Visitas en un hospital

Hace un par de días, la mamá de un amigo sufrió una accidente fuerte y tuvo que ser internada en el hospital, por lo que mi amigo y su familia solicitaron y pudieron obtener unos préstamos urgentes, para poder cubrir todos los gatos médicos que se llevaron a cabo en dicho nosocomio, algo que salvó la vida de la paciente, gracias a Dios.

Durante la estancia de la madre de mi amigo en el hospital fui a visitarles para mostrar solidaridad, tanto con mi amigo como con la familia entera, algo que por lo general es muy bien recibido y se aprecia mucho por parte de la familia afectada; sin embargo, uno debe saber bien cómo hacer estas visitas, para que mantengan su valor y no lo pierdan, algo que muchas personas no entienden.

Esto se debe a que existen diferentes tipos de visitas en un hospital, unas buenas y muchas no tan buenas, siempre dependiendo, como todo, de la intención que tenga el visitante.

Aunque esto pueda sonar ridículo, les puedo asegurar que no lo es, debido a que las intenciones de los visitantes a un hospital no siempre son las que pensamos y las que a primera vista parezcan.

Esto en gran medida se debe a la naturaleza del individuo que lleva acabo la visita y de su personalidad, aunque como toda regla en la vida, aquí también hay excepciones y algunas visitas podrán no corresponder con el carácter y personalidad de los visitantes.

Existen muchos individuos quienes gustan enormemente de estas ocasiones trágicas, ya que se pueden nutrir de ellas al intentar atraer atención no debida a ellos mismos o crédito de solidaridad solamente para brillar ante los ojos de la sociedad en la que se mueven.

Aunque esto pueda sonar grotesco, debo decirles que hay muchísimas personas que operan de este modo, personas que tienen tres elementos en común:

  1. Gran Ego
  2. Envidia
  3. Vidas vacías

La combinación de estos tres elementos es una combinación perfecta para hacer de un visitante al hospital una pesadilla para la familia, que lo último que quiere es tener que gastar energías atendiendo visitas, cuando lo único que les importa es concentrarse en su enfermo.

Por lo general, este tipo de visitas buscan siempre socializar con las personas presentes en el hospital y peor aún, con los familiares del enfermo, algo que es desgastante y fatigante para la familia, lo que eventualmente conduce a que se cancelen las visitas por completo.

Si esto es fatigante para la familia, lo es mucho más para el enfermo, quien quiere ver solamente a su familia inmediata o a sus mejores amigos, ya que sabe que cuando está gravemente enfermo, las energías y el tiempo deben ser bien empleados y no desperdiciados, ya que uno nunca sabe si saldrá de ahí con bien.

Una visita adecuada al hospital debe durar no más de 10 minutos y utilizar pocas palabras, un abrazo y una palmada siendo lo más efectivo.

Millennials

Hace tres días acompañé a mi abuelo a clínica del pie diabético; estuve ahí algunas horas debido a que el doctor se retrasó y estuvimos en la sala de espera una hora previa a la consulta y dos horas después de ella, pues mi abuelito debió pasar a una sesión de tratamiento.

Durante aquellas horas decidí caminar por todo el hospital, ya que el estar sentado en aquel sofá de depresión me estaba fatigando más de la cuenta; esto es algo que sucede con mucha frecuencia en los hospitales, ya que las vibraciones que ahí residen consumen la energía de aquellos quienes visitan igual o más que a los enfermos de mediano plazo.

Al estar caminando en uno de los pasillos vi una situación que me llamó mucho la atención, ya que reflejó por completo el espíritu decadente de nuestra época y en la realidad espesa y falsa en la cual se vive, particularmente la juventud.

Se trataba de un joven que estaba sentado en uno de los asientos de una sala de espera, supuestamente esperando noticias de los doctores acerca de su familiar enfermo; no obstante, absolutamente toda su atención estaba inmersa en la pantalla de su teléfono celular.

Cuando uno de los doctores salió y mencionó el nombre del paciente, el joven no respondió y siguió escribiendo mensajes en su celular, por lo que una de las enfermeras se le tuvo que acercar para tocar su hombro y dar noticias, afortunadamente positivas sobre su familiar.

Sin embargo, el hecho está en que toda la atención de este joven estaba desviada e inmersa en su aparato digital, sin preocupación alguna sobre la salud de su familiar, además de que al parecer, su condición inicial no era exactamente la óptima, ya que ahí se encontraba debido a una peritonitis, una condición con un alto índice de mortalidad.

