Como profesor, es importante contar con diversos formatos para transmitir el conocimiento o ejemplificar lo aprendido, según sea el caso.

Actualmente contamos con diversos recursos y entre ellos tenemos el video.

En el mundo del aprendizaje del inglés, el video es un excelente recurso didáctico, ya que a través de él podemos apoyarnos para desarrollar el oído y la comprensión del idioma.

Aprender inglés a través de esta herramienta es más que sencillo y factible hoy día.

Sin embargo, una vez entrados en el tema de la creación de videos, nos topamos con problemas un tanto diferentes al objetivo de aprender inglés.

Escalabilidad vs. Perfección: estos son algunos de los grandes problemas a resolver si te encuentras trabajando un gran número de videos.

Por supuesto, queremos que todos los videos educativos que realicemos sean perfectos: claros, atractivos y sin tropiezos. Sin embargo, la realidad de la producción de muchos videos es que simplemente no siempre se pueden arreglar del todo.

La edición de vídeos educativos, como cualquier otro video, trata de equilibrar recursos escasos con calidad. Si observas fallas en tu material, puedes considerar la importancia del error, así como la importancia del curso del video y el tiempo que tardarás en corregirlo o realizarlo nuevamente.

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Aquí viene entonces la disyuntiva entre editar, comenzar de nuevo o ignorar los errores visibles ante nuestros ojos críticos.

Hablemos de los problemas de sonido. En este punto, el ruido exterior o de fondo, la estática del micrófono o fallas aleatorias en el archivo son cosas que llegan a tener problemas. A veces se puede mejorar la estática o el siseo, con herramientas como De-crackler o De-hummer del grupo Adobe.

También existen herramientas similares en casi todos los programas de edición profesional o semi-profesional.

Sin embargo, es imposible eliminar completamente los problemas de ruido. Si los problemas con el sonido distraen o dificultan la comprensión, entonces habrá que retomar la decisión de volver a editar o definitivamente comenzar de nuevo.

Si sólo son detalles entonces será suficiente con una buena edición y continuar mejorando en los siguientes videos.

Sugerencia: la grabación en un cuarto más pequeño o uno con material absorbente de sonido como cortinas gruesas, puede ayudar, así como el colocar el micrófono más cercano a la persona que habla.

Ante los errores verbales, entendamos que los maestros son humanos. Como cualquier otra persona, a veces se cometen errores cuando se habla, por lo que aquí dependerá en gran medida del contexto y será de gran ayuda que el editor de video entiende el contenido de la lección para ser más receptivo.

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Siempre será preferible arreglar cualquier error que sea central para lo que se está enseñando o aquél que puede causar malos entendidos. Ante los pequeños errores, los estudiantes pueden ignorarlos cuando el profesor se corrige de inmediato.

Cuando el error es más complejo se puede recurrir a usar imágenes cortadas para saltarte el error. También podrías volver a grabar la palabra o frase y copiarla, pero si el audio no es exactamente el mismo, podría parecer extraño y distraer a los estudiantes.

Consejo: crea videos cortos, entre 5 o 6 minutos de duración. Esa longitud es genial por muchas razones, una de ellas es que si se comete un error, son sólo 5 minutos más para obtener una nueva toma.

Y ante los problemas visuales, entramos a un mundo un tanto más complejo, ya que el tema de la iluminación es lo que marca una buena toma.

A menudo se pueden solucionar estos problemas mediante controles de imagen en los programas de edición de video.

Debes tener en cuenta que algunas personas pueden ver el video en un celular o una conexión web de baja calidad. Por lo que si no puedes obtener un video que se vea claro en tu propio monitor, considera entonces volver a crearlo.