Standard Jet DBnb` Ugr@?~1y0̝cßFNPb7(/` {6B߱mCx63y[%,|*|f_Љ$g'DeFx -bT4.0dv Y S  Y   Y Y  Y Y  Y  Y  Y  r Y s Y E Y a Y d Y 2Y  Y   Y  jY ConnectDatabaseDateCreateDateUpdate FlagsForeignNameIdLvLvExtraLvModule LvPropName OwnerParentIdRmtInfoLongRmtInfoShortTypeniYYIdParentIdName        OYS Y Y Y  Y 2ACMFInheritableObjectIdSID  AtYObjectId YSY  Y Y Y  Y ` Y Y  Y AttributeExpressionFlagLvExtra Name1 Name2ObjectId Ordernzf edY"ObjectIdAttribute -YSY Y Y  Y ` Y  Y  Y  Y ccolumn grbiticolumnszColumnszObject$szReferencedColumn$szReferencedObjectszRelationship   YYYszObject$szReferencedObjectszRelationshipYv1b N  : k & W  C t/ @@X  @@OJmJLJkQkiQ^JmYdbkWYfkmJL^Qk`kvkJMQk`kvkdL[QMmk`kvkhoQiYQk`kvkiQ^JmYdbkWYfkmdfYMbdmQk`kvkOL  @~  @ @           d k f  ّ?V4@?V4@Topic Notes(@DDD88888886 @]?V4@]?V4@MSysRelationships*DDDDDDDDDDB ]?V4@]?V4@MSysQueries*88888888886 ]?V4@]?V4@MSysACEs*22222222220 ]?V4@]?V4@MSysObjects*88888888886 ]?V4@]?V4@MSysDb(.........., ]?V4@]?V4@Relationships*<<<<<<<<<<: ]?V4@]?V4@Databases*44444444442 ]?V4@]?V4@Tables*.........., jYNY Y d YID TitleCommentsddddddYYIDPrimaryKeyHv1bLVAL}{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 JUAN BUNYAN EL PEREGRINO\par \par \b0\fs22 Viaje de Cristiano a la Ciudad Celestial bajo el s\'edmil de un sue\'f1o\par \b VIDA DE JUAN BUNYAN\par \b0 JUAN BUNYAN, hijo de un calderero, naci\'f3 en Elstow., cerca de Bedford, el a\'f1o 1628, en una \'e9poca en la cual prevalec\'edan las malas costumbres por todo el pa\'eds de Inglaterra. Su educaci\'f3n fue la que los pobres pod\'edan dar a sus hijos en aquellos d\'edas. Asisti\'f3 a la escuela primaria, y aprendi\'f3 a leer y escribir; pero era un muchacho desaplicado, y muy pocos de su edad le aventajaban en maldecir, jurar, mentir y blasfemar. En sus d\'edas juveniles el terror era lo \'fanico que parec\'eda tener alguna fuerza para sujetarle. Durante el d\'eda ten\'eda frecuentes y tenebrosos presentimientos de la ira venidera, y de noche le sobresaltaban sue\'f1os horribles. Su imaginaci\'f3n conceb\'eda apariciones de malos esp\'edritus que ven\'edan a llev\'e1rselo consigo, o le hac\'eda pensar que hab\'eda llegado el \'faltimo d\'eda con todas sus terribles realidades.\par Tales eran los temores de su juventud. Conforme fue creciendo se fue endureciendo su conciencia, sin que bastaran a despertarle ni a conmoverle los extraordinarios y providenciales acontecimientos que le ocurrieron. Dos veces estuvo a punto de morir ahogado. Durante la guerra civil fue obligado a servir en el ej\'e9rcito. En una ocasi\'f3n, un compa\'f1ero suyo que hab\'eda pedido y obtenido permiso para sustituirle en una guardia, recibi\'f3 un tiro en la cabeza y muri\'f3 en aquel puesto.\par Su matrimonio ejerci\'f3 cierta influencia en su porvenir. La joven que tom\'f3 por esposa era muy pobre, y lo m\'e1s valioso que ten\'eda eran dos libros que su padre, hombre muy piadoso, le hab\'eda dejado: El camino sencillo al cielo y la pr\'e1ctica de la piedad. La se\'f1ora Bunyan le\'eda con frecuencia estos libros enLVAL compa\'f1\'eda de su marido, y le refer\'eda la vida santa que su padre hab\'eda llevado. El resultado fue que Bunyan sinti\'f3 un vivo deseo de reformarse, y as\'ed lo hizo; pero solamente en lo exterior. Su coraz\'f3n no experiment\'f3 cambio alguno, y su vida sigui\'f3 por el misino camino de pecado que hasta entonces hab\'eda seguido. Un serm\'f3n que oy\'f3 acerca del pecado de no santificar el d\'eda de reposo, le impresion\'f3 fuertemente. La tarde del mismo d\'eda, estaba ocupado en diversiones, como era su costumbre hacerlo, cuando de pronto se agolparon en su mente pensamientos acerca del juicio venidero. Qued\'f3 aterrado, imagin\'f3 o\'edr una voz del cielo que le dec\'eda: "\'bfQuieres dejar tus pecados e ir al cielo, o prefieres retenerlos e ir al infierno?" Entonces cruz\'f3 por su conciencia, como un rayo, la convicci\'f3n de que era un gran pecador; pero \'f3 que era ya tarde para buscar el perd\'f3n o el cielo, y vio desesperado a sus pasatiempos. Alg\'fan tiempo despu\'e9s trab\'f3 amistad con un cristiano, cuya piadosa conversaci\'f3n toc\'f3 de tal manera su coraz\'f3n, que comenz\'f3 a leer la Biblia. Encontr\'f3 en el libro las cosas que le alarmaron, y emprendi\'f3 la reforma de palabras y de su vida; pero confiado solamente en sus propias fuerzas e ignorando el amor y la gracia de Jesucristo. Un d\'eda atrajeron su atenci\'f3n la conversaci\'f3n que sosten\'edan tres mujeres piadosas, que se hallaban sentadas a la puerta de una casa en una de las calles de Bedford. Se acerco, y oy\'e9ndolas hablar de las cosas de Dios, de su obra en los corazones y de la paz de la reconciliaci\'f3n, vio que hab\'eda en la religi\'f3n algo que \'e9l no hab\'eda conocido ni experimentado a\'fan. Las palabras de aquellas mujeres no las olvid\'f3 nunca, y desde entonces abandon\'f3 la compa\'f1\'eda de viciosos y busc\'f3 la sociedad de los que, al menos, ten\'edan cierta reputaci\'f3n de piadosos.\par Bunyan hab\'eda ya emprendido su camino saliendo de la ciudad de Destrucci\'f3n; pero cay\'f3 LVALen muchos peligros y errores; apenas hay un temor de los muchos que pueden asaltar al esp\'edritu ansioso de salvaci\'f3n que no inquietara alguna u otra vez su mente. Por largo tiempo fue como el hombre que \'e9l mismo describe en su libro, encerrado en una jaula de hierro, privado del gozo de las promesas divinas y esperando aterrado una segura condenaci\'f3n. Su lucha con el Maligno nos recuerda tambi\'e9n el combate de Cristiano y Apolly\'f3n. Pero, seg\'fan su propia y hermosa expresi\'f3n, una mano misteriosa le alarg\'f3 algunas hojas del \'e1rbol de la vida, que aplic\'f3 a las heridas que hab\'eda recibido en la batalla, y fue curado al instante. La fe le llev\'f3 a la cruz de Cristo, y vino a ser m\'e1s que vencedor por medio de Aqu\'e9l que le am\'f3. Poco despu\'e9s de esto hizo p\'fablica profesi\'f3n de su fe y comenz\'f3 a predicar a otros el Salvador que \'e9l hab\'eda encontrado.\par Pronto tuvo que sufrir por causa de su religi\'f3n. Entre los a\'f1os 1655 y 1660 predic\'f3 a menudo en la vecindad de Bedford. En el a\'f1o \'faltimo fue arrestado y metido en la c\'e1rcel de Bedford, en la cual pas\'f3 doce a\'f1os, exceptuando \'fanicamente un breve intervalo de pocas semanas. Se ha dicho con frecuencia que Bunyan escribi\'f3 EL PEREGRINO durante este encarcelamiento. Pero algunos eruditos han demostrado que fue en otro posterior y m\'e1s breve encarcelamiento, en el a\'f1o 1676, cuando escribi\'f3 la primera parte de su obra inmortal, la cual se public\'f3 en los primeros meses del a\'f1o 1678. La segunda parte no apareci\'f3 hasta el a\'f1o 1685.\par La obra de Bunyan ha sido elogiada por los literatos m\'e1s eminentes. Ha sido traducida a numerosos idiomas, algunos de los cuales eran desconocidos para Europa en los d\'edas de Bunyan. Los misioneros han llevado este libro a casi todos los pa\'edses del mundo, y ahora el Peregrino cuenta la historia de su viaje a los chinos en el Oriente, a los negros en el Occidente, o los groenlandeses en el Norte y a los isle\'f1os del Pac\'edfiLVALco del Sur. La Sociedad de Tratados Religiosos, de Londres, ha ayudado a la impresi\'f3n de esta obra en m\'e1s de cien idiomas. Bunyan fue autor de otra alegor\'eda, La Guerra Santa, publicada en 1682, que sigue a EL PEREGRINO en m\'e9rito literario y religioso. Refiri\'f3 tambi\'e9n, de una manera inimitable, la historia de su vida y de sus experiencias religiosas en su libro Gracia que abund\'f3 para el mayor de los pecadores, digno de figurar al lado de las Confesiones, de Agust\'edn, y de las Conversaciones de sobremesa, de Lutero. Adem\'e1s de estas grandes obras, escribi\'f3 muchos tratados, algunos de los cuales se leen todav\'eda con placer provecho.\par En la c\'e1rcel aprendi\'f3 Bunyan el arte de hacer encaje de flecos largos, con lo cual ayudaba a mantener a su familia. Despu\'e9s de su libertad vivi\'f3 una vida muy \'fatil a la obra de Cristo, como pastor de la Congregaci\'f3n independiente de Bedford, y como predicador y escritor. Muri\'f3 en 1658, en una casa que ten\'eda una tienda con la muestra \ldblquote La Estrella\rdblquote , y fue enterrado en Bunhill Fields.\par PROLOGO APOLOG\'c9TICO DEL AUTOR\par No fue mi plan, cuando tom\'e9 la pluma Para empezar la obra que te ofrezco, Hacer un libro tal; no, me propuse Escribir una cosa de otro g\'e9nero, La cual, estando casi concluida, Esta empezaba, sin fijarme en ello.\par Y era que al escribir sobre el camino Por donde van los santos de este tiempo Emple\'e9 con frecuencia alegor\'edas Sobre la senda que conduce al cielo, En m\'e1s de veinte cosas que narraba, Y otras tantas despu\'e9s se me ocurrieron. Brotaban de mi mente estas figuras Como chispas sinn\'famero del fuego, Y dije: Si tan pronto aparec\'e9is, En orden os pondr\'e9 con justo m\'e9todo, No vay\'e1is a llegar a lo infinito, Y a consumir el libro ya compuesto. Lo hice as\'ed; mas no me propon\'eda Mostrar al mundo mis escritos nuevos; Lo que pensaba yo, no lo sab\'eda; S\'f3lo s\'e9 que no tuve por objeto Buscar de mis vecinos los aplausos, Sino dejar mi gusto satisLVALfecho.\par En componer el libro mencionado S\'f3lo emple\'e9 de vacaci\'f3n el tiempo, Por apartar mi mente, al escribirlo, De importunos, ingratos pensamientos.\par As\'ed con gran placer tom\'e9 la pluma, Y pronto consignaba en blanco y negro Las ideas venidas a mi mente, Sujetas todas al fijado m\'e9todo, Hasta tener la obrita, como veis, Su longitud, su anchura y su grueso.\par Cuando estaba mi libro terminado, A varios lo mostr\'e9, con el intento De ver de qu\'e9 manera lo juzgaban: Unos, Viva; otros, Muera, me dijeron. Unos me dicen: "Juan, imprime el libro." Otros me dicen: "No." Seg\'fan criterio De varios, puede hacer un beneficio; Otros opinan con distinto acuerdo.\par En esta variedad de pareceres, Yo me encontraba como en un estrecho, Y pens\'e9: Pues est\'e1n tan divididos, Lo imprimir\'e9, y asunto ya resuelto.\par Porque \emdash pensaba yo\emdash si unos lo aprueban Aunque otros avancen en canal opuesto, Con publicarlo se somete a prueba Y se ver\'e1 qui\'e9n tiene m\'e1s acierto. Y pensaba tambi\'e9n: Si a los que quieren Tener mi libro, a complacer me niego, No har\'e9 m\'e1s que impedirles lo que puede Ser un placer muy grande para ellos. A los que no aprobaban su lectura Les dije: Al publicarlo no les ofendo; Pues hay hermanos a los cuales gusta, Aplazad vuestros juicios para luego.\par \'bfNo lo quieres leer? D\'e9jalo: algunos Comen carne, mas otros roen el hueso, Y por si puedo contentar a todos, A todos hablo en los siguientes t\'e9rminos:\par \'bfNo conviene escribir en tal estilo? \'bfPor escribir en \'e9l, acaso dejo De hacerte bien cual yo me propon\'eda? \'bfPor qu\'e9 tal obra publicar no debo? Negras nubes dan lluvia, no las blancas. M\'e1s si unas y otras a la vez llovieron, La tierra con sus plantas las bendice, Sin lanzar a ninguna vituperio, Y recoge los frutos que dan ambas Sin distinguir de d\'f3nde procedieron. Ambas convienen, cuando est\'e1 la tierra Est\'e9ril por falta de alimento; M\'e1s si est\'e1 bien nutrida, las rechaza Porque ya no le sirve de pLVALrovecho.\par Mirad al pescador c\'f3mo trabaja Para coger los peces; qu\'e9 aparejos Dispone con astucia; c\'f3mo emplea Redes, cuerdas, tri\'e1ngulos y anzuelos; Mas aun habiendo peces, no lograra Pescarlos con sus varios instrumentos, Si no los busca, los atrae, los junta Y les ense\'f1a el codiciado cebo.\par \'bfY qui\'e9n dir\'e1 las tretas y posturas Que tiene que adoptar el pajarero, Si quiere coger caza? Necesita Red, escopeta, luz, trampa, cencerro, Seg\'fan las aves que coger pretenda, Y son innumerables sus rodeos. M\'e1s no le bastan; con silbido o toque Atraer\'e1 tal p\'e1jaro a su cepo; Pero si toca o silba, se le escapa, Tal otro, que se coge con silencio. Suele hallarse una perla en una ostra O quiz\'e1 en la cabeza de un escuerzo. Pues si cosas que nada promet\'edan, Cosa mejor que el oro contuvieron, \'bfQui\'e9n desde\'f1a un escrito, que pudiera Ayudarnos a buen descubrimiento? Mi libro (aun desprovisto de pinturas Juzgadas por algunos como m\'e9rito) No carece de cosas que superan A otras muchas tenidas en aprecio.\par \ldblquote Bien juzgado ese libro \emdash dice alguno \emdash Yo desconf\'edo de su buen suceso." \'bfPor qu\'e9? "Porque es oscuro." \'bfQu\'e9 m\'e1s tiene? "Es ficticio." \'bfQu\'e9 importa? Yo sostengo Que algunos, con ficciones y con frases Oscuras, cual las m\'edas, consiguieron Hacer que la verdad resplandeciese Con hermosos y f\'falgidos destellos. "Pero le falta solidez." Expl\'edcate. "Esas frases, al corto de talento Le turban, y a nosotros las met\'e1foras, En vez de iluminar, nos dejan ciegos."\par Solidez necesita quien escribe De las cosas divinas, es muy cierto; \'bfPero me falta solidez porque uso Met\'e1foras? \'bfAcaso no sabemos Que con tipos, met\'e1foras y sombras Vino la ley de Dios y su Evangelio? En estas cosas el var\'f3n prudente No encuentra repugnancia ni defectos; Los halla s\'f3lo el que asaltar pretende La excelsa cima del saber supremo. El prudente se inclina, reconoce Que Dios habl\'f3 por diferente? medios Con ovejas, con LVALvacas, con palomas, Con efusi\'f3n de sangre de corderos, Y es feliz al hallar la luz y gracia Que puso Dios en s\'edmbolos diversos.\par No se\'e1is presurosos en juzgarme Falto de solidez, rudo en exceso: Lo que parece s\'f3lido, no siempre Tiene la solidez que nos creemos, No despreciamos cosas en par\'e1bolas; A veces recibimos lo funesto, Y privamos al alma de las cosas Que le pueden hacer grande provecho. Mi frase oscura la verdad contiene, Como el oro la caja del banquero.\par Sol\'edan los profetas por met\'e1foras Ense\'f1ar la verdad: s\'ed, quien atento A Cristo y sus ap\'f3stoles estudie, Ver\'e1 que la verdad as\'ed vistieron. \'bfTemer\'e9 yo decir que la Escritura, Libro que a todos vence por su m\'e9rito, Est\'e1 lleno doquier de analog\'edas, De figuras, par\'e1bolas y ejemplos? Pues ese libro irradia los fulgores Que nuestra noche en d\'eda convirtieron.\par Vamos, que mi censor mire sus obras, Y hallar\'e1 m\'e1s oscuros pensamientos Que en este libro; s\'ed, sepa que tiene En sus mejores cosas m\'e1s defectos.\par Si apelamos ante hombres imparciales, Por uno a su favor, yo diez espero Que prefieran lo dicho en estas l\'edneas A sus mentiras en brillante arreo. Ven, Verdad, aun cubierta de mantillas, T\'fa informas el juicio, das consejo, Agradas a la mente y haces d\'f3cil La voluntad a tu divino imperio; T\'fa la memoria llenas con las cosas, Que la imaginaci\'f3n ve con recreo Y a la vez dan al \'e1nimo turbado Preciosa paz y bienhechor consuelo.\par Sanas frases, no f\'e1bulas de viejas, Manda San Pablo usar a Timoteo; M\'e1s en ninguna parte le proh\'edbe El uso de par\'e1bolas y ejemplos, Que encierran oro, perlas y diamantes, Dignos de ser buscados con empe\'f1o.\par Una palabra m\'e1s. Hombre piadoso \'bfTe ofendes? \'bfEra acaso tu deseo Que yo diese otro traje a mis ideas, O que fuese m\'e1s claro, m\'e1s expreso? D\'e9jame proponer estas tres cosas, Y al fallo de .mis jueces me someto. \'a1Hallo que puedo usar, nadie lo niega, Mi sistema, si abuso no cometo, Con paLVALlabras, con cosas, con lectores; Si en el uso de s\'edmiles soy diestro Y en aplicarlos, procurando s\'f3lo De la verdad el r\'e1pido progreso. \'bfNegar he dicho? No; tengo licencia (Y tambi\'e9n de hombres santos el ejemplo, Que agradaron a Dios en dichos y obras M\'e1s que cualquiera del presente tiempo) Para expresar las cosas excelentes En sumo grado que pensadas tengo.\par Hallo que hombres de talla cual los \'e1rboles En di\'e1logos escriben, y por eso Nadie los menosprecia; quien merece Maldici\'f3n es quien usa su talento En abusar de la verdad, que debe Llegar a ti y a m\'ed, seg\'fan los medios Que Dios quiera emplear; porque, \'bfqui\'e9n sabe Mejor que Dios, el que ense\'f1\'f3 primero El uso del arado, c\'f3mo debe Dirigir nuestra pluma, y pensamiento? El es quien hace que las cosas bajas Suban a lo divino en raudo vuelo.\par Hallo que la Escritura en muchas partes Presenta semejanza con mi m\'e9todo Pues nombrando una cosa, indica otra; Se me permite, pues, sin detrimento De la verdad, que con sus rayos de oro Lucir\'e1 comi\'f3 el sol en d\'eda espl\'e9ndido.\par Y ahora, antes de soltar la pluma, De este mi libro mostrar\'e9 el provecho, Y \'e9l y t\'fa quedan en la mano que alza A los humildes y hunde a los soberbios.\par Este libro a tu vista pone al hombre Que va buscando incorruptible premio: Muestra de d\'f3nde viene, a d\'f3nde marcha, Lo que deja de hacer y deja hecho; Muestra c\'f3mo camina paso a paso, Hasta que llega vencedor al cielo.\par Muestra, adem\'e1s, a los que van con br\'edo Esa corona, al parecer, queriendo; M\'e1s ver\'e9is la raz\'f3n por la cual pierden Sus trabajos y mueren como necios.\par Mi libro har\'e1 de ti fiel peregrino, Si te quieres guiar por sus consejos; El te dirigir\'e1 a la Santa Tierra, Si de su direcci\'f3n haces aprecio; El har\'e1 ser activos a los flojos, Y har\'e1 ver cosas bellas a los ciegos.\par \'bfEres algo sutil y aprovechado? \'bfQuieres una verdad dentro de un cuento? \'bfEres olvidadizo? \'bfDesearas En todo el a\'f1o conseLVALrvar recuerdos? Pues lee mis ficciones, que se fijan En la mente, y al triste dan consuelo. Para afectar al hombre indiferente Est\'e1 escrito este libro en tal dialecto; Parece novedad, y s\'f3lo encierra Sana y pura verdad del Evangelio.\par \'bfQuieres quitar de ti melancol\'eda? \'bfQuieres t\'fa, sin locura, estar contento? \'bfQuieres leer enigmas explicados, O contemplar absorto y en silencio? \'bfQuieres manjar sabroso? \'bfVer quisieras Un hombre que te habla en nube envuelto? \'bfQuieres so\'f1ar, mas sin estar dormido? \'bfQuieres llorar y re\'edr al mismo tiempo?\par \'bfQuieres perderte sin que sufras da\'f1o, Y encontrarte despu\'e9s sin embeleso? \'bfQuieres leer tu vida, sin que sepas Que la est\'e1s en mis p\'e1ginas leyendo, Y ver si eres bendito, o todav\'eda No has alcanzado bendici\'f3n del cielo? Oh, ven ac\'e1, coge mi libro y ponlo Junto a tu coraz\'f3n y a tu cerebro.\par JUAN BUNYAN Versi\'f3n m\'e9trica de C. Araujo. \par PR\'d3LOGO\par Al sacar a luz una nueva edici\'f3n de EL PEREGRINO, creemos innecesario describir los m\'e9ritos y hacer el elogio de un libro inmortalizado ya por el juicio de dos siglos y por la admiraci\'f3n de millones de lectores. En opini\'f3n de muchos cr\'edticos y pensadores, la alegor\'eda de Bunyan es el libro religioso m\'e1s grande que se ha escrito en el mundo despu\'e9s de la Biblia, en la cual encontr\'f3 el autor ingl\'e9s la inspiraci\'f3n que gui\'f3 su pluma. Como libro de edificaci\'f3n espiritual EL PEREGRINO contiene un caudal de ense\'f1anzas y est\'edmulos que lo hace de inestimable valor para cuantos han emprendido la carrera celeste. Como literatura, pocos pueden igualarle en la sencillez y naturalidad del estilo, en el inter\'e9s de su argumento y en la admirable descripci\'f3n de personajes, arrancados a la viviente realidad.\par En dos ediciones anteriores a la que ahora se ofrece al p\'fablico, han sido incluidas las traducciones m\'e9tricas de los pr\'f3logos en verso que Bunyan escribi\'f3 en defensa de su obra, as\ LVAL 'ed como varios c\'e1nticos que el autor puso en boca de sus personajes, las que, hechas por el conocido pastor y poeta evang\'e9lico Don Carlos Araujo, que ahora goza del descanso y de las glorias de la Ciudad Celestial, han servido para completar esta versi\'f3n espa\'f1ola de la c\'e9lebre obra. Los que la conocen en el original podr\'e1n juzgar del acierto y fidelidad con que se han hecho tales versiones.\par \par \par } `b - / S  K M t 20 Cristiano y Esperanza, Ciudad de DiosҐbV19 Ignorancia֫, 18 Ateo 17 Ignorancia, Vuelve-atrs, Poca-Fe, y Adulador4rf16 Peregrinos y los Pastores de montaas de Delici@vj15 Cristiano y Esperanza y el Gigante DesesperaciVvj14 Cristiano y EsperanzajzB613 Evangelistam." 12 Locuacidada,  11 Cristiano encuentra FielXH< 10 Cristiano sufre en valle de Sombra de MuerteRRpd 09 Cristiano en valle de Humillacin2cKZN 08 Cristiano pasa en salvo entre los dos leones, HNAvj07 Cristaino encuentra a Simplicidad, Pereza y Pree:vj06 Cristiano llega a la CruzD8J>05 Cristiano en la casa del Intrprete/^R04 Cristiano y la puerta "llamad y se os abrir"L1+rf03 Cristiano abandona su camino engaado por SabioS%vj02 Prosigue Cristiano su peregrinacin, Obstinado Tvj01 Viaje de Cristiano a la ciudad CelestialD#h\00 prologo}&LVAL{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Viaje de Cristiano a la ciudad Celestial\par \fs22\par \b0 Principia el sue\'f1o del autor. \emdash Cristiano, convencido de pecado, huye de la ira venidera, y es dirigido por Evangelista a Cristo.\par Caminando iba yo por el desierto de este mundo, cuando me encontr\'e9 en un paraje donde hab\'eda una cueva; busqu\'e9 refugio en ella fatigado, y habi\'e9ndome quedado dormido, tuve el siguiente sue\'f1o: Vi un hombre en pie, cubierto de andrajos, vuelto de espaldas a su casa, con una pesada carga sobre sus hombros y un libro en sus manos. Fijando en \'e9l mi atenci\'f3n, vi que abri\'f3 el libro y le\'eda en \'e9l, y seg\'fan iba leyendo, lloraba y se estremec\'eda, hasta que, no pudiendo ya contenerse m\'e1s, lanz\'f3 un doloroso quejido y exclam\'f3: \emdash \'bfQu\'e9 es lo que debo hacer?. En este estado regres\'f3 a su casa, procurando reprimirse todo lo posible para que su mujer y sus hijos no se apercibiesen de su dolor. Mas no pudiendo por m\'e1s tiempo disimularlo, porque su mal iba en aumento, se descubri\'f3 a ellos y les dijo: \emdash Querid\'edsima esposa m\'eda, y vosotros, hijos de mi coraz\'f3n; yo, vuestro amante amigo, me veo perdido por raz\'f3n de esta carga que me abruma. Adem\'e1s, s\'e9 ciertamente que nuestra ciudad va a ser abrasada por el fuego del cielo, y todos seremos envueltos en cat\'e1strofe tan terrible si no hallamos un remedio para escapar, lo que hasta ahora no he encontrado.\par Grande fue la sorpresa que estas palabras produjeron en todos sus parientes, no porque las creyesen verdaderas, sino porque las miraban como resultado de alg\'fan delirio. Y como la noche estaba ya muy pr\'f3xima, se apresuraron a llevarle a su cama, en la esperanza de que el sue\'f1o y el reposo calmar\'edan su cerebro. Pero la noche le era tan molesta como el d\'eda; sus p\'e1rpados no se cerraron para el descanso, y la pas\'f3 LVALen l\'e1grimas y suspiros. Interrogado por la ma\'f1ana de c\'f3mo se encontraba, \emdash Me siento peor\emdash contest\'f3\emdash y mi mal crece a cada instante. \emdash Y como principiase de nuevo a repetir las lamentaciones de la tarde anterior, se endurecieron contra \'e9l, en lugar de compadecerle. Intentaron entonces recabar con aspereza lo que los medios de la dulzura no hab\'edan conseguido; se burlaban unas veces, le re\'f1\'edan otras, y otras le dejaban completamente abandonado. No le quedaba, pues, otro recurso que encerrarse en su cuarto para orar y llorar, tanto, por ellos como por su propia desventura, o salirse al campo y desahogar en su espaciosa soledad la pena de su coraz\'f3n.\par En una de estas salidas le vi muy deca\'eddo de \'e1nimo y sobremanera desconsolado, leyendo en su libro, seg\'fan su costumbre; y seg\'fan le\'eda le o\'ed de nuevo exclamar: \emdash \'bfQu\'e9 he de hacer para ser salvo? \emdash Sus miradas inquietas se dirig\'edan a una y otra parte, como buscando un camino por donde huir; mas permanec\'eda inm\'f3vil, porque no le hallaba, a tiempo que vi venir hacia \'e9l un hombre llamado Evangelista, y o\'ed el siguiente di\'e1logo:\par EVANGELISTA. \emdash \'bfPor qu\'e9 lloras?\par CRISTIANO (tal era su nombre). \emdash Este libro me dice que estoy condenado a morir; y que despu\'e9s he de ser juzgado, y yo no quiero morir ni estoy dispuesto para el juicio.\par EVANG. \emdash \'bfPor qu\'e9 no has de querer morir, cuando tu vida est\'e1 llena de tantos males?\par CRIST. \emdash Porque temo que esta carga que sobre m\'ed llevo me ha de sumir m\'e1s hondo que el sepulcro, y que he de caer en Tofet (lugar de fuego). Y si no estoy dispuesto para ir a la c\'e1rcel, lo estoy menos para el juicio, y much\'edsimo menos para el suplicio. \'bfNo quieres, pues, que llore y que me estremezca?\par EVANG. \emdash \'abEntonces, \'bfpor qu\'e9 no tomas una resoluci\'f3n? Toma, lee.\par CRIST. (Recibiendo un rollo de pergamino y leyendo.) \emdash "\'a1Huye de la ix LVAL ra venidera!". \'bfAdonde y por d\'f3nde he de huir?\par EVANG. (Se\'f1alando a un campo muy espacioso.) \emdash \'bfVes esa puerta angosta?.\par CRIST. \emdash No.\par EVANG. \emdash \'bfVes all\'e1, lejos, el resplandor de una luz?.\par CRIST. \emdash \'a1Ah!, s\'ed.\par EVANG. \emdash No la pierdas de vista; ve derecho hacia ella, y hallar\'e1s la puerta; llama, y all\'ed te dir\'e1n lo que has de hacer.\par \par \par } LVAL {\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Prosigue Cristiano su peregrinaci\'f3n, Obstinado y Flexible\par \b0\fs22\par Prosigue Cristiano su peregrinaci\'f3n, vi\'e9ndose abandonado por Obstinado y Flexible.\par Cristiano ech\'f3 a correr en la direcci\'f3n que se le hab\'eda marcado; mas no se hab\'eda alejado a\'fan mucho de su casa cuando, se dieron cuenta su mujer e hijos, empezaron a dar voces tras \'e9l, rog\'e1ndole que volviese. Cristiano, sin detenerse y tapando sus o\'eddos, gritaba desaforadamente: \emdash \'a1 Vida!, \'a1vida!, \'a1vida eterna! \emdash Y sin volver la vista atr\'e1s, sigui\'f3 corriendo hacia la llanura.\par A las voces acudieron tambi\'e9n los vecinos. Unos se burlaban de verle correr; otros le amenazaban, y muchos le daban voces para que volviese. Dos de ellos, Obstinado y Flexible, pretendieron alcanzarle para obligarle a retroceder, y aunque era ya mucha la distancia que los separaba, no pararon hasta que le dieron alcance. \emdash Vecinos m\'edos\emdash les dijo el fugitivo\emdash , \'bfa qu\'e9 hab\'e9is venido? \emdash A persuadirte a volver con nosotros\emdash dijeron. \emdash Imposible \emdash contest\'f3 \'e9l\emdash la ciudad donde viven y donde yo tambi\'e9n he nacido, es la Ciudad de Destrucci\'f3n; me consta que es as\'ed, y los que en ella moran, m\'e1s tarde o m\'e1s temprano, se hundir\'e1n m\'e1s bajo que el sepulcro, en un lugar que arde con fuego y azufre. Es, pues, vecinos, \'e1nimo y vengan conmigo.\par OBSTINADO. \emdash Pero, \'bfy hemos de dejar nuestros amigos y todas nuestras comodidades?\par CRIST. \emdash S\'ed, porque todo lo que tengan que abandonar es nada al lado de lo que yo busco gozar. Si me acompa\'f1an, tambi\'e9n ustedes gozar\'e1n conmigo, porque all\'ed hay cabida para todos. Vamos, pues, y por ustedes mismos inf\'f3rmense de la verdad de cuanto les digo.\par OBST. \emdLVAL!ash \'bfPues qu\'e9 cosas son esas que t\'fa buscas, por las cuales lo dejas todo?\par CRIST. \emdash Busco una herencia incorruptible, que no puede contaminarse ni marchitarse, reservada con seguridad en el cielo, para ser dada a su tiempo a los que la buscan con diligencia. Esto dice mi libro, l\'e9anlo si gustan, y se convencer\'e1n de la verdad.\par OBST. \emdash Necedades. D\'e9janos de tal libro. \'bfQuieres o no volver con nosotros?\par CRIST. \emdash \'a1Oh!, nunca, nunca. He puesto ya mi mano al arado.\par OBST. \emdash V\'e1monos, pues, vecino Flexible, y abandon\'e9mosle. Hay una clase de entes, tontos como \'e9ste, que cuando se les mete una cosa en la cabeza, se creen m\'e1s sabios que los siete famosos de Grecia.\par FLEX. \emdash Nada de insultos, amigo. \'bfQui\'e9n sabe si ser\'e1 verdad lo que Cristiano dice? Y entonces vale mucho m\'e1s lo que \'e9l busca que todo lo que nosotros poseemos; me voy inclinando a seguirle.\par OBST. \emdash \'a1C\'f3mo! \'bfM\'e1s necios a\'fan? No seas loco, y vuelve conmigo. \'a1Sabe Dios adonde te llevar\'e1 ese mentecato! V\'e1monos, no seas tonto.\par CRIST. \emdash No hagas caso, amigo Flexible; acomp\'e1\'f1ame, y tendr\'e1s no s\'f3lo cuanto te he dicho, sino muchas cosas m\'e1s. Si a m\'ed no me crees, lee este libro, que est\'e1 sellado con la sangre del que lo compuso.\par FLEX. \emdash Amigo Obstinado, estoy decidido; voy a seguir a este hombre y unir mi suerte con la suya. Pero (dirigi\'e9ndose a Cristiano), \'bfsabes t\'fa el camino que nos ha de llevar al lugar que deseamos?\par CRIST. \emdash Me ha dado la direcci\'f3n un hombre llamado "Evangelista"; debemos ir en busca de la puerta angosta que est\'e1 m\'e1s adelante, y en ella se nos dar\'e1n informes sobre nuestro camino.\par FLEX. \emdash Adelante, pues; marchemos. Y emprendieron juntos la marcha. Obstinado se volvi\'f3 solo a la ciudad, lament\'e1ndose del fanatismo de sus dos vecinos. Estos continuaron su camino, hablando amistosamente de la necia terquedad deLVAL" Obstinado, que no hab\'eda podido sentir el poder y terrores de lo invisible, y la grandeza de las cosas que esperaban: \emdash Las concibo\emdash dec\'eda Cristiano\emdash ; pero no hallo palabras bastantes para explicarlas. Abramos el libro y le\'e1moslas en \'e9l.\par FLEX. \emdash Pero, \'bfy tienes convencimiento de que sea verdad lo que el libro dice?\par CRIST. \emdash S\'ed, porque lo ha compuesto Aquel que ni puede enga\'f1arse ni enga\'f1arnos.\par FLEX. \emdash L\'e9eme, pues.\par CRIST. \emdash Se nos dar\'e1 la posesi\'f3n de un reino que no tendr\'e1 fin, y se nos dotar\'e1 de vida eterna para que podamos poseerle para siempre. Se nos dar\'e1n coronas de gloria y unas vestiduras resplandecientes como el sol en el firmamento. All\'ed no habr\'e1 llanto ni dolor, porque e1 Se\'f1or del reino limpiar\'e1 toda l\'e1grima de nuestros ojos.\par FLEX. \emdash \'a1Qu\'e9 bello y magn\'edfico es esto! \'bfY cu\'e1l ser\'e1 all\'ed nuestra compa\'f1\'eda?\par CRIST. \emdash Estaremos con los serafines y querubines, criaturas cuyo brillo nos deslumbrar\'e1: encontraremos tambi\'e9n all\'ed a millares que nos han precedido, todos inocentes, amables y santos, que andan con aceptaci\'f3n en la presencia de Dios para siempre. All\'ed veremos los ancianos con sus coronas de oro, v\'edrgenes y santos cantando dulcemente con sus arpas de oro, tantos hombres a quienes el mundo descuartiz\'f3, que fueron abrasados en las hogueras, despedazados por las bestias feroces, arrojados a las aguas, y todo por amor al Se\'f1or de ese reino, todos felices vestidos todos de inmortalidad.\par FLEX. \emdash La simple relaci\'f3n de esto arrebata de entusiasmo mi alma. \'bfPero es verdad que hemos de gozar de todas estas cosas? \'bfY qu\'e9 hemos de hacer para conseguirlo?\par CRIST. \emdash El Se\'f1or del reino lo ha consignado en este libro, y, en suma, es lo siguiente: "Si verdaderamente lo deseamos, El no los conceder\'e1 de balde."\par FLEX. \emdash Bien, buen amigo. Mi coraz\'f3n salta de alegr\LVAL#'eda; sigamos adelante, y apresuremos nuestra llegada.\par CRIST. \emdash \'a1Ay de m\'ed! No puedo ir tan de prisa como quisiera, porque esta carga me abruma. En tal conversaci\'f3n iban agradablemente entretenidos cuando los vi llegar a la orilla de un cenagoso pantano que hab\'eda en la mitad de la llanura, y descuidados se precipitaron en \'e9l. Se llamaba el Pantano del Desaliento. \'a1Pobres! Los vi revolcarse en su fango, llen\'e1ndose de inmundicia, y cristiano, por su parte, hundi\'e9ndose en el cieno a causa e su pesada carga. \emdash\'bfD\'f3nde nos hemos metido? \emdash exclam\'f3 Flexible. \emdash No lo s\'e9 \emdash respondi\'f3 Cristiano. \emdash \'bfEs \'e9sta \emdash repuso aqu\'e9l muy enfadado\emdash la dicha que hace poco ha t\'fa me ponderabas tanto? Si tan mal lo pasamos al principio de nuestro viaje, \'bfqu\'e9 no podemos esperar antes de concluirlo? Salga yo bien de \'e9sta, y podr\'e1s t\'fa gozar s\'f3lo la plena posesi\'f3n del pa\'eds tan magn\'edfico.\par Hizo despu\'e9s un supremo esfuerzo, y de dos o tres saltos se puso en la orilla que estaba m\'e1s inmediata a su casa. Se march\'f3, y Cristiano no le volvi\'f3 a ver ya m\'e1s. Este, por su parte, segu\'eda revolc\'e1ndose en el fango, cayendo unas veces y levant\'e1ndose, y volviendo a caer; pero siempre adelantando algo en la direcci\'f3n contraria a la de su casa, aproxim\'e1ndose a la de la puerta angosta; pero la pesada carga que llevaba sobre s\'ed le imped\'eda mucho, hasta que lleg\'f3 una persona, llamada Auxilio, quien dirigi\'e9ndose a \'e9l, le dijo:\par AUXILIO. \emdash Desgraciado, \'bfc\'f3mo has venido a parar aqu\'ed?\par CRIST. \emdash Se\'f1or, un hombre, llamado Evangelista, me se\'f1al\'f3 esta direcci\'f3n, y me a\'f1adi\'f3 que por esa puerta angosta yo me ver\'eda libre de la ira venidera. Segu\'ed su consejo, y he venido adonde me ves.\par AUXILIO. \emdash S\'ed; pero \'bfpor qu\'e9 no buscaste las, piedras colocadas para pasarlo?\par CRIST. \emdash Era tanto el miedo que de m\'ed LVAL$se apoder\'f3 que, sin reparar en nada, ech\'e9 por el camino m\'e1s corto, y ca\'ed en este lodazal.\par AUXILIO. \emdash Vamos, dame la mano. Cristiano vio los cielos abiertos; se asi\'f3 de la mano de Auxilio, sali\'f3 de su mal paso, y ya en terreno firme, prosigui\'f3 su camino, como su libertador le hab\'eda dicho.\par Entonces yo me acerqu\'e9 a Auxilio y le pregunt\'e9: \emdash \'bfPor qu\'e9 siendo \'e9ste el camino directo entre la ciudad de Destrucci\'f3n y esa portezuela, no se manda componer este sitio en bien de los pobres viajeros? \emdash Es imposible \emdash me respondi\'f3\emdash : es el lodazal adonde afluyen todas las heces e inmundicias que siguen a la convicci\'f3n de pecado; por eso se llama el Pantano del Desaliento. Cuando el pecador se despierta al conocimiento de sus culpas y de su estado de perdici\'f3n, se levantan en su alma dudas, temores, aprensiones desconsoladoras, que se juntan y se estancan en este lugar. \'bfComprendes ya por qu\'e9 es tan malo e incapaz de composici\'f3n?\par No era seguramente la voluntad del Rey que quedase tan malo; sus obreros han estado por espacio de muchos siglos, y bajo la direcci\'f3n de los ingenieros de S. M., haciendo cuanto estaba en su poder para componerlo. \'a1Cu\'e1ntos miles de carros y cuantos millones de ense\'f1anzas saludables se han hecho venir aqu\'ed de todas partes y dominios de S. M.! Y a pesar de que los inteligentes dicen que estos son los mejores materiales para componerlo, ni se ha podido lograr hasta hoy, ni se lograr\'e1 en adelante. El Pantano subsiste y subsistir\'e1.\par Lo \'fanico que se ha podido hacer, est\'e1 hecho. Se han colocado en medio de \'e9l, por orden del Legislador, unas piedras buenas, s\'f3lidas, por donde se podr\'eda pasar; pero cuando el lodazal se agita, y esto sucede siempre que hay variaci\'f3n de tiempo, despide unos miasmas que exhalan a los pasajeros, y \'e9stos no ven las piedras y caen en el fango. Por fortuna, cuando logran llegar a la puerta, ya tienen terreno s\'f3lido y buen LVAL o.\par Despu\'e9s de esto vi que, habiendo llegado Flexible a su casa, sus vecinos fueron en tropel a visitarle. Unos alababan su prudencia, porque se hab\'eda retirado a tiempo de la empresa; otros le censuraban, porque se hab\'eda dejado enga\'f1ar de Cristiano, y algunos le calificaban de cobarde, porque, puesto una vez su pie en el camino, algunas peque\'f1as dificultades no debieran haber sido bastante para hacerle retroceder. Flexible se sinti\'f3 abatido y avergonzado; pero se repuso muy pronto, y entonces todos a coro se burlaban de Cristiano en su ausencia. Con esto ya no pienso volver a ocuparme m\'e1s de Flexible.\par \par \par \cf1\par } LVAL&{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Cristiano abandona su camino enga\'f1ado por Sabio-Seg\'fan-el-mundo\par \par \b0\fs22 Cristiano ech\'f3 a correr en la direcci\'f3n que se le hab\'eda marcado; mas no se hab\'eda alejado a\'fan mucho de su casa cuando, se dieron cuenta su mujer e hijos, empezaron a dar voces tras \'e9l, rog\'e1ndole que volviese. Cristiano, sin detenerse y tapando sus o\'eddos, gritaba desaforadamente: \emdash \'a1 Vida!, \'a1vida!, \'a1vida eterna! \emdash Y sin volver la vista atr\'e1s, sigui\'f3 corriendo hacia la llanura.\par A las voces acudieron tambi\'e9n los vecinos. Unos se burlaban de verle correr; otros le amenazaban, y muchos le daban voces para que volviese. Dos de ellos, Obstinado y Flexible, pretendieron alcanzarle para obligarle a retroceder, y aunque era ya mucha la distancia que los separaba, no pararon hasta que le dieron alcance. \emdash Vecinos m\'edos\emdash les dijo el fugitivo\emdash , \'bfa qu\'e9 hab\'e9is venido? \emdash A persuadirte a volver con nosotros\emdash dijeron. \emdash Imposible \emdash contest\'f3 \'e9l\emdash la ciudad donde viven y donde yo tambi\'e9n he nacido, es la Ciudad de Destrucci\'f3n; me consta que es as\'ed, y los que en ella moran, m\'e1s tarde o m\'e1s temprano, se hundir\'e1n m\'e1s bajo que el sepulcro, en un lugar que arde con fuego y azufre. Es, pues, vecinos, \'e1nimo y vengan conmigo.\par OBSTINADO. \emdash Pero, \'bfy hemos de dejar nuestros amigos y todas nuestras comodidades?\par CRIST. \emdash S\'ed, porque todo lo que tengan que abandonar es nada al lado de lo que yo busco gozar. Si me acompa\'f1an, tambi\'e9n ustedes gozar\'e1n conmigo, porque all\'ed hay cabida para todos. Vamos, pues, y por ustedes mismos inf\'f3rmense de la verdad de cuanto les digo.\par OBST. \emdash \'bfPues qu\'e9 cosas son esas que t\'fa buscas, por las cuales lo dejas todo?\par CRIST. \emdash Busco una hereLVAL'ncia incorruptible, que no puede contaminarse ni marchitarse, reservada con seguridad en el cielo, para ser dada a su tiempo a los que la buscan con diligencia. Esto dice mi libro, l\'e9anlo si gustan, y se convencer\'e1n de la verdad.\par OBST. \emdash Necedades. D\'e9janos de tal libro. \'bfQuieres o no volver con nosotros?\par CRIST. \emdash \'a1Oh!, nunca, nunca. He puesto ya mi mano al arado.\par OBST. \emdash V\'e1monos, pues, vecino Flexible, y abandon\'e9mosle. Hay una clase de entes, tontos como \'e9ste, que cuando se les mete una cosa en la cabeza, se creen m\'e1s sabios que los siete famosos de Grecia.\par FLEX. \emdash Nada de insultos, amigo. \'bfQui\'e9n sabe si ser\'e1 verdad lo que Cristiano dice? Y entonces vale mucho m\'e1s lo que \'e9l busca que todo lo que nosotros poseemos; me voy inclinando a seguirle.\par OBST. \emdash \'a1C\'f3mo! \'bfM\'e1s necios a\'fan? No seas loco, y vuelve conmigo. \'a1Sabe Dios adonde te llevar\'e1 ese mentecato! V\'e1monos, no seas tonto.\par CRIST. \emdash No hagas caso, amigo Flexible; acomp\'e1\'f1ame, y tendr\'e1s no s\'f3lo cuanto te he dicho, sino muchas cosas m\'e1s. Si a m\'ed no me crees, lee este libro, que est\'e1 sellado con la sangre del que lo compuso.\par FLEX. \emdash Amigo Obstinado, estoy decidido; voy a seguir a este hombre y unir mi suerte con la suya. Pero (dirigi\'e9ndose a Cristiano), \'bfsabes t\'fa el camino que nos ha de llevar al lugar que deseamos?\par CRIST. \emdash Me ha dado la direcci\'f3n un hombre llamado "Evangelista"; debemos ir en busca de la puerta angosta que est\'e1 m\'e1s adelante, y en ella se nos dar\'e1n informes sobre nuestro camino.\par FLEX. \emdash Adelante, pues; marchemos. Y emprendieron juntos la marcha. Obstinado se volvi\'f3 solo a la ciudad, lament\'e1ndose del fanatismo de sus dos vecinos. Estos continuaron su camino, hablando amistosamente de la necia terquedad de Obstinado, que no hab\'eda podido sentir el poder y terrores de lo invisible, y la grandeza de las cosas que esperabanLVAL(: \emdash Las concibo\emdash dec\'eda Cristiano\emdash ; pero no hallo palabras bastantes para explicarlas. Abramos el libro y le\'e1moslas en \'e9l.\par FLEX. \emdash Pero, \'bfy tienes convencimiento de que sea verdad lo que el libro dice?\par CRIST. \emdash S\'ed, porque lo ha compuesto Aquel que ni puede enga\'f1arse ni enga\'f1arnos.\par FLEX. \emdash L\'e9eme, pues.\par CRIST. \emdash Se nos dar\'e1 la posesi\'f3n de un reino que no tendr\'e1 fin, y se nos dotar\'e1 de vida eterna para que podamos poseerle para siempre. Se nos dar\'e1n coronas de gloria y unas vestiduras resplandecientes como el sol en el firmamento. All\'ed no habr\'e1 llanto ni dolor, porque e1 Se\'f1or del reino limpiar\'e1 toda l\'e1grima de nuestros ojos.\par FLEX. \emdash \'a1Qu\'e9 bello y magn\'edfico es esto! \'bfY cu\'e1l ser\'e1 all\'ed nuestra compa\'f1\'eda?