Aquel episodio fue un resumen veloz de la realidad decadente de nuestra época y especialmente de los millennials.

Los millennials son supuestamente todas aquellas personas quienes nacieron en la década de los ochenta; sin embargo, eso es equivoco, ya que el termino millennials el día de hoy se utiliza para describir a un tipo de personas y no a la fecha de nacimiento de alguien.

Un millennial es una persona quien quiere deslindarse a toda costa de sus raíces, evitar la responsabilidad natural y siempre son de tendencia política izquierdista  extrema, globalista y extremadamente liberal; es decir, reúnen todas las características necesarias para hacer que la civilización occidental desaparezca en cuestión de una o máximo dos generaciones.

Esto en gran medida se debe a que estas personas no ven lo que sucede en el mundo real, debido a que están anclados al mundo digital, donde tienen un mundo alternativo, vacío y sin ningún tipo de centro, por lo que es la generación con mayor índice de suicidio en toda la historia, porque no encuentran la felicidad, ya que la buscan en la nada.

Los dos lados de la luna

El día de ayer fui con mis colegas de la oficina a una venta de sillas plegables después de un muy largo día en la oficina, por lo que terminamos muy tarde para los estándares normales y consecuentemente llegamos a nuestros hogares mucho más tarde de lo habitual, algo que sabía, especialmente ahora, que tendría consecuencias precisamente el día siguiente.

Esto es debido a que hacía ya aproximadamente unas tres semanas, el cuerpo me pesaba como si estuviese hecho de algún tipo de plomo, tanto física como moralmente, algo que siempre he sospechado esta íntimamente entrelazado, lo que significa que cuando una parte no funciona la otra tampoco lo hace.

Ésta no es la primera racha, por así llamarle, que he tenido, ya que al menos en cuatro ocasiones más he padecido de condiciones similares que de alguna forma u otra, desconocida a mi ser, terminan abandonándome y restaurándome a la normalidad y siempre he querido saber por qué.

Después de la tercera racha comencé a llamar a esta nube obscura con el nombre de “Ciclo Malévolo”, un nombre un poco ridículo y exagerado; sin embargo, fue el primero que llegó a mi cabeza al tratar de alguna manera nombrarlo, ya que se ha convertido en algo muy incómodo.

Cuando uno se encuentra en una racha de estas, que en mi caso dura al menos tres semanas y puede extenderse hasta unos tres meses, es como si la mitad de uno mismo fuera despojada del cuerpo y la mitad del alma se hubiera marchado a algún lugar lejano, aquella parte siendo la que contiene toda la motivación, las ganas y la motivación, dejando solo aquella parte que contiene la pasividad, melancolía y depresión, una parte que, como su contraparte positiva, es elemental para el balance de un individuo, no obstante cuando una falta el barco termina por hundirse.

Sin embargo, cuando uno se encuentra en el lado obscuro de la luna es difícil navegar hacia lugares certeros y hacia buen puerto, ya que con la ausencia de la luz es sumamente fácil encontrarse perdido y consecuentemente, en muchos casos, desanimado, por lo que el día a día se convierte en un verdadero suplicio.

Es importante saber que aunque lo normal es regresar de estos lugares obscuros después de algún tiempo es posible también quedarse flotando en el inframundo, si es que no se toma cartas en el asunto, lo que puede resultar en instancias fatales, como lo es en el caso de un suicidio, algo que en mi vida ya he tenido la desdicha de presenciar en conocidos, algo que muchas personas en el mundo también lo han presenciado.

Esta mañana, cuando me encontraba en el proceso de despertar, me encontraba en este mismo ciclo y verdaderamente no quería levantarme, hasta que de pronto escuché a los primeros pájaros de la mañana y posé mi mirada en los árboles que rodean mi ventana, para observar como todos aquellos pajaritos se levantan todos los días de su vida a hacer su labor, por lo que yo de ninguna manera podía exentarme de hacer las mías. Me levanté sin mayor problema.

La guerra de la esclavitud

Hace un par de semanas volé por Interjet a la ciudad de Monterrey, donde pasé unos días, para después ir a la ciudad de Austin, en Texas, donde pasé varios días visitando a varias amistades que ahí tengo y que a decir verdad no había visto desde hacia ya mucho tiempo.

