel 10:8). Aun los serafines cubren sus rostros en su presencia (Isa\'edas 6.2).\par Lo que estamos considerando es muy necesario para esta ge\-neraci\'f3n irreverente y profana. Aunque Dios le hab\'eda favorecido tanto y le habla dado tanto poder en la orac1\'f3n, El\'edas no se tom\'f3 ninguna libertad ni se acerc\'f3 a \'e9l con familiaridad impropia. Por el contarlo, dobl\'f3 sus rodillas ante el Alt\'edsimo Y puso su rostro entre las mismas como se\'f1al de la profunda Vene\-raci\'f3n que sent\'eda por el Ser infinito y glorioso del cual era men\-sajero. Y \i si nuestros \i0 corazones sienten lo que debieran, cuanto mas favorecidos nos Veamos por Dios, mas nos humillar\'e1 el sentido de nuestra propia indignidad e insignificancia y no encontraremos postura demasiado sumisa para expresar nuestro res\-peto por la Majestad divina. No debemos olvidar que, aunque es nuestro Padre, Dios es tambi\'e9n nuestro Soberano, y que, aun\-que somos sus hijos, somos tambi\'e9n sus s\'fabditos. Si recordamos que el Todopoderoso obra con infinita condescendencia cuan\-do "se humilla a mirar en el cielo y en la tierra" (Salmo 113:6), nos daremos cuenta de que nunca podemos rebajarnos demasia\-do ante \'c9L.\par \par \'a1De qu\'e9 modo m\'e1s grave se han pervertido las palabras: "Llegu\'e9monos pues \i confiadamente \i0 al trono de la gracia" (He\-breos 4:16)! Suponer que ellas nos autorizan a dirigirnos al Se\'fLVAL 1or Dios como, si fu\'e9ramos iguales a \'c9L es confundir las tinieblas con la luz y el mal con el bien. Si queremos que Dios nos oiga, debemos ponernos en el lugar que nos corresponde, es decir, en el polvo. "Humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que \'c91 os ensalce cuando, fuere tiempo", \i se halla antes que, \i0 "Echando toda Vuestra solicitud en C, porque M tiene cuidado de Vosotros" (I Pedro 5:6, 7). Debe humillarnos el sentido de nuestra propia bajeza. Si Mois\'e9s hubo de quitarse los zapatos antes de acercarse a la zarza en la cual se apareci\'f3 la gloria de Dios, tambi\'e9n nosotros debemos conducirnos como corresponde al poder y la majestad del Se\'f1or cuando nos dirigimos a \'c9L en oraci\'f3n. Es Verdad que el cristiano ha sido regenerado y hecho acepto en el Amado; pero no obstante sigue siendo, en s\'ed mis\-mo, un pecador. Como a1guien se\'f1al\'f3, "el m\'e1s tierno amor, que echa fuera el temor que atormenta, engendra un temor tan delicado y sensible como el de Juan, quien, aunque habla recos\-tado su cabeza en el seno de Cristo, tuvo escr\'fapulos de entrar demasiado deprisa en la rumba donde \'c9L habla dormido".\par \par En tercer lugar, notemos de modo especial que la oraci\'f3n de El\'edas se basaba en una promesa divina. Cuando el Se\'f1or le man\-d\'f3 presentarse de nuevo ante Acab, le dijo expl\'edcitamente: "Y Yo dar\'e9 lluvia sobre la haz de la tierra" (18:1). \'bfPor qu\'e9, pues, habla de pedir lluvia de modo tan ferviente? Para la raz\'f3n na\-tural, el hecho de que Dios asegure una cosa hace innecesario pedir su cumplimiento; \'bfNo cumplir\'eda Dios su palabra, enviando lluvia independientemente de que le fuera pedida? El\'edas no razon\'f3 de este modo, y tampoco, deber\'edamos hacerlo nosotros. Las promesas de Dios, lejos de eximirnos del deber de suplicar al trono de la gracia las bendiciones garantizadas, est\'e1n destina\-das a instruirnos acerca de las cosas por las que debemos pedir, y a alentarnos a pedirlas creyendo, para que puedan seLVAL r cum\-plidas en nosotros. Los pensamientos y los caminos de Dios son siempre lo contrario de los nuestros, e infinitamente superio\-res a los mismos. En Ezequiel 36:24\_36 se halla una lista de pro\-mesas; sin embargo, en relaci\'f3n estrecha con ellas, leemos: \ldblquote Aun ser\'e9 solicitado de la casa de Israel, para hacerles esto" (vs37).\par \par Al pedir las cosas que Dios ha prometido, le reconocemos como el Dador y aprendemos a depender de \'c9l: la fe entra en acci\'f3n y, al recibirlas, apreciamos aun m\'e1s sus misericordias. Dios har\'e1 lo que se ha propuesto, pero quiere que le suplique\-mos las cosas que queremos que haga por nosotros. Aun a su Hijo amado, Dios dice: "P\'eddeme, y te dar\'e9 por heredad las gen\-tes\rdblquote (Salmo 2:8): el galard\'f3n ha de serle pedido. Aunque El\'edas oy\'f3 (por fe) sonar "una grande Lluvia", habla de orar pi\-di\'e9ndola (Zacar\'edas 10:1). Dios ha establecido que, si queremos recibir, hemos de pedir; si queremos hallar, hemos de buscar; si queremos que se nos abra la puerta de la bendici\'f3n, hemos de Llamar; y si dejamos de hacerlo as\'ed, comprobaremos la Ver\-dad de aquellas palabras: "No ten\'e9is lo que dese\'e1is, porque no ped\'eds" (Santiago 4:2). As\'ed pues, las promesas de Dios nos son dadas para movernos a la oraci\'f3n, Para que nos sirvan de mo\-delo en el que fundir nuestras peticiones, y Para darnos a enten\-der el alcance de las respuestas que podemos esperar.\par \par En cuarto Jugar, su oraci\'f3n era \i definitiva y atinada. \i0 La Es\-critura dice: "Pedid a Jehov\'e1 lluvia" (Zacar\'edas 10:1), y el pro\-feta pidi\'f3 esto de modo concreto: no se extendi\'f3 en generaliza\-ciones, sino que fue especifico. Es en esto que fracasan tantos. Sus peticiones son tan vagas que, si recibieran contestaci\'f3n, casi no la reconocer\'edan; sus ruegos est\'e1n tan faltos de precisi\'f3n que, al d\'eda siguiente, son incapaces de recordar lo que pidieron. No es extra\'f1o que semejante modo de orar no aproveche al alma, ni conLVAL siga mucho. Las cartas que no requieren contestaci\'f3n con\-tienen poco o nada de alg\'fan valor o importancia. Si el lector repasa los cuatro evangelios con esta idea en su mente, observar\'eda qu\'e9 definidas eran las peticiones y con qu\'e9 detalle describ\'edan su caso todos los que se allegaron a Cristo y obtuvieron cura\-ci\'f3n, y recordad que ello est\'e1 escrito Para nuestra ense\'f1anza. Cuando los disc\'edpulos pidieron al Se\'f1or que les ense\'f1ara a orar, \'c9l dijo: "\'bfQui\'e9n de Vosotros tendr\'e1 un amigo, e ir\'e1 a \'e91 a me\-dia noche, y le dir\'e1: Amigo, pr\'e9stame tres panes" (Lucas .11:5); no dijo simplemente "comida", sino, de modo especifico, \i "tres panes".\par \par \i0 En quinto lugar, su oraci\'f3n fue \i ferviente. \i0 No es necesario gritar ni chillar Para demostrar el fervor; Pero, por otra parte, las peticiones fr\'edas y formalistas no Van a Verse contestadas. Dios nos concede lo que pedimos s\'f3lo por el nombre de Cristo; sin embargo, a menos que supliquemos con ardor y Verdad, con intensidad de esp\'edritu y ruego Vehemente, no obtendremos la deseada bendici\'f3n. La Escritura da a entender constantemente que es necesario porfiar, al comparar la oraci\'f3n con el buscar, Llamar, clamar y procurar. Recordad c\'f3mo Jacob luch\'f3 con el Se\'f1or, y c\'f3mo David suspir\'f3 y derram\'f3 su alma. \'a1Qu\'e9 distin\-tas son las peticiones indiferentes y l\'e1nguidas de la mayor\'eda de los hombres de hoy! Esta escrito del Redentor bendito que ofre\-ci\'f3 "ruegos y s\'faplicas con gran clamor y lagrimas\rdblquote (Hebreos 5:7). No es la oraci\'f3n indiferente y mec\'e1nica la que "puede mu\-cho", sino "la oraci\'f3n del justo, obrando eficazmente" (James 5:16).\par \par En sexto lugar, notemos bien la vigilancia de El\'edas al orar: "Y dijo, a su criado: Sube ahora, y mira hacia la mar" (\'c9l. 43). Mientras oramos y cuando esperamos la contestaci\'f3n a nues\-tras s\'faplicas, debemos estar alerta para ver las se\'f1ales del bien que deseamos. El salLVAL mista dijo: "Esper\'f3 yo a Jehov\'e1, esper\'f3 mi alma; en su palabra ha esperado. Mi alma espera a Jehov\'e1 m\'e1s que los centinelas a la ma\'f1ana, m\'e1s que los vigilan\-tes a la ma\'f1ana" (Salmo 130:5,6). Estas palabras hacen alusi\'f3n a los que estaban apostados como vig\'edas, quienes miraban hacia oriente para descubrir la primera luz del d\'eda, y daban la se\'f1al a fin de que se ofreciera el sacrificio en el templo a la hora exac\-ta. Del mismo modo, el alma suplicante ha de estar alerta para descubrir a1guna se\'f1al de la Llegada de la bendici\'f3n por la cual ora. "Perseverad en oraci\'f3n, velando en ella con hacimiento de gracias" (Colosenses 4:2). Cu\'e1n a menudo dejamos de hacerlo debido a que nuestros deseos son mayores que nuestra espe\-ranza. Oramos, pero no vigilamos esperando ver los favores que buscamos. \'a1Qu\'e9 diferente era el caso de El\'edas!\par En s\'e9ptimo lugar, El\'edas \i perseveraba \i0 en su s\'faplica. Este es el rasgo, m\'e1s notable de su conducta, al cual debemos prestar es\-pecial atenci\'f3n porque es en este punto donde fracasamos m\'e1s lastimosamente. "Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia la mar. Y & subi\'f3, y mir\'f3, y dijo: No hay nada.\rdblquote \ldblquote Nada\rdblquote hay en el cielo, ni levant\'e1ndose del mar, que indique que va a llover. \'bfNo conocernos por propia experiencia esta verdad? Hemos buscado al Se\'f1or y hemos esperado confiados su intervenci\'f3n; mas, en vez de ver una se\'f1al de que \'c9l nos ha o\'eddo, miramos y "no hay nada". \'a1Cu\'e1l. ha sido nuestra reacci\'f3n? \'bfHemos di\-cho con enojo e incredulidad: "Ya me lo esperaba", y hemos de\-jado de orar? Si es as\'ed, hemos adoptado una actitud equivocada. Tenemos que estar seguros, en primer lugar, de que nuestra pe\-tici\'f3n est\'e1 basada en una promesa divina; despu\'e9s, esperemos confiadamente a que Dios la cumpla a su debido tiempo. Si no tienes una promesa concreta de Dios, pon tu caso en sus manos y procura aceptar su voluntad acerca de LVAL los resultados.\par \par \ldblquote Y \'c9l subi\'f3, y mir\'f3, y dijo: No hay nada". Ni siquiera El\'edas recib\'eda respuesta \i inmediata; \i0 iqui6des somos nosotros para exigir pronta contestaci\'f3n a nuestro primer ruego? El profeta no pens\'f3 que, ya que habla pedido una vez y no hab\'eda habido res\-puesta, no ten\'eda necesidad a1guna de seguir pidiendo; sino que, por el contrario, persever\'f3 hasta que la recibi\'f3. Esta fue, tam\-bi\'e9n, la persistencia del patriarca Jacob: "No te dejar\'e9, si no me bendices" (G\'e9nesis 32:26). Este era el modo de orar del sal\-mista: "Resignadamente esper\'e9 a Jehov\'e1, e inclin\'f3se a mi, y oy\'f3 mi clamor" (40:1). "Y \'e91 le volvi\'f3 a decir: vuelve siete veces" (vs. 43); \'e9sa fue la orden que el profeta dio a su criado. Estaba convencido de que, tarde o temprano, Dios le conceder\'eda lo que ped\'eda, pero estaba persuadido de que no deb\'eda darle tre\-gua (Isa\'edas 62:7). El criado regres\'f3 seis veces diciendo que no hab\'eda se\'f1al alguna de lluvia, mas el profeta no desmay\'f3 en sus suplicas. No desmayemos nosotros orando nuestras oraciones no se ven coronadas por el \'e9xito inmediato, antes bien, insistamos ejerciendo fe y paciencia basta que la bendici\'f3n esperada llegue.\par \par El pedir una y otra vez, hasta seis veces, sin que le fuera concedido lo que ped\'eda, era una prueba no peque\'f1a de la pa\-ciencia de El\'edas, pero le fue dada gracia para resistirla. "Empero Jehov\'e1 esperar\'e1 para tener piedad de vosotros" (Isa\'edas 30:18). \'bfPor qu\'e9? Para ense\'f1arnos que, cuando se nos oye, no es debido a nuestro fervor y premura, ni porque nuestra causa sea justa: no podemos exigir nada de Dios; todo es \i de gracia\i0 , y por lo tanto, debemos esperar el momento que crea conveniente. El Se\'f1or espera, no porque sea un tirano, sino "para tener pie\-dad\rdblquote . \'c9l espera por nuestro bien: para perfeccionarnos, y para que aumente nuestra sumisi\'f3n a su santa voluntad; es entonces cuando se vuelLVAL ve a nosotros y nos dice con amor: \ldblquote Grande es; tu fe; sea hecho contigo como quieres" (Mateo 15: 28). Esta es la confianza que tenemos en \'c9l, que si demand\'e1re\-mos alguna cosa conforme a su voluntad, \'c9l nos oye. Y si sabemos que El nos oye en cualquiera cosa que demand\'e1re\-mos, sabemos que tenemos las peticiones que le hubi\'e9remos de\-mandado" (I Juan 5:14, 15). Dios no puede quebrantar su Pa\-labra, pero debemos esperar el momento que \'c9l crea oportuno perseverando en la oraci\'f3n sin desmayo hasta que nos conteste.\par \par "Y a la s\'e9ptima vez dijo: Yo veo una peque\'f1a nube como la palma de la mano de un hombre, que sube de la mar" (vs. 44). La perseverancia en la oraci\'f3n del profeta no hab\'eda sido en vano, por cuanto \'e9sta era la se\'f1al de que Dios le hab\'eda o\'eddo. Dios pocas veces da una respuesta completa a la oraci\'f3n de modo inmediato, sino que, por regla general, da un poco al principio, y luego, seg\'fan crea que es mejor para nosotros, contesta de modo m\'e1s pleno. Lo que el creyente recibe ahora, no es nada compa\-rado con lo que recibir\'e1 si persevera en la oraci\'f3n de fe. Dios, aunque tuvo a bien hacer esperar al profeta por un tiempo, no defraud\'f3 sus esperanzas, como tampoco lo har\'e1 con nosotros si perseveramos en oraci\'f3n, velando en ella con hacimiento de gra\-cias. As\'ed pues, estemos prestos a recibir con gozo y gratitud la menor indicaci\'f3n de la respuesta a nuestras peticiones, acept\'e1n\-dola como una muestra del bien, y como un est\'edmulo para perse\-verar en nuestras s6plicas hasta que sean cumplidos de modo pleno los deseos basados en la Palabra. Los principios modestos producen a menudo resultados maravillosos, como ense\'f1a la pa\-r\'e1bola del grano de mostaza (Mateo 13:31,32). Los esfuerzos d\'e9biles de los ap\'f3stoles tuvieron un hito asombroso cuando Dios los acept\'f3 y los bendijo. Hay un significado simb\'f3lico en las palabras \ldblquote como, la palma de la mano de un hombre\rdblquote : la manoLVAL  de un hombre se habla levantado en oraci\'f3n, y era como si hu\-biera dejado su sombra en el cielo.\par \par "Y \'e91 dijo: ve, y di a Acab: Unce y desciende, porque la lluvia no te ataje" (vs. 44). El\'edas no desde\'f1\'f3 este augurio significativo, a pesar de ser peque\'f1o,\b \b0 sino que cobr\'f3 aliento en \'e9l. Estaba tan seguro de que las ventanas del cielo estaban a punto de abrirse dando lluvia abundante, que envi\'f3 a su criado con un mensaje urgente para que Acab escapara enseguida, antes de que estallara la tormenta y el arroyo de Cis\'f3n estuviera tan henchido que le impidiera regresar. Qu\'e9 muestra m\'e1s clara de su confianza santa en un Dios que contesta la oraci\'f3n. La fe ve al Todopoderoso detr\'e1s de "una peque\'f1a nube". Un "pu\'f1ado de harina" hab\'eda bastado en las manos de Dios para sustentar a una familia durante muchos meses; y una nube "corno la palma de la mano de un hombre" pod\'eda considerarse suficiente para proporcionar abundancia de agua. "Y aconteci\'f3, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento; y hubo una gran lluvia" (vs. 45). C\'f3mo deber\'eda ello hablarnos a nos\-otros. Creyente que est\'e1s siendo probado con severidad, toma aliento de lo que est\'e1 escrito: la respuesta a tus oraciones puede que est\'e9 mucho m\'e1s cerca de lo que piensas.\par \par "Y subiendo Acab, vino a Jezreel" (\'c9l. 45). El rey obr\'f3 con prontitud al recibir el mensaje del profeta. Con cu\'e1nta mayor prontitud se atiende a los consejos temporales de los ministros del Se\'f1or que a los \i espirituales. \i0 Acab no abrigaba duda alguna acerca de la inminencia de la lluvia. Estaba convencido de que Aqu\'e9l que hab\'eda contestado a El\'edas con fuego iba a hacerlo ahora con agua; no obstante, su coraz\'f3n permane\-ci\'f3 tan endurecido para con Dios como siempre. Qu\'e9 solemne es el cuadro que se nos presenta: Acab estaba convencido pero no convertido. Cu\'e1ntos hay en las iglesias hoy en d\'eda quienes, como \'e91, tienen la reliLVAL0n ellos en traicionar al Salvador (Ma\-teo 26:14,15), as\'ed tambi\'e9n, este rey ap\'f3stata se vendi\'f3 \ldblquote a mal hacer\rdblquote sin remordimiento ni reserva algunos. El crimen horri\-ble que cometi\'f3 contra Nabot no era un acto aislado, contrario al tenor general ni al curso de su vida \_como lo hab\'eda sido el de David en el asunto de Ur\'edas, sino simplemente una mues\-tra de su rebeli\'f3n continuada contra Dios. "Habi\'e9ndose ven\-dido a mal hacer delante de Jehov\'e1, despreci\'e1ndole y desafi\'e1ndole, estaba\b \b0 empleado\b \b0 en los negocios de su amo como un esclavo, de modo abierto, constante y diligente\rdblquote (Thomas Scott).\par \par \tab\ldblquote Te has vendido a mal hacer delante de Jehov\'e1.\rdblquote Su deca\-dencia comenz\'f3 cuando se cas\'f3 con Jezabel (v. 25), paga\-na\tab e id\'f3latra; y las consecuencias de esa uni\'f3n terrible es\-t\'e1n registradas para nuestra instrucci\'f3n. Se levantan como una luz roja, una se\'f1al de peligro y un aviso solemne para el pueblo de Dios en nuestros d\'edas. La ley prohib\'eda de modo ex\-preso a un israelita casarse con una gentil; y el Nuevo Testamento proh\'edbe de modo igualmente expl\'edcito al cristiano el casarse con una mundana. "No os junt\'e9is en yugo con los infie\-les; porque \'bfqu\'e9 compa\'f1\'eda tiene la justicia con la injusticia? \'bfy qu\'e9 comuni\'f3n la luz con las tinieblas?\rdblquote (II Corintios 6:14). El cristiano corre gran peligro si de modo premeditado pisotea este mandamiento divino, por cuanto la desobediencia deliberada no puede hacer otra cosa que incurrir en el desagrado notorio de\tab Dios. Si un hijo suyo se une a una mujer que no es creyente, es como si hiciera que Cristo tuviera congi\'f3n en la mente, pero no en el coraz\'f3n; est\'e1n convencidos de que el Evangelio es la verdad, y, sin em\-bargo, lo rechazan; est\'e1n seguros de que Cristo es poderoso para salvar, y, aun as\'ed, no se rinden a \'c9l.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA HUIDA\par \pard\qj\b0\par Al pasar del cap\'edtulo 18 al 19 de I Reyes, nos encontramos con una transici\'f3n extra\'f1a. Es como si el sol brillara en un ciclo claro y, de repente, sin aviso alguno, \'e9ste se cubriera de negras nubes y una tormenta sacudiera la tierra. Los contrastes que ofrecen estos dos cap\'edtulos son violentos y sobrecogedores. Al final del uno, \ldblquote la mano de Jehov\'e1 fue sobre El\'edas mientras corr\'eda delante del carruaje de Acab; al principio del otro, est\'e1 ocupado en s\'ed mismo, tratando de "salvar su vida\rdblquote . En el primero vemos lo mejor del profeta; en el \'faltimo lo peor. All\'ed era fuerte en la fe, ayudando a su pueblo; aqu\'ed est\'e1 lleno de temor y abandona su pata. En el uno se enfrenta intr\'e9pidamente a los cuatrocientos profetas de Baal; en el otro huye lleno de p\'e1nico a causa de las amenazas de una mujer. De la cumbre del monte se va al desierto, y de suplicar a Jehov\'e1 que vindicara y glorificara su grande nombre pasa a implorarle que le mate. \'bfQui\'e9n pod\'eda esperar semejante tragedia?\par \par En estos contrastes tan marcados tenernos una prueba sorprendente de la inspiraci\'f3n de las Escrituras. La naturaleza humana se pinta en la Biblia en sus verdaderos colores: el car\'e1cter de los h\'e9roes est\'e1 descrito fielmente, los pecados de los personajes notables est\'e1n registrados con franqueza. Es verdad que de humanos es el errar, pero es igualmente cierto que el esconder las faltas de aquellos a los que admirarnos m\'e1s es muy humano, tambi\'e9n. Si la Biblia hubiera sido un producto de los hombres, si hubiese sido escrita por historiadores no inspirados, estos habr\'edan exaltado las virtudes de los hombres m\'e1s lustres de sus respectivos pa\'edses, e ignorado sus faLVAL ltas; y si las hubieran mencionado, ser\'eda disculp\'e1ndolos e intentando atenuarlas. Si un admirador humano hubiera escrito la historia de El\'edas, hubiese omitido su triste fracaso. El hecho de que est\'e1, de que no se pretende excusarlo, es una evidencia de que los personajes de la Biblia est\'e1n pintados en colores verdaderos y reales, y de que no fueron trazados por manos humanas, sino por escritores que estaban dirigidos por el Esp\'edritu Santo.\par \par "Y la mano de Jehov\'e1 fue sobre El\'edas, el cual ci\'f1\'f3 sus lomos. y vino corriendo delante de Acab hasta llegar a Jezreel\rdblquote (I Reyes 18:46). Ello es maravilloso. La expresi\'f3n "la mano del Se\'f1or se usa a menudo en las Escrituras para describir su poder y bendici\'f3n. Por ello, Esdras dijo: "La mano de nuestro Dios fue sobre nosotros, el cual nos libr\'f3 de mano de enemigo (8:31); "La mano del Se\'f1or era con ellos; y creyendo, gran n\'famero se convirti\'f3 al Se\'f1or" (Hechos 11:21). El hecho de que estas palabras se encuentren en este vers\'edculo sirve de secuela instructiva a lo que se nos dice en el vers\'edculo 42. All\'ed vimos al profeta postrado en tierra y humillado ante Dios; aqu\'ed vemos a Dios honrando y sosteniendo milagrosamente a su siervo. Si queremos tener el poder y disfrutar de la bendici\'f3n de Dios, debemos humillarnos ante \'c91. En esta ocasi\'f3n, la "mano del Se\'f1or" transmiti\'f3 poder sobrenatural y ligereza de pies al profeta, hasta el punto de que recorriera casi veintinueve kil\'f3metros m\'e1s r\'e1pidamente que el carruaje del rey; de este modo, Dios honr\'f3 aun m\'e1s a quien le habla honrado, al mismo tiempo que proporcionaba a Acab una prueba m\'e1s de lo divino del cometido de El\'edas. Esto ilustraba la naturaleza de los caminos del Se\'f1or: cuando un hombre desciende al polvo delante del Alt\'edsimo, bien pronto ver\'e1 el mundo que un poder mayor que el suyo es el que le da vigor,\par \par "Ci\'f1\'f3 sus lomos, y vino corriendo delante de Acab hasta llegar a JLVAL ezreel." Todos los detalles contienen una ense\'f1anza importante para nosotros. El poder de Dios que hab\'eda en El\'edas no le hizo descuidado y negligente de su propio deber: recogi\'f3 sus ropas para que no entorpecieran sus movimientos. Y si nosotros queremos correr con paciencia la carrera que nos es propuesta, hemos de dejar "todo el peso" (Hebreos 12:1). Si queremos estar "firmes contra las asechanzas del diablo", debemos tener "ce\'f1idos nuestros lomos de verdad" (Efesios 6:14). Al correr "delante de Acab", El\'edas tom\'f3 el lugar de un humilde lacayo, lo que habla de mostrar al monarca que su celo contra la idolatr\'eda no estaba movido por el desacato a su persona, sino s\'f3lo por su fidelidad a Dios. Al pueblo del Se\'f1or se le requiere "honrar al rey\rdblquote en todas las cuestiones civiles, y aun en ello, el deber de los ministros es dar ejemplo. La conducta de El\'edas en esta ocasi\'f3n puso de nuevo a prueba el car\'e1cter de Acab: si hubiera tenido respeto alguno al siervo de Dios, le hubiera invitado a subir a su carruaje, como el et\'edope ilustre hizo con Felipe (Hechos 8:31), pero no fue \'e9ste el caso de este hijo de Belial.\par \par El rey imp\'edo se apresur\'f3 a ir a Jezreel donde su vil esposa le esperaba. Para Jezabel, el d\'eda debla de ser largo y penoso, porque hablan transcurrido muchas horas desde que su marido saliera a encontrarse con El\'edas en el Carmelo. El mandato perentorio que hab\'eda recibido del siervo de Jehov\'e1 de reunir todo el pueblo de Israel y los profetas de Baal, daba a entender que hab\'eda llegado el momento de la crisis. Por consiguiente, debla de estar, ansiosa de saber c\'f3mo hablan ido las cosas. Sin duda alguna, acariciarla la esperanza de que sus sacerdotes hab\'edan triunfado, y al contemplar las nubes que cubr\'edan el cielo, debla de atribuir, el hecho feliz a alguna grandiosa intervenci\'f3n de Baal en respuesta a sus s\'faplicas. Si era as\'ed, todo iba bien: los deseos de su coraz\'f3n iban a realizarse, sus planes seLVAL r\'edan coronados por el \'e9xito, los indecisos israelitas ser\'edan ganados para su r\'e9gimen id\'f3latra y los \'faltimos vestigios de culto a Jehov\'e1 ser\'edan eliminados. Toda la culpa del hambre penosa era de El\'edas; pero ella y sus sacerdotes iban a atribuirse la gloria de que hubiera terminado. Es muy probable que \'e9stos fueran los pensamientos que ocupaban su mente durante la espera.\par \par Mas ahora la incertidumbre hab\'eda acabado: el rey lleg\'f3 y se apresur\'f3 a darle las nuevas. "Y Acab dio la nueva a Jezabel de todo lo que El\'edas hab\'eda hecho, de c\'f3mo hab\'eda muerto a cuchillo a todos los profetas" (19:1), Lo primero que nos llama la atenci\'f3n acerca de estas palabras es tina omisi\'f3n notable: el Se\'f1or estaba excluido por completo. No dicen nada de las maravillas que \'c9l habla obrado en ese d\'eda; de c\'f3mo habla hecho descender fuego del cielo que consumiera, no s\'f3lo el sacrificio, sino aun las piedras del altar y el agua de la reguera que lo rodeaba; y c\'f3mo, en respuesta a la oraci\'f3n del profeta, hab\'eda enviado lluvia en abundancia. No, no hay lugar para Dios en los pensamientos de los imp\'edos sino que, por el contrario, hacen los m\'e1ximos esfuerzos para desterrarle de sus mentes. Y aun aquellos que, por alg\'fan inter\'e9s personal, adoptan la religi\'f3n, y hacen profesi\'f3n de fe y asisten a los cultos, hablar de Dios y sus maravillosas obras a su esposa en su hogar, es lo \'faltimo que har\'edan. Para la inmensa mayor\'eda de los que profesan ser cristianos, la religi\'f3n es como sus ropas domingueras: algo que se lleva en ese d\'eda pero que se guarda durante el resto de la semana.\par \par "Y Acab dio la nueva a Jezabel de todo lo que El\'edas hab\'eda hecho." Al no ocupar Dios el pensamiento de los imp\'edos, \'e9stos atribuyen a las causas secundar\'edas o al instrumento humano aquello que el Se\'f1or hace. No 'Importa que Dios juzgue o que bendiga; el incr\'e9dulo pierde de vista su Persona y s\'f3lo ve los medios que emLVAL plea o los instrumentos que usa. Cuando un hombre de ambici\'f3n insaciable es el instrumento en las manos de Dios para castigar las naciones cargadas de pecado, ese instrumento se convierte en el objeto del odio universal, pero no hay humillaci\'f3n alguna por parte de las naciones ante Aqu\'e9l que empu\'f1a la vara del juicio. Si se levanta un Whitefield o un Spurgeon para predicar la Palabra con poder y bendici\'f3n extraordinarios, las masas de gentes religiosas le adoran y los hombres hablan de sus habilidades y de sus convertidos. As\'ed fue en el caso de Acab: primero, achac\'f3 la sequ\'eda y el hambre al profeta \_"\'bfEres t\'fa el que alborotas a Israel?" (18:17), en vez de percibir que era el Se\'f1or quien ten\'eda un pleito con la naci\'f3n culpable, y que era \'e9l, Acab, el principal responsable por la condici\'f3n en que se encontraban; y ahora est\'e1 todav\'eda ocup\'e1ndose de "lo que El\'edas habla hecho".\par \par "Y Acab dio la nueva a Jezabel de todo lo que El\'edas hab\'eda hecho.\rdblquote Deb\'eda de relatarle c\'f3mo se hab\'eda burlado de los profetas, lacer\'e1ndolos con su iron\'eda mordiente, y convirti\'e9ndolos en el escarnio de todo el pueblo. Le explicar\'eda de qu\'e9 modo los hab\'eda avergonzado con su reto, y c\'f3mo \'e9l, como por arte de magia, hab\'eda hecho descender fuego del cielo. Debla de extenderse en detalles de la victoria del tisbita, del \'e9xtasis producido en el pueblo y de c\'f3mo hablan caldo sobre sus rostros diciendo: \ldblquote\'a1Jehov\'e1 es el Dios! \'a1Jehov\'e1 es el Dios!" Que todo esto se lo explic\'f3, no para convencer a Jezabel de su error, sino para encender su furor contra el siervo de Dios, se pone de manifiesto en su cl\'edmax intencionado: \ldblquote c\'f3mo hab\'eda muerto a cuchillo a todos los profetas.\rdblquote \'a1C\'f3mo revela ello una vez m\'e1s el terrible car\'e1cter de Acab! Del mismo modo que la sequ\'eda anunciada y el hambre consiguiente no hab\'edan hecho que se volviera al Se\'f1or, tampoco la misericLVAL ordia divina que se manifest\'f3 al enviar la lluvia le llev\'f3 al arrepentimiento. Ni los juicios divinos ni las bendiciones, de por si, regenerar\'e1n al inconverso: s\'f3lo un milagro de gracia soberana puede hacer que las almas se vuelvan del poder del pecado y Satan\'e1s al Dios vivo.\par \par No es dif\'edcil imaginar el efecto producido por el informe de Acab en la altiva, dominante y feroz Jezabel: deb\'eda de herir su amor propio y encender su irascibilidad de tal modo que s\'f3lo pod\'eda calmarla la eliminaci\'f3n inmediata del objeto de su resentimiento. \ldblquote Entonces envi\'f3 Jezabel a El\'edas un mensaje, diciendo: As\'ed me hagan los dioses, y as\'ed me a\'f1adan, si ma\'f1ana a estas horas yo no haya puesto tu persona como la de uno de ellos\rdblquote (v. 2). El coraz\'f3n de Acab permaneci\'f3 impasible por lo que hab\'eda acontecido en el Carmelo, e insensible a Dios; pero el de su esposa pagana aun m\'e1s. \'c9l era sensual y materialista, no import\'e1ndole nada los asuntos religiosos; mientras tuviera abundancia de comida y bebida, y sus caballos y ac\'e9milas estuvieran bien cuidados, era feliz. Pero Jezabel era un caso distinto; era tan resoluta como d\'e9bil era \'e9l. Era astuta, sin escr\'fapulos, despiadada; Acab no era m\'e1s que un instrumento en sus manos para satisfacer sus deseos de placer, y en ello, como indica Apocalipsis 2:20, era la sombra de la mujer sentada sobre la bestia bermeja (Apocalipsis 17:3). La crisis era de la m\'e1xima trascendencia, y actu\'f3 con prontitud movida tanto por la indignaci\'f3n como por la pol\'edtica que persegu\'eda. Si no se pon\'eda fin a esa reforma nacional, destruirla aquello por lo que hab\'eda trabajado durante a\'f1os.\par \par "As\'ed me hagan los dioses, y as\'ed me a\'f1adan, si ma\'f1ana a estas horas yo no haya puesto tu persona como la de uno de ellos\rdblquote (es decir, sus profetas muertos a cuchillo). He aqu\'ed la enemistad horrible e implacable contra Dios del alma que \'c9l ha abandonado. Su coraz\LVAL 'f3n, completamente incorregible, era insensible por entero a la presencia y el poder divinos. Observad el modo en que se expresa el odio: incapaz de herir a Jehov\'e1, su maldad se desborda contra el siervo. Siempre ha sido \'e9sta la actitud de aquellos a quienes Dios entreg\'f3 a una mente depravada. Egipto sufri\'f3 una plaga tras otra; con todo, lejos de deponer las armas de rebeli\'f3n, Fara\'f3n, luego que el Se\'f1or habla sacado a Su pueblo con mano poderosa, declar\'f3: \ldblquote Perseguir\'e9, prender\'e9, repartir\'e9 despojos; mi alma se henchir\'e1 de ellos; sacar\'e9 \'a1ni espada, destruirlos ha mi mano\rdblquote (\'c9xodo 15:9). Cuando los miembros del Sanedr\'edn pusieron los ojos en Esteban y \ldblquote vieron su rostro como el rostro de un \'e1ngel", resplandeciente de gloria celestial, en vez de recibir su mensaje, \ldblquote rega\'f1aban de sus corazones, y cruj\'edan los dientes contra \'e9l", y como locos furiosos, \ldblquote dando grandes voces, se taparon sus o\'eddos, y arremetieron un\'e1nimes contra \'e9l; y ech\'e1ndolo fuera de la ciudad, le apedreaban\rdblquote (Hechos 7:54\_58).\par \par Gu\'e1rdate de resistir a Dios y de rechazar su Palabra, no sea que te abandone y permita que tu locura te lleve a tu propia destrucci\'f3n. Cuanto m\'e1s manifiesto era que Dios estaba con El\'edas, tanto m\'e1s exacerbada estaba contra \'e9l. Cuando oy\'f3 que hab\'eda matado a los sacerdotes, se volvi\'f3 como una leona a quien han quitado su cr\'eda. Su furor no conoci\'f3 l\'edmites; El\'edas habla de morir inmediatamente. Pronunci\'f3 una imprecaci\'f3n terrible contra s\'ed misma, jurando con jactancia por sus dioses, si El\'edas no, sufr\'eda la misma suerte que los falsos profetas. La resoluci\'f3n de Jezabel muestra la dureza de su coraz\'f3n e ilustra con toda gravedad el hecho de que la impiedad aumenta en el alma humana. Los pecadores no llegan a semejantes extremos de desaf\'edo en un momento, sino que, a medida que la conciencia se resiste a las convicciones y rLVAL echaza una y otra vez la luz, aun las cosas que deber\'edan ablandarla y humillarla la endurecen y la hacen m\'e1s insolente; y cuanto m\'e1s claro sea el modo en que Dios se presenta ante los ojos, mayor ser\'e1 el resentimiento en la mente y la hostilidad en el coraz\'f3n. Y entonces, esa alma no est\'e1 lejos de ser destinada al fuego eterno.\par \par Aqu\'ed se ve \i la mano poderosa de Dios. \i0 Jezabel, en vez de mandar a sus oficiales que dieran muerte al profeta en el acto, envi\'f3 a un mensajero que le anunciara la sentencia dictada contra \'e9l. Con qu\'e9 frecuencia la pasi\'f3n loca desbarata sus propios fines, haciendo que la furia desenfrenada ofusque la raz\'f3n de modo que deje de obrarse con prudencia y cautela. Es m\'e1s que probable que se sintiera tan segura de su presa que no temiera el anunciarle sus prop\'f3sitos. Empero, el futuro no est\'e1 en las manos de los hijos de los hombres, cualquiera que sea la autoridad que tenga en este mundo. Es muy posible que pensara que El\'edas era tan valiente que no era probable que intentara escapar; pero en esto estaba equivocada. Dios, a menudo, "prende a los sabios en la astucia de ellos\rdblquote (Job 5:13), y entontece el consejo de los Ahitofeles (II Samuel 15:31). Herodes abrigaba intenciones criminales contra el infante Salvador, pero sus padres, "siendo avisados por revelaci\'f3n en sue\'f1os\rdblquote , le llevaron a Egipto (Mateo 2:12). Los jud\'edos "hicieron entre s\'ed consejo\rdblquote de matar al ap\'f3stol Pablo, mas \ldblquote las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo\rdblquote , y los disc\'edpulos le libraron de las manos de ellos (Hechos 9:23\_25). As\'ed fue, tambi\'e9n, en esta ocasi\'f3n: antes de que Jezabel descargara su c\'f3lera sobre El\'edas, le fue dado aviso a \'e9ste.\par \par Esto nos lleva a la parte m\'e1s triste de la narraci\'f3n. El tisbita recibe aviso de la determinaci\'f3n de la reina de matarle; \'bfcu\'e1l fue su reacci\'f3n? Era el siervo del Se\'f1or, mas \'bffue a \'c9l en buLVAL sca de instrucciones? Hemos visto que, en el pasado, una y otra vez "fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1" (17:2,8; 18:1), dici\'e9ndole lo que tenla que hacer; \'bfbuscar\'eda en esta ocasi\'f3n la gu\'eda necesaria del Se\'f1or? En vez de exponer su caso ante Dios, tom\'f3 el asunto en sus propias manos; en vez de esperar con paciencia en \'c9l, obr\'f3 por un impulso precipitado, desert\'f3 de su deber y huy\'f3 de quien procuraba destruirle. "Viendo pues el peligro, levant\'f3se y fuese por salvar su vida, y vino a Beerseba, que es en Jud\'e1, y dej\'f3 all\'ed su criado\rdblquote (v. 3). Observad con atenci\'f3n las palabras, \i "viendo \i0 pues el peligro, levant\'f3se y fuese por salvar su vida\rdblquote . Sus ojos estaban fijos en la reina malvada y enfurecida; su mente estaba ocupada en su poder y en su furor, y por consiguiente, su coraz\'f3n se llen\'f3 de terror. La fe es lo \'fanico que puede librar del temor carnal: "He aqu\'ed Dios es salud m\'eda, asegur\'e1reme, y no temer\'e9"; "T\'fa le guardar\'e1s en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado\rdblquote (Isa\'edas 12:2; 26:3). El pensamiento de El\'edas ya no perseveraba en Jehov\'e1, y en consecuencia, el temor se apoder\'f3 de \'e9l.\par \par Hasta aqu\'ed El\'edas se hab\'eda sostenido por la visi\'f3n de la fe en el Dios vivo, pero ahora hab\'eda perdido de vista al Se\'f1or y s\'f3lo ve\'eda la mujer cruel. Cu\'e1ntos avisos solemnes contienen las Escrituras de las consecuencias desastrosas del andar por vista. "Alz\'f3 Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jord\'e1n, que toda ella era de riego\rdblquote (G\'e9nesis 13:10), y eligi\'f3 seg\'fan esto; pero est\'e1 escrito que, poco despu\'e9s, "fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma". El informe de la mayor\'eda de los doce hombres que Mois\'e9s mand\'f3 a espiar la tierra de Cana\'e1n fue: "Vimos all\'ed gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes; y \'e9ramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y as' les parec\'edamos a ellos"LVAL  (N\'fameros 13:34). Como consecuencia de ello, \ldblquote toda la congregaci\'f3n alzaron grita, y dieron voces; y el pueblo llor\'f3 aquella noche\rdblquote . El andar por vista exagera las dificultades y paraliza la actividad espiritual. Fue \i\ldblquote viendo \i0 el viento fuerte", que Pedro \ldblquote tuvo miedo" y comenz\'f3 a hundirse (Mateo 14:30). Qu\'e9 contraste m\'e1s grande el que ofrece en esta ocasi\'f3n El\'edas con Mois\'e9s, quien "por le dej\'f3 a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al invisible\rdblquote (Hebreos 11:27), porque s\'f3lo la fe constantemente fija en Dios puede capacitarnos para sostenernos".\par \par "Viendo pues el peligro, levant\'f3se y fuese por salvar su \i vida\rdblquote \i0\_no por Dios, ni por el bien de su pueblo, sino porque s\'f3lo pens\'f3 en si mismo. El hombre que hab\'eda hecho frente a los cuatrocientos cincuenta profetas falsos, hu\'eda ahora de una mujer; el que hasta entonces habla sido tan fiel en el servicio del Se\'f1or, desertaba de su deber en el momento cuando su presencia era m\'e1s necesaria para que el pueblo viera fortalecidas sus convicciones, y para que la obra de reforma fuera llevada adelante y establecida de modo firme. \'a1as\'ed es el hombre! De la manera que a Pedro le falt\'f3 el valor en la presencia de una sirvienta, as\'ed tambi\'e9n El\'edas se vio sin fuerzas ante las amenazas de Jezabel. \'bfExclamaremos: "C\'f3mo han ca\'eddo los valientes"? No, por cierto; ello seria una concepci\'f3n carnal y err\'f3nea. La verdad es que "s\'f3lo cuando Dios otorga su gracia y su Esp\'edritu Santo puede el hombre caminar con rectitud. La conducta de El\'edas en esta ocasi\'f3n muestra que el esp\'edritu y el valor que hab\'eda manifestado anteriormente eran del Se\'f1or, y no suyos propios; y que, si los que hacen gala del mayor celo y valent\'eda por Dios y su verdad fueran abandonados a su propia suerte, vendr\'edan a ser d\'e9biles y timoratos\rdblquote (John Gill).