\par CRIST. \emdash Estaremos con los serafines y querubines, criaturas cuyo brillo nos deslumbrar\'e1: encontraremos tambi\'e9n all\'ed a millares que nos han precedido, todos inocentes, amables y santos, que andan con aceptaci\'f3n en la presencia de Dios para siempre. All\'ed veremos los ancianos con sus coronas de oro, v\'edrgenes y santos cantando dulcemente con sus arpas de oro, tantos hombres a quienes el mundo descuartiz\'f3, que fueron abrasados en las hogueras, despedazados por las bestias feroces, arrojados a las aguas, y todo por amor al Se\'f1or de ese reino, todos felices vestidos todos de inmortalidad.\par FLEX. \emdash La simple relaci\'f3n de esto arrebata de entusiasmo mi alma. \'bfPero es verdad que hemos de gozar de todas estas cosas? \'bfY qu\'e9 hemos de hacer para conseguirlo?\par CRIST. \emdash El Se\'f1or del reino lo ha consignado en este libro, y, en suma, es lo siguiente: "Si verdaderamente lo deseamos, El no los conceder\'e1 de balde."\par FLEX. \emdash Bien, buen amigo. Mi coraz\'f3n salta de alegr\'eda; sigamos adelante, y apresuremos nuestra llegada.\par CRIST. \emdash \'a1Ay de m\'ed! No puedo ir tan de prisa cLVAL)omo quisiera, porque esta carga me abruma. En tal conversaci\'f3n iban agradablemente entretenidos cuando los vi llegar a la orilla de un cenagoso pantano que hab\'eda en la mitad de la llanura, y descuidados se precipitaron en \'e9l. Se llamaba el Pantano del Desaliento. \'a1Pobres! Los vi revolcarse en su fango, llen\'e1ndose de inmundicia, y cristiano, por su parte, hundi\'e9ndose en el cieno a causa e su pesada carga. \emdash\'bfD\'f3nde nos hemos metido? \emdash exclam\'f3 Flexible. \emdash No lo s\'e9 \emdash respondi\'f3 Cristiano. \emdash \'bfEs \'e9sta \emdash repuso aqu\'e9l muy enfadado\emdash la dicha que hace poco ha t\'fa me ponderabas tanto? Si tan mal lo pasamos al principio de nuestro viaje, \'bfqu\'e9 no podemos esperar antes de concluirlo? Salga yo bien de \'e9sta, y podr\'e1s t\'fa gozar s\'f3lo la plena posesi\'f3n del pa\'eds tan magn\'edfico.\par Hizo despu\'e9s un supremo esfuerzo, y de dos o tres saltos se puso en la orilla que estaba m\'e1s inmediata a su casa. Se march\'f3, y Cristiano no le volvi\'f3 a ver ya m\'e1s. Este, por su parte, segu\'eda revolc\'e1ndose en el fango, cayendo unas veces y levant\'e1ndose, y volviendo a caer; pero siempre adelantando algo en la direcci\'f3n contraria a la de su casa, aproxim\'e1ndose a la de la puerta angosta; pero la pesada carga que llevaba sobre s\'ed le imped\'eda mucho, hasta que lleg\'f3 una persona, llamada Auxilio, quien dirigi\'e9ndose a \'e9l, le dijo:\par AUXILIO. \emdash Desgraciado, \'bfc\'f3mo has venido a parar aqu\'ed?\par CRIST. \emdash Se\'f1or, un hombre, llamado Evangelista, me se\'f1al\'f3 esta direcci\'f3n, y me a\'f1adi\'f3 que por esa puerta angosta yo me ver\'eda libre de la ira venidera. Segu\'ed su consejo, y he venido adonde me ves.\par AUXILIO. \emdash S\'ed; pero \'bfpor qu\'e9 no buscaste las, piedras colocadas para pasarlo?\par CRIST. \emdash Era tanto el miedo que de m\'ed se apoder\'f3 que, sin reparar en nada, ech\'e9 por el camino m\'e1s corto, y ca\'ed en este lodazal.\par AUXILIO. \emLVAL*dash Vamos, dame la mano. Cristiano vio los cielos abiertos; se asi\'f3 de la mano de Auxilio, sali\'f3 de su mal paso, y ya en terreno firme, prosigui\'f3 su camino, como su libertador le hab\'eda dicho.\par Entonces yo me acerqu\'e9 a Auxilio y le pregunt\'e9: \emdash \'bfPor qu\'e9 siendo \'e9ste el camino directo entre la ciudad de Destrucci\'f3n y esa portezuela, no se manda componer este sitio en bien de los pobres viajeros? \emdash Es imposible \emdash me respondi\'f3\emdash : es el lodazal adonde afluyen todas las heces e inmundicias que siguen a la convicci\'f3n de pecado; por eso se llama el Pantano del Desaliento. Cuando el pecador se despierta al conocimiento de sus culpas y de su estado de perdici\'f3n, se levantan en su alma dudas, temores, aprensiones desconsoladoras, que se juntan y se estancan en este lugar. \'bfComprendes ya por qu\'e9 es tan malo e incapaz de composici\'f3n?\par No era seguramente la voluntad del Rey que quedase tan malo; sus obreros han estado por espacio de muchos siglos, y bajo la direcci\'f3n de los ingenieros de S. M., haciendo cuanto estaba en su poder para componerlo. \'a1Cu\'e1ntos miles de carros y cuantos millones de ense\'f1anzas saludables se han hecho venir aqu\'ed de todas partes y dominios de S. M.! Y a pesar de que los inteligentes dicen que estos son los mejores materiales para componerlo, ni se ha podido lograr hasta hoy, ni se lograr\'e1 en adelante. El Pantano subsiste y subsistir\'e1.\par Lo \'fanico que se ha podido hacer, est\'e1 hecho. Se han colocado en medio de \'e9l, por orden del Legislador, unas piedras buenas, s\'f3lidas, por donde se podr\'eda pasar; pero cuando el lodazal se agita, y esto sucede siempre que hay variaci\'f3n de tiempo, despide unos miasmas que exhalan a los pasajeros, y \'e9stos no ven las piedras y caen en el fango. Por fortuna, cuando logran llegar a la puerta, ya tienen terreno s\'f3lido y bueno.\par Despu\'e9s de esto vi que, habiendo llegado Flexible a su casa, sus vecinos fueron en tropel a visitarle. Unos  LVAL alababan su prudencia, porque se hab\'eda retirado a tiempo de la empresa; otros le censuraban, porque se hab\'eda dejado enga\'f1ar de Cristiano, y algunos le calificaban de cobarde, porque, puesto una vez su pie en el camino, algunas peque\'f1as dificultades no debieran haber sido bastante para hacerle retroceder. Flexible se sinti\'f3 abatido y avergonzado; pero se repuso muy pronto, y entonces todos a coro se burlaban de Cristiano en su ausencia. Con esto ya no pienso volver a ocuparme m\'e1s de Flexible.\par \par \par } LVAL,{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Cristiano y la puerta "llamad y se os abrir\'e1"\par \par \b0\fs22 Despu\'e9s de alg\'fan tiempo Cristiano lleg\'f3 a la puerta, sobre la cual estaba escrito: "Llamad y se os abrir\'e1". \par Llam\'f3, pues, varias veces diciendo: \emdash\'bfSe me permitir\'e1 entrar? \'a1Abrid a un miserable pecador, aunque he sido un rebelde y soy indigno! \'a1Abrid y no dejar\'e9 de cantar sus eternas alabanzas en las alturas!\par AI fin vino a la puerta una persona seria, llamada Buena Voluntad, le pregunt\'f3: \emdash\'bfQui\'e9n est\'e1 all\'ed? \'bfde d\'f3nde viene? \'bfqu\'e9 quiere?\par CRIS. \emdash Soy un pecador abrumado. Vengo de la Ciudad de Destrucci\'f3n, mas voy al monte de Si\'f3n para ser librado de la ira venidera; y teniendo noticia de que el camino pasa por esta puerta, quisiera saber si me permitir\'e1n entrar.\par BUENA VOLUNTAD. \emdash Con mucho gusto.\par Diciendo esto, le abri\'f3 la puerta y cuando Cristiano estaba entrando Buena Voluntad le dio un tir\'f3n hacia s\'ed. Entonces pregunt\'f3 Cristiano: \emdash \'bfQu\'e9 significa esto?\par El otro le contest\'f3: \emdash A poca distancia de esa puerta hay un castillo fuerte del cual Belceb\'fa es el capit\'e1n: \'e9l y los suyos tiran de flechazos a los que llegan a esta puerta, para ver si por casualidad pueden matarlos antes de que est\'e9n dentro.\par Entonces dijo Cristiano: \emdash Me alegro y tiemblo a la vez. Tan luego que estuvo dentro, el hombre le pregunt\'f3 qui\'e9n lo hab\'eda dirigido all\'ed.\par CRIS. \emdash Evangelista me mand\'f3 venir aqu\'ed, y llamar, como hice: y me dijo que usted me dir\'eda lo que deb\'eda yo hacer.\par BUENA VOL. \emdash Una puerta abierta est\'e1 delante de ti, y nadie la puede cerrar.\par CRIS. \emdash \'a1Qu\'e9 ventura! Ahora empiezo a recoger el fruto de mis peligros.\par BUENA VOL. \LVAL-emdash Pero, \'bfc\'f3mo es que viniste solo?\par CRIS. \emdash Porque ninguno de mis vecinos vio su peligro como yo vi el m\'edo.\par BUENA VOL. \emdash \'bfNinguno de ellos supo de tu venida?\par CRIS. \emdash S\'ed, se\'f1or; mi mujer y mis hijos fueron los primeros que me vieron salir, y me gritaron para que volviese. Tambi\'e9n varios de mis vecinos hicieron lo mismo, pero me tap\'e9 los o\'eddos y segu\'ed mi camino.\par BUENA VOL. \emdash Y \'bfninguno de ellos te sigui\'f3 para persuadirte?\par CRIS. \emdash S\'ed, se\'f1or; Obstinado y Flexible; mas cuando vieron que no pod\'edan lograrlo, Obstinado se volvi\'f3 enojado; pero Flexible vino conmigo un poco m\'e1s en el camino.\par BUENA VOL. \emdash \'bfPero por qu\'e9 no sigui\'f3 hasta aqu\'ed?\par CRIS. \emdash Vinimos juntos hasta llegar al Pantano de la Desconfianza en el que ambos ca\'edmos de repente. Entonces mi vecino Flexible se desanim\'f3, y no quiso pasar delante. Saliendo pues del pantano por el lado m\'e1s pr\'f3ximo a su casa, me dijo que me dejaba poseer solo el dichoso pa\'eds: as\'ed se fue \'e9l por su camino y yo me vine por el m\'edo: \'e9l sigui\'f3 a Obstinado y yo seguir hacia esta puerta.\par BUENA VOL. \emdash \'a1Ah pobre hombre! \'bfEs la gloria celestial de tan poca estima para \'e9l, que no la considera digna de correr unas pocas dificultades para obtenerla?\par CRIS. \emdash Ciertamente le he dicho a usted la verdad con respecto a Flexible, pero si dijese yo tambi\'e9n la verdad con respecto a mi, poca diferencia ver\'eda usted entre los dos. Flexible, es verdad, volvi\'f3 a su casa, pero yo dej\'e9 el camino bueno para irme en el de la muerte, porque as\'ed me persuadi\'f3 un tal se\'f1or Sabio-seg\'fan-el-mundo, con sus argumentos carnales.\par BUENA VOL. \emdash Conque, \'bfte encontraste con \'e9l? Y quer\'eda hacerte buscar alivio de las manos del se\'f1or Legalidad sin duda. Ambos son embusteros. Pero \'bfseguiste su consejo?\par CRIS. \emdash S\'ed, hasta donde tuve valor, fui en buLVAL.sca del se\'f1or Legalidad. Cuando estuve cerca de su casa cre\'ed que se me ven\'eda encima el cerro que estaba all\'ed: y esto me hizo parar.\par BUENA VOL. \emdash Aquel monte ha causado la muerte de muchos, y causar\'e1 todav\'eda la muerte de muchos m\'e1s. Bien, escapaste de ser aplastado.\par CRIS. \emdash Por cierto no s\'e9 lo que hubiera sido de m\'ed en mi perplejidad si Evangelista por fortuna no me hubiera encontrado otra vez, pero por la misericordia de Dios \'e9l lleg\'f3 a m\'ed, de otra manera no hubiera llegado ac\'e1. Mas he venido tal como soy, que merezco m\'e1s ser aplastado por aquel cerro, que estar hablando con mi Se\'f1or. \'a1Oh! \'a1Cuan grande es la no merecida honra de ser admitido aqu\'ed!\par BUENA VOL. \emdash Aqu\'ed no se ponen dificultades a nadie, quienquiera que haya sido; ninguno es echado fuera. Por tanto, buen Cristiano, ven conmigo un poco y te ense\'f1ar\'e9 el camino que debes seguir. Mira adelante: \'bfVes ese camino angosto? Pues por ese camino has de ir. Fue compuesto por los patriarcas, profetas, Cristo y sus ap\'f3stoles; y es tan recto como una regla. Este es el camino que tienes que seguir.\par CRIS. \emdash \'bfNo hay vueltas o rodeos que le hagan a un forastero perder la direcci\'f3n del camino?\par BUENA VOL. \emdash S\'ed, hay muchos caminos que cruzan con \'e9ste, y son tortuosos y anchos: m\'e1s en una cosa puedes distinguir el bueno del malo, porque el bueno es el \'fanico recto y angosto.\par Entonces vi en mi sue\'f1o, que Cristiano le pregunt\'f3 si no pod\'eda aliviarlo de su carga; porque todav\'eda llevaba ese peso, y no pod\'eda de ninguna manera quit\'e1rselo.\par Buena Voluntad le contest\'f3: \emdash Con respecto a, tu carga, debes conformarte a llevarla hasta que llegues al lugar de alivio; pues se caer\'e1 de tus hombros por s\'ed misma.\par Cristiano ahora ci\'f1\'f3 sus lomos y se prepar\'f3 para el camino. El otro le dijo que a poca distancia de la puerta, llegar\'eda a la casa del Int\'e9rprete y que all\'ed deb\'edXLVALha llamar para que le ense\'f1aran cosas notables y buenas. Con esto Cristiano se despidi\'f3 de su amigo el cual le dese\'f3 buen viaje y la compa\'f1\'eda del Se\'f1or.\par \par \par \cf1\par } LVAL0{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Cristiano en la casa del Int\'e9rprete\par \par \b0\fs22 Cristiano sigui\'f3 su camino hasta que lleg\'f3 a la casa del Int\'e9rprete, donde llam\'f3 varias veces. Al fin alguien acudi\'f3 al llamamiento y le pregunt\'f3 qui\'e9n era.\par CRIS. \emdash Soy un viajero enviado ac\'e1 por un conocido del buen due\'f1o de la casa.\par Llamaron, pues, al se\'f1or de la casa, el cual en poco tiempo vino a Cristiano, y le pregunt\'f3 qu\'e9 cosa quer\'eda.\par CRIS. \emdash Se\'f1or he venido de la Ciudad de Destrucci\'f3n, y voy caminando al Monte de Si\'f3n. El hombre que est\'e1 de portero a la puerta que da entrada a este camino, me dijo que si pasaba yo por aqu\'ed, usted me ense\'f1ar\'eda cosas buenas y provechosas para mi viaje.\par INTERPRETE. \emdash Pasa adentro; y te mostrar\'e9 lo que te ser\'e1 de provecho.\par Mand\'f3 a su mozo encender una luz e invit\'e9 a Cristiano a que le siguiese. Conduci\'e9ndole a un cuarto privado, el Int\'e9rprete mand\'f3 al criado que abriese la puerta, lo cual hecho, Cristiano vio colgado en la pared un cuadro que representaba una persona venerable, con los ojos levantados al cielo, el mejor de los libros en sus manos, la ley de la verdad escrita en sus labios, y la espalda vuelta al mundo. Se hallaba de pie, en el adem\'e1n de razonar con los hombres, y una corona de oro se ve\'eda en su cabeza.\par CRIS. \emdash \'bfQu\'e9 significa esto?\par \'cdNTER. \emdash El hombre representado en esta pintura es uno entre mil. Uno que puede decir en las palabras del ap\'f3stol: "Aunque teng\'e1is diez mil ayos en Cristo, no ten\'e9is muchos padres; porque en Cristo Jes\'fas yo os engendr\'e9 por el Evangelio". Y como lo ve\'bb con los ojos mirando al cielo, el mejor de los libros en sus manos, y la ley de la verdad escrita en sus labios, es para ense\'f1arle que su misiLVAL1\'f3n es saber y explicar las cosas profundas a los pecadores: est\'e1 en pie como para suplicar a los hombres. El tener la espada vuelta al mundo y una corona en la cabeza, es para hacerte entender que con despreciar y hacer poco caso de las cosas presentes, por amor al servicio de su Se\'f1or tendr\'e1 la corona como premio en el mundo venidero. Te he ense\'f1ado este cuadro primero \emdash a\'f1adi\'f3 el Int\'e9rprete\emdash , porque el hombre en \'e9l representado, es el \'fanico autorizado por el Se\'f1or del lugar que buscas, para que sea tu gu\'eda en todos los lugares dif\'edciles que has de encontrar: por lo tanto pon cuidado a lo que has visto, no sea que en el camino te encuentres con alguno que con pretexto de dirigirte bien, te encamine a la muerte.\par En seguida el int\'e9rprete tom\'f3 a Cristiano de la mano y lo condujo a una sala grande, llena de polvo, porque nunca hab\'eda sido barrida. Despu\'e9s de que la hubieron examinado un poco de tiempo el int\'e9rprete mand\'f3 a uno que la barriese. Luego que comenz\'f3 a barrer, el polvo se levant\'f3 en nubes tan densas que Cristiano estuvo a punto de sofocarse. Entonces el int\'e9rprete llam\'f3 a una criada que estaba cerca: \emdash Trae agua y roc\'eda la sala.\par Hecho esto ya fue barrido sin dificultad.\par CRIS. \emdash \'bfQu\'e9 significa esto?\par \'cdNTER. \emdash Esta sala es como el coraz\'f3n del hombre que nunca fue santificado por la dulce gracia del Evangelio. El polvo es su pecado original y su corrupci\'f3n interior que ha contaminado todo el hombre. El que comenz\'f3 a barrer al principio es la ley; pero aquella que trajo el agua y roci\'f3 la sala, es el Evangelio. \emdash Y como viste que tan pronto como el primero comenz\'f3 a barrer, el polvo se levant\'f3 de tal manera que era imposible limpiar la sala y estuviste a punto de. sofocarte; esto es para ense\'f1arte que la Ley en lugar, de limpiar el coraz\'f3n de pecado, lo hace revivir, le da m\'e1s fuerza y lo aumenta en el alma, por la raz\'f3n de que la LLVAL2ey descubre el pecado y lo proh\'edbe sin poder vencerlo. Y como viste que la moza roci\'f3 la sala con agua y as\'ed se facilit\'f3 el barrerla; es para demostrarte que cuando el Evangelio entre en el coraz\'f3n con sus influencias tan dulces y preciosas, el pecado es vencido y subyugado, y el alma queda limpia por la fe, por tanto, apta para que habite en ella el Rey de Gloria.\par Vi tambi\'e9n en mi sue\'f1o que el Int\'e9rprete tom\'f3 a Cristiano de la mano, y le condujo a un peque\'f1o cuarto donde estaban dos ni\'f1os, sentados cada uno en su silla. El nombre de uno era Pasi\'f3n, y el del otro Paciencia. Pasi\'f3n parec\'eda estar muy descontento, mas Paciencia estaba muy tranquilo. Entonces pregunt\'f3 Cristiano: \emdash \'bfPor qu\'e9 est\'e1 descontento Pasi\'f3n? El Int\'e9rprete contest\'f3 diciendo: \emdash El ayo quiere que Pasi\'f3n espere hasta el principio del a\'f1o venidero para recibir sus mejores cosas; mas Pasi\'f3n todo lo quiere al momento. Paciencia al contrario, est\'e1 resignado a esperar.\par Luego vi que vino un hombre a Pasi\'f3n y le trajo un saco de tesoros y lo vaci\'f3 a sus pies, y el ni\'f1o los recogi\'f3 con gusto y se divirti\'f3 con ellos, haciendo burla al propio tiempo de Paciencia. M\'e1s vi que en poco tiempo todo lo hab\'eda desperdiciado y no le quedaron m\'e1s que andrajos.\par CRIS. \emdash Expl\'edqueme usted, se\'f1or Int\'e9rprete, el significado de esto.\par \'cdNTER. \emdash Estos dos muchachos son figuras: Pasi\'f3n, de los hombres de este mundo, y Paciencia de los del venidero; porque como has visto que Pasi\'f3n todo lo quiere en este mismo a\'f1o, es decir, en este mundo, as\'ed son los hombres mundanales; quieren gozar de todas sus cosas buenas en esta vida y no pueden esperar hasta la vida venidera. Aquel dicho: "un p\'e1jaro en la mano vale m\'e1s que cien volando", les es de m\'e1s autoridad que todo el testimonio Divino sobre los bienes del mundo venidero. Mas como viste que \'e9l pronto malgast\'f3 todo, y nada le qued\'f3 sino anLVAL3drajos, lo mismo suceder\'e1 con tales hombres en el fin de este mundo.\par CRIS \emdash Veo que Paciencia tiene la mejor sabidur\'eda, y eso por dos razones: primero, porque espera para recibir sus cosas buenas; y segundo, porque \'e9l recibir\'e1 sus tesoros cuando el otro no tendr\'e1 m\'e1s que andrajos, por haber malgastado lo que ten\'eda.\par \'cdNTER. \emdash Y bien puedes agregar otra raz\'f3n, a saber, la gloria del mundo venidero nunca se acabar\'e1; mientras que los bienes de este mundo se desvanecer\'e1n pronto. Por lo tanto Pasi\'f3n, aunque recibi\'f3 sus buenas \emdash cosas desde luego, ten\'eda menos raz\'f3n de re\'edrse que Paciencia, puesto que este recibir\'e1 sus tesoros al fin. As\'ed el primero tiene que ceder paso a lo que viene despu\'e9s, cuando llegue la hora; mas lo que es \'faltimo no cede paso a nada; porque nada hay que le siga. Por esta raz\'f3n el que recibe su parte al \'faltimo de todos, lo tendr\'e1 para siempre. El que tiene su porci\'f3n al presente, con el tiempo la va gastando hasta que no le queda nada; el que tiene al fin, la tendr\'e1 para siempre, porque no habr\'e1 m\'e1s tiempo que se la gaste. As\'ed se dijo al rico avariento: "Hijo, acu\'e9rdate que recibiste tus bienes en tu vida, y L\'e1zaro tambi\'e9n males; mas ahora \'e9l es consolado aqu\'ed y t\'fa atormentado."\par CRIST. \emdash Seg\'fan esto no es lo mejor afanarse por las cosas presentes, sino poner la esperanza en las venideras.\par INT\'c9RP. \emdash Esa es la verdad: "Las cosas que se ven son temporales; mas las que no se ven son eternas". Pero sucede, desgraciadamente, que teniendo tanta conexi\'f3n entre s\'ed las cosas presentes y nuestros apetitos carnales, se hacen muy pronto amigos; lo cual no pasa con las cosas venideras, que est\'e1n a tanta distancia del sentido de la carne. Despu\'e9s de esto, tomando Int\'e9rprete de la mano a Cristiano, lo introdujo en un lugar donde hab\'eda fuego encendido junto a la pared, y uno echando agua sin cesar con intento de apagarle; mas elLVAL4 fuego continuaba cada vez m\'e1s vivo y con mayor intensidad. Sorprendido de esto nuestro hombre, pregunt\'f3 su significado, y entonces Int\'e9rprete respondi\'f3: \emdash Ese fuego representa la obra de la gracia en el coraz\'f3n, y ese que ves echando agua es Satan\'e1s; pero su intento es vano. Ven conmigo y comprender\'e1s por qu\'e9 en lugar de extinguirse el fuego se hace cada vez m\'e1s vivo. \'bfVes esa otra persona? Continuamente est\'e1 echando aceite en el fuego, aunque secretamente, y de esa manera le da cada vez m\'e1s cuerpo. Esa persona es Cristo, que con el \'f3leo de su gracia mantiene la obra comenzada en el coraz\'f3n, a pesar de los esfuerzos del Demonio. Y el estar detr\'e1s de la pared te ense\'f1a que es dif\'edcil para los tentados ver c\'f3mo esta obra de la gracia se mantiene en el alma. En seguida llev\'f3 a Cristiano a un sitio muy delicioso, donde hab\'eda un soberbio y bell\'edsimo palacio, en cuya azotea hab\'eda algunas personas vestidas de oro y a cuya puerta vio una gran muchedumbre de hombres, muy deseosos, al parecer, de entrar; pero que no se atrev\'edan. Vio tambi\'e9n a poca distancia de la puerta un hombre sentado a una mesa, con un libro y recado de escribir, y ten\'eda el encargo de ir apuntando los nombres de los que entraban. Adem\'e1s vio en el portal muchos hombres armados para guardar la entrada, resueltos a hacer todo el da\'f1o posible a los que intentasen entrar. Mucho sorprendi\'f3 esto a Cristiano; pero su asombro subi\'f3 de punto al observar que mientras todos retroced\'edan, por miedo a los hombres armados, uno que llevaba retratada en su semblante la intrepidez se acerc\'f3 al que estaba sentado a la mesa, dici\'e9ndole: "Apunte usted mi nombre", y luego desenvainando su espada y con la cabeza resguardada por un yelmo acometi\'f3 por medio de los que estaban puestos en armas, y a pesar de la furia infernal con que se lanzaron sobre \'e9l, empez\'f3 a repartir denodadamente tajos y golpes. Su intrepidez fue tal que, aunque herido y habiendo derrLVAL5ibado a muchos que se esforzaban desesperadamente por detenerle, se abri\'f3 paso y penetr\'f3 en e! palacio, a tiempo que los que hab\'edan presentado la lucha desde la azotea, le vitoreaban, dici\'e9ndole: "Entrad, entrad y lograr\'e9is la gloria eterna." Despu\'e9s de lo cual le recibieron gozosos en su compa\'f1\'eda y le vistieron con vestiduras resplandecientes, semejantes a las suyas. \emdash Todo esto lo comprendo\emdash dijo entonces Cristiano sonri\'e9ndose\emdash : dame ahora permiso para continuar mi camino.\par \emdash No \emdash le respondi\'f3 Int\'e9rprete\emdash ; a\'fan tengo que mostrarte algunas cosas.\emdash Y tom\'e1ndole de la mano le llev\'f3 a un cuarto oscuro, donde hab\'eda un hombre encerrado en tina jaula de hierro. Su semblante revelaba profunda tristeza; sus ojos estaban fijos en la tierra; sus manos cruzadas, al mismo tiempo que profundos suspiros y gemidos indicaban la tortura de su coraz\'f3n. \emdash \'bfQu\'e9 es esto?\emdash dijo asombrado Cristiano. \emdash Peg\'fantaselo a \'e9l mismo \emdash le respondi\'f3 Int\'e9rprete.\par CRIST. \emdash \'bfQui\'e9n eres t\'fa?\par ENJAULADO. \emdash \'a1Ah! En otro tiempo hice profesi\'f3n de cristiano, y prosperaba y florec\'eda a mis propios ojos y a los ojos de los dem\'e1s. Me cre\'eda destinado a la Ciudad Celestial, y esta idea me llenaba de grande regocijo. Pero ahora soy una criatura de desesperaci\'f3n; encerrado en esta jaula de hierro, no puedo salir, \'a1ay de m\'ed!, no puedo salir.\par CRIST. \emdash Pero \'bfc\'f3mo has llegado a este estado tan miserable?\par ENJ. \emdash Dej\'e9 de velar y de ser sobrio, solt\'e9 la rienda a mis pasiones, pequ\'e9 contra lo que clara y expresamente manda la palabra y bondad del Se\'f1or; entristec\'ed al Esp\'edritu Santo, y \'e9ste se ha retirado; tent\'e9 al Diablo, y vino a m\'ed; provoqu\'e9 la ira de Dios, y el Se\'f1or me ha abandonado; mi coraz\'f3n se ha endurecido de tal manera, que ya no puedo arrepentirme.\par CRIST. \emdash \'bfPero no hay remedio nLVAL6i esperanza para ti? \'bfHabr\'e1s de estar encerrado siempre en esa f\'e9rrea jaula de desesperaci\'f3n? \'bfNo es infinitamente misericordioso el Hijo bendito del Se\'f1or?\par ENJ. \emdash He perdido toda esperanza. He crucificado de nuevo en m\'ed mismo al Hijo de Dios, he aborrecido su persona, he despreciado su justicia, he profanado su sangre, he ultrajado al Esp\'edritu de gracia; he aqu\'ed por qu\'e9 me considero destituido de toda esperanza, y no me restan sino las amenazas terribles de un juicio cierto y seguro, y la perspectiva de un fuego abrasador, de cuyas llamas he de ser pasto. A este estado me han tra\'eddo mis pasiones, los placeres e intereses mundanos, en cuyo goce me promet\'ed en otro tiempo muchos deleites, pero que ahora me atormentan y me corroen como un gusano de fuego.\par INT\'c9RP. \emdash Pero, \'bfno puedes a\'fan al presente volverte a Dios y arrepentirte?\par ENJ. \emdash Dios me ha negado el arrepentimiento; en su palabra no encuentro ya est\'edmulo para creer; es el mismo Dios el que me ha encerrado en esta jaula, y todos los hombres del mundo juntos no me podr\'e1n sacar de ella. \'a1Oh, eternidad, eternidad! \'bfC\'f3mo podr\'e9 yo luchar con la miseria que me espera en la eternidad?\par INT\'c9RP. \emdash Cristiano, nunca eches en olvido la miseria de este hombre; que te sirva siempre de escarmiento y de aviso.\par CRIST. \emdash \'a1Terrible es esto! Conc\'e9dame el Se\'f1or su auxilio para velar y ser sobrio, y pedirle que no permita el que yo llegue alg\'fan d\'eda a ser presa de tama\'f1a miseria. Pero, Se\'f1or, \'bfno le parece a usted que ya es tiempo de que yo me marche?\par INT\'c9RP. \emdash A\'fan no. Tengo una cosa m\'e1s que mostrarte.\par Y tom\'e1ndole de la mano lo pas\'f3 a una habitaci\'f3n, donde se ve\'eda a uno, en el acto de levantarse de la cama, y que, seg\'fan se iba vistiendo, se estremec\'eda y temblaba. Int\'e9rprete no quiso explicar por s\'ed mismo el significado de esto, sino que mand\'f3 al que se vest\'eda que la dieLVAL7se, el cual dijo as\'ed: \emdash Esta noche he so\'f1ado que tinieblas espantosas se difund\'edan por todo el cielo, al mismo tiempo que se suced\'edan tales y tan terribles rel\'e1mpagos y truenos, que me pusieron en la mayor agon\'eda. Vi tambi\'e9n que las nubes chocaban violentamente unas contra otras, agitadas por un impetuoso hurac\'e1n. Vi un hombre, sentado en una nube, acompa\'f1ado de millares y millares de seres celestiales, todos en llamas de fuego; los cielos parec\'eda que estaban ardiendo como un horno, y al mismo tiempo o\'ed la voz de una terrible trompeta, que dec\'eda: "Levantaos, muertos, y venid a juicio"; en el mismo momento vi que las rocas se hend\'edan, se abrieron los sepulcros y salieron los muertos en ellos encerrados, unos levantando muy contentos los ojos al cielo, y otros, avergonzados, buscando esconderse debajo de las monta\'f1as. Entonces vi al hombre de la nube abriendo el libro y mandando que todos se aproximasen a \'e9l; pero a una respetuosa distancia, cual suele haber entre el juez y los reos que por \'e9l van a ser juzgados, pues de la nube sal\'eda fuego que no permit\'eda a ninguno acercarse a ella. En seguida o\'ed al hombre de la nube que intimaba a sus servidores: "Recoged la ciza\'f1a, la paja y la hojarasca, y arrojadlo todo al lago ardiendo". Y en el mismo instante, precisamente cerca de donde yo me hallaba, se abri\'f3 el abismo, de cuya boca sal\'edan con horrible ruido nubes espantosas de humo y carbones encendidos. Luego volvi\'f3 a decir: "Allegad mi trigo en el alfol\'ed"; y entonces muchos fueron arrebatados por las nubes, pero yo qued\'e9 donde estaba. En esto yo buscaba donde esconderme; pero no me era posible, porque los ojos del hombre de la nube estaban fijos en m\'ed; entonces mis pecados se amontonaron en mi memoria y mi conciencia me acusaba por todas partes, y con esto me despert\'e9.\par CRIST. \emdash Pero, \'bfy por qu\'e9 tanto temor a la vista de todo esto?\par HOMBRE. \emdash Porque cre\'ed que el d\'eda del juicio hab\'eda lle@LVALPgado, y yo no estaba preparado para \'e9l; pero m\'e1s a\'fan: porque al ver a los \'e1ngeles recoger a muchos, me dejaron a m\'ed, y precisamente a la boca del abismo; al mismo tiempo mi conciencia me atormentaba, pareci\'e9ndome que el Juez ten\'eda en m\'ed fijos sus ojos y su rostro lleno de indignaci\'f3n. Entonces dijo Int\'e9rprete a Cristiano: \emdash \'bfHas considerado bien todas estas cosas?\par CRIST. \emdash S\'ed, y me infunden temor al par que esperanza.\par INT\'c9RP. \emdash Gr\'e1balas, pues, en tu memoria, y sean ellas un est\'edmulo para que contin\'faes avanzando en el camino que debes seguir. Marcha ya; el Consolador te acompa\'f1e, y sea \'e9l siempre el que dirija tus pasos hacia la ciudad.\par Cristiano march\'f3, y por el camino repet\'eda sin cesar estas palabras: \emdash Cosas muy grandes y muy provechosas acabo de ver; al par que terribles, son tambi\'e9n para m\'ed de mucho aliento. Quiero pensar siempre en ellas, que no en balde se me han ense\'f1ado. Gracias al buen Int\'e9rprete, que ha sido tan bondadoso conmigo.\par \cf1\par \cf0 \par \cf1\par } LVAL9{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Cristiano llega a la Cruz\par \fs22\par \b0 Cristiano llega a la Cruz. Se le cae la carga de sus hombros, es justificado y recibe una investidura y un diploma de adopci\'f3n en la familia de Dios.\par Despu\'e9s, en mi sue\'f1o, vi a Cristiano ir por un camino resguardado a uno y otro lado por dos murallas llamadas salvaci\'f3n. Marchaba, s\'ed, con mucha dificultad, por raz\'f3n de la carga que llevaba en sus espaldas; pero marchaba apresurado y sin detenerse, 'hasta que lo vi llegar a una monta\'f1a, y en cuya cima hab\'eda una cruz, y un poco m\'e1s abajo un sepulcro. Al llegar a la cruz, instant\'e1neamente la carga se solt\'f3 de sus hombros, y rodando fue a caer en el sepulcro, y ya no la vi m\'e1s.\par \'a1Cu\'e1l no ser\'eda entonces la agilidad y el gozo de Cristiano! "\'a1Bendito El \emdash le o\'ed exclamar\emdash , que con sus penas me ha dado descanso, y con su muerte me ha dado vida!" Por algunos instantes se qued\'f3 como ext\'e1tico mirando y adorando, porque le era muy sorprendente que la vista de la Cruz as\'ed hiciese caer su carga; continu\'f3 contempl\'e1ndola, pues, hasta que su coraz\'f3n rompi\'f3 en abundantes l\'e1grimas. Llorando estaba, cuando tres Seres resplandecientes se pusieron delante de \'e9l, salud\'e1ndole con la 'Paz". Luego, el primero le dijo: \emdash Perdonados te son tus pecados. Entonces el segundo le despoj\'f3 de sus harapos y le visti\'f3 de un nuevo ropaje, y el tercero le puso una se\'f1al en su frente; le entreg\'f3 un rollo sellado, el cual deb\'eda estudiar en el camino, y entregar a su llegada, a la puerta celestial. Cristiano, al ver todo esto, dio tres altos de alegr\'eda, y continu\'f3 cantando:\par Vine cargado con la culpa m\'eda De lejos, sin alivio a mi dolor; Mas en este lugar, \'a1oh, qu\'e9 alegr\'eda!, Mi solaz y mi dicha comenz\'f3. Aqu\'ed cay\LVAL'f3 mi carga, y su atadura En este sitio rota, yo sent\'ed. \'a1Bendita cruz! \'a1Bendita sepultura! \'a1Y m\'e1s bendito quien muri\'f3 por m\'ed!\par \par \cf1\par } LVAL;{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Cristaino encuentra a Simplicidad, Pereza y Presunci\'f3n\par \par \b0\fs22 Cristiano encuentra a Simplicidad, Pereza y Presunci\'f3n entregados a un profundo sue\'f1o; es despreciado por Formalista e Hipocres\'eda; sube por el collado Dificultad; pierde el rollo y le halla otra vez.\par Pasada esta escena, vi en mi sue\'f1o que Cristiano continu\'f3 su camino, y llegando a una hondonada, vio alg\'fan tanto desviados del camino, entregados a un profundo sue\'f1o y con grillos en sus pies, a tres sujetos que se llamaban simplicidad, Pereza y Presunci\'f3n. Se acerc\'f3 a ellos, con objeto de despertarlos, y les dio voces diciendo: \emdash Desepertad, que sois como los que duermen en lo alto de un m\'e1stil, que tienen debajo de sus pies el mar muerto, que es un abismo sin fondo. Levantaos y venid conmigo; yo os ayudar\'e9 tambi\'e9n a quitaros esos grillos, porque si pasa por aqu\'ed el le\'f3n rugiente, indudablemente caer\'e9is en sus terribles garras. Los tres se despertaron, fijaron sus miradas en Cristiano, empezando a contestarle del modo que sigue. Simplicidad dijo: \emdash Yo no veo aqu\'ed peligro alguno. \emdash Pereza a\'f1adi\'f3 a su vez: A\'fan un poco m\'e1s de dormir. \emdash Y Presunci\'f3n se quej\'f3 por \emdash meterse en lo que nada le importaba; y con esto se entregaron de nuevo al sue\'f1o, dejando a Cristiano que siguiese su camino. As\'ed lo hizo \'e9ste, aunque profundamente entristecido y lastimado de ver aquellos hombres, puestos en riesgo tan inminente, rehusar testarudos al que generosamente se hab\'eda brindado, despu\'e9s de despertarlos de su funesto sue\'f1o y darles saludables consejos, a ayudarles a deshacerse de sus ligaduras. Absorto en estos pensamientos marchaba nuestro buen hombre, cuando, con gran sorpresa, vio saltar la muralla que guardaba el camino angosto dos seres que a pasos muy apresurados se dirLVAL<ig\'edan hacia \'e9l: sus nombres eran Formalista e Hipocres\'eda. Llegados al encuentro de Cristiano, se trab\'f3 entre ellos la siguiente conversaci\'f3n:\par CRIST. \emdash Se\'f1ores, \'bfde d\'f3nde ven\'eds y adonde vais?\par FORMALISTA e HIPOCRES\'cdA. \emdash Somos naturales de la tierra de Vanagloria, y nos dirigimos en busca de alabanzas al monte Si\'f3n.\par CRIST. \emdash Pero, \'bfc\'f3mo no hab\'e9is entrado por la puerta que est\'e1 al principio del camino? \'bfNo sab\'e9is que est\'e1 escrito: "El que no entra por la puerta, mas sube por otra parte, el tal es ladr\'f3n y robador?".\par FORM. e HIP. \emdash Los naturales de nuestro pa\'eds consideran, y con raz\'f3n, que para buscar la puerta necesitan dar un gran rodeo, y les es m\'e1s corto y m\'e1s f\'e1cil saltar por la pared. Es verdad que con esto traspasan la voluntad revelada del Se\'f1or; pero han adquirido ya esa costumbre, que data de m\'e1s de mil a\'f1os, y que tiene, por tanto, los derechos de prescripci\'f3n. Seguramente, llevada la cuesti\'f3n a un tribunal, un juez imparcial fallar\'eda a nuestro favor. Adem\'e1s, la cuesti\'f3n es entrar en el camino; el por d\'f3nde es lo de menos; usted ha entrado por la puerta, nosotros lo hemos hecho por la pared; pero uno y otros estamos en el camino, y no vemos en usted ventaja alguna sobre nosotros.\par CRIST. \emdash No puedo en manera alguna ser de vuestro parecer. Yo sigo la regla del Maestro, al mismo tiempo que vosotros segu\'eds nada m\'e1s que el tosco impulso de vuestros caprichos, y sois, con raz\'f3n, mirados como salteadores por el Se\'f1or del camino. Estoy cierto que al fin de vuestro viaje no ser\'e9is mirados como hombres de verdad y de fe. Hab\'e9is entrado sin la anuencia del Se\'f1or, y saldr\'e9is sin su misericordia.\par FORM. e HIP. \emdash Ser\'e1 lo que dices todo lo verdad que quieras suponer; pero cu\'eddese cada uno de s\'ed mismo y deje en paz a los dem\'e1s. Sabe que las leyes y ordenanzas las guardaremos tan escrupulosamente como t\'fa; nLVAL=ada, pues, nos distingue de ti sino ese vestido, que, sin duda, te ha dado alg\'fan vecino para cubrir la verg\'fcenza de tu desnudez.\par CRIST. \emdash En grande equivocaci\'f3n est\'e1is, creyendo que os salvar\'e1n las leyes y ordenanzas, pues no hab\'e9is entrado por la puerta angosta. Este vestido que llama vuestra atenci\'f3n me fue dado por el Se\'f1or para cubrir as\'ed la verg\'fcenza de mi desnudez, y lo tengo por gran se\'f1al de su bondad, pues antes no ten\'eda m\'e1s que andrajos. Cuando yo llegue a la puerta de la ciudad, El me reconocer\'e1 como bueno y merecedor de ser en ella admitido por este vestido que de su voluntad me dio el d\'eda que me limpi\'f3 de mi miseria. Adem\'e1s, llevo en mi frente una se\'f1al, que sin duda no hab\'e9is visto, puesta sobre m\'ed por uno de los socios m\'e1s \'edntimos del Se\'f1or el d\'eda en que se cay\'f3 de mis hombros la carga que me ten\'eda tan abrumado. Despu\'e9s de esto, tengo tambi\'e9n un rollo, que entonces mismo se me dio, con el doble objeto de que su lectura me consolase durante mi viaje y su presentaci\'f3n me facilitase la entrada a la puerta celestial. Sospecho que todas estas cosas os han de hacer falta, y carec\'e9is de ellas porque no hab\'e9is entrado por la puerta.\par Nada respondieron los dos a estas observaciones de Cristiano; \'fanicamente se miraron uno a otro y se sonrieron. Los vi despu\'e9s a todos tres siguiendo su carrera. Cristiano iba delante de ellos hablando consigo mismo, unas veces triste, consolado y alegre otras, y muchas leyendo el rollo que se le hab\'eda dado y que le proporcionaba mucho aliento.\par De esta manera llegaron al pie de un collado, llamado Dificultad, en el que hab\'eda una fuente, y adem\'e1s del camino que ven\'eda desde la puerta, hab\'eda otros dos, uno hacia la izquierda y el otro hacia la derecha, por el llano, llamados el primero Peligro y el segundo Destrucci\'f3n. El camino angosto sub\'eda derecho por el collado Dificultad. Cristiano se acerc\'f3 a la fuente, bebi\'f3 y se refrLVAL>iger\'f3. Emprendi\'f3 despu\'e9s collado arriba por el camino angosto, cantando: Llegar quiero a la cima del collado, Aunque tenga que subir dificultad; El camino de vida aqu\'ed trazado, Seguir\'e9 sin temor ni desmayar.\par Arriba, pues, valor, coraz\'f3n m\'edo; La senda dura y \'e1spera es mejor Que la llana, que lleva en extrav\'edo A la muerte y eterna perdici\'f3n.\par Los otros dos caminantes llegaron tambi\'e9n al pie del collado; pero cuando vieron su elevaci\'f3n y su gran pendiente, y que hab\'eda otros dos caminos mucho m\'e1s f\'e1ciles y que probablemente llevar\'edan al mismo t\'e9rmino que el que hab\'eda tomado Cristiano para ir a la otra parte del collado, se resolvieron a ir por uno de ellos. El primero tom\'f3 el camino Peligro, y fue a parar a un gran bosque; el otro tom\'f3 el de Destrucci\'f3n, que le condujo a un anchuroso campo lleno de oscuras monta\'f1as, donde tropez\'f3 y cay\'f3 para no levantarse m\'e1s.\par Volv\'ed mis ojos a Cristiano para presenciar su subida a la cumbre. \'a1Cu\'e1nto trabajo y cu\'e1nta fatiga! No pod\'eda correr, y algunas veces casi ni andar; trepaba nada m\'e1s ayud\'e1ndose con sus manos. Afortunadamente, a la mitad de la subida hab\'eda un agradable cobertizo, puesto all\'ed por el Se\'f1or del camino para descanso y refrigerio de los fatigados viajeros. Entr\'f3 en \'e9l Cristiano y se sent\'f3 a descansar. Sac\'f3 del seno su rollo para recrearse y consolarse con su lectura, y lo mismo hizo mirando al vestido que se le hab\'eda regalado al pie de la Cruz. Mas, mientras as\'ed se recreaba, le sobrevino el sue\'f1o, del cual no despert\'f3 casi hasta la noche, y durante el cual el rollo cay\'f3 de sus manos. Mientras dorm\'eda se le acerc\'f3 uno, que le dijo: "Perezoso, ve a la hormiga, y considera sus caminos y aprende sabidur\'eda". A esta advertencia despert\'f3 y, levant\'e1ndose al instante, emprendi\'f3 de nuevo su marcha con toda prisa hasta vencer la cumbre. Ya en ella, le salieron al encuentro Temeroso y Desconfianza, que retrocLVAL?ed\'edan corriendo: \emdash \'bfPor qu\'e9 retroced\'e9is?\emdash les dijo. \emdash Camin\'e1bamos\emdash respondi\'f3 Temeroso\emdash hacia la ciudad de Si\'f3n; ya hab\'edamos superado las dificultades de este collado; pero cuanto m\'e1s avanz\'e1bamos hemos encontrado dificultades mayores; as\'ed que nos ha parecido m\'e1s prudente retroceder y abandonar esta empresa. \emdash Dice bien mi compa\'f1ero\emdash a\'f1adi\'f3 Desconfianza\emdash ; a poco trecho de aqu\'ed hay a los dos lados del camino dos leones; si despiertos o dormidos, no lo sabemos; pero s\'ed tem\'edamos, con raz\'f3n, que si lleg\'e1bamos a ellos nos har\'edan pedazos. \emdash Me infund\'eds miedo\emdash respondi\'f3 Cristiano\emdash con lo que dec\'eds; pero, \'bfadonde huir\'e9 para tener seguridad? Si vuelvo a mi pa\'eds, fuego y azufre est\'e1n preparados contra \'e9l, y all\'ed mi perdici\'f3n es segura; pero si logro llegar a la ciudad celestial estoy ya asegurado para siempre. Animo, pues, y adelante; tengamos confianza. Volver es buscar la muerte segura; en el avanzar hay, s\'ed, temor de muerte; pero tambi\'e9n la vida eterna en perspectiva; adelante, adelante.\emdash Y diciendo y haciendo, ech\'f3 a andar, mientras Temeroso y Desconfianza retroced\'edan corriendo collado abajo.