Standard Jet DBnb` Ugr@?~1y0̝bǟFN7]D^(`T{6k߱wCϯ34ay[|*|OJl>`&_Љ$g'DeFx -{qg to take these things to heart. Before you let anyone become your constant companion, before you get into the habit of telling him everything, and going to him with all your troubles and all your pleasures--before you do this, just think of what I have been saying: ask yourself, "Will this be a useful friendship to me or not?"\cf0\fs24\par \cf1\fs28 "Bad company" does indeed "corrupt good character" (\cf2\ul 1Co_15:33\cf1\ulnone ). I wish that text were written in the hearts of all young men. Good friends are among our greatest blessings; they may keep us away from much evil, remind us of our course, speak an appropriate word at the right time, draw us upward, and draw us on. But a bad friend is a burden, a weight continually dragging us down, and chaining us to earth. Keep company with an unsaved man, and it is more than probable you will in the end become like him. That is the general consequence of all such friendships. The good go down to the bad, and the bad do not come up to the good. The world's proverb is only too correct: "Clothes and company tell true tales about character." "Show me who a man lives with and I will show you what he is."\cf0\fs24\par \cf1\fs28 I dwell upon this point, because it hax??VCS     \'      2\'   er  ns  ra  ad  \'   a   y   ar   irIdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFlagsDatabaseConnect ForeignName RmtInfoShort RmtInfoLongLvLvPropLvModuleLvExtravac tv, na'luicda Id ParentIdName        abot|V|$28 La restauracin de ElasW , 27 El silbo apacible y delicado3X0$26 La cueva de Orbe>R$25 FortalecidoU24 AbatidoM23 En el desiertoxQ"22 La huida|O21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la feex)16 Odos que no oyenHn%15 El reto de ElasHd$14 La llamada al Carmelo1PY)13 El alborotador de IsraelVC,  12 Frente a AcabK9! 11 Frente al peligroWN/% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&Q$C7 09 Una Providencia oscuraP* 08 El Seor proveereff 'H?eff 'H@Peff 'HAeff 'HBe f f 'HCLe(f(f 'HDe0f0f 'HEe8f8f- 'HFHe@f@f- 'HGeHfHf- 'HHePfPf- 'HIDeXfXfz4 'HJe`f`fz4 'HKehfhfz4 'HL@epfpfz4 'HMexfxfeL 'HNe {qg]SI?ces El\'edas tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra\'bb (\cf1\ul 1Ki_17:1\cf0\ulnone ). Dios, con mano firme, levant\'f3 para s\'ed un t@  @ @ @ @ @ @ @ @    $%,-     &'()*+.!!!(((  !"# le concedi\'f3 por primera vez una revelaci\'f3n personal y salvadora de S\'ed mismo, ya que no poseemos noticias de su previa formaci\'f3n religiosa. Pero, en un capitulo posterior, hay una frase que permite formarnos una idea definida de la \'edndole espiritual de este hombre: \'abSentido he un vivo celo por Jehov\'e1 Dios de los ej\'e9rcitos\'bb (\cf1\ul 1Ki_19:10\cf0\ulnone ). Esas palabras no pueden tener otro significado sino que se tomaba la gloria de Dios muy en serio, y que para \'e9l la honra de Su nombre significaba m\'e1s que todas las dem\'e1s cosas. En consecuencia, a medida que iba conociendo mejor el terrible car\'e1cter y el alcance de la apostas\'eda de Israel, debi\'f3 de sentirse profundamente afligido y lleno de indignaci\'f3n santa.