\par \par \pard\qc ***\par LVALE{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 UN INSTRUMENTO DE JUICIO\par \pard\qj\par \b0\ldblquote Y El\'edas se fue" (II Reyes 1:4). Siguiendo el mandato de su Se\'f1or, el profeta sali\'f3 a encontrar a los siervos de Ocoz\'edas, entreg\'f3 el mensaje que Jehov\'e1 le habla dado y los mand\'f3 de nuevo a su rey, alej\'e1ndose de ellos. Al partir no lo hizo con el prop\'f3sito de esconderse, sino para volver a la comuni\'f3n con Dios. Se retir\'f3 a \ldblquote la cumbre del monte" (v. 9) que era un tipo de la separaci\'f3n moral y de elevaci\'f3n por encima del mun\-do. Hemos de acudir "al abrigo del Alt\'edsimo" si queremos morar "bajo la sombra del Omnipotente" (Salmo 91:1), y ello es lejos de las muchedumbres veleidosas y alborotadas; Su voz se oye en el trono de misericordia (N\'fameros 7:89). En una oca\-si\'f3n anterior vimos a El\'edas dirigirse a la cumbre del monte tan pronto como termin\'f3 su trabajo (I Reyes 18:42). Qu\'e9 lecci\'f3n hay aqu\'ed para todos los siervos de Cristo: despu\'e9s de haber pro\-nunciado el mensaje, deben retirarse de la vista de los hombres para estar a solas con Dios, como sol\'eda hacer el Salvador. "La cumbre del monte" es tambi\'e9n un lugar de observaci\'f3n y visi\'f3n; ojal\'e1 convirtamos nuestra habitaci\'f3n en un observatorio espi\-ritual.\par \par No hay nada en el relato sagrado que indique la nacio\-nalidad de esos mensajeros de Ocoz\'edas. Si eran israelitas no pod\'edan ignorar la identidad del profeta cuando se les apareci\'f3 repentinamente y les anunci\'f3 de modo tan dram\'e1tico el final tr\'e1gico de su se\'f1or. Si eran extranjeros, tra\'eddos de Tiro por Jezabel, no es probable que conocieran al poderoso tisbita, por cuanto hablan pasado algunos a\'f1os desde su \'faltima apari\-ci\'f3n p\'fablica. Quienesqu \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 EN EL DESIERTO\par \pard\qj\par \b0 La porci\'f3n de los hijos de Dios es variada y sujeta a cambios frecuentes. No podemos esperar que sea de otro modo mientras estemos en este mundo donde no hay nada estable: la mutabilidad y la fluctuaci\'f3n caracterizan todo lo que hay debajo del sol. El hombre nace para la aflicci\'f3n como las centellas se levantan para volar por el aire, y la experiencia com\'fan a todos los santos no constituye excepci\'f3n a esta regla general. "En el mundo tendr\'e9is aflicci\'f3n" (Juan 16:33), advirti\'f3 Cristo claramente a sus disc\'edpulos; "mas", a\'f1adi\'f3, "confiad, yo he vencido al mundo\rdblquote , y por lo tanto, participar\'e9is de mi victoria. Con todo, a pesar de que la victoria es cierta, sufren muchas derrotas por el camino. No disfrutan de un verano continuo en sus almas; empero no siempre es invierno para ellos. Su traves\'eda por el mar de la vida es parecida a la de los marineros en el oc\'e9ano: \ldblquote Suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal. Claman empero a Jehov\'e1 en su angustia, y l\'edbralos de sus aflicciones\rdblquote (Salmo 107:26,28).\par \par As\'ed es, tambi\'e9n, con los siervos de Dios. Es verdad que disfrutan de muchos privilegios ajenos al resto de los creyentes, pero tienen que responder de ellos. Los ministros del Evangelio no han de gastar la mayor parte de su tiempo y energ\'edas entre los infieles, afan\'e1ndose por ganar su sustento; por el contrario, est\'e1n resguardados del contacto constante con los imp\'edos, y pueden y deben emplear la mayor parte de su tiempo en el estudio,\b \b0 la meditaci\'f3n y la oraci\'f3n. Adem\'e1s, Dios les ha otorgado dones especiales de car\'e1cter espiritual: una mayor medida de su Esp\'edritu y una visi\'f3LVAL n profunda de su Palabra, que deber\'eda capacitarles mucho m\'e1s para hacer frente a las pruebas de la vida. Con todo, la "tribulaci\'f3n" tambi\'e9n es su porci\'f3n mientras est\'e1n en este desierto de pecado. La corrupci\'f3n que mora en ellos no les da descanso de d\'eda ni de noche, y el diablo hace de ellos los principales objetos de su malevolencia, buscando siempre enturbiar su paz y destruir el bien que pueden hacer, descargando sobre ellos todo el furor de su odio.\par \par Es justo que se espere mucho m\'e1s del ministro del Evangelio que de los dem\'e1s. Se requiere de \'e9l que sea "ejemplo de los fieles en palabra, en conversaci\'f3n (conducta), en caridad, en esp\'edritu, en fe, en limpieza\rdblquote (I Timoteo 4:12); y el mostrarse \ldblquote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, gravedad" (Tito 2:7). Pero, aunque sea un "hombre de Dios\rdblquote , es un \ldblquote hombre\rdblquote y no un \'e1ngel, y est\'e1 rodeado de flaqueza e inclinado al mal. Dios ha depositado su tesoro en "vasos de barro\rdblquote \_no acero u oro\_ que se rompen y echan a perder con facilidad y que no tienen valor alguno, "para que\rdblquote , a\'f1ade el ap\'f3stol, \ldblquote la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros" (II Corintios 4:7); es decir, el glorioso Evangelio que proclaman los ministros no es el producto de sus cerebros, y los efectos benditos que produce no son debidos, tampoco, a su destreza. No son m\'e1s que instrumentos, d\'e9biles y sin valor en si mismos; su mensaje procede de Dios, y sus frutos son debidos \'fanicamente al Esp\'edritu Santo, de modo que no tienen motivo alguno de vanagloria; y asimismo, los que se benefician de sus esfuerzos no tienen raz\'f3n alguna de hacer de ellos h\'e9roes, ni de considerarles seres superiores que merecen ser tenidos como dioses de menor cuant\'eda.\par \par El Se\'f1or es muy celoso de su honor y no compartir\'e1 su gloria con nadie. Su pueblo profesa creer esto como verdad fundamental, pero, aLVAL un as\'ed, acostumbra a olvidarlo. Tambi\'e9n ellos son humanos e inclinados a adorar a los h\'e9roes, dados a la idolatr\'eda y a rendir a las criaturas lo que s\'f3lo pertenece al Se\'f1or. De ah\'ed que sufran tantos desenga\'f1os al comprobar que su \'eddolo querido es, como ellos mismos, hecho de barro. Para formar su pueblo, Dios ha escogido "lo necio del mundo", "lo flaco del mundo\rdblquote , "lo vil" y "lo que no es\rdblquote , "para que ninguna carne se jacte en su presencia\rdblquote (I Corintios 1:27\_29). \'c9l ha llamado a hombres pecadores, aunque regenerados, y no a \'e1ngeles para que predicaran su Evangelio a fin de hacer evidente que "la alteza del poder\rdblquote al llamar a los pecadores de las tinieblas a su luz admirable no estriba en ellos ni procede de ellos, sino que s\'f3lo \'c9l es el que da el crecimiento a la semilla por ellos sembrada: 'As\'ed que, ni el que planta (el evangelista) es algo, ni el que rie\-ga (el maestro); sino Dios\rdblquote (I Corintios 3:7).\par \par Es por esta raz\'f3n que Dios permite que resalte el hecho de que los mejores hombres no son m\'e1s que hombres. Por ricos que sean en dones, por eminentes que sean en el servicio de Dios, por mucho que \'c9l los honre y los use, si su poder sustentador se apartara de ellos por un momento, se ver\'eda en seguida que soy, "vasos de barro\rdblquote . Ning\'fan hombre puede mantenerse por m\'e1s tiempo del que la gracia divina le sostiene. El m\'e1s experimentado de los santos, por si mismo es tan fr\'e1gil como una pompa de jab\'f3n y tan asustadizo como un rat\'f3n. "Es completa vanidad todo hombre que vive\rdblquote (Salmo 39:5). Siendo as\'ed, \'bfpor qu\'e9 ha de juzgarse cosa incre\'edble el leer acerca de las faltas y las ca\'eddas de los santos y los siervos de Dios m\'e1s favorecidos? La borrachera de No\'e9, la carnalidad de Lot, las prevaricaciones de Abraham, la ira de Mois\'e9s, los celos de Aar\'f3n, las prisas de Josu\'e9, el adulterio de David, la desobediencia de Jon\'e1s, la negaciLVAL \'f3n (lo Pedro y la disputa de Pablo con Bernab\'e9, todos ellos son otras tantas ilustraciones de la solemne verdad de que "no hay hombre justo en la tierra,\b \b0 que haga bien y nunca peque" (Eclesiast\'e9s 7:20). La perfecci\'f3n se encuentra en el cielo, y no en la tierra, fuera de en el Hombre perfecto.\par \par Con todo, recordemos que las faltas de estos hombres no han quedado registradas en la Escritura para que nos escudemos tras ellas ni para que las usemos como excusa de nuestra infidelidad. Por el contrario, han sido puestas ante nosotros como se\'f1ales de peligro para que tomemos nota de ellas, y como avisos solemnes a los que atender. La lectura de las mismas Deber\'eda humillarnos y hacernos desconfiar cada vez m\'e1s de nuestras propias fuerzas. Deber\'eda grabar en nuestros corazones el hecho de que nuestra fortaleza es s\'f3lo en el Se\'f1or, y que sin \'c9l nada podemos hacer. Deber\'eda hacer brotar en nosotros una ferviente oraci\'f3n que humillase el orgullo y la presunci\'f3n de nuestros corazones. Deber\'eda hacernos clamar constantemente: "Sostenme, y ser\'e9 salvo\rdblquote (Salmo 119:117). Y no s\'f3lo esto; deber\'eda, tambi\'e9n, librarnos de confiar excesivamente en las criaturas y de esperar demasiado de los dem\'e1s, incluso de los padres de Israel. Deber\'eda hacernos diligentes en el orar por nuestros hermanos en Cristo, especialmente por nuestros pastores, para que Dios se digne preservarles de todo lo que pueda deshonrar Su nombre y hacer que Sus enemigos se regocijen.\par \par El hombre por cuyas oraciones se hab\'edan cerrado las ventanas del cielo durante tres a\'f1os y medio, y por cuyas s\'faplicas se hablan abierto de nuevo, no era una excepci\'f3n: tambi\'e9n \'e9l era de carne y hueso, y fue permitido que esto se manifestara dolorosamente. Jezabel envi\'f3 un mensajero para que le informara de que al d\'eda siguiente iba a sufrir la misma suerte que sus profetas. \ldblquote Viendo pues el peligro, levant\'f3se y fuese por salvar su vida.\rdblquoLVAL te En medio de su triunfo glorioso sobre los enemigos del Se\'f1or, cuando el pueblo m\'e1s le necesitaba para que les dirigiera en la destrucci\'f3n total de la idolatr\'eda y el establecimiento del verdadero culto, la amenaza de la reina le aterroriz\'f3 y huy\'f3. Era \ldblquote la mano de Jehov\'e1" lo que le llev\'f3 a Jezreel (I Reyes 18:46), y no hab\'eda recibido ninguna orden de partir de all\'ed. Su privilegio Y su deber eran, en verdad, confiar en la protecci\'f3n de su Se\'f1or contra la ira de Jezabel, como antes lo hab\'eda hecho con la de Acab. Si se hubiera puesto en las manos de Dios, P\_1 no le habr\'eda dejado; y si hubiera permanecido en el lugar en que el Se\'f1or le habla puesto, hubiera podido hacer un gran bien.\par \par Pero sus ojos ya no estaban fijos en Dios, y por el contrario, s\'f3lo ve\'edan una mujer enfurecida. Se habla olvidado de Aqu\'e9l que le hab\'eda dado de comer de modo milagroso en el arroyo de Querit, que le habla sostenido maravillosamente en el hogar de la viuda\b \b0 de Sarepta y que le habla fortalecido de modo tan se\'f1alado en el Carmelo. Huy\'f3 de su lugar de testimonio, pensando s\'f3lo en si mismo. Pero, \'bfc\'f3mo podemos explicarnos este desliz tan extra\'f1o? Es indudable que sus temores fueron producidos por lo \i inesperado \i0 de las amenazas de la reina. \'bfNo era justo que esperara con gozo la cooperaci\'f3n de todo Israel en la obra de reforma? La naci\'f3n entera que hab\'eda clamado \ldblquote Jehov\'e1 es el Dios!\rdblquote , \'bfno se sentir\'eda profundamente agradecida de que sus oraciones hubieran producido la tan necesitada lluvia? Y, de repente, todas sus esperanzas se vieron frustradas violentamente por este mensaje de la exasperada reina. As\'ed pues, \'bfperdi\'f3 toda fe en la protecci\'f3n de Dios? Lejos est\'e9 de nosotros lanzar contra \'e9l semejante acusaci\'f3n; m\'e1s bien parece que qued\'f3 moment\'e1neamente abatido y lleno de p\'e1nico. No se detuvo a pensar, sino que, al tomarle por sorpresa, obr\'f3 sigLVAL uiendo sus impulsos. Cu\'e1n acertada la amonestaci\'f3n: "El que creyere, no se apresure" (Isa\'edas 28:16).\par \par Todo lo que acabamos de mencionar, aunque explica la acci\'f3n apresurada de El\'edas, no aclara su extra\'f1o desliz. Fue la falta de fe lo que hizo que se llenara de temor. Pero, tengamos en cuenta que el ejercicio de la fe no es algo que est\'e9 a la disposici\'f3n del creyente para usarlo cuando le parezca. No; la fe es un don divino, y el ejercicio de la misma s\'f3lo es posible por el poder divino; y tanto al concederla como al usarla, Dios obra de modo soberano. Con todo, aunque\b \b0 Dios siempre obra de Modo soberano, jam\'e1s lo hace de modo caprichoso. \'c9l nunca aflige gustosamente, sino que lo hace porque le damos ocasi\'f3n a usar su vara; nos priva de su gracia a causa de nuestro orgullo, y retira de nosotros el consuelo a causa de nuestros pecados. Dios permite que su pueblo sufra ca\'eddas por diversas razones; aun as\'ed, toda ca\'edda visible es siempre precedida de alguna falta cometida, y si queremos sacar todo el provecho del relato de los pecados de hombres tales como Abraham, David, El\'edas y Pedro, hemos de estudiar con atenci\'f3n qu\'e9 fue lo que les llev\'f3 a cometerlos y cu\'e1les fueron las causas. Esto se hace a menudo en el caso de Pedro, pero pocas veces en el de los otros.\par \par En la mayor\'eda de los casos, el contexto precedente da indicios claros de las primeras se\'f1ales de declive; en el caso de Pedro, fue un esp\'edritu de confianza en s\'ed mismo que apuntaba su inminente calda. Pero, en el caso que nos ocupa, los vers\'edculos anteriores no ofrecen la clave del eclipse de la fe de El\'edas, aunque si los posteriores, en los que se indica la causa de su tropiezo. Cuando el Se\'f1or se le apareci\'f3 y le pregunt\'f3: \ldblquote\'bfQu\'e9 haces aqu\'ed, El\'edas?" (19:9), el profeta contest\'f3: "Sentido he un vivo celo por Jehov\'e1 Dios de los ej\'e9rcitos; porque los hijos de Israel han dejado tu alianza, han derribado tus aLVAL ltares, y han muerto a cuchillo tus profetas; y yo solo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.\rdblquote Ello nos muestra, en primer lugar, que consideraba demasiado su propia importancia; segundo, que se ocupaba demasiado de su servicio: "Yo solo he quedado\rdblquote para mantener tu causa; y tercero, que le mortificaba la ausencia de los resultados que habla esperado. Los estragos del orgullo \_"Yo solo"\_ ahogan el ejercicio de la fe. N\'f3tese que El\'edas repiti\'f3 esas afirmaciones (v. 14), y que la respuesta de Dios, por lo correctiva, parece dictaminar la enfermedad: \'a1Eliseo fue nombrado en su lugar!\par \par Entonces, Dios priv\'f3 por el momento a El\'edas de su poder para que se viera en su debilidad natural. Lo hizo con toda justicia por cuanto s\'f3lo a los humildes les es prometida la gracia (Santiago 4:6). As\'ed y todo, aun en esto Dios obra de modo soberano, por cuanto es por gracia solamente que el hombre puede humillarse. \'c9l da m\'e1s fe a unos que a otros, y la mantiene de modo m\'e1s constante en algunos que en los dem\'e1s. Qu\'e9 contraste m\'e1s marcado entre la huida de El\'edas y la fe de Eliseo: cuando el rey de Siria envi\'f3 un gran ej\'e9rcito para arrestar a \'e9ste, y su siervo dijo: \ldblquote\'a1Ah, se\'f1or m\'edo! \'bfQu\'e9 haremos?\rdblquote , el profeta contest\'f3: \ldblquote No hayas miedo: porque m\'e1s son los que est\'e1n con nosotros que los que est\'e1n con ellos\rdblquote (II Reyes 6:15,16). Cuando la Emperatriz Eudoxia envi\'f3 un mensaje amenazador a Cris\'f3stomo, \'e9ste contest\'f3 \-"Ve, dile que no temo nada m\'e1s que el pecado.\rdblquote Cuando los amigos de Lutero le rogaron encarecidamente que no fuera a la Dieta de Worms a la que el emperador le hab\'eda convocado, replic\'f3: "Aunque todas las tejas de todas las casas de esa ciudad fueran un demonio, no me amedrentar\'eda"; y fue, y Dios le libr\'f3 de mano de sus enemigos. Sin embargo, en otras ocasiones se pusieron de manifiesto las flaquezas de Cris\'f3stomo y LuteLVAL ro.\par \par La causa de la triste ca\'edda de El\'edas fue el que se ocupara de las circunstancias. La sentencia de la filosof\'eda del mundo es que \ldblquote el hombre es el producto de las circunstancias \ldblquote . No hay duda de que \'e9sta es, en gran medida, la verdad acerca del hombre natural; pero no deber\'eda ser verdad del cristiano, ni lo es mientras la gracia mora en \'e9l de modo saludable. La fe ve a Aqu\'e9l que ordena todas las circunstancias que nos rodean, la esperanza ve m\'e1s all\'e1 de lo que los ojos pueden ver, la paciencia da fortaleza para sobrellevar las pruebas, y el amor se deleita en Aqu\'e9l a quien no le afectan las circunstancias. Mientras El\'edas mir\'f3 al Se\'f1or, nada temi\'f3, aunque un ej\'e9rcito acampara a su alrededor. Pero, cuando mir\'f3 a la criatura y contempl\'f3 el peligro, pens\'f3 m\'e1s en su propia seguridad que en la causa de Dios. El ocuparnos de las circunstancias es andar por vista, y ello es fatal para nuestra paz y para nuestra prosperidad espiritual. Por desagradables y dif\'edciles que sean las circunstancias para nosotros, Dios puede preservarnos en medio de ellas, como hizo con Daniel cuando estaba en \_el foso de los leones y con sus compa\'f1eros en el horno de fuego; s\'ed, P\_1 puede hacer que el coraz\'f3n triunfe sobre ellas, como testifican los cantos de los ap\'f3stoles en el calabozo de Filipos.\par \par Cu\'e1n necesario nos es clamar: "Se\'f1or, aum\'e9ntanos la fe\rdblquote , cuanto s\'f3lo cuando ejercitamos nuestra fe en Dios, podemos ser fuertes y estar seguros. Si le olvidamos, y si no somos conscientes de su presencia cuando nos amenazan grandes peligros, es seguro que obraremos de un modo indigno de nuestra profesi\'f3n cristiana. Es por la fe que estamos firmes (II Corintios 1:24), y es por fe que somos guardados por el poder de Dios para salvaci\'f3n (I Pedro 1:5). Si tenemos al Se\'f1or delante de nosotros, y le contemplamos corno si estuviera a nuestro lado, nada podr\'e1 conmovernos ni nada podr\'e1 atemLVAL !orizarnos; podremos desafiar al m\'e1s poderoso y maligno de los enemigos. Empero, como alguien ha dicho: "\'bfD\'f3nde est\'e1 la fe que nunca duda? \'bfD\'f3nde la mano que nunca tiembla, la rodilla que jam\'e1s se dobla, el coraz\'f3n que no desmaya?\rdblquote Sin embargo, la falta est\'e1 de nuestra parte, la culpa es nuestra. Aunque no est\'e9 a nuestro alcance el fortalecer la fe o el ponerla por obra, si que podemos debilitarla o impedir su normal funcionamiento. Despu\'e9s de decir: "T\'fa por la fe est\'e1s en pie", el ap\'f3stol a\'f1ade inmediatamente: "No te ensoberbezcas, antes teme\rdblquote (Romanos 11:20); desconf\'eda de ti mismo, porque el orgullo y la suficiencia propia es lo que ahoga la respiraci\'f3n de la fe.\par \par Muchos se han sorprendido al leer que los santos m\'e1s notables de la Biblia tropezaban en las gracias divinas. que eran sus puntos m\'e1s fuertes. Abraham es notable por su fe y lleg\'f3 a ser llamado el "padre de todos nosotros\rdblquote ; sin embargo, su fe desfalleci\'f3 en Egipto cuando minti\'f3 a Fara\'f3n acerca de su mujer. Se nos dice que "Mois\'e9s era muy manso, m\'e1s que todos los hombres que habla sobre la tierra\rdblquote (N\'fameros 12:3); no obstante, perdi\'f3 la paciencia y habl\'f3 sin prudencia, por lo que fue excluido de entrar en Cana\'e1n. Juan era el ap\'f3stol del amor; con todo, en un arranque de intolerancia, \'e9l y su hermano Jacobo quisieron que descendiera fuego del cielo que destruyera a los samaritanos, por lo que el Salvador les reprendi\'f3 (Lucas 9:54, 55). El\'edas era famoso por su intrepidez; aun as\'ed, fue su valent\'eda lo que le falt\'f3 en esta ocasi\'f3n. Ello demuestra que ninguno de ellos pudo ejercitar esas gracias que m\'e1s distingu\'edan sus caracteres sin la asistencia inmediata y constante de Dios; y que, cuando estuvieron en peligro de ser exaltados en demas\'eda tuvieron que luchar contra la tentaci\'f3n sin su acostumbrada ayuda. S\'f3lo cuando somos conscientes de nuestra debilidad y la reconocemoLVAL "s, somos hechos poderosos.\par \par Pocas palabras bastar\'e1n para hacer la aplicaci\'f3n de este lamentable hecho. La lecci\'f3n principal del mismo es, sin duda, un aviso solemne para los que ocupan posiciones p\'fablicas en la vi\'f1a del Se\'f1or. Cuando \'c9l tiene a bien obrar por ellos, se levanta, con toda seguridad, oposici\'f3n feroz y poderosa. Dijo el ap\'f3stol "Se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios" (I Corintios 16:9); las dos cosas siempre van juntas; no obstante, si el Se\'f1or es nuestra confianza y fortaleza, no hay nada que temer. Satan\'e1s y su reino sufrieron un golpe certero y fatal aquel d\'eda en el Carmelo y, si El\'edas se hubiera mantenido firme, los siete mil adoradores secretos de Jehov\'e1 se habr\'edan atrevido a unirse a su lado, se habr\'eda cumplido la palabra de Miqueas 4:6,7, y el pueblo habr\'eda sido librado de la cautividad y la dispersi\'f3n que siguieron. Si, un solo paso en falso bast\'f3 para que estas perspectivas felices se derrumbaran y no retornaran jam\'e1s. Busca la gracia, siervo de Dios, para resistir en el d\'eda malo, y estar firme, habiendo acabado todo" (Efesios 6:13).\par \par Pero este triste incidente tiene una lecci\'f3n saludable que todos los creyentes necesitan guardar en sus corazones. La calda solemne del profeta sigue inmediatamente a las maravillas que tuvieron lugar en respuesta a sus s\'faplicas. \'a1Qu\'e9 raro nos parece! Mejor dicho, \'a1qu\'e9 penetrante! En los cap\'edtulos precedentes hicimos \'e9nfasis en que las operaciones gloriosas que se obraron en el Carmelo ofrec\'edan al pueblo de Dios la ilustraci\'f3n m\'e1s sublime y la demostraci\'f3n m\'e1s clara de la eficacia de la oraci\'f3n; por lo que esta secuela pat\'e9tica les muestra, en verdad, cu\'e1n necesario es que est\'e9n en guardia cuando han recibido alguna misericordia grande del trono de la gracia. Si el ap\'f3stol necesit\'f3 un aguij\'f3n en la carne, un mensajero de Satan\'e1s que le abofeteara, porque la grandeza de lLVAL`Hablan recorrido un lar\-go camino; \'bfse estaba cansando Eliseo o continuarla hasta el final? Cu\'e1ntos hay que corren bien por un tiempo y luego se cansan. Pero, no Eliseo. "Y \'e9l dijo: Vive Jehov\'e1, y vive tu alma, que no te dejar\'e9. Fueron pues ambos a dos\rdblquote (ver\-s\'edculo 6). C\'f3mo nos recuerda ello la decisi\'f3n de Rut; cuan\-do Noem\'ed le dijo que se fuera con su cu\'f1ada, respondi\'f3: "No, me ruegues que te deje, y m 1 e aparte de ti; porque dondequiera que t\'fa fueres, ir\'e9 yo; y dondequiera que vivieres, vivir\'e9\rdblquote (1:16). "Fueron pues ambos a dos\rdblquote , dejando tras de s\'ed la escuela de los profetas. El creyente joven no debe permitir que la m\'e1s santa comuni\'f3n con los hijos de Dios estorbe a su comuni\'f3n indi\-vidual con el Se\'f1or. De qu\'e9 modo tan abundante fue pre\-miada la fidelidad y la constancia de Eliseo vamos a verlo por lo que sigui\'f3.\par \par "Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y par\'e1ronse enfrente a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jord\'e1n\rdblquote (v. 7), probablemente porque esperaban presen\-ciar el traslado de El\'edas al cielo; un favor, sin embargo, que fue concedido a El\'edseo solamente. As\'ed y todo, se les permiti\'f3 pre\-senciar un milagro extraordinario: el que las aguas de] Jord\'e1n se separaran para que pudiesen pasar sin mojarse el profeta y su acompa\'f1ante. C\'f3mo se manifiesta en todo la soberan\'eda de Dios. Las multitudes as revelaciones no le levantasen descomedidamente (II Corintios 12:7), cu\'e1n necesario nos es alegrarnos \ldblquote con \i temblor\rdblquote \i0 (Salmo 2:11), cuando nos exaltamos demasiado por haber recibido contestaci\'f3n a nuestras peticiones; cu\'e1n necesario que cada uno de nosotros "no tenga m\'e1s alto concepto de s\'ed que el que debe tener, sino que piense de si con templanza, conforme a la medida de fe que Dios reparti\'f3 a cada uno\rdblquote (Romanos 12:3).\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL ${\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 ABATIDO\par \b0\par \pard\qj Vamos a ver ahora los efectos que produjo en El\'edas el dejarse llevar por el temor. El mensaje que hab\'eda recibido de Jezabel en el sentido de que iba a vengar la muerte de los profetas al d\'eda siguiente, llen\'f3 al tisbita de p\'e1nico. Dios crey\'f3 oportuno abandonarle a s\'ed mismo, por el momento, para que aprendiera que el m\'e1s fuerte es d\'e9bil como el agua cuando \'c9l retira su sost\'e9n, como sucedi\'f3 con Sams\'f3n quien, cuando el Esp\'edritu de! Se\'f1or se apart\'f3 de \'e9l, vino a ser un hombre tan impotente como los dem\'e1s. No importa cu\'e1nto hayamos crecido en la gracia, cu\'e1n experimentados seamos en la vida espiritual y lo eminente de la posici\'f3n que hayamos ocupado en el servicio del Se\'f1or; cuando \'c9l retira de nosotros su mano sustentadora, la locura que mora en nuestros corazones por naturaleza se afirma, se apodera de nosotros y nos lleva al desatino. Eso es lo que ahora te suced\'eda a El\'edas. En vez de llevar la amenaza feroz de la reina al Se\'f1or y de pedirle que \'c9l obrara, tomo' el asunto en sus manos y "fuese por salvar su vida\rdblquote (I Reyes 19:3).\par \par Dijimos en el cap\'edtulo anterior por qu\'e9 permiti\'f3 el Se\'f1or que su siervo sufriera un tropiezo en esa ocasi\'f3n; pero adem\'e1s de lo ya expuesto, creemos que la huida del profeta constitu\'eda \i un castigo sobre Israel \i0 por la falta de sinceridad y consistencia de su reforma. \ldblquote Era de esperar que, ante semejante manifestaci\'f3n p\'fablica y concluyente de la gloria de Dios, y de un resultado tan claro del encuentro entre M y Baal para honra de El\'edas y confusi\'f3n de los profetas de Baal, y que tanto hab\'eda complacido a todo el pueblo; despu\'e9s de haber visto la llegada del fuegoLVAL % y el agua en respuesta a la oraci\'f3n de El\'edas, y ambos como muestras de compasi\'f3n hacia ellos: el uno como mues\-tra de que su ofrenda era aceptada, y el otro para vivificar su herencia; era de esperar, decimos, que todos, como un solo hombre, se volver\'edan en adoraci\'f3n al Dios de Israel, tomar\'edan a El\'edas como gu\'eda y or\'e1culo y, en adelante, \'e9l seria su primer ministro de estado, y sus directrices ley tanto para el rey como para el pueblo. Pero la realidad fue muy otra: abandonaron a quien Dios habla honrado; no le ofrecieron sus respetos ni se beneficiaron de su presencia; al contrario, la naci\'f3n de Israel, para la que hab\'eda sido y a\'fan pod\'eda ser una gran bendici\'f3n, pronto fue un lugar intolerable para \'e9l\rdblquote (Matthew Henry). Su partida de Israel constitu\'eda un juicio sobre ellos.\par \par En las Escrituras se exhorta a los hijos de Dios una y otra vez a no \i temer: \i0\ldblquote Ni tem\'e1is lo que temen, ni teng\'e1is miedo" (Isa\'edas 8:12). Mas, \'bfc\'f3mo pueden obedecer este precepto las almas d\'e9biles y temblorosas? El vers\'edculo siguiente nos lo dice: "A Jehov\'e1 de los ej\'e9rcitos, a \'c9L santificad; sea \'c9l vuestro temor, y \'c9L sea vuestro miedo.\rdblquote Es el temor del Se\'f1or el que nos librar\'e1 del temor del hombre: el temor filial a desagradar y deshonrar al que es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. \ldblquote No temas delante de ellos\rdblquote , dijo Dios a otro de sus siervos, y a\'f1adi\'f3: \ldblquote porque contigo soy para librarte, dice Jehov\'e1\rdblquote (Jerem\'edas 1:8). La fe ha de darnos conciencia de su presencia para que todos los temores puedan ser ahuyentados. Cristo reprendi\'f3 a sus disc\'edpulos por su temor: \ldblquote\'bfPor qu\'e9 tem\'e9is, hombres de poca fe?\rdblquote (Mateo 8:26). \ldblquote No tem\'e1is por el temor de ellos, ni se\'e1is turbados\rdblquote (I Pedro 3:14), son las palabras que debemos guardar\b \b0 en nuestro coraz\'f3n.\pLVAL &ar \par En relaci\'f3n a la hu\'edda de El\'edas de Jezabel, se nos dice, en primer lugar, que \ldblquote vino a Beerseba que es en Jud\'e1\rdblquote (I Reyes 19:3). All\'ed, pensaba, encontrar\'eda un asilo seguro, por cuanto era fuera del territorio que Acab gobernaba; empero, ello era (como dice un viejo refr\'e1n) "salirse de la sart\'e9n para meterse en el fuego\rdblquote , porque el rey de Jud\'e1 era Josafat, cuyo hijo cas\'f3 \ldblquote una hija de Acab\rdblquote (11 Reyes 8:18); y las familias de Josafat y Acab estaban tan \'edntimamente unidas que, cuando \'e9ste le pidi\'f3 que se le uniera contra Ramot de Galaad, aqu\'e9l declar\'f3: "Como yo, as\'ed t\'fa; y como mi pueblo, as! tu pueblo; y como mis caballos, tus caballos" (I Reyes 22:4). Siendo as\'ed, Josafat no hubiera dudado en entregarle a un fugitivo de su tierra tan pronto como hubiera recibido la orden de Acab y Jezabel de hacerlo. Por ello, El\'edas no se atrevi\'f3 a permanecer en Beerseba sino que huy\'f3 aun m\'e1s lejos.\par \par Beerseba estaba situado hacia el extremo sur de Judea, y pertenec\'eda a la herencia de Sime\'f3n. Se calcula que El\'edas y su acompa\'f1ante recorrieron no menos de ciento cincuenta kil\'f3metros en su viaje desde Jezreel hasta all\'ed. Se nos dice despu\'e9s, que \ldblquote dej\'f3 all\'ed su criado\rdblquote . En ello vemos el cuidado y la compasi\'f3n hacia su servidor leal: estaba ansioso de librarle de las penalidades del desierto de Arabia, al que pensaba dirigirse. En este acto de consideraci\'f3n, el profeta da ejemplo a los amos, quienes no deber\'edan obligar a sus subordinados a hacer frente a peligros innecesarios ni rendir servicios que est\'e9n por encima de sus posibilidades. El\'edas, adem\'e1s, deseaba estar solo con sus problemas, y no dar salida a su desaliento en presencia de otro. Tambi\'e9n esto es digno de imitar: cuando el temor y la incredulidad llenan el coraz\'f3n y est\'e1 a punto de dar expresi\'f3n a su desfallecimiento, el cristiano deber\'eda retirarse de lLVAL 'a presencia de otros para no contagiarles su enfermedad y agitaci\'f3n. Que descargue su coraz\'f3n en el \i Se\'f1or, \i0 y respete los sentimientos de sus hermanos.\par \par "Y \'e9l se fue por el desierto un d\'eda de camino\rdblquote (v. 4). En ello nos es dado ver otro resultado del temor y la incredulidad: produce turbaci\'f3n y agitaci\'f3n de modo que el alma se llena de un esp\'edritu de \i desasosiego. \i0\'bfC\'f3mo puede ser de otro modo? El alma no halla paz sino en el Se\'f1or, al comunicarle y confiarle todos los pesares. \ldblquote Los imp\'edos son como la mar en tempestad, que no puede estarse quieta\rdblquote (Isa\'edas 57:20); es as\'ed de necesidad, por cuanto son ajenos al Dador de paz \_\ldblquote camino de paz no conocieron\rdblquote (Romanos 3:17). Cuando el cristiano no est\'e1 en comuni\'f3n con Dios, cuando toma las cosas por su cuenta, cuando no ejercita la esperanza y la fe, su caso no es mejor que el de los no regenerados, porque se a\'edsla de su consolaci\'f3n y se siente completamente desdichado. El contentamiento y el deleite en la voluntad del Se\'f1or no son ya su porci\'f3n; a causa de ello, su mente est\'e1 turbada, est\'e1 desmoralizado y busca en vano encontrar alivio en el torbellino incesante de las diversiones y en la actividad febril de la carne. Ha de moverse sin cesar, por que est\'e1 completamente perturbado; se fatiga in\'fatilmente en ejercicios vanos, hasta que su vigor natural se ha agotado.\par \par Seguid al profeta mentalmente. Se afana hora tras hora bajo el sol abrasador, llagados sus pies por la arena ardiente, solo en el desierto l\'fagubre. Por fin, la fatiga y la angustia vencieron su robusta naturaleza y "vino y sent\'f3se debajo de un enebro; y deseando morirse\rdblquote (v. 4). Lo primero que queremos mencionar en relaci\'f3n a esto, es que, a pesar de lo descorazonado y desalentado que estaba, El\'edas no atent\'f3 contra su persona. Aunque, por el momento, Dios hab\'eda retirado su presencia confortadora y, en cierto modo leLVAL ( hab\'eda privado de su gracia moderadora, no entreg\'f3, ni lo hace jam\'e1s, a uno de los suyos de modo total al poder del diablo.\par \par \ldblquote Deseando morirse.\rdblquote La segunda cosa que queremos mencionar es la \i inconsistencia \i0 de su conducta. La raz\'f3n de que El\'edas dejara Jezreel de modo tan precipitado al o\'edr la amenaza de Jezabel era "salvar su vida\rdblquote , y ahora deseaba que le fuera quitada. Podemos percibir en ello otro resultado m\'e1s que se produce cuando la incredulidad y el temor se apoderan del coraz\'f3n. No s\'f3lo obramos de modo necio y equivocado, y nos llenamos de un esp\'edritu de inquietud y descontento, sino que perdemos el equilibrio, el alma pierde su fuerza, y dejamos de obrar consecuentemente. La explicaci\'f3n es muy sencilla: la' verdad es uniforme y arm\'f3nica, mientras que el error es multiforme e incongruente; pero, para que la verdad nos domine de modo eficaz, la le ha de estar en acci\'f3n constante. Cuando la fe deja de obrar en nosotros, nos convertimos en seres err\'e1ticos e informales y, como dicen los hombres, venirnos a ser "un manojo de contradicciones". La consistencia en el car\'e1cter y en la conducta dependen del caminar constante con Dios.\par \par Es muy probable que sean pocos los siervos de Dios que en alguna ocasi\'f3n no haya deseado quitarse el arn\'e9s y abandonar las fatigas del combate, especialmente cuando sus esfuerzos parecen vanos y se inclinan a considerarse seres in\'fatiles. Cuando Mois\'e9s exclam\'f3: "No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demas\'eda", a\'f1adi\'f3 en seguida: "Y si as\'ed lo haces T\'fa conmigo, yo te ruego que me des muerte" (N\'fameros 11:14,15). Del mismo modo, Jon\'e1s or\'f3: "Ahora pues, ol\'ed Jehov\'e1, ru\'e9gote que me mates; porque mejor me es la muerte que la vida" (4:3). Este deseo de ser quitados de este mundo de aflicci\'f3n no es exclusivo de los ministros de Cristo. Muchos son los que, en ocasiones, son llevados a decir como David: "\'LVAL )a1Qui\'e9n me diese alas como de paloma! Volar\'eda yo, y descansar\'eda\rdblquote (Salmo 55:6). Aunque nuestra estancia aqu\'ed es corta, nos parece larga, muy larga, a muchos de nosotros; y aunque no podemos vindicar a El\'edas por su displicencia e impaciencia, podemos en verdad sentir afinidad con \'e9l bajo el enebro, por cuanto muchas veces nos hemos sentado debajo del mismo.\par \par Adem\'e1s, debe se\'f1alarse que hay una diferencia radical entre el desear ser librado de un mundo de penas y desilusiones, y el desear ser librado de este cuerpo de muerte para estar presente con el Se\'f1or. Esto \'faltimo fue lo que movi\'f3 al ap\'f3stol a exclamar: "Teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor\rdblquote (Filipenses 1:23). El deseo de librarse de la pobreza abyecta y de la enfermedad consumidora, es natural; pero el anhelo de librarse de un mundo de iniquidad y de un cuerpo de muerte para disfrutar de una comuni\'f3n sin nubes con el, Amado, es verdaderamente espiritual. Una de las mayores sorpresas de nuestra vida cristiana ha sido el tropezarnos con pocas personas que abrigaran este \'faltimo deseo. La mayor\'eda de los que profesan ser cristianos est\'e1n tan aferrados a este mundo, tan enamorados de esta vida, o quiz\'e1 tan temerosos del aspecto f\'edsico de la muerte, que se asen a la vida con tanta tenacidad como los que profesan no creer nada. El cielo no puede ser muy real para ellos. Es verdad que debemos esperar con sumisi\'f3n la hora designada por Dios, pero ello no ha de excluir ni vencer el deseo de "ser desatado, y estar con Cristo\rdblquote .\par \par Pero no perdamos de vista que, en medio del desaliento, El\'edas se volvi\'f3 a Dios y dijo: "Baste ya, oh Jehov\'e1, quita mi alma; que no soy yo mejor que* mis padres (v. 4). Por muy abatidos que estemos, por agudo que sea nuestro dolor, el privilegio del creyente siempre es descargar el coraz\'f3n ante Aqu\'e9l que es un amigo "m\'e1s conjunto que el hermano", y derramar nuestras quejas LVAL *en sus o\'eddos comprensivos. V no cerrar\'e1 los ojos al mal; sin embargo, se compadece de nuestras debilidades. No es que V vaya a concedernos todas nuestras peticiones, porque muchas veces "pedirnos mal" (Santiago 4:3); no obstante, si nos niega lo que deseamos es porque tiene algo mejor para nosotros. As\'ed fue en el caso de El\'edas. El Se\'f1or no quit\'f3 su vida en esa ocasi\'f3n, ni tampoco lo hizo m\'e1s adelante, por cuanto El\'edas fue arrebatado al cielo sin que viera muerte. El\'edas es uno de los dos \'fanicos hombres que entraron en el cielo sin pasar por los umbrales de la tumba. Con todo, El\'edas tuvo que esperar la hora de Dios antes de subir en Su carro.\par \par "Baste ya, OH Jehov\'e1, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres.\rdblquote Estaba cansado de la oposici\'f3n incesante que hab\'eda sufrido, y hastiado de la lucha. Estaba descorazonado en su labor, que consideraba in\'fatil. He luchado con todas mis fuerzas, pero ha sido en vano; he trabajado toda la noche, pero no he logrado nada. Era el lenguaje de la frustraci\'f3n y el enojo: "Baste ya\rdblquote \_no estoy dispuesto a luchar por m\'e1s tiempo, he hecho y sufrido bastante; d\'e9jame marchar de aqu\'ed\_. No estamos seguros de lo que quiso decir al exclamar: "No soy yo mejor que mis padres.\rdblquote Es posible que alegara su debilidad e incapacidad: no soy m\'e1s fuerte que ellos, no soy m\'e1s capaz que ellos de hacer frente a las dificultades a las que se enfrentaron. Quiz\'e1 hizo alusi\'f3n a la infructuosidad de su ministerio: mi labor no produce ning\'fan resultado, no tengo m\'e1s \'e9xito que ellos. 0 quiz\'e1 dejaba entrever su descontento por el hecho de que Dios no hubiera hecho lo que \'e9l esperaba que hiciese. Estaba totalmente desalentado y deseaba dejar la palestra.