Durante mi estancia en Texas, lo que más me gusto fue un museo llamado “The Civil War”, un museo dedicado enteramente a la guerra civil norteamericana, donde tuvieron mas de medio millón de muertos, convirtiéndose ésta en la guerra más sangrienta en toda la historia de Estados Unidos y donde más muertos han tenido, incluyendo aquellos que tuvieron durante las guerras mundiales.

La guerra civil norteamericana fue un enfrentamiento entre los estados del norte y los del sur, donde la esclavitud era la causa principal por la cual había que defender o intentar exterminar por medio de la fuerza y del ingenio militar.

Los estados del norte, cuya capital era Washington D.C., buscaban poner fin a la esclavitud, una institución que llevaba vigente desde que llegaron los colonizadores británicos y se fortaleció mucho con la creación de los Estados Unidos en 1776, aunque George Washington silenciosamente liberó a todos sus esclavos poco antes de morir, algo que era impensable en esos días.

La razón por la cual el presidente Abraham Lincoln tomó la iniciativa de prohibir la esclavitud es debido a que aquella institución iba completamente en contra de la constitución de los Estados Unidos, redactada controversialmente por Thomas Jefferson, quien poseía muchísimos esclavos, aunque era un hombre de un coeficiente intelectual sumamente elevado y es considerado como una de las mentes más brillantes de la historia del mundo.

Por el otro lado, el sur de los Estados Unidos, cuya capital era Richmond Virginia, abogaba totalmente por la continuación de la institución de la esclavitud, ya que para los sureños no era solo un modo de vida que ya estaba en sus huesos, sino que también era su fuente de ingresos más grande, debido a que en el sur se vivía de la exportación de tabaco, café, algodón e índigo a las grandes capitales del mundo y cuyo comercio rivalizaba fuertemente al comercio del lejano oriente y la India, donde también se cultivaban los mismos productos, con la única diferencia que ahí se hacia sin esclavitud, lo que significaba que los patrones ingleses tenían que dar una parte de sus ganancias para pagar a la mano de obra de sus súbditos hindúes.

Una de las razones del norte para lanzarse a esta cruzada humanitaria estaba fundada también en el hecho que los estados de la Unión (Norte) no dependían económicamente de la agricultura, sino de la industria del acero y de la construcción, por lo que la esclavitud no les servía.

Muchas personas se preguntan cómo el norte pudo derrotar al sur con los excelentes oficiales que estos tenían y la respuesta, a grandes rasgos, es que esto fue posible debido a que el norte pudo mantener la guerra en el territorio del sur, lo que los desgastó enormemente.

El bloque

Hace dos semanas fui a un espacio abierto en la UNAM, donde hay muchos cursos y diplomados, especialmente diplomados en medicina general y cursos de naturaleza médica. Sin embargo, también hay cursos de geopolítica, por lo que decidí inscribirme, ya que este es no solo un tema que me interesa a groso modo, sino uno que considero que todos debemos conocer.

El día de hoy, durante uno de los módulos platicábamos, sobre la OTAN y sobre su futuro, en caso de que los Estados Unidos abandonen aquella organización militar, ya que los norteamericanos son los participantes más activos del bloque, así como los más competentes por mucho, junto con los británicos.

La OTAN es una organización político- militar, creada para salvaguardar a Europa y a occidente del poder de la Unión Soviética, quien había demostrado ser una fuerza implacable durante los años de la Segunda Guerra mundial, donde pelearon con un bravado nunca antes visto en la historia, ya que fue una nación que aunque perdió 25 millones de sus ciudadanos en cuatro años, marcharon desde Moscú hasta Berlín, aplastando a los NAZIS y causando el suicidio de Hitler.

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A su vez, los soviéticos se apropiaron de varios países en su avance hacia Berlín, a quienes después no les concedieron su independencia y quienes hoy en día dicen que la ocupación soviética fue mucho peor que la ocupación alemana, algo que causó conmoción y terror por toda Europa y llevó a las naciones más hábiles occidentales a crear esta organización.

Una razón alternativa para su creación, es decir, una razón de la cual no se habla mucho acerca de la creación de la OTAN, es que esta fue implementada para asegurar que los países de Europa más poderosos jamás volvieran a pelear entre sí, ya que había sido esa razón por la cual ocurrieron dos guerras mundiales, que en conjunto cobraron 70 millones de muertes en 10 años de combate.

Para que este organismo funcione como tiene que funcionar, cada país miembro debe que pagar ciertas cuotas y contribuir con material militar, incluyendo soldados, para que así pueda ser un organismo fuerte y capaz.