\par \par No hay raz\'f3n para que dudemos de que El\'edas conoc\'eda las Escrituras perfectamente, de modo especial los primeros libros del Antiguo Testamento. Sabiendo cu\'e1nto habla hecho el Se\'f1or por Israel, y los se\'f1alados favores que les hab\'eda conferido, deb\'eda anhelar con profundo deseo que le agradaran y glorificaran. Pero cuando se enter\'f3 de que la realidad era muy otra al llegar hasta \'e9l noticias de lo que estaba pasando al odas era "muy celoso por Jehov\'e1 Dios de los ej\'e9rcitos", y por ello se nos dice que "rog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese\'bb (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). De ah\'ed aprendemos una vez m\'e1s lo que es la verdadera oraci\'f3n: es la fe que se acoge a la Palabra de Dios, y suplica ante t\'ed diciendo: "Haz conforme a lo que has dicho" (\cf1\ul 2Sa_7:25\cf0\ulnone ).\par \par "Rog\'f3 con oraci\'f3n que no lloviese". \'bfHay alguien que exclame: "Qu\'e9 oraci\'f3n m\'e1s terrible"? Si es as\'ed, preguntamos nosotros: \'bfNo era mucho m\'e1s terrible que los favorecidos descendientes de Abraham, Isaac y Jacob despreciaran a Dios y se apartaran de \'c9l, insult\'e1ndole descaradamente al adorar a Baal? \'bfDesear\'eda que el Dios tres veces santo cerrara los ojos ante tales excesos? \'bfPueden pisotearse sus leyes impunemente? \'bfDejar\'e1 el Se\'f1or de imponer el justo castigo? \'bfQu\'e9 concepto del car\'e1cter divino se formar\'edan los hombres si Dios luciera caso omiso de las provocaciones? Las Escrituras contestan que "porque no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el coraz\'f3n de los hijos de los hombres est\'e1 en ellos lleno para hacer mal\'bb (\cf1\ul Ecc_8:11\cf0\ulnone ). Y no s\'f3lo eso, sino que Dios declar\'f3: \ldblquote Estas cosas hiciste, y Yo he callado; pensabas que de cierto \'bfr\'eda Yo como t\'fa; Yo te arg\'fcir\'e9, y pondr\'e9las delante de tus ojos" (\cf1\ul Psa_50:21\cf0\ulnone ).\par \'a1Ah, amigo lector! hay algo much\'edsimo m\'e1s temible que las calamidades f\'edsicas y el sufrimiento: la delincuencia moral y la apostas\'eda espiritual. Pero, \'a1ay!, se comprende tan poco esto hoy en d\'eda. \'bfQu\'e9 son los cr\'edmenes cometidos contra el hombre en comparaci\'f3n con los pecados arrogantes contra Dios? Asimism'f3n encargada a Mois\'e9s cuando fue enviado por el Se\'f1or a pronunciar su ultim\'e1tum al soberbio monarca de Egipto? El mensaje que \'e9l llevaba no iba a agradarle m\'e1s al rey degenerado de Israel. No obstante, tampoco tal recuerdo hab\'eda de disuadirle o intimidarle, sino que el pensar en la secuela hab\'eda de fortalecer su fe. Dios, el Se\'f1or, no abandon\'f3 a su siervo Mois\'e9s, sino que extendi\'f3 Su brazo poderoso en su ayuda, y le concedi\'f3 un completo \'e9xito en su misi\'f3n. Las maravillosas obras de Dios en el pasado deber\'edan alentar siempre a sus siervos en el presente.\par \par \pard\qc ***\par \pard\cf2\f1\fs22\par } \pard\qc\lang1034\b\f0\fs40 LA DRAM\'c1TICA APARICI\'d3N DE ELIAS\par \pard\qj\b0\fs24\par \par El\'edas apareci\'f3 en la escena de la acci\'f3n p\'fablica durante una de las horas mis oscuras de la triste historia de Israel. Se nos presenta al principio de I Reyes 17, y no tenemos que hacer mas que leer los cap\'edtulos precedentes para descubrir el estado deplorable en que se hallaba entonces el pueblo de Dios. Israel se hab\'eda apartado flagrante y dolorosamente de Jehov\'e1, y aquello que m\'e1s se le opon\'eda estaba establecido de modo p\'fablico. Nunca hab\'eda caldo tan bajo la naci\'f3n favorecida. Hab\'edan pa\-sado cincuenta y ocho a\'f1os desde que el reino fue partido en dos, a la muerte de Salom\'f3n. Durante ese breve periodo, nada menos que siete reyes reinaron sobre las diez tribus, y todos ellos, sin excepci\'f3n, eran hombres malvados. Es en verdad do\-loroso trazar sus tristes carreras, y aun m\'e1s tr\'e1gico ver c\'f3mo ha habido una repetici\'f3n de las mismas en la historia de la Cristiandad.