\par Mas el dicho de aqu\'e9llos le tra\'eda un poco pensativo, y para animarse y consolarse busc\'f3 en su seno el rollo. \'a1Ay de \'e9l! No lo encontr\'f3. Grande fue entonces su aflicci\'f3n e indecisi\'f3n, pues se hallaba falto de lo que tanto le ayudaba y era su salvoconducto para entrar en la Ciudad Celestial. En tan cr\'edticos momentos se acord\'f3 de que se hab\'eda quedado dormido en el cobertizo, e hincando sus rodillas en tierra pidi\'f3 perd\'f3n al Se\'f1or y volvi\'f3 atr\'e1s en busca de lo que hab\'eda perdido. \'a1Pobre Cristiano! \'bfQui\'e9n podr\'e1 expresar con palabras su pesadumbre y sentimiento? Unas veces lanzaba tristes suspiros, otras derramaba abundantes l\'e1grimas, y sin cesar se reprend\'eda a s\'ed mismo porLVAL@ la necedad de haberse dejado apoderar del sue\'f1o en un lugar que estaba destinado solamente para un peque\'f1o refrigerio y descanso. Miraba a un lado y otro del camino cuidadosamente, buscando su diploma, hasta que lleg\'f3 al cobertizo. All\'ed su dolor se hizo m\'e1s intenso, y m\'e1s profunda la llaga de su pesar, a la vista de un sitio que le recordaba una desgracia tan sensible, y le hizo prorrumpir en los siguientes lamentos: "\'a1Miserable y desgraciado de m\'ed! \'a1Dormirme durante el d\'eda! \'a1Dormirme en medio de tantas dificultades! \'a1Condescender as\'ed con la carne y darle ese descanso en un sitio destinado solamente para el alivio del esp\'edritu de los peregrinos! \'a1Cu\'e1ntos pasos he dado en vano! \'a1As\'ed les sucedi\'f3 a los Israelitas, que por sus pecados se les hizo volver por el camino del Mar Rojo! \'a1Triste de m\'ed, que me veo precisado a dar con sentimientos estos pasos, que pudiera haber andado con placer a no haber sido por pecaminoso sue\'f1o! \'a1Cuan adelantado no estar\'eda yo ahora en mi camino! Me veo precisado a andar tres veces lo que con una me hubiera bastado, siendo lo peor del caso que probablemente me va a sorprender la noche, pues el d\'eda est\'e1 ya casi pereciendo. \'a1Cu\'e1nto m\'e1s me hubiera valido haber resistido el ataque del sue\'f1o!"\par As\'ed, absorto en estos pensamientos, lleg\'f3 al cobertizo, donde se sent\'f3 algunos momentos para dar rienda, suelta a sus l\'e1grimas, hasta que por fin quiso la Providencia que mirase debajo del banco donde se hab\'eda sentado y descubriese su rollo; inmediatamente lo recogi\'f3 azorado y lo meti\'f3 en su seno.\par Imposible me ser\'eda describir la alegr\'eda de este hombre al tomar de nuevo posesi\'f3n de su rollo, que era la garant\'eda de su vida y el pase para el puerto que suspiraba. Lo meti\'f3 cuidadosamente en su seno, dio gracias al Se\'f1or, que le hizo dirigir sus miradas al sitio donde lo hab\'eda perdido, y, llorando de alegr\'eda, emprendi\'f3 de nuevo su marcha.\par Muy lige LVAL ro y muy alegre andaba, pero no tanto que no se le pusiese el sol antes de llegar a la cima. \emdash\'a1Oh sue\'f1o funesto!\emdash dec\'eda en medio de su dolor\emdash ; t\'fa has sido la causa de que tenga ahora que hacer mi jornada de noche; el sol ya no me alumbra; mis pies no sabr\'e1n ya el camino por donde dirigirse y mis o\'eddos no percibir\'e1n m\'e1s que el rugido de los animales nocturnos. \'a1Ay de m\'ed! Los leones que Temeroso y Desconfianza vieron en el camino, precisamente de noche van en busca de su presa; si en la oscuridad doy con ellos, \'bfqui\'e9n me salvar\'e1 de sus garras? Tan l\'fagubres eran sus pensamientos mientras caminaba, cuando, levantando su vista, vio cerca un palacio magn\'edfico, llamado Hermoso, que estaba situado frente al camino.\par \par \par } LVALB{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Cristiano pasa en salvo entre los dos leones, Hermoso\par \fs22\par \b0 Cristiano pasa en salvo entre los dos leones, y llega al palacio llamado Hermoso, donde le admiten con afabilidad y le tratan con atenci\'f3n y cari\'f1o.\par A la vista del palacio, Cristiano apresur\'f3 su marcha, esperando encontrar en \'e9l alojamiento. Mas antes de llegar tropez\'f3 con un desfiladero, distante nada m\'e1s que unos cien pasos del palacio, y a cuyos dos lados vio dos terribles leones. \emdash Este es, sin duda, el peligro\emdash dijo para s\'ed\emdash que ha hecho retroceder a Temeroso y Desconfianza. (Ni aqu\'e9llos ni \'e9l hab\'edan visto que los leones estaban atados con cadenas.) \emdash Yo, pues, tambi\'e9n debo retroceder, porque veo que no me espera m\'e1s que la muerte. Mas a este tiempo, observando el portero del palacio, cuyo nombre era Vigilante, la indecisi\'f3n y peligro de Cristiano, le grit\'f3: \emdash \'bfTan pocas fuerzas tienes? No tengas miedo a los leones, pues est\'e1n encadenados y puestos ah\'ed solamente para prueba de la fe en unos y descubrimiento de la falta de ella en otros; sigue, pues, por medio del camino, y ning\'fan da\'f1o te sobrevendr\'e1. Entonces Cristiano pas\'f3, aunque lleno de temor a los leones; sigui\'f3 cuidadosamente las instrucciones de Vigilante, y oy\'f3, s\'ed, los rugidos de aquellas fieras, pero ning\'fan da\'f1o recibi\'f3. Bati\'f3 palmas, y en cuatro saltos lleg\'f3 a la porter\'eda del palacio, y pregunt\'f3 a Vigilante:\par CRIST. \emdash \'bfDe qui\'e9n es este palacio? \'bfMe ser\'e1 permitido pasar en \'e9l la noche?\par PORTERO. \emdash Este palacio pertenece al Se\'f1or del Collado, y ha sido construido para servir de descanso y seguridad a los viajeros. Y t\'fa, \'bfde d\'f3nde vienes? \'bfY adonde vas?\par CRIST. \emdash Vengo de la ciudad de Destrucci\'f3n y me dirijo al Monte SLVALCi\'f3n; mas la noche me ha sorprendido en el camino y desear\'eda, si en ello no hubiese inconveniente, pasarla aqu\'ed.\par PORT. \emdash \'bfCu\'e1l es tu nombre?\par CRIST. \emdash Ahora me llamo Cristiano; mi nombre anterior era Singracia. Desciendo de la raza de Japhet, a la cual Dios persuadir\'e1 a morar en los tabern\'e1culos de Seiri.\par PORT. \emdash \'bfC\'f3mo has llegado tan tarde? El sol se ha puesto ya.\par CRIST. \emdash He tenido dos grandes desgracias. Primeramente me dej\'e9 rendir del sue\'f1o en el cenador de la cuesta del Collado; y como si con esto no hubiese perdido bastante tiempo, durmiendo se me cay\'f3 el rollo, cuya falta no not\'e9 hasta que estaba en la cima, por cuya raz\'f3n tuve que volver atr\'e1s, y gracias al Se\'f1or, lo encontr\'e9. Estas han sido las causas de mi tardanza.\par PORT. \emdash Bien est\'e1. Voy a llamar a una de las v\'edrgenes para que hable contigo, y si le parece bien tu conversaci\'f3n, entonces te introducir\'e1 al resto de la familia, seg\'fan las reglas de esta casa. Hizo, pues, sonar una campanilla, a cuyo eco acudi\'f3 \par una doncella, dotada de gravedad y hermosura, cuyo nombre era Discreci\'f3n, la cual pregunt\'f3 la causa por que la hab\'edan llamado.\par PORT.\emdash Este hombre es un peregrino, que va desde la ciudad de Destrucci\'f3n al Monte Si\'f3n; la noche le ha cogido en el camino, y est\'e1 adem\'e1s muy fatigado; pregunta si se le podr\'e1 dar hospedaje aqu\'ed. Entonces Discreci\'f3n le interrog\'f3 sobre su viaje y los sucesos que en \'e9l hab\'edan tenido lugar, y habiendo obtenido respuestas satisfactorias a todo, prosigui\'f3 preguntando:\par DISCRECI\'d3N. \emdash \'bfC\'f3mo te llamas?\par CRIST. \emdash Mi nombre es Cristiano; y sabiendo que este edificio ha sido precisamente levantado para seguridad y albergue de los peregrinos, quisiera me admitieseis en \'e9l a pasar la noche.\par Discreci\'f3n sonri\'f3, al mismo tiempo que algunas l\'e1grimas se deslizaban por sus mejillas, y a\'f1adi\'f3: \emLVALDdash Deja que llame a dos o tres de mi familia.\emdash Y llam\'f3 a Prudencia, Piedad y Caridad, quienes, despu\'e9s de haber hablado un i ato con \'e9l, le introdujeron a la casa, muchos de cuyos moradores salieron a recibirle cantando: \emdash Entra, bendito del Se\'f1or, pues para peregrinos como t\'fa ha sido edificado este palacio.\emdash Cristiano les hizo una reverencia, pas\'f3 adelante y, luego que hubo tomado asiento, le sirvieron un peque\'f1o refrigerio mientras se le preparaba la cena. Y para que el tiempo no fuese perdido, entablaron con \'e9l el siguiente di\'e1logo:\par PIEDAD. \emdash Vamos, buen Cristiano, t\'fa has visto nuestro cari\'f1o y la benevolencia con que te hemos hospedado; cu\'e9ntanos, para nuestra edificaci\'f3n, algo de lo que en el viaje te ha sucedido.\par CRIST. \emdash Con mucho gusto, pues veo con placer vuestra buena disposici\'f3n.\par PIEDAD. \emdash \'bfQu\'e9 fue lo que te movi\'f3 a emprender esta vida de peregrino?\par CRIST. \emdash Un eco tremendo que me estaba siempre diciendo al o\'eddo "si no sales de aqu\'ed, inevitablemente perecer\'e1s", me oblig\'f3 a abandonar mi patria.\par PIEDAD. \emdash \'bf Y por qu\'e9 tomaste este camino y no otro ?\par CRIST. \emdash Porque as\'ed lo quiso el Se\'f1or. Yo estaba tembloroso y llorando, sin saber adonde huir, cuando me sali\'f3 al encuentro un hombre llamado Evangelista, que me dirigi\'f3 hacia la puerta angosta, que por m\'ed solo, yo nunca hubiera encontrado, y me puso en el camino que me ha tra\'eddo derechamente hasta aqu\'ed.\par PIEDAD. \emdash \'bfY no pasaste por la casa de Int\'e9rprete?\par CRIST. \emdash \'a1Ah!, s\'ed, y por cierto que mientras viva nunca olvidar\'e9 las cosas que all\'ed me fueron ense\'f1adas, especialmente tres: primera, c\'f3mo Cristo mantiene en el coraz\'f3n la obra de la gracia a despecho de Satan\'e1s; segunda, c\'f3mo el hombre, por su mucho y grave pecar, llega a desesperar de la misericordia de Dios, y tercera, la visi\'f3n del que so\'f1ando presenciaLVALEba el juicio universal.\par PIEDAD. \emdash \'bfLe o\'edste contar su sue\'f1o?\par CRIST. \emdash S\'ed, y en verdad era terrible, tanto que afligi\'f3 mi coraz\'f3n en gran manera; pero ahora me alegro mucho de haberlo o\'eddo.\par PIEDAD. \emdash \'bfNo viste m\'e1s en casa de Int\'e9rprete?\par CRIST. \emdash \'a1Oh!, s\'ed; di un magn\'edfico palacio, cuyos habitantes estaban vestidos de oro, y a su entrada vi un atrevido que, abri\'e9ndose camino por entre la gente armada que trataba de imped\'edrselo, logr\'f3 entrar, al mismo tiempo que o\'ed las voces de los de dentro que le animaban a conquistar la gloria eterna. De buena gana me hubiera estado un a\'f1o entero en aquella casa; pero me restaba a\'fan mucho camino que andar; as\'ed que dej\'e9 el palacio y emprend\'ed otra vez mi marcha.\par PIEDAD. \emdash \'bfY qu\'e9 te ocurri\'f3 luego en el camino?\par CRIST. \emdash Muy poco llevaba andado, cuando vi a uno, al parecer colgado de un madero, lleno todo \'c9l de heridas \emdash y de sangre, a cuya vista se cay\'f3 de mis hombros un peso muy molesto, bajo el cual iba yo gimiendo. Mi sorpresa fue muy grande, pues nunca hab\'eda visto cosa semejante. Mir\'e1bale yo como embelesado, cuando se me acercaron tres Resplandecientes: el uno me aseguraba que mis pecados eran perdonados; el otro me quit\'f3 el vestido de andrajos que llevaba y me dio \'e9ste nuevo y hermoso que ves, y el tercero me sell\'f3 en la frente y me dio este rollo.\par PIEDAD. \emdash Sigue, Cristiano; cu\'e9ntame, que algo m\'e1s has \emdash debido de ver.\par CRIST. \emdash He contado ya lo principal y lo mejor. Tambi\'e9n vi a tres, Simplicidad, Pereza y Presunci\'f3n, durmiendo a la parte afuera del camino y con grillos en sus pies y por m\'e1s que hice no los pude despertar. Despu\'e9s vi a Formalista e Hipocres\'eda, que saltaron por encima de la pared y pretend\'edan ir a Si\'f3n; pero muy luego se perdieron por no haberme cre\'eddo. Tambi\'e9n hall\'e9 muy penosa la subida a este collado, y muy terriblLVALFe el paso por entre las bocas de los leones; ciertamente, sin el buen portero, que con sus palabras me anim\'f3, tal vez me hubiera vuelto atr\'e1s. Pero, gracias a Dios, estoy aqu\'ed, y las doy tambi\'e9n a ustedes por haberme recibido.\par Despu\'e9s de este di\'e1logo, Prudencia tom\'f3 la palabra y pregunt\'f3:\par PRUDENCIA. \emdash \'bfNo piensas alguna vez en el pa\'eds de donde vienes?\par CRIST. \emdash S\'ed, se\'f1ora; aunque no sin mucha verg\'fcenza y repugnancia. Si yo lo hubiera deseado, tiempo he tenido y oportunidades de volver atr\'e1s; pero aspiro a otra patria mejor: la celestial.\par PRUD. \emdash \'bfNo llevas todav\'eda contigo algunas de las cosas con que estabas m\'e1s familiarizado antes de ponerte en camino?\par CRIST. \emdash S\'ed, se\'f1ora; aunque bien contra mi voluntad, especialmente mis propios pensamientos carnales, que tanto nos complac\'edan a mi y a mis paisanos; pero ahora todas estas cosas me pesan tanto, que, a estar en m\'ed s\'f3lo la elecci\'f3n, nunca m\'e1s pensar\'eda en ellas; mas cuando quiero hacer lo que es mejor, entonces lo que es peor est\'e1 en m\'ed.\par PRUD. \emdash \'bfY no sientes algunas veces casi vencidas ya estas cosas, que en otras ocasiones te llenaban de confusi\'f3n?\par CRIST. \emdash S\'ed; pero es pocas veces; sin embargo, esas horas en que esto me sucede son para m\'ed de oro.\par PRUD. \emdash \'bfTe acuerdas cu\'e1les son los medios por los cuales en esas ocasiones vences tales molestias?\par CRIST. \emdash \'a1Qh, s\'ed! Cuando medito en lo que vi y me pas\'f3 al pie de la cruz; cuando contemplo este vestido bordado; cuando me recreo en mirar este rollo, y cuando me enardece el pensamiento de lo que me espera, si felizmente llego al lugar adonde voy, entonces parece como que desaparecen esas cosas que tanto me molestan.\par PRUD. \emdash \'bfY por qu\'e9 ansias tanto llegar al Monte Si\'f3n?\par CRIST. \emdash \'a1Ah! Porque all\'ed espero ver vivo al que hace poco vi colgado en el madero; all\'ed conf\'edLVALGo verme completamente libre de lo que ahora me molesta tanto; all\'ed se asegura que no tiene ya cabida la muerte; y, por \'faltimo, tendr\'e9 all\'ed la compa\'f1\'eda que m\'e1s me agrada. Y amo mucho al que con su muerte me quit\'f3 mi carga; mis enfermedades interiores me tienen muy molestado; deseo llegar al pa\'eds donde ya no habr\'e1 muerte, y ans\'edo tener por compa\'f1eros a los que sin cesar est\'e1n cantando: "Santo, santo, santo." Tom\'f3 entonces la palabra Caridad, y dijo a Cristiano:\par CARIDAD. \emdash \'bfTienes familia? \'bfEst\'e1s casado?\par CRIST. \emdash Se\'f1ora, tengo mujer y cuatro hijitos.\par CAR. \emdash \'bfPor qu\'e9 no los has tra\'eddo contigo?\par CRIST. (Llorando\}. \emdash Con much\'edsimo gusto lo hubiera hecho; pero, desgraciadamente, todos los cinco reprobaron mi viaje y se opusieron a \'e9l con todas sus fuerzas.\par CAR. \emdash Pero tu deber era haberles hablado y esforzarte por persuadirles del peligro que corr\'edan con quedarse.\par CRIST. \emdash As\'ed lo hice, manifest\'e1ndoles tambi\'e9n lo que Dios me hab\'eda declarado sobre la ruina de nuestra ciudad. Pero lo consideraron como un delirio y no me creyeron; advirtiendo, adem\'e1s, que \'e9ste mi consejo lo acompa\'f1\'e9 de fervorosas oraciones al Se\'f1or, porque quer\'eda mucho a mi mujer y a mis hijos.\par CAR. \emdash \'bfSupongo que les hablar\'edas con energ\'eda de tu dolor y de tus temores de destrucci\'f3n, porque creo que t\'fa hablar\'edas con bastante claridad lo inminente de tu ruina?\par CRIST. \emdash Lo hice, en verdad, no una, sino muchas veces, y adem\'e1s ten\'edan muy patentes a la vista mis temores y mi semblante, en mis l\'e1grimas y en el temblor que me sobrecogi\'f3 por el temor del juicio que pesaba sobre nuestras cabezas. Pero nada fue bastante para inducirlos a que me siguiesen.\par CAR. \emdash \'bfPues qu\'e9 razones pudieron alegar para no seguirte?\par CRIST. \emdash Mi esposa tem\'eda perder este mundo, y mis hijos estaban de lleno entregados a loLVALHs vanos placeres de la juventud; y as\'ed fue que, por lo uno y por lo otro, me dejaron emprender solo este viaje, como veis.\par CAR. \emdash \'bfPero no pudo muy bien suceder, que con la vanidad de tu vida inutilizases los consejos que les dabas para que te siguiesen?\par CRIST. \emdash Es verdad que nada puedo decir en recomendaci\'f3n de mi vida, porque conozco las muchas imperfecciones de ella, y s\'e9 tambi\'e9n que un hombre puede hacer nulo con su conducta lo que procura inculcar a otros con la palabra para bien de ellos. Una cosa, sin embargo, puedo decir: que me guardaba muy bien de darles ocasi\'f3n, con cualquiera acci\'f3n inconveniente, para que se retrajesen de acompa\'f1arme en mi peregrinaci\'f3n, tanto, que sol\'edan decir que era demasiado difuso, y que me privaba por causa de ellos de cosas en las que no ve\'edan mal alguno; a\'fan m\'e1s puedo decir: que si lo que ve\'edan en m\'ed les indispon\'eda, s\'f3lo era mi gran delicadeza en no pecar contra Dios y no hacer da\'f1o a mi pr\'f3jimo.\par CAR. \emdash En verdad, Ca\'edn aborreci\'f3 a su hermano, porque las obras de \'e9ste eran buenas y las suyas malas; y esa ha sido la causa por que tu mujer e hijos se han indispuesto contigo, se han mostrado implacables para con lo bueno, y t\'fa has librado tu alma de su sangre.\par As\'ed continuaron hablando, hasta que estuvo preparada la cena, y entonces se sentaron a la mesa, que estaba provista de ricos y sustanciosos manjares y excelentes vinos, y toda su conversaci\'f3n durante la cena gir\'f3 sobre el Se\'f1or del Collado, sobre lo que hab\'eda hecho y el por qu\'e9 y la raz\'f3n que hab\'eda tenido para edificar aquella casa. Yo, por lo que o\'ed, pude comprender que hab\'eda sido un gran guerrero, y que hab\'eda combatido y muerto al que ten\'eda el poder de la muerte; pero esto no sin gran peligro por su parte, lo cual le hac\'eda acreedor a ser tanto m\'e1s amado. Porque, como ellos dec\'edan, y yo creo o\'ed decir a Cristiano, el Se\'f1or hizo esto con p\'e9rdida de muLVALIcha sangre; siendo lo m\'e1s glorioso de esta gracia el haberlo hecho por puro amor a su pa\'eds. Y entre los mismos de la familia o\'ed decir que le hab\'edan visto y hablado despu\'e9s de su muerte en la Cruz; tambi\'e9n atestiguaron haber o\'eddo de sus mismos labios que su amor hacia los pobres peregrinos era tan grande, que no era posible hallar otro igual desde Oriente hasta Occidente; prueba de ello que se hab\'eda despojado de su gloria para poder hacer lo que hizo, y sus deseos eran tener muchos que con \'e9l habitasen en el Monte Si\'f3n, para lo cual hab\'eda hecho pr\'edncipes a los que por naturaleza eran mendigos nacidos en el esti\'e9rcol.\par En tan agradables discursos estuvieron hasta hora muy avanzada de la noche, y entonces, despu\'e9s de encomendarse a la protecci\'f3n del Se\'f1or, se retiraron a descansar. La habitaci\'f3n que destinaron a Cristiano estaba en el piso superior; se llamaba la sala de Paz, y su ventana miraba al Oriente. All\'ed durmi\'f3 tranquilamente nuestro peregrino hasta el amanecer, y habiendo despertado a esa hora, cant\'f3:\par \'bfD\'f3nde me encuentro ahora? El amor y cuidado Que por sus peregrinos tiene mi Salvador, Concede estas moradas a los que ha perdonado, Para que ya perciban del cielo el esplendor.\par Levantados ya todos del sue\'f1o de la noche, y despu\'e9s de cambiados los saludos de la ma\'f1ana, Cristiano iba a partir; pero no lo permitieron sin ense\'f1arle antes algunas cosas extraordinarias que en la casa hab\'eda. Llev\'e1ronle primero al Archivo, donde le pusieron de manifiesto el \'e1rbol geneal\'f3gico del Se\'f1or del Collado, seg\'fan el cual era hijo nada menos que del Anciano de d\'edas, engendrado entre resplandores eternos y antes del lucero de la ma\'f1ana. All\'ed vio tambi\'e9n escritas, con caracteres de luz, su vida y sus acciones todas, as\'ed como los nombres de muchos cientos de servidores, colocados despu\'e9s por \'e9l en unas moradas que ni el tiempo ni el influjo de la Naturaleza pod\'edan disolver ni deteriorar.LVALJ Le leyeron despu\'e9s las haza\'f1as m\'e1s valientes de algunos siervos que hab\'edan ganado reinos, obrado justicia, alcanzado promesas, tapado las bocas de los leones, apagado fuegos impetuosos, evitado el filo de la espada; hab\'edan convalecido de enfermedades, hab\'edan sido fuertes en la guerra y trastornado campos de ej\'e9rcitos enemigos. Ense\'f1\'e1ronle despu\'e9s otra parte del Archivo, donde vio cuan bien dispuesto estaba el Se\'f1or a recibir a su favor a cualquiera, s\'ed, a cualquiera, aunque en tiempos pasados hubiese sido enemigo de su persona y proceder. Se le mostraron tambi\'e9n otras varias historias de hechos ilustres, Ya de la antig\'fcedad, ya de tiempos modernos, as\'ed como predicciones y profec\'edas, que a su debido tiempo se han cumplido; todo esto ya para confusi\'f3n y terror de los enemigos, como para recreo y solaz de los amigos.\par Al d\'eda siguiente le hicieron entrar en la Armer\'eda, donde le mostraron toda clase de armaduras que su Se\'f1or ten\'eda provistas para los peregrinos: espadas, escudos, yelmos, corazas y calzados que no se gastaban. Y eran en tanta abundancia, que bastaban para armar en el servicio de su Se\'f1or tantos hombres como estrellas hay en el firmamento.\par Le mostraron tambi\'e9n algunas de las m\'e1quinas con las cuales muchos de estos siervos hab\'edan hecho tantas maravillas: la vara de Mois\'e9s; el martillo y el clavo con que Jael mat\'f3 a Sisara; los c\'e1ntaros, bocinas y teas con que Gede\'f3n puso en fuga a los ej\'e9rcitos de Madi\'e1n; la aijada con que Sangar mat\'f3 a seiscientos hombres; la quijada con que Sans\'f3n hizo grandes haza\'f1as; tambi\'e9n la honda y el guijarro con que David mat\'f3 a Goliath de Gath, y la espada con que su Se\'f1or matar\'e1 al hombre de pecado el d\'eda en que se levante para la presa; en fin, le ense\'f1aron muchas otras cosas excelentes, cuya vista llen\'f3 de inefable alegr\'eda a Cristiano; despu\'e9s de esto se retiraron otra vez a descansar.\par Al d\'eda siguiente Cristiano quiso LVALmarchar; pero le rogaron que permaneciese un d\'eda m\'e1s para mostrarle, si el d\'eda estaba claro, las monta\'f1as de las Delicias, cuya vista contribuir\'eda mucho para consolarle, pues estaban m\'e1s cerca del deseado puerto que del sitio donde se encontraban; Cristiano accedi\'f3 a ello. \par Subi\'e9ronle, pues, a la ma\'f1ana siguiente a la azotea del palacio que mira hacia el Mediod\'eda, y de aqu\'ed a una gran distancia percibi\'f3 un pa\'eds monta\'f1oso y agradabil\'edsimo, hermoseado con bosques, vi\'f1edos, frutas de todas clases, flores, manantiales y surtidores de belleza singular. Ese pa\'eds \emdash le dijeron\emdash se llama el pa\'eds de Emmanuel; y a\'f1ad\'edan: \emdash Es tan libre como este Collado para todos los peregrinos. Desde all\'ed podr\'e1s ver la puerta ae la Ciudad Celestial; los pastores que moran all\'ed se encargar\'e1n de ense\'f1\'e1rtela.\par \par \par } LVALL{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Cristiano en valle de Humillaci\'f3n\par \par \b0\fs22 Entra Cristiano en el valle de Humillaci\'f3n, en donde es asaltado con fiereza por Apolly\'f3n; mas le vence con la espada del esp\'edritu y la fe en la Palabra de Dios.\par Entonces se decidi\'f3 ya la marcha, y consintieron en ello los habitantes del Palacio; pero antes lo llevaron otra vez a la Armer\'eda, y all\'ed le armaron de pies a cabeza con armas a toda prueba para defenderse en el camino, caso de ser asaltado. Despu\'e9s le acompa\'f1aron hasta la puerta, en donde pregunt\'f3 al Portero si, durante su estancia en el palacio, hab\'eda pasado alg\'fan peregrino, a lo cual le respondi\'f3 afirmativamente.\par CRIST. \emdash \'bfLe conoc\'e9is, por ventura?\par PORTERO. \emdash No; m\'e1s pregunt\'e9 su nombre y me dijo que se llamaba Fiel.\par CRIST. \emdash \'a1Oh! Yo s\'ed le conozco; es paisano y vecino m\'edo; viene del lugar donde yo nac\'ed; \'bfcu\'e1nto te parece que se habr\'e1 adelantado?\par PORT. \emdash Pues ya habr\'e1 bajado todo el collado.\par CRIST. \emdash Bien, buen Portero; el Se\'f1or sea contigo, y te aumente sus bendiciones por la bondad que has mostrado conmigo.\par Y emprendi\'f3 su marcha; pero quisieron acompa\'f1arlo hasta el pie del collado Discreci\'f3n, Piedad, Caridad y Prudencia, con quienes continu\'f3 por el camino los discursos que antes hab\'edan tenido.\par Llegados a la cuesta, dijo:\par CRIST. \emdash Dif\'edcil me pareci\'f3 la subida; pero no debe ser menos peligrosa la bajada.\par PRUD. \emdash As\'ed es; peligroso es, sin duda, para un hombre ascender al valle de Humillaci\'f3n, que es adonde vas ahora, y no tener alg\'fan tropiezo; por eso hemos salido para acompa\'f1arte.\par Luego comenz\'f3 a descender Cristiano con mucho cuidado, pero no sin tropezar m\'e1s de una vez. Cuando hubieron llegado al fin de la cuesta, lLVALMos amigos se despidieron de \'e9l, y le dieron una hogaza de pan, una botella de vino y un racimo de pasas.\par Ya en el valle, empez\'f3 muy pronto Cristiano a sentir apuros; pocos pasos hab\'eda dado, cuando vio venir hacia s\'ed un demonio abominable, cuyo nombre era Apolly\'f3n. Empez\'f3, pues, Cristiano a tener miedo y a pensar si ser\'eda mejor volver o mantenerse firme en su puesto. Mas se acord\'f3 que no ten\'eda ninguna armadura en sus espaldas, y, por tanto, volverlas al enemigo ser\'eda darle grande ventaja, pues con facilidad le podr\'eda herir con sus saetas. Por esto se decidi\'f3 a tener valor y mantenerse firme, porque \'e9ste, sin duda, era el \'fanico recurso que le quedaba para salvar su vida.\par Prosiguiendo, pues, su marcha, se encontr\'f3 muy pronto con el enemigo. El aspecto de este monstruo era horrible: estaba vestido de escamas como de pez, de lo cual se gloriaba; ten\'eda alas como de drag\'f3n y pies como de oso; de su vientre sal\'eda fuego y humo, y su boca era como la boca del le\'f3n. Cuando lleg\'f3 a Cristiano lanz\'f3 sobre \'e9l una mirada de desd\'e9n, y le interpel\'f3 de esta manera:\par APOLLY\'d3N. \emdash \'bfDe d\'f3nde vienes y adonde vas?\par CRIST. \emdash Vengo de la ciudad de Destrucci\'f3n, que es el albergue de todo mal, y me voy a la ciudad de Si\'f3n.\par APOLL. \emdash Lo cual quiere decir que eres uno de mis s\'fabditos, porque todo aquel pa\'eds me pertenece y soy el pr\'edncipe y el dios de \'e9l; \'bfc\'f3mo as\'ed te has sustra\'eddo del dominio de tu rey? Si no confiara en que me has de servir todav\'eda mucho, de un golpe te aplastar\'eda hasta el polvo.\par CRIST. \emdash Es verdad que nac\'ed dentro de tus dominios; pero tu servicio era tan pesado y tu paga tan miserable, que no me bastaba para vivir, porque la paga del pecado es la muerte. As\'ed es que, cuando llegu\'e9 al uso de la raz\'f3n, actu\'e9 como las personas de juicio: pens\'e9 en mejorar de suerte.\par APOLL. \emdash No hay pr\'edncipe alguno que as\'ed tan ligeLVALNramente quiera perder s\'fabditos; yo, por mi parte, no quiero perderte a ti; mas puesto que te quejas del servicio y de la paga, vu\'e9lvete de buena voluntad, pues te prometo darte lo que nuestro pa\'eds puede dar de s\'ed.\par CRIST. \emdash Estoy ya al servicio de otro, a saber, el Rey de los reyes, y sin faltar a la justicia, ya no puedo volver contigo.\par APOLL. \emdash Has obrado, como dice el adagio, cambiando un mal por otro peor; pero sucede de ordinario que los que han profesado ser tus siervos, se emancipan al poco tiempo de \'e9l, y con mejor acuerdo vuelven a m\'ed; hazlo t\'fa as\'ed, y todo te ir\'e1 bien.\par CRIST. \emdash Le he dado mi palabra y le he jurado fidelidad; si ahora me vuelvo atr\'e1s, \'bfno debo esperar el ser ahorcado por traidor?\par APOLL. \emdash Lo misino hiciste conmigo, y, no obstante, estoy dispuesto a pasar por todo si ahora quieres volver.\par CRIST. \emdash Lo que te promet\'ed fue antes de que llegara la adolescencia, y por esta raz\'f3n no tiene valor alguno; adem\'e1s, cuento con que el pr\'edncipe bajo cuyas banderas ahora estoy podr\'e1 absolverme y perdonar todo lo que hice por darte gusto. Y, sobre todo, quiero decirte la verdad: su servicio, su paga, sus siervos, su gobierno, su compa\'f1\'eda y su pa\'eds me gustan much\'edsimo m\'e1s que los tuyos; no pierdas, pues, el tiempo intentando persuadirme; soy su siervo y estoy resuelto a seguirle.\par APOLL. \emdash Piensa bien, ya que conservas todav\'eda tu serenidad y sangre fr\'eda, lo que muy probablemente encontrar\'e1s en el camino por donde vas. Te consta que en su mayor parte sus siervos tienen un fin desgraciado, porque son transgresores contra m\'ed y contra mis caminos; cu\'e1ntos de ellos no han sido v\'edctimas de una muerte vergonzosa! Y adem\'e1s, si su servicio es mejor que el m\'edo, \'bfpor qu\'e9 nunca hasta el d\'eda de hoy ha salido de donde est\'e1 para librar a los que le sirven? Yo, por el contrario, \'a1cu\'e1ntas veces, seg\'fan puede atestiguar el mundo entero, heLVALO librado, sea por poder, sea por fraude, a los que me serv\'edan fielmente, de las manos de \'e9l y de los suyos, aun teni\'e9ndolos debajo de su poder! Y te prometo que te librar\'e9 a ti.\par CRIST. \emdash El porqu\'e9, al parecer, retardar el librarnos, es en verdad para probar su amor y ver si le permanecen fieles hasta el fin; y en cuanto al fin desgraciado que, seg\'fan dices, tuvieron, precisamente ha sido para ellos lo m\'e1s glorioso. Porque la salvaci\'f3n presente no la esperan; saben que hay que dar treguas para llegar a su gloria, y \'e9sta la tendr\'e1n cuando su Pr\'edncipe venga en la suya y en la de los santos \'e1ngeles.\par APOLL. \emdash Habiendo ya una vez sido infiel en su servicio, \'bfc\'f3mo puedes pensar que recibir\'e1s de \'e9l salario?\par CRIST. \emdash Pues, \'bfen qu\'e9 he sido infiel?\par APOLL. \emdash Por de pronto, en el mismo momento de salir desfalleciste, al verte casi ahogado en el Pantano del Desaliento; despu\'e9s pretendiste por diferentes caminos buscar el sacudir la carga que te abrumaba, debiendo haber esperado hasta que tu Pr\'edncipe te la hubiera quitado. Luego te dormiste culpablemente, perdiendo all\'ed tu mejor prenda; tambi\'e9n casi te resolviste a volver por miedo de los leones, y, sobre todo, cuando hablas de tu viaje y de lo que has visto y o\'eddo, interiormente te domina el esp\'edritu de vanagloria en todo lo que dices y haces.\par CRIST. \emdash Tienes mucha raz\'f3n en todo lo que dices, y has dejado mucho m\'e1s que pudieras decir; pero el Pr\'edncipe a quien sirvo y honro es misericordioso y perdonador. Adem\'e1s, te olvidas de que estas flaquezas se hab\'edan apoderado de m\'ed mientras estaba en tu pa\'eds; all\'ed se me infiltraron, y me han costado muchos gemidos y pesares; pero me he arrepentido de ellas, y el Pr\'edncipe me las ha perdonado.\par Entonces Apolly\'f3n no pudo contener su rabia, y prorrumpi\'f3 en estos improperios: \emdash Yo soy enemigo de ese Pr\'edncipe; aborrezco su persona, sus leyes y su pueblo, y hLVALPe salido con el prop\'f3sito de impedirte el paso.\par CRIST. \emdash Mira bien lo que haces, \'a1oh Apolly\'f3n!, porque estoy en el camino real, en el camino de santidad, y, por consiguiente, considera bien lo que intentas hacer.\par Entonces Apolly\'f3n extendi\'f3 sus piernas hasta ocupar todo lo ancho del camino, y dijo: \emdash No creas que te temo en esta materia; prep\'e1rate para morir, porque te juro por mi infernal caverna que no has de pasar; aqu\'ed derramo tu alma. \emdash Y en el acto arroj\'f3 con gran furia un dardo encendido a su pecho; pero teniendo un escudo en su mano, Cristiano lo recibi\'f3 en \'e9l, y evit\'f3 ese peligro.\par Cristiano desenvain\'f3 despu\'e9s su espada, porque vio que ya era tiempo de acometer, y Apolly\'f3n se lanz\'f3 sobre \'e9l arrojando dardos tan espesos como el granizo, en t\'e9rminos que, a pesar de los esfuerzos de Cristiano, sali\'f3 herido en su cabeza, manos y pies, lo cual le hizo ceder alg\'fan tanto. Apolly\'f3n aprovech\'f3 esta circunstancia y acometi\'f3 con nuevos br\'edos; pero Cristiano, recobr\'e1ndose, resisti\'f3 tan denodadamente como pudo.\par Este combate furioso dur\'f3 cerca de medio d\'eda, hasta que casi se agotaron las fuerzas de Cristiano, porque, a causa de sus heridas, iba estando cada vez m\'e1s d\'e9bil.\par Apolly\'f3n no desaprovech\'f3 esta ventaja, y ya no con dardos, sino cuerpo a cuerpo, le acometi\'f3, siendo tan terrible la embestida, que Cristiano perdi\'f3 la espada. \emdash Ahora ya eres m\'edo\emdash dijo Apolly\'f3n, oprimi\'e9ndole tan fuertemente al decir esto, que casi le ahog\'f3, en t\'e9rminos que Cristiano ya empezaba a desesperar de su vida; pero quiso Dios que, en el momento de dar el golpe de gracia, Cristiano, con sorprendente ligereza, asi\'f3 la espada del suelo, y exclam\'f3: \emdash (No te huelgues de m\'ed, enemigo m\'edo, porque aunque caigo he de levantarme \emdash y le dio una estocada mortal que le hizo ceder, como quien ha recibido el \'faltimo golpe. Al verlo Cristiano, cobra nuevoLVALQs br\'edos, acomete de nuevo, diciendo: \emdash Antes en todas estas cosas somos m\'e1s que vencedores por medio de Aqu\'e9l que nos am\'f3. \emdash Apolly\'f3n abri\'f3 entonces sus alas de drag\'f3n, huy\'f3 apresuradamente, y Cristiano no le volvi\'f3 a ver m\'e1s por alg\'fan tiempo.\par Durante este combate, nadie que no lo haya visto u o\'eddo, como yo, puede formar idea de cuan espantosos y horribles eran los gritos y bramidos de Apolly\'f3n, cuyo hablar era como el de un drag\'f3n y, por otra parte, cuan lastimeros eran los suspiros y gemidos que lanzaba Cristiano salidos del coraz\'f3n. Larga fue la pelea, y, sin embargo, ni una sola vez vi en sus ojos una mirada agradable, hasta que hubo herido a Apolly\'f3n con su espada de dos filos; entonces s\'ed, mir\'f3 hacia arriba y se sonri\'f3. \'a1Ay! Fue \'e9ste el espect\'e1culo m\'e1s terrible que yo he visto jam\'e1s.\par Concluida la pelea, Cristiano pens\'f3 en dar gracias a Aqu\'e9l que le hab\'eda librado de la boca del le\'f3n, a Aqu\'e9l que le auxili\'f3 contra Apolly\'f3n. Y puesto de rodillas, dijo:\par Beelzebub se propuso mi ruina, Mandando contra m\'ed su mensajero A combatirme con furiosa inquina, Y me hubiera vencido en trance fiero; Mas me ayud\'f3 quien todo lo domina, Y as\'ed pude ahuyentarle con mi acero: A mi Se\'f1or le debo la victoria, Y gracias le tributo, loor y gloria.\par Entonces una mano misteriosa le alarg\'f3 algunas hojas del \'e1rbol de la vida; Cristiano las aplic\'f3 a las heridas que hab\'eda recibido en la batalla, y qued\'f3 curado al instante. Despu\'e9s se sent\'f3 en aquel sitio para comer pan y beber de la botella que se le hab\'eda dado poco antes. As\'ed refrigerado, prosigui\'f3 su camino, con la espada desnuda en su mano, por si alg\'fan otro enemigo le sal\'eda al paso. Pero no encontr\'f3 ya oposici\'f3n alguna en todo este valle.\par Mas sus pruebas no terminaron; ya hab\'eda vencido el valle Humillaci\'f3n, y se encontr\'f3 en otro que se llamaba valle de la Sombra-de-muerte, y era preciso* LVAL: pasar por \'e9l, porque el camino de la Ciudad Celestial le atravesaba. Este valle es un sitio muy solitario, como lo describe el profeta Jerem\'edas: "Un desierto, una tierra desierta y despoblada, tierra seca y de sombra de muerte, una tierra por la cual no pas\'f3 var\'f3n, s\'ed no era un cristiano, ni all\'ed habit\'f3 hombre" (2).\par Si terrible hab\'eda sido la lucha de Cristiano con Apolly\'f3n, no lo fue menos la que aqu\'ed tuvo que sostener.\par \par \par } LVALS{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Cristiano sufre en valle de Sombra de Muerte\par \par \b0\fs22 Cristiano sufre muchas aflicciones en el valle de Sombra-de-muerte; pero habi\'e9ndole ense\'f1ado la experiencia a ser vigilante, anda siempre con la espada desnuda en la mano, ejercit\'e1ndose en la pr\'e1ctica de la oraci\'f3n, y de esta manera pasa con seguridad y sin experimentar da\'f1o alguno.\par Cuando apenas se hab\'eda acercado al borde de la Sombra-de-muerte, se encontr\'f3 con dos hombres que volv\'edan a toda prisa; eran hijos de aqu\'e9llos que trajeron malos informes de la buena tierra, con quienes Cristiano trab\'f3 la siguiente conversaci\'f3n:\par CRIST. \emdash \'bfAdonde van?\par HOMB. \emdash Atr\'e1s, atr\'e1s; y si estimas en algo tu vida y tu paz, te aconsejamos que hagas lo mismo.\par CRIST. \emdash 'Pues, \'bfpor qu\'e9? \'bfQu\'e9 hay?\par HOMB. \emdash \'bfQu\'e9? Nos dirig\'edamos por este mismo camino que t\'fa llevas; hab\'edamos avanzado ya hasta donde nos atrevimos; pero apenas hemos podido volver, porque si hubi\'e9ramos dado unos cuantos pasos m\'e1s no estar\'edamos ahora aqu\'ed para darte estas noticias.\par CRIST. \emdash Pero, \'bfqu\'e9 es lo que hab\'e9is encontrado?\par HOMB. \emdash Casi est\'e1bamos ya en el valle de Sombra-de-muerte, cuando felizmente extendimos nuestra vista delante de nosotros y descubrimos el peligro antes de llegar.\par CRIST. \emdash Pero, \'bfqu\'e9 hab\'e9is visto?\par HOMB. \emdash \'a1Ah! Hemos visto el valle mismo, que es tan negro como la pez (Sustancia resinosa, \'f3lida, que se obtiene echando en agua fr\'eda el residuo que deja la trementina despu\'e9s de sacarle el aguarr\'e1s); hemos visto all\'ed los fantasmas, s\'e1tiros y dragones del abismo; hemos o\'eddo tambi\'e9n en ese valle un continuo aullar y gritar como de gentes sumidas en miseria indecible, que all\'ed sufren agobiadas bajoLVALT el peso de aflicciones y cadenas. Sobre este valle tambi\'e9n se extienden las horrendas nubes de la confusi\'f3n; la muerte tambi\'e9n cierne sus alas constantemente sobre \'e9l. En una palabra: all\'ed todo es horrible y todo est\'e1 en espantoso desorden.\par CRIST. \emdash Lo que dec\'eds no me demuestra sino que \'e9ste es el camino que debo seguir hacia el deseado puerto.\par HOMB. \emdash Sea enhorabuena; nosotros no queremos seguir \'e9ste.\par Y con esto se separaron, y Cristiano sigui\'f3 su camino; pero siempre con la espada desnuda en su mano por temor de ser acometido.\par Entonces med\'ed con mi vista todo lo largo de este valle, y vi a la derecha del camino un foso profund\'edsimo, que es adonde unos ciegos han guiado a otros ciegos durante todos los siglos, habiendo todos perecido en \'e9l miserablemente. Por la izquierda vi un charco peligros\'edsimo, en el cual, aun siendo bueno el que tiene la desgracia de caer, no halla fondo para sus pies; en \'e9l cay\'f3 el rey David una vez, e indudablemente se hubiera ahogado si no le hubiera sacado el que es poderoso para hacerlo. La senda era tambi\'e9n excesivamente estrecha, vi\'e9ndose por lo mismo el bueno de Cristiano en muy grande apuro, porque en la oscuridad, si procuraba apartarse del foso por un lado, se expon\'eda a caer en el charco por el otro; si trataba de evitar el charco, a no tener sumo cuidado, estaba a punto de caer en el foso. De esta manera marchaba, lanzando amargos suspiros, porque sobre los peligros ya mencionados, el camino por aqu\'ed estaba tan oscuro, que muchas veces, al levantar su pie para dar un paso, no sab\'eda d\'f3nde ni sobre qu\'e9 iba a sentarle.\par Como a la mitad de este valle, vi que se encontraba la boca del infierno a orillas del camino.\par Terrible fue entonces la situaci\'f3n de Cristiano, que no sab\'eda qu\'e9 hacer, pues ve\'eda salir llamas y humo con tanta abundancia, juntamente con chispas y ruidos infernales, que, viendo Cristiano que de nada le serv\'eda la espada que tanto leLVALU hab\'eda valido contra Apolly\'f3n, determin\'f3 envainarla y echar mano de otra arma, a saber: de TODA ORACI\'d3N. Y as\'ed le o\'eda exclamar: "Libra ahora, oh Jehov\'e1, mi alma". As\'ed sigui\'f3 por mucho tiempo, vi\'e9ndose de vez en cuando envuelto por las llamas; tambi\'e9n o\'eda voces tristes y gente como corriendo de una a otra parte; de manera que a lo mejor cre\'eda iba a ser desgarrado o pisoteado como el lodo en las calles. Este espect\'e1culo horroroso y estos ruidos terribles le siguieron por algunas leguas. Por fin lleg\'f3 a un lugar donde le pareci\'f3 o\'edr que ven\'eda hacia \'e9l una legi\'f3n de enemigos; esto le hizo detenerse y pensar seriamente qu\'e9 le convendr\'eda hacer. Por una parte le parec\'eda mejor volver; pero por otra pensaba que tal vez habr\'eda pasado ya m\'e1s de la mitad del valle. Tambi\'e9n se acord\'f3 de c\'f3mo hab\'eda vencido ya muchos peligros, y discurri\'f3 que el peligro de volver podr\'eda ser m\'edas y mayor que el de avanzar y se decidi\'f3 a seguir. Pero como los enemigos parec\'edan acercarse m\'e1s y m\'e1s, hasta llegar casi a tocarle, grit\'f3 entonces con una voz vehement\'edsima: "Andar\'e9 en la fuerza de Jehov\'e1." A cuyo grito huyeron y no volvieron a molestarle m\'e1s.