\par \par Ved una vez m\'e1s las consecuencias producidas por el ceder ante el temor y la incredulidad. El\'edas se ve\'eda ahora en el abismo de la desesperaci\'f3n, una experiencia que han tenido la mayor parte de loLVAL +s hijos del Se\'f1or en alguna ocasi\'f3n. Habla abandonado el lugar al que Dios le hab\'eda llevado, y estaba gustan (lo los efectos amargos de su conducta obstinada. De su vida hab\'edan desaparecido todos los goces; el gozo del Se\'f1or ya no era su fortaleza. Cuando dejamos el camino de la justicia nos separamos de los manantiales de refrigerio espiritual, y nuestra morada viene a ser un \ldblquote desierto". Y all\'ed nos sentimos en completa desesperaci\'f3n, solos en nuestra miseria, porque no hay nadie que pueda consolarnos cuando estamos en semejante estado. Deseamos que la muerte ponga fin a nuestro dolor. Si probamos de orar, s\'f3lo el murmullo de nuestro coraz\'f3n halla salida, es decir, h\'e1gase mi voluntad y no la tuya.\par \par \'bfCu\'e1l fue la respuesta del Se\'f1or? \'bfCerr\'f3 los ojos con aversi\'f3n a semejante cuadro, dejando que su siervo extraviado recogiera lo que habla sembrado, y sufriera todo lo que su incredulidad merec\'eda? \'bfSe negar\'e1 el buen Pastor a cuidar la oveja perdida que yace impotente en el camino? \'bfNegar\'e1 sus cuidados el gran M\'e9dico a uno de sus pacientes cuando m\'e1s le necesita? Alabado sea el nombre del Se\'f1or que "es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca". "Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehov\'e1 de los que le temen\rdblquote (Salmo 103:13). As\'ed fue en esa ocasi\'f3n: el Se\'f1or manifest\'f3 su piedad por su siervo rendido y desconsolado del modo m\'e1s lleno de gracia, por cuanto la siguiente cosa que leemos es que, "ech\'e1ndose debajo del enebro, qued\'f3se dormido\rdblquote (v. 5). Pero existe el peligro de que, en estos d\'edas en que el nombre de Dios es de tal modo deshonrado, cuando hay tan pocos que se den cuenta de que "a su amado dar\'e1 Dios el sue\'f1o" (Salmo 127:2), perdamos de vista la importancia de este hecho. Era algo mejor que "el curso normal de la naturaleza"\_. Era que el Se\'f1or daba descanso a su trabajado profeta.\par \par Cu\'e1n a menudo, en nuesLVAL ,tros d\'edas, se pierde de vista que el Se\'f1or cuida, no s\'f3lo de las almas de sus santos, sino tambi\'e9n de sus cuerpos. Los creyentes, en mayor o menor grado, lo reconocen as\'ed en lo referente a la comida y el vestido, la salud y la fortaleza, pero muchos lo ignoran en lo referente al punto que estamos tratando. El sue\'f1o es imprescindible para nuestro bienestar f\'edsico, tanto como puedan serlo la comida y la bebida, y tanto \'e9stos como aqu\'e9l son \i d\'e1divas \i0 de nuestro Padre celestial. No podemos dormirnos gracias a nuestros esfuerzos o voluntad, como saben muy bien los que padecen insomnio. Ni tampoco el ejercicio f\'edsico ni el trabajo manual en s\'ed mismos pueden asegurarnos el sue\'f1o; \'bfno os hab\'e9is echado nunca estando casi exhaustos y hab\'e9is descubierto que estabais "demasiado cansados para poder dormir\rdblquote ? El sue\'f1o es una d\'e1diva divina, pero el hecho de que tenga lugar cada noche hace que seamos ciegos a esta verdad.\par \par Cuando Dios lo cree conveniente, nos priva del sue\'f1o, y tenemos que decir con el salmista: "Tenlas los p\'e1rpados de mis ojos\rdblquote (77:4). Pero ello constituye, no la regla, sino la excepci\'f3n, y deber\'edamos estar profundamente agradecidos de que sea as\'ed. D\'eda a d\'eda, el Se\'f1or nos alimenta, y cada noche da el sue\'f1o a su amado. De ah\'ed que, en este peque\'f1o detalle \_el de que El\'edas durmiera debajo del enebro\_ que es muy posible que pasemos por alto sin darle importancia, percibimos la mano llena de gracia de Dios ministrando con ternura a las necesidades de aquel a quien ama. SI, el Se\'f1or "se compadece de los que le temen"; y, \'bfpor qu\'e9? \i\ldblquote Porque \i0\'c9L conoce nuestra condici\'f3n; acu\'e9rdase que somos polvo\rdblquote (Salmo 103:14). \'c9l tiene cuidado de nuestra flaqueza, y templa su viento de acuerdo con ella; se da cuenta de cuando hemos gastado todas las energ\'edas, y renueva con amor nuestra fortaleza. Su prop\'f3sito no era que su siervo muriera de agoLVALr{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA VI\'d1A DE NABOT\par \pard\qj\par \b0 El contenido d I Reyes 20 ha presentado un problema no peque\'f1o para los que han escrito sobre el mismo. Comienza con la afirmaci\'f3n: \ldblquote tamiento en el desierto despu\'e9s de su larga hu\'edda desde Jezreel; por ello fortaleci\'f3 misericordiosamente su cuerpo con el sue\'f1o reparador. Y es con la misma compasi\'f3n que nos trata a nosotros.\par \par Qu\'e9 poco nos conmueve la bondad del Se\'f1or y su gracia para con nosotros. El hecho de que sus misericordias, tanto temporales como espirituales, se repitan indefectiblemente, nos lleva a considerarlas cosa corriente. Nuestro entendimiento est\'e1 tan embotado, nuestro coraz\'f3n es tan fr\'edo para con Dios, que es de temer que la mayor parte del tiempo dejamos de reconocer \i de qui\'e9n es \i0 la mano amorosa que nos provee de todas las cosas. \'c9sta es la causa de que no nos demos cuenta del valor de la salud hasta que la perdemos, y de que, mientras no tenemos que sufrir noche tras noche revolvi\'e9ndonos en el lecho del dolor, no valoremos como se merece el sue\'f1o normal con el que somos favorecidos. Somos unas criaturas tan viles que, cuando vienen sobre nosotros la enfermedad y el insomnio, en vez de aprovecharlos para arrepentirnos de nuestra pasada ingratitud confes\'e1ndola con humildad ante Dios, murmuramos y nos quejamos de la porci\'f3n que nos ha tocado, y nos preguntamos qu\'e9 liemos hecho para merecer semejante trato. Ojal\'e1 todos los que todav\'eda gozamos de la bendici\'f3n que constituye la salud y el sue\'f1o diario no dej\'e1ramos de dar las gracias por tales privilegios y procur\'e1ramos gracia para usar el vigor que los mismos nos proporcionan para la gloria de DIOS.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL .{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 FORTALECIDO\par \pard\qj\par \b0\ldblquote No os ha tomado tentaci\'f3n (prueba; sea en forma de seducci\'f3n o aflicci\'f3n, invitaci\'f3n al pecado o penalidad), sino humana\rdblquote (I Corintios 10:13). No os ha venido prueba alguna a la n a que la naturaleza humana no est\'e9 expuesta y sujeta; no hab\'e9is sido llamados a sufrir ninguna tentaci\'f3n sobrehumana ni sin precedentes. Empero, cuando las nubes negras de la adversidad se ciernen sobre nosotros, \'a1qu\'e9 pronto perdemos de vista esta verdad! Entonces nos inclinamos a creer que nadie ha sido jam\'e1s probado como lo somos nosotros. En tales momentos, haremos bien en recordar esta verdad y en meditar sobre las experiencias de los que han sido antes que nosotros. \'bfEs un dolor f\'edsico agudo el que te hace pensar que tu angustia es superior a la de cualquier otra persona? Si es as\'ed, recuerda el caso de Job, "herido de una i\_naligna sarna desde la planta de su pie hasta la mollera de su cabeza\rdblquote . \'bfEs alguna p\'e9rdida sensible, el que te haya sido arrancado alg\'fan ser querido? Pues recuerda que Job perdi\'f3 todos sus hijos e hijas en un solo d\'eda. \'bfEs una sucesi\'f3n de penalidades y persecuciones que te han salido al paso en el servicio del Se\'f1or? Lee II Corintios 11:24\_27 y toma nota de las experiencias m\'faltiples y dolorosas por las que el m\'e1s grande de los ap\'f3stoles tuvo que pasar.\par \par Pero, quiz\'e1s lo que m\'e1s agobia a alguno de los lectores es \i la verg\'fcenza \i0 que siente a causa de sus caldas bajo el peso de las pruebas. Sabe que otros han sido probados de modo igualmente severo, y quiz\'e1s mucho m\'e1s, y sin embargo, soportaron las pruebas con valor y, dignidad mientras que \'e9l ha sido aplastado por las mismas. En lugar de recibirLVAL / consuelo de las promesas divinas, ha cedido a un esp\'edritu de desesperaci\'f3n; en lugar de soportar la vara con mansedumbre y paciencia, se ha rebelado y ha murmurado; en lugar de afanarse en el sendero del deber, ha desertado. \'bfHubo jam\'e1s un fracasado m\'e1s grande que yo?, se lamenta. Es justo que nos humillemos y lamentemos nuestro fracaso en portarnos \ldblquote varonilmente\rdblquote (I Corintios 16:13), confesando contritos nuestros pecados a Dios. Aun as\'ed, no hemos de imaginar que todo se ha perdido. Incluso esta experiencia no deja de tener paralelo en las vidas de otros. Aunque Job no maldijo a Dios, si que lo hizo con el d\'eda en que naci\'f3. Lo mismo hizo Jerem\'edas (20:14). El\'edas abandon\'f3 su deber, se ech\'f3 bajo un enebro y pidi\'f3 morir. \'a1Qu\'e9 espejo para todos nosotros es la Escritura!\par \par \ldblquote Mas fiel es Dios, que no os dejar\'e1 ser tentados m\'e1s de lo que pod\'e9is llevar, antes dar\'e1 tambi\'e9n juntamente con la ten\-taci\'f3n la salida, para que pod\'e1is aguantar\rdblquote (I Corintios 10:13). Si Dios es fiel, aun cuando nosotros seamos infieles; \'c9L es fiel a su pacto, y aunque visita nuestras iniquidades con azotes, ja\-m\'e1s quitar\'e1 su misericordia de los suyos (Salmo 89:32,33). Es en la hora de la prueba, cuando m\'e1s negras aparecen las nubes y se apodera de nosotros el desaliento, que se muestra de modo m\'e1s visible la fidelidad de Dios. El conoce nuestra condici\'f3n y no permitir\'e1 que seamos probados m\'e1s de lo que podemos llevar, sino que "dar\'e1 tambi\'e9n juntamente con la tentaci\'f3n la salida\rdblquote . Es decir, aligerar\'e1 la carga o dar\'e1 m\'e1s fortaleza para llevarla, de modo que no seamos vencidos del todo por ella. \ldblquote Fiel es Dios\rdblquote ; no es que \'c9l est\'e9 obligado a rescatarnos si nos sumergimos deliberadamente en la tentaci\'f3n, no; mas, si procuramos resistir la tentaci\'f3n, si clamamos a \'c9l en el d\'eda de la aflicci\'f3n, si imploramos sus promesas y confiamos eLVAL 0n que obra por nosotros, \'c9l no nos abandonar\'e1. As\'ed que, aunque por un lado no debemos ser arrogantes y atrevidos, por otro lado no debemos desesperar ni abandonar la lucha. El lloro puede durar toda la noche, mas a la ma\'f1ana vendr\'e1 la alegr\'eda.\par \par De qu\'e9 modo m\'e1s sorprendente y bendito serv\'eda el caso de El\'edas como ilustraci\'f3n y ejemplo de I Corintios 10:13. Fue una \tab prueba o tentaci\'f3n amarga que, despu\'e9s de haber sido fiel en el servicio del Se\'f1or, su vida hubiera de verse en peligro por la imp\'eda Jezabel, y que todos sus esfuerzos para hacer que Israel se volviera al verdadero Dios pareciesen ser completamente vanos. Era m\'e1s de lo que pod\'eda sobrellevar; estaba \tab fatigado de luchar solo en esa batalla in\'fatil, y pidi\'f3 que se \tab relevara. Pero Dios es fiel, y juntamente con la dolorosa tentaci\'f3n, dio tambi\'e9n la salida para que pudiera soportarla. En la de El\'edas, como a menudo en la nuestra, Dios no quit\'f3 la carga sino que le dio una nueva provisi\'f3n de gracia para que el profeta pudiera llevarla. No quit\'f3 a Jezabel, ni realiz\'f3 una poderosa obra de gracia en los corazones de Israel, sitio que renov\'f3 las fuerzas de su siervo rendido. Aunque El\'edas \tab hab\'eda abandonado su lugar y su deber, el Se\'f1or no dej\'f3 al profeta en la hora de la necesidad. \ldblquote Si fu\'e9remos infieles, \'c9l permanece fiel: no se puede negar a si mismo" (II Timoteo 2:13). \'a1Qu\'e9 maravilloso es nuestro Dios! El que derram\'f3 su sangre para redimirnos no es un mero amigo circunstancial, sino un Her\-mano "para la angustia nacido\rdblquote (Proverbios 17:17). Ha jurado solemnemente: "No te desamparar\'e9, ni te dejar\'e9"; por ello podemos declarar triunfalmente: "El Se\'f1or es mi ayudador; no temer\'e9 lo que me har\'e1 el hombre'' (Hebreos 13:5,6).\par \par Como se\'f1al\'e1bamos en el cap\'edtulo anterior, lo primero que hizo el Se\'f1or para renovar las fuerzas de El\'edas fue dar el sue\'f1o la su amado, danLVAL 1do a su cuerpo, cansado por el viaje, el descanse, que necesitaba. De qu\'e9 modo m\'e1s inadecuado valoramos esta bendici\'f3n divina, no s\'f3lo excelente por el reposo que proporciona a nuestro ser f\'edsico, sino tambi\'e9n por el alivio que reporta a la mente inquieta. \'a1Qu\'e9 misericordia representa para muchas almas atormentadas el no pasar las veinticuatro horas del d\'eda despiertas! Los que gozan de buena salud y son ambiciosos puede que consideren las horas que pasan dormidos como \ldblquote p\'e9rdida necesaria de tiempo\rdblquote , pero muchos otros que se ven arruinados por el dolor o que est\'e1n afligidos en gran manera consideran las pocas horas de inconsciencia de cada noche como una dicha. Ninguno de nosotros es lo agradecido que debiera por este constante y repetido privilegio, ni da las gracias de todo coraz\'f3n al Dador del mismo. El hecho de que \'e9sta sea una de las d\'e1divas del Creador se echa de ver en la primera ocasi\'f3n en que esta palabra se encuentra en las Escrituras: \ldblquote Y Jehov\'e1 Dios hizo caer sue\'f1o sobre Ad\'e1n\rdblquote (G\'e9nesis 2:21).\par \par \ldblquote Y ech\'e1ndose debajo del enebro, qued\'f3se dormido; y he \i aqu\'ed \i0 luego un \'e1ngel que le toc\'f3" (I Reyes 19:5). He aqu\'ed la segunda prueba del cuidado tierno del Se\'f1or para con su siervo. Cada palabra de este vers\'edculo requiere atenci\'f3n devota. "He aqu\'ed": una nota de asombro para estimular nuestro inter\'e9s y suscitar nuestro estupor reverente. \'bf"He aqu\'ed" qu\'e9? \'bfAlguna muestra del desagrado divino, como era de esperar: una abundante lluvia que dejara calado al profeta y aumentara sus incomodidades? No, sino muy al contrario. He aqu\'ed una gran demostraci\'f3n de aquella verdad: "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehov\'e1. Como son m\'e1s altos los cielos que la tierra, as\'ed son mis caminos m\'e1s altos que vuestros caminos, y mis pensamientos m\'e1s que vuestros pensamientos\rdblquote LVAL 2 (Isa\'edas 55:8,9). A pesar de lo muy a menudo que se citan estos vers\'edculos, pocos son los creyentes que est\'e1n tan versados en las palabras inmediatamente precedentes y de las cuales son una ampliaci\'f3n: "Vu\'e9lvase (el Imp\'edo) a Jehov\'e1, el cual tendr\'e1 de \'e9l misericordia, y al Dios nuestro, el cual ser\'e1 amplio \i en perdonar". \i0 As\'ed que, lo que aqu\'ed se nos presenta no es su alta sabidur\'eda sino su misericordia infinita.\par \par "Y he aqu\'ed luego.\rdblquote Este adverbio de tiempo ofrece un \'e9nfasis adicional al fen\'f3meno asombroso que tenemos delante de nosotros. No fue en la cumbre del Carmelo, sino aqu\'ed, en el desierto, que El\'edas tuvo esta prueba conmovedora del cuidado de su Se\'f1or. No fue inmediatamente despu\'e9s de su conflicto con los profetas de Baal, sino despu\'e9s de su hu\'edda de Jezabel, que recibi\'f3 este favor especial. No fue mientras se hallaba ocupado en ferviente oraci\'f3n, pidiendo a Dios que supliera sus necesidades, sino, cuando habla pedido con impaciencia que le fuera quitada la vida, que le lleg\'f3 la provisi\'f3n para que pudiera conservarla. Con qu\'e9 frecuencia Dios es m\'e1s bueno para con nosotros que lo que nuestros temores nos permiten comprender. \'a1Esperamos juicio, y he aqu\'ed misericordia! \'bfNo ha habido alg\'fan \ldblquote luego\rdblquote como \'e9ste en nuestras vidas? Si que los ha habido, m\'e1s de uno, en la experiencia del que esto escribe; y sin duda en la de cada uno de los cristianos. As\'ed pues, ojal\'e1 todos nosotros reconoci\'e9ramos que "no ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados\rdblquote (Salmo 103:10). M\'e1s bien ha hecho con nosotros conforme a su pacto fiel y seg\'fan su amor que sobrepuja todo entendimiento.\par \par "Y he aqu\'ed luego un \'e1ngel que le toc\'f3." No fue a un compa\'f1ero de viaje a quien Dios gui\'f3 hacia el enebro y a quien toc\'f3 el coraz\'f3n para que se compadeciera del que yac\'eda exhausto LVAL 3debajo de \'e9l. Ello hubiera sido una muestra de misericordia, pero aqu\'ed vemos algo much\'edsimo m\'e1s asombroso. Dios envi\'f3 a una de aquellas criaturas celestiales que rodean su trono en las alturas, para que confortara al profeta abatido y supliera sus necesidades. En verdad, esto no era "seg\'fan los hombres\rdblquote , sino seg\'fan Aqu\'e9l que es "el Dios de toda gracia\rdblquote (I Pedro 5:10). Y la gracia, querido lector, no tiene en cuenta nuestra dignidad ni indignidad, nuestros m\'e9ritos o nuestra falta de ellos. No, la gracia es gratuita y soberana, y no busca fuera de si misma los m\'f3viles que la impulsan. El hombre es, a menudo, duro para con sus semejantes, ignorando sus flaquezas y olvidando que \'e9l est\'e1 expuesto a caer en las mismas faltas que ellos; y por consiguiente, obra muchas veces con los mismos de modo precipitado, inconsistente y despiadado. Pero no as\'ed Dios; \'c9l siempre act\'faa de modo paciente para con sus hijos descarriados, y les muestra la piedad y la ternura m\'e1s hondas.\par \par "Y he agua luego un \'e1ngel que le toc\'f3", delicadamente, "despert\'e1ndole de su sue\'f1o para que viera y participara del refrigerio que habla sido preparado para \'e9l. C\'f3mo nos recuerda esto las palabras: "\'bfNo son todos esp\'edritus administradores, enviados para servicio a favor de los que ser\'e1n herederos de salud?\rdblquote (Hebreos 1:14). Esto es algo acerca de lo cual se oye hablar muy poco en esta era materialista y esc\'e9ptica, pero referente a !o cual las Escrituras revelan mucho para nuestro consuelo. Fue un \'e1ngel el que acudi\'f3 y libr\'f3 a Lot de Sodoma antes de que la ciudad fuera destruida con fuego y azufre (G\'e9nesis 19:15,16). Un \'e1ngel "cerr\'f3 la boca de los leones\rdblquote cuando Daniel fue dejado en el foso (6:22). Fueron \'e1ngeles los que llevaron el alma del mendigo "al seno de Abraham\rdblquote (Lucas 16:22). Fue un \'e1ngel el que visit\'f3 a Pedro en la c\'e1rcel, hizo que las cadenas se le cayeran de las manoLVAL 4s y que las puertas de hierro de la ciudad. se abrieran "de suyo\rdblquote (Hechos 12:7\_10), y de esta forma se viera libre de sus enemigos. Fue un \'e1ngel, tambi\'e9n, el que asegur\'f3 a Pablo que ninguno de los que se hallaban en el barco en el cual viajaba iba a perecer (Hechos 27:23). Estamos convencidos de que el ministerio de los \'e1ngeles no es algo que pertenece al pasado, aunque no se manifiesten en una forma visible corno en los tiempos del Antiguo Testamento, como lo indica Hebreos 1:14.\par \par "Luego un \'e1ngel que le toc\'f3, y le dijo: Lev\'e1ntate, Come. Entonces \'e9l mir\'e9, y he aqu\'ed a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y un vaso de agua\rdblquote (vs. 5, 6). He aqu\'ed la tercera provisi\'f3n que el Se\'f1or en su gracia hizo para el refrigerio de su siervo cansado. Vemos, una vez m\'e1s, la expresi\'f3n "he aqu\'ed tan llena de significado, y bien podemos meditar la escena y maravillarnos de la asombrosa gracia del Dios de El\'edas y nuestro. Hasta entonces, el Se\'f1or habla provisto milagrosamente de su sustento al profeta por dos veces: por medio de los cuervos en el arroyo de Querit, y por medio de la viuda en Sarepta. Pero aqu\'ed, nada menos que un \'e1ngel vino en su ayuda. He aqu\'ed la constancia del amor de Dios, en la que todos los cristianos profesan creer, pero de la que pocos parecen ser conscientes en los momentos de depresi\'f3n y oscuridad. Como alguien dijo: \ldblquote Cuando vamos con una multitud a la casa de Dios con gozo y alabanza, y gozamos de los rayos del sol, no es dif\'edcil creer que Dios nos ama; pero, cuando a causa de nuestro pecado somos desterrados a la tierra del Jord\'e1n y de los hermonitas, y nuestra alma est\'e1 en nosotros abatida, y un abismo llama a otro, y todas sus ondas y sus olas pasan sobre nosotros, es dif\'edcil creer que \'c9L siente el mismo amor por nosotros.\par \par \tab\ldblquote No es dif\'edcil creer que Dios nos ama cuando, como El\'edas en Querit y en el Carmelo, cumplimos sus mandamientos yLVAL 5 atendemos a la voz de su Palabra; pero no es tan f\'e1cil cuando, como El\'edas en el desierto, yacemos perdidos, y como b\'e1jeles desmantelados y sin tim\'f3n somos juguete de las olas. No es dif\'edcil creer en el amor de Dios cuando, como Pedro, estamos en el monte glorioso y, en un arrebato de gozo, proponemos com\-partir un tabern\'e1culo con Cristo para siempre; pero es casi im\-posible cuando, como el mismo ap\'f3stol, negamos a nuestro Maestro con juramentos y somos avergonzados por una mirada en la que hay m\'e1s dolor que reprensi\'f3n.\rdblquote Es de todo punto necesario para nuestra paz y consuelo que sepamos y creamos que el amor de Dios permanece invariable como \'c9l. \'a1Qu\'e9 de\-mostraci\'f3n de ello tuvo El\'edas! El Se\'f1or, no s\'f3lo no le dej\'f3, sino que ni siquiera le hizo una reconvenci\'f3n ni le reproch\'f3 su con\-ducta. Qui\'e9n puede sondear \_ni tan s\'f3lo comprender la asombrosa gracia de nuestro Dios: cuanto m\'e1s crece el pecado, m\'e1s abunda su gracia superabundante.\par \par El\'edas, no s\'f3lo recibi\'f3 una prueba inequ\'edvoca de la \i constan\i0 cia del amor de Dios en esta ocasi\'f3n, sino que, adem\'e1s, le fue revelada de una manera especialmente tierna. Hab\'eda bebido del arroyo de Querit, pero nunca habla bebido agua extra\'edda por manos ang\'e9licas del r\'edo de Dios. Habla comido pan que le procuraban los cuervos o que era amasado de la harina que se multiplicaba de modo milagroso, pero nunca tortas cocidas por manos celestiales. Y, \'bfpor \i qu\'e9 \i0 semejantes pruebas \i especiales \i0 de ternura? No porque Dios condonara a su siervo, sino porque se necesitaba una manifestaci\'f3n especial de amor que afirmara al profeta que todav\'eda era objeto del amor divino, que ablandara su esp\'edritu y que le llevara al arrepentimiento. C\'f3mo nos recuerda ello la escena descrita en Juan 21, donde se nos muestra al Salvador resucitado preparando un almuerzo y un fuego para calentar a los pescadores hambrientos y ateridos; y lo hizo para LVAL 6los mismos hombres quienes, la noche que fue traicionado, le abandonaron y huyeron, y quienes se negaron a creer en su triunfo sobre la muerte cuando las mujeres les dijeron que la tumba estaba vac\'eda y que se les habla aparecido en forma tangible.\par \par \ldblquote Entonces \'e9l mir\'f3, y he aqu\'ed a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y un vaso de agua.\rdblquote Esta expresi\'f3n "he aqu\'ed", no s\'f3lo hace \'e9nfasis en las riquezas de la gracia de Dios al administrar a su siervo descarriado, sino que, adem\'e1s, llama nuestra atenci\'f3n hacia las maravillas de su poder. Israel, en su impaciencia e incredulidad, hab\'eda preguntado: "\'bfPodr\'e1 (Dios) poner mesa en el desierto?\rdblquote (Salmo 78:19); es m\'e1s, hab\'eda exclamado: "Mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto\rdblquote (\'c9xodo 14:12). Y ahora El\'edas estaba, no meramente al borde de ese desierto desolado y \'e1rido, sino "un d\'eda de camino" hacia su interior. No crec\'eda nada en aquel lugar, a excepci\'f3n de algunas matas, y no hab\'eda ning\'fan arroyo que humedeciera su requemada arena. Pero las circunstancias adversas y las condiciones poco propicias no ofrecen obst\'e1culo alguno para el Todopoderoso. Aunque carezcamos de medios, la falta de los mismos no presenta ninguna dificultad al Creador; \'c9l puede hacer brotar agua del pedernal y convertir las piedras en pan. Por consiguiente, aquellos a los que el Se\'f1or se ha comprometido a sostener no carecer\'e1n de ning\'fan bien: tanto su misericordia como su poder est\'e1n empe\'f1ados a nuestro favor. Recuerda, pues, t\'fa que dudas, que el Dios de El\'edas vive a\'fan, y que aun cuando tengas que vivir tiempos de guerra o de hambre, nunca te faltar\'e1n el pan y el agua.\par \par "Entonces \'e9l mir\'f3, y he aqu\'ed a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y un vaso de agua.\rdblquote Estas dos palabras, "he aqu\'ed", apuntan aun hacia otra direcci\'f3n, la cual parece haber pasado por alto a lLVAL 7os comentaristas, es decir, la clase de servicio que el \'e1ngel llev\'f3 a cabo. Cu\'e1n sorprendente que una criatura tan digna se ocupara de una tarea tan baja, que los dedos de un ser celestial se emplearan en preparar y cocer una torta. Parece degradante para uno de aquellos seres por Dios exaltados a rodear Su trono, servir a uno que pertenec\'eda a una raza inferior y calda, y que era desobediente y destemplado: cu\'e1n humillante dejar una ocupaci\'f3n espiritual y preparar comida para el cuerpo de El\'edas. Bien podemos maravillarnos ante este hecho, y admirar la obediencia del \'e1ngel al cumplir la orden de su Se\'f1or. Pero es m\'e1s; deber\'eda alentarnos a atender aquel precepto que dice: \ldblquote Acomod\'e1ndoos a los humildes\rdblquote (Romanos 12: 16), y a no considerar ninguna ocupaci\'f3n indigna de nosotros, si al cumplirla hacemos bien a alguna criatura abatida y oprimida de esp\'edritu. No despreciemos el deber m\'e1s servil, cuando un \'e1ngel no desde\'f1\'f3 el cocer comida para un hombre pecador.\par \par "Y comi\'f3 y bebi\'f3, y volvi\'f3se a dormir (v. 6). Una vez m\'e1s es evidente que estas narraciones de las Sagradas Escrituras fueron escritas por una mano imparcial y est\'e1n pintadas en colores verdaderos y reales. El Esp\'edritu Santo ha descrito la conducta de los hombres, aun de los m\'e1s eminentes, no como hubiera debido ser, sino como era en realidad. Es por ello que encontramos nuestros propios caminos y nuestras mismas experiencias descritas de modo tan exacto. Si alg\'fan idealista religioso hubiera inventado la historia, \i\'bfc\'f3mo hubiera retratado \i0 la respuesta de El\'edas a este despliegue asombroso de la gracia del Se\'f1or, de la constancia de su amor y de la ternura especial que le mostr\'f3? Es obvio que hubiera pintado al profeta anonadado ante semejante favor divino, enternecido por tal bondad y postrado ante \'c9L en ferviente adoraci\'f3n. Cu\'e1n distinta la descripci6n del hecho que nos hace el Esp\'edritu. No se nos deja entrever\LVALhque los filisteos han hecho una irrup\-ci\'f3n en el pa\'eds. Volvi\'f3se por tanto Sa\'fal de perseguir a David, y parti\'f3 contra los filisteos\rdblquote (I Samuel 23:27,28). Cu\'e1n inca\-paces somos de determinar la raz\'f3n por la que Dios permite que una naci\'f3n se levante contra otra, y que sea precisamente contra esa otra y no con que el profeta impaciente fuera movido en lo m\'e1s m\'ednimo, ni se menciona el que se \i inclinara en \i0 adoraci\'f3n, \i ni \i0 siquiera que dirigiese una palabra de acci\'f3n de gracias; simplemente, que comi\'f3 y bebi\'f3, y se ech\'f3 otra vez.\par \par \'bfQu\'e9 es el hombre? \'bfC\'f3mo es el mejor de los hombres que se pueda encontrar, excepto Cristo? \'bfC\'f3mo obra el santo m\'e1s maduro en el mismo momento en que el Esp\'edritu Santo cesa su operaci\'f3n y deja de obrar en y por \'e9l? De modo no diferente al no regenerado, por cuanto la carne \i no \i0 es mejor en su caso que en el del otro. Cuando \i no \i0 tiene comuni\'f3n con Dios, cuando su voluntad ha sido contrariada, es tan impertinente como un ni\'f1o mal criado. Es incapaz de apreciar las misericordias divinas porque se considera injustamente tratado, y en vez de expresar gratitud por los favores temporales, los acepta como cosa natural. Si el lector cree que no tenemos raz\'f3n sacando semejante conclusi\'f3n de este silencio del relato, si cree que no deber\'edamos suponer que El\'edas dejara de dar gracias, le invitamos a que lea lo que sigui\'f3, y que se asegure de si indica o no que el profeta \i continuara \i0 en un estado inquieto y displicente. El hecho de que no se mencione el que El\'edas adorara y diera gracias por lo que se le daba, es, por des\_gracia, porque as\'ed fue. Ojal\'e1 ello sirva para nuestra reprensi\'f3n por las omisiones parecidas que cometemos. Ojal\'e1 esta ausencia de alabanza nos recordara nues\i tra \i0 ingratitud por los favores divinos cuando nos sentimos contrariados, y nos humillara. \par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL 9{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA CUEVA DE HOREB\par \pard\qj\b0\par Hay dos cosas prominentes en los primeros vers\'edculos de 1 Reyes 19, y la una realza a la otra: los frutos amargos del p\'e1nico del profeta y la gracia superabundante del Se\'f1or hac\'eda su siervo descarriado. El mensaje amenazador que la furiosa Jezabel envi\'f3, llen\'f3 a El\'edas de consternaci\'f3n, y en sus acciones subsiguientes nos es dado ver los efectos que un coraz\'f3n lleno de incredulidad y temor produce. En lugar de exponer ante su Se\'f1or la naturaleza del mensaje que hab\'eda recibido, El\'edas obr\'f3 por su cuenta; en vez de esperar pacientemente en \'c9l, obr\'f3 llevado por un impulso precipitado. Primero, abandon\'f3 su puesto y huy\'f3 de Jezreel a donde le habla llevado "la mano de Jehov\'e1\rdblquote . Segundo, preocupado solamente por su propia suerte, "fuese por salvar la vida\rdblquote , sin que le importara ya la gloria de Dios ni el bien de su pueblo. Tercero, estaba lleno de locura, por cuanto al huir a Beerseba penetr\'f3 en el territorio de Josafat, de cuyo hijo "una hija de Acab fue su mujer\rdblquote ; ni siquiera el sentido com\'fan\rdblquote regula las acciones de los que no tienen comuni\'f3n con Dios.\par \par El\'edas no se atrevi\'f3 a permanecer en Beerseba, y por consiguiente, "se fue por el desierto un d\'eda de camino", lo que ilustra el hecho de que, cuando la incredulidad y el temor toman posesi\'f3n del alma, \'e9sta se llena de un esp\'edritu de desasosiego que la hace incapaz de estar quieta ante Dios. Por \'faltimo, cuando su energ\'eda febril se consumi\'f3, el profeta se lanz\'f3 bajo un enebro y pidi\'f3 le fuera quitada la vida. Estaba ahora en el lodazal de la desesperaci\'f3n y sent\'eda que la vida no valla la pena de ser vivida. Y es con ese fondo que vemosLVAL : las glorias de la gracia divina brillando de modo bendito. En la hora de la desesperaci\'f3n y la necesidad, el Se\'f1or no abandon\'f3 a su pobre siervo. Por el contrario, \'c9l dio a su amado, en primer lugar, el sue\'f1o reparador de sus destrozados nervios. En segundo lugar, envi\'f3 a un \'e1ngel para que le sirviera. En tercer lugar, provey\'f3 de un refrigerio para su cuerpo. Ello era verdaderamente abundante gracia, no s\'f3lo inmerecida sino tambi\'e9n inesperada para el tisbita. Los caminos de Aqu\'e9l a quien hemos de dar cuenta son en verdad maravillosos, y \'c9l es paciente para con nosotros.\par \par \'bfY cu\'e1l fue la respuesta de El\'edas a estas muestras de la asombrosa misericordia de Dios? \'bfQued\'f3 anonadado ante el favor divino? \'bfSe enterneci\'f3 ante semejante amor? \'bfNo puede contestar el cristiano por propia y triste experiencia? Cuando os hab\'e9is apartado del sendero de la justicia y \'c9l ha sufrido vuestro extrav\'edo, y en vez de visitar vuestra trasgresi\'f3n con su vara ha continuado derramando sus bendiciones temporales sobre vosotros, \'bfos ha llevado al arrepentimiento el sentido de su bondad, o mientras estabais a\'fan en un estado ca\'eddo hab\'e9is aceptado los beneficios de Dios como cosa natural y sin que os conmovieran sus m\'e1s tiernas mercedes? Tal es la naturaleza humana ca\'edda en todo el mundo y en todas las edades: "Como un agua se parece a otra, as\'ed el coraz\'f3n del hombre al otro\rdblquote (Proverbios 27:19). Y El\'edas no era una excepci\'f3n, por cuanto se nos dice que "comi\'f3 y bebi\'f3, y volvi\'f3se a dormir\rdblquote (v. 6) sin dar muestra alguna de arrepentimiento por el pasado, ni indicaci\'f3n de gratitud por las bondades presentes, ni ejercicio del alma para los futuros trabajos.\par \par Hay aun otro efecto producido cuando el coraz\'f3n cede a la incredulidad y el temor, y que, vemos en el cuadro que se nos ofrece, es decir, la insensibilidad del alma. Cuando el coraz\'f3n se aparta de Dios, cuando el yo se convLVAL ;ierte en el centro de todos nuestros intereses, se apodera de nosotros una dureza y una insensibilidad que nos hace sordos a las llamadas del amor del Se\'f1or. Se ofusca nuestra vista y somos incapaces de ver los beneficios derramados sobre nosotros. Ello nos hace indiferentes y empedernidos. Descendemos al nivel de las bestias, que co\-men lo que se les da, sin pensar en la fidelidad del Creador. Hay una frase muy corta que resume la vida de los no regenera\- "Comen y beben, y se vuelven a dormir\rdblquote ; sin pensar en Dios, ni en sus almas ni en la eternidad. Y \'e9ste es, tambi\'e9n, el caso del creyente ca\'eddo: desciende al nivel de los que est\'e1n sin Dios, porque \'c9l ya no ocupa el centro en su coraz\'f3n ni en sus pensamientos.\par \par \'bfC\'f3mo correspondi\'f3 el Se\'f1or a la gran ingratitud de su siervo? \'bfSe alej\'f3 de \'e9l con disgusto y como si no mereciera ya consideraci\'f3n alguna? Pod\'eda haberlo hecho as\'ed, por cuanto el despreciar la gracia no es un pecado ordinario. Aun as\'ed, a pesar (le que la gracia no considera el pecado como cosa leve \_como se desprende de lo que sigue\_, si el pecado pudiera contrarrestar la gracia, \'e9sta dejar\'eda de ser gracia. La gracia no puede ser atra\'edda por los m\'e9ritos ni repelida por la falta de ellos. Y Dios obraba con gracia, con gracia soberana, para con el profeta. Por ello leemos que "volviendo el \'e1ngel de Jehov\'e1 la segunda vez, toc\'f3le, diciendo: Lev\'e1ntate, come; porque gran camino te resta" (I Reyes 19:7). Podemos exclamar, en verdad, con el salmista: "Porque no menospreci\'f3 ni abomin\'f3 la aflicci\'f3n del pobre, ni de \'e9l escondi\'f3 su rostro\rdblquote (22:24). \'bfPor qu\'e9? Porque Dios es amor, y el amor "es sufrido, es benigno... no se irrita... todo lo soporta\rdblquote (II Corintios 13:4\_7).\par \par "Y volviendo el \'e1ngel de Jehov\'e1 la segunda vez." \'a1Qu\'e9 maravillosa es la paciencia del Se\'f1or! \ldblquote Una vez habl\'f3 Dios\rdblquote y ello deber\'eda bastarnos, mLVAL <as pocas veces es as\'ed; por consiguiente se a\'f1ade: "dos veces he o\'eddo esto: que de Dios es la fortaleza" (Salino 62:11). La primera vez que cant\'f3 el gallo, Pedro no prest\'f3 atenci\'f3n; pero, "cant\'f3 la segunda vez\rdblquote , y entonces Pedro "se acord\'f3 de las palabras que Jes\'fas le hab\'eda dicho... Y pensando en esto, lloraba\rdblquote (Marcos 14:72). Qu\'e9 torpes somos para responder a la voz divina: "Y volvi\'f3 la voz hacia \'e9l la segunda vez: Lo que Dios limpi\'f3, no lo llames t\'fa com\'fan\rdblquote (Hechos 10:15). "Gozaos en el Se\'f1or siempre"; parece que el cristiano no deber\'eda necesitar que se le recordara un mandamiento como \'e9ste; mas el ap\'f3stol sabia muy bien que habla de hacerlo, y por ello dice: \ldblquote otra vez digo: Que os goc\'e9is (Filipenses 4:4). Qu\'e9 disc\'edpulos m\'e1s torpes somos: \ldblquote Porque debiendo ser ya maestros a causa del tiempo, ten\'e9is necesidad de volver a ser ense\'f1ados\rdblquote (Hebreos 5:12), y ha de ser "mandamiento tras mandamiento, l\'ednea sobre l\'ednea\rdblquote .\par \par "Y volviendo el \'e1ngel de Jehov\'e1 la segunda vez.\rdblquote muy probable que, cuando el \'e1ngel fue a El\'edas por primera vez y le dijo que se levantara y comiera, era el atardecer, porque se nos dice que habla ido por el desierto "un d\'eda de camino" cuando se sent\'f3 debajo de un enebro. Despu\'e9s de haber participado del refrigerio que le prove\'edan manos tan angostas, El\'edas se hab\'eda echado de nuevo a dormir> y la noche habla cubierto con su manto la arena ardiente. Cuando el \'e1ngel vino y le toc\'f3 por se hab\'eda amanecido ya; el mensajero celestial hab\'eda vigilado y guardado el sue\'f1o del cansado profeta durante las horas de oscuridad. El amor de Dios nunca cambia: "no se trabaja, ni se fatiga con cansancio.\rdblquote La oscuridad no le afecta ni hace que pierda de vista el objeto amado. El amor eterno guarda al creyente durante las horas en que est\'e1 insensible a su presencia. \ldblquote Como haLVAL =bla amado a los suyos que estaban en el mundo, am\'f3los hasta el fin\rdblquote ; hasta el fin de sus extrav\'edos e indignidad.\par \par \ldblquote Diciendo: Lev\'e1ntate, come; porque gran camino te resta.\rdblquote \'bfQu\'e9 camino? No se le hab\'eda ordenado\b \b0 que emprendiera ninguno. El camino que hab\'eda emprendido era el que hab\'eda decidido \'e9l mismo; era producto de su propia voluntad. Era un camino que le alejaba de la escena del deber en el que deber\'eda haber estado ocupado en, aquellos momentos. Era como si el mensajero celestial le dijese: Ve los resultados de tu obstinaci\'f3n y del obrar por tu propia voluntad; te ha reducido a la debilidad y la inanici\'f3n. No obstante, Dios se ha apiadado de ti y te ha provisto de un refrigerio; no quebrar\'e1 la ca\'f1a cascada ni apagar\'e1 el pabilo que humeare. El Se\'f1or est\'e1 lleno de compasi\'f3n; ti ve las demandas que van a hacerse de tu energ\'eda, as\'ed pues, "lev\'e1ntate come\rdblquote . El\'edas ten\'eda fijo en su mente el distante Horeb, y por ello, Dios previ\'f3 sus necesidades a pesar de que eran las de un siervo inconstante y de un hijo rebelde.