\par \par El primero de esos siete reyes era Jeroboam. Acerca de \'e9l leemos que hizo, dos becerros de oro, y dijo al pueblo: "Harto hab\'e9is subido a Jerusal\'e9n; he aqu\'ed tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso el uno en Betel, y el otro puso en Dan. Y esto fue ocasi6n de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante del uno, hasta Dan. Hizo tam\-bi\'e9n casa de altos, e hizo sacerdotes de la clase del pueblo, que no eran de los hijos de Lev\'e9. Entonces instituy\'f3 Jeroboam so\-lemnidad en el mes octavo, a los quince del mes, conforme a la solemnidad que se celebraba en Jud\'e1; y sacrific\'f3 sobre el altar. As\'ed hizo en Betel, sacrificando a los becerros que hab\'eda hecho. Orden\'f3 tambi\'e9n en Betelque nunca hab\'edan sido llamados y aparejados por el Se\'f1or!\par \par Del siguiente rey, Nadab, se dice que "hizo lo malo ante los ojos de Jehov\'e1, andando en el camino de su padre, y en sus pecados con que hizo pecar a Israel\'bb (\cf1\ul 1Ki_15:26\cf0\ulnone ). Le sucedi\'f3 en el trono el mismo hombre que le hab\'eda asesinado, Baasa (\cf1\ul 1Ki_15:27\cf0\ulnone ). Sigui\'f3 despu\'e9s Ela, un borracho, quien a su vez fue asesinado (\cf1\ul 1Ki_16:8-10\cf0\ulnone ). Su sucesor, Zimri, fue culpable de \ldblquote traici\'f3n" (\cf1\ul 1Ki_16:20\cf0\ulnone ). Le sucedi\'f3 un aventurero militar llamado Omri, del cual se nos dice que "hizo lo malo a los ojos de Jehov\'e1, e hizo peor que todos los que hab\'edan sido antes de \'e9l, pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Nabat, y en su pecado con que hizo pecar a Israel, provocando a ira a Jehov\'e1 Dios de Israel con sus \'eddolo? (\cf1\ul 1Ki_16:25-26\cf0\ulnone ). El ciclo maligno fue completado con el hijo de Omri, ya que era aun m\'e1s vil que todos los que le hab\'edan precedido.\par \par "Y Acab hijo de Omri hizo lo malo a los ojos de Jehov\'e1 sobre todos los que fueron antes de \'e9l; porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tom\'f3 por mujer a Jezabel hija de Etbaal rey de los sidonios, y fue y sirvi\'f3 a Baal, y lo ador\'f3\'bb (\cf1\ul 1Ki_16:30-31\cf0\ulnone ). Esta uni\'f3n de Acab con una princesa pagana trajo consigo, como bien pod\'eda esperarse (pues no podemos pisotear la ley de Dios impunemente), las m\'e1s terribles consecuencias. Toda traza de adoraci\'f3n pura a Jehov\'e1 desapareci\'f3 en breve espacio de tiempo y, en su lugar, la m\'e1s .rosera idolatr\'eda apareci\'f3 en forma desenfrenada. Se adoraban los becerros de oro en Dan y en BetQ]m5~6t7pG\*,,,,,          IdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFla$35 El carro de fuegoGPf%#34 La partida de ElasBPP'"33 Un instrumento de juicioEXD, !32 La ltima misin de ElasW8-! 31 Un mensaje aterradorW,(30 El pecador descubiertoR!*29 La via de Nabot|V|$28 La res(u@Eu@Topic Notesn@888,,,,,,,* @!,u@,u@MSysModules2----------+ ,u@,u@MSysModules,,,,,,,,,,* %&u@%&u@MSysAccessObjects22222222220 u@u@Details"@444(((((((& @ Tu@Tu@UserDefined1@888,,,,,,,* @ 0u@0u@SummaryInfok@888,,,,,,,* @u@u@SysRel''''''''''% u@u@Scripts((((((((((& u@u@Reports((((((((((& u@u@Modules((((((((((& u@u@Forms&&&&&&&&&&$ u@u@DataAccessPages0000000000. 