\par Una cosa me llam\'f3 mucho la atenci\'f3n, y no lo quisiera pasar por alto. Advert\'ed que el pobre Cristiano estaba tan aturdido, que no conoc\'eda su propia voz, y lo advert\'ed de la manera siguiente: Cuando hubo llegado frente a la boca del abismo encendido, uno de los malignos se desliz\'f3 suavemente detr\'e1s de \'e9l y silb\'f3 a su o\'eddo muchas y muy terribles blasfemias, que el pobre cre\'eda sal\'edan de su propio coraz\'f3n. Esto apur\'f3 a Cristiano m\'e1s que todo cuanto hasta entonces hab\'eda sucedido; \'a1pensar siquiera que pudiera blasfemar de Aqu\'e9l a quien antes hab\'eda amado tanto! Si hubiera podido remediarlo no lo hubiera hecho; pero no tuvo la discreci\'f3n de taparse los o\'eddos, ni la de averiguar de d\'f3nde ven\'edan estas blaLVALVsfemias.\par Ya llevaba Cristiano bastante tiempo en tan desconsolada situaci\'f3n, cuando le pareci\'f3 o\'edr la voz de un hombre que iba delante de \'e9l diciendo: "Aunque ande por el valle de Sombra-de-muerte no temer\'e9 mal alguno, porque t\'fa est\'e1s conmigo". Esto le puso gozoso por muchas razones:\par 1.a Porque infer\'eda de aqu\'ed que algunos otros que tem\'edan a Dios estaban tambi\'e9n en este valle.\par 2.a Porque percib\'eda que Dios estaba con ellos, aunque su estado era tan oscuro y triste. "\'bfY por qu\'e9 no tambi\'e9n conmigo\emdash pens\'f3 en su interior\emdash , aunque por raz\'f3n del impedimento propio de este lugar no puedo percibirlo?".\par 3.a Porque esperaba (si lograba alcanzarlos) tener luego compa\'f1\'eda. Se anim\'f3, pues, a seguir su marcha, y dio voces al que iba delante; pero \'e9ste, crey\'e9ndose tambi\'e9n solo, no sab\'eda qu\'e9 contestar. Muy pronto empez\'f3 a rayar el alba, y Cristiano dijo: "El vuelve en ma\'f1ana las tinieblas". Luego amaneci\'f3 el d\'eda, y dijo Cristiano: "En ma\'f1ana vuelve la sombra." Venida la ma\'f1ana, volvi\'f3 la vista hacia atr\'e1s, no porque desease volver, sino para ver con la luz del d\'eda los peligros que hab\'eda pasado durante la noche. Vio, pues, m\'e1s claramente el foso por una parte y el charco por otra, y cuan estrecha hab\'eda sido la senda que pasaba por entre los dos; vio tambi\'e9n los fantasmas, los s\'e1tiros y dragones del abismo, pero todos muy lejos; porque con la luz del d\'eda nunca se acercaban, pero le eran descubiertos, seg\'fan est\'e1 escrito: "El descubre las profundidades de las tinieblas y saca a luz la sombra de muerte". Grande impresi\'f3n sinti\'f3 Cristiano al verse libre de los peligros de aquel solitario valle; pues aunque los hab\'eda temido mucho, ahora que los miraba a la luz del d\'eda conoc\'eda mejor su gravedad. En esto se levant\'f3 el sol, y no fue peque\'f1a merced, pues si peligros\'edsima hab\'eda sido la primera parte del valle, la segunda, que a\'fan le restaba que aLVALWndar, promet\'eda, a ser posible, muchos m\'e1s peligros, porque desde el punto que se encontraba hasta el mismo fin del valle el camino estaba tan lleno de lazos, trampas, cepos y redes por una parte, y tan sembrado de abismos, precipicios, cavidades y barrancos por otra, que si entonces hubiese sido noche, como en la primera parte del camino, mil almas que tuviera las hubiera perdido todas sin remedio; mas, por fortuna, acababa de levantarse el sol. Entonces dijo \'e9l: "Hace resplandecer su candela sobre mi cabeza, a la luz de la cual yo camino en la oscuridad".\par Con esta luz, pues, lleg\'f3 Cristiano al fin del valle, donde vi en mi sue\'f1o sangre, huesos, cenizas y cuerpos de hombres hechos pedazos, que eran cuerpos de peregrinos que en tiempos atr\'e1s hab\'edan andado este camino. Pensaba yo sobre lo que pod\'eda haber sido causa de esto, cuando descubr\'ed m\'e1s adelante una caverna, donde anteriormente viv\'edan dos gigantes, Papa y Pagano, cuyo poder y tiran\'eda hab\'edan causado tama\'f1os horrores.\par Cristiano pas\'f3 por all\'ed sin gran peligro, lo cual excit\'f3 mi admiraci\'f3n; mas despu\'e9s me lo he explicado f\'e1cilmente, sabiendo que Pagano ha muerto hace mucho tiempo y en cuanto al otro, aunque vive todav\'eda, su mucha edad y los vigorosos ataques que ha sufrido en su juventud le han puesto tan decr\'e9pito y sus coyunturas tan r\'edgidas, que ahora no puede hacer m\'e1s que estar a la boca de su caverna, dirigiendo amenazas a los peregrinos cuando pasan y desesper\'e1ndose porque no puede alcanzarlos. Cristiano prosigui\'f3 su viaje, y la vista del anciano sentado a la boca de la caverna le dio mucho que pensar, especialmente al o\'edr que, no pudiendo moverse, le gritaba: \emdash No os enmendar\'e9is hasta que muchos m\'e1s de vosotros .se\'e1is entregados a las llamas\emdash . Pero nada respondi\'f3, y pasando sin inquietud y sin recibir da\'f1o alguno, cant\'f3:\par \'a1Oh, mundo de sorpresas! (Bien lo digo.) \'a1Qu\'e9 maravilla verme preservado De tanto mal! Co LVAL n gratitud bendigo La mano que ha mostrado Su poder y 'bondad as\'ed conmigo. \'a1Cu\'e1ntos peligros, cu\'e1ntos me cercaban Al cruzar este valle tenebroso! Demonios mi camino rodeaban Con lazos, redes y profundo foso. \'a1Cuan f\'e1cil puede ser una ca\'edda! Mas Jes\'fas, que los suyos no abandona, Ha guardado mi vida. \'a1El merece del triunfo la corona!\par \par \par } LVALY{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Cristiano encuentra Fiel\par \par \b0\fs22 Cristiano encuentra en Fiel un compa\'f1ero excelente; pero el temor recomendable de juntarse con \'e9l le ense\'f1a y nos ense\'f1a a ser muy cautos en elegir los compa\'f1eros de religi\'f3n. Juntos, por fin, tienen conversaciones muy provechosas.\par Despu\'e9s de todo esto, nuestro peregrino lleg\'f3 a una altura que de intento hab\'eda sido all\'ed levantada para que los peregrinos pudiesen desde ella descubrir m\'e1s camino. Habi\'e9ndola subido, vio muy delante a Fiel, y d\'e1ndole voces, le dijo: \emdash \'a1Eh, eh! Espera y andaremos juntos el camino.\par Fiel mir\'f3 hacia atr\'e1s, oy\'f3 un nuevo llamamiento de Cristiano, y contest\'f3: \emdash No, no; est\'e1 en peligro mi vida, pues viene detr\'e1s de m\'ed el vengador de sangre\emdash . Esto molest\'f3 algo a Cristiano; pero haciendo un gran esfuerzo, pronto alcanz\'f3 a Fiel y aun le pas\'f3, y as\'ed el \'faltimo lleg\'f3 a ser el primero. Entonces se sonri\'f3, vanaglori\'e1ndose por haberse adelantado a su hermano; pero no mirando bien d\'f3nde pisaba, de repente tropez\'f3 y cay\'f3, y no pudo levantarse hasta que Fiel lleg\'f3 a socorrerle. Entonces vi en mi sue\'f1o que siguieron juntos en la mayor armon\'eda, discurriendo dulcemente sobre todo lo que les hab\'eda pasado en su viaje. Cristiano abri\'f3 la conversaci\'f3n, diciendo:\par CRIST. \emdash Muy honrado y querido hermano Fiel: me alegro de haberte alcanzado, y de que Dios haya templado de tal suerte nuestros esp\'edritus que podamos andar como compa\'f1eros en este tan agradable camino.\par FIEL. \emdash Mi pensamiento hab\'eda sido venir contigo desde nuestra ciudad; pero t\'fa te adelantaste y me he visto precisado a venir solo.\par CRIST. \emdash \'bfCu\'e1nto tiempo permaneciste a\'fan en la ciudad antes de ponerte en camino detr\'e1s de m\'ed?\par FIEL. \emLVALZdash Hasta que ya no pude sufrir m\'e1s; porque se habl\'f3 mucho, as\'ed que saliste, de que en breve iba a ser reducida a cenizas por fuego del cielo.\par CRIST. \emdash \'bfC\'f3mo? \'bfHablaban nuestros vecinos de esta manera?\par FIEL. \emdash S\'ed por cierto; por alg\'fan tiempo no se hablaba de otra cosa.\par CRIST. \emdash \'bfY a pesar de eso s\'f3lo t\'fa quisiste ponerte a salvo?\par FIEL. \emdash Aunque, como he dicho, se hablaba mucho de ello, me parece que no lo cre\'edan firmemente, porque en el calor de la discusi\'f3n o\'ed que algunos hac\'edan burla de ti y tu viaje, calific\'e1ndolo de desesperado. Pero yo cre\'ed, y todav\'eda creo, que al fin nuestra ciudad ser\'e1 abrasada con fuego y azufre de lo alto: por lo mismo me he escapado.\par CRIST. \emdash \'bfNo o\'edste hablar del vecino Flexible?\par FIEL. \emdash S\'ed; o\'ed que te hab\'eda seguido hasta llegar al pantano del Desaliento, en donde se dijo que hab\'eda ca\'eddo, pues \'e9l no quer\'eda se supiese lo que le hab\'eda sucedido: pero una cosa vimos todos: que lleg\'f3 a su casa bien encenagado.\par CRIST. \emdash \'bfY qu\'e9 le dijeron los vecinos?\par FIEL. \emdash Desde su vuelta ha sido objeto de irrisi\'f3n y desprecio entre toda clase de gente, y casi nadie quiere emplearle. Est\'e1 ahora mucho peor que si nunca hubiera salido de la ciudad.\par CRIST. \emdash Pero, \'bfc\'f3mo se explica que en tan mala opini\'f3n le tengan, cuando ellos desprecian el camino que \'e9l abandon\'f3?\par FIEL. \emdash Le llaman renegado, pues no ha sido fiel a su profesi\'f3n. Yo creo que Dios ha excitado hasta sus enemigos para que se le mofen y sea hecho el oprobio de todos porque ha abandonado su camino.\par CRIST. \emdash \'bfHablaste con \'e9l antes de emprender tu viaje?\par FIEL. \emdash Un d\'eda le encontr\'e9 en la calle; pero volvi\'f3 la vista al otro lado, como avergonz\'e1ndose de lo que hab\'eda hecho; as\'ed es que nada hablamos.\par CRIST. \emdash A la verdad, cuando empec\'e9 mi viaje, tLVAL[en\'eda alguna esperanza sobre \'e9l; pero ahora me temo que perecer\'e1 en la ruina de la ciudad, porque le ha sucedido lo de aquel verdadero proverbio: "El perro volvi\'f3 a su v\'f3mito y la puerca lavada a revolcarse en el cieno".\par FIEL. \emdash Esos mismos temores tengo; pero, \'bfqui\'e9n puede impedir lo que ha de venir?\par CRIST. \emdash Es verdad. No hablemos m\'e1s de \'e9l; ocup\'e9monos de cosas que tocan m\'e1s inmediatamente a nosotros mismos. Dime ahora: \'bfqu\'e9 es lo que has pasado en el camino que has andado? Porque seguro estoy que has encontrado algunas cosas que merecen escribirse.\par FIEL. \emdash Me libr\'e9 del Pantano en el que, seg\'fan veo, ca\'edste t\'fa, y llegu\'e9 a la portezuela sin ese peligro; pero encontr\'e9 a una tal Sensualidad, de quien estuve a punto de recibir gran da\'f1o.\par CRIST. \emdash Dichoso t\'fa que te escapaste de sus lazos; por ella se vio Jos\'e9 en grande apuro, y de ella se libr\'f3, como t\'fa lo has hecho, pero no sin gran peligro de su vida. Y \'bfqu\'e9 fue lo que te hizo?\par FIEL. \emdash A no haberla o\'eddo uno mismo, no puede figurarse cuan lisonjera es su lengua; me estrech\'f3 mucho para desviarme del camino, prometi\'e9ndome toda clase de placeres.\par CRIST. \emdash De seguro que no te prometi\'f3 el placer y la paz de una buena conciencia.\par FIEL. \emdash Ya sabes que hablo de placeres carnales.\par CRIST. \emdash Da gracias a Dios que te ha librado de ella; aquel contra quien Jehov\'e1 estuviere airado caer\'e1 en su sima.\par FIEL. \emdash A la verdad no s\'e9 si del todo me libr\'e9.\par CRIST. \emdash Pero, \'bfseguramente no consentiste a sus deseos?\par FIEL. \emdash No, hasta contaminarme, porque tuve presente un antiguo escrito que hab\'eda visto: "sus pies descienden la muerte". As\'ed, cerr\'e9 mis ojos para no ser hechizado con sus miradas. Entonces me injuri\'f3 con sus palabras, y segu\'ed mi camino.\par CRIST. \emdash \'bfNo encontraste alguna otra oposici\'f3n?\par FIEL. \emdash CuLVAL\ando llegu\'e9 al pie del collado Dificultad me encontr\'e9 con un hombre muy anciano, que me pregunt\'f3: nombre y mi direcci\'f3n, y cuando se lo hube dicho me a\'f1adi\'f3: "Me pareces un joven honrado; \'bfquieres quedarte a mi servicio, en la seguridad de que has de ser bien pagado? Entonces le pregunt\'e9 su nombre y d\'f3nde viv\'eda, me dijo que su nombre era Ad\'e1n primero, y que moraba en la ciudad de Enga\'f1o. Le pregunt\'e9 cu\'e1l era su trabajo y cu\'e1l el salario que me hab\'eda de dar, y me respondi\'f3: "Mi trabajo es muchas delicias, y tu salario ser, al fin, mi heredero." Le pregunt\'e9 de nuevo sobre el mantenimiento que daba y qu\'e9 otros servidores ten\'eda, a lo que me contest\'f3, que en su casa hab\'eda toda especie de regalos de este mundo, y que sus siervos eran los que \'e9l mismo engendraba.\par Volv\'ed entonces a preguntarle cu\'e1ntos hijos ten\'eda: "S\'f3lo tengo tres hijas" \emdash me dijo.\emdash "Concupiscencia de la carne, Concupiscencia de los ojos y Soberbia de la vida", y que me casar\'eda con ellas, si yo as\'ed lo deseaba. Por fin le pregunt\'e9 cu\'e1nto tiempo quer\'eda tenerme a su servicio, y \'e9l dijo que todo cuanto \'e9l viviera.\par CRIST. \emdash Bien; \'bfy en qu\'e9 quedasteis por fin?\par FIEL. \emdash Al principio no dej\'e9 de sentirme algo dispuesto a ir con \'e9l, porque me pareci\'f3 que hablaba bastante en; pero, fij\'e1ndome en su frente, seg\'fan habl\'e1bamos, vi este letrero: "Despojaos del viejo hombre con sus obras."\par CRIST. \emdash \'bfY entonces?\par FIEL. \emdash \'a1Ah! Entonces se clav\'f3 en mi mente como con hierro de fuego el pensamiento de que, por m\'e1s que me lisonjeaba, cuando me tuviese ya en su poder me vender\'eda como esclavo. "No os molest\'e9is m\'e1s \emdash le dije\emdash , porque ni aun acercarme quiero a la puerta de vuestra casa." Entonces me injuri\'f3 mucho, y me asegur\'f3 que enviarla tras de m\'ed a uno que har\'eda muy amargo el camino a mi alma. Le volv\'ed, pues, las espaldas para seguirLVAL] mi camino; pero en ese mismo instante sent\'ed que me hab\'eda cogido y tirado tan fuertemente de mi carne, que cre\'ed que se hab\'eda llevado parte de m\'ed mismo, lo cual me hizo exclamar: "Miserable hombre de m\'ed". Y segu\'ed mi camino por el collado arriba.\par Ya hab\'eda subido hasta la mitad, cuando mirando atr\'e1s vi a uno que me segu\'eda m\'e1s ligero que el viento, y me alcanz\'f3 precisamente donde est\'e1 el cobertizo.\par CRIST. \emdash Tristes recuerdos tiene aquel cobertizo para m\'ed. All\'ed justamente me sent\'e9 yo para descansar, y habi\'e9ndome vencido el sue\'f1o, se cay\'f3 de mi seno este pergamino.\par FIEL. \emdash D\'e9jame continuar, buen hermano; al instante que este hombre me alcanz\'f3 me dio tan fuerte golpe, eme me arroj\'f3 al suelo, dej\'e1ndome por muerto.\par Le pregunt\'e9 la causa de este mal tratamiento, y me respondi\'f3: "Porque secretamente te inclinaste al Ad\'e1n primero"; y al decir esto me dio otro golpe mortal en el pecho que me hizo caer de espaldas, dej\'e1ndome medio muerto a sus pies. Cuando volv\'ed en m\'ed, le ped\'ed misericordia; m\'e1s su contestaci\'f3n fue: "Yo no s\'e9 mostrar misericordia"; y de nuevo me arroj\'f3 al suelo, y seguramente hubiera acabado conmigo a no haber pasado por all\'ed Uno, que le mand\'f3 detenerse.\par CRIST. \emdash \'bfY qui\'e9n era ese?\par FIEL. \emdash No le conoc\'ed al principio; pero al pasar me apercib\'ed de las heridas de sus manos y costado, y por ah\'ed comprend\'ed que era el Se\'f1or. Gracias a El, pude seguir mi camino collado arriba.\par CRIST. \emdash El hombre que te alcanz\'f3 era Mois\'e9s; no perdona a nadie, ni sabe compadecerse de los que quebrantan su ley.\par FIEL. \emdash Lo s\'e9 perfectamente, pues no era la primera vez que me hab\'eda encontrado; \'e9l fue el que, cuando estaba quieto en mi casa, vino y me asegur\'f3 que la quemar\'eda y que har\'eda que se desplomase sobre mi cabeza si permanec\'eda all\'ed por m\'e1s tiempo.\par CRIST. \emdash Pero, \'bfno viste LVAL^la casa que estaba en la cima del collado en que te encontr\'f3 Mois\'e9s?\par FIEL. \emdash S\'ed, por cierto, y vi tambi\'e9n los leones que hab\'eda antes de llegar a ella; pero creo que estaban dormidos, porque pas\'e9 cerca de las doce del d\'eda; y como me quedaban a\'fan tantas horas de sol, no me detuve a hablar con el portero, y tom\'e9 la cuesta abajo del collado.\par CRIST. \emdash Es verdad. Ahora recuerdo que me dijo que te hab\'eda visto pasar; pero me hubiera alegrado que te hubieses detenido en la casa, porque hubieras visto muchas cosas tan raras, que dif\'edcilmente las hubieras olvidado en los d\'edas de tu vida. Pero dime, \'bfno encontraste a nadie en el valle Humillaci\'f3n?\par FIEL. \emdash Me encontr\'e9 a Descontento, que trat\'f3 de persuadirme a que retrocediera con \'e9l; pues, seg\'fan \'e9l cre\'eda, ese valle estaba completamente sin honor. Me dijo, adem\'e1s que el andar en \'e9l ser\'eda desagradar a todos mis amigos -Soberbia, Arrogancia, Amor propio, Gloria mundana y otros que \'e9l sab\'eda seguramente se dar\'edan por muy ofendidos si yo era tan necio que me empe\'f1aba en pasar ese valle.\par CRIST. \emdash Bueno, \'bfy qu\'e9 le contestaste?\par FIEL. \emdash Le dije que, aunque todos los que acababa de nombrar pudieran alegar parentesco conmigo, porque lo tienen seg\'fan la carne, sin embargo, desde que empec\'e9 este camino renunciaron a tal parentesco, y yo, por mi parte les correspond\'ed en la misma moneda; de suerte que ahora no eran para m\'ed m\'e1s que como si nunca hubi\'e9semos sido parientes. Le a\'f1ad\'ed que en cuanto al valle, estaba completamente equivocado, porque delante de la honra est\'e1 la humildad, y antes de la ca\'edda, la altivez de esp\'edritu; por lo cual \emdash le dije\emdash : m\'e1s bien prefiero pasar por este valle a la honra que tienen por tal los m\'e1s sabios, que escoger lo que t\'fa estimas m\'e1s digno de nuestros afectos.\par CRIST. \emdash \'bfNo encontraste a nadie m\'e1s?\par FIEL \emdash S\'ed: me enconLVAL_tr\'e9 con un tal Verg\'fcenza; pero entre cuantos he encontrado en mi peregrinaci\'f3n, \'e9ste me pareci\'f3 al que menos le cuadra su nombre. Otros aceptan un no, despu\'e9s de alguna argumentaci\'f3n; pero este descarado nunca se decide a dejarnos.\par CRIST. \emdash Pues, \'bfqu\'e9 te dijo?\par FIEL. \emdash \'bfQu\'e9 me dijo? Pon\'eda objeciones a la misma Religi\'f3n; dec\'eda que era una cosa vergonzosa, baja y mezquina en un hombre ocuparse de Religi\'f3n; que una conciencia sensible era una cosa afeminada, y que rebajarse el hombre hasta el punto de velar sobre sus palabras, y desprenderse de esta libertad altiva que se permiten los esp\'edritus fuertes de estos tiempos le har\'eda la irrisi\'f3n de todos. Objet\'f3 tambi\'e9n que s\'f3lo un corto n\'famero de los poderosos, ricos o sabios, hab\'edan sido jam\'e1s de mi opini\'f3n, y que ninguno de ellos lo fue hasta que se decidi\'f3 a ser necio, y arriesgar voluntariamente la p\'e9rdida de todo por un algo que nadie sabe lo que es. "Mirad, si no \emdash a\'f1adi\'f3\emdash , el estado y condici\'f3n bajos y serviles de los peregrinos de cada \'e9poca, y ver\'e9is su ignorancia y falta de civilizaci\'f3n y conocimiento de las ciencias". Sobre esto argument\'f3 largo rato y sobre otros muchos puntos por el estilo que podr\'eda contar, como, por ejemplo, que era vergonzoso estar gimiendo y llorando al o\'edr un serm\'f3n, volver a su casa con la cara compungida, pedir al pr\'f3jimo perd\'f3n por faltas leves y restituir lo hurtado; a\'f1adi\'f3 tambi\'e9n que la Religi\'f3n hace al hombre renunciar a los grandes y poderosos por algunos peque\'f1os vicios que en ellos haya (cuyos vicios calific\'f3 con nombres mucho m\'e1s suaves) y le hace reconocer y respetar a los miserables como hermanos en religi\'f3n. "\'bfNo es esto \emdash exclam\'f3\emdash una verg\'fcenza?"\par CRIST. \emdash Y \'bfqu\'e9 le contestaste?\par FIEL. \emdash \'bfQu\'e9? Al principio no sab\'eda qu\'e9 decir, pues tanto me apur\'f3 que se agolp\'f3 la sangre a LVAL`mi rostro. La misma Verg\'fcenza vino a mi cara y casi me venci\'f3. Pero por fin empec\'e9 a considerar que lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominaci\'f3n. Que este Verg\'fcenza me dice lo que son los hombres; pero nada de lo que es Dios ni su Palabra y pensamientos; que en el d\'eda el juicio no se nos ha de sentenciar a muerte o vida seg\'fan los esp\'edritus orgullosos del mundo, sino seg\'fan la sabidur\'eda y la ley del Alt\'edsimo. Por tanto\emdash a\'f1ad\'ed\emdash , es seguramente lo mejor lo que Dios dice ser mejor, aunque a ello se opongan todos los hombres del mundo. Visto, pues, que Dios prefiere su propia religi\'f3n; visto que prefiere una conciencia delicada; visto que son los m\'e1s cuerdos los que se hacen necios por el reino de los cielos, y un pobre que ama a Cristo es m\'e1s rico que el m\'e1s poderoso del mundo, si \'e9ste no le ama, fuera, pues, de m\'ed, \'a1Verg\'fcenza! Eres un enemigo de mi salvaci\'f3n; \'bfte he de atender a ti con menoscabo de mi Se\'f1or y Soberano? Si eso hago, \'bfc\'f3mo podr\'e9 mirarle cara a cara el d\'eda de su venida?. Si ahora me avergonzare de sus caminos y de sus siervos, \'bfc\'f3mo podr\'e9 esperar la bendici\'f3n?\par En verdad que este Verg\'fcenza era un villano atrevido. Con mucha dificultad lo pude echar de mi compa\'f1\'eda, y aun despu\'e9s me estuvo molestando con sus visitas e insinu\'e1ndome al o\'eddo ya una, ya otra de las flaquezas de los que siguen la Religi\'f3n; pero por fin le hice comprender que perd\'eda miserablemente el tiempo en este negocio, porque las cosas que \'e9l desde\'f1aba, precisamente en ellas ve\'eda yo m\'e1s gloria; s\'f3lo as\'ed pude verme libre de sus importunidades, y entonces, desahogando mi coraz\'f3n, en alta voz, comenc\'e9 a cantar:\par Los que obedecen a la voz del cielo Muchas pruebas tendr\'e1n Gratas para la carne, seductoras, Que no s\'f3lo una vez les tentar\'e1n. En ellas puede el d\'e9bil peregrino Ser tomado," vencido y perecer. \'a1Alerta, viador! P\'f3rtate 4LVALDen ellas Como quien eres y podr\'e1s vencer.\par CRIST. \emdash Me alegro, hermano, que con tanta valent\'eda hicieras frente a ese brib\'f3n, porque \'e9l, entre todos, como dices, es a quien cuadra menos el nombre que lleva. Es un osado que nos sigue hasta en las calles, procura avergonzarnos delante de todos; es decir: que nos avergoncemos de lo bueno. Si no fuera tanto su atrevimiento, \'bfc\'f3mo hab\'eda de hacer lo que hace? Pero resist\'e1mosle, porque a pesar de todas sus bravatas s\'f3lo consigue su objeto con los necios, y con nadie m\'e1s. Dijo Salom\'f3n: "Los sabios heredar\'e1n honra, pero los necios sostendr\'e1n ignominia".\par FIEL. \emdash Me parece que nos es muy necesario pedir a Aqu\'e9l que quiere que seamos valientes para la verdad en la tierra, que nos dispense su ayuda contra Verg\'fcenza.\par CRIST. \emdash Dices verdad. \'bfPero no encontraste a nadie m\'e1s en ese valle?\par FIEL. \emdash No; porque tuve la luz del sol todo lo restante del camino de ese valle, y tambi\'e9n en el de Sombra-de-muerte.\par CRIST. \emdash Buena suerte fue la tuya; no la tuve yo tan dichosa. Tan pronto como entr\'e9 en ese valle, tuve que sostener un largo y terrible combate con aquel maligno llamado Apolly\'f3n; yo tem\'ed quedar entre sus manos; sobre todo cuando me tuvo debajo de sus pies; me aplastaba como si quisiera despedazarme; en el acto de arrojarme al suelo, mi espada se cay\'f3 de mi mano, y entonces le o\'ed gritar: "Ya te tengo seguro." Pero clam\'e9 al Se\'f1or, y El me oy\'f3 y me libr\'f3 de todas mis angustias. Despu\'e9s entr\'e9 en el valle do Sombra-de-muerte, y casi la mitad del camino tuve que andarlo a oscuras; me figur\'e9 muchas veces que iba a perecer; pero por fin amaneci\'f3 el d\'eda, se levant\'f3 el sol, y ya pude andar lo restante del camino con mucha m\'e1s tranquilidad y sosiego.\par \par \par } LVALb{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Locuacidad\par \par \b0\fs22 Verdadero retrato en Locuacidad de tantos falsos profesores de religi\'f3n, que hacen consistir \'e9sta en hablar mucho y no obrar nada.\par En tan importante conversaci\'f3n marchaban, cuando vi en mi sue\'f1o que volviendo Fiel los ojos a un lado, vio un hombre que se llamaba Locuacidad, que iba, aunque un poco distante de ellos, a su derecha, porque all\'ed ya el camino era ancho y hab\'eda bastante lugar para todos. Era un hombre alto y mejor parecido a alguna distancia que de cerca, y dirigi\'e9ndose a \'e9l, le dijo:\par FIEL. \emdash \'a1Eh! \'a1Amigo! \'bfAdonde va usted? \'bfAl pa\'eds celestial?\par LOCUACIDAD. \emdash S\'ed, se\'f1or, all\'e1 me encamino.\par FIEL. \emdash All\'e1 vamos todos. \'bfPor qu\'e9 no viene usted con nosotros y gozaremos de su amable compa\'f1\'eda?\par LOC. \emdash Con mucho gusto les acompa\'f1ar\'e9.\par FIEL. \emdash Vamos, pues, juntos, y pasemos nuestro tiempo hablando de cosas provechosas.\par LOC. \emdash Muy grato me es hablar de cosas buenas con ustedes o con otro cualesquiera, mucho me alegro de haberme encontrado con los que tienen afici\'f3n a tan buena obra, porque, a la verdad, son pocos los que as\'ed emplean el tiempo de sus viajes; la mayor parte prefieren hablar de cosas f\'fatiles, lo cual siempre me ha afligido mucho.\par FIEL. \emdash Es en verdad muy lamentable, porque nada hay m\'e1s digno de ocupar nuestra lengua y nuestros labios como con las cosas del Dios de los cielos.\par LOC. \emdash \'a1Cu\'e1nto me agrada o\'edr a usted hablar de esta manera! Porque su lenguaje revela una profunda convicci\'f3n. Es verdad; \'bfhay nada comparable con el placer y provecho que se saca de hablar de las cosas de Dios? Si el hombre gusta de las cosas maravillosas, por ejemplo, de historia, de los misterios, milagros, prodigios y se\'f1ales, \'bfd\'f3nLVALcde podr\'e1 hallar lectura tan deliciosa y tan dulcemente escrita como en las Sagradas Escrituras?\par FIEL. \emdash Es mucha verdad; pero debemos siempre procurar sacar provecho de nuestra conversaci\'f3n.\par LOC. \emdash Eso mismo digo yo: hablar de esas cosas es muy provechoso, porque por ah\'ed puede un hombre llegar al conocimiento de otras muchas, como son la vanidad de las cosas mundanas y el provecho de las celestiales. Esto en general; y descendiendo a particularidades, puede un hombre aprender la necesidad del nuevo nacimiento, la insuficiencia de sus obras, su necesidad de la justicia de Cristo, etc\'e9tera. Adem\'e1s, puede aprender en esta conversaci\'f3n lo que es arrepentirse, creer, orar, sufrir, y cosas por el estilo. Puede tambi\'e9n enterarse de cu\'e1les son las grandes promesas y consuelos del Evangelio para su propio solaz, y, por fin, puede llegar a conocer c\'f3mo se han de refutar las falsas opiniones, defender la verdad e instruir a los ignorantes.\par FIEL. \emdash Mucha verdad es todo esto y mucho me gusta o\'edr de usted tales cosas.\par LOC. \emdash \'a1Ay! La falta de esto es causa de que tan pocos entiendan la necesidad de la fe y de la obra de la gracia en su alma para alcanzar la vida eterna, y que vivan por ignorancia en las obras de la ley por las cuales en manera alguna puede el hombre llegar al reino de los cielos.\par FIEL. \emdash Pero voy a decir, con permiso de usted, que el conocimiento espiritual de estas cosas es don de Dios. Ning\'fan hombre las alcanza por s\'f3lo los esfuerzos humanos o por hablar de ellas.\par LOC. \emdash Lo s\'e9 muy bien, porque nada podemos obtener que no sea dado de arriba. Todo es de gracia, no por obras; centenares de textos hay para confirmaci\'f3n de esto.\par FIEL. \emdash Bueno; vamos ahora a girar nuestra conversaci\'f3n sobre un tema particular.\par LOC. \emdash Sobre lo que usted quiera; hablar\'e9 de cosas celestiales o de cosas terrenales, de cosas morales o cosas evang\'e9licas, de cosas sagradas o profLVALdanas, de cosas pasadas o venideras, de cosas extranjeras o del pa\'eds, de cosas m\'e1s esenciales o m\'e1s accidentales. Y siempre con la condici\'f3n de que todo se haga para provecho.\par FIEL. \emdash (Maravill\'e1ndose y acerc\'e1ndose a Cristiano, porque todo este tiempo hab\'eda andado un poco retirado de ellos.) \emdash\'a1Qu\'e9 buen compa\'f1ero hemos encontrado; de seguro este hombre ser\'e1 un excelente peregrino!\par CRIST. \emdash (Sonri\'e9ndose modestamente.) \emdash Este hombre de quien est\'e1s tan agradado es capaz de enga\'f1ar con esa lengua a una veintena de los que no le conozcan.\par FIEL. \emdash \'bfEs que le conoces?\par CRIST. \emdash S\'ed; le conozco, y mejor que \'e9l se conoce a s\'ed mismo.\par FIEL. \emdash Pues, \'bfqui\'e9n es?\par CRIST. \emdash Se llama Locuacidad, y vive en nuestra ciudad; extra\'f1o que no le hayas conocido; supongo que es ir ser tan grande la ciudad.\par FIEL. \emdash \'bfDe qui\'e9n es hijo, y hacia, d\'f3nde vive?\par CRIST. \emdash Es hijo de un tal Bien-Hablado, y ten\'eda su casa en el callej\'f3n Parler\'eda, y sus amigos le conocen con nombre de Locuacidad; pero, a pesar de su agraciada lengua, es persona de poco m\'e1s o menos.\par FIEL. \emdash \'a1Pues parece hombre bastante decente!\par CRIST. \emdash S\'ed, para los que no le conocen; porque parece mejor cuando est\'e1 de viaje; en casa es otra cosa muy diferente. Cuando has dicho que parec\'eda muy decente, he recordado lo que pasa con la obra de algunos pintores, cuyas pinturas tienen m\'e1s vista a cierta distancia; pero que de cerca son muy poco agradables.\par FIEL. \emdash No s\'e9 si tomar a chanza todo lo que est\'e1s diciendo, porque te veo sonre\'edrte.\par CRIST. \emdash No quiera Dios que yo me agrade en este asunto, aunque me has visto sonre\'edrme, ni permita Dios que yo acuse falsamente a nadie. Te voy a decir m\'e1s todav\'eda sobre \'e9l. Este hombre se acomoda a cualquier compa\'f1\'eda y a cualquier modo de hablar: lo mismo que est\'e1 habLVALelando ahora contigo, hablar\'e1 cuando est\'e9 en una taberna. Cuanto m\'e1s licor tiene en la cabeza, tanto m\'e1s charla estas cosas. La verdadera religi\'f3n no existe ni en su raz\'f3n, ni en su casa, ni en su vida; todo lo que tiene est\'e1 en la punta de su lengua, y su religi\'f3n consiste en hacer ruido con ella.\par FIEL. \emdash \'bfLo dices de veras? Entonces estoy muy enga\'f1ado con este hombre.\par CRIST. \emdash S\'ed; cr\'e9eme con toda seguridad; est\'e1s muy equivocado; acu\'e9rdate del adagio "Dicen y no hacen", "porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud". Habla de la oraci\'f3n, del arrepentimiento, de la fe y del nuevo nacimiento; pero nada de ello siente, no hace m\'e1s que hablar; yo le tengo bien estudiado y observado, tanto en su casa como fuera de ella, y s\'e9 que lo que digo de \'e9l es la verdad. Su casa es tan falta de religi\'f3n, como lo est\'e1 de sabor la clara del huevo. All\'ed no hay oraci\'f3n ni se\'f1al alguna de arrepentimiento del pecado, y los irracionales, en su manera, sirven a Dios mucho mejor que \'e9l. El es la misma mancha, oprobio y verg\'fcenza de la religi\'f3n para todos los que le conocen. Apenas se puede o\'edr por culpa de \'e9l una palabra buena en favor de la religi\'f3n en todo el barrio donde vive; es ya un dicho com\'fan all\'ed: "un santo fuera y un demonio en casa". Su pobre familia lo conoce muy bien, pues le ve tan grosero y tan iracundo para con todos, que ni saben qu\'e9 hacer para agradarle, ni c\'f3mo hablarle. Los que tienen con \'e9l alg\'fan negocio, dicen, sin esconderse, que desear\'edan m\'e1s hab\'e9rselas con un turco que con \'e9l, pues hallar\'edan m\'e1s honradez en un sectario de Mahoma. Si puede, no se escapar\'e1n de \'e9l sin enga\'f1arlos, defraudarlos y abusar de ellos. Lo peor del caso es que est\'e1 educando a sus hijos a seguir sus pasos, y si huele en alguno de ellos alg\'fan necio temor (pues as\'ed llama a la primera se\'f1al de sensibilidad en la conciencia), los pone de torpes, necioLVALfs y est\'fapidos hasta m\'e1s no poder; se niega a ocuparlos en nada, y hasta resiste recomendarlos a nadie. Por mi parte creo firmemente que, por su vida malvada, ha sido causa de que muchos tropiecen y caigan; y si Dios no lo impide, ser\'e1 la ruina de muchos m\'e1s.\par FIEL. \emdash Bien, hermano, debo creerte, no s\'f3lo porque me has asegurado que le conoces, sino tambi\'e9n porque, como Cristiano, dar\'e1s verdadero testimonio de los hombres, porque no puedo pensar que digas estas cosas por odio o mala noluntad.\par CRIST. \emdash De no haberlo yo conocido, tal vez desde el principio hubiera tenido el mismo concepto de \'e9l que t\'fa; si hubiera o\'eddo tal noticia solamente de los que son enemigos de la religi\'f3n, todo lo hubiera tenido por calumnia, pues eso es lo que ordinariamente sucede en las bocas de los malos contra los nombres y profesi\'f3n de los buenos.\par Pero cuanto he dicho, y mucho m\'e1s, puedo prob\'e1rtelo a ciencia cierta. Adem\'e1s, se averg\'fcenzan de \'e9l los buenos; no le quieren ni por hermano, ni por amigo, y el s\'f3lo nombrarle entre ellos, si le conocen, los hace sonrojarse.\par FIEL. \emdash Bueno. Ahora conozco que el decir y el hacer son dos cosas muy distintas, y de aqu\'ed en adelante tendr\'e9 m\'e1s presente esta distinci\'f3n.\par CRIST. \emdash En efecto; son cosas tan distintas como el alma y el cuerpo; porque como el cuerpo sin el alma no es m\'e1s que un cad\'e1ver, as\'ed el decir, si est\'e1 s\'f3lo, no es tampoco sino un cad\'e1ver; el alma de la religi\'f3n es la parte pr\'e1ctica; "la religi\'f3n pura y sin m\'e1cula delante de Dios y Padre, es esta: visitar a los hu\'e9rfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo". Locuacidad no lo entiende as\'ed; piensa que el o\'edr el hablar hace al buen cristiano, y as\'ed tiene enga\'f1ada a su propia alma. El o\'edr no es m\'e1s que la siembra de la palabra, y el hablar no es bastante para demostrar que hay fruto realmente en el coraz\'f3n y en la vida. Y dLVALgebemos estar bien seguros que en el d\'eda del juicio ser\'e1n juzgados los hombres seg\'fan sus frutos. No se les preguntar\'e1: cre\'edsteis?, sino \'bfpracticasteis?, y seg\'fan esto habr\'e1 de ser su juicio. Por eso el fin del mundo es comparado a la siega. Y sabes muy bien que los hombres en la siega no consideran m\'e1s que los frutos. Esto no quiere decir que se pueda aceptar algo que no sea de fe; pero digo esto para mostrarte cuan poco valdr\'e1n en aquel d\'eda las profesiones y protestas de Locuacidad.\par FIEL. \emdash Esto me hace recordar el dicho de Mois\'e9s cuando describe la bestia limpia. Es aquella que tiene las pezu\'f1as hendidas y rumia; ha de reunir las dos circunstancias: tener hendida la pezu\'f1a y rumiar; no basta lo uno sin lo otro. La liebre rumia, pero es inmunda, porque no tiene las pezu\'f1as hendidas, y esto es lo que pasa a Locuacidad: rumia, busca conocimientos, rumia sobre la palabra; pero no tiene las pezu\'f1as hendidas, no se aparta del camino de los pecadores, sino a semejanza de la liebre: tiene el pie de perro o de oso, y, por tanto, es inmundo.\par CRIST. \emdash Has expuesto, en cuanto se me alcanza, el verdadero sentido evang\'e9lico de estos textos, y a\'f1adir\'e9 otro pensamiento. Pablo llama a los que son grandes habladores "metal que resuena y c\'edmbalo que reti\'f1e". Es decir, como lo explica en otra parte: "cosas inanimadas que hacen sonidos". Cosas sin vida; es decir: sin la fe y la gracia verdaderas del Evangelio, y, por consecuencia, cosas que nunca podr\'e1n ser puestas en el reino de los cielos entre los que son hijos de la vida, aunque el sonido que hacen hablando sea como la de la lengua o la voz de un \'e1ngel.\par FIEL. \emdash Por eso, al principio no me agrad\'f3 mucho su compa\'f1\'eda; pero ahora estoy hastiado de ella. \'bfC\'f3mo haremos para deshacernos de \'e9l?\par CRIST. \emdash Sigue mi consejo y haz lo que te digo, y pronto se fastidiar\'e1 \'e9l tambi\'e9n de estar a tu lado, a no ser que Dios toque su coraz\'f3n y lLVALho convierta.\par FIEL. \emdash \'bfQu\'e9 quieres que haga?\par CRIST. \emdash Oye, ac\'e9rcate a \'e9l y entra en alg\'fan discurso serio sobre el poder de la religi\'f3n; y cuando lo haya aprobado, porque as\'ed lo har\'e1, preg\'fantale indirectamente si es eso lo que \'e9l practica en su coraz\'f3n, en su casa y en su vida.\par Entonces Fiel, acerc\'e1ndose otra vez a Locuacidad, le dijo:\par FIEL. \emdash Vamos, \'bfqu\'e9 tal va ahora?\par LOC. \emdash Gracias, bien; aunque yo esperaba que hubi\'e9semos hablado mucho m\'e1s.\par FIEL. \emdash Si usted quiere, nos dedicaremos a ello ahora, puesto que usted dejaba a mi elecci\'f3n proponer el asunto, propongo \'e9ste: \'bfC\'f3mo se manifiesta la gracia salvadora de Dios cuando existe en el coraz\'f3n del hombre?\par LOC. \emdash Es decir, que vamos a hablar sobre el poder de la gracia. Excelente cuesti\'f3n, y estoy muy dispuesto a responder a usted; he aqu\'ed en breve mi respuesta: 1\'ba Cuando existe la gracia de Dios en el coraz\'f3n, causa en \'e9l un gran clamor contra el pecado. 2.\'b0...\par FIEL. \emdash Vamos despacio: consideremos cada cosa por s\'ed sola. Me parece que debe usted decir m\'e1s bien que se muestra inclinando al alma a aborrecer el pecado.\par LOC. \emdash '\'bfY qu\'e9? \'bfQu\'e9 diferencia hay entre clamor contra el pecado y odiarlo?\par FIEL. \emdash \'a1Oh! Much\'edsima; puede un hombre, por pol\'edtica, clamar contra el pecado; pero no puede odiarlo sino en virtud de una piadosa antipat\'eda contra \'e9l. A muchos he ido declamar grandemente contra el pecado desde el p\'falpito, y, sin embargo, han podido tolerarlo bastante bien en el coraz\'f3n, en la casa y en la vida. Cu\'e1nto y con qu\'e9 energ\'eda no clam\'f3 el ama de Jos\'e9 como si hubiera sido muy casta, y, sin embargo, fue ella la que solicit\'f3 y de buena voluntad hubiera cometido el pecado. Los clamores de algunos contra el pecado son como los de una madre contra la ni\'f1a que tiene sobre la falda: la llama sucia, y acto continuo LVALila abraza y besa.\par LOC. \emdash Parece que quiere usted cogerme por mis palabras.\par FIEL. \emdash \'a1No, yo no; quiero solamente poner las cosas claras. \'bfY cu\'e1l es lo segundo por lo que demostrar\'eda a usted la existencia de la obra de la gracia en el coraz\'f3n?\par LOC. \emdash Un gran conocimiento de los misterios evang\'e9licos.\par FIEL. \emdash Esta se\'f1al deb\'eda usted ponerla la primera; pero, primera o \'faltima, tambi\'e9n es falsa, porque pueden muy bien obtenerse conocimientos, y muchos, de los misterios del Evangelio, y con todo no tener ninguna obra de la gracia en el alma. A\'fan m\'e1s: puede un hombre tener toda ciencia, y, sin embargo, no ser nada, y, por consecuencia, ni hijo de Dios. Cuando Cristo dijo: "\'bfSab\'e9is todas estas cosas?", y los disc\'edpulos contestaron afirmativamente, les a\'f1adi\'f3: "Bienaventurados sois si las hac\'e9is." No pone la bienaventuranza en saberlas, sino en hacerlas; porque hay un conocimiento que no va acompa\'f1ado de acci\'f3n u obra: "el que conoce la voluntad de su amo y no la hace..." Puede, por tanto, un hombre saber tanto como un \'e1ngel, y, sin embargo, no ser cristiano; as\'ed que la se\'f1al que usted ha dado no es verdadera. En verdad, el conocer es lo que agrada a los habladores y jactanciosos; pero lo que agrada a Dios es el hacer. Esto no quiere decir que el coraz\'f3n puede ser bueno sin conocimiento, porque sin \'e9l no vale nada el coraz\'f3n. Hay, pues, conocimiento y conocimiento: conocimiento que se queda en la mera especulaci\'f3n de las cosas, y conocimiento que va acompa\'f1ado de la gracia, de la fe y amor, y que hace al hombre practicar de coraz\'f3n la voluntad de Dios. El primero de \'e9stos satisface al hablador; mas el verdadero cristiano s\'f3lo se satisface con el otro. "Dame entendimiento y guardar\'e9 tu ley, y la observar\'e9 de todo coraz\'f3n".\par LOC. \emdash Veo a usted otra vez acechando mis palabras nada m\'e1s; esto no creo que sea para edificaci\'f3n.\par FIEL. \emdash Bueno,LVALj dejemos eso, y propongo a usted otra se\'f1al de c\'f3mo esta obra de la gracia se descubre donde existe.\par LOC. \emdash \'a1No, no; es exento, porque veo que nos es imposible ponernos de acuerdo.\par FIEL. \emdash Vaya, si usted no quiere, yo lo har\'e9.\par LOC. \emdash Puede usted hacer lo que guste.\par FIEL. \emdash \'a1Una obra de la gracia en el alma se descubre o al que la tiene o a los dem\'e1s; al que la tiene, de la manera siguiente: le da convicci\'f3n de pecado, especialmente de la corrupci\'f3n de su naturaleza y del pecado de incredulidad, por el cual es segura su condenaci\'f3n si no halla misericordia de parte de Dios por la fe en Cristo Jes\'fas. La vista y el sentimiento de estas cosas obran en \'e9l dolor y verg\'fcenza por su pecado. Encuentra, adem\'e1s, revelado en s\'ed al Salvador del mundo, y ve la absoluta necesidad de unirse a El por toda su vida; con lo que principia el hambre y la sed de El, a las cuales est\'e1 hecha la promesa. Ahora bien; seg\'fan la fuerza o debilidad de la fe en su Salvador, as\'ed es su gozo y paz, as\'ed es su amor a la santidad, as\'ed son sus deseos de conocerle m\'e1s y tambi\'e9n de servirle en este mundo. Pero aunque, como he dicho, as\'ed se descubre, sin embargo, pocas veces puede conocerse que es la obra de la gracia, porque, ya su corrupci\'f3n, ya su raz\'f3n torcida, hacen que su mente vaya descaminada en esta materia; por tanto, aqu\'e9l que tiene esta obra necesita un juicio muy sano antes de que pueda con certeza inferir que es obra de gracia.