\par \par Hay aqu\'ed una ense\'f1anza pr\'e1ctica para cada uno de nosotros, aun para aquellos a los que la gracia ha librado de caer. "Gran camino te resta." No s\'f3lo la vida en su totalidad, sino aun cada porci\'f3n diaria de la misma requiere m\'e1s de lo que est\'e1 al alcance de nuestro poder y posibilidades. La fe que se requiere, el valor que se exige, la paciencia que se necesita, las pruebas que hay que resistir y los enemigos a los que vencer, son demasiado grandes para la carne y la sangre. As\'ed pues, comencemos el d\'eda como lo comenz\'f3 El\'edas: "Lev\'e1ntate, come". Si no Razas el trabajo del d\'eda sin proveer de comida y bebida a tu cuerpo \'bfesperas que el alma sea capaz de pasar sin su alimento? Dios no te pide que t\'fa te proveas de comida espiritual, sino que en su gracia, la ha colocado a tu cabecera. Lo \'fanico que te pide es: "Lev\'LVAL >e1ntate, come"; alim\'e9ntate del man\'e1 celestial para que tus fuerzas sean renovadas; comienza el d\'eda participando del Pan de Vida para que est\'e9s debidamente provisto para las demandas que se har\'e1n a las gracias que est\'e1n en ti.\par \par \ldblquote Levant\'f3se pues, y\b \b0 comi\'f3 y bebi\'f3" (v. 8). Aunque su tan triste, "\'e9l era el \'fanico culpable". No se burl\'f3 de las provisiones que se le ofrec\'edan ni despreci\'f3 el usar los medios. A pesar de que no vemos en \'e9l se\'f1al alguna de gratitud ni de que diera las gracias al Dador bondadoso, El\'edas cumpli\'f3 con obediencia la orden del \'e1ngel. Aunque habla obrado por su no desafi\'f3 al \'e1ngel en la cara. Del mismo modo que, \tab a pedir que Dios le quitara la vida, hab\'eda rehusado quit\'e1rsela s\'ed mismo, as\'ed tambi\'e9n, ahora, no perecer deliberada\-mente de hambre, sino que comi\'f3 lo que se le ofrec\'eda. El justo puede caer, pero "cuando cayere, no quedar\'e1 postrado\rdblquote . Puede que el pabilo no arda con mucha fuerza; con todo, el humo ates\-tiguar\'e1 que no est\'e1 completamente apagado. La vida del creyente puede descender a un nivel muy bajo; aun as\'ed, tarde o temprano dar\'e1 pruebas de que todav\'eda existe.\par \par \ldblquote Y camin\'f3 con la fortaleza de aquella comida cuarenta d\'edas y cuarenta noches, hasta el monte de Dios, Horeb\rdblquote (v. 8). El Se\'f1or, en su gracia, pasa por alto las flaquezas de aquellos cuyo coraz\'f3n es recto delante de \'c9l y que le aman sinceramente, aunque en ellos haya a\'fan lo que siempre trata de oponerse a Su amor. Este detalle que tenemos ante nosotros es muy bendito: Dios no s\'f3lo renov\'f3 las energ\'edas debilitadas de su siervo, sino que hizo que la comida que hab\'eda comido le proporcionara fuerzas para mucho tiempo. Si el esc\'e9ptico pregunta c\'f3mo pudo una sola comida alimentar al profeta durante casi seis semanas, nos bastar\'e1 con pedirle que nos explique c\'f3mo puede la comida proporcionarnos energ\'edas para unLVAL ? solo d\'eda. El m\'e1s grande fil\'f3sofo no puede explicar el misterio, mas el creyente m\'e1s sencillo sabe que es por el poder y la bendici\'f3n de Dios sobre ella. No importa cu\'e1nto comamos o qu\'e9 comamos; si no la acompa\'f1a la bendici\'f3n de Dios, no puede alimentarnos lo m\'e1s m\'ednimo. El mismo Dios que puede hacer que una comida nos fortifique durante cuarenta minutos, puede hacer que lo haga durante cuarenta d\'edas, si \'e9sa es su voluntad.\par \par "El monte de Dios, Horeb.\rdblquote Era en verdad extra\'f1o que El\'edas se dirigiera a \'e9l, por cuanto no hay lugar en la tierra donde la presencia de Dios fuera m\'e1s manifiesta que all\'ed, al menos durante los d\'edas del Antiguo Testamento. Fue all\'ed donde Jehov\'e1 se apareci\'f3 a Mois\'e9s en medio de una zarza ardiendo (\'c9xodo 3:1\_4). Fue all\'ed donde Israel recibi\'f3 la Ley (Deuteronomio 4:15), bajo aquel fen\'f3meno atemorizador. Fue all\'ed donde Mois\'e9s estuvo en comuni\'f3n con Dios durante cuarenta d\'edas y cuarenta noches. Aun as\'a1, aunque los profetas y los poetas de Israel sol\'edan encontrar la inspiraci\'f3n m\'e1s sublime en los esplendores y los terrores de aquella escena, es extra\'f1o el notar que la Escritura no registra ni un solo caso de alg\'fan israelita que visitara ese santo monte desde el d\'eda en que fue dada la ley, hasta que El\'edas fue all\'ed huyendo de Jezabel. No sabemos si era su intenci\'f3n el dirigirse all\'ed cuando sali\'f3 de Jezreel, ni podemos estar seguros de por qu\'e9 lo hizo. Quiz\'e1s, como Matthew Henry sugiri\'f3, fue para dar rienda suelta a su melancol\'eda y decir, como jerem\'edas: \ldblquote\'a1Oh qui\'e9n me diese en el desierto un mes\'f3n de caminantes, para que dejase mi pueblo, y de ellos me apartase!\rdblquote (Jerem\'edas 9:2).\par \par Aunque parezca extra\'f1o, hay quienes creen que el profeta se encamin\'f3 a Horeb a trav\'e9s del desierto siguiendo las instrucciones del \'e1ngel. Pero lo que sigue niega, en verdad, tal punto de vista; elLVAL @ Se\'f1or se dirigi\'f3 dos veces al profeta increp\'e1ndole con palabras penetrantes: "\'bfQu\'e9 haces aqu\'ed, El\'edas?", cosa que no habr\'eda hecho si hubiera ido obedeciendo al mensajero celestial. No dudamos que sus pasos fueron guiados divinamente, por cuanto era propio que \'e9l, como reformador legal, encontrara a Jehov\'e1 en el lugar donde habla sido promulgada la ley \_recu\'e9rdese que Mois\'e9s y El\'edas aparecieron con Cristo en el monte de la transfiguraci\'f3n\_. Aunque El\'edas no fue a Horeb por mandato de Dios, fue dirigido all\'ed por la providencia secreta de Dios: \ldblquote El coraz\'f3n del hombre piensa su camino; mas Jehov\'e1 endereza sus pasos\rdblquote (Proverbios 16:9). Y, \'bfc\'f3mo? Por medio de un impulso secreto que brota del interior y que no destruye la libertad de acci\'f3n. \ldblquote Como los repartimientos de las aguas, as\'ed est\'e1 el coraz\'f3n del rey en la mano de Jehov\'e1: a todo lo que quiere lo inclina\rdblquote (Proverbios 21:1); las aguas fluyen libremente, empero el cielo determina su curso.\par \par \ldblquote Y all\'ed se meti\'f3 en una cueva, donde tuvo la noche" (Y. 9) Por fin, el profeta se sinti\'f3 satisfecho de la distancia que le separaba de la que hab\'eda jurado vengar la muerte de estos profetas; all\'ed, en aquel monte remoto, escondido en una cueva oscura rodeada de precipicios, se sinti\'f3 seguro. No se nos dice a qu\'e9 se dedic\'f3. Podemos estar ciertos de que, si se dio a la oraci\'f3n, no goz\'f3 de libertad y menos aun de deleite en ella. Lo m\'e1s probable es que se sentara y reflexionara acerca de sus problemas. Si su conciencia le hubiera acusado de haber obrado demasiado precipitadamente al huir de Jezreel, de que no deb\'eda haber cedido a sus temores, sino m\'e1s bien haber confiado en Dios y procedido a instruir a la naci\'f3n, habr\'eda acallado semejantes convicciones humillantes en vez de confesar su fracaso a Dios, como lo indica lo que sigue despu\'e9s. \ldblquote De sus caminos ser\'e1 harto el apartaLVAL Ado de, raz\'f3n" (Proverbios 14:14). A la luz de este pasaje, \'bfqui\'e9n puede dudar de que El\'edas se ocupara en compadecerse y vindicarse a s\'ed mismo, en reflexionar acerca de la ingratitud de sus compatriotas, afligi\'e9ndose por el trato injusto de Jezabel?\par \par \ldblquote Y fue a \'e9l palabra de Jehov\'e1" (v. 9). Dios le hab\'eda hablado en anteriores ocasiones. La palabra del Se\'f1or le habla ordenado esconderse en el arroyo de Querit (17:2,3). Hab\'eda llegado de nuevo hasta \'e9l, dici\'e9ndole que se marchara a Sarepta (17:8,9). Y otra vez le hab\'eda dicho que se mostrara a Acab (18: 1). Pero nos parece que aqu\'ed hay algo distinto de las ocasiones mencionadas. En \'e9sta era algo m\'e1s que un mensaje divino lo que se comunicaba al o\'eddo del profeta; nada menos que la visita de una persona divina es lo que recibi\'f3 el profeta. Era nada menos que la segunda Persona de la Trinidad, la \ldblquote Palabra\rdblquote eterna (Juan 1:1), la que interrog\'f3 al descarriado tisbita. Esto se ve claramente en la cl\'e1usula siguiente: \ldblquote El cual le dijo\rdblquote . Qu\'e9 extra\'f1o y solemne es ello.\par \ldblquote El cual le dijo: \'bfQu\'e9 haces aqu\'ed, El\'edas" (v. 9). El\'edas se habla alejado del sendero del deber, y su Se\'f1or lo sab\'eda. El Dios vivo sabe d\'f3nde est\'e1n sus siervos, lo que hacen y lo que no hacen. Ninguno puede escapar a su mirada omnisciente, porque sus ojos est\'e1n en todo lugar (Proverbios 15:3). La pregunta del Se\'f1or constitu\'eda un reproche, una palabra severa dirigida a su conciencia. Como no sabemos qu\'e9 palabra en particular acentu\'f3 el Se\'f1or, haremos \'e9nfasis en cada una por separado. \ldblquote\'bfQu\'e9 haces?\rdblquote ; es bueno o malo, por cuanto el hombre no puede estar totalmente inactivo ni en cuerpo ni en mente. \ldblquote\'bfQu\'e9 haces?\rdblquote ; \'bfest\'e1s usando el tiempo en la gloria de Dios y el bien de su pueblo, o lo est\'e1s malgastando en quejas quisquillosas? \ldblquote\'bfQu\'e9 haces aqu\LVAL B'ed?\rdblquote ; lejos de la tierra a de Israel, lejos de la obra de reforma. "\'bfQu\'e9 haces aqu\'ed, El\'edas?"; t\'fa que eres el siervo del Alt\'edsimo y que has sido honrado de tal manera; t\'fa que has recibido pruebas de su ayuda que has dependido en el Se\'f1or para ti: protecci\'f3n.\par \par \ldblquote Y \'e9l respondi\'f3: Sentido he vivo por Jehov\'e1 Dios de los ej\'e9rcitos; porque los hijos de Israel han dejado tu alianza, han derribado tus altares, y han muerto a cuchillo tus profetas; y yo solo be quedado, y me buscan para quitarme la vida" (v. 10). Al meditar estas palabras nos encontramos en des\-acuerdo con los comentaristas, la mayor\'eda de los cuales critican severamente al Profeta por pretender excusarse y echar la culpa a los dem\'e1s. Lo que impresiona m\'e1s a quien esto escribe es, en primer lugar, la ingenuidad de El\'edas; no present\'f3 evasivas ni equivocaciones, sino una explicaci\'f3n franca y simple de su conducta. Es verdad que sus palabras no Justificaban su huida; con todo, eran la declaraci\'f3n veraz de un coraz\'f3n honrado. Ojal\'e1 pudi\'e9ramos nosotros dar cuenta de nuestra conducta del mismo modo ante el Santo. Si fu\'e9ramos tan sinceros y francos con el Se\'f1or como El\'edas, podr\'edamos esperar ser tratados con la misma gracia con que \'e9l lo fue; por cuanto, f\'edjate bien, el profeta no recibi\'f3 represi\'f3n alguna del Se\'f1or en respuesta a su franqueza.\par \par \ldblquote Sentido he un vivo celo por Jehov\'e1 Dios de los ej\'e9rcitos" era la exposici\'f3n de un hecho cierto: no hab\'eda rehusado el servicio m\'e1s dif\'edcil y peligroso por su Se\'f1or y Su pueblo. No fue debido a que su celo se hubiera enfriado que huy\'f3 de Jezreel. "Porque los hijos de Israel han dejado tu alianza, han derriba\-do tus altares, y han muerto a cuchillo tus profetas.\rdblquote\b \b0 El\'edas hab\'eda sido afligido profundamente al ver de qu\'e9 modo m\'e1s grave la naci\'f3n que llevaba Su nombre deshonraba al Se\'f1or La gloria de Dios estaba muyLVALqR0 bC#|^@yX<a@!Y7mL/ @ express the a`Unrakedn@  `Unracked8@  `Unquietuded@ `Unquietness@ `UnquietlyN@ `Unquiet@  `UnquickenedT@ `Unquick^@  `UnquestioningL@ `Unquestioned@ `Unquestionably6@ `Unquestionable@ `Unquenched&@ `UnquenchablyH@ `UnquenchablenessJ@ !`Unquenchableq@ `Unquelled-@ `Unqueen6@  `Unquarrelable>@ `UnqualitiedD@ `Unqualifya@ `Unqualified @ `Unquaffed+@ `Unputrefied3@ `Unpursued>@ `Unpursed%@  `Unpurposed0@ `Unpurified@ `Unpurged*@  `Unpure5@  `Unpurchased0@ `Unpunishing$@ `Unpunished@ `Unpunctuated3@ `Unpunctuality,@ `Unpunctual5@  dentro de su coraz\'f3n, y le afectaba de El\'edas\b \b0 leyes quebrantadas, su autoridad despreciada, su culto profanado, y de qu\'e9 \'a1nodo el pueblo tributaba homenaje a los \'eddolos y daba su consentimiento t\'e1cito al asesinato de Sus siervos. "Y yo solo he quedado.\rdblquote Habla trabajado mucho, con peligro de su vida, para poner fin a la idolatr\'eda de Israel y para dome\'f1ar la naci\'f3n; pero todo habla sido en vano. Por lo que pod\'eda ver, habla trabajado in\'fatilmente y malgastado sus esfuerzos. \ldblquote Y me buscan para quitar\'e9 la vida; \'bfde qu\'e9 me sirve que me consuma a m\'ed mismo en favor de un pueblo tan obstinado e irresponsable?\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL D{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 EL SILBO APACIBLE Y DELICADO\par \pard\qj\b0\par \ldblquote Y \'c9l le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehov\'e1. Y he aqu\'ed Jehov\'e1 que pasaba, y un grande y poderoso viento que romp\'eda los montes, y quebraba las pe\'f1as delante de Jehov\'e1; mas Jehov\'e1 no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; mas Jehov\'e1 no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; mas Jehov\'e1 no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado" (I Reyes 19:11,12). El\'edas fue llamado a ser testigo de una manifestaci\'f3n extraordinaria y terrible del poder de Dios. La descripci\'f3n que aqu\'ed se nos da de la escena, aunque breve, es tan gr\'e1fica que lo que pudi\'e9ramos decir s\'f3lo servir\'eda para empa\'f1ar su fuerza. Lo que deseamos hacer no es m\'e1s que descubrir el significado y el mensaje de esta manifestaci\'f3n de Dios: su mensaje para El\'edas, para Israel y para nosotros. Ojal\'e1 nuestros ojos fueran ungidos para discernirlo, nuestro coraz\'f3n inclinado para apreciarlo, nuestros pensamien\-tos controlados por el Esp\'edritu Santo, y nuestra pluma dirigida para la gloria del Alt\'edsimo y la bendici\'f3n de su amado pueblo.\par \par Al tratar de descubrir el significado espiritual de lo que el profeta vio en el monte, hemos de meditar acerca de la escena en relaci\'f3n con lo que precede, tanto por lo que se refiere a la historia de Israel, como a la experiencia de El\'edas. Hemos de considerarlos, despu\'e9s, en relaci\'f3n a lo que sigue inmediata\-mente, por cuanto no hay duda de que existe una relaci\'f3n estre\-cha entre las escenas asombrosas relatadas en los vers\'edculos 11 y 12, y el solemne mensaje que se contiene en los vers\'edculos del 15 al 18, siendo \'e9stos interpretaci\'f3n de aquelLVAL Elos. Finalmente, hemos de examinar este incidente sorprendente a la luz de la analog\'eda de la fe, y de toda la Escritura, por cuanto una parte de ella sirve para explicar la otra. Es al conocer mejor "los caminos" de Dios, tal como se revelan en su Palabra, que pode\-mos adentrarnos m\'e1s inteligentemente en el significado de sus \ldblquote obras\rdblquote (Salmo 103:7).\par \par As\'ed pues, \'bfc\'f3mo hemos de considerar esta manifestaci\'f3n de Dios en el monte por lo que toca a El\'edas? En primer lugar, el Se\'f1or obraba hacia \'e9l con gracia. Esto se pone de manifiesto en el contexto. Por \'e9l hemos visto la respuesta conmovedora dc Dios al fracaso de su siervo. Lejos de dejarle en la hora de la debilidad y la necesidad, el Se\'f1or se mostr\'f3 del modo m\'e1s tierno hacia \'e9l, ilustrando aquella promesa preciosa: "Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehov\'e1 de los que le temen\rdblquote (Salmo 103:13). Y El\'edas tem\'eda al Se\'f1or; y aun\-que su fe se hab\'eda eclipsado moment\'e1neamente, \'a31 no le vol\-vi\'f3 por ello la espalda. Recibi\'f3 el sue\'f1o reparador; un \'e1ngel le provey\'f3 de comida y bebida; y le fue infundida fortaleza sobrenatural para su cuerpo, la cual le permiti\'f3 pasar cuarenta d\'edas y cuarenta noches sin alimentos. Y al llegar a la cueva, Cristo mismo, el "Verbo" eterno, se le apareci\'f3 en una teofan\'eda. \'a1Cu\'e1n grandes favores eran \'e9stos! \'a1Qu\'e9 pruebas de que \'c9l es \ldblquote el Dios de toda gracia\rdblquote !\par \par Puede que alguien, despu\'e9s de haber le\'eddo lo que acabamos de decir, diga: S\'ed, pero, entonces El\'edas menospreci\'f3 esa gracia; en vez de afectarle debidamente, permaneci\'f3 indiferente y dis\-plicente; en vez de confesar su fracaso, intent\'f3 justificar el haber abandonado su deber. Aun as\'ed, \'bfqu\'e9 es ello? \'bfNo ense\'f1\'f3 Dios la necesaria lecci\'f3n al reacio profeta? \'bfNo se le apareci\'f3 de un modo aterrador con el prop\'f3sito de reprenderle? Esta no es lLVAL Fa manera en que entendemos este incidente. Los que adoptan semejante punto de vista no tienen mucho co\-nocimiento experimental de la maravillosa gracia de Dios. \'c9l no es voluble y variable como nosotros; no nos trata en una ocasi\'f3n seg\'fan su compasi\'f3n bondadosa, y en otra seg\'fan nuestros propios dem\'e9ritos. Cuando Dios comienza tratando a uno de 3us elegidos con gracia, contin\'faa trat\'e1ndole con gracia, y nada que haya en la criatura puede impedir que su misericordia se derrame sobre ella.\par \par Nadie puede examinar las maravillas que tuvieron lugar en Horeb, sin ver en El\'edas una referencia a la espantosa solemnidad del Sina\'ed, con sus "truenos y rel\'e1mpagos\rdblquote cuando el Se\'f1or des\-cendi\'f3 sobre \'e9l "en fuego\rdblquote ... y todo el monte se estremeci\'f3 en gran manera\rdblquote (\'c9xodo 19:16,18). Aun as\'ed, no apreciaremos todo el peso de la alusi\'f3n a menos que consideremos detenidamente las palabras: \ldblquote Jehov\'e1 no estaba en el viento\rdblquote , \ldblquote Jehov\'e1 no estaba en el terremoto\rdblquote , "Jehov\'e1 no estaba en el fuego". Dios no trataba con El\'edas sobre la base del pacto legal. En esta triple naci\'f3n, el Esp\'edritu nos dice que El\'edas no se habla \ldblquote llegado al monte que se pod\'eda tocar, y al fuego encendido, y al turbi\'f3n, y a la oscuridad, y a la tempestad\rdblquote (Hebreos 12:18). La voz que hablaba al profeta era la del "silbo apacible y delicado", lo que mostraba que se hab\'eda llegado al monte de Si\'f3n\rdblquote (He\-breos 12:22), el monte de la gracia. El que Jehov\'e1 se revelara de esta forma a El\'edas, era una se\'f1al del favor divino que le con\-fer\'eda la misma distinci\'f3n que Mois\'e9s habla recibido en ese mismo lugar, cuando el Se\'f1or hizo descender su gloria e hizo que todas sus misericordias pasaran ante \'e9l.\par \par En segundo lugar, el m\'e9todo que el Se\'f1or emple\'f3 en esta ocasi\'f3n, estaba designado para la instrucci\'f3n de su siervo. El\'edas estaba dLVAL Gesalentado debido al fracaso de su misi\'f3n. Hab\'eda sido celoso por el Se\'f1or Dios de los ej\'e9rcitos, mas \'bfqu\'e9 se habla hecho de su celo? Habla orado como quiz\'e1 nadie lo hizo antes; sin embargo, aunque sus oraciones fueron contestadas con milagros, aquello que le era m\'e1s querido no lo habla logrado. A Acab no le afectaba en lo m\'e1s m\'ednimo todo lo que hab\'eda presenciado. La naci\'f3n no habla sido llevada de nuevo a Dios. Jezabel se manten\'eda tan retadora como siem\-pre. El\'edas parec\'eda estar completamente solo y sus esfuerzos eran in\'fatiles. A pesar de todo el enemigo aun triunfaba. Por consiguiente, el Se\'f1or da a su siervo una lecci\'f3n a trav\'e9s de lo que sucede. Recuerda a El\'edas, por medio de un despliegue de su gran poder, que no est\'e1 limitado a un medio determinado para llevar a cabo Sus designios. Los elementos est\'e1n a Su dis\-posici\'f3n cuando se complace en emplearlos; y, si tal es Su vo\-luntad, un medio m\'e1s suave y delicado.\par \par El\'edas hab\'eda aparecido con toda la vehemencia de un gran\-de y poderoso viento, y por lo tanto, era muy natural que hu\-biese llegado a la conclusi\'f3n de que \'e9l era quien hab\'eda de hacer toda la obra; que, con la ayuda de Dios, todos los obst\'e1culos hablan de ser barridos, la idolatr\'eda abolida y el pueblo llevado de nuevo a la adoraci\'f3n de Jehov\'e1. Pero el Se\'f1or, en su gracia, hizo saber al profeta que P11 tiene otras armas en su arsenal que usar\'e1 a su debido tiempo. El \ldblquote viento\rdblquote , el \ldblquote terremoto\rdblquote , el \ldblquote fuego\rdblquote , hab\'edan de jugar sus respectivos papeles y preparar el camino de modo m\'e1s distinto y efectivo para el ministerio m\'e1s suave del \ldblquote silbo apacible y delicado\rdblquote . El\'edas no era sino un agente entre muchos. "Uno es el que siembra, y otro es el que siega\rdblquote (Juan 4:37). El\'edas hab\'eda desempe\'f1ado su parte e iba a ser premiado pronto por su fidelidad. Y aunque no hab\'eda tra\-bajaLVAL Hdo en vano, otro que no era \'e9l iba a proseguir sus labores. \'a1Qu\'e9 lleno de gracia es el Se\'f1or al hacer participes de sus se\-cretos a sus siervos!\par \par \ldblquote No har\'e1 nada el Se\'f1or Jehov\'e1, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas\rdblquote (Am\'f3s 3:7). Eso fue precisamente lo que ocurri\'f3 en Horeb. Dios revel\'f3 el futuro a El\'edas por medio de lo que podr\'edamos llamar una par\'e1bola panor\'e1mica. En ello podemos descubrir la relaci\'f3n de este notable incidente con Is\-rael. En los vers\'edculos que siguen a los que estamos consideran\-do, hallamos al Se\'f1or mandando a El\'edas que ungiera a Hazael, por rey de Siria, a Jeh\'fa por rey sobre Israel, y a Eliseo para ser profeta en lugar suyo, asegur\'e1ndole que \ldblquote el que escapare del cuchillo de Hazael, Jeh\'fa lo matar\'e1; y el que escapare del cuchillo de Jeh\'fa, Eliseo lo matar\'e1\rdblquote .(v. 17). En la obra de esos hombres podemos percibir el significado prof\'e9tico del fen\'f3meno solemne que El\'edas presenciaba: eran s\'edmbolos de las calamidades horribles con las que Dios iba a castigar a la na\-ci\'f3n ap\'f3stata. As\'ed el gran \ldblquote viento\rdblquote era una figura de la obra de juicio que Hazael realiz\'f3 en Israel cuando peg\'f3 fuego a sus fortalezas y mat\'f3 a cuchillo a sus mancebos (II Re\-ye3 8:12); el \ldblquote terremoto\rdblquote lo era de la revuelta de Jeh\'fa, quien destruy\'f3 completamente la casa de Acab (II Reyes 9:7\_10); y el "fuego\rdblquote , de la obra de juicio acabada por El\'edseo.\par \par En tercer lugar, este incidente estaba designado para la con\-solaci\'f3n de El\'edas. Los juicios que hab\'edan ca\'eddo sobre la naci\'f3n culpable eran, en verdad, terribles; con todo, en la ira, Jehov\'e1 recordar\'eda ser misericordioso. La naci\'f3n escogida no ser\'eda ex\-terminada de modo total, y por ello el Se\'f1or, en su gracia, ase\-gur\'f3 a su desalentado siervo: \ldblquote Yo har\'e9 que queden en Israel siete mil; todas rodillLVAL Ias que no se encorvaron a Baal, y bocas todas que no lo besaron" (v. 18). As\'ed como el "grande y poderoso viento\rdblquote , el \ldblquote terremoto\rdblquote , y el \ldblquote fuego" eran portentos simb\'f3licos de los juicios que Dios iba a enviar en breve sobre su pueblo id\'f3latra, el \ldblquote silbo apacible y delicado\rdblquote que sigui\'f3 a \'e9stos, mi\-raba hacia la misericordia que ten\'eda reservada para cuando su \ldblquote extra\'f1a obra\rdblquote fuera cumplida. Por cuanto leemos que, cuan\-do Hazael hubo afligido a Israel todo el tiempo de Joacaz, "Jehov\'e1 tuvo misericordia de ellos, y compadeci\'f3se de ellos, y mir\'f3los, por amor de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de si hasta ahora\rdblquote (II Reyes 13:23). Decimos una vez m\'e1s, cu\'e1n lleno de gracia fue el Se\'f1or al mostrar a El\'edas "lo que ha de venir\rdblquote , y de este modo hacerle saber cu\'e1l seria la secuela de sus esfuerzos.\par \par Si consideramos a la luz de todas las Escrituras los hechos extraordinarios que tuvieron lugar en Horeb, descubriremos que ellos indican e ilustran uno de los principios generales del gobierno divino de este mundo. El orden de las manifestaciones divinas que El\'edas presenciaba era an\'e1logo al tenor general M proceder de Dios. Tanto por lo que toca a un pueblo o a un in\-dividuo, por regla general las misericordias divinas est\'e1n prece\-didas por manifestaciones terribles del poder de Dios y de su desagrado hacia el pecado. Primero las plagas de Egipto y la destrucci\'f3n de Fara\'f3n y su hueste en el mar Rojo y despu\'e9s la liberaci\'f3n de los hebreos. La majestad y el poder de Jehov\'e1 fue\-ron desplegados en el Sina\'ed, y despu\'e9s la proclamaci\'f3n bendita: \ldblquote Jehov\'e1, Jehov\'e1, fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad; que guarda la miseri\-cordia en millares, que perdona la iniquidad, la rebeli\'f3n y el pecado" (\'c9xodo 34:6,7).\par \par ELVAL Jn cuarto lugar, el m\'e9todo que el Se\'f1or adopt\'f3 en esta oca\-si\'f3n estaba designado a capacitar a El\'edas para un servicio Poste\-rior. El \ldblquote silbo apacible y delicado\rdblquote , "hablando con \'e9l blanda\-mente\rdblquote , estaba designado a calmar y apaciguar su esp\'edritu agitado. Evidenciaba de nuevo la bondad y ternura del Se\'f1or, que quer\'eda mitigar el disgusto de. El\'edas y alentar su coraz\'f3n. Cuando el alma del siervo recibe de nuevo la seguridad del amor de su Se\'f1or, es fortalecida para enfrentarse a nuevos pe\-ligros y oposici\'f3n por Su causa, y para llevar a cabo cualquier tarea que \'c9L se digne asignarle. As\'ed fue, tambi\'e9n, c\'f3mo obr\'f3 con Isa\'edas: primero humill\'e1ndole con la visi\'f3n de Su gloria que le trajo la conciencia de su total pecaminosidad e insuficiencia, y luego asegur\'e1ndole la remisi\'f3n de sus pecados; por ello, Isa\'edas emprendi\'f3 la m\'e1s ingrata de las misiones (1sa\'edas 6:1\_12). Lo que sigui\'f3 demuestra que las medidas de Dios fueron igualmente efectivas en el caso de El\'edas; recibi\'f3 un nuevo encargo, y lo cumpli\'f3 con obediencia.\par \par "Y cuando lo oy\'f3 El\'edas,\_ cubri\'f3 su rostro con su manto, y sali\'f3, y par\'f3se a la puerta de la cueva\rdblquote (v. 13). Esto es algo extraordinario. Por lo que se deduce del relato inspirado, El\'edas permaneci\'f3 impasible ante las diversas manifestaciones del poder de Jehov\'e1, a pesar de lo terribles que eran; y ello es, sin duda, una prueba palpable de que su conciencia no estaba abrumada por el peso de la culpa. Pero cuando son\'f3 el silbo apacible y delicado, \'e9ste le afect\'f3 en seguida. El Se\'f1or se diri\-gi\'f3 a su siervo, no de modo airado y severo, sino con delicadeza y ternura, para mostrarle lo compasivo y lleno de gracia que era el Dios al que habla de dar cuentas; y ello enterneci\'f3 su coraz\'f3n. La palabra hebrea traducida aqu\'ed \ldblquote apacible\rdblquote es la mis\-ma que se emplea en el Salmo 107:29: "Hace parar LVAL Kla tempes\-tad en sosiego\rdblquote . El que se cubriera el rostro con su manto deno\-taba dos cosas: su reverencia por la majestad divina, y el sentido de su propia indignidad \_del mismo modo que los serafi\-nes estaban representados cubri\'e9ndose el rostro en la presencia del Se\'f1or (Isa\'edas 6:2,3)\_. Cuando Abraham se vio en la pre\-sencia de Dios, dijo: \ldblquote Soy polvo y ceniza\rdblquote (G\'e9nesis 18:27). Cuando Mois\'e9s se acerc\'f3 a la zarza que ard\'eda y en la que se ha\-llaba la presencia del Se\'f1or, \ldblquote cubri\'f3 su rostro\rdblquote (\'c9xodo 3:6).\par \par Las lecciones que podemos sacar de este hecho extraordina\-rio son muchas y provechosas. En primer lugar, percibimos en \'e9l que el modo de obrar de Dios es hacer lo inesperado. Si pre\-gunt\'e1semos a los que nos rodean qu\'e9 creen m\'e1s probable, que Dios hablara a El\'edas por medio del gran viento, del terremoto o del silbo apacible, estamos seguros que la gran mayor\'eda dir\'eda que por medio del primero. \'bfNo es as\'ed, tambi\'e9n, en nuestra ex\-periencia espiritual? Le pedimos con fervor que nos conceda una certeza m\'e1s definida y firme de que somos aceptos en Cristo, y entonces buscamos su respuesta como si fuera una especie de sacudida el\'e9ctrica impartida a nuestras almas o una visi\'f3n extraordinaria; cuando, en realidad, el Esp\'edritu mismo da testimonio a nuestro esp\'edritu de que somos hijos de Dios con voz suave y delicada. Pedimos, tambi\'e9n, a Dios que crezcamos en la gracia, y entonces esperamos su respuesta en forma de un mayor goce de su presencia; mientras que lo que \'c9l nos da de modo suave es el ver mejor la depravaci\'f3n que se esconde en nuestros corazones. S\'cd, a menudo Dios obra de modo ines\-perado en su trato con nosotros.\par \par En segundo lugar, la preeminencia de la Palabra. Si hubi\'e9ra\-mos de definir con una sola palabra el fen\'f3meno variado que El\'edas presenci\'f3 en el monte, dir\'edamos que el Se\'f1or le habl\'f3. Cuando se nos dice que \ldLVAL Lblquote Jehov\'e1 no estaba en\rdblquote el viento, el te\-rremoto ni el fuego, hemos de entender que \'c9l no se dirigi\'f3 al coraz\'f3n del profeta por medio de ellos, sino por medio del silbo apacible y delicado\rdblquote . Al considerar este \'faltimo como el s\'edmbolo de la Palabra, hallamos confirmaci\'f3n en el hecho sor\-prendente de que la palabra hebrea para \ldblquote delicado\rdblquote es la misma que se usa en \'c9xodo 16:14: "una cosa menuda, redonda"; y casi no hace falta a\'f1adir que el man\'e1 con el que el Se\'f1or aliment\'f3 a Israel en el desierto era un tipo del alimento que \'c9l ha pro\-visto para nuestras almas. Aunque en la creaci\'f3n se desplie\-gan el gran poder y la maravillosa sabidur\'eda de Dios, no es por medio de la naturaleza que podemos entender y conocer a Dios, sino por medio de su Palabra aplicada por su Esp\'edritu.\par \par En tercer lugar, en los fen\'f3menos que tuvieron lugar en el monte podemos percibir una ilustraci\'f3n asombrosa del v\'edvido contraste que existe entre la ley y el Evangelio. El viento des\-tructor, el terremoto y el fuego eran figuras de la ley que produc\'eda pavor (como vemos en el hecho de que se produjeran en el Sina\'ed), mas el \ldblquote silbo apacible y delicado\rdblquote era un s\'edmbolo apropiado del "evangelio de paz\rdblquote que calma el pecho turba\-do. As\'ed como el arado y la grada son necesarios para quebran\-tar la tierra dura y prepararla para la semilla, as\'ed tambi\'e9n, el sentido de la majestad, la santidad y la ira de Dios es el heral\-do que nos prepara para apreciar verdaderamente su gracia y su amor. El que duerme ha de ser despertado, el alma ha de darse cuenta del peligro, y la conciencia ha de ser convicta de 12 pecaminosidad del pecado, antes de que podamos volvernos a Dios huyendo de la ira que vendr\'e1. Con todo, \'e9sas no son experiencias salvadoras; lo \'fanico que hacen es preparar el ca\-mino del mismo modo que el ministerio de Juan el Bautista ca\-pacit\'f3 a los hombres a mirar alLVAL M Cordero de Dios.\par \par En cuarto lugar, en este hecho podemos ver una figura del modo en que Dios suele tratar con las almas, por cuanto \'c9l acos\-tumbra a usar la ley antes que el Evangelio. A pesar de lo mu\-cho que se dice en contra en nuestros d\'edas, el que esto escribe cree a\'fan que el Esp\'edritu suele herir antes de curar, sacudir el alma con la visi\'f3n del infierno antes de comunicarle la espe\-ranza del cielo, hacer que el coraz\'f3n desespere antes de llevarle a Cristo. Para que el coraz\'f3n se llene de un sentido profundo de su propia necesidad, la complacencia y la justicia propias han de ser destruidas. Antes de que pudieran ser librados de Egipto, los hebreos hubieron de sufrir el l\'e1tigo de sus amos y gemir en los hornos de cocer ladrillos. El hombre ha de sentir\-se completamente perdido antes de que pueda implorar salvaci\'f3n. El viento y el fuego han de hacer su obra antes de que podamos aclamar a Dios (Salmo 89:15). Ha de dictarse senten\-cia de muerte contra nosotros antes de que nos volvamos a Cristo en busca de perd\'f3n.\par \par En quinto lugar, \'e9ste es, a menudo, el modo en que Dios contesta la oraci\'f3n. Los cristianos suelen esperar que Dios con\-teste sus oraciones con se\'f1ales asombrosas y maravillas espec\-taculares, y porque no les son dadas en una forma se\'f1alada y permanente, llegan a la conclusi\'f3n de que \'c9L no las atiende. Pero la presencia y el poder de Dios no pueden medirse por las manifestaciones anormales y las visitaciones extraordinarias. Las maravillas de Dios se producen pocas veces con ruidos y vehemencia. \'bfQui\'e9n puede o\'edr el sonido del roc\'edo? La vegeta\-ci\'f3n crece en silencio, pero no por ello menos constantemente. Dios hace su obra de gracia, lo mismo que la de la naturaleza, de modo suave, delicado, imperceptible, excepto en los efectos producidos. La mayor fidelidad y devoci\'f3n a Dios no se encuen\-tran donde prevalecen la excitaci\'f3n y el sensacionalismo. La bendici\'f3n de Dios acompa\'f1a al usoLVAL N discreto y perseverante de los medios que te ha establecido y que no atraen la atenci\'f3n de los hombres vulgares y carnales.\par \par En sexto lugar, la escena de Horeb contiene un mensaje opor\-tuno para los predicadores. Cu\'e1ntos ministros del Evangelio hay que se han desalentado por completo con menos motivos que El\'edas. Han sido incansables en su trabajo, celosos por el Se\'f1or y fieles en predicar su Palabra, y sin embargo, no han visto fruto ni resultados y todo ha parecido en vano. Aun as\'ed, suponiendo que \'e9ste sea el caso, \'bfqu\'e9 de ello? Procura asirte de nuevo a la gran verdad de que los prop\'f3sitos del Se\'f1or no de\-jar\'e1n de cumplirse y que ese prop\'f3sito incluye el d\'eda de ma\'f1ana lo mismo que el presente. El Alt\'edsimo no est\'e1 limitado a un solo medio. El\'edas pens\'f3 que toda la obra habla de hacerse a trav\'e9s de su instrumentalidad, pero hubo de aprender que \'e9l no era m\'e1s que un medio entre muchos. Cumple tu deber all\'ed donde Dios te ha puesto; ara la tierra barbechada y siembra la semilla, y aunque no haya fruto en tus d\'edas, \'bfqui\'e9n sabe si no habr\'e1 un Eliseo que te siga y lleve a cabo la obra de la siega?\par \par En s\'e9ptimo lugar, hay un aviso solemne para los no salvos. Dios no ser\'e1 burlado impunemente. Aunque es lento para la ira, su paciencia tiene un l\'edmite. Aquellos que no se aprovecha\-ron, en el d\'eda de su visitaci\'f3n y oportunidad, del ministerio de El\'edas, hubieron de sentir cu\'e1n terrible es el tratar con desprecio las amonestaciones divinas. A la misericordia sigui\'f3 el juicio dr\'e1stico y devastador. Las fortalezas de Israel cayeron y sus mancebos murieron a cuchillo. \'bfVa a ser \'e9sta la terri\-ble suerte de la presente generaci\'f3n? \'bfEst\'e1 destinada a ser des\-truida por Dios? Parece m\'e1s y m\'e1s que as\'ed sea. Las muchedum\-bres se dan a un esp\'edritu loco. Los portentos m\'e1s solemnes de la tormenta que se avecina son menospreciados de modo imp\'edo. Las palabras de los LVALgK+w\=kP3mP4zV1mL* nN- ~gVitriolizableG@}}gVitriolic@}|gVitriolationW@}{gVitriolating?@}zgVitriolated@@|ygVitriolate@|xgVitriol|@| wgVitrifyL@| vgVitriformb@|ugVitrified*@|tgVitrificationS@|sgVitrificate+@|rgVitrificable0@|qgVitrifiable@ {pgVitrifaction@ {ogVitrescible,@{ngVitrescentQ@{mgVitrescence@{lgVitreousnessT@{kgVitreous @{ jgVitreo-electrics@{ igVitilitigation@{hgVitilitigatem@{ggVitiation@zfgVitiating:@zegVitiatedK@z dgVitiate:@{ cgVitellary@zbgVitals@z agVitally)@z `gVitalize"@y _gVitality@y ^gVital@z ]gVisual@y \gVista@y [gVisored5@y ZgVisor-@y YgVisnomy\@y XgVisne4@y WgVisive@y VgVisitorial@xUgVisitor@x TgVisiting#@x SgVisitedi@x RgVisitation@xQgVisitant@u PgVisitable@ uOgVisitYw NgVisionary*@vMgVisional*@ u LgVision@v KgVisibly@ u JgVisiblenessD@ uIgVisibl siervos de Dios s\'f3lo encuentran o\'eddos sordos. Lector que no eres salvo, ve a Cristo sin m\'e1s dilaci\'f3n antes de que el diluvio de la ira de D\'edos te alcance.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL P{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA RESTAURACI\'d3N DE EL\'cdAS\par \par \pard\qj\b0 El fracaso de El\'edas hab\'eda sido de naturaleza distinta al de Jon\'e1s. No parece haber nada malo en que saliera de Jezreel; por el contrario, su conducta parece ajustarse a lo que Cristo dijo a sus disc\'edpulos: "Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid a la otra" (Mateo 10:23). No hab\'edan de exponerse a pe\-ligros innecesarios, sino que, si pod\'edan hacerlo de modo hono\-rable, deb\'edan evitarlos a fin de estar preparados para emprender otros servicios; y ello es lo que hicieron algunos de nues\-tros Reformadores y muchos miembros de sus reba\'f1os al refu\-giarse en otros pa\'edses durante el reinado de la impla reina Maria. Dios no habla ordenado de modo expl\'edcito a El\'edas permanecer en Jezreel y continuar la obra de reforma, por tanto, \ldblquote donde no hay ley, tampoco hay trasgresi\'f3n" (Ro\-manos 4:15). Era m\'e1s bien que el Se\'f1or probaba a su siervo por medio de \ldblquote circunstancias\rdblquote , abandon\'e1ndole a si mismo, y permiti\'e9ndole usar su propio discernimiento y seguir sus propias inclinaciones, para mostrarnos lo que habla en su coraz\'f3n. Si hubiera habido algo m\'e1s que esto, si el profeta hubiera sido culpable de desobediencia deliberada, el Se\'f1or le habr\'eda trata\-do en Horeb de modo muy diferente de como lo hizo.\par \par No hemos dicho lo que antecede con el prop\'f3sito de excusar a El\'edas, sino para mirar su tropiezo con una perspectiva justa. Algunos han exagerado su falta de modo poco razonable acu\-s\'e1ndole de lo que en justicia no fue culpable. Creemos, en ver\-dad, que cometi\'f3 una equivocaci\'f3n lamentable al abandonar el puesto al cual le habla llevado \ldblquote la mano del Se\'f1or" (I Reyes 18:46), por cuanto \'e9ste no le LVAL Qhab\'eda dicho que lo hiciera.\par \par Tampoco podemos justificar su impaciencia cuando, estando bajo el enebro, pidi\'f3 al Se\'f1or que le quitara la vida, por cuanto ello es algo que s\'f3lo Dios puede decidir, jam\'e1s nosotros. Adem\'e1s, la pregunta que se le hizo por dos veces en Horeb: \ldblquote\'bfQu\'e9 haces aqu\'ed, El\'edas?\rdblquote , implicaba de modo evidente una suave reprensi\'f3n; con todo, habla cometido un error de apre\-ciaci\'f3n m\'e1s que un pecado del coraz\'f3n. Se consider\'f3 libre de usar su propia iniciativa y de obrar seg\'fan los dictados de sus sentimientos. Dios permiti\'f3 esto a fin de que sepamos que las personalidades m\'e1s fuertes se convierten en d\'e9biles en el mis\-mo momento en que \'c9l retira de ellas su mano sustentadora.