0u@0u@MSysRelationships22222222220 0u@0u@MSysQueries,,,,,,,,,,* 0u@0u@MSysACEs))))))))))' 0u@0u@MSysObjects,,,,,,,,,,* 0u@\&u@MSysDb@333'''''''% @0u@0u@Relationships.........., 0u@0u@Databases**********( 0u@0u@Tables''''''''''% VCN  $2  2   Description AbbreviationCommentsd`w``bbfvvs`hfvd`w`a`vfvgruov ordxmfv ufm`wjrpvijsvufsruwv vbujswv v}vufm w`amfvov}v`bfvov}vrakfbwvov}vtxfujfvov}vufm`wjrpvijsvov}vdavxoo`u}jpgr\'e9l hab\'edan sido\'bb (\cf1\ul 1Ki_16:33\cf0\ulnone ). El desprecio a Jehov\'e1 Dios, y la impiedad m\'e1s descarada hab\'edan alcanzado su punto culminante. Esto se hace m\'e1s evidente aun en el v. 34. "En su tiempo Hiel de Betel reedific\'f3 a Jeric\'f3\'bb. Ello era una afrenta tremenda, pues estaba escrito que \'abJosu\'e9 les jurament\'f3 diciendo: Maldito delante de Jehov\'e1 el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jeric\'f3. En su primog\'e9nito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas" (\cf1\ul Jos_6:26\cf0\ulnone ). La reedificaci\'f3n de la maldita Jeric\'f3 era un desaf\'edo abierto a Dios.\par \par En medio de esta oscuridad espiritual y degradaci\'f3n moral, apareci\'f3 en la escena de la vida p\'fablica con repentino dramatismo un testigo de Dios, solitario pero sorprendente. Un comentarista eminente comienza sus observaciones sobre 1Ki 17 diciendo: "El profeta m\'e1s ilustre, El\'edas, fue levantado durante el reinado del m\'e1s imp\'edo de los reyes de Israel\rdblquote . Este es un resumen, sucinto pero exacto, de la situaci\'f3n en Israel durante ese tiempo; y no s\'f3lo eso, sino que procura la clave de todo lo que sigue. Es, en verdad, triste contemplar las terribles condiciones prevalecientes. Toda luz hab\'eda sido extinguida, toda voz de testimonio divino hab\'eda sido acallada. La muerte espiritual se extend\'eda por doquier, y parec\'eda como si Satan\'e1s hubiera obtenido realmente el dominio de la situaci\'f3n.\{ @ @     a m\'e1s abrupta. Nada se nos dice de qui\'e9nes eran su padres, o de cu\'e1l fue su vida anterior. Ni siquiera sabemos a que tribu pertenec\'eda, aunque el hecho de que fuera \'abde los moradores de Galaad\rdblquote parece indicar que pertenec\'eda a Gad o a Manas\'e9s, toda vez que Galaad estaba dividido entre las dos. \'abGalaad se extend\'eda al este del Jord\'e1n; era silvestre y despoblado; sus colinas cubiertas de bosques frondosos; su formidable soledad era s\'f3lo turbada por la incursi\'f3n de los arroyos; sus valles eran guarida de bestias salvajes\'bb.\par \par Como hemos observado con anterioridad, El\'edas se nos presenta de modo extra\'f1o en la narraci\'f3n divina, sin que se nos diga nada de su linaje ni de su vida pasada. Creemos que hay una raz\'f3n t\'edpica por la cual el Esp\'edritu no hace referencia alguna a la ascendencia de El\'edas. Como Melquisedec, el principio y el final de su historia est\'e1n ocultos en sagrado misterio. As\'ed como, en el caso de Melquisedec, la ausencia de menci\'f3n alguna acerca de su nacimiento y muerte fue determinada divinamente para simbolizar el sacerdocio y la realeza eternos de Cristo, as\'a1 tambi\'e9n el hecho de que no conozcamos nada acerca del padre y de la madre de El\'edas, y el hecho ulterior de que fuera transpuesto sobrenaturalmente de este mundo sin pasar por los portales de la muerte, le se\'f1alan como Qi'Ij4araci\'f3n natural, que siempre ejerce una influencia poderosa en la formaci\'f3n del car\'e1cter. Los habitantes de aquellas colinas reflejaban la naturaleza de su medio ambiente: eran bruscos y toscos, graves y austeros, habitaban en aldeas r\'fasticas, y subsist\'edan de sus reba\'f1os. Como hombre curtido por la vida al aire libre, siempre envuelto en su capa de pelo de camello, acostumbrado a pasar la mayor parte de su vida en la soledad, y dotado de una resistencia que le permit\'eda soportar grandes esfuerzos f\'edsicos, El\'edas debla ofrecer un marcado contraste con los habitantes de las ciudades de los valles, y de modo especial con los cortesanos de vida regalada de palacio.