\par A los dem\'e1s se descubre de la manera siguiente: 1\'ba, por medio de una confesi\'f3n pr\'e1ctica de su fe en Cristo; 2.\'b0, por una vida conforme con esa confesi\'f3n, es a saber: una vida de santidad: santidad en el coraz\'f3n, santidad en la familia (si la tiene) y santidad en su vida y trato con los dem\'e1s. Esta santidad, por lo general, le ense\'f1a a aborrecer en su interior su pecado, y aborrecerse tambi\'e9n a s\'ed mismo en secreto por causa de \'e9l; a suprimirlo eLVALkn su familia, y promover la santidad en el mundo, no s\'f3lo por su hablar, como puede hacerlo un hip\'f3crita o charlat\'e1n, sino por una sujeci\'f3n pr\'e1ctica en fe y amor al poder de la palabra. Ahora bien, se\'f1or m\'edo; si tiene usted algo que objetar a esa breve descripci\'f3n de la obra de la gracia, o a las maneras de manifestarse, puede usted hacerlo; si no, pasar\'e9 a proponer a usted otra segunda pregunta.\par LOC. \emdash No, se\'f1or; no me toca al presente objetar, sino o\'edr; exponga usted su segunda pregunta.\par FIEL. \emdash Es \'e9sta: \'bfHa experimentado usted en s\'ed mismo esta primera parte de mi descripci\'f3n? \'bfDan testimonio de ello su vida y su conversaci\'f3n, o consiste su religi\'f3n en la palabra o en la lengua y no en el hecho y verdad? Le suplico, si est\'e1 usted dispuesto a contestarme sobre esto, que no diga usted m\'e1s que aquello a que Dios desde el cielo pueda dar un Am\'e9n y su conciencia pueda justificar. "Porque no el que se alaba a s\'ed mismo el tal es aprobado, m\'e1s aqu\'e9l a quien Dios alaba." Adem\'e1s, es grande iniquidad el decir "yo soy de esta o de la otra manera", cuando su conversaci\'f3n y su vida y el testimonio de los vecinos lo desmienten.\par LOC. (Empezando a sonrojarse, pero recobr\'e1ndose muy pronto.) \emdash Ahora apela usted a la experiencia, a la conciencia y a Dios para justificar lo que ha dicho; no esperaba yo esta manera de discurrir. Por mi parte no estoy dispuesto a contestar a tales preguntas, porque no me considero obligado a ello, a no ser que usted se tome el oficio de catequizador, y aun entonces me reservo el derecho de no aceptarle a usted por juez. \'bfPero querr\'e1 usted decirme con qu\'e9 objeto me hace tales preguntas?\par FIEL. \emdash Porque le he visto muy dispuesto a hablar, y me temo que en usted no haya m\'e1s que ideas sin obras; y adem\'e1s, para decirle toda la verdad, he o\'eddo decir de usted que es un hombre cuya religi\'f3n consiste en palabras, desmentidas por su vida. Se dice que esLVALl usted un borr\'f3n entre los cristianos, y deja usted muy mal parada la religi\'f3n por su imp\'eda conversaci\'f3n y vida; que ya ha sido usted causa de que hayan tropezado algunos, y que muchos m\'e1s corren, peligro de ser arruinados \'a1por los malos caminos de usted. En usted la religi\'f3n y la taberna, la avaricia, la impureza, la maledicencia, la mentira y las malas compa\'f1\'edas, todo est\'e1 fatalmente amalgamado. A usted se le puede aplicar lo que se dice de las rameras: que "son la verg\'fcenza de su sexo"; as\'ed, es usted la verg\'fcenza de todos los que profesan la religi\'f3n.\par LOC. \emdash Veo a usted propenso a prestar o\'eddos a chismes, y que forma sus juicios con sobrada precipitaci\'f3n; por consiguiente, debe ser usted alg\'fan melanc\'f3lico rega\'f1\'f3n, y as\'ed me despido de usted. Pasarlo bien.\par En esto, lleg\'e1ndose Cristiano a su compa\'f1ero, le dijo: \emdash Ya te dije lo que iba a suceder; no pod\'edan armonizarse tus palabras y las concupiscencias de \'e9se; prefiere abandonar tu compa\'f1\'eda a reformar su vida. V\'e1yase enhorabuena; \'e9l es el que pierde m\'e1s; nos ha ahorrado la molestia de despedirlo. Adem\'e1s, haber continuado as\'ed con nosotros, hubiera sido para nosotros un borr\'f3n, y el ap\'f3stol dice: "Ap\'e1rtate de los tales."\par FIEL. \emdash Sin embargo, me alegro de haber tenido con \'e9l este peque\'f1o discurso, tal vez en alguna ocasi\'f3n vuelva a pensar en ello; yo le he hablado con toda sinceridad, y as\'ed estoy limpio de su sangre, si perece.\par CRIST. \emdash Hiciste bien en hablar con tanta claridad. Desgraciadamente, hay en estos d\'edas muy poca sinceridad en el trato de los hombres, y esto hace que la religi\'f3n sea tan repulsiva a muchos. Estos necios charlatanes, cuya religi\'f3n es s\'f3lo la palabra, pues son corrompidos y vanos en su conversaci\'f3n (al ser tambi\'e9n admitidos en la compa\'f1\'eda de los piadosos), ponen perplejo al mundo, manchan el cristianismo y causan dolor a los sinceros. Ojal\'e1 queLVAL todos los trataran como t\'fa lo has hecho: entonces buscar\'edan el estar m\'e1s en armon\'eda con la religi\'f3n, o se ver\'edan obligados a retirarse de la compa\'f1\'eda de los santos. \'a1Qu\'e9 jactancia ten\'eda Locuacidad! \'a1Con qu\'e9 orgullo y soberbia se inflaba como un pavo! \'a1Qu\'e9 presunci\'f3n tan necia la suya de arrollarlo todo ante s\'ed! Mas apenas Fiel empez\'f3 a hablar de la sinceridad de la religi\'f3n, de su necesaria influencia en la vida, cuando, como la luna menguante, fue poco a poco declinando. Esto mismo suceder\'e1 al que no sea sincero en la religi\'f3n y que no sienta su influencia en el alma.\par As\'ed caminaban hablando de los que hab\'edan visto en su viaje, y de esta manera se les hac\'eda m\'e1s f\'e1cil su camino, que de otro modo les hubiera sido muy penoso, porque entonces precisamente pasaban a trav\'e9s de un desierto.\par \par \par } LVALn{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Evangelista\par \par \b0\fs22 Evangelista sale otra vez al encuentro de los peregrinos y los prepara para nuevos trabajos. Entran en la feria Vanidad, y la gente se burla de su vestido, de su lenguaje y de su conducta. Son perseguidos, y Fiel es entregado a muerte por aquellas gentes.\par Apenas nuestros peregrinos hubieron salido de este desierto, Fiel, volviendo sus ojos atr\'e1s, vio venir a uno, a quien reconoci\'f3 pronto, y dijo a su compa\'f1ero: \emdash Mira qui\'e9n viene all\'ed\emdash . Mir\'f3 Cristiano, y dijo: \emdash\'a1Es mi buen amigo Evangelista! \emdash S\'ed\emdash dijo Fiel\emdash , y m\'edo tambi\'e9n, porque \'e9l fue quien me encamin\'f3 a la puerta\emdash . En esto lleg\'f3 a ellos Evangelista, y los salud\'f3 diciendo:\par EVANGELISTA. \emdash Paz sea con vosotros, amad\'edsimos, y paz con los que les ayuden.\par CRIST. \emdash \'abBienvenido, bienvenido, mi buen Evangelista; la vista de tu rostro me recuerda tu antigua bondad y tus incansables esfuerzos por mi bien eterno.\par FIEL. \emdash S\'ed, mil veces bienvenido, \'a1oh dulce Evangelista! \'a1Cuan deseable es tu compa\'f1\'eda para estos pobres peregrinos!\par EVANG. \emdash \'bfC\'f3mo lo hab\'e9is pasado, amigos m\'edos, desde nuestra \'faltima separaci\'f3n? \'bfQu\'e9 hab\'e9is encontrado y c\'f3mo os hab\'e9is portado? Entonces le contaron Cristiano y Fiel cuanto les hab\'eda sucedido en el camino, y c\'f3mo y con cu\'e1nta dificultad hab\'edan llegado adonde estaban. \emdash Mucho me alegro\emdash dijo Evangelista\emdash , no de que os hay\'e1is encontrado con pruebas, sino de que hay\'e1is salido vencedores, y de que, a pesar de vuestras muchas flaqueras, hay\'e1is seguido en el camino hasta el d\'eda de hoy. Y me alegro de esto tanto por vosotros como por m\'ed: yo he sembrado y vosotros hab\'e9is recogido, y viene el d\'eda cuando "el que siembLVALora y el que siega gozar\'e1n juntos"; esto es, si os manten\'e9is firmes, "porque a su tiempo segar\'e9is si no hubiereis desmayado". Delante de vosotros est\'e1 la corona, y es incorruptible: "corred de tal manera que la obteng\'e1is". Algunos hay que se ponen en camino para alcanzar esta corona, y despu\'e9s de haber adelantado mucho en \'e9l, otro se interpone y se la arrebata. Retened, pues, lo que ya ten\'e9is para que ninguno os quite vuestra corona; todav\'eda no est\'e1is fuera del alcance de Satan\'e1s; "todav\'eda no hab\'e9is resistido hasta la sangre combatiendo contra el pecado". Tened siempre el reino delante de vuestros ojos, y creed firmemente en las cosas invisibles. No dej\'e9is que invada vuestro coraz\'f3n nada del lado ac\'e1 del mundo; y, sobre todo, velad bien sobre vuestros corazones y sus concupiscencias, porque son "enga\'f1osos sobre todas las cosas y desesperadamente malos"; poned vuestros rostros como un pedernal; ten\'e9is a vuestro lado todo poder en el cielo y en la tierra.\par Cristiano entonces le dio las gracias por su exhortaci\'f3n, y le rog\'f3 que les ense\'f1ase todav\'eda m\'e1s para ayudarles en lo que les quedaba de su camino, y tanto m\'e1s cuanto que sab\'edan que era profeta, y pod\'eda decirles algunas de las cosas que les hab\'edan de suceder, y c\'f3mo podr\'edan resistirlas y vencerlas. Lo mismo rog\'f3 tambi\'e9n Fiel, y entonces Evangelista prosigui\'f3:\par EVANG. \emdash Hijos m\'edos, hab\'e9is o\'eddo en la palabra de verdad del Evangelio, que "por muchas tribulaciones es menester que entremos en el reino del cielo"; y otra vez, que "en cada ciudad os esperan prisiones y persecuciones", y, por tanto, deb\'e9is esperar que muy pronto en vuestro camino las encontr\'e9is en una o en otra forma. La verdad de estos testimonios, en parte ya la hab\'e9is encontrado, y lo dem\'e1s no tardar\'e1 en venir, porque, seg\'fan pod\'e9is ver, casi est\'e1is fuera de este desierto y, por tanto, llegar\'e9is pronto a una ciudad, que est\'e1 muy pr\'f3xima, en LVALpla cual los enemigos os acometer\'e1n y se esforzar\'e1n por mataros. Tened, adem\'e1s, por cierto que uno o los dos tendr\'e9is que sellar vuestro testimonio con sangre; pero sed fieles hasta la muerte, y el rey os dar\'e1 una corona de vida. El que all\'ed muera, aunque su muerte ser\'e1 penos\'edsima y sus padecimientos tal vez muy grandes, tendr\'e1, sin embargo, mejor suerte que su compa\'f1ero, no s\'f3lo porque habr\'e1 llegado antes a la ciudad celestial, sino porque as\'ed se librar\'e1 de muchas miserias, que a\'fan encontrar\'e1 el otro en el resto de su jornada. Pero cuando hay\'e1is llegado a la ciudad y encontr\'e9is cumplido lo que aqu\'ed os anuncio, acordaos entonces de vuestro amigo: Portaos varonilmente, y "encomendad vuestras almas a Dios como a fiel Creador haciendo bien".\par Entonces vi en mi sue\'f1o que apenas hubieron salido \'abel desierto, cuando vieron delante de s\'ed una poblaci\'f3n, cuyo nombre es Vanidad, y en la cual se celebra una feria, llamada la feria de Vanidad, que dura todo el a\'f1o. Lleva este nombre porque la ciudad donde se celebra es m\'e1s liviana que la Vanidad, y tambi\'e9n porque todo lo que all\'ed concurre y all\'ed se vende es vanidad, seg\'fan el dicho del sabio: todo es vanidad.\par Esta feria no es nueva, sino muy antigua. Voy a declararos cu\'e1l fue su principio: Hace casi cinco mil a\'f1os hab\'eda ya peregrinos que se dirig\'edan a la ciudad celestial, cual lo hacen ahora estos dos: apercibido entonces Beelzebub, Apolly\'f3n y Legi\'f3n con sus compa\'f1eros por la direcci\'f3n que estos peregrinos llevaban, que les era forzoso pasar por medio de esta ciudad de Vanidad, se convinieron en establecer esta feria, en la cual se vender\'eda toda especie de vanidad, y durar\'eda todo el a\'f1o. Por eso en esta feria se encuentran toda clase de mercanc\'edas: casas, tierras, negocios, colocaciones, honores, ascensos, t\'edtulos, pa\'edses, reinos, concupiscencias y placeres, y toda clase de delicias, como son rameras, esposas, maridos, hijos, amoLVALqs, criados, vidas, sangre, cuerpos, almas, plata, oro, perlas, piedras preciosas y muchas cosas m\'e1s.\par En ella se encuentran tambi\'e9n constantemente truhaner\'edas, enga\'f1os, juegos, diversiones, arlequines, bufones, bribones y estafadores de toda especie. No para en esto s\'f3lo: all\'ed se ven, y eso de balde, robos, muertes, adulterios, falsos juramentos; pero no como quiera sino hasta los de color m\'e1s subido.\par Como en otras ferias de no tanta importancia, aqu\'ed se encuentran tambi\'e9n varias calles y traves\'edas destinadas a mercanc\'edas especiales. Algunas de estas calles y pasadizos llevan el nombre de reinos y pa\'edses especiales, donde est\'e1n expuestos g\'e9neros peculiares de ellos; calle de Espa\'f1a, Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, etc. Pero como en todas las ferias hay siempre un g\'e9nero que prevalece m\'e1s, as\'ed en \'e9sta tambi\'e9n el de Roma priva mucho, s\'f3lo que en la naci\'f3n inglesa y en algunas otras se han disgustado bastante con \'e9l, y tratan de hacerle competencia. Pues bien; el camino de la ciudad celestial pasa precisamente por medio de esta poblaci\'f3n, y el que quisiere ir a la ciudad celestial sin pasar por ella le ser\'eda necesario salir del mundo.\par El mismo Pr\'edncipe de los pr\'edncipes, cuando estuvo en el mundo, tuvo que pasar por esta poblaci\'f3n para llegar a su propio pa\'eds; tuvo tambi\'e9n que hallarse en la feria; y, seg\'fan creo, el mismo Beelzebub era entonces se\'f1or de ella, y le invit\'f3 en persona a comprar de sus vanidades, y aun m\'e1s, le hubiera hecho due\'f1o de ella con s\'f3lo que le hubiese hecho una reverencia al pasar por la poblaci\'f3n. Como era persona de tanta categor\'eda, Beelzebub le condujo de una en otra calle y le mostr\'f3 todos los reinos del mundo en un instante de tiempo por si pod\'eda seducir a aquel Bendito a comprar algunas de sus vanidades; pero a ninguna de ellas tuvo apego, y sali\'f3 de la ciudad sin gastar siquiera un c\'e9ntimo en sus vanidades. Esta feria, pues, es muyLVALr antigua y de mucha consideraci\'f3n.\par Por esta feria era menester que los peregrinos pasasen, y, efectivamente, as\'ed lo hicieron; pero apenas se apercibieron de ello, toda la gente y la poblaci\'f3n misma se conmovi\'f3 y hubo un alboroto por su causa. Voy a contar las razones de esto:\par 1. Siendo el vestido de los peregrinos muy diferente del de los que comerciaban en aquella feria, la gente no se cansaba de mirarlos; unos dec\'edan que eran tontos, otros que estaban locos, otros que eran extranjeros.\par 2 Y si mucho se maravillaban de sus vestidos, no menos se asombraban de su hablar, porque eran pocos los que pod\'edan entenderlo. Naturalmente, hablaban el idioma de Cana\'e1n, y la gente de la feria hablaba el de este mundo; as\'ed que de un lado a otro de la feria parec\'edan b\'e1rbaros los unos a los otros.\par 3. Pero lo que m\'e1s asombr\'f3 a los traficantes era que estos peregrinos hac\'edan muy poco caso de sus mercanc\'edas; ni aun se tomaban siquiera la molestia de mirarlas, y si se les llamaba a comprar, tap\'e1ndose los o\'eddos, exclamaban: \emdash Aparta mis ojos para que no vean la vanidad. Y miraban hacia arriba, como dando a entender que sus dependencias estaban en el cielo.\par Uno, queriendo mofarse de estos hombres, les dijo burl\'e1ndose: \emdash\'bfQu\'e9 quer\'e9is comprar?\emdash Y ellos, mir\'e1ndole con ojos serios, le dijeron: \emdash Compramos la verdad.\par Esta respuesta fue motivo de nuevos desprecios; unos se burlaban de ellos, otros los insultaban, otros terceros los escarnec\'edan, y no falt\'f3 quien propusiese el apalearlos. Por fin llegaron las cosas a tal extremo, y hubo tan gran tumulto en la feria, que se alter\'f3 el orden por completo. Entonces se dio parte de ello al principal de la feria, el cual, person\'e1ndose en el sitio de la ocurrencia, encarg\'f3 a algunos de sus amigos de confianza que examinasen a los que hab\'edan puesto en confusi\'f3n a la ciudad.\par Fueron llevados, pues, para ser interrogados, los que los juzgaban les pregLVALsuntaron de d\'f3nde ven\'edan, adonde iban y qu\'e9 hac\'edan all\'ed en traje tan extra\'f1o. \emdash Somos peregrinos en el mundo\emdash contestaron\emdash , y nos dirigimos a nuestra patria, que es la Jerusal\'e9n celestial. No hemos dado ocasi\'f3n a los habitantes de la ciudad, ni tampoco a los feriantes, para abusar de nosotros de tal manera y detenernos en nuestro viaje, como no sea porque hemos contestado a lo que nos ped\'edan que compr\'e1ramos, que nosotros s\'f3lo quisi\'e9ramos comprar la verdad. \emdash Mas el tribunal de los jueces declar\'f3 que estaban locos y hab\'edan venido solamente a perturbar el orden de la fiesta. Por lo tanto, los prendieron, los hirieron con golpes, y, llen\'e1ndolos de inmundicia, los encerraron en una jaula para servir de espect\'e1culo a todos los hombres de la feria; all\'ed, pues, quedaron por gran tiempo, y fueron hechos el blanco de la diversi\'f3n, malicia o venganza de cualquiera. El principal de la feria se re\'eda de todo esto, al mismo tiempo que, siendo ellos inocentes y "no volviendo maldici\'f3n por maldici\'f3n, sino antes por el contrario, bendiciones", dando buenas palabras por malas y favores por injurias, algunos hombres de la feria, que eran m\'e1s observadores y m\'e1s despreocupados que los dem\'e1s, empezaron a contener al vulgo y reprenderlo por sus injustificados abusos y atropellos. Mas \'e9ste, irritado, se volvi\'f3 contra ellos, llam\'e1ndolos tan malos como los de la jaula, e indicando sus sospechas de que eran aliados, amenaz\'e1ndoles con las mismas penas. La r\'e9plica de aqu\'e9llos fue en\'e9rgica: \emdash Nuestros peregrinos \emdash dijeron\emdash son pac\'edficos y sobrios, a lo que hemos podido ver, y no intentan hacer mal a nadie; muchos de los feriantes merec\'edan ser puestos en la jaula y en el cepo mejor que esos pobrecitos, de quien se ha abusado tanto.\par As\'ed continuaron largo rato en contestaciones, mientras los pobres presos se conduc\'edan con toda sabidur\'eda y templanza, hasta que aqu\'e9llos llegaron aLVALt las manos y se her\'edan unos a otros. Entonces los dos presos fueron llevados de nuevo delante de sus interrogadores, y all\'ed acusados de haber promovido la reciente confusi\'f3n en la feria. En consecuencia, los apalearon lastimosamente, les pusieron las cadenas, y as\'ed encadenados, los pasearon por toda la feria, para escarmiento y terror de los dem\'e1s, a fin de que nadie tomase su defensa o se juntase con ellos. Pero Cristiano y Fiel se portaron con gran sabidur\'eda, y recib\'edan la ignominia y la verg\'fcenza a que se les expon\'eda, con tanta mansedumbre y paciencia, que ganaron en su favor unos cuantos de los hombres de la feria (aunque por cierto fueron muy pocos relativamente). Esto exasper\'f3 mucho m\'e1s a los de la otra parte, as\'ed que resolvieron la muerte de estos dos hombres. Por cuya raz\'f3n los amenazaron con que, no bastando jaulas ni cadenas, deber\'edan morir, por el abuso que hab\'edan cometido y por haber enga\'f1ado a los hombres de la feria. As\'ed que los encerraron otra vez en la jaula y los metieron en el cepo, hasta que se determinase lo que se hab\'eda de hacer con ellos. Entonces se acordaron estos dos de lo que Evangelista les hab\'eda dicho, y este recuerdo los confirm\'f3 tanto m\'e1s en sus caminos y sufrimientos, cuanto que ya se les hab\'eda anunciado. Tambi\'e9n se consolaban mutuamente con el pensamiento de que el que m\'e1s sufriese llevar\'eda la mejor suerte, por lo cual ambos deseaban en secreto tener la preferencia; mas siempre poni\'e9ndose en manos de Aquel que dispone todas las cosas con sabidur\'eda y acierto alt\'edsimos. As\'ed continuaron hasta que se resolviese otra cosa.\par Entonces se concedi\'f3 tiempo para el proceso y consiguiente condenaci\'f3n. Llegado el d\'eda, fueron presentados en p\'fablico y acusados. El nombre del juez era el excelent\'edsimo se\'f1or Odio-a-lo-bueno. Su acusaci\'f3n fue la misma en sustancia, aunque algo variada en la forma; los cargos que conten\'eda eran como siguen; "Que eran enemigos y perturbadores dLVALuel comercio; que hab\'edan producido conmociones y bandos en la ciudad, y se hab\'edan ganado un partido a sus opiniones peligros\'edsimas en desacato de la ley de su Pr\'edncipe."\par Pidi\'f3 Fiel la palabra para defenderse, y dijo: \emdash S\'f3lo me he opuesto al que se hab\'eda levantado primero en contra de Aqu\'e9l que es m\'e1s superior al \'a1m\'e1s alto!. En cuanto a los disturbios, yo no los he promovido, soy un hombre de paz; los que tomaron nuestra defensa lo hicieron al ver nuestra verdad e inocencia, y no han hecho m\'e1s que pasar de un estado peor a otro mejor. Y por lo que ata\'f1e al rey de quien habl\'e1is, que es Beelzebub, el enemigo de nuestro Se\'f1or, yo le desaf\'edo a \'e9l y a todos sus secuaces.\par Entonces se hizo un preg\'f3n para que los que tuviesen algo que decir en pro de su Se\'f1or el rey, y en contra de los reos, compareciesen desde luego y diesen su testimonio. Present\'e1ronse tres testigos, a saber: Envidia, Superstici\'f3n y Adulaci\'f3n. Preguntados si conoc\'edan al reo, y sobre lo que ten\'edan que decir contra \'e9l y en pro de su Se\'f1or el rey, se adelant\'f3 Envidia, y habl\'f3 como sigue:\par ENVID. \emdash Excelent\'edsimo se\'f1or: He conocido a este hombre por mucho tiempo, y atestiguar\'e9, bajo juramento, delante de este tribunal, que es...\par JUEZ. \emdash Esperad. Prestad primero el juramento. Hecho esto, prosigui\'f3: \emdash Se\'f1or: Este hombre, a pesar de su buen nombre, es de los m\'e1s viles de nuestro pa\'eds, pues no tiene respeto a Pr\'edncipe ni pueblo, a ley ni costumbre, sino que hace lo posible para infundir en todos sus p\'e9rfidas ideas, por lo general, llama principios de fe y santidad. Concretando m\'e1s, yo mismo lo he o\'eddo decir que son diametralmente opuestos el Cristianismo y las costumbres de nuestra ciudad de Vanidad, y que no pod\'edan, en manera alguna, reconciliarse; por lo cual, excelent\'edsimo se\'f1or, no solo condena nuestros procederes laudables, sino tambi\'e9n los que los seguimos.\par JUEZ. \emdasLVALvh \'bfTen\'e9is algo m\'e1s que a\'f1adir?\par ENVID. \emdash Mucho m\'e1s podr\'eda decir si no temiese ser molesto. Sin embargo, si es preciso, cuando los otros se\'f1ores hayan dado testimonio, a fin de que nada falte para condenarle, ampliar\'e9 mi declaraci\'f3n.\par JUEZ. \emdash Pod\'e9is retiraros. Llamaron luego a Superstici\'f3n y le mandaron que mirase al reo y que dijese lo que supiera contra \'e9l y a favor del rey. Tom\'e1ronle entonces el juramento, y empez\'f3 as\'ed:\par SUPERSTICI\'d3N. \emdash Excelent\'edsimo se\'f1or: No conozco mucho a este hombre, ni tampoco lo deseo. Sin embargo, esto es lo que s\'e9, por una conversaci\'f3n que tuve con \'e9l en esta ciudad: que es muy pernicioso. Le o\'ed decir que era vana nuestra religi\'f3n, y tal que con ella nadie pod\'eda agradar a Dios, de cuyo dicho sab\'e9is muy bien lo que necesariamente se desprende, a saber: que todav\'eda ofrecemos culto en vano; que estamos todav\'eda en nuestros pecados y que, por fin, hemos de ser condenados. Esto es lo que tengo que decir.\par Entonces se tom\'f3 el juramento a Adulaci\'f3n y se le mand\'f3 decir lo que supiera contra el reo.\par ADULACI\'d3N. \emdash Excelent\'edsimo se\'f1or, y vosotros se\'f1ores que form\'e1is parte del tribunal: Conozco ya de mucho tiempo a este acusado, y le he o\'eddo decir cosas que nunca deben decirse, porque ha injuriado a nuestro noble Pr\'edncipe Beelzebub, y ha hablado con desprecio de sus ilustres amigos el se\'f1or Hombre-Viejo, el se\'f1or Deleite-Carnal, el se\'f1or Comodidad, el se\'f1or Deseo-de-Vanagloria, el anciano se\'f1or Lujuria, el caballero Gula, con todos los dem\'e1s de nuestra nobleza. Ha dicho adem\'e1s que si todos los hombres pensasen como \'e9l, a ser posible, no quedar\'eda ni uno de estos nobles en la ciudad. M\'e1s a\'fan. No ha reparado en injuriar a su se\'f1or\'eda, que ha sido nombrado su juez, llam\'e1ndole brib\'f3n, imp\'edo, con cuyos t\'e9rminos y otros igualmente injuriosos y despreciativos, ha vilipendiado a la mayor pLVALwarte de los personajes ilustres de nuestra ciudad.\par Cuando Adulaci\'f3n hubo concluido su deposici\'f3n, el juez se dirigi\'f3 al reo, diciendo: \emdash Vamos, renegado, hereje, traidor: \'bfhas o\'eddo lo que estos respetables se\'f1ores han testificado contra ti?\par FIEL. \emdash \'bfSe me permite decir unas cuantas palabras en mi descargo?\par JUEZ. \emdash \'a1Ah, malvado! No mereces vivir ni un momento m\'e1s; mereces s\'f3lo morir en el acto; sin embargo, para que todos vean nuestra suavidad para contigo, \'bfqu\'e9 es lo que puedes decir?\par FIEL. \emdash Primero. Digo, en contestaci\'f3n a lo que el se\'f1or Envidia ha testificado, que yo no he dicho nunca otra cosa m\'e1s que lo siguiente: Que cualquier regla, cualesquiera leyes o costumbres, o personas que est\'e9n directamente en contra de la Palabra de Dios, son diametralmente opuestas al Cristianismo. Si esto no es verdad, conv\'e9nzaseme del error, y pronto estoy aqu\'ed mismo, delante de vosotros, a hacer mi retractaci\'f3n.\par Segundo. En cuanto al segundo, el se\'f1or Superstici\'f3n y su acusaci\'f3n, m\'e1s dicho es el siguiente: En el culto de Dios es necesaria una fe divina, y \'e9sta no puede existir sin la revelaci\'f3n divina de la voluntad de Dios; por tanto, todo lo que se infiera en el culto de Dios que no est\'e9 conforme con la revelaci\'f3n divina no puede tener otra procedencia que de una fe humana, y esta fe no ser\'e1 valedera para la vida eterna.\par Tercero. En cuanto al se\'f1or Adulaci\'f3n (haciendo caso omiso de lo que ha dicho sobre injurias y cosas parecidas), digo que el Pr\'edncipe de esta ciudad, con toda la gentecilla de su s\'e9quito, que \'e9l mismo nos ha descrito, tienen mejor cabida y pertenecen m\'e1s al infierno que a esta ciudad y a este pa\'eds. Y no digo m\'e1s, sino que el Se\'f1or tenga misericordia de m\'ed. Entonces, volvi\'e9ndose el juez al Jurado (que durante todo este tiempo hab\'eda estado en su sitio, observando y cuchando), dijo: "Se\'f1ores jurados, ya veis a este hombrLVALxe que ha provocado un gran tumulto en nuestra ciudad; acab\'e1is de o\'edr lo que estos dignos caballeros han testifica contra \'e9l; tambi\'e9n hab\'e9is escuchado su r\'e9plica y confesi\'f3n. Ahora a vosotros corresponde condenarle o salvarle; mas antes juzgo conveniente instruiros en nuestra ley.\par "En los d\'edas de Fara\'f3n el Grande, siervo de nuestro Pr\'edncipe, y para prevenir que se multiplicasen los de una religi\'f3n contraria a la nuestra y se hiciesen demasiado fuertes, se public\'f3 contra ellos un decreto mandando que todos sus ni\'f1os varones fuesen arrojados al r\'edo. En los d\'edas de Nabucodonosor el Grande, tambi\'e9n siervo suyo, se public\'f3 otro decreto ordenando que todos los que no quisiesen doblar la rodilla y adorar su imagen de oro fuesen arrojados a un horno de fuego. En los d\'edas de Dar\'edo se public\'f3 tambi\'e9n otro edicto prescribiendo que cualquiera persona que dentro de cierto tiempo invocase a otro dios que a \'e9l, fuese arrojado a la cueva de los leones. Ahora en la esencia de estas leyes ha sido quebrantada por este rebelde, no s\'f3lo en pensamiento (que ni a\'fan esto debe permitirse), sino tambi\'e9n por palabra y obra; \'bfy puede esto tolerarse?\par "Porque hablando del decreto de Fara\'f3n, fue hecha aquella ley sobre una suposici\'f3n; es decir, a fin de prevenir un mal, pues hasta entonces no se hab\'eda cometido ning\'fan crimen; pero aqu\'ed tenemos una abierta infracci\'f3n de la ley.\par "En los casos segundo y tercero, como veis, arguye contra nuestra religi\'f3n, y ya que \'e9l mismo ha confesado su traici\'f3n, es reo de muerte."\par Entonces se retiraron los del Jurado, cuyos nombres eran, respectivamente, Ceguedad, Injusticia, Malicia, Lascivia, Libertinaje, Temeridad, Altaner\'eda, Malevolencia, Mentira, Crueldad, Odio-a-la-luz e Implacable. Cada uno de estos dio individualmente su opini\'f3n en contra de \'e9l, y despu\'e9s acordaron, por unanimidad, declararle culpable ante el juez. Primeramente dijo Ceguedad, que era presidenLVALyte del Jurado: \emdash Veo claramente que este hombre es un hereje. \emdash Fuera del mundo semejante brib\'f3n\emdash dijo Injusticia. \emdash S\'ed\emdash a\'f1adi\'f3 el se\'f1or Malicia\emdash , porque aborrezco su mismo aspecto. \emdash Por mi parte, nunca le he podido sufrir\emdash dijo el se\'f1or Lascivia. \emdash Ni yo\emdash confirm\'f3 el se\'f1or Libertinaje\emdash , porque siempre se empe\'f1aba en condenar mi modo de vivir. \emdash A la horca, a la horca con \'e9l\emdash dijo el se\'f1or Temeridad. \emdash Es un miserable\emdash a\'f1adi\'f3 el se\'f1or Altaner\'eda. \emdash Mi coraz\'f3n se subleva contra \'e9l\emdash dijo el se\'f1or Malevolencia. \emdash Es un pillo\emdash dijo el se\'f1or Mentira. \emdash Se le hace demasiado favor con ahorcarle\emdash dijo el se\'f1or Crueldad. \emdash Despach\'e9mosle cuanto antes\emdash dijo el se\'f1or Odio-a-la-luz. Y para concluir dijo el se\'f1or Implacable: \emdash Aunque se me diera todo el mundo, no podr\'eda reconciliarme con \'e9l; declar\'e9mosle, pues, en el acto, digno de muerte.\par Y as\'ed lo hicieron. Sin p\'e9rdida de tiempo se le conden\'f3 a ser llevado al lugar donde hab\'eda estado en un principio, y all\'ed ser ajusticiado con la muerte m\'e1s cruel que se pudiera inventar.\par Le sacaron, pues, para hacer con \'e9l seg\'fan la ley de ellos; y primero le azotaron, luego le abofetearon, le cortaron la carne con cuchillos, despu\'e9s le apedrearon y le hirieron con sus espadas, y por fin le redujeron a cenizas en una hoguera. Tal fue el fin de Fiel.\par Mas detr\'e1s de la multitud vi un carro con dos caballos, que le esperaba, y tan pronto como le despacharon sus adversarios fue arrebatado en \'e9l por las nubes, al son de trompeta, camino derecho a la puerta celestial. En cuanto a Cristiano, dilataron su castigo y le volvieron a su c\'e1rcel, en donde permaneci\'f3 todav\'eda alg\'fan tiempo. Pero Aqu\'e9l que todo lo dispone y tiene en su mano el poder sobre la rabia de ellos, dispuso que Cristiano escapase otra vez. E LVAL ntonces \'e9l continu\'f3 su camino, cantando: "\'a1Con qu\'e9 valor, oh Fiel, has profesado Tu fe en Jes\'fas, con quien ser\'e1s bendito, Mientras sufra el incr\'e9dulo obstinado La pena que merece su delito!\par Tu nombre, por morir cual buen soldado, Con letras indelebles queda escrito; Y si en el mundo y para el mundo mueres, Gozas eterna vida de placeres."\par \par \par } LVAL{{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs22 Cristiano y Esperanza\par \b0 Cristiano encuentra un excelente compa\'f1ero en Esperanza, y ambos, inflamados del amor de Dios, resisten a los sofismas sutiles de varios sujetos que encuentran en su camino.\par Entonces vi en mi sue\'f1o que Cristiano no hab\'eda salido solo, sino que iba acompa\'f1ado de Esperanza, que hab\'eda llegado a ser tal al ver la conducta de Cristiano y Fiel, al o\'edr sus palabras y presenciar sus sufrimientos en la feria. Este se junt\'f3 a Cristiano, y entrando con \'e9l en pacto fraternal, prometi\'f3 que ser\'eda su compa\'f1ero. As\'ed sucedi\'f3 que por uno que muri\'f3 por dar testimonio de la verdad, se levant\'f3 otro de sus cenizas para ser compa\'f1ero de Cristiano en su viaje; y a\'f1adi\'f3 Esperanza que hab\'eda otros muchos en la feria que a la primera oportunidad le seguir\'edan.\par Vi luego que no hab\'edan andado a\'fan mucho camino, cuando alcanzaron a uno, que se llamaba Inter\'e9s-privado, a quien preguntaron de d\'f3nde ven\'eda y adonde iba. \emdash Vengo\emdash les contest\'f3\emdash de la ciudad Buenas-palabras y me dirijo a la ciudad celestial. M\'e1s no les dijo su nombre.\par CRIST. \emdash \'bfDe Buenas-palabras? \'bfVive alguien bueno all\'ed?\par INT.-PRIV. \emdash Pues claro; \'bfqui\'e9n duda eso?\par CRIST. \emdash \'bfTiene usted la bondad de decirme su nombre?\par INT.-PRIV. \emdash (Caballero, yo soy un extra\'f1o para usted, y usted lo es para m\'ed; si usted va por ese camino, me alegrar\'e9 tener su compa\'f1\'eda, y si no, me pasar\'e9 sin ella.\par CRIST. \emdash He o\'eddo alguna vez hablar de esa ciudad de Buenas-palabras, y, seg\'fan dicen, es un lugar de muchas riquezas.\par INT.-PRIV. \emdash S\'ed, por cierto; le puedo asegurar que las hay, y tengo all\'ed muchos parientes muy ricos.\par CRIST. \emdash \'bfMe permite usted que le pregunte qui\'e9nes sonLVAL| esos parientes?\par INT.-PRIV. \emdash Casi todos los de la ciudad; \{pero en particular el se\'f1or Voluble, el se\'f1or Contemporizador, el se\'f1or Buenas-palabras, de cuyos ascendientes tom\'f3 primero su nombre la ciudad. Tambi\'e9n los se\'f1ores Halago, Dos-caras, Cualquier-cosa, el Vicario de nuestra parroquia se\'f1or Dos-lenguas, que era hermano de mi madre por parte de padre, y para decir toda la verdad, soy un caballero de muy buena sangre, y, sin embargo, mi bisabuelo no era m\'e1s que un barquero que miraba en una direcci\'f3n y remaba hacia la opuesta, en cuya ocupaci\'f3n he adquirido yo casi toda mi hacienda.\par CRIST. \emdash \'bfEs usted casado?\par INT.-PRIV. \emdash S\'ed, y mi mujer es una se\'f1ora muy virtuosa, hija de otra se\'f1ora tambi\'e9n virtuos\'edsima, la excelent\'edsima se\'f1ora do\'f1a Astucia, y por eso viene de una familia muy respetable, y ha llegado a tal grado de cultura, que sabe perfectamente c\'f3mo llevar los aires lo mismo a un pr\'edncipe que a un campesino. Verdad es que diferimos algo de los m\'e1s estrechos en materia de religi\'f3n; pero es solamente en dos peque\'f1os puntos: primero, nunca peleamos contra viento y marea; segundo, somos m\'e1s celosos por la religi\'f3n cuando se nos presenta con sandalias de plata, y nos gusta mucho acompa\'f1arla en p\'fablico cuando es a la luz del sol, y la gente lo ve y lo aplaude. Entonces Cristiano se volvi\'f3 hacia su compa\'f1ero Esperanza, y le dijo aparte: \emdash Si no me equivoco, \'e9ste es un tal Inter\'e9s-privado, natural de Buenas-palabras; y si as\'ed es, llevamos en nuestra compa\'f1\'eda el pillo m\'e1s consumado de estos contornos. \emdash De seguro que no tendr\'e1 verg\'fcenza en confesarlo -dijo Esperanza. Se le acerc\'f3, pues, Cristiano otra vez, y le dijo: \emdash Caballero, usted habla como un gran conocedor del mundo, y si no estoy mal informado, me parece que ya adivino qui\'e9n es usted. \'bfNo se llama usted el Sr. Inter\'e9s-privado de buenas-palabras?\par INT.-PRIV. \emdaLVAL}sh No, se\'f1or; mi nombre no es \'e9se, aunque en verdad \'e9se me han dado algunos que no pueden sufrirle, y tengo que llevarlo resignadamente como un bald\'f3n, como lo han hecho otros buenos hombres antes que yo.\par CRIST. \emdash \'bfPero no ha dado usted motivos para que le pongan ese mote?\par INT.-PRIV. \emdash Nunca, jam\'e1s; lo \'fanico que alguna vez he echo que pudiera darles motivo ha sido que siempre he tenido la suerte de que mis juicios hayan coincidido con los del tiempo presente, cualquiera que fuese, y siempre me han salido bien. Pero esto debo mirarlo como una gran bendici\'f3n, y no es justo que por ello los mal\'e9volos me llenen de reproches.\par CRIST. \emdash Yo hab\'eda conjeturado que era usted aquel de quien hab\'eda o\'eddo hablar, y si he de decir lo que pienso, le temo mucho que efectivamente ese nombre le pertenece usted con m\'e1s justicia de lo que usted quiere que nosotros creamos.\par INT.-PRIV. \emdash Bueno; si as\'ed le place a usted, yo no lo puedo remediar; con todo, ver\'e1n ustedes en m\'ed un compa\'f1ero decente si se deciden a admitirme a su lado.\par CRIST. \emdash Si usted quiere venir con nosotros tendr\'e1 usted que remar contra viento y marea, y, seg\'fan parece, esto no entra en su credo. Tendr\'e1 usted que reconocer a la religi\'f3n lo mismo en sus andrajos que en su esplendor, y acompa\'f1arla lo mismo cuando sufra persecuciones que cuando pasee por las calles con aplauso.\par INT.-PRIV. \emdash No quiera usted imponerse ni ense\'f1orearse de mi fe; d\'e9jeme a mi libertad, y con esta condici\'f3n le acompa\'f1ar\'e9.\par CRIST. \emdash Ni un paso m\'e1s si no se conforma usted con lo que nosotros hagamos.\par INT.-PRIV. \emdash Yo nunca abandonar\'e9 mis antiguos principios, puesto que son inocentes y provechosos. Si usted no me permite acompa\'f1arle, har\'e9 lo que antes de alcanzar a usted: andar s\'f3lito hasta que encuentre alguien que guste de mi compa\'f1\'eda.\par Entonces vi en mi sue\'f1o que le abandonaron CristianoLVAL~ y Esperanza, y se conservaron a cierta distancia delante de \'e9l. Pero volviendo uno de ellos los ojos, vio a tres hombres que segu\'edan al se\'f1or Inter\'e9s-privado, y cuando le hubieron dado alcance, \'e9l les hizo una profunda reverencia, recibiendo de ellos un cari\'f1oso saludo. Los nombres de estos sujetos eran el se\'f1or Apego-al-mundo, el se\'f1or Amor-al-dinero y el se\'f1or Avaricia, a los cuales Inter\'e9s-privado hab\'eda conocido antes, porque se hab\'edan educado juntos en la misma escuela del se\'f1or Codicioso de la ciudad de Amor-a-las-ganancias.\par Este maestro les hab\'eda ense\'f1ado el arte de adquirir, fuese por violencia, fraude, adulaci\'f3n, mentira o so pretexto de religi\'f3n, y todos cuatro hab\'edan salido tan aventajados que por s\'ed mismos pod\'edan ponerse al frente de dicha escuela.\par Despu\'e9s que, como he dicho, se saludaron rec\'edprocamente, Amor-al-dinero pregunt\'f3 a Inter\'e9s-privado qui\'e9nes eran los que iban delante, porque todav\'eda se ve\'eda a lo lejos a Cristiano y Esperanza.\par INT.-PRIV. \emdash Son dos hombres de un pa\'eds lejano que van de peregrinaci\'f3n, la cual hacen a su modo.\par AMOR-AL-DINERO. \emdash \'a1Qu\'e9 l\'e1stima que no se hayan d\'e9tenido para que goz\'e1ramos de su buena compa\'f1\'eda, porque ellos y usted y nosotros todos somos peregrinos!\par INT.-PRIV. \emdash Es verdad; pero los hombres que van delante son tan r\'edgidos, aman tanto sus propias ideas y tienen en tan poca estima las opiniones de los dem\'e1s, que, por piadoso que sea un hombre, si no piensa en todo como ellos le despiden de su compa\'f1\'eda.\par AVARICIA. \emdash Eso es malo; pero leemos de algunos que son demasiado justos, y su rigidez les hace juzgar y condenar a todos menos a s\'ed mismos. D\'edgame usted: \'bfcu\'e1les y cu\'e1ntos eran, los puntos sobre que se diferenciaban ustedes?\par INT.-PRIV. \emdash Pues ellos, en su inflexibilidad, concluyen que es su deber proseguir su camino en todos los tiempos, mientras yo quiero eLVALsperar al viento y a la marea; ellos est\'e1n por arriesgarlo todo por Dios, y yo por aprovecharme de todas las ocasiones para asegurar mi vida y hacienda ; ellos se empe\'f1an en mantener sus ideas, aunque vayan en contra de todos, y yo sigo la religi\'f3n en cuanto y hasta donde lo permitan los tiempos y mi propia seguridad; ellos quieren a la religi\'f3n aunque est\'e9 pobre y desgraciada, y yo cuando anda en esplendor y con aplauso.\par APEGO-AL-MUNDO. \emdash S\'ed, y tiene usted much\'edsima raz\'f3n. Yo, por mi parte, considero muy tonto al que, pudiendo guardar lo que tiene, es tan necio que lo pierde; seamos sabios como serpientes y seguemos la hierba cuando est\'e9 en saz\'f3n. La abeja se est\'e1 quieta todo el invierno, y solamente se mueve cuando puede unir el provecho con el placer. Dios env\'eda unas veces la lluvia y otras veces el sol; si ellos son tan tontos que quieren andar a\'fan con lluvia, content\'e9monos nosotros con andar en el buen tiempo. Por mi parte, me gusta m\'e1s la religi\'f3n que sea compatible con la posesi\'f3n y goce de las d\'e1divas de Dios. Porque ya que Dios nos ha otorgado las cosas buenas de esta vida, \'bfqui\'e9n ser\'e1 tan irracional que pueda imaginarse que el Se\'f1or no quiere que las guardemos y gocemos por su causa? Abraham y Salom\'f3n se enriquecieron en su religi\'f3n. Job dice que un hombre bueno atesorar\'e1 oro como el polvo; pero de seguro no ser\'eda como esos hombres que van delante de nosotros, si son como usted los ha descrito.\par AVARICIA. \emdash Me parece que estamos todos de acuerdo sobre este punto; no hace falta, pues, que nos ocupemos m\'e1s de ello.\par AMOR-AL-DINERO. \emdash No; est\'e1 ya de sobra toda palabra sobre esto, y el que no cree ni en la Escritura ni en la raz\'f3n (y vea usted que arriba est\'e1n de nuestra parte), ni conoce su propia libertad ni busca su propia seguridad.\par INT.-PRIV. \emdash Amigos m\'edos, todos somos, seg\'fan se ve, peregrinos, y para que mejor nos apartemos de las cosas malas, voy a LVALpermitirme proponer esta cuesti\'f3n. Pong\'e1monos en el caso de un Pastor de almas o un comerciante a quienes se presentase la ocasi\'f3n de poseer las cosas buenas de esta vida, pero que no las pudiesen alcanzar en manera alguna sin hacerse, por lo menos en la apariencia, extraordinariamente celosos en alg\'fan punto de religi\'f3n en que hasta entonces no se hubiesen metido; \'bfno le ser\'e1 permitido poner los medios adecuados para conseguir su objeto, sin dejar por eso de ser un hombre honrado?