El conocimiento es un elemento básico y crucial en nuestro mundo, ya que sin él no somos nadie.

Un mundo sin conocimiento sería un mundo que iría en contra de lo natural y por ende no tendría derecho a existir.

El conocimiento es un factor crucial en la planeación del universo, ya que las semillas están diseñadas para florecer.

El conocimiento se encuentra en todos nuestros alrededores, en el viento, en la arena, en el mar, en la nieve, en el día y en la noche.

A lo largo de los tiempos, lo más valioso en cualquier sociedad ha sido el conocimiento del funcionamiento de las cosas.

El conocimiento es un producto de la evolución humana y se edificó con cimientos indestructibles dese la explosión griega, cuando el hombre decidió entender el universo sin mitologías o fábulas.

En este tiempo de cuestionamiento y sed de sabiduría es cuando realmente nace  el concepto de lo que hoy conocemos como escuela, basado en la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles.

Previo a estas dos instituciones, el conocimiento se adquiría por medio de la investigación propia o al escuchar a los diversos maestros ambulantes, quienes viajaban por toda Grecia  impartiendo docencia en distintos temas, como matemáticas, ciencia y más que nada, filosofía.

Uno de los padres de esta actividad de docencia ambulante es también uno de los pilares de la filosofía occidental, su nombre es Sócrates.

Sócrates era un maestro griego quien se dicaba a viajar por las ciudades y campos de Grecia, enseñando la virtud de la buena vida.

De Sócrates nace lo que hoy en día conocemos como el método socrático, un método que consistía en cuestionar a todo individuo y hacerle ver sus errores por medio de un tren de ideas en un perfecto orden lógico.

Al morir, Sócrates fue precedido por otro gran maestro, conocido como Platón, quien dedicó su vida a la escritura de las anécdotas de su maestro, en una serie de obras que hoy conocemos como Diálogos.

Con base en los conocimientos de su maestro, Platón creó su propia escuela de sabiduría, bautizada como Academia, de donde proviene el tan conocido término.

Fue de la Academia de Platón de donde saldría otro gran maestro y filósofo, llamado Aristóteles.

Aristóteles, al ser inspirado por su maestro Platón, creó un nuevo centro de enseñanza conocido como el Liceo.

Aunque la idea su fundación era la misma, los conceptos de la Academia y del Liceo eran distintos en cuanto a contenido, ya que el Liceo era de un carácter más científico, mientras que la Academia era de carácter filosófico (aunque no se podía ingresar a la Academia, si no se sabia geometría a la perfección).

Hoy en día, aunque los alumnos se sienten en pupitres escolares y no en piedras o en pisos de mármol, la combinación entre la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles es lo que conforma nuestras instituciones escolares.

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