\par \par No tenemos manera de saber qu\'e9 edad contaba El\'edas cuando el Se\'f1or le concedi\'f3 por primera vez una revelaci\'f3n personal y salvadora de S\'ed mismo, ya que no poseemos noticias de su previa formaci\'f3n religiosa. Pero, en un capitulo posterior, hay una frase que permite formarnos una idea definida de la \'edndol"2H@"2H@Details&&&&&&&&&&&  "2H@"2H@UserDefined***********  "2H@"2H@SummaryInfo*********** "2H@"2H@SysRel%%%%%%%%%%% "2H@"2H@Scripts&&&&&&&&&&& "2H@"2H@Reports&&&&&&&&&&& "2H@"2H@Modules&&&&&&&&&&& "2H@"2H@Forms$$$$$$$$$$$ "2H@"2H@DataAccessPages........... "2H@"2H@MSysRelationships22222222220 "2H@"2H@MSysQueries,,,,,,,,,,* "2H@"2H@MSysACEs))))))))))' "2H@"2H@MSysObjects,,,,,,,,,,* "2H@"2H@MSysDb''''''''''% "2H@"2H@Relationships.........., "2H@"2H@Databases**********( "2H@"2H@DescAbbrevComments VC.N..   DataID AOIndexd`w``bbfvvs`hfvd`w`a`vfvgruov ordxmfv ufm`wjrpvijsvufsruwv vbujswv v}vufm w`amfvov}v`bfvov}vrakfbwvov}vtxfujfvov}vufm`wjrpvijsvov}vdavxoo`u}jpgr\'e9l hab\'edan sido\'bb (\cf1\ul 1Ki_16:33\cf0\ulnone ). El desprecio a Jehov\'e1 Dios, y la impiedad m\'e1s descarada hab\'edan alcanzado su punto culminante. Esto se hace m\'e1s evidente aun en el v. 34. "En su tiempo Hiel de Betel reedific\'f3 a Jeric\'f3\'bb. Ello era una afrenta tremenda, pues estaba escrito que \'abJosu\'e9 les jurament\'f3 diciendo: Maldito delante de Jehov\'e1 el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jeric\'f3. En su primog\'e9nito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas" (\cf1\ul Jos_6:26\cf0\ulnone ). La reedificaci\'f3n de la maldita Jeric\'f3 era un desaf\'edo abierto a Dios.\par \par En medio de esta oscuridad espiritual y degradaci\'f3n moral, apareci\'f3 en la escena de la vida p\'fablica con repentino dramatismo un testigo de Dios, solitario pero sorprendente. Un comentarista eminente comienza sus observaciones sobre 1Ki 17 diciendo: "El profeta m\'e1s ilustre, El\'edas, fue levantado durante el reinado del m\'e1s imp\'edo de los reyes de Israel\rdblquote . Este es un resumen, sucinto pero exacto, de la situaci\'f3n en Israel durante ese tiempo; y no s\'f3lo eso, sino que procura la clave de todo lo que sigue. Es, en verdad, triste contemplar las terribles condiciones prevalecientes. Toda luz hab\'eda sido extinguida, toda voz de testimonio divino hab\'eda sido acallada. La muerte espiritual se extend\'eda por doquier, y parec\'eda como si Satan\'e1s hubiera obtenido realmente el dominio de la situaci\'f3n.\a{qS     \'      2\'   er  ns  ra  ad  \'   a   y   ar   irIdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFlagsDatabaseConnect ForeignName RmtInfoShort RmtInfoLongLvLvPropLvModuleLvExtravac tv, na'luicda Id ParentIdName        abot|V|$28 La restauracin de ElasW , 27 El silbo apacible y delicado3X0$26 La cueva de Orbe>R$25 FortalecidoU24 AbatidoM23 En el desiertoxQ"22 La huida|O21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la feex)16 Odos que no oyenHn%15 El reto de ElasHd$14 La llamada al Carmelo1PY)13 El alborotador de IsraelVC,  12 Frente a AcabK9! 11 Frente al peligroWN/% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&Q$C7 09 Una Providencia oscuraP* 08@ ? $*0Ij4na`?B`?B Forms `?B`?BReportsRoot EntryPGBPropDataࡱ>   *0 $*0 @ @ `?B HBBlob CustomGroups `?B`?BDatabases `?B HB0 `?B HBCmdbars`?B`?BDataAccessPages `?B`?BScripts`?B`?BVBA  Forms Modules  `?B`?BDatabases `?B`?B0 ijMSysDb  $*0ro de fuego, sirven paPROJECT1_VBA_PROJECTVBA6AB HBPROJECTwm   DirDataAcessVBADataustomGroups `?B`?BVBAProject6AB HBAcessVBADataC `?B`?BVBAProject6AB6ABDirData $*0 el monte. 