\par \par Hemos visto ya el modo tan tierno como Jehov\'e1 trat\'f3 a su siervo errante en el desierto; veamos ahora y admiremos la gracia que tuvo con \'e9l en Horeb. Lo que vamos a considerar nos recuerda mucho la experiencia del salmista: el Se\'f1or, que era su Pastor, no s\'f3lo le hab\'eda hecho yacer en lugares de de\-licados pastos, sino que hab\'eda confortado su alma (23:2,3), como \'e9l mismo reconoc\'eda. El que habla confortado y alimen\-tado a su siervo bajo el enebro, le libra ahora de su aflicci\'f3n infructuosa, de sus descarr\'edos, y le eleva a una posici\'f3n de honor en su servicio. El\'edas era incapaz de restaurarse a si mis\-mo y no hab\'eda ser humano que pudiera librarle de la desespe\-raci\'f3n en que se hallaba; as\'ed pues, cuando no hab\'eda para \'e9l mirada de compasi\'f3n alguna, el Se\'f1or le tuvo compasi\'f3n. \'bfNo es as\'ed, en una ocasi\'f3n u otra, en la experiencia de todos los sier\-vos de Dios y del pueblo suyo en general? El que nos libr\'f3 al principio del hoyo espantoso sigue cuidando de nosotros, y cuando nos apartamos de \'c9l, restaura nuestra alma y nos dirige\b \b0 de nuevo a los senderos de justicia.\par \par "Y dijole Jehov\'e1: Ve, vu\'e9lvete por tu camino, por el deLVAL R\-sierto de Damasco" (I Reyes 19:15). \ldblquote El profeta estaba lamen\-tando el fracaso de todos sus esfuerzos para glorificar a Dios y la determinaci\'f3n obstinada del pueblo de seguir en la apos\-tas\'eda. As\'ed pasaba el tiempo en la cueva de Horeb alimentando su desilusi\'f3n y lacer\'e1ndose a si mismo al meditar sobre la con\-ducta del pueblo. Los lugares solitarios en los que no hay nada que hacer, pueden agradar al hombre que se halla en esta condi\-ci\'f3n; pero tales lugares, lejos de curarla, alimentar\'e1n esta dis\-posici\'f3n. As\'ed pues, El\'edas estaba en peligro de sucumbir a una melancol\'eda cr\'f3nica o a una locura furiosa. La \'fanica esperanza para las personas que se hallan en circunstancias como \'e9stas es salir de sus escondites solitarios y ocuparse de modo activo en alguna cosa \'fatil y ben\'e9fica. \'c9sta es la mejor medicina contra la melancol\'eda: hacer algo que requiera esfuerzo muscular y que, al mismo tiempo, beneficie a otros. De ah\'ed que Dios hiciera que El\'edas abandonara su solitaria morada, la cual no hac\'eda m\'e1s que aumentar la tristeza y la exasperaci\'f3n de su esp\'edritu; y por ello le dio un encargo que habla de cumplir en un lugar lejano" (John Simpson).\par \par "Y d\'edjole Jehov\'e1: Ve, vu\'e9lvete por tu camino, por el desier\-to de Damasco\rdblquote (v. 15). \'c9sta es la medida que Dios adop\-ta al restablecer el alma de alguno de sus hijos descarriados, ha\-ci\'e9ndoles desandar su camino y regresar a su puesto. Cuando Abraham sali\'f3 de Egipto, a donde habla \ldblquote descendido\rdblquote cuando hab\'eda grande hambre (G\'e9nesis 12:10), leemos que "volvi\'f3 por sus jornadas de la parte del Mediod\'eda hacia Betel, hasta el lu\-gar donde hab\'eda estado antes\rdblquote (G\'e9nesis 13:3). Cuando la igle\-sia de Efeso dej\'f3 su primer amor, el mensaje de Cristo para ella fue: "Recuerda por tanto de d\'f3nde has caldo, y arrepi\'e9ntete, y haz las primeras obras\rdblquote (Apocalipsis 2:4,5). As\'ed pues, El\'edas ha deLVAL S volverse por el camino que ha venido, a trav\'e9s del desier\-to de Arabia, el cual era parte del curso que cruzar\'eda en su ca\-mino hacia Damasco. Esta es a\'fan la voz del Se\'f1or hablando a sus ovejas descarriadas: \ldblquote Vu\'e9lvete, oh, rebelde Israel, dice Jehov\'e1; no har\'e9 caer mi ira sobre vosotros, porque misericor\-dioso soy Yo\rdblquote (jerem\'edas 3:12).\par \par Cuando Pedro se arrepinti\'f3 de su gran pecado, el Se\'f1or no s\'f3lo le perdon\'f3 sino que le encarg\'f3 de nuevo: \ldblquote Apacienta mis ovejas" (Juan 21:16). Lo mismo hizo el Se\'f1or aqu\'ed: no s\'f3lo restaur\'f3 el alma del profeta, sino que, adem\'e1s, le dio nuevo trabajo en su servicio. "Y llegar\'e1s, y ungir\'e1s a Hazael por rey de Siria\rdblquote (v. 15). El honor que Jehov\'e1 confer\'eda sobre El\'edas era muy grande, tanto como el que habla concedido a Samuel (I Samuel 16:13). Cu\'e1n lleno de gracia es nuestro Dios; con qu\'e9 paciencia sobrelleva nuestras flaquezas. Observad que estos pasajes ense\'f1an que no es por el pueblo sino por Dios que los reyes reinan (Proverbios 8:16). "No hay potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas\rdblquote , y por lo tanto se requiere que "toda alma se someta a las potestades superiores" (Romanos 13:1). En esta era de "democracia" es necesario que los ministros del Evangelio proclamen esta verdad: "Sed pues sujetos a toda ordenaci\'f3n humana por respeto a Dios, ya sea al rey como superior, ya a los gobernadores, como de \'e9l enviados para venganza de los malhechores\rdblquote (I Pedro 2:13,14). Dijo el ap\'f3stol a Tito: \ldblquote Amon\'e9stales que se sujeten a los pr\'edncipes y potestades,\rdblquote que obedezcan\rdblquote (3:1).\par \par "Y a Jeh\'fa hijo de Nimsi, ungir\'e1s por rey sobre Israel" (ver\-s\'edculo 16). S\'f3lo puede reinar aqu\'e9l a quien Dios hace rey, y ello s\'f3lo durante el tiempo que \'c9l quiere. Esta unci\'f3n proclama ski designaci\'f3n divina a tal oficio y la calificaci\'f3n con la que ha\-blan deLVAL T estar dotados para su labor. El Se\'f1or Jes\'fas, al cual "le ungi\'f3 Dios de Esp\'edritu Santo\rdblquote (Hechos 10:38), reun\'eda en si mis\-mo los oficios de profeta, sacerdote y rey, las \'fanicas personas que, seg\'fan las Escrituras,\b \b0 hablan de ser ungidas. Los infieles han puesto objeci\'f3n al vers\'edculo que estamos considerando, y se\-\'f1alado que Jeh\'fa no fue ungido por El\'edas sino por un profeta joven bajo la direcci\'f3n de Eliseo (II Reyes 9:1\_6). Esta obje\-ci6n puede contestarse de dos modos. Primero, que Jeh\'fa pod\'eda ser ungido dos veces, como David (I Samuel 16:13; 11 Samuel 2:4); o que, as\'ed como "Jes\'fas hacia y bautizaba m\'e1s disc\'edpulos que Juan (aunque Jes\'fas no bautizaba, sino sus disc\'edpulos)" (Juan 4:1,2), de la misma manera, se dice que El\'edas ungi\'f3 a Jeh\'fa porque lo que tuvo lugar\b \b0 en II Reyes 9 fue ordenado por \'e9l.\par \par "Y a Eliseo hijo de Safat, de Abel\_mehula, ungir\'e1s para que sea profeta en lugar de ti\rdblquote (V. 16). El que disfrutara del favor especial de ordenar a su sucesor' constitu\'eda un nuevo privilegio que se conced\'eda a El\'edas. Lo que ahogaba el esp\'ed\-ritu del tisbita era el fracaso que habla acompa\'f1ado a sus esfuerzos: parec\'eda que no hab\'edan dejado huella alguna sobre la naci\'f3n id\'f3latra; s\'f3lo \'e9l semejaba estar interesado en la gloria de Jehov\'e1 Dios, y ahora aun su propia vida parec\'eda estar en peligro. Qu\'e9 consuelo deb\'eda de llevar a su coraz\'f3n la ase\-veraci\'f3n divina de que hab\'eda sido designado el que prose\-guir\'eda la misi\'f3n que \'e9l trat\'f3 de llevar a cabo de modo tan celoso. Hasta entonces, no hab\'eda habido nadie que le ayuda\-ra, pero cuando m\'e1s desesperado estaba, Dios le provey\'f3 de un compa\'f1ero y sucesor apropiado. Para los hombres de Dios y para sus reba\'f1os ha sido siempre de gran consuelo el pensar que el Se\'f1or jam\'e1s carecer\'e1 de medios para llevar a cabo su obra; que cuando ellos desaparezcan, otros vendr\'e1LVAL Un a llenar el vac\'edo. Uno de los rasgos m\'e1s tristes y solemnes de esta era dege\-nerada es que las filas de los justos est\'e1n casi vac\'edas y apenas se levanta ninguno para llenarlas. Esto es lo que hace que el futuro aparezca doblemente oscuro.\par \par "Y ser\'e1, que el que escapare del cuchillo de Hazael, Jeh\'fa lo matar\'e1; y el que escapare del cuchillo de Jeh\'fa, Eliseo lo ma\-tar\'e1\rdblquote (v. 17). El\'edas habla obrado de modo fiel, pero Is\-rael hab\'eda de ser tratado con otros medios: los tres hombres a los que se le mandaba ungir traer\'edan el juicio sobre la naci\'f3n. Dios es infinitamente m\'e1s celoso de su honra de lo que sus siervos puedan ser, y no iba a abandonar su causa o permitir que sus enemigos triunfaran, como tem\'eda el profeta. Pero notemos la diversidad de los instrumentos que emple\'f3: Hazael, rey de Siria; Jeh\'fa, el capit\'e1n rudo de Israel; y Eliseo, el joven campesino. Qu\'e9 diferencias m\'e1s notables. Con todo, cada uno era necesario para un trabajo especial relacionado con la naci\'f3n id\'f3latra de aquel tiempo. \ldblquote Ni el ojo puede decir a la mano: No te he me\-nester; ni asimismo la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros" (I Corintios 12:21). Del mismo modo que los miem\-bros m\'e1s peque\'f1os y fr\'e1giles del cuerpo llevan a cabo las fun\-ciones m\'e1s \'fatiles, as\'ed tambi\'e9n, a menudo, los hombres m\'e1s ignorantes y aparentemente m\'e1s faltos de preparaci\'f3n son los que Dios usa para realizar las mayores haza\'f1as en su reino.\par Podemos ver aqu\'ed, tambi\'e9n, el modo en que Dios ejerce su gran soberan\'eda en los medios que usa. Ni Hazael ni Jeh\'fa eran hombres piadosos: el primero ascendi\'f3 al trono asesinando traidoramente a su predecesor (II Reyes 8:15), mientras leemos del \'faltimo que "Jeh\'fa no cuid\'f3 de andar en la ley de Jehov\'e1 Dios de Israel con todo su coraz\'f3n, ni se apart\'f3 de los pecados de Jeroboam\rdblquote (II Reyes 10:31). \'c9l suele hacer uso de los imp\'edos paraLVAL V castigar a los que, habiendo gozado de sus favores, los han despreciado despu\'e9s. Es verdaderamente extraordinario ver c\'f3mo el Alt\'edsimo lleva a cabo sus prop\'f3sitos por medio de unos hombres cuyo \'fanico af\'e1n es satisfacer los deseos de su propia carne. Es cierto que el hecho de que cumplan los decretos del cielo no disminuye ni disculpa su pecado; es m\'e1s, ellos son totalmente responsables por el mal que cometen; con todo, s\'f3lo hacen lo que la mano y el consejo de Dios determinaron de an\-temano que se har\'eda y sirven como medios suyos para infligir los juicios que merece su pueblo ap\'f3stata.\par \par \ldblquote Y ser\'e1, que el que escapare del cuchillo de Hazael, Jeh\'fa lo matar\'e1; y el que escapare del cuchillo de Jeh\'fa, Eliseo lo mata\-r\'e1." Esto es muy solemne. Aunque Dios soporta \ldblquote con mucha mansedumbre\rdblquote los vasos de ira preparados para muerte, aun as\'ed, su paciencia tiene un limite: "El hombre que reprendido en\-durece la cerviz, de repente ser\'e1 quebrantado; ni habr\'e1 para \'e9l medicina" (Proverbios 29:1). Dios habla soportado durante lar\-go tiempo ese insulto terrible a su majestad, mas los adoradores de Baal iban a descubrir en breve que su ira era tan grande como su poder. Hablan sido amonestados fielmente: durante tres a\'f1os y medio hubo una terrible sequ\'eda y el hambre con\- siguiente sobre el pa\'eds. En el Carmelo hab\'eda tenido lugar un milagro notable, pero s\'f3lo produjo una impresi\'f3n pasa\-jera en el pueblo. Y ahora Dios anunciaba que el \ldblquote cuchillo\rdblquote har\'eda una obra terrible, no con suavidad sino de modo ple\-no y total, hasta que la naci\'f3n fuera librada de este terrible mal. Y ello ha quedado registrado para que las generaciones sucesivas lo pudieran meditar. El Se\'f1or no ha cambiado: aun en el mismo momento en que escribimos vemos sus juicios sobre casi todo el mundo. Ojal\'e1 las naciones atendieran a su voz antes de que sea demasiado tarde.\par \par "Y yo har\'e9 que queden en ILVAL Wsrael siete mil; todas rodillas que no se encorvaron a Baal, y bocas todas que no lo besaron" (v. 18). Sobre este vers\'edculo presentamos una objeci\'f3n de\-cidida a la interpretaci\'f3n que dan la mayor\'eda de los comenta\-ristas, quienes ven en \'e9l una reprensi\'f3n divina al pesimismo del profeta, y suponen que es la respuesta de Dios a su desaliento expresado en la frase "Yo solo he quedado", cuando, en rea\-lidad, hab\'eda una verdadera muchedumbre de personas que no hab\'edan consentido en unirse a la idolatr\'eda general. No podemos aceptar este punto de vista por diferentes razones. \'bfEs posible que hubiera miles de personas en Israel que permaneciesen lea\-les a Jehov\'e1, y que el profeta desconociera por completo su exis\-tencia? No es extra\'f1o que un escritor notable diga: "A menudo me ha extra\'f1ado el hecho de que aquellos siete mil disc\'edpulos secretos pudieran serlo tanto que pasaran desapercibidos a su gran 1ider; la fragancia de las flores revelar\'e1 siempre su presen\-cia, por muy escondidas que se encuentren". Mas ello crea un problema; este punto de vista est\'e1 en desacuerdo con el contex\-to \'bfpor qu\'e9, despu\'e9s de conceder un honor al profeta, hab\'eda de reprenderle el Se\'f1or de,' repente?\par \par El lector atento notar\'e1 que no dice que estos siete mil exis\-tieran, sino que dice: "Yo har\'e9 que queden\rdblquote . El Se\'f1or, en su misericordia, estaba confortando a su siervo desalentado. En primer lugar, Jehov\'e1 inform\'f3 al profeta de que otro iba a ocupar su lugar y proseguir su misi\'f3n. Luego, le declar\'f3 que no era en absoluto indiferente a aquella situaci\'f3n terrible, sino que iba a emprender en breve una obra de juicio. Y, por \'faltimo, le aseguraba que, aunque Israel sufrir\'eda un juicio sumario, con todo no iba a ser el fin del pueblo, sino que \'c9l preservar\'eda para s\'ed un remanente. Y Romanos 11:4 no choca en absoluto con ello, siempre que substituyamos la palabra "respuesta" por \ldblquote or\'e1culo" (como requiereLVAL X el griego), por cuanto Dios no estaba respondiendo a una objeci\'f3n, sino que estaba dando a conocer a El\'edas lo que hab\'eda de venir.\par \par Se comprobar\'e1 que adoptamos un punto de vista totalmen\-te distinto de la interpretaci\'f3n general, no s\'f3lo del vers\'edculo 18, sino del pasaje entero. Todos los escritores que hemos consul\-tado consideran estos vers\'edculos como expresando el desplacer de Dios contra su refractario siervo, a quien juzg\'f3 apart\'e1ndole de la posici\'f3n de honor que hab\'eda ocupado, y nombrando a Eliseo en su lugar. Pero, a excepci\'f3n de la reprensi\'f3n suave que se contiene en la pregunta: "\'bfQu\'e9 haces aqu\'ed, El\'edas?\rdblquote , no hay nada que indique enojo por parte del Se\'f1or, sino todo lo contrario. Consideremos, m\'e1s bien, estos vers\'edculos como el relato de la respuesta consoladora de Dios al desaliento del profeta. El\'edas sent\'eda que las fuerzas del mal hablan triunfado; mas el Se\'f1or le anuncia que el culto a Baal seria completamente destruido (v. 17; v\'e9ase 11 Reyes 10:25\_28). El\'edas se aflig\'eda porque \'e9l solo habla quedado; el Se\'f1or declara: "Yo har\'e9 que queden en Israel siete mil". La situaci\'f3n era muy apurada, ya que pro\-curaban quitar la vida de El\'edas; el Se\'f1or le promete que Eliseo acabar\'e1 su labor. De este modo, Jehov\'e1 acall\'f3 con ter\-nura sus temores y volvi\'f3 el \'e1nimo a su coraz\'f3n.\par \par Nos gusta relacionar los vers\'edculos que tenemos ante nos\-otros con aquellas palabras de Cristo a sus ap\'f3stoles: "Ya no os llamar\'e9 siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su se\'f1or; mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que o\'ed de mi Padre, os he hecho notorias\rdblquote (Juan 15:15); lo cual indica la relaci\'f3n intima que gozaban con \'c9l. As\'ed era tambi\'e9n con El\'edas. El Se\'f1or de los ej\'e9rcitos habla condescendido a hacerle notorias las cosas que hablan de acontecer, lo cual no habr\'eda sido as\'ed si el profeta hubiera estado apartaLVAL Ydo de Dios. Es como lo que leemos en G\'e9nesis 18:17: "Y Jehov\'e1 dijo: \'bfEncubrir\'e9 yo a, Abraham lo que voy a hacer?\rdblquote No; \'c91 no lo hizo por cuanto Abraham era \ldblquote amigo de Dios\rdblquote (James 2:23). Qu\'e9 bendici\'f3n ver el modo en que el Se\'f1or restituy\'f3 el alma de El\'edas a una comuni\'f3n \'edntima con \'c9l lo sac\'f3 de su tristeza y lo reintegr\'f3 a su servicio.\par \par \ldblquote Y parti\'e9ndose \'e9l de all\'ed, hall\'f3 a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de si; y \'e9l era uno de los doce ga\'f1anes. Y pasando El\'edas por delante de \'e9l,: ech\'f3 sobre \'e9l su manto\rdblquote (v. 19). Aqu\'ed tenemos buena evidencia de que el Se\'f1or hab\'eda restablecido el alma de su siervo. El\'edas no pre\-sent\'f3 objeci\'f3n alguna ni se retras\'f3 un momento, sino que respondi\'f3 con prontitud. La obediencia ser\'e1 siempre la prue\-ba real de nuestra relaci\'f3n con Dios: "Si me am\'e1is, guardad mis mandamiento? (Juan 14:15). En esta ocasi\'f3n requer\'eda un viaje dif\'edcil de unos doscientos cincuenta kil\'f3metros \_la dis\-tancia entre Horeb y Abel\_mehula (v. 16; v\'e9ase 4:12)\_, la mayor parte a trav\'e9s del desierto; pero, cuando Dios lo or\-dena es para que lo cumplamos. No sent\'eda resentimiento celoso por el hecho de que otro fuera a ocupar su lugar; tan pronto como encontr\'f3 a Eliseo, El\'edas ech\'f3 sobre \'e9l su manto, lo cual indicaba que era investido con el oficio prof\'e9tico, y era una se\'f1al amistosa de que le tomarla bajo su cuidado e instrucci\'f3n. Y as\'ed fue c\'f3mo lo entendi\'f3 el joven labrador, como se despren\-de de su respuesta: "Entonces dejando \'e9l los bueyes, vino co\-rriendo en pos de El\'edas, y dijo: Ru\'e9gote que me dejes besar mi padre y mi madre, y luego te seguir\'e9\rdblquote (v. 20). El Esp\'edritu de Dios le movi\'f3 a aceptar la llamada, de modo que aban\-don\'f3 al momento todos sus proyectos humanos. Ved qu\'e9 f\'e1cil\-mente puede el Se\'f1or llevar a los hombrLVAL Zes a emprender su trabajo a pesar de los grandes motivos de desaliento. "Si hubiera escuchado la voz de la carne y la san\_re, hubiera estado poco dispuesto a encontrarse en la, situaci\'f3n de El\'edas, de tal modo perseguido en aquellos tiempos peligrosos, y cuando no pod\'eda esperarse nada sino persecuci\'f3n. Con todo, Eliseo prefiri\'f3 ser el, siervo de un profeta antes que el due\'f1o de una gran hacien\-da, y alegremente lo dej\'f3 todo por Dios. La oraci\'f3n llena de gracia divina puede hacer desaparecer todas las objeciones y vencer todos los prejuicios\rdblquote (Robert Simpson). "Y \'e9l le dijo: Ve, vuelve; \'bfqu\'e9 te he hecho yo?\rdblquote (v. 20). Qu\'e9 hermoso es ello: no hab\'eda en \'e9l sentido de la propia importancia, sino renuncia total. Lo mismo que Juan el Bautista \_quien fue con su esp\'edritu (Lucas 1:17)\_ fue enviado para introducir a otro, y su modo de hablar equival\'eda a decir: "A \'e9l le conviene cre\-cer y a m\'ed menguar\rdblquote . \'a1Bendita humildad!\par \par \ldblquote Y volvi\'f3se de en pos de \'e9l, y tom\'f3 un par de bueyes, y mat\'f3los,y con el arado de los bueyes coci6 la carne de ellos, y di\'f3la al pueblo que comiesen. Despu\'e9s se levant\'f3, y fue tras El\'edas, y serviale\rdblquote (V. 21). Qu\'e9 final m\'e1s hermoso para el re\-lato. En verdad, El\'edseo no consider\'f3 a El\'edas como alguien a quien el Se\'f1or hab\'eda rechazado. Qu\'e9 consuelo para el tisbita tener por compa\'f1ero a uno tan respetuoso y lleno de afecto; y qu\'e9 privilegio para este joven el estar bajo tutor tan eminen\-te. La siguiente referencia que tenemos en las Escrituras nie\-ga por completo la idea general de que Dios le hab\'eda descarta\-do de su servicio: "Entonces fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas tisbita, diciendo: Lev\'e1ntate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel\rdblquote (I Reyes 21:17,18). Est\'e1 bien claro que fue restaurado y gozaba de nuevo de la misma relaci\'f3n con su Se\-\'f1or que habla disfrutado anteriormente. Este VLVALbpS8z[="qV<#~_?gG) cI/|_: @ @lWillow-herb@)lWillow-gall=@)lWillow"@)  lWillingness@) lWillingly@& lWilling-heartedD@&  lWillingc@)  lWillfulness@&lWillfully@&lWillful@& lWiller{\b WILLER}, n. One who wills.5 lWilledh@& lWill' lWilkY@& lWiliness.@% lWililyH@% lWile@% kWildsF@% kWildness@& kWildly @% kWilding#@% kWildfire@% kWilderness@%kWildering{\b WILDERING}, ppr. Puzzling.8kWildered5@% kWilder@ # kWild-servicer@#kWild-land@#kWild-honeyh@#kWild-goose@#kWild-fowlD@#kWildL$ kWigwam^@# kWightly#@# kWight @# kWigeon{\b WIGEON}. [See Widgeon.]2 kWig9@#kWife@ " kWiery@ " kWieldy0@" kWieldless {\b WIELDLESS}, a. Unmanageable.:kWielding/@" kWielded-@" kWieldN@" kWidth@" kWidowingA@" kWidowhoodn@"kWidower6@" kWidowed@" kWidow-wail<@ !kWidow-makerP@ !kWidow-hunterc@!kWidow-bench@!kWidow@! kWidgeones el motivo por el cual hemos titulado este capitulo \ldblquote La Restauraci\'f3n de El\'edas".\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL \{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA VI\'d1A DE NABOT\par \pard\qj\par \b0 El contenido d I Reyes 20 ha presentado un problema no peque\'f1o para los que han escrito sobre el mismo. Comienza con la afirmaci\'f3n: \ldblquote Entonces Ben\_adad rey de Siria junt\'f3 a todo su ej\'e9rcito, y con \'e9l treinta y dos bueyes> con caballos y carros; y subi\'f3, y puso cerco a Samaria, y combati\'f3la\rdblquote . Estaba tan seguro de la victoria que envi\'f3 mensajeros a Acab diciendo: "Tu plata y tu oro es m\'edo, y tus mujeres y tus hijos" (Y. 3).. Despu\'e9s de ver algo de los graves pecados que Acab hab\'eda acumulado, era l\'f3gico suponer que el Se\'f1or iba a coronar con el \'e9xito esta aventura de Ben\_adad, y a usarla para humillar y castigar a Acab y a su ap\'f3stata mujer. Pero no fue as\'ed. Por raro que parezca, nuestra sorpresa va en aumento cuando lee\-mos que vino un profeta a Acab, diciendo: "As\'ed ha dicho Jehov\'e1: \'bfHas visto esta grande multitud? He aqu\'ed Yo te la en\-tregar\'e9 hoy en tu mano, para que conozcas que Yo soy Jehov\'e1\rdblquote (v. 13). Y en lo que sigue vemos el cumplimiento de esa pre\-dicci\'f3n: "Y sali\'f3 el rey de Israel, e hiri\'f3 la gente de a ca\-ballo, y los carros; y deshizo a los sirios con grande estrago\rdblquote (v. 21); as\'ed pues, la victoria fue para Acab y no para Ben\-adad.\par \par Y este incidente no es \'fanico, por cuanto la siguiente cosa que leemos es que lleg\'e1ndose luego el profeta al rey de Is\-rael, le dijo: Ve, fortal\'e9cete, y considera y mira lo que has de hacer; porque pasado el a\'f1o, el rey de Siria ha de venir con\-tra ti\rdblquote (v. 22). Parece raro en gran manera que el Se\'f1or fuera en ayuda de un hombre como Acab. La predicci\'f3n se cumpli\'f3 de nuevo, por cuanto Ben\_adad volvi\'f3 con fuerzas tan inmeLVAL ]nsas que el ej\'e9rcito de Israel parec\'eda "como dos reba\-\'f1uelos de cabras; y los sirios hench\'edan la tierra\rdblquote (v. 27). Una vez m\'e1s, un profeta fue a Acab y le dijo: "As\'ed dijo Jehov\'e1: Por cuanto los sitios han dicho, Jehov\'e1 es Dios de los montes, no Dios de los valles, Yo entregar\'e9 toda esta grande multitud en tu mano, para que conozc\'e1is que Yo soy Jehov\'e1 (v. 28). El resultado fue que "mataron los hijos de Israel de los si\-rios en un d\'eda cien mil hombres de a pie\rdblquote (v. 29). Mas, de\-bido a que Acab permiti\'f3 que Ben\_adad escapara, otro pro\-feta le anunci\'f3: "Tu vida ser\'e1 por la suya\rdblquote (v. 42).\par \par La hora en que Dios destruir\'eda a Acab y a todos los que le segu\'edan en la idolatr\'eda no hab\'eda llegado todav\'eda. La venganza divina; lleg\'f3, no por mano de Ben\_adad, sino de Hazael. Pero, si no hab\'eda llegado la hora de la retribuci\'f3n, \'bfpor qu\'e9 se per\-miti\'f3 a Ben\_adad el amenazar la tierra de Samaria?. Es la res\-puesta a esta pregunta la que arroja luz a todo el problema. El "d\'eda del Se\'f1or\rdblquote se retrasa porque Dios es paciente para con sus elegidos \ldblquote no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento\rdblquote (II Pedro 3:9,10). Las ventanas del cielo no se abrieron derramando el diluvio devastador hasta que No\'e9 y su familia estuvieron a salvo dentro del arca. El fuego y el azufre no cayeron sobre Sodoma, hasta que Lot hubo salido de ella: \ldblquote Nada podr\'e9 hacer (dijo el \'e1ngel destructor) hasta que all\'ed hayas llegado\rdblquote (G\'e9nesis 19:22). Y lo mismo en este caso: la obra de juicio no pudo ser llevada a cabo hasta que El\'edas y su ayudante hubieron completado su trabajo y los .siete mil\rdblquote que Jehov\'e1 se hab\'eda reservado hubieron sido lla\-mados.\par \par Siguiendo el relato del llamamiento de Eliseo al ministerio, la narraci\'f3n inspirada no nos ofrece, descripci\'f3n alguna de las actividades en las cuales sLVAL ^e ocuparon; aun as\'ed, podemos estar ciertos de que redimieron el tiempo. Es probable que instruye\-ran a las \_entes, en partes remotas del pa\'eds, en la adoraci\'f3n a Jehov\'e1, oponi\'e9ndose a la corrupci\'f3n general, esforz\'e1ndose dili\-gentemente, aunque de modo callado, en llevar a cabo una reforma consistente. Parece ser que, siguiendo el ejemplo de Samuel (I Samuel 10:5\_10; 19:20), establecieron escuelas en di\-versos lugares para instruir a los j\'f3venes en el ministerio prof\'e9\-tico y en el conocimiento de la ley de Dios, prepar\'e1ndoles para ser expositores de la misma al pueblo y para dirigir la sal\-modia, servicio verdaderamente importante. Basamos este punto de vista en la menci\'f3n que se hace de los "hijos de los profetas que estaban en Betel\rdblquote y "en Jeric\'f3\rdblquote (II Reyes 2:3,5). As\'ed fue c\'f3mo El\'edas y Eliseo pudieron proseguir su trabajo sin ser molestados durante un a\'f1o o dos, por cuanto Acab, ocupado en defenderse a si mismo y su reino de enemigos poderosos, no pod\'eda entremeterse en lo que hac\'edan. Qu\'e9 maravillosos son los caminos de Dios: los reyes y sus ej\'e9rcitos no son m\'e1s que peo\-nes que \'c9l mueve a su voluntad.\par \par Podemos ver, en lo que estamos considerando, los medios varios que el Se\'f1or usa para proteger a sus siervos de quienes podr\'edan da\'f1arles. \'c9l sabe c\'f3mo desviar los asaltos de sus ene\-migos que quieren oponerse a sus esfuerzos piadosos para hacer el bien. tl puede allanar todas las cosas y hacerlas seguras para ellos, a fin de que puedan proseguir sin impedimento en el cum\-plimiento de los deberes que \'c9l les ha asignado. El Se\'f1or puede llenar las mentes y las manos de los que se oponen, con ne\-gocios urgentes y solicitudes que har\'e1n que tengan bastante tra\-bajo para que no estorben a sus siervos en el suyo. Cuando Da\-vid y sus hombres estaban en peligro en el desierto de Ma\'f3n y parec\'eda que no ten\'edan esperanza, "vino un mensajero a Sa\'fal, diciendo: Ven luego, porLVAL _que los filisteos han hecho una irrup\-ci\'f3n en el pa\'eds. Volvi\'f3se por tanto Sa\'fal de perseguir a David, y parti\'f3 contra los filisteos\rdblquote (I Samuel 23:27,28). Cu\'e1n inca\-paces somos de determinar la raz\'f3n por la que Dios permite que una naci\'f3n se levante contra otra, y que sea precisamente contra esa otra y no contra cualquiera de las dem\'e1s.\par \par Los dos profetas siguieron su trabajo de predicaci\'f3n e ins\-trucci\'f3n de sus hermanos j\'f3venes durante alg\'fan tiempo, y a la vista de la promesa de 19:18, podemos llegar a la\_conclusi\'f3n de que la bendici\'f3n del Se\'f1or acompa\'f1\'f3 sus esfuerzos y de que no fueron pocos los que se convirtieron. Hubieran perma\-necido en esa ocupaci\'f3n quieta y feliz, gozosos de escapar a la atenci\'f3n de la corte; pero los ministros de Dios no pueden esperar vidas tranquilas y f\'e1ciles. Puede ser as\'ed por alg\'fan tiem\-po, especialmente despu\'e9s de haber estado ocupados en alg\'fan servicio duro y peligroso; empero deben estar constantemente preparados para ser sacados de su ocupaci\'f3n tranquila, y afron\-tar nuevas y m\'e1s serias tareas que constituir\'e1n una prueba para su fe y requerir\'e1n todo su valor. Este fue el caso de El\'edas. Le esperaba otra prueba: nada menos que enfrentarse de nuevo a Acab y, esta vez, pronunciar contra \'e9l juicio condenatorio. M\'e1s, antes de considerar este hecho, hemos de estudiar aque\-llo que lo ocasion\'f3.\par \par \ldblquote Y acost\'f3se en su cama, y volvi\'f3 su rostro, y, no comi\'f3 pan\rdblquote (I Reyes 21A). Esto se refiere a Acab, quien se ech\'f3 en la cama en una habitaci\'f3n de su palacio en un arranque de, desesperaci\'f3n. \'bfA qu\'e9 era debido? \'bfHab\'eda sido derrotado por alg\'fan ej\'e9rcito invasor? No; sus soldados todav\'eda estaban llenos de j\'fabilo por su victoria sobre los sirios. \'bfHab\'edan sufrido sus profetas otra matanza? No; el culto a Baal se hab\'eda resarcido del desastre te\-rrible del Carmelo. \'bfHab\'eda sido herLVAL `ida de muerte su consorte real? No; Jezabel, no s\'f3lo no hab\'eda muerto, sino que se dispon\'eda a llevarle a hacer aun m\'e1s mal. \'bfCu\'e1l era, pues, la causa de su tristeza? Nos lo dice el contexto junto a la residencia real ha\-b\'eda una vi\'f1a que pertenec\'eda a uno de sus s\'fabditos. De pronto se encaprich\'f3 de la misma y se propuso conseguirla a fin de extender su hacienda. Los ricos no est\'e1n satisfechos con lo que poseen, sino que constantemente codician m\'e1s.\par \par Acab fue a Nabot, el due\'f1o de esa vi\'f1a, y le ofreci\'f3 cambi\'e1rsela por otra mejor o compr\'e1rsela. En apariencia, esa pro\-puesta era razonable; mas, en realidad, no era sino una ten\-taci\'f3n sutil. \ldblquote La tierra no se vender\'e1 rematadamente, porque la tierra m\'eda es\rdblquote (Lev\'edtico 25:23); \ldblquote Para que la heredad de los hijos de Israel\b \b0 no sea traspasada de tribu en tribu; porque cada uno de los hijos de Israel se allegar\'e1 a la heredad de la tribu de sus padres\rdblquote (N\'fameros 36:7). De ah\'ed que Nabot no tuviera derecho legal a vender su vi\'f1a. Si no hubiera sido por esto, no hubiese habido da\'f1o alguno en aceptar la oferta de Acab; es m\'e1s, hubiera sido descort\'e9s, incluso grosero, rehusar aten\-der los deseos de su soberano. No obstante, por deseoso que Nabot estuviese de acceder a los deseos del rey, no pod\'eda ha\-cerlo sin violar la ley divina que prohib\'eda el enajenar parte al\-guna de la herencia familiar. As\'ed pues, ante Nabot, se presentaba una prueba real y severa: hab\'eda de escoger entre agradar al rey o al Rey de reyes.\par \par Hay ocasiones cuando el creyente puede ser obligado a es\-coger entre el cumplir la ley humana o el obedecer la ley divina. Los tres j\'f3venes hebreos pasaron por esta experiencia cuando se pidi\'f3 de ellos que se inclinaran y adoraran la imagen que Na\-bucodonosor hab\'eda levantado (Daniel 3:14-15). Pedro y Juan se enfrentaron con una situaci\'f3n parecida cuando el Sanedr\'edn les prohibi\'fLVAL a3 que predicaran en el nombre de Jes\'fas (Hechos 4:18). Cuando un gobierno pide a un hijo de Dios que trabaje siete d\'edas a la semana, le pide que desobedezca un estatuto di\-vino: "Acordarte has del d\'eda del reposo, para santificarlo\rdblquote . Aunque es cierto que debemos al C\'e9sar las cosas que correspon\-den con toda justicia al C\'e9sar, no podemos, en ninguna cir\-cunstancia, dejar de dar a Dios lo que nos pide; y si se nos pide que robemos a Dios, nuestro deber es llano y simple: la ley infe\-rior debe ceder ante la superior; la lealtad a Dios debe ante\-ponerse a toda otra consideraci\'f3n. Los ejemplos de los tres he\-breos y de los ap\'f3stoles no dejan lugar a dudas en este punto.\par \par \ldblquote Y Nabot respondi\'f3 a Acab: Gu\'e1rdeme Jehov\'e1 de que yo te d\'e9 a ti la heredad de mis padres\rdblquote (I Reyes 21:3). Retrocedi\'f3 horrorizado ante semejante propuesta, consider\'e1ndola alarmado como una tentaci\'f3n a cometer un pecado terrible. Nabot se atuvo a la Palabra de Dios escrita y rehus\'f3 obrar de modo contrario a la misma, aun cuando era el rey quien le ped\'eda que se hubiera reservado para s\'ed. Era uno de los siete mil que el Se\'f1or se hab\'eda reservado para si; un miembro del remanente seg\'fan la elecci\'f3n de gracia. En esto se conocen los tales: en su separaci\'f3n de los que transigen y contemporizan. Para ellos, la expresi\'f3n \ldblquote As\'ed dice Jehov\'e1\rdblquote tiene un valor definitivo: ni los incentivos pecuniarios ni las amenazas de castigo pueden persuadirles a desestimarla. \ldblquote juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios\rdblquote (Hechos 4:19), es su defensa cuando las potestades de este mundo tratan de intimidarles. Recuerda, querido lector, que el desobedecer a las autoridades humanas en aquello que choca de modo manifiesto con la ley del Se\'f1or no es pecado ni mucho menos. Adem\'e1s, el cristiano deber\'eda ser ejemplo para el resto de las personas guardadoras de la ley, en tanto que loLVAL bs derechos de Dios sobre \'e9l no sean quebrantados.\par \par Acab se enoj\'f3 grandemente ante la negativa de Nabot, por cuanto ello her\'eda su orgullo; y se sinti\'f3 de tal modo vejado que se comport\'f3 como un ni\'f1o mimado cuando se le contrar\'eda. Se tom\'f3 tan a pecho esta desilusi\'f3n que se apoder\'f3 de \'e9l una an\-gustia que le hizo ir a la cama y negarse a tomar aliento alguno. \'a1Qu\'e9 cuadro m\'e1s elocuente del rico pobre! No hay que envi\-diar a los millonarios, ni a los que ocupan lugares de preemi\-nencia, por cuanto ni las riquezas materiales, ni los honores mundanos pueden proporcionar felicidad al coraz\'f3n. Salom\'f3n comprob\'f3 esta verdad: se le permiti\'f3 poseer todo lo que el hombre natural anhela, y despu\'e9s descubri\'f3 que todo ello no era m\'e1s que \ldblquote vanidad y aflicci\'f3n de esp\'edritu\rdblquote . \'bfNo hay aqu\'ed un aviso solemne para cada uno de nosotros? Necesitamos atender aquellas palabras de Cristo: \ldblquote Mirad, y guardaos de toda avari\-cia; porque la vida\b \b0 del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee\rdblquote (Lucas 12:15). La avaricia consiste en no conformarse con la porci\'f3n que Dios me ha dado y en codiciar algo que pertenece a mi vecino. Los deseos excesivos llevan siempre a la vejaci\'f3n y nos hacen incapaces de disfrutar de lo que tenemos.\par \par \ldblquote Y vino a \'e9l su mujer Jezabel, y d\'edjole: \'bfPor qu\'e9 est\'e1 tan triste tu esp\'edritu, y no comes pan? Y \'e9l respondi\'f3: Porque ha\-bl\'e9 con Nabot de Jezreel, y d\'edjele que me diera su vi\'f1a por di\-nero, o que, si m\'e1s quer\'eda, le darla otra vi\'f1a por ella; y \'e9l res\-pondi\'f3: Yo no te dar\'e9 mi vi\'f1a\rdblquote (vs. 5,6). Qu\'e9 f\'e1cil es ter\-giversar aun lo m\'e1s recto. Acab no hizo menci\'f3n de los es\-cr\'fapulos de conciencia que impidieron a Nabot el acceder a su petici\'f3n, sino que habl\'f3 como si hubiera obrado movido s\'f3lo por su rebeld\'eda y obstinaci\'f3n. Al o\'edr estas palabLVAL cras, Jezabel puso de manifiesto su terrible car\'e1cter: "\'bfEres t\'fa ahora rey so\-bre Israel? Lev\'e1ntate, y come pan, y al\'e9grate; yo te dar\'e9 la vi\'f1a de Nabot" (v. 7). Como dec\'eda Matthew Henry: \ldblquote Con el pre\-texto de consolar a su afligido esposo, aliment\'f3 su orgullo y pasi\'f3n, avivando el fuego de su depravaci\'f3n\rdblquote . Ella se identific\'f3 con el deseo injusto de \'e9l, increment\'f3 su sentimiento de frus\-traci\'f3n, le tent\'f3 a ejercer un poder arbitrario y le urgi\'f3 a desestimar los derechos de otro y a contravenir la ley de Dios. \'bfVas a permitir que un s\'fabdito se rebele contra ti? No seas tan escrupuloso; usa tu poder real; en vez de lamentarte de esta denegaci\'f3n, v\'e9ngala.\par \par La infame mujer plane\'f3 la estratagema m\'e1s diab\'f3lica para arrancar a Nabot su herencia. En primer lugar, recurri\'f3 a la falsificaci\'f3n, por cuanto leemos que "escribi\'f3 cartas en nombre de Acab, y sell\'f3las con su anillo, y envi\'f3las a los ancianos y a los principales que moraban en su ciudad con Nabot\rdblquote (v. 8). En segundo lugar, fue culpable de hipocres\'eda deliberada. \ldblquote Pro\-clamad ayuno\rdblquote (v. 9); dijo esto para dar la impresi\'f3n de que se hab\'eda descubierto la impiedad m\'e1s terrible, que\b \b0 ame\-nazaba a la ciudad con el juicio divino a menos que fuera ex\-piado el delito \_la historia ofrece abundantes pruebas de que los cr\'edmenes m\'e1s viles han sido perpetrados, a menudo, bajo la capa de la religi\'f3n\_. En tercer lugar, no dud\'f3 en cometer un perjurio absoluto> sobornando a los hombres a dar un tes\-timonio falso: "Poned a Nabot a la cabecera del pueblo (so color de darle un juicio imparcial bajo una acusaci\'f3n legal); y poned dos hombres perversos delante de \'e9l, que atestig\'fcen contra \'e9l, y digan: T\'fa has blasfemado a Dios y al rey\rdblquote (Ver\-s\'edculos 9,10). De esta forma, aun "en lugar de la justicia, all\'ed la iniquidad\rdblquote (Eclesiast\'e9s 3:16). \par \par LVAL d Aqu\'ed tenemos una mujer que sembr\'f3 pecado a manos llenas. No s\'f3lo hundi\'f3 a Acab aun m\'e1s en la iniquidad, sino que arras\-tr\'f3 a los ancianos y los nobles de la ciudad al lodo de su pecado inspirado por el diablo mismo. Hizo a los hombres perversos, los testigos falsos, aun peores de lo que eran. Se convirti\'f3 en una ladrona y una criminal, hurtando a Nabot su buen nombre y herencia. Los ancianos y los pr\'edncipes de Israel fueron lo suficientemente infames para cumplir sus \'f3rdenes, lo cual es una se\'f1al inequ\'edvoca de que el reino merec\'eda el juicio: cuando los que est\'e1n en eminencia son imp\'edos y sin conciencia, la ira de Dios no tardar\'e1 en caer sobre aque\-llos a los cuales gobiernan. A instigaci\'f3n de los ancianos y pr\'edncipes, a Nabot \ldblquote sac\'e1ronlo fuera de la, ciudad, y apedre\'e1\-ronlo con piedras, y muri\'f3\rdblquote (v. 13); y sus hijos sufrieron una suerte parecida (II Reyes 9:26) para que le herencia pu\-diera ser cortada.