\par AMOR-AL-DINERO. \emdash Veo el fondo de vuestra cuesti\'f3n, y con el amable permiso de estos caballeros, voy a darle una contestaci\'f3n, y primero quiero considerarla con relaci\'f3n a un Pastor. Supongamos de esta clase un hombre bueno, que posee un beneficio muy peque\'f1o, y que, en expectativa de otro mucho m\'e1s lucrativo y c\'f3modo, tiene la oportunidad de procur\'e1rselo, y esto con la condici\'f3n) de ser m\'e1s estudioso, predicar m\'e1s y con m\'e1s celo, y porque lo exija el humor de la gente alterar algunos de sus principios ; por mi parte, no veo raz\'f3n alguna para que ese hombre no pueda hacer esto, y aun mucho m\'e1s, con tal que tenga ocasi\'f3n, sin dejar de ser por esto un hombre honrado; \'bfy por qu\'e9?\par 1\'ba Su deseo de un beneficio mejor es l\'edcito, sin que esto pueda admitir contradicci\'f3n, puesto que es la Providencia la que se lo presenta; as\'ed, que puede obtenerlo si est\'e1 a su alcance y no se mezclan cuestiones de conciencia.\par 2\'ba Adem\'e1s, su deseo de ese beneficio le hace m\'e1s estudioso y m\'e1s celoso predicador, y le obliga a cultivar m\'e1s su talento; todo lo cual, a no dudarlo, es muy conforme con la voluntad de Dios.\par 3\'b0 En cuanto a acomodarse al car\'e1cter de su pueblo, abandonando en sus aras algunos de sus principios, esto supone: 1\'b0, que es de un esp\'edritu lleno de abnegaci\'f3n, 2\'ba de un proceder dulce y atractivo, y 3\'b0 por lo mismo m\'e1s apto para el ministerio pastoral.\par 4\'b0 Deduzco, pues, que un PastoLVALr que cambia un beneficio peque\'f1o por otro mayor no debe ser por ello tratado de avaro, sino muy al contrario: puesto que por ello mejora sus facultades y celo, ha de considerarse que no lace m\'e1s que seguir su vocaci\'f3n y aprovecharse de la oportunidad, puesta en su mano, de hacer bien.\par En cuanto a la segunda parte de la cuesti\'f3n, es decir, con referencia al negociante, supongamos que tiene un negocio muy reducido en el mundo; pero haci\'e9ndose religioso, puede mejorar su suerte, tal vez encontrar una esposa rica u obtener m\'e1s parroquianos y mejores. Por mi parte, no veo raz\'f3n alguna para que esto no pueda hacerse muy leg\'edtimamente, porque: 1\'b0, hacerse religioso es una virtud, sea cualquiera el camino que el hombre tome para llegar a serlo; 2\'ba, tambi\'e9n es l\'edcito buscar una esposa rica, o m\'e1s y mejores parroquianos; 3\'b0, adem\'e1s, el hombre que alcanza estas cosas haci\'e9ndose religioso, obtiene una cosa buena de otros que son tambi\'e9n buenos, haci\'e9ndose bueno \'e9l mismo; as\'ed que logra muchas cosas, todas buenas: buena esposa, buenos parroquianos, buenas ganancias, y hacerse a s\'ed mismo bueno. Por lo tanto, el hacerse religioso para obtener todas estas cosas es un designio bueno y provechoso.\par Esta contestaci\'f3n del se\'f1or Amor-al-dinero fue muy aplaudida por todos, y convinieron un\'e1nimes en que era buena y ventajosa.\par Y no admitiendo contradicci\'f3n, seg\'fan a ellos parec\'eda, y estando a\'fan a su alcance Cristiano y Esperanza, acordaron entre s\'ed sorprenderlos con esta cuesti\'f3n tan pronto como les diesen alcance, con tanto m\'e1s empe\'f1o, cuanto que ambos se hab\'edan apuesto antes al Sr. Inter\'e9s-privado. As\'ed, pues, dieron voces tras ellos, oblig\'e1ndolos a detenerse y esperarlos. Hab\'edan decidido que el que propusiese la cuesti\'f3n no fuese Inter\'e9s-privado, sino Apego-al-mundo, porque, en su opini\'f3n, la contestaci\'f3n que pudiera \'e9ste recibir no ser\'eda con el calor que antes hab\'eda habido entre LVALellos y el se\'f1or Inter\'e9s-privado, al despedirse. Junt\'e1ronse, pues, todos, y despu\'e9s de un corto saludo, Apego-al-mundo propuso la cuesti\'f3n, pidi\'e9ndoles soluci\'f3n si pod\'edan darla.\par Entonces Cristiano dijo: "No yo, sino un ni\'f1o en religi\'f3n, podr\'eda contestar a mil preguntas como \'e9sta; porque si es il\'edcito seguir a Cristo por los panes, como se ve en Juan 6,26, \'a1cu\'e1nto m\'e1s abominable ser\'e1 servirse de Cristo y de la religi\'f3n como medio para conseguir y gozar las cosas del mundo! Y s\'f3lo los gentiles, hip\'f3critas, demonios y hechiceros pueden aceptar semejante opini\'f3n.\par 1\'ba Los gentiles: as\'ed vemos que cuando Hamor y Sich\'e9m quisieron poseer la hija y ganados de Jacob, y ve\'edan que no hab\'eda otro camino para ellos que dejarse circuncidar, dijeron a sus compa\'f1eros: "Si se circuncidare en nosotros todo var\'f3n, as\'ed como ellos son circuncidados, sus "ganados y su hacienda, y todas sus bestias ser\'e1n nuestros".\par "Lo que ellos buscaban eran sus hijas y sus ganados, y la religi\'f3n no era m\'e1s que el medio para llegar a tal fin.\par 2\'b0 Los fariseos hip\'f3critas fueron tambi\'e9n religiosos por este estilo. Oraciones largas eran su pretexto; el devorar las casas de las viudas, su intento; y por eso, su resultado fue mayor condenaci\'f3n por parte de Dios.\par 3\'b0 Esta fue tambi\'e9n la religi\'f3n de Judas: el dinero. Era religioso por la bolsa y lo que ella conten\'eda; pero se perdi\'f3; fue echado fuera como hijo de perdici\'f3n.\par 4\'b0 A la misma estaba tambi\'e9n afiliado Sim\'f3n el Mago, porque quer\'eda tener el Esp\'edritu Santo para ganar dinero por este medio; mas recibi\'f3 de la boca de Pedro la sentencia merecida.\par 5\'b0 Tampoco puedo dejar de enunciar la idea de que aqu\'e9l que toma la religi\'f3n para poseer el mundo, la dejar\'e1, lo ve necesario para retenerlo; porque, tan cierto como que Judas tuvo por objeto el mundo cuando se hizo religioso, lo es que por el mismo mundo vendi\'f3 su rLVALeligi\'f3n y su Se\'f1or. As\'ed que contestar a la cuesti\'f3n afirmativamente seg\'fan parece hab\'e9is hecho vosotros, y aceptar tal manifestaci\'f3n como buena, es ser pagano, hip\'f3crita e hijo perdici\'f3n, y vuestra recompensa ser\'e1 acomodada a vuestras obras."\par A tal respuesta, se miraron unos a otros sin hallar qu\'e9 contestar. Esperanza, por su parte, aprob\'f3 tambi\'e9n la re-contestaci\'f3n de Cristiano; as\'ed que hubo un gran silencio entre ellos.\par El se\'f1or Inter\'e9s-privado y compa\'f1\'eda se detuvieron para que Cristiano y Esperanza pudieran adelantarse. Entonces Cristiano dijo a su compa\'f1ero: "Si estos hombres no pueden sostenerse ante la sentencia de un hombre, \'bfqu\'e9 les pasar\'e1 al presentarse al tribunal de Dios? Y si los hacen callar los vasos de barro, \'bfqu\'e9 har\'e1n cuando sean sorprendidos por las llamas de un fuego devorador?"\par Adelant\'e1ronse, pues, otra vez Cristiano y Esperanza, siguieron su camino hasta llegar a una hermosa llanura llamada Alivio. Muy agradable les fue el tr\'e1nsito por ella; pero era corta, y as\'ed, pronto la atravesaron, encontrando al otro lado una peque\'f1a altura llamada Lucro, y en la cual una mina de plata. Algunos de los que antes han pasado por all\'ed hab\'edan dejado el camino para visitarla, porque la hallaban muy rara; pero les sucedi\'f3 que, acerc\'e1ndose demasiado al borde del hoyo, siendo falso el terreno que pisaban, cedi\'f3, cayeron y murieron; otros no murieron, pero se imposibilitaron all\'ed, y hasta el d\'eda de su muerte no les fue posible recobrar sus fuerzas. Vi entonces en mi sue\'f1o que a poca distancia del camino y cerca de la entrada de la mina, estaba Dem\'e1s para llamar cort\'e9smente a los peregrinos a que se acercaran a verla. Este dijo a Cristiano y a su compa\'f1ero: \'a1Eh! Venid ac\'e1, y ver\'e9is una cosa sorprendente.\par CRIST. \emdash \'bfQu\'e9 puede haber tan digno que merezca detenernos y desviarnos de nuestro camino?\par DEM\'c1S. \emdash Aqu\'ed hay una minaLVAL de plata, donde se puede cavar y sacar un tesoro; si quer\'e9is venir, con un poco de trabajo podr\'e9is proveeros abundantemente.\par ESPER. \emdash Vamos a verla.\par CRIST. \emdash Yo no. He o\'eddo hablar de este lugar antes de ahora, y de muchos que han perecido en \'e9l; adem\'e1s, ese tesoro es un lazo para los que lo buscan, porque les estorba en su peregrinaci\'f3n.\par Entonces grit\'f3 Cristiano a Dem\'e1s, diciendo: \emdash \'bfNo es verdad que el lugar es peligroso? \'bfNo ha estorbado a muchos en su peregrinaci\'f3n?\par DEM\'c1S. \emdash Es peligroso solamente para aquellos que se descuidan\emdash ; pero esto lo dijo sonroj\'e1ndose.\par CRIST. \emdash Esperanza, no demos un solo paso en esa direcci\'f3n; sigamos nuestro propio camino. ESPER. \emdash De seguro que cuando llegue aqu\'ed ese se\'f1or Inter\'e9s-privado, si se le hace la misma invitaci\'f3n, se desviar\'e1 para verlo.\par CRIST. \emdash Sin duda, porque sus principios le conducen por ah\'ed, y es casi seguro que ah\'ed morir\'e1.\par DEM\'c1S. \emdash \'bfPero no quer\'e9is venir para verlo?\par CRIST. (Neg\'e1ndose resueltamente). \emdash Dem\'e1s, t\'fa eres enemigo de los caminos rectos del Se\'f1or, y ya has sido condenado, por haberte desviado t\'fa mismo, por uno de los jueces de S. M. \'bfPor qu\'e9 procuras envolvernos en semejante condenaci\'f3n? Adem\'e1s, si nos desviamos en lo m\'e1s m\'ednimo, de seguro nuestro Se\'f1or el Rey ser\'e1 sabedor de ello y nos avergonzar\'e1 all\'ed donde menos queremos ser avergonzados; es decir: delante de \'e9l.\par DEM\'c1S. \emdash Yo tambi\'e9n soy uno como vosotros, y si me esper\'e1is un poco os acompa\'f1ar\'e9.\par CRIST. \emdash \'bfC\'f3mo te llamas? \'bfNo es tu nombre el que te he dado?\par DEM\'c1S. \emdash S\'ed; mi nombre es Dem\'e1s, y soy hijo de Abraham.\par CRIST. \emdash Ya te conozco; tuviste por bisabuelo a Giezi y por padre a Judas, y has seguido sus huellas. Es una trampa infernal la que nos tiendes; tu padre se ahorc\'f3 por traLVALidor, y no mereces mejor tratamiento. Te aseguro que cuando lleguemos a la presencia del Rey le informaremos de esta tu conducta. \emdash Y con esto prosiguieron su camino.\par En aquel momento llegaron Inter\'e9s-privado y sus compa\'f1eros, y a la primera indicaci\'f3n se acercaron a Dem\'e1s, No puedo, con seguridad, decir si cayeron en el hoyo por haberse aproximado mucho a su borde, o si bajaron a \'e9l para cavar, o si se ahogaron en el fondo por las exhalaciones que de \'e9l suelen desprenderse; pero not\'e9 que no volvieron a aparecer en todo el camino. Entonces dijo Cristiano: "El Se\'f1or Inter\'e9s-privado y Dem\'e1s se entienden mutuamente; llama el uno y responde el otro; su codicia los tiene cegados. \'a1Infelices! As\'ed pasa a los que s\'f3lo piensan en este mundo, creyendo que no hay uno m\'e1s all\'e1." Vi despu\'e9s que cuando llegaron los peregrinos al otro lado de la llanura se encontraron con un antiguo monumento, cuya vista los dej\'f3 bastante preocupados por lo extra\'f1o de su figura; pues parec\'eda una mujer que hubiese sido transformada en figura de una columna. Aqu\'ed se detuvieron admirados, y por alg\'fan tiempo no se lo pod\'edan explicar. Por fin, descubri\'f3 Esperanza un letrero sobre la cabeza de la figura; pero no siendo hombre de letras, llam\'f3 la atenci\'f3n de Cristiano para ver si lo descifraba. Cristiano, despu\'e9s de un poco de examen, hall\'f3 que dec\'eda: \ldblquote Acu\'e9rdate de la mujer de Lot.\rdblquote Ambos concluyeron que deb\'eda ser la columna de sal en que fue transformada la mujer de Lot por haber mirado hacia atr\'e1s con coraz\'f3n codicioso, cuando hu\'eda de Sodoma. Esta vista repentina sorprendente les dio ocasi\'f3n para el siguiente di\'e1logo:\par CRIST. \emdash \'a1Ah, hermano m\'edo! Muy oportuna es esta vista, sobre todo despu\'e9s de la invitaci\'f3n que nos hizo Dem\'e1s para pasar al collado de Lucro. Si hubi\'e9ramos pasado como \'e9l quer\'eda, y como tambi\'e9n t\'fa, hermano, estabas dispuesto a hacer, por lo que vi,LVAL hubi\'e9ramos sido hechos tambi\'e9n un espect\'e1culo para los que vengan detr\'e1s.\par ESPER. \emdash Mucho me pesa el haber sido tan necio, y extra\'f1o no estar ya como la mujer de Lot, porque, \'bfqu\'e9 diferencia hay entre su pecado y el m\'edo? Ella no hizo m\'e1s que mirar hacia atr\'e1s; yo tuve deseo de pasar a verlo. \'a1Bendita sea la gracia preventiva! Me averg\'fcenzo de haber abrigado tal deseo en mi coraz\'f3n.\par CRIST. \emdash Notemos bien lo que aqu\'ed vemos para nuestra ayuda en lo sucesivo; esta mujer se libr\'f3 de un castigo, porque no pereci\'f3 en la destrucci\'f3n de Sodoma, y, sin embargo, le alcanz\'f3 otro castigo, como estamos viendo: qued\'f3 hecha una estatua de sal.\par ESPER. \emdash Verdad es; s\'e9anos esto de aviso para que evitemos su pecado, y ejemplo del juicio que alcanzar\'e1 a los que no se corrigen con el aviso. De la misma manera fueron tambi\'e9n ejemplo, para que otros aprendiesen, Cor\'e9, Dath\'e1n y Abiram con los doscientos cincuenta hombres que perecieron con ellos en su pecado. Pero m\'e1s que nada me preocupa una cosa. \'bfC\'f3mo pueden Dem\'e1s y sus compa\'f1eros estar all\'ed tan confiadamente en busca de ese tesoro, cuando esta mujer, por s\'f3lo haber mirado hacia atr\'e1s (pues no leemos que se desviara un solo paso del camino), se volvi\'f3 estatua de sal? Y m\'e1s, si se considera que el juicio que la alcanz\'f3 la hizo un ejemplo palpable que hasta entra por los ojos, porque, aunque quieran, no pueden dejar de verla siempre que levantan su vista.\par CRIST. \emdash Es, en verdad, maravilloso, y esto prueba que sus corazones est\'e1n ya desahuciados, y con nadie pueden compararse mejor que con los que roban a la misma presencia del juez, o con los que asesinan delante de la misma horca. Se dice de los hombres de Sodoma que eran pecadores en gran manera, porque lo eran "delante de Jehov\'e1"; es decir: a sus ojos, y a pesar de las bondades que les hab\'eda prodigado, porque la tierra de Sodoma era como el antiguo huerto de Ed\'b LVALr e9n. Esto, pues, le provoc\'f3 tanto m\'e1s a celos e hizo que su plaga fuese tan ardiente como pudiera serlo el fuego del cielo del Se\'f1or. Y es muy razonable concluir que hombres como \'e9stos, que se empe\'f1an en pecar a la misma, vista y a despecho de tales ejemplos, que se les ponen delante para escarmiento, se hacen acreedores a los m\'e1s severos castigos.\par ESPER. \emdash Esto es, sin duda, lo cierto. Pero \'a1qu\'e9 misericordia tan grande nos ha sido dispensada de que ni t\'fa, ni especialmente yo, hayamos sido hechos otro ejemplo semejante! Esto nos debe excitar a dar gracias a Dios, vivir siempre en temor delante de \'e9l, y no olvidar nunca a la mujer de Lot.\par \par \par } LVAL{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\cf1\lang2058\b\f0\fs32 Cristiano y Esperanza y el Gigante Desesperaci\'f3n\par \par \b0\fs22 Cristiano y Esperanza, vi\'e9ndose rodeados de consuelos y de paz, caen en negligencia, y tomando una senda extraviada son presa del Gigante Desesperaci\'f3n; pero invocan al Se\'f1or, y son librados por la llave de las promesas.\par Segu\'edan su camino nuestros peregrinos, cuando los vi llegar a un r\'edo agradable, que el Rey David llam\'f3 el "r\'edo de Dios" y Juan el "r\'edo del agua de la vida". Precisamente ten\'edan que pasar por la ribera de este r\'edo. Grande era el placer que esto les hac\'eda sentir, y m\'e1s cuando, aplicando sus labios al agua del r\'edo, la hallaron agradable y refrigerante para sus esp\'edritus fatigados. Adem\'e1s, en las orillas del r\'edo crec\'edan \'e1rboles frondosos que llevaban toda clase de frutos, y cuyas hojas serv\'edan para prevenir toda clase de indigestiones y otras enfermedades que suelen sobrevenir a los que, con el mucho andar, sienten acalorada su sangre. A uno y otro lado del r\'edo hab\'eda tambi\'e9n praderas hermoseadas de lirios, y que se conservaban verdes durante todo el a\'f1o. En esta pradera, pues, se acostaron y durmieron, porque aqu\'ed pod\'edan descansar seguros. Cuando despertaron comieron otra vez; la fruta de los \'e1rboles y bebieron del agua de la vida, volvieron a echarse a dormir, haciendo esto mismo durante algunos d\'edas y noches. Su placer era tanto, que exclamaban cantando:\par "\'a1Oh, cu\'e1l fluye este r\'edo cristalino, Para gozo y solaz del peregrino! \'a1Qu\'e9 verdes prados y pintadas flores comunican al aire sus olores! Quien una vez habr\'e1 saboreado El fruto de estos \'e1rboles sabroso, Vender\'e1 cuanto tenga, de buen grado, Por comprar este sitio delicioso."\par Cuando ya tuvieron intenci\'f3n de seguir su camino (porque todav\'eda no hab\'edanLVAL llegado al t\'e9rmino de su viaje), habiendo comido y bebido, partieron. Entonces vi en mi sue\'f1o que a muy corto trecho el r\'edo y el camino se separaba, lo que no dej\'f3 de afligirlos; sin embargo, no se atrevieron a dejar el camino. Este, al separarse del r\'edo, era muy \'e1spero, y los pies de los peregrinos estaban muy delicados por el mucho andar, as\'ed que se abati\'f3 su \'e1nimo por esta causa. M\'e1s, a pesar de esto, prosiguieron su camino, aunque deseando otro mejor. Un poco m\'e1s adelante hab\'eda, a la izquierda del camino, una pradera a la cual daban entrada unos escalones de madera; se llamaba el Prado de la Senda-extraviada. Dijo entonces Cristiano a su compa\'f1ero: \emdash Si este Prado continuase al lado de nuestro camino, podr\'edamos pasar por \'e9l\emdash . Y se acerc\'f3 a los escalones para inspeccionar; y he aqu\'ed que hab\'eda una senda que iba al par del camino al otro lado de la cerca. \emdash Esto es lo que yo quer\'eda\emdash dijo Cristiano\emdash ; por aqu\'ed podremos andar con m\'e1s facilidad; vamos, buen Esperanza, pasemos al otro lado. \par ESPER. \emdash \'bfY si esta senda nos extraviase? \par CRIST. \emdash No es probable; mira, \'bfno ves que va al lado del camino? Y Esperanza, persuadido por su compa\'f1ero, pas\'f3 con \'e9l al otro lado de la cerca; esta senda era muy suave para sus pies. Descubrieron tambi\'e9n un poco m\'e1s adelante un hombre, que segu\'eda el mismo camino, cuyo nombre era Vana-confianza; di\'e9ronle voces y le preguntaron adonde conduc\'eda aquella senda. \emdash A la Puerta Celestial\emdash contest\'f3. \emdash \'bfVes? \emdash Dijo Cristiano \emdash\'bfNo te lo dije? Podemos, pues, estar seguros de que vamos bien\emdash . As\'ed prosiguieron su camino, y el otro delante de ellos. Pero he aqu\'ed que la noche les sorprendi\'f3, y era tan oscura, que no pod\'edan distinguir al que iba delante. Este, por su parte, no distinguiendo bien el camino, cay\'f3 en un foso profundo, hecho de intento por el pr\'edncipe de aquellos tLVALerrenos para coger en \'e9l a los tontos presumidos, y se estrell\'f3 en su ca\'edda. Hab\'edanle o\'eddo caer Cristiano y Esperanza, y le dieron una voz, preguntando qu\'e9 le pasaba; pero la \'fanica contestaci\'f3n fue un profundo gemido. Entonces dijo Esperanza: \emdash \'bfD\'f3nde nos encontramos ahora ?\emdash Cristiano no se atrevi\'f3 a responder, temeroso de haberse extraviado, a la vez que empez\'f3 a llover, tronar y relampaguear de una manera atronadora, y el agua a crecer y anegarlos. Gimi\'f3 entonces Esperanza para s\'ed, diciendo: \emdash\'a1Ojal\'e1 hubiera seguido mi camino! \par CRIST. \emdash \'a1Qui\'e9n iba a pensar que esta senda nos hubiera extraviado tanto! \par ESPER. \emdash Ten\'eda mis temores de ello desde el principio, por eso te di aquella suave amonestaci\'f3n, y hubiera halado m\'e1s claramente si no hubiera respetado tu mayor edad. \par CRIST. \emdash Mi buen hermano, no te ofendas; siento en el alma haberte extraviado del camino, exponi\'e9ndote a peligro tan inminente; perd\'f3name, no lo he hecho con mala intenci\'f3n. \par ESPER. \emdash Consu\'e9late, hermano, porque te perdono de buen grado, y creo tambi\'e9n que esto nos ha de servir de provecho. \par CRIST. \emdash Me alegro caminar con un hermano tan bondadoso; pero no debemos estarnos aqu\'ed; probemos a retroceder en busca del camino. \par ESPER. \emdash Pero, querido hermano, d\'e9jame que vaya delante. \par CRIST. \emdash No; quiero ir el primero para que si hay peligro sea yo el que lo sufra antes, ya que por mi causa ambos nos hemos extraviado. \par ESPER. \emdash No; no debe ser as\'ed; porque estando turbado tu \'e1nimo, tal vez nos extraviemos todav\'eda m\'e1s. Entonces, con gran consuelo suyo, oyeron una voz que dec\'eda: \emdash Nota atentamente la calzada, el camino por donde viniste; vu\'e9lvete\emdash . Pero he aqu\'ed que las aguas hab\'edan crecido grandemente, por cuya raz\'f3n la vuelta era ya muy peligrosa. (Entonces pens\'e9 que es m\'e1s f\'e1cil salir del camino cuandLVALo estamos dentro, que volver a \'e9l una vez fuera.) Sin embargo, se arriesgaron a volver; pero era ya tan oscuro y la avenida estaba tan alta, que por poco se ahogan nueve o diez veces. Por mucha diligencia que pusieron, no pod\'edan dar con los escalones de madera; as\'ed que, habiendo hallado un peque\'f1o resguardo, se sentaron all\'ed hasta la venida del d\'eda, y la fatiga y cansancio cerraron sus ojos para el sue\'f1o. Pero no lejos de donde estaban hab\'eda un castillo, que se llamaba Castillo de la Duda, y cuyo propietario era el Gigante Desesperaci\'f3n, a quien pertenec\'edan tambi\'e9n los terrenos en donde se hab\'edan echado a dormir. Habiendo madrugado el Gigante, pase\'e1ndose por sus campos, sorprendi\'f3 a los dormidos Cristiano y Esperanza. Con voz \'e1spera y amenazadora les despert\'f3, y pregunt\'f3 de d\'f3nde eran y qu\'e9 quer\'edan en sus campos. \emdash Somos peregrinos\emdash dijeron\emdash y hemos perdido el camino. \emdash Miserables\emdash dijo el Gigante\emdash , hab\'e9is violado mis terrenos esta noche, pisando y ech\'e1ndoos sobre mi c\'e9sped, y as\'ed sois mis prisioneros\emdash A esta intimaci\'f3n nada tuvieron que hacer m\'e1s que obedecer, porque pod\'eda m\'e1s que ellos, y se reconoc\'edan transgresores. El Gigante, pues, los empuj\'f3 delante de s\'ed y los meti\'f3 en un calabozo de su castillo, muy oscuro, hediondo y repugnante a los esp\'edritus de esos pobres hombres. All\'ed estuvieron desde la ma\'f1ana del mi\'e9rcoles hasta el s\'e1bado por la noche, sin tomar bocado de nada, ni una gota de agua, sin luz y sin que nadie les preguntase c\'f3mo les iba. Triste era su situaci\'f3n, y muy lejos de amigos y conocidos, y m\'e1s triste a\'fan la de Cristiano, porque, a causa de su mal aconsejada prisa, hab\'edan ca\'eddo en tama\'f1o infortunio. Ten\'eda el Gigante Desesperaci\'f3n una esposa, llamada Desconfianza, a la cual, cuando se hubieron acostado, dio cuenta de c\'f3mo hab\'eda cogido dos prisioneros y los hab\'eda arrojado en su calabozo por haber LVALviolado sus campos, pregunt\'e1ndole despu\'e9s su opini\'f3n sobre lo que deber\'eda hacerse con ellos. Desconfianza, habi\'e9ndose enterado de qui\'e9nes eran, de d\'f3nde ven\'edan y adonde iban, le aconsej\'f3 que a la ma\'f1ana siguiente los apalease sin misericordia. Luego, pues, que se hubo levantado, se provey\'f3 de un terrible garrote de manzano silvestre y baj\'f3 al calabozo. Los injuri\'f3 primero, trat\'e1ndolos como a perros, aunque nada malo le contestaron, y luego cay\'f3 sobre ellos, apale\'e1ndolos de tal manera, que no se pod\'edan mover, ni aun volverse en el suelo de un lado a otro. Hecho esto se retir\'f3, dej\'e1ndolos abandonados en su miseria y llorando su desgracia; as\'ed que todo aquel d\'eda lo pasaron solos en sollozos y amargas lamentaciones. La noche siguiente, hablando Desconfianza con su marido sobre ellos, y enterada de que viv\'edan a\'fan, dijo que deb\'eda aconsejarles que pusiesen fin a su existencia. Venida, pues, la ma\'f1ana, entr\'f3 a ellos de una manera brusca, como el d\'eda anterior, y notando que sufr\'edan mucho por los golpes que les hab\'eda dado, les dijo: \emdash Puesto que no hab\'e9is de salir de este lugar, lo mejor que pod\'e9is hacer es poner fin a vuestra vida, sea con cuchillo, con una cuerda o con veneno; porque, \'bfc\'f3mo hab\'e9is de elegir una vida tan llena de amargura?\emdash Pero ellos le instaban a que les dejase marchar. Entonces \'e9l los mir\'f3 tan fieramente y con tanto \'edmpetu cay\'f3 sobre ellos, que seguramente los hubiera quitado de en medio, a no haberle acometido uno de los muchos accidentes que le daban en el buen tiempo, y que en aquel entonces le priv\'f3 del uso de sus manos, oblig\'e1ndole a retirarse y dejarlos solos pensando sobre lo que podr\'edan hacer. Entonces se pusieron a discurrir si ser\'eda mejor seguir el consejo del Gigante, teniendo con este motivo el siguiente di\'e1logo. \par CRIST. \emdash Hermano, \'bfqu\'e9 vamos a hacer? La vida que llevamos es miserable; por mi parte, no s\'e9 si es mejor vLVALivir as\'ed o morir desde luego; mi alma tiene por mejor el ahogamiento que la vida, y el sepulcro me ser\'eda m\'e1s agradable que este calabozo. \'bfVamos a tomar el consejo del Gigante? \par ESPER. \emdash Es verdad que nuestra condici\'f3n actual es terrible, y la muerte me ser\'eda mucho m\'e1s grata si as\'ed hemos de estar para siempre; sin embargo, consideremos que el Se\'f1or del pa\'eds adonde nos dirigimos ha dicho "no matar\'e1s"; y si se nos hace esta prohibici\'f3n con respecto a otros, mucho m\'e1s debe hac\'e9rsenos con respecto a nosotros mismos. Adem\'e1s, el que mata a otro no mata m\'e1s que su cuerpo; pero el que se mata a s\'ed mismo, mata el cuerpo y el alma a una; y sobre todo, hablas de descanso en el sepulcro; \'bfpero acaso has olvidado adonde van ciertamente los que matan? Porque "ning\'fan asesino tiene vida eterna". Consideremos, adem\'e1s, que no est\'e1 toda la ley en manos de este Gigante; hay otros, seg\'fan entiendo, que, como nosotros, han sido cogidos por \'e9l, y, sin embargo, han escapado de sus manos; \'bfqui\'e9n sabe si ese Dios que ha hecho el mundo har\'e1 que muera ese Gigante Desesperaci\'f3n, o que un d\'eda u otro se olvide echar el cerrojo, o que tenga pronto otro de sus accidentes estando aqu\'ed y pierda el uso de sus pies? Si tal aconteciese otra vez, estoy resuelto a obrar con energ\'eda y hacer lo posible por escaparme de sus manos; he sido un tonto en no haberlo procurado antes; pero tengamos paciencia y suframos un poco m\'e1s; vendr\'e1 la hora en que se nos dar\'e1 una feliz libertad; no seamos nuestros propios asesinos\emdash Con tales palabras consigui\'f3 Esperanza por entonces moderar el \'e1nimo de su hermano, y as\'ed siguieron juntos en las tinieblas todo aquel d\'eda, en su triste y dolorosa situaci\'f3n. Hacia la ca\'edda de la tarde volvi\'f3 a bajar el Gigante al calabozo para ver si sus prisioneros hab\'edan tomado su consejo; pero encontr\'f3 que no hab\'edan muerto, aunque tampoco se pod\'eda decir que ten\'edan mucha vida, porLVALque ya por falta de alimentaci\'f3n, ya por las heridas que hab\'edan recibido en el apaleamiento, apenas pod\'edan respirar. Al verlos, pues, vivos, se puso muy furioso, y les dijo que, habiendo desechado su consejo, m\'e1s les valiera no haber nacido. Mucho les hicieron temblar estas palabras, y me parec\'eda que Cristiano desmayaba; pero volviendo un poco en s\'ed, pusi\'e9ronse de nuevo a discurrir sobre el consejo que les hab\'eda dado el Gigante. Cristiano se mostr\'f3 inclinado a seguirlo; pero Esperanza le dijo de nuevo: \par ESPER. \emdash Hermano m\'edo: \'bfhas olvidado el valor que hasta ahora tuviste en otras ocasiones? No pudo aplastarte Apolly\'f3n, ni tampoco todo lo que o\'edste, viste y sentiste en el valle de la Sombra-de-muerte. \'bfCu\'e1ntas penalidades, terrores y sustos no has pasado ya? \'bfY ahora no hay en ti m\'e1s que temores? Me ves a m\'ed en el calabozo contigo, a m\'ed, un hombre por naturaleza mucho m\'e1s d\'e9bil que t\'fa. Tambi\'e9n a m\'ed me ha herido este Gigante cual a ti, y me ha privado del pan y del agua, y como t\'fa vengo lamentando la falta de luz. Pero ejercitemos un poco m\'e1s la paciencia; acu\'e9rdate del valor que mostraste en la feria de Vanidad, y que no te atemorizaron ni las cadenas, ni la c\'e1rcel, ni la perspectiva de una muerte sangrienta; por tanto (al menos para evitar la verg\'fcenza que nunca debe caer sobre un cristiano), soportemos esto con paciencia lo mejor que nos sea posible. As\'ed pas\'f3 otro d\'eda, y vino de nuevo la noche, y la esposa del Gigante volvi\'f3 a preguntarle sobre el estado de sus prisioneros, y si hab\'edan tomado o no su consejo. El Gigante le contest\'f3: \emdash Son unos villanos de br\'edo, que prefieren sufrir toda clase de penalidades a darse la muerte\emdash . Entonces ella le replic\'f3: \emdash S\'e1calos, pues, ma\'f1ana al patio del castillo y ens\'e9\'f1ales all\'ed los huesos y calaveras de los que ya has despedazado, y hazles creer que antes de una semana los desgarrar\'e1s, como has hecho con suLVALs compa\'f1eros. As\'ed lo hizo: a la ma\'f1ana siguiente los visit\'f3 y los sac\'f3 al patio del castillo, y les mostr\'f3 lo que su mujer le hab\'eda indicado. \emdash Estos\emdash les dijo\emdash eran peregrinos como vosotros; violaron mis terrenos, como vosotros hab\'e9is hecho, y cuando tuve por conveniente los despedac\'e9, como har\'e9 con vosotros dentro de pocos d\'edas. Andad, volveos otra vez a vuestra prisi\'f3n\emdash . Y fue d\'e1ndoles azotes hasta la misma puerta. All\'ed siguieron los infelices todo el d\'eda del s\'e1bado, en circunstancias tan lastimosas como antes. Vino la noche, y reanudaron su discurso el Gigante y su esposa, extra\'f1\'e1ndose mucho de que ni por azotes ni por consejos pudiesen acabar con ellos; y dice entonces la mujer: \emdash Me temo que se alientan con la esperanza de que vendr\'e1 alguno para librarlos, o que tendr\'e1n consigo alguna llave falsa con la cual esperan poder escapar. \emdash Yo los registrar\'e9 por la ma\'f1ana\emdash dijo el Gigante. Ya era cerca de media noche del s\'e1bado cuando empezaron nuestros peregrinos a orar, continuando en su oraci\'f3n casi hasta (romper el alba). Momentos antes de amanecer, el bueno de Cristiano prorrumpi\'f3 como despavorido en estas fervientes palabras: \emdash\'a1Qu\'e9 tonto y necio soy en quedarme en mi calabozo hediondo, cuando tan bien pudiera estar pase\'e1ndome en libertad! Tengo en mi seno una llave, llamada Promesa, que estoy persuadido podr\'e1 abrir todas y cada una de las cerraduras del castillo de la Duda. \emdash \'bfDe veras?\emdash dijo Esperanza\emdash . Estas son buenas noticias, hermano; s\'e1cala de tu seno y probaremos. Cristiano sac\'f3 su llave, la aplic\'f3 a la puerta del calabozo, y a la media vuelta la cerradura cedi\'f3, y la puerta se abri\'f3 de par en par y con la mayor facilidad, y Cristiano y Esperanza salieron. Llegaron a la puerta exterior que daba al patio del castillo, y \'e9sta cedi\'f3 con la misma facilidad. Dirigi\'e9ronse a la puerta de hierro que cerraba toda la forLVALtaleza, y aunque all\'ed la cerradura era terriblemente fuerte y dif\'edcil, con todo, la llave sirvi\'f3 para abrirla. Empujaron la puerta para escapar a toda prisa; pero esta puerta, al abrirse rechin\'f3 tanto, que despert\'f3 al Gigante Desesperaci\'f3n, el cual se levant\'f3 con toda prisa para perseguir a sus prisioneros; mas en esto le faltaron sus piernas, porque le acometi\'f3 uno de sus accidentes que le imposibilit\'f3 de todo punto para ir en su persecuci\'f3n. Entonas ellos corrieron, llegando otra vez al camino real, libres de todo miedo, pues ya estaban fuera de la jurisdicci\'f3n del gigante. Habiendo, pues, rebasado los escalones, principiaron a discurrir entre s\'ed sobre lo que podr\'edan hacer en ellos para prevenir que los que vinieran detr\'e1s no cayesen tambi\'e9n en manos del Gigante; as\'ed acordaron erigir all\'ed una columna y grabar en lo alto de ella estas palabras: "Estos escalones conducen al castillo de la Duda, cuyo due\'f1o es el Gigante Desesperaci\'f3n, que menosprecia al Rey del Pa\'eds Celestial y busca destruir sus santos peregrinos." Con esto, muchos que llegaron a este punto en los tiempos sucesivos, ve\'edan el letrero y evitaban el peligro. Hecho esto, cantaron como sigue:\par "Por dejar nuestra senda hemos sabido Lo que es pisar terreno prohibido. Cuide de no salir de su sendero El que no quiera verse prisionero Del Gigante cruel, que vive en guerra Con Dios, y al peregrino extraviado En el Castillo de la Duda encierra Por verle para siempre desgraciado."\par \par \par } LVAL{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Peregrinos y los Pastores de monta\'f1as de Delicias\par \par \b0\fs22 Los peregrinos son hospedados por los Pastores de las Monta\'f1as de Delicias.\par Caminando nuestros peregrinos, llegaron por fin a las Monta\'f1as de Delicias, propiedad del Se\'f1or del Collado, de que nos hemos ocupado ya. Subieron a ellas para contemplar los jardines, vi\'f1edos y fuentes de agua; all\'ed tambi\'e9n bebieron, se lavaron y comieron libremente del fruto de las vi\'f1as. En lo alto de estas monta\'f1as hab\'eda Pastores apacentando sus reba\'f1os; y precisamente estaban entonces a poca distancia del camino. Acerc\'e1ronse a ellos los peregrinos, y apoyados en sus b\'e1culos (como suelen hacer los viajeros cansados, cuando se detienen a hablar con alguien en el camino), les preguntaron de qui\'e9n eran aquellas Monta\'f1as de Delicias y los ganados que en ellas pastaban.\par PASTORES. \emdash Estas monta\'f1as son del pa\'eds de Emmanuel, y desde ellas se distingue la Ciudad Celestial; tambi\'e9n son suyas las ovejas, por las cuales \'e9l puso su vida.\par CRISTIANO. \emdash \'bfEs este el camino para la Ciudad Celestial?\par PAST. \emdash Est\'e1is precisamente en \'e9l.\par CRIST. \emdash \'bfCu\'e1nta distancia hay a\'fan hasta all\'e1?\par PAST. \emdash Demasiada para los que nunca han de llegar; pero muy poca para los que son perseverantes.\par CRIST. \emdash \'bfEs el camino peligroso o seguro?\par PAST. \emdash Seguro para los que debe serlo; pero los transgresores caer\'e1n en \'e9l.\par CRIST. \emdash \'bfHay aqu\'ed alg\'fan alivio para los peregrinos que llegan cansados y desfallecidos del camino?\par PAST. \emdash El Se\'f1or de estas monta\'f1as nos ha encarecido siempre la hospitalidad; por tanto, cuanto bueno hay aqu\'ed est\'e1 a vuestra disposici\'f3n.\par Entonces vi en mi sue\'f1o que eLVALnterados los Pastores de que aquellos eran peregrinos, les hicieron algunas preguntas sobre su pa\'eds natal, su entrada en el buen camino, su perseverancia en seguirlo, porque son muy pocos los que llegan en su viaje a estas monta\'f1as, y cuando oyeron las satisfactorias respuestas de aqu\'e9llos, los agasajaron mucho y les dieron la m\'e1s cordial bienvenida.\par Los pastores se llamaban Ciencia, Experiencia, Vigilancia y Sinceridad. Tomaron, pues, de la mano a los peregrinos y los introdujeron en sus tiendas. \emdash Aqu\'ed permanecer\'e9is con nosotros un poco de tiempo \emdash les dijeron\emdash para que nos conozcamos bien y os regocij\'e9is con las delicias de estas monta\'f1as. \emdash Con much\'edsimo placer lo haremos\emdash contestaron, y tomaron alojamiento por aquella noche, porque era ya tarde y el d\'eda ya hab\'eda declinado.\par A la ma\'f1ana siguiente invitaron a Cristiano y Esperanza a dar un paseo por las monta\'f1as. La perspectiva que a los ojos de los peregrinos se present\'f3 era sobremanera maravillosa. Mas no pararon aqu\'ed los agasajos de los Pastores. \emdash Vamos a ense\'f1arles\emdash deliberaron y acordaron entre \emdash algunas maravillas\emdash ; y los llevaron primeramente a la cima de una monta\'f1a llamada Error, cuya bajada era muy perpendicular por el lado opuesto, y les hicieron mirar hacia el fondo, donde pudieron ver a muchos que, al caer de aquella altura, hab\'edan quedado completamente despedazados. Dijo entonces:\par CRIST. \emdash \'bfQu\'e9 significa esto?\par PAST. \emdash \'bfNo hab\'e9is o\'eddo hablar de aquellos que se extraviaron por haber prestado o\'eddo a lo que dec\'edan Himeneo y Fileto acerca de la resurrecci\'f3n del cuerpo?, pues esos que veis son los mismos, y siguen hasta el d\'eda e hoy sin sepultura, como est\'e1is viendo, para ejemplo de los dem\'e1s, para que cuiden de no subir demasiado alto acercarse mucho al borde de esta monta\'f1a.\par Despu\'e9s los condujeron a la cima de otra monta\'f1a, cuyo nombre era Cautela, y lLVALes hicieron mirar a lo lejos, se\'f1al\'e1ndoles a algunos hombres que estaban dando vueltas arriba y abajo entre los sepulcros que all\'ed hab\'eda. Aquellos hombres eran ciegos, porque tropezaban en los sepulcros no pod\'edan salir de entre ellos.\par CRIST. \emdash Y esto, \'bfqu\'e9 quiere decir?\par PAST. \emdash \'bfNo veis un poco m\'e1s abajo, al pie de estas monta\'f1as, unos escalones que dan a una pradera, a la izquierda del camino? Desde aquellos escalones va una senda directamente al Castillo de la Duda, cuyo due\'f1o es el Gigante Desesperaci\'f3n, y estos hombres (se\'f1alando los de entre las tumbas) vinieron una vez en peregrinaci\'f3n, como vosotros lo hac\'e9is ahora, hasta llegar a esos escalones, y porque el camino recto les parec\'eda \'e1spero en aquel sitio, determinaron salirse de \'e9l y tomar por esa pradera, donde los cogi\'f3 el Gigante Desesperaci\'f3n y los meti\'f3 en el castillo de la Duda; y despu\'e9s de tenerlos en el calabozo por algunos d\'edas, les sac\'f3 los ojos y los condujo a estos sepulcros, donde los ha dejado vagar hasta el d\'eda de hoy, para que se cumpliese el dicho del sabio: "El hombre que se extrav\'eda del camino de la sabidur\'eda, vendr\'e1 a parar a la compa\'f1\'eda de los muertos". Entonces se miraron el uno al otro, Cristiano y Esperanza, con ojos llenos de l\'e1grimas, pero nada dijeron a los Pastores.\par En seguida los llevaron a otro sitio, al fondo de un valle. Hab\'eda all\'ed una puerta, en la falda del collado, la cual abrieron. "Mirad adentro", les dijeron; miraron y vieron que todo el interior estaba muy oscuro y lleno de humo; les pareci\'f3 tambi\'e9n que o\'edan un ruido atronador como de fuego, y gritos como de quien est\'e1 sufriendo tormentos; tambi\'e9n sent\'eda el olor de azufre.\par CRIST. \emdash Explicadme esto.\par PAST. \emdash Este es un postigo del Infierno, por el cual entran los hip\'f3critas, como los que, como Esa\'fa, venden su primogenitura; los que venden a su Maestro, como Judas; los que blasfeman deLVALl Evangelio, como Alejandro; los que mienten y fingen, como Anan\'edas y su mujer.\par ESPER. \emdash Por lo que veo \'e9stos han tenido todos se\'f1ales de peregrinos como nosotros, \'bfno es verdad?\par PAST. \emdash S\'ed, y algunos de ellos por mucho tiempo.\par ESPER. \emdash \'bfHasta qu\'e9 punto hab\'edan llegado en su peregrinaci\'f3n, puesto que al fin se han perdido tan miserablemente?\par PAST. \emdash Unos hab\'edan llegado m\'e1s all\'e1, y otros m\'e1s ac\'e1 de estas monta\'f1as. Entonces dij\'e9ronse los peregrinos entre s\'ed: Preciso nos es llamar a Aqu\'e9l que es poderoso para pedirle fuerzas.\par PAST. \emdash S\'ed, y preciso os ser\'e1 tambi\'e9n emplearlas una vez recibidas.\par En esto manifestaron los peregrinos deseo de proseguir su camino, y los pastores convinieron en ello, y as\'ed anduvieron juntos hasta salir de las monta\'f1as. Entonces dijeron los Pastores unos a otros: "Vamos a mostrar a estos peregrinos la puerta de la Ciudad Celestial, si es que tienen habilidad para mirar por nuestro anteojo." Cristiano y Esperanza aceptaron la invitaci\'f3n, y llevados a la cima de le otra monta\'f1a llamada Clara, recibieron el anteojo.\par Procuraban mirar, en efecto, pero el recuerdo de lo que hab\'edan visto \'faltimamente hac\'eda temblar su mano de tal manera, que no pod\'edan ajustar el anteojo a su vista; sin embargo, creyeron divisar algo que parec\'eda ser la puerta, tambi\'e9n algo de la gloria del lugar. Con esto se despidieron e iban cantando por su camino: "Secretos nos revelan los Pastores Que est\'e1n, para otros hombres, bajo velo; A ellos venid, pues son reveladores De \ldblquote bellas cosas que nos guarda el cielo.\rdblquote Al despedirse, uno de los Pastores les dio una indicaci\'f3n del camino; otro les intim\'f3 que estuviesen prevenidos contra el Adulador; el tercero les aconsej\'f3 que se guardasen de dormir en el terreno Encantado, y el cuarto les dese\'f3 buen viaje en compa\'f1\'eda del Se\'f1or. Entonces yo despert\'e9 de mi sue\'f1o.