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Seguir esta regla en todos los m\'faltiples detalles de nuestra vida es sabidu\-r\'eda y bienestar, nunca m\'e1s necesario al pueblo de Dios que en esta loca generaci\'f3n de velocidad y prisas. Podemos apli\-carla con el mayor provecho a nuestra lectura y estudio de la Palabra de Dios. No es tanto la cantidad de tiempo que pasa\-mos con las Escrituras, como la medida en que, con oraci\'f3n, \i meditamos \i0 sobre lo que est\'e1 ante nosotros, lo que determina mayormente el grado en que el alma se beneficia de la misma. Nos perdemos mucho al pasar demasiado deprisa de un vers\'edculo al siguiente, al dejar de imaginarnos vividamente los detalles que tenemos ante nosotros, y al no esforzarnos en des\-cubrir las lecciones pr\'e1cticas que pueden sacarse de los hechos hist\'f3ricos. Es poni\'e9ndonos en el caso de aquel del cual esta\-mos leyendo, y pensando qu\'e9 hubi\'e9semos hecho probablemente en tales circunstancias, que recibimos la m\'e1xima ayuda.\par \par Se nos ofrece una ilustraci\'f3n de lo que decimos en el p\'e1\-rrafo anterior, en la etapa de la vida de El\'edas a la que hemos llegado. Al acabar el capitulo precedente llegamos al punto en que sucedi\'f3 que "pasados algunos d\'edas, \i sec\'f3s\b e \b0\i0 el arroyo\rdblquote ; no tengamos demasiada prisa en dirigir nuestra atenci\'f3n a lo que sigue, antes por el contrario, deber\'edamos esforzarnos en imaginar la situaci\'f3n del profeta, y meditar sobre la prueba con la que se enfrentaba. Imaginemos al tisbita en su humil\-de retiro. El agua del arroyo disminu\'eda d\'eda a d\'eda; \'bfdecrec\'edan tambi\'e9n las esperanzas? \'bfSe hicieron m\'e1s d\'e9biles y menos fre\-cuentes sus cantos de alaba!V'f3 sobre la tierra en tres a\'f1os y seis meses" (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). Obs\'e9rvese que el profeta no comenz\'f3 sus fervientes s\'faplicas despu\'e9s de comparecer ante Acab, sino \'a1seis meses antes! Ah\'ed est\'e1 la explicaci\'f3n de su certidumbre y resoluci\'f3n ante el rey. La oraci\'f3n en privado era el manantial de su poder en p\'fablico pod\'eda mantenerse con audacia en la presencia del monarca imp\'edo porque se habla arrodillado humildemente ante Dios. Pero obs\'e9rvese tambi\'e9n que el profeta "rog\'f3 con oraci\'f3n\'bb (fervientemente); la suya no era una devoci\'f3n formal y carente de esp\'edritu que nada consegu\'eda, sino de todo coraz\'f3n, ferviente y eficaz.\par \par Segunda, su conocimiento de Dios. Ello se adivina claramente en sus palabras a Acab: "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel". Para \'e9l, Jehov\'e1 era una realidad viva. El abierto reconocimiento de Dios habla desaparecido en todas partes: por lo que se refiere a las apariencias externas, no habla un alma en Israel que creyese en su existencia. Pero ni la opini\'f3n p\'fablica ni la pr\'e1ctica general pod\'edan influir en el \'e1nimo de El\'edas. No pod\'eda ser de otro modo, cuando en su propio pecho ten\'eda la experiencia que le permit\'eda decir con Job: "Yo s\'e9 que mi redentor vive\'bb. La infidelidad y el ate\'edsmo de los dem\'e1s no pueden hacer vacilar la fe del que ha comprendido por s\'ed mismo a Dios. Ello explica el valor de El\'edas, como en una ocasi\'f3n posterior explic\'f3 la fidelidad insobornable de Daniel y sus tres compa\'f1eros hebreos. El que conoce de verdad a Dios se esforzar\'e1, (\cf1\ul Dan_11:32\cf0\ulnone ), y no temer\'e1 al hombre.