\par \par Tengamos muy en cuenta que esta mujer sin principios, tan llena de ambici\'f3n sin limite y lujuria de poder, no es s\'f3lo un personaje hist\'f3rico, sino el s\'edmbolo que predice un sistema ne\-fando y ap\'f3stata. Las cartas a las siete iglesias en Apocalipsis 2 y 3 ofrecen un perfil hist\'f3rico de la cristiandad. La de Tiati\-ra, que retrata el catolicismo romano, hace menci\'f3n de "aque\-lla mujer Jezabel\rdblquote (2:20); y el paralelo entre esa reina y el sis\-tema monstruoso que tiene su cuartel general en el Vaticano es asombroso. Jezabel no era jud\'eda, sino una princesa pagana; y el catolicismo no es un producto del cristianismo, sino del paganismo. Los eruditos nos dicen que su nombre tiene un sig\-nificado doble (seg\'fan el sentido sidonio y hebreo): una virgen pura, que es lo que Roma profesa ser; y un estercolero, que es lo que Roma es a los ojos de Dios. Gobern\'f3 en Israel como reina., siendo Acab un mero instrumento en sus manos: los reyes son los mu\'f1ecos de Roma. Estableci\'f3LVAL e un sacerdocio id\'f3latra. Mat\'f3 a los siervos del Se\'f1or. Us\'f3 m\'e9todos deshonestos y malvados para lograr\b \b0 sus fines. Y tuvo un final terrible.\par \par Del mismo modo que Jezabel era un s\'edmbolo prof\'e9tico de ese sistema\b \b0 sat\'e1nico conocido como el papado, Nabot era un tipo bendito del Se\'f1or Jes\'fas. Primero, pose\'eda una vi\'f1a: lo mismo que Cristo (Mateo 21.33). Segundo, la vi\'f1a de Nabot, lo mismo que la de Cristo, fue codiciada por uno que no respetaba la ley de, Dios (Mateo 21:38). Tercero, ambos fueron tentados a desobedecer a Dios y a separarse de su herencia (Mateo 4:9). Cuarto, ambos rehusaron atender a la voz del tentador. Quin\-to, ambos fueron acusados en falso por los que procuraban matarles. Sexto, fueron acusados de \ldblquote blasfemar contra Dios y contra el rey\rdblquote (Mateo 26:65; Lucas 23:1,2). S\'e9ptimo, murie\-ron de muerte violenta. Octavo, fueron muertos "fuera" de la ciudad (Hebreos 13:12\_14). Noveno, los asesinos de ambos fueron acusados de su crimen (1 Reyes 21:19; Hechos 2:22, 23). Y d\'e9cimo, \'e9stos fueron destruidos por el juicio divino (1 Reyes 21:19\_23; Mateo 21:41; 22:7).\par \par "Y como Jezabel oy\'f3 que Nabot hab\'eda sido apedreado y muerto, dijo a Acab: Lev\'e1ntate y posee la vi\'f1a de Nabot de Jezreel, que no te la quiso dar por dinero; porque Nabot no vive, sino que es muerto. Y oyendo Acab que Nabot era muer\-to, levant\'f3se para descender o4 la vi\'f1a de Nabot de Jezreel, para tomar posesi\'f3n de ella" (vs. 15,16). A Jezabel le fue permi\-tido llevar a cabo su designio malvado y a Acab adquirir la vi\'f1a codiciada. Al hacerlo, dio testimonio aprobatorio a todo lo que hab\'eda sido hecho, y vino a ser part\'edcipe de la culpa\-bilidad. Hay una clase de personas que reh\'fasan cometer per\-sonalmente un crimen, pero no tienen escr\'fapulo alguno en usar a sus agentes asalariados para hacerlo, y, de este mo\-do, se aprovechan de su villan\'eda para enriquecerse. Sepan todos esos villanos sin concienciLVALxW6hG'_>xW5iG$zX6jJ..\par\par 1. To fight;pInfandous^@pInfancy+@ pInfamousnessa y todos los que se creen as\-tutos al compartir ganancias injustas que, a los ojos de Dios, son participes de los pecados de los que cometieron el traba\-jo indigno en su favor, y que ser\'e1n castigados junto con ellos de modo adecuado. Desde los d\'edas de Acab y Jezabel, muchos han podido alcanzar la meta de su lujuria a costa de frau\-des, mentiras, falsedades y derramamiento de sangre. Pero todos ellos descubrir\'e1n a su debido tiempo que "la alegr\'eda de los im\-p\'edos es breve\rdblquote (Job 20:5).\par \par Entretanto, el Se\'f1or Dios hab\'eda permanecido callado como mudo espectador de los hechos. Conoc\'eda la atrocidad de los mis\-mos, a pesar de la apariencia imp\'eda de religi\'f3n y legalidad. Y \'c9l es infinitamente superior a los reyes y dictadores, y por consi\-guiente est\'e1 capacitado para llamarles a cuentas; \'c9l es infinita\-mente justo, y por lo tanto llevar\'e1 a cabo sus juicios sobre ellos sin hacer acepci\'f3n de personas. Apenas hab\'eda sido cometido ese crimen horrible cuando Acab fue llamado a cuentas. "Entonces fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas tisbita, diciendo: Lev\'e1ntate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel, que est\'e1 en Sa\-maria; he aqu\'ed \'e9l est\'e1 en la vi\'f1a de Nabot, a la cual ha descen\-dido para tomar posesi\'f3n de ella. Y hablarle has, diciendo: As\'ed has, dicho Jehov\'e1: \'bfNo mataste y tambi\'e9n has pose\'eddo? Y torna\-r\'e1s a hablarle, diciendo: As\'ed ha dicho Jehov\'e1: En el mismo lu\-gar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamer\'e1n tambi\'e9n tu sangre, la tuya misma\rdblquote (vs. 17\_19). Esa era la prueba del profeta: enfrentarse al rey, acusarle de su maldad y pronunciar sentencia contra \'e9l en el nombre de Dios.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL g{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 EL PECADOR DESCUBIERTO\par \pard\qj\b0\par "Y oyendo Acab que Nabot era muerto, levant\'f3se para des\-cender a la vi\'f1a de Nabot de Jezreel, para tomar posesi\'f3n de ella\rdblquote (I Reyes 21:16). El objeto codiciado (v\'e9ase el v. 2) ha\-b\'eda de ser tomado. Su due\'f1o legitimo estaba muerto, asesina\-do de modo brutal con la aquiescencia de Acab; y siendo el rey, \'bfqui\'e9n pod\'eda privarle de disfrutar de la ganancia mal adquiri\-da? Imag\'ednatelo deleit\'e1ndose en su nueva adquisici\'f3n, planean\-do el modo de usarla sac\'e1ndole el m\'e1ximo provecho, y pro\-meti\'e9ndose gran placer al ampliar los terrenos del palacio. A los hombres les es permitido gozar hasta tal punto de su impiedad, que a veces los que lo ven han de preguntarse si existe realmen\-te la justicia y si, despu\'e9s de todo, es verdadera. Si hubiera un Dios, dicen, que ama la justicia y posee el poder para evitar la injusticia flagrante, no presenciar\'edamos semejantes agravios infligidos a los inocentes, ni semejante triunfo de los imp\'edos. Este no es un problema nuevo, sino que se ha dado una y otra ve en la historia de este mundo; un mundo que yace en la impiedad. Este es uno de los elementos misteriosos que se derivan del con\-flicto entre el bien y el mal; y es una de las pruebas m\'e1s severas de nuestra fe en Dios y en su gobierno de este mundo.\par \par El hecho de que Acab tomara posesi\'f3n de la vi\'f1a de Nabot nos recuerda una escena descrita en Daniel S. All\'ed vemos a otro rey, Belsasar, rodeado de los nobles de su corte, participando de un gran banquete. Dio orden de que los vasos de oro y plata que su padre hab\'eda sacado del templo de Jerusal\'e9n le fueran tra\'eddos. Su mandato fue obedecido y los vasos fueron llenados de vino del que beb\'edan susLVAL h mujeres y concubinas. \'a1Imag\'ednate: los utensilios sagrados de la casa de Jehov\'e1 usados para tal fin! Qu\'e9 extraordinario que se permitiera a un gusano de la tierra llegar hasta extremos tales de presunci\'f3n e impiedad. Pero el Alt\'edsimo no ignoraba ni era indiferente ante semejante conduc\-ta. El rango de un hombre no le libra de la ira divina ni le ofre\-ce ninguna protecci\'f3n contra ella cuando Dios se dispone a des\-cargarla. No habla nadie en Samaria que pudiera impedir el que Acab tomara posesi\'f3n de la vi\'f1a de Nabot, ni nadie en Babilonia que pudiera oponerse a que Belsasar profanara los vasos del templo de Israel, pero habla Uno en los cielos que pod\'eda y que les llam\'f3 a juicio.\par \par \ldblquote Porque no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el coraz\'f3n de los hijos de los hombres est\'e1 en ellos lleno para hacer mal\rdblquote (Eclesiast\'e9s 8:11). Debido a que la retribuci\'f3n no alcanza de modo inmediato a los inicuos, \'e9stos endurecen toda\-v\'eda m\'e1s sus corazones, hasta la temeridad, pensando que el juicio nunca les llegar\'e1. En ello yerran, por cuanto lo \'fanico que hacen es atesorar para si mismos "ira para el d\'eda de la ira y de la manifestaci\'f3n del justo juicio de Dios\rdblquote (Romanos 2:5). Observa bien esta palabra: "manifestaci\'f3n \ldblquote . El \ldblquote justo juicio de Dios\rdblquote est\'e1 ahora m\'e1s o menos yaciente, pero hay una hora esta\-blecida, un "d\'eda\rdblquote designado en que se manifestar\'e1 de modo pleno. La venganza divina viene despacio, pero viene de modo seguro. Y Dios no ha quedado sin testimonio claro de esta ver\-dad. A trav\'e9s del curso de la historia de este mundo, \'c9l ha dado, de vez en cuando, pruebas claras de su "justo juicio\rdblquote castigan\-do de modo ejemplar a alg\'fan rebelde notorio y evidenciando su horror al mismo a la vista de todos los hombres. As\'ed lo hizo con Acab, con Belsasar y con otros muchos; y aunque en la mayo\-r\'eda de los casos el cielo permanezLVAL ica silencioso y aparentemente impenetrable, esas excepciones son suficientes para demostrar que los cielos gobiernan, y deber\'edan de capacitar al que sufre la injusticia para gozar con paciencia en el alma.\par \par "Entonces fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas tisbita, diciendo: Lev\'e1ntate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel, que est\'e1 en Samaria; he aqu\'ed 61 est\'e1 en la vi\'f1a de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesi\'f3n de ella\rdblquote (vs. 17,18). El Dios vivo, justo, y que odia el pecado, hab\'eda observado la maldad en la que Acab habla participado voluntariamente, y decidi\'f3 dictar sentencia contra \'e9l usando nada menos que al tisbita austero como portavoz. Profetas de menos expe\-riencia hab\'edan sido enviados al rey poco antes por asuntos de menor importancia (20:13, 22., 28); mas en esta ocasi\'f3n s\'f3lo el padre de los profetas fue considerado un agente adecuado. Se requer\'eda un hombre de gran valent\'eda y de esp\'edritu intr\'e9pido para enfrentarse al rey, acusarle de su crimen horrible y anun\-ciarle la pena de muerte en nombre de Dios. \'bfQui\'e9n mejor cali\-ficado que El\'edas para llevar a cabo esta empresa formidable y peligrosa? Vemos en ello que el Se\'f1or reserva las tareas m\'e1s dif\'edciles para sus siervos m\'e1s experimentados y maduros. Se requieren aptitudes especiales para misiones especiales e impor\-tantes; y para desarrollar esas aptitudes hay que pasar un apren\-dizaje muy riguroso. Qu\'e9 poco se reconocen estos principios en las iglesias hoy en d\'eda.\par \par Pero no se nos entienda mal sobre este punto. No son dotes naturales, ni facultades intelectuales, ni lustre educacional a lo, que nos referimos. Era en vano que David saliera al encuentro del gigante filisteo revestido de la armadura de Sa\'fal; lo sab\'eda y la rechaz\'f3. No, estamos hablando de gracias espirituales y dones ministeriales. Lo que esta prueba severa requer\'eda era fe robusta y la intrepidez que \'e9sta imparte; fe, no en \'e9l, sino LVAL jen su Se\'f1or. Fe robusta, por cuanto la normal no hubiera bastado. Y esa fe hab\'eda sido probada y disciplinada, fortalecida y aumentada en la escuela de la oraci\'f3n y en el campo de batalla de la experiencia. En la aridez de Galaad, en la soledad de Querit y en las necesidades de Sarepta, el profeta hab\'eda habita\-do al abrigo del Alt\'edsimo, aprendido a conocer a Dios de modo experimental y, comprobado su suficiencia. No era un no\- vicio falto de preparaci\'f3n el llamado por Jehov\'e1 a actuar como su embajador en esta ocasi\'f3n solemne, sino alguien que era fuerte en el Se\'f1or y en la potencia de su fortaleza.\par \par Por otro lado, debemos tener cuidado en poner la corona donde corresponde realmente, y atribuir a Dios la honra que le es debida por capacitar y sostener a sus siervos. No tenemos nada que no lo hayamos recibido (I Corintios 4:7), y los m\'e1s fuertes de nosotros son d\'e9biles como el agua cuando \'c9l retira su ayuda de ellos. El que nos llama ha de equiparnos, por cuan\-to los encargos extraordinarios requieren dones extraordinarios tambi\'e9n, que s\'f3lo el Se\'f1or puede impartir. Asentad en la ciudad de Jerusal\'e9n, dijo Cristo a los ap\'f3stoles \ldblquote hasta que se\'e1is inves\-tidos de potencia de lo alto\rdblquote (Lucas 24:49). Los pecadores audaces han de ser reprobados con audacia; empero, esa firmeza y valor han de provenir de Dios. Dijo t 1 a otro de sus profetas: \ldblquote Toda la casa de Israel son tiesos de frente, y duros de coraz\'f3n. He aqu\'ed he hecho Yo tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra su frente. Como diamante, m\'e1s fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos\rdblquote (Ezequiel 3:7\_9). As\'ed, pues, si vemos a El\'edas cumpliendo ton presteza este llamamiento, fue porque pod\'eda decir: "Yo empero estoy lleno de fuerza del esp\'edritu de Jehov\'e1, y de juicio, y de fortaleza, para denunciar a Jacob (Acab) su rebeli\'f3n\rdblquote (Miqueas 3:8).\pLVAL kar \par "Lev\'e1ntate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel, que est\'e1 en Samaria; he aqu\'ed \'e9l est\'e1 en la vi\'f1a de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesi\'f3n de ella.\rdblquote Acab no es\-taba en su palacio, m\'e1s Dios sabia d\'f3nde se encontraba y en qu\'e9 estaba ocupado. \ldblquote Los ojos de Jehov\'e1 est\'e1n en todo lugar, mirando a los, malos y a los buenos\rdblquote (Proverbios 153): no hay nada que pueda serle escondido. Acab pod\'eda enor\-gullecerse de que nadie le reprendiera jam\'e1s por su conducta diab\'f3lica, y de que pod\'eda disfrutar de su bot\'edn sin impedi\-mento. Pero los pecadores, sean de la clase social que sean, no est\'e1n nunca seguros. Su maldad sube ante Dios, y \'c9l a menudo los manda buscar cuando menos lo esperan. Que nadie se enga\'f1e a s\'ed mismo crey\'e9ndose impune por el solo hecho de haber salido airoso en sus planes inicuos. El d\'eda del ajuste de cuentas no est\'e1 lejos, aunque no les llegue en esta vida. Que recuerde esto el que se halla lejos de su casa y de los seres queridos; sepa que est\'e1 a\'fan bajo la mirada del Alt\'edsimo. Que este pensamiento le libre de pecar contra \'c9l y contra sus seme\-jantes. Temed en la presencia de Dios, no sea que se pronuncie contra vosotros alguna sentencia terrible que os haga compren\-der esta verdad con un poder tal que veng\'e1is a ser causa de terror para vosotros mismos y para los que os rodean.\par \par "Y hablarle has, diciendo: As\'ed ha dicho Jehov\'e1: \'bfNo ma\-taste y tambi\'e9n has pose\'eddo? Y tornar\'e1s a hablarle, diciendo: As\'ed ha dicho Jehov\'e1: En el mismo lugar donde lamieron los pe\-rros la sangre de Nabot, los perros lamer\'e1n tambi\'e9n tu sangre, la tuya misina\rdblquote (Y. 19). El profeta fue enviado con un men\-saje nada suave ni tranquilizador. Era suficiente para aterro\-rizar aun al mismo profeta: \'a1cu\'e1nto m\'e1s al culpable Acab! Pro\-ced\'eda de Aqu\'e9l que es Rey de reyes y Se\'f1or de se\'f1ores, el Go\-bernador del unLVAL liverso, cuyos ojos omniscientes ven todas las cosas, y cuyo brazo omnipotente detiene y castiga a todos los obradores de iniquidad. Era la palabra del que declara: "\'bfOcul\-tar\'e1se alguno, dice Jehov\'e1, en escondrijos que Yo no lo vea? \'bfNo hincho Yo, dice Jehov\'e1, el cielo y la tierra?\rdblquote (Jerem\'edas. 23:24). "Porque sus ojos est\'e1n sobre los caminos del hombre, y ve todos sus pasos. No hay tinieblas ni sombra de muerte don\-de se encubran los que obran maldad" (Job 34:21, 22). Eran palabras acusatorias que sacaban a la luz cosas escondidas en las tinieblas, y que acusaban a Acab de sus cr\'edmenes. Eran, ade\-m\'e1s, palabras condenatorias que le daban a conocer la perdi\-ci\'f3n terrible que alcanzarla, sin ninguna duda, a quien hab\'eda pisoteado de modo descarado la ley divina.\par \par Estos son los mensajes que nuestra generaci\'f3n degenerada requiere. Es la falta de ellos lo que ha producido la condici\'f3n terrible en la que se encuentra el mundo. Los predicadores falsos enga\'f1aron a los padres, y ahora los hijos han vuelto la es\-palda a las iglesias. \ldblquote He aqu\'ed que la tempestad de Jehov\'e1 sal\-dr\'e1 con furor; y la tempestad que est\'e1 aparejada, caer\'e1 sobre la cabeza de los malos\rdblquote (jerem\'edas 23:19). Esta es una figura terrible: la \ldblquote tempestad\rdblquote desarraiga \'e1rboles, barre casas y siem\-bra la muerte y la desolaci\'f3n a su paso. \'bfQu\'e9 hijo de Dios pue\-de abrigar duda alguna de que se ha desencadenado una tem\-pestad as\'ed en nuestros d\'edas? "No se apartar\'e1 el furor de Jehov\'e1, hasta tanto qu\'e9 haya hecho, y hasta tanto que haya cumplido los pensamientos de su coraz\'f3n; en lo postrero de los d\'edas lo entender\'e9is cumplidamente\rdblquote (23:20). \'bfPor qu\'e9? \'bfCu\'e1l es la ra\'edz fundamental de ello? Es \'e9sta: \ldblquote No envi\'e9 Yo aquellos profetas, y ellos corr\'edan; Yo no les habl\'e9, y ellos profetizaban\rdblquote (v. 21); profetas falsos, predicadores a los que Dios jamLVAL m\'e1s llam\'f3 y quienes dijeron \ldblquote mentira\rdblquote en su nombre (v. 25). Hom\-bres que rechazaron la ley divina, hicieron caso omiso de la santidad divina y silenciaron la ira divina. Hombres que lle\-naron las iglesias de miembros no regenerados, y luego les entre\- tuvieron con especulaciones acerca de la profec\'eda.\par \par Fueron los falsos profetas quienes obraron aquella ruina tan grande en Israel, corrompieron el trono e hicieron descender el juicio de Dios sobre la naci\'f3n. Y as\'ed mismo, los falsos profetas corrompieron la cristiandad durante todo el siglo pasado. Hace cincuenta a\'f1os, Spurgeon levant\'f3 su voz y us\'f3 su pluma para denunciar el "Movimiento Decadente\rdblquote de las iglesias y retir\'f3 su Tabern\'e1culo de la Uni\'f3n Bautista. Despu\'e9s de su muerte las cosas fueron r\'e1pidamente de mal en peor, y ahora \ldblquote la tempes\-tad de Jehov\'e1\rdblquote est\'e1 barriendo la estructura endeble que el mun\-do religioso levant\'f3. En la actualidad todo est\'e1 en el crisol, y s\'f3lo el oro puro soportar\'e1 la prueba ardiente. \'bfQu\'e9 pueden hacer los verdaderos siervos de Dios? Levantar sus voces: \ldblquote Cla\-ma a voz en cuello, no te detengas\rdblquote (Isa\'edas 58:1). Haz como El\'edas: denuncia el pecado en todas partes sin temor.\par \'bfEs \'e9ste un mensaje agradable de pronunciar? No, ni mu\-ch\'edsimo menos. \'bfUn mensaje agradable para los que lo oigan? No, sino todo lo contrario. No obstante, es un mensaje penosamente necesario y criminalmente arrinconado. \'bfPredic\'f3 el Se\'f1or Jes\'fas en el templo un serm\'f3n acerca del amor de Dios, mientras su recinto sagrado se convert\'eda en una cueva de ladrones? As\'ed y todo, eso es lo que miles de aquellos que se dicen sus siervos han estado haciendo durante las dos o tres \'faltimas generaciones. El Redentor, con sus ojos centelleantes y con un azote en su mano, ech\'f3 de la casa de su Padre a los traficantes que la hab\'edan contaminado. Los que eran siervos verdaderos dLVAL ne Cristo se negaron a usar m\'e9todos carnales para a\'f1adir a la mem\-bres\'eda muchos que profesaban creer de modo nominal solamente. Los verdaderos siervos de Cristo proclamaron los requisitos in\-variables del Dios santo, insistieron sobre el cumplimiento de la disciplina b\'edblica y abandonaron el pastorado cuando sus reba\'f1os se rebelaron. Las potestades religiosas se alegraron de verles partir, mientras que sus compa\'f1eros en el ministerio, le\-jos de procurar fortalecerles, hicieron todo cuanto pudieron para perjudicarles y no se preocuparon si les vieron morir de hambre.\par \par Pero aquellos siervos verdaderos de Cristo eran pocos en n\'famero, una minor\'eda insignificante. La gran mayor\'eda de los \ldblquote pastores\rdblquote eran mercenarios, contemporizadores que quer\'edan conservar a toda costa un empleo f\'e1cil y lucrativo. Templaron las velas con cuidado y omitieron deliberadamente en sus sermo\-nes cualquier cosa que pudiera ser desagradable a sus, oyentes im\-p\'edos. Aquellos en sus congregaciones que eran hijos de Dios ham\-breaban de la Palabra de Dios, aunque fueron pocos los que se atrevieron a reconvenir a sus pastores, y siguieron la pol\'edtica de ofrecer la menor resistencia posible. El pasaje que hemos mencionado antes declara: "Y si ellos hubieran estado en mi secreto, tambi\'e9n hubieran hecho o\'edr mis palabras a mi pueblo; y les hubieran hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras\rdblquote (Jerem\'edas 23:22). Pero no lo hicieron, y \ldblquote he aqu\'ed que la tempestad de Jehov\'e1 saldr\'e1 con furor; y la tempestad que est\'e1 aparejada\rdblquote . \'bfPuede ello extra\'f1arnos? Dios no puede ser burlado. Son las iglesias las responsables de ello; y no hay denominaci\'f3n alguna, ni grupo, ni c\'edrculo de comuni\'f3n que pueda alegar ser inocente.\par \par \ldblquote Y Acab dijo a El\'edas: \'bfMe has hallado, enemigo m\'edo?\_" (v. 20). \'a1Qu\'e9 consternaci\'f3n deb\'eda de apoderarse del rey al verle! El profeta deb\'eda dLVAL oe ser la \'faltima persona a la que esperara o deseara ver, creyendo que la amenaza de Jezabel le habr\'eda asustado y que no le molestar\'eda m\'e1s. Quiz\'e1 Acab pens\'f3 que habla huido a alg\'fan pa\'eds lejano o que, por aquel entonces, esta\-r\'eda ya muerto y enterrado; mas, ah\'ed estaba, delante de \'e9l. El rey evidentemente se asust\'f3 y desalent\'f3 al verle ante si. Su conciencia deb\'eda de herirle por su maldad infame, y el lugar mismo en el que se encontraron no deb\'eda sino aumentar su mal\-estar. Por consiguiente no deb\'eda de poder mirar al tisbita sin sen\-tir terror y sin el presagio espantoso de que se le acercaba alguna amenaza temible de Jehov\'e1. Asustado y enojado grit\'f3: "\'bfMe has hallado?\rdblquote \'bfHe sido descubierto? Un coraz\'f3n culpable no puede jam\'e1s gozar de paz. Si no hubiera sido consciente de cu\'e1nto merec\'eda el mal de mano de Dios, no hubiera saludado a su siervo como "enemigo m\'edo". Fue porque su coraz\'f3n le acusaba de ser enemigo de Dios que se desconcert\'f3 de tal modo al enfrentarse a su embajador.\par \par "Y Acab dijo a El\'edas: \'bfMe has hallado, enemigo m\'edo?\rdblquote \'c9sta es la recepci\'f3n que el siervo fiel de Dios ha de esperar de los imp\'edos, principalmente de los que profesan la religi\'f3n pero que, no obstante, permanecen no regenerados. Le consideran como un agitador de la paz, un alborotador de los que desean vivir confortablemente con sus pecados. Los que se ocupan en hacer el mal se enojan con el que los descubre sea un ministro del Evangelio o un polic\'eda. Odian las Escrituras porque exponen su hipocres\'eda. El impenitente considera como amigos a aquellos que hablan de modo suave y que les ayudan a enga\'f1arse a s\'ed mismos. \ldblquote Ellos aborrecieron en la puerta al reprensor, y al que habla\-ba lo recto abominaron\rdblquote (Am\'f3s 5:10). Fue por ello que el ap\'f3s\-tol declar\'f3: "Si todav\'eda agradara a los hombres, no ser\'eda siervo de Cristo\rdblquote (G\'e1latas 1:10) \_\'a1qu\'LVAL pe9 pocos siervos de Cristo que\-dan!\_. El deber del ministro es ser fiel a su Se\'f1or, y si le agrada a \'c9l, \'bfqu\'e9 importa si todo el mundo religioso le desprecia y le detesta? Bienaventurados aquellos a los cuales el mundo ultra\-ja a causa de Cristo.\par \par Al llegar a este punto quisi\'e9ramos decir algo a los j\'f3venes que piensan seriamente entrar en el ministerio. Abandona tal prop\'f3sito en seguida si no est\'e1s dispuesto a que te traten con desprecio y a ser "corno la hez del mundo, el deshecho de todos hasta ahora\rdblquote (I Corintios 4:13). El servicio de Cristo es el \'fal\-timo lugar para aquellos que desean ser alabados por sus se\-mejantes. Un ministro joven se quejaba a otro de m\'e1s edad, di\-ciendo: "Los miembros de mi iglesia me tratan como si fuera el felpudo de la puerta; todos me pisotean\rdblquote , a lo cual el otro con\-test\'f3: \ldblquote Si el Hijo de Dios condescendi\'f3 a ser la puerta, no es pedirte demasiado que t\'fa seas el felpudo.\rdblquote Si no est\'e1s dispuesto a que los ancianos y los di\'e1conos se limpien en ti los zapatos, ap\'e1rtate del ministerio. Y a los que ya est\'e1n en \'e9l, diremos: A menos que tu predicaci\'f3n provoque contienda y acarree perse\-cuciones y rebeld\'eda contra ti, algo muy importante le falta. Si tu predicaci\'f3n es enemiga de l\'e1 hipocres\'eda, de la carnalidad, de la mundanalidad, de la profesi\'f3n vac\'eda de fe y de todo lo que es necesario a la piedad vital, ser\'e1s considerado como enemi\-go de aquellos a los que te opones.\par \par \ldblquote Y \'e9l respondi\'f3: Hete encontrado.\rdblquote El\'edas no era un hom\-bre temeroso. Necesitaba much\'edsimo m\'e1s que una palabra \'e1spera para amedrentarse o impacientarse. Por ello, lejos de dolerse y volverse con\b \b0 mala cara, respondi\'f3 como un hombre. Respondi\'f3 a Acab con sus mismas palabras, y dijo: "Hete encon\-trado.\rdblquote Te he encontrado como el lad\'f3n y el asesino en la vi\'f1a de otro. Es buena cosa que el que se condena amLVALyrQ/kJ*_:hF"yX3`;Z6 to divide thEvIrresistibleness@ y!DvIrresistibility@y CvIrresistancev@yBvIrreprovalbe_@yAvIrreprovablyD@y@vIrreproachablyq@y?vIrreproachablenessK@y#>vIrreproachable@y=vIrrepressibleG@y@: {Leet@: {Leese]@: {Lees@: {Leeringly9@:{Leering>@: {LeerC@: {Leelite@: {LeekP@9 {Leef1@9 {Leech-rope`@9{Leech-line@8{Leech-craft.@8{Leech@9 {Lee-side@9 {Lee-lurch@8{Lee@@9{Ledger@8 {Ledge@8 {Leden,@8 {Led {\b LED}, pret. and pp. of lead.4{Lecturn/@7 {LecturingC@7{Lectureship/@7{Lecturer@ 7 {Lecture*@8 {LectionaryN@ 7{Lection@ 7 {Lechery_@ 7 {LecherousnessR@ 7{Lecherously*@7{Lecheroust@7{Lecher@7 {Lech%@7 {Leavyj@7 {Leavings}@7 ~{Leavingl@7 }{Leaves{\b LEAVES}, n. plu. of leaf.4 |{LeaverO@7 {{Leavenous9@7z{Leavening@4y{LeavenedC@4 x{Leaven@4 w{Leaved@3 v{Leather-seller$ 5u{Leather-mouthedx@3 t{Leather-jacket4@2s{Leather-dresserR@2 r{LeatherL@0 q{Leat:@0 p{LeasyF@0 o{Least@4 n{Leasow {\b LE'ASOW}, n. A pasture. Obs.7 m{LeasingK@0 l{Leashr@3 k{Leaser5@0 j{Leasehold;@0i{Leased8s promesas.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL ~{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 UN MENSAJE ATERRADOR\par \pard\qj\par \b0 "Y Acab dijo a El\'edas: \'bfMe has hallado, enemigo m\'edo? Y \'e9l respondi\'f3: Hete encontrado, porque te has vendido a mal ha\-cer delante de Jehov\'e1\rdblquote (I Reyes 21:20). Hemos considerado ya la pregunta de Acab y la primera parte de la respuesta del pro\-feta; llegamos ahora a la acusaci\'f3n solemne que dirigi\'f3 al rey. "Porque te has vendido a mal hacer delante de Jehov\'e1.\rdblquote Debemos observar, en este punto, cu\'e1n indispensable es que consideremos por separado cada una de las palabras de las Sa\-gradas Escrituras; ya que, si leemos este vers\'edculo sin la debida atenci\'f3n, dejaremos de diferenciarlo de una expresi\'f3n que se en\-cuentra en el Nuevo Testamento, la cual, aunque semejante en apariencia, tiene un significado muy distinto. En Romanos 7:14, el ap\'f3stol declara: "Mas yo soy carnal, vendido a sujeci\'f3n del pecado.\rdblquote Esta afirmaci\'f3n ha confundido a no pocos, y algunos han entendido tan mal su sentido que lo han relacionado con la terrible acusaci\'f3n del profeta contra Acab. Puede que sea una divagaci\'f3n, pero estamos seguros que muchos de los lec\-tores recibir\'e1n bien unos pocos comentarios expositivos sobre la diferencia de significado entre las dos expresiones.\par \par Se observar\'e1 que Romanos 7:14 comienza con la afirmaci\'f3n: \ldblquote Porque sabemos que la ley es espiritual", que entre otras co\-sas equivale a decir que legisla para el alma adem\'e1s de para el cuerpo, y que sus exigencias alcanzan, no s\'f3lo al mero acto visible, sino tambi\'e9n a la causa que lo motiv\'f3 y al esp\'edritu en el r\_\_\_1se realiza; en una palabra, requiere conformidad y pureza interiores. Fue al mirar a los requisitos altos y santos de la ley de Dios que elLVAL  ap\'f3stol declar\'f3: \ldblquote Yo soy carnal". No lo dijo a modo de excusa, ni para justificarse por quedar tan lejos del modelo divino que presenta ante nosotros, sino como conde\-naci\'f3n propia por no ser conforme al mismo. Esta es la confe\-si\'f3n triste que hace todo cristiano sincero. "Yo soy carnal\rdblquote , ex\-presa lo que todo creyente es por naturaleza: nacido de arriba, mas sin que la \ldblquote carne\rdblquote que mora en \'e9l haya mejorado en lo m\'e1s m\'ednimo. Y ello no s\'f3lo es verdad cuando el creyente ha sufrido alguna ca\'edda: \'e9l es siempre "carnal\rdblquote , por cuanto no puede librarse de este hecho humillante. Cuanto m\'e1s crece el cristiano en la gracia, m\'e1s se da cuenta de su carnalidad y de que la \ldblquote carne" contamina sus acciones mejores y m\'e1s santas.\par \par "Vendido a sujeci\'f3n del pecado.\rdblquote Ello no quiere decir que el santo se entregue para ser el esclavo voluntario del pecado, sino que se ve en el caso y con la experiencia de un esclavo; de uno cuyo amo le obliga \'e1 hacer cosas contra sus propias inclinaciones. La traducci\'f3n literal del griego es: "habiendo sido vendido bajo pecado", es decir, en la calda, en cuyo estado continuamos has\-ta el fin de nuestra carrera terrenal. "Vendido" para estar bajo el poder del pecado, por cuanto la vieja naturaleza jam\'e1s es hecha santa. El ap\'f3stol habla de lo que \'e9l mismo experimenta, de lo que es ante Dios, no de lo que parec\'eda ante los ojos del mundo. Su \ldblquote viejo hombre\rdblquote se oponla por completo a la ley de Dios. Habla un principio malo en \'e9l contra el cual luchaba, del que deseaba ser librado, pero que segu\'eda ejerciendo su terrible poder. A pesar de la gracia que habla recibido, se ve\'eda lejos, muy lejos de la perfecci\'f3n, e incapaz en todos los sentidos de alcanzarla, aunque dese\'e1ndola. Fue al medirse con la ley, que re\-quiere amor perfecto, cuando se dio cuenta de lo lejos que estaba de ella.\par \par "Vendido a sujeci\'f3n del pecLVAL ado\rdblquote ; es decir, la corrupci\'f3n interior retiene al creyente. Cuanto m\'e1s progreso espiritual le es dado hacer, m\'e1s descubre sus impedimentos. Es como un hom\-bre que camina cuesta arriba con una gran carga sobre sus es\-paldas: cuanto m\'e1s asciende, m\'e1s se da cuenta de ese peso. Pero, \'bfc\'f3mo armoniza esto con\b \b0 el vers\'edculo que dice: "el pecado no se ense\'f1orear\'e1 de vosotros\rdblquote (Romanos 6:14)? De la forma si\-guiente: aunque el pecado que mora en \'e9l tiraniza al creyente, en ninguna manera prevalece contra \'e9l de modo total y absoluto. El pecado reina en el pecador y tiene un dominio completo e indiscutible sobre \'e9l; pero no as\'ed en el santo. Aun as\'ed, es una plaga que le impide alcanzar la perfecci\'f3n a la que ansia (v\'e9a\-se Filipenses 3:12). Desde el punto de vista de la nueva naturale\-za y seg\'fan Dios le ve en Cristo, el creyente es espiritual; pero desde el punto de vista de la vieja naturaleza y seg\'fan Dios le ve en s\'ed mismo, es "carnal\rdblquote . Como hijo de Ad\'e1n, est\'e1 "vendi\-do a sujeci\'f3n del pecado\rdblquote ; como hijo de Dios, \ldblquote seg\'fan el hom\-bre interior\rdblquote , se deleita en la ley de Dios (Romanos 7:22). Las acciones de un esclavo son, en verdad, sus propias acciones; as\'ed y todo, al no ser cometidas con el consentimiento pleno de su voluntad y deleite de su coraz\'f3n, no son una prueba justa de su disposici\'f3n y deseos.\par \par El caso de Acab era infinitamente diferente del que acaba\-mos de bosquejar: lejos de ser cautivo en contra de su voluntad, se hab\'eda \ldblquote vendido a mal hacer delante de Jehov\'e1\rdblquote . Acab se dio de modo deliberado y sin l\'edmite a toda clase de maldad a despecho del Alt\'edsimo. Lo mismo que Balaam "am\'f3 el premio de la maldad" (II Pedro 2:15), y por consiguiente se dej\'f3 so\-bornar por Balac para maldecir al pueblo de Dios; as\'ed como Judas codici\'f3 la plata de los pr\'edncipes de los sacerdotes, fue a encontrarles y convino coLVAL n ellos en traicionar al Salvador (Ma\-teo 26:14,15), as\'ed tambi\'e9n, este rey ap\'f3stata se vendi\'f3 \ldblquote a mal hacer\rdblquote sin remordimiento ni reserva algunos. El crimen horri\-ble que cometi\'f3 contra Nabot no era un acto aislado, contrario al tenor general ni al curso de su vida \_como lo hab\'eda sido el de David en el asunto de Ur\'edas, sino simplemente una mues\-tra de su rebeli\'f3n continuada contra Dios. "Habi\'e9ndose ven\-dido a mal hacer delante de Jehov\'e1, despreci\'e1ndole y desafi\'e1ndole, estaba\b \b0 empleado\b \b0 en los negocios de su amo como un esclavo, de modo abierto, constante y diligente\rdblquote (Thomas Scott).\par \par \tab\ldblquote Te has vendido a mal hacer delante de Jehov\'e1.\rdblquote Su deca\-dencia comenz\'f3 cuando se cas\'f3 con Jezabel (v. 25), paga\-na\tab e id\'f3latra; y las consecuencias de esa uni\'f3n terrible es\-t\'e1n registradas para nuestra instrucci\'f3n. Se levantan como una luz roja, una se\'f1al de peligro y un aviso solemne para el pueblo de Dios en nuestros d\'edas. La ley prohib\'eda de modo ex\-preso a un israelita casarse con una gentil; y el Nuevo Testamento proh\'edbe de modo igualmente expl\'edcito al cristiano el casarse con una mundana. "No os junt\'e9is en yugo con los infie\-les; porque \'bfqu\'e9 compa\'f1\'eda tiene la justicia con la injusticia? \'bfy qu\'e9 comuni\'f3n la luz con las tinieblas?\rdblquote (II Corintios 6:14). El cristiano corre gran peligro si de modo premeditado pisotea este mandamiento divino, por cuanto la desobediencia deliberada no puede hacer otra cosa que incurrir en el desagrado notorio de\tab Dios. Si un hijo suyo se une a una mujer que no es creyente, es como si hiciera que Cristo tuviera concordia con Belial (II Co\-rintios 6:15). Cuando un cristiano se casa con una infiel, un hijo de Dios se une a una hija de Satan\'e1s. \'a1Qu\'e9 combinaci\'f3n m\'e1s terrible!\par \par El\'edas denunci\'f3 a Acab en tonos inequ\'edvocos por su uni\'f3n desafiadora con Jezabel y por LVAL todos los males que esa uni\'f3n ha\-bla producido. "Te has vendido a mal hacer delante de Jehov\'e1.\rdblquote El deber primordial del siervo de Dios es \'e9ste: dar a conocer la indignaci\'f3n y el juicio del cielo contra el pecado. Dios es el enemigo del pecado. \'c9l "est\'e1 airado todos los d\'edas contra el imp\'edo\rdblquote (Salmo 7:11). Su ira se manifiesta contra toda impie\-dad e injusticia de los hombres (Romanos 1:18). Esa ira es el antagonismo de la santidad contra el mal, del fuego consumi\-dor contra todo lo que es incapaz de detenerlo. El deber de todo siervo de Dios es declarar y dar a conocer la situaci\'f3n y la suer\-te terribles del pecador; que los que no est\'e1n con Cristo est\'e1n contra \'c9l, que el que no camina con: \'c9l est\'e1 luchando contra \'c9l, y que el que no se rinde a Su servicio est\'e1 sirviendo al diablo. Dijo el Se\'f1or Jes\'fas: \ldblquote Aquel que hace pecado, es siervo de pe\-cado\rdblquote (Juan 8:34), est\'e1 cumpliendo las \'f3rdenes de su amo y es el esclavo de sus concupiscencias, pero es un esclavo volunta\-rio que se deleita en ello. No es un servicio que le ha sido im\-puesto contra sus deseos, sino que \'e9l mismo se ha vendido al mal y en \'e9l permanece por su propia voluntad. Y por con\-siguiente, es una servidumbre culpable por la cual ha de ser juzgado.\par \par \ldblquote Esta era, pues, la prueba que esperaba a El\'edas, y es, en esen\-cia, la que espera a todo siervo de Cristo\_ en el d\'eda presente. Era portador de un mensaje desagradable. Se requer\'eda de \'e91 que se enfrentara al rey imp\'edo y que le dijese en la cara exactamen\-te lo que era a los ojos de un Dios que odia el pecado. Es una tarea que requiere firmeza de car\'e1cter y coraz\'f3n valeroso. Una tarea que requiere que la gloria de Dios ponga a un lado todas las consideraciones sentimentales. Una tarea que pide el apoyo y la cooperaci\'f3n de todo el pueblo de Dios. Que nadie diga ni haga nada que pueda desanimar al ministro en el cumplimiento fiel de su deLVAL ber. Lejos de ellos est\'e9 el decir: "No nos profetic\'e9is lo recto, decidnos cosas halag\'fce\'f1as, profetizad mentiras\rdblquote (Isa\'edas 30:10). Que el pueblo de Dios ore fervientemente para que haya en sus ministros el esp\'edritu de El\'edas, para que les sea dado \ldblquote que con toda confianza" hablen la palabra (Hechos 4:29), y para que no rehuyan el anunciar todo el consejo de Dios (He\-chos 20:20,27). Que procuren sustentar sus manos para que no desmayen en el d1a de la batalla (\'c9xodo 17:12). Qu\'e9 diferencia m\'e1s grande cuando el servidor de Dios sabe que le apoya un pue\-blo que ora. \'bfQu\'e9 responsabilidad alcanza a los que se sientan en los bancos por el estado en que se halla la predicaci\'f3n actual?\par \par "He aqu\'ed yo traigo mal sobre ti\rdblquote (v. 21). El siervo de Dios, no s\'f3lo tiene el deber de pintar en sus colores verdaderos la senda que el pecador ha escogido, sino que ha de dar a co\-nocer, tambi\'e9n', el fin inevitable al que tal senda conduce. En primer lugar, y en un aspecto negativo, los que se han vendido a mal hacer delante del Se\'f1or, han sido vendidos \ldblquote de balde\rdblquote (Isa\'edas 52:3). Sat\'e1n les ha asegurado que, al entrar a su servicio, saldr\'e1n ganando en gran manera y que, si dan rienda suelta a sus concupiscencias, estar\'e1n alegres y gozar\'e1n de la vida. Pero, como Eva descubri\'f3 en el principio, \'e9l es mentiroso. Podr\'edamos preguntar a los que se venden a mal hacer: "\'bfPor qu\'e9 gast\'e1is el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartu\-ra?" (Isa\'edas 55:2). El dar gusto a la carne no produce satisfac\-ci\'f3n a la mente, ni paz a la conciencia, ni alegr\'eda real para el coraz\'f3n, sino que m\'e1s bien arruina la salud y acumula desdicha. Qu\'e9 negocio m\'e1s ruinoso es vendernos "de balde\rdblquote . Despilfarrar nuestro caudal en una vida disoluta y, luego, caer en la nece\-sidad m\'e1s calamitosa. Prestar obediencia completa a los dicta\-dos del pecado y recibir a cambio s\'f3lo golpesLVAL  y reveses. \'a1Qu\'e9 locura servir a semejante due\'f1o!