\paLVALr \par \lang3082 \par \cf1\lang2058\par } LVAL{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Ignorancia, Vuelve-atr\'e1s, Poca-Fe, y Adulador\par \par \b0\fs22 Conversaci\'f3n con Ignorancia; situaci\'f3n terrible de Vuelve-atr\'e1s; robo de Poca-Fe; Cristiano y Esperanza, por no consultar la nota del camino que se les ha dado, caen en la red de Adulador.\par Volv\'ed de nuevo a dormir y a so\'f1ar, y vi a los dos peregrinos bajando la monta\'f1a por el camino que llevaba a la ciudad.\par Pero m\'e1s abajo de las monta\'f1as hay un pa\'eds que se llama de las Ideas fant\'e1sticas, del cual sale al camino por donde iban los peregrinos, una sendita tortuosa. Aqu\'ed, pues, encontraron a un joven atolondrado que ven\'eda del dicho pa\'eds; se llamaba Ignorancia. Preguntado por Cristiano de qu\'e9 parte venia y adonde se dirig\'eda, respondi\'f3:\par IGNORANCIA. \emdash Nac\'ed en aquel pa\'eds de la izquierda, y voy a la Ciudad Celestial.\par CRIST. \emdash Pero, \'bfc\'f3mo cree usted que va a entrar? Por que es posible que a la puerta encuentre usted alguna dificultad.\par IGNOR. \emdash Como entran otras buenas gentes.\par CRIST. \emdash Pero, \'bfqu\'e9 puede usted presentar para que le franqueen la entrada?\par IGNOR. \emdash Conozco bien la voluntad de mi Se\'f1or, y he vivido bien; doy a cada uno lo suyo, oro, ayuno, pago diezmos y doy limosnas, y he abandonado mi propio pa\'eds para dirigirme a otro.\par CRIST. \emdash Pero no has entrado por la portezuela que est\'e1 al principio de este camino; te has colado por esa senda tortuosa, y as\'ed me temo que por m\'e1s que pienses bien de ti mismo, en el d\'eda de la cuenta encontrar\'e1s que, en vez de darte entrada a la ciudad, te acusar\'e1n de ser ladr\'f3n y robador.\par IGNOR. \emdash Caballeros, sois enteramente extra\'f1os para mi; no os conozco; seguid en buena hora vosotros la religi\'f3n de vuestro pa\'eds, yo seguir\'e9 laLVAL del m\'edo, y espero que todo saldr\'e1 bien. En cuanto a la puerta de que me habl\'e1is, todo el mundo sabe que est\'e1 muy distante de nuestro pa\'eds, no creo haya uno siquiera en todo \'e9l pa\'eds que conozca el camino de ella, ni eso debe importarnos tampoco, pues tenemos, como veis, una agradable y fresca vereda que nos trae a este camino.\par Al ver Cristiano a este hombre, que as\'ed se tenia por sabio en su propia opini\'f3n, dijo en voz baja a Esperanza: M\'e1s esperanza hay del necio que de \'e9l.\emdash Y a\'f1adi\'f3: Mientras va el necio por su camino, f\'e1ltale la cordura, dice a todos, Necio es. \'bfQu\'e9 te parece, seguiremos hablando con \'e9l, o nos adelantamos por de pronto y le dejamos para que medite sobre lo que acaba de o\'edr, y luego le podremos aguardar, para ver si poco a poco es posible hacerle alg\'fan bien?\emdash Contest\'f3le Esperanza: \emdash Soy de tu mismo parecer: no es bueno dec\'edrselo todo de una vez; dej\'e9mosle solo por ahora, y luego volveremos a hablarle, seg\'fan nos brinde la ocasi\'f3n.\par Adelant\'e1ronse, pues, e Ignorancia sigui\'f3 un poco m\'e1s atr\'e1s. No estaban a\'fan muy delante, cuando entraron en un paso muy estrecho y oscuro, donde encontraron a un hombre a quien hab\'edan atado siete demonios con siete fuertes cuerdas, y le volv\'edan otra vez al postigo que los peregrinos hab\'edan visto en la falda del collado.\par Un gran temblor se apoder\'f3 de nuestros peregrinos al o\'edr esto. Sin embargo, seg\'fan los demonios iban llevando al hombre, Cristiano le mir\'f3 con atenci\'f3n para ver si le conoc\'eda, porque se le ocurri\'f3 que pod\'eda ser un tal Vuelve-atr\'e1s, que viv\'eda en la ciudad Apostas\'eda; pero no pudo ver su cara, porque la llevaba baja como un ladr\'f3n que acaba de ser sorprendido; pero cuando hubo pasado mirando hacia atr\'e1s, Esperanza distingui\'f3 un papel en sus espaldas con este letrero: "Cristiano licencioso y maldito ap\'f3stata." Entonces Cristiano dijo a su compa\'f1ero: Ahora quiero recordar uLVALna cosa que me contaron de un buen hombre en estos sitios. Se llamaba Poca-Fe, pero era hombre muy respetable y viv\'eda en la ciudad llamada Sinceridad, y le sucedi\'f3 lo siguiente: Cerca de la entrada de este paso estrecho, bajo de la puerta del camino ancho, hay una senda llamada Vereda-de-los-muertos, y se llama as\'ed por los muchos asesinatos que en ella ocurren. Ahora bien; este Poca-Fe, estando en su peregrinaci\'f3n, como nosotros ahora, se sent\'f3 casualmente aqu\'ed y se ech\'f3 a dormir. Sucedi\'f3 entonces que ven\'edan vereda abajo desde la puerta del camino ancho tres villanos de br\'edo: Cobard\'eda, Desconfianza y Culpa, todos tres hermanos, y descubriendo a Poca-Fe donde yac\'eda dormido, se acercaron a \'e9l a todo correr. Entonces ya hab\'eda despertado de su sue\'f1o y se estaba preparando para continuar su viaje.\par Habiendo, pues, llegado los tres, con lenguaje amenazador le mandaron detenerse. Poca-Fe se puso en extremo p\'e1lido, y no tuvo fuerzas ni para luchar ni para huir. En esto dijo Cobard\'eda: \emdash Entrega tu bolsa\emdash y no d\'e1ndose prisa a hacerlo (porque le dol\'eda perder su dinero), corri\'f3 hacia \'e9l Desconfianza, y metiendo la mano en su 'bolsillo, sac\'f3 de \'e9l una bolsita llena de plata. Poca-Fe grit\'f3 a toda voz: \emdash \'a1Que me roban, que me roban!\emdash En este momento, Culpa, que ten\'eda un formidable garrote en su mano, descarg\'f3 tal golpe en su cabeza que le tendi\'f3 en el suelo, donde yac\'eda echando sangre a torrentes. Entretanto los ladrones estaban alrededor de \'e9l; pero oyendo de repente pasos que se acercaban, y temiendo que fuese un tal Gran Gracia, que vive en la ciudad de Buena-Esperanza, huyeron a toda prisa y dejaron a este buen hombre abandonado a s\'ed mismo. Al poco rato volvi\'f3 en s\'ed Poca-Fe, y levant\'e1ndose como pudo, sigui\'f3 su camino; esto es lo que me han contado.\par ESPER. \emdash \'bfPero le quitaron todo lo que ten\'eda?\par CRIST. \emdash No; precisamente se les escap\'f3 registrar el LVALlugar donde ten\'eda escondidas sus alhajas, pero seg\'fan me contaron, el buen hombre sinti\'f3 mucho su p\'e9rdida, porque los ladrones le llevaron casi todo el dinero que ten\'eda para sus gastos ordinarios. A\'fan le quedaban, es verdad, algunas monedas sueltas; pero apenas le alcanzaban para llegar al fin de su viaje. M\'e1s me contaron, si no estoy mal informado: que se vio obligado a mendigar, seg\'fan viajaba, para poder vivir, porque no le era permitido vender sus alhajas. Pero mendigando y todo, adelantaba en su camino, si bien casi la mayor parte con el vientre vac\'edo.\par ESPER. \emdash Pero es extra\'f1o que no le arrebataron su pergamino, con el cual deb\'eda tener entrada por la puerta Celestial.\par CRIST. \emdash Extra\'f1o es, en verdad, pero no se lo quitaron, aunque no fue esto debido a su habilidad, porque el pobre, atemorizado al verlos sobre s\'ed, ni ten\'eda poder ni habilidad para ocultar cosa alguna; fue m\'e1s bien por la buena providencia que por sus propios esfuerzos el que se les escapase esa gran prenda.\par ESPER. \emdash Gran consuelo debi\'f3 ser para \'e9l el que no le arrancasen esa joya.\par CRIST. \emdash Pudiera haberle sido gran consuelo si se hubiera aprovechado de ella como deb\'eda; pero los que me contaron la historia dijeron que hab\'eda hecho muy poco uso de ella en todo lo que le quedaba de camino, a causa del gran susto que recibi\'f3 cuando le quitaron su dinero. Se olvid\'f3 de ella durante la mayor parte de su viaje, y si alguna vez volv\'eda a su memoria y empezaba a consolarse con ella, entonces nuevos recuerdos de su p\'e9rdida le abrumaban, quit\'e1ndole toda su paz.\par ESPER. \emdash \'a1Pobre! Debi\'f3 ser muy grande su aflicci\'f3n.\par CRIST. \emdash \'bfAflicci\'f3n? Ya lo creo. \'bfNo lo hubiera sido tambi\'e9n para cualquiera de nosotros el haber sido tratado como \'e9l, robado y adem\'e1s herido, y todo en un lugar extra\'f1o? Lo raro es que el pobre no muriera. Me contaron que iba sembrando todo su camino con amargas y dolLVALorosas quejas, contando a todos los que le alcanzaban, o a quienes \'e9l alcanzaba, el c\'f3mo hab\'eda sido robado y d\'f3nde; qui\'e9nes hab\'edan sido los que lo hirieron y cu\'e1nto hab\'eda perdido, c\'f3mo hab\'eda sido herido y c\'f3mo a duras penas hab\'eda escapado con vida.\par ESPER. \emdash Pero me extra\'f1a una cosa: que no le ocurriese la idea de empe\'f1ar alguna de sus alhajas para tener con qu\'e9 aliviarse en su camino.\par CRIST. \emdash Hablas como quien ha salido apenas del cascar\'f3n \'bfpor cu\'e1nto y a qui\'e9n hab\'eda de empe\'f1arlas o venderlas? En el pa\'eds donde fue robado no se apreciaban en nada sus joyas, ni tampoco le hubiera venido bien cualquier alivio que pudiera haber encontrado en aquel pa\'eds. Sobre todo, si le hubieran faltado sus joyas a la puerta de la Ciudad Celestial, hubiera sido excluido (y eso lo sab\'eda muy bien) de la herencia que all\'ed hay, y eso le hubiera sido peor que la villan\'eda de millares de ladrones.\par ESPER. \emdash Vamos, que contestas con mucha aspereza a mis observaciones. No seas conmigo tan agrio, y \'f3yeme: Esa\'fa vendi\'f3 su primogenitura, y eso por una vianda, y esa primogenitura era su joya m\'e1s preciosa, y si \'e9l lo hizo, \'bfpor qu\'e9 no lo pod\'eda hacer tambi\'e9n Poca-Fe?\par CRIST. \emdash Efectivamente, Esa\'fa vendi\'f3 su primogenitura, y a semejanza de \'e9l lo han hecho muchos otros, que por hacerlo han perdido la bendici\'f3n mayor, como le pas\'f3 a aquel miserable; pero has de hacer diferencia entre Esa\'fa y Poca-Fe, como tambi\'e9n entre las circunstancias de uno y otro. La primogenitura de Esa\'fa era t\'edpica, pero no as\'ed las joyas de Poca-Fe; Esa\'fa no ten\'eda m\'e1s Dios que su vientre, pero no sucedi\'f3 as\'ed con Poca-Fe; la necesidad de Esa\'fa estaba en su apetito carnal; la de Poca-Fe no era de este g\'e9nero. Adem\'e1s, Esa\'fa no pudo ver m\'e1s all\'e1 que el satisfacer su apetito: "He aqu\'ed\emdash dijo\emdash yo me voy a morir; \'bfpara qu\'e9, pues, me servir\'e1 la pLVALrimogenitura?". Pero Poca-Fe, aunque era su suerte tener tan poca fe, precisamente por ese poquito fue por lo que se detuvo de tales extravagancias, y \'a1pudo ver y apreciar sus joyas mejor que venderlas, como hizo Esa\'fa con su primogenitura. En ninguna parte leer\'e1s que Esa\'fa tuviera fe, ni siquiera un poquito; por lo mismo, no hay que extra\'f1ar que donde impera solamente la carne (y esto pasa siempre en el hombre que no tiene fe para resistir), venda su primogenitura y su alma y su todo al mismo demonio, porque sucede con los tales como con el asno montes a quien "en su ocasi\'f3n nadie pod\'eda detener". Cuando sus corazones est\'e1n puestos en sus concupiscencias, las han de satisfacer, cueste lo que cueste; pero Poca-Fe era de un temperamento muy diferente: su coraz\'f3n estaba puesto en las cosas divinas, su alimento era de cosas espirituales y de arriba; por tanto, \'bfa qu\'e9 vender sus joyas, dado caso que hubiera habido quien las comprase, para llenar su coraz\'f3n con cosas vanas? \'bfDar\'e1 un hombre dinero para poder llenar su vientre de paja, o se podr\'e1 persuadir a la t\'f3rtola a que se alimente de carne podrida como el cuervo? Aunque los infieles, para servir a sus concupiscencias carnales, hipotequen o empe\'f1en o vendan lo que tienen, y a s\'ed mismos por a\'f1adidura, sin embargo, los que tienen fe, la fe que salva, aunque s\'f3lo un poquito, no pueden hacer esto. Aqu\'ed, pues, hermano m\'edo, tienes tu equivocaci\'f3n.\par ESPER. \emdash La reconozco, pero tu severa reflexi\'f3n casi le hab\'eda enfadado.\par CRIST. \emdash \'bfPor qu\'e9? No hice m\'e1s que compararte a una de esas avecillas m\'e1s briosas que echan a correr por sus caminos, conocidos o sin conocer, llevando todav\'eda el cascar\'f3n; pero vaya, pasa por alto aquello, y vamos a considerar el asunto que estamos discutiendo, y todo estar\'e1 bien.\par ESPER. \emdash Yo, Cristiano m\'edo, estoy persuadido en mi coraz\'f3n que esos tres bribones fueron muy cobardes; de otro modo, \'bfhubieran huiLVALdo al ruido de uno que se aceraba? \'bfPor qu\'e9 no se arm\'f3 de m\'e1s valor Poca-Fe? Me parece que debiera haber arriesgado un combate con ellos, y s\'f3lo haber cedido cuando ya no hubiese otro remedio.\par CRIST. \emdash Que sean cobardes, muchos lo han afirmado; pero que lo sean de veras, pocos lo han encontrado as\'ed en la hora de la prueba. En cuanto a coraz\'f3n, no lo ten\'eda \ldblquote Poca-Fe\rdblquote ; y por lo que dices, entiendo que t\'fa arriesgar\'edas s\'f3lo un ligero combate, y muy luego ceder\'edas. Y en verdad, si ahora que est\'e1n distantes de nosotros es ese tu \'e1nimo, en el caso de que se te presentasen como a \'e9l, me temo que ser\'edan muy otros tus pensamientos.\par Pero considera tambi\'e9n que \'e9stos no eran sino ladrones subalternos, que sirven al rey del abismo insondable, el cual, a ser necesario, vendr\'eda en su ayuda, y la voz de \'e9ste es como la de un le\'f3n rugiente. Yo mismo he sido acometido como Poca-Fe, y prob\'e9 por m\'ed mismo cuan terrible es. Los tres bribones me acometieron, y habiendo empezado yo a resistir, como buen cristiano, dieron una peque\'f1a voz, y al instante su amo se person\'f3. Y como dice el refr\'e1n, no hubiera dado dos cuartos por mi vida, si no hubiera sido porque me ve\'eda vestido, seg\'fan Dios quer\'eda, de armadura de prueba; y aun vestido as\'ed, apenas puede salirse airoso. Nadie puede decir lo que le pasar\'e1 en tal combate, sino el que ha pasado por \'e9l.\par ESPER. \emdash Es verdad, pero echaron a correr, a la simple suposici\'f3n de que Gran-Gracia se acercaba.\par CRIST. \emdash Cierto, tanto ellos como su due\'f1o han huido muchas veces con s\'f3lo que Gran-Gracia se haya presentado, y no debe extra\'f1arse, porque \'e9l es campe\'f3n real; pero me parece que debes admitir alguna diferencia entre Poca-Fe y el campe\'f3n del rey; no son campeones todos los s\'fabditos del rey, y, por tanto, no todos pueden en la prueba hacer haza\'f1as como \'e9l. \'bfEs dable pensar que un ni\'f1ito venciese a GoliaLVALt como lo hizo David, o que haya en una avecilla la fuerza de un toro? Unos son fuertes, otros son d\'e9biles; unos tienen mucha fe, otros poca; este buen hombre era de los d\'e9biles, y por eso cedi\'f3.\par ESPER. \emdash Ojal\'e1 hubiera sido Gran-Gracia, para bien de ellos.\par CRIST. \emdash Voy a decirte una cosa: el mismo Gran-Gracia hubiera tenido bastante que hacer; porque has de saber que aunque maneja muy bien las armas, y los tiene a raya cuando le atacan a cierta distancia, sin embargo, si lo hacen de cerca, es decir, si Cobard\'eda, Desconfianza o el otro logran entrar en \'e9l, poco han de poder para no echarle a tierra. Y una vez en tierra un hombre, sabes bien cuan poco puede. Cualquiera que mire el rostro de Gran-Gracia ver\'e1 en \'e9l cicatrices y heridas que se encargan de demostrar lo que digo. A\'fan m\'e1s. He o\'eddo decir que en un combate lleg\'f3 hasta decir: "Desesperamos aun de la vida." \'a1Cu\'e1nto hicieron gemir, lamentar y aun gritar a David estos bribones! Tambi\'e9n Hem\'e1n y Exequias, aunque campeones en su tiempo, necesitaron grandes esfuerzos al ser asaltados por ellos, y pasaron muy malos ratos. Una vez Pedro quiso probar lo que pod\'eda, y aunque algunos dicen el es pr\'edncipe de los Ap\'f3stoles, le subyugaron de tal manera, que le hizo temer una pobre muchacha.\par Adem\'e1s, el rey de ellos est\'e1 siempre a la mano, donde pueda o\'edrlos, y si alguna vez les va mal, y le es posible, viene al instante en su ayuda. De \'e9l se ha dicho: "Cuando alguno lo alcanzare, ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete durar\'e1 contra \'e9l. El hierro estima por paja y el acero por le\'f1o podrido. Saeta no le hace huir; las piedras de honda se le tornan aristas. Tiene toda arma por hojarascas, y del blandir de la pica se burla". \'bfQu\'e9 puede hacer un hombre en tal caso? Verdad es que si pudiera un hombre tener en todas ocasiones el caballo de Job, y habilidad y valor para manejarle, har\'eda cosas estupendas, porque "su cerviz est\'e1 vestida de relincho, nLVALo se intimar\'e1 como alguna langosta; el resoplido de su nariz es formidable; escarba la tierra, al\'e9grase en su fuerza, sale al encuentro de las armas, hace burla al espanto y no teme ni vuelve el rostro delante de la espada; contra \'e9l suena la aljaba, el hierro de la lanza y de la pica, y \'e9l, con \'edmpetu y furor, escarba la tierra, sin importarle el sonido de la bocina; antes, como que dice entre los clarines, \'a1ea!, y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes y el vocer\'edo".\par Pero peones corno t\'fa y yo nunca debemos desear el encontrarnos con tal enemigo, ni gloriarnos de que podamos hacerlo mejor, cuando o\'edmos hablar de otros que han sido vencidos, ni enga\'f1arnos con la ilusi\'f3n de nuestra propia fuerza; porque los que as\'ed hacen, por lo regular, salen peores de la prueba; testigo, Pedro, de quien he hablado antes. Quer\'eda vanagloriarse, s\'ed; quer\'eda, seg\'fan le mov\'eda a decir su vano coraz\'f3n, hacer m\'e1s y defender m\'e1s a su Maestro que todos los otros; pero, \'bfqui\'e9n tan humillado y corrido por estos bribones, como \'e9l? Cuando, pues, o\'edmos de la ocurrencia de tales latrocinios en el camino real, nos conviene hacer dos cosas:\par Salir armados y no olvidar el escudo, porque, por falta de \'e9ste, aqu\'e9l que atac\'f3 tan imp\'e1vidamente al Leviathan, no (pudo rendirle, porque, cuando nos ve sin escudo, no nos tiene ning\'fan miedo. El que ten\'eda m\'e1s habilidad que todos ha dicho: "Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que pod\'e1is apagar todos los dardos de fuego del maligno".\par Bueno es tambi\'e9n que pidamos al Rey una guardia; m\'e1s a\'fan: que \'e9l mismo nos acompa\'f1e. Eso hizo a David estar tan alegre, aun cuando se encontraba en el valle de la Sombra-de-muerte. Y Mois\'e9s prefer\'eda morir antes que dar un paso m\'e1s sin su Dios. \'a1Oh, hermano m\'edo! Con s\'f3lo que nos acompa\'f1e, \'bfqu\'e9 hemos de temer de diez mil que se opongan contra nosotros?. Pero sin \'e9l los soberbios caer\'e1n entre losLVAL muertos.\par Yo, por mi parte, he estado en la pelea antes de ahora; y aunque por la bondad de Aqu\'e9l que es el sumo bien, todav\'eda, como ves, estoy vivo; sin embargo, no puedo vanagloriarme de mi valor. Me alegrar\'e9 mucho de no tener que pasar por tales encuentros, aunque me temo que todav\'eda no estamos fuera de todo peligro. Sin embargo, puesto que ni el le\'f3n ni el oso me han devorado hasta ahora, espero en Dios que nos libre de cualquier filisteo incircunciso que venga detr\'e1s. En estas pl\'e1ticas pasaban su camino, e Ignorancia detr\'e1s de ellos, hasta que llegaron a un punto adonde conflu\'eda otro camino que parec\'eda continuar tan directo como el que ellos llevaban, y no sab\'edan cu\'e1l de ambos elegir, que los dos les parec\'edan igualmente derechos. Por tanto se detuvieron para pensar lo que hab\'edan de hacer, a tiempo que se reuni\'f3 con ellos un hombre que ten\'eda su carne muy negra, pero cubierta de un vestido muy claro, les pregunt\'f3 por qu\'e9 se deten\'edan all\'ed. \emdash Buscamos\emdash respondieron\emdash la Ciudad Celestial; pero no sabemos cu\'e1l de dos caminos escoger. \emdash Seguidme\emdash dijo el hombre\emdash ; all\'e1 me dirijo yo tambi\'e9n\emdash . Sigui\'e9ronle, pues, por el camino nuevo, pero \'e9ste, gradualmente, se iba torciendo, y hac\'eda volver las espaldas a la ciudad a que deseaban llegar, de tal modo, que pronto vieron que se alejaban de ella sin embargo continuaron andando. No hab\'eda pasado mucho tiempo cuando, sin apercibirlo ellos, el hombre los enred\'f3 en una red tal, que no sab\'edan c\'f3mo salir; al mismo tiempo, ca\'eda la ropa blanca de espaldas del hombre negro. Entonces se apercibieron de en d\'f3nde estaban, y dieron a llorar por alg\'fan rato, que no pod\'edan librarse.\par CRIST. \emdash Ahora veo que hemos ca\'eddo en un error. \'bfNo nos aconsejaron los Pastores que nos guard\'e1ramos del adulador? Seg\'fan el dicho del Sabio, hemos experimentado hoy que el hombre que lisonjea a su pr\'f3jimo red tiende delante dLVALe sus pasos.\par ESPER. \emdash Tambi\'e9n nos dieron una nota de las direcciones del camino, para que pudi\'e9ramos estar seguros de estar seguros de acertar con \'e9l; pero tambi\'e9n nos hemos olvidado de leerla, y por eso no nos hemos preservado de las v\'edas del Destructor. As\'ed estaban los pobres presos en la red, cuando, por fin descubrieron a uno de los Resplandecientes, que ven\'eda a ellos con un l\'e1tigo de peque\'f1as cuerdas en su mano. Cuando hubo llegado a ellos, les pregunt\'f3 de d\'f3nde ven\'edan y qu\'e9 hac\'edan all\'ed. Dij\'e9ronle que eran unos pobres peregrinos que iban caminando hacia Si\'f3n, pero que hab\'edan sido extraviados por un hombre negro vestido de blanco que los mand\'f3 seguirle, porque \'e9l tambi\'e9n se dirig\'eda all\'e1. Entonces contest\'f3 el del l\'e1tigo: \emdash Ese era Adulador, falso ap\'f3stol, transformado en \'e1ngel de luz.\par En esto rompi\'f3 la red y dio libertad a los hombres, y les dijo: \emdash Seguidme a m\'ed, yo os pondr\'e9 otra vez en vuestro camino\emdash . Y de esta manera los volvi\'f3 al camino que hab\'edan abandonado por seguir a Adulador. Cont\'e1ronle entonces que la noche anterior hab\'edan estado en las monta\'f1as de las Delicias; que hab\'edan recibido de los Pastores una gu\'eda para el camino; pero que no la hab\'edan sacado ni le\'eddo por olvido; y, por \'faltimo, que aunque hab\'edan sido prevenidos contra Adulador, no creyeron que fuese el que hab\'edan encontrado.\par Entonces vi en mi sue\'f1o que les mand\'f3 echarse al suelo, y los castig\'f3 con severidad para ense\'f1arles el buen camino, que nunca deb\'edan haber dejado; y mientras los castigaba les dec\'eda: \emdash Yo reprendo y castigo a todos los que amo. Sed, pues, celosos y arrepent\'edos\emdash . Hecho esto, les mand\'f3 proseguir su camino y tener mucho cuidado de obedecer a las dem\'e1s direcciones de los Pastores, con lo cual ellos le dieron las gracias por tanta bondad, y emprendieron de nuevo su marcha por el camino recto, procurando no olvLVALidar la severa lecci\'f3n que hab\'edan recibido, y dando bendiciones al Se\'f1or, que hab\'eda usado con ellos tanta misericordia.\par \par \cf1\par } LVAL{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Ateo\par \par \b0\fs22 Los peregrinos se encuentran con Ateo, a quien resisten con las ense\'f1anzas de la Biblia. Pasan por Tierra-encantada, figura de la corrupci\'f3n de este mundo en tiempos de sosiego y prosperidad. Medios con que se libraron de ella: vigilancia, meditaci\'f3n y oraci\'f3n.\par Poco trecho hab\'edan andado en su camino, cuando percibieron a uno que avanzaba solo, con paso suave y al encuentro de ellos. Dijo entonces:\par CRIST. \emdash Ah\'ed veo uno que viene a encontrarnos con sus espaldas vueltas a la ciudad de Si\'f3n.\par ESPER. \emdash S\'ed, le veo. Estemos apercibidos por si es otro adulador.\par Habiendo llegado ya a ellos Ateo (tal era su nombre), pregunt\'f3 adonde se dirig\'edan.\par CRIST. \emdash Al monte Si\'f3n. Entonces Ateo solt\'f3 una carcajada estrepitosa.\par CRIST. \emdash \'bfPor qu\'e9 se r\'ede usted?\par ATEO. \emdash Me r\'edo al ver lo ignorantes que sois en emprender un viaje tan molesto, cuando la \'fanica recompensa segura con que pod\'e9is contar es vuestro trabajo y molestia en el viaje.\par CRIST. \emdash Pero, \'bfle parece a usted que no nos recibir\'e1n all\'ed?\par ATEO. \emdash \'bfRecibir...? \'bfD\'f3nde? \'bfHay en este mundo; lugar que so\'f1\'e1is?\par CRIST. \emdash Pero lo hay en el mundo venidero.\par ATEO. \emdash Cuando yo estaba en casa, en mi propio pa\'eds, o\'ed algo de eso que dec\'eds, y sal\'ed en su busca, y hace veinte a\'f1os que lo vengo buscando, sin haberlo encontrado jam\'e1s.\par CRIST. \emdash Nosotros hemos o\'eddo y creemos que lo hay y se puede hallar.\par ATEO. \emdash Si yo no lo hubiese cre\'eddo cuando estaba en casa, no hubiera ido tan lejos a buscarlo; pero no hall\'e1ndolo (y a existir tal lugar, seguramente lo hubiera encontrado, porque lo he buscado m\'e1s que vosotros), me vuelvo a mi casLVALa, y tratar\'e9 de consolarme con las cosas que en aquel entonces rechac\'e9 por la esperanza de lo que ahora creo que no existe.\par CRIST. \emdash (Dirigi\'e9ndose a Esperanza.)\emdash \'bfSer\'e1 verdad lo que este hombre dice?\par ESPER. \emdash Mucho cuidado; este es otro adulador; acu\'e9rdate de lo que ya una vez nos ha costado el prestar o\'eddo a tal clase de hombres. Pues que, \'bfno hay ning\'fan monte Si\'f3n? \'bfNo hemos visto desde las monta\'f1as de Delicias la puerta de la ciudad? Adem\'e1s, \'bfno hemos de andar por la fe?. Vamos, vamos, no sea que nos venga otra vez el del l\'e1tigo. No olvidemos aquella importante lecci\'f3n, que t\'fa debieras recordar: "Cesa, hijo m\'edo, de o\'edr la ense\'f1anza que induce a divagar de las razones de sabidur\'eda". Deja de escucharla, y creamos para la salvaci\'f3n de nuestras almas.\par CRIST. \emdash Hermano m\'edo, no te propuse la cuesti\'f3n porque dudara de la verdad de nuestra creencia, sino para probarte y sacar de ti una prenda de la sinceridad de tu coraz\'f3n. En cuanto a este hombre, bien s\'e9 yo que est\'e1 cegado por el dios de este siglo. Sigamos t\'fa y yo, sabiendo que tenemos la creencia de la verdad, en la cual ninguna mentira tiene parte.\par ESPER. \emdash Ahora me regocijo en la esperanza de la gloria de Dios.\par Y se retiraron de aquel hombre, y \'e9l, ri\'e9ndose de ellos, prosigui\'f3 su camino.\par Entonces vi en mi sue\'f1o que siguieron hasta llegar a cierto pa\'eds, cuyo ambiente naturalmente hace so\'f1olientos a los extranjeros. Esperanza empez\'f3, en efecto, a ponerse muy pesado y con mucho sue\'f1o, por lo cual dijo:\par ESPER. \emdash Voy teniendo tanto sue\'f1o que apenas puedo tener abiertos m\'e1s los ojos; ech\'e9monos aqu\'ed un poco, y durmamos.\par CRIST. \emdash De ninguna manera; no sea que si nos dormimos no volvamos a despertar.\par ESPER. \emdash \'bfY por qu\'e9? Hermano m\'edo, el sue\'f1o es dulce al trabajador; si dormimos un poco nos levantaremos descansados.\par CRIST. \emLVALdash \'bfNo te acuerdas que uno de los Pastores nos mand\'f3 cuidarnos de Tierra-encantada? Con eso quiso decirnos que nos guard\'e1semos de dormir. Por tanto, no durmamos como los dem\'e1s; antes velemos y seamos sobrios.\par ESPER. \emdash Reconozco mi error, y si hubiera estado aqu\'ed o, hubiera corrido peligro de muerte, y veo que es verdad lo que dice el Sabio: "Mejores son dos que uno". Hasta aqu\'ed tu compa\'f1\'eda ha sido un bien para m\'ed, y ya tendr\'e1s una buena recompensa por tu trabajo.\par CRIST. \emdash Para guardarnos, pues, de dormitar en este lugar, empecemos un buen discurso. ESPER. \emdash Con todo mi coraz\'f3n.\par CRIST. \emdash \'bfPor d\'f3nde empezaremos?\par ESPER. \emdash Por donde empez\'f3 Dios con nosotros; pero ten t\'fa la bondad de dar principio.\par CRIST. \emdash Voy, pues, a hacerte una pregunta: \'bfC\'f3mo pasaste a pensar en hacer lo que est\'e1s haciendo ahora?\par ESPER. \emdash \'bfQuieres decir que c\'f3mo llegu\'e9 a pensar en ocuparme del bien de mi alma? CRIST. \emdash S\'ed, ese es mi sentido.\par ESPER. \emdash Hac\'eda ya mucho tiempo que yo me deleitaba del goce de las cosas que se ve\'edan y vend\'edan en nuestra en nuestra feria. Cosas que, seg\'fan creo ahora, me hubieran sumido en la perdici\'f3n y destrucci\'f3n a haber seguido practic\'e1ndolas.\par CRIST. \emdash \'bfQu\'e9 cosas eran?\par ESPER. \emdash Pues eran los tesoros y riquezas de este mundo. Tambi\'e9n me gozaba mucho en el bullicio, la embriaguez, la maledicencia, la mentira, la lujuria, la infracci\'f3n del d\'eda del Se\'f1or y qu\'e9 s\'e9 yo cu\'e1ntas cosas m\'e1s, que todas tend\'edan a la destrucci\'f3n de mi alma. Pero, por fin, oyendo y considerando las cosas divinas que o\'ed de tu boca y de nuestro querido Fiel, muerto por su fe y buena vida en la feria de Vanidad, hall\'e9 que el fin de estas cosas es muerte. Y que por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.\par CRIST. \emdash \'bfY ca\'edste desde luego bajo el podeLVALr de esa convicci\'f3n?\par ESPER. \emdash No, no quise desde luego reconocer la maldad del pecado ni la condenaci\'f3n que le sigue; antes procur\'e9, cuando mi mente empezaba a estar conmovida con la palabra, cerrar mis ojos a su luz.\par CRIST. \emdash \'bfPero por qu\'e9 as\'ed resist\'edas a los primeros esfuerzos del Esp\'edritu bendito de Dios?\par ESPER. \emdash Las causas fueron: 1\'b0, no sab\'eda que aquella era la obra de Dios en m\'ed. Nunca pens\'e9 que era la convicci\'f3n de pecado por donde Dios empieza la conversi\'f3n de un pecador; 2\'b0, todav\'eda era muy dulce el pecado a mi carne, y sent\'eda mucho tener que abandonarlo; 3\'b0, no acert\'e9 a despedirme de mis antiguos compa\'f1eros, cuya presencia y acciones me eran tan gustosas; 4\'b0, eran tan molestas y terror\'edficas las horas en que sufr\'eda por estas convicciones, que mi coraz\'f3n no pod\'eda soportar ni aun su recuerdo.\par CRIST. \emdash \'bfEs decir, que algunas veces te pudiste desembarazar de tu molestia?\par ESPER. \emdash Ciertamente, pero nunca no del todo; as\'ed que volv\'eda otra vez a estar tan mal y peor que antes.\par CRIST. \emdash \'bfQu\'e9 era lo que te tra\'eda una y otra vez los pecados a la memoria?\par ESPER. \emdash Muchas cosas: por ejemplo, el encontrar simplemente a un hombre bueno en la calle; el o\'edr alguna lectura de la Biblia; el simple tener un dolor de cabeza; el que alg\'fan vecino estaba enfermo o el o\'edr tocar la campana a muerto; el mismo pensamiento de la muerte; el o\'edr referir o presenciar una muerte repentina; pero, sobre todo, el pensar en mi propio estado y que muy pronto iba a comparecer a juicio.\par CRIST. \emdash \'bfY pudiste alguna vez sentir alivio del peso de tu pecado, cuando de alguno de estos modos se te hac\'eda presente?\par ESPER. \emdash Al contrario, entonces tomaba m\'e1s firme posesi\'f3n de mi conciencia, y el solo pensar en volver al pecado (aunque mi coraz\'f3n estaba vuelto contra \'e9l) era doble tormento para m\'ed.\par CRIST. \LVALemdash \'bfY c\'f3mo te arreglabas para ello? ESPER. \emdash Pensaba en que deb\'eda hacer esfuerzos para enmendar mi vida, porque de otra manera era segura mi condenaci\'f3n.\par CRIST. \emdash \'bfY lo hiciste?\par ESPER. \emdash S\'ed, y rehu\'eda no s\'f3lo de mis pecados, sino tambi\'e9n de mis compa\'f1eros de pecado, y me ocupaba en pl\'e1ticas religiosas, como orar, leer, llorar por mis pecados, hablar la verdad a mis vecinos, etc. Tales cosas hac\'eda y muchas m\'e1s que ser\'eda prolijo y dif\'edcil enumerar.\par CRIST. \emdash \'bfY te cre\'edas ya bueno con eso?\par ESPER. \emdash S\'ed, por un poco de tiempo; m\'e1s muy pronto volv\'eda a abrumarme mi aflicci\'f3n, y eso a pesar de todas las reformas.\par CRIST. \emdash Pero \'bfc\'f3mo as\'ed, estando reformado?\par ESPER. \emdash Varias eran las causas para ello. Yo recordaba palabras como estas: "todas nuestras justicias son y trapo de inmundicia"; "por las obras de la ley, ninguna una carne ser\'e1 justificada"; "cuando hubiereis hecho todas estas cosas decid: siervos in\'fatiles somos", otras muchas por este estilo. Tales palabras me hac\'edan andar as\'ed: Si todas mis justicias son trapos de inmundicia; si por las obras de la ley nadie puede ser justificado y si cuando lo hayamos hecho todo a\'fan somos in\'fatiles es necedad pensar en llegar al cielo por la ley. Adem\'e1s, anduve as\'ed: Si un hombre adquiri\'f3 una deuda de mil pesos con un comerciante, aunque despu\'e9s pague al contado todo lo que lleve, sin embargo, su antigua deuda queda en pie y sin borrar en el libro, y cualquier d\'eda el comerciante podr\'e1 perseguirle por ella y echarle a la c\'e1rcel hasta que la pague.\par CRIST. \emdash \'bfY c\'f3mo aplicaste esto a tu propio caso?\par ESPER. \emdash Pens\'e9 de la manera siguiente: Por mis pecados he adquirido una gran deuda con Dios, y mi reforma presente no podr\'e1 liquidar aquella deuda; as\'ed que, aun en medio de todas mis enmiendas, tengo que pensar en el c\'f3mo me he de librar de esLVALa condenaci\'f3n en que incurr\'ed por mis transgresiones anteriores.\par CRIST. \emdash Es mucha verdad. Sigue, sigue.\par ESPER. \emdash Otra de las cosas que m\'e1s me sigue molestando desde mi reciente reforma es la siguiente: que si me pongo a examinar minuciosamente aun mis mejores acciones, siempre puedo ver en ellas pecado, nuevo pecado mezcl\'e1ndose con todo lo mejor que pueda hacer; de manera que me veo obligado a suponer que, a pesar d\'e9 mis anteriores vanas ideas de m\'ed mismo y de mis deberes, cometo en un d\'eda pecado bastante para hundirme en el infierno, aunque mi vida anterior hubiese sido intachable.\par CRIST. \emdash \'bfY qu\'e9 hiciste despu\'e9s de estos pensamientos?\par ESPER. \emdash \'bfQu\'e9 hice? Yo no sab\'eda qu\'e9 hacer hasta que abr\'ed mi coraz\'f3n a Fiel, porque \'e9l y yo nos conoc\'edamos mucho, y me dijo que s\'f3lo con la justicia de un hombre que nunca hubiese pecado, yo pod\'eda salvarme; ni mi propia ni la de todo el mundo era bastante para ello.\par CRIST. \emdash \'bfY te pareci\'f3 eso verdad?\par ESPER. \emdash Si me lo hubiera dicho cuando estaba tan contento y satisfecho de mis propias reformas, le hubiera llamado necio; pero ahora que veo mi propia debilidad y el pecado mezclado en mis mejores acciones, me he visto obligado a ser de su opini\'f3n.\par CRIST. \emdash Pero cuando \'e9l te hizo por primera vez esta indicaci\'f3n, \'bfte parec\'eda posible encontrar un hombre tal, de quien se pudiera decir que nunca hab\'eda pecado?\par ESPER. \emdash Tengo que confesar que sus palabras en un principio me parecieron muy extra\'f1as; pero despu\'e9s de m\'e1s conversaci\'f3n y m\'e1s trato con \'e9l, me convenc\'ed realmente de ello.\par CRIST. \emdash \'bfY le preguntaste qui\'e9n era ese hombre, y como hab\'edas de ser justificado por \'e9l?\par ESPER. \emdash Ah, s\'ed; y me dijo: "es el Se\'f1or Jes\'fas que est\'e1 a la diestra del Alt\'edsimo." Y a\'f1adi\'f3: "has de ser justificado por El de esta manera, confi\'e1ndote en LVALlo que El por s\'ed mismo hizo en los d\'edas de su carne y lo que sufri\'f3 cuando fue colgado en el madero". Le pregunt\'e9, adem\'e1s, c\'f3mo pod\'eda ser que la justicia de aquel hombre pudiese tener tal eficacia que justificase a otro delante de Dios, y me dijo que aquel era el Dios poderoso, y que lo que hizo y la muerte que padeci\'f3 no eran para s\'ed mismo, sino para m\'ed, a quien ser\'edan imputados sus hechos y todo su valor al creer en \'e9l.\par CRIST. \emdash \'bfY qu\'e9 hiciste entonces?\par ESPER. \emdash Hice objeciones contra la fe de esto, porque parec\'eda que el Se\'f1or no estaba dispuesto a salvarme.\par CRIST. \emdash \'bfY qu\'e9 te dijo Fiel entonces?\par ESPER. \emdash Me dijo que fuera a \'e9l y viera; yo le objet\'e9 esto ser\'eda en m\'ed, presunci\'f3n; \'e9l me contest\'f3 que no, que hab\'eda sido invitado a ir. En esto me dio un libro que Jes\'fas hab\'eda dictado, para animarme a acudir con m\'e1s libertad, a\'f1adiendo que cada jota y tilde en \'e9l estaba m\'e1s firmes que el cielo y la tierra. Entonces le pregunt\'e9 qu\'e9 era lo que deb\'eda hacer para acercarme a El; y me ense\'f1\'f3 que deb\'eda invocarle de rodillas, deb\'eda implorar con todo mi coraz\'f3n y mi alma al Padre a que revelase a su Hijo en m\'ed. Volv\'ed a preguntar acerca del c\'f3mo deb\'eda hacerle mis plegarias, y me dijo: Vete y le hallar\'e1s sentado sobre un propiciatorio, donde permanece siempre para dar perd\'f3n y remisi\'f3n a los que se le acercan". Le manifest\'e9 que no sabr\'eda qu\'e9 decir cuando me presentaste a El, y me recomend\'f3 que le dijese palabras como \'e9stas: "Dios, s\'e9 propicio a m\'ed pecador", y "Hazme conocer y creer en Jesucristo, porque reconozco que si no hubiera existido su justicia o si no tuviera yo fe en ella, estar\'eda del todo perdido". "Se\'f1or, he o\'eddo que eres un Dios misericordioso, y que has puesto a tu Hijo Jesucristo como Salvador del mundo, y que est\'e1s dispuesto a conced\'e9rselo a un pobrecito pecador como yo, y en verdaLVALd que soy pecador. Se\'f1or, manifi\'e9state en esta ocasi\'f3n y ensalza tu gracia en la salvaci\'f3n de mi alma mediante tu Hijo Jesucristo. Am\'e9n."\par CRIST. \emdash \'bfY lo hiciste as\'ed?\par ESPER. \emdash S\'ed; una y mil veces.\par CRIST. \emdash \'bfY el Padre te revel\'f3 a su Hijo?\par ESPER. \emdash No; ni la primera, ni la segunda, ni la tercera, ni la cuarta, ni la quinta, ni aun la sexta vez.\par CRIST. \emdash \'bfY qu\'e9 hiciste al ver esto?\par ESPER. \emdash No sab\'eda qu\'e9 hacer.\par CRIST. \emdash \'bfNo estuviste tentado a abandonar la oraci\'f3n?\par ESPER. \emdash S\'ed; doscientas veces.\par CRIST. \emdash \'bfY c\'f3mo es que no lo hiciste?\par ESPER. \emdash Porque cre\'eda que era verdad lo que me hab\'eda dicho, a saber: que sin la justicia de este Cristo, ni todo el mundo ser\'eda poderoso para salvarme, y, por tanto, discurr\'eda as\'ed conmigo mismo: Si lo dejo, me muero, y de todos modos quiero m\'e1s morir al pie del trono de la gracia. Adem\'e1s, me vinieron a la memoria estas palabras: "Aunque se tardare, esp\'e9ralo, que sin duda vendr\'e1; no tardar\'e1". As\'ed, segu\'ed orando hasta que el Padre me revelase a su Hijo.\par CRIST. \emdash \'bfY c\'f3mo te fue revelado?\par ESPER. \emdash No le vi con los ojos del cuerpo, sino con los del entendimiento. Y fue de esta manera: Un d\'eda estaba trist\'edsimo, m\'e1s triste, seg\'fan me parece, que jam\'e1s hab\'eda estado en mi vida, siendo causada esta tristeza por una nueva revelaci\'f3n de la magnitud y vileza de mis pecados, y cuando yo no esperaba otra cosa que el infierno, la eterna condenaci\'f3n de mi alma, de repente me pareci\'f3 ver al Se\'f1or Jes\'fas mir\'e1ndome desde el cielo, y dici\'e9ndome: \ldblquote Cree en el Se\'f1or Jesucristo y ser\'e1s salvo\rdblquote .\par Pero \emdash contest\'e9\emdash , Se\'f1or, soy un pecador grande, muy grande". Y me respondi\'f3: "B\'e1state mi gracia". Volv\'ed a decirle: "Pero, Se\'f1or, \'bfqu\'e9 cosa es creer?" Y vi por aquel dichLVALo: "El que a m\'ed viene nunca tendr\'e1 hambre y el que en m\'ed cree, no tendr\'e1 sed jam\'e1s, que el creer y el venir era todo una misma cosa, y que aqu\'e9l que; es decir, que corre en su coraz\'f3n y afectos tras la salvaci\'f3n por Cristo, aqu\'e9l, en realidad, cree en Cristo. Entonces vinieron las l\'e1grimas a mis ojos y segu\'ed preguntando. "Pero, Se\'f1or, \'bfpuede, en verdad, un pecador tan grande como yo ser aceptado de ti y salvo por ti?" Y le o\'ed decir: "Al que a m\'ed viene no le echo fuera". Y dije "Pero, Se\'f1or, \'bfc\'f3mo he de pensar de ti, al venir a ti para que mi fe est\'e9 bien puesta en ti?" Y me dijo: "Jesucristo vino al mundo por salvar a los pecadores". El es el fin de la ley para justicia a todo aquel que. "El fue entregado por nuestros delitos y resucitado para nuestra justificaci\'f3n". "Nos am\'f3, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre". "El es el mediador entre Dios y nosotros". "El vive siempre para interceder por nosotros". De todo lo cual coleg\'ed que buscar mi justificaci\'f3n en su persona, y la satisfacci\'f3n de mis pecados en su sangre; que lo que hac\'eda El, obedeciendo a la ley de su Padre y someti\'e9ndose a la pena de ella, no era para s\'ed mismo, sino para aquel que lo quiere aceptar para su salvaci\'f3n y que es agradecido; y entonces mi coraz\'f3n se llen\'f3 de gozo, mis ojos de l\'e1grimas y mis afectos rebosando de amor al nombre, al pueblo y a los caminos de Jesucristo.\par CRIST. \emdash Esta era, en verdad, revelaci\'f3n de Cristo a tu alma, pero especif\'edcame los efectos que produjo en tu esp\'edritu.\par ESPER. \emdash Me hizo ver que todo el mundo, a pesar de toda su propia justicia, est\'e1 en estado de condenaci\'f3n; que Dios el Padre, aunque es justo, puede con justicia justificar al pecador que viene a El; me hizo ponerme grandemente avergonzado de mi vida anterior, y me humill\'f3, haci\'e9ndome conocer y sentir mi propia ignorancia, porque hasta entonces no hab\'eda venido un solo pensamiento a mi coraz\'f3nT LVALd que de tal manera me hubiese revelado la hermosura de Jesucristo; me hizo desear una vida santa, y anhelar el hacer algo para la honra y gloria del nombre del Se\'f1or Jes\'fas; hasta me pareci\'f3 que si tuviera ahora mil vidas, estar\'eda dispuesto a perderlas todas por la causa del Se\'f1or Jes\'fas.