Marxismo

Ayer cerramos un trato de arrendamiento puro para rentar una casa por un mes, cerca de Tulum. En ese lugar, donde todas las heridas se curan, pasaremos nuestras vacaciones de verano.

Sin embargo, al conseguir el arrendamiento puro por parte de una compañía me puse a pensar en aquellas personas en el otro lado del mar, a quienes podemos ver desde algún punto de nuestra costa si observamos detalladamente con unos buenos binoculares, quienes por ningún motivo podrán hacer una renta de ningún tipo, ya que nadie es dueño de nada, pero todo le pertenece a todos.

Estas personas son los habitantes de Cuba.

Cuba es un país completamente diferente a la mayoría de los países del mundo, con excepción de China, Corea del Norte y Vietnam, esto es debido a que aunque estos países están muy lejos de cuba, están estrechamente unidos por la corriente política del comunismo.

cartelguerracivil,comunismoHemos de saber que estos son los últimos países verdaderamente comunistas que quedan en el mundo, ya que todos los demás cayeron junto con la Unión Soviética, que colapsó en el año de 1989 y tardó tres años en destruirse por completo.

El comunismo es una versión intensificada del marxismo, que busca  la unificación de los pueblos mediante la abolición de aquello que más los separa, no siendo el país, la lengua o la creencia, sino las clases sociales.

Las clases sociales no son más que distintos tipos de sociedades que integran a un estado, país o nación.

Sin embargo, muchas personas en el mundo confunden una clase social con una clase económica, ya que en muchas ocasiones puede suceder que dos personas sean de la misma clase social pero de una clase económica muy distinta.

Esto puede pasar cuando, quien toda su vida tuvo la mejor educación, muchas veces descendiendo de las familias más influyentes, de pronto pierde por alguna u otra razón y es forzado a recolocarse en otras fracciones de la sociedad, como también pasa que alguien proveniente de una familia muy pobre y sin educación pueda, debido a tal o cual razón hacerse de millones y entrar a las altas esferas en la sociedad, lo que indicaría que en su nuevo puesto tendrá la misma clase económica que sus nuevos compañeros, pero nunca será de la misma clase social.

El objetivo del comunismo es acabar violentamente con esta estructura de clases sociales, mediante el derramamiento de sangre de una gran revolución, donde absolutamente todo sea controlado por una junta comunista, cuyos miembros tengan el mismo nivel de vida que todos sus conciudadanos.

El objetivo de un estado comunista no es el de adoctrinar a una nación hacia aquella corriente sino, de ser posible, convertir al mundo a los ideales rojos, donde lo único que le dará valor a un individuo es la lealtad absoluta y el servicio total al estado marxista, leninista comunista, donde todo individuo contará con vivienda, salud, alimento, transporte y seguridad, garantizado por el partido.

Sin embargo, aunque esto suene muy bonito, no es de ninguna manera posible y lo hemos visto en un sin número de ocasiones.

No obstante, he conocido a un gran número de personas, quienes vivieron la mayor parte de su vida bajo el comunismo soviético y al hablar de esos tiempos les produce una enorme melancolía que puede sacar lágrimas.

Todo se resume a las palabras de Vladimir Putin, “Aquel que quiera a la Unión Soviética de regreso no tiene cerebro. Quien no la extrañe, no tiene corazón”.

Nietzsche

El día de hoy visité un consultorio médico donde tuve que pasar mucho tiempo en la sala de espera, ya que había muchas personas y al parecer el doctor estaba conduciendo un procedimiento delicado en uno de los pacientes.

Al estar sentado en espera y mientras leía parcialmente un libreto sobre la ciencia detrás del implante de cabello, vi a una señorita en frente de mí, que estaba leyendo una obra de Nietzsche llamada Zarathustra, con mucha atención y cuidado, lo que me puede llevar a pensar que seguramente le rompieron el corazón.

90645375_oNietzsche es un filósofo cuyos ideales rebeldes son seguidos por una gran cantidad de jóvenes inconformes con las leyes de la sociedad, que les prohíbe hacer una enorme cantidad de locuras, que al momento les parecen normales y originales.

Friedrich Nietzsche nació en Prusia, en el año de 1884, un momento en que el mundo se estaba reformando, tanto en acciones como en pensamiento; las sociedades occidentales civilizadas cambiaron radicalmente su forma de vida, de ser sociedades agricultoras a industriales.

Nietzsche nació en una familia de religiosos luteranos; su padre y su tío eran los ministros más escuchados y seguidos de su comunidad. Sin embargo, tanto su padre como su hermano murieron cuando Friedrich era tan solo un niño, por lo que tuvo que ser cuidado y educado por su madre, quien nunca pareció superar la muerte de su esposo.