\par \par Pero el siervo de Dios tiene un deber aun m\'e1s doloroso que cumplir, el cual es anunciar el aspecto positivo de las consecuen\-cias de vendernos a mal hacer delante del Se\'f1or. El pecado tiene una paga terrible, querido lector. Eso es lo que hace en el momento presente de la historia del mundo. Los horrores de la guerra, con todo el sufrimiento y la angustia incalculables que lleva consigo, es la paga del pecado que reciben ahora las na\-ciones; y las naciones que han pecado contra la luz m\'e1s clara y los privilegios mayores son las que est\'e1n recibiendo la paga m\'e1s dura.,\'bfNo es justo que sea as\'ed? S\'ed, una \ldblquote justa paga de retribuci\'f3n\rdblquote (Hebreos 2:2), es como la designa la Palabra de Verdad. Y el mismo principio es aplicable al individuo; a todo el que se vende a mal hacer delante del Se\'f1or, \'c9l le dice: "He aqu\'ed ya traigo mal sobre ti\rdblquote , juicio espantoso que anonadar\'e1 y consumir\'e1 totalmente. Este es, tambi\'e9n, el deber del siervo de Dios: declarar con toda solemnidad a todo ser rebelde contra Dios, no importa cu\'e1l sea su rango: "Imp\'edo, de cierto mori\-r\'e1s\rdblquote (Ezequiel 33:8); y el mismo vers\'edculo sigue diciendo que Dios dir\'e1 al atalaya que ha faltado a su deber: \ldblquote Su sangre Yo la demandar\'e9 de tu mano.\rdblquote Ojal\'e1 podamos decir con el ap\'f3s\-tol Pablo: "Yo soy limpio de la sangre de todos\rdblquote (Hechos 20:26).\par \par "Y yo pondr\'e9' tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ahias; por la provocaci\'f3n con que me provocaste a ira, y con que has hecho pecar a Israel. De Jezabel tambi\'e9n ha hablado Jehov\'e1, diciendo: Los perros comer\'e1n a Jezabel en la barbacana de Jezreel. El que de Acab fuere muerto en la ciudad, perros le comer\'e1n; y el que fue\-re muerto en el campo, comerlo han las aves del cielo\rdblquote (ver\-s\'edculos 22\_24). El molino de Dios muele despacioLVAL , pero lo hace de modo extremadamente fino. Acab hab\'eda desafiado a Jehov\'e1 durante muchos a\'f1os, pero el d\'eda de la retribuci\'f3n estaba cerca, y cuando amaneciera, el juicio divino iba a caer no s\'f3lo sobre el rey ap\'f3stata y su vil mujer, sino tambi\'e9n sobre toda su familia; de esta forma su casa malvada ser\'eda exterminada de modo total. \'bfNo est\'e1 escrito que "el nombre de los imp\'edos se pudrir\'e1\rdblquote (Proverbios 10:7)? Se nos da aqu\'ed una ilustraci\'f3n terrible de aquel principio solemne en el gobierno de Dios: "Visito la maldad de los padres sobre los hijos\rdblquote (\'c9xodo 20:5). Ved en ello la justicia de Dios al hacer que Acab segara lo que hab\'eda sembrado: no s\'f3lo habla consentido a la muerte de Nabot (21:8), sino que los hijos de Nabot tambi\'e9n hablan sido muer\-tos (11 Reyes 9:26); de ah\'ed que la retribuci\'f3n de Dios cayera, no s\'f3lo sobre Acab y Jezabel, sino tambi\'e9n sobre sus hijos.\par \par \ldblquote Y yo pondr\'e9 tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ah\'edas.\rdblquote Al declarar que pondr\'eda la casa de Acab como la de los otros dos reyes imp\'edos que le hab\'edan precedido, Dios anunci\'f3 la destrucci\'f3n total de sus descendientes, y ello de modo violento. Porque, de la casa de Jeroboam \_cuya dinast\'eda dur\'f3 apenas veinticuatro a\'f1os\_, lee\-mos: "Hiri\'f3 toda la casa de Jeroboam, sin dejar alma viviente de los de Jeroboam, hasta raerlo\rdblquote (I Reyes 15:29); mientras que de Baasa \_cuya dinast\'eda dur\'f3 tan s\'f3lo poco m\'e1s de un cuarto de siglo\_, se nos dice que no dej\'f3 var\'f3n, "ni sus parientes ni amigos\rdblquote (I Reyes 16:11). Es probable que una de las razones de que la condenaci\'f3n terrible que sobrevino a las familias de sus predecesores se mencionara aqu\'ed de modo tan espec\'edfico, fuera el hacer m\'e1s \'e9nfasis aun en la enormidad de la conducta de Acab: el haber dejado de atender a esos juicios recientes de Dios. Cuando nos negaLVAL mos a atender a los avisos solemnes que la historia registra de los juicios inequ\'edvocos de Dios sobre los obradores de maldad, nuestro pecado se hace m\'e1s grave, del mismo modo que la culpabilidad de nuestra generaci\'f3n es tanto mayor por cuanto desestim\'f3 la llamada de atenci\'f3n que la gue\-rra de 1914\_18 hizo a todas las naciones para que abandonaran su maldad y se volviesen al Dios de sus padres.\par \par \'bfY cu\'e1l fue el efecto que este mensaje de Jehov\'e1 produjo en Acab? Al ver al profeta se desconcert\'f3 y molest\'f3; mas cuando oy\'f3 la terrible sentencia se afect\'f3 profundamente: \ldblquote ras\-g\'f3 sus vestidos, y puso saco sobre su carne, y ayun\'f3, y durmi\'f3 en saco, y anduvo humillado\rdblquote (v. 27). No intent\'f3 defender\-se ni hacer callar a El\'edas. Su conciencia le hiri\'f3 por haber consentido al acto criminal, por apropiarse del bot\'edn, aunque sin matar al due\'f1o del mismo. Sab\'eda bien que el asenso a la iniquidad por parte de los que est\'e1n en autoridad, los cuales deber\'edan reprimirla, es considerado como su propia obra; y que el que recibe objetos robados es tan culpable como el mismo ladr\'f3n. Qued\'f3 humillado y confundido. Dios puede ha\-cer que el pecador m\'e1s intr\'e9pido tiemble y que el m\'e1s arro\-gante se humille a si mismo. Pero no es oro todo lo que reluce. Puede que alguien d\'e9 grandes muestras de arrepentimiento sin que su coraz\'f3n haya sido cambiad\'bf. Muchos han temido la ira de Dios y, sin embargo, no han querido dejar sus pecados. Debe tenerse\_ en cuenta el hecho de que no hay indicaci\'f3n alguna de que Acab se separara de Jezabel ni estableciera de nuevo el\b \b0 culto a Jehov\'e1.\par \par Lo que aqu\'ed se nos dice de Aciab es tan solemne como alec\-cionador. Solemne porque es un aviso contra el peligro de ser enga\'f1ados por las apariencias. Acab no se esforz\'f3 en justificar sus cr\'edmenes ni se volvi\'f3 contra El\'edas. Es m\'e1s, se humill\'f3 a s\'ed mismo y\'a1 por sus acciones visibles, LVAL reconoci\'f3 la justicia de la sentencia divina. \'bfQu\'e9 m\'e1s pod\'eda pedirse? \'a1\'c9ste es el punto que reviste la m\'e1xima importancia. La enmienda externa de nuestros caminos, aunque buena en s\'ed misma, no es suficiente, \ldblquote lacerad vuestro coraz\'f3n, y no vuestros vestidos\rdblquote (Joel 2:13): es lo que Dios exige. Un hip\'f3crita puede ir muy lejos en el cumplimiento aparente de deberes sagrados. Los pecadores m\'e1s endurecidos pueden enmendarse durante un tiempo. (Marcos 6:20; Juan 5:35). Cu\'e1ntos imp\'edos ha habido quienes, en tiem\-pos de peligro o enfermedad grave, se han humillado ante Dios; pero que han vuelto a su impiedad tan pronto como han re\-cobrado la salud. La humillaci\'f3n de Acab no era m\'e1s que su\-perficial y transitoria, ya que era producida por el temor al juicio y no por el odio a sus pecados. No se nos dice que res\-tituyera la vi\'f1a de Nabot a sus herederos, y cuando no se deshacen los entuertos tenemos motivos para dudar seriamente del arrepentimiento. M\'e1s adelante dir\'eda de un siervo de Dios: "le aborrezco\rdblquote (22:8), demostraci\'f3n clara de que no hab\'eda ex\-perimentado cambio alguno en el coraz\'f3n.\par \par El caso de Acab es, tambi\'e9n, aleccionador, por cuanto arroja luz acerca del modo como Dios trata y gobierna a los individuos en esta vida. Aunque el arrepentimiento del rey no era sino superficial, con todo, al ser una humillaci\'f3n externa ante Dios, constitu\'eda una confesi\'f3n y un acto que honraba al Se\'f1or, y que hizo que su sentencia le fuera remitida\_ \ldblquote Por cuanto se ha humi\-llado delante de m\'ed, no traer\'e9 el mal en sus d\'edas; en los d\'edas de su hijo traer\'e9 el mal sobre su casa\rdblquote (v. 29). De este modo se le libr\'f3 de la angustia de ser testigo de la matanza de sus hijos y del exterminio total de su casa. Pero no hab\'eda apela\-ci\'f3n posible a la sentencia divina pronunciada contra su per\-sona. Y el rey no pudo evitar el golpe de Dios, aunque intent\'f3 hacerlo (LVAL 22:30). El Se\'f1or hab\'eda dicho: "En el mismo lugar don\-de lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lame\-r\'e1n tambi\'e9n tu sangre\rdblquote (21:19), y se nos dice que \ldblquote muri\'f3 pues el rey, y fue tra\'eddo a Samaria;'y sepultaron al rey en Samaria. Y lavaron el carro en el estanque de Samaria; lavaron tam\-bi\'e9n sus armas; y los perros lamieron su sangre, conforme a la palabra de Jehov\'e1 que habla hablado\rdblquote (22:37,38). El que se vende al pecado ha de recibir la paga del pecado. Para la ruina que sufri\'f3 la familia de Acab, v\'e9ase II Reyes 9:25; 10:6, 7, 13, 14, 17.\par \par \ldblquote De Jezabel tambi\'e9n ha hablado Jehov\'e1, diciendo: Los pe\-rros comer\'e1n a Jezabel en la barbacana de Jezreel\rdblquote (21:23). Las amenazas que pronunci\'f3 el profeta no fueron palabras va\-nas, sino el anuncio del juicio divino que se cumplir\'eda poco despu\'e9s. Jezabel sobrevivi\'f3 algunos a\'f1os a su marido, pero su fin fue el que El\'edas anunciara. Fiel a su depravada naturaleza, vemos que aun en el d\'eda de su muerte \ldblquote adorn\'f3 sus ojos con alcohol, y atavi\'f3 su cabeza, y asom\'f3se a una ventana" para llamar la atenci\'f3n (II Reyes 9:30). Es grave observar que Dios toma nota de tales cosas, no con aprobaci\'f3n sino con repudio; y es igualmente grave ver en este pasaje que aquellas mujeres que pintan sus rostros, se toman tanto trabajo en adornar de modo artificial sus cabellos y buscan hacerse notables per\-tenecen a la misma clase que esa reina vil y "maldita\rdblquote criatura (v. 34). Alguno de sus propios criados la lanz\'f3 por la ven\-tana, y su sangre salpic\'f3 la pared y su cuerpo fue pisoteado sin piedad. Poco tiempo despu\'e9s, cuando se dieron \'f3rdenes de que \'e9ste fuera enterrado, los perros se hab\'edan dado tanta ma\'f1a que \ldblquote no hallaron de ella m\'e1s que la calavera, y los pies, y las palmas de las manos\rdblquote (II Reyes 9:35). Dios es tan fiel y veraz al cumplir sus amenazas como lo es al cumplir suLVALs promesas.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 UN INSTRUMENTO DE JUICIO\par \pard\qj\par \b0\ldblquote Y El\'edas se fue" (II Reyes 1:4). Siguiendo el mandato de su Se\'f1or, el profeta sali\'f3 a encontrar a los siervos de Ocoz\'edas, entreg\'f3 el mensaje que Jehov\'e1 le habla dado y los mand\'f3 de nuevo a su rey, alej\'e1ndose de ellos. Al partir no lo hizo con el prop\'f3sito de esconderse, sino para volver a la comuni\'f3n con Dios. Se retir\'f3 a \ldblquote la cumbre del monte" (v. 9) que era un tipo de la separaci\'f3n moral y de elevaci\'f3n por encima del mun\-do. Hemos de acudir "al abrigo del Alt\'edsimo" si queremos morar "bajo la sombra del Omnipotente" (Salmo 91:1), y ello es lejos de las muchedumbres veleidosas y alborotadas; Su voz se oye en el trono de misericordia (N\'fameros 7:89). En una oca\-si\'f3n anterior vimos a El\'edas dirigirse a la cumbre del monte tan pronto como termin\'f3 su trabajo (I Reyes 18:42). Qu\'e9 lecci\'f3n hay aqu\'ed para todos los siervos de Cristo: despu\'e9s de haber pro\-nunciado el mensaje, deben retirarse de la vista de los hombres para estar a solas con Dios, como sol\'eda hacer el Salvador. "La cumbre del monte" es tambi\'e9n un lugar de observaci\'f3n y visi\'f3n; ojal\'e1 convirtamos nuestra habitaci\'f3n en un observatorio espi\-ritual.\par \par No hay nada en el relato sagrado que indique la nacio\-nalidad de esos mensajeros de Ocoz\'edas. Si eran israelitas no pod\'edan ignorar la identidad del profeta cuando se les apareci\'f3 repentinamente y les anunci\'f3 de modo tan dram\'e1tico el final tr\'e1gico de su se\'f1or. Si eran extranjeros, tra\'eddos de Tiro por Jezabel, no es probable que conocieran al poderoso tisbita, por cuanto hablan pasado algunos a\'f1os desde su \'faltima apari\-ci\'f3n p\'fablica. Quienesquiera que fuesen, les impresion\'LVAL f3 tanto su dominante personalidad y su tono autoritario, les atemoriz\'f3 tanto su declaraci\'f3n y el conocimiento que ten\'eda de la misi\'f3n de ellos, que abandonaron en seguida su prop\'f3sito y regresaron a palacio. El que conoc\'eda lo que Ocoz\'edas pensaba y dec\'eda po\-d\'eda, evidentemente, predecir el resultado de la enfermedad: as\'ed pues, no se atrevieron a proseguir su viaje a Ecr\'f3n. Ello ilustra un principio importante. Cuando un siervo de Dios recibe la energ\'eda del Esp\'edritu, su mensaje lleva convicci\'f3n y llena de te\-rror los corazones de los oyentes; lo mismo que Herodes \ldblquote tem\'eda" a Juan el Bautista (Marcos 6:20) y F\'e9lix se espant\'f3 ante Pablo (Hechos 24:25). Pero no es el hablar a los imp\'edos del amor de Dios lo que producir\'e1 estos efectos; y los aduladores que tal ha\-cen no recibir\'e1n bendici\'f3n del cielo. M\'e1s bien reconocer\'e1 el Se\'f1or a quienes declaran, como El\'edas a Ocoz\'edas: \ldblquote morir\'e1s cier\-tamente\rdblquote .\par \par \ldblquote Y como los mensajeros se volvieron al rey, \'e9l les dijo: \'bfPor qu\'e9 pues os hab\'e9is vuelto?" (v. 5). Cuando sus siervos apa\-recieron tan inesperadamente, el rey debla de tener una sor\-presa y un sobresalto, por cuanto sab\'eda que no hab\'eda trans\-currido bastante tiempo para que fueran a Ecr\'f3n y regresaran. Su pregunta indica enojo, una reprensi\'f3n por su negligencia en el cumplimiento de su deber. Los reyes de aquel tiempo es\-taban acostumbrados a recibir de sus s\'fabditos una obediencia ciega, y \'a1ay de aquel que se opusiera a la voluntad real! Ello sirve para poner m\'e1s de manifiesto el efecto que la aparici\'f3n y las palabras de El\'edas hicieron en ellos. Por el siguiente ver\-s\'edculo sabemos que el profeta les habla mandado, diciendo: "Id, y volveos al rey que\b \b0 os envi\'f3\rdblquote y repetidle mi mensaje. Y aunque el hacerlo significaba poner sus vidas en peligro, cum\-plieron, no obstante, la orden del profeta. Qu\'e9 verg\'fcenza para\b \bLVAL 0 los miles que, profesando ser los siervos de Cristo, durante a\'f1os han ocultado a sus oyentes lo que m\'e1s necesitaban o\'edr y lo han substituido de modo criminal por un mensaje de \ldblquote paz, paz\rdblquote , cuando no habla paz para ellos, y lo hicieron cuando el procla\-mar la verdad con fidelidad no hubiera puesto sus vidas en peligro. En verdad, esos mensajeros de Ocoz\'edas se levanta\-r\'e1n en juicio contra tales contemporizadores infieles.\par "Y ellos le respondieron: Encontramos un var\'f3n que nos dijo: Id, y volveos al rey que os envi\'f3, y decidle: As\'ed ha di\-cho Jehov\'e1. \'bfNo hay Dios en Israel, que t\'fa env\'edas a consultar a Baal\_zebub dios de Ecr\'f3n? Por tanto, del lecho en que subiste no descender\'e1s, antes morir\'e1s de cierto\rdblquote (v. 6). Al omitir su nombre y referirse a El\'edas como "un var\'f3n\rdblquote , pa\-rece claro que esos mensajeros del rey ignoraban la identidad del profeta. Pero estaban tan amedrentados por su apariencia y por la gravedad de sus maneras, y estaban tan convencidos de que lo que habla anunciado se verificarla, que se creyeron justificados a abandonar su viaje y regresar a su amo. As\'ed pues, dieron cuenta sin tapujos de lo que habla acaecido e infor\-maron fielmente del anuncio de El\'edas. Sab\'edan perfectamente bien que semejante mensaje no seria bien recibido por el rey, pero, aun as\'ed, no trataron de suavizarlo ni alterar el tono con que habla sido pronunciado. No dudaron en contar a Ocoz\'edas en su cara la sentencia de muerte que hab\'eda sido pronunciada con\-tra \'e9l. Decimos otra vez que estos hombres son una afrenta para el predicador contemporizador, cobarde, que busca agradar a sus oyentes. Cu\'e1n a menudo se encuentra m\'e1s sinceridad y fi\-delidad entre los mundanos que entre los que tienen pretensio\-nes espirituales elevadas.\par \par "Entonces \'e9l les dijo: \'bfQu\'e9 h\'e1bito era el de aquel var\'f3n que encontrasteis, y os dijo tales palabras?\rdblquote (v. 7). Sin duda el rey estaba coLVAL nvencido de la identidad del hombre que se ha\-bla atrevido a cruzarse en su camino y enviarle semejante mensaje; pero quer\'eda estar bien seguro y, por ello, mand\'f3 a sus siervos que le describieran el misterioso personaje: \'bfcu\'e1l era su apariencia, c\'f3mo iba vestido y de qu\'e9 modo se dirigi\'f3 a vos\-otros? Eso ilustra uno de los rasgos caracter\'edsticos de los no regenerados:\b \b0 no era el mensaje lo que preocupaba a Ocoz\'edas, sino el hombre que lo pronunci\'f3; aunque su propia conciencia habla de prevenirle de que un mero hombre no pod\'eda ser el autor de semejante mensaje. Esa es la tendencia com\'fan a todos los inconversos: en vez de hablar de lo que se dice, ponen su aten\-ci\'f3n en quien lo dice. As\'ed es la pobre naturaleza ca\'edda de los hombres. Cuando un verdadero siervo de Dios es enviado a lle\-varles palabras escudri\'f1adoras, la gente trata de evadirlas ocu\-p\'e1ndose de su personalidad, su elocuencia, su denominaci\'f3n, su filiaci\'f3n, cualquier cosa secundaria que sirva para excluir lo que verdaderamente tiene importancia. Pero cuando el carte\-ro les entrega una carta importante, no se ocupan de la apa\-riencia del cartero.\par \par \ldblquote Y ellos le respondieron: Un var\'f3n velloso, y ce\'f1\'eda sus lo\-mos con un cinto de cuero\rdblquote (v. 8). Refiri\'e9ndose a Juan el Bautista, quien iba \ldblquote con el esp\'edritu y virtud de El\'edas\rdblquote (Lu\-cas 1:17), est\'e1 escrito que \ldblquote ten\'eda su vestido de pelos de came\-llo3, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos\rdblquote (Mateo 3:4). Por ello entendemos que la vestidura de El\'edas era de pieles (v\'e9ase Hebreos 11:37), ce\'f1ida con un cinto de cuero. De la lec\-tura de Zacar\'edas 13:4 se desprende que los profetas llevaban un atav\'edo que les distingu\'eda, ya que, hablando de los falsos pro\-fetas, dice que se vest\'edan \ldblquote de manto velloso para mentir\rdblquote , es decir, para enga\'f1ar al pueblo. En aquel tiempo, cuando se ins\-tru\'eda a las genteLVAL s tanto por medio de la vista como del o\'eddo por s\'edmbolos y sombras, ese tosco vestido denotaba mortifica\-ci\'f3n al mundo por parte del profeta, y expresaba la inquietud y el pesar del mismo por la idolatr\'eda e iniquidad del pueblo, del mismo modo que el ponerse un vestido de saco significaba humildad y dolor. Para otras referencias del significado simb\'f3\-lico del vestido de los profetas, v\'e9ase I Reyes\b \b0 11:28\_31; He\-chos 21:10\_11.\par \par "Entonces \'e9l dijo: El\'edas tisbita es\rdblquote (v. 8). No hab\'eda lu\-gar a duda: el rey sab\'eda ahora qui\'e9n era el que le hab\'eda enviado mensaje tan solemne. Pero, \'bfqu\'e9 efecto produjo en \'e9l? \'bfSinti\'f3 temor y humillaci\'f3n? \'bfLament\'f3 sus pecados y clam\'f3 a Dios por misericordia? Ni much\'edsimo menos. El terrible fin de su padre no le hab\'eda ense\'f1ado nada. La aflicci\'f3n terrible que su\-fr\'eda no le abland\'f3. Ni aun la proximidad de la muerte le hizo cambiar. Se encoleriz\'f3 contra el profeta y tom\'f3 la determina\-ci\'f3n de destruirle. Si El\'edas le hubiera enviado palabras menti\-rosas y aduladoras las hubiera aceptado, pero no pod\'eda tole\-rar la verdad. Qu\'e9 parecido a las gentes entre las que nos toca vivir, las cuales preferir\'edan morir en su lugar de diversi\'f3n a ser hallados sobre sus rostros ante Dios. Ocoz\'edas era jo\-ven y arrogante, y no estaba dispuesto a sufrir la reprensi\'f3n ni a tolerar que nadie se opusiera a su voluntad; no, ni aun Jehov\'e1 mismo. El mensaje de El\'edas, aunque dado en el nombre de Dios y por su expreso mandato, enfureci\'f3 hasta lo sumo al monar\-ca, quien decidi\'f3 al instante que el profeta debla morir, como si \'e9ste hubiera hecho algo que no fuera cumplir con su deber.\par \par "Y envi\'f3 luego a \'e9l un capit\'e1n de cincuenta con sus cin\-cuenta, el cual subi\'f3 a \'e9l; y he aqu\'ed que \'e9l estaba sentado en la cumbre del monte. Y \'e91 le dijo: Var\'f3n de Dios, el rey ha dicho que desciendas" (v. 9). Ocoz\'edas no tuvo diLVAL ficultad en encon\-trar hombres malvados, dispuestos a llevar a cabo las \'f3rde\-nes m\'e1s perversas e implas. Esa compa\'f1\'eda de soldados se puso en marcha con prontitud para prender al siervo de Dios. Lo encontraron sentado tranquilamente en una cima. El capit\'e1n puso toda el alma en el cumplimiento de su misi\'f3n, lo que se manifest\'f3 por el modo insolente en que se dirigi\'f3 a El\'edas como "var\'f3n de Dios", t\'e9rmino usado a modo de escarnio e insulto. Equival\'eda a decir: T\'fa apelas a Jehov\'e1 como Se\'f1or tuyo; nosotros venimos en nombre de un rey mayor que \'c9l: \'a1el rey Ocoz\'edas dice que desciendas! \'a1Qu\'e9 afrenta y qu\'e9 blas\-femia m\'e1s terribles! No era s\'f3lo un insulto a El\'edas sino tam\-bi\'e9n al Dios de El\'edas; un insulto que no pod\'eda dejar de ser recusado. Cu\'e1ntas veces en el pasado los imp\'edos se han mo\-fado de cosas sagradas y han convertido los t\'e9rminos por los cuales Dios designa a su pueblo en ep\'edtetos peyorativos, ha\-blando de ellos con desprecio como \ldblquote los elegidos\rdblquote , \ldblquote los santos\rdblquote , etc\'e9tera. El que ya no lo hagan es debido a. que el oro fino se ha ennegrecido; la santidad ya no es una realidad y una repren\-si\'f3n para los imp\'edos. \'bfA qui\'e9n se le ocurrir\'eda designar a la mayo\-r\'eda de los cl\'e9rigos como "hombres de Dios\rdblquote ? \'c9stos prefieren que se les conozca como "hombres sociables\rdblquote , hombres de mundo.\par \par \ldblquote El\'edas respondi\'f3, y dijo al capit\'e1n de cincuenta: Si yo soy var\'f3n de Dios, descienda fuego del cielo, y cons\'famate con tus cincuenta\rdblquote (v. 10). En la respuesta terrible de El\'edas no hab\'eda venganza personal, sino un celo consumidor por la glo\-r\'eda de Dios a quien el capit\'e1n habla insultado de modo tan descarado. El agente real que se habla burlado del hecho de que fuera un "var\'f3n de Dios\rdblquote , iba a recibir prueba concluyente de que el Creador del cielo y de la tierra reconoc\'eda al proLVAL feta como siervo suyo. La insolencia y la impiedad de ese hombre que habla insultado a Jehov\'e1 y a su embajador, iban a recibir juicio sumarlo. "Y descendi\'f3 fuego del ciclo, que lo consumi\'f3 a \'e9l y a sus cincuenta\rdblquote (v. 10). He aqu\'ed una prueba cierta de que El\'edas no habla obrado movido por un esp\'edritu de ven\-ganza, porque de haber sido as\'ed Dios no hubiera respondido a su clamor. En una ocasi\'f3n anterior, el \ldblquote fuego de Jehov\'e1\rdblquote cay\'f3 y consumi\'f3 el holocausto (1 Reyes 18:38); pero, en esta ocasi\'f3n, cay\'f3 sobre unos pecadores que hablan despreciado aquel sa\-crificio. As\'ed ser\'e1, tambi\'e9n, cuando "se manifestar\'e1 el Se\'f1or Jes\'fas del cielo con los \'e1ngeles de su potencia, en llama de fuego, para dar el pago a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al Evangelio de nuestro Se\'f1or Jesucristo\rdblquote (II Tesalonicen\-ses 1:7,8).\par Era de esperar que semejante intervenci\'f3n de Dios sirviera para disuadir, si no al rey abandonado, si a sus sirvientes, y que \'e9stos desistir\'edan de intentar prender a El\'edas. Pero no fue as\'ed: "Volvi\'f3 el rey a enviar a \'e9l otro capit\'e1n de cincuenta con sus cincuenta; y habl\'f3le, y dijo: Var\'f3n de Dios, el rey ha dicho as\'ed: Desciende presto\rdblquote (v. 11). Es dif\'edcil decir qu\'e9 era, en esta ocasi\'f3n, m\'e1s notable, si la locura del herido Ocoz\'edas al recibir el informe del hecho terrible, o la presunci\'f3n de este oficial y sus soldados. Este segundo capit\'e1n no tuvo en cuenta lo que le hab\'eda acontecido a su predecesor y su tropa. \'bfAtri\-buy\'f3 a la casualidad el azote que les sobrevino \_a que alg\'fan rayo les consumi\'f3 por accidente\_, o estaba decidido a desafiar\-lo todo? Lo mismo que el que le precedi\'f3, se dirigi\'f3 al profeta con lenguaje lleno de desprecio insultante, aunque usando unos t\'e9rminos m\'e1s perentorios: \ldblquote Desciende presto\rdblquote . Ved una vez m\'e1s c\'f3mo el pecado endurece al coraz\'f3n y lo sazonLVAL a para el juicio. \'bfY qui\'e9n te ha hecho a ti diferente? \'a1A qu\'e9 extremos m\'e1s deses\-perados hubi\'e9ramos llegado si la misericordia de Dios no se hubiera interpuesto y detenido nuestra loca carrera! \'a1Bendita sea la gracia soberana que me arranc\'f3 como un ascua del fue\-go encendido!\par \par "Y respondi\'f3le El\'edas, y dijo: Si yo soy var\'f3n de Dios, descienda fuego del cielo, y cons\'famate con tus cincuenta" (v. 12). Se hab\'edan dado pruebas de que Jehov\'e1 era omnis\-ciente (v. 4), y era necesario que supieran que tambi\'e9n es omni\-potente. \'bfQu\'e9 es el hombre en las manos de su Creador? Un rayo, y los cincuenta y un enemigos se convirtieron en rastrojo quemado. Y si todos los ej\'e9rcitos de Israel, mejor dicho, la raza humana entera, se hubiera reunido all\'ed, no se hubiera necesita\-do otro poder. Qu\'e9 locura que resista al Todopoderoso, aquel que tiene "aliento de esp\'edritu de vida en sus narices": \ldblquote\'a1Ay del que pleitea con su Hacedor!\rdblquote (Isa\'edas 45:9). Algunos han condenado a El\'edas por haber destruido a aquellos hombres, ol\-vidando que \'e9l no pod\'eda hacer descender fuego del cielo. El\'edas no hizo otra cosa que anunciar lo que Dios mismo hab\'eda deter\-minado hacer. Y el Se\'f1or no obr\'f3 as\'ed para complacer al profe\-ta, o para satisfacer alg\'fan sentimiento vengativo propio, sino para mostrar su poder y justicia. No puede decirse que aque\-llos soldados fueran inocentes, por cuanto no estaban cumplien\-do ning\'fan deber militar, sino luchando abiertamente contra el cielo, como indica el lenguaje del tercer capit\'e1n. Esto ha que\-dado registrado como aviso perenne para todas las generaciones los que se burlan y persiguen a los siervos fieles de Dios no escapar\'e1n a su castigo. Por otro lado, los que les ayudan y reci\-ben no perder\'e1n su recompensa, "Y volvi\'f3 a enviar el tercer capit\'e1n de cincuenta con sus cincuenta\rdblquote (v. 13). Qu\'e9 obstinaci\'f3n m\'e1s terrible. Endurecien\-do deliberadamenLVAL te su coraz\'f3n, Ocoz\'edas se esforz\'f3 contra el Todopoderoso e hizo un intento m\'e1s para herir al pro\-feta. Aunque estaba en su lecho de muerte y sabia del juicio divino que hab\'eda caldo sobre dos compa\'f1\'edas de sus soldados (como parece indicarlo el v. 14), persisti\'f3 en extender su mano contra el ungido de Jehov\'e1 y expuso a ser destruidos a otro de sus capitanes con sus hombres. Cu\'e1n veraces son aquellas palabras de la Escritura: \ldblquote Aunque majes al necio en un mor\-tero entre granos de trigo a pis\'f3n majados, no se quitar\'e1 de \'e9l su necedad" (Proverbios 27:22). \'bfPor qu\'e9? Porque "el coraz\'f3n de los hijos de los hombres est\'e1 lleno de mal, y de enloquecimiento en su coraz\'f3n durante su vida\rdblquote (Eclesiast\'e9s 9:3). En vista de tales declaraciones inequ\'edvocas, y de los ejemplos de Fara\'f3n, Acab y Ocoz\'edas, no deber\'eda sorprendernos lo m\'e1s m\'ednimo lo que vemos y leemos que tiene lugar en el mundo en estos d\'edas. Entristecidos y apenados s\'ed que hemos de estarlo, pero jam\'e1s perplejos y azarados.\par \par \ldblquote Y subiendo aquel tercer capit\'e1n de cincuenta, hinc\'f3se de rodillas delante de El\'edas, y rog\'f3le, diciendo: Var\'f3n de Dios, ru\'e9gote que sea de valor delante de tus ojos mi vida, y la vida de estos tus cincuenta siervos. He aqu\'ed ha descendido fuego del cielo, y ha consumido los dos primeros capitanes de cincuenta, con sus cincuenta; sea ahora mi vida de valor delante de tus ojos\rdblquote (vs. 13,14). Este hombre ten\'eda una disposici\'f3n distinta de la de los dos que le precedieron: Dios tiene un remanen\-te, seg\'fan la elecci\'f3n de gracia, aun en las fuerzas armadas. Sin atreverse a hacer nada contra El\'edas, us\'f3 de sumisi\'f3n humilde y s\'faplicas fervientes con marcado respeto. Era una apela\-ci\'f3n conmovedora, una verdadera oraci\'f3n. Atribuy\'f3 la muerte de las dos compa\'f1\'edas anteriores a su verdadera causa, y parece que ten\'eda un sentido temeroso de la justicia de DioLVAL s. Reconoce que sus vidas yacen en las manos del profeta y pide que les sean salvadas. De este modo Jehov\'e1 provey\'f3, no s\'f3lo de seguri\-dad, sino tambi\'e9n de honor a El\'edas, como lo hab\'eda hecho con Mois\'e9s cuando Fara\'f3n amenaz\'f3 con matarle (\'c9xodo 11:8). La s\'faplica de ese capit\'e1n no fue en vano. Nuestro Dios est\'e1 siem\-pre presto a perdonar al que suplica humildemente, por rebel\-de que haya sido; y el modo de prevalecer ante \'c9l es inclinarnos ante \'c9l.\par \par "Entonces el \'e1ngel de Jehov\'e1 dijo a El\'edas: Desciende con \'e9l; no hayas de \'e9l miedo" (v. 15). Ello demuestra claramente que El\'edas obraba por un impulso divino que le guiaba en las ocasiones anteriores en que tan severo se mostr\'f3. Ni Dios ni su siervo pod\'edan disfrutar quitando la vida a quienes se acer\-caran a ellos de un modo apropiado. Los otros hab\'edan sido he\-ridos para castigar su escarnio e impiedad. Pero este capit\'e1n acudi\'f3 con temor y temblor, no con malevolencia hacia el pro\-feta ni desprecio hacia el Se\'f1or. Por consiguiente, hall\'f3 miseri\-cordia y favor: no s\'f3lo sus vidas fueron preservadas, sino que el capit\'e1n tuvo \'e9xito en su misi\'f3n, ya que El\'edas fue con \'e9l al rey. Los que se humillan ser\'e1n ensalzados, mientras que los que se ensalzan ser\'e1n humillados. Aprendamos del ejemplo de El\'edas para tratar de modo benigno a aquellos que pueden ha\-ber sido usados contra nosotros, cuando evidencian su arrepen\-timiento y nos piden clemencia. Observad que fue "el \'e1ngel del Se\'f1or\rdblquote quien se dirigi\'f3 de nuevo al profeta; \'a1pero qu\'e9 prueba m\'e1s grande de su obediencia y valor! El profeta hab\'eda exas\-perado grandemente a Jezabel y a sus partidarios, y ahora su hijo debla de estar furioso contra \'e9l. Con todo, por cuanto el Se\'f1or le hab\'eda mandado que fuera, asegur\'e1ndole "no hayas de \'e9l miedo\rdblquote , pod\'eda aventurarse a ir a la presencia\b \b0 de sus enemigos furibundos. Estos no pod\'edan moveLVAL r ni un dedo en contra suyo sin el permiso de Dios. El pueblo de Dios est\'e1 a salvo en sus manos, y por la fe puede apropiarse las palabras triunfales del Salmo 27:1\_3.\par \par \ldblquote Y \'e9l se levant\'f3, y descendi\'f3 con \'e9l al rey\rdblquote (v. 15), con presteza y confianza, sin temor a su ira. No puso ninguna objeci\'f3n ni demostr\'f3 temor alguno por su seguridad personal: aunque el rey estar\'eda lleno de rabia y rodeado por numerosos cortesanos, se puso en las manos del Se\'f1or y se sinti\'f3 seguro bajo su promesa y protecci\'f3n. Qu\'e9 prueba m\'e1s asombrosa de la fe del profeta y de su obediencia a Dios. Pero El\'edas no fue a enfrentarse al rey hasta que el Se\'f1or le mand\'f3 hacerlo, ense\-\'f1ando a Sus siervos a no obrar de modo temerario ni a expo\-nerse al peligro descuidada e innecesariamente; mas, tan pronto como el Se\'f1or se lo orden\'f3, fue con prontitud, alent\'e1ndonos a seguir la gu\'eda de la Providencia con confianza en Dios en el cumplimiento del deber, diciendo: "El Se\'f1or es mi ayudador; no temer\'e9 lo que me har\'e1 el hombre\rdblquote (Hebreos 13:6).\par \par \ldblquote Y dijole: As\'ed ha dicho Jehov\'e1\rdblquote , etc. (v. 16). El\'edas re\-piti\'f3 al rey, sin modificarlo, lo que hab\'eda dicho a sus servido\-res. Sin temor, y sin tratar de atenuar sus palabras, el profeta habl\'f3 las de Dios de modo llano y fiel; en el nombre de Aquel en cuyas manos est\'e1n la vida y la muerte, reproch\'f3 al rey sus pecados y pronunci\'f3 sobre \'e9l la sentencia. Qu\'e9 mensaje m\'e1s terrible el que recibi\'f3: que ir\'eda de su cama al infierno. El tisbita, despu\'e9s de cumplir su encargo, se alej\'f3 sin ser molestado. A pesar de lo furiosos que estaban Jezabel y sus seguidores, el rey y sus siervos, quedaron tan mansos como corderos y tan silenciosos como estatuas. El profeta entr\'f3 y sali\'f3 de entre ellos sin ser tocado, sin recibir mayor da\'f1o que Daniel el ser echado al foso de los leones, porque con\-fiaba en Dios. Ojal\'e1 ello hLVALiciera que nosotros sali\'e9ramos a cumplir con nuestra misi\'f3n con firmeza y humildad. "Y mu\-ri\'f3 conforme a la palabra de Jehov\'e1 que hab\'eda hablado El\'edas\rdblquote (v. 17).\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 LA PARTIDA DE ELIAS\par \par \pard\qj\b0 La partida de El\'edas de este mundo fue aun m\'e1s asombrosa que su entrada en la escena de la vida p\'fablica; empero, el car\'e1c\-ter sobrenatural de su partida no fue sino el fin apropiado de su mete\'f3rica carrera. Esta no fue una carrera com\'fan, y ning\'fan final diferente al que fue hubiera parecido el adecuado. Don\-dequiera que fue le acompa\'f1aron milagros diversos, y fue un milagro, tambi\'e9n, lo que se produjo el d\'eda de su salida de la escena. Hab\'eda servido durante tiempos tenebrosos; una y otra vez hizo descender juicios divinos sobre los obradores de mal\-dad, y al fin un "torbellino\rdblquote le arrebat\'f3 a \'e9l de esta tierra. En respuesta a su oraci\'f3n "cay\'f3 fuego de Jehov\'e1\rdblquote sobre el mon\-te Carmelo, y de nuevo sobre los que procuraban matarle (II Re\-yes 1:12); y cuando lleg\'f3 el fin, "un carro de fuego con caballos de fuego" le apart\'f3 de Eliseo. Al principio de su dram\'e1tica carrera, declar\'f3: "Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy" (I Reyes 17:1); y al final de la misma fue arrebatado de modo misterioso para estar en Su presencia sin pasar por los portales de la muerte. Antes de mirar de modo m\'e1s detenido a esta salida sobrecogedora, repasemos brevemente su vida, hagamos un su\-mario de sus rasgos principales, y tratemos de hallar sus leccio\-nes m\'e1s sobresalientes.\par \par La vida de El\'edas no fue la carrera de un ser sobrenatural que habit\'f3 entre los hombres por breve tiempo: no era una cria\-tura ang\'e9lica en forma humana. Es cierto que no se registra nada acerca de sus padres, de su nacimiento o de su juventud; pero el concepto de que tuviera un origen sobrehumano est\'e1 completamente excluido por aquella expresi\'f3n del Esp\'LVAL edritu San\-to: "El\'edas era hombre sujeto a semejantes pasiones que nosotros" (James 5:17), Tambi\'e9n \'e9l era un descendiente caldo de Ad\'e1n, acosado por las mismas inclinaciones depravadas, sujeto a las mismas tentaciones, abrumado por el mismo diablo, enfrentado a las mismas pruebas y oposici\'f3n que tienen que experimentar tanto el que esto escribe como el que lo lee. As\'ed, confi\'f3 en el mismo Salvador, camin\'f3 por la misma fe, y tuvo todas sus necesidades suplidas por el mismo Dios misericordioso y fiel que nosotros. El estudio de su vida es particularmente perti\-nente en el d\'eda de hoy, por cuanto nos toca vivir tiempos que se parecen mucho a los suyos. Las lecciones a las que su, vida sirvi\'f3 de ejemplo e ilustraci\'f3n, son diversas y valiosas; las prin\-cipales de las cuales hemos procurado se\'f1alar en este libro. Nuestra presente tarea es hacer un sumario de los puntos m\'e1s importantes.\par \par 1. El\'edas fue un hombre que camin\'f3 por fe y no por vista, y caminar por fe no es una cosa nebulosa o m\'edstica, sino una experiencia intensamente pr\'e1ctica. La fe hace mucho m\'e1s que descansar en la letra de la Escritura: trae al Dios vivo a una escena de muerte, y capacita al que la tiene a sufrir \ldblquote vien\-do al Invisible\rdblquote . Cuando la fe est\'e1 en ejercicio de modo real, mira m\'e1s all\'e1 de las circunstancias penosas y perturbadoras y se ocupa de Aquel que regula todas las cosas. Fue la fe en Dios lo que capacit\'f3 a El\'edas a permanecer junto al arroyo de Querit donde fue alimentado por los cuervos. El esc\'e9ptico cree que la fe es una mera credulidad o una especie de fanatis\-mo religioso, porque no conoce el fundamento en el cual des\-cansa. El Se\'f1or habla dicho a su siervo: "Yo he mandado a los cuervos que te den all\'ed de comer", y el profeta "crey\'f3 ser fiel el que lo hab\'eda prometido", y por lo tanto no fue confundido. Y esto est\'e1 registrado para nuestro aliento. La fe mira m\'e1s all\'e1 de la promesa, al que la hace, yLVAL  Dios nunca deja a aquellos que conf\'edan en V solamente y dependen por completo de \'c9l.\par \par Fue la fe lo que movi\'f3 a El\'edas a morar con la viuda aban\-donada de Sarepta, cuando ella y su hijo estaban a punto de morir de hambre. Para el instinto natural parecer\'eda cruel el imponer su presencia all\'ed; para la raz\'f3n carnal parecer\'eda una conducta suicida. Pero Jehov\'e1 hab\'eda dicho: "Yo he mandado all\'ed a una mujer viuda que te sustente\rdblquote , y el profeta no dud\'f3 de la promesa de Dios. La fe mira y depende en el Dios vivo, para quien nada es demasiado dif\'edcil. Nada, querido lector, honra tanto a Dios como la fe en P\_I, y nada le deshonra tanto como nuestra incredulidad. Fue por fe que El\'edas regres\'f3 a Jezreel y arranc\'f3 las barbas del le\'f3n en su misma guarida, diciendo a Acab cu\'e1l iba a ser su tr\'e1gico fin y anunci\'e1ndole el juicio terrible que caer\'eda sobre su mujer. "La fe es por el o\'edr; y el o\'edr por la palabra de Dios\rdblquote (Romanos 10:17): El\'edas oy\'f3, crey\'f3 y obr\'f3. SI, obr\'f3, por cuanto una fe sin obras no es m\'e1s que una fe muerta y sin valor. La obediencia no es m\'e1s que fe en ejercicio, dirigida por la autoridad divina, respon\-diendo a la voluntad divina.