\par \par \cf1\par } LVAL{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Ignorancia\par \fs22\par \b0 Hablan de nuevo los peregrinos con Ignorancia, y ven en sus palabras el lenguaje de un cristiano, s\'f3lo de nombre, que no ha conocido su estado de condenaci\'f3n, ni, por consiguiente, su necesidad de ser perdonado y justificado por gracia. Conversaci\'f3n que despu\'e9s tuvieron acerca de Temporario, la cual es un aviso terrible y saludable para el lector.\par Cuando Esperanza concluy\'f3 su razonamiento, que acabamos de referir, volvi\'f3 los ojos atr\'e1s y vio a Ignorancia que los segu\'eda, y dijo a Cristiano:\par ESPER. \emdash Poca pena se da ese joven por alcanzarnos.\par CRIST. \emdash Ya, ya lo creo; no le gusta sin duda nuestra compa\'f1\'eda.\par ESPER. \emdash Pues creo que no le hubiera venido mal el habernos acompa\'f1ado hasta ahora.\par CRIST. \emdash Esta es la verdad; pero apuesto a que \'e9l piensa de muy diferente manera.\par ESPER. \emdash S\'ed, lo creo; sin embargo, esper\'e9mosle. (As\'ed hicieron.) Luego que ya estuvo con ellos, dijo:\par CRIST. \emdash Vamos, hombre; \'bfpor qu\'e9 te detuviste tanto?\par IGNOR. \emdash Me gusta mucho andar a solas, mucho m\'e1s que ir acompa\'f1ado, a no ser que la compa\'f1\'eda sea de grado \emdash Dijo entonces Cristiano a Esperanza al o\'eddo no te dije que no le gustaba nuestra compa\'f1\'eda?"\par CRIST. \emdash Pero, vamos, ac\'e9rcate, y empleemos nuestro tiempo en este lugar solitario con una buena conversaci\'f3n. Di, \'bfc\'f3mo te va? \'bfC\'f3mo est\'e1n las relaciones entre t\'fa y tu alma?\par IGNOR. \emdash Conf\'edo que bien; estoy siempre lleno de buenos movimientos que vienen a mi mente para consolarme en mi camino.\par CRIST. \emdash \'bfQu\'e9 buenos movimientos son esos?\par IGNOR. \emdash Pienso en Dios y en el cielo.\par CRIST. \emdash Esto hacen tambi\'e9n los demoniLVALos y las almas condenadas.\par IGNOR. \emdash Pero yo medito en ellos y los deseo.\par CRIST. \emdash As\'ed hacen tambi\'e9n muchos que no tienen habilidad alguna de llegar a ellos jam\'e1s; desea y nada alcaza el alma del perezoso.\par IGNOR. \emdash Pero yo pienso en ellos, y lo abandono todo por ellos.\par CRIST. \emdash Mucho lo dudo, porque eso de abandonarlo es cosa muy dif\'edcil. S\'ed, m\'e1s dif\'edcil de lo que piensan muchos. Pero \'bfen qu\'e9 te apoyas para pensar que lo has abandonado todo por Dios y el cielo?\par IGNOR. \emdash Mi coraz\'f3n me lo dicta.\par CRIST. \emdash Dice el Sabio que "el que conf\'eda en su coraz\'f3n es necio".\par IGNOR. \emdash Eso es cuando el coraz\'f3n es malo; el m\'edo es bueno.\par CRIST. \emdash \'bfY c\'f3mo lo pruebas?\par IGNOR. \emdash Me consuelo con las esperanzas del cielo.\par CRIST. \emdash Eso bien puede ser un enga\'f1o; porque el coraz\'f3n de un hombre puede suministrarle consuelo con la esperanza de aquella misma cosa que no tiene fundamento alguno para esperar.\par IGNOR. \emdash Pero mi coraz\'f3n y mi vida se armonizan perfectamente, y, por lo mismo, mi esperanza est\'e1 bien fundada.\par CRIST. \emdash \'bfQui\'e9n te ha dicho que tu coraz\'f3n y tu vida est\'e1n en armon\'eda?\par IGNOR. \emdash Me lo dice mi coraz\'f3n.\par CRIST. \emdash Pregunta a mi compa\'f1ero si soy yo ladr\'f3n. \'a1Tu coraz\'f3n te lo dice! Si la palabra de Dios no da testimonio en este asunto, otro testimonio es de ning\'fan valor.\par IGNOR. \emdash Pero \'bfno es bueno el coraz\'f3n que tiene buenos pensamientos? \'bfY no es buena la vida que est\'e1 en armon\'eda con los mandamientos de Dios?\par CRIST. \emdash S\'ed; es verdad. Es coraz\'f3n bueno el que tiene buenos pensamientos, y vida buena la que est\'e1 en armon\'eda con los mandamientos de Dios; pero, en verdad, una cosa es tenerlos y otra cosa es pensar s\'f3lo que se tienen.\par IGNOR. \emdash Dime, pues, \'bfqu\'e9 entiendes t\'fa por buenos pensamientos y porLVAL conformidad de vida con los mandamientos de Dios?\par CRIST. \emdash Hay buenos pensamientos de diversas clases: unos, acerca de nosotros mismos; otros, acerca de Dios y Cristo, y otros, acerca de otras cosas.\par IGNOR. \emdash \'bfCu\'e1les son los pensamientos buenos acerca de nosotros mismos?\par CRIST. \emdash Los que est\'e9n en conformidad con la palabra de Dios.\par IGNOR. \emdash \'bfCu\'e1ndo est\'e1n conformes nuestros pensamientos acerca de nosotros mismos con la palabra de Dios?\par CRIST. \emdash Cuando hacemos de nosotros los mismos juicios que hace la palabra. Me explicar\'e9. Dice la palabra de Dios de los que se encuentran en un estado natural, que "no hay justo, que no hay quien haga el bien". Dice tambi\'e9n que "todo designio de los pensamientos del coraz\'f3n del hombre es, de continuo, solamente el mal"; y a\'f1ade: "el instinto del coraz\'f3n del hombre es malo desde su juventud". Ahora bien; cuando pensamos de nosotros mismos de esta manera y lo sentimos verdaderamente, entonces son buenos nuestros pensamientos, porque est\'e1n en armon\'eda con la palabra de Dios.\par IGNOR. \emdash Nunca creer\'e9 que mi coraz\'f3n es tan malo.\par CRIST. \emdash Por lo mismo, nunca has tenido en toda tu vida un solo buen pensamiento de ti; pero d\'e9jame seguir, como la palabra pronuncia sentencia sobre nuestros corazones, la pronuncia tambi\'e9n sobre nuestros caminos; y cuando nuestros juicios acerca de nuestros corazones y nuestros caminos concuerdan con el juicio que de ellos hace la palabra, entonces ambos son buenos, porque est\'e1n conformidad unos con otros.\par IGNOR. \emdash Explica el sentido de esas palabras.\par CRIST. \emdash Dice la palabra de Dios que "los caminos del hombre son torcidos", que "no son buenos, sino pervertidos; dice que "los hombres, por naturaleza, se han extraviado del camino, que no lo han conocido siquiera".\par Ahora bien; cuando un hombre piensa as\'ed de sus caminos es decir, cuando piensa con sentimiento y humillaci\'f3n de coraz\'LVALf3n, entonces es cuando tiene buenos pensamientos de sus propios caminos, porque sus juicios concuerdan entonces con el juicio de la palabra de Dios.\par IGNOR. \emdash \'bfQu\'e9 son buenos pensamientos acerca de Dios?\par CRIST. \emdash Lo mismo que he dicho acerca de nosotros mismos: Cuando nuestros pensamientos sobre Dios concuerdan con lo que dice de El la Palabra, y esto es cuando pensamos en su ser y atributos, como la Palabra ense\'f1a; pero de esto no puedo ocuparme ahora extensamente. Hablando solamente de Dios en sus relaciones con nosotros, tenemos pensamientos buenos y rectos El, cuando pensamos que nos conoce mejor que nosotros a nosotros mismos, y puede ver el pecado en nosotros, cuando nosotros no lo veamos en manera alguna en nosotros mismos; cuando pensamos que conoce nuestros pensamientos m\'e1s \'edntimos, y que nuestro coraz\'f3n, con todas sus profundidades, est\'e1 siempre descubierto a sus ojos; cuando pensamos que todas nuestras justicias hieden ante El, y, por tanto, no puede sufrir que estemos en su presencia con confianza alguna en nuestras obras, aun las mejores.\par IGNOR. \emdash \'bfTe parece que soy tan necio que crea que Dios no ve m\'e1s que lo que yo veo, o que me atrever\'eda a presentarme a Dios aun con la mejor de mis obras?\par CRIST. \emdash Pues entonces, \'bfc\'f3mo piensas en este asunto?\par IGNOR. \emdash Pues, para decirlo en pocas palabras, creo que es necesario tener fe en Cristo para ser justificado.\par CRIST. \emdash \'bfC\'f3mo piensas que puedes tener fe en Cristo, cuando no ves t\'fa necesidad de El, ni conoces tus debilidades, ni originales ni actuales; antes bien, tienes de ti mismo y de lo que haces una opini\'f3n tal, que prueba muy claramente que nunca has visto la necesidad de la justicia personal de Cristo para justificarte delante de Dios? \'bfC\'f3mo, siendo esto as\'ed, puedes decir: Yo creo en Cristo?\par IGNOR. \emdash Creo bastante bien, a pesar de todo eso.\par CRIST. \emdash \'bfY c\'f3mo crees?\par IGNOR. \emdash LVALCreo que Cristo muri\'f3 por los pecadores, y que ser\'e9 justificado delante de Dios y libre de la maldici\'f3n, mediante que El acepta graciosamente mi obediencia a su ley; o, para decirlo de otra manera: Cristo hace que mis deberes religiosos sean aceptables a su Padre, en virtud de sus m\'e9ritos, y de este modo, yo soy justificado.\par CRIST. \emdash Perm\'edteme que conteste a esta tu confesi\'f3n de fe:\par 1\'b0, Crees con una fe fant\'e1stica, porque tal fe no la encuentro as\'ed escrita en ninguna parte de la Palabra.\par 2\'b0, Crees con una fe falsa, porque quita la justificaci\'f3n de la justicia personal de Cristo y la aplica a la tuya propia.\par 3\'b0, Esa fe hace que Cristo sea el que justifica, no tu persona, sino tus acciones, y luego tu persona por causa de tus acciones, y esto es falso.\par 4\'ba, Por tanto, esta fe es enga\'f1osa, y tal que te dejar\'e1 bajo la ira en el d\'eda del Dios Alt\'edsimo, porque la verdadera fe justificante hace que el alma, convencida de su condici\'f3n por la ley, acuda por refugio a la justicia de Cristo (cuya justicia no es un acto de gracia, en el cual; que tu obediencia sea aceptada por parte de Dios y la justificaci\'f3n, sino su obediencia personal a la ley en hacer y sufrir por nosotros lo que aqu\'e9lla exigi\'f3 de nosotros). Esta justificaci\'f3n, digo, la verdadera fe la acepta, y bajo su manto el alma est\'e1 abrigada, y por ello se presenta sin mancha delante de Dios, y es aceptada y absuelta de la condenaci\'f3n.\par IGNOR. \emdash Pero qu\'e9, \'bfquieres que nos confiemos en lo que Cristo ha hecho en su propia persona sin nuestra participaci\'f3n? Esta fantas\'eda dar\'eda rienda suelta a nuestras concupiscencias, y nos permitir\'eda vivir seg\'fan nuestro propio antojo; porque, \'bfqu\'e9 nos importar\'eda el c\'f3mo vivi\'e9semos, si podemos ser justificados de todo por la justicia personal de Cristo con s\'f3lo tener fe en ella?\par CRIST. \emdash Ignorancia te llamas, y es mucha verdad; eso eres, y esa tu \'faltima conteLVALstaci\'f3n lo pone en evidencia, ignorante est\'e1s de lo que es la justicia que justifica, y tambi\'e9n ignorante de c\'f3mo has de asegurar tu alma por fe de la terrible ira de Dios. Tambi\'e9n ignoras los verdaderos efectos de esta fe salvadora en la justicia de Cristo, que son: inclinar y ganar el coraz\'f3n a Dios en Cristo, que ame su nombre, su palabra, sus caminos y su pueblo, y no como t\'fa, en tu ignorancia, te lo imaginas.\par ESPER. \emdash Preg\'fantale si alguna vez se le ha revelado Cristo desde el cielo.\par IGNOR. \emdash \'bfC\'f3mo? \'bfEres t\'fa de los que creen en revelaciones? Vaya, creo que lo que t\'fa y comparsa dec\'eds sobre materia no es m\'e1s que el fruto de un cerebro desordenado.\par ESPER. \emdash Pero hombre, Cristo est\'e1 tan escondido en Dios de la compresi\'f3n natural de la carne, que nadie puede conocerle de una manera salvadora, si Dios, el Padre, no se lo revela.\par IGNOR. \emdash Esa ser\'e1 tu creencia, pero no la m\'eda, y, sin embargo, no dudo de que la m\'eda sea tan buena como la tuya, aunque mi cabeza no est\'e9 como la de ustedes.\par CRIST. \emdash Permitidme que tercie aqu\'ed con una palabra: no se debe hablar tan ligeramente de este asunto, porque yo afirmo rotunda y resueltamente lo mismo que mi buen compa\'f1ero: que ning\'fan hombre puede conocer a Jesucristo sino por la revelaci\'f3n del Padre. M\'e1s a\'fan: Que la fe, por la cual el alma se hace de Cristo para ser una fe recta, ha de ser operada por la supereminente grandeza de su poder. De esta operaci\'f3n de la fe percibo que nada sabes, pobrecito Ignorancia. Despi\'e9rtate, pues, reconoce tu propia miseria y acude al Se\'f1or Jes\'fas, y por su justicia, que es la justicia de Dios (porque \'e9l mismo es Dios), ser\'e1s librado de la condenaci\'f3n.\par IGNOR. \emdash And\'e1is muy de prisa; no puedo andar a vuestro paso; idos delante; tengo que detenerme todav\'eda.\par Y se despidi\'f3 de ellos.\par Entonces dijo Cristiano a su compa\'f1ero:\par CRIST. \emdash VamosLVAL, pues, buen Esperanza; est\'e1 visto que t\'fa y yo hemos de andar otra vez solitos. Dieron, pues, a caminar a buen paso, mientras Ignorancia los segu\'eda cojeando; y mientras caminaban les o\'ed el siguiente di\'e1logo:\par CRIST. \emdash Mucha l\'e1stima me da este pobre. Creo que al fin lo va a pasar muy mal.\par ESPER. \emdash Desgraciadamente, hay much\'edsimos en nuestra ciudad que est\'e1n en la misma condici\'f3n, familias enteras y aun calles enteras, y eso que son tambi\'e9n peregrinos, y si hay tantos entre nosotros, calcula cu\'e1ntos habr\'e1 en el lugar donde \'e9l naci\'f3.\par CRIST. \emdash S\'ed, dice la verdad la Palabra: "Les ha cerrado los ojos para que no vean..."\par Pero ahora que estamos otra vez solitos, dime: \'bfqu\'e9 te parece de tales hombres? \'bfCrees tu que alguna que otra vez tengan convicci\'f3n de pecado y, por consiguiente, temores de que est\'e1n en estado peligroso?\par ESPER. \emdash Esa pregunta nadie mejor que t\'fa misino puede contestarla, pues eres mayor que yo.\par CRIST. \emdash Mi respuesta es que, a mi parecer, es posible: las tengan alguna que otra vez; pero siendo por naturaleza ignorantes, no comprenden que esta convicci\'f3n tiende a su provecho, y buscan de todos modos ahogarla, siguen presuntuosamente adul\'e1ndose a s\'ed mismos en el camino de sus propios corazones.\par ESPER \emdash En efecto, tambi\'e9n yo creo como t\'fa que el miedo sirve mucho para bien de los hombres y para hacerles ir derechos al principio de su peregrinaci\'f3n.\par CRIST. \emdash De eso no podemos dudar que es bueno, por eso as\'ed lo dice la Palabra: "El temor de Jehov\'e1 es el principio de la sabidur\'eda".\par ESPER. \emdash \'bfC\'f3mo podr\'edas t\'fa describir el miedo que es bueno?\par CRIST. \emdash El miedo bueno se describe por tres cosas:\par 1\'ba, Por su origen, es causado por las convicciones salvadoras de pecado. \par 2\'ba, Impele al alma a asirse de Cristo para salvaci\'f3n. \par 3\'ba, Engendra y conserva en el alma una gran rLVALeverencia a Dios y a su Palabra y a sus caminos, manteni\'e9ndola tierna y haci\'e9ndola temerosa de volverse de ellos a diestra y siniestra, o hacer cosa alguna que pudiera deshonrar a Dios, alterar su paz, contristar al Esp\'edritu Santo, ser causa de que el enemigo hiciese alg\'fan reproche.\par ESPER. \emdash Estoy conforme; creo que has dicho la verdad. \'bfNo hemos salido todav\'eda del terreno encantado?\par CRIST. \emdash Pues qu\'e9, \'bfte cansa esta conversaci\'f3n?\par ESPER. \emdash No por cierto; pero quisiera saber d\'f3nde estamos.\par CRIST. \emdash A\'fan nos falta como una legua que andar para salir de \'e9l; pero volvamos a nuestro asunto. Los ignorantes no conocen que tales convicciones que les atemorizan para su bien, y por esto procuran ahogarlas.\par ESPER. \emdash \'bfY c\'f3mo procuran ahogarlas?\par CRIST. \emdash 1\'b0, Creen que esos temores son obra del demonio (aunque en verdad son de Dios), y as\'ed los resisten como cosas que tienden directamente a su ruina. 2\'b0, Piensan tambi\'e9n que los tales temores tienden a perjudicar su fe, cuando, \'a1desgraciados de ellos!, no tienen ninguna, y por esto endurecen su coraz\'f3n contra ellos. 3\'b0, Suponen que no deben temer, y por esto, a pesar de sus temores, se hacen vanamente confiados. 4\'b0, Opinan que estos temores tienden a rebajar su antigua y miserable propia santidad, y por esto los resisten con toda su fuerza.\par ESPER. \emdash Algo de esto he experimentado yo mismo, porque antes de convencerme a m\'ed mismo me pas\'f3 lo que acabas de decir.\par CRIST. \emdash Bueno, dejaremos ya por ahora a nuestro vecino Ignorancia, y nos ocuparemos de otra cuesti\'f3n provechosa.\par ESPER. \emdash Enhorabuena; pero te suplico que la propongas tambi\'e9n t\'fa otra vez.\par CRIST. \emdash Pues bien; \'bfconociste all\'e1 en tu tierra, hace cosa de unos diez a\'f1os, a un tal Temporario, que era entonces un hombre bastante fervoroso en religi\'f3n?\par ESPER. \emdash \'a1Oh! S\'ed, no lo he olvidado; viv\LVAL'eda en Singracia, pueblo que dista cosa de media legua de Honradez, y su casa estaba inmediata a la de un tal Vuelve-atr\'e1s.\par CRIST. \emdash Tienes raz\'f3n. Viv\'eda con \'e9l bajo el mismo techo. Bueno, pues ese estuvo una vez muy despierto; creo que entonces ten\'eda alguna convicci\'f3n de sus pecados y de la paga que se les debe.\par ESPER. \emdash As\'ed era, efectivamente. Su casa no distaba m\'e1s que una legua de la m\'eda, y sol\'eda muchas veces venir a m\'ed y con muchas l\'e1grimas; en verdad que me daba l\'e1stima, y no perd\'ed del todo mis esperanzas sobre \'e9l; pero est\'e1 visto que no son cristianos todos los que dicen: \'a1Se\'f1or, Se\'f1or!\par CRIST. \emdash Me dijo una vez que estaba resuelto a ir en peregrinaci\'f3n, como hacemos nosotros ahora; pero de repente tuvo conocimiento con un tal S\'e1lvese-\'e9l-mismo, y entonces ya dej\'f3 mi amistad.\par ESPER. \emdash Pues ya que hablamos de \'e9l, inquiramos la raz\'f3n de su repentina apostas\'eda y de la de otros como \'e9l.\par CRIST. \emdash Nos podr\'e1 servir de mucho provecho; pero ahora empieza t\'fa.\par ESPER. \emdash Pues bien; en mi juicio hay cuatro razones a ella:\par 1\'aa, Aunque est\'e1n despiertas las conciencias de tales hombres, sin embargo, sus corazones no se han cambiado; eso, cuando se amortigua la fuerza de la culpa, acaba tambi\'e9n lo que les induc\'eda a ser religiosos, y, naturalmente vuelven otra vez a sus antiguos caminos, as\'ed como vemos que el perro vuelve a su v\'f3mito, y la puerca lavada a volcarse en el cieno. Como he dicho, \'e9stos buscan \'e1vidos el cielo, s\'f3lo a causa de su aprensi\'f3n y temores de tormentos del infierno, y una vez entibiada y resfriada la aprensi\'f3n del infierno y su temor de la condenaci\'f3n, se entibian y resfr\'edan tambi\'e9n sus deseos del cielo y de la salvaci\'f3n, y por esto cuando han pasado su culpa y temor, acaban tambi\'e9n sus deseos y vuelven a sus caminos.\par 2\'aa, Otra raz\'f3n es que sus temores son serviles, es decir no LVALson \'e9stos temores de Dios, sino temores de los hombres, y "el temor del hambre pondr\'e1 lazo". As\'ed aunque aparecen muy \'e1vidos del cielo, mientras sienten las llamas del infierno alrededor de ellos; sin embargo, cuando ese terror ha pasado un poco, ya les vienen otros pensamientos, como son, que es bueno ser prudente y no arriesgar por lo que no saben la p\'e9rdida de todo, o a lo menos, que no es bueno meterse en inevitables e innecesarias aflicciones, y as\'ed vuelven a hacer sus paces otra vez con el mundo.\par 3\'aa, Tambi\'e9n suele ser tropezadero en su camino la verg\'fcenza que suele acompa\'f1ar a la religi\'f3n; son orgullosos y altivos, y la religi\'f3n, a sus ojos, es baja y despreciable; por esto, una vez perdido su sentido del infierno y de la ira venidera, vuelven a su antiguo modo de vivir.\par 4\'aa, Les parece son muy gravosos la culpa y el pensar con terror en ella; no les gusta contemplar sus miserias antes de tiempo; porque aunque tal vez la primera consideraci\'f3n de esto les har\'eda refugiarse donde se refugian los justos, y donde estuviesen seguros, sin embargo, como rehuyen esos pensamientos de la culpa y del terror, una vez que ya se han hecho insensibles a sus convicciones y al temor de la ira de Dios, endurecen voluntariamente sus corazones, y escogen precisamente los caminos que contribuyen m\'e1s a este endurecimiento.\par CRIST. \emdash Creo que vas bastante acertado, porque el fundamento de todo es la falta de un cambio en su coraz\'f3n y voluntad, y por eso son semejantes al reo cuando est\'e1 delante del juez. Se estremece y tiembla, y parece arrepentirse de todo coraz\'f3n; pero la causa de todo esto es el temor que tiene de la horca y no el odio al delito; dejad si no a tal hombre en libertad, y seguir\'e1 siendo un ladr\'f3n y un malvado como antes, mientras que si hubiera cambiado su coraz\'f3n, hubiera cambiado tambi\'e9n su conducta.\par ESPER. \emdash Ya que yo te he mostrado las razones de la apostas\'eda de \'e9stos, mu\'e9strame t\'fa ahora &LVAL6la manera de ella.\par CRIST. \emdash Voy a hacerlo de buena voluntad:\par 1\'b0, Apartan sus pensamientos todo lo posible de la meditaci\'f3n y el recuerdo de Dios, de la muerte y del juicio venidero.\par 2\'b0, Abandonan poco a poco, y por grados, sus deberes privados, como la oraci\'f3n secreta, el refrenamiento de sus concupiscencias, la vigilancia sobre si mismos, el dolor de pecados y otros semejantes.\par 3\'b0, Luego huyen de la compa\'f1\'eda de los cristianos fervorosos y entusiastas.\par 4\'ba, Se van enfriando en cuanto a los deberes p\'fablicos, como la lectura y predicaci\'f3n de la palabra, trato piadoso con otros cristianos, etc.\par 5\'ba, Ya empieza a gustarles cortar sayos, como se dice, (criticar) a las personas piadosas, y esto de una manera infernal, para tener una excusa aparente para echar fuera la religi\'f3n, con el pretexto de algunas debilidades que han descubierto en los que la profesan.\par 6\'ba, Despu\'e9s vienen a adherirse y asociarse con hombres carnales, licenciosos y livianos.\par 7\'ba, Luego se entregan secretamente a conversaciones carnales y livianas, alegr\'e1ndose de ver cosas semejantes en algunos que son tenidos por honrados, para disfrazarse con ellos y poder hacerlo m\'e1s atrevidamente.\par 8\'b0, Por fin empiezan a jugar abiertamente con los pecadillos, llam\'e1ndolos cosa de poca entidad; y\par 9\'ba, Endureci\'e9ndose de esta manera se manifiestan enteramente como son. As\'ed, habi\'e9ndose lanzado en el abismo de la miseria, si un milagro de la gracia no lo previene, perecen para siempre en sus propios enga\'f1os.\par \par \cf1\par } LVAL{\rtf1\ansi\ansicpg1252\deff0{\fonttbl{\f0\fnil\fcharset0 Georgia;}} {\colortbl ;\red0\green0\blue0;} {\*\generator Riched20 5.40.11.2210;}\viewkind4\uc1\pard\sb120\sa120\lang2058\b\f0\fs32 Cristiano y Esperanza, Ciudad de Dios\par \par \b0\fs22 Cristiano y Esperanza pasan por el agradable pa\'eds de Tierra-habitada, salvan sin da\'f1o el r\'edo Muerte y son admitidos en la gloriosa Ciudad-de-Dios.\par Despu\'e9s de las agradables pl\'e1ticas que acabo del referir, vi en mi sue\'f1o que hab\'edan pasado ya los peregrinos la Tierra-Encantada y estaban a la entrada del pa\'edses del Beulah.\par Muy dulce y agradable era el aire de este y como quiera que el camino iba por medio de \'e9l, se recrearon all\'ed por alg\'fan tiempo. All\'ed se recreaban agradablemente en o\'edr el canto de los p\'e1jaros y la voz dulce de la t\'f3rtola y en ver las flores que aparec\'edan en la tierra. En este pa\'eds brilla de d\'eda y de noche el sol, por lo cual est\'e1 ya fuera enteramente del Valle-de-la-Muerte y tambi\'e9n del alcance del gigante Desesperaci\'f3n, y del all\'ed no se ve\'eda ni la m\'e1s m\'ednima parte del Castillo-de-la-Duda; all\'ed, adem\'e1s, estaban a la vista de la ciudad adonde iban, y m\'e1s de una vez encontraron alguno que otro de sus habitantes. Porque por ese pa\'eds sol\'edan pasearse los Resplandecientes, por lo mismo que estaba casi dentro de los l\'edmites del cielo; en ese pa\'eds tambi\'e9n se renov\'f3 el pacto entre el Esposo y la Esposa, y como \'e9stos se gozan entran en s\'ed, as\'ed se goza con ellos el Dios del ellos; all\'ed no faltaba trigo ni vino, porque hab\'eda abundancia de lo que hab\'eda buscado en toda su peregrinaci\'f3n. All\'ed tambi\'e9n o\'edan voces fuertes que sal\'edan de la ciudad y dec\'edan, "Decid a las hijas de Si\'f3n, he aqu\'ed viene tu Salvador, he aqu\'ed su recompensa con El."\par All\'ed por \'faltimo, los habitantes del pa\'eds los llamaron \ldblquote Pueblo santo, redimidos de Jehov\'e1 ciudad buscada\'85\rdblquote \'a1Dichosos ellos! SeLVALg\'fan iban caminando por ese pa\'eds, ten\'edan mucho m\'e1s regocijo que en las partes m\'e1s remotas del reino a que se dirig\'edan, y cuanto m\'e1s se acercaban a la ciudad, tanto m\'e1s magn\'edfica y perfecta era la vista que se les presentaba. Estaba edificada de perlas y piedras preciosas; sus calles estaban empedradas de oro; as\'ed que, a causa del brillo natural de la ciudad y del reflejo de los rayos del sol, se puso enfermo de deseos Cristiano. Esperanza sinti\'f3 tambi\'e9n uno o dos ataques de la misma en enfermedad, por lo cual tuvieron que reclinarse all\'ed un poco, exclamando en medio de su ansiedad: "Si hallareis a mi amado, hacedle saber c\'f3mo de amor estoy enfermo." M\'e1s, fortalecidos un poco y hechos capaces de sobrellevar su enfermedad, prosiguieron su camino, acerc\'e1ndose cada vez m\'e1s y m\'e1s hacia donde hab\'eda vi\'f1edos frondosos y delicios\'edsimos jardines, cuyas puertas daban sobre el camino. Encontraron al jardinero, y dirigi\'e9ndose a \'e9l, preguntaron \'bfDe qui\'e9n son estos vi\'f1edos y jardines tan hermosos? Contest\'f3les: \emdash Son del Rey, y se han plantado para su deleite y para solaz de los peregrinos\emdash . Y les hizo entrar en los vi\'f1edos; les mand\'f3 refrescarse con lo m\'e1s regalado de sus frutos; les mostr\'f3 tambi\'e9n los paseos y cenadores donde el Rey se deleitaba, y, por \'faltimo, los invit\'f3 a detenerse y a dormir all\'ed, vi que mientras dorm\'edan hablaban m\'e1s que en todo su viaje; y recapacitando yo sobre ello, me dijo el jardinero \'bfPor qu\'e9 recapacitas sobre esto? Es sobre la naturaleza del fruto de estas vi\'f1as entrar suavemente y hacer hablar los labios de los que duermen.\par Cuando se despertaron se preparaban a acercarse a la ciudad; pero como he dicho, siendo \'e9sta de oro fino, era tal el reflejo del sol sobre ella y tan sumamente glorioso, que no pudieron contemplarla con la faz descubierta sino por medio de su instrumento hecho para ello. Y vi que, seg\'fan iban andando, les encontraron dos homLVALbres con vestiduras relucientes como el oro, y sus rostros brillaban como la luz, quienes les preguntaron de d\'f3nde ven\'edan, en d\'f3nde se hab\'edan hospedado, qu\'e9 dificultades y peligros, y qu\'e9 consuelos y placeres hab\'edan encontrado en el camino. Y satisfechas estas preguntas, les dijeron: s\'f3lo dos dificultades os restan, e inmediatamente entrar\'e9is en la ciudad.\par Cristiano y su compa\'f1ero pidieron luego a los hombres que les acompa\'f1asen. Estos contestaron que lo har\'edan con gusto; pero que ten\'edan ellos que alcanzarlo con su propia fe; y marcharon juntos hasta llegar a la vista de la puerta.\par Ya all\'ed, vi que entre ellos y la puerta hab\'eda un r\'edo; pero no hab\'eda ning\'fan puente para poder pasarlo, y el r\'edo era muy profundo. A la vista de \'e9l, los peregrinos se asustaron mucho, pero los hombres que les acompa\'f1aban les dijeron: \emdash Hab\'e9is de pasarlo o no podr\'e9is llegar a la puerta. \emdash Pero, \'bfno hay otro camino?\emdash preguntaron. \emdash S\'ed\emdash les contestaron\emdash ; pero a s\'f3lo dos, a saber, Enoch y El\'edas, se les ha permitido pasar por \'e9l desde la fundaci\'f3n del mundo; ni a nadie m\'e1s se permitir\'e1 hasta que suene la trompeta final\emdash . Entonces empezaron los peregrinos, especialmente Cristiano, a desconsolarse en su coraz\'f3n y mirar a uno y otro lado; pero ning\'fan camino pudo hallar por el cual pudieran evitar el r\'edo. Preguntaron entonces a los hombres si el agua estaba en todas partes a la misma profundidad, y se les dijo que no, que el encontrarla m\'e1s o menos profunda ser\'eda seg\'fan su fe en el Rey del pa\'eds, no pudiendo ellos ayudarles en tal caso.\par Decidi\'e9ronse, pues, a entrar en el agua; mas apenas lo hab\'edan hecho, empez\'f3 Cristiano a sumergirse, exclamando a su buen amago Esperanza: \emdash Me anego en las aguas profundas, todas son ondas y sus olas pasan sobre m\'ed\emdash . Esperanza contest\'f3: \emdash Ten buen \'e1nimo, hermano; siento fondo y es bueno\emdash . EnLVALtonces dijo Cristiano: \emdash \'a1Ah!, amigo m\'edo, hanme rodeado los dolores de la muerte, y no ver\'e9 la tierra que mana leche y miel\emdash . Y en esto cay\'f3 sobre Cristiano una grande oscuridad y horror, de tal manera, que no pod\'eda ver lo que estaba delante. Perdi\'f3 tambi\'e9n sus sentidos en gran parte, de modo que no pod\'eda acordarse ni hablar cuerdamente de ninguno de los dulces refrigerios que hab\'eda encontrado en su camino. Todas las palabras que pronunciaba daban a entender que ten\'eda horror de coraz\'f3n y temores de morir en ese r\'edo, y nunca tener entrada por la puerta de la ciudad celeste. Los circunstantes observaban tambi\'e9n que ten\'eda pensamientos muy molestos de los pecados que hab\'eda cometido, tanto antes como despu\'e9s de hacerse peregrino. Se observ\'f3 que estaba molestado, adem\'e1s, por las apariciones y fantasmas y esp\'edritus malos, pues de vez en cuando lo indicaban sus palabras. Mucho trabajo, pues, costaba a Esperanza conservar la cabeza de su hermano por encima del agua; algunas veces se le sumerg\'eda enteramente, despu\'e9s de lo cual sal\'eda casi medio muerto; trataba de consolarle, habl\'e1ndole de la puerta y de los que en ella le estaban esperando; pero la respuesta de Cristiano era: \emdash Es a ti a quien esperan; has sido siempre Esperanza todo el tiempo que te he conocido; \'a1ah!, de seguro que si yo fuera acepto a El, ahora se levantar\'eda para ayudarme; pero por mis pecados me ha tra\'eddo al lazo y me ha abandonado en \'e9l. \emdash Nunca\emdash contest\'f3 Esperanza\emdash ; \'bfhas olvidado sin duda el texto en que dice de los malos: "No hay ataduras para su muerte; antes su fortaleza est\'e1 entera; no est\'e1n ellos en trabajo humano ni son azotados con los otros hombres?". Esas aflicciones y molestias, por las cuales est\'e1s pasando en estas aguas, no son se\'f1al alguna de que Dios te haya abandonado, sino que son enviadas para probarte y ver si te acuerdas de lo que anteriormente has recibido de sus bondades, y vives de LVAL\'e9l en tus aflicciones.\par Estas expresiones pusieron a Cristiano muy meditabundo, y por eso a\'f1adi\'f3 Esperanza: \emdash Conf\'eda, hermano m\'edo; Jesucristo te hace sano\emdash . Al o\'edr esto Cristiano, prorrumpi\'f3 en voz alta: \emdash S\'ed, ya le veo y oigo que me dice: cuando pasares por las aguas yo ser\'e9 contigo, y cuando por los r\'edos no te anegar\'e1n". Con estas pl\'e1ticas se animaban mutuamente, y el enemigo nada pod\'eda con ellos, en t\'e9rminos que los dejaron, como si estuviera encadenado, hasta que hubieron pasado el r\'edo. La profundidad de \'e9ste iba disminuyendo; pronto encontraron ya terreno donde hacer pie, y acabaron su paso.\par Qu\'e9 consuelo tan grande experimentaron cuando a la orilla del r\'edo vieron de nuevo a los Resplandecientes, salud\'e1ndolos, les dec\'edan: "Somos esp\'edritus administradores, enviados para servicio a favor de los que ser\'e1n herederos de la salvaci\'f3n." Y as\'ed iban acerc\'e1ndose a la puerta.\par Es muy de notar que la ciudad estaba colocada sobre una gran monta\'f1a; pero los peregrinos la sub\'edan con facilidad, porque los Resplandecientes les daban el brazo, y adem\'e1s hab\'edan dejado tras de s\'ed en el r\'edo sus vestiduras mortales; hab\'edan entrado en \'e9l con ellas, pero salieron sin ellas; por eso sub\'edan con tanta agilidad y prisa, aunque los cimientos sobre los cuales est\'e1 fundada la ciudad est\'e1n m\'e1s altos que las nubes. \'a1Con cu\'e1nto placer pasaban las regiones de la atm\'f3sfera, hablando entre s\'ed dulcemente, y consolados porque hab\'edan pasado con seguridad el r\'edo y ten\'edan a su servicio tan gloriosos compa\'f1eros! \'a1Qu\'e9 agradable les era tambi\'e9n la conversaci\'f3n que con Resplandecientes ten\'edan! \emdash All\'ed\emdash les dec\'edan \'e9stos\emdash una gloria y hermosura inefables; all\'ed est\'e1 el monte Si\'f3n, Jerusal\'e9n celestial, la compa\'f1\'eda de muchos millares de \'e1ngeles y los Esp\'edritus de los justos ya perfectos. Ya est\'e1is cerca del Para\'edsLVALo de Dios, en el cual ver\'e9is el \'e1rbol de vida y comer\'e9is de su fruta inmarcesible. A la entrada recibir\'e9is vestiduras blancas, y vuestro trato y conversaci\'f3n ser\'e1n siempre con el Rey hasta todos los d\'edas de la eternidad. All\'ed no volver\'e9is a ver ya m\'e1s las cosas que ve\'edais y sent\'edais en la regi\'f3n inferior de la tierra, es decir, dolor, enfermedad, aflicci\'f3n y muerte, porque todo eso ha pasado ya. Vais a juntaros con Abraham, Isaac y Jacob y los profetas, hombres a quienes Dios ha librado del mal venidero, y que ahora descansan en sus lechos por haber andado en su justicia. Vais a recibir all\'ed consuelo por todos vuestros trabajos, y gozo por toda vuestra tristeza; recoger\'e9is lo que sembrasteis en el camino, a saber: el fruto de todas vuestras oraciones y l\'e1grimas y sufrimientos por el Rey.\par Ce\'f1ir\'e9is a vuestras sienes coronas de oro, y gozar\'e9is la visi\'f3n perpetua y la presencia del Santo, porque all\'ed le ver\'e9is como El es. Servir\'e9is continuamente con alabanza, con voces de j\'fabilo y con acciones de gracias a Aquel a quien deseabais servir en el mundo, aunque con mucha dificultad, a causa de la debilidad de vuestra carne. Vuestros ojos ser\'e1n regocijados con fe vista y vuestros o\'eddos con la dulce voz del Alt\'edsimo. Recobrar\'e9is de nuevo la compa\'f1\'eda de los amigos que os han precedido y recibir\'e9is con gozo a todos aquellos que os siguen al lugar santo. Se os dar\'e1n vestidos de gloria y majestad, y cuando el Rey de la gloria venga en las nubes al son de trompeta como sobre las alas del viento, vendr\'e9is vosotros con El; y cuando se siente sobre el trono de juicio, os sentar\'e9is a su lado; y cuando pronuncie sentencia sobre los obradores de iniquidad, sean \'e1ngeles u hombres, tendr\'e9is tambi\'e9n voz en ese juicio, porque fueron sus enemigos y los vuestros; y cuando vuelva a la ciudad, volver\'e9is con El a son de trompeta y estar\'e9is con El para siempre. Cuando se iban acercando a la puerta, he aqu\'ed LVALque una multitud de las huestes celestiales salieron a su encuentro, preguntando: \emdash \'bfQui\'e9nes son \'e9stos y de d\'f3nde han venido. \emdash Estos son\emdash dijeron los Resplandecientes\emdash , \'e9stos son hombres que han amado a nuestro Se\'f1or cuando estaban en el mundo y que lo han dejado todo por su santo nombre; El nos ha enviado para traerlos aqu\'ed, y los hemos acompa\'f1ado hasta este punto en su deseado viaje, para que entren y contemplen a su Redentor cara a cara con gran gozo\emdash . Entonces las huestes celestiales dieron un grito de j\'fabilo, y dijeron: \emdash Bienaventurados los que son llamados a la cena del Cordero. Al o\'edr esto los m\'fasicos del Rey rompieron con sus instrumentos en dulces melod\'edas, que hac\'edan resonar a los mismos cielos, y con voces y ademanes de j\'fabilo, cantando y tocando sus trompetas, saludaban una y mil veces a los que ven\'edan del mundo. Unos se pusieron a la derecha, otros a la izquierda, delante y detr\'e1s, como para acompa\'f1arlos y escoltarlos por las regiones superiores, llenando los espacios con sonidos melodiosos en tonos altos, de manera que parec\'eda que el mismo cielo hab\'eda salido para recibirlos. Era la marcha triunfal m\'e1s hermosa que se pudo ver jam\'e1s.\par Todo indicaba a Cristiano y a su compa\'f1ero cuan bien venidos eran a la ciudad, y con cu\'e1nta alegr\'eda se les recib\'eda en ella. Ya la ten\'edan a su vista, ya o\'edan el alegre y bullicioso clamoreo de todas las campanas que les daban la venida. \'a1Oh, qu\'e9 pensamientos tan arrebatadores y alegres ten\'edan al mirar el gozo de la ciudad, la compa\'f1\'eda que iban a tener, y eso para siempre! \'bfQu\'e9 lengua o pluma ser\'e1n poderosas para expresarlo?\par Ya llegaron a las puertas de la Ciudad, encima de la cual vieron grabadas con letras de oro las siguientes palabras:\par \b BIENAVENTURADOS LOS QUE GUARDAN SUS MANDAMIENTOS, PARA QUE SU PODER SEA EN EL \'c1RBOL DE LA VIDA Y ENTREN POR LAS PUERTAS DE LA CIUDAD.\par \b0 Llamaron fuertemenLVALte a ellas, y muy pronto aparecieron por encima los rostros de los que moraban dentro... Enoch, Mois\'e9s, El\'edas..., que preguntaron qui\'e9n llamaba, y oyeron esta respuesta: "Estos peregrinos han venido de la ciudad de Destrucci\'f3n por el amor que tienen al Rey de este lugar." Entonces los peregrinos entregaron cada uno el rollo que hab\'edan recibido al principio, los cuales, llevados al Rey y le\'eddos por \'e9ste, y habi\'e9ndosele dicho que los due\'f1os de ellos estaban a la puerta, mand\'f3 que se les abriese para que "entrase la gente justa guardadora de verdades". Los vi entonces entrar por la puerta y que cuando hubieron entrado fueron transfigurados y recibieron vestiduras que resplandec\'edan como el oro, y arpas y coronas que les fueron entregadas, para que con las primeras alabasen, y les sirviesen las segundas como se\'f1ales de honor; o\'ed tambi\'e9n que todas las campanas de la ciudad se echaron a vuelo otra vez, en se\'f1al de regocijo, al mismo tiempo que los ministros del Rey dec\'edan a los peregrinos: "Entrad en el gozo de vuestro Se\'f1or". Con cuan efusi\'f3n y gozo respondieron \'e9stos: "Al que est\'e1 sentado en el trono y al Cordero sea la bendici\'f3n y la honra, y la gloria y el poder para siempre jam\'e1s".\par Aprovechando yo entonces el momento en que se abrieron las puertas para dejarles pasar, mir\'e9 hacia dentro tras ellos, y he aqu\'ed, la ciudad brillaba como el sol; las calles estaban empedradas de oro, y en ellas se paseaba muchedumbre de hombres que ten\'edan en su cabeza coronas, y en su mano palmas y arpas de oro con que cantar las alabanzas.\par Vi tambi\'e9n a unos que ten\'edan alas y que, sin cesar nunca, estaban cantando: "Santo, santo, santo es el Se\'f1or"; y volvieron a cerrar las puertas, y yo, con mucho sentimiento, me qued\'e9 fuera, cuando mis ansias eran entrar para gozar de las cosas que hab\'eda visto.\par \'a1L\'e1stima es que mi sue\'f1o no terminase aqu\'ed con tan dulces impresiones! Cuando se cerraron las puertas de la Ciudad miLVALr\'e9 atr\'e1s y vi a Ignorancia que llegaba a la orilla del r\'edo; lo pas\'f3 pronto y sin la mitad de la dificultad que encontraron los otros dos. Porque aconteci\'f3 que hab\'eda entonces all\'ed un tal Vana-Esperanza, barquero, que le ayud\'f3 pasar en su barca. Subi\'f3 tambi\'e9n la monta\'f1a para llegar a la puerta; pero nadie hab\'eda all\'ed que le ayudase o le hablase una palabra de consuelo y est\'edmulo. Cuando lleg\'f3 a la puerta, mir\'f3 al letrero que estaba encima de ella. Empez\'f3 a llamar, suponiendo que se le dar\'eda inmediata entrada; pero los que se asomaron por encima de la puerta preguntaron de d\'f3nde ven\'eda y qu\'e9 era lo que quer\'eda. El contest\'f3: "He comido y bebido en la presencia del Rey, ha ense\'f1ado en nuestras calles." Entonces le pidieron su rollo para entrarlo y mostrarlo al Rey. Pero habiendo registrado su seno no lo hall\'f3; no ten\'eda ninguno. Dij\'e9ronle entonces: "\'bfNo tienes ninguno?" Pero el hombre no les contest\'f3 palabra. Comunicado esto al Rey, mando a los dos Resplandecientes que, atado de pies y manos, lo arrojasen fuera, y vi que lo llevaron por el aire a la puerta que hab\'eda visto a la falda del collado y all\'ed lo precipitaron.\par Esto me sorprendi\'f3; pero me fue de importante ense\'f1anza, pues aprend\'ed que hay camino para el infierno desde la misma puerta del cielo, lo mismo que desde la ciudad de Destrucci\'f3n. En esto me despert\'e9, y vi que todo hab\'eda sido un sue\'f1o.\par LA CONCLUSI\'d3N\par Ya, lector, que mi sue\'f1o he referido, Interpretarlo para ti procura, Y expl\'edcale a quien puedas su sentido. Mas muestra en entenderlo tu cordura, Pues te da\'f1a si es mal interpretado; Mas si lo entiendes bien es tu ventura. Lo exterior de mi sue\'f1o, ten cuidado Que no te preocupe en demas\'eda, Como si fuera cosa de tu agrado. Ni risa ni furor ni alegr\'eda Te cause cual a ni\'f1o o a demente, Mira bien su sustancia y su val\'eda.\par Aparta la cortina, y fijamente Mira lo que se esconde tras mi velo: Es cosa BLVALRque te anime y que te aliente. Al leer este s\'edmil, sin recelo, Tira la escoria, toma el oro puro, Y colmado ver\'e1s as\'ed tu anhelo. El oro est\'e1 con mineral impuro\par \cf1\par \cf0 \par \cf1\par } c  @ @           c  @ @           x{hUB/ ( ( ( ( ( ( ( ( ( ( ( ( ( - ( ( - ( ^LVALnMR28AllowZeroLengthRequired( Title  .Comments