A los 24 años de edad, Friedrich se convirtió en profesor de filosofía en la Universidad de Basel, donde conoció al célebre músico y compositor, Richard Wagner, con quien formó una amistad que tuvo que cortar, debido a las posturas radicales antisemitas de aquel compositor (tiempo después, el partido NAZI haría a Wagner su compositor oficial y a Nietzsche su filósofo pródigo, sin decirle al pueblo alemán que Friedrich odiaba el antisemitismo).

En el año de 1870, el filósofo contrajo una severa condición de sífilis, una enfermedad que no siempre está presente, sino que muta irregularmente, encendiéndose y apagándose.

Esta condición forzó al filósofo a exiliarse en las montañas, donde escribiría sus obras más famosas; sin embargo, en su tiempo de vida Friedrich fue un autor ignorado y leído por casi nadie, lo que le causó una profunda depresión y un amargo resentimiento hacia la raza humana.

Un buen día, al estar caminando en la montaña, vio a un caballo siendo golpeado por su amo, se acercó a abrazar a la bestia y dijo “Yo te entiendo, yo te entiendo”; en ese momento perdió la razón y pasó el siguiente par de años en un asilo para locos, bajo el cuidado de su hermana.

Durante su vida, Friedrich predicaba que Dios había muerto y que nosotros lo habíamos matado; que la cristiandad era tan mala como el alcohol, ya que ambas ofrecían falsas promesas  y maquillaban el sufrimiento; que el hombre habría de ser un superhombre, siguiendo su propia voluntad y la de nadie más.

Al final del día, se ahogó en sus propias palabras.

Lucio Séneca

Hace poco asistí a una feria internacional de muebles en Italia, donde se exponía todo tipo de mueblería; desde lo más conservador hasta lo más liberal, como unas sillas forradas con vinilo flexible, haciendo de este evento anual un lugar para todo tipo de personas con todo tipo de gustos.

En esta feria vi una pequeña línea de muebles que estaban muy lejos de pertenecer a algo industrial o siquiera a algo comercial, ya que su esencia y diseños eran sumamente sencillos y en opinión de muchos de los expertos “faltos de vida”.

En lo personal, yo los encontré interesantes, sencillos y prácticos, excelentes para conformar una colección de mobiliario para oficina de algún diseñador de modas o hasta de alguna cabaña en el bosque.

La pequeña línea de muebles provenía de la ciudad de Córdoba, en España, y su nombre era Muebles Séneca.

Al leer la segunda palabra de aquella línea, inmediatamente entendí la naturaleza de su esencia y el origen de su diseño, estoico y practico.

Lucio Séneca fue un filósofo romano, quien nació en la provincia romana de Córdoba, en el cuarto siglo antes de Cristo y fue autor y filósofo, así como promotor incasable de la corriente de pensamiento estoica, cuyos principios siguió elegantemente hasta el momento de su muerte, que ha sido probablemente el suicidio más aclamado y mejor visto de toda la historia, cuyo momento está retratado en muchas obras de arte de célebres artistas.

Los tratados de Séneca hablan sobre aquellos componentes de la vida de los seres humanos, tales como la felicidad, la brevedad de la vida, el enojo, etcétera.

Felicidad_

Séneca, como buen discípulo estoico, afirma que la mayoría de los seres humanos somos infelices durante la mayor parte de nuestra vida, aunque muchas veces no lo notemos, debido a que consideramos la infelicidad como una parte normal de la vida, ya que muchos de nosotros entendemos a la felicidad como un privilegio y se tiende a envidiar a aquellos que son felices.

Séneca, como sus predecesores estoicos, nos dice que la infelicidad es resultado simplemente de nuestra esclavitud a las pasiones humanas y son las pasiones en composición las que hacen del ser humano un ser absolutamente miserable.

Séneca intenta hacer ver a los hombres y mujeres de este mundo cuán limitada es nuestra existencia, así como la inútil manera en que desperdiciamos nuestra corta existencia, mediante la preocupación por futuros acontecimientos, la gran mayoría de los cuales nunca suceden.

Séneca nos dice que lo único con lo que contamos es con el presente, por lo que debemos  disfrutar de él, debido a que la cantidad de presentes que tendremos en nuestra vida, por más larga que ésta sea, no será ni un granito de arena en el desierto de la eternidad, por lo que debemos considerar el presente como un regalo celestial.

Séneca no fue, ni intentó ser, un pensador original, sino simplemente un buen intérprete de la corriente de pensamiento estoica, para ayudar al ser humano a deshacerse de su miseria y vivir en libertad, para que no queramos revivir al estar en nuestro lecho de muerte, sino que sepamos estar donde estamos y morir dignamente.