Sin embargo, en la década de los años noventa, con la caída de la URSS, los países miembros de la OTAN bajaron mucho la guardia, debido a que su archienemigo había muerto, o al menos eso parecía y nunca creyeron que el oso habría de despertar de nuevo.

No obstante, el oso ruso despertó de una manera gradual y silenciosa, como lo haría un ladrón al entrar a una casa por la noche, asegurándose de que los dueños jamás despertaran, hasta que tuvieran la daga en el cuello y les fuera imposible reaccionar. Ese momento ya llegó y Europa, por sí misma, jamás podría defenderse adecuadamente de un enemigo como lo es el ejército ruso, un ejército quien ha apostado fuertemente en la guerra nuclear y supersónica perfectamente combinada, para así acabar con quien se ponga enfrente de una manera apocalíptica.

La diversidad de creencias

El día de ayer  fui a un centro comercial nuevo, que sin duda se ha convertido en el mejor de la ciudad, ya que éste no solamente cuenta con todo lo que debe tener un centro comercial y más, además de que vi ahí la publicidad en exteriores más impresionante que he visto en ningún lugar, algo que me da mucho gusto, ya que esto le da una muy buena presencia al lugar.

Al estar en aquel centro comercial, acompañado de una amiga mía, vimos un anuncio de una tienda de ropa que decía: “Somos los creadores, todo lo demás sobra”; esta frase estaba escrita debajo de la imagen de una hermosa mujer, utilizando ropa de aquella marca, mordiendo una manzana grande y roja de un árbol verde y frondoso, del cual descendía una serpiente de oro.

Mi amiga, al ver aquel anuncio, sonrió asertivamente y dijo en voz baja “En efecto”, ya que mi amiga es una de las millones de personas orgullosamente ateas, quienes desechan todo tipo de creencias religiosas, particularmente la cristiana, como bien suele suceder por alguna misteriosa razón.

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Yo soy una persona orgullosamente católica, apostólica y romana, para quien Dios es la parte más importante de mi vida, o al menos así lo intento; sin embargo, no espero ni nunca he esperado que las personas a mi alrededor sean de mis creencias, además de que respeto sólidamente las opiniones de los demás, incluyendo cuando, como sucede mucho y parece estar de moda, insultan las creencias cristianas. Es por este respeto que tengo amigos y amigas de todo tipo de creencias (excepto radicales islámicos) y nuestra convivencia es siempre fluida y armónica.

Por supuesto , que al escuchar a mi amiga decir eso no dije nada ni tome ninguna actitud negativa ante ella , sin embargo reafirmo mi teoría sobre la constante búsqueda de conseguir una originalidad ficticia que no existe en esta ideología de una vida sin un Dios.

He notado que mi amiga, como muchos otros ateos, se esfuerza de una manera fuerte para proyectar una imagen de originalidad, al no creer y rechazar la idea de un Dios, cuando en realidad esta ideología es más común que la electricidad y algo sumamente fácil de hacer.

Esto lo digo debido a que es sumamente sencillo el no creer en algo que no se ve y que no se manifiesta ante los ojos de la mayoría de las personas; en otras palabras, es tan fácil no creer en Dios como lo es el no creer en unicornios morados, alimentándose de nubes de algodón galopando por los cielos, ya que no vemos a ninguno de los dos y es sumamente sencillo creer en lo que nuestros ojos ven.

Algo que he notado por ciertas experiencias es que es sumamente sencillo ser ateo, cuando se está en la plenitud de la vida. Sin embargo, es muy difícil seguir siéndolo en el lecho de muerte, cuando las cortinas de la vida están por cerrarse.

El día más triste

Los lunes han tenido mala fama desde el principio de los tiempos; por lo menos, desde los tiempos laborales. Y es que por más dichosos que nos lleguemos a sentir en nuestros respectivos trabajos, no siempre es fácil volver a la rutina después del fin de semana, sobre todo si éste ha resultado especialmente placentero o al menos, relajante.

Quizás de este factor, cotidiano y trivial, pero que al fin y al cabo todos hemos experimentado alguna vez, surgió la idea de que si existía algo así como el día más triste del año, éste debía de ser un lunes.