\par \par Tercera, su conocimiento de la presencia divina. "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel, delante del cual estoy\'bb. El\'edas no s\'f3lo estaba seguro de la realidad de la existencia de Jehov\'e1, sino que tambi\'e9n era consciente de estar en su presencia. El profeta sab\'eda que, aunque aparec\$MSysDb!@ov}vda&ad  \'   a   y   ar   irIdParentIdNameType DateCreate DateUpdateOwnerFlagsDatabaseConnect ForeignName RmtInfoShort RmtInfoLongLvLvPropLvModuleLvExtravac tv, na'luicda Id ParentIdName        abot|V|$28 La restauracin de ElasW , 27 El silbo apacible y delicado3X0$26 La cueva de Orbe>R$25 FortalecidoU24 AbatidoM23 En el desiertoxQ"22 La huida|O21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la feex)16 Odos que no oyenHn%15 El reto de ElasHd$14 La llamada al Carmelo1PY)13 El alborotador de IsraelVC,  12 Frente a AcabK9! 11 Frente al peligroWN/% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&Q$C7 09 Una Providencia oscuraP* 08 El Seor proveerR8$25 FortalecidoU-24 AbatidoM#23 En el desiertoxQ"22 La huida|O 21 Perseverancia en la oracinjX/#20 El sonido de una grande lluviaS2&19 La respuesta por fuegoS+18 La oracin eficaz(R'17 La confianza de la fee)16 Odos que no oyenH%15 El reto de ElasH$14 La llamada al Carmelo1P)13 El alborotador de IsraelV,  12 Frente a AcabK! 11 Frente al peligroWN% 10 Mujeres recibieron sus muertos por resurreccin&QC7 09 Una Providencia oscuraP* 08 El Seor proveercular con la naci\'f3n favorecida: Jehov\'e1 era su Rey, su Gobernante, Aquel al cual hab\'edan de dar cuentas, con el que ten\'edan un pacto solemne. Segundo, se informaba a Acab que Dios vive. Este gran hecho, evidentemente, hab\'eda sido puesto en entredicho. Durante el reinado de un rey tras otro, Israel hab\'eda escarnecido y desafiado a Jehov\'e1 sin que se hubieran producido consecuencias terribles; por ello, lleg\'f3 a prevalecer la idea falsa de que el Se\'f1or no exist\'eda en realidad. Tercero, la afirmaci\'f3n "Vive Jehov\'e1 Dios de Israel\'bb, mostraba el notable contraste que exist\'eda con los \'a1dolos sin vida, cuya impotencia iba a hacerse patente, incapaces de defender de la ira de Dios a sus enga\'f1ados adoradores.\par \par Aunque Dios, por sus propias y sabias razones, \'absoport\'f3 con mucha mansedumbre los vasos de ira preparados para muerte\'bb (\cf1\ul Rom_9:22\cf0\ulnone ), no obstante da pruebas suficientes y claras, a trav\'e9s del curso de la historia humana, de que \'c9l es a\'fan ahora el gobernador de los imp\'edos y el vengador del pecado. A Israel le fue dada tal prueba entonces. A pesar de la paz y la prosperidad de que hab\'eda disfrutado el reino por largo tiempo, el Se\'f1or estaba airado en gran manera por la forma grosera en que hab\'eda sido insultado p\'fablicamente, y hab\'eda llegado la hora de que Dios castigara severamente a su pueblo descarriado. En consecuencia, envi\'f3 a El\'edas a anunciar a Acab la naturaleza y duraci\'f3n del azote. N\'f3tese debidamente que el profeta fue con su terrible mensaje, no al pueblo, sino al mismo rey, la cabeza responsable, el que ten\'eda en su mano el poder de rectificar lo que estaba mal, proscribiendo los \'eddolos de sus dominios.