\par \par 2. El\'edas fue un hombre que camin\'f3 en separaci\'f3n manifiesta del mal que le rodeaba. La conducta prevaleciente hoy en la cristiandad es caminar del brazo del mundo, para aparecer sociables" a fin de ganar a los j\'f3venes. Se arguye que no pode\-mos esperar que asciendan a un plano espiritual; as\'ed que el \'fanico modo de que el cristianismo pueda ayudarles es descen\-diendo al de ellos. Pero este razonamiento de "hagamos males para que vengan bienes" no tiene apoyo en la Palabra de Dios, sino m\'e1s bien una refutaci\'f3n enf\'e1tica y condenatoria. "No os junt\'e9is en yugo con los infieles\rdblquote (II Corintios 6:14); "no comu\-niqu\'e9is con las obras infructuosas de las tinieblas\rdblquote (Efesios 5:11), son sus demandas peLVAL rentorias. "\'bfNo sab\'e9is que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios\rdblquote (Santiago 4:4), es tan verdad en este siglo veinte como lo era en el primero, por cuanto jam\'e1s el hacer lo malo ser\'e1 recto. Dios no ha llamado a su pueblo para "ganar el mundo para Cristo\rdblquote ; por el contrario, les requiere a que, por sus vidas, testifiquen con\-tra \'e9l.\par \par Lo m\'e1s notable de El\'edas fue su separaci\'f3n intransigente del mal que prevalec\'eda alrededor suyo. No le encontramos nunca confraternizando con las degeneradas gentes\b \b0 de aquellos tiempos, sino reprendi\'e9ndoles constantemente. Era, en verdad un \ldblquote ex\-tranjero y peregrino\rdblquote No hay duda de que muchos le tacha\-ron de ego\'edsta, de insociable, y de que adoptaba una actitud que daba a entender que se consideraba mejor que los dem\'e1s. Pero, lector, no podemos esperar que los religiosos nominales, los que mantienen una profesi\'f3n de fe vac\'eda, entiendan tus m\'f3vi\-les y tu modo de obrar: \ldblquote el mundo no nos conoce" (I Juan 3:1). Dios deja a su pueblo en este mundo para que testifique de Cristo. Por ello se nos exhorta a salir "a \'c91 fuera del real, lle\-vando su vituperio\rdblquote (Hebreos 13:13); no podemos andar con Cristo a menos que estemos donde est\'e1 su Esp\'edritu, es decir, ale\-jados de todo lo que le deshonra y de las multitudes apostatas que repudian al Se\'f1or Jes\'fas, y ello implica de modo inevita\-ble el llevar su vituperio.\par 3. El\'edas era un hombre de una notable elevaci\'f3n de esp\'ed\-ritu. Nos referimos al hecho de que encontremos al profeta una y otra vez "en el monte\rdblquote . La primera referencia que tenemos de \'e9l se encuentra en 1 Reyes 17:1, donde se nos dice que era "de los moradores de Galaad\rdblquote , una regi\'f3n monta\'f1osa. Su victoria memorable sobre los falsos profetas tuvo lugar en el monte Carmelo. Despu\'e9s de matarlos a cuchillo en el aLVAL rro\-yo de Cis\'f3n y de hablar con el rey, se nos dice que "Acab subi\'f3 a comer y a beber\rdblquote , mientras que El\'edas \ldblquote subi\'f3 a la cumbre del Carmelo\rdblquote (18:42), lo que revelaba sus respectivos caracteres. Cuando el Se\'f1or hizo que se recobrara de su tropiezo, leemos que "camin\'f3 con la fortaleza de aquella comida cuarenta d\'edas y cuarenta noches, hasta el monte de Dios, Horeb\rdblquote (19:8). Des\-pu\'e9s que hubo entregado su mensaje a Ocoz\'edas, est\'e1 escrito: "Y he aqu\'ed que \'e9l estaba sentado en la cumbre del monte\rdblquote ,II Reyes 1:9). As\'ed pues, El\'edas era con toda propiedad el hombre del monte. Hay un significado m\'edstico y espiritual en esta verdad que es claro para el ojo ungido y al que hemos cali\-ficado de elevaci\'f3n de esp\'edritu.\par \par Por elevaci\'f3n de esp\'edritu queremos decir mente celestial; que el coraz\'f3n se levanta por encima de las cosas vanas de este mundo y que los afectos son puestos en las cosas de arriba. Este es siempre uno de los efectos o frutos del caminar por fe, por cuanto la fe tiene como causa a Dios, y V mora en las alturas. Cuanto m\'e1s ocupados est\'e1n nuestros corazones en Aqu\'e9l cuyo trono est\'e1 en el cielo, m\'e1s se elevan nuestros esp\'edritus por encima de la tierra. Cuanto m\'e1s se ocupen nuestras mentes en las per\-fecciones del que es deleitoso, menos poder tendr\'e1n las cosas temporales para atraernos. Cuando m\'e1s\_ moremos al abrigo del Alt\'edsimo, menos nos seducir\'e1n las frusler\'edas de los hombres. Este fue un rasgo prominente de la vida de Cristo: \'c9l fue, tam\-bi\'e9n, un hombre del monte. Su primer serm\'f3n lo predic\'f3 en uno. All\'ed pas\'f3 noches enteras. Fue transfigurado en el \ldblquote monte santo\rdblquote . Ascendi\'f3 desde el monte de los Olivos. "Los que esperan a Jehov\'e1 tendr\'e1n nuevas fuerzas; levantar\'e1n las alas como \'e1gui\-las\rdblquote (Isa\'edas 40:31); sus cuerpos en la tierra, sus corazones en el cielo.\par \par 4. El\'edas LVAL fue un poderoso intercesor. S\'f3lo el que anda por fe, el que est\'e1 separado totalmente del mal que le rodea y el que se caracteriza por su elevaci\'f3n de esp\'edritu, est\'e1 calificado para este trabajo santo. El hecho de que la intercesi\'f3n de El\'edas preva\-leciese est\'e1 registrado no s\'f3lo para causarnos admiraci\'f3n sino para que lo emulemos. No hay nada mejor para animar y esti\-mular al cristiano cuando se acerca al trono de la gracia que recordar el modo en que unas criaturas tan fr\'e1giles y limitadas como \'e9l, pecadores indignos e in\'fatiles, suplicaron a Dios en la angustia y obtuvieron respuestas milagrosas. Dios se deleita en que le pongamos a prueba, y por ello ha dicho: "Al que cree todo es posible\rdblquote (Marcos 9:23). La vida de El\'edas cons\-tituy\'f3 un ejemplo maravilloso de ello, y lo mismo deber\'eda ser la nuestra. Pero nunca tendremos poder en la oraci\'f3n si cede\-mos a un coraz\'f3n malo e incr\'e9dulo o fraternizamos con hip\'f3\-critas religiosos, o estamos absortos en las cosas temporales y de los sentidos. La fe, la fidelidad y la espiritualidad son re\-quisitos necesarios.\par \par En respuesta a la intercesi\'f3n de El\'edas, los cielos se cerraron y no llovi\'f3 en absoluto durante tres a\'f1os y medio. Ello nos ense\'f1a que el motivo supremo de, todas nuestras s\'faplicas ha de ser la gloria de Dios y el bien de su pueblo \_las principales lec\-ciones que Cristo inculc\'f3 en la oraci\'f3n modelo\_. Nos ense\'f1a, tambi\'e9n, que hay ocasiones cuando el siervo de Dios puede pedir a su Se\'f1or que administre juicio a sus enemigos. Las enfermeda\-des graves requieren medicinas fuertes. Hay ocasiones en que es justo y necesario que el cristiano pida a Dios que haga descender la vara de su castigo sobre su pueblo caldo y apartado de \'c9l. Leemos que Pablo entreg\'f3 a Satan\'e1s algunos que hab\'edan naufra\-gado en la fe para que aprendiesen a no blasfemar (1 Timo\-teo 1:20). Jerem\'edas pidi\'f3 al Se\'f1or: "Derrama tu enojo sobre las geLVAL ntes que no te conocen, y sobre las naciones que no invo\-can tu nombre\rdblquote (10:25). El Se\'f1or Jes\'fas intercedi\'f3, no s\'f3lo en favor de los suyos\rdblquote , sino tambi\'e9n contra judas y su familia (Salmo 109).\par \par Pero hay un aspecto m\'e1s agradable de la eficacia de la in\-tercesi\'f3n de El\'edas que el que hemos considerado en el p\'e1rrafo \'faltimo. Fue en respuesta a su oraci\'f3n que el hijo de la viuda volvi\'f3 a la vida (1 Reyes 17:19\_22). Qu\'e9 prueba m\'e1s grande de que no hay nada demasiado dif\'edcil para el Se\'f1or; de que pue\-de y quiere cambiar la situaci\'f3n que parece m\'e1s desesperada, en respuesta a las s\'faplicas de fe. \'a1Qu\'e9 posibilidades abre ello a la oraci\'f3n confiada e insistente! La necesidad m\'e1s extrema del hombre es, en verdad, la oportunidad de Dios: la de mos\-trarse fuerte a nuestro favor. Pero no olvidemos que tras la intercesi\'f3n del profeta hab\'eda un motivo m\'e1s elevado que el de consolar el coraz\'f3n de la viuda: que su Se\'f1or fuera glorificado y que fueran vindicadas las demandas del profeta. Este punto, aunque a menudo pasado por alto, es muy, importante. Los pa\-dres cristianos est\'e1n deseosos de que sus hijos sean salvos y oran a diario por ello. \'bfPor qu\'e9? \'bfEs s\'f3lo para tener el consuelo que proporciona la certidumbre de que sus seres queridos han sido librados de la ira que vendr\'e1? \'bf0 es para que Dios sea glo\-rificado por su regeneraci\'f3n?\par \par Fue en respuesta a la intercesi\'f3n de El\'edas que descendi\'f3 fuego del cielo que consumi\'f3 el holocausto. Tambi\'e9n esta peti\-ci\'f3n se basaba en el deseo de que el Se\'f1or reivindicara su grande y santo nombre delante de la vasta muchedumbre de su pueblo vacilante y de paganos id\'f3latras: "Sea hoy mani\-fiesto que T\'fa eres Dios en Israel\rdblquote (I Reyes 18:36).\b \b0 Como se\'f1a\-l\'e1bamos en uno de los cap\'edtulos anteriores, ese \ldblquote fuego del Se\'f1or" \'c9I, no s\'f3lo un s\'edmbolo solemne de la ira dLVAL ivina que her\'eda a Cristo, sobre quien reca\'edan los pecados de su pueblo, sino tam\-bi\'e9n una sombra dispensacional de la venida del Esp\'edritu Santo en forma visible en el d\'eda de Pentecost\'e9s, atestiguando la acepta\-ci\'f3n por parte de Dios del sacrificio de su Hijo. As\'ed pues, la lec\-ci\'f3n pr\'e1ctica para nosotros es tener fe al orar pidiendo m\'e1s poder y bendici\'f3n del Esp\'edritu, para que podamos ser fa\-vorecidos con m\'e1s manifestaciones de su presencia con y en nosotros. Podemos pedir de esa forma, como lo demuestran aquellas palabras del Se\'f1or: "Pues si vosotros, siendo malos, sa\-b\'e9is dar buenas d\'e1divas a vuestros hijos, \'bfcu\'e1nto m\'e1s vuestro Padre celestial dar\'e1 el Esp\'edritu Santo a los que lo pidieren de \'c9l?\rdblquote (Lucas 11:13). Pedid fe para apropiaros de esta promesa.\par \par As\'ed tambi\'e9n, fue en respuesta a la intercesi\'f3n del profeta que termin\'f3 la sequ\'eda terrible: \ldblquote Y otra vez or\'f3, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto" (James 5:18). El signi\-ficado espiritual y la aplicaci\'f3n de ello es obvia. Las iglesias han estado en una condici\'f3n seca y languideciente durante mu\-chos a\'f1os. Esto se puso de manifiesto en los recursos a los que llegaron en sus intentos de "reavivarlas\rdblquote y fortalecerlas. Aun en aquellos casos en los que no se usaron medios carnales con el objeto de atraer a las gentes, fueron llamados los "especialistas" religiosos en forma de \ldblquote evangelistas fructuosos\rdblquote y \ldblquote maestros renombrados de la Biblia\rdblquote , para ayudar con reuniones especiales \_un signo seguro de la mala salud de las iglesias es que se llame al m\'e9dico\_. Pero los estimulantes artificiales pierden pronto su eficacia, y a menos que la salud sea restablecida por medios naturales, el paciente se sentir\'e1 peor que antes. As\'ed ha sido con las iglesias, hasta tal punto que su condici\'f3n muerta y seca es aparente aun para ellas mismas. As\'ed y todo, a menos LVAL que llegue el fin del mundo, a\'fan descender\'e1n lluvias de bendi\-ci\'f3n (aunque quiz\'e1 en partes del mundo distintas de las ante\-riores), y llegar\'e1n a su hora establecida en respuesta a la ora\-ci\'f3n de alg\'fan El\'edas.\par \par 5. El\'edas era un hombre de un valor intr\'e9pido, por lo cual no queremos decir valent\'eda natural, sino audacia espiri\-tual. Esta distinci\'f3n es muy importante, aunque reconocida muy raramente. Hay pocos hoy d\'eda que est\'e9n capacitados para diferenciar entre lo que es de la carne y lo que es fruto del Esp\'edritu. Sin duda alguna, la costumbre actual de definir los t\'e9rminos b\'edblicos por medio del diccionario en vez de ha\-cerlo por el uso que de ellos se hace en las Sagradas Escrituras, no hace m\'e1s que aumentar el confusionismo. Tomad como ejem\-plo la gracia de la paciencia espiritual: cu\'e1n a menudo se con\-funde con un temperamento suave y pl\'e1cido; y muchos hijos de Dios, al no poseer una predisposici\'f3n natural como \'e9sta, imaginan que no tienen paciencia. La paciencia que es fruto del Esp\'edritu Santo no es una serena ecuanimidad que nunca se irrita ante los contratiempos, ni tampoco es aquella d\'f3cil afabilidad que los insultos y las ofensas sin venganza y a\'fan sin queja. Ello se parece m\'e1s bien a la mansedumbre. Cu\'e1ntos se han extra\'f1ado de las palabras: \ldblquote corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta\rdblquote (Hebreos 12:1). Se crean dificul\-tades al suponer que la "paciencia" es una gracia pasiva y no activa.\par \par La "paciencia" cristiana no es una virtud pasiva sino una gracia activa; no una prenda natural sino un fruto sobre\-natural. Tiene como consecuencia la resistencia; es lo que capa\-cita a los santos a perseverar frente al desaliento, a mantener\-se en el camino a pesar de toda oposici\'f3n. Del mismo modo el \ldblquote valor\rdblquote cristiano no es una prenda que forme parte de \'e91, naturaleza, sino un don del cielo: no es una cualidad natural, sino algo sobrenaturLVAL al. "Huye el imp\'edo sin que nadie lo persi\-ga (porque le llena de terror su conciencia culpable); mas el justo est\'e1 confiado como un leoncillo\rdblquote (Proverbios 28:1). El que teme a Dios de veras, no siente temor alguno del hombre. Ese valor espiritual, esa audacia, ha brillado en muchas mujeres d\'e9\-biles, t\'edmidas y cobardes. Muchas que hubieran temblado ante la idea de pasear a solas por un cementerio en una noche oscu\-ra, no temen confesar a Cristo aunque hacerlo les exponga a una muerte atroz. La audacia de El\'edas al acusar a Acab en la cara y al enfrentarse solo a un ej\'e9rcito de falsos profetas, no debe atribuirse a su temperamento natural sino a la obra del Esp\'edritu Santo.\par \par 6. El\'edas fue un hombre que experiment\'f3 una ca\'edda triste, lo cual est\'e1 registrado, tambi\'e9n, para nuestra instrucci\'f3n; no como excusa en la que escudarnos, sino como un aviso solem\-ne que debemos tener muy en cuenta. Son, en verdad, pocos los lunares del car\'e1cter de El\'edas; sin embargo, no alcanz\'f3 en este mundo la perfecci\'f3n. A pesar del modo tan notable como habla sido honrado por su Se\'f1or, el pecado no fue extir\-pado de su ser. El tesoro que llevaba era verdaderamente glo\-rioso; no obstante, a Dios le pareci\'f3 bien manifestarlo en un \ldblquote vaso de barro\rdblquote . Aunque parece asombroso, fueron su fe y su valor los que\b \b0 le abandonaron, ya que apart\'f3 su vista del Se\'f1or por un momento y huy\'f3 de una mujer lleno de terror. C\'f3mo prueba ello la verdad de aquellas palabras: "As\'ed que, el que piensa estar firme, mire no caiga\rdblquote (1 Corintios 10:12). Depen\-demos por completo de Dios tanto para el mantenimiento como para la concesi\'f3n de las gracias espirituales. Pero aunque cay\'f3, El\'edas no fue abatido del todo. La gracia divina lo busc\'f3, lo libr\'f3 de su desaliento, lo restableci\'f3 en el camino de la justicia y renov\'f3 en \'e9l el hombre interior de tal modo que fue tan fiel y valiente como lo hab\'eda sido anLVALtes de su ca\'edda.\par 7. El\'edas fue un hombre que dej\'f3 este mundo de un modo sobrenatural. Este va a ser el tema de nuestro pr\'f3ximo y \'falti\-mo cap\'edtulo.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf1\f1\fs22\par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0\deftab1304{\fonttbl{\f0\froman\fprq2\fcharset0 Times New Roman;}{\f1\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\qc\lang1034\b\f0\fs24 EL CARRO DE FUEGO\par \pard\qj\par \b0 Despu\'e9s del encuentro de El\'edas con el rey Ocoz\'edas no lee\-mos nada m\'e1s de \'e9l hasta llegar a la escena final de su carrera terrestre; sin embargo, y por lo que sugiere la lectura de II Re\-yes 2, entendemos que sus i5ltimos d\'edas no los pas\'f3 en la inacti\-vidad. Si bien no estuvo ocupado en nada espectacular y dram\'e1tico, s\'ed fue algo bueno y \'fatil. Parece que tanto \'e9l como El\'edseo, no s\'f3lo instru\'edan al pueblo en privado, sino que tambi\'e9n fundaron y dirigieron seminarios o escuelas para los profetas en diversas partes del pa\'eds. Aquellos hombres se preparaban para el ministerio de la lectura y la ense\'f1anza de la Palabra de Dios, y para continuar la obra de reforma en Israel; el ministerio pedag\'f3gico de El\'edas y El\'edseo era, pues, una ocupaci\'f3n \'fatil. Esta sagrada actividad, aunque menos llamativa para los sentidos, era de mucha m\'e1s importancia, por cuanto el efecto produci\-do por el presenciar maravillas sobrenaturales, aunque conmueva por un poco de tiempo, pronto pasa, mientras que la verdad que recibe el alma mora para siempre. El tiempo que Cristo pas\'f3 ense\'f1ando a sus ap\'f3stoles produjo frutos m\'e1s duraderos que los prodigios que obr\'f3 en presencia de las multitudes.\par \par El\'edas casi habla llegado al final de su carrera. Estaba pr\'f3\-xima la hora de su partida; \'bfen qu\'e9 hab\'eda, pues, de ocupar sus \'faltimas horas? \'bfQu\'e9 hizo mientras esperaba el gran cambio in\-minente? \'bfSe encerr\'f3 en un claustro para que el mundo no le molestara? \'bfSe retir\'f3 a su c\'e1mara para poder dedicar sus \'faltimas horas a la meditaci\'f3n, a la s\'faplica ferviente, a hacer las paces con Dios y a prepararse para comparecer ante el juez? NLVAL o, en verdad; habla hecho las paces con Dios muchos a\'f1os antes y hab\'eda vivido en comuni\'f3n bendita con V d\'eda tras d\'eda. En cuan\-to a prepararse para comparecer ante el juez, no era tan necio como para dejar para el \'faltimo momento ese important\'edsimo deber. Por la gracia de Dios, habla pasado su vida caminando con \'c9I, cumpliendo sus mandatos, confiando en su misericor\-dia y experimentando su favor. Un hombre semejante se est\'e1 preparando siempre para el gran cambio. S\'f3lo las v\'edrgenes ne\-cias son las que est\'e1n sin aceite cuando llega el Esposo. S\'f3lo los mundanos y los imp\'edos son los que dejan para el \'faltimo momento el prepararse para la eternidad.\par \par "Polvo eres, y al polvo ser\'e1s tornado\rdblquote (G\'e9nesis 3:19); el cuerpo del hombre fue formado de la tierra, y, a causa d el pe\-cado, volver\'e1 siempre a la tierra. Hab\'edan transcurrido m\'e1s de tres mil a\'f1os desde que fuera pronunciada esta sentencia contra la raza ca\'edda, y Enoc hab\'eda sido la \'fanica persona que se li\-br\'f3 de la misma: \'bfpor qu\'e9 habla de ser honrado de tal modo \'e9l en vez de No\'e9, Abraham o Samuel? No lo sabemos, por cuan\-to el Alt\'edsimo no siempre se digna dar raz\'f3n de su conducta. t1 obra como quiere, y todos sus caminos est\'e1n caracterizados por el ejercicio de su soberan\'eda. En la salvaci\'f3n de almas \_al librar a los pecadores de una condenaci\'f3n merecida y al concederles bendiciones inmerecidas\_ \'c91 reparte "particular\-mente a cada uno como quiere\rdblquote (I Corintios 12:11), y nadie puede oponerse a su voluntad. As\'ed es, tambi\'e9n, por lo que se refiere a los que \'e9l libra de la tumba. Otro hombre estaba ahora a punto de ser transportado f\'edsicamente al cielo; pero es ocioso especular acerca de las razones de que semejante honor fuera conferido a El\'edas y no a otro de los profetas.\par \par \ldblquote Y aconteci\'f3 que, cuando quiso Jehov\'e1 alzar a El\'edas en un torbellino al cielo, El\'edas venia con EliseLVAL o de Gilgal\rdblquote (II Re\-yes 2:1). Su conducta al ir de un lugar a otro por indicaci\'f3n divina prueba que El\'edas habla recibido una notificaci\'f3n previa de la intenci\'f3n llena de gracia del Se\'f1or. \ldblquote Gilgal\rdblquote se\'f1ala el punto de partida de su viaje final, y ninguno tan apropiado como \'e9ste. Habla sido el primer lugar en el que Israel se detuvo despu\'e9s de cruzar el Jord\'e1n y entrar en la tierra de Cana\'e1n (Josu\'e9 4:19). Fue all\'ed donde acamp\'f3 el pueblo de Israel y don\-de levantaron el tabern\'e1culo. Fue all\'ed donde celebraron la pas\-cua\rdblquote y "comieron del fruto de la tierra\rdblquote en vez del man\'e1 con el cual hablan sido alimentados milagrosamente (Josu\'e9 5:10\_12). \ldblquote Y dijo El\'edas a Eliseo: Qu\'e9date ahora aqu\'ed, porque Jehov\'e1 me ha enviado a Berel\rdblquote (2:2). Se han hecho varias conjeturas acerca de la raz\'f3n de que El\'edas quisiera que Eliseo se alejara de \'e9l en aquellos momentos: que deseaba estar solo, que su mo\-destia y humildad le hac\'edan procurar esconder de la vista de los hombres el gran honor que iba a serle conferido, que quer\'eda evitar a su compa\'f1ero el dolor de la partida, y que quer\'eda probar hasta d\'f3nde llegaban su afecto y su fe; nosotros nos inclinamos por esta \'faltima.\par \par "Y Eliseo dijo: Vive Jehov\'e1, y vive tu alma, que no te dejar\'e9. Descendieron pues a Betel" (v. 2). Cuando El\'edas le llam\'f3 por primera vez, El\'edseo dijo: "Te seguir\'e9\rdblquote (I Reyes 19:20). \'bfPre\-tend\'eda realmente hacerlo? \'bfSe le unir\'eda hasta el fin? El\'edas prob\'f3 su fe para determinar si su declaraci\'f3n estaba motivada por un impulso moment\'e1neo o si era una resoluci\'f3n firme. El\'edseo era sincero al decirlo, y por consiguiente, rehus\'f3 dejar a su maestro, cuando tuvo la oportunidad de hacerlo. Estaba decidido a go\-zar de los beneficios de la compa\'f1\'eda y la instrucci\'f3n del profeta cuanto le fuera posible, y a permanecer con \'e9l, probablLVAL emente con la esperanza de recibir su bendici\'f3n final. "Descendieron pues a Betel\rdblquote , que significa "la casa de Dios\rdblquote . Este era otro lugar de santa memoria, ya que era donde Jehov\'e1 se apareci\'f3 por primera vez a Jacob y le dio la visi\'f3n de la escalera m\'eds\-tica. All\'ed, los "hijos de los profetas\rdblquote de la escuela local fueron e informaron a Eliseo de que el Se\'f1or iba a llevarse a su maestro aquel mismo d\'eda. Les contest\'f3 que ya lo sab\'eda y les orden\'f3 ca\-llar (v. 3).\par \par \ldblquote Y El\'edas le volvi\'f3 a decir: Eliseo, qu\'e9date aqu\'ed ahora, porque Jehov\'e1 me ha enviado a Jeric\'f3\rdblquote (v. 4). Del mismo modo que el Salvador "hizo como que iba m\'e1s lejos\rdblquote (Lu\-cas 24:28), cuando quiso probar el afecto de sus disc\'edpulos en el camino de Ema\'fas, as\'ed tambi\'e9n el profeta dijo a su com\-pa\'f1ero: \ldblquote Qu\'e9date aqu\'ed\rdblquote , en Betel, lugar de tan sagradas memorias. Pero, as\'ed corno los dos disc\'edpulos "detuvieron por fuerza" a Cristo a que se quedara con ellos, as\'ed tambi\'e9n, nada pod\'eda hacer que El\'edseo se alejara de su maestro. \ldblquote Vinieron pues a Jeric\'f3\rdblquote , que estaba al limite de la tierra de la cual iba a partir El\'edas. "Y lleg\'e1ronse a Eliseo los hijos de los profetas que es\-taban en Jeric\'f3, y dij\'e9ronle: \'bfSabes como Jehov\'e1 quitar\'e1 hoy a tu se\'f1or de tu cabeza? Y \'e9l respondi\'f3: SI, yo lo s\'e9; callad \-(v. 5). El significado de la pregunta parece ser: \'bfPor qu\'e9 seguir a tu maestro con tanta tenacidad? Va a ser quitado de tu lado, \'bfpor qu\'e9 no te quedas aqu\'ed con nosotros? Pero, como el ap\'f3stol dir\'eda m\'e1s tarde, Eliseo no confiri\'f3 con carne y sangre sino que se atuvo a su resoluci\'f3n. Ojal\'e1 nos sea dada una gra\-cia parecida cuando somos tentados a no seguir al Se\'f1or ple\-namente.\par \ldblquote Y El\'edas le dijo: Ru\'e9gote que te quedes aqu\'ed, porque Jehov\'e1 me ha enviado al Jord\'e1n (v. 6). LVAL Hablan recorrido un lar\-go camino; \'bfse estaba cansando Eliseo o continuarla hasta el final? Cu\'e1ntos hay que corren bien por un tiempo y luego se cansan. Pero, no Eliseo. "Y \'e9l dijo: Vive Jehov\'e1, y vive tu alma, que no te dejar\'e9. Fueron pues ambos a dos\rdblquote (ver\-s\'edculo 6). C\'f3mo nos recuerda ello la decisi\'f3n de Rut; cuan\-do Noem\'ed le dijo que se fuera con su cu\'f1ada, respondi\'f3: "No, me ruegues que te deje, y m 1 e aparte de ti; porque dondequiera que t\'fa fueres, ir\'e9 yo; y dondequiera que vivieres, vivir\'e9\rdblquote (1:16). "Fueron pues ambos a dos\rdblquote , dejando tras de s\'ed la escuela de los profetas. El creyente joven no debe permitir que la m\'e1s santa comuni\'f3n con los hijos de Dios estorbe a su comuni\'f3n indi\-vidual con el Se\'f1or. De qu\'e9 modo tan abundante fue pre\-miada la fidelidad y la constancia de Eliseo vamos a verlo por lo que sigui\'f3.\par \par "Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y par\'e1ronse enfrente a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jord\'e1n\rdblquote (v. 7), probablemente porque esperaban presen\-ciar el traslado de El\'edas al cielo; un favor, sin embargo, que fue concedido a El\'edseo solamente. As\'ed y todo, se les permiti\'f3 pre\-senciar un milagro extraordinario: el que las aguas de] Jord\'e1n se separaran para que pudiesen pasar sin mojarse el profeta y su acompa\'f1ante. C\'f3mo se manifiesta en todo la soberan\'eda de Dios. Las multitudes presenciaron el milagro que obr\'f3 Cristo a1 multiplicar los panes y los peces, pero no todos los ap\'f3s\-toles presenciaron su transfiguraci\'f3n. Dios quiso hacer que esos j\'f3venes profetas supieran de la salida sobrenatural de su siervo de este mundo, mas no les fue permitido ser espectadores de la misma. No sabemos el porqu\'e9, pero el hecho es que fue as\'ed, y del mismo deber\'edamos aprender. Ilustra un principio que se revela en cada p\'e1gina del Libro Santo, y del cual la historia est\'e1 llena de ejemplos: que Dios hacLVAL e distinciones, no s\'f3lo entre los hombres> sino tambi\'e9n entre los santos, entre uno de sus siervos y el otro, repartiendo sus favores como ti quiere. Y cuando alguno se atreve a discutir su absoluta soberan\'eda, su respuesta es: "\'bfNo me es licito a m\'ed hacer lo que quiero con lo m\'edo?" (Mateo 20:15).\par \par "Tomando entonces El\'edas su manto, dobl\'f3lo, e hiri\'f3 las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos en seco" (v. 8). Este hecho de dividir el Jord\'e1n era un preludio adecuado de la partida del profeta hacia las alturas. Como se\'f1al\'f3 Matthew Henry, "era el preludio del traslado de El\'edas a la Cana\'e1n celestial, como hab\'eda sido la en\-trada de Israel en la Cana\'e1n terrenal" (Josu\'e9 3:15\_17). El\'edas y su compa\'f1ero pod\'edan haber cruzado el r\'edo como lo hac\'edan los dem\'e1s pasajeros, por medio de la embarcaci\'f3n dedicada a ello, pero el Se\'f1or hab\'eda determinado magnificar a su siervo en su salida del pais, como lo habla hecho con Josu\'e9 cuando entr\'f3, Mois\'e9s dividi\'f3 el mar con su vara (\'c9xodo 14:16); en esta oca\-si\'f3n El\'edas dividi\'f3 el r\'edo con su manto \_cada uno de ellos con el emblema de su misi\'f3n distintiva\_. Sin duda hay un sig\-nificado m\'e1s hondo y una aplicaci\'f3n m\'e1s amplia a este in\-cidente extraordinario. El \ldblquote Jord\'e1n\rdblquote es una figura conocida de la muerte; El\'edas es aqu\'ed un tipo de Cristo, del mismo modo que Eliseo debe ser considerado como el representante de todos aquellos que se adhieren a \'e9l y le siguen. M pues, aprendemos que ha sido provisto, para su pueblo, un camino seguro y f\'e1cil para atravesar la muerte, en el Se\'f1or Jesucristo.\par \par "Y como hubieron pasado, El\'edas dijo a Eliseo: Pide lo que quieres que haga por ti, antes que sea quitado de contigo\rdblquote (ver\-s\'edculo 9). Esta es una prueba de que El\'edas habla estado probando a su compa\'f1ero al decirle que se quedara en los lugares en los que se hablan deteniLVAL do, ya que no hubiera dicho estas palabras si \'e9ste hubiera estado desobedeciendo sus deseos. El profeta es\-taba tan satisfecho con el afecto y la compa\'f1\'eda de Eliseo que quiso premiarle con alguna bendici\'f3n final. \'a1Qu\'e9 prueba m\'e1s\b \b0 grande de su car\'e1cter encerraban las palabras: \ldblquote Pide lo que quieres que haga por ti\rdblquote ! Un escritor de los puritanos hace no\-tar el significado de las palabras de El\'edas: "antes de que sea quitado de contigo", ya que hubiera sido en vano que Eliseo invocara a su maestro despu\'e9s. "No pod\'eda pedirsele nada como si fuera un mediador o intercesor, como ense\'f1an err\'f3neamen\-te los cat\'f3licos acerca de los santos y \'e1ngeles.\rdblquote Cristo es el \'fanico que, en el cielo, intercede por el pueblo de Dios en la tierra. Con qu\'e9 cuidado debemos leer el lenguaje de la Escritura; la simple palabra "antes\rdblquote prueba la falsedad de una de las doc\-trinas de Roma.\par \par \ldblquote Y dijo El\'edseo: Ru\'e9gote que las dos partes de tu esp\'edritu sean sobre m\'ed\rdblquote (v. 9). P\_sa era la noble respuesta a las palabras de El\'edas: \ldblquote Pide lo que quieres que haga por ti\rdblquote . Elev\'e1ndo\-se por encima de los deseos y sentimientos de la carne, no pidi\'f3 nada apetecible al hombre natural, sino algo espiritual, buscan\-do la gloria de Dios, y no su propia exaltaci\'f3n. No creemos que pidiera algo superior a lo que su maestro hab\'eda tenido, sino una porci\'f3n doble de la que se comunicaba a los dem\'e1s profetas. \'c9l hab\'eda de ocupar el lugar de El\'edas en la vida p\'fablica; habla de ser el l\'edder de "los hijos de los profetas\rdblquote , como parece indicarlo el vers\'edculo 15; y por lo tanto, deseaba estar capacitado para su misi\'f3n. Con toda raz\'f3n, dese\'f3 sinceramente los mejores dones; pidi\'f3 una porci\'f3n doble del esp\'edritu de\_ profec\'eda \_de sabidur\'eda y gracia, de fe y fortaleza\_ para ser \ldblquote enteramente instruido para toda buena obra\rdblquLVAL ote .\par \par "Y \'e9l le dijo: Cosa dif\'edcil has pedido\rdblquote (v. 10). Eliseo no pidi\'f3 riquezas ni gloria, sabidur\'eda ni poder, sino una doble porci\'f3n del esp\'edritu que reposaba y obraba en su maestro. Al calificarlo de "cosa dif\'edcil\rdblquote , El\'edas parece haber hecho \'e9nfasis en el gran valor del semejante don; era como decir: Es mucho lo que deseas. Creemos que los comentarios de Matthew Henry son muy apropiados: \ldblquote Los que mejor preparados est\'e1n para re\-cibir bendiciones espirituales son los que m\'e1s conscientes son de su valor, y de su propia indignidad para recibirlos." El\'edseo sent\'eda su propia debilidad y su absoluta insignificancia ante la obra a la cual era llamado, y por lo tanto, deseaba estar cali\-ficado para la misi\'f3n que estaba a punto de emprender. "Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te ser\'e1 as\'ed hecho; mas si no, no\rdblquote (v. 10). Su petici\'f3n iba a serle concedida, y \'e9l iba a saberlo por medio de la se\'f1al mencionada: ver el traslado de El\'edas seria la prueba de que su petici\'f3n era conforme a la volun\-tad de Dios, y la se\'f1al de que su deseo le era concedido; mas para que ello fuera as\'ed, su mirada hab\'eda de seguir puesta en su maestro. Los cron\'f3logos calculan que el ministerio de Eliseo dura por lo menos el doble de tiempo que el de su predecesor, y parece ser que obr\'f3 doble n\'famero de milagros.\par \par El gran momento habla llegado. El\'edas habla cumplido la misi\'f3n que Dios le habla dado. Hab\'eda conservado sus vestidu\-ras limpias de mancha del mundo religioso ap\'f3stata. Su conflic\-to habla cesado; habla acabado su carrera; habla obtenido la victoria. No ten\'eda hogar ni lugar donde descansar; as\'ed pues, prosigui\'f3 hacia su descanso celestial. "Y aconteci\'f3 que, yendo ellos hablando, he aqu\'ed, un carro de fuego con caballos de fuego apart\'f3 a los dos; y El\'edas subi\'f3 al cielo en un torbellino" (ver\-s\'edculo 11). Debe observarse que Dios no envi\'f3 su carrLVAL o mien\-tras El\'edas se hallaba en Samaria. No, la tierra de Israel estaba contaminada y sobre ella estaba escrita la palabra \ldblquote Cabod". .Fue al otro lado del Jord\'e1n, en el lugar de separaci\'f3n, que esta se\'f1al de honra fue concedida al profeta. Creemos que, as\'a1 como \'a1as almas de los santos son llevadas por los \'e1ngeles al para\'edso (Lucas 16:22), fueron los seres celestiales, los m\'e1s nobles de ellos, los que llevaron a El\'edas al cielo. \ldblquote Seraf\'edn\rdblquote significa encen\-dido, y se dice que Dios hace a sus \'e1ngeles "fuego flameante\rdblquote (Salmo 104:4), mientras que "querub\'edn\rdblquote es el nombre de "los carros de Dios" (Salmo 68:17). "El\'edas iba a ser trasladado a un mundo de \'e1ngeles; as\'ed pues, los \'e1ngeles fueron enviados para que le condujeran all\'ed" (Matthew Henry), para que pudiera ser conducido a los cielos como un conquistador triunfante.\par \par En el traslado de El\'edas tenemos un testimonio claro del he\-cho de que hay una recompensa para los justos. Las experiencias de la vida parecen contradecir, a menudo, esta verdad. Vemos a los imp\'edos florecer, mientras los hijos de Dios apenas tienen con qu\'e9 subsistir; empero, no siempre ser\'e1 as\'ed. El\'edas fue honrado de modo muy especial en unos d\'edas en que la apostas\'eda era casi universal; con todo, Dios quiso concederle un alto honor. As\'ed como habla ense\'f1ado a los hombres, aunque al hacerlo pon\'eda su vida en constante peligro, el conocimiento del \'fanico Dios verdadero, as\'ed tambi\'e9n, ahora les ense\'f1arla que hay un estado futuro, un mundo m\'e1s all\'e1 del firmamento, en el cual los justos son admitidos y donde morar\'e1n para siempre con Dios y con toda la hueste ang\'e9lica. La felicidad futura compensar\'e1 infini\-tamente los sacrificios y los sufrimientos presentes: el que se humilla ser\'e1 ensalzado. La partida sobrenatural de El\'edas de\-mostr\'f3, tambi\'e9n, que el cuerpo humano puede ser inmortal. No iba a ser testigo de la verdLVAL ad de la resurrecci\'f3n, por cuanto nunca muri\'f3; pero su traslado corp\'f3reo al cielo proporciona pruebas indudables de que el cuerpo puede ser inmortalizado y vivir en condiciones celestiales.\par \par En el traslado de El\'edas vemos cu\'e1nto mejores que los nues\-tros son los caminos de Dios. El profeta quiso dejar este mundo cuando se hallaba abatidos antes de que llegara la hora designa\-da por Dios y de un modo muy inferior al que \'c9l hab\'eda prepa\-rado; hab\'eda pedido, cuando se hallaba bajo el enebro: "Baste ya, oh Jehov\'e1, quita mi alma\rdblquote (I Reyes 19:4). Si le hubiese sido concedido lo que ped\'eda, \'a1cu\'e1nto hubiera perdido! Y esto est\'e1 registrado para nuestra ense\'f1anza, y pone de relie\-ve una lecci\'f3n que todos necesitamos tener muy presente. De\-bemos ponernos a nosotros mismos y todas nuestras cosas en las manos llenas de gracia de Dios, confiando de modo total en que IRI usar\'e1 sus propios m\'e9todos. Si queremos hacer nuestra voluntad, de seguro saldremos perdiendo: \ldblquote\'c9l les dio lo que pidieron; mas envi\'f3 flaqueza en sus almas\rdblquote (Salmo 106:15). El cristiano maduro puede asegurar a sus hermanos m\'e1s j\'f3venes que da gracias a Dios por haberle denegado lo que muchas ve\-ces le pidiera. Dios te niega tu petici\'f3n porque ha ordenado para ti algo mucho mejor.\par \par \pard En la partida de El\'edas tenemos una se\'f1al y un tipo del modo sobrenatural en que todo hijo de Dios deja este mundo. A lo largo de estos cap\'edtulos hemos se\'f1alado una y otra vez que, aunque en muchos aspectos el car\'e1cter y la carrera de El\'edas fueron de una naturaleza extraordinaria, as\'ed y todo, en un sen\-tido m\'e1s amplio, \'e9l puede ser considerado como un santo repre\-sentativo. As\'ed fue, tambi\'e9n, en lo que toca a este hecho final. Su salida de este mundo no fue corriente, sino que hay una gran diferencia entre ella y el fin com\'fan de la existencia te\-rrena que experimentan los imp\'edos. La muerte, como paga del pecado LVAL, ha sido abolida para\b \b0 el redimido. Para \'e9l, la muerte f\'edsica no es m\'e1s que un sue\'f1o para el cuerpo; en cuanto al alma, es llevada por los \'e1ngeles a la presencia inmediata de Dios (Lu\-ca\cf1\f1\fs22\par } ( @ @ @ @........ . .  .  .  . . ................. .!. ".!#."$.#9 sublime honor fue \'e9ste! Mois\'e9s y \fs20 El\'edas\fs24 son los nombres que no s\'f3lo brillan con pareja grandeza en los ca\-p\'edtulos finales del Antiguo Testamento, sino que aparecen tam\-bi\'e9n como representantes vivientes de la hueste redimida del Se\'f1or \emdash los resucitados y los traspuestos\emdash en el "monte santo", donde conversan de la salida que su Se\'f1or y Salvador hab\'eda de cumplir en el tiempo designado por el Padre.\fs20\par \fs24\par Es el representante "\fs20 transpuesto\fs24 ", la segunda de las mara\-villosas excepciones en el Antiguo Testamento del reino uni\-versal de la muerte, cuyo retrato se tr\fs20 aza en las p\'e1ginas que siguen. \ldblquote\fs24 Aparece, como la tempestad, desaparece como el torbe\fs20 llino\rdblquote\fs24 \emdash dijo el Obispo Hall en el siglo \fs20 XVII\fs24\emdash ; "lo primero que o\'edmos de \'e9l es un juramento y una amenaza". Sus palabras, como rayos, parecen rasgar el firmamento de Israel. En una ocasi\'f3n famosa, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob respondi\'f3 a \'e9stas con fuego sobre el altar del holocausto. A lo largo de la carrera sorprendente de \fs20 El\'edas\fs24 el juicio y la misericordia es\-t\'e1n entremezclados. Desde el momento en que aparece, "sin padre, sin madre", "como si fuera el hijo de la tierra"', hasta el d\'eda, cuando cay\'f3 su manto y cruz\'f3 el r\'edo de la muerte sin gustarla, ejerci\'f3 un ministerio s\'f3lo comparable al de Mois\'e9s, su compa( @ @ @ @........ . .  .  .  . . ................. .!. ".!#."$.# Id ParentIdName        abot|V|$28 La restauracin de ElasW , 27 El silbo apacible y delicado3X0$26 La cueva de Orbe>R$25 FortalecidoU24 AbatidoM23 En el desiertoxQ"22 La huida|O21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la feex)16 Odos que no oyenHn%15 El reto de ElasHd$14 La llamada al Carmelo1PY)13 El alborotador de IsraelVC,  12 Frente a AcabK9! 11 Frente al peligroWN/% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&Q$C7 09 Una Providencia oscuraP* 08 El Seor proveer