El bloque

Hace dos semanas fui a un espacio abierto en la UNAM, donde hay muchos cursos y diplomados, especialmente diplomados en medicina general y cursos de naturaleza médica. Sin embargo, también hay cursos de geopolítica, por lo que decidí inscribirme, ya que este es no solo un tema que me interesa a groso modo, sino uno que considero que todos debemos conocer.

El día de hoy, durante uno de los módulos platicábamos, sobre la OTAN y sobre su futuro, en caso de que los Estados Unidos abandonen aquella organización militar, ya que los norteamericanos son los participantes más activos del bloque, así como los más competentes por mucho, junto con los británicos.

La OTAN es una organización político- militar, creada para salvaguardar a Europa y a occidente del poder de la Unión Soviética, quien había demostrado ser una fuerza implacable durante los años de la Segunda Guerra mundial, donde pelearon con un bravado nunca antes visto en la historia, ya que fue una nación que aunque perdió 25 millones de sus ciudadanos en cuatro años, marcharon desde Moscú hasta Berlín, aplastando a los NAZIS y causando el suicidio de Hitler.

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A su vez, los soviéticos se apropiaron de varios países en su avance hacia Berlín, a quienes después no les concedieron su independencia y quienes hoy en día dicen que la ocupación soviética fue mucho peor que la ocupación alemana, algo que causó conmoción y terror por toda Europa y llevó a las naciones más hábiles occidentales a crear esta organización.

Una razón alternativa para su creación, es decir, una razón de la cual no se habla mucho acerca de la creación de la OTAN, es que esta fue implementada para asegurar que los países de Europa más poderosos jamás volvieran a pelear entre sí, ya que había sido esa razón por la cual ocurrieron dos guerras mundiales, que en conjunto cobraron 70 millones de muertes en 10 años de combate.

Para que este organismo funcione como tiene que funcionar, cada país miembro debe que pagar ciertas cuotas y contribuir con material militar, incluyendo soldados, para que así pueda ser un organismo fuerte y capaz.

Sin embargo, en la década de los años noventa, con la caída de la URSS, los países miembros de la OTAN bajaron mucho la guardia, debido a que su archienemigo había muerto, o al menos eso parecía y nunca creyeron que el oso habría de despertar de nuevo.

No obstante, el oso ruso despertó de una manera gradual y silenciosa, como lo haría un ladrón al entrar a una casa por la noche, asegurándose de que los dueños jamás despertaran, hasta que tuvieran la daga en el cuello y les fuera imposible reaccionar. Ese momento ya llegó y Europa, por sí misma, jamás podría defenderse adecuadamente de un enemigo como lo es el ejército ruso, un ejército quien ha apostado fuertemente en la guerra nuclear y supersónica perfectamente combinada, para así acabar con quien se ponga enfrente de una manera apocalíptica.

La diversidad de creencias

El día de ayer  fui a un centro comercial nuevo, que sin duda se ha convertido en el mejor de la ciudad, ya que éste no solamente cuenta con todo lo que debe tener un centro comercial y más, además de que vi ahí la publicidad en exteriores más impresionante que he visto en ningún lugar, algo que me da mucho gusto, ya que esto le da una muy buena presencia al lugar.

Al estar en aquel centro comercial, acompañado de una amiga mía, vimos un anuncio de una tienda de ropa que decía: “Somos los creadores, todo lo demás sobra”; esta frase estaba escrita debajo de la imagen de una hermosa mujer, utilizando ropa de aquella marca, mordiendo una manzana grande y roja de un árbol verde y frondoso, del cual descendía una serpiente de oro.

Mi amiga, al ver aquel anuncio, sonrió asertivamente y dijo en voz baja “En efecto”, ya que mi amiga es una de las millones de personas orgullosamente ateas, quienes desechan todo tipo de creencias religiosas, particularmente la cristiana, como bien suele suceder por alguna misteriosa razón.

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Yo soy una persona orgullosamente católica, apostólica y romana, para quien Dios es la parte más importante de mi vida, o al menos así lo intento; sin embargo, no espero ni nunca he esperado que las personas a mi alrededor sean de mis creencias, además de que respeto sólidamente las opiniones de los demás, incluyendo cuando, como sucede mucho y parece estar de moda, insultan las creencias cristianas. Es por este respeto que tengo amigos y amigas de todo tipo de creencias (excepto radicales islámicos) y nuestra convivencia es siempre fluida y armónica.

Por supuesto , que al escuchar a mi amiga decir eso no dije nada ni tome ninguna actitud negativa ante ella , sin embargo reafirmo mi teoría sobre la constante búsqueda de conseguir una originalidad ficticia que no existe en esta ideología de una vida sin un Dios.