\par \par El\'edas fue llamado a comunicar el mensaje m\'e1s desagradable al hombre m\'e1s poderoso de todo Israel; pero, consciente de que Dios estaba con \'e9l, no titube\'f3 en su tarea. Enfrent\'e1ndose s\'fabitamente a Acab, El\'edas le hizo ver de manera clara que el hombreLVAL ? que ten\'eda delante no le tem\'eda, por m\'e1s que fuera el rey. Sus primeras palabras hicieron saber al degenerado monarca de Israel que tenla que v\'e9rselas con el Dios viviente. \'abVive Jehov\'e1 Dios de Israel\'bb, era una afirmaci\'f3n franca de la fe del profeta, y al mismo tiempo dirig\'eda la atenci\'f3n de Acab hacia Aquel a quien hab\'eda abandonado. \'abDelante del cual estoy\'bb (es decir, del cual soy siervo; v\'e9ase \cf1\ul Deu_10:8\cf0\ulnone ; \cf1\ul Luk_1:19\cf0\ulnone ), en cuyo nombre vengo a ti, en cuya veracidad y poder incuestionable conf\'edo, de cuya presencia inefable soy consciente, y al cual he orado y me ha respondido.\par \par \'abNo ' habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os, sino por mi palabra\'bb. \'a1Qu\'e9 perspectiva m\'e1s aterradora! De la expresi\'f3n \'ablluvia temprana y tard\'eda\'bb inferimos que, normalmente, Palestina experimentaba una estaci\'f3n seca de varios meses de duraci\'f3n; pero, aunque no cala lluvia, de noche descend\'eda abundante roc\'edo que refrescaba grandemente la vegetaci\'f3n. Pero que no cayera roc\'edo ni lluvia, y por un per\'edodo de a\'f1os, era en verdad un juicio terrible. Esa tierra tan f\'e9rtil y rica que mereci\'f3 ser designada como "tierra que fluye leche y miel", se convertirla r\'e1pidamente en aridez y sequedad, acarreando hambre, pestilencia y muerte. Y cuando Dios retiene la lluvia, nadie puede crearla. \'ab\'bfHay entre las vanidades (falsos dioses) de las gentes quien haga llover?\'bb (\cf1\ul Jer_14:22\cf0\ulnone ). \'a1C\'f3mo revela esto la completa impotencia de los \'eddolos, y la locura de los que les rinden homenaje!\par \par La severa prueba con la que El\'edas se enfrentaba al comparecer ante Acab y pronunciar tal mensaje requer\'eda una fuerza moral poco com\'fan. Esta verdad se hace m\'e1s evidente si prestamos atenci\'f3n a un detalle que parece haber escapado a los comentaristas y que s\'f3lo es evidente por medio de la comparaci\'f3n cuidadosa de las diversas partes de las Escrituras. ELVAL @l\'edas dijo al rey: \'abNo habr\'e1 lluvia ni roc\'edo en estos a\'f1os\'bb, mientras que en \cf1\ul 1Ki_18:1\cf0\ulnone , la secuela de ello es que \'abpasados muchos d\'edas, fue palabra de Jehov\'e1 a El\'edas en el tercer a1o, diciendo: Ve, mu\'e9strate a Acab, y yo dar\'e9 lluvia sobre la haz de la tierra\'bb. Por otra parte, Cristo declar\'f3 que "muchas viudas hab\'eda en Israel en los d\'edas de El\'edas, cuando el cielo fue cerrado por tres a\'f1os y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra\'bb (\cf1\ul Luk_4:25\cf0\ulnone ). \'bfC\'f3mo podemos dar cuenta de esos seis meses? De la forma siguiente: cuando Elias visit\'f3 a Acab ya hacia seis meses que la sequ\'eda hab\'eda comenzado; podemos imaginarnos perfectamente la furia del rey al anunci\'e1rsele que la terrible plaga hab\'eda de durar tres a\'f1os m\'e1s.\par \par Si la desagradable tarea que El\'edas tenla ante s\'ed requer\'eda resoluci\'f3n y valent\'eda sin igual; y bien podemos preguntar: \'bfCu\'e1l era el secreto de su gran coraje, y c\'f3mo podemos explicarnos su fortaleza? Algunos rab\'edes jud\'edos han mantenido que era un \'e1ngel, pero esto no es posible porque en el Nuevo Testamento se nos dice claramente que "El\'edas era hombre sujeto a semejantes pasiones que nosotros\'bb (\cf1\ul Jam_5:17\cf0\ulnone ). S\'ed, era s\'f3lo \'abun hombre\'bb; sin embargo, no tembl\'f3 en presencia de un monarca. Aunque hombre, ten\'eda poder para cerrar las ventanas del cielo y secar los arroyos de la tierra. Pero la pregunta surge de nuevo ante nosotros: \'bfC\'f3mo explicar la plena certidumbre con que predijo la prolongada sequ\'eda, y su conf