Ahora bien, para que verdaderamente fuera el día más triste, otras condiciones tendrían que sumarse al hecho de volver al trabajo, o a la escuela, después de un par de días de descanso. Porque lo cierto es que tras superar la temprana llamada del despertador, el reencuentro con las tareas que se nos quedaron pendientes y la reinserción en el ambiente de trabajo o estudio, nos acostumbramos de nuevo al ritmo de trabajo de “entre semana” y hasta podemos disfrutar de nuestras labores.

¿Qué otros factores, entonces, deberían concurrir para que un lunes pudiera considerarse como candidato al día más triste del año? En 2005, el psicólogo y entonces catedrático de la Universidad de Cardiff, Cliff Arnall, elaboró un estudio con pretendidas bases científicas, que lo llevó a concluir que el tercer lunes de enero debía de ser el día más triste del año.

La investigación fue parte de un estudio de marketing para la compañía aérea Blue Sky, que buscaba obtener información más precisa acerca de los periodos en los que se hacen más planes vacacionales y, por tanto, se reservan más vuelos. Arnall, quien también se desempeña como “coach de vida”, formuló la hipótesis de que uno de los momentos en que las personas pueden sentir mayores deseos de viajar es cuando sienten la necesidad de hacer cambios en sus vidas, para darles nuevos rumbos o sentidos.

Planteó después que dicha necesidad de cambios tiende a estar asociada con otros sentimientos, como la decepción o la falta de resultados claros al tratar de alcanzar ciertas metas, la insatisfacción ante la situación laboral o económica, o, como nos sucede cada lunes, la vuelta a la rutina después de un periodo de tranquilidad, descanso o diversión.

Tras considerar estas cuestiones, Arnal llegó a la conclusión de que todos los factores anteriores coincidían en un momento especial del año; precisamente, al inicio del mismo. Enero es un mes que debería caracterizarse por el entusiasmo de iniciar año, así como por un estado de satisfacción o bienestar, alcanzado después de la temporada de fiestas.

Pero al cabo de algunas semanas, según Arnall, la realidad comienza a alcanzarnos. Entonces comenzamos a tomar consciencia de las deudas contraídas durante el periodo festivo, de la subida de precios que acompaña a la famosa cuesta de enero, de que comenzamos a flaquear en el cumplimiento de nuestros propósitos y de que hasta el clima parece estar en nuestra contra, porque comienza lo más duro del invierno en el hemisferio norte. Por si fuera poco, faltan más de 300 días para que volvamos a tener un periodo festivo como Navidad.

Arnal combinó todos esos factores en una ecuación –de nula precisión matemática, según los expertos–, que le permitió obtener la fórmula para calcular el día más triste del año. El resultado de este curioso cálculo es que el día en que nos hayamos más decepcionados de nuestras acciones, más lejos de alcanzar nuestras metas, más distantes de la felicidad y también más deseosos de hacer cambios es el tercer lunes de enero. Sí, precisamente un día como hoy.

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La comunidad científica se volcó en críticas hacia el estudio científico de Cliff Arnall, argumentando que su planteamiento de la ecuación fue completamente arbitrario y ajeno a toda ley de la matemática. Lo que no podemos negar es que las condiciones identificadas por el “coach de vida” sí llegan a afectarnos en esta temporada. ¿Cuántos no hemos faltado ya al gimnasio o estado cerca del infarto al ver nuestro estado de cuenta de diciembre?

Por si fuera poco, este mes que comenzamos con gasolinazos, actos de violencia, incertidumbre laboral y económica y crisis sanitarias (recuerden que por ahí anda una bacteria resistente a todo), nos acerca a una situación en la que, en palabras de activistas como William Soto Santiago, nos vemos carentes de todo lo necesario para llevar una vida digna.

No obstante, y más allá de la ausencia de pruebas científicas, Arnall argumenta que la idea del lunes más triste, o Blue Monday, como se le conoce internacionalmente, puede tomarse como un impulso para cambiar las cosas y empezar a fijar nuevas metas, aunque no sea exactamente el primer día del año. Así que, ¡ánimo, y a quitar esas caras tristes!

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Editar, reasignar o ignorar. ¿Cómo lidiar con los errores en los videos educativos?

Como profesor, es importante contar con diversos formatos para transmitir el conocimiento o ejemplificar lo aprendido, según sea el caso.

Actualmente contamos con diversos recursos y entre ellos tenemos el video.

En el mundo del aprendizaje del inglés, el video es un excelente recurso didáctico, ya que a través de él podemos apoyarnos para desarrollar el oído y la comprensión del idioma.