He notado que mi amiga, como muchos otros ateos, se esfuerza de una manera fuerte para proyectar una imagen de originalidad, al no creer y rechazar la idea de un Dios, cuando en realidad esta ideología es más común que la electricidad y algo sumamente fácil de hacer.

Esto lo digo debido a que es sumamente sencillo el no creer en algo que no se ve y que no se manifiesta ante los ojos de la mayoría de las personas; en otras palabras, es tan fácil no creer en Dios como lo es el no creer en unicornios morados, alimentándose de nubes de algodón galopando por los cielos, ya que no vemos a ninguno de los dos y es sumamente sencillo creer en lo que nuestros ojos ven.

Algo que he notado por ciertas experiencias es que es sumamente sencillo ser ateo, cuando se está en la plenitud de la vida. Sin embargo, es muy difícil seguir siéndolo en el lecho de muerte, cuando las cortinas de la vida están por cerrarse.

El día más triste

Los lunes han tenido mala fama desde el principio de los tiempos; por lo menos, desde los tiempos laborales. Y es que por más dichosos que nos lleguemos a sentir en nuestros respectivos trabajos, no siempre es fácil volver a la rutina después del fin de semana, sobre todo si éste ha resultado especialmente placentero o al menos, relajante.

Quizás de este factor, cotidiano y trivial, pero que al fin y al cabo todos hemos experimentado alguna vez, surgió la idea de que si existía algo así como el día más triste del año, éste debía de ser un lunes.

Ahora bien, para que verdaderamente fuera el día más triste, otras condiciones tendrían que sumarse al hecho de volver al trabajo, o a la escuela, después de un par de días de descanso. Porque lo cierto es que tras superar la temprana llamada del despertador, el reencuentro con las tareas que se nos quedaron pendientes y la reinserción en el ambiente de trabajo o estudio, nos acostumbramos de nuevo al ritmo de trabajo de “entre semana” y hasta podemos disfrutar de nuestras labores.

¿Qué otros factores, entonces, deberían concurrir para que un lunes pudiera considerarse como candidato al día más triste del año? En 2005, el psicólogo y entonces catedrático de la Universidad de Cardiff, Cliff Arnall, elaboró un estudio con pretendidas bases científicas, que lo llevó a concluir que el tercer lunes de enero debía de ser el día más triste del año.

La investigación fue parte de un estudio de marketing para la compañía aérea Blue Sky, que buscaba obtener información más precisa acerca de los periodos en los que se hacen más planes vacacionales y, por tanto, se reservan más vuelos. Arnall, quien también se desempeña como “coach de vida”, formuló la hipótesis de que uno de los momentos en que las personas pueden sentir mayores deseos de viajar es cuando sienten la necesidad de hacer cambios en sus vidas, para darles nuevos rumbos o sentidos.

Planteó después que dicha necesidad de cambios tiende a estar asociada con otros sentimientos, como la decepción o la falta de resultados claros al tratar de alcanzar ciertas metas, la insatisfacción ante la situación laboral o económica, o, como nos sucede cada lunes, la vuelta a la rutina después de un periodo de tranquilidad, descanso o diversión.

Tras considerar estas cuestiones, Arnal llegó a la conclusión de que todos los factores anteriores coincidían en un momento especial del año; precisamente, al inicio del mismo. Enero es un mes que debería caracterizarse por el entusiasmo de iniciar año, así como por un estado de satisfacción o bienestar, alcanzado después de la temporada de fiestas.

Pero al cabo de algunas semanas, según Arnall, la realidad comienza a alcanzarnos. Entonces comenzamos a tomar consciencia de las deudas contraídas durante el periodo festivo, de la subida de precios que acompaña a la famosa cuesta de enero, de que comenzamos a flaquear en el cumplimiento de nuestros propósitos y de que hasta el clima parece estar en nuestra contra, porque comienza lo más duro del invierno en el hemisferio norte. Por si fuera poco, faltan más de 300 días para que volvamos a tener un periodo festivo como Navidad.

Arnal combinó todos esos factores en una ecuación –de nula precisión matemática, según los expertos–, que le permitió obtener la fórmula para calcular el día más triste del año. El resultado de este curioso cálculo es que el día en que nos hayamos más decepcionados de nuestras acciones, más lejos de alcanzar nuestras metas, más distantes de la felicidad y también más deseosos de hacer cambios es el tercer lunes de enero. Sí, precisamente un día como hoy.

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La comunidad científica se volcó en críticas hacia el estudio científico de Cliff Arnall, argumentando que su planteamiento de la ecuación fue completamente arbitrario y ajeno a toda ley de la matemática. Lo que no podemos negar es que las condiciones identificadas por el “coach de vida” sí llegan a afectarnos en esta temporada. ¿Cuántos no hemos faltado ya al gimnasio o estado cerca del infarto al ver nuestro estado de cuenta de diciembre?

Por si fuera poco, este mes que comenzamos con gasolinazos, actos de violencia, incertidumbre laboral y económica y crisis sanitarias (recuerden que por ahí anda una bacteria resistente a todo), nos acerca a una situación en la que, en palabras de activistas como William Soto Santiago, nos vemos carentes de todo lo necesario para llevar una vida digna.

No obstante, y más allá de la ausencia de pruebas científicas, Arnall argumenta que la idea del lunes más triste, o Blue Monday, como se le conoce internacionalmente, puede tomarse como un impulso para cambiar las cosas y empezar a fijar nuevas metas, aunque no sea exactamente el primer día del año. Así que, ¡ánimo, y a quitar esas caras tristes!

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Editar, reasignar o ignorar. ¿Cómo lidiar con los errores en los videos educativos?

Como profesor, es importante contar con diversos formatos para transmitir el conocimiento o ejemplificar lo aprendido, según sea el caso.

Actualmente contamos con diversos recursos y entre ellos tenemos el video.

En el mundo del aprendizaje del inglés, el video es un excelente recurso didáctico, ya que a través de él podemos apoyarnos para desarrollar el oído y la comprensión del idioma.

Aprender inglés a través de esta herramienta es más que sencillo y factible hoy día.

Sin embargo, una vez entrados en el tema de la creación de videos, nos topamos con problemas un tanto diferentes al objetivo de aprender inglés.

Escalabilidad vs. Perfección: estos son algunos de los grandes problemas a resolver si te encuentras trabajando un gran número de videos.

Por supuesto, queremos que todos los videos educativos que realicemos sean perfectos: claros, atractivos y sin tropiezos. Sin embargo, la realidad de la producción de muchos videos es que simplemente no siempre se pueden arreglar del todo.

La edición de vídeos educativos, como cualquier otro video, trata de equilibrar recursos escasos con calidad. Si observas fallas en tu material, puedes considerar la importancia del error, así como la importancia del curso del video y el tiempo que tardarás en corregirlo o realizarlo nuevamente.

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Aquí viene entonces la disyuntiva entre editar, comenzar de nuevo o ignorar los errores visibles ante nuestros ojos críticos.

Hablemos de los problemas de sonido. En este punto, el ruido exterior o de fondo, la estática del micrófono o fallas aleatorias en el archivo son cosas que llegan a tener problemas. A veces se puede mejorar la estática o el siseo, con herramientas como De-crackler o De-hummer del grupo Adobe.

También existen herramientas similares en casi todos los programas de edición profesional o semi-profesional.

Sin embargo, es imposible eliminar completamente los problemas de ruido. Si los problemas con el sonido distraen o dificultan la comprensión, entonces habrá que retomar la decisión de volver a editar o definitivamente comenzar de nuevo.

Si sólo son detalles entonces será suficiente con una buena edición y continuar mejorando en los siguientes videos.

Sugerencia: la grabación en un cuarto más pequeño o uno con material absorbente de sonido como cortinas gruesas, puede ayudar, así como el colocar el micrófono más cercano a la persona que habla.

Ante los errores verbales, entendamos que los maestros son humanos. Como cualquier otra persona, a veces se cometen errores cuando se habla, por lo que aquí dependerá en gran medida del contexto y será de gran ayuda que el editor de video entiende el contenido de la lección para ser más receptivo.

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Siempre será preferible arreglar cualquier error que sea central para lo que se está enseñando o aquél que puede causar malos entendidos. Ante los pequeños errores, los estudiantes pueden ignorarlos cuando el profesor se corrige de inmediato.

Cuando el error es más complejo se puede recurrir a usar imágenes cortadas para saltarte el error. También podrías volver a grabar la palabra o frase y copiarla, pero si el audio no es exactamente el mismo, podría parecer extraño y distraer a los estudiantes.

Consejo: crea videos cortos, entre 5 o 6 minutos de duración. Esa longitud es genial por muchas razones, una de ellas es que si se comete un error, son sólo 5 minutos más para obtener una nueva toma.

Y ante los problemas visuales, entramos a un mundo un tanto más complejo, ya que el tema de la iluminación es lo que marca una buena toma.

A menudo se pueden solucionar estos problemas mediante controles de imagen en los programas de edición de video.

Debes tener en cuenta que algunas personas pueden ver el video en un celular o una conexión web de baja calidad. Por lo que si no puedes obtener un video que se vea claro en tu propio monitor, considera entonces volver a crearlo.