Aprender inglés a través de esta herramienta es más que sencillo y factible hoy día.

Sin embargo, una vez entrados en el tema de la creación de videos, nos topamos con problemas un tanto diferentes al objetivo de aprender inglés.

Escalabilidad vs. Perfección: estos son algunos de los grandes problemas a resolver si te encuentras trabajando un gran número de videos.

Por supuesto, queremos que todos los videos educativos que realicemos sean perfectos: claros, atractivos y sin tropiezos. Sin embargo, la realidad de la producción de muchos videos es que simplemente no siempre se pueden arreglar del todo.

La edición de vídeos educativos, como cualquier otro video, trata de equilibrar recursos escasos con calidad. Si observas fallas en tu material, puedes considerar la importancia del error, así como la importancia del curso del video y el tiempo que tardarás en corregirlo o realizarlo nuevamente.

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Aquí viene entonces la disyuntiva entre editar, comenzar de nuevo o ignorar los errores visibles ante nuestros ojos críticos.

Hablemos de los problemas de sonido. En este punto, el ruido exterior o de fondo, la estática del micrófono o fallas aleatorias en el archivo son cosas que llegan a tener problemas. A veces se puede mejorar la estática o el siseo, con herramientas como De-crackler o De-hummer del grupo Adobe.

También existen herramientas similares en casi todos los programas de edición profesional o semi-profesional.

Sin embargo, es imposible eliminar completamente los problemas de ruido. Si los problemas con el sonido distraen o dificultan la comprensión, entonces habrá que retomar la decisión de volver a editar o definitivamente comenzar de nuevo.

Si sólo son detalles entonces será suficiente con una buena edición y continuar mejorando en los siguientes videos.

Sugerencia: la grabación en un cuarto más pequeño o uno con material absorbente de sonido como cortinas gruesas, puede ayudar, así como el colocar el micrófono más cercano a la persona que habla.

Ante los errores verbales, entendamos que los maestros son humanos. Como cualquier otra persona, a veces se cometen errores cuando se habla, por lo que aquí dependerá en gran medida del contexto y será de gran ayuda que el editor de video entiende el contenido de la lección para ser más receptivo.

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Siempre será preferible arreglar cualquier error que sea central para lo que se está enseñando o aquél que puede causar malos entendidos. Ante los pequeños errores, los estudiantes pueden ignorarlos cuando el profesor se corrige de inmediato.

Cuando el error es más complejo se puede recurrir a usar imágenes cortadas para saltarte el error. También podrías volver a grabar la palabra o frase y copiarla, pero si el audio no es exactamente el mismo, podría parecer extraño y distraer a los estudiantes.

Consejo: crea videos cortos, entre 5 o 6 minutos de duración. Esa longitud es genial por muchas razones, una de ellas es que si se comete un error, son sólo 5 minutos más para obtener una nueva toma.

Y ante los problemas visuales, entramos a un mundo un tanto más complejo, ya que el tema de la iluminación es lo que marca una buena toma.

A menudo se pueden solucionar estos problemas mediante controles de imagen en los programas de edición de video.

Debes tener en cuenta que algunas personas pueden ver el video en un celular o una conexión web de baja calidad. Por lo que si no puedes obtener un video que se vea claro en tu propio monitor, considera entonces volver a crearlo.

Mi hermosa amiga

Hace poco, en una tienda de mármol para pisos donde la mayoría de las personas que conozco compran su material, me encontré con una vieja amiga mía a quien no veía desde los años de la universidad y con quien solía divertirme mucho, quien además es una mujer que sigue igual de hermosa que cuando tenía 20 años, una extraña belleza que sólo la edad bien manejada puede traer.

Mi amiga se puso muy contenta al verme y me invitó a tomar un café a una cafetería que decía ella frecuentar mucho, una cafetería que extrañamente se encuentra en la esquina de mi casa, algo impresionante, debido a que probablemente ella había ido ahí unas miles de veces y jamás la había visto, siendo esto algo de esas cosas extrañas que se encuentran entre las páginas de la vida que nos parecen invisibles.

Al ir con mi hermosa amiga a tomar un café y al escuchar su voz mientras charlábamos, una voz que aún mantiene sus vaivenes y entonación tan característicos, que hacían de su hablar una melodía que se quedaba impresa en la mente de cualquier persona que le escuchara, algo que me hizo transportarme a casi 20 años atrás en nuestros años de absoluta juventud, cuando el mundo era demasiado pequeño.

reencuentro

Sus ojos aún mantienen el mismo brillo de antes, un brillo característico de aquellas personas de personalidad y carácter espontaneo, quienes no pueden esconder lo que guardan detrás de su rostro y en el abismo de su corazón; sin embargo, cuando llegan a esconder lo que sea con éxito, es porque es algo que verdaderamente les ha llegado al alma, algo que por lo general no son cosas buenas, por no decir bastante graves.

Su parpadear, con sus largas, gruesas y naturales pestañas eran como el brillar de las estrellas una noche clara de invierno, cuando el frio se lleva todo color del viento y cuando el firmamento expone al mundo la naturaleza de su pensar, capaz de arrullar a un dragón en el corazón de una montaña o de dormir a un pájaro en una dimensión de mil sueños, donde el pensar de la tierra fabrica sus emociones.

Su rostro sigue teniendo esa combinación perfecta entre luz y obscuridad, donde el atardecer no existe y donde solo los polos opuestos recitan sus palabras en idiomas muy distintos, que al entrelazarse se hacen uno mismo y levantan al océano de su dormir para jugar trucos con la luna.

Su mirar sigue siendo tan ligero que es capaz de posar su mirada en el centro del alma, donde enciende un fuego que inicia sensaciones que solo en su presencia es posible percibir y que difiere a la mirada de todas las personas, como la estrella fugaz difiere de todas las estrellas.

En ese momento revieron mis pasiones jóvenes con un tinte de madurez que solo los años bien vividos pueden otorgar.

Fue grandioso ver a mi hermosa amiga.

La carta

El fin de semana pasado, al estar ordenando todos los objetos de la casa en la bodega, rescatamos varias cosas interesantes, cosas de las que nos habíamos ya olvidado pero que algún día nos fueron bastante útiles, tanto a mi esposa como a mí, cosas que nos dio mucho gusto ver de nuevo.

Me parece impresionante el hecho de que redescubramos las cosas que hemos en algún momento adquirido y sabido con absoluta certeza de su existencia y su función sin embargo su uso y sus maravillas son casi siempre devoradas por el tiempo y su despiadado paso.

Sin embargo, hay cosas que el paso del tiempo solo aumenta su valor y su densidad en cuanto importancia y usos, tal y como son muchas de las cosas hechas con nuestras propias manos, cosas que llevan el rostro de nuestra mente y el reflejo de nuestro corazón.

Tal fue el caso de una pequeña nota que encontré, una nota que escribí hace diez años cuando pasaba por momentos inciertos en mi vida.

La nota leía lo siguiente:

“Veo fuera de mi lo que alguna vez me fue importante, pero ahora decae como un árbol de invierno cuyo resplandor la nieve nunca conoció.

Veo ahora las puertas de deseos antiguos abiertas a mi disposición, tras las cuales solo hay sombras y precipicios que alguna vez confundí con suelo fértil y seguro, donde todo fruto crecería derrotando a las leyes de toda estación con el simple fuego de mi alma, cuya voluntad es más fuerte que el hierro y más preciosa que el oro, al menos eso creía en aquellos días.

Ahora sé que la obscuridad es una fábrica de mentiras, ya que en ella hasta la luz más tenue brilla como el sol.

Ahora sé que el azul del cielo jamás podrá ser eterno, ya que el oro necesita ser tierra antes de poder brillar y  las estrellas jamás brillaran  de día.

También sé que hasta el desierto más árido esconde en sus entrañas un pozo, cuyas profundidades no reconocen lo seco que es su superficie, siendo así un lugar que hasta la serpiente más intrépida teme vorazmente.

Sin embargo, aquel pozo escondido aunque no conoce la agonía del calor y de la sequía, tampoco conoce lo que es la luz del sol ni el brillar de la luna, cuya mirada de plata bendice y maldice de acuerdo a su parecer y al merecer del desear de sus súbditos.

Cuando miro atrás veo lo mismo que cuando miro hacia delante, un vacío nublado cuya incertidumbre es más moldeable que el barro cuando fresco.

Lo único que veo es el presente que camina conmigo mejor que mi propia sombra y que sueña conmigo mejor mi sueño más profundo en perfecta cadencia, al volar como la máquina de coser al bordar. “

Ese relato, aunque ahora no lo entiendo, en ese entonces me era más claro que el agua y me fue muy grato ver mi pasado obscuro en un presente lleno de luz.